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<publisher-name><![CDATA[INSTITUTO DE INVESTIGACIONES MARINAS Y COSTERAS "JOSE BENITO VIVES DE ANDRÉIS" (INVEMAR)    INSTITUTO DE INVESTIGACIONES MARINAS Y COSTERAS -JOSE BENITO VIVES DE ANDRÉIS- (INVEMAR)]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ESTRUCTURA DEL MANGLAR EN EL DELTA EXTERIOR DEL RIO MAGDALENA-CIÉNAGA GRANDE DE SANTA MARTA, UNA ZONA TENSIONADA POR ALTERACIONES DEL EQUILIBRIO HÍDRICO]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras José Benito Vives de Andreis, INVEMAR  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[With the main purpose of providing a baseline for future evaluations of ecosystem changes as a consequence of the reopening of freshwater canals from the Magdalena River, the structure of mangrove forests of the Exterior Delta of the Magdalena River-Ciénaga Grande de Santa Marta (DERM-CGSM land several soil properties were quantified. Mangrove forests surrounding the lagoonal complex exhibit from low and almost null structural development (completely dead) to complex structures. Best structural development was found on Caño El Jobo (JOB) and Ciénaga de la Aguja (AGU) in the southwestern part of the study area. JOB showed only two mangrove species but individual trees exhibited large sizes. In ARA, on the eastern side of Ciénaga Grande, the three species were present and structural development can be considered intermediate with several individuals of large size. These three stations (JOB, AGU, ARA) still receive fresh water flow from either the Magdalena River or from rivers of the Sierra Nevada de Santa Marta. The areas most isolated from freshwater flow (stations on Ciénaga de Pajaral and on the western end of Caño Clarín) showed the lowest structural development of the vegetation and a large part of it completely dead. It is concluded that Avicennia germinans is the dominant species in the study area. In general, Rhizophora mangle was only found on the edges of canals or lagoons and towards the western side this species was almost all dead. An inverse relationship was demonstrated between soil salinity and basal area, height and foliar area and a direct one between redox potentials and the same attributes. The low foliar area values of A. germinans in the stations with highest soil salinities reflect in part the "aggressiveness" of the environment in which the species lives and specially its response to the stress imposed by the difficulty of obtaining water from the soil.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>ESTRUCTURA DEL MANGLAR EN EL DELTA EXTERIOR DEL RIO  MAGDALENA-CI&Eacute;NAGA GRANDE DE SANTA MARTA, UNA ZONA TENSIONADA POR ALTERACIONES  DEL EQUILIBRIO H&Iacute;DRICO</b></font></p>      <p>&nbsp;</p>     <p><b>Liz Adriana  Serrano D&iacute;az, Leonor Botero, Pablo Cardona y Jos&eacute; Ernesto Mancera-Pineda</b></p>     <p><i>Instituto de  Investigaciones Marinas y Costeras &quot;Jos&eacute; Benito Vives de  Andreis&quot;, INVEMAR,  A.A. 1016, Santa Marta,  Colombia.</i></p> <hr size="1"/>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>La estructura de  los bosques de manglar del Delta Exterior del R&iacute;o Magdalena-Ci&eacute;naga Grande de  Santa Marta (DERM-CGSM) y algunas variables abi&oacute;ticas de sus suelos fueron  cuantificadas con el objeto principal de proveer una l&iacute;nea de base para  evaluaciones futuras de cambios en el ecosistema, como consecuencia de la  reapertura de ca&ntilde;os de agua dulce provenientes del R&iacute;o Magdalena. Se encontr&oacute;  que los bosques que rodean el complejo lagunar exhiben diferentes grados de  desarrollo estructural, desde casi ning&uacute;n desarrollo (completamente muertos)  hasta bosques complejos. El mejor desarrollo estructural se encontr&oacute; en las  estaciones localizadas sobre el Ca&ntilde;o El Jobo (JOB) y sobre la Ci&eacute;naga de la  Aguja (AGU) en la zona suroccidental del &aacute;rea  de estudio. La primera de &eacute;stas present&oacute; solamente dos especies de manglar pero  sus individuos mostraron grandes tallas. La  estaci&oacute;n localizada sobre las Bocas del R&iacute;o  Aracataca (ARA) en el costado oriental de la CGSM, present&oacute; las tres especies  de mangle y un desarrollo estructural intermedio con presencia de individuos de  gran talla. Estas tres estaciones son las que todav&iacute;a reciben aportes de agua  dulce, ya sea del R&iacute;o Magdalena o de r&iacute;os provenientes de la Sierra Nevada de  Santa Marta (SNSM). Las zonas m&aacute;s aisladas de flujos de agua dulce (estaciones  sobre la Ci&eacute;naga de Pajaral y sobre la parte occidental del Ca&ntilde;o Clar&iacute;n)  presentaron los m&aacute;s bajos desarrollos estructurales de la vegetaci&oacute;n y gran  parte de &eacute;sta totalmente muerta. Se concluye que <i>Avicennia  germinans</i> es la especie  dominante en el DERM-CGSM. En general, <i>Rhizophora  mangle</i> se encontr&oacute;  &uacute;nicamente al borde de los canales o ci&eacute;nagas; en la zona occidental del  DERM-CGSM esta especie se encontr&oacute; casi toda muerta. Se demostr&oacute; una  correlaci&oacute;n inversa entre la salinidad de los suelos y el &aacute;rea basal, la  altura y el &aacute;rea foliar de los &aacute;rboles y  directa entre el potencial redox y los mismos atributos. Los  bajes valores  de &aacute;rea foliar de <i>A. germinans</i> encontrados  en las estaciones con mayores salinidades del suelo reflejan parcialmente la  &quot;agresividad&quot; del ambiente en el  cual habita, y en especial su  respuesta a  la tensi&oacute;n  impuesta por la  dificultad de obtener agua del suelo.</p>  <hr size="1"/>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>With the main purpose  of providing a baseline for future evaluations of ecosystem changes as a consequence  of the reopening of freshwater canals from the Magdalena River, the structure of  mangrove forests of the Exterior Delta of the  Magdalena River-Ci&eacute;naga Grande de  Santa Marta (DERM-CGSM  land several soil properties were quantified. Mangrove forests surrounding the  lagoonal complex exhibit from low and almost null structural development  (completely dead) to complex structures. Best structural development was found  on Ca&ntilde;o El Jobo  (JOB) and Ci&eacute;naga de la Aguja  (AGU) in the southwestern part of the study area. JOB  showed only two mangrove species but individual trees exhibited large sizes. In  ARA, on the eastern side of  Ci&eacute;naga Grande, the three  species were present and structural development can be considered intermediate  with several individuals of large size. These three stations (JOB, AGU,  ARA) still receive fresh water flow from either the  Magdalena River or from rivers  of the Sierra Nevada de Santa  Marta. The areas most isolated from freshwater flow  (stations on Ci&eacute;naga de Pajaral  and on the western end of  Ca&ntilde;o Clar&iacute;n) showed the lowest  structural development of the vegetation and a large part of it completely  dead. It is concluded that <i>Avicennia  germinans</i> is the dominant  species in the study area. In general, <i>Rhizophora  mangle</i> was only found on the  edges of canals or lagoons and towards the western side this species was almost  all dead. An inverse relationship was demonstrated between soil salinity and  basal area, height and foliar area and a direct one between redox potentials  and the same attributes. The low foliar area values of <i>A.  germinans</i> in the stations with  highest soil salinities reflect in part the &quot;aggressiveness&quot; of the  environment in which the species lives and specially its response to the stress  imposed by the difficulty of obtaining water from the soil.</p>  <hr size="1"/>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>Los manglares, tambi&eacute;n  conocidos como bosques mar&eacute;ales o pantanos de manglar (Odum et al., 1982), son, bajo  condiciones &oacute;ptimas, ecosistemas de muy alta productividad (Heald y Odum, 1970;  Lugo y Snedaker, 1974; Day et al, 1987) que desempe&ntilde;an  importantes funciones ecol&oacute;gicas, tanto por sus aportes de materia org&aacute;nica y  nutrientes a los estuarios y al mar (Hutchings y Saenger, 1987; Jim&eacute;nez, 1992)  como por servir de &aacute;reas de refugio y cr&iacute;a a diferentes grupos de organismos,  principalmente peces, crust&aacute;ceos y moluscos de gran importancia comercial  (Kuenzler, 1974; Lugo y Snedaker, 1974; Chapman, 1976; Snedaker, 1978 y Prahl et al, 1990). Se desarrollan  en las l&iacute;neas costeras y en zonas generalmente cercanas a las desembocaduras de  los r&iacute;os y canales de agua dulce (Jim&eacute;nez y Sauter, 1991).