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<publisher-name><![CDATA[INSTITUTO DE INVESTIGACIONES MARINAS Y COSTERAS "JOSE BENITO VIVES DE ANDRÉIS" (INVEMAR)    INSTITUTO DE INVESTIGACIONES MARINAS Y COSTERAS -JOSE BENITO VIVES DE ANDRÉIS- (INVEMAR)]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[DINÁMICA DE LAS INTERACCIONES ALGA-CORAL EN DOS BAHÍAS DE LA REGIÓN DE SANTA MARTA (CARIBE COLOMBIANO) CON DISTINTO GRADO DE INFLUENCIA ANTROPOGÉNICA]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[DYNAMICS OF ALGAE-CORAL INTERACTIONS IN TWO BAYS OF THE SANTA MARTA REGION (COLOMBIAN CARIBBEAN) WITH A DIFFERENT DEGREE OF ANTHROPOGENIC INFLUENCE]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[As a contribution to understanding the potential impact of macroalgae on coral communities, this work evaluated the presence and dynamics of algae - coral interactions in two bays of the Santa Marta region. Two stations were sampled in Chengue Bay, located within the Tayrona Natural Park, and two other in the Santa Marta Bay which is adjacent to the city of Santa Marta. Three permanent 10 m belt transects were settled at each station, at which a total of 270 coral colonies were monitored monthly. Algae - coral interactions were recorded from each colony based on five categories defined by the distance between the coral tissue and the algal mat. A total of 1956 interactions were recorded, 67% of which corresponded to direct contacts, 22% to indirect contacts, 6% to algae overgrowths and 5% to no contacts. Likewise, 58% of the interactions were with algal turfs, 27% with frondose algae, and 15% with crustose algae. There were significant differences between the two bays on the frequency of interactions only for algal turfs and frondose algae. Some seasonal changes were observed for these two groups in Chengue, while in Santa Marta the interactions were dominated all the time by algal turfs. Significant differences were recorded also between the two bays for algae overgrowth and direct contact categories. Although direct contacts were the most common at both locations, Chengue showed a light increase of overgrowths in December when interactions with frondose algae were highest. On the contrary, overgrowths were absent and direct contacts were more frequent in Santa Marta. Frondose algae was the only algal group found growing over live tissues of coral colonies.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana"> <font size="4">    <p align="center"><b>DIN&Aacute;MICA DE LAS INTERACCIONES ALGA-CORAL EN DOS BAH&Iacute;AS DE LA REGI&Oacute;N DE  SANTA MARTA (CARIBE COLOMBIANO) CON DISTINTO GRADO DE INFLUENCIA ANTROPOG&Eacute;NICA</b></p></font> <font size="3">    <p align="center"><b>DYNAMICS OF ALGAE-CORAL INTERACTIONS IN TWO BAYS OF THE SANTA MARTA REGION (COLOMBIAN CARIBBEAN) WITH A DIFFERENT DEGREE OF ANTHROPOGENIC INFLUENCE</b></p></font>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Nazira Mej&iacute;a-Ni&ntilde;o<sup>1</sup> y  Jaime Garz&oacute;n-Ferreira<sup>2</sup></b></p>     <p><i><sup>1</sup>Departamento  de Ciencias Marinas, Universidad de Puerto Rico, Recinto Universitario de Mayag&uuml;ez.  Mayag&uuml;ez P.R. 00681-9262.&nbsp; E-mail <a href="mailto:nazira_mejia@yahoo.com">nazira_mejia@yahoo.com</a> , <a href="mailto:nmejia@cima.uprm.edu">nmejia@cima.uprm.edu</a> (N.M.N.).    <br> <sup>2</sup>Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (INVEMAR), Zona  Portuaria (A. A&eacute;reo 1016), Santa Marta, Colombia. E-mail: <a href="mailto:jgarzon@invemar.org.co">jgarzon@invemar.org.co</a> (J.G.F.).</i></p> <hr size="1" />     <p>&nbsp;</p>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>Para contribuir al conocimiento del  impacto potencial de las macroalgas sobre las comunidades coralinas se  desarroll&oacute; el presente trabajo con el fin de evaluar la presencia y la din&aacute;mica  de las interacciones alga- coral en colonias coralinas de dos bah&iacute;as de la  regi&oacute;n de Santa Marta.&nbsp; Para este fin se establecieron dos estaciones en la Bah&iacute;a de Chengue,  ubicada dentro del Parque Nacional Natural Tayrona y alejada de los focos de  influencia antropog&eacute;nica, y dos en la Bah&iacute;a de Santa Marta, adyacente a los  impactos de la ciudad del mismo nombre.&nbsp;  En cada estaci&oacute;n se fijaron al azar tres transectos lineales y se  seleccionaron en total 270 colonias de coral.&nbsp;  Sobre las colonias se evaluaron mensualmente: los tipos de interacciones  presentes con las algas a partir de cinco categor&iacute;as dependientes de la  distancia existente entre el alga y el coral, las categor&iacute;as algales m&aacute;s  frecuentes en la interacci&oacute;n y la din&aacute;mica de las interacciones a lo largo de  los dos periodos clim&aacute;ticos.&nbsp; Se  registr&oacute; un total de 1956 interacciones de las cuales un 67% correspondi&oacute; a la  categor&iacute;a contacto directo, el 22% a contacto indirecto, el 6% a cubrimiento y  el 5% a la categor&iacute;a no contacto.&nbsp; As&iacute;  mismo el 58% de las interacciones se dio con algas cespitosas, 27% con algas frondosas  y 15% con algas incrustantes.&nbsp; &Uacute;nicamente  las interacciones con algas frondosas y cespitosas presentaron diferencias  significativas entre las dos bah&iacute;as.&nbsp; En  Chengue se evidenci&oacute; cierta estacionalidad para estos dos grupos y el  predominio de cada uno dependi&oacute; de la &eacute;poca clim&aacute;tica, mientras que en Santa  Marta durante todo el estudio dominaron las interacciones con los c&eacute;spedes  algales.&nbsp; Por otra parte, las categor&iacute;as  cubrimiento y contacto directo fueron las &uacute;nicas que presentaron diferencias  significativas entre bah&iacute;as; aunque en ambas localidades predominaron las  interacciones por contacto directo, en Chengue se observ&oacute; un ligero incremento  en los cubrimientos en el mes de diciembre, cuando a la vez se presentaron los  mayores encuentros con algas frondosas.&nbsp;  En Santa Marta, por el contrario, los cubrimientos estuvieron ausentes y  las interacciones por contacto directo dominaron a lo largo del estudio.&nbsp; Al relacionar la categor&iacute;a de interacci&oacute;n  con el grupo algal se observ&oacute; que las algas frondosas fueron el &uacute;nico grupo que  cubri&oacute; el tejido vivo de las colonias coralinas.&nbsp; </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>PALABRAS CLAVE</i>: Arrecifes coralinos, Algas, Interacciones,  Santa Marta, Colombia, Caribe.</p> <hr size="1" />     <p>&nbsp;</p>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p> As a contribution to understanding the  potential impact of macroalgae on coral communities, this work evaluated the  presence and dynamics of algae - coral interactions in two bays of the Santa  Marta region.&nbsp; Two stations were sampled  in Chengue Bay, located within the Tayrona Natural Park, and two other in the  Santa Marta Bay which is adjacent to the city of Santa Marta.&nbsp; Three permanent 10 m belt transects were  settled at each station, at which a total of 270 coral colonies were monitored  monthly.&nbsp; Algae - coral interactions  were recorded from each colony based on five categories defined by the distance  between the coral tissue and the algal mat.&nbsp;  A total of 1956 interactions were recorded, 67% of which corresponded to  direct contacts, 22% to indirect contacts, 6% to algae overgrowths and 5% to no  contacts.&nbsp; Likewise, 58% of the  interactions were with algal turfs, 27% with frondose algae, and 15% with  crustose algae.&nbsp; There were significant  differences between the two bays on the frequency of interactions only for  algal turfs and frondose algae.&nbsp; Some  seasonal changes were observed for these two groups in Chengue, while in Santa  Marta the interactions were dominated all the time by algal turfs.&nbsp; Significant differences were recorded also  between the two bays for algae overgrowth and direct contact categories.&nbsp; Although direct contacts were the most  common at both locations, Chengue showed a light increase of overgrowths in  December when interactions with frondose algae were highest.