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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La consulta previa como requisito obligatorio dentro de trámites administrativos cuyo contenido pueda afectar en forma directa a comunidades indígenas y tribales en Colombia]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article highlights the oscillations that the Colombia's Constitutional Court has had over the right of prior consultation, with regard to the scope and vicissitudes as for the way since the constitutional judge has interpreted the ILO Convention 169 ratified by Colombia in Act 21 of 1991 and how this right, given the legislative omission in the matter, the case law, notwithstanding his lurch, has helped to determinate the scope of the previous consultation, so that, taking into account the wide variety of administrative measures may be consulted, we focus on the grant of environmental licenses, within the framework of participatory democracy in Colombia, constituting a peaceful little issue of legal anthropology in Colombia and other countries in the region, since there is an apparent conflict between minority rights and environmental law with respect to industrial development the general partners.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">       <p>    <center><b><font size="4">La consulta previa como requisito obligatorio dentro de tr&aacute;mites administrativos cuyo contenido pueda afectar en forma directa a comunidades ind&iacute;genas y tribales en Colombia</font></b><sup>**</sup></center></p>      <p>    <center><b><font size="3">Prior consultation as a mandatory requirement within administrative content can directly affect indigenous and tribal communities in Colombia</font></b></center></p>      <p align="center"><b>Carlos Eduardo Salinas Alvarado</b><sup>*</sup></p>  <sup>*</sup>Abogado por la Universidad Nacional de Colombia; becario de la misma universidad; especialista en derecho administrativo y penal, actualmente adelanta estudios de doctorado en derecho; ha sido consultor del Ministerio del Interior y de Justicia para la consulta previa a grupos &eacute;tnicos (<a href="mailto:consultaprevia@colombia.com"><u>consultaprevia@colombia.com</u></a>).</p>      <p><sup>**</sup>Recibido 15 de junio del 2011. Aprobado el 27 de septiembre del 2011.    <br> El presente art&iacute;culo constituye un apartado de una investigaci&oacute;n acad&eacute;mica de mayor alcance.</p>  <hr>     <p><b><font size="3">Sumario</font></b></p>      <p>Introducci&oacute;n. I. El Convenio 169 de la OIT y la consulta previa como derecho fundamental. II. Sobre el derecho al veto en la consulta previa. III. El consentimiento previo, libre e informado. IV. Las sentencias SU-039-97, S-673-97 y T-769-09: "choque de trenes" y desconcierto. V. Los terceros intervinientes en el proceso administrativo de licenciamiento ambiental. VI. Las providencias ulteriores: la necesidad de una sentencia de unificaci&oacute;n. Exhortaci&oacute;n de regulaci&oacute;n de la consulta previa por parte de la Corte Constitucional. VII. La administraci&oacute;n p&uacute;blica y la Directiva Presidencial 01 del 2010.</p>  <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>Resumen</b></font></p>      <p>El presente art&iacute;culo pone de presente las oscilaciones que la Corte Constitucional de Colombia ha tenido en torno del derecho de la consulta previa, dando cuenta de los alcances y vicisitudes de la manera como se ha interpretado el Convenio 169 de la OIT ratificado por Colombia en la Ley 21 de 1991 y c&oacute;mo este derecho, dada la omisi&oacute;n legislativa al respecto, ha sido de construcci&oacute;n pretoriana, que no obstante sus vaivenes ha contribuido a darle cuerpo a la consulta previa, por lo que, teniendo en cuenta la enorme variedad de medidas administrativas, susceptibles de ser consultadas, se hace &eacute;nfasis en el otorgamiento de licencias ambientales, en el marco de la democracia participativa colombiana, constituyendo un tema poco pac&iacute;fico de la antropolog&iacute;a jur&iacute;dica en Colombia y otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, pues hay una aparente pugna entre los derechos de las minor&iacute;as y el derecho ambiental con el desarrollo industrial que concierne a la generalidad de los asociados.</p>      <p><b>Palabras clave</b>: Consulta previa, Convenio 169 de la OIT, pueblos &eacute;tnicos, licencia ambiental.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Abstract</b></font></p>      <p>This article highlights the oscillations that the Colombia's Constitutional Court has had over the right of prior consultation, with regard to the scope and vicissitudes as for the way since the constitutional judge has interpreted the ILO Convention 169 ratified by Colombia in Act 21 of 1991 and how this right, given the legislative omission in the matter, the case law, notwithstanding his lurch, has helped to determinate the scope of the previous consultation, so that, taking into account the wide variety of administrative measures may be consulted, we focus on the grant of environmental licenses, within the framework of participatory democracy in Colombia, constituting a peaceful little issue of legal anthropology in Colombia and other countries in the region, since there is an apparent conflict between minority rights and environmental law with respect to industrial development the general partners.</p>      <p><b>Key words</b>: Previous consultation, Convention 169 ILO, ethnic people, environmental license.</p>  <hr>      <p><b><font size="3">Introducci&oacute;n</font></b></p>      <p>Este ensayo se produce para hacer una disquisici&oacute;n sobre las actuaciones de terceros en la expedici&oacute;n de actos administrativos particulares; para ello se adelanta un an&aacute;lisis de las sentencias de la Corte Constitucional y la S-673 de 1997 del Consejo de Estado -caso de la licencia ambiental concedida por el Ministerio del Medio Ambiente a Occidental de Colombia Inc. en los a&ntilde;os noventa para adelantar la exploraci&oacute;n s&iacute;smica del bloque petrolero Samor&eacute; y que gener&oacute; posiciones opuestas por las salas plenas de la Corte y el Consejo de Estado, como se ve en las sentencias SU-039 y S-673 de 1997, respectivamente-, por lo que se analizan algunos casos sobre licencias ambientales en exploraci&oacute;n petrolera y minera. Para ello es necesario explicar, en primer lugar, qu&eacute; es la consulta previa a pueblos ind&iacute;genas y tribales y el alcance que le ha dado la jurisprudencia de la Corte Constitucional, teniendo en cuenta que la licencia ambiental otorgada por el Ministerio de Ambiente mediante la Resoluci&oacute;n 110, del 3 de febrero de 1995, era necesaria para efectuar una exploraci&oacute;n s&iacute;smica, mientras que en el caso del Bloque Minero Mand&eacute; Norte, tratado en la Sentencia T-769 del 2009, no se requer&iacute;a licencia ambiental para la exploraci&oacute;n, sino solo en la fase de explotaci&oacute;n, conforme a lo ordenado en el Decreto 1220 del 2005, vigente para este &uacute;ltimo caso; luego se har&aacute; referencia a dos casos m&aacute;s, tratando de poner en evidencia la falta de un criterio unificado dentro de la Corte Constitucional.