</p>     <p>Diferentes factores  ambientales afectan la estructura del manglar. Entre estos, los m&aacute;s importantes  son el flujo de la marea, la salinidad del suelo, el clima y la disponibilidad  de agua dulce y de nutrientes (Cuatrecasas, 1958). Las caracter&iacute;sticas del  sustrato son consideradas determinantes de la productividad y diversidad de los  manglares (Boto y Wellington, 1984).</p>     <p>El ecosistema lagunar y  de bosques de manglar del Delta Exterior del R&iacute;o Magdalena - Ci&eacute;naga Grande de  Santa Marta (DERM-CGSM), es uno de los sistemas de mayor inter&eacute;s social y  econ&oacute;mico en la costa norte colombiana pues cerca de 4000 personas dependen  directamente de la extracci&oacute;n de los recursos hidrobiol&oacute;gicos del mismo, en tanto  que numerosos n&uacute;cleos urbanos son abastecidos de productos como ostras,  camarones, jaibas, caracoles, lisas y mojarras provenientes de &eacute;ste  (PRO-CIENAGA, 1994).</p>     <p>En 1956, el total del  bosque de manglar vivo y sano de la regi&oacute;n abarcaba 52000 ha y rodeaba la gran  mayor&iacute;a de las ci&eacute;nagas y ca&ntilde;os del sistema (Gonz&aacute;lez, 1991). En los &uacute;ltimos 30  a&ntilde;os, este bosque ha experimentado una mortandad progresiva, que en la  actualidad ha alcanzado niveles masivos. La causa principal de la muerte del  manglar ha sido atribuida a la construcci&oacute;n de la carretera Ci&eacute;naga -  Barranquilla y al cierre y/o colmataci&oacute;n de los ca&ntilde;os provenientes del r&iacute;o  Magdalena en la zona occidental del sistema lagunar (Botero y Botero, 1989;  Botero, 1990; Gonz&aacute;lez, 1991). A partir de la d&eacute;cada de los sesenta, despu&eacute;s de  construida esta carretera y cuando empez&oacute; a interrumpirse el paso de agua  dulce del r&iacute;o Magdalena al complejo lagunar, comenz&oacute; la muerte de los mangles,  inici&aacute;ndose en la zona norte y desplaz&aacute;ndose el fen&oacute;meno hacia el sur a medida  que el sistema (especialmente los suelos del manglar) se fue salinizando  (Gonz&aacute;lez, 1991). La tasa de mortalidad se ha acelerado con el transcurrir del  tiempo (Gonz&aacute;lez, 1991) siendo para el lapso de 1987 a 1993 de aproximadamente  886 ha/a&ntilde;o (PRO-CIENAGA, informaci&oacute;n no publicada). En diciembre de 1993 un  total de 21778 ha del bosque original estaban muertas.</p>     <p>El proyecto  intergubernamental (Colombia-Alemania) para la Rehabilitaci&oacute;n de la Ci&eacute;naga  Grande de Santa Marta &quot;PROCIENAGA&quot;, ha comenzado a reabrir los ca&ntilde;os  que llevan agua dulce del R&iacute;o Magdalena a los sistemas de ci&eacute;nagas con el  prop&oacute;sito de restablecer el equilibrio h&iacute;drico de la zona y as&iacute; recuperar  algunas de las condiciones ambientales originales. Se espera que a finales de  1995, comiencen a entrar al sistema a trav&eacute;s del Ca&ntilde;o Clar&iacute;n, 20 m<sup>3</sup>/seg de agua  del r&iacute;o Magdalena. En 1996 y 1997 deber&aacute;n reabrirse los ca&ntilde;os Renegado y Aguas  &quot;Negras cada uno de los cuales aportar&aacute; un caudal m&aacute;ximo de 60 m<sup>3</sup>/seg de  agua dulce al sistema (PRO-CIENAGA, 1994).</p>     <p>El estudio de la  estructura actual del bosque de manglar de la zona es un requerimiento  importante para aportar al conocimiento cuantitativo de este importante  ecosistema y para proveer una referencia (l&iacute;nea de base) a partir de la cual se  pueda evaluar el impacto de la reapertura de los canales sobre el manglar. El  presente estudio caracteriza cuantitativamente, por primera vez, la estructura  del bosque de manglar del Delta Exterior del R&iacute;o Magdalena (DERM) y la  relaciona con algunas de las variables abi&oacute;ticas de los suelos.</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>&Aacute;REA DE ESTUDIO</b></p>     <p>El sistema de  lagunas, ca&ntilde;os y bosques de manglar que conforman parte del DERM-CGSM, est&aacute;  ubicado entre las latitudes 10&deg; 40' y 10&deg; 59' N y longitudes 74&deg; 15' y 74&deg; 38'W  (<a href="#fig1">Figura 1</a>); presenta un &aacute;rea aproximada de 181900 ha y se localiza sobre la  costa Caribe de Colombia, colindando por el oriente y suroriente con el  piedemonte de la Sierra Nevada de Santa Marta (SNSM), de donde provienen los  r&iacute;os Fr&iacute;o, Sevilla, Aracataca y Fundaci&oacute;n los cuales desembocan en la Ci&eacute;naga  Grande; por el norte, el sistema est&aacute; separado del Mar Caribe por una barrera  de arena denominada Isla de Salamanca y por el occidente limita con la llanura  de inundaci&oacute;n del r&iacute;o Magdalena (Wiedemann, 1973); el sistema est&aacute; conectado directamente al mar  Caribe por una boca de aproximadamente 250 m de ancho en el sitio llamado la Barra. El  complejo lagunar recib&iacute;a las aguas del R&iacute;o Magdalena a trav&eacute;s del Ca&ntilde;o Clar&iacute;n y  de otros ca&ntilde;os (Aguas Negras, Renegado, Salado, Schiller) que se comunicaban con varias ci&eacute;nagas  menores pertenecientes al Complejo de Pajarales y al Santuario de Fauna y Flora  (Botero, 1988). El resto de los aportes fluviales provienen  de los r&iacute;os que nacen en el macizo de la SNSM (Hern&aacute;ndez et al,  1980)  los cuales irrigan principalmente el costado oriental del complejo lagunar  desembocando directamente en la CGSM.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08fig1.gif"><a name="fig1"></a></p>     <p>El sistema lagunar de la CGSM se origin&oacute; gradualmente debido a un  ascenso relativo del nivel del mar de cerca de 2 m durante los &uacute;ltimos 2300  a&ntilde;os (Wiedemann, 1973). En la &uacute;ltima gran transgresi&oacute;n marina, la zona estuvo  cubierta por el mar, el cual penetr&oacute; hasta las inmediaciones de El Banco,  Magdalena (Raasveldt y Tomic, 1958). Al inicio del Holoceno se oper&oacute; una  regresi&oacute;n del nivel del mar y debido al aporte fluvial de sedimentos se inici&oacute;  la formaci&oacute;n del amplio delta entre el cauce del Magdalena y el Cano Schiller,  proceso que a&uacute;n contin&uacute;a (Hern&aacute;ndez et al, 1980; Wiedemann, 1973).</p>     <p>Las m&aacute;rgenes de gran  parte del sistema est&aacute;n ocupadas por manglares que se extienden desde la ciudad  de Ci&eacute;naga hacia el sur, a lo largo de toda la orilla oriental de la Ci&eacute;naga  Grande hasta el R&iacute;o Fundaci&oacute;n en una delgada cortina de mangle mixto (Gonz&aacute;lez,  1991). A partir de la margen occidental del r&iacute;o Fundaci&oacute;n las formaciones de  mangle se ensanchan, penetrando a casi toda el &aacute;rea que corresponde al  Santuario de Flora y Fauna, al Complejo de Ci&eacute;nagas de Pajarales y en general a  toda la zona occidental de la CGSM (Gonz&aacute;lez, 1991)</p>     <p>Clim&aacute;ticamente, la zona  es &aacute;rida, con 6 a 7 meses de sequ&iacute;a al a&ntilde;o (HIMAT,1988). Seg&uacute;n Espinal y  Montenegro (1977), la vegetaci&oacute;n de la regi&oacute;n corresponde a un bosque muy seco  tropical y soporta un d&eacute;ficit h&iacute;drico de 1031 mm anuales debido a que la  evapotranspiraci&oacute;n excede ampliamente la precipitaci&oacute;n (IGAC, 1975; CETIH,  1978). Los per&iacute;odos de lluvia y de sequ&iacute;a est&aacute;n bien definidos present&aacute;ndose de  diciembre a abril la &eacute;poca seca mayor, de mayo a junio la estaci&oacute;n lluviosa  menor, de julio a agosto la seca menor y de septiembre a noviembre la lluviosa  mayor. La zona posee una precipitaci&oacute;n anual entre 500 y 1000 mm (Hern&aacute;ndez et al., 1980 y Wiedemann,  1973). El r&eacute;gimen de temperaturas corresponde al tipo isomegat&eacute;rmico con medias  anuales entre 27-28&deg;C y amplitudes diarias de 8 a 9&deg;C (Wiedemann, 1973). Los  rangos de marea son relativamente angostos (+ 30 cm) (UniAndes, 1990) siendo el  R&iacute;o Magdalena, los r&iacute;os de la SNSM y la precipitaci&oacute;n, los principales  causantes de los cambios en el nivel de la columna de agua de las ci&eacute;nagas y  ca&ntilde;os.