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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Colombia: un régimen presidencial bajo la tentación del parlamentarismo]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Originally inspired by the United States Constitution with adaptations to take into account local considerations, the Colombian system of government is characterised by the wide-ranging powers held by the President of the Republic. The current Constitution, drawn up in 1991, reaffirms the central role of the head of State whilst defining his powers and extends the powers of the Congress. Colombia's Constitution draws elements from several different constitutional models to produce a unique political system that combines elements of a presidential regime and a parliamentary regime.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p>    <center><b><font size="4">Colombia: un r&eacute;gimen presidencial bajo la tentaci&oacute;n del parlamentarismo</font></b><sup>**</sup></center></p>      <p>    <center><b><font size="3">Colombia: A Presidential Regime under the Temptation of Parliamentarism</font></b></center></p>      <p align="center"><b>Catherine Faivre</b><sup>*</sup></p>      <p><sup>*</sup>Abogada y doctora en derecho p&uacute;blico; actualmente es directora del servicio jur&iacute;dico de la Universidad de Savoie (France) y profesora de la Facultad de Derecho de la misma universidad (<a href="mailto:catfaivre@wanadoo.fr">catfaivre@wanadoo.fr</a>).</p>      <p><sup>**</sup>Recibido el 10 de junio del 2011. Aprobado el 27 de septiembre del 2011. Este art&iacute;culo se public&oacute; en la <i>Revue Internationale de Droit Compar&eacute;</i>, 2006-3, pp. 861-883, bajo el t&iacute;tulo "La Colombie, un r&eacute;gime pr&eacute;sidentiel en trompe-l'&oelig;il. De la tentation du r&eacute;gime parlementaire".</p>  <hr>      <p><b><font size="3">Sumario</font></b></p>      <p>I. La reorganizaci&oacute;n del ejecutivo. A. El presidente: jefe del Estado, jefe del Gobierno y autoridad administrativa suprema. 1. El presidente, representante directo del pueblo. 2. El presidente, jefe del poder ejecutivo. B. El retroceso del monocefalismo. 1. El vicepresidente. 2. Hacia el reconocimiento del concepto de Gobierno. II. Las relaciones entre el ejecutivo y el Congreso. A. La reafirmaci&oacute;n del bicameralismo. B. El desarrollo de los procedimientos de racionalizaci&oacute;n. 1. La funci&oacute;n normativa. 2. El control del ejecutivo.</p>  <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>Resumen</b></font></p>      <p>Desde el principio, inspirado en gran parte en la Constituci&oacute;n de Estados Unidos y teniendo en cuenta particularidades locales, el r&eacute;gimen institucional del Estado colombiano se caracteriza por una hipertrofia de los poderes del presidente de la Rep&uacute;blica. La Constituci&oacute;n de 1991, en vigencia, reafirma el papel central del presidente delimitando sus atribuciones y revalorizando los poderes del Congreso. Para ello, el constituyente combin&oacute; diferentes modelos constitucionales y tendi&oacute; a resaltar un sistema <i>sui generis </i>que asocia elementos del r&eacute;gimen presidencial y del parlamentario.</p>      <p><b>Palabras clave</b>: Constituci&oacute;n, r&eacute;gimen presidencial, r&eacute;gimen parlamentario.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Abstract</b></font></p>      <p>Originally inspired by the United States Constitution with adaptations to take into account local considerations, the Colombian system of government is characterised by the wide-ranging powers held by the President of the Republic. The current Constitution, drawn up in 1991, reaffirms the central role of the head of State whilst defining his powers and extends the powers of the Congress. Colombia's Constitution draws elements from several different constitutional models to produce a unique political system that combines elements of a presidential regime and a parliamentary regime.</p>      <p><b>Key words</b>: Constitution, presidential regime, parliamentary regime.</p>  <hr>      <p>La imagen de Colombia, asociada con la violencia, el tr&aacute;fico de drogas y la guerrilla, tal como es transmitida ampliamente por los medios de comunicaci&oacute;n<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>, oculta la realidad de un r&eacute;gimen constitucional que aparece, en muchos aspectos, como una excepci&oacute;n sobre el subcontinente suramericano. En efecto, a diferencia de otros estados<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>, Colombia no conoci&oacute; casi la dictadura y tuvo una estabilidad institucional importante, ya que la Constituci&oacute;n de 1886 no fue derogada sino hasta 1991.</p>      <p>Tal longevidad se debi&oacute; a la flexibilidad del texto constitucional, que permiti&oacute; realizar los <i>desiderata </i>de los gobernantes, y a las distintas adaptaciones de su texto a las evoluciones de la sociedad<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>. Sin embargo, a partir de mediados de los a&ntilde;os setenta los sucesivos presidentes de la Rep&uacute;blica no pudieron llevar a cabo sus proyectos de revisi&oacute;n, debido a la oposici&oacute;n del Congreso. El ejecutivo usaba en exceso los reg&iacute;menes de excepci&oacute;n, lo cual no generaba, sin embargo, mayor eficacia a su acci&oacute;n, y, por su parte, el Congreso adolec&iacute;a de un gran descr&eacute;dito vinculado, en particular, a la pr&aacute;ctica clientelista. Progresivamente el desequilibrio entre los poderes aument&oacute;, lo que condujo las instituciones hacia un callej&oacute;n sin salida.</p>      <p>A finales de enero de 1988, el presidente Virgilio Barco Vargas se propuso organizar un plebiscito para crear un mecanismo de revisi&oacute;n de la Constituci&oacute;n. El Partido Conservador, entonces en la oposici&oacute;n, rechaza la iniciativa. Sin embargo, despu&eacute;s de un acuerdo, se decidi&oacute; que el plebiscito ser&iacute;a sustituido por un refer&eacute;ndum convocado por el Congreso. Pero se produce nuevo fracaso con la anulaci&oacute;n de este acuerdo por el Consejo de Estado. En diciembre de 1989, inmediatamente despu&eacute;s del asesinato de tres candidatos a la Presidencia, las organizaciones estudiantiles reclaman una nueva constituci&oacute;n y proponen que se plantee el asunto de la convocatoria de una asamblea constituyente, dejando a cada elector la opci&oacute;n de deslizar una boleta suplementaria en el sobre, en las votaciones legislativas y territoriales.</p>      <p>Ante el &eacute;xito de este voto oficioso, el presidente Barco Vargas incluye, esta vez de manera oficial, el tema de la Constituyente en el escrutinio presidencial. El "s&iacute;" triunfa a pesar de una fuerte abstenci&oacute;n. Elegido presidente de la Rep&uacute;blica, C&eacute;sar Gaviria Trujillo, heredero de Luis Carlos Gal&aacute;n Sarmiento, candidato a la Presidencia asesinado, toma nota de este resultado y afirma con fuerza su voluntad de reunir una asamblea constituyente. La elecci&oacute;n de esta &uacute;ltima tiene lugar en diciembre de 1990. La composici&oacute;n de esta Constituyente refleja la voluntad del presidente de hacer de ella un instrumento de di&aacute;logo con los grupos violentos de la sociedad colombiana. As&iacute;, junto con los representantes de los partidos tradicionales se encuentran constituyentes que pertenecen al M-19 y al Ej&eacute;rcito Popular de Liberaci&oacute;n (EPL), que hab&iacute;an pasado de la guerrilla a la vida civil<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup>. M&aacute;s tarde otros dos movimientos de guerrilla (el PRT<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup> y el Frente Quint&iacute;n Lame<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup>) participaron tambi&eacute;n en la Constituyente. A estas distintas agrupaciones, que siempre hab&iacute;an combatido las instituciones, se les ofrece as&iacute; la posibilidad de participar en la creaci&oacute;n de nuevas instituciones. Esta tentativa de pacificaci&oacute;n pudo conducir a calificar el texto constitucional como tratado de paz<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El 5 de febrero de 1991 marca la apertura de la Constituyente, que se cerrar&aacute; el 4 de julio, con la entrada en vigor de la nueva Constituci&oacute;n.</p>      <p>Con sus 380 art&iacute;culos, &eacute;sta se&ntilde;ala la voluntad indiscutible de romper con el sistema o al menos con la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica anterior. Esta voluntad de ruptura se expresa en primer lugar a nivel de los principios. En este sentido la manifestaci&oacute;n m&aacute;s simb&oacute;lica de tal voluntad se traduce en el "Pre&aacute;mbulo" de la Constituci&oacute;n: Dios<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup> se menciona pero es el Pueblo soberano el que se destaca. Las instituciones son completamente laicizadas. El clero cat&oacute;lico pierde la parte fundamental de sus prerrogativas y privilegios<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup>. El jefe del Estado, s&iacute;mbolo de la unidad nacional, no puede actuar oficialmente como cat&oacute;lico. En adelante el poder presidencial y la Iglesia cat&oacute;lica se diferencian claramente. Pero, sobre todo, la Asamblea Nacional Constituyente quiso hacer del nuevo texto una verdadera Carta de Derechos Fundamentales. Se le dedican m&aacute;s de ochenta art&iacute;culos. Se proclaman el derecho a una igualdad efectiva entre los ciudadanos, el derecho al trabajo, el <i>habeas corpus</i>, la inviolabilidad de la correspondencia privada, la libertad de expresi&oacute;n, el derecho a la informaci&oacute;n, el derecho a la salud y a la seguridad social, el derecho a la educaci&oacute;n, a la vivienda, al ocio...</p>      <p>La Constituci&oacute;n reconoce tambi&eacute;n derechos espec&iacute;ficos a los distintos grupos de la sociedad, tales como los trabajadores, los ni&ntilde;os, los minusv&aacute;lidos, los ancianos y tambi&eacute;n las mujeres.</p>      <p>Adem&aacute;s el constituyente se anot&oacute; un punto importante al consagrar el multiculturalismo. As&iacute;, el art&iacute;culo 7.&deg; de la Constituci&oacute;n proclama el reconocimiento y la protecci&oacute;n de la diversidad &eacute;tnica y cultural de la naci&oacute;n. Se reservan algunos esca&ntilde;os en el Congreso para la representaci&oacute;n de las comunidades ind&iacute;genas. Si bien el castellano es la lengua oficial, el art&iacute;culo 10.&deg; precisa que las lenguas y los dialectos de los grupos &eacute;tnicos tambi&eacute;n lo son en sus territorios y que la ense&ntilde;anza que se dar&aacute; en las comunidades que gozan de sus propias tradiciones ling&uuml;&iacute;sticas ser&aacute; biling&uuml;e. La consagraci&oacute;n constitucional de estos derechos fundamentales constituye un avance considerable. No obstante, el constituyente colombiano ha considerado que tal consagraci&oacute;n, a menos de ser puramente formal, implicaba la instauraci&oacute;n de varios instrumentos jur&iacute;dicos que permitieran garantizarla de manera efectiva<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup>. y en esta perspectiva se crearon, en particular, la Corte Constitucional y la acci&oacute;n de tutela<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup>.