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<journal-title><![CDATA[Boletín de Investigaciones Marinas y Costeras - INVEMAR]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[INSTITUTO DE INVESTIGACIONES MARINAS Y COSTERAS "JOSE BENITO VIVES DE ANDRÉIS" (INVEMAR)    INSTITUTO DE INVESTIGACIONES MARINAS Y COSTERAS -JOSE BENITO VIVES DE ANDRÉIS- (INVEMAR)]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[REGENERACIÓN DE COLONIAS Y TRANSPLANTE DE FRAGMENTOS DE ACROPORA PALMATA (CNIDARIA: SCLERACTINIA) EN EL PARQUE NACIONAL NATURAL CORALES DEL ROSARIO, CARIBE COLOMBIANO]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The present study was done in order to study the posibility of recovering the coral species Acropora palmata in the Natural Park Corales del Rosario. The percentage of regeneration of 42 mechanically fragmented colonies, as well as the percentage of survival of 53 fragments of this species, was determined. The regeneration of tissue for 25 colonies fragmented between September and december 1992 (period 1) was obtained in three months; for the 17 colonies fragmented between march and may 1993 (period 2) the time was of two months. The fragments obtained from the donor colonies were submitted to 4 treatments. Treatment 1 consisted in tying the fragments with a cord to dead coral and transported to Kalua Island. For treatment 2 the fragments were put on sandy substrate and were tyed to a pole in Grande Island. In treatment 3 the fragments were tyed to dead coral by a cord and were transported to Grande Island. For treatment 4, the fragments were cemented to dead coral with the epoxic "Rally" cement. Treatment 1 showed a survival of 30% in 3 months and of 0% for the rest of the research. In treatment 2 the survival was of 0% on the first month. In treatment 3, the survival was of 40% in 3 months and 0% was found in the seventh month. In treatment 4, the survival was of 90% in the first month, 80% in two months and 70% in three months. The results obtained show that the donor colonies of the studied specie recovers rapidly to physical wounds and that the use of the technique with epoxic cement on the fragments for the recovery of the specie is recommended.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>REGENERACI&Oacute;N  DE COLONIAS Y  TRANSPLANTE DE  FRAGMENTOS DE <i>ACROPORA PALMATA</i> (CNIDARIA: SCLERACTINIA) EN EL PARQUE NACIONAL NATURAL CORALES DEL ROSARIO, CARIBE  COLOMBIANO</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Roc&iacute;o del Pilar Garc&iacute;a  U.<sup>1</sup>, Elvira Mar&iacute;a Alvarado Ch.<sup>1</sup> y Alberto  Acosta<sup>2</sup></b></p>     <p><i><sup>1</sup>Museo del  Mar-Universidad de Bogot&aacute; Jorge Tadeo Lozano. Apartado A&eacute;reo 34185, Bogot&aacute;,  Colombia (R. G. U. y E. M. A. Ch).     <br> <sup>2</sup>Apartado A&eacute;reo  59629 Bogot&aacute;, Colombia (A. A.)</i></p> <hr size="1"/>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>El presente  trabajo fue realizado con el fin de estudiar la posibilidad de recuperaci&oacute;n de  la especie de coral <i>Acropora palmata</i> en  el Parque Nacional Natural Corales del Rosario. Se determin&oacute; el porcentaje de  regeneraci&oacute;n de 42 colonias fragmentadas mec&aacute;nicamente y la sobrevivencia de 53  fragmentos de esta especie. El tiempo de regeneraci&oacute;n del tejido coralino para  25 colonias fragmentadas entre septiembre y diciembre de 1992 (per&iacute;odo 1), fue  de 3 meses; para las 17 colonias fragmentadas entre marzo y mayo de 1993 fue de  2 meses. Los fragmentos obtenidos de las colonias donantes fueron sometidos a 4  tratamientos. El tratamiento 1 consisti&oacute; en el amarre con pita del fragmento a  coral muerto y el traslado hacia Isla Kalua. Para el tratamiento 2, se  colocaron los fragmentos en sustrato arenoso y se sujetaron a estacas en Isla  Grande. En el tratamiento 3, se amarraron con pita a coral muerto y se  trasladaron hacia Isla Grande. En el tratamiento 4, los fragmentos se  cementaron a coral muerto con la masilla ep&oacute;xica &quot;Rally&quot; en el mismo  sitio de la fragmentaci&oacute;n. El tratamiento 1 arroj&oacute; una sobrevivencia del 30% en  3 meses de muestreo y en el resto de la investigaci&oacute;n fue del 0%. En el  tratamiento 2 la sobrevivencia fue del 0% en un mes.&quot; En el tratamiento 3,  la sobrevivencia fue del 40% en tres meses y del 0% en el s&eacute;ptimo mes. En el  tratamiento 4, la sobrevivencia fue del 90% en un mes, del 80% en dos meses y  del 70% en tres meses. Los resultados obtenidos se&ntilde;alan que las colonias  donantes de la especie estudiada se recuperan r&aacute;pidamente de lesiones f&iacute;sicas y  que la t&eacute;cnica de fijaci&oacute;n de fragmentos con el cemento ep&oacute;xico es la m&aacute;s  recomendable para la recuperaci&oacute;n de la especie.</p>  <hr size="1"/>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>The present study was  done in order to study the posibility of recovering the coral species <i>Acropora palmata</i> in the Natural Park  Corales del Rosario. The percentage of regeneration of 42 mechanically  fragmented colonies, as well as the percentage of survival of 53 fragments of  this species, was determined. The regeneration of tissue for 25 colonies  fragmented between September and december 1992 (period 1) was obtained in three  months; for the 17 colonies fragmented between march and may 1993 (period 2)  the time was of two months. The fragments obtained from the donor colonies were  submitted to 4 treatments. Treatment 1 consisted in tying the fragments with a  cord to dead coral and transported to Kalua Island. For treatment 2 the fragments  were put on sandy substrate and were tyed to a pole in Grande Island. In  treatment 3 the fragments were tyed to dead coral by a cord and were  transported to Grande Island. For treatment 4, the  fragments were cemented to dead coral with the epoxic &quot;Rally&quot; cement.  Treatment 1 showed a survival of 30% in 3 months and of 0% for the rest of the  research. In treatment 2 the survival was of 0% on the first month. In  treatment 3, the survival was of 40% in 3 months and 0% was found in the  seventh month. In treatment 4, the survival was of 90% in the first month, 80%  in two months and 70% in three months. The results obtained show that the donor  colonies of the studied specie recovers rapidly to physical wounds and that the  use of the technique with epoxic cement on the fragments for the recovery of  the specie is recommended.