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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">  <a name="Inicio"></a>       <br>    <p align="center"><b><font size="4">El funcionamiento de los signos y de las semi&oacute;ticas en el capitalismo contempor&aacute;neo</font><a name="no01"></a><a href="#no_01"><sup>1</sup></a></b></p>      <p>Mauricio Lazzarato<a name="no02"></a><a href="#no_02"><sup>2</sup></a></p>      <p align="justify"><a name="no_01"></a><a href="#no01"><sup>1</sup></a> Este texto ha sido publicado por primera vez en: VV.AA. (2007). <i>Producta50, </i>Generalitat de Catalunya - Department de Cultura i Mitjans de Comunicaci&oacute;, Barcelona. Y se incluye en este n&uacute;mero con autorizaci&oacute;n expl&iacute;cita de la casa editorial bajo la licencia Creative Commons.</p>      <p align="justify"><a name="no_02"></a><a href="#no02"><sup>2</sup></a> Maurizio Lazzarato es fil&oacute;sofo, escritor, colaborador habitual de la revista <i>Futur Ant&eacute;rieur </i>y miembro del consejo editorial de la revista <i>Multitudes.</i></p>  <hr>      <br>     <p align="justify">Con el posfordismo aparece una nueva distribuci&oacute;n de las semi&oacute;ticas, una nueva divisi&oacute;n de lo sensible que ata&ntilde;e a los saberes y los signos. A pesar de que en las d&eacute;cadas de 1960 y 1970 la ling&uuml;&iacute;stica fue el paradigma de las ciencias sociales, son pocos los autores que han analizado esta configuraci&oacute;n. Tomamos de Deleuze y Guattari la distinci&oacute;n entre semi&oacute;ticas asignificantes y semi&oacute;ticas significantes, para referirnos a las diferentes funciones de signos, discursos y saberes que vimos operando en este conflicto.</p>      <p align="justify">En las sociedades contempor&aacute;neas, los signos y las semi&oacute;ticas funcionan siempre bajo un doble registro. El primero es el de la &quot;representaci&oacute;n&quot; y el &quot;significado&quot;, organizado mediante semi&oacute;ticas significantes (la lengua) con vistas a la producci&oacute;n del &quot;sujeto&quot;, del &quot;individuo&quot;, del &quot;yo&quot; &#91;&quot;je&quot;&#93;. El segundo es el registro maqu&iacute;nico, organizado mediante semi&oacute;ticas asignificantes (tales como los signos monetarios o burs&aacute;tiles, los lenguajes inform&aacute;ticos que hacen que las m&aacute;quinas funcionen, o num&eacute;ricos de producci&oacute;n de im&aacute;genes, sonidos e informaci&oacute;n, las ecuaciones, las funciones, los diagramas de la ciencia, la m&uacute;sica, etc.) &quot;capaces de poner en juego signos que tienen por otra parte un efecto simb&oacute;lico o significante, pero cuyo propio funcionamiento no es ni simb&oacute;lico ni significante&quot;.</p>      <p align="justify">Este segundo registro no busca la constituci&oacute;n del sujeto, sino la captura y activaci&oacute;n de los elementos presubjetivos y preindividuales (afectos, emociones, percepciones), y transindividuales, para hacerlos funcionar como piezas, como engranajes de la m&aacute;quina semi&oacute;tica del capital.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font size="3">     <p><b>1. Las funciones de sometimiento social y de alienaci&oacute;n subjetiva de las semi&oacute;ticas significantes</b></p></font>      <p align="justify">El sistema capitalista, a trav&eacute;s de la representaci&oacute;n y el significado, produce y distribuye roles y funciones, nos dota de una subjetividad y nos asigna una individuaci&oacute;n (identidad, sexo, profesi&oacute;n, nacionalidad, etc.) de manera que todo el mundo queda atrapado en una trampa semi&oacute;tica significante y representativa.</p>      <p align="justify">Esta operaci&oacute;n de &quot;sometimiento social&quot; a identidades y roles establecidos, pasa por la subordinaci&oacute;n de la multiplicidad y la heterogeneidad de las semi&oacute;ticas presignificantes o simb&oacute;licas al lenguaje y sus funciones de representaci&oacute;n y significado.</p>      <p align="justify">Las semi&oacute;ticas simb&oacute;licas <i>corporales </i>(todo medio de expresi&oacute;n pre-verbal, corporal, ic&oacute;nico -la danza, la m&iacute;mica, la m&uacute;sica, una somatizaci&oacute;n, una crisis nerviosa, un ataque de llanto, intensidades, movimientos, ritmos, etc.