</p>      <p>La voluntad de ruptura se manifiesta tambi&eacute;n y sobre todo por el cuestionamiento del car&aacute;cter presidencial del r&eacute;gimen pol&iacute;tico adoptado en 1810, a partir de la independencia de Espa&ntilde;a, presidencialismo que se expres&oacute; a sus anchas en la Constituci&oacute;n de 1886<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup>. Varias razones permiten explicar la elecci&oacute;n del r&eacute;gimen presidencial. Obtenida la independencia de la potencia colonial ib&eacute;rica, aqu&eacute;l aparece, debido a sus caracter&iacute;sticas, como la &uacute;nica forma de organizaci&oacute;n del poder para un estado joven y pol&iacute;ticamente<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup> fr&aacute;gil. Adem&aacute;s, la tradici&oacute;n de las monarqu&iacute;as autoritarias de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica estaba establecida, en particular, con los reg&iacute;menes de los virreyes<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup>, de lo cual deriva una fuerte personalizaci&oacute;n del poder, que un sistema presidencial puede permitir.</p>      <p>No se debe negar tampoco la influencia del modelo "bolivariano". Recordemos a t&iacute;tulo anecd&oacute;tico que Sim&oacute;n Bol&iacute;var, "el Libertador", conceb&iacute;a al presidente de la Rep&uacute;blica como "el sol que, firme en su centro, da la vida al universo".</p>      <p>Como consecuencia, el objetivo principal de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 consist&iacute;a en enmarcar las atribuciones y el papel del presidente de la Rep&uacute;blica. En este sentido, la soluci&oacute;n adoptada muestra originalidad. En efecto, lo que parec&iacute;a <i>a priori </i>deber imponerse era establecer un verdadero r&eacute;gimen presidencial y por tanto reforzar el Congreso de tal modo que se encontrara un equilibrio institucional, tal como ocurre en los Estados Unidos, modelo cl&aacute;sico del r&eacute;gimen presidencial. Ahora bien: para llegar a tal efecto la Constituyente, inspir&aacute;ndose en los reg&iacute;menes europeos, en particular los de la Quinta Rep&uacute;blica francesa y de Espa&ntilde;a<sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup>, prefiri&oacute; introducir mecanismos considerados caracter&iacute;sticos del r&eacute;gimen parlamentario. As&iacute;, la nueva Constituci&oacute;n de 1991 aparece <i>a priori </i>como una constituci&oacute;n presidencial, pero se trata de una constituci&oacute;n at&iacute;pica que se aparta del modelo presidencial cl&aacute;sico, integrando en &eacute;l elementos del r&eacute;gimen parlamentario. El r&eacute;gimen pol&iacute;tico colombiano tiende a liberarse del modelo de la Constituci&oacute;n de Philadelphia de 1787. Este proceso de "parlamentarizaci&oacute;n" del r&eacute;gimen presidencial<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup> se extendi&oacute; despu&eacute;s al Per&uacute;<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup> y a Argentina<sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup>. La redefinici&oacute;n de las funciones presidenciales es un asunto que tambi&eacute;n se plantea en Francia, en donde los debates relativos a la naturaleza m&aacute;s o menos "presidencialista" del r&eacute;gimen se atizaron con la adopci&oacute;n del quinquenio como duraci&oacute;n del mandato presidencial<sup><a name="nu19"></a><a href="#num19">19</a></sup>.</p>      <p>En Colombia existe un verdadero esfuerzo para introducir elementos consustanciales del r&eacute;gimen parlamentario con el fin de aminorar la importancia del jefe del Estado y dar m&aacute;s flexibilidad al r&eacute;gimen presidencial inicialmente establecido. La reducci&oacute;n o al menos un mejor enmarcamiento de los poderes del presidente de la Rep&uacute;blica y la revalorizaci&oacute;n de los poderes del Congreso comprueban esta voluntad. La "parlamentarizaci&oacute;n" del r&eacute;gimen pasa no solo por la reorganizaci&oacute;n del ejecutivo (I) sino tambi&eacute;n por la de las relaciones entre este poder y el Congreso (II).</p>      <p><b><font size="3">I. La reorganizaci&oacute;n del ejecutivo</font></b></p>      <p>El presidente de la Rep&uacute;blica constituye bien el elemento central del ejecutivo puesto que es, al mismo tiempo, jefe del Estado, jefe del Gobierno y autoridad administrativa suprema (A), pero la presencia de diversos elementos conduce a un relativo retroceso de la "monocefalia" del poder (B).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>A. El presidente: jefe del estado, jefe del gobierno y autoridad administrativa suprema</b></p>      <p>Uno de los elementos que contribuyen a garantizar la primac&iacute;a al presidente colombiano es incuestionablemente la elecci&oacute;n popular. Como representante directo del pueblo (1), goza de una legitimidad importante que le permite ejercer sus distintas funciones como jefe del poder ejecutivo (2).</p>      <p><i><b>1. El presidente, representante directo del pueblo</b></i></p>      <p>Se elige al presidente de la Rep&uacute;blica por sufragio universal directo a dos vueltas<sup><a name="nu20"></a><a href="#num20">20</a></sup>. La elecci&oacute;n de este m&eacute;todo de escrutinio a la francesa procede de la idea de hacer participar en la primer vuelta el mayor n&uacute;mero de movimientos pol&iacute;ticos y de suscitar la creaci&oacute;n de coaliciones en la segunda vuelta.</p>      <p>Fijada en cuatro a&ntilde;os, la duraci&oacute;n del mandato parece bastante corta. Es igual a la del presidente de los Estados Unidos pero inferior a la de los presidentes europeos<sup><a name="nu21"></a><a href="#num21">21</a></sup>. En los dem&aacute;s pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, es raro que las funciones presidenciales excedan un per&iacute;odo de seis a&ntilde;os<sup><a name="nu22"></a><a href="#num22">22</a></sup>. Generalmente se selecciona un mandato de cuatro a&ntilde;os<sup><a name="nu23"></a><a href="#num23">23</a></sup>. Tengamos en cuenta que en Colombia esta duraci&oacute;n no es propia del presidente. Es el caso de los parlamentarios as&iacute; como del procurador general de la Naci&oacute;n, de los dirigentes del Banco de la Rep&uacute;blica, del fiscal general de la Naci&oacute;n<sup><a name="nu24"></a><a href="#num24">24</a></sup> y tambi&eacute;n del defensor del Pueblo. Adem&aacute;s, en general, el inicio de sus funciones se da en el mismo per&iacute;odo. Esta concomitancia puede reforzar al ejecutivo. Este &uacute;ltimo puede as&iacute;, al menos en teor&iacute;a, beneficiarse del apoyo de un congreso y, m&aacute;s ampliamente, de una administraci&oacute;n adheridos a su causa.</p>      <p>En el nivel pol&iacute;tico, la brevedad del mandato deber&iacute;a tener como consecuencia una acci&oacute;n r&aacute;pida y eficaz del presidente colombiano. Sin embargo, esto debe ser moderado por la imposibilidad de volver a presentarse para un nuevo mandato. Esta limitaci&oacute;n, muy frecuente en las constituciones suramericanas, traduce la desconfianza respecto de la instituci&oacute;n presidencial y su preponderancia constitucionalizada. Tiene por objeto evitar toda desviaci&oacute;n demasiado autoritaria.</p>      <p>Pero esta norma acaba de ceder bajo el impulso del actual presidente &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez. En efecto, &eacute;ste lanz&oacute; un proceso de revisi&oacute;n de la Constituci&oacute;n con el fin de poder volver a presentarse ante el pueblo colombiano en las pr&oacute;ximas elecciones presidenciales, organizadas en la primavera del 2006. Despu&eacute;s de largos y vivos debates, la Corte Constitucional profiri&oacute; el 19 de octubre del 2005 una decisi&oacute;n que autorizaba la reelecci&oacute;n inmediata.</p>      <p>El presidente colombiano no es el primero en Am&eacute;rica Latina en querer modificar las normas constitucionales en su beneficio<sup><a name="nu25"></a><a href="#num25">25</a></sup>. Es necesario no asimilar este planteamiento a una disfunci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico colombiano. El &uacute;nico l&iacute;mite para el presidente es el respeto de los procedimientos de revisi&oacute;n de la Constituci&oacute;n<sup><a name="nu26"></a><a href="#num26">26</a></sup>. Si lo logra, no ser&aacute; necesariamente el sistema ideal para el futuro. La perspectiva de una reelecci&oacute;n puede llevar a reducir el tiempo de ejercicio efectivo del poder. En efecto, el presidente que se vuelve a presentar &iquest;no va a ser propenso a dedicar el &uacute;ltimo a&ntilde;o de su primer mandato a la campa&ntilde;a electoral? La prohibici&oacute;n de la reelecci&oacute;n inmediata podr&iacute;a remediar este inconveniente. Pero esta f&oacute;rmula implica m&aacute;s desventajas que ventajas. En efecto, si la reelecci&oacute;n procura alg&uacute;n beneficio, es ante todo el de la continuidad, que desaparece en caso de reelecci&oacute;n no inmediata. Al mismo tiempo, la posibilidad de una reelecci&oacute;n puede incitar al presidente, si desea evitar una desaprobaci&oacute;n por parte del pueblo, a realizar su programa con la m&aacute;xima eficacia y celeridad.</p>      <p>Los debates generados con motivo de la adopci&oacute;n reciente del quinquenio en Francia o tambi&eacute;n en los Estados Unidos a principios del siglo XX pusieron de manifiesto que no hay sistema exento de cr&iacute;ticas. S&oacute;lo la pr&aacute;ctica permite aportar eventuales correctivos a las normas constitucionales, de ah&iacute; la necesidad de poseer una constituci&oacute;n flexible o al menos semirr&iacute;gida para evitar una personalizaci&oacute;n del poder.</p>      <p>Excepto estos aspectos pr&aacute;cticos, esta revisi&oacute;n constitucional es un elemento de "presidencializaci&oacute;n" del r&eacute;gimen. Suscita un interrogante en cuanto a la independencia de las altas autoridades del Estado frente al presidente. As&iacute;, trat&aacute;ndose del Banco de la Rep&uacute;blica<sup><a name="nu27"></a><a href="#num27">27</a></sup>, el constituyente de 1991 deseaba consolidar la independencia de este organismo. Se nombra a sus dirigentes para un mandato de cuatro a&ntilde;os seg&uacute;n un calendario diferente del que se aplica al jefe del Estado. As&iacute;, en ausencia de reelecci&oacute;n, un presidente puede ser llevado a elegir como m&aacute;ximo hasta tres de los cinco miembros del equipo dirigente. El presidente Uribe V&eacute;lez ya nombr&oacute; a tres. Pero si se le reelige, podr&aacute; nombrar a los otros dos. Por lo tanto la independencia desaparecer&iacute;a.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Algo similar puede ocurrir con el fiscal general, elegido por cuatro a&ntilde;os por la Corte Suprema de Justicia a partir de una terna presentada por el presidente. La ausencia de simultaneidad entre la elecci&oacute;n presidencial y la del fiscal general significa que el presidente se somete, al menos durante una parte de su mandato, al control de una autoridad elegida por el equipo ejecutivo anterior. Con una posible reelecci&oacute;n, la independencia de esta autoridad corre el riesgo de alterarse considerablemente<sup><a name="nu28"></a><a href="#num28">28</a></sup>.