</p>  <hr size="1"/>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>El concepto de  rehabilitaci&oacute;n o restauraci&oacute;n de ecosistemas coralinos ha despertado un gran  inter&eacute;s en los &uacute;ltimos a&ntilde;os (Jord&aacute;n <i>et al</i>, 1987 y Ravera, 1989 en  Yap <i>et al</i>, 1992). Dentro de los  mecanismos de restauraci&oacute;n se ha dado especial importancia a la fragmentaci&oacute;n  natural y al el uso de trasplantes para ayudar a reabastecer &aacute;reas arrecifales  deterioradas (Yap y G&oacute;mez, 1981; Harriott y Fisk, 1988 en Yap <i>et al</i>., 1992).</p>     <p>Las especies del g&eacute;nero  <i>Acropora</i> son propensas a fragmentarse en per&iacute;odos  de incremento de la acci&oacute;n de las olas (Bak y Criens, 1982; Highsmith, 1982) de  ah&iacute; que la reproducci&oacute;n asexual por fragmentaci&oacute;n natural sea importante por la  dispersi&oacute;n local, el mantenimiento y crecimiento de las poblaciones de <i>Acropora</i> ya que la especie  ampl&iacute;a su distribuci&oacute;n a causa del rompimiento colonial y de la nueva  redistribuci&oacute;n de los fragmentos (Bothwell, 1981). Sin embargo, su  sobrevivencia depende de la estabilidad del ambiente, del tama&ntilde;o de los  fragmentos (Highsmith <i>et al</i>, 1980 en Bak y Criens,  1982) y del tiempo de fijaci&oacute;n al sustrato duro (Gilmore y Hall, 1976 en Bak y  Criens, 1982). As&iacute;, el crecimiento de los fragmentos de especies ramificadas se  ha asociado con la recuperaci&oacute;n de arrecifes luego de tormentas o ciclones,  cuando el da&ntilde;o no es tan severo como para matarlos (Stephenson <i>et al</i>, 1958 y Kawaguti, 1937  en Bothwell, 1981), ya que por lo general, se ha observado que las especies que  se fragmentan poseen altas tasas de crecimiento (Shinn, 1966; Lewis <i>et al</i>.,  1968; Gladfelter <i>et al</i>., 1978) y son capaces de fusionarse al sustrato duro  r&aacute;pidamente (Bothwell, 1981). De hecho, Bak y Criens (1981) encontraron que los  fragmentos de <i>A. palmata</i> a los 3 o 4 meses se  fusionan al sustrato y forman una extraordinaria estructura de cementaci&oacute;n. Por  esta raz&oacute;n, Highsmith (1982) afirma que la mayor&iacute;a de corales exitosos est&aacute;n  adaptados a la fragmentaci&oacute;n, es decir que han incorporado la fragmentaci&oacute;n a  sus historias de vida.</p>     <p>Kobayashi (1984) despu&eacute;s de estudiar la  tasa de regeneraci&oacute;n del tejido y el crecimiento de colonias fragmentadas  artificialmente en las especies <i>Acropora formosa</i> y <i>A. nasuta</i> concluye que la  fragmentaci&oacute;n es un medio de reproducci&oacute;n asexual positiva en estas especies,  al menos en ambientes someros artificiales.</p>     <p>En el Parque Nacional  Natural Corales del Rosario, en 1989, se registr&oacute; una cobertura media de coral  vivo del 21.5% y de coral muerto del 55.3% y las especies caracter&iacute;sticas de  las &aacute;reas arrecifales del Parque como las <i>Acropora</i>, que conformaban en  &eacute;pocas pasadas grandes extensiones, no sobrepasaron el 5% de la cobertura media  de coral vivo (Sarmiento <i>et al</i>, 1989). Teniendo en  cuenta que <i>Acropora palmata</i> es una especie  importante en la formaci&oacute;n arrecifal, que es de r&aacute;pido crecimiento y que en el  Parque se encuentra muy deteriorada, se efectu&oacute; la fragmentaci&oacute;n manual, con el  fin de comprobar si los fragmentos obtenidos se fijaban al sustrato, si  sobreviv&iacute;an y si crec&iacute;an, de tal forma que la t&eacute;cnica pudiera ser utilizada  para repoblar la especie en el Parque.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>DESCRIPCI&Oacute;N DEL &Aacute;REA</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El Parque Nacional  Natural Corales del Rosario est&aacute; situado a 28 millas n&aacute;uticas al suroeste de la  ciudad de Cartagena, Colombia, en un &aacute;rea comprendida entre los 10&deg;08' y los  10&deg;15' de latitud norte y entre los 75&deg; 40' y los 75&deg; 48' de longitud oeste  (Leble y Cuignon, 1987) (<a href="#fig1">Fig. 1</a>).</p>     <p>El clima se encuentra  afectado por la Zona de Convergencia Intertropical. Las &eacute;pocas clim&aacute;ticas son  tres: una seca que corresponde a los meses de diciembre hasta abril dominada  por los vientos Alisios; una &eacute;poca intermedia que se presenta en los meses de  mayo, junio y julio y, una &eacute;poca de lluvia correspondiente a los meses de  agosto hasta noviembre caracterizada por vientos, en su mayor&iacute;a de direcci&oacute;n  suroeste (Leble y Cuignon, 1987). La precipitaci&oacute;n anual var&iacute;a entre 781.1 mm  (Aeropuerto) y 817.4 mm (Escuela Naval), la temperatura media anual es de  27.7&deg;C y la nubosidad del &aacute;rea es baja con un promedio anual de 5/8 (Alvarado <i>et al</i>, 1989).</p>     <p>El agua en el  sitio y en el mismo per&iacute;odo de estudio registr&oacute; una salinidad promedio de 32.1  y la temperatura promedio fue de 29.5&deg;C. Los nitritos promedio se encontraron  en 0.067 ppm; el amonio registr&oacute; un promedio de 0.193 ppm y los fosfatos un  valor promedio de 0.219 ppm. Los nitratos registraron un promedio entre 20 y 30  ppm (Hern&aacute;ndez, C, en: Alvarado <i>et al</i>., 1994).</p>     <p>Este estudio fue realizado en 2 estaciones del Parque as&iacute;:</p>     <p><b>Estaci&oacute;n 1.</b> Isla Grande e Isla Fiesta. Las poblaciones de <i>Acropora palmata</i> se encuentran deterioradas en un 60-70%  posiblemente debido a la sedimentaci&oacute;n, pesca con dinamita, paso de lanchas,  acci&oacute;n humana y altas temperaturas entre otros factores (Celis, 1988; Alvarado <i>et al</i>, 1989). En 1989 la cobertura media de coral  vivo en Isla Grande era de 29% y en Isla Fiesta del 18% (Sarmiento <i>et al</i>, 1989).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a01fig1.gif"><a name="fig1"></a></p>     <p>Las colonias  muestreadas en Isla Grande se encontraron aproximadamente a 200 m de la costa,  luego de la cresta arrecifal, entre 0.50 y 3.0 m de profundidad, agrupadas y  rodeadas de corales como Agaricia, Porites y Millepora y el zoanthideo Palythoa. En Isla Fiesta, las  colonias se encontraron entre 1 y 3 m de profundidad, a unos pocos metros de la  costa, en forma dispersa y rodeadas de colonias muertas de Millepora spp y Agaricia spp.</p>     <p><b>Estaci&oacute;n 2.</b> Islas Skandia y Kalua.  