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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="verdana">      <p><font size="4">    <center><b>Presentaci&oacute;n</b></center></font></p>      <p><font size="3">    <center><b>La circulaci&oacute;n del conocimiento y las redes del poder: en la b&uacute;squeda de nuevas perspectivas historiogr&aacute;ficas sobre la ciencia</b></center></font></p>      <br>      <p>Como cualquier otro sistema sociocultural, la ciencia no puede considerarse un ente aislado de los contextos en los que se produce, se recrea y se utiliza. No obstante, su historia ha permanecido tradicionalmente aislada de las visiones m&aacute;s integradoras sobre el pasado de las sociedades. Sea por el nacimiento mismo de la historia de la ciencia como disciplina, cultivada originalmente por los propios cient&iacute;ficos interesados en construir sus mitos de origen, o por la pretendida singularidad de su objeto de estudio, actualmente, los historiadores de la ciencia tienen sus propias publicaciones, muchas veces departamentos universitarios espec&iacute;ficos y hasta trayectorias acad&eacute;micas peculiares. Pero ello no significa que la ciencia no sea un componente fundamental de estructuras m&aacute;s amplias, ni que su influencia m&aacute;s all&aacute; de sus "fronteras" no resulte mucho m&aacute;s relevante de lo que, en muchos casos, podr&iacute;a deducirse a partir de la lectura de un tratado de historia "general".</p>      <p>Presentar en espacios m&aacute;s amplios una especialidad que por lo general arma toldo aparte, est&aacute; en el origen de la idea de organizar el presente <i>dossier </i>sobre historia de la ciencia para <i>Memoria y Sociedad</i>, precisamente una revista de historia general. Pero este no ha sido, ni de lejos, el &uacute;nico motivo. El monogr&aacute;fico intenta reflejar el gran dinamismo que est&aacute; viviendo la historia de la ciencia en Colombia y Am&eacute;rica Latina en la actualidad, as&iacute; como las perspectivas que esta disciplina puede aportar para delinear nuevas v&iacute;as de investigaci&oacute;n que integren la ciencia como objeto de an&aacute;lisis en el &aacute;mbito general de las ciencias sociales y las humanidades, en beneficio de todos los involucrados.</p>      <p>El <i>dossier </i>tiene, pues, dos objetivos. Por un lado, hacer aportes significativos en el campo de la historia de la ciencia mismo, con un conjunto de trabajos centrados en Am&eacute;rica Latina y en el campo de influencia de la Corona espa&ntilde;ola, que ofrecen novedades emp&iacute;ricas e historiogr&aacute;ficas y contribuyen al entendimiento tanto de los casos espec&iacute;ficos que presentan como a la din&aacute;mica general del decurso hist&oacute;rico de la ciencia. Por el otro lado, la idea ha sido ofrecer aproximaciones que permiten cruzar fronteras disciplinares y que buscan un di&aacute;logo m&aacute;s efectivo con otros historiadores y cient&iacute;ficos sociales.</p>      <p>Por las caracter&iacute;sticas propias de su objeto de estudio, la tensi&oacute;n entre localidad y universalidad es un elemento clave en la historia de la ciencia. Lo es porque el conocimiento cient&iacute;fico, para ser considerado como tal, aspira a ser v&aacute;lido en cualquier sitio e independientemente de cualquier circunstancia. Pero, al mismo tiempo, necesariamente es creado &ndash;y recreado&ndash; en lugares concretos. En cada uno de estos espacios, los actores que dedican su tiempo a hacer ciencia est&aacute;n inmersos en tradiciones propias y rodeados de un entramado pol&iacute;tico, ideol&oacute;gico e intelectual en el que las teor&iacute;as y las pr&aacute;cticas cient&iacute;ficas sufren m&uacute;ltiples transformaciones. Esto configura diferentes colectivos que se relacionan e interact&uacute;an con teor&iacute;as, pr&aacute;cticas, instrumentos y tradiciones. Entender las redes sociales subyacentes a la empresa cient&iacute;fica resulta imprescindible, precisamente, para conformar una imagen completa de una actividad cuyo poder pol&iacute;tico deriva en buena parte de su pretensi&oacute;n de universalidad y objetividad.