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>MATERIALES Y M&Eacute;TODOS</b></p>     <p>Se escogieron 12 estaciones de muestreo (<a href="#fig1">Fig. 1</a>) en las cuales se  cuantific&oacute; la estructura y composici&oacute;n de la vegetaci&oacute;n as&iacute; como algunas  variables del suelo durante el periodo julio/93 a ene/94. Las coordenadas  geogr&aacute;ficas de cada estaci&oacute;n fueron determinadas con un geoposicionador (GPS)  Magellan-Nav 5000D. Para la escogencia de estas 12 estaciones se tuvieron en  cuenta los siguientes criterios: 1) Involucrar la mayor &aacute;rea de estudio posible  dadas las necesidades de proveer una l&iacute;nea de base para evaluaciones futuras  del cambio del bosque. 2) Incluir zonas con diferentes estados de la  vegetaci&oacute;n: manglar vivo, en proceso de degradaci&oacute;n y totalmente muerto. 3)  Lograr un conjunto de estaciones representativas de las diferentes condiciones  ambientales (influencia cercana del mar, influencia de los r&iacute;os de la SNSM,  cerramiento/interrupci&oacute;n de los ca&ntilde;os del R&iacute;o Magdalena, cercan&iacute;a de la CGSM) a  que est&aacute;n sometidos los mangles de la zona.</p>     <p>En cada estaci&oacute;n se  trazaron dos transectos (TI y T2) de 200 m de longitud, separados entre s&iacute; 200  m, perpendiculares a la orilla del cuerpo de agua de referencia (canal o  ci&eacute;naga) y en direcci&oacute;n al interior del bosque para tratar con ello de  determinar los cambios en la vegetaci&oacute;n con respecto a la distancia del agua.  En cada transecto se delimitaron, desde la orilla, 10 parcelas de 100 m<sup>2</sup> (0.01  ha) separadas entre s&iacute; por una distancia de 10 m. En cada parcela se  cuantificaron, una sola vez, los siguientes atributos de la vegetaci&oacute;n de  acuerdo con los m&eacute;todos de Schaeffer-Novelli y Cintr&oacute;n (1986), Matteuci y Colma  (1982) y Curt&iacute;s y Mclntosh (1951) y teniendo en cuenta solamente los &aacute;rboles  vivos con di&aacute;metro mayor de 2.5 cm: 1) di&aacute;metro al nivel del pecho (DAP); 2)  altura; 3) densidad de los &aacute;rboles; 4) &aacute;rea basal; 5) &aacute;rea foliar; 6)  abundancia relativa; 7) dominancia relativa; 8) frecuencia relativa; 9) &iacute;ndice  de valor de importancia (IVI). A su vez, en el centro de cada parcela y  &uacute;nicamente una sola vez durante la &eacute;poca seca mayor (diciembre/93 a abril/94),  se midieron los siguientes par&aacute;metros del suelo: 1) Salinidad del agua  intersticial mediante un salin&oacute;metro WTW LF191, efectuando diluciones cuando la  salinidad exced&iacute;a de 60 y expresando los valores de acuerdo a la escala de  salinidad pr&aacute;ctica (UNESCO, 1985); el agua intersticial se obtuvo introduciendo  en el suelo un tubo de PVC de 80 cm de longitud cuya base ten&iacute;a agujeros que  permit&iacute;an la entrada del agua intersticial y succionando la misma. 2) Nitr&oacute;geno  total (Nt en %) llevando al laboratorio aproximadamente 100 g de suelo de 20 cm  de profundidad y analiz&aacute;ndolo con el semi micro-m&eacute;todo volum&eacute;trico de Kjeldahl  (Dewis y Freitas, 1984). 3) F&oacute;sforo total (Pt en %) utilizando parte del  material recolectado para el an&aacute;lisis de nitr&oacute;geno total y transformando el  f&oacute;sforo total a ortofosfatos de acuerdo con la metodolog&iacute;a de Aspila, et al. (1976) y determinando  estos &uacute;ltimos con los M&eacute;todos Standard de APHA (1975). 4) Potencial Redox (Eh  en mV) utilizando una sonda WTW pH91 con electrodo de platino (Schott Gerate pt  62); las lecturas se tomaron <i>in situ</i>, introduciendo el  electrodo directamente en el suelo hasta unos 10 cm de profundidad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para relacionar los  atributos de la vegetaci&oacute;n con las variables abi&oacute;ticas de los suelos medidas  durante la &eacute;poca seca y determinar cuales variables f&iacute;sico-qu&iacute;micas son las que  ejercen mayor impacto sobre la vegetaci&oacute;n, se realizaron an&aacute;lisis de  correlaci&oacute;n can&oacute;nica (Gittins, 1985) entre un espacio compuesto por las  variables f&iacute;sico-qu&iacute;micas y otro por los atributos de la vegetaci&oacute;n. Este tipo  de an&aacute;lisis es recomendado para detectar relaciones entre conjuntos de  variables cuando todas ellas est&aacute;n interactuando simult&aacute;neamente (Gittins,  1985; Hair et al, 1995). Teniendo en  cuenta que las oscilaciones temporales de la salinidad en suelos de manglar son  funci&oacute;n de la altura y duraci&oacute;n de las mareas, de la estacionalidad e  intensidad de la precipitaci&oacute;n y de la cantidad de agua dulce que entra por  r&iacute;os, canales y escorrent&iacute;a inundando los suelos, y que el grado de inundaci&oacute;n  y drenaje determinan tambi&eacute;n en gran medida el potencial redox de los mismos  suelos (Mitsch y Gosselink, 1993), se parti&oacute; del siguiente supuesto que a su  vez se basa en mediciones realizadas por INVEMAR en los &uacute;ltimos 3 a&ntilde;os (Base de  datos MANGLAR, INVEMAR), en registros de Botero (1990) y S&aacute;nchez-P&aacute;ez (1988), en  observaciones puntuales no publicadas de los autores y en el hecho real de que  se interrumpieron los flujos de agua dulce del R&iacute;o Magdalena por lo cual la  inundaci&oacute;n y lavado peri&oacute;dico de los suelos se han disminuido sustancialmente:  desde que se interrumpi&oacute; el aporte de agua dulce del R&iacute;o Magdalena y se  consolid&oacute; el proceso de degradaci&oacute;n de los suelos y del bosque, las &eacute;pocas  secas han sido las m&aacute;s determinantes como agentes de tensi&oacute;n. Cada a&ntilde;o, durante  este periodo, los suelos presentan, para una zona o estaci&oacute;n determinada,  similares condiciones de salinidad, potencial redox y contenidos de nitr&oacute;geno y  f&oacute;sforo total.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>RESULTADOS Y DISCUSI&Oacute;N</b></p>     <p>Descripci&oacute;n  general de las estaciones de muestreo</p> <ol>       <li><b>AGU:</b> 10&deg; 40' 05&quot; N  y 74&deg; 29' 35&quot; W. Est&aacute; localizada en estribaciones de la Ci&eacute;naga La Aguja  en el Santuario de Fauna y Flora. El suelo es aparentemente areno-arcilloso y  est&aacute; cubierto aproximadamente en un 60% por neumat&oacute;foros de <i>Avicennia germinans</i>, la cual forma un rodal  casi monoespec&iacute;fico (presenta algunos individuos de <i>Laguncularia racemosa</i> en las parcelas de  borde). Unos 180 m a la derecha del primer transecto se presenta un canal de 2  m de ancho aproximadamente, el cual inunda las partes m&aacute;s internas de la  estaci&oacute;n. </li>       <li><b>ARA:</b> 10&deg; 46' 50&quot; N  y 74&deg; 21' 48&quot; W. Est&aacute; ubicada aproximadamente 400 m al Norte de la boca  del R&iacute;o Aracataca, sobre la orilla oriental de la CGSM. El manglar est&aacute;  mezclado con vegetaci&oacute;n de r&iacute;o (bejucos, lianas y helechos). Tiene gran  cantidad de pl&aacute;ntulas de todas las especies presentes (<i>A. germinans</i>, <i>Rhizophora  mangle</i> y <i>L. racemosa</i>) y el suelo permanece  inundado en su totalidad durante casi todo el a&ntilde;o por agua proveniente del r&iacute;o  Aracataca y de la CGSM siendo poco consolidado, semifluido y conteniendo gran  cantidad de materia org&aacute;nica. </li>       <li><b>GDE:</b> 10&deg; 51' 39&quot; N  y 74&deg; 28' 56&quot; W. Se ubica al Norte de Ca&ntilde;o Grande sobre la CGSM. Es muy  heterog&eacute;nea en la cobertura de mangle, presentando en un transecto vegetaci&oacute;n  solamente al borde y troncos de &aacute;rboles muertos en el resto del mismo. El otro  transecto tiene &aacute;rboles vivos en el 80% de las parcelas estudiadas. El suelo es  en su mayor&iacute;a arena gruesa, de consistencia firme.