Estas islas pertenecen al complejo de Pajarales. La cobertura media total de  coral vivo en Kalua se registr&oacute; como del 27% y en Skandia del 10% y la  cobertura muerta de <i>Acropora palmata</i> del 95% (Sarmiento <i>et al</i>, 1989).</p>     <p>Las colonias  escogidas se encontraron entre 1 y 3 m de profundidad, separadas de la costa  entre 50 y 100 m y rodeadas de grandes extensiones de coral muerto con  recubrimiento de algas y zoanthideos.</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>METODOLOG&Iacute;A</b></p>     <p>En las dos estaciones se hizo un  reconocimiento visual de las colonias y se escogieron aquellas que presentaran  caracter&iacute;sticas similares de tama&ntilde;o (aproximadamente 1.5 xl.5 m) y buen estado  (entre 80 y 90% de cobertura de tejido vivo). Estas fueron marcadas con boyas  de icopor y r&oacute;tulos de acr&iacute;lico codificados de acuerdo a la estaci&oacute;n y n&uacute;mero  de la colonia. Es necesario aclarar que el bajo n&uacute;mero de colonias utilizado  para la experimentaci&oacute;n se debi&oacute; a la baja cobertura de colonias vivas dentro  del Parque.</p>     <p>Se fragmentaron 42  ramas del mismo n&uacute;mero de colonias mediante la utilizaci&oacute;n de segueta, cincel y  martillo. La fragmentaci&oacute;n se llev&oacute; a cabo en dos per&iacute;odos diferentes debido a  que en el mes de febrero se perdi&oacute; un gran n&uacute;mero de fragmentos y por lo tanto  se tuvo que realizar una nueva fragmentaci&oacute;n. La primera se efectu&oacute; en los  meses de septiembre y octubre (per&iacute;odo 1) para un total de 25 colonias y la  segunda entre los meses de marzo, abril y mayo (per&iacute;odo 2) con 17 colonias  fragmentadas mec&aacute;nicamente.</p>     <p>Mensualmente a las  colonias donantes se les determin&oacute; el porcentaje de regeneraci&oacute;n midiendo el  cubrimiento de tejido (largo y ancho) sobre la superficie de la lesi&oacute;n (herida).  Igualmente, se determin&oacute; el porcentaje de blanqueamiento, de colonizaci&oacute;n (&aacute;rea  de la lesi&oacute;n con cubrimiento de algas) y de crecimiento (extensi&oacute;n de tejido  luego del cierre de la lesi&oacute;n) a partir de la fractura (Tablas <a href="#tab1">1</a> y <a href="#tab2">2</a>).</p>     <p>A pesar de la propuesta  metodol&oacute;gica de establecer un seguimiento secuencial para valoraciones  mensuales durante 10 meses, factores externos a la investigaci&oacute;n, definidos  desde el punto de vista administrativo (cierre de la universidad), t&eacute;cnico  (p&eacute;rdida de boyas) y ambiental (desprendimiento de colonias experimentales por  vientos), produjeron per&iacute;odos muertos de observaci&oacute;n. Esto trajo como  consecuencia que, para el an&aacute;lisis estad&iacute;stico de la regeneraci&oacute;n de las  colonias, tan solo se pudieran analizar los datos de octubre a diciembre de  1992 (per&iacute;odo 1) y de marzo a junio de 1993 (per&iacute;odo 2).</p>     <p>Se utilizaron pruebas  de Chi-cuadrado con un nivel de confianza del 95% para demostrar las hip&oacute;tesis  nulas de igualdad en el tiempo de la regeneraci&oacute;n de las heridas (# de colonias  con recubrimiento total de tejido en la superficie de la lesi&oacute;n) en las 2  estaciones de muestreo tanto en el per&iacute;odo 1 como en el 2, para las dos  estaciones y entre los dos per&iacute;odos.</p>     <p>Los fragmentos (ramas)  provenientes de las colonias fracturadas mec&aacute;nicamente ten&iacute;an dimensiones  aproximadas de 10 cm de largo y di&aacute;metro de 10 cm (Bak y Criens, 1981). Estos  se sometieron a 4 tratamientos diferentes.</p>     <p><b>Tratamiento 1</b>: En el mes de septiembre  de 1992, se fragmentaron 14 colonias, se etiquetaron y se unieron con pita al  sustrato de <i>A. palmata</i> muerto en Isla Skandia.  7 proven&iacute;an de Isla Grande y 7 de Isla Skandia.</p>     <p><b>Tratamiento 2</b>: En el mismo mes se  fracturaron 12 colonias, se amarraron con pita a estacas de madera clavadas  previamente en un fondo arenoso en la estaci&oacute;n de Isla Grande que tambi&eacute;n era  su sitio de origen.</p>     <p><b>Tratamiento 3</b>: En el mes de octubre  del mismo a&ntilde;o, se fragmentaron 11 colonias. El procedimiento fue el mismo  utilizado en el tratamiento 1, pero el destino de los fragmentos fue Isla  Grande. Seis proven&iacute;an de Isla Skandia y 5 de Isla Grande.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para los anteriores 3  tratamientos, con el fin de determinar el crecimiento al final de la  investigaci&oacute;n, todas las ramas, una vez desprendidas de las colonias donantes,  se introdujeron en bolsas individuales con rojo de alizarina en una  concentraci&oacute;n de 15 mg/l por un tiempo de 8 a 24 horas. Es importante resaltar  que la profundidad a la cual se colocaran los fragmentos fue la misma de la  cual se extrajeron (entre 2 y 3 m).</p>     <p>Dada la mortalidad de  los fragmentos y con la experiencia ganada en los anteriores experimentos se  dise&ntilde;&oacute; el cuarto tratamiento en el cual, durante los meses de marzo, abril y  mayo de 1993, se fragmentaron 17 colonias y sus ramas se unieron inmediatamente  al sustrato existente de <i>A. palmata</i> muerto con la masilla  ep&oacute;xica &quot;Rally&quot; para facilitar y mejorar la fijaci&oacute;n del fragmento al  sustrato. Inicialmente, esta fijaci&oacute;n se ayud&oacute; con pita, la cual se retir&oacute; al  cabo de un mes para evitar la colonizaci&oacute;n de algas. El origen y destino de los  fragmentos se dio en el mismo sitio de la fragmentaci&oacute;n: 13 en Isla Grande y 4  en Isla Kalua. En este tratamiento, las ramas no se ti&ntilde;eron con el rojo de  Alizarina.</p>     <p>Mensualmente se  determin&oacute; la sobrevivencia en cada tratamiento (n&uacute;mero de fragmentos vivos y  muertos) y, con base en el largo y ancho de la herida inicial, se midi&oacute; la  regeneraci&oacute;n (porcentaje de recuperaci&oacute;n de tejido en la superficie de la  lesi&oacute;n), el blanqueamiento (porcentaje de tejido blanco en la superficie del  fragmento), la colonizaci&oacute;n de organismos (sobre el tejido vivo y la lesi&oacute;n) y  la fusi&oacute;n al sustrato utilizado (Tablas <a href="#tab3">3</a> y <a href="#tab4">4</a>).