</p>      <p>Esta revisi&oacute;n conducir&aacute; a un refuerzo del papel del jefe del Estado colombiano y lleva a algunos autores a temer una regresi&oacute;n<sup><a name="nu29"></a><a href="#num29">29</a></sup>. La pr&aacute;ctica pol&iacute;tica permitir&aacute; confirmar o, al contrario, desechar esta inquietud.</p>      <p>Hay que destacar que, en contra de lo que ocurre en el sistema parlamentario franc&eacute;s, las elecciones presidenciales tienen siempre lugar seg&uacute;n la misma periodicidad. El constituyente contempl&oacute; los casos de interrupci&oacute;n del mandato. Distingue la interrupci&oacute;n definitiva de la interrupci&oacute;n temporal<sup><a name="nu30"></a><a href="#num30">30</a></sup>. Sobre este punto se trata de una imitaci&oacute;n del sistema presidencial estadounidense. El vicepresidente es quien asumir&aacute; el cargo presidencial. En la hip&oacute;tesis de un impedimento definitivo del presidente, esta soluci&oacute;n permite conservar el alineamiento de la elecci&oacute;n presidencial con las elecciones parlamentarias<sup><a name="nu31"></a><a href="#num31">31</a></sup>.</p>      <p><i><b>2. El presidente, jefe del poder ejecutivo</b></i></p>      <p>Jefe del poder ejecutivo, el presidente de la Rep&uacute;blica no lo comparte con nadie. Esta situaci&oacute;n debe conferir una gran eficacia a su acci&oacute;n, al menos en teor&iacute;a.</p>      <p>En efecto, el art&iacute;culo 189 de la Constituci&oacute;n estipula que es "Jefe del Estado, Jefe del Gobierno y Suprema Autoridad Administrativa" (sic).</p>      <p>En su calidad de jefe del Estado, dirige la diplomacia colombiana. Representando a su pa&iacute;s en el &aacute;mbito internacional, el presidente celebra los tratados, nombra a los embajadores, s&oacute;lo &eacute;l puede decidir entrar en relaci&oacute;n o romper con un estado extranjero. Es innegable que tal prerrogativa puede influir considerablemente sobre el destino del Estado.</p>      <p>Como suprema autoridad administrativa, define el Plan Nacional de Desarrollo y las inversiones p&uacute;blicas.</p>      <p>Su funci&oacute;n de jefe del Gobierno implica que asume la conducta pol&iacute;tica del Estado. Debe velar por el respeto de las leyes y dispone, por otro lado, del poder reglamentario.</p>      <p>Aparte de estas atribuciones cl&aacute;sicas, el presidente es titular de prerrogativas excepcionales<sup><a name="nu32"></a><a href="#num32">32</a></sup> cuando las circunstancias mismas son excepcionales. Bajo el imperio de la Constituci&oacute;n anterior, el presidente obten&iacute;a gran parte de su fuerza de estos poderes excepcionales. Al tiempo que los conserv&oacute;, el constituyente de 1991 quiso racionalizar su uso. S&oacute;lo se suprimi&oacute; el r&eacute;gimen del estado de sitio, por haber sido aplicado y sobre todo prolongado con demasiada frecuencia m&aacute;s all&aacute; de lo necesario.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La Constituci&oacute;n contempla tres situaciones<sup><a name="nu33"></a><a href="#num33">33</a></sup>.</p>      <p>En primer lugar el estado de guerra exterior, que pone en manos del presidente, jefe de las Fuerzas Armadas, los medios de la defensa nacional; se requiere la autorizaci&oacute;n previa del Senado.</p>      <p>En segundo lugar, en caso de acontecimientos que perturban seriamente el orden econ&oacute;mico, social y ecol&oacute;gico del pa&iacute;s, el presidente puede decretar el estado de urgencia. Podr&aacute; entonces dictar decretos legislativos en los &aacute;mbitos espec&iacute;ficos por un per&iacute;odo de treinta d&iacute;as, que no puede renovarse m&aacute;s de dos veces en un a&ntilde;o. No obstante, la Corte Constitucional controlar&aacute; los decretos legislativos que hayan sido adoptados de esta manera.</p>      <p>Finalmente, la Constituci&oacute;n contempla el estado de conmoci&oacute;n interior. Se trata de una innovaci&oacute;n. El presidente no puede decretarlo sino en caso de graves disturbios del orden p&uacute;blico. No puede durar m&aacute;s de noventa d&iacute;as y es renovable solamente dos veces, la segunda con el acuerdo del Senado. Durante este per&iacute;odo se enmarca estrictamente el ejercicio de los poderes del presidente<sup><a name="nu34"></a><a href="#num34">34</a></sup>. Los decretos legislativos deben no solo referirse a los &aacute;mbitos afectados por las perturbaciones, sino tambi&eacute;n ser firmados por todos los ministros. Para evitar todo desbordamiento, la Constituci&oacute;n especifica que el ejercicio de los derechos humanos no puede suspenderse.</p>      <p>As&iacute;, el jefe de Estado no dispone de poderes prepotentes. Para hacer frente a la intensificaci&oacute;n de los ataques de la guerrilla, el presidente Samper recurri&oacute;, el 16 de agosto de 1995, al estado de conmoci&oacute;n interior<sup><a name="nu35"></a><a href="#num35">35</a></sup>. Pero la Corte Constitucional dictamin&oacute; que el recurso a este procedimiento fue inconstitucional<sup><a name="nu36"></a><a href="#num36">36</a></sup>. El presidente soport&oacute; una pesada desaprobaci&oacute;n aunque, por haber sido tard&iacute;a, la intervenci&oacute;n de la decisi&oacute;n del juez constitucional, el 18 de octubre de 1995, dej&oacute; que adoptara las medidas deseadas.</p>      <p>Por su parte, el actual presidente Uribe V&eacute;lez<sup><a name="nu37"></a><a href="#num37">37</a></sup> ya utiliz&oacute; la posibilidad de prorrogar dos veces la duraci&oacute;n del estado de conmoci&oacute;n interior. A los cuatro d&iacute;as apenas de su entrada en funciones lo decret&oacute; por primera vez. Se trataba de una consecuencia l&oacute;gica de sus promesas electorales. Uribe V&eacute;lez prometi&oacute; restablecer el orden p&uacute;blico por todos los medios a su disposici&oacute;n<sup><a name="nu38"></a><a href="#num38">38</a></sup>. Sobre este punto su l&iacute;nea pol&iacute;tica queda muy clara: el orden p&uacute;blico es el objetivo prioritario, solamente a continuaci&oacute;n vienen las libertades y el derecho. La entrada en vigor del estado de conmoci&oacute;n se funda en el ataque que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) realizaron contra el palacio presidencial el d&iacute;a de la toma de posesi&oacute;n del presidente. Con este recibimiento, la guerrilla entraba en confrontaci&oacute;n directa con el nuevo presidente. Este &uacute;ltimo reaccion&oacute; de inmediato promulgando el estado de conmoci&oacute;n interior por decreto y enfatizando la amenaza criminal y narcoterrorista.</p>      <p>La Corte Constitucional reconoci&oacute; la constitucionalidad del decreto que declaraba el estado de conmoci&oacute;n interior<sup><a name="nu39"></a><a href="#num39">39</a></sup> as&iacute; como la del decreto relativo a la primera pr&oacute;rroga<sup><a name="nu40"></a><a href="#num40">40</a></sup>, no sin haber sido antes sometida a una presi&oacute;n considerable. En efecto, el ministro del Interior y la Justicia declar&oacute; que presentaba el decreto a la Corte Constitucional por pura cortes&iacute;a, puesto que a su modo de ver &eacute;sta no ten&iacute;a ninguna competencia para conocer en la materia.</p>      <p>En esta ocasi&oacute;n el juez constitucional record&oacute; no solo su autonom&iacute;a y su independencia sino tambi&eacute;n la obligaci&oacute;n constitucional de que le sean presentados los decretos de declaraci&oacute;n de un estado de excepci&oacute;n<sup><a name="nu41"></a><a href="#num41">41</a></sup>. Por sus diversas decisiones dictadas en la materia durante el mandato de Uribe V&eacute;lez, la Corte destac&oacute; el principio seg&uacute;n el cual los sistemas de excepci&oacute;n se conciben dentro del derecho. En consecuencia, el control que ella opera no es el fruto de su capricho sino que responde a su deber de proteger la supremac&iacute;a y la integridad de la Constituci&oacute;n, inclusive en per&iacute;odos excepcionales. As&iacute;, por encima de la voluntad del ejecutivo y de la Corte, existen los principios impuestos por el constituyente.</p>      <p>En cambio el decreto relativo a la segunda pr&oacute;rroga fue declarado inconstitucional<sup><a name="nu42"></a><a href="#num42">42</a></sup>. Seg&uacute;n la Corte Constitucional, aunque el Senado haya aprobado la solicitud de pr&oacute;rroga del Gobierno, los fundamentos no eran suficientes. La Corte hizo valer la ausencia de documento que permitiera establecer los motivos en los cuales el Senado se habr&iacute;a basado para aprobar esta segunda pr&oacute;rroga. Por a&ntilde;adidura, consider&oacute; que no hab&iacute;a motivos veraces para justificar tal pr&oacute;rroga. Adoptada por cinco votos contra cuatro<sup><a name="nu43"></a><a href="#num43">43</a></sup>, esta decisi&oacute;n saca a la luz una divisi&oacute;n en la Corte acerca del respeto de las normas procesales y t&eacute;cnicas o al menos de su interpretaci&oacute;n. A pesar de esta divergencia, el conjunto de los magistrados reconoci&oacute; el car&aacute;cter fundamental del control pol&iacute;tico del Senado y record&oacute; que la Corte pose&iacute;a la competencia para establecer si este control pol&iacute;tico hab&iacute;a sido efectivo.</p>      <p>El marco de las situaciones de circunstancias excepcionales encuentra su fundamento en la voluntad de evitar, en per&iacute;odos agitados, los excesos del poder presidencial como se pudieron comprobar antes y que algunos pudieron calificar como presidencialismo "exacerbado"<sup><a name="nu44"></a><a href="#num44">44</a></sup>. En efecto, bajo el imperio de la Constituci&oacute;n de 1886 y, m&aacute;s concretamente, durante el per&iacute;odo 1949-1958, se pronunciaron m&aacute;s de diez mil decretos legislativos<sup><a name="nu45"></a><a href="#num45">45</a></sup>. Los poderes del jefe de Estado se acrecentaron de manera exagerada. Aunque el "cierre" por la fuerza del Congreso en 1949 y hasta 1958 puede explicar una parte de estas medidas, no deja por tanto de subsistir una situaci&oacute;n algo preocupante. El presidente de la Rep&uacute;blica dispone no solo del poder ejecutivo sino tambi&eacute;n del poder normativo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La Constituci&oacute;n de 1991 muestra la voluntad de devolver a estos poderes su car&aacute;cter excepcional sin por ello volverlos ineficientes<sup><a name="nu46"></a><a href="#num46">46</a></sup>. Sobre este punto el papel de la Corte Constitucional es primordial. Supo encontrar un equilibrio entre el ejercicio de los derechos y libertades y la necesidad de mantener el orden<sup><a name="nu47"></a><a href="#num47">47</a></sup>, sin vacilar en censurar al poder ejecutivo<sup><a name="nu48"></a><a href="#num48">48</a></sup>.</p>      <p>El control de la funci&oacute;n presidencial se traduce tambi&eacute;n en un relativo retroceso del monocefalismo.</p>      <p><b>B. El retroceso del monocefalismo</b></p>      <p>La estructura "monista" significa no solo que en el presidente se concentra la integridad de las competencias ejecutivas sino tambi&eacute;n que no puede existir oposici&oacute;n dentro de este ejecutivo. No obstante, el presidente dispone de auxiliares encargados de asistirlo en su tarea. Es el caso, notablemente, del vicepresidente (1). Adem&aacute;s, el funcionamiento del ejecutivo que tiende hacia el reconocimiento del concepto de Gobierno (2) puede contribuir a alejar en algo el r&eacute;gimen pol&iacute;tico colombiano del r&eacute;gimen presidencial puro.