-) no dependen ni del <i>lenguaje significante ni de la conciencia. </i>No ponen en juego un hablante y un oyente perfectamente discernibles, como ocurre en el modelo comunicacional y en el ling&uuml;&iacute;stico; y la palabra no ocupa un primer plano. Estas semi&oacute;ticas son avivadas por los afectos, y dan lugar a relaciones dif&iacute;cilmente asignables a un sujeto, a un yo <i>&#91;moi&#93;, </i>a un individuo. Desbordan los l&iacute;mites subjetivos <i>individualizantes </i>(de las personas, las identidades, los roles y funciones sociales) dentro de los cuales el lenguaje querr&iacute;a encerrarlos y reducirlos. El &quot;mensaje&quot; no pasa por cadenas ling&uuml;&iacute;sticas sino por el cuerpo, posturas, ruidos, im&aacute;genes, m&iacute;micas, intensidades, movimientos, ritmos, etc.</p>      <p align="justify">El empleo de semi&oacute;ticas significantes tiene, seg&uacute;n Guattari, las siguientes consecuencias: &quot;La subjetividad p&aacute;tica &#91;afectiva&#93; que est&aacute; en la ra&iacute;z de todos los modos de subjetivaci&oacute;n, queda ocultada (...) y tiende a ser sistem&aacute;ticamente evacuada de las relaciones de discursividad, a pesar de que los operadores de discursividad est&aacute;n esencialmente cimentados en ella&quot; (Guattari, 1992).</p>      <p align="justify">El hecho de plegar estas modalidades de expresi&oacute;n a las semi&oacute;ticas significantes es una operaci&oacute;n pol&iacute;tica, ya que, por una parte, la &quot;toma de significado es siempre inseparable de una toma de poder&quot; (Guattari, 1980) y, por otra, no hay significaci&oacute;n ni representaci&oacute;n independientemente de significados y representaciones dominantes.</p>      <p align="justify">La potencia de actuar de los signos ling&uuml;&iacute;sticos y no ling&uuml;&iacute;sticos se pliega a la l&oacute;gica de la representaci&oacute;n y significado, que neutralizan y reprimen todas las dem&aacute;s funciones del lenguaje y de los signos.</p>      <p align="justify">Hay una pretensi&oacute;n com&uacute;n a la l&oacute;gica capitalista de las sociedades disciplinarias y a la l&oacute;gica socialista y comunista: la relaci&oacute;n con lo real debe pasar forzosamente por una mediaci&oacute;n. Sin significado y sin representaci&oacute;n, no hay acceso a lo real. En la tradici&oacute;n del movimiento obrero, no hay pol&iacute;tica posible sin &quot;toma de conciencia&quot; (significado) y sin &quot;representaci&oacute;n&quot; del pueblo o la clase por el &quot;partido&quot;.</p>      <p align="justify">Semi&oacute;tica y pol&iacute;tica, gobierno de los signos y gobierno del espacio pol&iacute;tico est&aacute;n estrechamente ligados.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font size="3">     <p><b>2. Las funciones de servidumbre<a name="no03"></a><a href="#no_03"><sup>3</sup></a> maqu&iacute;nica de las semi&oacute;ticas asignificantes</b></p></font>      <p align="justify">El concepto de sometimiento social de Guattari coincide en muchos puntos con el concepto de &quot;gobierno por medio de la individualizaci&oacute;n&quot; que, seg&uacute;n Foucault, caracteriza las sociedades disciplinarias. Las funciones de &quot;servidumbre maqu&iacute;nica&quot;, por el contrario, no encuentran ninguna correspondencia ni en las teor&iacute;as pol&iacute;ticas ni en las ling&uuml;&iacute;sticas, siendo este concepto una de las contribuciones fundamentales de Deleuze y Guat ari para la comprensi&oacute;n de las sociedades contempor&aacute;neas.</p>      <p align="justify">El registro maqu&iacute;nico de la producci&oacute;n semi&oacute;tica del capital funciona sobre la base de semi&oacute;ticas asignificantes, de los signos que, en vez de producir un significado, provocan una acci&oacute;n, una reacci&oacute;n, un comportamiento, una actitud, una postura. Estas semi&oacute;ticas no significan, pero ponen en movimiento, activan.</p>      <p align="justify">Para aclarar la funci&oacute;n de servidumbre maqu&iacute;nica, utilizaremos la descripci&oacute;n que Brian Massumi ha hecho de la misma. En un bello art&iacute;culo, nos explica que despu&eacute;s del 11 de septiembre de 2001, la televisi&oacute;n se ha convertido en el &quot;canal privilegiado de la modulaci&oacute;n afectiva, en tiempo real, en momentos socialmente cr&iacute;ticos&quot; (Massumi, 2005, pp. 31-48), es decir, que despu&eacute;s de los atentados de Nueva York y Washington, se ha convertido en el canal privilegiado de la servidumbre maqu&iacute;nica.