&nbsp; On the contrary, overgrowths were absent and  direct contacts were more frequent in Santa Marta.&nbsp; Frondose algae was the only algal group found growing over live  tissues of coral colonies.</p>     <p><i>KEY WORDS</i>: Coral Reef, Algae, Interactions, Santa  Marta, Colombia, Caribbean. </p> <hr size="1" />     <p>&nbsp;</p>     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p> Las macroalgas son un componente  importante en las comunidades de arrecifes coralinos ya que juegan un  sobresaliente papel ecol&oacute;gico y ambiental en las &aacute;reas donde estos se  desarrollan (McCook, 1996).&nbsp; Pero a la  vez son los mayores competidores por espacio, luz y nutrientes con los corales;  por eso se cree que est&aacute;n afectando la salud coralina de muchos arrecifes en el  mundo, ya que algunas veces, principalmente cuando se reducen las tasas de  herbivor&iacute;a, son capaces de invadir a los corales y del encuentro entre estos  dos grupos generalmente resultan ganando las algas (Hughes, 1994).&nbsp; Las macroalgas pueden afectar adversamente  la sobrevivencia y distribuci&oacute;n de los corales, mediante mecanismos de abrasi&oacute;n  y apropiaci&oacute;n del espacio (Chadwick, 1988; Hughes, 1989; Tanner, 1995).&nbsp; La capacidad de invasi&oacute;n de las algas en los  arrecifes es tan fuerte que en muchos casos las colonias coralinas resultan  sofocadas al ser recubiertas por algas vecinas o por movimientos en los  m&aacute;rgenes del tejido vivo que afectan la retracci&oacute;n y expansi&oacute;n de los p&oacute;lipos  (Coyer <i>et al</i>., 1993; Tanner, 1995),  provocando tambi&eacute;n bajas tasas de reclutamiento coralino (Littler y Littler,  1988).&nbsp; El incremento algal se presenta  por diversos factores que favorecen su desarrollo como: la disminuci&oacute;n de  herb&iacute;voros (Carpenter, 1986; Hughes, 1989, 1994; Hay, 1991), aumento de niveles  de nutrientes (Tomasick y Sander, 1987), cambios clim&aacute;ticos estacionales y  variaciones en el ambiente f&iacute;sico (Vuki y Price, 1994; Kaehler y Williams,  1998).&nbsp; Por lo tanto las variaciones  estacionales de estos factores generan periodos favorables o desfavorables para  el desarrollo de las macroalgas, observ&aacute;ndose diferencias marcadas en  diversidad y abundancia principalmente en &eacute;pocas de afloramiento (Bula - Meyer,  1990; Ormond y Banaimoun, 1994; Vuki y Price, 1994). </p>       <p>Concretamente sobre la competencia  entre corales y algas es poco lo que se ha investigado, a pesar de que este es  un hecho que ocurre ampliamente en muchos arrecifes del mundo. Al respecto,  Tanner (1995) afirma que existen diferentes tipos de interacciones entre  corales escleract&iacute;nios y macroalgas, como los encuentros naturales o contactos  directos, cubrimientos y las interacciones alelop&aacute;ticas que pueden afectar la  supervivencia y desarrollo de los corales; anotando adem&aacute;s que la cobertura  coralina se encuentra influenciada por la presencia de las algas las cuales  hacen que esta var&iacute;e notablemente.&nbsp; McCook <i>et al. </i>(2001)  sugieren que existe una ligera evidencia de que cuando las algas ocupan el  espacio de los corales es m&aacute;s una consecuencia y no una causa de la mortalidad  coralina.&nbsp; En Colombia, Arenas (1999)  evalu&oacute; el efecto de las algas bent&oacute;nicas en colonias coralinas transplantadas  en el arrecife de Isla Grande (Parque Nacional Natural Corales del Rosario),  determinando que ellas no afectaron la sobrevivencia de las colonias; sin  embargo, las interacciones entre estos dos grupos produjeron peque&ntilde;as lesiones  en los corales.</p>       <p>En el presente trabajo se evalu&oacute;  la presencia de los diversos tipos de interacciones alga-coral en dos bah&iacute;as de  la regi&oacute;n de Santa Marta (Caribe colombiano), en relaci&oacute;n con las categor&iacute;as de  algas (grupos funcionales) y los cambios estacionales del &aacute;rea.&nbsp; Se tom&oacute; como caracter&iacute;stica diferencial  entre las dos bah&iacute;as el grado de deterioro ambiental ya que los corales son  organismos vulnerables a los cambios ambientales incluyendo el impacto de las  actividades humanas, variables como la sedimentaci&oacute;n y el aumento de nutrientes  en aguas costeras ejercen un efecto negativo en el desarrollo coralino y a la  vez este incremento puede favorecer a la proliferaci&oacute;n de las algas las cuales  como ya se ha mencionado son uno de los principales competidores con los  corales.&nbsp; El desarrollo coralino de los  arrecifes de la Bah&iacute;a de Santa Marta, en contraste con la Bah&iacute;a de Chengue, ha  evidenciado signos de degradaci&oacute;n progresiva y a&uacute;n se carece de estudios que  determinen exactamente si este hecho est&aacute; influenciado por contaminaci&oacute;n  antropog&eacute;nica o es causa de otros factores naturales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><b>&Aacute;REA DE ESTUDIO</b></p>     <p> El &aacute;rea de estudio la comprenden la  Bah&iacute;a de Santa Marta y la Bah&iacute;a de Chengue, ubicada dentro del Parque Nacional  Natural Tayrona (<a href="#fig1">Figura 1</a>).&nbsp; En t&eacute;rminos  generales la regi&oacute;n exhibe cuatro periodos clim&aacute;ticos durante el a&ntilde;o,  alternando &eacute;pocas h&uacute;medas (septiembre a diciembre) con secas (diciembre -  abril).&nbsp; Durante el periodo seco  prevalecen los vientos Alisios, la precipitaci&oacute;n es poca y se genera una  surgencia caracterizada por la presencia de aguas claras con bajas temperaturas  (21 - 26,4<sup>o</sup>C), altas salinidades (36,1 - 37,4), y mayor contenido de  nutrientes.&nbsp; En la &eacute;poca h&uacute;meda  prevalecen los vientos del sur-oeste, la precipitaci&oacute;n es elevada (52% del  total anual) y se presenta la contracorriente de Panam&aacute; con la cual arriban  aguas ricas en nutrientes provenientes de la Ci&eacute;naga Grande de Santa Marta y  r&iacute;os aleda&ntilde;os a la regi&oacute;n.&nbsp; La  temperatura del agua aumenta (27,4 y 28,6<sup>o</sup>C), disminuye la salinidad (35,1 y 36,4)  y la carga de sedimentos se hace mayor incrementando as&iacute; la turbidez (Ramirez,  1983; Bula- Meyer, 1985). </p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Bah&iacute;a de Santa Marta</b>    <br> Se localiza entre los 11<sup>o</sup> 14&lsquo; 15" a 11<sup>o</sup> 15&lsquo; 30" latitud Norte y 74<sup>o</sup> 13'  12" a 74<sup>o</sup> 14' 30" longitud Oeste.&nbsp; Las aguas de  la bah&iacute;a constantemente est&aacute;n influenciadas por fuentes de contaminaci&oacute;n  antropog&eacute;nica provenientes de varios focos como son la playa del Boquer&oacute;n  (aguas servidas de la ciudad), el Terminal Mar&iacute;timo (desechos portuarios e  industriales) y el r&iacute;o Manzanares (sedimentos y residuos dom&eacute;sticos), entre  otros.&nbsp; Estas condiciones no parecen  proporcionar un ambiente adecuado para que los arrecifes alcancen su &oacute;ptimo  desarrollo presentando en las &uacute;ltimas  d&eacute;cadas poca cobertura y diversidad (Acosta, 1989; Werding y Sanchez, 1989). </p>       <p>Las dos  estaciones de muestreo se localizan una hacia el costado occidental de la pen&iacute;nsula de Punta de Bet&iacute;n (<a href="#fig1">Figura  1</a>) y la otra hacia el costado sur occidental del Islote el Morro.&nbsp; La cobertura coralina promedio oscila  alrededor del 20,3% y 28%, respectivamente (Acosta, 1989).&nbsp; Entre las especies predominantes se encuentran <i>Porites astreoides, Diploria strigosa, D.  clivosa, Montastraea annularis, M. cavernosa, Siderastrea siderea, S. radians,  Stephanocoenia intersepta, Madracis decactis, Dichocoenia stokesii,  Colpophyllia natans, Agaricia agaricites, Favia fragum, Meandrina meandrites,</i> <i>Millepora complanata, M. squarrosa</i> y<i> M. alcicornis </i>(Prahl y Erhardt,  1985).&nbsp; Sin embargo, la especie  dominante en la zona es <i>M. cavernosa</i>,  posiblemente por su gran tolerancia a factores tensores como sedimentaci&oacute;n y  baja intensidad lum&iacute;nica (Acosta, 1989). </p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v32n1/v32n1a13fig1.gif"><a name="fig1"></a></p>     <p><b>Bah&iacute;a  de Chengue</b>    <br> Ubicada dentro del Parque Nacional  Natural Tayrona, aproximadamente a 14 km al este de Santa Marta.