</li>       <li><b>JOB:</b> 10&deg; 41' 56&quot; N y  74&deg; 28' 25&quot; W. Est&aacute; localizada sobre las orillas del Ca&ntilde;o el Jobo en el  Santuario de Fauna y Flora. Presenta abundancia de pl&aacute;ntulas de dos especies de  mangle (<i>L. racemosa</i> y <i>A.  germinans</i>) pero s&oacute;lo hasta los 30 m aproximadamente  del canal. El suelo es firme, aparentemente arcilloso, con gran cantidad de  neumat&oacute;foros y poca materia org&aacute;nica. A 140 m del canal, en ambos transectos,  se not&oacute; la presencia del helecho de manglar (<i>Acrostichum aureum</i>). </li>       <li><b>K13:</b> 10&deg; 59' 42&quot; N y  74&deg; 38' 07&quot; W. Se localiza sobre el costado sur del Ca&ntilde;o Clar&iacute;n  aproximadamente en el kil&oacute;metro 13 de la v&iacute;a Barranquilla - Ci&eacute;naga. En esta  estaci&oacute;n solamente se presenta <i>A. germinans</i> a 0 y 180 m del borde  del canal. La mayor&iacute;a del &aacute;rea es un play&oacute;n salino de consistencia firme,  aparentemente areno-arcilloso y desprovista de vegetaci&oacute;n a excepci&oacute;n de  algunos parches de <i>Batis mar&iacute;tima</i>. En uno de los  transectos, a 80 m del canal, hab&iacute;a una laguna que se extend&iacute;a hasta los 200 m. </li>       <li><b>K22:</b> 10&deg; 58' 37&quot; N y  74&deg; 34' 39&quot; W. Ubicada sobre el costado norte del Ca&ntilde;o Clar&iacute;n sobre la  Isla de Salamanca aproximadamente en el kil&oacute;metro 22 de la v&iacute;a Barranquilla -  Ci&eacute;naga. En esta estaci&oacute;n se encontraron las tres especies de mangle, aunque <i>R. mangle</i> se present&oacute; muy  espor&aacute;dicamente y con desarrollo achaparrado; adicionalmente se presentan  parches dispersos de <i>B. mar&iacute;tima</i>. Gran parte de esta  estaci&oacute;n (aproximadamente el 70%) s&oacute;lo pose&iacute;a restos de &aacute;rboles muertos. El  suelo es lodoso y aparentemente con gran cantidad de materia org&aacute;nica  parcialmente descompuesta. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li><b>ANE:</b> 10&deg; 48' 32&quot; N y  74&deg; 36' 28&quot; W. Ubicada en cercan&iacute;as del Ca&ntilde;o Aguas Negras en el Complejo  de Pajarales. De suelo completamente blando (aparentementel fango-lodoso), de  color gris-negruzco. La estaci&oacute;n present&oacute; muchos &aacute;rboles muertos y pocos  individuos de <i>A. germinans</i>, achaparrados.</li>       <li><b>PIE:</b> 10&deg; 45' 50&quot; N y  74&deg; 33' 47&quot; W. Se encuentra bordeando la Ci&eacute;naga La Piedra en el Complejo  de Pajarales. Presenta similares condiciones de vegetaci&oacute;n a la estaci&oacute;n ANE.  El suelo es firme y aparentemente arenoso. Se observ&oacute; la entrada de agua por un  canal angosto ubicado al lado derecho y el cual llega hasta una distancia de  160 m del canal principal. Bordeando ese canal se encuentran &aacute;rboles de <i>A. germinans</i>. </li>       <li><b>RIE:</b> 10&deg; 51' 27&quot; N y  74&deg; 34' 39&quot; W. Est&aacute; ubicada en cercan&iacute;as al Ca&ntilde;o los Rieles en el Complejo  de Pajarales. Present&oacute; vegetaci&oacute;n de <i>A. germinans</i> aproximadamente en un  35% del &aacute;rea, habiendo &aacute;rboles muertos en el resto del terreno. El suelo es  firme, de color gris-negruzco, con una capa delgada de lodo y m&aacute;s hacia el  fondo arena, cubierto por restos de troncos.</li>     <li><b>RQE:</b> 10&deg; 58' 17&quot; N y  74&deg; 31' 07&quot; W. Se encuentra sobre el Ca&ntilde;o la   Riqueza en la Isla de  Salamanca. De suelo arcilloso, cubierto en su mayor&iacute;a por neumat&oacute;foros de <i>A. germinans</i> y <i>L.  racemosa</i>. El bosque en su parte m&aacute;s interna est&aacute;  altamente talado.</li>       <li><b>TIG:</b> 10&deg; 48' 49&quot; N y  74&deg; 30' 46&quot; W. Ubicada en las m&aacute;rgenes de la Ci&eacute;naga El Tigre en el  Complejo de Pajarales. Posee gran cantidad de pl&aacute;ntulas de <i>R. mangle</i> y <i>A.  germinans</i>, en las parcelas de borde. El suelo del  borde es blando (donde domina <i>Rhizophora</i>), de color gris -  negruzco, con fuerte olor a H<sub>2</sub>S. En el interior del bosque el suelo es  m&aacute;s compacto debido a la abundancia de neumat&oacute;foros. </li>       <li><b>VIE:</b> 10&deg; 58' 08&quot; N y  74&deg; 26' 38&quot; W. Ubicada sobre el Ca&ntilde;o de Barra Vieja, en la Isla de  Salamanca. Presenta suelo blando en el borde (fangoso) y m&aacute;s firme hacia el  interior del bosque. Posee las tres especies de mangle y parches dispersos de <i>Sesicvium  portulacastrum</i> y <i>B. mar&iacute;tima</i>. </li>     </ol>     <p>Caracter&iacute;sticas de los  suelos</p>     <p>Las figuras <a href="#fig2">2</a>, <a href="#fig3">3</a>, <a href="#fig4">4</a>, <a href="#fig5">5</a>, <a href="#fig6">6</a>, <a href="#fig7">7</a>, <a href="#fig8">8</a> y <a href="#fig9">9</a>  presentan los valores de las variables abi&oacute;ticas de los suelos en cada una de  las parcelas de las diferentes estaciones y las tablas <a href="#tab1">1</a>, <a href="#tab2">2</a>, <a href="#tab3">3</a> y <a href="#tab4">4</a> presentan los  valores estad&iacute;sticos de las mismas.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08tab1.gif"><a name="tab1"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Salinidad.</b> La mayor&iacute;a de los suelos presentaron  salinidades mayores de 60, a excepci&oacute;n de las estaciones JOB y ARA donde los  valores m&aacute;ximos fueron 59 y 19 respectivamente y uno de los transectos de VIE  que present&oacute; un m&aacute;ximo de 38 (<a href="#fig3">Fig. 3</a>).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08fig2.gif"><a name="fig2"></a></p>     <p>En AGU, a partir de los  80 m, uno de los transectos solamente present&oacute; salinidades menores de 25 (<a href="#fig3">Fig.  3</a>). El m&aacute;ximo valor hallado para todas las estaciones fue de 148.5 en la  estaci&oacute;n K13 a 40 m del canal (<a href="#fig2">Fig. 2</a>) y el m&iacute;nimo en ARA (0.97) a 120 m del  canal (<a href="#fig3">Fig. 3</a>). Las estaciones que presentaron mayores salinidades promedio  fueron RIE, K13, GDE, PIE, ANE y RQE con valores de 98.6, 92.3, 82.1, 79.8, 71.7  y 70.9 respectivamente (<a href="#tab1">Tabla 1</a>). ARA present&oacute; una salinidad promedio de 6.5 y  las restantes estaciones presentaron valores entre 32 y 67. En las estaciones  RIE (<a href="#fig2">Fig. 2</a>) y RQE (<a href="#fig3">Fig. 3</a>) la salinidad tendi&oacute; a aumentar con la distancia al  canal en ambos transectos. En ambos transectos de AGU las salinidades altas  solamente se presentaron hasta los 60 - 80 m del canal y posteriormente tuvieron un descenso fuerte (<a href="#fig3">Fig. 3</a>). En t&eacute;rminos  generales, las diferencias en salinidad entre los dos transectos de una misma  estaci&oacute;n no fueron muy grandes, a excepci&oacute;n de las estaciones GDE, K13 y VIE,  donde la diferencia de salinidad entre parcelas correspondientes de cada  transecto fue superior a 30 (Figs. <a href="#fig2">2</a>, <a href="#fig3">3</a>). Los bajos valores de salinidad que se  presentaron en la estaci&oacute;n ARA (<a href="#fig3">Fig. 3</a>), a diferencia de las otras estaciones,  se explican por la cercan&iacute;a de esta estaci&oacute;n al R&iacute;o Aracataca, el cual lava  frecuentemente sus suelos, impidiendo con ello la acumulaci&oacute;n de sales  provenientes del intercambio de agua con la CGSM.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08fig3.gif"><a name="fig3"></a></p>     <p>En general, los valores  de salinidad encontrados en el presente estudio son m&aacute;s altos (a excepci&oacute;n de  ARA) que los reportados por Leal-Puccini (1986) y S&aacute;nchez-P&aacute;ez (1988), para  suelos de la Isla Salamanca, quienes encontraron en la &eacute;poca seca mayor rangos  entre 29.2-62.3 y un m&aacute;ximo de 120 respectivamente, asociados con manglares en  estado atrofiado o con claros s&iacute;ntomas de degradaci&oacute;n. Cardona (1991) y Botero  (1990) reportaron salinidades similares a las medidas en este trabajo, en  localidades de la zona asociadas a bosques con una gran porcentaje de su  vegetaci&oacute;n muerta. En general no se observ&oacute; una tendencia a mayores salinidades  a mayor distancia del canal. Las diferentes tendencias en las estaciones pueden  estar dependiendo de las condiciones particulares (ed&aacute;ficas o topogr&aacute;ficas) de  cada estaci&oacute;n.