</p>      <p align="justify">La oficina de seguridad interna estadounidense estableci&oacute; un sistema de alerta cifrado por colores (del verde al rojo) para calibrar la ansiedad del p&uacute;blico ante la amenaza &quot;terrorista&quot;. Este sistema de alerta no va dirigido a la cognici&oacute;n y la conciencia de los sujetos, sino &quot;m&aacute;s bien a la irritabilidad de los cuerpos&quot;, es decir a los componentes preverbales y preindividuales de la subjetividad. Las se&ntilde;ales perceptivas se utilizan para activar directamente la sensibilidad antes que para &quot;reproducir una forma&quot; o &quot;transmitir un contenido definido&quot;. Las alertas son &quot;se&ntilde;ales sin significado&quot; que en s&iacute; mismas no llevan ning&uacute;n sentido ideol&oacute;gico, ning&uacute;n discurso, pero que activan una respuesta &quot;releja (a saber, no reflexiva) de los cuerpos&quot;.</p>      <p align="justify">El t&eacute;rmino define aqu&iacute; una servidumbre mec&aacute;nica. Los mecanismos de servidumbre son normalmente diagramas de bloques que revelan la dependencia funcional entre los elementos y un sistema de control.</p>      <p align="justify">Esta respuesta a &quot;signos perceptivos que el sistema tiene por objeto generar conecta, sin hilos, al gobierno con el sistema nervioso de cada individuo&quot; (Massumi, 2005, pp. 31-48).</p>      <p align="justify">El objeto de gobierno es a&uacute;n, como en Foucault, la poblaci&oacute;n, pero aqu&iacute; &quot;la poblaci&oacute;n entera ha devenido nerviosidad en red&quot;, una inmensa &quot;red neuronal&quot; que reacciona de manera releja a los est&iacute;mulos que le son dirigidos (Massumi, 2005, pp. 31-48).</p>      <p align="justify">Seg&uacute;n Massumi, no se trata de la transmisi&oacute;n de un mensaje, de un intercambio de informaci&oacute;n de contenido ideol&oacute;gico, sino de una intervenci&oacute;n que act&uacute;a &quot;all&iacute; donde surge la experiencia&quot;. Este sistema act&uacute;a sobre las condiciones de aparici&oacute;n de la emoci&oacute;n, de la palabra, de la acci&oacute;n. Afecta a la subjetividad en su proceso de constituci&oacute;n mismo, dentro de modalidades de su propia producci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&quot;Se trata menos de una comunicaci&oacute;n que de una germinaci&oacute;n asistida de potenciales para la acci&oacute;n, cuyo resultado no puede determinarse con precisi&oacute;n de antemano, pero cuya determinaci&oacute;n variable puede programarse en colores&quot; (Massumi, 2005, pp. 31-48).</p>      <p align="justify">Este sistema pierde en capacidad de determinaci&oacute;n, ya que no puede controlar los efectos y las reacciones de los individuos, pero gana en posibilidad de formateado del desarrollo de la subjetividad.</p>      <p align="justify">Los signos monetarios y burs&aacute;tiles, la televisi&oacute;n, la ciencia, la m&uacute;sica, etc, pueden funcionar como m&aacute;quinas de producci&oacute;n de signos que escriben directamente sobre lo real y sobre el cuerpo, sin pasar por un significado o una representaci&oacute;n.</p>      <p align="justify">La circulaci&oacute;n del miedo, de la angustia o del p&aacute;nico que constituye la atm&oacute;sfera y la tonalidad en las que est&aacute;n inmersas nuestras sociedades &quot;de la seguridad p&uacute;blica&quot;, se activa por medio de m&aacute;quinas de signos que no van dirigidos a la conciencia, sino directamente al sistema nervioso, a los afectos, a las emociones.</p>      <p align="justify">En lugar de estar centradas en la lengua, las semi&oacute;ticas simb&oacute;licas del cuerpo son actividad como tal por la producci&oacute;n industrial, maqu&iacute;nica, no humana de im&aacute;genes, sonidos, palabras, intensidades, movimientos, ritmos, etc.