</p>      <p><i><b>1. El vicepresidente</b></i></p>      <p>Esta instituci&oacute;n, inspirada en el sistema presidencial de los Estados Unidos, no es nueva. En efecto, las distintas constituciones colombianas hasta la revisi&oacute;n constitucional de 1910 inclu&iacute;an un vicepresidente<sup><a name="nu49"></a><a href="#num49">49</a></sup>. El constituyente de 1991 no hace m&aacute;s que volver a una tradici&oacute;n<sup><a name="nu50"></a><a href="#num50">50</a></sup>. Elegido a d&uacute;o con el presidente de la Rep&uacute;blica<sup><a name="nu51"></a><a href="#num51">51</a></sup>, el vicepresidente garantiza la interinidad del presidente. Es llamado a suceder a este &uacute;ltimo en caso de ausencia en el ejercicio de sus funciones. En esta hip&oacute;tesis, el vicepresidente asumir&aacute; las funciones presidenciales hasta el t&eacute;rmino del mandato del presidente al que sustituye. Es, entonces, como en los Estados Unidos, el delf&iacute;n del presidente. Este &uacute;ltimo deber&aacute; por consiguiente velar porque este sucesor potencial est&eacute; informado de los asuntos del Estado.</p>      <p>En caso de impedimento absoluto del vicepresidente, el Congreso se re&uacute;ne a su propia iniciativa con el fin de proceder a la elecci&oacute;n de un sucesor<sup><a name="nu52"></a><a href="#num52">52</a></sup> para el per&iacute;odo restante<sup><a name="nu53"></a><a href="#num53">53</a></sup>. La Constituci&oacute;n prev&eacute; tambi&eacute;n el caso de impedimento del vicepresidente en curso de interinidad. En este caso, la primera magistratura ser&aacute; asumida por un ministro seg&uacute;n el orden establecido por la ley. Este ministro debe pertenecer al partido del presidente y permanecer&aacute; en el cargo hasta que el Congreso elija a un nuevo vicepresidente, en el plazo de treinta d&iacute;as contados desde el momento en que el poder haya quedado vacante<sup><a name="nu54"></a><a href="#num54">54</a></sup>.</p>      <p>Sin embargo, la hip&oacute;tesis de un impedimento simult&aacute;neo del vicepresidente y de todos los ministros no fue prevista por la Constituci&oacute;n. Este vac&iacute;o fue colmado mediante la Ley 5.&ordf; de 1992, que establece en su art&iacute;culo 19.3 que le corresponde al presidente del Congreso ejercer la primera magistratura hasta la elecci&oacute;n de un nuevo vicepresidente tal como est&aacute; prevista en el art&iacute;culo 203 de la Constituci&oacute;n. Pero la Corte Constitucional declar&oacute; esta disposici&oacute;n inconstitucional. Seg&uacute;n este tribunal, "&#91;...&#93; &eacute;sta es una competencia propia del constituyente y, en tanto no se ejerza, la &uacute;nica norma aplicable es el propio art&iacute;culo 203 de la Constituci&oacute;n que impone al Congreso la obligaci&oacute;n de reunirse por derecho propio para elegir vicepresidente, quien tomar&aacute; posesi&oacute;n de la Presidencia hasta el final del per&iacute;odo respectivo"<sup><a name="nu55"></a><a href="#num55">55</a></sup>. As&iacute;, no le corresponde al legislador compensar una falta del constituyente.</p>      <p>Aparte de los per&iacute;odos en los que asume la primera magistratura, el vicepresidente colombiano est&aacute; encargado de ejercer las misiones que le encomienda el presidente; tambi&eacute;n asiste a este &uacute;ltimo en el marco de la pol&iacute;tica de los derechos humanos y de la lucha contra la corrupci&oacute;n, y puede representarlo en las conferencias internacionales.</p>      <p>El vicepresidente es el &uacute;nico miembro del ejecutivo que no puede ser revocado por el presidente y no es tampoco responsable ante el Congreso.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aunque miembro del ejecutivo, el vicepresidente no pertenece al Gobierno.</p>      <p><i><b>2. Hacia el reconocimiento del concepto de Gobierno</b></i></p>      <p>Al contrario del r&eacute;gimen parlamentario en el cual el ejecutivo es bic&eacute;falo y donde el Gobierno constituye el elemento m&oacute;vil del ejecutivo<sup><a name="nu56"></a><a href="#num56">56</a></sup>, el r&eacute;gimen presidencial induce la concentraci&oacute;n de los poderes ejecutivos &uacute;nicamente en manos del presidente<sup><a name="nu57"></a><a href="#num57">57</a></sup>.</p>      <p>Ahora bien: los debates de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 opusieron los partidarios de un concepto de Gobierno <i>stricto sensu </i>de tipo parlamentario con los defensores de un r&eacute;gimen presidencial estricto. Como consecuencia de estos debates, la Constituci&oacute;n colombiana no est&aacute;, sobre este aspecto, desprovista de ambig&uuml;edad.</p>      <p>Los art&iacute;culos 200 y 201, dedicados espec&iacute;ficamente al Gobierno, se insertan en el t&iacute;tulo relativo al poder ejecutivo en un cap&iacute;tulo titulado "Del gobierno", distinto del que se refiere al presidente de la Rep&uacute;blica. El art&iacute;culo 115 establece que el gobierno est&aacute; conformado por el presidente de la Rep&uacute;blica, los ministros y los directores de los departamentos administrativos<sup><a name="nu58"></a><a href="#num58">58</a></sup>.</p>      <p>Varias otras disposiciones mencionan el t&eacute;rmino "Gobierno" haciendo por cierto hincapi&eacute; en la supremac&iacute;a presidencial. El constituyente recuerda en sucesivas ocasiones la calidad de jefe del Gobierno del presidente.</p>      <p>Esta presentaci&oacute;n contribuye a mantener la confusi&oacute;n sobre la estructura del ejecutivo colombiano. Al tiempo que reafirma los principios de la teor&iacute;a presidencial, el constituyente deja augurar una evoluci&oacute;n hacia la instauraci&oacute;n de una bicefalia en el ejecutivo.</p>      <p>El concepto de Gobierno acarrea en principio la existencia de un Consejo de Ministros. Como la Constituci&oacute;n de 1886, la de 1991 calla sobre el concepto de Consejo de Ministros. Sin embargo, en la pr&aacute;ctica el Consejo de Ministros posee cierta consistencia. Es necesario referirse a una ley de 1923 para encontrar rastro de sus modalidades de funcionamiento. El presidente de la Rep&uacute;blica y sus ministros son miembros. El secretario general de la Presidencia as&iacute; como los dem&aacute;s secretarios participan tambi&eacute;n. La ley establece una distinci&oacute;n entre las funciones decisorias y las consultivas. El Consejo de Ministros puede deliberar con s&oacute;lo un tercio de sus miembros, pero se exige un qu&oacute;rum fijado en la mayor&iacute;a absoluta para la aprobaci&oacute;n de una decisi&oacute;n.</p>      <p>Se plantea entonces la pregunta de la compatibilidad de esta manifestaci&oacute;n, emanaci&oacute;n de un gobierno colegial, con el r&eacute;gimen presidencial.</p>      <p>En efecto, el presidente puede someter un texto a votaci&oacute;n en cumplimiento de los procedimientos y quedar en minor&iacute;a. En el marco de un r&eacute;gimen parlamentario el acaecimiento de tal situaci&oacute;n se explica por la organizaci&oacute;n del Gobierno en torno del primer ministro, el que corresponde al <i>primus inter pares</i>. Adem&aacute;s, existe el principio seg&uacute;n el cual el poder ejecutivo se comparte en la cumbre.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En cambio, en el marco de un r&eacute;gimen que se afirma como presidencial, el poder ejecutivo no se comparte. El presidente dispone de la autoridad suprema con el riesgo de llegar a situaciones por lo menos sorprendentes. A este respecto la actitud del presidente estadounidense Lincoln es significativa<sup><a name="nu59"></a><a href="#num59">59</a></sup>. Despu&eacute;s de haber sido puesto en minor&iacute;a por sus secretarios, no tuvo otra reacci&oacute;n que la de hacer valer la primac&iacute;a de su voto contra la mayor&iacute;a. El Gobierno existe &uacute;nicamente por voluntad del presidente, quien tiene, solo, el poder de decisi&oacute;n.</p>      <p>Por lo tanto, la posibilidad de ser puesto en minor&iacute;a por los otros miembros del Consejo parece corresponder m&aacute;s bien a una l&oacute;gica parlamentaria.</p>      <p>La primac&iacute;a del presidente colombiano se traduce tambi&eacute;n en la facultad que tiene de revocar y nombrar los ministros sin tener que consultar a los parlamentarios<sup><a name="nu60"></a><a href="#num60">60</a></sup>. Pero, seg&uacute;n el p&aacute;rrafo 3 del art&iacute;culo 115 de la Constituci&oacute;n, los actos del presidente deben ser suscritos por los ministros competentes, en una formulaci&oacute;n bastante cercana a la del art&iacute;culo 19 de la Constituci&oacute;n francesa de 1958<sup><a name="nu61"></a><a href="#num61">61</a></sup>. Sin embargo, los actos m&aacute;s importantes que decreta como jefe de Estado y autoridad administrativa suprema se eximen de esta exigencia.</p>      <p>Una evidencia se impone. El papel del Consejo de Ministros no debe buscarse en sus competencias para la toma de decisiones sistem&aacute;ticamente de consenso. Act&uacute;a como un &oacute;rgano de coordinaci&oacute;n a nivel administrativo y pol&iacute;tico determinando las distintas orientaciones. Sin embargo, el concepto de Gobierno que parece surgir del texto constitucional puede tender a disminuir a un plazo m&aacute;s o menos largo el poder personal del presidente de la Rep&uacute;blica.</p>      <p><b><font size="3">II. Las relaciones entre el ejecutivo y el congreso</font></b></p>      <p>En materia constitucional, las modalidades de las relaciones entre el ejecutivo y el legislativo permiten determinar la naturaleza parlamentaria o presidencial del r&eacute;gimen pol&iacute;tico.</p>      <p>Al desarrollar las normas del &oacute;rgano legislativo antes que las del ejecutivo, el constituyente colombiano indica claramente su voluntad de revalorizar el Congreso en detrimento del ejecutivo y m&aacute;s concretamente del presidente de la Rep&uacute;blica. Las disposiciones constitucionales confirman este planteamiento. Se reafirma el bicameralismo (A) y se introducen procedimientos de racionalizaci&oacute;n (B).</p>      <p><b>A. La reafirmaci&oacute;n del Bicameralismo</b></p>      <p>El bicameralismo no es un criterio de calificaci&oacute;n del r&eacute;gimen presidencial ni del r&eacute;gimen parlamentario. As&iacute;, en el caso de figura del r&eacute;gimen presidencial, Argentina posee un congreso bicameral<sup><a name="nu62"></a><a href="#num62">62</a></sup>, pero tal no es el caso del Per&uacute;, que dispone de un congreso monocameral<sup><a name="nu63"></a><a href="#num63">63</a></sup>. Esta observaci&oacute;n es tambi&eacute;n v&aacute;lida cuando se trata del r&eacute;gimen parlamentario. Si bien el Parlamento franc&eacute;s est&aacute; conformado por dos c&aacute;maras<sup><a name="nu64"></a><a href="#num64">64</a></sup>, el Parlamento liban&eacute;s posee una sola<sup><a name="nu65"></a><a href="#num65">65</a></sup>.