&nbsp; Su punto medio se ubica a los 11<sup>o</sup> 20' de  latitud Norte y 74<sup>o</sup> 08' de longitud Oeste (<a href="#fig1">Figura 1</a>).&nbsp; En contraste con la Bah&iacute;a de Santa Marta, se halla alejada de los  focos de contaminaci&oacute;n, no recibe descargas de aguas servidas ni aportes  fluviales directos, y sus formaciones coralinas se encuentran en mejor estado  de conservaci&oacute;n (Solano, 1987; Garz&oacute;n - Ferreira y Cano, 1991). &nbsp;Las dos estaciones se ubican hacia el costado  oriental de la bah&iacute;a (<a href="#fig1">Figura 1</a>) y en general dominan all&iacute; colonias masivas de  especies como:<i> Siderastrea radians,  Montastraea annularis, Diploria strigosa, D. clivosa, P. astreoides, Meandrina  meandrites</i> y <i>Colpophyllia natans</i>,  esta &uacute;ltima incluso llega a formar parches monoespec&iacute;ficos (Solano, 1987;  Garz&oacute;n-Ferreira y Cano 1991).&nbsp; Durante  1993 la cobertura de coral vivo alcanz&oacute; valores promedio de 26% y 42% en las  estaciones (Garz&oacute;n - Ferreira, 1998).&nbsp;  Las algas son abundantes en todo el arrecife alcanzando coberturas entre  el 48,2 y 52,7% en las estaciones (Rodr&iacute;guez - Ramirez <i>et al.</i> 1998); no obstante su presencia var&iacute;a seg&uacute;n la &eacute;poca  clim&aacute;tica reinante, con una mayor abundancia en la &eacute;poca seca mayor y una disminuci&oacute;n  en la &eacute;poca h&uacute;meda.&nbsp; Entre los g&eacute;neros  que predominan se encuentran <i>Dictyota,  Padina, Lobophora, Halimeda </i>y <i>Sargassum</i> entre otros(Bula - Meyer, 1990; D&iacute;az  - Pulido y Garz&oacute;n - Ferreira, 1998).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><b>MATERIALES Y M&Eacute;TODOS</b></p>     <p>En las dos bah&iacute;as se seleccionaron  cuatro estaciones entre los 9 y 12 metros de profundidad, en cada estaci&oacute;n se  fijaron al azar tres transectos permanentes de banda de 10 x 2 m paralelos a  las is&oacute;batas de profundidad.&nbsp; La  incidencia de las interacciones alga-coral se evalu&oacute; mensualmente, durante un  periodo de ocho meses (noviembre de 1998 a junio de 1999), sobre doscientas  setenta (270) colonias de coral (<a href="#tab1">Tabla 1</a>), distribuidas dentro de los  transectos se&ntilde;alados y en las cuales se tuvieron en cuenta los diferentes tipos  de interacciones y la categor&iacute;a algal predominante en los encuentros.&nbsp; En cada transecto se marcaron al azar  colonias coralinas que presentaran alg&uacute;n tipo de interacci&oacute;n con un grupo  algal.&nbsp; Sobre cada colonia marcada se  identific&oacute; la especie de coral y en cada muestreo se registr&oacute; la categor&iacute;a  algal interactuante y el tipo de interacci&oacute;n alga - coral.&nbsp; Los tipos de interacciones fueron  identificados a partir de las siguientes categor&iacute;as (adaptado de De Ruyter van  Steveninck <i>et al</i>., 1988; Aerts y van  Soest, 1997):</p>       <p>A. CUBRIMIENTO: Invasi&oacute;n o  crecimiento algal mayor de 5 mm desde el borde de la colonia hacia el tejido  vivo del coral.</p>       <p>B. CONTACTO DIRECTO: Establecimiento  del alga en la periferia o margen del tejido vivo del coral, la distancia entre  el alga y el coral es de 0,0 mm.</p>       <p>C. CONTACTO INDIRECTO: Crecimiento  algal cerca al margen del &aacute;rea viva del coral, la distancia entre alga y coral  es menor a 30 mm. (Se considera contacto ya que algunas colonias poseen  filamentos mesent&eacute;ricos que pueden extenderse hasta esa longitud y ser empleados  para su defensa). </p>       <p>D. NO CONTACTO: Crecimiento algal  entre 30 y 60 mm de distancia del margen del &aacute;rea viva del coral.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v32n1/v32n1a13tab1.gif"><a name="tab1"></a></p>     <p>   Las categor&iacute;as de algas se  obtuvieron con base en la formaci&oacute;n de grupos funcionales propuestos por  Steneck y Dethier (1994), las cuales tienen en cuenta las caracter&iacute;sticas  morfol&oacute;gicas y ecol&oacute;gicas de las especies como la resistencia a herb&iacute;voros y el  ciclo de vida, entre otros.&nbsp; Se trabaj&oacute;  por grupos funcionales dado que las comunidades algales cuando son estudiadas a este nivel parecen  ser mucho m&aacute;s predecibles que cuando son estudiadas a nivel de especie (Steneck  y Dethier, 1994).&nbsp; Igualmente los  efectos de las algas en los corales pueden ser evaluados efectivamente bajo  este criterio (McCook <i>et al.,</i> 2001).&nbsp; </p>       <p>Las interacciones se cuantificaron, tabularon y graficaron por estaci&oacute;n  para los meses de muestreo en porcentajes relativos al total de interacciones  presentes en cada mes.&nbsp; Las diferencias  en las interacciones por categor&iacute;a algal y por tipos de interacci&oacute;n entre las  dos bah&iacute;as y &eacute;pocas clim&aacute;ticas se determinaron usando un an&aacute;lisis de varianza  no param&eacute;trico (Kruskal - Wallis) con un nivel de confianza del 95%.&nbsp; Los an&aacute;lisis param&eacute;tricos no fueron  aplicados dado que los datos a&uacute;n transformados (arcsen x1/2) no  cumplieron con los supuestos de normalidad (prueba de Shapiro -Wilk) y  homoscedasticidad (test de Bartlett's) (Sokal y Rohlf, 1979).&nbsp; En todos los an&aacute;lisis realizados en el  estudio se observ&oacute; que tanto los transectos como las dos estaciones de cada  bah&iacute;a no mostraron variabilidad alguna, por tanto en las ANOVAs ac&aacute; presentadas  se consideraron las bah&iacute;as como estaciones y las estaciones como r&eacute;plicas.&nbsp; Para establecer la relaci&oacute;n existente entre  tipo de interacci&oacute;n y categor&iacute;a algal se agruparon y cuantificaron las  interacciones para cada colonia de acuerdo con la asociaci&oacute;n de un tipo de  interacci&oacute;n y una categor&iacute;a algal determinada, independientemente del tiempo de  duraci&oacute;n del mismo.&nbsp; La relaci&oacute;n entre  los tipos de interacci&oacute;n y las categor&iacute;as algales se determin&oacute; a partir de  tablas de contingencia con un Test de bondad de ajuste (<i>x</i>2) con un nivel de significancia del 95% (Sokal y  Rohlf, 1979), probando la hip&oacute;tesis (Ho) de que el tipo de interacci&oacute;n es  independiente del grupo algal interactuante.&nbsp;  Las pruebas estad&iacute;sticas fueron realizadas usando el programa Statistica  para windows versi&oacute;n 4,2.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><b>RESULTADOS </b></p>     <p><b>Interacciones por categor&iacute;as algales</b>    <br> En las 270 colonias de coral se observaron, a  lo largo del periodo de estudio, 1956 interacciones con las tres categor&iacute;as  algales.&nbsp; Los porcentajes de  interacciones por categor&iacute;as algales mostraron diferencias importantes entre  bah&iacute;as (<a href="#fig2">Figura 2</a>).&nbsp; </p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v32n1/v32n1a13fig2.gif"><a name="fig2"></a></p>     <p>En Chengue la  mayor&iacute;a de las interacciones se presentaron con algas cespitosas (45,01% &plusmn; 4,56)  y algas frondosas (42,47% &plusmn; 4,91) y en menor proporci&oacute;n con algas costrosas (12,52%  &plusmn; 2,74).&nbsp; En la bah&iacute;a de Santa Marta el  mayor porcentaje promedio de interacciones fue solo con los c&eacute;spedes algales  (87% &plusmn; 1,48), al tanto que las algas frondosas solamente registraron una  interacci&oacute;n (0,36%&plusmn; 0,36); en cambio las algas costrosas tuvieron una  frecuencia semejante a la de Chengue (12,64%&plusmn; 1,64).&nbsp; La prueba de Kruskal - Wallis mostr&oacute; que &uacute;nicamente las  interacciones con algas frondosas y cespitosas presentaron diferencias  significativas entre las dos bah&iacute;as (<a href="#tab2">Tabla 2</a>).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v32n1/v32n1a13tab2.gif"><a name="tab2"></a></p>     <p>   La  din&aacute;mica de las interacciones por categor&iacute;as algales mostr&oacute; en Chengue un  patr&oacute;n variado a lo largo del periodo de estudio (<a href="#fig2">Figura 2</a>).