</p>     <p>La salinidad del agua  intersticial ha sido ampliamente reconocida como un factor importante que  regula el crecimiento, la altura, la sobrevivencia y la zonaci&oacute;n de los  manglares (Hutchings y Saenger, 1987). Cintr&oacute;n et al (1978) registran una  reducci&oacute;n en el vigor y desarrollo de los rodales de manglar asociada a  incrementos en la salinidad de los suelos en costas donde hay poca escorrent&iacute;a  y las mareas son de poca amplitud (0.3 m aproximadamente). Similar situaci&oacute;n  ocurre en las estaciones PIE, RIE, K13, K22 y ANE, a&uacute;n con especies como <i>A. germinans</i> que es la m&aacute;s  resistente a altas salinidades.</p>     <p>Varios autores han  registrado pobre desarrollo de <i>R. mangle</i> en suelos con  salinidades del agua intersticial mayores a 50-55, mientras que se registra  formaci&oacute;n de bosques de <i>A. germinans</i> a 60-65 (Cintr&oacute;n y  Schaeffer-Novelli, 1983). Similares observaciones fueron hechas en este  trabajo. Por ejemplo en RIE, con una salinidad de 78.4 cerca a la orilla del  canal, <i>R. mangle</i> crece achaparrado, con  muy baja densidad y con visibles se&ntilde;ales de estar en v&iacute;a de muerte, mientras que <i>A. germinans</i> mostr&oacute; buen desarrollo  hasta salinidades de 78.8 en AGU. La salinidad intersticial de las parcelas con  <i>R. mangle</i> al borde de los cuerpos de agua promedi&oacute;  40.4. Situaci&oacute;n similar registraron Cintr&oacute;n et al., (1980) para la costa Sur  Oeste de Puerto Rico. En las parcelas m&aacute;s internas, pobladas de <i>Avicennia</i>, las salinidades  intersticiales son mayores alcanzando valores hasta de 148.5; a esta salinidad,  que es muy superior a los niveles m&aacute;ximos registrados para <i>A. germinans</i>, la presencia de esta  especie se ve atrofiada y casi desaparece.</p>     <p><b>Nitr&oacute;geno.</b> En general  los suelos presentaron valores de nitr&oacute;geno total menores de 1.5% excepto en  ARA donde se hallaron los valores m&aacute;s altos de este elemento (4.21, 4.20 y  4.45%) a 100, 120 y 140 m del canal respectivamente (<a href="#fig5">Fig. 5</a>). El m&aacute;s bajo valor  (0.05%) se present&oacute; en la estaci&oacute;n GDE a 60 m del canal (<a href="#fig4">Fig. 4</a>). La <a href="#tab2">tabla 2</a>  muestra que la estaci&oacute;n ARA present&oacute; los promedios m&aacute;s altos as&iacute; como la mayor  variaci&oacute;n de nitr&oacute;geno total. Los valores promedio m&aacute;s bajos estuvieron en la  estaci&oacute;n K13 y AGU, con 0.18% y 0.19% respectivamente (<a href="#tab2">Tabla 2</a>). En la mayor&iacute;a  de estaciones ambos transectos presentaron tendencias y valores muy similares en su contenido de Nt exceptuando en ANE, JOB y ARA,  aunque en ARA se observaron diferencias solamente a partir de los 100 m (Figs.  <a href="#fig4">4</a>, <a href="#fig5">5</a>). En general puede decirse que estos valores de nitr&oacute;geno total est&aacute;n cercanos  o dentro de los rangos registrados en manglares de diferentes partes del mundo  (0.02-0.4% del peso seco del sedimento) (Alongi et al., 1992) exceptuando la  estaci&oacute;n ARA que mostr&oacute; porcentajes muy altos de este elemento.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08fig4.gif"><a name="fig4"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08tab2.gif"><a name="tab2"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08fig5.gif"><a name="fig5"></a></p>     <p><b>F&oacute;sforo.</b> Los valores de f&oacute;sforo total estuvieron en un  rango de 0.045 a 0.35% en toda la zona de estudio (Figs. <a href="#fig6">6</a>, <a href="#fig7">7</a>). El valor m&aacute;s  alto (0.35%) se encontr&oacute; en la estaci&oacute;n ARA y el m&aacute;s bajo en ANE y RIE (0.045  %) al borde del canal. Otros valores altos (0.30 y 0.29%) se presentaron en las  estaciones K13 y PIE, respectivamente, hacia los 80 m del transecto (<a href="#fig6">Fig. 6</a>). A  diferencia de lo que ocurri&oacute; con el nitr&oacute;geno total, la mayor&iacute;a de las  estaciones, exceptuando a GDE, K22 y RQE, presentaron tendencias y valores  diferentes de Pt en los dos transectos (Figs. <a href="#fig6">6</a>, <a href="#fig7">7</a>). La <a href="#tab3">Tabla 3</a>  muestra que los mayores valores promedio de f&oacute;sforo total se presentaron en  K13, ARA y PIE y los menores en GDE. Comparando con valores dados para otros  manglares del mundo (Boto and Wellington, 1984; Alongi et al., 1992 ) los de  la zona de estudio resultan altos.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08fig6.gif"><a name="fig6"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08tab3.gif"><a name="tab3"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08fig7.gif"><a name="fig7"></a></p>     <p>Se sale de los  objetivos del presente trabajo explicar las razones de los mayores o menores  valores de nitr&oacute;geno y f&oacute;sforo total en las diferentes estaciones, cuya  distribuci&oacute;n y concentraci&oacute;n no parece obedecer a ning&uacute;n patr&oacute;n definido  (exceptuando los mayores valores encontrados en ARA probablemente por ser la  estaci&oacute;n con mayor cantidad de manglar vivo). Sin embargo, el conocimiento de  los mismos provee un punto de partida para que otros estudios profundicen sobre  el tema as&iacute; como para evaluar posibles cambios ocasionados por la reapertura de  ca&ntilde;os.</p>     <p><b>Potencial Redox.</b>  Los valores de potencial redox en la zona estuvieron entre +500 mV y -430 mV.  Entre las estaciones y entre los transectos de cada estaci&oacute;n se notaron grandes  diferencias; por ejemplo, en la estaci&oacute;n JOB a 60 m del canal, el transecto I  present&oacute; +498 mV y a la misma distancia el transecto II registr&oacute; 132 mV (<a href="#fig9">Fig.  9</a>). El m&aacute;ximo valor de potencial redox encontrado para toda la zona de estudio  fue de 498 mV en la estaci&oacute;n JOB a 60 m del canal, y el m&iacute;nimo valor hallado  fue de -429 mV en RIE a 40 m del canal (<a href="#fig8">Fig. 8</a>). Los bajos valores de potencial  redox presentados en la mayor&iacute;a de las estaciones, posiblemente resultan de  procesos microbiol&oacute;gicos que est&aacute;n descomponiendo la materia org&aacute;nica presente  en los suelos anaer&oacute;bicos. Bajos potenciales redox de los suelos pueden afectar  las funciones fisiol&oacute;gicas de la vegetaci&oacute;n por las implicaciones que el estado  reductor tiene sobre la disponibilidad de nutrientes y acumulaci&oacute;n de  sustancias t&oacute;xicas (Delaune et al, 1990).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08tab4.gif"><a name="tab4"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08fig8.gif"><a name="fig8"></a></p>     <p>Caracter&iacute;sticas de la  vegetaci&oacute;n</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El desarrollo  estructural de los manglares en algunas de las estaciones del DERM-CGSM (K13,  K22, PIE, GDE) es el t&iacute;pico de zonas &aacute;ridas, de acuerdo con las clasificaciones  de Cintr&oacute;n et al. (1980) y Pool et al. (1977). Sin embargo, la  mayor&iacute;a de estas estaciones muestran manglares fuertemente degradados, casi que  en v&iacute;as de desaparici&oacute;n. Otras estaciones (AGU, JOB, ARA, TIG) presentan un  desarrollo estructural del bosque t&iacute;pico de manglares ribere&ntilde;os.</p>     <p>De las 12  estaciones, seis (JOB, ARA, VIE, TIG, AGU y RQE), presentaron vegetaci&oacute;n viva  en todas las parcelas. La estaci&oacute;n PIE present&oacute; el menor n&uacute;mero (3) de parcelas  con vegetaci&oacute;n. <i>Avicennia germinans</i> estuvo presente en todas las estaciones,  siendo exclusiva en tres de ellas (ANE, K13, y PIE).&nbsp; La <a href="#fig10">Fig. 10</a> muestra que <i>A. germinans</i> fue la especie m&aacute;s importante y por lo tanto  dominante y m&aacute;s frecuente en todas las estaciones excepto en ARA donde <i>R. mangle</i> fue dominante. Observaciones cualitativas de  la vegetaci&oacute;n muerta en toda la zona de estudio indican que <i>A. germinans</i> siempre fue dominante en el ecosistema. Esta  dominancia es muy probablemente una consecuencia de la alta salinidad de los  suelos y de la gran aridez de la zona puesto que esta especie es la m&aacute;s  resistente, de las tres existentes en el &aacute;rea, a altas salinidades del suelo. <i>Rhizophora mangle</i> puede decirse que estuvo presente  significativamente solamente en ARA, donde se midieron tallas mayores de 25 cm  en DAP (<a href="#fig11">Fig. 11</a>). Esta especie estuvo totalmente ausente en las estaciones AGU,  ANE, K13, JOB y PIE. Por otro lado, <i>L. racemosa</i> estuvo ausente en las estaciones ANE, K13,  RIE, TIG y PIE (<a href="#fig10">Fig. 10</a>). Las estaciones GDE, ARA, VIE, K22 y RQE presentaron  las tres especies de mangle a la vez (<a href="#fig10">Fig. 10</a>).