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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los límites a la doctrina del margen nacional de apreciación en el Tribunal Europeo y la Corte Interamericana de Derechos Humanos: intervención judicial en torno a ciertos derechos de las minorías étnicas y culturales]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The national margin of appreciation has become a hermeneutic approach of regional human rights courts in interpreting and applying them. For this reason, this article will seek to demonstrate whether the existence of the limits to the national margin of appreciation has been useful for the protection of the rights of ethnic and cultural minorities.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">      <p align="center"><font size="4"><b>Los l&iacute;mites a la doctrina del margen nacional de apreciaci&oacute;n en el Tribunal Europeo y la Corte Interamericana de Derechos Humanos: intervenci&oacute;n judicial en torno a ciertos derechos de las minor&iacute;as &eacute;tnicas y culturales<sup>**</sup></b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>The limits to the margin of Appreciation Doctrine at the European Court and the Inter American Court of Human Rights: judicial Intervention around some Rights of the Ethnical and Cultural minorities</b></font></p>      <p align="center">Francisco R. Barbosa Delgado*</p>      <p>* Profesor e Investigador del Departamento de Derecho Constitucional de la Universidad Externado de Colombia e investigador asociado-colaborador de la Universit&eacute; de Nantes (Francia), Doctor (PhD) en Derecho P&uacute;blico de la Universidad de Nantes (Francia), Mag&iacute;ster en Derecho P&uacute;blico de la Universidad Externado de Colombia, Mag&iacute;ster en Historia de la Pontificia Universidad Javeriana, especializaci&oacute;n en Regulaci&oacute;n y Gesti&oacute;n de Nuevas Tecnolog&iacute;as de la Universidad Externado de Colombia, Abogado de la Universidad Sergio Arboleda. (<a href="mailto:francisco.barbosa@uexternado.edu.co">francisco.barbosa@uexternado.edu.co</a>)</p>      <p>** Fecha de recepci&oacute;n: 20 de octubre de 2010. Fecha de aceptaci&oacute;n: 28 de marzo de 2011.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Sumario</b></font></p>      <p>Introducci&oacute;n. i. Margen nacional de apreciaci&oacute;n: concepto, origen y naturaleza de la doctrina. ii. Margen nacional de apreciaci&oacute;n y sus l&iacute;mites: tensi&oacute;n entre el orden internacional y el orden interno. A. L&iacute;mites intr&iacute;nsecos. 1. Obligaciones generales y deberes de adaptaci&oacute;n de disposiciones de derecho interno. 2. Deberes espec&iacute;ficos surgidos de la descripci&oacute;n de los derechos consagrados en los tratados regionales de derechos humanos. B. L&iacute;mites extr&iacute;nsecos: intervenci&oacute;n internacional mediante el principio de proporcionalidad. 1. Condiciones de su existencia formal del principio de proporcionalidad. a. Existencia de una ley que prevea la injerencia. b. Existencia de una sociedad democr&aacute;tica 2. Condiciones de existencia material del principio de proporcionalidad. a. Existencia de un objetivo id&oacute;neo conforme a las convenciones regionales de protecci&oacute;n de los derechos humanos. b. Necesidad de la medida de restricci&oacute;n. c. Existencia de una proporcionalidad en sentido estricto. iii. Margen nacional de apreciaci&oacute;n y control judicial en cuanto a las minor&iacute;as &eacute;tnicas y culturales en Am&eacute;rica y Europa: libertad de expresi&oacute;n y derecho de propiedad. Consideraciones finales.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Resumen</b></font></p>      <p>El margen nacional de apreciaci&oacute;n se ha constituido en un criterio hermen&eacute;utico de los tribunales regionales de derechos humanos para la interpretaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n de los mismos. Por esta raz&oacute;n, en el presente art&iacute;culo se pretender&aacute; demostrar si la existencia de los l&iacute;mites al margen nacional de apreciaci&oacute;n ha sido &uacute;til para la protecci&oacute;n de los derechos de las minor&iacute;as &eacute;tnicas y culturales.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave</b>: Margen nacional de apreciaci&oacute;n, minor&iacute;as, libertad de expresi&oacute;n, propiedad.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Abstract</b></font></p>      <p>The national margin of appreciation has become a hermeneutic approach of regional human rights courts in interpreting and applying them. For this reason, this article will seek to demonstrate whether the existence of the limits to the national margin of appreciation has been useful for the protection of the rights of ethnic and cultural minorities.</p>      <p><b>Keywords</b>: National margin of appreciation, minorities, freedom of expression, property.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>      <p>La doctrina del margen nacional de apreciaci&oacute;n<sup><a name="nu1"></a><a href="num1">1</a></sup> se ha constituido en un criterio hermen&eacute;utico utilizado por parte de los tribunales regionales de derechos humanos (en adelante tribunales regionales) con el fin de interpretar y aplicar las convenciones Americana y Europea sobre Derechos Humanos (en adelante, CADH y CEDH). Su existencia permite un poder de deferencia de los tribunales regionales hacia los estados frente a circunstancias en las cuales no existe ning&uacute;n tipo de consenso interestatal. Sin embargo, este margen de apreciaci&oacute;n no puede ser abordado o entendido sin limitaci&oacute;n alguna. Sus l&iacute;mites son intr&iacute;nsecos y extr&iacute;nsecos. Los primeros surgen a trav&eacute;s de las obligaciones adquiridas por los estados al momento de ratificar los tratados de derechos humanos. Los segundos aparecen cuando los derechos son controlados materialmente por los tribunales regionales de protecci&oacute;n de derechos humanos en los alcances que &eacute;stos les otorgan a los derechos en virtud del principio de proporcionalidad.</p>      <p>Tomando en cuenta lo anterior, en el presente art&iacute;culo se pretender&aacute; demostrar si la existencia de estos l&iacute;mites al margen nacional de apreciaci&oacute;n ha sido &uacute;til para la protecci&oacute;n de los derechos de las minor&iacute;as &eacute;tnicas y culturales. Se limitar&aacute; el an&aacute;lisis de los derechos de estas minor&iacute;as al derecho de propiedad y a la libertad de expresi&oacute;n. La raz&oacute;n de esta limitaci&oacute;n se fundamenta en que, a nuestro juicio, estos dos derechos sustentan una multiplicidad de decisiones proferidas tanto en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (en adelante, TEDH) como en la Corte Interamericana de Derecho Humanos (en adelante, CIDH). Esta limitaci&oacute;n no implica que la protecci&oacute;n de otros derechos de las minor&iacute;as no haya sido conocida por los tribunales. Entre estos se destacan los derechos pol&iacute;ticos, el derecho a la intimidad, el derecho de los ni&ntilde;os y el derecho a la residencia.</p>      <p>En la primera parte del presente art&iacute;culo se abordar&aacute; la noci&oacute;n del margen nacional de apreciaci&oacute;n y su origen jurisprudencial. En la segunda parte se presentar&aacute;n sus l&iacute;mites intr&iacute;nsecos y extr&iacute;nsecos y en la tercera parte se formular&aacute; un panorama jurisprudencial comparado en torno a la protecci&oacute;n del derecho de propiedad y de la libertad de expresi&oacute;n de las minor&iacute;as &eacute;tnicas y culturales. Por &uacute;ltimo, se formular&aacute;n las consideraciones finales.</p>      <p><font size="3"><b>I. MARGEN NACIONAL DE APRECIACI&Oacute;N: CONCEPTO, ORIGEN y NATURALEZA DE LA DOCTRINA</b></font></p>      <p>El margen nacional de apreciaci&oacute;n debe ser comprendido como un reducto o "criterio"<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup> de interpretaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n de los derechos humanos, atribuido al Estado por parte de los tribunales regionales. Su existencia se encuentra justificada por la ausencia de un consenso entre los diferentes estados parte dentro de los tratados, lo que hace que los tribunales regionales se encuentren impedidos para la posible construcci&oacute;n de una regla de interpretaci&oacute;n unificada.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para efectos de abordar esta noci&oacute;n, se tendr&aacute; en cuenta la existencia de dos &oacute;rdenes: el interno y el internacional<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>. Teniendo en cuenta esto, las profesoras Delmas-Marty e Izorche indican que el margen conlleva el reconocimiento de diversos &oacute;rdenes y sistemas jur&iacute;dicos<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup>. Extendiendo ese razonamiento, el margen de apreciaci&oacute;n podr&iacute;a dividirse en dos: uno de car&aacute;cter interno y otro de car&aacute;cter externo.</p>      <p>El primero podr&iacute;a ser definido como aquel que permite un di&aacute;logo entre el derecho interno y el derecho internacional a partir de principios fundadores que el Estado adapta dentro de su ordenamiento. Esto se presenta, a nuestro juicio, en el caso en que el Estado firme y ratifique los instrumentos internacionales de derechos humanos, oblig&aacute;ndose a respetarlos y garantizarlos. En algunos casos la aplicaci&oacute;n de estas disposiciones permite una importante maniobrabilidad del Estado en su adaptaci&oacute;n. Pi&eacute;nsese, por ejemplo, en el art&iacute;culo 2.&deg; de la CADH que indica que los estados deben tomar las medidas necesarias para adaptar el ordenamiento interno con lo prescrito en la Convenci&oacute;n. Esta raz&oacute;n permite entender que es el Estado el encargado de la interpretaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n de los derechos humanos dentro del pa&iacute;s, conforme a una legislaci&oacute;n internacional incorporada dentro del ordenamiento interno.</p>      <p>En cuanto al segundo, la situaci&oacute;n difiere. En este escenario, el Estado se ve confrontado a la aparici&oacute;n de la jurisdicci&oacute;n internacional que surge por la acci&oacute;n de los denunciantes de violaciones de derechos humanos, quienes activan los tribunales regionales que protegen de forma subsidiaria estos derechos a trav&eacute;s del principio de proporcionalidad con el cual se determina la idoneidad, la necesidad y la proporcionalidad en sentido estricto de las medidas de restricci&oacute;n tomadas por parte del Estado. Tanto el TEDH como la CIDH, desde una perspectiva externa, se refieren al margen nacional de apreciaci&oacute;n como el espacio limitado de interpretaci&oacute;n que tiene el Estado frente a los derechos fundamentales.</p>      <p>La aparici&oacute;n de esta doctrina que reconoce la existencia de la voluntad del Estado frente a la interpretaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n de los derechos humanos surgi&oacute; en el derecho administrativo franc&eacute;s y luego fue utilizada por la TEDH a trav&eacute;s de la interpretaci&oacute;n del art&iacute;culo 15 de la CEDH que establece la posibilidad de suspender ciertos derechos por virtud de un peligro p&uacute;blico<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup>. Despu&eacute;s, en el caso de la escuela lingü&iacute;stica belga contra B&eacute;lgica en el a&ntilde;o 1968, el TEDH indic&oacute; que la CEDH ten&iacute;a un car&aacute;cter subsidiario frente a la acci&oacute;n del Estado producto de su voluntad. En ese caso, el TEDH record&oacute; que existen aspectos de la vida social en los cuales "las autoridades nacionales son libres de escoger las medidas que estimen apropiadas dentro de los aspectos regidos por la Convenci&oacute;n"<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup>.</p>      <p>Ulteriormente, se profiri&oacute; el caso <i>Lawless contra Irlanda</i><sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup>, en el cual la CEDH indic&oacute; que el Estado ten&iacute;a un cierto margen de apreciaci&oacute;n en cuanto a las acciones que deb&iacute;a tomar para proteger la vida de la naci&oacute;n. Es en el a&ntilde;o de 1971 cuando el TEDH utiliza por primera vez la expresi&oacute;n "margen nacional de apreciaci&oacute;n" en el caso <i>De Wilde, Ooms et Versyp contra B&eacute;lgica</i><sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup>, en el cual indica que la medida de detenci&oacute;n contra grupo de vagabundos no vulner&oacute; el art&iacute;culo 8.2 de la CEDH toda vez que el Estado pudo tener razones valederas y necesarias para defender el orden y prevenir las infracciones penales contra la moral, la salud y la reputaci&oacute;n de los otros. Esta l&iacute;nea de jurisprudencia continu&oacute; a trav&eacute;s del caso <i>Handyside contra Reino Unido</i>, en que por primera vez se aplic&oacute; esta doctrina en un caso sobre libertad de expresi&oacute;n. Posteriormente se profiri&oacute; el caso <i>Irlanda contra el Reino Unido</i>, en el cual el TEDH se&ntilde;al&oacute;:</p>      <p>Incumbe a cada Estado contratante, responsable de la vida de la naci&oacute;n, determinar si un peligro p&uacute;blico lo amenaza y si esto ocurre evaluar los medios que tiene para disiparlo. &#91;&hellip;&#93; las autoridades nacionales se encuentran en principio, en mejor lugar, que el juez internacional para pronunciarse sobre la presencia de ese peligro, as&iacute; como sobre la naturaleza y el alcance de las suspensiones para conjurarlo. El art&iacute;culo 15 permite un amplio margen de apreciaci&oacute;n.