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dentro de la historiograf&iacute;a de la ciencia reciente, uno de los aspectos m&aacute;s relevantes ha sido el reconocimiento de que la ciencia moderna es un elemento fundamental en la configuraci&oacute;n de nuestras sociedades, mediante la articulaci&oacute;n de discursos y pr&aacute;cticas relacionados no s&oacute;lo con el conocimiento de la naturaleza sino tambi&eacute;n con otros espacios de la vida social y pol&iacute;tica de una sociedad. Esta modificaci&oacute;n de perspectiva ha permitido desplazar la mirada desde las grandes figuras y disciplinas cient&iacute;ficas con may&uacute;scula, para centrarse en fen&oacute;menos m&aacute;s complejos que incluyen, por ejemplo, las dimensiones pol&iacute;tica e ideol&oacute;gica de la ciencia o las diferentes interpretaciones que pueden hacerse de una misma teor&iacute;a. Al mismo tiempo, se ha cuestionado la idea misma de que la ciencia moderna es un conocimiento universalmente v&aacute;lido que se difunde apaciblemente por todas las latitudes para un mejor entendimiento de los fen&oacute;menos naturales.</p>  </p>La tensi&oacute;n entre el car&aacute;cter local y universal de la ciencia, por su parte, ha tra&iacute;do como consecuencia el situar los procesos comunicativos en el centro mismo del ojo del historiador, al entender que el conocimiento est&aacute; en constante circulaci&oacute;n entre diferentes lugares y actores diversos, que se lo apropian de manera distinta y que se retroalimentan mutuamente. Pensar y rastrear la ciencia desde la perspectiva de su circulaci&oacute;n, entendida como un proceso que abarca tanto la comunicaci&oacute;n como la apropiaci&oacute;n, permite no s&oacute;lo superar el viejo modelo de difusi&oacute;n y recepci&oacute;n pasiva de la ciencia, sino replantear conceptos historiogr&aacute;ficos tradicionales, plantear nuevas preguntas y entrever otros procesos mediante los cuales se ha forjado la ciencia moderna. Al mismo tiempo, abre las puertas para abordar el quehacer cient&iacute;fico como una serie de pr&aacute;cticas situadas localmente, pero, a la vez, inmersas en sistemas mucho m&aacute;s amplios y observar c&oacute;mo en cada espacio estas pr&aacute;cticas han operado como una fuente de representaciones y discursos sobre la verdad.</p>      <p>Este n&uacute;mero monogr&aacute;fico est&aacute; compuesto por estudios de caso que tienen en com&uacute;n el centrarse, precisamente, en la conformaci&oacute;n de diferentes redes de conocimiento, as&iacute; como en la manera en que la ciencia se transforma y se construye en la medida en que circula entre diferentes espacios, ya sean geogr&aacute;ficos, sociales o disciplinares y, de forma m&aacute;s general, entre el orden natural y el orden social.</p>      <p>Contra lo que pudiera parecer en un primer momento, no se trata de un <i>dossier </i>definido por el car&aacute;cter "perif&eacute;rico" de los espacios en donde se sit&uacute;an sus estudios de caso, si bien Brasil, Colombia, Filipinas, Espa&ntilde;a, M&eacute;xico y Argentina, generalmente han sido considerados como tales. No hemos querido oponer la periferia al centro y decir que, mientras en un espacio suced&iacute;a una cosa, en otro suced&iacute;a otra. Lo que hemos querido es que cada caso muestre un elemento importante en la conformaci&oacute;n de la ciencia como empresa local con pretensiones universales. En este di&aacute;logo entre lo global y lo local creemos que radica el mayor aporte de los estudios que presentamos, abonando a la comprensi&oacute;n de uno de los grandes problemas para los historiadores de la ciencia: la manera como circula un conocimiento que, siendo producido en un lugar concreto, aspira a universalizarse y a ser aceptado como verdadero en cualquier lugar geogr&aacute;fico e institucional.</p>      <p>A pesar de que la periferia no ha sido la categor&iacute;a rectora de estos estudios, es cierto tambi&eacute;n que concebir la ciencia como una serie de pr&aacute;cticas locales que, sin embargo, est&aacute;n inmersas en un sistema global, resulta especialmente relevante para aquellos lugares desprovistos de las que tradicionalmente se consideran las grandes figuras de la historia de la ciencia moderna &ndash;l&eacute;ase Galileo, Newton o Darwin&ndash;, pero en donde no por ello la pr&aacute;ctica cient&iacute;fica ha tenido menor importancia ni elementos que les son estrictamente propios.