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08fig9.gif"><a name="fig9"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08fig10.gif"><a name="fig10"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08fig11.gif"><a name="fig11"></a></p>     <p>La <a href="#tab5">tabla 5</a> muestra las distribuciones diam&eacute;tricas por  especie en cada estaci&oacute;n de muestreo. En general se observ&oacute; que los mangles del  DERM-CGSM son de baja talla, predominando en todas las estaciones, para las  tres especies, individuos con DAP &lt; 5.0 cm, lo cual indica un bajo  desarrollo del bosque o un bosque en estado de regeneraci&oacute;n.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08tab5.gif"><a name="tab5"></a></p>     <p>En los manglares del  DERM-CGSM no se observa una verdadera zonaci&oacute;n en el sentido de Davis (1940).  Existen especies pioneras como <i>R. mangle</i> y bosques mixtos de <i>R. mangle</i> y <i>A. germinans</i> al igual que de <i>A. germinans</i> y <i>L. racemosa</i>. De otro lado, aunque  algunas estaciones presentan caracter&iacute;sticas ambientales que podr&iacute;an  considerarse como &oacute;ptimas (ejemplo ARA o JOB) para permitir un alto grado de  desarrollo del bosque, &eacute;stas tampoco presentaron un patr&oacute;n definido en cuanto a  distribuci&oacute;n de sus especies, pero si se observ&oacute; la presencia de grandes  alturas y DAP (Figs. <a href="#fig11">11</a>, <a href="#fig12">12</a>). En general, las orillas de ci&eacute;nagas y canales del  DERM-CGSM est&aacute;n dominados por una faja (cuyo grosor var&iacute;a de 0-10 m) de <i>R. mangle</i> seguido (hasta el final  del transecto) de <i>A. germinans</i>, el cual suele  encontrarse asociado con la anterior o con algunos individuos de <i>L. racemosa</i>; este patr&oacute;n tambi&eacute;n fue  encontrado por Calder&oacute;n et al (1984) en la Ci&eacute;naga de  Tesca. El hecho de que actualmente <i>R. mangle</i> est&eacute; presente solamente  en las orillas de los canales y de las ci&eacute;nagas se debe probablemente a que  all&iacute; las condiciones de salinidad son menores que hacia el interior de los  pantanos. Sin embargo, en algunas zonas se encuentran esqueletos de <i>R. mangle</i> hacia el interior,  indicando que en alguna &eacute;poca las condiciones all&iacute; no fueron tan extremas como  actualmente lo son.</p>     <p>Las Tablas <a href="#tab6">6</a> y <a href="#tab7">7</a>  muestran los valores de densidad y &aacute;rea basal en cada una de las parcelas de  las estaciones estudiadas y la <a href="#fig12">Fig. 12</a> muestra los promedios de estas variables  estructurales en cada una de las estaciones. La mayor &aacute;rea basal (tanto por  parcela como en promedio) se encontr&oacute; en JOB seguida de AGU y ARA (<a href="#fig12">Fig. 12</a>) y  estas tres estaciones tuvieron una distribuci&oacute;n de tallas m&aacute;s equitativa (<a href="#tab5">Tabla  5</a>) lo cual da una idea de un mejor desarrollo de la vegetaci&oacute;n. Las menores  &aacute;reas b&aacute;sales se presentaron en ANE, K22, PIE, K13 y RIE (<a href="#fig12">Fig. 12</a>) en su orden  y estas estaciones tambi&eacute;n presentaron valores muy bajos de ICH (<a href="#fig12">Fig. 12</a>). En  la <a href="#fig13">Fig. 13</a> se observa que el mayor n&uacute;mero total de &aacute;rboles se obtuvo en la  estaci&oacute;n TIG, seguida por VIE y RQE mientras que el menor n&uacute;mero se present&oacute; en  ANE y PIE.</p>     <p>La <a href="#fig11">Fig. 11</a> muestra  el m&aacute;ximo DAP alcanzado por cada especie en cada una de las estaciones. JOB,  ARA, AGU, y GDE presentan los &aacute;rboles de <i>A. germinans</i> con mayor DAP mientras que ARA, VIE, TIG y GDE  los de <i>R. mangle</i>. <i>Laguncularia racemosa</i> presenta los mayores DAP en ARA. ANE y PIE  presentan los &aacute;rboles de <i>A. germinans</i> con menor DAP. Los &aacute;rboles m&aacute;s altos, en  promedio, (<a href="#fig12">Figura 12</a>) se encontraron en las estaciones AGU, JOB y ARA (14.6, 11.6  y 9.3 m, respectivamente). Las mayores densidades de <i>A. germinans</i> y <i>L. racemosa</i> se encontraron en TIG, VIE y RQE (<a href="#fig12">Fig. 12</a>);  sin embargo, como se ve en la <a href="#tab5">Tabla 5</a>, estas densidades est&aacute;n representadas  principalmente por individuos peque&ntilde;os, menores de 5.0 cm en DAP.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08fig12.gif"><a name="fig12"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08fig13.gif"><a name="fig13"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08tab6.gif"><a name="tab6"></a></p>     <p align="center"><a href="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08tab7.gif" target="_blank">Tabla 7</a><a name="tab7"></a></p>     <p>La <a href="#tab8">Tabla 8</a> presenta los valores estad&iacute;sticos del &aacute;rea  foliar de <i>A. germinans</i> para cada estaci&oacute;n. Las hojas m&aacute;s grandes (mayores  &aacute;reas foliares) se encontraron en su orden en JOB, AGU y ARA. Las estaciones  ANE, PIE, RIE, K13, K22 y GDE presentaron, en su orden, las menores &aacute;reas  foliares y son al mismo tiempo las estaciones con mayor salinidad promedio del  suelo. Las estaciones que presentaron mayores valores de &aacute;rea foliar (JOB, AGU  y ARA) presentan bosques con las mayores &aacute;reas b&aacute;sales y alturas (<a href="#fig12">Fig. 12</a>) y  suelos con salinidades bajas (<a href="#tab1">Tabla 1</a>).  Seg&uacute;n  Cintr&oacute;n et al (1978), Soto y Jim&eacute;nez  (1982) y Soto y Corrales (1987), las hojas peque&ntilde;as son parcialmente la  soluci&oacute;n al problema de dif&iacute;cil obtenci&oacute;n de agua del suelo (por las altas  salinidades), ya que son m&aacute;s eficientes reirradiadores de calor por convecci&oacute;n  y obtienen una mayor ganancia fotos&iacute;ntetica por gramo de agua invertido en el  proceso.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08tab8.gif"><a name="tab8"></a></p>     <p>Relaci&oacute;n vegetaci&oacute;n-suelo</p>     <p>Para tratar de  establecer alg&uacute;n grado de relaci&oacute;n entre la estructura de la vegetaci&oacute;n y las  condiciones abi&oacute;ticas medidas en los suelos durante la &eacute;poca seca, se asumi&oacute;  que &eacute;stas se han mantenido similares por muchos a&ntilde;os (desde que se  interrumpieron los aportes de agua dulce), por lo menos durante las &eacute;pocas  secas que son las que aparentemente ejercen mayor tensi&oacute;n sobre el manglar  debido a la fuerte evapotranspiraci&oacute;n y nula llegada de agua dulce del R&iacute;o  Magdalena.</p>     <p>Los coeficientes  de correlaci&oacute;n entre los dos primeros pares de variables can&oacute;nicas resultaron  significativos (<a href="#tab9">Tabla 9</a>). Por lo tanto, del an&aacute;lisis de correlaci&oacute;n can&oacute;nica se  concluye que la densidad no presenta relaci&oacute;n muy fuerte de dependencia con  respecto a las variables fisicoqu&iacute;micas estudiadas puesto que el coeficiente de  correlaci&oacute;n entre esta variable estructural y su respectiva variable can&oacute;nica  no fue significativamente diferente de cero (p &ge; 0) (<a href="#tab10">Tabla 10</a>). El potencial  redox present&oacute; correlaci&oacute;n directa con la variable can&oacute;nica del espacio  f&iacute;sico-qu&iacute;mico mientras que la salinidad present&oacute; correlaci&oacute;n inversa con la  misma (<a href="#tab10">Tabla 10</a>). De lo anterior se concluye que existe correlaci&oacute;n inversa  entre los atributos &aacute;rea basal, &aacute;rea foliar y altura con la salinidad y directa  con el potencial redox.