</p>      <p align="justify">Si las semi&oacute;ticas significantes tienen una funci&oacute;n de alienaci&oacute;n subjetiva, de &quot;sometimiento social&quot;, las semi&oacute;ticas asignificantes tienen una funci&oacute;n de &quot;servidumbre maqu&iacute;nica&quot;. Las semi&oacute;ticas significantes operan una sincronizaci&oacute;n y una modulaci&oacute;n de los componentes preindividuales y preverbales de la subjetividad, haciendo que los afectos, las percepciones, las emociones, etc. funcionen como piezas, componentes, elementos de una m&aacute;quina (servidumbre maqu&iacute;nica). Podemos funcionar exactamente igual a componentes de <i>input/output </i>de m&aacute;quinas semi&oacute;ticas, como simples rel&eacute;s de televisi&oacute;n o enlaces de Internet, que permiten y/o impiden el paso de la informaci&oacute;n, de la comunicaci&oacute;n, de los afectos.</p>      <p align="justify">A diferencia de las semi&oacute;ticas significantes, las semi&oacute;ticas asignificantes no conocen ni personas, ni roles ni sujetos. Mientras que el sometimiento involucra personas globales, representaciones subjetivas molares f&aacute;cilmente manipulables, &quot;la servidumbre maqu&iacute;nica agencia elementos infrapersonales, infrasociales, en raz&oacute;n a una econom&iacute;a molecular del deseo&quot;.</p>      <p align="justify">La potencia de estas semi&oacute;ticas reside en el hecho de que pasan a trav&eacute;s de los sistemas de representaci&oacute;n y significado en los cuales &quot;los sujetos individuados se reconocen y alienan&quot; (Guattari, 1980).</p>      <p align="justify">La servidumbre maqu&iacute;nica no es pues la misma cosa que la servidumbre social. Si esta &uacute;ltima va dirigida a la dimensi&oacute;n molar, individuada de la subjetividad, la primera activa su dimensi&oacute;n molecular, preindividual, transindividual.</p>      <p align="justify">En el primer caso, el sistema habla y hace hablar. Reduce la multiplicidad de las semi&oacute;ticas presignificantes y simb&oacute;licas y la indexa al lenguaje y las cadenas ling&uuml;&iacute;sticas, favoreciendo de este modo sus funciones representativas. Mientras que, en el segundo caso, no hace discursos, no habla, funciona, pone en movimiento, conect&aacute;ndose directamente al &quot;sistema nervioso, al cerebro, a la memoria, etc.&quot;, activando relaciones afectivas, transitivistas, transindividuales dif&iacute;cilmente atribuibles a un sujeto, a un yo &#91;moi&#93;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Estos dos registros semi&oacute;ticos trabajan juntos en la producci&oacute;n y el control de la subjetividad, a la vez en su dimensi&oacute;n <i>molar </i>y <i>molecular.</i></p>      <p align="justify">Como vamos a ver, los mismos dispositivos semi&oacute;ticos pueden ser a la vez tanto dispositivos de servidumbre maqu&iacute;nica como de sometimiento social (la televisi&oacute;n, por ejemplo, puede constituirnos como sujetos, usuarios, o bien utilizarnos como simples rel&eacute;s que hacen pasar una informaci&oacute;n, una noticia, o signos que provocan una acci&oacute;n-reacci&oacute;n). Tenemos el privilegio de estar sometidos por igual a los efectos de unos y otros.</p>      <p align="justify">Es preciso insistir en el sentido y el papel que juegan las semi&oacute;ticas asignificantes (la moneda, los dispositivos de producci&oacute;n maqu&iacute;nica de im&aacute;genes, de sonidos, de palabras, los signos, las ecuaciones, las f&oacute;rmulas utilizadas por la ciencia, la m&uacute;sica, etc.), ya que la mayor&iacute;a de las teor&iacute;as ling&uuml;&iacute;sticas y pol&iacute;ticas las ignoran, a pesar de que constituyen el pivote de las nuevas formas de gobierno capitalista. Precisamente, a partir de estas semi&oacute;ticas asignificantes se establece una nueva distribuci&oacute;n entre lo discursivo y lo no discursivo.</p>      <p align="justify">Las teor&iacute;as ling&uuml;&iacute;sticas y la filosof&iacute;a anal&iacute;tica ignoran su existencia y funcionamiento, pues suponen que la producci&oacute;n y circulaci&oacute;n de signos y palabras es un asunto esencialmente humano, de &quot;intercambio&quot; semi&oacute;tico entre personas. Tienen una concepci&oacute;n logoc&eacute;ntrica de la enunciaci&oacute;n, cuando una parte creciente de las enunciaciones y de los signos es producida y trabajada por dispositivos maqu&iacute;nicos (televisi&oacute;n, cine, radio, Internet, etc.). Aqu&iacute; la enunciaci&oacute;n a&uacute;n est&aacute; territorializada y es logoc&eacute;ntrica, mientras que el capitalismo se caracteriza por una enunciaci&oacute;n desterritorializada y maquinoc&eacute;ntrica. Los medios de comunicaci&oacute;n de masas y las telecomunicaciones duplican las antiguas relaciones &quot;orales y escriturarias&quot;, configurando nuevos agenciamientos de enunciaci&oacute;n (individuales y colectivos).