</p>      <p><b><font size="3">I. El convenio 169 de la OIT y la consulta previa como derecho fundamental</font></b></p>      <p>Uno de los puntos vertebrales del Convenio 169 de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT), aprobado y adoptado en la legislaci&oacute;n interna mediante la Ley 21 de 1991, es la necesidad de realizar consulta previa a los grupos &eacute;tnicos, cuando se fueren a realizar obras o actividades en sus territorios, con el fin de buscar una concertaci&oacute;n que permita el desarrollo de la obra o actividad sin menoscabo de su integridad &eacute;tnica y cultural. Este derecho tiene car&aacute;cter de fundamental dado que el mencionado convenio hace parte del bloque de constitucionalidad, y as&iacute; lo ha determinado la Corte Constitucional en sus diferentes pronunciamientos<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este derecho fundamental est&aacute; conformado por otros dos derechos fundamentales, como son el de preservar su integridad &eacute;tnica y el de la participaci&oacute;n. Por ello se hace necesaria la implementaci&oacute;n de espacios de interlocuci&oacute;n, para cada caso particular, en donde dichos pueblos expresen activamente sus inquietudes frente al proyecto o actividad; y que conjuntamente con quien va a desarrollarlos dise&ntilde;en medidas tendientes a prevenir, mitigar, corregir o compensar los impactos derivados de tales obras o actividades.</p>      <p>El derecho a la consulta previa a los pueblos ind&iacute;genas puede verse desde dos &aacute;mbitos: como un derecho procesal que presupone un requisito de procedibilidad previo a la realizaci&oacute;n de cualquier tipo de acto que pueda incidir en el territorio ind&iacute;gena o que los pueda afectar en su identidad cultural y &eacute;tnica, o como un derecho sustantivo, por medio del cual los pueblos ind&iacute;genas puedan tener acceso a la participaci&oacute;n informada de su desarrollo y a las interferencias que podr&iacute;an afectarles negativa o positivamente<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>, es decir, incluso en aquellos casos en los cuales se pudiese creer que la medida le resulta conveniente a los integrantes de la minor&iacute;a &eacute;tnica<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>.</p>      <p>En la actualidad no existe en el caso colombiano una ley de consulta previa, tan solo en 1998 se expide el Decreto 1320 que reglamenta la consulta previa en materia de explotaci&oacute;n de recursos naturales en territorios &eacute;tnicos; ante el Consejo de Estado se instaur&oacute; una acci&oacute;n de nulidad en contra del decreto arguyendo que este fue expedido sin surtir el debido proceso de consulta previa con las comunidades &eacute;tnicas afectadas por esta reglamentaci&oacute;n; sin embargo, el Consejo de Estado lo encontr&oacute; ajustado a la <i>norma normarum</i><sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup>, anulando tan solo la expresi&oacute;n "y por el t&eacute;rmino m&aacute;ximo de 24 horas", contenida en el art&iacute;culo 13, literal d, del decreto, por encontrarlo violatorio del art&iacute;culo 2.&deg; superior. No obstante lo anterior, la Corte Constitucional ha ordenado su inaplicaci&oacute;n<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup> en algunas oportunidades por considerarlo abiertamente violatorio de la Constituci&oacute;n<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup>; se puede decir que el Ministerio del Interior en cabeza del Grupo de Consulta Previa<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup> ven&iacute;a desarrollado y ajustando su acci&oacute;n para poder garantizar este derecho fundamental a partir de la jurisprudencia actual<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup>.</p>      <p>A prop&oacute;sito del Decreto 1320 antes mencionado, aunque -como se acaba de ver- hay cosa juzgada respecto de su constitucionalidad, vale anotar que, por tratarse de un derecho fundamental, lo correcto era haber expedido una ley estatutaria al respecto y no un decreto reglamentario, conforme lo ordena el art&iacute;culo 152 constitucional, lo cual ha sido considerado un caso mod&eacute;lico de elusi&oacute;n del control constitucional<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup>.</p>      <p>Una de las modalidades de consulta previa en actividades administrativas es la que se realiza en la erradicaci&oacute;n de cultivos de uso il&iacute;cito. En ese tema, la sentencia de la Corte Constitucional SU-383 del 2003<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup> protegi&oacute; los derechos a la diversidad e integridad &eacute;tnica y cultural, a la participaci&oacute;n y al libre desarrollo de la personalidad de los pueblos ind&iacute;genas y tribales de la Amazonia colombiana, donde se ampararon dichos derechos fundamentales teniendo en cuenta sus singulares caracter&iacute;sticas<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup> -toda vez que el art&iacute;culo 7.&deg; de la norma de normas establece que el Estado reconoce y protege la diversidad &eacute;tnica y cultural de la naci&oacute;n colombiana- y argumentos como los esgrimidos por el Instituto Indigenista Interamericano, organismo especializado del sistema interamericano -entre otros-, al expresar:</p> <ol>&#91;...&#93; podemos concluir que, aunque las sustancias activas de la coca (principalmente la coca&iacute;na) tienen ante todo una acci&oacute;n antifatigante y productiva de placer, el h&aacute;bito de consumo en su forma tradicional no corresponde a la satisfacci&oacute;n de una necesidad biol&oacute;gica, sino que est&aacute; enraizada en ancestrales y profundas consideraciones culturales, por lo que esta costumbre, como el consumo del tabaco y del alcohol en otras culturas, debe ser enfocada no como un problema biol&oacute;gico sino como un complejo cultural que forma parte del n&uacute;cleo social ind&iacute;gena y que asume el car&aacute;cter de un s&iacute;mbolo de identidad &eacute;tnica<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup>.    </ol>     <p>Por otra parte, la Corte, al expresar:</p> <ol>&#91;...&#93; debe la Corte nuevamente referirse a la necesidad de que las entidades accionadas adelanten la consulta, para poder establecer en qu&eacute; medida los pueblos ind&iacute;genas y tribales de la amazon&iacute;a &#91;sic&#93; colombiana tienen derecho a mantener sus plantaciones, y con que alcance sus autoridades o las autoridades nacionales, seg&uacute;n el caso, pueden reprimir el delito de plantaciones il&iacute;citas, dentro de un &aacute;mbito territorial determinado &#91;...&#93;    </ol>     <p>prescribe que en la consulta se debe establecer la modalidad de la erradicaci&oacute;n (manual o por aspersi&oacute;n a&eacute;rea), as&iacute; como las zonas excluidas de la erradicaci&oacute;n<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup>.