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08tab9.gif"><a name="tab9"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="img/revistas/mar/v24n1/v24n1a08tab10.gif"><a name="tab10"></a></p>     <p>En resumen, las  estaciones localizadas al costado occidental de la CGSM, se caracterizaron en  su mayor&iacute;a por poseer altas salinidades, bajos potenciales redox, gran cantidad  de nitr&oacute;geno y f&oacute;sforo total, bajas &aacute;reas b&aacute;sales, bajas &aacute;reas foliares y  densidades, y poco desarrollo estructural de la vegetaci&oacute;n la cual es dominada  por una sola especie de manglar (<i>A. germinans</i>). Por otro lado, las  estaciones localizadas al sur y oriente de la CGSM presentaron salinidades no  muy altas, altos potenciales redox, mayores concentraciones de nitr&oacute;geno y  f&oacute;sforo total, altas &aacute;reas b&aacute;sales, &aacute;reas foliares y densidad, y en general un  buen desarrollo estructural de la vegetaci&oacute;n con una representaci&oacute;n algo m&aacute;s  equitativa de las tres especies de manglar imperantes en el ecosistema.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>     <!-- ref --><p>1 A.P.H.A. 1975. Standard Methods for  Examination of Water and Wastewater. 14 edition. American Public Health Association,  American Water Works Assocciation, Water Pollution Control Federation. Washington, D.C., 1193 p. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0122-9761199500010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2 Alongi,  D.M., K.G. Boto y A.I. Robertson. 1992. Nitrogen and phosphorus cycles. 251-292. En: A.I.   Robertson and D.M. Alongi  (eds): Tropical Mangrove Ecosystems. Amer. Geophysical Union,   Washington, D.C.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0122-9761199500010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3 Aspila; K.I., H. Agemian y  A.S.Y. Chau. 1976. A semi-automated method for the determination of organic,  inorganic ando total phosphate in sediments. Analyst, 101:1 87-1 97.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0122-9761199500010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4 Botero, L. 1988. Estudio Ecol&oacute;gico de  la Ci&eacute;naga Grande de Santa Marta. Informe Proy., INVEMAR. Santa Marta, 200 p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0122-9761199500010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5  Botero, L. 1990.  Massive mangrove mortality on the Caribbean Coast of Colombia. Vida Silv.  Neotr&oacute;p., 2(2):77-78.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0122-9761199500010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6 Botero, J.E. y L. Botero. 1989. Problem&aacute;tica del sistema Ci&eacute;naga Grande de Santa Marta-Delta exterior   del R&iacute;o Magdalena. En:  Colombia y el agua: tres aspectos. Bogot&aacute;. FESCOL 5: 11-28. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0122-9761199500010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7 Boto,  K.G. y J.T. Wellington. 1984. Soil characteristics and nutrient status in a  northern Australian   mangrove forest. Estuaries, 7(1):61 -69. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0122-9761199500010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8 Calder&oacute;n, E.; L.M. Leyt&oacute;n; J. Polan&iacute;a y R. Araujo. 1984. Estructura del manglar de la Ci&eacute;naga de  la Virgen   o de Tesca. Rev. Futuro, 1(2): 83-86, Cartagena.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0122-9761199500010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9  Cardona, P. 1991. Caracter&iacute;sticas do los  suelos de manglar del costado noroccidental de la Ci&eacute;naga   Grande de Santa Marta  (Complejo Pajarales e Isla de Salamanca) y su relaci&oacute;n con algunos   atributos de la  vegetaci&oacute;n. Tesis M.Sc, Univ. de Antioquia, Medell&iacute;n, 110 p. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0122-9761199500010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10 CETIH. 1978. Diagn&oacute;stico sobre el  comportamiento h&iacute;drico de la Ci&eacute;naga Grande de Santa Marta. Inf.   Proy.Univ. de los  Andes, Centre Estud. T&eacute;cn. Invest&iacute;. Hidr&aacute;u.. Bogot&aacute;, 120 p. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0122-9761199500010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11 Chapman, V.J.1976.  Mangrove Vegetation. Verlaj J. Cramer. Lehre, New York, 600 p. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0122-9761199500010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12 Cintr&oacute;n, G.;  A.C. Lugo; D.J. Pool y G. Morris. 1978. Mangrove of arid  environments in Puerto Rico and   adyacent islands. Biotropica, 1 0(2):110-121.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0122-9761199500010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13 Cintr&oacute;n, G., C. Goenaga y A.E. Lugo. 1980. Observaciones sobre el  desarrollo del manglar en costas   &aacute;ridas. Memorias del  Seminario sobre el Estudio Cient&iacute;fico e Impacto Humano en el Ecosistema   de Manglares. UNESCO,  Montevideo :18-32. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0122-9761199500010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14 Cintr&oacute;n G. y Y. Schaeffer-Novelli. 1983. Introducci&oacute;n a la  ecolog&iacute;a del manglar. UNESCO - ROSTLAC,   Montevideo, 107 p.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0122-9761199500010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15 Crisci, J.V. y M.F.  L&oacute;pez. (1983). Introducci&oacute;n a la teor&iacute;a y pr&aacute;ctica de  la taxonom&iacute;a num&eacute;rica. Secretar&iacute;a   General de la  Organizaci&oacute;n de los Estados Americanos. Programa Regional de Desarrollo   Cient&iacute;fico y  Tecnol&oacute;gico. Monograf&iacute;a No. 26, Serie Biolog&iacute;a, 132 pp. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0122-9761199500010000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16 Cuatrecasas, J. 1958. Introducci&oacute;n al  estudio de los manglares. Bol. Soc. Bot. M&eacute;x., 23: 84-98. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0122-9761199500010000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17 Curtis, J. y R.P.  Mcintosh. 1951. An upland forest continuum in the prairie forest border region  of   Wisconsin. Ecology, 32: 476-478. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0122-9761199500010000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18 Davis, J.H.  1940. The ecology and geologic role of mangroves in Florida. Carnegie Inst.  Washington   Publications, 517: 303-412. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0122-9761199500010000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19 Day, J.W. Jr.;  W.H. Conner, F. Ley-Lou; R.H. Day y A. M. Navarro. 1987. The productivity and   composition of mangrove forests. Laguna de T&eacute;rminos,  M&eacute;xico. Aquatic Botany, 27: 267-284. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0122-9761199500010000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20 Delaune, R.D.;  S. R. Pezeshki y J.H. Pardue. 1990. An  oxidation-reduction buffer for evaluating the   physiological response of  plants to root oxygen stress. Environ, and Exper. Botany, 30(2): 243-   247.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0122-9761199500010000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21 Dewis, J. y F. Freitas. 1984. M&eacute;todos f&iacute;sicos y  qu&iacute;micos de an&aacute;lisis de suelos y aguas. Bol. Suelos FAO, Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas  para la Agricultura y la Alimentaci&oacute;n. 10: 71 p. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0122-9761199500010000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22 Espinal, L.S. y E.  Montenegro. 1977. Zonas de vida y  formaciones vegetales de Colombia. Memorias explicativas sobre el mapa  geol&oacute;gico de Colombia. Inst. Geogr. Agust&iacute;n Codazzi. Bogot&aacute;,  238 p.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0122-9761199500010000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23 Gittins, R. 1985.  Canonical analysis. A review with aplications in ecology. Springer - Verlag,  Berlin, 350 p.