</p>      <p>As&iacute; pues, los art&iacute;culos aportan elementos para comprender mejor la naturaleza de la ciencia en diferentes espacios y per&iacute;odos de tiempo y sacan a la luz su papel central en la configuraci&oacute;n de los Estados modernos. La actividad cient&iacute;fica se nos presenta, entonces, como elemento constitutivo en la definici&oacute;n de las identidades nacionales, los significados del progreso o la civilizaci&oacute;n, las relaciones de poder y los marcos conceptuales para entender y abordar la realidad social, entre otros aspectos relevantes.</p>      <p>Como ya apuntamos antes, los art&iacute;culos enfatizan los procesos comunicativos del quehacer cient&iacute;fico y la circulaci&oacute;n del conocimiento entre diferentes lugares. El art&iacute;culo de Antonio Barrera, que da inicio al <i>dossier</i>, deja claro, por ejemplo, c&oacute;mo el env&iacute;o a Espa&ntilde;a de informes sobre la naturaleza del Nuevo Mundo en el siglo XVI, respondiendo tanto a los intereses comerciales de individuos concretos como a los de la Corona espa&ntilde;ola en plena etapa de expansi&oacute;n imperial, sentaron las bases para el empirismo generalmente asociado con la Revoluci&oacute;n Cient&iacute;fica que, seg&uacute;n la narraci&oacute;n can&oacute;nica, tuvo lugar en Inglaterra un siglo m&aacute;s tarde. El art&iacute;culo cuestiona la noci&oacute;n misma de esta revoluci&oacute;n y destaca el papel fundamental del encuentro de Espa&ntilde;a con el Nuevo Mundo para el surgimiento tanto de una nueva epistemolog&iacute;a emp&iacute;rica como de los espacios institucionales que cobijaron estas novedosas pr&aacute;cticas basadas en la observaci&oacute;n, tales como la Casa de Contrataci&oacute;n de Sevilla.</p>      <p>El art&iacute;culo de Ana &Aacute;valos, que aborda las pr&aacute;cticas astrol&oacute;gicas entre un grupo de cosm&oacute;grafos afincados en Filipinas, trata tambi&eacute;n, sobre los intercambios de saberes en territorios conquistados para Espa&ntilde;a y sobre los intereses de la Corona conseguidos a trav&eacute;s de la ciencia. El art&iacute;culo analiza la coexistencia de la astrolog&iacute;a y otros campos del conocimiento, lo que, a su vez, arroja luz sobre el car&aacute;cter hist&oacute;rico y din&aacute;mico de las fronteras disciplinares.A partir de la reconstrucci&oacute;n de una microhistoria basada principalmente en fuentes inquisitoriales, el texto de &Aacute;valos rastrea los caminos del conocimiento y la formaci&oacute;n de redes entre actores concretos que compart&iacute;an determinadas circunstancias no s&oacute;lo profesionales y de formaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n vitales, a lo largo del siglo XVII.</p>      <p>Dado que otro elemento rector de este n&uacute;mero monogr&aacute;fico es el papel de la ciencia en el establecimiento de redes de poder, no es casual que el mayor peso lo tengan el siglo XIX y las primeras d&eacute;cadas del XX, por cuanto de definitorio tuvo este per&iacute;odo en el desarrollo de las nacientes naciones latinoamericanas. No es exagerado afirmar que, durante el siglo XIX, la ciencia &ndash;y los cient&iacute;ficos&ndash; jugaron un papel fundamental en la definici&oacute;n de conceptos como raza, naci&oacute;n, progreso o productividad, que, a su vez, permearon de manera profunda el pensamiento social y pol&iacute;tico de la &eacute;poca. Esto nos lleva a se&ntilde;alar otro aspecto fundamental que sale a la luz con los estudios de caso presentados en este monogr&aacute;fico, a saber, la interacci&oacute;n entre el  conocimiento cient&iacute;fico y los proyectos de naci&oacute;n de diferentes grupos sociales &ndash;particularmente las &eacute;lites&ndash; en cada uno de los pa&iacute;ses estudiados.