<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup></p>      <p>A partir de esta &uacute;ltima decisi&oacute;n, el TEDH continu&oacute; utilizando la doctrina del margen nacional de apreciaci&oacute;n, no solo at&aacute;ndola a las condiciones de suspensi&oacute;n general de los derechos colegidos del art&iacute;culo 15 de la CEDH, sino en cuanto a las restricciones espec&iacute;ficas ejercidas por parte de los estados frente a los derechos.</p>      <p>En s&iacute;ntesis, podemos indicar que la ausencia de consenso<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup> entre los estados sobre temas sensibles en derechos humanos ha llevado a que el TEDH y la CIDH justifiquen una imposibilidad de definici&oacute;n en la interpretaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n de algunos derechos y procedan al reconocimiento de un principio de deferencia hacia las autoridades nacionales. Asuntos como el de la protecci&oacute;n de los derechos de las minor&iacute;as &eacute;tnicas y culturales, la discusi&oacute;n sobre el aborto frente al derecho a la vida, la libertad de expresi&oacute;n frente a sus l&iacute;mites intr&iacute;nsecos o el caso del matrimonio homosexual son temas en los cuales los tribunales regionales, especialmente el TEDH, han aplicado esa noci&oacute;n. Esta falta de consenso conduce a una paradoja consistente en que por un lado se visualiza un argumento de confianza hacia el Estado en la medida en que &eacute;ste puede hacer uso de su <i>imperium </i>para restringir o suspender un derecho, mientras que en segundo t&eacute;rmino se plantea un argumento de desconfianza hacia el Estado en la medida en que los tribunales regionales protegen a trav&eacute;s de un control estricto los derechos de los individuos.</p>      <p>Ante el panorama establecido, los mismos tribunales regionales a trav&eacute;s de su jurisprudencia y las disposiciones contenidas en los tratados de derechos humanos han formulado l&iacute;mites para impedir que esta doctrina sea utilizada de forma excesiva por parte de los estados, lo que de suyo implica una suerte de resoluci&oacute;n de la paradoja planteada.</p>      <p>Se proceder&aacute;, entonces, a mostrar los l&iacute;mites intr&iacute;nsecos y extr&iacute;nsecos del margen nacional de apreciaci&oacute;n. Luego se traer&aacute;n algunos ejemplos de la jurisprudencia interamericana y europea con los cuales se mostrar&aacute; c&oacute;mo las minor&iacute;as &eacute;tnicas y culturales son protegidas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>II. MARGEN NACIONAL DE APRECIACI&Oacute;N y SUS L&Iacute;MITES: TENSI&Oacute;N ENTRE EL ORDEN INTERNACIONAL y EL ORDEN INTERNO</b></font></p>      <p><b>A. L&Iacute;MITES INTR&Iacute;NSECOS</b></p>      <p>Los l&iacute;mites intr&iacute;nsecos al margen nacional de apreciaci&oacute;n se determinan a trav&eacute;s de las obligaciones generales y los deberes de adaptaci&oacute;n de las disposiciones estatales cuando se firman y ratifican los tratados y por parte de los condicionamientos percibidos dentro de los derechos consagrados en la CADH y en la CEDH.</p>      <p><b><i>1. Obligaciones generales y deberes de adaptaci&oacute;n de disposiciones de derecho interno</i></b></p>      <p>Al momento de firmar y ratificar un tratado sobre derechos humanos, los estados se comprometen a respetarlo y garantizarlo. En este caso es importante tener en cuenta que el juez nacional debe acatar las obligaciones supranacionales que se insertan en los tratados al momento de decidir los asuntos que involucran derechos humanos. En el caso europeo, la CEDH no establece de forma expresa las obligaciones a las que someten los estados cuando la ratifican<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup>. Sin embargo, de la lectura del art&iacute;culo 1.&deg; de la CEDH se desprende que los estados deben reconocer a toda persona, independiente de su jurisdicci&oacute;n, los derechos y libertades consagrados en la Convenci&oacute;n.</p>      <p>Sobre este punto, la CEDH consider&oacute; que la noci&oacute;n "toda persona" implica la protecci&oacute;n no solo de los ciudadanos de los estados contratantes, sino de los de cualquier estado. Esta disposici&oacute;n debe ensamblarse con el art&iacute;culo 17 de la CEDH<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup> en la cual se estableci&oacute; que los estados contratantes no pueden interpretar la Convenci&oacute;n de manera que los derechos no sean respetados o imponiendo limitaciones excesivas a ellos.</p>      <p>En el caso interamericano, la CADH fue m&aacute;s precisa en cuanto a la enunciaci&oacute;n de sus obligaciones de tal forma que seg&uacute;n los art&iacute;culos 1.1 y 2.&deg; de la CADH los deberes generales asumidos por los estados frente a cada uno de los derechos consagrados en la misma son, por una parte, el de respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que est&eacute; sujeta a su jurisdicci&oacute;n, sin discriminaci&oacute;n alguna; y, por otra, "adoptar con arreglo a sus procedimientos constitucionales y a las disposiciones de esta convenci&oacute;n, las medidas legislativas o de otro car&aacute;cter que fueren necesarias para hacer efectivos tales derechos y libertades"<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup>.</p>      <p>En cuanto al art&iacute;culo 2.&deg; de la CADH, se establece la obligaci&oacute;n de adaptar la legislaci&oacute;n interna a las normas de la Convenci&oacute;n. Esta obligaci&oacute;n no existe expresamente en el sistema europeo. Sobre este punto, las profesoras Tigroudja y Panoussis indican que "&#91;&hellip;&#93; la Convenci&oacute;n Europea de Derechos Humanos considerado como el texto m&aacute;s protector en materia de protecci&oacute;n del individuo, no establece directamente la posibilidad de obligar a un Estado a adoptar los actos necesarios para garantizar la efectividad esa posibilidad de obligar al Estado a adoptar los actos necesarios para garantizar la efectividad de derechos enunciados en el derecho interno"<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup>.</p>      <p>En ese sentido, los estados parte de la Convenci&oacute;n deben adaptar sus ordenamientos internos a las normas internacionales de protecci&oacute;n de los derechos humanos. Si no lo hacen, estar&iacute;an en una situaci&oacute;n de desarreglo institucional, adem&aacute;s de anarqu&iacute;a f&aacute;ctica, ante la falta de relaci&oacute;n entre los hechos y la normatividad. El juez Gross Espiell, indic&oacute; que el art&iacute;culo 2.&deg; de la Convenci&oacute;n impone el deber a los estados parte de adoptar las medidas requeridas para hacer efectivos los derechos y libertades reconocidos por la Convenci&oacute;n. El ser de estos derechos no est&aacute; condicionado a la existencia de normas pertinentes en el derecho interno de los estados parte. Pero dichos estados se hallan obligados a adoptar las medidas legislativas o de otro car&aacute;cter, si no existieran ya, para hacer "efectivos" tales derechos y libertades<sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup>.</p>      <p>Frente a este deber de adopci&oacute;n de la legislaci&oacute;n interna a las normas internacionales, el profesor Hennebel<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup> indic&oacute; que el car&aacute;cter de respeto para todos los ciudadanos que se deriva de las obligaciones generales contempladas en la CADH no se opone a la adopci&oacute;n de medidas positivas para un grupo minoritario de la poblaci&oacute;n cuyos derechos se encuentren en desigualdad hist&oacute;rica frente a otro grupo mayoritario<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup>. Este tipo de medidas son esenciales para equilibrar una sociedad y hacer efectivo el derecho de igualdad. Casos como las leyes afirmativas a favor de las mujeres, de los ind&iacute;genas y de los grupos culturales minoritarios son ejemplo de este tipo de medidas que se enmarcan dentro de las obligaciones generales del Estado frente a los derechos humanos. Sobre este punto la CIDH se ha pronunciado de forma extensa, en especial cuando ha abordado la situaci&oacute;n de las mujeres y de los pueblos ind&iacute;genas, en especial la propiedad<sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup> comunitaria de sus tierras ancestrales<sup><a name="nu19"></a><a href="#num19">19</a></sup>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Teniendo en cuenta lo anterior, las obligaciones generales que asumen los estados al firmar y ratificar la CADH o la CEDH limitan su margen nacional de apreciaci&oacute;n impidiendo que puedan aprovechar la falta de consenso entre los diferentes estados parte sobre casos espec&iacute;ficos surgidos en derredor de la interpretaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n de los derechos humanos.</p>      <p><b><i>2. Deberes espec&iacute;ficos surgidos de la descripci&oacute;n de los derechos consagrados en los tratados regionales de derechos humanos</i></b></p>      <p>Al comprometerse a respetar la CADH en el caso americano y la CEDH en el &aacute;mbito europeo, los estados no solo se encuentran sometidos a unas obligaciones generales de respeto y garant&iacute;a de los derechos humanos, sino que tambi&eacute;n deben velar por el respeto de cada uno de los derechos contemplados en los mencionados instrumentos. En ese sentido, los estados deben interpretar y aplicar los derechos seg&uacute;n su descripci&oacute;n dentro de los instrumentos regionales de protecci&oacute;n. Tan es as&iacute; que tanto en la CADH como en la CEDH se consagran las condiciones bajo las cuales los estados pueden restringir o suspender los derechos dentro de los instrumentos regionales.</p>      <p>En cuanto a las suspensiones tanto en la CADH como en el CEDH, se encuentran cl&aacute;usulas limitatorias de los derechos contenidos en esos documentos. En ese sentido, se entiende que el Estado tiene la libertad de suspender los derechos que las normas internacionales les permitan ante la ocurrencia de cualquiera de las causales que de forma conjunta se invocan en los tratados, a saber, guerra, peligro p&uacute;blico y atentados contra la seguridad del Estado. Esta suspensi&oacute;n debe ser justificada, por un tiempo establecido, al tiempo que deben acatarse las formalidades que los documentos ratificados establecen<sup><a name="nu20"></a><a href="#num20">20</a></sup>.</p>      <p>En la CADH se encuentra el art&iacute;culo 27<sup><a name="nu21"></a><a href="#num21">21</a></sup> que define, por un lado, las condiciones para suspender un derecho consagrado en la Convenci&oacute;n y, por el otro, los derechos que no son susceptibles de suspensi&oacute;n. En tanto que en la CEDH<sup><a name="nu22"></a><a href="#num22">22</a></sup> se encuentra el art&iacute;culo 15<sup><a name="nu23"></a><a href="#num23">23</a></sup> que tambi&eacute;n define, por un lado, las condiciones para suspender un derecho consagrado en la Convenci&oacute;n y, por otro, los derechos que no son susceptibles de suspensi&oacute;n<sup><a name="nu24"></a><a href="#num24">24</a></sup>.</p>      <p>La similitud de las disposiciones <i>sub examine </i>tiene relaci&oacute;n con las condiciones para la suspensi&oacute;n, a saber, la guerra, el peligro p&uacute;blico u otra emergencia que amenace la independencia o la seguridad del Estado, al igual que los requisitos de procedibilidad, es decir, la suspensi&oacute;n limitada <i>-pro tempore- </i>y razonable de los derechos, a trav&eacute;s de regulaciones que no sean contrarias a las obligaciones adquiridas a partir de la ratificaci&oacute;n de los instrumentos internacionales. En ambos casos debe notificarse la suspensi&oacute;n a la secretar&iacute;a de la organizaci&oacute;n respectiva: en el caso americano, a la Secretar&iacute;a General de Estados Americanos (OEA); en el caso europeo, a la Secretar&iacute;a General del Consejo de Europa.</p>      <p>Ahora bien: en cuanto a la distinci&oacute;n entre las dos disposiciones, debe hacerse hincapi&eacute; en que ellas difieren en el tipo de derechos susceptibles de suspensi&oacute;n. Por el lado americano, existe un n&uacute;mero m&aacute;s amplio de derechos que no pueden ser suspendidos, mientras que en el caso europeo la limitaci&oacute;n no es excesiva.</p>      <p>En cuanto a las restricciones indirectas, cada derecho las contiene en su descripci&oacute;n. As&iacute;, tanto en el caso europeo como en el americano los derechos, dependiendo de su descripci&oacute;n, derivan un determinado control del juez internacional y, por ende, determinan el mayor o menor nivel de intervenci&oacute;n sobre el margen nacional de apreciaci&oacute;n. La determinaci&oacute;n de intensidad de ese control se enmarca en el tipo de derecho analizado y en su contexto. En ese sentido, se podr&iacute;a afirmar que si los derechos en cuesti&oacute;n son civiles o pol&iacute;ticos existir&aacute; un control estricto del margen nacional de apreciaci&oacute;n, mientras que si es de naturaleza social, econ&oacute;mica o cultural el control judicial internacional ser&aacute; laxo por la libertad de configuraci&oacute;n estatal y la palpable ausencia de consenso interestatal<sup><a name="nu25"></a><a href="#num25">25</a></sup>.