</p>      <p align="justify">Las teor&iacute;as que hacen de la palabra y del lenguaje la forma m&aacute;s importante o la &uacute;nica forma de expresi&oacute;n pol&iacute;tica (Arendt, Rancière, Virno), parecen desconocer igualmente las semiolog&iacute;as asignificantes, ya que el proceso de subjetivaci&oacute;n (Rancière) o individuaci&oacute;n (Virno) se desarrolla en un espacio p&uacute;blico concebido como una escena teatral, donde los sujetos pol&iacute;ticos se constituyen en su dimensi&oacute;n molar y representativa imitando la actuaci&oacute;n del artista o del orador ante un p&uacute;blico.</p>      <p align="justify">La met&aacute;fora teatral me parece especialmente perjudicial para comprender el espacio pol&iacute;tico contempor&aacute;neo.</p>      <p align="justify">El proceso de subjetivaci&oacute;n o individuaci&oacute;n queda entonces mutilado, pues las semi&oacute;ticas y las m&aacute;quinas asignificantes redise&ntilde;an y reconfiguran por completo el espacio p&uacute;blico y sus modalidades de expresi&oacute;n, afectando directa y profundamente a la &quot;palabra pol&iacute;tica&quot;. Esta &uacute;ltima ya no puede ser descrita por el funcionamiento de la potencia de actuar del lenguaje, tal y como se ejerc&iacute;a en la <i>polis </i>griega, como desde Hanna Arendt pretenden todas estas teor&iacute;as. En el espacio p&uacute;blico contempor&aacute;neo, la producci&oacute;n de la palabra se organiza &quot;industrialmente&quot;, antes que &quot;teatralmente&quot;. El proceso de subjetivaci&oacute;n o individuaci&oacute;n no puede reducirse al &quot;sometimiento social&quot;, ignorando por completo la &quot;servidumbre maqu&iacute;nica&quot;.</p>      <p align="justify">Parad&oacute;jicamente, con todas estas teor&iacute;as pol&iacute;ticas y ling&uuml;&iacute;sticas contempor&aacute;neas que directa o indirectamente hacen referencia a la <i>polis </i>y/o al teatro, nos encontramos en una situaci&oacute;n precapitalista.</p>      <br> <font size="3">     <p><b>3. Las t&eacute;cnicas del esp&iacute;ritu</b></p></font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El contenido de la subjetividad de la sociedad de control depende de una multitud de sistemas maqu&iacute;nicos. Para describir esta &quot;entrada en m&aacute;quina de la subjetividad&quot;, como anta&ntilde;o se dec&iacute;a &quot;hacerse religioso&quot;, basta con recordar los gestos y las acciones que nosotros, hombres y mujeres del occidente desarrollado, realizamos todos los d&iacute;as en nuestra m&aacute;s sencilla cotidianidad.</p>      <p align="justify">Me levanto por la ma&ntilde;ana y antes que nada enciendo la luz, activando as&iacute; un dispositivo tecnol&oacute;gico que corresponde a la descodificaci&oacute;n generalizada de flujo propio del capitalismo. Flujo cualquiera indiferente a todo producto, a toda actualizaci&oacute;n, pero que, compuesto de puntos-signo sin significado, penetrar&aacute; en todos los dem&aacute;s dispositivos tecnol&oacute;gicos que activar&eacute; a lo largo del d&iacute;a, y los har&aacute; funcionar.</p>      <p align="justify">Mientras desayuno, escucho la radio. Las dimensiones espaciales y temporales habituales de mi mundo sonoro quedan en suspenso. Se neutralizan los esquemas sensomotrices habituales sobre los que se funda la percepci&oacute;n sonora.</p>      <p align="justify">La voz, la palabra y el sonido se desterritorializan, ya que han perdido toda relaci&oacute;n con un cuerpo, un lugar, una situaci&oacute;n, un territorio. La difusi&oacute;n radiof&oacute;nica no restituye &quot;la orientaci&oacute;n, los l&iacute;mites y la estructura del espacio&quot; de la enunciaci&oacute;n, &uacute;nicamente transmite &quot;relaciones entre intensidades sonoras&quot; (Cardinal, 2004).</p>      <p align="justify">La &quot;radio capta menos los fragmentos sonoros como cualidades sensibles que remiten a un objeto que como una serie ilimitada de modos, de fuerzas pasivas y activas de afecci&oacute;n...&quot; (Cardinal, 2004).