</p>       <p>La construcci&oacute;n nacional a trav&eacute;s de la relaci&oacute;n de los nuevos pa&iacute;ses independientes con su pasado ind&iacute;gena y las poblaciones aut&oacute;ctonas aparece as&iacute; como coordenada en los art&iacute;culos de Mariano Plotkin y H&eacute;ctor Garc&iacute;a, que, adem&aacute;s, tienen en com&uacute;n estudiar dos campos de la ciencia tradicionalmente poco abordados por los historiadores: el psicoan&aacute;lisis y la antropolog&iacute;a, respectivamente. Garc&iacute;a analiza c&oacute;mo los objetos producidos por las comunidades prehisp&aacute;nicas fueron materia de an&aacute;lisis experto en Colombia mucho antes de la institucionalizaci&oacute;n de la antropolog&iacute;a, y que fueron abordados con una mirada determinada por criterios est&eacute;ticos y una axiolog&iacute;a propios de la &eacute;poca. La conformaci&oacute;n de saberes relacionados con los objetos prehisp&aacute;nicos y, en general, con la cultura material ind&iacute;gena, se nos presenta en este art&iacute;culo como un conocimiento fundamental para la construcci&oacute;n del Estado-naci&oacute;n, resaltando la necesidad de historiar nociones como "objetos arqueol&oacute;gicos", que muchas veces se abordan como "esencias" ahist&oacute;ricas. El art&iacute;culo refleja, tambi&eacute;n, la relaci&oacute;n entre la reconstrucci&oacute;n de un pasado prehisp&aacute;nico a trav&eacute;s del an&aacute;lisis de las "antig&uuml;edades" y el ejercicio del poder, al generar una relaci&oacute;n asim&eacute;trica y jerarquizada entre quienes producen conocimiento y quienes son objeto de ese mismo conocimiento.</p>      <p>Plotkin, por su parte, ofrece un ejemplo muy claro de los diferentes factores que determinaron las enormes diferencias en la apropiaci&oacute;n de las teor&iacute;as psicoanal&iacute;ticas en Brasil y Argentina por parte de grupos tan variados como los m&eacute;dicos, los c&iacute;rculos art&iacute;sticos de vanguardia o los cient&iacute;ficos sociales. Plotkin destaca en su art&iacute;culo la importancia de tener en cuenta las preocupaciones y tradiciones existentes en un determinado contexto a la hora de analizar los procesos de transnacionalizaci&oacute;n de las teor&iacute;as cient&iacute;ficas, apuntando a la idea de que ciertos sistemas conceptuales logran apropiarse e incorporarse ampliamente en determinadas sociedades, en la medida que son compatibles con el <i>habitus </i>nacional y social correspondientes. Al mismo tiempo, el autor mira a trav&eacute;s del psicoan&aacute;lisis las complejas relaciones de ambos pa&iacute;ses con los inmigrantes, por un lado, y las poblaciones aut&oacute;ctonas, por el otro.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La compleja interacci&oacute;n entre raza, cultura y naci&oacute;n que se entrev&eacute; en los art&iacute;culos de Plotkin y Garc&iacute;a, est&aacute; en la base misma del texto de Fabricio Gonz&aacute;lez Soriano y Carlos L&oacute;pez Beltr&aacute;n, que aportan un interesante ejemplo de la reelaboraci&oacute;n de las teor&iacute;as cient&iacute;ficas sobre la herencia de acuerdo a los valores y tradiciones de los grupos sociales dominantes en M&eacute;xico. Mediante un detallado an&aacute;lisis de las regulaciones m&eacute;dicas sobre el matrimonio y la evaluaci&oacute;n de los matrimonios consangu&iacute;neos, los autores se adentran en temas m&aacute;s amplios, como el papel &ndash;y la definici&oacute;n&ndash;de blancos, ind&iacute;genas y mestizos para la construcci&oacute;n del M&eacute;xico moderno; el temor por parte de las &eacute;lites a la degeneraci&oacute;n de la raza y el papel del Estado en todo ello. El art&iacute;culo saca a la luz la reconceptualizaci&oacute;n local de las teor&iacute;as sobre la herencia &ndash;un concepto m&aacute;s amplio que el evolucionismo darwiniano&ndash; de acuerdo a una situaci&oacute;n que exig&iacute;a a las &eacute;lites conservar, al mismo tiempo, el estatus derivado del color de la piel y adaptarse a las teor&iacute;as cient&iacute;ficas consideradas de vanguardia.