</p>      <p>Por ello, lo protegido en la precitada providencia es la costumbre ancestral e inveterada del consumo tradicional de la hoja de coca por razones religiosas y medicinales inherentes a su particular cosmovisi&oacute;n, que en Colombia se predica de los pueblos ind&iacute;genas amaz&oacute;nicos y los de la Sierra Nevada de Santa Marta, mas no de todos los grupos minoritarios &eacute;tnicos por el solo hecho de serlo, pues se estar&iacute;a distorsionando lo amparado por el juez constitucional, dado que habr&iacute;a una disanalog&iacute;a f&aacute;ctica<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup>, toda vez que el precedente constitucional es vinculante, siempre y cuando haya patrones f&aacute;cticos replicables, a los cuales est&aacute;n atadas las subreglas constitucionales.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>II. Sobre el derecho al veto</b><sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup><b>en la consulta previa</b></font></p>      <p>Si bien es cierto que la consulta previa es un derecho fundamental, esto no constituye un derecho al veto. Sobre el particular, la misma Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo despej&oacute; cualquier duda en lo que respecta al Convenio 169:</p> <ol>&#91;...&#93; <i>Pregunta: &iquest;El art&iacute;culo 7 implica que los pueblos ind&iacute;genas y tribales tienen el derecho a vetar las pol&iacute;ticas de desarrollo?</i>    </ol> <ol>No, ning&uacute;n segmento de la poblaci&oacute;n nacional de cualquier pa&iacute;s tiene derecho a vetar las pol&iacute;ticas de desarrollo que afecte a todo el pa&iacute;s. Durante las discusiones encaminadas a la adopci&oacute;n del Convenio, algunos representantes ind&iacute;genas afirmaban que esto permitir&iacute;a a los gobiernos hacer lo que quisieran. La Conferencia no entendi&oacute; de esta manera el contenido de este art&iacute;culo del Convenio.    </ol> <ol>El art&iacute;culo 7 exige a los gobiernos realizar verdaderas consultas en las que los pueblos ind&iacute;genas y tribales tengan el derecho de expresar su punto de vista y de influenciar el proceso de toma de decisiones. Lo anterior significa que los gobiernos tienen la obligaci&oacute;n de crear las condiciones que permitan a estos pueblos contribuir activa y eficazmente en el proceso de desarrollo. En algunos casos, esto puede traducirse en acciones dirigidas a ayudar a los referidos pueblos a adquirir el conocimiento y las capacidades necesarias para comprender y decidir sobre las opciones de desarrollo existentes...<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup>    </ol>     <p>Conforme a lo expuesto l&iacute;neas arriba, y teniendo en cuenta que el derecho a la participaci&oacute;n podr&iacute;a confundirse en el imaginario popular con un derecho al veto -y que, dicho sea de paso, este pueda ejercerse de <i>mala fe </i>o pretenda obstaculizar o retardar-, la Corte no ha dejado lugar a equ&iacute;vocos al afirmar:</p> <ol>&#91;...&#93; Con todo, conviene observar que el ejercicio de la participaci&oacute;n ciudadana goza de un margen de discrecionalidad que toca incluso con el derecho al libre desarrollo de la personalidad, por lo cual, <i>cuando quiera que por decisi&oacute;n propia, a&uacute;n por imprudencia, desidia o conducta dilatoria de los interlocutores particulares se frustre la posibilidad de alg&uacute;n grado de concentraci&oacute;n pluralista, y siempre que las autoridades estatales hayan cumplido por su parte en la forma y tiempo debidos, no quedar&aacute; otro remedio m&aacute;s viable que el de reconocer el fracaso de las oportunidades dadas por el Estado a las personas en un caso concreto</i>, siendo al efecto necesario admitir las consecuencias que se puedan derivar del vencimiento de los t&eacute;rminos no aprovechados por los particulares pues, dado que las tareas y fines del Estado no pueden someterse a un <i>ad calendas graecas </i>natural o provocado las autoridades competentes deber&aacute;n privilegiar el inter&eacute;s general adoptando las medidas conducentes a un genuino desarrollo de sus potestades pol&iacute;ticas, legislativas, reglamentarias, ejecutivas y de control<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup> &#91;&eacute;nfasis nuestro&#93;.    </ol>     <p>As&iacute; las cosas, participar no implica vetar. La Corte Constitucional ha se&ntilde;alado que el objeto principal de la consulta a grupos &eacute;tnicos es llegar a acuerdos y concertaciones sobre las materias objeto de ella, pues de no ser as&iacute;, el derecho a participar devendr&iacute;a inocuo, tendr&iacute;a una eficacia meramente simb&oacute;lica, pues no tendr&iacute;a la capacidad de incidir en las decisiones estatales, contrariando la democracia participativa, caro principio en un Estado social de derecho.</p>      <p><font size="3"><b>III. El consentimiento</b><sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup><b>previo, libre e informado</b></font></p>      <p>Consideramos importante distinguir la consulta previa, libre e informada del consentimiento previo, libre e informado; la primera instituci&oacute;n fue establecida mediante el Convenio 169 de la OIT, aprobado por Colombia mediante la Ley 21 de 1991, mientras que la segunda instituci&oacute;n surge de la Declaraci&oacute;n de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Ind&iacute;genas<sup><a name="nu19"></a><a href="#num19">19</a></sup>, en el marco de la 61.&ordf; sesi&oacute;n de la Asamblea de la Naciones Unidas<sup><a name="nu20"></a><a href="#num20">20</a></sup>. Dicha manifestaci&oacute;n, como declaraci&oacute;n que es, no es un instrumento jur&iacute;dicamente vinculante, por tanto no est&aacute; sujeto a firmas ni posteriores ratificaciones por parte de los estados; hubo explicaciones por parte de Australia, Canad&aacute;, Estados Unidos y Nueva Zelanda para votar en contra de la Declaraci&oacute;n, principalmente en relaci&oacute;n con el consentimiento previo, libre e informado, mientras que once pa&iacute;ses se abstuvieron de votar, entre los que se cuenta a Colombia<sup><a name="nu21"></a><a href="#num21">21</a></sup>, ofreciendo varios motivos para ello, tales como consentimiento previo, libre e informado, la prevalencia del inter&eacute;s de todos los colombianos en materia de explotaci&oacute;n de recursos naturales y propiedad del subsuelo, as&iacute; como las operaciones de la Fuerza P&uacute;blica en territorios ind&iacute;genas, toda vez que ning&uacute;n rinc&oacute;n del pa&iacute;s puede estar vedado a la ella, para cumplir su misi&oacute;n constitucional de garantizar la vida, la honra y los bienes de los habitantes en todo el territorio nacional, am&eacute;n de su extensa legislaci&oacute;n a favor de los pueblos ind&iacute;genas y tribales, insistiendo en que la Declaraci&oacute;n no era jur&iacute;dicamente vinculante para el Estado<sup><a name="nu22"></a><a href="#num22">22</a></sup>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Valga agregar que "La resoluci&oacute;n finalmente adoptada se refiere a la promoci&oacute;n de la Declaraci&oacute;n '<i>where applicable</i>' ('<i>s'il y a lieu</i>' o 'cuando sea aplicable', en la traducci&oacute;n m&aacute;s geogr&aacute;ficamente descafeinada de la versiones francesa y castellana). La l&oacute;gica es la misma de las declaraciones que siguieron a la adopci&oacute;n de la Declaraci&oacute;n en Nueva york: la Declaraci&oacute;n s&oacute;lo es v&aacute;lida, es m&aacute;s, s&oacute;lo puede ser 'implementada', en aquellos estados que votaron a favor del texto en su momento de la adopci&oacute;n"<sup><a name="nu23"></a><a href="#num23">23</a></sup>.