</p>      <p align="justify">&quot;Lo sonoro comporta fuerzas elementales (intensidades, tonos, intervalos, ritmo y tiempo) que tienen un impacto m&aacute;s directo sobre la gente que el sentido de las palabras: &eacute;ste es el fundamento del arte radiof&oacute;nico&quot;, seg&uacute;n Arnheim (Citado en: Cardinal, 2004). Pero tambi&eacute;n el fundamento de gobierno de las sociedades de control.</p>      <p align="justify">Antes de salir telefoneo para avisar de que llegar&eacute; media hora tarde. &iquest;D&oacute;nde tiene lugar la comunicaci&oacute;n? &iquest;En mi casa? &iquest;En la de mi interlocutor? &iquest;En el dispositivo de telecomunicaci&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;l es el contexto de esta enunciaci&oacute;n?</p>      <p align="justify">En la calle saco dinero de un cajero autom&aacute;tico donde un dispositivo el&eacute;ctrico, inform&aacute;tico y telem&aacute;tico que emite solamente puntos-signos sin ning&uacute;n significado satisface mi demanda poni&eacute;ndome a disposici&oacute;n de los signos monetarios que guardo en mis bolsillos. Flujo de poder adquisitivo que, como sabemos, no tiene realmente ning&uacute;n poder, salvo el de entrar en una relaci&oacute;n de intercambio con otros signos mercanc&iacute;a, que se anuncian ostensiblemente en el pasillo del metro que debo coger.</p>      <p align="justify">El cajero autom&aacute;tico es un sistema de regulaci&oacute;n y de control sin significado, pero que puede no obstante producirlos, ya que me recuerda sin cesar el saldo de mis signos sin poder, y modula, as&iacute;, constantemente la necesidad de trabajar.</p>      <p align="justify">Antes de entrar en el metro compro un peri&oacute;dico. Su lectura me confronta con la especificidad capitalista de la escritura y con otra m&aacute;quina de signos e informaci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Dejemos la palabra a Gabriel Tarde, que a finales del siglo XIX ya hab&iacute;a subrayado la diferencia de este modo &quot;mudo&quot; de enunciaci&oacute;n con relaci&oacute;n al modelo de la <i>polis </i>griega.</p>      <p align="justify">Los oradores pol&iacute;ticos griegos compon&iacute;an un discurso destinado a ser pronunciado en un &quot;tiempo muy corto, en un espacio que jam&aacute;s exced&iacute;a el alcance de la voz humana&quot; ante un restringido n&uacute;mero de personas, &quot;sustra&iacute;do temporalmente a cualquier influencia circundante&quot;, elaborado por el orador en un &quot;mismo estado de &aacute;nimo&quot; (Tarde, 2003).</p>      <p align="justify">La labor del peri&oacute;dico es de un car&aacute;cter muy distinto. &quot;El peri&oacute;dico se dirige a un p&uacute;blico mucho m&aacute;s amplio, pero disperso, compuesto de individuos que, mientras leen su art&iacute;culo, quedan expuestos a distracciones de todo tipo; oyen los murmullos que llegan desde las conversaciones pr&oacute;ximas, en su c&iacute;rculo o su caf&eacute;, de ideas contrarias a las del escritor&quot; (Tarde, 2003).</p>      <p align="justify">Los lectores, como los oyentes de la radio, no ven nunca al escritor, ni sus gestos, sus posturas, como tampoco los rasgos de su rostro, y, a diferencia de la radio, tampoco oyen su voz ni su entonaci&oacute;n. A diferencia del orador, que con un solo discurso influye en el juicio de los auditores, son necesarios varios art&iacute;culos para obtener el mismo resultado, ya que &quot;el art&iacute;culo es s&oacute;lo un eslab&oacute;n en una cadena de art&iacute;culos, que provienen en general de escritores diversos que componen la redacci&oacute;n del peri&oacute;dico&quot;.</p>      <p align="justify">Este largu&iacute;simo y complejo &quot;discurso mudo conocido como peri&oacute;dico&quot; conduce nuestras democracias desde la Revoluci&oacute;n Francesa.</p>      <p align="justify">La gran dificultad para un peri&oacute;dico consiste en formar a su p&uacute;blico y conservarlo. No se establece un p&uacute;blico ni se conserva con un cuerpo de ideas coherentes, con un despliegue armonioso de argumentos, como ocurre con la ret&oacute;rica del orador.</p>      <p align="justify">&quot;El contenido del peri&oacute;dico se compone de innumerables materias, incoherentes, suministradas cada ma&ntilde;ana por el acontecimiento del d&iacute;a o de la v&iacute;spera. Es como si, en el transcurso de una arenga de Dem&oacute;stenes contra Filipo, a cada instante se le hubieran acercado mensajeros con nuevas noticias y como si el relato o la interpretaci&oacute;n de esta informaci&oacute;n hubiera constituido su discurso&quot; (Tarde, 2003, p. 259).