</p>      <p>Estos l&iacute;mites intr&iacute;nsecos del margen nacional de apreciaci&oacute;n de los estados lleva no solo a una suerte de <i>self restraint </i>del Estado frente a la interpretaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n de los derechos humanos, sino a la construcci&oacute;n de est&aacute;ndares de protecci&oacute;n de derechos humanos por parte de los tribunales regionales de derechos humanos a partir de la limitaci&oacute;n estatal en torno a los derechos. Esto lleva a un control internacional que implicar&aacute; una b&uacute;squeda del consenso. En otras palabras, una limitaci&oacute;n al margen de apreciaci&oacute;n nacional permite a los tribunales regionales de derechos humanos lograr un consenso, con lo cual la acci&oacute;n estatal deja de ser aut&oacute;noma y se somete a la intervenci&oacute;n judicial internacional.</p>      <p><b>B. L&Iacute;MITES EXTR&Iacute;NSECOS: INTERVENCI&Oacute;N INTERNACIONAL MEDIANTE EL PRINCIPIO DE PROPORCIONALIDAD</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La utilizaci&oacute;n de la proporcionalidad como principio de correcci&oacute;n funcional de la jurisprudencia internacional de los derechos humanos se estructur&oacute; para hacer frente a los vac&iacute;os interpretativos dejados por otros m&eacute;todos hermen&eacute;uticos como el literal, el sistem&aacute;tico u objetivo, que no dan cuenta de la complejidad interpretativa que surge del estudio de los derechos humanos. Este tipo de interpretaciones cumple un papel preponderante en la interpretaci&oacute;n de reglas, pero no cuando se debe interpretar intereses jur&iacute;dicamente protegidos que subyacen a los derechos. Bernal considera que "la aplicaci&oacute;n de este principio de proporcionalidad parte del supuesto de que la libertad y los dem&aacute;s derechos fundamentales deben ser interpretados de manera amplia, como principios que ordenan que su objeto se realice en la mayor medida de los posible, de acuerdo con las posibilidades f&iacute;sicas y jur&iacute;dicas que jueguen en sentido contrario"<sup><a name="nu26"></a><a href="#num26">26</a></sup>. Por su parte, el profesor Muzny considera que "la proporcionalidad permite de sopesar de manera concreta y detallada los intereses opuestos a fin de determinar la conformidad de sus efectos respectivos frente al objeto perseguido"<sup><a name="nu27"></a><a href="#num27">27</a></sup>.</p>      <p>Tanto en el sistema interamericano como en el europeo este principio de proporcionalidad se ha aplicado como punto de contacto entre el control judicial y el margen de apreciaci&oacute;n nacional. Por ello, se abordar&aacute;n las condiciones de existencia formal y material del principio de proporcionalidad.</p>      <p><b><i>1. Condiciones de su existencia formal del principio de proporcionalidad</i></b></p>      <p><b><i>a. Existencia de una ley que prevea la injerencia</i></b></p>      <p>Para las cortes regionales de derechos humanos, el Estado tiene la posibilidad de establecer medidas con el prop&oacute;sito de intervenir el derecho. Este derecho no es ilimitado, por lo que el objetivo debe ser compatible con las mismas convenciones que obligan a los estados a adaptar la legislaci&oacute;n interna a los est&aacute;ndares internacionales de derechos humanos.</p>      <p>La expresi&oacute;n "leyes" se fundamenta tanto en su origen como en su contenido. En cuanto a su origen, es necesario indicar que debe haber sido expedida a trav&eacute;s del parlamento o congreso, seg&uacute;n el sistema pol&iacute;tico existente. Esta adopci&oacute;n debe haber respetado los procedimientos de expedici&oacute;n de este tipo de actos. En cuanto al contenido, deben tomarse en cuenta dos principios: en primer lugar, el principio democr&aacute;tico, consistente en la elaboraci&oacute;n de sus normas con plena participaci&oacute;n del pueblo, sea de forma directa o indirecta, y, por otro lado, el principio de reserva de ley, consistente en la acci&oacute;n del parlamento o congreso de respetar los l&iacute;mites intr&iacute;nsecos del derecho fundamental. Para efecto del an&aacute;lisis por parte del juez internacional, es relevante tener en cuenta la opini&oacute;n del tribunal constitucional de cada estado que controla este tipo de actos en virtud de su car&aacute;cter contra-mayoritario y fundamenta su decisi&oacute;n en "razones objetivas"<sup><a name="nu28"></a><a href="#num28">28</a></sup>.</p>      <p>En la opini&oacute;n consultiva n.&deg; 6 de 1986, la CIDH determin&oacute; esta noci&oacute;n de ley de la siguiente forma: "acto normativo enderezado al bien com&uacute;n, emanado del Poder Legislativo democr&aacute;ticamente elegido y promulgado por el Poder Ejecutivo". Indic&oacute;, as&iacute; mismo, que la anterior definici&oacute;n "corresponde plenamente al contexto general de la Convenci&oacute;n dentro de la filosof&iacute;a del sistema interamericano. S&oacute;lo la ley formal, entendida como lo ha hecho la Corte, tiene aptitud para restringir el goce o ejercicio de los derechos reconocidos por la Convenci&oacute;n"<sup><a name="nu20"></a><a href="#num29">29</a></sup>.</p>      <p>Por su lado, el TEDH consider&oacute; en el caso <i>Sunday Times c Reino Unido</i><sup><a name="nu30"></a><a href="#num30">30</a></sup> que el concepto "leyes" debe interpretarse seg&uacute;n el contexto jur&iacute;dico existente. Puede concluirse, con el profesor Cohen-Jonathan, que para la CEDH "la ley corresponde a una norma general accesible y previsible, es decir, suficientemente precisa y completa para permitir al ciudadano de adaptar su conducta en causa"<sup><a name="nu31"></a><a href="#num31">31</a></sup>. La ausencia de definici&oacute;n ha permitido al tribunal europeo ser flexible al momento de analizar esta condici&oacute;n en el juicio de proporcionalidad, otorg&aacute;ndole un mayor margen de apreciaci&oacute;n al Estado.</p>      <p>En s&iacute;ntesis, la noci&oacute;n de ley debe tener un contenido formal y uno material. El formal se deriva de la naturaleza democr&aacute;tica del Estado, lo que implica que la ley sea elaborada conforme a los procedimientos establecidos previamente por la ley o por la Constituci&oacute;n. En cuanto al aspecto material, debe observarse que la ley debe ser realizada para satisfacer la voluntad general y debe respetar los derechos fundamentales consagrados dentro de su carta pol&iacute;tica y los derechos humanos estatuidos en los instrumentos internacionales. Esta descripci&oacute;n de la ley ha tenido una interpretaci&oacute;n m&aacute;s rigurosa en el sistema interamericano por la fragilidad democr&aacute;tica de la regi&oacute;n, mientras que en el continente europeo el TEDH ha sido m&aacute;s laxo, salvo el caso de algunos pa&iacute;ses de Europa del Este y Turqu&iacute;a.</p>      <p><b><i>b. Existencia de una sociedad democr&aacute;tica</i></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Antes de abordar la noci&oacute;n de "sociedad democr&aacute;tica" debe intentarse una definici&oacute;n de democracia. En ese sentido, el Informe "Democracia en Am&eacute;rica Latina" realizado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) la defini&oacute; como "el resultado de una intensa y denodada experiencia social e hist&oacute;rica que se construye d&iacute;a a d&iacute;a en las realizaciones y frustraciones, acciones y omisiones, quehaceres, intercambios y aspiraciones de los ciudadanos, grupos sociales y comunidades que luchan por sus derechos y edifican de forma incesante su vida en com&uacute;n. La democracia implica una forma de concebir al ser humano y garantizar los derechos individuales. En consecuencia, ella contiene un conjunto de principios, reglas e instituciones que organizan las relaciones sociales, los procedimientos para elegir gobiernos y los mecanismos para controlar su ejercicio"<sup><a name="nu32"></a><a href="#num32">32</a></sup>.</p>      <p>La expresi&oacute;n "sociedad", a su vez, se define como un conjunto de individuos que buscan un fin general o particular. Su examen en cuanto al derecho p&uacute;blico ha sido producto de m&uacute;ltiples tesis que oponen o yuxtaponen la sociedad con el Estado. Estas tesis<sup><a name="nu33"></a><a href="#num33">33</a></sup> no plantean la posibilidad de entender que m&aacute;s all&aacute; de establecer la relaci&oacute;n entre el Estado y la sociedad como fusional o separatista, debe articularse un di&aacute;logo entre ese estado como elemento jur&iacute;dico esencial y la sociedad, componente del Estado en sus variantes de naci&oacute;n y de poblaci&oacute;n. Para contrarrestar estas posturas te&oacute;ricas, la forma de establecer el di&aacute;logo entre la sociedad y el Estado es la democracia, cuya existencia depende de su aceptaci&oacute;n dentro del Estado.</p>      <p>En cuanto a la democracia, &eacute;sta debe desarrollarse en un sentido formalista o instrumental y sist&eacute;mico. A esto debe agregarse la condici&oacute;n sociol&oacute;gica agregada por el TEDH y la CIDH en la cual se indica que la sociedad democr&aacute;tica para existir debe poseer el pluralismo la tolerancia y el esp&iacute;ritu abierto<sup><a name="nu34"></a><a href="#num34">34</a></sup>. De forma categ&oacute;rica, el TEDH se&ntilde;al&oacute; que "la noci&oacute;n de sociedad democr&aacute;tica &#91;&hellip;&#93; domina toda la Convenci&oacute;n"<sup><a name="nu35"></a><a href="#num35">35</a></sup>.</p>      <p>En cuanto al primer tipo de democracia, debe indicarse que su preocupaci&oacute;n radica sobre sus aspectos jur&iacute;dicos y formales. Su objetivo no es otro que sobrevalorar los procedimientos formales de elecci&oacute;n, sin tomar en cuenta los aspectos metademocr&aacute;ticos que se sobreponen al simple mecanismo ciudadano de depositar un sufragio en las urnas durante un periodo electoral. Es lo que el PNUD ha denominado "democracia electoral"<sup><a name="nu36"></a><a href="#num36">36</a></sup>. En ese camino se encuentra el estudio de Pactet y Melin, quienes limitan la democracia a una regla formal cuyos componentes son el pluralismo y el principio de las mayor&iacute;as<sup><a name="nu37"></a><a href="#num37">37</a></sup>. Esta forma de la democracia es protegida por el art&iacute;culo 3.&deg; del protocolo 1 de la CEDH y por el art&iacute;culo 23 de la CADH.</p>      <p>La segunda, por su parte, plantea un concienzudo an&aacute;lisis de la democracia desde el punto de vista material, es decir no solo sus mecanismos de funcionamiento, sino su concretizaci&oacute;n pr&aacute;ctica. Esta forma de entenderla ha sido respaldada por los profesores Jurgen Habermas, Bjarne Melvevik y Pierre Rosanvallon, quienes coinciden en sus reflexiones, permitiendo o aceptando una postura sist&eacute;mica del democracia. Para el primero, el proceso democr&aacute;tico implica que los ciudadanos participen de forma activa en la elaboraci&oacute;n de las normas sociales, constituy&eacute;ndose en autores racionales de esas normas, es decir, cuando el procedimiento de creaci&oacute;n de las normas reproduce el procedimiento argumentativo y consensual de la raz&oacute;n comunicativa<sup><a name="nu38"></a><a href="#num38">38</a></sup>. Melvevik, por su parte, considera la democracia como el lugar en donde nos afirmamos rec&iacute;procamente como autores de nuestros derechos y, sobre todo, donde realizamos democr&aacute;ticamente el proyecto de un "nosotros jur&iacute;dico"<sup><a name="nu39"></a><a href="#num39">39</a></sup>. Por &uacute;ltimo, Pierre Rosanvallon, considera que la democracia no debe limitarse a la verificaci&oacute;n de un procedimiento formal eleccionario, sino que debe ser entendida a trav&eacute;s de la apropiaci&oacute;n en la cual se distinguen dos aspectos: (1) una pol&iacute;tica ciudadana de la desconfianza que contrasta con la confianza propia del ejercicio electoral y permite la construcci&oacute;n de una sociedad civil que controle el ejercicio del poder y (2) el funcionamiento de los organismos de democracia indirecta, tales como las cortes constitucionales, autoridades independientes de regulaci&oacute;n, entre otras<sup><a name="nu40"></a><a href="#num40">40</a></sup>. Estas visiones coincidentes permiten colegir la existencia de unos pesos y contrapesos y de una verdadera separaci&oacute;n de los poderes que tutela los derechos humanos<sup><a name="nu41"></a><a href="#num41">41</a></sup>.</p>      <p>Desde el derecho internacional de los derechos humanos, estas dos formas de democracia se integran mediante la expresi&oacute;n "sociedad democr&aacute;tica". Para Veronique Fabre-Alibert<sup><a name="nu42"></a><a href="#num42">42</a></sup> la sociedad democr&aacute;tica, retomando lo se&ntilde;alado por el TEDH<sup><a name="nu43"></a><a href="#num43">43</a></sup>, ha sido entendida como un conjunto de tres elementos esenciales: el pluralismo<sup><a name="nu44"></a><a href="#num44">44</a></sup>, la tolerancia y el esp&iacute;ritu abierto<sup><a name="nu45"></a><a href="#num45">45</a></sup>. Esta autora define el primero como aquel que "&#91;&hellip;&#93; supone que sean tomados en cuenta las diferentes tendencias y las corrientes de ideas en una sociedad dada". Estas posturas se respaldan con algunas decisiones del TEDH que diversifican ese pluralismo al plano educativo, religioso, sindical, electoral, sexual etc.<sup><a name="nu46"></a><a href="#num46">46</a></sup>, es decir, el espacio de acci&oacute;n en una sociedad en el cual no solo debe respetarse el derecho de las mayor&iacute;as, sino tambi&eacute;n el de las minor&iacute;as.