</p>     <p>Se utilizaron pruebas  de Chi-cuadrado para establecer diferencias significativas entre los  tratamientos 1 y 3 en cada una de las estaciones de muestreo (Isla Grande -  Isla Kalua) con el fin de probar las hip&oacute;tesis nulas de igualdad en la  sobrevivencia en el per&iacute;odo 1 (sep-dic) para el tratamiento 1 y para el per&iacute;odo  1 (sep-dic) con el tratamiento 3. Para el tratamiento 2 (per&iacute;odo 1) no se  realiz&oacute; ning&uacute;n an&aacute;lisis debido a la mortalidad total de los fragmentos en el  primer mes y, para el tratamiento 4 (per&iacute;odo 2), por la discontinuidad del  montaje de la experimentaci&oacute;n en los meses de marzo, abril y mayo, adem&aacute;s del  poco tiempo de seguimiento hasta el final del estudio (julio), tampoco se hizo  an&aacute;lisis estad&iacute;stico.</p>     <p>Con el fin de  probar si este tipo de implante pod&iacute;a ser viable trasladando fragmentos de otra  localidad, simult&aacute;neo al tipo de tratamiento, se estudi&oacute; la fijaci&oacute;n y  sobrevivencia de las ramas tanto en el sitio de origen como en el sitio de  traslado.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>RESULTADOS</b></p>     <p>a) Regeneraci&oacute;n y  sobrevivencia de las ramas de las colonias donantes.</p>     <p>La fragmentaci&oacute;n  de las ramas de las colonias se vio acompa&ntilde;ada de una abundante secreci&oacute;n de  mucus el cual se difundi&oacute; r&aacute;pidamente. A partir de ese momento se inici&oacute; el  cierre gradual (regeneraci&oacute;n de tejido) y cicatrizaci&oacute;n de la herida que se  observ&oacute; en la depositaci&oacute;n de carbonato de calcio. El tiempo de regeneraci&oacute;n  (<a href="#tab1">Tabla 1</a>) dependi&oacute; de varios factores entre los cuales est&aacute;n el tama&ntilde;o de la herida  (largo y ancho), la competencia por espacio con algas y otros organismos y la  rapidez de limpieza de los p&oacute;lipos terminales (porci&oacute;n blanca en la periferia  de la lesi&oacute;n).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a01tab1.gif"><a name="tab1"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La regeneraci&oacute;n en Isla Grande fue m&aacute;s r&aacute;pida puesto que en un mes el  33% de las ramas de las colonias se hab&iacute;a recuperado, el segundo un 75% y un  92% en el tercero. En Isla Skandia la regeneraci&oacute;n fue de solo un 7.7% en el  primer mes, un 38.5% en el segundo y un 46.5% en el tercero. Durante los  siguientes meses de muestreo (febrero-julio) a las colonias sobrevivientes se  les determin&oacute; la regeneraci&oacute;n de la lesi&oacute;n, la cual fue en su totalidad del  100%.</p>     <p>Como muestra de la  recuperaci&oacute;n de las colonias donantes luego de la fragmentaci&oacute;n, se registr&oacute; un  crecimiento hasta de 4 cm de longitud en 4 colonias de Isla Grande. Esto no  ocurri&oacute; en Isla Skandia debido posiblemente a la m&aacute;s lenta recuperaci&oacute;n de  tejido y a la r&aacute;pida invasi&oacute;n por parte de las algas.</p>     <p>Aunque las fragmentaciones  no se realizaron en el mismo mes en el per&iacute;odo 2, se observ&oacute; que en Isla Grande  en un mes se recuper&oacute; el 23% y en Kalua un 25%, en dos meses se recuper&oacute; el  30.8% y el 50% respectivamente y en tres meses s&oacute;lo se determin&oacute; para Isla  Grande (54%) ya que en I. Kalua el seguimiento de la fragmentaci&oacute;n s&oacute;lo se pudo  hacer durante dos meses (<a href="#tab2">Tabla 2</a>).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a01tab2.gif"><a name="tab2"></a></p>     <p>Con un valor a=0.05, 2  GL, &Chi;<sup>2</sup> cr&iacute;tico=5.99, no se rechazan las hip&oacute;tesis nulas y por lo  tanto se afirma que la regeneraci&oacute;n es similar entre las dos estaciones de  muestreo en el per&iacute;odo 1 (&Chi;<sup>2</sup>=0.465), entre las dos estaciones en el  per&iacute;odo 2 (&Chi;<sup>2</sup>=0.449), entre los dos per&iacute;odos de muestreo (&Chi;<sup>2</sup>=0.528)  y entre cada una de las estaciones en los dos per&iacute;odos de muestreo (I. Grande &Chi;<sup>2</sup>=0.694;  I. Kalua &Chi;<sup>2</sup>=0.104)</p>     <p>En cuanto se refiere a  los porcentajes de sobrevivencia en las colonias fragmentadas durante el  per&iacute;odo 1, en especial en Isla Skandia (30.8%), se encontr&oacute; que &eacute;stos fueron  bajos debido a la fracturaci&oacute;n y rompimiento natural de las colonias y la  consecuente dispersi&oacute;n de fragmentos que se present&oacute; entre los meses de  diciembre a febrero por la presencia de los vientos alisios y &quot;mar de  leva&quot;.</p>     <p>Los porcentajes de sobrevivencia  de las colonias en el per&iacute;odo 2 (marzo-julio), fueron del 100%, a pesar de que  en el mes de mayo se observ&oacute; un aumento en el dep&oacute;sito de sedimento sobre las  colonias y una cobertura notable de algas de los g&eacute;neros <i>Polysiphonia</i>, <i>Dictyota</i> y <i>Halimeda</i>.</p>     <p>b) Sobrevivencia de los  fragmentos:</p>     <p>En los tratamientos 1 y  3, durante el primer mes se present&oacute; una alta mortalidad debido a errores tales  como un mal amarre al sustrato o el afloje de la pita, lo cual caus&oacute; que una  gran cantidad de fragmentos se desprendiera por la acci&oacute;n del roce y el  golpeteo. En los siguientes meses otro factor que contribuy&oacute; a la muerte de  fragmentos fue la invasi&oacute;n de algas sobre la pita que los sosten&iacute;a, las cuales  compitieron con los fragmentos y produjeron tambi&eacute;n una alta mortalidad.</p>     <p>Para el tratamiento 1,  en el cual todos los fragmentos (n=14) se colocaron en la zona de Isla Kalua,  se observ&oacute; que en el primer mes, de los fragmentos provenientes de esta isla, 5  continuaban vivos (71.4%), en el segundo mes 4 (57.1%), en el tercer mes 3  (42.8%) y en el quinto mes s&oacute;lo un fragmento permanec&iacute;a vivo (14.2%o) pero &eacute;ste  desapareci&oacute; al sexto mes. De los que ten&iacute;an como origen Isla Grande, durante el  primer mes de muestreo 3 continuaban vivos (42.8%), en el segundo mes 1  (14.3%), en el tercer mes &eacute;ste mismo continu&oacute; vivo pero, en el quinto mes se  encontr&oacute; muerto (<a href="#tab3">Tabla 3</a>).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El tratamiento 2  (fragmentos colocados en arena y sujetos con estacas) present&oacute; una  sobrevivencia del 0% al t&eacute;rmino del primer mes de muestreo y por lo tanto no  hubo seguimiento.</p>     <p>Para el tratamiento 3 (n=11), de los 5 fragmentos  cuyo origen y destino fue Isla Grande, al primer mes se observ&oacute; que 4  continuaban vivos (80%), al segundo mes se manten&iacute;a esta proporci&oacute;n y para el  tercer mes 2 (40%), los cuales continuaron en buen estado hasta el sexto mes.  