&nbsp; Hacia finales de la &eacute;poca h&uacute;meda y comienzo  de la seca (diciembre) se observ&oacute; un incremento en las interacciones con algas  frondosas (56,83%) manteniendo promedios altos en este periodo, mientras que  durante la &eacute;poca de lluvias (noviembre) presentaron el valor m&iacute;nimo (29,13%).&nbsp; Las algas cespitosas tuvieron un  comportamiento inverso, present&aacute;ndose as&iacute; el mayor porcentaje de interacciones  en noviembre (62,20%) y el menor valor en diciembre (37,41%).&nbsp; Las algas costrosas presentaron un patr&oacute;n  diferente, con un incremento progresivo en las interacciones alcanzando un  porcentaje m&aacute;ximo en junio (19,35%).&nbsp; A  pesar de esta aparente variaci&oacute;n estacional, las interacciones por estos grupos  algales en Chengue no presentaron diferencias estad&iacute;sticamente significativas  (prueba de Kruskal - Wallis) entre los dos periodos clim&aacute;ticos (<a href="#tab3">Tabla 3</a>).&nbsp; </p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v32n1/v32n1a13tab3.gif"><a name="tab3"></a></p>     <p>En la bah&iacute;a de Santa Marta, por el  contrario, no se observaron variaciones importantes a lo largo del estudio en  la presencia de las categor&iacute;as algales en las interacciones (<a href="#fig2">Figura 2</a>).&nbsp; Los c&eacute;spedes algales oscilaron entre  82,46 y 89,47% alcanzando el valor m&aacute;ximo durante febrero y el m&iacute;nimo en  noviembre.&nbsp; Las costrosas entre 9,09 y  17,54 mientras que las frondosas no superaron el 1,82%.&nbsp; Las interacciones por grupos algales no  presentaron diferencias significativas entre los dos periodos clim&aacute;ticos en  Santa Marta (<a href="#tab3">Tabla 3</a>).&nbsp; Entre las especies presentes en las  interacciones se destacan las pertenecientes al g&eacute;nero <i>Dictyota</i> para el grupo de las algas frondosas en Chengue; y para  las dos Bah&iacute;as <i>Gelidium pusillum </i>dentro  de los c&eacute;spedes algales y el g&eacute;nero <i>Peyssonnelia </i>entre las algas costrosas (<a href="#tab4">Tabla 4</a>).&nbsp;  De otro lado especies coralinas como <i>Montastraea  annularis, M. cavernosa, Siderastrea siderea, Colpophyllia natans</i> y <i>Porites asteroides</i> estuvieron m&aacute;s  relacionadas con signos de deterioro asociado a las interacciones alga-coral,  cabe resaltar que la especie <i>M. cavernosa</i>&nbsp; se caracteriz&oacute; por presentar mejor capacidad  de recuperaci&oacute;n frente a la competencia con el alga.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="img/revistas/mar/v32n1/v32n1a13tab4.gif"><a name="tab4"></a></p>     <p><b>Tipos  de Interacci&oacute;n</b>    <br> Las frecuencias de los tipos de  interacciones no evidenciaron grandes diferencias entre bah&iacute;as, predominando  las mismas categor&iacute;as a lo largo del estudio (<a href="#fig3">Figura 3</a>).&nbsp; En Chengue el mayor porcentaje promedio de  las interacciones fue por la categor&iacute;a Contacto Directo (65,38% &plusmn;3,03), seguido  por Contacto Indirecto (23,44% &plusmn;0,95), Cubrimiento (6,65% &plusmn;1,37) y No Contacto  (4,53% &plusmn;1,96).&nbsp; Igualmente en Santa  Marta las categor&iacute;as Contacto Directo y Contacto Indirecto fueron las  predominantes (76,77% &plusmn;1,92 y 21,83% &plusmn;1,8 respectivamente) seguidas por No  Contactos (1,40% &plusmn;0,66); sin embargo, a diferencia de Chengue, no se observaron  interacciones de tipo Cubrimiento.&nbsp; La  prueba estad&iacute;stica de Kruskal - Wallis mostr&oacute; que &uacute;nicamente los tipos  Cubrimiento y Contacto Directo tuvieron diferencias estad&iacute;sticamente significativas  entre las dos bah&iacute;as, present&aacute;ndose el Cubrimiento &uacute;nicamente en Chengue y  siendo el Contacto Directo el tipo de interacci&oacute;n m&aacute;s frecuente en Santa Marta  (<a href="#tab2">Tabla 2</a>), a pesar de que este &uacute;ltimo tipo de interacci&oacute;n fue el predominante  en las dos estaciones.</p>       <p>En  general los tipos de interacci&oacute;n en las dos bah&iacute;as mantuvieron una din&aacute;mica  relativamente estable a lo largo del estudio; y no se presentaron diferencias  significativas entre los dos periodos clim&aacute;ticos (<a href="#tab3">Tabla 3</a>).&nbsp; Sin embargo, en Chengue se evidenci&oacute; un  ligero incremento de Cubrimientos durante el mes de diciembre (10,79%) (<a href="#fig3">Figura  3</a>), coincidiendo con las mayores interacciones por algas frondosas (<a href="#fig2">Figura 2</a>);  as&iacute; mismo el menor porcentaje de esta categor&iacute;a se present&oacute; en junio (2,42%)  correspondiendo tambi&eacute;n con una disminuci&oacute;n de ese grupo algal.&nbsp; Las interacciones tipo Contacto Directo  predominaron siempre en las dos bah&iacute;as, aunque el intervalo de fluctuaci&oacute;n fue  m&aacute;s amplio en Chengue que en Santa Marta, con porcentajes mensuales que oscilaron  entre 55,1% a 72,6% y 70,2% a 81,0% respectivamente (<a href="#fig3">Figura 3</a>).&nbsp; Los Contactos Indirectos se mantuvieron m&aacute;s  estables en el tiempo, en Chengue representaron hasta el 25,98% de las  interacciones y en Santa Marta no superaron el 28,07%.&nbsp; La categor&iacute;a No Contacto se present&oacute; m&aacute;s en  la bah&iacute;a de Chengue, especialmente durante el mes de noviembre (11,81%);  contrario a esto en los meses correspondientes a la &eacute;poca seca mostr&oacute; una  considerable disminuci&oacute;n (0,72%); en Santa Marta este tipo de interacci&oacute;n fue  ausente durante algunos meses y no super&oacute; el 3,51% (<a href="#fig3">Figura 3</a>). </p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v32n1/v32n1a13fig3.gif"><a name="fig3"></a></p>     <p><b>Relaci&oacute;n entre el tipo de interacci&oacute;n y la categor&iacute;a algal</b>    <br> El monitoreo de las interacciones determin&oacute; que se presento una  asociaci&oacute;n significativa entre los categor&iacute;as algales y los tipos de  interacci&oacute;n; es decir que existe una dependencia en la forma que interact&uacute;an  las algas con los corales.&nbsp; En t&eacute;rminos  generales, independientemente de su permanencia en el tiempo, se identificaron  en todas las colonias setecientos catorce (714) asociaciones entre tipo de  interacci&oacute;n y categor&iacute;a algal.&nbsp; M&aacute;s de  la mitad de estas asociaciones (56,86%) se establecieron con la categor&iacute;a  Contacto Directo presentando a la vez la mayor&iacute;a de las interacciones a trav&eacute;s  del grupo de algas cespitosas, en una proporci&oacute;n menor con algas frondosas y  finalmente con algas incrustantes.&nbsp; Casi  una tercera parte de las asociaciones estuvieron representadas por la categor&iacute;a  Contacto Indirecto mientras que el menor porcentaje de estas se observ&oacute; para la  categor&iacute;a No contacto, evidenci&aacute;ndose nuevamente el esquema de encuentros alga  -coral descrito en la categor&iacute;a Contacto Directo.&nbsp; Finalmente el cubrimiento algal sobre el tejido vivo del coral se  present&oacute; en un porcentaje bajo (10,64%) y a diferencia de las categor&iacute;as  anteriores se relacion&oacute; &uacute;nicamente con las algas frondosas (<a href="#tab5">Tabla 5</a> , <a href="#fig4">Figura  4</a>).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v32n1/v32n1a13tab5.gif"><a name="tab5"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v32n1/v32n1a13fig4.gif"><a name="fig4"></a></p>     <p>   Al realizar una prueba de bondad de ajuste (Test de <i>&chi;<sup>2</sup></i>) para evaluar la  independencia de las interacciones entre categor&iacute;a algal y tipo de interacci&oacute;n,  se determin&oacute; que estas variables presentaron una asociaci&oacute;n estad&iacute;sticamente significativa  (P&lt;0,05) (<a href="#tab6">Tabla 6</a>).&nbsp; Al comparar  estas asociaciones entre bah&iacute;as se observan algunas diferencias, ocasionadas  b&aacute;sicamente por la ausencia de interacciones con algas frondosas en Santa Marta  (<a href="#fig5">Figura 5</a>).