</p>      <p>El consentimiento previo, libre e informado en el Convenio 169 es restrictivo y excepcional (s&oacute;lo cuando se necesite reubicar a la comunidad), y si este consentimiento no es posible, a&uacute;n as&iacute; ello no constituye un veto, por lo que nos permitimos transcribir el art&iacute;culo 16 del Convenio 169 de la OIT, que prescribe:</p> <ol>1. A reserva de lo dispuesto en los p&aacute;rrafos siguientes de este art&iacute;culo, los pueblos interesados no deber&aacute;n ser trasladados de las tierras que ocupan.    </ol> <ol>2. Cuando excepcionalmente el traslado y la reubicaci&oacute;n de esos pueblos se consideren necesarios, s&oacute;lo deber&aacute;n efectuarse con su consentimiento, dado libremente y con pleno conocimiento de causa. Cuando no pueda obtenerse su consentimiento, el traslado y la reubicaci&oacute;n s&oacute;lo deber&aacute; tener lugar al t&eacute;rmino de procedimientos adecuados establecidos por la legislaci&oacute;n nacional, incluidas encuestas p&uacute;blicas, cuando haya lugar, en que los pueblos interesados tengan la posibilidad de estar efectivamente representados.    </ol>     <p><b><font size="3">IV. Las sentencias SU-039-97, S-673-97 y T-769-09: "choque de trenes" y desconcierto</font></b></p>      <p>En las dos primeras sentencias hay una evidente discrepancia en torno del alcance de la consulta previa, pues en la sentencia de Sala Plena SU-039<sup><a name="nu24"></a><a href="#num24">24</a></sup>se dijo:</p> <ol>&#91;...&#93;    </ol> <ol>4. La acci&oacute;n de tutela y las acciones contencioso administrativa &#91;sic&#93; y la suspensi&oacute;n provisional del acto administrativo.    </ol> <ol>4.1. Ejercicio conjunto de las acciones contencioso administrativas y de la acci&oacute;n de tutela.    </ol> <ol>&#91;...&#93; En conclusi&oacute;n, es posible instaurar simult&aacute;neamente la acci&oacute;n de tutela como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable, sin que interese que se haya solicitado o no la suspensi&oacute;n provisional del acto administrativo, pues en parte alguna la norma del art. 8 impone como limitante que no se haya solicitado al instaurar la acci&oacute;n contenciosa administrativa dicha suspensi&oacute;n. Adem&aacute;s, dentro del proceso de tutela es posible, independientemente de dicha suspensi&oacute;n, impetrar las medidas provisorias a que alude el art. 7 en referencia.    </ol> <ol>La acci&oacute;n de tutela que como se dijo antes prevalece sobre la acci&oacute;n contencioso administrativa, no puede quedar anulada o limitada por la circunstancia de que la jurisdicci&oacute;n de lo contencioso administrativo se haya pronunciado adversamente sobre la petici&oacute;n de suspensi&oacute;n provisional, porque la una y la otra operan en planos normativos, f&aacute;cticos, axiol&oacute;gicos y teleol&oacute;gicos diferentes &#91;...&#93;    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol> <ol>- La suspensi&oacute;n provisional de los efectos de los actos administrativos tiene un fundamento constitucional. El art. 238 permite dicha suspensi&oacute;n "por los motivos y con los requisitos que establezca la ley". Siendo la Constituci&oacute;n ley de leyes y pudiendo aplicarse sus normas directamente, sobre todo, cuando se trate de derechos fundamentales (art. 85), es posible aducir como motivos constitucionales para la procedencia de la suspensi&oacute;n provisional la violaci&oacute;n o amenaza de violaci&oacute;n de los derechos fundamentales.    </ol> <ol>La idea central que se debe tener presente es que las diferentes jurisdicciones, dentro de sus respectivas competencias, concurran a la realizaci&oacute;n del postulado constitucional de la efectivizaci&oacute;n, eficacia y vigencia de los derechos constitucionales fundamentales. Por lo tanto, la posibilidad de decretar la suspensi&oacute;n provisional de los actos administrativos por violaci&oacute;n de los derechos constitucionales fundamentales, independientemente de que &eacute;sta sea manifiesta o no, indudablemente, puede contribuir a un reforzamiento en los mecanismos de protecci&oacute;n de los referidos derechos.    </ol>     <p><i>Contrario sensu</i>, el Consejo de Estado afirm&oacute; en la Sentencia S-673-97:</p> <ol>&#91;...&#93; Como no aparece que al momento de expedirse el acto acusado (3 de febrero de 1995) las normas legales mencionadas hubieran sido reglamentadas en los aspectos precisos indicados, los conceptos de "consulta previa", "procedimientos adecuados", "buena fe" y "finalidad de llegar a un acuerdo o lograr el consentimiento acerca de las medidas propuestas", deben entenderse en "su sentido natural y obvio, seg&uacute;n el uso general de las mismas palabras", como lo ordena el art&iacute;culo 28 del C&oacute;digo Civil. En este sentido, la Sala observa principalmente que la "finalidad de llegar a un acuerdo o lograr el consentimiento acerca de las medidas propuestas" no puede entenderse, como lo pretende el actor, como la exigencia absoluta de ese acuerdo o consentimiento, pues como lo expres&oacute; la Secci&oacute;n Primera de esta Corporaci&oacute;n en el auto admisorio de la demanda, en sustento de su decisi&oacute;n denegatoria de la solicitud de suspensi&oacute;n provisional del acto acusado y lo prohija &#91;sic&#93; la Sala en esta oportunidad, "... no s&oacute;lo porque de la misma disposici&oacute;n (art&iacute;culo 6o. de la Ley 21 de 1991) puede inferirse... que se trata simplemente de una finalidad, objetivo o logro que debe buscarse en las consultas, y no necesariamente que ellas entra&ntilde;en un acuerdo o consentimiento de las comunidades, sino porque el entendimiento de esas expresiones en t&eacute;rminos absolutos ir&iacute;a en contra de uno de los principios b&aacute;sicos del Estado democr&aacute;tico, como es el de que las autoridades leg&iacute;timas est&aacute;n facultadas para adoptar por s&iacute; mismas las decisiones que emanan de sus respectivas competencias, como es en el presente caso la atribu&iacute;da &#91;sic&#93; al Ministerio del Medio Ambiente en el numeral 1 del art&iacute;culo 52 de la Ley 99 de 1993, para otorgar 'de manera privativa' la licencia ambiental en los casos de 'ejecuci&oacute;n de obras y actividades de exploraci&oacute;n, explotaci&oacute;n, transportes, conducci&oacute;n y dep&oacute;sito de hidrocarburos y construcci&oacute;n de refiner&iacute;as', que fue la norma utilizada como fundamento para la expedici&oacute;n del acto demandado.    </ol>     <p>En la Sentencia T-769 del 2009, la Sala S&eacute;ptima de Revisi&oacute;n de la Corte Constitucional profiri&oacute; un amparo que causa incertidumbre, por cuanto establece un procedimiento <i>ad hoc </i>en la consulta previa, sin ordenar la inaplicaci&oacute;n del Decreto 1320, como lo hiciera en ocasiones anteriores<sup><a name="nu25"></a><a href="#num25">25</a></sup>, pues, como se ha dicho, se encuentra vigente, y de contera habla de un consentimiento previo, libre e informado, sin aclarar si esto consagra un derecho al veto; como se vio, el consentimiento previo, libre e informado en el Convenio 169 es restrictivo y excepcional (s&oacute;lo cuando se necesite reubicar a la comunidad), y si dicho consentimiento no es posible, a&uacute;n as&iacute; ello no constituye un veto; al parecer, la Corte confunde la consulta previa con el consentimiento previo; por otra parte, establece la obtenci&oacute;n de licencia ambiental como requisito para la fase de exploraci&oacute;n minera, pues el art&iacute;culo 8.&deg; del Decreto 1220 del 2005<sup><a name="nu26"></a><a href="#num26">26</a></sup> se&ntilde;ala claramente que se requiere licencia ambiental para la etapa de explotaci&oacute;n minera y no para la etapa de exploraci&oacute;n; valga aclarar que la licencia ambiental se requiere en algunas actividades de exploraci&oacute;n de hidrocarburos, mas no en la de miner&iacute;a.</p>      <p>As&iacute; mismo, el art&iacute;culo 205 de la Ley 685 (C&oacute;digo de Minas) reza:</p> <ol>Licencia ambiental. Con base en el Estudio de Impacto Ambiental la autoridad competente otorgar&aacute; o no la Licencia Ambiental para la construcci&oacute;n, el montaje, <i>la explotaci&oacute;n objeto del contrato </i>y el beneficio y para las labores adicionales de exploraci&oacute;n durante la etapa de explotaci&oacute;n. Dicha autoridad podr&aacute; fundamentar su decisi&oacute;n en el concepto que al Estudio de Impacto Ambiental hubiere dado un auditor externo en la forma prevista en el art&iacute;culo 216 de este C&oacute;digo &#91;&eacute;nfasis nuestro&#93;.    </ol>     <p>Por lo anterior, se estar&iacute;an inaplicando de facto los decretos 1320 de 1998, 1220 del 2005 y la Ley 685, al cambiar la reglamentaci&oacute;n de la expedici&oacute;n de licencias ambientales, violando de paso el art&iacute;culo 84 de la Constituci&oacute;n. Hay que agregar que en esta decisi&oacute;n se acogieron criterios del caso "Saramaka vs. Surinam"<sup><a name="nu27"></a><a href="#num27">27</a></sup>, lo cual resulta extra&ntilde;o, ya que la situaci&oacute;n tanto f&aacute;ctica como jur&iacute;dica de Surinam no es equiparable a la de Colombia, pues Surinam no hab&iacute;a brindado el derecho a la propiedad de dominio colectivo, violando el art&iacute;culo 21 de la Convenci&oacute;n Americana; <i>contrario sensu</i>, Colombia s&iacute; consagra tal derecho, y ha tenido entidades tales como el Incora<sup><a name="nu28"></a><a href="#num28">28</a></sup>, cuyas funciones asumi&oacute; el Incoder<sup><a name="nu29"></a><a href="#num29">29</a></sup>. Por otra parte, el Estado de Surinam vot&oacute; a favor de la Declaraci&oacute;n de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Ind&iacute;genas<sup><a name="nu30"></a><a href="#num30">30</a></sup>, hecho que fue determinante en la decisi&oacute;n<sup><a name="nu31"></a><a href="#num31">31</a></sup>.</p>      <p><b><font size="3">V. Los terceros intervinientes en el proceso administrativo de licenciamiento ambiental</font></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el procedimiento administrativo establecido en el Decreto 01 de 1984 -actual C&oacute;digo Contencioso Administrativo- se indica la figura de los sujetos intervinientes en dicho procedimiento, clasific&aacute;ndolos as&iacute;: activo, pasivo, terceros determinados e indeterminados, agente oficioso y el ministerio p&uacute;blico; los terceros, adem&aacute;s de poder ser determinados o indeterminados, se clasifican en necesarios y obligatorios; siendo imperativo convocar a &eacute;stos &uacute;ltimos, por mandato constitucional y legal<sup><a name="nu32"></a><a href="#num32">32</a></sup>, se convierten en indispensables, pues sin ellos la actuaci&oacute;n no se puede adelantar, y de haberse adelantado sin ellos, estar&iacute;a viciada en su constitucionalidad y legalidad, tal es el caso de las comunidades ind&iacute;genas y negras tribales<sup><a name="nu33"></a><a href="#num33">33</a></sup>.</p>      <p>Sobre el particular de consulta previa en proyectos que afecten la utilizaci&oacute;n, administraci&oacute;n y conservaci&oacute;n de los recursos naturales existentes en los territorios de los pueblos ind&iacute;genas y tribales, la Comisi&oacute;n de Expertos en la Aplicaci&oacute;n de Convenios y Recomendaciones (CEACR) se ha pronunciado en varias observaciones individuales sobre el Convenio 169 respecto de M&eacute;xico en 1999; Ecuador en el 2003; Bolivia en el 2003, el 2005 y el 2006; Guatemala en el 2006, el 2007 y el 2008; y Colombia en el 2007, principalmente en actividades de exploraci&oacute;n y explotaci&oacute;n petrolera, concesiones madereras, mineras y cultivos extensivos de palma aceitera y ganader&iacute;a<sup><a name="nu34"></a><a href="#num34">34</a></sup>.</p>      <p><b><font size="3">VI. Las providencias ulteriores: la necesidad de una sentencia de unificaci&oacute;n</font></b></p>      <p>Luego de la pol&eacute;mica Sentencia T-769 antes mencionada, la Sala Cuarta de Revisi&oacute;n de la Corte Constitucional profiri&oacute; la reciente Sentencia T-547 del 2010<sup><a name="nu35"></a><a href="#num35">35</a></sup>, amparando los derechos a la consulta previa y al debido proceso; atempera esta tendencia, en una posici&oacute;n mucho m&aacute;s morigerada, pues sobre la licencia ambiental expres&oacute;:</p> </font> <ol>   <font size="2" face="verdana">&#91;...&#93; no cabe cuestionar en sede de tutela la validez de la Resoluci&oacute;n 1298 del 2006 mediante la cual se expidi&oacute; la licencia ambiental a la empresa Brisa S. A. para el proyecto denominado "Construcci&oacute;n y Operaci&oacute;n de la Fase 1 del &quot;Puerto Multiprop&oacute;sito de Brisa&quot;, localizado en jurisdicci&oacute;n del Municipio de Dibulla, Corregimiento de Mingueo, Departamento de la Guajira, sin perjuicio de que la misma, en los t&eacute;rminos de la ley, pueda ser controvertida por los interesados ante la jurisdicci&oacute;n de lo contencioso administrativo.</font>     </ol> <font face="verdana" size="2"><ol>- No obstante lo anterior, como es posible que la ejecuci&oacute;n del Proyecto de Puerto Multiprop&oacute;sito Brisa afecte a las comunidades ind&iacute;genas de la Sierra Nevada de Santa Marta, es preciso llevar a cabo un proceso de consulta, no ya sobre la licencia ambiental, sino en relaci&oacute;n con tales impactos y la manera de evitarlos o mitigarlos &#91;...