Los que ten&iacute;an como origen Isla Kalua, al primer mes 5 de 6 (83.3%) permanec&iacute;an  vivos, al segundo mes 4 (66.6%), en el tercer mes 2 (33.3%) y estos continuaron en buen  estado hasta el sexto mes. Sin embargo, a partir de este mes se observ&oacute; el  comienzo de un tipo de despigmentaci&oacute;n que fue aumentando hasta el octavo mes,  en el cual estos se encontraron muertos (<a href="#tab3">Tabla 3</a>), coincidiendo con el  blanqueamiento observado por los autores sobre las colonias de <i>Acropora palmata</i>, en el mes de mayo. Los 4 fragmentos que  sobrevivieron 8 meses, exhibieron al tercer mes, zonas de calcificaci&oacute;n a lo  largo de la periferia de los bordes vivos, lo cual les permiti&oacute; fijarse al  sustrato.</p>     <p align="center"><a href="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a01tab3.gif" target="_blank">Tabla 3</a><a name="tab3"></a></p>     <p>Las pruebas de  Chi-cuadrado con un nivel de significancia de 0.05 no rechazan las hip&oacute;tesis  nulas para los tratamientos 1 y 3 (2 G.L.=0.503 y 5 G.L.=0.087,  respectivamente) es decir que se acepta la hip&oacute;tesis que la sobrevivencia de  los fragmentos es similar en las dos zonas de muestreo independientemente de  que sean trasladados a otra zona o que la implantaci&oacute;n del fragmento se realice  en la zona de origen.</p>     <p>En el per&iacute;odo 2  (marzo-julio), se observ&oacute; la sobrevivencia de los fragmentos del tratamiento 4  hasta el mes de julio, independientemente de que el inicio de la fragmentaci&oacute;n  fuera realizada en cualquier mes (marzo, abril o mayo) (<a href="#tab4">Tabla 4</a>). Para este  tratamiento, se observ&oacute; que en el primer mes 11 (92%) de los 12 fragmentos continuaron  vivos en Isla Grande y 2 (50%) de 4 en Isla Kalua. En el segundo mes esta  proporci&oacute;n permaneci&oacute; igual. Para el tercer mes se continu&oacute; solamente con las  observaciones de los 8 fragmentos en Isla Grande en los cuales el tratamiento  se inici&oacute; en marzo y abril y se encontr&oacute; que 5 de estos continuaron vivos. Para  el cuarto mes 4 permanec&iacute;an vivos. Los de Kalua fueron observados s&oacute;lo durante  dos meses porque la fragmentaci&oacute;n se realiz&oacute; en mayo y los muestreos s&oacute;lo se  realizaron hasta julio.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>DISCUSI&Oacute;N</b></p>     <p>a) Regeneraci&oacute;n y  sobrevivencia de las ramas de las colonias donantes:</p>     <p>La regeneraci&oacute;n  fue efectiva en la mayor&iacute;a de las colonias tanto en Isla Grande como en Isla  Skandia. Esta regeneraci&oacute;n natural, puede ser debida a que las colonias poseen  &oacute;rganos replicados en cada p&oacute;lipo los cuales tienen considerables poderes de  regeneraci&oacute;n de tejido y por lo tanto pueden sobrevivir a p&eacute;rdidas extensivas  de tejido y esqueleto. As&iacute; mismo, puede obedecer al hecho de que las colonias  viejas dirigen sus recursos hacia la regeneraci&oacute;n de tejidos lesionados (Hughes  y Connell, 1987). Adem&aacute;s, debido a una larga y perdurable vitalidad del tejido,  las lesiones son r&aacute;pidamente reparadas y para impedir un deterioro total, las  colonias se estabilizan por un sobrecrecimiento secundario en las partes  esqueletales del tronco, lo cual explica en parte la regeneraci&oacute;n exitosa del  tejido despu&eacute;s de haber sido afectado por la fragmentaci&oacute;n (Schumacher y  Plewka, 1981).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a01tab4.gif"><a name="tab4"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A  las colonias donantes que fueron fragmentadas en los meses de septiembre y  octubre (periodo 1) se les pudo observar una cicatrizaci&oacute;n del 100% en un  tiempo promedio de tres meses. Para las que fueron fragmentadas en los meses de  marzo, abril y mayo (periodo 2) la regeneraci&oacute;n se produjo en 2 meses. El hecho  que podr&iacute;a explicar las diferencias, aunque m&iacute;nimas, en la duraci&oacute;n del proceso  de regeneraci&oacute;n en los dos per&iacute;odos de estudio, es la mayor colonizaci&oacute;n algal  durante el primer periodo (<a href="#tab1">Tablas 1</a> y <a href="#tab2">2</a>). Esto se corrobora con los estudios de  Schumacher y Plewka (1981) quienes encontraron que aunque la recuperaci&oacute;n de  las colonias es efectiva, esta habilidad no las hace inmune a ser deterioradas  por organismos perforadores, causando una m&aacute;s lenta recuperaci&oacute;n.</p>     <p>A pesar de que el an&aacute;lisis estad&iacute;stico no  manifiesta diferencias en la duraci&oacute;n del proceso de regeneraci&oacute;n entre las dos  estaciones de muestreo (Isla Grande - Isla Skandia), en las observaciones en  campo se pudo ver que estas son m&aacute;s marcadas en el primer per&iacute;odo que en el  segundo. Esto es atribuido a diferentes factores biol&oacute;gicos como la competencia  de organismos bioerodadores como algas (<i>Polysiphonia</i>), pues en Isla Skandia  estas invad&iacute;an r&aacute;pidamente la superficie de la lesi&oacute;n y disminu&iacute;an el tiempo en  el cual se regeneraba el tejido. Tambi&eacute;n, se puede atribuir al tama&ntilde;o de la  herida en la colonia (alteraci&oacute;n mec&aacute;nica), ya que la regeneraci&oacute;n depende de  la proporci&oacute;n entre el &aacute;rea cubierta por el tejido y aquella con el tejido  desnudo y al ambiente, pues este puede influir en que la superficie desnuda sea  m&aacute;s susceptible a ser colonizada (Bak, 1976; Bak <i>et al</i>, 1977 y Bak y  Stewartuen, 1980 en Bak y Criens, 1981; Schumacher y Plewka, 1981).</p>     <p>La sobrevivencia de las  colonias fue mayor en el per&iacute;odo 2 (100%) que en el per&iacute;odo 1 (50%  aproximadamente en promedio para las dos estaciones) lo que sugiere que las  colonias pudieron ser afectadas en gran parte por la presencia de los vientos  alisios en el mes de diciembre, ya que en los siguientes meses no se present&oacute;  alteraci&oacute;n f&iacute;sica de una magnitud tal que causara el rompimiento de las  colonias. Es importante resaltar que aunque estos rompimientos no permitieron  continuar determinado el tiempo en el cual se regeneraba el tejido a la  alteraci&oacute;n causada, si se pudo observar que este efecto natural fue un factor  de dispersi&oacute;n para nuevos fragmentos derivados de la fragmentaci&oacute;n.