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="img/revistas/mar/v32n1/v32n1a13fig5.gif"><a name="fig5"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/mar/v32n1/v32n1a13tab6.gif"><a name="tab6"></a></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>DISCUSI&Oacute;N </b></p>     <p><b>Interacciones por categor&iacute;a algal</b>    <br>   El monitoreo determin&oacute;  diferencias significativas en los grupos algales interactuantes entre las dos  localidades, no obstante los c&eacute;spedes algales fueron en general los  predominantes.&nbsp; Pese a esto, las algas  frondosas (principalmente <i>Dictyota</i>)  en Chengue interactuaron durante algunos meses en mayores porcentajes con  respecto a las cespitosas, mientras que en Santa Marta sus interacciones fueron  muy bajas; al tanto que las algas costrosas presentaron porcentajes bajos de  encuentros en ambas localidades.&nbsp; Estas  diferencias se pueden deber a que el crecimiento y la distribuci&oacute;n espacial de  estos grupos dependen en gran parte de factores como el tipo de sustrato  (Schnetter, 1981), el pastoreo (Carpenter,  1986; Hughes, 1989, 1994; Hay, 1991) y otras variables ambientales  (Schnetter, 1981; Tomasick y  Sander, 1987; Vuki y Price, 1994; Kaehler y Williams, 1998) que determinan  condiciones favorables para su desarrollo.&nbsp;  Con base en esto es de entender que en Santa Marta, donde las  condiciones ambientales son poco &oacute;ptimas para el desarrollo macroalgal,  predominen grupos m&aacute;s tolerantes a factores tensores como los c&eacute;spedes algales  y por ende sus interacciones sean m&aacute;s frecuentes.&nbsp; </p>       <p>Este  comportamiento fue observado en la Florida por Lirman (1999) quien encontr&oacute; que  las algas cespitosas interact&uacute;an m&aacute;s con los corales, seguidas por frondosas  como <i>Dictyota </i>y <i>Halimeda</i>.&nbsp; Al respecto,  Arenas (1999) registr&oacute; en las Islas del Rosario asociaciones muy similares;  planteando que <i>Gelidium pusillum </i>es  la especie m&aacute;s representativa entre las filamentosas y <i>Peyssonnelia simulans</i> entre las costrosas; especies que en el  presente trabajo tambi&eacute;n fueron observadas constantemente en las interacciones  monitoreadas.&nbsp; A diferencia de este  estudio, Arenas (1999) registra altos porcentajes de contactos por algas  costrosas. </p>       <p>En  este trabajo, a pesar de no haber diferencias significativas entre las  interacciones por grupos algales en los dos periodos clim&aacute;ticos, se evidenci&oacute;  en Chengue un ligero incremento en la frecuencia de las interacciones con algas  frondosas durante el periodo seco.&nbsp;  Teniendo en cuenta la relaci&oacute;n de las algas con las variables  ambientales es de entender que los cambios estacionales de algunas variables  generen periodos favorables o no para el crecimiento y desarrollo  particularmente de las macroalgas; present&aacute;ndose as&iacute; diferencias marcadas en  diversidad y abundancia principalmente en &eacute;pocas de afloramiento, como lo han  documentado entre otros Ormond y Banaimoun (1994) en el sur de Yemen y Vuki y  Price (1994) en la Gran Barrera Australiana.&nbsp;  Espec&iacute;ficamente para el &aacute;rea de Santa Marta, Bula - Meyer (1985, 1990) y  D&iacute;az - Pulido y Garz&oacute;n - Ferreira (1998) evidenciaron que las macroalgas  tienden a predominar en &eacute;pocas de afloramiento, cuando desciende la temperatura  del agua.&nbsp; Con base en este  planteamiento se esperar&iacute;a encontrar en el &aacute;rea de estudio durante el periodo  seco una mayor frecuencia de interacciones por parte de las macroalgas.&nbsp; </p>       <p>Por  otra parte se pudo presentar tambi&eacute;n una competencia aparente entre los grupos  algales; ya que en algunos casos se observ&oacute; sobre las colonias que se  encontraban interactuando con un c&eacute;sped o un alga costrosa que cuando las  condiciones favorec&iacute;an a las macroalgas estas (espec&iacute;ficamente <i>Dictyota</i>) se establec&iacute;an en el espacio  ocupado por los otros grupos, desarroll&aacute;ndose en mayores proporciones hasta el  punto de dejarlos fuera de competencia.&nbsp;  Conforme a esto se podr&iacute;a pensar que las algas frondosas pueden llegar a  sofocar a los otros grupos algales y que de no ser por la estacionalidad que  presentan en la zona ser&iacute;a el grupo m&aacute;s interactuante con los corales, as&iacute; como  ocurre en otros arrecifes del mundo.&nbsp; </p>       <p>Las algas frondosas parecen ser un fuerte  competidor por espacio con los corales y otros grupos algales; sin embargo, en  el &aacute;rea de estudio las condiciones f&iacute;sicas y ambientales influyen para que su  presencia sea muy variable en el tiempo, lo que conlleva a que la incidencia de  sus interacciones con los corales sea tambi&eacute;n variable y de esta manera no  produzcan todo el tiempo un fuerte impacto en los mismos; aunque por otra parte  esto favorecer&iacute;a a que los otros grupos algales interact&uacute;en m&aacute;s frecuentemente  e influyan tambi&eacute;n en el desarrollo coralino.&nbsp;  Al respecto, Prude y Edmunds (1999) evidencian que la mayor&iacute;a de corales  peque&ntilde;os est&aacute;n en contacto con tapetes de algas y que estos tienen un fuerte  potencial de impacto en la estructura y din&aacute;mica poblacional de comunidades  arrecifales, llegando a afectar la supervivencia coralina por procesos  indirectos en su metabolismo y crecimiento. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En t&eacute;rminos generales las dos bah&iacute;as se  caracterizaron por presentar en el an&aacute;lisis de sus variables ambientales  valores t&iacute;picos de aguas oligotr&oacute;ficas, resaltando adem&aacute;s que no hubo  diferencias significativas entre las localidades. No obstante en la bah&iacute;a de  Santa Marta en general se registraron mayores valores comparados con la bah&iacute;a  de Chengue, este comportamiento es entendible si se tiene en cuenta la  incidencia antropog&eacute;nica del &aacute;rea.&nbsp; As&iacute;  mismo explica la diferencia presentada en la estructura y din&aacute;mica de las  comunidades estudiadas, de esta manera al finalizar el periodo de estudio se  determin&oacute; que en general hubo una perdida de espacio de los corales y a la vez  una apropiaci&oacute;n de este por parte de las algas; no obstante este hecho fue m&aacute;s  evidente en la bah&iacute;a de Santa Marta.&nbsp;  Igualmente al evaluar la cobertura coralina de las dos bah&iacute;as se observa  que en Chengue la cobertura coralina se ha mantenido en altos porcentajes  durante la &uacute;ltima d&eacute;cada, mientras que en  Santa Marta se evidencia una reducci&oacute;n progresiva.</p>       <p>La perdida de espacio por parte de los corales no  fue un comportamiento estacional si no que de lo contrario fue increment&aacute;ndose  en el tiempo y paralelamente las algas fueron ocupando el espacio dejado, dando  as&iacute; un indicio de la superioridad competitiva de las algas.&nbsp; Pese a esto, es dif&iacute;cil afirmar que ellas  est&eacute;n provocando directamente la disminuci&oacute;n del tejido coralino. Al respecto  Tanner (1995) afirma que las algas no desplazan activamente a los corales de  las &aacute;reas que ellos ocupan, aunque algunas veces pueden llegar a prevenir su  crecimiento en nuevos territorios.</p>     <p>Al correlacionar algunas variables ambientales  evaluadas con la presencia de las interacciones, la din&aacute;mica y su efecto en el  tejido coralino se observ&oacute; que en algunos casos hubo unas correlaciones  significativas, sin embargo las concentraciones de los nutrientes (nitrito,  fosfato, silicato y amonio) se encontraron dentro de los valores promedio para  este tipo de aguas sin evidenciar grandes fluctuaciones durante los dos  periodos clim&aacute;ticos lo que permite establecer que estas variables no ejercieron  alg&uacute;n efecto directo en la presencia de los grupos algales y menos a&uacute;n en las  interacciones de ellos con los corales. </p>     <p><b>Tipos de interacci&oacute;n y  su relaci&oacute;n con los grupos algales</b>    <br>   En el presente estudio se observ&oacute; que la mayor&iacute;a  de las veces las algas interactuaron con los corales por contacto directo con  el tejido de la colonia, seguido por contacto indirecto, cubrimiento y no  contacto.