</p>      <p>Hist&oacute;ricamente el bicameralismo cumple dos objetivos. Por una parte, garantiza la representaci&oacute;n de los estados federados en los estados federales. Es el ejemplo de los Estados Unidos con la Constituci&oacute;n de 1787<sup><a name="nu66"></a><a href="#num66">66</a></sup>. Por otra parte, permite una divisi&oacute;n del poder en favor de una clase social. Es el modelo brit&aacute;nico con la C&aacute;mara de los Lores. Si el primer modelo subsiste, en cambio el segundo, fruto de una herencia hist&oacute;rica, ha ca&iacute;do en desuso<sup><a name="nu67"></a><a href="#num67">67</a></sup>. Hoy la escogencia del bicameralismo debe relacionarse principalmente con el proceso de descentralizaci&oacute;n en el cual un buen n&uacute;mero de estados se comprometieron, entre los cuales Colombia. Adem&aacute;s, el bicameralismo tiene raz&oacute;n de ser s&oacute;lo cuando las dos c&aacute;maras no cumplen con la misma representatividad<sup><a name="nu68"></a><a href="#num68">68</a></sup>. Bicameral, el Congreso colombiano est&aacute; conformado por la C&aacute;mara de Representantes y el Senado.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La Asamblea Nacional Constituyente realiz&oacute; una reforma electoral importante<sup><a name="nu69"></a><a href="#num69">69</a></sup> que toca todos los procedimientos electorales. Las principales innovaciones son: el uso obligatorio de la papeleta de votaci&oacute;n para todos los escrutinios, la prohibici&oacute;n de c&uacute;mulo de mandatos as&iacute; como de listas de suplentes.</p>      <p>Adem&aacute;s, se implement&oacute; una serie de disposiciones contra las pr&aacute;cticas abusivas del Congreso. Es el caso de la prohibici&oacute;n de los subsidios y ayudas concedidos por el Congreso a los particulares y financiadas por fondos p&uacute;blicos<sup><a name="nu70"></a><a href="#num70">70</a></sup> o tambi&eacute;n de la instauraci&oacute;n de un sistema de incompatibilidades<sup><a name="nu71"></a><a href="#num71">71</a></sup>. M&aacute;s significativa es la supresi&oacute;n de la inmunidad parlamentaria, que era un obst&aacute;culo a toda demanda jurisdiccional contra los miembros del Congreso, no solamente durante su mandato, sino aun alg&uacute;n tiempo despu&eacute;s. En adelante la Corte Suprema de Justicia es la &uacute;nica competente para juzgar los delitos cometidos<sup><a name="nu72"></a><a href="#num72">72</a></sup>.</p>      <p>Se modific&oacute; tambi&eacute;n el m&eacute;todo de elecci&oacute;n de los parlamentarios. La Constituci&oacute;n prev&eacute; dos tipos de escrutinio diferentes. La elecci&oacute;n al Senado se realiza con el sistema proporcional en el marco de dos circunscripciones, una nacional, que comprende cien esca&ntilde;os, y una especial, que implica dos esca&ntilde;os para las minor&iacute;as &eacute;tnicas<sup><a name="nu73"></a><a href="#num73">73</a></sup>.</p>      <p>En la C&aacute;mara de Representantes, los 161 representantes son elegidos por el sistema proporcional, en el marco de circunscripciones territoriales<sup><a name="nu74"></a><a href="#num74">74</a></sup>. La Constituci&oacute;n prev&eacute; la posibilidad de crear circunscripciones especiales con el fin de garantizar la representaci&oacute;n de algunas minor&iacute;as y de los colombianos del extranjero.</p>      <p>Si bien la elecci&oacute;n de una circunscripci&oacute;n nacional para las votaciones del Senado pudo criticarse porque pod&iacute;a impedir que los departamentos con escasa poblaci&oacute;n obtuviesen una representaci&oacute;n, la situaci&oacute;n se plantea de otra manera para la C&aacute;mara de Representantes. El hecho de que las circunscripciones locales est&eacute;n representadas por un n&uacute;mero id&eacute;ntico de representantes traduce la importancia similar reconocida a cada circunscripci&oacute;n, sea cual sea su particularidad. Desde el estricto punto de vista pol&iacute;tico, tal sistema refuerza el peso de los partidos mejor representados en las circunscripciones menos pobladas. Los esfuerzos de la Asamblea Nacional Constituyente por que se crearan nuevas formaciones pol&iacute;ticas<sup><a name="nu75"></a><a href="#num75">75</a></sup> no fueron vanos. De hecho, las elecciones que se han presentado desde la adopci&oacute;n de la nueva Constituci&oacute;n, al tiempo que han confirmado la importancia del Partido Liberal y del Partido Conservador, partidos tradicionales, que han dominado en buena medida la escena pol&iacute;tica desde el siglo XIX<sup><a name="nu76"></a><a href="#num76">76</a></sup>, han mostrado el surgimiento de nuevos movimientos pol&iacute;ticos que hoy tienden a arraigarse en la vida pol&iacute;tica. Citemos los casos de las agrupaciones de la "U", del partido Cambio Radical o del Polo Democr&aacute;tico Alternativo.</p>      <p>El car&aacute;cter universal, directo y secreto del sufragio conduce a poner al presidente y a los miembros del Congreso en igualdad de condiciones desde el punto de vista de la legitimidad. Son los representantes de la naci&oacute;n. No obstante, la introducci&oacute;n de mecanismos de racionalizaci&oacute;n conduce a un refuerzo del papel de los parlamentarios.</p>      <p><b>B. El desarrollo de los procedimientos de racionalizaci&oacute;n</b></p>      <p>El constituyente colombiano implant&oacute; una nueva distribuci&oacute;n de las competencias, racionalizando no solo la funci&oacute;n normativa (1) sino tambi&eacute;n la funci&oacute;n de control del ejecutivo ejercida por el Congreso (2).</p>      <p><i><b>1. La funci&oacute;n normativa</b></i></p>      <p>Los parlamentarios y el Gobierno disponen de la iniciativa legislativa as&iacute; como de su contraparte, el derecho de enmienda.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El constituyente colombiano demostr&oacute; una determinada audacia al reconocerles la iniciativa legislativa a la Corte Constitucional, al Consejo Superior de la Magistratura, a la Corte Suprema de Justicia, al Consejo de Estado, al Consejo Nacional Electoral, al procurador general de la Naci&oacute;n, al contralor general de la Rep&uacute;blica<sup><a name="nu77"></a><a href="#num77">77</a></sup>, al fiscal general de la Naci&oacute;n<sup><a name="nu78"></a><a href="#num78">78</a></sup> y al defensor del Pueblo<sup><a name="nu79"></a><a href="#num79">79</a></sup>, para los &aacute;mbitos relativos a sus respectivas funciones.</p>      <p>As&iacute; mismo, y m&aacute;s cl&aacute;sicamente, existe una iniciativa popular<sup><a name="nu80"></a><a href="#num80">80</a></sup>. Numerosos son los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina que la han consagrado. En su ejercicio hay algunas limitaciones<sup><a name="nu81"></a><a href="#num81">81</a></sup>. Trat&aacute;ndose de Colombia, la iniciativa popular se aplica no solo al &aacute;mbito legislativo cl&aacute;sico sino tambi&eacute;n al &aacute;mbito constitucional.</p>      <p>El desarrollo del procedimiento de aprobaci&oacute;n de la ley resalta la importancia que se les reconoce a los parlamentarios. Despu&eacute;s de haber sido publicado en la <i>Gaceta del Congreso</i>, el proyecto de ley se examina en comisi&oacute;n. El texto debe adoptarse en primera lectura por la comisi&oacute;n de cada c&aacute;mara en t&eacute;rminos id&eacute;nticos de acuerdo con los principios que regulan el bicameralismo igualitario.</p>      <p>Al t&eacute;rmino de un plazo de al menos ocho d&iacute;as, se presenta en segunda lectura delante de una de las dos c&aacute;maras. Un plazo m&iacute;nimo de 15 d&iacute;as es requerido entre su adopci&oacute;n por una c&aacute;mara y su presentaci&oacute;n ante la otra. El texto debe adoptarse en t&eacute;rminos id&eacute;nticos. En caso de desacuerdo, se re&uacute;ne a una comisi&oacute;n mixta con el fin de redactar un texto de compromiso<sup><a name="nu82"></a><a href="#num82">82</a></sup>. Esta fase procesal no deja sin recordar el mecanismo de la Comisi&oacute;n Mixta Paritaria, tal como lo organiza el art&iacute;culo 45 de la Constituci&oacute;n francesa de 1958.</p>      <p>Despu&eacute;s de este procedimiento el texto es promulgado por el presidente de la Rep&uacute;blica. Este &uacute;ltimo puede negarse a promulgar la ley votada por el Congreso si la considera inconstitucional. El texto regresa entonces a la c&aacute;mara de origen. Si el texto se vota de nuevo sin modificaci&oacute;n, se somete a la Corte Constitucional, tribunal que dispone de un plazo de seis d&iacute;as para resolver. Si el texto se considera conforme a la Constituci&oacute;n, el presidente de la Rep&uacute;blica deber&aacute; proceder a su promulgaci&oacute;n. Si no lo hace, el texto podr&aacute; ser adoptado por las dos c&aacute;maras, pero por mayor&iacute;a absoluta. Este procedimiento tiene el objetivo de obligar al presidente de la Rep&uacute;blica a promulgar la ley. En caso de que &eacute;ste se niegue a hacerlo, le corresponde al presidente del Congreso promulgar la ley<sup><a name="nu83"></a><a href="#num83">83</a></sup>.</p>      <p>La voluntad de restringir las competencias del poder ejecutivo en materia legislativa condujo el constituyente a reservar s&oacute;lo al Congreso la posibilidad de intervenir sobre temas tan importantes como las libertades p&uacute;blicas, la administraci&oacute;n de la justicia, la organizaci&oacute;n y el r&eacute;gimen de los partidos pol&iacute;ticos, los mecanismos de participaci&oacute;n ciudadana, los estados de excepci&oacute;n y la igualdad electoral entre los candidatos a la Presidencia de la Rep&uacute;blica<sup><a name="nu84"></a><a href="#num84">84</a></sup>.</p>      <p>La Corte Constitucional debe emitir una declaraci&oacute;n previa de conformidad con la Constituci&oacute;n de los proyectos de ley presentados.</p>      <p>La aprobaci&oacute;n y la modificaci&oacute;n de dichas leyes exigen una votaci&oacute;n por mayor&iacute;a absoluta de los miembros del Congreso<sup><a name="nu85"></a><a href="#num85">85</a></sup>.</p>      <p>Con el fin de hacer fracasar cualquier intento del poder ejecutivo para apoderarse de esta competencia, le est&aacute; expresamente prohibido al presidente de la Rep&uacute;blica utilizar los poderes excepcionales con el fin de emitir leyes estatutarias<sup><a name="nu86"></a><a href="#num86">86</a></sup>.</p>      <p>Sin embargo, el bicameralismo igualitario no es enteramente respetado cuando se trata de los proyectos de ley de finanzas, los cuales deben someterse en primer lugar a la C&aacute;mara de Representantes<sup><a name="nu87"></a><a href="#num87">87</a></sup>, as&iacute; como de los proyectos de ley relativos a las relaciones internacionales, presentados por su parte al Senado.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La revalorizaci&oacute;n del Congreso en detrimento del ejecutivo es perceptible tambi&eacute;n en el marco de su funci&oacute;n de control.</p>      <p><i><b>2. El control del ejecutivo</b></i></p>      <p>En principio las modalidades de control difieren seg&uacute;n se consideren en el marco de un r&eacute;gimen presidencial o de un r&eacute;gimen parlamentario. En efecto, en el primer caso el ejecutivo y el legislativo se hacen contrapeso en ausencia de la responsabilidad pol&iacute;tica y del derecho de disoluci&oacute;n. En cambio, en la segunda hip&oacute;tesis los parlamentarios pueden derrocar al Gobierno rechaz&aacute;ndole su confianza o adoptando una moci&oacute;n de censura.