</p>     <p>b) Sobrevivencia de los  fragmentos:</p>     <p>La sobrevivencia de los  fragmentos dependi&oacute; del tipo de tratamiento. Los fragmentos que se fijaron  sobre arena (tratamiento 2) presentaron una tasa de sobrevivencia del 0% en el  primer mes lo cual se debi&oacute;, posiblemente, al peque&ntilde;o tama&ntilde;o de los mismos  raz&oacute;n por la cual fueron cubiertos por el material del fondo provocando la  asfixia de los p&oacute;lipos. Se cree que este fu&eacute; el motivo, ya que la experiencia  de Crossland (1981) mostr&oacute; que las grandes ramas fragmentadas de <i><i>A. palmata</i></i> en fondos arenosos s&iacute;  desarrollan estructuras de cementaci&oacute;n. Esto indicar&iacute;a, que para esta prueba,  el &eacute;xito de la sobrevivencia de los fragmentos estar&iacute;a relacionado con el  tama&ntilde;o de los mismos como mencionan Bak y Criens, (1981), Highsmith (1982) y  Hughes (1986 en Hughes, 1987).</p>     <p>Para los fragmentos que  se amarraron con pita (tratamiento 1 y 3), la mala manipulaci&oacute;n de las ramas  pudo ser la causa de la alta mortalidad. Esta manipulaci&oacute;n estuvo dada por los  siguientes factores: el tiempo de transporte de una zona a otra, el efecto de  la tinci&oacute;n con el colorante, el tama&ntilde;o de la herida, la rapidez de invasi&oacute;n por  algas y el desamarre y el afloje de la pita. Se observ&oacute; adem&aacute;s que el sitio del  implante del fragmento otorgaba a organismos peque&ntilde;os como los ofiuros y  cangrejos, un sitio de protecci&oacute;n y refugio. Estas observaciones concuerdan con  lo reportado por Bak y Criens (1982) quienes observaron que los implantes de la  especie <i>A. palmata</i> murieron parcialmente antes  de que se fijaran definitivamente al sustrato e iniciaran su crecimiento, a  causa de un insuficiente aseguramiento de la banda pl&aacute;stica de amarre utilizada  o a la interferencia de peque&ntilde;os cangrejos los cuales ocupaban espacio entre la  rama recibidora y el implante.</p>     <p>No obstante, los pocos  fragmentos sobrevivientes del per&iacute;odo 1 formaron una excelente estructura de  cementaci&oacute;n caracterizada por la fusi&oacute;n de los p&oacute;lipos terminales con el  sustrato duro de coral muerto, lo que concuerda con Jord&aacute;n (1992) quien  registr&oacute; que las colonias de <i>A. palmata</i> colonizan esqueletos de  la misma especie y muestran predominantemente formas de l&aacute;minas vivas que  crecen como una respuesta morfol&oacute;gica a un sustrato altamente favorable. Este  proceso de fijaci&oacute;n por lo tanto, fue favorable con el sustrato de <i>A. palmata</i> muerto, produciendo el  fragmento gran cantidad de cenenquima con lo que se cementaron ellos mismos  (Bak y Criens, 1981; Crossland, 1981; Bothwell, 1981; Yap y G&oacute;mez, 1981;  Highsmith, 1982; Wallace, 1985). Esta cementaci&oacute;n se manifest&oacute; por un  sobrecrecimiento caracterizado por un punto blanco calcificado, cubierto con  tejido del coral pero desprovisto de c&aacute;lices que se expandieron sobre la  superficie del implante.</p>     <p>Los 4 fragmentos que  sobrevivieron del tratamiento 3 presentaron una despigmentaci&oacute;n gradual a  partir del sexto mes que termin&oacute; con la mortalidad total en el octavo mes. Esto  coincidi&oacute; con un blanqueamiento que afect&oacute; algunas colonias en especial <i>A. palmata</i> y <i>A. cervicornis</i> en el Parque. Se  descarta la enfermedad del tipo de la banda blanca (WBD), ya que la enfermedad  avanza con una rapidez de 2mm/24 horas en la base y 2cm/24 horas en las partes  ramificadas (Antonius, 1981). Si la enfermedad hubiese ocurrido en los peque&ntilde;os  fragmentos, la muerte se hubiera presentado en una semana y no en un per&iacute;odo de  2 meses como se observ&oacute;. Tampoco se puede atribuir a otro tipo de enfermedad  que se manifiesta como manchas blancas en las ramas, ya que estas manchas se  agrandan por medio de la necrosis que circunda el borde del tejido del coral  vivo (Bak y Criens, 1981) y en el estudio ninguno de estos dos casos se  observ&oacute;.</p>     <p>Los fragmentos del  per&iacute;odo 2 (tratamiento 4), presentaron los mejores resultados en sobrevivencia  debido a que las ramas no se ti&ntilde;eron con rojo de alizarina, se disminuy&oacute; el  tiempo en el que la rama se fijaba la sustrato y que el uso del cemento evit&oacute;  la invasi&oacute;n de organismos sobre la herida y redujo la superficie de la lesi&oacute;n.  Sin embargo, no se alcanz&oacute; a registrar un incremento significativo de crecimiento  por haber sido monitoreado solamente durante 3 meses.</p>     <p>La escasez de colonias  de peque&ntilde;as tallas producto del reclutamiento larval y la observaci&oacute;n de la  cementaci&oacute;n natural de algunos fragmentos durante la fase de campo en el  Parque, podr&iacute;a sugerir que el mantenimiento de esta poblaci&oacute;n est&aacute; dado en  cierto grado por fragmentaciones naturales. La fragmentaci&oacute;n inducida es una  forma de reproducci&oacute;n asexual y la progenie (fragmento) se puede considerar  como un adulto instant&aacute;neo (Bak, 1976). Este, en virtud de su gran tama&ntilde;o y  peso tiende a permanecer cerca al parental donde el ambiente es m&aacute;s predecible  para su supervivencia, lo cual permite el restablecimiento del arrecife en  menor tiempo. Por lo tanto, el papel de los fragmentos es muy importante en la ganancia  de cobertura local, en la colonizaci&oacute;n de sustratos en los cuales las larvas no  pueden fijarse, en la ganancia de espacio ante competidores y disminuci&oacute;n del  riesgo de mortalidad sobre varios individuos. Seg&uacute;n Jord&aacute;n (1992), estas  fragmentaciones pueden acrecentar la sobrevivencia y la recuperaci&oacute;n de <i>A. palmata</i>, donde hubo  fragmentaci&oacute;n masiva.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las especies  ramificadas como <i>A. palmata</i>, que est&aacute;n ausentes o  son raras en sitios profundos y son dominantes en la zona de rompiente, al  parecer, dependen m&aacute;s de la fragmentaci&oacute;n que de la reproducci&oacute;n sexual para su  propagaci&oacute;n (Rogers <i>et al</i>., 1984). Su alta tasa de  crecimiento y el ambiente en que se encuentra hace que la fragmentaci&oacute;n sea una  consecuencia inevitable ya sea de factores f&iacute;sicos (tales como corrientes y  tormentas) o de factores biol&oacute;gicos (predadores o bioeradodores) (Buddemeier y  Kinzie, 1976; Crossland, 1981; Schumacher y Plewka, 1981; Highsmith, 1982).  