</p>      <p>Fabre-Alibert define el segundo elemento como "la l&iacute;nea de conducta que consiste en dejar vivir al semejante conforme a principios, con los cuales no se est&aacute; de acuerdo"<sup><a name="nu47"></a><a href="#num47">47</a></sup>. Esta definici&oacute;n de tolerancia se articula con la pluralidad, permitiendo que dentro del universalismo de los derechos consagrados en las convenciones regionales sobre derechos humanos se permita la posibilidad de explicar las voces disonantes que existen, respetando las limitaciones intr&iacute;nsecas e extr&iacute;nsecas en el margen nacional de apreciaci&oacute;n. La tercera condici&oacute;n para la existencia de la sociedad democr&aacute;tica es el esp&iacute;ritu abierto, es decir, la actitud de aceptaci&oacute;n que debe existir en una sociedad democr&aacute;tica. Para el TEDH, el esp&iacute;ritu abierto es otro elemento principal dentro de la democracia, categor&iacute;a que reafirma las postulas liberales que deben existir en el TEDH, sin caer en ning&uacute;n tipo fundamentalismo ideol&oacute;gico o religioso.</p>      <p>Las decisiones de las cortes regionales de derechos humanos al mismo tiempo no solo observan las medidas y las confrontan con la existencia de una sociedad democr&aacute;tica, sino que las decisiones judiciales son en s&iacute; mismas democr&aacute;ticas, teniendo en cuenta que la acci&oacute;n judicial internacional deviene de la voluntad estatal de firmar y ratificar los convenios respectivos, reconociendo voluntariamente las competencias de la cortes regionales. Esta acci&oacute;n descarta el llamado "gobierno de los jueces"<sup><a name="nu48"></a><a href="#num48">48</a></sup> dentro del &aacute;mbito internacional.</p>      <p>En s&iacute;ntesis, las cortes regionales de derechos humanos y la doctrina especializada han entendido la democracia como una elaboraci&oacute;n sist&eacute;mica que comporta aspectos formales y materiales. Esto quiere decir que "las elecciones libres no son en s&iacute; mismas suficientes y no garantizan los derechos humanos"<sup><a name="nu49"></a><a href="#num49">49</a></sup>, sino que es necesario que exista una democracia material en la cual el pluralismo y la tolerancia sean la regla y no la excepci&oacute;n. En sus pre&aacute;mbulos, tanto en la CEDH<sup><a name="nu50"></a><a href="#num50">50</a></sup> como en la CADH<sup><a name="nu51"></a><a href="#num51">51</a></sup> se exige la existencia de la democracia como elemento esencial para pertenecer a los sistemas de protecci&oacute;n de los derechos humanos. En ella, "los sistemas regionales encuentran fundamento de su existencia en la necesaria organizaci&oacute;n democr&aacute;tica"<sup><a name="nu52"></a><a href="#num52">52</a></sup>. La democracia es entendida, entonces, como el espacio en el cual se respeta el pluralismo, la tolerancia de las personas, se acatan los derechos humanos, se desarrollan las relaciones de confianza con sus instituciones y se entiende la participaci&oacute;n y "la libre discusi&oacute;n"<sup><a name="nu53"></a><a href="#num53">53</a></sup> como factor esencial de legitimidad.</p>      <p><b><i>2. Condiciones de existencia material del principio de proporcionalidad</i></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>a. Existencia de un objetivo id&oacute;neo conforme a las convenciones regionales de protecci&oacute;n de los derechos humanos</i></b></p>      <p>La existencia de un objetivo conforme a las convenciones regionales de derechos humanos tiene que ver con que las restricciones al derecho fundamental establecidas busquen uno o varios de los objetivos establecidos en los instrumentos internacionales de protecci&oacute;n de los derechos humanos. Esta postura tiene estrecha relaci&oacute;n con el art&iacute;culo 31 de la Convenci&oacute;n de Viena de 1969, donde expresa que los tratados deben interpretarse conforme a su objeto y fin. En ese orden de ideas, el objeto y fin de las CEDH y la CADH es la protecci&oacute;n de los derechos de las personas.</p>      <p>Estas alusiones tienen relaci&oacute;n justamente con el rechazo por parte de la CIDH de las abstracciones utilizadas por parte de los estados para restringir los derechos humanos. Estas medidas de restricci&oacute;n deben justificarse, lo que en muchos casos es dif&iacute;cil para el Estado.</p>      <p>No obstante lo anterior, la acci&oacute;n tanto del TEDH como de la CIDH permite inferir que existe una suerte de presunci&oacute;n de idoneidad de los estados basada en su margen de apreciaci&oacute;n. En la mayor&iacute;a de las ocasiones es aceptado por los tribunales, poniendo mayor &eacute;nfasis en el elemento necesidad que complementa el an&aacute;lisis en torno al principio de proporcionalidad.</p>      <p><b><i>b. Necesidad de la medida de restricci&oacute;n</i></b></p>      <p>La necesidad de las restricciones ha sido uno de los elementos interpretativos y como tal, condici&oacute;n del an&aacute;lisis de proporcionalidad<sup><a name="nu54"></a><a href="#num54">54</a></sup> dentro de la acci&oacute;n del TEDH y de la CIDH. Su aplicaci&oacute;n en los casos americano y europeo es dis&iacute;mil. Mientras que en el sistema europeo se estudia asoci&aacute;ndola a la existencia de una sociedad democr&aacute;tica, en el sistema interamericano no se hace un an&aacute;lisis directo sobre este tema. Solo se parte de la base de que la democracia es un elemento esencial del sistema interamericano, lo que, por ende, es tomado en cuenta por parte de la CIDH para determinar la necesidad de una medida de intervenci&oacute;n de un derecho.</p>      <p>Desde el punto de vista de la jurisprudencia desplegada por parte de las cortes regionales de protecci&oacute;n de derechos humanos, debe destacarse que fue el TEDH el encargado de liderar el debate. Es as&iacute; como este tribunal precis&oacute; que "necesarias", sin ser sin&oacute;nimo de "indispensables", implica la "existencia de una" necesidad social imperiosa" y que para que una restricci&oacute;n sea "necesaria" no es suficiente demostrar que sea "&uacute;til", "razonable" u "oportuna"<sup><a name="nu55"></a><a href="#num55">55</a></sup>. Esto quiere decir que la noci&oacute;n de necesidad no se deja al arbitrio del Estado para que en virtud de su margen nacional de apreciaci&oacute;n determine su contenido, sino, por el contrario, debe entenderse que no debe el Estado poseer ninguna alternativa de menor gravedad frente al derecho intervenido.</p>      <p><b><i>Los l&iacute;mites a la doctrina del margen nacional de apreciaci&oacute;n en el Tribunal Europeo&hellip; </i>125</b></p>      <p>En s&iacute;ntesis, la condici&oacute;n de necesidad dentro del juicio de proporcionalidad obliga al Estado a escoger la medida que busque un objetivo previsto conforme a las convenciones regionales de derechos humanos. Para que la medida sea tomada debe previamente estudiarse todos los medios alternativos de menor impacto frente al derecho restringido que conduzca a cumplir el objetivo trazado por la medida.</p>      <p><b><i>c. Existencia de una proporcionalidad en sentido estricto</i></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El juicio estricto de proporcionalidad es el &uacute;ltimo paso del an&aacute;lisis de la proporcionalidad, luego de analizar la idoneidad y la necesidad como condiciones de control al margen de apreciaci&oacute;n del Estado. En este juicio, el TEDH y la CIDH hacen un an&aacute;lisis en torno al grado de afectaci&oacute;n y al grado de protecci&oacute;n del derecho que se afect&oacute; con la medida. En t&eacute;rminos del TEDH, este an&aacute;lisis debe determinar "si la medida incriminada es proporcional frente a los objetivos buscados"<sup><a name="nu56"></a><a href="#num56">56</a></sup>.</p>      <p>El profesor Van Drooghenbroeck indica sobre la utilizaci&oacute;n de este an&aacute;lisis de la proporcionalidad en sentido estricto que "solo los intereses jur&iacute;dicamente protegidos pueden ser ponderados. La proposici&oacute;n nos parece inobjetable. Su puesta en marcha no es cosa f&aacute;cil. Lo prueban las incoherencias relativas observadas en la exclusi&oacute;n de intereses anticonvencionales, as&iacute; como en las cr&iacute;ticas que pueden suscitarse tanto en l&oacute;gica, como en derecho, la pol&iacute;tica jurisprudencial que estima como aceptable los hechos cumplidos"<sup><a name="nu57"></a><a href="#num57">57</a></sup>.</p>      <p>Tanto el TEDH como la CIDH han hecho uso de esta herramienta hermen&eacute;utica en m&uacute;ltiples ocasiones. El TEDH lo ha usado en el caso de la protecci&oacute;n de minor&iacute;as, caso en el cual ha considerado que es necesario establecer este an&aacute;lisis de proporcionalidad realizando una ponderaci&oacute;n entre los intereses jur&iacute;dicamente protegidos que se encuentren en discusi&oacute;n.</p>      <p>De lo anterior se puede concluir que el TEDH y la CIDH utilizan el control estricto de proporcionalidad para determinar si las medidas tomadas por el Estado se encuentran conformes o no con la CEDH y la CADH. Ese an&aacute;lisis permite, como se ver&aacute; en el siguiente ac&aacute;pite, comprender las limitaciones al margen de apreciaci&oacute;n del Estado en cuanto a la determinaci&oacute;n de los derechos que pertenecen a las minor&iacute;as &eacute;tnicas y culturales.</p>      <p><font size="3"><b>III. MARGEN NACIONAL DE APRECIACI&Oacute;N y CONTROL JUDICIAL EN CUANTO A LAS MINOR&Iacute;AS &Eacute;TNICAS y CULTURALES EN AM&Eacute;RICA y EUROPA: LIBERTAD DE EXPRESI&Oacute;N y DERECHO DE PROPIEDAD</b></font></p>      <p>Aunque no ahondaremos en una conceptualizaci&oacute;n rigurosa de la noci&oacute;n de minor&iacute;as, s&iacute; es necesario entender desde qu&eacute; lugar te&oacute;rico lo abordaremos. Para efecto de esta contribuci&oacute;n, las minor&iacute;as se entender&aacute;n como el conjunto de individuos cuya situaci&oacute;n se explica por dos razones concomitantes: la primera, su condici&oacute;n de inferioridad num&eacute;rica; la segunda, su posici&oacute;n no dominante en t&eacute;rminos &eacute;tnicos, religiosos o lingü&iacute;sticos dentro de la sociedad.</p>      <p>En cuanto a la calificaci&oacute;n que se les otorga en esta contribuci&oacute;n a las minor&iacute;as, debe decirse que en el caso de las "&eacute;tnicas" y "culturales" se har&aacute; referencia a los pueblos ind&iacute;genas o pueblos aut&oacute;ctonos<sup><a name="nu58"></a><a href="#num58">58</a></sup> que vehiculan a trav&eacute;s de su vida una cultura propia dentro de una comunidad mayoritaria y dominante. En el caso de Am&eacute;rica Latina, me referir&eacute; de forma exclusiva a las pueblos ind&iacute;genas por cuanto estas minor&iacute;as han tenido un enorme protagonismo en las decisiones de la CIDH. En el caso europeo har&eacute; referencia al pueblo gitano o "rom" y al pueblo minoritario "kurdo" en Turqu&iacute;a.</p>      <p>Como se se&ntilde;al&oacute; en la introducci&oacute;n, el an&aacute;lisis jurisprudencial se referir&aacute; de forma exclusiva a la violaci&oacute;n de la libertad de expresi&oacute;n y del derecho a la propiedad en consonancia con el desconocimiento del principio de no discriminaci&oacute;n. Estos dos derechos han sido abordados en ambos sistemas de protecci&oacute;n de derechos humanos, sin menoscabo de otros derechos que no ser&aacute;n tratados en este art&iacute;culo.</p>      <p>En cuanto al sistema interamericano, en el caso <i>L&oacute;pez &Aacute;lvarez contra Honduras </i>la CIDH conden&oacute; al Estado por impedir la expresi&oacute;n de los ind&iacute;genas en su lengua natal. El tribunal indic&oacute; que "que uno de los pilares de la libertad de expresi&oacute;n es precisamente el derecho a hablar, y que &eacute;ste implica necesariamente el derecho de las personas a utilizar el idioma de su elecci&oacute;n en la expresi&oacute;n de su pensamiento. La expresi&oacute;n y la difusi&oacute;n de pensamientos e ideas son indivisibles, de modo que una restricci&oacute;n de las posibilidades de divulgaci&oacute;n representa directamente, y en la misma medida, un l&iacute;mite al derecho de expresarse libremente"<sup><a name="nu59"></a><a href="#num59">59</a></sup>. En esa decisi&oacute;n el tribunal fue incisivo indicando que "trat&aacute;ndose de minor&iacute;as y grupos ind&iacute;genas la limitaci&oacute;n de uso del idioma de preferencia para expresar informaciones o ideas ser&iacute;a grave". Para la profesora Burgorgue Larsen, esta decisi&oacute;n fue un "paso m&aacute;s dentro de la valoraci&oacute;n de la CIDH que puede reivindicar ciertos grupos -esencialmente ind&iacute;genas- que se diferencian por una cultura y por una lengua"<sup><a name="nu60"></a><a href="#num60">60</a></sup>. Despu&eacute;s, la CIDH<sup><a name="nu61"></a><a href="#num61">61</a></sup> se&ntilde;al&oacute; en la opini&oacute;n consultiva n.&deg; 18 -sin corresponder a la protecci&oacute;n de minor&iacute;as &eacute;tnicas, sino culturales o nacionales- que los inmigrantes indocumentados deben gozar del derecho de beneficio de un asistente jur&iacute;dico cuando no conozcan la lengua nacional. Esta obligaci&oacute;n se enmarca en el derecho a un debido proceso y a la libertad de expresi&oacute;n.