</p>      <p>Desde el punto de vista de la teor&iacute;a constitucional, ambos modelos son admisibles. La pr&aacute;ctica colombiana resulta ser m&aacute;s moderada. Tras instaurar el modelo presidencial, el constituyente colombiano estableci&oacute; varios procedimientos que permiten a los parlamentarios ejercer un control sobre el ejecutivo.</p>      <p>Despu&eacute;s de haber reconocido la existencia de un gobierno<sup><a name="nu88"></a><a href="#num88">88</a></sup>, el constituyente define una responsabilidad pol&iacute;tica ministerial. Esta prerrogativa se le reconoce no solamente a la C&aacute;mara de Representantes sino tambi&eacute;n al Senado, lo cual consolida el bicameralismo igualitario.</p>      <p>As&iacute;, un d&eacute;cimo de los miembros de cada c&aacute;mara puede proponer una moci&oacute;n de censura contra uno o m&aacute;s ministros. La adopci&oacute;n de &eacute;sta requiere una votaci&oacute;n por mayor&iacute;a absoluta de cada c&aacute;mara. Semejante procedimiento establece indudablemente la existencia de una influencia del r&eacute;gimen parlamentario. Sin embargo, no se trata de una responsabilidad colectiva sino de una individual<sup><a name="nu89"></a><a href="#num89">89</a></sup>. Al respecto sobra recordar que al principio el r&eacute;gimen parlamentario brit&aacute;nico admit&iacute;a una responsabilidad ministerial individual que se derivaba del procedimiento de <i>impeachment</i><sup><a name="nu90"></a><a href="#num90">90</a></sup>. En este sentido Colombia retoma los principios fundadores.</p>      <p>En la pr&aacute;ctica este procedimiento no conoci&oacute; concretizaci&oacute;n, lo que limita su alcance. El presidente Andr&eacute;s Pastrana Arango (1998-2002) contuvo la efectividad del control pol&iacute;tico por los parlamentarios aceptando la dimisi&oacute;n del ministro del Interior antes de la aprobaci&oacute;n de la moci&oacute;n de censura. Sin embargo, la eficacia de un procedimiento no necesariamente se mide por el n&uacute;mero de sus utilizaciones. As&iacute;, en Francia, bajo la Quinta Rep&uacute;blica, se adopt&oacute; una sola moci&oacute;n de censura, contra el gobierno Pompidou, en 1962.</p>      <p>El Senado dispone tambi&eacute;n de la posibilidad de convocar a los ministros<sup><a name="nu91"></a><a href="#num91">91</a></sup> con el fin de obtener explicaciones sobre sus actividades. Es m&aacute;s: los ministros deben presentar un informe anual dentro de los quince d&iacute;as que siguen a la apertura de la legislatura con el fin de dar a conocer los proyectos que se proponen realizar. Tambi&eacute;n se someten a esta obligaci&oacute;n el procurador general de la Naci&oacute;n<sup><a name="nu92"></a><a href="#num92">92</a></sup>,  el defensor del Pueblo<sup><a name="nu93"></a><a href="#num93">93</a></sup>, el contralor general de la Rep&uacute;blica<sup><a name="nu94"></a><a href="#num94">94</a></sup>, los directores de departamento y el Banco de la Rep&uacute;blica<sup><a name="nu95"></a><a href="#num95">95</a></sup>.</p>      <p>El derecho de fiscalizaci&oacute;n de la C&aacute;mara Alta sobre la alta administraci&oacute;n colombiana se acompa&ntilde;a de funciones m&aacute;s cl&aacute;sicas.</p>      <p>Como en los Estados Unidos, el Senado colombiano es exclusivamente competente para autorizar la declaraci&oacute;n de guerra a pesar de que el comandante de las Fuerzas Armadas es el presidente.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es el Senado el que resuelve la situaci&oacute;n en caso de vacancia del poder ejecutivo. Se pronuncia sobre la renuncia del presidente de la Rep&uacute;blica as&iacute; como sobre la del vicepresidente, les autoriza ausentarse temporalmente de sus funciones y constata la vacancia del poder. Puede tambi&eacute;n declararlos en estado de incapacidad f&iacute;sica permanente.</p>      <p>Adem&aacute;s, en los reg&iacute;menes presidenciales es frecuente que una de las dos c&aacute;maras participe, sola o con la otra, en el juicio del jefe de Estado. Tal es el caso en los Estados Unidos con el procedimiento del <i>impeachment</i>.</p>      <p>De la misma manera, el Senado colombiano es competente para juzgar acusaciones dirigidas por la C&aacute;mara de Representantes contra el presidente de la Rep&uacute;blica o el que cumple su interinidad. Sin embargo sus poderes jurisdiccionales van mucho m&aacute;s all&aacute; de esta funci&oacute;n cl&aacute;sica: su competencia se extiende a los miembros de la Corte Constitucional, de la Corte Suprema, del Consejo de Estado, del Consejo Superior de la Magistratura y del fiscal general de la Naci&oacute;n. A este respecto Colombia no es un caso aislado. As&iacute;, los senados de Uruguay, Paraguay y Chile disponen de poderes comparables. Estos ejemplos tienden a demostrar el surgimiento de un modelo latinoamericano.</p>      <p>En prolongaci&oacute;n de esta prerrogativa, parece conveniente vincular la obligaci&oacute;n que tienen los ex presidentes de la Rep&uacute;blica de recibir la autorizaci&oacute;n del Senado cuando desean salir del territorio nacional durante el a&ntilde;o que sigue el final de su mandato. El constituyente colombiano quiso sin duda cortar cualquier fuga de antiguos titulares de las funciones ejecutivas, deseosos de sustraerse de investigaciones lanzadas en su contra.</p>      <p>Este procedimiento se inscribe dentro de la evoluci&oacute;n del constitucionalismo latinoamericano, que concibe la responsabilidad penal del jefe del Estado como un verdadero instrumento de limitaci&oacute;n del ejecutivo<sup><a name="nu96"></a><a href="#num96">96</a></sup> y, m&aacute;s ampliamente, de saneamiento del sistema institucional.</p>      <p>Este estudio subraya la evoluci&oacute;n del r&eacute;gimen presidencial colombiano. Si se presenta el r&eacute;gimen presidencial como un r&eacute;gimen de separaci&oacute;n estricta de los poderes, conviene constatar que tal no es el caso en Colombia. El presidente sigue siendo una pieza maestra del sistema institucional, pero los contrapoderes son reales. Hay que reconocer que al igual que existen varios tipos de reg&iacute;menes parlamentarios, no existe un r&eacute;gimen presidencial &uacute;nico.</p>      <p>Es posible trazar un paralelo entre la situaci&oacute;n colombiana y la situaci&oacute;n francesa. En ambos casos hay una voluntad de reorganizar los poderes y de redefinir el papel del jefe de Estado. Pero mientras Colombia opera una "parlamentarizaci&oacute;n" de su sistema pol&iacute;tico, Francia realiza una "presidencializaci&oacute;n" del suyo. El ejemplo de Colombia tiende a hacer surgir un sistema pol&iacute;tico intermedio, <i>sui generis</i>, que realiza una s&iacute;ntesis entre el r&eacute;gimen presidencial y el r&eacute;gimen parlamentario, conservando de dichos reg&iacute;menes s&oacute;lo los elementos que han sido probados hist&oacute;ricamente de manera exitosa.</p>      <p>Solo la pr&aacute;ctica institucional permitir&aacute; confirmar o al contrario invalidar la existencia de este proceso. Ser&aacute; tanto m&aacute;s interesante observar la situaci&oacute;n cuanto que los colombianos se preparan para vivir un a&ntilde;o muy rico desde el punto de vista pol&iacute;tico con la elecci&oacute;n del presidente de la Rep&uacute;blica (y quiz&aacute; la reelecci&oacute;n de Uribe V&eacute;lez) y de los miembros del Congreso.</p>      <p>Despu&eacute;s de la redacci&oacute;n de este art&iacute;culo, el presidente &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez gan&oacute; las elecciones celebradas el 28 de mayo del 2006.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Pie de p&aacute;gina</b></font></p> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="2"><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>Igual ocurre con los estudios sociol&oacute;gicos. Ver, por ejemplo: D. Pecaut. "Colombie: une paix insaisissable", en <i>Probl&eacute;mes d'Am&eacute;rique Latine</i>, 1999, n.&deg; 34, pp. 5-31; "Guerre, processus de paix, polarisation politique", <i>Probl&eacute;mes d'Am&eacute;rique Latine</i>, 2002, n.&deg; 1044, pp. 7-30; C. M. Ortiz Sarmiento. <i>La violence en Colombie</i>, Par&iacute;s, L'Harmattan, 1990. El autor toma como base el per&iacute;odo 1947-1965.    <br>          <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup>A diferencia de otros estados de Am&eacute;rica Latina como Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, para no citar m&aacute;s que algunos ejemplos.    <br>          <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup> J. M. Blanquer. "Les institutions &agrave; l'&eacute;preuve de la pratique", en J. M. Blanquer y C. Gros (coords.). <i>La Colombie &agrave; l'aube du troisi&egrave;me mill&eacute;naire</i>, Par&iacute;s, iheal, 1996, pp. 87 y ss.    <br>          <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup> Para un an&aacute;lisis completo de este aspecto, ver R. J. N&uacute;&ntilde;ez Escobar. <i>Aspects</i><i> </i><i>politiques et constitutionnels de la r&eacute;insertion des gu&eacute;rilleros en Colombie</i>, tesis, Paris II, 2004.    <br>          <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup>Partido Revolucionario de los Trabajadores.    <br>          <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup>Guerrilla ind&iacute;gena.    <br>          <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup> M. J. Cepeda Espinosa. "Le constitutionnalisme contre la violence: la Colombie", en O. Duhamel. <i>Les d&eacute;mocraties</i>, Par&iacute;s, Seuil, Coll. Points, especialmente pp. 261 y ss.; <i>Introducci&oacute;n a la Constituci&oacute;n de 1991: Hacia un nuevo constitucionalismo</i>, Bogot&aacute;, Imprenta Nacional, 1993.    <br>          <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup>El v&iacute;nculo con la Iglesia es mucho menos fuerte que bajo el imperio de la Constituci&oacute;n de 1886. Sin embargo, en la pr&aacute;ctica, la Iglesia conserva un papel de contra poder. Constituye una autoridad moral.    <br>          <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup>Ver, en particular, el art&iacute;culo 19 de la Constituci&oacute;n que garantiza la libertad de culto y reconoce la igualdad entre todas las iglesias. En la pr&aacute;ctica esta disposici&oacute;n parece haber hecho el juego de las iglesias evang&eacute;licas norteamericanas, cada vez m&aacute;s presentes en el territorio colombiano.    <br>          <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup>Eso se inscribe en la nueva aprehensi&oacute;n de los derechos. As&iacute; como pudo destacarlo M. J. Cepeda Espinosa, "tener un derecho, seg&uacute;n la Constituci&oacute;n de 1991, no es tener una aspiraci&oacute;n constitucionalmente protegida. No es, tampoco, ser el destinatario de una declaraci&oacute;n de ideales o buenas palabras. Tener un derecho, seg&uacute;n el texto de 1991, es tener un poder. Cada derecho constituye un l&iacute;mite efectivo y real a la acci&oacute;n de cada agente de la autoridad &#91;...&#93;"; &Iacute;d. "Colombie: la nouvelle Constitution, un bilan provisoire", Probl&eacute;mes d'Am&eacute;rique Latine, 1995, n.&deg; 16, especialmente p. 8.