&#93;    </ol>     <p>Como consecuencia de lo anterior, ordena suspender las obras y realizar una consulta previa en un t&eacute;rmino de noventa d&iacute;as h&aacute;biles, lo que contrasta con sentencias anteriores como la T-880, antes mencionada, donde, en forma bastante laxa e indeterminada en cuanto al tiempo, resolvi&oacute;</p> <ol>&#91;...&#93; consultar a las autoridades ind&iacute;genas los procedimientos y l&iacute;mites de espacio y tiempo que ser&aacute;n utilizados para adelantar las consultas definitivas, de buena fe, utilizando para el efecto m&eacute;todos apropiados y con el fin de llegar a un acuerdo &#91;...&#93;    </ol>     <p>Igualmente indeterminada en cuanto al tiempo es la posterior Sentencia T-745 del 2010<sup><a name="nu36"></a><a href="#num36">36</a></sup>; la Sala Octava de Revisi&oacute;n de la Corte Constitucional, amparando el derecho a la consulta previa, orden&oacute;</p> <ol>&#91;...&#93; consultar a las comunidades afrocolombianas, a trav&eacute;s de sus representantes, los procedimientos y l&iacute;mites de espacio y tiempo que ser&aacute;n utilizados para adelantar las consultas definitivas &#91;...&#93;.    </ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el escenario de la consulta a medidas legislativas, en la Sentencia C-702 del 2010, en nuestra opini&oacute;n, la Corte Constitucional ampli&oacute; el alcance de la consulta previa, al considerarla procedente para el caso de las reformas constitucionales -pues las consideraciones vertidas por la Corte en anteriores fallos se refirieron a la actividad propiamente legislativa desplegada por el Congreso, mas no a la actividad constituyente de la que tambi&eacute;n es titular- al declarar inexequible el inciso 8.&deg; del art&iacute;culo 2.&deg; del Acto Legislativo 01 del 2009, "Por el cual se modifican y adicionan unos art&iacute;culos de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia", que dec&iacute;a:</p> <ol>Los Partidos y Movimientos Pol&iacute;ticos &#91;sic&#93; que habiendo obtenido su Personer&iacute;a Jur&iacute;dica &#91;sic&#93; como producto de la circunscripci&oacute;n especial de minor&iacute;as &eacute;tnicas podr&aacute;n avalar candidatos sin m&aacute;s requisitos que su afiliaci&oacute;n a dicho partido, con una antelaci&oacute;n no inferior a un a&ntilde;o respecto a la fecha de la inscripci&oacute;n.    </ol>     <p>Para ello, la Corte efectu&oacute; una interpretaci&oacute;n <i>pro homine </i>de la expresi&oacute;n "medidas legislativas" utilizada en el art&iacute;culo 6.&deg; del Convenio, argumentando que los principios constitucionales implican un mandato de optimizaci&oacute;n, y concluye que</p> <ol>&#91;...&#93; la noci&oacute;n de "medidas legislativas" a que alude el art&iacute;culo 6&deg; del Convenio 169 es un concepto que incluye no solo las leyes en sentido formal, sino otras medidas normativas de car&aacute;cter general, impersonal y abstracto de car&aacute;cter no administrativo<sup><a name="nu37"></a><a href="#num37">37</a></sup>, entre las cuales se incluye el concepto de Acto Legislativo a que se refiere la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia.    </ol>     <p>Por otra parte, la Corte agrega:</p> <ol>&#91;...&#93; si para la expedici&oacute;n de normas como las leyes, cuyo rango jer&aacute;rquico en la escala normativa es menor que el de las disposiciones constitucionales, la jurisprudencia ha definido que se exige la realizaci&oacute;n de la consulta a las comunidades &eacute;tnicas concernidas, <i>a fortiori ratione </i>dicha exigencia se aplica tambi&eacute;n para la expedici&oacute;n por el Congreso de los actos legislativos. La superioridad normativa jer&aacute;rquica de estas disposiciones, su car&aacute;cter condicionante de la validez jur&iacute;dica de aquellas que las desarrollan y su mayor grado de abstracci&oacute;n y generalidad, hacen que tengan mayor potencialidad de afectar a las comunidades &eacute;tnicas de todo el pa&iacute;s, por lo cual su aprobaci&oacute;n reclama con mayor urgencia la consulta previa.    </ol>     <p>As&iacute; las cosas, la Corte consider&oacute; la omisi&oacute;n de consulta previa un vicio procedimental del acto legislativo, por lo que dicho acto era enjuiciable en virtud del numeral 3 del art&iacute;culo 242 superior; no obstante, ello es interesante y pol&eacute;mico, pues el Convenio ordena consultar medidas administrativas y legislativas, pero lo que se denomina <i>acto legislativo </i>en Colombia materialmente es un acto de tipo constitucional, y lo dicho en el &uacute;ltimo p&aacute;rrafo transcrito, que si se requiere consultar la expedici&oacute;n de una ley, con mayor raz&oacute;n habr&iacute;a que consultar un acto legislativo teniendo en cuenta su mayor grado de abstracci&oacute;n y generalidad, es algo que se podr&iacute;a condensar en la f&oacute;rmula "el que puede lo menos puede lo m&aacute;s", que contradice principios de la l&oacute;gica.</p>      <p>Despu&eacute;s, la Sala Sexta de revisi&oacute;n de la Corte Constitucional profiri&oacute; la Sentencia T-1045A del 2010, en la que ordena a la Corporaci&oacute;n Aut&oacute;noma Regional del Cauca (CRC), por conducto de su representante legal o de quien haga sus veces, no dar efectividad a la licencia ambiental que se haya concedido o llegare a expedirse, en los t&eacute;rminos de su Resoluci&oacute;n 198 del 17 de junio del 2010<sup><a name="nu38"></a><a href="#num38">38</a></sup>, hasta tanto se realice la consulta previa ordenada en dicho fallo. Como antecedentes f&aacute;cticos, podemos decir que el titular de la licencia minera expedida por Ingeominas, luego de una visita de verificaci&oacute;n efectuada por un delegado del Ministerio del Interior -distinto del autor de estas l&iacute;neas-, solicit&oacute; a dicho servidor copia del informe de verificaci&oacute;n, cuya redacci&oacute;n no era muy afortunada y se prestaba para muchas interpretaciones, y logr&oacute; adjuntar copia de ella y obtener que los mineros, miembros de una comunidad afrodescendiente, fueran desalojados del &aacute;rea del t&iacute;tulo minero a &eacute;l concedido por una presunta miner&iacute;a ilegal<sup><a name="nu39"></a><a href="#num39">39</a></sup>, situaci&oacute;n que tras el desalojo fue desvirtuada por los mineros, quienes solicitaron el derecho de prelaci&oacute;n, consagrado en el art&iacute;culo 133 del C&oacute;digo de Minas, alegando que ejercen la miner&iacute;a incluso desde antes de la vigencia de la Ley 685.</p>      <p>Mientras se terminaba el presente escrito, la Sala Quinta de revisi&oacute;n de la Corte Constitucional profiri&oacute; un amparo: la Sentencia T-129 del 2011, donde se vuelve a hablar de consentimiento previo, libre e informado; no aclara si ello constituye un veto, al afirmar:</p> <ol>&#91;...&#93; En este punto, la Corte resalta la necesidad de que la discusi&oacute;n no sea plantada en t&eacute;rminos de qui&eacute;n veta a qui&eacute;n, sino ante todo se trata de un espacio de disertaci&oacute;n entre iguales en medio de las diferencias &#91;...