</p>      <p align="justify">Ya de regreso en casa veo, junto a otros ocho millones de franceses, un telediario. Formamos una inmensa red neuronal, una red de cuerpos y almas, afectos, emociones, pasiones simult&aacute;neamente sincronizados. Constituimos un inmenso sistema nervioso expuesto a las consignas del poder.</p>      <p align="justify">&iquest;Qui&eacute;n habla en el televisor? &iquest;A qui&eacute;n se dirige?</p>      <p align="justify">El <i>talking head </i>es s&oacute;lo el terminal de un agenciamiento &quot;industrial&quot; de producci&oacute;n de enunciaci&oacute;n, cuya redacci&oacute;n, periodistas, reporteros independientes, intermitentes son s&oacute;lo una parte (y no necesariamente la m&aacute;s importante de la cadena de producci&oacute;n). La voz del presentador es una &quot;polifon&iacute;a&quot;, pero nada simp&aacute;tica. En su voz resuenan las voces de los poderes establecidos, de los anunciadores publicitarios, de los otros medios de comunicaci&oacute;n escritos y electr&oacute;nicos, y las de presidentes y directores generales, cuyo proyecto &quot;cultural&quot; consiste en volver preparar los cerebros para el marketing de las empresas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En cada casa, cada uno de los ocho millones de telespectadores se encuentra &eacute;l tambi&eacute;n en el centro de un agenciamiento, en la intersecci&oacute;n de una serie de flujo. Los procedimientos para atraer la atenci&oacute;n, la manera de organizar los programas, de presentar el material, recortan en diferentes lugares la experiencia de la lectura del peri&oacute;dico o de escuchar la radio. Pero aparecen nuevos elementos, vinculados a la especificidad tecnol&oacute;gica del dispositivo. As&iacute; entonces, delante del televisor soy la intersecci&oacute;n &quot;1. De una fascinaci&oacute;n perceptiva provocada por el barrido luminoso del aparato, y que confina al hipnotismo; 2. de una relaci&oacute;n de captura con el contenido narrativo de la emisi&oacute;n, asociada a una vigilancia lateral con respecto a los acontecimientos circundantes (el agua que hierve en el fuego, el grito de un ni&ntilde;o, el tel&eacute;fono...); 3. de un mundo de fantasma que habita mi ensue&ntilde;o... Mi sentimiento de identidad personal se desvanece as&iacute; en diferentes direcciones&quot; (Guattari, 1992).</p>      <p align="justify">Antes de ir al cine, respondo al correo electr&oacute;nico que he recibido durante el d&iacute;a y entro en unos dispositivos de escritura y comunicaci&oacute;n completamente diferentes, donde, para decirlo con Bakhtin, la &quot;comprensi&oacute;n y la responsividad activa&quot; neutralizada por la televisi&oacute;n puede ejercerse. Entro en otro espacio p&uacute;blico.</p>      <p align="justify">Llego al cine justo a tiempo para la &uacute;ltima sesi&oacute;n; tengo otra experiencia de la suspensi&oacute;n &quot;ordinaria&quot; del mundo. Esta vez concierne a la percepci&oacute;n y sus datos habituales de espacio y tiempo. Mi sistema sensomotriz desfallece, pues las im&aacute;genes y los movimientos ya no dependen ni de un objeto ni de mi cerebro, sino que son los productos autom&aacute;ticos de un dispositivo maqu&iacute;nico. El montaje perturba las conexiones entre situaci&oacute;n, imagen y movimiento, haci&eacute;ndome entrar en otro bloque de espacio-tiempo.</p>      <p align="justify">En las semiolog&iacute;as presignificantes o simb&oacute;licas, las materias y las formas de expresi&oacute;n son paralelas y no articuladas de forma lineal, como en la lengua. En una pel&iacute;cula hay diferentes l&iacute;neas de expresi&oacute;n: la sonora, la visual, de la luz, del color, etc.</p>      <p align="justify">&quot;No es cuesti&oacute;n de hablar de sintaxis o de clave, lo cual volver&iacute;a homog&eacute;nea la relaci&oacute;n entre sus diferentes l&iacute;neas&quot;.</p>      <p align="justify">La cuesti&oacute;n pol&iacute;tica que debe ponerse frente a los procesos de sometimiento y de servidumbre que acabamos de tratar, es la siguiente: &iquest;c&oacute;mo sustraerse a estas relaciones de dominio y c&oacute;mo desarrollar, a partir de estas mismas tecnolog&iacute;as, pr&aacute;cticas de libertad, procesos de subjetivaci&oacute;n individuales y colectivos?