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>          <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup> La mejor definici&oacute;n la da el art&iacute;culo 86 de la Constituci&oacute;n: "Toda persona tendr&aacute; acci&oacute;n de tutela para reclamar ante los jueces, en todo momento y lugar, mediante un procedimiento preferente y sumario, por s&iacute; misma o por quien act&uacute;e a su nombre, la protecci&oacute;n inmediata de sus derechos constitucionales fundamentales, cuando quiera que &eacute;stos resulten vulnerados o amenazados por la acci&oacute;n o la omisi&oacute;n de cualquier autoridad p&uacute;blica.    <br>   "La protecci&oacute;n consistir&aacute; en una orden para que aqu&eacute;l respecto de quien se solicita la tutela, act&uacute;e o se abstenga de hacerlo. El fallo, que ser&aacute; de inmediato cumplimiento, podr&aacute; impugnarse ante el juez competente y, en todo caso, &eacute;ste lo remitir&aacute; a la Corte Constitucional para su eventual revisi&oacute;n.    <br>   "Esta acci&oacute;n s&oacute;lo proceder&aacute; cuando el afectado no disponga de otro medio de defensa judicial, salvo que aqu&eacute;lla se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable.    <br>   "En ning&uacute;n caso podr&aacute;n transcurrir m&aacute;s de diez d&iacute;as entre la solicitud de tutela y su resoluci&oacute;n.    <br>   "La ley establecer&aacute; los casos en los que la acci&oacute;n de tutela procede contra particulares encargados de la prestaci&oacute;n de un servicio p&uacute;blico o cuya conducta afecte grave y directamente el inter&eacute;s colectivo, o respecto de quienes el solicitante se halle en estado de subordinaci&oacute;n o indefensi&oacute;n". Ver tambi&eacute;n: J. M. Cepeda. "L'action de tutelle, arme du citoyen contre l'arbitraire", en <i>La Colombie &agrave; l'aube du troisi&egrave;me mill&eacute;naire</i>, cit., pp. 107-121; Blanquer. "Colombie: la nouvelle constitution". <i>Probl&eacute;mes d'Am&eacute;rique Latine</i>, 1992, n.&deg; 7, especialmente pp. 95 y ss.    <br>      <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup>Para un estudio general de la Constituci&oacute;n de 1886 ver M. A. Gaona Cruz. <i>Le pr&eacute;sidentialisme colombien</i>, tesis, Par&iacute;s, 1970.    <br>      <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup>No es espec&iacute;fico de Colombia. El profesor F. Moderne destaca que el "sistema presidencial es hasta cierto punto consustancial a Am&eacute;rica Latina". F. Moderne. "Les avatars du pr&eacute;sidentialisme dans les &Eacute;tats latino-am&eacute;ricains", <i>Pouvoirs</i>, 2001, n.&deg; 98, especialmente p. 63.    <br>      <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup>Sobre este punto ver T. E. Tasc&oacute;n. <i>Historia del derecho constitucional  colombiano</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2005; J. P. Minaudier. <i>Histoire de la Colombie. De la conqu&ecirc;te &agrave; nos jours</i>, Par&iacute;s, L'Harmattan, 1997.    <br>      <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup>As&iacute;, por ejemplo, la acci&oacute;n de tutela se inspira en el recurso de amparo previsto por la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola.    <br>      <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup>Para una visi&oacute;n global de este asunto, ver J. Vidal Perdomo. "Tendencias parlamentarias en el nuevo constitucionalismo latinoamericano", <i>Revista de Derecho P&uacute;blico</i>, Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, junio de 1996, n.&deg; 6.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>      <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup>Constituci&oacute;n del 29 de diciembre de 1993.    <br>      <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup>Constituci&oacute;n del 10 de enero de 1995.    <br>      <sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup>Ver sobre este punto el art&iacute;culo de G. Gondouin, que realiza un estudio prospectivo de la evoluci&oacute;n de las instituciones francesas mucho antes de que el proyecto de revisi&oacute;n constitucional sobre la duraci&oacute;n del mandato presidencial hubiera culminado. Gondouin. "Propos sur la France et le r&eacute;gime pr&eacute;sidentiel", RDP, 1998, pp. 373-407.    <br>      <sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup>Art&iacute;culo 190 de la Constituci&oacute;n.    <br>      <sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup>En Francia (Constituci&oacute;n del 4 de octubre de 1958 modificada) y Alemania (Ley Fundamental del 23 de mayo de 1949) el mandato es de cinco a&ntilde;os; en Italia, de siete a&ntilde;os (Constituci&oacute;n del 27 de diciembre de 1947).    <br>      <sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup>La duraci&oacute;n del mandato presidencial es de seis a&ntilde;os en Chile (Constituci&oacute;n del 11 de septiembre de 1980 modificada) y en Venezuela (Constituci&oacute;n del 30 de septiembre de 1999).    <br>      <sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup>Es el caso, en particular, de Argentina (Constituci&oacute;n del 10 de enero de 1995) o de Ecuador (Constituci&oacute;n del 10 de agosto de 1979 modificada).    <br>      <sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup>Instituci&oacute;n inspirada del sistema de los Estados Unidos. El fiscal general est&aacute; encargado de supervisar todas las investigaciones judiciales. Su creaci&oacute;n encuentra su fundamento en el paso de un sistema inquisitorio a un sistema acusatorio que conduce a distinguir la funci&oacute;n de juzgar de la funci&oacute;n de investigar.    <br>   Art&iacute;culos 249 a 253 de la Constituci&oacute;n. Ver A. J. Estrada. <i>Las ramas ejecutiva y judicial del poder p&uacute;blico en la Constituci&oacute;n colombiana de 1991</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2003, pp. 200-205.    <br>      <sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup>Citemos el caso de C. Menem en Argentina, de F. H. Cardoso en Brasil o tambi&eacute;n de A. Fujimori en el Per&uacute;.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>      <sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup>Le queda al presidente colombiano hacer adoptar por las congresistas las condiciones de organizaci&oacute;n de la pr&oacute;xima elecci&oacute;n presidencial.    <br>      <sup><a name="num27"></a><a href="#nu27">27</a></sup>Art&iacute;culos 371 y siguientes de la Constituci&oacute;n.    <br>      <sup><a name="num28"></a><a href="#nu28">28</a></sup>El fiscal general de la Naci&oacute;n es una autoridad que se inserta en la Fiscal&iacute;a tal como se reorganiz&oacute; en 1991. Tiene autoridad sobre el conjunto de la polic&iacute;a judicial. Aparece hoy como un verdadero contrapoder no solo ante la instituci&oacute;n presidencial sino tambi&eacute;n en la instituci&oacute;n judicial. As&iacute; consigui&oacute; hacer encarcelar al procurador y al viceprocurador bajo la presidencia de Ernesto Samper Pizano (1994-1998).    <br>   La p&eacute;rdida de independencia frente al ejecutivo puede tambi&eacute;n establecerse trat&aacute;ndose de la Corte Constitucional, del procurador general de la Naci&oacute;n o tambi&eacute;n del Contralor General de la Rep&uacute;blica, para quienes la influencia del presidente existe aunque es indirecta.    <br>      <sup><a name="num29"></a><a href="#nu29">29</a></sup><i>Semana</i>, 24-31 octubre del 2005, n.&deg; 1225, p. 29.    <br>      <sup><a name="num30"></a><a href="#nu30">30</a></sup>Art&iacute;culo 194 de la Constituci&oacute;n.    <br>      <sup><a name="num31"></a><a href="#nu31">31</a></sup>En Francia desde la adopci&oacute;n del quinquenio, se elige al presidente y los diputados para un per&iacute;odo id&eacute;ntico pero esta situaci&oacute;n no permite descartar completamente el acaecimiento de una cohabitaci&oacute;n. En efecto y contrariamente a lo que algunos esperaban nada se opone a una interrupci&oacute;n definitiva del mandato presidencial o a&uacute;n a una disoluci&oacute;n de la Asamblea Nacional que conduce a la organizaci&oacute;n de elecciones anticipadas.    <br>      <sup><a name="num32"></a><a href="#nu32">32</a></sup>Como existen en numerosos reg&iacute;menes pol&iacute;ticos. Es el caso en Francia con el art&iacute;culo 16 de la Constituci&oacute;n de 1958.    <br>      <sup><a name="num33"></a><a href="#nu33">33</a></sup>Art&iacute;culo 212 a 215 de la Constituci&oacute;n.    <br>      <sup><a name="num34"></a><a href="#nu34">34</a></sup>D. Uribe Vargas. <i>La Constituci&oacute;n de 1991 y el ideario liberal</i>, Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia, 1992, pp. 172- 177.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>      <sup><a name="num35"></a><a href="#nu35">35</a></sup>Decreto legislativo 1370 de 1995.    <br>      <sup><a name="num36"></a><a href="#nu36">36</a></sup>Decisi&oacute;n C-466/95.    <br>      <sup><a name="num37"></a><a href="#nu37">37</a></sup>Elegido en el 2002.    <br>      <sup><a name="num38"></a><a href="#nu38">38</a></sup>Incluso por la fuerza.    <br>      <sup><a name="num39"></a><a href="#nu39">39</a></sup>Decreto legislativo 1837 del 11 de agosto del 2002; sentencia de la Corte Constitucional C-802/02 del 2 de octubre del 2002.    <br>      <sup><a name="num40"></a><a href="#nu40">40</a></sup>Decreto legislativo 2555 del 8 de noviembre del 2002; sentencia de la Corte Constitucional C-063/03 del 4 de febrero del 2003.    <br>      <sup><a name="num41"></a><a href="#nu41">41</a></sup>Los actos que se derivan se someten a un control de legalidad inmediato.    <br>      <sup><a name="num42"></a><a href="#nu42">42</a></sup>Decreto legislativo 245, del 5 de febrero del 2003; sentencia de la Corte Constitucional C-327/03, del 29 de abril del 2003.    <br>      <sup><a name="num43"></a><a href="#nu43">43</a></sup>Los cuatro magistrados que reservaron su voto consideraron que los motivos se produjeron en el Senado y que se trataba de un exceso de formalismo de parte de sus colegas el exigir la producci&oacute;n de justificaciones suplementarias as&iacute; como un documento para establecer la existencia de un verdadero debate por parte de los senadores.    <br>    <sup><a name="num44"></a><a href="#nu44">44</a></sup>J. Vidal Perdomo. "Le r&eacute;gime pr&eacute;sidentiel en Colombie", en <i>M&eacute;langes en l'honneur de Franck Moderne. Mouvement du droit public</i>, Par&iacute;s, Dalloz, 2004, especialmente p. 990.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>      <sup><a name="num45"></a><a href="#nu45">45</a></sup>Ob. cit.    <br>      <sup><a name="num46"></a><a href="#nu46">46</a></sup>Sobre la evoluci&oacute;n de la concepci&oacute;n de los poderes excepcionales y del control jurisdiccional ver M. Garc&iacute;a Villegas y R. Uprimny Yepes. "La normalisation de l'exceptionnel sur le contr&ocirc;le juridictionnel des &eacute;tats d'urgence en Colombie", en M. J. Bernard y M. Carraud (dir.). <i>Justice et d&eacute;mocratie en Am&eacute;rique latine</i>, pug, 2005, pp. 117-143.    <br>      <sup><a name="num47"></a><a href="#nu47">47</a></sup>M. A. Iturralde. "Estado de derecho vs. Estado de emergencia: los estados de excepci&oacute;n y la construcci&oacute;n de la temporalidad del derecho en Colombia", en D. Bonilla y M. A. Iturralde (eds.). <i>Hacia un nuevo derecho constitucional</i>, Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, 2005, pp. 83-151; M. Revenga S&aacute;nchez y E. Gir&oacute;n Reguera. "La Corte Constitucional colombiana ante las medidas de seguridad y defensa nacional del gobierno de Uribe", <i>Revista de Estudios Pol&iacute;ticos </i>(Madrid), enero/marzo 2005, n.