</p>      <p>Junto con los ge&oacute;grafos y astr&oacute;nomos, los m&eacute;dicos mexicanos son tambi&eacute;n protagonistas del art&iacute;culo de Laura Ch&aacute;zaro, pero lo son en funci&oacute;n de los instrumentos que utilizaban, que constituyen el verdadero objeto de atenci&oacute;n de la autora. Ch&aacute;zaro estudia las pr&aacute;cticas de medici&oacute;n por parte de m&eacute;dicos e ingenieros a finales del siglo XIX y su papel en el establecimiento tanto de lo normal y lo patol&oacute;gico, en el caso de los cuerpos, como de las fronteras y el territorio soberano del pa&iacute;s. Este art&iacute;culo tiene profundas implicaciones epistemol&oacute;gicas al aportar ejemplos muy claros sobre la relaci&oacute;n entre los sujetos que miden y la pretendida objetividad de sus mediciones, al tiempo que incorpora a los instrumentos de medici&oacute;n como actores clave en las pretensiones de universalidad y en la configuraci&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico. Desde su perspectiva, el acto de medir, ya fueran cuerpos o territorios, supon&iacute;a un ejercicio situado y de poder que le otorgaba los calificativos de cient&iacute;ficos y objetivos a pr&aacute;cticas de construcci&oacute;n de subjetividades; en otras palabras, una normalizaci&oacute;n cargada de valores morales y pol&iacute;ticos de los ciudadanos y el espacio geogr&aacute;fico mexicanos.</p>      <p>El uso social de la ciencia relaciona los dos estudios anteriores con el art&iacute;culo de Stefan Pohl-Valero, situado, sin embargo, del otro lado del Atl&aacute;ntico, en la Espa&ntilde;a decimon&oacute;nica en pleno proceso de restauraci&oacute;n borb&oacute;nica. Pohl rastrea la circulaci&oacute;n de las recientemente formuladas leyes de la termodin&aacute;mica en la esfera p&uacute;blica espa&ntilde;ola de la &eacute;poca y muestra c&oacute;mo, a un nivel local, esta ciencia se construy&oacute; en respuesta a una variedad de objetivos de diferentes grupos sociales: desde elaborar una teor&iacute;a f&iacute;sica moderna que, al mismo tiempo, evitara el materialismo censurado por los c&iacute;rculos m&aacute;s conservadores, hasta legitimar los esfuerzos secularizadores, institucionalizar la f&iacute;sica te&oacute;rica o validar discursos sobre c&oacute;mo deber&iacute;a funcionar la sociedad. Adicionalmente, el art&iacute;culo apunta a la idea de que tras un proceso de reelaboraci&oacute;n cultural, la termodin&aacute;mica articul&oacute; una matriz interpretativa para abordar los problemas econ&oacute;micos y sociales propios de la sociedad industrializada espa&ntilde;ola de finales del siglo XIX.</p>      <p>Este n&uacute;mero termina con una reflexi&oacute;n historiogr&aacute;fica de N&eacute;stor Herran y Josep Simon que, creemos, contribuir&aacute; a que los lectores se formen una opini&oacute;n m&aacute;s informada sobre el conjunto de los art&iacute;culos. El texto aborda algunos de los puntos m&aacute;s debatidos entre los historiado-res de la ciencia en este momento, incluida la idea misma de concebir la pr&aacute;ctica cient&iacute;fica como un proceso de comunicaci&oacute;n, la problematizaci&oacute;n de los Estados-naci&oacute;n como unidades de an&aacute;lisis hist&oacute;rico, el internacionalismo o la excesiva especializaci&oacute;n de los productos acad&eacute;micos de la disciplina. Aunque esta reflexi&oacute;n historiogr&aacute;fica est&aacute; centrada en las as&iacute; llamadas "periferias cient&iacute;ficas"europeas, cuanto ah&iacute; se dice constituye un detonante para la reflexi&oacute;n en historiadores de otras latitudes. En sus conclusiones, Herran y Simon apuestan por promover los estudios comparados y prestar m&aacute;s atenci&oacute;n a los procesos de circulaci&oacute;n de la ciencia para as&iacute; configurar espacios de an&aacute;lisis hist&oacute;rico que comprendan desde lo local hasta lo transnacional.</p>      <p>En nuestra opini&oacute;n, los art&iacute;culos que integran este <i>dossier </i>son ya, en buena medida, ejemplos que apuntan hacia estas direcciones. El art&iacute;culo de Mariano Plotkin, sin ir m&aacute;s lejos, ofrece una detallada comparaci&oacute;n entre la recepci&oacute;n y apropiaci&oacute;n del psicoan&aacute;lisis en dos pa&iacute;ses diferentes. Tambi&eacute;n Laura Ch&aacute;zaro incursiona en el ejercicio comparativo, al poner en contacto disciplinas aparentemente tan lejanas como la geograf&iacute;a y la medicina a trav&eacute;s de la importancia que en ambas tuvieron las pr&aacute;cticas de medici&oacute;n, mientras que Stefan Pohl lee las diferentes apropiaciones de las mismas leyes de la termodin&aacute;mica en grupos sociales radicalmente