</p>      <p>En ese sentido, las manifestaciones del Estado que desconocen esos discursos ponen en duda el pluralismo que caracteriza a una sociedad democr&aacute;tica. Dentro de las conductas que han sido rechazadas por los tribunales regionales se encuentra el entrabamiento manifiesto de utilizar lenguas minoritarias<sup><a name="nu62"></a><a href="#num62">62</a></sup>. Esta acci&oacute;n parte del universalismo que se impone a las comunidades dentro del Estado<sup><a name="nu63"></a><a href="#num63">63</a></sup>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En cuanto al derecho de propiedad, los pueblos ind&iacute;genas han gozado de una importante protecci&oacute;n. Es as&iacute; como la propiedad para estos pueblos ha sido considerada "&#91;&hellip;&#93; como una tradici&oacute;n comunitaria &#91;&hellip;&#93; cuya pertenencia no se centra en un individuo sino en el grupo y su comunidad. Los ind&iacute;genas por el hecho de su propia existencia tienen derecho a vivir libremente dentro de sus propios territorios. &#91;&hellip;&#93; Para las comunidades ind&iacute;genas la relaci&oacute;n con la tierra no es meramente una cuesti&oacute;n de posesi&oacute;n y producci&oacute;n sino un elemento material y espiritual del que deben gozar plenamente, inclusive para preservar su legado cultural y transmitirlo a las generaciones futuras"<sup><a name="nu64"></a><a href="#num64">64</a></sup>.</p>      <p>Esta visi&oacute;n se ahond&oacute; cuando en el caso <i>Chitay Nech contra Guatemala</i>, del 25 de mayo de 2010, la CIDH consider&oacute; que las v&iacute;ctimas de un desplazamiento forzado de territorios eran miembros de la comunidad ind&iacute;gena maya, hecho que signific&oacute; una ruptura con unos "espacios territoriales &#91;&hellip;&#93; que constituyen un entramado de relaciones sociales, econ&oacute;micas, culturales y religiosas"<sup><a name="nu65"></a><a href="#num65">65</a></sup>. La perito en el caso Rosalina Tuyuc describi&oacute; esa especial relaci&oacute;n con sus usos y costumbres de la siguiente manera: "&#91;&hellip;&#93; la conexi&oacute;n energ&eacute;tica con la tierra tiene una importancia fundamental en la cosmovisi&oacute;n maya. &#91;&hellip;&#93; su principal conexi&oacute;n es la madre tierra. Para la cosmovisi&oacute;n de los pueblos mayas, principalmente est&aacute; la conexi&oacute;n con la tierra, con el aire, con el agua, con los bosques, y cuando uno est&aacute; fuera de la comunidad pr&aacute;cticamente no tiene esa conexi&oacute;n energ&eacute;tica"<sup><a name="nu66"></a><a href="#num66">66</a></sup>. Por &uacute;ltimo, la CIDH interviene el margen de apreciaci&oacute;n nacional indicando que debe protegerse a esa poblaci&oacute;n desplazada con medidas espec&iacute;ficas de protecci&oacute;n -l&iacute;mites intr&iacute;nsecos del margen nacional de apreciaci&oacute;n- por la condici&oacute;n de vulnerabilidad de esta poblaci&oacute;n, "por las particularidades propias de los pueblos ind&iacute;genas, as&iacute; como su derecho consuetudinario, valores, usos, y costumbres para prevenir y revertir los efectos de dicha situaci&oacute;n"<sup><a name="nu67"></a><a href="#num67">67</a></sup>.</p>      <p>La noci&oacute;n de propiedad desarrollada por la CIDH en relaci&oacute;n con los pueblos ind&iacute;genas se fundamenta en la propiedad colectiva de la tierra y en el establecimiento de un v&iacute;nculo espiritual con ella. Este alcance que el tribunal interamericano le da al derecho de propiedad de estas minor&iacute;as &eacute;tnicas no solo limita el margen de apreciaci&oacute;n del Estado, sino que lo obliga a adaptar su legislaci&oacute;n para proteger estas poblaciones y aplicar acciones afirmativas en su favor.</p>      <p>En el caso europeo, al igual que en el interamericano, se protege a las poblaciones minoritarias frente a las medidas de discriminaci&oacute;n. Empero, los grupos minoritarios no son pueblos ind&iacute;genas, sino otro tipo de minor&iacute;as. El TEDH ha condenado a m&uacute;ltiples estados por la violaci&oacute;n de derechos de las minor&iacute;as, consagrados en la CEDH en consonancia con el art&iacute;culo 14 que consagra el principio de no discriminaci&oacute;n.</p>      <p>En cuanto al derecho a la libertad de expresi&oacute;n, el TEDH en el caso del r&eacute;gimen lingü&iacute;stico belga de las escuelas conden&oacute; a B&eacute;lgica por impedir a la comunidad de ni&ntilde;os franc&oacute;fonos (wallons) acceder a las escuelas en las cuales el idioma franc&eacute;s se les ense&ntilde;a como lengua materna, lo que gener&oacute; una discriminaci&oacute;n contra esta poblaci&oacute;n atada a la libertad de expresi&oacute;n en su dimensi&oacute;n de acceso a la informaci&oacute;n. En este caso el Estado belga se vi&oacute; obligado a crear escuelas bilingües con el prop&oacute;sito de respetar la diversidad cultural dentro de ese estado<sup><a name="nu68"></a><a href="#num68">68</a></sup>. Refiri&eacute;ndose a una minor&iacute;a cultural los rom, el TEDH se ha pronunciado en dos ocasiones, tomando en consideraci&oacute;n la violaci&oacute;n al principio de no discriminaci&oacute;n y el derecho a la instrucci&oacute;n. El primero fue el caso <i>DH contra Rep&uacute;blica Checa </i>del 13 de noviembre de 2007, en el cual se conden&oacute; al Estado checo por ubicar a los ni&ntilde;os roms en escuelas para enfermos mentales. Recientemente el TEDH profiri&oacute; la sentencia <i>Orsus contra Croacia</i>, del 17 de julio de 2008, en el cual, de igual forma que en el caso checo, se conden&oacute; al Estado croata por crear clases especiales para los ni&ntilde;os de la comunidad rom.</p>      <p>Otros dos casos en los cuales vale la pena detenerse son <i>Karatas contra Turqu&iacute;a</i><sup><a name="nu69"></a><a href="#num69">69</a></sup> y <i>Ulusoy contra Turqu&iacute;a</i><sup><a name="nu70"></a><a href="#num70">70</a></sup>. En ambos se conden&oacute; al Estado turco por haber condenado al escritor Karatas por escribir un libro de poemas glorificando la resistencia kurda y en el otro por impedir la representaci&oacute;n de una obra de teatro en lengua kurda.</p>      <p>Estas decisiones del TEDH deben ser vistas en conjunto con unas pocas decisiones en las cuales otros derechos fueron analizados en concordancia con el principio de no discriminaci&oacute;n<sup><a name="nu71"></a><a href="#num71">71</a></sup>. Como lo recuerda el profesor Tavernier, "es cierto que uno puede mencionar una lista impresionante de fallos donde el TEDH aborda problemas relativos a las minor&iacute;as, sin embargo el TEDH se mantiene prudente y tiende a resolver esos problemas sin apoyarse expresamente en la problem&aacute;tica minoritaria, lo que disminuye el inter&eacute;s de las decisiones jurisprudenciales"<sup><a name="nu72"></a><a href="#num72">72</a></sup>.</p>      <p>En cuanto al otorgamiento de una pensi&oacute;n de viudedad a una mujer de la etnia rom, el TEDH en el emblem&aacute;tico caso <i>Mu&ntilde;oz D&iacute;az contra Espa&ntilde;a </i>conden&oacute; a ese estado por violaci&oacute;n del art&iacute;culo 14 en concordancia con el art&iacute;culo 1.&deg; del Protocolo 1, al negarle a esta mujer la pensi&oacute;n de viudedad por no haber demostrado el matrimonio civil o can&oacute;nico de acuerdo con el derecho espa&ntilde;ol. En el <i>cas d'esp&egrave;ce</i>, la peticionaria demostr&oacute; que ella contrajo matrimonio seg&uacute;n sus ritos gitanos, hecho insuficiente, seg&uacute;n la restrictiva visi&oacute;n judicial, para el otorgamiento de la pensi&oacute;n.</p>      <p>El TEDH consider&oacute; que "en estos casos los estados contratantes gozan de un cierto margen de apreciaci&oacute;n para determinar en qu&eacute; medida unas diferencias entre ciertas situaciones an&aacute;logas justifican distinciones de trato. La extensi&oacute;n de este margen var&iacute;a seg&uacute;n las circunstancias, los &aacute;mbitos y el contexto. As&iacute;, por ejemplo, el art&iacute;culo 14 no proh&iacute;be a un Estado miembro que trate de manera diferente para corregir 'desigualdades de hecho' entre ellas; de hecho, en ciertas circunstancias, la ausencia de un trato diferenciado para corregir una desigualdad es la que puede, sin justificaci&oacute;n objetiva y razonable, comportar violaci&oacute;n de la disposici&oacute;n en cuesti&oacute;n"<sup><a name="nu73"></a><a href="#num73">73</a></sup>.</p>      <p>El TEDH continu&oacute; indicando que frente a la protecci&oacute;n de las minor&iacute;as "ya se ha alcanzado un consenso internacional en el seno de los estados contratantes del Consejo de Europa en orden a reconocer las necesidades concretas de las minor&iacute;as y la obligaci&oacute;n de proteger su seguridad, su identidad, y su modo de vida (v&eacute;ase el p&aacute;rrafo 33 anterior, concretamente el Convenio-marco para la protecci&oacute;n de las minor&iacute;as), no solo con la finalidad de proteger los intereses de las minor&iacute;as mismas sino tambi&eacute;n para preservar la diversidad cultural que es beneficiosa a la sociedad en su conjunto"<sup><a name="nu74"></a><a href="#num74">74</a></sup>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De lo observado se puede concluir que tanto en Am&eacute;rica Latina como en Europa las minor&iacute;as &eacute;tnicas y culturales han sido objeto de protecci&oacute;n por parte de los tribunales regionales de derechos humanos. En el caso latinoamericano, la protecci&oacute;n se ha referido a los derechos de propiedad, libertad de expresi&oacute;n, circulaci&oacute;n, todos ellos atados al principio de igualdad. En el caso europeo, el TEDH ha sido reticente en aplicar de forma sistem&aacute;tica esta protecci&oacute;n, pero de su jurisprudencia se colige la protecci&oacute;n de derechos de propiedad -prestaciones sociales-, derecho a la intimidad y la libertad de expresi&oacute;n, entre otros. Esta protecci&oacute;n se ha dirigido hacia la poblaci&oacute;n rom y kurda.</p>      <p><font size="3"><b>CONSIDERACIONES FINALES</b></font></p>      <p>Los l&iacute;mites al margen nacional de apreciaci&oacute;n les permiten a los tribunales regionales de derechos humanos proteger a las minor&iacute;as &eacute;tnicas y religiosas contra la constatada discriminaci&oacute;n interna o contra la violaci&oacute;n de los derechos a la libertad de expresi&oacute;n y a la propiedad. En igual sentido, los l&iacute;mites a ese margen permiten construir un consenso en torno a la protecci&oacute;n de minor&iacute;as dentro de un estado determinado y "adaptar los ordenamientos internos a est&aacute;ndares internacionales"<sup><a name="nu75"></a><a href="#num75">75</a></sup>. Esto quiere decir que formulando est&aacute;ndares comunes de protecci&oacute;n o estableciendo consensos interpretativos se protegen diversidades nacionales que en muchas ocasiones quedan por fuera de una pretendida universalidad.</p>      <p>El presente art&iacute;culo respondi&oacute; la pregunta formulada en la parte introductoria en la medida en que los l&iacute;mites intr&iacute;nsecos y extr&iacute;nsecos al margen nacional de apreciaci&oacute;n reequilibran los derechos de las minor&iacute;as &eacute;tnicas y culturales frente a los grupos mayoritarios.</p>      <p>La acci&oacute;n de la CEDH frente a esta doctrina ha sido mucho m&aacute;s enjundiosa por la diversidad estatal del Consejo de Europa (47 pa&iacute;ses), lo que ha hecho que su elaboraci&oacute;n genere muchas m&aacute;s reflexiones. En el sistema interamericano su intervenci&oacute;n ha sido muy limitada por el n&uacute;mero de decisiones y por el consenso encontrado en el continente. Tanto en el caso de la libertad de expresi&oacute;n como en el del derecho a la propiedad, la CIDH ha puesto a prueba la doctrina en virtud de la utilizaci&oacute;n del principio de proporcionalidad. La protecci&oacute;n a las minor&iacute;as &eacute;tnicas en Am&eacute;rica latina es fruto de la construcci&oacute;n de consenso creado por el juez interamericano en torno a la protecci&oacute;n de la diversidad en nuestro continente. Una afirmaci&oacute;n que no deja de ser parad&oacute;jica en la medida en que la construcci&oacute;n de consensos universalistas ha permitido la protecci&oacute;n de realidades diversas y profundamente particulares.</p>  <hr>      <p><b>Pie de p&aacute;gina</b></p>      <p><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup> Debe indicarse que su utilizaci&oacute;n en el sistema interamericano de protecci&oacute;n de derechos humanos ha sido restringida. Inicialmente se utiliz&oacute; en la O-C n.&deg; 4 del 19 de enero de 1984.    <br> Con posterioridad, su uso de forma no expl&iacute;cita se ha acrecentado en casos sobre la libertad de expresi&oacute;n y los derechos pol&iacute;ticos. Sobre este punto, v&eacute;ase las sentencias de la CIDH, caso <i>Kimel c. Argentina</i>, sentencia de excepciones preliminares, fondo, reparaciones y costas del 2 de mayo de 2008 y el caso <i>Casta&ntilde;eda Guzm&aacute;n c. M&eacute;jico</i>, sentencia de excepciones preliminares, fondo, reparaciones y costas del 6 de agosto de 2008.    <br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> J. Garc&iacute;a Roca. <i>El margen de apreciaci&oacute;n nacional en la interpretaci&oacute;n del Convenio Europeo de derecho humanos: soberan&iacute;a e integraci&oacute;n</i>, Madrid, Thomson Reuters-Civitas, 2010, p. 377.    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup> Los profesores A. D. Olinda y C. Picheral manifiestan que la doctrina le permite precisar al &oacute;rgano de control en debida forma los l&iacute;mites respectivos en los cuales tanto &eacute;l como los estados pueden actuar (en "La th&eacute;orie de la marge d'appr&eacute;ciation dans la jurisprudence de la Convention Europ&eacute;enne des droits de l'homme", en RTDH, 1995, p. 602).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup> M. Delmas-Marty y M-L. Izorche. "Marge nationale d'appr&eacute;ciation et internationa-lisation du droit: r&eacute;flexions sur la validit&eacute; formelle d'un droit com&uacute;n pluraliste", en <i>Revue de droit de McGill </i>(2001), vol. 46, p. 925.    <br>  <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup> V&eacute;ase Olinda y Picheral. "La th&eacute;orie de la marge d'appr&eacute;ciation&hellip;", cit.    <br>  <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup> TEDH. Caso relativo a ciertos aspectos de la legislaci&oacute;n lingü&iacute;stica de la ense&ntilde;anza en B&eacute;lgica, sentencia del 23 de julio de 1968, p. 10.    <br>  <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup> TEDH. Caso <i>Lawless c. Irlanda</i>, sentencia del 15 de noviembre de 1960.    <br>  <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup> TEDH. Caso <i>De Wilde, Ooms et Versyp c. Belgica</i>, sentencia del 10 de marzo de 1972.    <br>  <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup> TEDH. Caso <i>Irlanda c. Reino Unido</i>, sentencia del 25 de enero de 1976.    <br>  <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup> Sobre este tema, v&eacute;ase M. A. Benavides. "El consenso y el margen de apreciaci&oacute;n en la protecci&oacute;n de los derechos humanos", en <i>Revista Ius Praxis</i>, Talca, a&ntilde;o 15, n.&deg; 1, 2009, pp. 295-310.    <br>  <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup> De todos modos autores como Helene Trigroudja y Ioannis Panoussis (en <i>La Cour interam&eacute;ricaine des droits de l'homme. Analyse de la jurisprudente consultative et contentieuse</i>, Bruselas, Bruylant, 2003, p. 154) consideran que el art&iacute;culo 1.&deg; de la CEDH no "simplemente" reconoce los derechos y las garant&iacute;as contenidos en la CEDH. Esta postura no debe aceptarse porque el hecho mismo de aceptar los derechos y garant&iacute;as pone de relieve una aceptaci&oacute;n de las obligaciones de respeto y de garant&iacute;a.    <br>  <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup> Para una explicaci&oacute;n del art&iacute;culo 17 de la CEDH, v&eacute;ase, P. Le Mire. "Article 17", en L. E. Pettiti, E. Decaux, P. H. Imbert. <i>La Convention Europ&eacute;enne des droits de l'homme</i>, Econ&oacute;mica, 1995, pp. 511-522.    <br>  <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup> Opini&oacute;n separada del juez Rodolfo Piza Escalante, CIDH. "Exigibilidad del derecho de rectificaci&oacute;n o respuesta". Art&iacute;culos 14.1, 1.1 y 2.&deg; de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, opini&oacute;n consultiva OC-7/86 del 29 del agosto de 1986, &sect; 23.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup> Trigroudja y Panoussis. "La Cour interam&eacute;ricaine des droits de l'homme: Analyse de la jurisprudence consultative et contentieuse", cit., p. 171.    <br>  <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup> Opini&oacute;n separada del juez H&eacute;ctor Gross Espinell, CIDH. "Exigibilidad del derecho de rectificaci&oacute;n o respuesta". Art&iacute;culos 14.1, 1.1 y 2.&deg; de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos; opini&oacute;n consultiva OC-7/86 del 29 de agosto de 1986, p&aacute;rrafo 7.&deg;.    <br>  <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup> L. Hennebel. <i>La Convention Am&eacute;ricaine des droits de l'homme "M&eacute;canismes de protection &eacute;tendue des droits et libert&eacute;s</i>, Bruselas, Bruylant, 2007, pp. 358-362.    <br>  <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup> Sobre este punto v&eacute;ase G. Ram&iacute;rez Cleves. <i>Pobreza, globalizaci&oacute;n y derecho: &aacute;mbitos global, internacional y regional de regulaci&oacute;n</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado, 2009, p. 66-82.    <br>  <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup> Sobre el derecho de propiedad en el sistema interamericano de derechos humanos, v&eacute;ase el art&iacute;culo de C. Malwe. "La protection du droit de propiet&eacute; par la Cour Interam&eacute;ricaine des droits de l'homme": <i>Salvador Chiriboga c. Equateur</i>, 6 mai, 2008, <i>Rev Trim, Droits de l'homme</i>, 78/2009 en &#91;<a href="http://www.RTDH.eu"><u>www.rtdh.eu</u></a>&#93;.    <br>  <sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup> CIDH. Caso <i>Pueblo Saramaka c. Surinam</i>, sentencia del 28 de noviembre de 2007 (excepciones preliminares, fondo, reparaciones y costas). Caso <i>de la Comunidad Moiwana vs. Surinam. Excepciones Preliminares, fondo, Reparaciones y Costas. </i>Sentencia de 15 de junio de 2005. <i>Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni</i>; <i>Caso Comunidad Ind&iacute;gena Sawho-yamaxa vs. Paraguay. fondo, Reparaciones y Costas. </i>Sentencia de 29 de marzo de 2006 y <i>Caso de la Comunidad Ind&iacute;gena Yakye Axa vs. Paraguay. fondo, Reparaciones y Costas. </i>Sentencia de 17 de junio de 2005.    <br>  <sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup> Sobre este aspecto, v&eacute;ase <i>The Limburg principles of the implementation of the international Covenant on Economic, Social and Cultural Rights </i>(1968), UN Document, 2 de octubre, 2000.    <br>  <sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup> "Art&iacute;culo 27. Suspensi&oacute;n de garant&iacute;as:</p>      <blockquote>     <p>"1. En caso de guerra, de peligro p&uacute;blico o de otra emergencia que amenace la independencia o seguridad del Estado parte, &eacute;ste podr&aacute; adoptar disposiciones que, en la medida y por el tiempo estrictamente limitados a las exigencias de la situaci&oacute;n, suspendan las obligaciones contra&iacute;das en virtud de esta Convenci&oacute;n, siempre que tales disposiciones no sean incompatibles con las dem&aacute;s obligaciones que les impone el derecho internacional y no entra&ntilde;en discriminaci&oacute;n alguna fundada en motivos de raza, color, sexo, idioma, religi&oacute;n u origen social.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>"2. La disposici&oacute;n precedente no autoriza la suspensi&oacute;n de los derechos determinados en los siguientes art&iacute;culos: 3 (Derecho al Reconocimiento de la personalidad jur&iacute;dica); 4 (Derecho a la vida); 5 (Derecho a la integridad personal); 6 (Prohibici&oacute;n de la esclavitud y servidumbre); 9 (Principio de legalidad y de retroactividad); 12 (Libertad de conciencia y de religi&oacute;n); 17 (Protecci&oacute;n a la familia); 18 (Derecho al nombre); 19 (Derechos del ni&ntilde;o); 20 (Derecho a la nacionalidad) y 23 (Derechos pol&iacute;ticos), ni de las garant&iacute;as judiciales indispensables para la protecci&oacute;n de tales derechos.</p>      <p>"3. Todo estado parte que haga uso del derecho de suspensi&oacute;n deber&aacute; informar inmediatamente a los dem&aacute;s estados partes en la presente Convenci&oacute;n, por conducto del secretario general de la Organizaci&oacute;n de los Estados Americanos, de las disposiciones cuya aplicaci&oacute;n haya suspendido, de los motivos que hayan suscitado la suspensi&oacute;n y de la fecha en que haya dado por terminada tal suspensi&oacute;n."</p> </blockquote>      <p><sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup> Sobre la teor&iacute;a de las circunstancias excepcionales, v&eacute;ase, J. F. Renucci. <i>Trait&eacute; de droit Europ&eacute;enne de droits de l'homme</i>, Par&iacute;s, lgdj, 2007, pp. 773-783. E. Decaux. <i>Crise de l'Etat de droit, droit de l'État de crise</i>, Bruylant, 1998, pp. 267 y ss. P. Duffy. "Note sur l'article 15 de la Convention europ&eacute;enne des droits de l'homme", en <i>Droits intangibles et &eacute;tats d'exception</i>, Bruylant, 1996, p. 193. Pinhero Farinha. L'article 15 de la Convention, Mel, Wiarda, Carl Heymanss, KG, 1990, p. 521. P. Tavernier. "Article 15", en Pettiti, Decaux e Imbert. <i>La Con-vention Europ&eacute;enne de droits de l'homme</i>, cit., pp. 498 y ss.    <br>  <sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup> "Art&iacute;culo 15. Derogaci&oacute;n en caso de estado de urgencia.</p>      <blockquote>     <p>"1. En caso de guerra o de otro peligro p&uacute;blico que amenace la vida de la naci&oacute;n, cualquier Alta Parte Contratante podr&aacute; tomar medidas que deroguen las obligaciones previstas en el presente Convenio en la medida estricta en que lo exija la situaci&oacute;n, y supuesto que tales medidas no est&eacute;n en contradicci&oacute;n con las otras obligaciones que dimanan del derecho internacional.</p>      <p>"2. La disposici&oacute;n precedente no autoriza ninguna derogaci&oacute;n al art&iacute;culo 2.&deg; salvo para el caso de muertes resultantes de actos l&iacute;citos de guerra, y a los art&iacute;culos 3, 4 (p&aacute;rrafo 1 ) y 7.</p>      <p>"3. Toda Alta Parte Contratante que ejerza este derecho de derogaci&oacute;n tendr&aacute; plenamente informado al Secretario general del Consejo de Europa de las medidas tomadas y de los motivos que las han inspirado Deber&aacute; igualmente informar al secretario general del Consejo de Europa de la fecha en que esas medidas hayan dejado de estar en vigor y las disposiciones del Convenio vuelvan a tener plena aplicaci&oacute;n."</p> </blockquote>      <p><sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup> Renucci, por su parte, indic&oacute; que el art&iacute;culo 15 debe comprenderse en el marco de tres condiciones: la primera, la existencia de un peligro p&uacute;blico excepcional e inminente implicando una amenaza para la naci&oacute;n; la segunda se fundamenta en que las medidas de suspensi&oacute;n deben tener un car&aacute;cter de necesidad, es decir, que sean indispensables para enfrentar el peligro; la tercera condici&oacute;n implica que las medidas deben respetar el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho humanitario. Renucci. <i>Trait&eacute; de droit Europ&eacute;enne de droits de l'homme</i>, cit., p. 774-777.    <br>  <sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup> Sobre esta manera de establecer el margen nacional de apreciaci&oacute;n frente a los derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales, el TEDH indic&oacute; en el caso <i>National and Provincial Building Society y otros c. Reino-Unido </i>23 de octubre del 1997, <i>Recopilaci&oacute;n </i>1997-vii, &sect; 80 y con posterioridad el caso <i>Mu&ntilde;oz D&iacute;az c. Espa&ntilde;a</i>, sentencia del 17 de noviembre de 2009, p&aacute;rr. 49 lo siguiente: "&#91;&hellip;&#93; Del mismo modo, se deja al Estado un amplio margen de apreciaci&oacute;n para adoptar medidas de orden general en materia econ&oacute;mica o social. Gracias a un conocimiento directo de su sociedad y sus necesidades, las autoridades nacionales se encuentran en principio mejor situadas que el juez internacional para determinar lo que es de utilidad p&uacute;blica en materia econ&oacute;mica o en materia social. El Tribunal respeta en principio la manera en que el Estado concibe los imperativos de la utilidad p&uacute;blica, salvo si su criterio aparece como 'manifiestamente desprovisto de base razonable' ".    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup> C. Bernal Pulido. <i>El derecho de los derechos</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2005, p. 133.    <br>  <sup><a name="num27"></a><a href="#nu27">27</a></sup> P . Muzny. "Principe de proportionnalit&eacute;", en J. Andriantsimbazovina et &aacute;l. <i>Dictionnaire des droits de l'homme</i>, Par&iacute;s, Puf, 2008, p. 811.    <br>  <sup><a name="num28"></a><a href="#nu28">28</a></sup> R. Arango. <i>Derechos, constitucionalismo y democracia</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2004, p. 122.    <br>  <sup><a name="num29"></a><a href="#nu29">29</a></sup> CIDH, opini&oacute;n consultiva n.&deg; 6. "Expresi&oacute;n leyes del art. 30 de la Convenci&oacute;n Americana sobre derechos humanos", 9 de mayo de 1986, par. 35.    <br>  <sup><a name="num30"></a><a href="#nu30">30</a></sup> TEDH. Caso <i>Sunday Times c. Reino Unido</i>, sentencia del 29 de abril de 1979, par. 47.    <br>  <sup><a name="num31"></a><a href="#nu31">31</a></sup> G. Cohen-Jonathan. "Transparence, democratie et effectivit&eacute; des droits fondamentaux dans la Convention europ&eacute;enne des droits de l'homme", en <i>Protection des droits de l'homme: La perspective europ&eacute;enne. M&eacute;langes &agrave; la memoire de Rovl Ryssdal</i>, Bonn, Carl Hey Manns Verlag KG, p. 258.    <br>  <sup><a name="num32"></a><a href="#nu32">32</a></sup> Informe "La democracia en Am&eacute;rica Latina. Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos", Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Buenos Aires, Alfaguara, 2004, p. 53.    <br>  <sup><a name="num33"></a><a href="#nu33">33</a></sup> V&eacute;ase Andriantsimbazovina. "L'Etat et la soci&eacute;t&eacute; d&eacute;mocratique, Libert&eacute;s, justice, tol&eacute;rance" en los <i>M&eacute;langes en hommage au doyen G&eacute;rard Cohen-Jonathan</i>, Bruylant, vol. 1, 2004, pp. 57-78.    <br>  <sup><a name="num34"></a><a href="#nu34">34</a></sup> TEDH. Caso <i>Handyside c. Royaume-Uni</i>, <i>arr&ecirc;t </i>del 7 diciembre de 1976, p&aacute;rr. 49.    <br>  <sup><a name="num35"></a><a href="#nu35">35</a></sup> TEDH. Caso <i>Lingens c. Autriche</i>, sentencia del 8 de julio de 1986 p&aacute;rr. 42.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num36"></a><a href="#nu36">36</a></sup> Informe "La democracia en Am&eacute;rica Latina. Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos", cit., p. 54.    <br>  <sup><a name="num37"></a><a href="#nu37">37</a></sup> P. Pactet y F. M&eacute;lin- Soucramanien. <i>Droit Constitutionnel</i>, 27.&ordf; ed., Par&iacute;s, Dalloz, 2008, pp. 84-85.    <br>  <sup><a name="num38"></a><a href="#nu38">38</a></sup> J. A. Garc&iacute;a Amado. <i>Filosof&iacute;a del derecho de Habermas y Luhmann</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 1997, p. 19.    <br>  <sup><a name="num39"></a><a href="#nu39">39</a></sup> Bjarne Melvevik. <i>Rawls o Habermas. Un debate de filosof&iacute;a del derecho</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2006, p. 121.    <br>  <sup><a name="num40"></a><a href="#nu40">40</a></sup> P. Rosanvallon. <i>La l&eacute;gitim&eacute; d&eacute;mocratique; Impartialit&eacute;, r&eacute;flexivit&eacute;, proximit&eacute;</i>, Seuil, 2008, pp. 347-350.    <br>  <sup><a name="num41"></a><a href="#nu41">41</a></sup> Y. L&eacute;cuyer. "Soci&eacute;t&eacute; d&eacute;mocratique", en Andriantsimbazovina et &aacute;l. <i>Dictionnaire des droits de l'homme</i>, cit., pp. 906-907.    <br>  <sup><a name="num42"></a><a href="#nu42">42</a></sup> V. Fabre-Alibert. "La notion de soci&eacute;t&eacute; democratique dans la jurisprudence de la Cour europ&eacute;enne des droits de l'homme", en <i>Revue Trimestrielle des droits de l'homme</i>, 1998, pp. 465-496.    <br>  <sup><a name="num43"></a><a href="#nu43">43</a></sup> TEDH. Caso <i>Handyside c. Reino Unido</i>, sentencia del 7 de diciembre de 1976, p&aacute;rr. 49.    <br>  <sup><a name="num44"></a><a href="#nu44">44</a></sup> El TEDH consider&oacute; que "&#91;&hellip;&#93; no hay democracia sin pluralismo". V&eacute;ase. Caso <i>Partido Comunista Unificado de Turqu&iacute;a C. Turqu&iacute;a </i>del 30 de enero de 1998, p. 43.    <br>  <sup><a name="num45"></a><a href="#nu45">45</a></sup> TEDH. Caso <i>Sunday Times c. Reino Unido</i>, sentencia del 26 de abril de 1979.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num46"></a><a href="#nu46">46</a></sup> V&eacute;ase TEDH. Caso <i>Kokinnakis c. Grecia</i>, sentencia del 25 de mayo de 1993.    <br>  <sup><a name="num47"></a><a href="#nu47">47</a></sup> Fabre-Alibert. "La notion de soci&eacute;t&eacute; democratique dans la jurisprudence de la Cour europ&eacute;enne des droits de l'homme", cit., p. 494.    <br>  <sup><a name="num48"></a><a href="#nu48">48</a></sup> Sobre este punto, v&eacute;ase el art&iacute;culo de M. Troper. "Le pouvoir judiciare et la d&eacute;mocra-tie", en <i>Libert&eacute;s, justice, tol&eacute;rance. M&eacute;langes en hommage au doyen G&eacute;rard Cohen-Jonathan</i>, vol. ii, Bruxelles, Bruylant, 2004, pp. 1571-1586.    <br>  <sup><a name="num49"></a><a href="#nu49">49</a></sup> T. van Boven. "Democratie, droits de l'homme et solidarit&eacute;", en <i>D&eacute;mocratie et droits de l'homme</i>, Strasbourg, N. P. Engel, 1990, p. 127.    <br>  <sup><a name="num50"></a><a href="#nu50">50</a></sup> En el pre&aacute;mbulo de la CEDH se lee: "Reafirmando su profunda adhesi&oacute;n a estas libertades fundamentales que constituyen las bases mismas de la justicia y de la paz en el mundo, y cuyo mantenimiento reposa esencialmente, de una parte en un r&eacute;gimen pol&iacute;tico verdaderamente democr&aacute;tico, y de otra, en una concepci&oacute;n y un respeto comunes a los derechos humanos de los cuales dependen".    <br>  <sup><a name="num51"></a><a href="#nu51">51</a></sup> En el pre&aacute;mbulo de la CADH se lee: "Consolidar en este continente, dentro del cuadro de las instituciones democr&aacute;ticas, un r&eacute;gimen de libertad personal y de justicia social, fundado en el respeto de los derechos esenciales del hombre". Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos del 22 de noviembre de 1969, en &#91;<a href="http://www.CIDH.org/Basicos/Basicos2.htm">http://www.CIDH.org/Basicos/Basicos2.htm</a>&#93;.    <br>  <sup><a name="num52"></a><a href="#nu52">52</a></sup> H. Gross Espiell. "Comisi&oacute;n et Cour Interam&eacute;ricaines", en <i>M&eacute;langes en hommage &aacute; Louis Edmond Pettti</i>, Bruselas, Bruylant, 1998, p. 441.    <br>  <sup><a name="num53"></a><a href="#nu53">53</a></sup> V&eacute;ase, P. Wachmann. "Participation, communication, pluralisme", en <i>Le droits funda-mentaux. Une nouvelle cat&eacute;gorie juridique?</i>, ajda, n.&deg; especial, julio-agosto, 1998, p. 166.    <br>  <sup><a name="num54"></a><a href="#nu54">54</a></sup> V&eacute;ase, J. P. Marguenaud. <i>La Cour Europ&eacute;enne des droits de l'homme</i>, 2.&ordf; ed., Par&iacute;s, Dalloz, 2002, p. 51.    <br>  <sup><a name="num55"></a><a href="#nu55">55</a></sup> TEDH. Caso <i>Handyside c. Reino Unido</i>, sentencia del 7 diciembre de 1976, par. 48, y el caso <i>Sunday Times c. Reino Unido</i>, sentencia del 29 de abril de 1979, par. 58.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num56"></a><a href="#nu56">56</a></sup> TEDH. Caso <i>Karaboc y otros c. Turqu&iacute;a</i>, sentencia del 15 octubre de 2002, p&aacute;rr. 40.    <br>  <sup><a name="num57"></a><a href="#nu57">57</a></sup> S. van Drooghenbroeck. <i>La proportionnalit&eacute; dans le droit de la Convention europ&eacute;enne des droits de l'homme. Prendre l'id&eacute;e simple au s&eacute;rieux</i>, Bruselas, Bruylant, 2001, p. 246.    <br>  <sup><a name="num58"></a><a href="#nu58">58</a></sup> V&eacute;ase el debate sobre la noci&oacute;n, G. Nicolau. "Minorit&eacute;s et Peuples autochtones", en Andriantsimbazovina et &aacute;l. <i>Dictionnaire des droits de l'homme</i>, cit., p. 689.    <br>  <sup><a name="num59"></a><a href="#nu59">59</a></sup> CIDH. Caso <i>L&oacute;pez &Aacute;lvarez c. Honduras</i>, sentencia del 1.&deg; de febrero de 2006, en &#91;www. corteidh.or.cr/casos.cfm&#93;.    <br>  <sup><a name="num60"></a><a href="#nu60">60</a></sup> L. Burgorgue Larsen y A.&Uacute;beda de Torres. <i>Les grandes d&eacute;cisions de la Cour Inte-ramericaine des droits de l'homme</i>, Bruxelles, Bruylant, 2008, p. 578.    <br>  <sup><a name="num61"></a><a href="#nu61">61</a></sup> CIDH, opini&oacute;n consultiva n.&deg; 18 "Condici&oacute;n jur&iacute;dica y derechos de los migrantes indocumentados", OC-18/03 del 17 septiembre del 2003 , en &#91;<a href="http://www.corteidh.or.cr/opiniones.cfm">http://www.corteidh.or.cr/opiniones.cfm</a>&#93;.    <br>  <sup><a name="num62"></a><a href="#nu62">62</a></sup> V&eacute;ase el debate entre el universalismo y el regionalismo en el tema de los derechos humanos en B. Rajagopal. <i>El derecho internacional desde abajo: el desarrollo, los movimientos sociales y la resistencia del tercer mundo</i>, Bogot&aacute;, ilsa, 2005, p. 242, y M. Giusti. "Las cr&iacute;ticas culturalistas de los derechos humanos", en <i>Justicia Global</i>, derechos humanos y responsabilidad, p. 306.    <br>  <sup><a name="num63"></a><a href="#nu63">63</a></sup> Ver Alain Fenet. <i>Le droit et les minorit&eacute;s</i>, Par&iacute;s, Schulte-Tenckhoff, 2002.    <br>  <sup><a name="num64"></a><a href="#nu64">64</a></sup> CIDH. Caso <i>Saramaka c. Surimam</i>, sentencia del 28 de noviembre de 2007, caso de la <i>Comunidad Moiwana c. Surinam</i>, sentencias del 15 de junio de 2005, caso <i>Sawhoyamaxa c. Paraguay</i>, sentencia del 26 de marzo de 2006, <i>Comunidad Yakye Axa c. Paraguay</i>, sentencia del 17 de junio de 2005, y caso <i>Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni c. Nicaragua</i>, sentencia del 31 de agosto de 2001, p&aacute;rr. 149.    <br>  <sup><a name="num65"></a><a href="#nu65">65</a></sup> CIDH. Caso <i>Chitay Nech y otros c. Guatemala</i>, sentencia del 25 de mayo de 2010 (Excepciones preliminares, fondo, reparaciones y costas), &sect; 126.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num66"></a><a href="#nu66">66</a></sup> Ib&iacute;d., p&aacute;rr. 145.    <br>  <sup><a name="num67"></a><a href="#nu67">67</a></sup> Ib&iacute;d., p&aacute;rr. 147.    <br>  <sup><a name="num68"></a><a href="#nu68">68</a></sup> TEDH. Caso sobre el r&eacute;gimen lingü&iacute;stico v. Belgique, sentencia del 23 de julio de 1968.    <br>  <sup><a name="num69"></a><a href="#nu69">69</a></sup> TEDH. Caso <i>Karatas c. Turquie</i>, sentencia del 8 de julio de 1999.    <br>  <sup><a name="num70"></a><a href="#nu70">70</a></sup> TEDH. Caso <i>Ulusoy et al c. Turquie</i>, sentencia del 3 de mayo del 2007.    <br>  <sup><a name="num71"></a><a href="#nu71">71</a></sup> Sin abordar la libertad de expresi&oacute;n de las minor&iacute;as, la TEDH se ha pronunciado sobre protecci&oacute;n a estos grupos pero frente a otros derechos. Entre las decisiones se destacan las sentencias de la TEDH en los casos <i>Chapman c. Royaume Uni</i>, del 18 de enero del 2001, en el cual se reconoci&oacute; que la vida en caravanas es parte de la forma de vida de los Roms. Empero, el tribunal europeo no profundiz&oacute; sobre el principio de la no discriminaci&oacute;n. Una &uacute;ltima decisi&oacute;n que aborda el tema de minor&iacute;as es el caso <i>Stoica c. Roumanie</i>, sentencia del 4 de marzo 2008, en el cual se conden&oacute; al Estado por tratar de forma inhumana a un ciudadano rom. Esta decisi&oacute;n confirma la l&iacute;nea de jurisprudencia establecida a trav&eacute;s del caso <i>Natchova et autres c. Bulgarie</i>, sentencia del 6 de julio de 2005 en el cual se obliga al estado a proteger de forma superior a las minor&iacute;as &eacute;tnicas.    <br>  <sup><a name="num72"></a><a href="#nu72">72</a></sup> P. Tavernier. "Quelques r&eacute;flexions sur la protection des minorit&eacute;s par la CEDH", en <i>Un droit pour des hommes libres:Études en l'honneur du professeur Alain Fenet</i>, Par&iacute;s, Lexis/Nexis, 2008, p. 256.    <br>  <sup><a name="num73"></a><a href="#nu73">73</a></sup> TEDH. Caso <i>Mu&ntilde;oz D&iacute;az c. Espa&ntilde;a</i>, sentencia del 17 de noviembre de 2009, &sect; 48.    <br>  <sup><a name="num74"></a><a href="#nu74">74</a></sup> Ib&iacute;d., &sect; 48.    <br>  <sup><a name="num75"></a><a href="#nu75">75</a></sup> P. A. Acosta. <i>Tribunal Europeo y Corte Interamericana de Derechos Humanos: &iquest;escenarios id&oacute;neos para la garant&iacute;a del derecho de acceso a la justicia internacional ?</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2008, p. 133.</p>  <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>BIBLIOGRAF&iacute;A</b></font></p>      <!-- ref --><p>Acosta, P. A . <i>Tribunal Europeo y Corte Interamericana de Derechos Humanos: &iquest;escenarios id&oacute;neos para la garant&iacute;a del derecho de acceso a la justicia internacional?</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0122-9893201100010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Andriantsimbazovina, J. "L'Etat et la soci&eacute;t&eacute; d&eacute;mocratique, Libert&eacute;s, justice, tol&eacute;rance" en los <i>M&eacute;langes en hommage au doyen G&eacute;rard Cohen-Jonathan</i>, Bruylant, vol. 1, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0122-9893201100010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Arango, R. <i>Derechos, constitucionalismo y democracia</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0122-9893201100010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Benavides, M.A. "El consenso y el margen de apreciaci&oacute;n en la protecci&oacute;n de los derechos humanos", en <i>Revista Ius Praxis</i>, Talca, a&ntilde;o 15, n.&deg; 1, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0122-9893201100010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Bernal Pulido, C. <i>El Derecho de los derechos</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0122-9893201100010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Boven, T. van. "Democratie, droits de l'homme et solidarit&eacute;", en <i>D&eacute;mocratie et droits de l'homme</i>, Strasbourg, N. P. Engel, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0122-9893201100010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Burgorgue Larsen, L. y A. &Uacute;beda de Torres. <i>Les grandes d&eacute;cisions de la Cour Interamericaine des droits de l'homme</i>, Bruxelles, Bruylant, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0122-9893201100010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Cohen-Jonathan, G. "Transparence, democratie et effectivit&eacute; des droits fondamentaux dans la Convention europ&eacute;enne des droits de l'homme", en <i>Protection des droits de l'homme: La perspective europ&eacute;enne. M&eacute;langes &agrave; la memoire de Rovl Ryssdal</i>, Bonn, Carl Hey Manns Verlag KG.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0122-9893201100010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Decaux, E. <i>Crise de l'Etat de droit, droit de l'État de crise</i>, Bruylant, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0122-9893201100010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Delmas-Marty, M. y M-L. Izorche. "Marge nationale d'appr&eacute;ciation et internationalisation du droit: r&eacute;flexions sur la validit&eacute; formelle d'un droit com&uacute;n pluraliste", en <i>Revue de droit de McGill </i>(2001), vol. 46.