Estas acciones son frecuentes y dan origen a nuevas colonias y por eso se  convierte en una forma exitosa de reproducci&oacute;n asexual, lo que puede significar  el mantenimiento de las poblaciones (Bak, 1976; Bothwell, 1981).</p>     <p>Si se estudia la  reproducci&oacute;n sexual y asexual en esta especie de coral, es f&aacute;cil ver que para  la primera forma, la desventaja est&aacute; en que las larvas de <i>A. palmata</i> pueden ser plant&oacute;nicas  por tan poco como dos d&iacute;as o por tanto como varios meses y posiblemente son  dispersadas (Harrigan, 1972 y Rinkevich y Loya, 1979 en Highsmith, 1982;  Connell, 1973 en Bak, 1976) y adem&aacute;s, la madurez sexual puede tomar hasta 10  a&ntilde;os (Connell, 1973 en Bak, 1976). As&iacute;, aunque la mayor&iacute;a de colonias vivas  producidas sexualmente pueden alcanzar tallas de 25 a 35 cm en di&aacute;metro en  pocos a&ntilde;os, si se compara con las tallas obtenidas a trav&eacute;s de la fragmentaci&oacute;n  inducida (reproducci&oacute;n asexual) en tan corto tiempo, esto se convierte en otra  desventaja para el mantenimiento de la poblaci&oacute;n y un argumento m&aacute;s a favor de  la reproducci&oacute;n asexual, por lo menos en &aacute;reas con baja cobertura de estas  especies.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p>La regeneraci&oacute;n de las  colonias fragmentadas mec&aacute;nicamente es efectiva, aunque el periodo de  regeneraci&oacute;n de tejido puede ser mayor o menor seg&uacute;n la localidad en que se  encuentren (grado de exposici&oacute;n al oleaje y corrientes) y la &eacute;poca en la cual se  realice la fragmentaci&oacute;n (presencia o ausencia de vientos fuertes). Por lo  tanto, se puede decir que <i>Acropora palmata</i> es una especie en la  cual el efecto causado por la fragmentaci&oacute;n no es nocivo y se obtiene un pronto  restablecimiento de las colonias, sin deterioro de las existentes.</p>     <p>La t&eacute;cnica de implante  de los fragmentos realizada durante el per&iacute;odo 1, no fue efectiva debido al  estr&eacute;s causado por la tinci&oacute;n con el rojo de alizarina, la invasi&oacute;n de  organismos sobre la pita, el desamarre o debilitamiento de la misma que caus&oacute;  la ca&iacute;da del fragmento de la zona de implante y la p&eacute;rdida del mismo.</p>     <p>En el caso de los  fragmentos colocados en arena, el tama&ntilde;o no fue el adecuado por lo cual fueron  taponados por el sedimento del fondo.</p>     <p>La fijaci&oacute;n de los  fragmentos con la masilla ep&oacute;xica &quot;Rally&quot; en el tratamiento 4,  present&oacute; los mejores resultados de sobrevivencia pues el tipo de tratamiento a)  acort&oacute; el tiempo de alteraci&oacute;n al ser inmediatamente colocados al sustrato, b)  redujo la superficie de la lesi&oacute;n, lo que evit&oacute; as&iacute; mismo la competencia con  otros organismos invasores como las algas y c) permiti&oacute; que los fragmentos se  pudieran localizar en los sitios m&aacute;s favorables tales como la bifurcaci&oacute;n de  ramas muertas con lo cual se protegieron del embate de las olas.</p>     <p>Los resultados  obtenidos indican que si se implementan t&eacute;cnicas como la cementaci&oacute;n directa al  sustrato muerto, se facilita la fijaci&oacute;n r&aacute;pida de fragmentos lo cual se  convierte en una buena alternativa para la restauraci&oacute;n de especies como <i>Acropora palmata</i>.</p>     <p>De esta investigaci&oacute;n,  se recomienda adem&aacute;s que se realice un seguimiento de 2 a 3 a&ntilde;os con el fin de  determinar el crecimiento, comprobar si estos fragmentos logran realizar sus  funciones reproductivas y adem&aacute;s de verificar a largo plazo la sustentabilidad  y logro efectivo de la t&eacute;cnica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><b>AGRADECIMIENTOS</b></p>     <p>Los resultados de este  estudio son parte del proyecto &quot;Crecimiento y regeneraci&oacute;n de algunas  especies de coral, manglar y faner&oacute;gamas marinas en el Parque Nacional Natural  Corales del Rosario&quot; financiado por la Universidad Jorge Tadeo Lozano,  COLCIENCIAS, el Fondo para la Promoci&oacute;n de la Investigaci&oacute;n y la Tecnolog&iacute;a del  Banco de la Rep&uacute;blica, ECOPETROL, ARSEG, CEINER y el CIOH. Los autores desean  agradecer al personal del Museo del Mar, del departamento de Planeaci&oacute;n, de  Investigaciones Cient&iacute;ficas y de la Facultad de Biolog&iacute;a Marina (Cartagena) de  la Universidad Jorge Tadeo Lozano. A Rafa Vieira, Jos&eacute; Magardo Blanquisette,  Jaime Polan&iacute;a, Alberto Ram&iacute;rez, Sven Zea y a los revisores an&oacute;nimos que ayudaron  a mejorar considerablemente los an&aacute;lisis y presentaci&oacute;n del manuscrito.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>     <!-- ref --><p>1 Alvarado, E.; M. G. Pinilla y T. Le&oacute;n.  1989. Plan de Manejo Parque Nacional Natural Corales del Rosario. Inf. Proy.,  Univ. Jorge Tadeo Lozano - INDERENA. Bogot&aacute;. Tomos I y II.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0122-9761199500010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2 Alvarado, E. M.; S. Hern&aacute;ndez.; M.  C. Manrique.; R. Garc&iacute;a.; L. Acosta.; A. Sanjuan.; D. Gonz&aacute;lez.;   B. Rivas.; H. Cuadros.;  A. Fresneda.; W. Gualteros.; J. Laverde.; M. C. Corchuelo.; C. Hern&aacute;ndez y P.  Lecompte. 1994. Crecimiento y regeneraci&oacute;n de las especies Porites porites,  Acropora palmata, Acropora cervicornis, Rhizophora mangle y Thalassia testudinum  en el Parque Nacional Natural Corales del Rosario. Inf. Proy., Univ.  Jorge Tadeo Lozano/Colciencias/Banco de la   Rep&uacute;blica/Ecopetrol. Bogot&aacute;, 248p. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0122-9761199500010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3 Antonius,  A. 1981. The &quot;White Band&quot; disease in coral reefs. Proc. 4th Int.  Coral Reef Symp. Manila, 2: 7-14.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0122-9761199500010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4 Bak, R. P. M. 1976. The growth of coral  colonies and the importance of crustose coralline algae and   bourrowing sponges in relation with carbonate  accumulation. Jour. Sea Res., 10(3): 285-337. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0122-9761199500010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5 Bak, R. P. M. y S. R. Criens.  1981. Survival after fragmentation colonies of Madracis mirabilis,  Acropora   pafmata and Acropora cervicornis (Scleractinia) and the  subsequent impact of a coral disease.   Proc. 4th Int. Coral Reef Symp. Manila, 2: 221-227. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0122-9761199500010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6 Bak, R.  P. M. y S. R. Criens. 1982. Experimental fusion  in Atlantic Acropora (Scleractinia). Elsevier   Biomedical Press.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0122-9761199500010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7 Bothwell, A.M. 1981. Fragmentation as means  of asexual reproduction and dispersal in the coral genus   Acropora (Scleractinia:  Astrocoeniida: Acroporidae). A preliminary report. Proc.4th lnt. Coral   Reef Symp. Manila, 2: 137-144. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0122-9761199500010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8 Buddemeier, R.  W y R. A. Kinzre. 1976. Coral growth. Oceanogr.  Mar. Biol. Ann. Rev. 14: 183-225. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0122-9761199500010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9 Celis, R. A. 1988. Las algas coralin&aacute;ceas (Corallinales Rhodophyta)  del Parque Nacional Natural Corales   del Rosario. Costa Caribe de Colombia. Tesis Biol. Mar., Univ. Tadeo Lozano., Bogot&aacute;, 205 p. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0122-9761199500010000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10 Crossland, C. J. 1981. Seasonal growth of Acropora cf formosa and Pocillopopa damicornis on a high   latitude reef (Houtman  Abrolhos, Western Australia). Proc. 4th Int. Coral Reef Symp. Manila,   1: 663-667.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0122-9761199500010000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11 Gladfelter, E. H.; R. K. Monahan y W. B. Gladfelter. 1978.  Growth rates of five reef-building corals   in the northeastern Caribbean. Bull. Mar.  Sci., 28; 720-734.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0122-9761199500010000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12  Highsmith, R. C. 1982. Reproduction by fragmentation in  corals. Mar. Ecol. Prog. Ser., 7: 207-226. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0122-9761199500010000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13 Hughes, T. P. y J. H. Connell. 1987.  Population dynamics based on size or age. A reef - coral analysis.   Am. Nat., 129(6): 818-829. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0122-9761199500010000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14 Hughes, T. P.  1987. Skeletal density and growth form of corals. Mar. Ecol. Prog. Ser., 35:  259-266. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0122-9761199500010000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15 Jordan, E. 1992. Recolonization patterns of Acropora palmata in a marginal environment.  Bull. Mar.   Sci., 5(1): 104-117.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0122-9761199500010000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16 Kobayashi, A. 1984. Regeneration and regrowth of fragmented colonies of the hermatipic  corals   Acropora formosa and Acropora nasuta . Galaxea, 3: 13-23.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0122-9761199500010000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17  Leble,  S. y R. Cuignon. 1987. El archipi&eacute;lago de las Islas del  Rosario. Estudio hidrodin&aacute;mico y   sedimentol&oacute;gico.  Cartagena. Bol. Cient. C.I.O.H., 7: 37-51.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0122-9761199500010000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18  Lewis, J. B.; F. Axelsen.; J. Goodbody.; C. Page y G. Chislett. 1968. Comparative growth  rates of   some reef corals in the Caribbean. Research  Dept. Nav. Biol., Washington, 22 p. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0122-9761199500010000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19 Rogers, C. S.; H. C. Fitz.; M. Gilnack.; J.  Beets y J. Hardin. 1984. Scleractinian corals  recruitment   patterns at Salt River  Submarine Canyon, St. Croix, U.S. Virgen Islands. Coral Reefs., 3:69-   76.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0122-9761199500010000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20 Sarmiento, E.; F. Flechas y G. Alvis. 1989. Evaluaci&oacute;n  cuantitativa del estado actual de las especies   coralinas del Parque  Nacional Natural Corales del Rosario. Cartagena (Colombia). Tesis Biol.   Mar., Univ. Jorge Tadeo Lozano,  Bogot&aacute;, 187 p. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0122-9761199500010000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21 Schumacher, H. y M. Plewka. 1981. The adaptative significance of  mechanical properties versus   morphological adjustments  in skeletons of Acropora palmata and Acropora cervicornis   (Cnidaria, Scleractinia). Proc. 4th Int.  Coral Reef Symp., Manila, 2: 121-128. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0122-9761199500010000100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22 Shinn, E. A. 1966. Coral growth rate: an  environmental indicator. J. Paleontol., 40: 233-240. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0122-9761199500010000100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23 Wallace, C. C. 1985.  Reproduction, recruitment and fragmentation in nine sympatric species of the   coral genus Acropora. Mar. Biol., 88: 217-233. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0122-9761199500010000100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24 Yap, H. T y E. D. G&oacute;mez. 1981. Growth of Acropora pulchra (Brook) in Bolinao,  Pangasinan, Philippines.   Proc. 4th Int. Coral Reef Symp., Manila, 2:  207-213.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0122-9761199500010000100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25  Yap, H. T.; P. M. Ali&ntilde;o y E. D. G&oacute;mez. 1992. Trends in growth and  mortality of three coral species   (Anthozoa, Scleractinia) incluiding effects of  trasplantation. Mar. Ecol. Prog.  Ser., 83: 91 -101.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0122-9761199500010000100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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