diferentes y con intereses a veces contrapuestos. A su vez, H&eacute;ctor Garc&iacute;a explora las relaciones entre valores est&eacute;ticos e interpretaciones arqueol&oacute;gicas. Una lectura conjunta de estos art&iacute;culos permite vislumbrar un concepto m&aacute;s amplio del an&aacute;lisis comparado, definido ya no s&oacute;lo en t&eacute;rminos geogr&aacute;ficos, sino de espacios sociales y pr&aacute;cticas an&aacute;logas. La dimensi&oacute;n comunicativa de la ciencia, por su parte, se ve reflejada en los art&iacute;culos de Antonio Barrera y Ana &Aacute;valos, que analizan la manera en que diferentes actores e instituciones se insertaron en las ampl&iacute;simas redes que se constituyeron en los siglos XVI y XVII entre el Nuevo Mundo y Espa&ntilde;a. L&oacute;pez Beltr&aacute;n y Gonz&aacute;lez Soriano, por su parte, destacan la transformaci&oacute;n de un sistema m&eacute;dico y legal al viajar desde Francia hasta M&eacute;xico.</p>      <p>En esta breve presentaci&oacute;n del monogr&aacute;fico, hemos intentado resaltar c&oacute;mo cada uno de los art&iacute;culos que lo componen se relaciona con el inter&eacute;s inicial de ejemplificar la tensi&oacute;n que surge entre el car&aacute;cter situado del quehacer cient&iacute;fico y el estatuto de saber universal y neutral que se otorga a la ciencia, as&iacute; como el papel que en este proceso juegan los procesos comunicativos. Los cient&iacute;ficos se nos muestran aqu&iacute; como autoridad para establecer fronteras, autorizar matrimonios, determinar qu&eacute; cuerpo es normal y cu&aacute;l patol&oacute;gico, justificar pol&iacute;ticas encaminadas a incrementar la productividad y mantener el  control social o establecer el papel de los grupos ind&iacute;genas &ndash;presentes o pasados&ndash; en la conformaci&oacute;n de una naci&oacute;n.</p>       <p>Lejos del aislamiento que generalmente se les atribuye, los cient&iacute;ficos resultan, as&iacute;, seres inmersos en contextos bien determinados, y aquellos que est&aacute;n lejos de los "centros" de producci&oacute;n cient&iacute;fica dejan de parecernos meros receptores de los descubrimientos que a la postre se convertir&iacute;an en la ciencia oficial. La apropiaci&oacute;n mediada se hace patente en los ejemplos sobre la adaptaci&oacute;n de las nuevas teor&iacute;as por parte de diferentes grupos y seg&uacute;n su cultura y su contexto. Por otro lado, se muestra, tambi&eacute;n, c&oacute;mo los cient&iacute;ficos y sus pr&aacute;cticas se establecieron muchas veces como "expertos de Estado", ayudando a configurar el pensamiento social y el pasado nacional y definiendo pol&iacute;ticas concretas de intervenci&oacute;n sobre los individuos y las poblaciones.</p>      <p>Agradecemos muy efusivamente a los autores, que con sus valiosos art&iacute;culos le dieron forma a este <i>dossier </i>y consiguieron resaltar en cada uno de sus trabajos los elementos que dan coherencia a esta mirada colectiva sobre aspectos muy espec&iacute;ficos del pasado cient&iacute;fico relacionados con la circulaci&oacute;n del conocimiento y las redes del poder.</p>      <p>Antes de terminar, no queremos dejar de mencionar que el "fermento intelectual" que permiti&oacute; pensar este monogr&aacute;fico se desprende, en gran parte, de la intenci&oacute;n del grupo de investigaci&oacute;n internacional, <i>Science and Technology in the European Periphery </i>(STEP), al cual pertenecemos desde hace varios a&ntilde;os, de establecer puentes intelectuales con otros continentes. Las discusiones en el seno del Centro de Historia de la Ciencia de la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona y <i>la Instituci&oacute; Mil&agrave; i Fontanals</i>-CSIC de la misma ciudad, donde ambos nos formamos, as&iacute; como del grupo <i>Saberes, poderes y culturas en Colombia</i>, donde uno de nosotros &ndash;Stefan&ndash; ha participado desde el a&ntilde;o 2008, han resultado tambi&eacute;n cruciales.</p>      <p>Matiana Gonz&aacute;lez Silva    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Stefan Pohl-Valero    <br> <i>Barcelona y Bogot&aacute;, octubre de 2009</i>.</p>  </font>      ]]></body>
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