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0122-9761199500010000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24 Gonz&aacute;lez, A.E. 1991. El Manglar de la  Ci&eacute;naga Grande de Santa Marta: ecosistema en peligro de extinci&oacute;n. Colombia,  sus gentes y sus recursos, IGAC, 21: 2-21.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0122-9761199500010000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25 Hair, J.F. Jr.; R. E.  Anderson; R.L. Tatham y W.C. Black. 1995. Multivariate data analysis with  readings. 4o Edici&oacute;n. Prentice Hall, New Jersey, 745 p.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0122-9761199500010000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26 Heald, E.J. y W.E. Odum,  1970. The contribution of mangrove swamps to Florida fisheries. Proc. Gulf  Carib. Fish. Inst., 22: 730-735.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0122-9761199500010000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27 Hern&aacute;ndez -Camacho, J.;  P. von Hildebrand, y R. Alvarez. 1980. Problem&aacute;tica del manejo de manglares  con especial referencia al sector occidental de la Ci&eacute;naga Grande de Santa  Marta, Magdalena-Colombia. Mem. Sem. Est. Cient. Impacto Humano  Ecosis. Manglares. Cali: 364-386.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0122-9761199500010000800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28 HIMAT, 1988. Calendario  meteorol&oacute;gico. Inst. Colomb.Hidrol, Meteorol. Adec. Tierras. Bogot&aacute;. 227 p.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0122-9761199500010000800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29 Hutchings, P. y P. Saenger.  1987. Ecology of mangroves, Univer. Queensland Press, Queensland, 388 p.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0122-9761199500010000800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30 IGAC. 1975. Estudio hidroclim&aacute;tico de  la regi&oacute;n del Caribe. Instituto Geogr&aacute;fico Agust&iacute;n Codazzi. Bogot&aacute;. 77 p.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0122-9761199500010000800030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31 Jim&eacute;nez, J. A. y K.  Sauter. 1991. Structure and dynamics of mangroves forest along a flooding  gradient. Estuaries, 14 (1): 49-56.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0122-9761199500010000800031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32 Jim&eacute;nez, J. A. 1992.  Mangrove forests of the Pacific coast of Central America, En: Coastal Plant  Communities of Latin America. Academic Press, Barcelona, p: 259-267.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0122-9761199500010000800032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33 Kuenzler, E. J. 1974.  Mangrove swamp system: 346-371. En Odum, H. I.; B. J. Copeland y E. A.  McMahan (eds): Coastal ecology of the United States, Vol I. The Environment  Conservation, U.S.A.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0122-9761199500010000800033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34 Leal-Puccini, E. 1986. Algunos aspectos  ecol&oacute;gicos del ecosistema mangl&aacute;rico:  parte de los estudios y dise&ntilde;os complementarios para la recuperaci&oacute;n de la  regi&oacute;n deltaico estuarina del R&iacute;o Magdalena en especial del &aacute;rea del Parque  Natural Isla de Salamanca. Inf. Proy. INDERENA.  Barranquilla, 30 p.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0122-9761199500010000800034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35 Lugo, A. E. y Snedaker, C. S. 1974. The  ecology of mangroves. An. Rev. Ecol. and Syst., 5: 39-64. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0122-9761199500010000800035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36 Matteucci, D. S. y A. Colma. 1982. Metodolog&iacute;a para el  estudio de la vegetaci&oacute;n. Secret, de la OEA,   Washington, D. C.  Monograf&iacute;a 23, 168 p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0122-9761199500010000800036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37 Mitsch W.J y J.G.  Gosselink. 1993. Wetlands. Van Nostrand Reinhold,  722 p. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0122-9761199500010000800037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>38 Odum, W. E.; C. C.  Mclvor y T. J. Smith, III. 1982. The ecology of the  mangroves of South Florida:   a community profile. U.S. Fish Wild. Ser,  Washington, D. C, FWS/OBS-8/1 24, 144 p. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0122-9761199500010000800038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39 Prahl Von, H.; J. R. Cantera y R.  Contreras. 1990. Manglares y hombres del Pac&iacute;fico colombiano.  Fondo   FEN, Bogot&aacute;, 193 p.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0122-9761199500010000800039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40 PRO-CIENAGA. 1994. Estudio de impacto  ambiental (EIA) de la reapertura de canales en el Delta Exterior   Derecho del R&iacute;o  Magdalena. Proy. Coop. T&eacute;cni. Colombo-Alem&aacute;n  Ci&eacute;naga Grande de Santa   Marta, Santa Marta, 382  p. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0122-9761199500010000800040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>41 Pool, D.J.; S.C. Snedaker y A. E. Lugo. 1977. Structure of mangrove forest  in Florida, Puerto Rico,   Mexico, and Costa Rica. Biotr&oacute;pica, 9(3): 195-212.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0122-9761199500010000800041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>42  Raasveldt,  H.C. y A. Tomic. 1958. Lagunas colombianas:  contribuci&oacute;n a la geomorfolog&iacute;a de la  costa   del Mar Caribe con  algunas observaciones sobre Bocas de Ceniza. Rev. Acad. Col. Cienc. Exac.   Fis. Nat., 10(40): 175-198. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0122-9761199500010000800042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>43 Sanchez-Paez,  H. 1988. Hacia la salvaci&oacute;n del Parque Nacional  Natural Isla de Salamanca. Trianea (Act.   Cient. Tecn. INDERENA), 2:505-527. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0122-9761199500010000800043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>44 Schaeffer-Novelli, Y. y G.  Cintr&oacute;n. 1986. Guia para estudo de areas de manguezal:  estructura, funcao   e flora. Carib. Ecol.  Res. Sao Paulo, Brasil. 174 p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0122-9761199500010000800044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>45  Snedaker, S. C. 1978. Los Manglares: su  valor y su perpetuaci&oacute;n. La Naturaleza y sus Recursos, 14(3):   7-15.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0122-9761199500010000800045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>46 Soto, R. y L.F. Corrales. 1987. Variaci&oacute;n de algunas  caracter&iacute;sticas foliares de Av&iacute;cennia germinans   en un gradiente  clim&aacute;tico y de salinidad. Rev. Biol. Tropical, 35(2): 245-256. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0122-9761199500010000800046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>47 Soto, R. y J.A.  Jim&eacute;nez. 1982. An&aacute;lisis fison&oacute;mico  estructural del manglar de Puerto Soley-La Cruz,   Guanacaste, Costa Rica. Rev. Biol. Tropical, 30 (2):  161-168. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0122-9761199500010000800047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>48 UNESCO. 1985. The international system of units (SI) inoceanography. UNESCO Techn. Pap.  45, IAPS0   Pub. Sci. No. 32.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0122-9761199500010000800048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>49 UniAndes, 1990. Modelaci&oacute;n hidrodin&aacute;mica  de la Ci&eacute;naga Grande de Santa Marta. Inf. final Proy., Univ.  Andes, Bogot&aacute;.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0122-9761199500010000800049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>50 Wiedemann, H.U. 1973. Reconnaissance of the Ci&eacute;naga  Grande de Santa Marta, Colombia: Physical parameters and geological history. Mitt.  Inst. Colombo-Alem&aacute;n.  Invest. Cient., 7: 85-120.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0122-9761199500010000800050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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