&nbsp; Es dif&iacute;cil determinar si las  frecuencias de estas interacciones se enmarcan en un patr&oacute;n normal, dada la  carencia de estudios que planteen evidencias directas para establecer  comparaciones.&nbsp; Sin embargo, en trabajos  parecidos se han propuesto categor&iacute;as similares como posibles formas de  interacci&oacute;n entre corales y otros organismos s&eacute;siles.&nbsp; Aerts y Van Soest (1997) definieron cuatro categor&iacute;as de  encuentros entre corales y esponjas que incluyen desde el cubrimiento del  tejido vivo hasta encuentros a 5 cm de distancia entre los dos grupos; estas medidas  con base en que algunas colonias poseen filamentos mesent&eacute;ricos que pueden  extenderse hasta esa longitud y ser empleados para su defensa.&nbsp; De Ruyter van Steveninck <i>et al. </i>(1988) registraron cuatro  categor&iacute;as similares para la interacci&oacute;n entre corales y la macroalga <i>Lobophora variegata</i>, encontrando que  cuando interact&uacute;an a distancias menores a 1 cm se reduce la tasa de crecimiento  algal, esto posiblemente debido a que los corales desarrollan mecanismos de  defensa que previenen el cubrimiento por esta alga.&nbsp; Ya que en el presente estudio no se realizaron experimentos  manipulativos es imposible determinar si la baja frecuencia de los cubrimientos  o las variaciones de las categor&iacute;as de interacci&oacute;n se deben en parte a alg&uacute;n  mecanismo f&iacute;sico o qu&iacute;mico de defensa del coral.</p>       <p>Durante el monitoreo se present&oacute; una asociaci&oacute;n  significativa entre los grupos funcionales de algas y las categor&iacute;as de  interacci&oacute;n; es decir, que existe una dependencia en la forma que interact&uacute;an  las algas con los corales.&nbsp; Con base en  esto y teniendo en cuenta que el grupo predominante fueron las cespitosas es  l&oacute;gico que las mayores frecuencias de cada categor&iacute;a fueran con este grupo  algal.&nbsp; Prude y Edmuns (1999) plantean  que las interacciones entre estos dos grupos pueden ser frecuentes en colonias  peque&ntilde;as y en muchos casos son independientes del porcentaje de cobertura del  c&eacute;sped.</p>       <p>La baja frecuencia de los recubrimientos en  Chengue y su ausencia en las colonias monitoreadas de Santa Marta se deben a  que los cubrimientos sobre el tejido coralino solo se presentaron con algas  frondosas y espec&iacute;ficamente del g&eacute;nero <i>Dictyota</i>.&nbsp; Contrario a esto algunos autores han  planteado que los otros grupos algales tambi&eacute;n son capaces de recubrir el  tejido vivo del coral; al respecto, Arenas (1999) encontr&oacute; que los crecimientos  sobre el tejido vivo aparte de ser provocados en gran parte por macroalgas (<i>Dictyota humifusa</i>) tambi&eacute;n pueden  producirse por algas costrosas (<i>Peyssonnelia</i>)  y formadoras de c&eacute;spedes algales (<i>Ceramium</i> y <i>Spirulina</i>).&nbsp; As&iacute; mismo, Antonius (1999) registra cubrimientos por parte del alga  coralin&aacute;cea <i>Pneophyllum conicum </i>sobre  colonias de los g&eacute;neros <i>Favia </i>y <i>Porites</i>; Keats <i>et al</i>. (1997) tambi&eacute;n encontraron esta especie sobrecreciendo y  matando corales, especialmente de taxa con p&oacute;lipos peque&ntilde;os.&nbsp; En este trabajo se observaron estos grupos  sobre el margen del tejido vivo del coral, pero ninguno de ellos present&oacute; un  cubrimiento mayor a 5 mm, por lo que no se les catalog&oacute; como cubrimientos.</p>       <p>Al tener en cuenta las variaciones estacionales de  las algas (principalmente frondosas), as&iacute; como las asociaciones observadas  entre la categor&iacute;a de interacci&oacute;n y el grupo algal, es de esperar que sus  encuentros con los corales var&iacute;en entre los dos periodos clim&aacute;ticos.&nbsp; De esta manera se entiende que en la &eacute;poca  en que se incrementan las interacciones por frondosas tambi&eacute;n predominen los  cubrimientos sobre el tejido coralino y viceversa; no obstante, a pesar del  incremento de las interacciones por algas frondosas en &eacute;pocas de afloramiento,  los cubrimientos observados no representaron en general un gran porcentaje con  respecto al total de las interacciones.&nbsp;  En otras &aacute;reas del caribe, donde la presencia de las macroalgas es m&aacute;s  constante en el tiempo, se observa alta frecuencia de este grupo recubriendo el  tejido vivo del coral, como por ejemplo en arrecifes del Parque Nacional  Corales del Rosario y el Archipi&eacute;lago de San Andr&eacute;s y Providencia, como lo han  descrito de manera cualitativa en algunos estudios al referirse al estado de  deterioro coralino (Alvarado <i>et al.,</i> 1986; D&iacute;az <i>et al</i>., 1993; D&iacute;az <i>et al.,</i> 1996; Arenas, 1999).</p>       <p>Es importante resaltar que las algas,  principalmente las frondosas, no siempre llegaron a cubrir a los corales o en  algunos casos el cubrimiento era temporal y el alga simplemente pod&iacute;a permanecer  en contacto directo con el tejido de la colonia, o desplazarse un poco del  margen&nbsp; y permitir que otro grupo  entrara en contacto con el coral.&nbsp; Al  respecto, Tanner (1995) plantea que el recubrimiento de las macroalgas produce un fuerte impacto en los  ensamblajes de corales, pero cuando no recubren el tejido coralino ellos pueden  entrar en contacto con otras algas comunes en m&aacute;rgenes cercanos, como <i>Peyssonnelia sp</i>.&nbsp; El simple contacto directo produce efectos  de abrasi&oacute;n o cepillado por parte del talo en el tejido vivo del coral,  provocando as&iacute; que el coral permanezca con el tejido retra&iacute;do continuamente;  esta situaci&oacute;n es aprovechada por algas filamentosas e incrustantes para cubrir  a los corales (Coyer <i>et al</i>., 1993;  Tanner, 1995).</p>       <p>Al  considerar la perdida de tejido coralino con los tipos de interacci&oacute;n se  observ&oacute; que los cubrimientos se encontraron m&aacute;s asociados con este hecho y  teniendo en cuenta que este tipo de interacci&oacute;n tan solo se presento con algas  frondosas se puede pensar que cuando el tejido coralino es recubierto por un  alga el efecto pude llegar a ser tan fuerte que en la mayor&iacute;a de los casos este  tejido muere.&nbsp; Por otra parte es dif&iacute;cil  entender que cuando el alga no se encuentra en contacto directo con la colonia  tambi&eacute;n produzca p&eacute;rdida de tejido.&nbsp;  Esta p&eacute;rdida de tejido observada a&uacute;n cuando no hay contacto directo  entre el alga y el coral puede deberse a mecanismos que est&eacute; empleando el alga  para su defensa que afectaron directamente el crecimiento o el desarrollo del  coral, pero que por dise&ntilde;o del estudio no fueron detectados durante el  mismo.&nbsp; De otro modo teniendo en cuenta  el comportamiento estacional que exhibieron algunas algas, podr&iacute;a suponerse  tambi&eacute;n que a pesar de que los cubrimientos eran transitorios el efecto que  llegaron a producir fue tan fuerte que pese a que este encuentro no estuviera  presente o fuera reemplazado por otra categor&iacute;a, el coral no estuvo en  capacidad de recuperarse perdiendo as&iacute; el tejido que fue lesionado.&nbsp; </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p> El monitoreo de las interacciones  alga-coral determin&oacute; diferencias significativas en las categor&iacute;as algales  interactuantes entre las dos bah&iacute;as: en Chengue los c&eacute;spedes algales fueron los  dominantes con un porcentaje promedio de 45,01%, seguidos por las algas  frondosas (42,47%) y las costrosas (12,52%); mientras que en Santa Marta el 87%  de las interacciones fueron con los c&eacute;spedes algales. </p>       <p>El comportamiento de los grupos  funcionales en las interacciones mostr&oacute; en Chengue un patr&oacute;n variado a lo largo  del estudio.