&deg; 127, pp. 99-127.    <br>      <sup><a name="num48"></a><a href="#nu48">48</a></sup>M. J. Cepeda Espinosa. "Colombie: la nouvelle constitution, un bilan provisoire", <i>Probl&eacute;mes d'Am&eacute;rique Latine</i>, 1995, n.&deg; 16, especialmente pp. 15-16.    <br>      <sup><a name="num49"></a><a href="#nu49">49</a></sup>Hasta la entrada en vigor de la Constituci&oacute;n de 1991, exist&iacute;a una instituci&oacute;n nombrada por el Congreso cada dos a&ntilde;os y cuya misi&oacute;n era la sustituci&oacute;n del presidente en caso de vacancia provisional o definitiva. Se trataba del "Designado".    <br>   Para una visi&oacute;n global, ver P. P. Vanegas Gil. "La Vicepresidencia de la Rep&uacute;blica en la Constituci&oacute;n de 1991", <i>Revista Derecho del Estado</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, diciembre del 2003, n.&deg; 15, pp. 153-165.    <br>      <sup><a name="num50"></a><a href="#nu50">50</a></sup>Art&iacute;culo 202 a 205 de la Constituci&oacute;n.    <br>      <sup><a name="num51"></a><a href="#nu51">51</a></sup>Se le elige el mismo d&iacute;a que el presidente de la Rep&uacute;blica y seg&uacute;n el mismo procedimiento.    <br>      <sup><a name="num52"></a><a href="#nu52">52</a></sup>Deber&aacute; pertenecer al mismo partido o movimiento pol&iacute;tico.    <br>      <sup><a name="num53"></a><a href="#nu53">53</a></sup>El procedimiento para esta elecci&oacute;n est&aacute; previsto mediante la Ley 5.&ordf; de 1992.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>      <sup><a name="num54"></a><a href="#nu54">54</a></sup>De conformidad con el procedimiento previsto mediante la Ley 5.&ordf; de 1992.    <br>      <sup><a name="num55"></a><a href="#nu55">55</a></sup>Sentencia de la Corte Constitucional C-428/93 del 7 de octubre de 1993.    <br>      <sup><a name="num56"></a><a href="#nu56">56</a></sup>Ph. Lauvaux. <i>Le parlementarisme</i>, Par&iacute;s, PUF, 2.&ordf; ed., 1997, pp. 13 y ss.; 76 y ss.    <br>      <sup><a name="num57"></a><a href="#nu57">57</a></sup>J. Gicquel. <i>Droit constitutionnel et institutions politiques</i>, Par&iacute;s, Montchrestien, coll. Domat, 19.&ordf; ed., 2003, p. 118.    <br>      <sup><a name="num58"></a><a href="#nu58">58</a></sup>Para encontrar una informaci&oacute;n sobre la composici&oacute;n del Gobierno, es necesario referirse al t&iacute;tulo V de la Constituci&oacute;n, relativo a la organizaci&oacute;n del Estado.    <br>      <sup><a name="num59"></a><a href="#nu59">59</a></sup>An&eacute;cdota a menudo citada y por la cual Lincoln, despu&eacute;s de haber efectuado un debate, exclam&oacute;: "Siete s&iacute;, un no: los no triunfan". Sobre este punto, ver M. F. Toinet. <i>La pr&eacute;sidence am&eacute;ricaine</i>, Par&iacute;s, Montchrestien, coll. Clefs, 2.&ordf; ed., 1996.    <br>      <sup><a name="num60"></a><a href="#nu60">60</a></sup>Art&iacute;culo 189-1 de la Constituci&oacute;n.    <br>      <sup><a name="num61"></a><a href="#nu61">61</a></sup>El p&aacute;rrafo 3 del art&iacute;culo 115 de la Constituci&oacute;n de 1991 prev&eacute; que "Ning&uacute;n acto del presidente, excepto el de nombramiento y remoci&oacute;n de ministros y directores de departamentos administrativos y aqu&eacute;llos expedidos en su calidad de jefe del Estado y de suprema autoridad administrativa, tendr&aacute; valor ni fuerza alguna mientras no sea suscrito y comunicado por el ministro del ramo respectivo o por el director del departamento administrativo correspondiente, quienes, por el mismo hecho, se hacen responsables".    <br>      <sup><a name="num62"></a><a href="#nu62">62</a></sup>Constituci&oacute;n del 10 de enero de 1995.    <br>      <sup><a name="num63"></a><a href="#nu63">63</a></sup>Constituci&oacute;n del 29 de diciembre de 1993.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>      <sup><a name="num64"></a><a href="#nu64">64</a></sup>Constituci&oacute;n del 4 de octubre de 1958, art&iacute;culo 24.    <br>      <sup><a name="num65"></a><a href="#nu65">65</a></sup>Constituci&oacute;n del 23 de mayo de 1926, modificada varias veces.    <br>      <sup><a name="num66"></a><a href="#nu66">66</a></sup>Tengamos en cuenta que la escogencia entre una o dos c&aacute;maras se realiz&oacute; con dificultad. Sobre este aspecto, ver B. Manin. <i>Principes du gouvernement repr&eacute;sentatif</i>, Par&iacute;s, Flammarion, 1996.    <br>      <sup><a name="num67"></a><a href="#nu67">67</a></sup>En esta hip&oacute;tesis la C&aacute;mara Alta dispone de prerrogativas menos extensas que las atribuidas a la C&aacute;mara Baja, hasta el punto de verse a veces marginalizada. Tal es el caso de la C&aacute;mara de los Lores con un m&eacute;todo de designaci&oacute;n que puede calificarse como anacr&oacute;nico. Sobre este punto, ver Meny y Surel. Ob. cit., en particular pp. 236 y ss.    <br>      <sup><a name="num68"></a><a href="#nu68">68</a></sup>Tal es el caso en Francia, donde la Asamblea Nacional representa el pueblo franc&eacute;s y el Senado las colectividades territoriales de la Rep&uacute;blica (art&iacute;culo 24 de la Constituci&oacute;n de 1958).    <br>      <sup><a name="num69"></a><a href="#nu69">69</a></sup>Sobre la reforma electoral, ver Cepeda Espinosa. "Colombie: la nouvelle constitution, un bilan provisoire", <i>Probl&eacute;mes d'Am&eacute;rique Latine</i>, 1995, n.&deg; 16, especialmente pp. 17-20.    <br>      <sup><a name="num70"></a><a href="#nu70">70</a></sup>Art&iacute;culo 136.4 de la Constituci&oacute;n.    <br>      <sup><a name="num71"></a><a href="#nu71">71</a></sup>Seg&uacute;n el art&iacute;culo 128 de la Constituci&oacute;n, las distintas funciones de elecci&oacute;n popular son incompatibles. Adem&aacute;s, en ejercicio de dichas funciones no se permite el ejercicio de otra actividad lucrativa.    <br>      <sup><a name="num72"></a><a href="#nu72">72</a></sup>Art&iacute;culos 183 y ss. de la Constituci&oacute;n.    <br>      <sup><a name="num73"></a><a href="#nu73">73</a></sup>Los representantes ind&iacute;genas deben haber ejercido la funci&oacute;n de autoridad tradicional en su comunidad o haber dirigido una organizaci&oacute;n ind&iacute;gena (art&iacute;culo 171 de la Constituci&oacute;n).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>      <sup><a name="num74"></a><a href="#nu74">74</a></sup>Se trata de los departamentos y del "distrito capital" (Bogot&aacute;).    <br>      <sup><a name="num75"></a><a href="#num75">75</a></sup>Se dedica un cap&iacute;tulo entero de la Constituci&oacute;n a los partidos y movimientos pol&iacute;ticos (art&iacute;culos 107 y ss.).    <br>      <sup><a name="num76"></a><a href="#nu76">76</a></sup>Sobre este aspecto, ver R. Garc&iacute;a Duarte. "Colombie: le bipartisme, entre fid&eacute;lit&eacute;s traditionnelles et red&eacute;finition de l'identit&eacute; politique", <i>Probl&eacute;mes d'Am&eacute;rique Latine</i>, 1995, n.&deg; 16, pp. 27 y ss.; E. Ungar Bleier. "Colombie: les &eacute;lections de 1997-1998, entre changement et continuit&eacute;", <i>Probl&eacute;mes d'Am&eacute;rique Latine</i>, 1998, n.&deg; 31, pp. 25 y ss.    <br>      <sup><a name="num77"></a><a href="#nu77">77</a></sup>Art&iacute;culo 156 de la Constituci&oacute;n.    <br>   El Consejo Nacional Electoral es una instituci&oacute;n independiente encargada de la administraci&oacute;n de las cuestiones electorales. Debe tambi&eacute;n garantizar la conservaci&oacute;n de la transparencia y del buen desarrollo de las campa&ntilde;as electorales.    <br>   El procurador general de la Naci&oacute;n preside el ministerio p&uacute;blico.    <br>   El contralor general de la Rep&uacute;blica pertenece a una instituci&oacute;n parecida a la Corte de Cuentas de Francia.    <br>      <sup><a name="num78"></a><a href="#nu78">78</a></sup>Art&iacute;culo 250 de la Constituci&oacute;n.    <br>      <sup><a name="num79"></a><a href="#nu79">79</a></sup>Art&iacute;culo 282 de la Constituci&oacute;n. Se trata de una instituci&oacute;n parecida al Mediador franc&eacute;s o m&aacute;s generalmente inspirada en el Ombudsman.    <br>      <sup><a name="num80"></a><a href="#nu80">80</a></sup>Art&iacute;culo 155 de la Constituci&oacute;n.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>      <sup><a name="num81"></a><a href="#nu81">81</a></sup>Moderne. "La r&eacute;surgence des proc&eacute;dures de d&eacute;mocratie semi-directe dans les r&eacute;gimes pr&eacute;sidentialistes d'Am&eacute;rique latine", en <i>M&eacute;langes en l'honneur de Pierre Pactet, L'esprit des institutions, l'&eacute;quilibre des pouvoirs</i>, Par&iacute;s, Dalloz, 2003, especialmente pp. 768 y ss.    <br>      <sup><a name="num82"></a><a href="#nu82">82</a></sup>Art&iacute;culo 163 de la Constituci&oacute;n.    <br>      <sup><a name="num83"></a><a href="#nu83">83</a></sup>Art&iacute;culo 168 de la Constituci&oacute;n.    <br>      <sup><a name="num84"></a><a href="#nu84">84</a></sup>Art&iacute;culo 152 de la Constituci&oacute;n.    <br>      <sup><a name="num85"></a><a href="#nu85">85</a></sup>Art&iacute;culo 153 de la Constituci&oacute;n.    <br>      <sup><a name="num86"></a><a href="#nu86">86</a></sup>Las leyes estatutarias pertenecen a la categor&iacute;a de las leyes org&aacute;nicas. Se sit&uacute;an al mismo nivel en la jerarqu&iacute;a de las normas. Intervienen en materia de libertades p&uacute;blicas.    <br>      <sup><a name="num87"></a><a href="#nu87">87</a></sup>Francia conoce el mismo procedimiento. La Asamblea Nacional tiene la prioridad de examen del proyecto de ley de finanzas (art. 47 de la Constituci&oacute;n).    <br>      <sup><a name="num88"></a><a href="#nu88">88</a></sup>Art&iacute;culos 200 y 201 de la Constituci&oacute;n, ver <i>supra</i>.    <br>      <sup><a name="num89"></a><a href="#nu89">89</a></sup>Art&iacute;culo 135 de la Constituci&oacute;n.    <br>      <sup><a name="num90"></a><a href="#nu90">90</a></sup>D. Baranger. <i>Parlementarisme des origines</i>, Par&iacute;s, PUF, coll. L&eacute;viathan, 1.&ordf; ed., 1999, pp. 146 y ss.; 255 y ss. El autor procura mostrar c&oacute;mo la responsabilidad penal (procedimiento de <i>impeachment</i>) ha evolucionado hacia una responsabilidad pol&iacute;tica colectiva.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>      <sup><a name="num91"></a><a href="#nu91">91</a></sup>As&iacute; como los altos funcionarios.    <br>      <sup><a name="num92"></a><a href="#nu92">92</a></sup>Art&iacute;culo 275 de la Constituci&oacute;n. El procurador general de la Naci&oacute;n es nombrado por el Senado.    <br>      <sup><a name="num93"></a><a href="#nu93">93</a></sup>Art&iacute;culo 281 de la Constituci&oacute;n. Es nombrado por la C&aacute;mara de Representantes.    <br>      <sup><a name="num94"></a><a href="#nu94">94</a></sup>Art&iacute;culo 267 de la Constituci&oacute;n. Es nombrado por el Senado.    <br>      <sup><a name="num95"></a><a href="#nu95">95</a></sup>Art&iacute;culo 371 de la Constituci&oacute;n.    <br>      <sup><a name="num96"></a><a href="#nu96">96</a></sup>Moderne. "Les avatars du pr&eacute;sidentialisme dans les Etats latino-am&eacute;ricains", <i>Pouvoirs</i>, 2001, n.&deg; 98, especialmente pp.73-74.    <br>   </font> </p>      ]]></body>
</article>