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0122-9893201100010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Drooghenbroeck, S. Van. <i>La proportionnalit&eacute; dans le droit de la Convention europ&eacute;enne des droits de l'homme. Prendre l'id&eacute;e simple au s&eacute;rieux</i>, Bruselas, Bruylant, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0122-9893201100010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Duffy, P. "Note sur l'article 15 de la Convention europ&eacute;enne des droits de l'homme", en <i>Droits intangibles et &eacute;tats d'exception</i>, Bruylant, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0122-9893201100010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Fabre-Alibert, V. "La notion de soci&eacute;t&eacute; democratique dans la jurisprudence de la Cour europ&eacute;enne des droits de l'homme", en <i>Revue Trimestrielle des droits de l'homme</i>, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0122-9893201100010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Fenet, A. <i>Le droit et les minorit&eacute;s</i>, Par&iacute;s, Schulte-Tenckhoff, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S0122-9893201100010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Garc&iacute;a Amado, J. A. <i>Filosof&iacute;a del derecho de Habermas y Luhmann</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0122-9893201100010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Garc&iacute;a Roca, J. <i>El margen de apreciaci&oacute;n nacional en la interpretaci&oacute;n del Convenio Europeo de derecho humanos: soberan&iacute;a e integraci&oacute;n</i>, Madrid, Thomson Reuters-Civitas, 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000224&pid=S0122-9893201100010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Gross Espiell, H. "Comisi&oacute;n et Cour Interam&eacute;ricaines", en <i>M&eacute;langes en hommage &aacute; Louis Edmond Pettti</i>, Bruselas, Bruylant, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000226&pid=S0122-9893201100010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Hennebel, L. <i>La Convention Am&eacute;ricaine des droits de l'homme "M&eacute;canismes de protection &eacute;tendue des droits et libert&eacute;s</i>, Bruselas, Bruylant.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000228&pid=S0122-9893201100010000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>L&eacute;cuyer, y. "Soci&eacute;t&eacute; d&eacute;mocratique", en J. Andriantsimbazovina et &aacute;l. <i>Dictionnaire des droits de l'homme</i>, Par&iacute;s, Puf, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000230&pid=S0122-9893201100010000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Le Mire, P. "A rticle 17", en L.E. Pettiti, E. Decaux, P.H. Imbert. <i>La Convention Europ&eacute;enne des droits de l'homme</i>, Econ&oacute;mica, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000232&pid=S0122-9893201100010000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Malwe, C. "La protection du droit de propiet&eacute; par la Cour Interam&eacute;ricaine des droits de l'homme": <i>Salvador Chiriboga c. Equateur</i>, 6 mai, 2008, <i>Rev Trim, Droits de l'homme</i>, 78/2009 en &#91;<a href="http://www.RTDH.eu">http://www.RTDH.eu</a>&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000234&pid=S0122-9893201100010000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p>Marguenaud, J.P. <i>La Cour Europ&eacute;enne des droits de l'homme</i>, 2.&ordf; ed., Par&iacute;s, Dalloz, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000236&pid=S0122-9893201100010000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Melvevik, B. <i>Rawls o Habermas. Un debate de filosof&iacute;a del derecho</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000238&pid=S0122-9893201100010000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Muzny, P. "Principe de proportionnalit&eacute;", en J. Andriantsimbazovina et &aacute;l. <i>Dictionnaire des droits de l'homme</i>, Par&iacute;s, Puf, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000240&pid=S0122-9893201100010000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Nicolau, G. "Minorit&eacute;s et Peuples autochtones ", en J. Andriantsimbazovina et &aacute;l. <i>Dictionnaire des droits de l'homme</i>, Par&iacute;s, Puf, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000242&pid=S0122-9893201100010000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Olinda, A.D. y C. Picheral. "La th&eacute;orie de la marge d'appr&eacute;ciation dans la jurisprudence de la Convention Europ&eacute;enne des droits de l'homme", en RTDH, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000244&pid=S0122-9893201100010000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Pactet, P. y F. M&eacute;lin- Soucramanien. <i>Droit Constitutionnel</i>, 27.&ordf; ed., Par&iacute;s, Dalloz, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000246&pid=S0122-9893201100010000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Rajagopal, B. <i>El derecho internacional desde abajo: el desarrollo, los movimientos sociales y la resistencia del tercer mundo</i>, Bogot&aacute;, ilsa, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000248&pid=S0122-9893201100010000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Ram&iacute;rez Cleves, G. <i>Pobreza, globalizaci&oacute;n y derecho: &aacute;mbitos global, internacional y regional de regulaci&oacute;n</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado, 200.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000250&pid=S0122-9893201100010000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Renucci, J. F. <i>Trait&eacute; de droit Europ&eacute;enne de droits de l'homme</i>, Par&iacute;s, lgdj, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000252&pid=S0122-9893201100010000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Rosanvallon, P. <i>La l&eacute;gitim&eacute; d&eacute;mocratique; Impartialit&eacute;, r&eacute;flexivit&eacute;, proximit&eacute;</i>, Seuil, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000254&pid=S0122-9893201100010000500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Tavernier, P. "Article 15", en L. E. Pettiti, E. Decaux, P.H. Imbert. <i>L a Convention Euro-p&eacute;enne des droits de l'homme</i>, Econ&oacute;mica, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000256&pid=S0122-9893201100010000500032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Tavernier, P. "Quelques r&eacute;flexions sur la protection des minorit&eacute;s par la CEDH", en <i>Un droit pour des hommes libres: Études en l'honneur du professeur Alain Fenet</i>, Par&iacute;s, Lexis/Nexis, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000258&pid=S0122-9893201100010000500033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Trigroudja, Helene y Ioannis Panoussis. <i>La Cour interam&eacute;ricaine des droits de l'homme. Analyse de la jurisprudente consultative et contentieuse</i>, Bruselas, Bruylant, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000260&pid=S0122-9893201100010000500034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Troper, M. "Le pouvoir judiciare et la d&eacute;mocratie" en <i>Libert&eacute;s, justice, tol&eacute;rance. M&eacute;langes en hommage au doyen G&eacute;rard Cohen-Jonathan</i>, vol. ii, Bruxelles, Bruylant, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000262&pid=S0122-9893201100010000500035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Wachmann, P. "Participation, communication, pluralisme", en <i>Le droits fundamentaux. Une nouvelle cat&eacute;gorie juridique?</i>, ajda, n.&deg; especial, julio-agosto, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000264&pid=S0122-9893201100010000500036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <p><b>JURISPRUDENCIA</b></p>      <p><i>De la Corte Interamericana de Derechos Humanos a. Contenciosa</i></p>      <!-- ref --><p>CIDH. Caso <i>Chitay Nech y otros c. Guatemala</i>, sentencia del 25 de mayo de 2010 (Excepciones preliminares, fondo, reparaciones y costas).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000268&pid=S0122-9893201100010000500037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>CIDH. Caso <i>Pueblo Saramaka c. Surinam</i>, sentencia del 28 de noviembre de 2007 (excepciones preliminares, fondo, reparaciones y costas).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000270&pid=S0122-9893201100010000500038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>CIDH. Caso de la <i>Comunidad Moiwana vs. Surinam. Excepciones Preliminares, fondo, Reparaciones y Costas. </i>Sentencia de 15 de junio de 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000272&pid=S0122-9893201100010000500039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>CIDH. Caso de la <i>Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni</i>; <i>Caso Comunidad Ind&iacute;gena Sawhoyamaxa vs. Paraguay. fondo, Reparaciones y Costas. </i>Sentencia de 29 de marzo de 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000274&pid=S0122-9893201100010000500040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>CIDH. Caso de la <i>Comunidad Ind&iacute;gena Yakye Axa vs. Paraguay. Fondo, Reparaciones y Costas. </i>Sentencia de 17 de junio de 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000276&pid=S0122-9893201100010000500041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>CIDH. Caso <i>L&oacute;pez &Aacute;lvarez C. Honduras</i>, sentencia del 1.&deg; de febrero de 2006, en &#91;<a href="http://www.corteidh.or.cr/casos.cfm" target="_blank">http://www.corteidh.or.cr/casos.cfm</a>&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000278&pid=S0122-9893201100010000500042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <p><b><i>b. Opiniones consultivas</i></b></p>      <!-- ref --><p>CIDH. Opini&oacute;n consultiva n.&deg; 18: "Condici&oacute;n jur&iacute;dica y derechos de los migrantes indocumentados", OC-18/03 del 17 septiembre del 2003 , en &#91;<a href="http://www.corteidh.or.cr/opiniones.cfm" target="_blank">http://www.corteidh.or.cr/opiniones.cfm</a>&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000281&pid=S0122-9893201100010000500043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>CIDH. Opini&oacute;n consultiva de Rodolfo Piza Escalante: "Exigibilidad del derecho de rectificaci&oacute;n o respuesta". Art&iacute;culos 14.1, 1.1 y 2.&deg; de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, OC-7/86 del 29 del agosto de 1986.</p>      <!-- ref --><p>CIDH. Opini&oacute;n consultiva n.&deg; 6: "Expresi&oacute;n leyes del art. 30 de la Convenci&oacute;n Americana sobre derechos humanos", 9 de mayo de 1986.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000284&pid=S0122-9893201100010000500045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <p><b><i>Del Tribunal Europeo de Derechos Humanos</i></b></p>      <!-- ref --><p>TEDH. Caso <i>Handyside c. Reino Unido</i>, sentencia del 7 diciembre de 1976.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000287&pid=S0122-9893201100010000500046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>TEDH. Caso <i>Sunday Times c. Reino Unido</i>, sentencia del 29 de abril de 1979.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000289&pid=S0122-9893201100010000500047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>TEDH. Caso <i>Karaboc y otros c. Turqu&iacute;a</i>, sentencia del 15 octubre de 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000291&pid=S0122-9893201100010000500048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>TEDH. Caso <i>Partido Comunista Unificado de Turqu&iacute;a C. Turqu&iacute;a </i>del 30 de enero de 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000293&pid=S0122-9893201100010000500049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>TEDH. Caso <i>Kokinnakis c. Grecia</i>, sentencia del 25 de mayo de 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000295&pid=S0122-9893201100010000500050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>TEDH. Caso <i>Lingens c. Autriche</i>, sentencia del 8 de julio de 1986.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000297&pid=S0122-9893201100010000500051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>TEDH. Caso relativo a ciertos aspectos de la legislaci&oacute;n lingü&iacute;stica de la ense&ntilde;anza en B&eacute;lgica, sentencia del 23 de julio de 1968.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000299&pid=S0122-9893201100010000500052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>TEDH. Caso <i>Lawless c. Irlanda</i>, sentencia del 15 de noviembre de 1960.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000301&pid=S0122-9893201100010000500053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>TEDH. Caso <i>De Wilde, Ooms et Versyp c. Belgica</i>, sentencia del 10 de marzo de 1972.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000303&pid=S0122-9893201100010000500054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>TEDH. Caso <i>Irlanda c. Reino Unido</i>, sentencia del 25 de enero de 1976.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000305&pid=S0122-9893201100010000500055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>TEDH. Caso <i>Karatas c. Turquie</i>, sentencia del 8 de julio de 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000307&pid=S0122-9893201100010000500056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>TEDH. Caso <i>Ulusoy et al c. Turquie</i>, sentencia del 3 de mayo del 2007. TEDH. Caso <i>Mu&ntilde;oz D&iacute;az c. Espa&ntilde;a</i>, sentencia del 17 de noviembre de 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000309&pid=S0122-9893201100010000500057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <p><b><i>Informes y documentos internacionales</i></b></p>      <!-- ref --><p><i>The Limburg principles of the implementation of the international Covenant on Economic, Social and Cultural Rights </i>(1968), UN Document, 2 October, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000312&pid=S0122-9893201100010000500058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Informe "La democracia en Am&eacute;rica Latina". Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Buenos Aires, Alfaguara, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000314&pid=S0122-9893201100010000500059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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