&nbsp; En el periodo h&uacute;medo  predominaron las interacciones con algas cespitosas con un porcentaje m&aacute;ximo de  62,20%, mientras que en la &eacute;poca seca disminuyeron (37,41%) y a la vez se  present&oacute; un ligero incremento de las interacciones con algas frondosas (de 29,13%  a 56,83%); las algas costrosas mantuvieron los porcentajes m&aacute;s bajos de  interacci&oacute;n durante los dos periodos clim&aacute;ticos no superando el 18,66% de las  interacciones.</p>       <p>En Chengue los grupos funcionales  de algas al parecer presentan alg&uacute;n tipo de competencia entre s&iacute; que influye  para que la presencia de las interacciones de uno est&eacute; condicionada por la  aparici&oacute;n de otro grupo; cuando predominan las algas frondosas estas tienden a  desplazar a las cespitosas y costrosas de las interacciones con corales.&nbsp; Sin embargo, en el &aacute;rea de estudio las  condiciones f&iacute;sicas y ambientales influyen directamente para que la presencia  de las frondosas sea muy variable en el tiempo, lo que conlleva a que sus  interacciones con los corales sufran tambi&eacute;n variaciones temporales.</p>       <p>El monitoreo de las interacciones  determin&oacute; que la mayor&iacute;a de las veces las algas interactuaron con los corales  por contacto directo (67,27%), seguido por contacto indirecto (22,49%),  cubrimiento (6,58%) y no contacto (2,74%); present&aacute;ndose diferencias  significativas entre las dos bah&iacute;as &uacute;nicamente para las categor&iacute;as cubrimiento  y contacto directo.&nbsp; Conforme a esto, en  Chengue el 65,38% estuvo representado por las interacciones por contacto  directo y tan solo un 6,65% por cubrimientos, mientras que en Santa Marta el 76,77%  de las interacciones fueron por contacto directo y no se presentaron  cubrimientos.&nbsp; Entre periodos clim&aacute;ticos  no se evidenciaron diferencias estad&iacute;sticamente significativas para ninguna de  las dos bah&iacute;as.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>AGRADECIMIENTOS</b></p>     <p>Este trabajo  fue realizado gracias al apoyo del INVEMAR y COLCIENCIAS-BID (proy. 2105-09-327-97) bajo el marco del  proyecto "Sistema de monitoreo para los ambientes arrecifales en Colombia y  evaluaci&oacute;n de agentes de mortalidad coralina".&nbsp;  De manera especial a Maria Fernanda Gil por la colaboraci&oacute;n en la formulaci&oacute;n  de este estudio y en el trabajo de campo, a Sven Zea y Juan Laverde por la  orientaci&oacute;n en el tratamiento de los datos.</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>     <!-- ref --><p>1 Acosta, L. A. 1989. Composici&oacute;n y  estructura de la comunidad de corales hermat&iacute;picos en tres zonas representativas  de la regi&oacute;n de Santa Marta (Punta de Bet&iacute;n, Isla Morro Grande y ensenada  Granate, Mar Caribe, Colombia). Tesis pregrado Biolog&iacute;a, Facultad de Ciencias,  Universidad Nacional, Bogot&aacute;, 242 p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0122-9761200300010001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2 Aerts, L. A and  R. W. Van Soest. 1997. Quantification of sponge / coral interactions in a  physically stressed reef community, N.E. Colombia. Mar. Ecol. Prog. Ser.,148: 125 -134. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0122-9761200300010001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3 Alvarado, E. M; F. Duque; L. Florez y R.  Ram&iacute;rez. 1986. Evaluaci&oacute;n cualitativa de los arrecifes coralinos de las Islas  del Rosario (Cartagena, Colombia). Bol. Ecotr&oacute;pica.,15:1-30.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0122-9761200300010001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4 Antonius, A. 1999. The  destructive side of Rhodophyta, Corallinaceae: <i>Pneophyllum conicum</i> killing reef - corals in Mauritius. International  Conference on Scientific Aspects of Coral Reef Assessment, Monitoring and Restoration,  NCRI, Nova Southeastern Univ., Dania, USA: 114. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0122-9761200300010001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5 Arenas, O. 1999. Efecto de las algas  bent&oacute;nicas en la sobrevivencia de las colonias transplantadas en las Islas del  Rosario, Caribe Colombiano. Tesis pregrado Biolog&iacute;a Marina, Universidad Jorge  Tadeo Lozano, Bogot&aacute;, 65 p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0122-9761200300010001300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6 Blanco, J. 1988. Las variaciones  ambientales estacionales en las aguas costeras y su importancia para la pesca  en la regi&oacute;n de Santa Marta, Caribe Colombiano. Tesis M.Sc. Biolog&iacute;a Marina,  Facultad de Ciencias, Universidad Nacional, Bogot&aacute;, 50 p. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0122-9761200300010001300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7 Bula - Meyer, G. 1985. Un n&uacute;cleo nuevo de  surgencia en el Caribe Colombiano detectado en correlaci&oacute;n con las  distribuciones de las macroalgas. Bol. Ecotr&oacute;pica, 12: 3 - 25.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0122-9761200300010001300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8 ___________ 1990. Altas temperaturas  estacionales del agua como condici&oacute;n disturbadora de las macroalgas del Parque  Nacional Tayrona, Caribe Colombiano: una hip&oacute;tesis. An. Inst. Inv.  Mar. Punta de  Bet&iacute;n, 9: 10 - 20. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0122-9761200300010001300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9 Carpenter, R. C.  1986. Partitioning herbivory and its effects on coral reef algal communities. Ecol.  Monogr., 56: 345 - 363.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0122-9761200300010001300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10 Chadwick, N. E.  1988. Competition and locomotion in a free- living fungiid coral. J. Exp. Mar. Biol.  Ecol., 123: 189 - 200. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0122-9761200300010001300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11 Coyer, J; R.  Ambrose; J. Engle and J. Carroll. 1993. Interactions between corals and algae  on a temperate zone rocky reef: mediation by sea urchins. J. Exp. Mar. Biol.  Ecol., 167: 21 - 37.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0122-9761200300010001300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12 De Ruyter Van  Steveninck E. D; L. L. Van Mulekom and A. M. Breeman. 1988. Growth inhibition  of <i>Lobophora variegata</i> (Lamouroux)  Womersley by Scleractinian corals. J. Exp. Mar. Biol. Ecol. 115: 169 - 178. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0122-9761200300010001300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13 Denley, E. J. and  P. K. Dayton. 1985. Competition among macroalgae. Chap.25, 511-529. In: Littler  M. M. y D. S. Littler (ed). Handbook of phycological methods, Vol.4. Ecological  field methods: macroalgae. Cambridge, Univ. Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0122-9761200300010001300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14 D&iacute;az, J.M; Garz&oacute;n-Ferreira y S. Zea.  1993. Los arrecifes coralinos de la Isla de San Andr&eacute;s, Colombia: estado actual  y perspectivas para su conservaci&oacute;n. Acad. Col. Cien. Exac. Fis. Nat.,  Colec. Jorge  Alvarez Lleras 7:150 p.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0122-9761200300010001300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15 ___________ G. D&iacute;az - Pulido; J. Garz&oacute;n -  Ferreira; J. Geister; J. A. S&aacute;nchez y S. Zea. 1996. Atlas de los arrecifes  coralinos del caribe Colombiano.&nbsp;  Complejos Arrecifales Oce&aacute;nicos. INVEMAR, Santa Marta, Serie de  publicaciones especiales, 2: 83 p. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0122-9761200300010001300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16 D&iacute;az - Pulido, G. and J. Garz&oacute;n -  Ferreira. 