</p>      <br> <font size="3">     <p><b>Conclusiones</b></p></font>      <p align="justify">Las semi&oacute;ticas significantes y asignificantes juegan un papel fundamental en el proceso de subjetivaci&oacute;n. Este &uacute;ltimo es el resultado de la acci&oacute;n de una multiplicidad de elementos discursivos y no discursivos, ling&uuml;&iacute;sticos y &eacute;ticos, sociales y pol&iacute;ticos, etc. En lugar de suponer su traducibilidad general en la unidad de las semi&oacute;ticas significantes, es necesario m&aacute;s bien reconocer su disyunci&oacute;n, su digresi&oacute;n, su diferencia esencial. Solamente trabajando la disyunci&oacute;n, la autonom&iacute;a e independencia de estas componentes, podremos cartografiar sus efectos, sus funciones, sus modalidades de acci&oacute;n, su capacidad de producci&oacute;n, de transformaci&oacute;n y de autoafirmaci&oacute;n existencial.</p>      <p align="justify">As&iacute; pues, la polivocidad de las componentes de enunciaci&oacute;n (ling&uuml;&iacute;sticos y no ling&uuml;&iacute;sticos) implica un proceso de subjetivaci&oacute;n que no puede ser reducido a un simple resultado de operaci&oacute;n significante o l&oacute;gico-ling&uuml;&iacute;stica.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Se trata, al contrario, de cartografiar los &quot;componentes de subjetivaci&oacute;n y de enunciaci&oacute;n en la heterogeneidad que le es m&aacute;s propia&quot;, para poder determinar las funciones, los efectos y su eventual potencia de actuar.</p>  <hr>      <p align="justify"><a name="no_03"></a><a href="#no03"><sup>3</sup></a> &laquo;Asservissement&raquo; (en le texto original), tiene un doble sentido. a) Servidumbre: la condici&oacute;n de siervo o de esclavo, el acto de subyugar (esclavitud, sujeci&oacute;n, sumisi&oacute;n) como sistema de dependencia que liga el siervo al feudo. El siervo es un individuo que no tiene derechos, que no dispone de su persona, ni de bienes, cuyos servicios est&aacute;n adscritos a la gleba, y como &eacute;sta, son transferibles. b) El sentido cibern&eacute;tico de mecanismo de servidumbre: sistemas de control autom&aacute;tico, con retroalimentaci&oacute;n <i>(feed-back) </i>aplicados profusamente a la industria mec&aacute;nica, como multiplicadores de energ&iacute;a y cuya especialidad es el control de los procesos. En este contexto, las personas son consideradas como dispositivos que procesan (transforman) informaci&oacute;n para una acci&oacute;n conforme a las necesidades de un sistema dado. Desde este punto de vista, las acciones humanas no se limitan a ser pensadas como adecuadas o no, en cuanto funciones de un sistema global (Guattari, 2004).</p>  <hr>      <br> <font size="3">     <p><b>Referencias</b></p></font>      <!-- ref --><p align="justify">Guattari, F. (1992). <i>Chaosmose. </i>Par&iacute;s: Galil&eacute;e. &#91;Trad. cast.: <i>Caosmosis, </i>Buenos Aires: Manantial, 1992&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0122-8285201200030001700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p align="justify">Guattari, F. (1980). <i>La Revolution Mol&eacute;culaire. </i>Par&iacute;s: Recherches.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0122-8285201200030001700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">Guattari, F. (2004). <i>Plan sobre el planeta. </i>Madrid: Traficantes de sue&ntilde;os.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0122-8285201200030001700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">Massumi, B. (2005). &quot;Fear (The Sprectrum Saids)&quot;. <i>Positions. East asia cultures critique, </i>13, 31-48.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0122-8285201200030001700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">Cardinal, S. (2004). &quot;La radio, modulateur de l'audible&quot;. <i>Chimères, </i>53, p. 46.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0122-8285201200030001700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">Tarde, G. (2003). <i>Les transformations du pouvoir. </i>Par&iacute;s: Le Seuil.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0122-8285201200030001700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p><a href="#Inicio">Inicio</a></p>  </font>      ]]></body><back>
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