1998. Seasonal variation of algal cover in rocky -  coral reefs of the Tayrona Park, Colombian. Caribbean. Am. Zool.,37 (5): 35a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0122-9761200300010001300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17 Garz&oacute;n-Ferreira, J. 1998. Bah&iacute;a de  Chengue, Parque Natural Tayrona, Colombia: 115-125. En Kjerfve,  B.(ed): CARICOMP- Caribbean Coral Reef, Seagrass and Mangrove Sites. UNESCO, Par&igrave;s. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0122-9761200300010001300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18 _________ y M. CANO. 1991. Tipos,  distribuci&oacute;n extensi&oacute;n y estado de conservaci&oacute;n de los ecosistemas marinos  costeros del Parque Natural Nacional Tayrona. Concurso Nacional de Ecolog&iacute;a  "Enrique Perez Arbelaez", Fondo para la Protecci&oacute;n del Medio Ambiente, FEN:  Colombia, Bogot&aacute;, 82 p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0122-9761200300010001300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19 Hay, M. 1991.  Fish - seaweed interactions on coral reefs: effects of herbivorous fishes and  adaptations of their prey: 96 -119. In P. Sale (ed.): The ecology of fishes on  coral reefs. Academic Press, San Diego. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0122-9761200300010001300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20 Hughes,T. P.  1989. Community structure and diversity of coral reefs. The role of history. Ecology,  70:275 - 279.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0122-9761200300010001300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21 ___________ 1994.  Catastrophes, phase shifts, and large - scale degradation of a Caribbean Coral  Reef. Science, 265: 1547 - 1551. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0122-9761200300010001300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22 Kaehler, S. and  G. A. Williams. 1998. Early development of algal assemblages under different  regimes of physical and biotic factors on a seasonal tropical rocky shore. Mar. Ecol. Prog. Ser., 172:  61 - 71.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0122-9761200300010001300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23 Keats, D. W; Y.  M. Chamberlain and M. Baba. 1997. <i>Pneophyllum  conicum</i> (Dawson) comb. Nov. (Rhodophyta, Corallinaceae), a widespread  Indo-Pacific Non-Geniculate Coralline alga that overgrows and kills live Coral.  Bot&aacute;nica  Marina, 40: 263 - 279. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0122-9761200300010001300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24 Lewis, S. M. 1986. The  role of herbivorous fishes in the organization of a Caribbean reef community. Ecol. Monogr., 56: 183 -200.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0122-9761200300010001300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25 Lirman, D. 1999. Competition for  space between corals and macroalgae in Florida: From conceptual to simulation  models. International Conference on Scientific Aspects of Coral Reef  Assessment, Monitoring and Restoration, NCRI, Nova Southeastern Univ., Dania,  USA: 126. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0122-9761200300010001300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26 Littler, M. and  D. Littler. 1988. Structure  and role of algae in tropical reef comunities: 29 - 56. In Lembi, C. A. y J. R.  Waaland. (Ed.): Algae and human affairs. Cambridge University Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0122-9761200300010001300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27 McCook, L. J.  1996. Effects of herbivores and water quality on <i>Sargassum</i> distribution on the Central Great Barrier Reef: cross -  shelf transplants. Mar.  Ecol. Prog. Ser., 139: 179 -92.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0122-9761200300010001300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28 _________,J. Jompa and G. D&iacute;az-Pulido. 2001.  Competition between corals and algae on coral reefs: a review of evidence and  mechanisms. Coral Reefs, 19(4): 400 - 417. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0122-9761200300010001300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29 Ormond, R. F and  J. A. Banaimoum. 1994. Ecology of intertidal macroalgal assemblages on the  Hadramout coast of Southern Yemen an area of seasonal upwelling. Mar. Ecol. Prog. Ser., 105:  105 - 120.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0122-9761200300010001300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30 Prahl, H. Von y  H. Erhardt. 1985.  Colombia: corales y arrecifes coralinos. FEN Colombia, Bogot&aacute;, 295 p. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0122-9761200300010001300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31 Prude, T. M. and  P. J. Edmunds. 1999. Interacctions between small scleractinian corals and algal  turf: consequences for coral physiology. International Conference on Scientific  Aspects of Coral Reef Assessment, Monitoring and Restoration, NCRI, Nova  Southeastern Univ., Dania, USA: 158. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0122-9761200300010001300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32 Ramirez, G. 1983. Caracter&iacute;sticas f&iacute;sico-qu&iacute;micas  de la Bah&iacute;a de Santa Marta (Agosto de 1980 - Julio de 1981). An.  Inst. Inv. Mar. Punta  de Bet&iacute;n, 13: 111- 121.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0122-9761200300010001300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33 Schnetter, R. 1981. Aspectos de la  distribuci&oacute;n regional de las algas marinas en la costa atl&aacute;ntica de Colombia.  Rev. Acad. Col. Cienc. Exac. F&iacute;s. Nat., 15(57): 63-74. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0122-9761200300010001300033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34 Sokal, R. R&nbsp; and&nbsp;  F. J. Rohlf. 1981. Biometry. WH Freeman and company, New York. 887p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0122-9761200300010001300034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35 Solano, O. 1987. Estructura y diversidad  de la comunidad de corales hermat&iacute;picos en la Bah&iacute;a de Chengue (Parque Nacional  Tayrona). Tesis M. Sc. Biolog&iacute;a Marina, Facultad de Ciencias, Univ. Nacional,  Bogot&aacute;, 111 p. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0122-9761200300010001300035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36 Steneck, R. S and  M. Dethier. 1994. A functional group approach to the structure of algal -  dominated communities. Oikos, 69: 476 - 498.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0122-9761200300010001300036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37 Tanner, J. E.  1995. Competition between scleractinian corals and macroalgae: An experimental  investigation of coral growth, survival and&nbsp;  reproduction. J.  Exp. Mar. Biol. Ecol., 190: 151 -168. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0122-9761200300010001300037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>38 Tomascik, L. and  F. SandeR. 1987. Effects of eutrophication on reef - building corals. III.  Reproduction of the reef building coral <i>Porites  porites</i>. Mar. Biol., 94: 77 - 94. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0122-9761200300010001300038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39 Vuki, V. C and I.  R. Price. 1994. Seasonal changes in the <i>Sargassum</i> populations on a fringing coral reef, Magnetic Island, Great Barrier Reef  region, Australia. Aquatic Botany, 48: 153- 166.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0122-9761200300010001300039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40 Werding, B. and  H. S&aacute;nchez. 1989. The coral formations and their distributional pattern along a  wave exposure gradient in the area of Santa Marta, Colombia. Medio Ambiente, 10 (2): 61 -  68. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0122-9761200300010001300040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp; </p>     <p>FECHA DE RECEPCI&Oacute;N: 20/11/01&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; FECHA DE ACEPTACI&Oacute;N: 13/08/03</p> </font>      ]]></body><back>
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