&#93;    </ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Respetuosamente discrepamos de la anterior afirmaci&oacute;n, pues es necesario e ineludible dilucidar el asunto y realizar un acotamiento de este di&aacute;logo intercultural, no soslayar el punto, como se hizo, dejando la cuesti&oacute;n irresoluta<sup><a name="nu40"></a><a href="#num40">40</a></sup>, pues la Sala cita nuevamente el caso "Saramaka <i>vs</i>. Surinam" y algunos art&iacute;culos del Convenio 169 en los que se utiliza el vocablo <i>consentimiento</i>, pero su teleolog&iacute;a y alcance son muy diferentes de los instaurados en la Declaraci&oacute;n de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Ind&iacute;genas, lo que adem&aacute;s deviene en una incoherencia sem&aacute;ntica y hermen&eacute;utica, por lo que es pertinente traer a colaci&oacute;n lo proferido por la Sala Plena de ese alto tribunal cuando en una ocasi&oacute;n anterior expres&oacute;:</p> <ol>&#91;...&#93; <i>la b&uacute;squeda de integridad y coherencia tiene una enorme importancia en el razonamiento jur&iacute;dico</i>, tal y como lo han destacado numerosos sectores de la doctrina jur&iacute;dica contempor&aacute;nea, pues favorecen la seguridad jur&iacute;dica y fortalecen la legitimidad de la actividad judicial, en la medida en que aseguran una mayor imparcialidad en las decisiones de los jueces. En tales condiciones, es razonable suponer que en general <i>es preferible aquella interpretaci&oacute;n que logra satisfacer todos los criterios hermen&eacute;uticos </i>suscitados en un debate jur&iacute;dico, de tal manera que esos distintos puntos de vista se refuercen mutuamente y en cierta medida comprueben rec&iacute;procamente su validez, por medio de una suerte de "equilibrio reflexivo" o "coherencia din&aacute;mica". Por el contrario, las argumentaciones jur&iacute;dicas que mantienen las tensiones y contradicciones entre esos criterios hermen&eacute;uticos son m&aacute;s cuestionables.<sup><a name="nu41"></a><a href="#num41">41</a></sup>    </ol>     <p>Por otra parte, la Sentencia T-129 adem&aacute;s ordena -<i>inter alia</i>- al Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial y a Codechoc&oacute; abstenerse de otorgar o revocar, si fuere del caso, la licencia ambiental que hubiere, hasta que se elabore previamente un programa de arqueolog&iacute;a preventiva, que debe presentarse al Instituto Colombiano de Antropolog&iacute;a e Historia, en los t&eacute;rminos del art&iacute;culo 7.1 de la Ley 1185.</p>      <p>En el escenario constitucional de la consulta previa como requisito obligatorio dentro de tr&aacute;mites administrativos cuyo contenido pueda afectar en forma directa a comunidades ind&iacute;genas y tribales se observa una bipolaridad en las decisiones de la Corte Constitucional -que, en nuestra opini&oacute;n, exceden una sombra decisional<sup><a name="nu42"></a><a href="#num42">42</a></sup> aceptable-, pues aunque ha habido sentencias de unificaci&oacute;n como la 039 de 1997 y la 383 del 2003, se advierte la necesidad de una sentencia de Sala Plena que unifique criterios en cuanto a si se debe limitar temporalmente la consulta y si el acto administrativo es una decisi&oacute;n unilateral, como lo se&ntilde;ala la teor&iacute;a cl&aacute;sica del acto administrativo, o si ser&iacute;an actos administrativos bilaterales<sup><a name="nu43"></a><a href="#num43">43</a></sup>, teniendo en cuenta lo dicho en la Sentencia T-769 del 2009 y ahora en la T-129 del 2011 en cuanto al consentimiento previo, libre e informado de las comunidades &eacute;tnicas, por cuanto en ese punto actualmente hay incertidumbre jur&iacute;dica, m&aacute;xime cuando se avecina la vigencia de la Ley 1437<sup><a name="nu44"></a><a href="#num44">44</a></sup>, que en sus art&iacute;culos 10 y 102 establece el deber de aplicaci&oacute;n uniforme de las normas y la jurisprudencia; si bien es cierto que se refiere a la jurisprudencia del Consejo de Estado, actualmente cursan en la Corte Constitucional demandas<sup><a name="nu45"></a><a href="#num45">45</a></sup> que buscan subsidiariamente la exequibilidad condicionada, por lo que pr&oacute;ximamente una sentencia interpretativa de Sala Plena podr&iacute;a ordenar la aplicaci&oacute;n uniforme de la jurisprudencia de las altas cortes, teniendo en cuenta dicha omisi&oacute;n legislativa relativa.</p>      <p>Las decisiones judiciales deben ser estables, pues los ciudadanos deben saber a qu&eacute; atenerse, m&aacute;xime cuando no hay una ley estatutaria de consulta previa y la doctrina constitucional es la &uacute;nica que ha tratado de dilucidar la naturaleza y el alcance de la consulta previa en los distintos escenarios constitucionales, por lo que transcribimos <i>in extenso </i>a Gabriel Mora Restrepo cuando -citando a Robert Alexy y a J&uuml;rgen Habermas- afirma:</p> <ol>&#91;...&#93; En el fondo, la exigencia de justificaci&oacute;n tiene hondas ra&iacute;ces antropol&oacute;gicas, ligadas no solo a las ideas de consideraci&oacute;n y respeto por el otro, sino adem&aacute;s a la propia naturaleza dial&oacute;gica de las relaciones humanas, esto quiere decir, con otros t&eacute;rminos, que si alguien plantea, sugiere, persuade, u ordena a otro u otros una regla obligatoria de conducta, esto es, que algo debe ser hecho o realizado, o prohibido, est&aacute; al mismo tiempo haci&eacute;ndolo desde una perspectiva en la que entiende puede confiar en que el destinatario estar&iacute;a dispuesto a seguirla porque puede captar o entender su pertinencia, necesidad o incluso su propia bondad, as&iacute; la regla no le represente un beneficio inmediato, desde el punto de vista de quien emite la regla como ha sostenido Alexy, la cuesti&oacute;n se traduce en la denominada pretensi&oacute;n de correcci&oacute;n &#91;...&#93; La teor&iacute;a de la justificaci&oacute;n ha adquirido una especial relevancia al entenderse que el principal soporte del Estado contempor&aacute;neo, est&aacute; constituido por la idea de legitimidad a trav&eacute;s de reglas previamente establecidas. En este tipo de Estado se plantean exigencias o requisitos a los fallos judiciales, todos los cuales apuntan a que sus destinatarios y la sociedad en general vean que los mismos no son producto de un ejercicio de arbitrariedad, sino el resultado de un ejercicio racional y cuidadoso de motivaciones "aceptables", "correctas" o "previsibles". Como ejemplo de tales requisitos se alude a que los jueces no deben contradecirse, elegir premisas falsas e incorrectas, distinguir aspectos juzgados sin una raz&oacute;n suficiente, imponer exigencias no contempladas en alg&uacute;n estatuto normativo sin ofrecer un respaldo para ello, modificar su jurisprudencia sin una raz&oacute;n de "peso", invadir competencias de otros &oacute;rganos, basar sus decisiones sin un respaldo normativo, y as&iacute; sucesivamente.    </ol> <ol>En l&iacute;nea con lo anterior, y refiri&eacute;ndose al Estado Constitucional, Habermas ha sostenido que a los jueces se les exige cumplir al menos dos requisitos: el primero, que sus decisiones sean consistentes, valga decir que sean respetuosas de la seguridad jur&iacute;dica y que observen una semejanza de trato a los casos an&aacute;logos; el segundo, que sus decisiones sean racionalmente aceptables, esto es, que est&eacute;n soportadas en algo m&aacute;s que el simple poder que ostentan. As&iacute; las cosas, y para expresarlo de otro modo, la dimensi&oacute;n racional de la actividad judicial (la exigencia de justificaci&oacute;n), es una cuesti&oacute;n que no puede ser planteada desde las coordenadas de los Estados desp&oacute;ticos o totalitarios: en &eacute;stos, por contraste, las decisiones de los jueces pueden ser tomadas "dando un golpe sobre la mesa" &#91;...&#93;.<sup><a name="nu46"></a><a href="#num46">46</a></sup>    </ol>     <p>Por si lo anterior fuera poco, el art&iacute;culo 46 del pr&oacute;ximo C&oacute;digo de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso Administrativo establece:</p> <ol>Cuando la Constituci&oacute;n o la ley ordenen la realizaci&oacute;n de una consulta previa a la adopci&oacute;n de una decisi&oacute;n administrativa, dicha consulta deber&aacute; realizarse dentro de los t&eacute;rminos se&ntilde;alados en las normas respectivas, so pena de nulidad de la decisi&oacute;n que se llegare a adoptar.    </ol>     <p><b>A. Exhortaci&oacute;n de regulaci&oacute;n de la consulta previa por parte de la corte constitucional</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No obstante haber desaprovechado la oportunidad para esclarecer el alcance de este derecho fundamental mediante una sentencia de unificaci&oacute;n, la Sentencia T-129, hay que reconocer que esta providencia tiene una novedad: exhorta al Congreso y a la Presidencia de la Rep&uacute;blica a que regulen el tema de la consulta previa y el consentimiento previo, libre e informado, asunto de una necesidad sentida.</p>      <p><b><font size="3">VII. La administraci&oacute;n p&uacute;blica y la directiva presidencial 01 del 2010</font></b></p>      <p>En marzo del 2010 se profiri&oacute; la Directiva Presidencial 01 sobre consulta previa. Este cuestionado documento relaciona <i>algunos casos </i>en que debe consultarse a las comunidades, listado que no es taxativo sino enunciativo, esto es, menciona <i>ciertas </i>circunstancias -no todas- en que tal proceso de consulta debe llevarse a cabo. Se escaparon varios temas expl&iacute;citamente se&ntilde;alados en la legislaci&oacute;n; consciente de eso, la directiva en menci&oacute;n prev&eacute; la posibilidad de que escapen algunos temas; tan es as&iacute;, que en su literal I del numeral 2 se dice "Dem&aacute;s casos en que la legislaci&oacute;n as&iacute; lo disponga expresamente"<sup><a name="nu47"></a><a href="#num47">47</a></sup> -esto es, la directiva presidencial no tiene pretensiones de exhaustividad ni omnisciencia; a pesar de ello, recientemente el Ministerio del Interior y de Justicia le est&aacute; atribuyendo estas cualidades, am&eacute;n de un estatus de acto administrativo<sup><a name="nu48"></a><a href="#num48">48</a></sup>-, por lo que es pertinente recordar que las directivas presidenciales cumplen una de dos finalidades:</p> <ol>1. Dictar recomendaciones y orientaciones a las entidades que pertenecen al ejecutivo.    </ol> <ol>2. Crear, modificar o extinguir situaciones jur&iacute;dicas<sup><a name="nu49"></a><a href="#num49">49</a></sup>.    </ol>     <p>La Directiva Presidencial 01 del 2010 cumple la primera finalidad, es decir, es una recomendaci&oacute;n u orientaci&oacute;n que realiza el presidente de la Rep&uacute;blica, como suprema autoridad administrativa, a las diferentes entidades en materia de consulta previa. Frente al alcance jur&iacute;dico de las directivas presidenciales, el Consejo de Estado ha dicho:</p> <ol>En el escrito demandatorio, la parte actora invoca como infringidos con la resoluci&oacute;n impugnada, la Directiva Presidencial No. 13 de noviembre 10 de 1983 &#91;...&#93;    </ol> <ol>Sobre el particular, ha manifestado la Sala en numerosas sentencias que una Directiva Presidencial no puede enervar la facultad que a la administraci&oacute;n otorga la ley respecto a la estabilidad del personal oficial.<sup><a name="nu50"></a><a href="#num50">50</a></sup>    </ol> <ol>Las directivas presidenciales deben acatarse como normas de conducta, pero que en ning&uacute;n caso tienen el alcance y firmeza de una disposici&oacute;n legal, pues se trata de recomendaciones y orientaciones sobre determinados aspectos de manejo de personal que los gobiernos de los distintos &oacute;rdenes consideran oportuno formular, pero que no pueden tener efecto para enervar la facultad discrecional de las autoridades administrativas, si como en el presente caso, &eacute;sta cuenta con el respaldo legal<sup><a name="nu51"></a><a href="#num51">51</a></sup>.    </ol>     <p>As&iacute; mismo, la sentencia del 9 de febrero de 1995 se&ntilde;ala:</p> <ol>Reiteradamente esta corporaci&oacute;n ha manifestado que tales pronunciamientos sobre congelaci&oacute;n de plantas de personal de las entidades territoriales y de las descentralizadas, deben acogerse y acatarse como normas de conducta, pero que no tienen el alcance y firmeza de una disposici&oacute;n con fuerza legal, puesto que se trata <i>de recomendaciones y orientaciones </i>sobre determinados aspectos de manejo de personal que los gobiernos de los distintos &oacute;rdenes consideran oportuno formular, carentes de virtualidad de enervar la facultad discrecional de remoci&oacute;n que el legislador ha otorgado a las autoridades nominadoras<sup><a name="nu52"></a><a href="#num52">52</a></sup>.    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>     <p>En el mismo sentido, el profesor BERROCAL GUERRERO se&ntilde;ala:</p> <ol>En resumen, cabe decir que las directivas presidenciales son <i>instrucciones y orientaciones de car&aacute;cter interno que imparte el presidente de la Rep&uacute;blica a los funcionarios de la rama ejecutiva</i>, en su condici&oacute;n de suprema autoridad administrativa, sobre aspectos determinados de la administraci&oacute;n p&uacute;blica, las cuales si deben acatarse por sus destinatarios, no enervan las facultades y competencias que la ley o el reglamento les asignan, y por tanto no tienen la virtud de causar la nulidad de los actos que expidan conforme tales facultades. En estas <i>condiciones se parecen m&aacute;s a las circulares internas de la administraci&oacute;n y, por ende, a meros actos de la misma</i>, seg&uacute;n la calificaci&oacute;n que la doctrina le da a tales manifestaciones de la autoridad administrativa<sup><a name="nu53"></a><a href="#num53">53</a></sup> &#91;&eacute;nfasis nuestro&#93;.    </ol>     <p>En consecuencia, de lo anterior podemos decir que la Directiva Presidencial 01 del 2010 contiene s&oacute;lo <i>recomendaciones u orientaciones</i>, en este caso para el vicepresidente de la Rep&uacute;blica, ministros del despacho, directores de departamentos administrativos, superintendentes, directores, gerentes y organismos del nivel central y descentralizados del orden nacional; en consecuencia, no va dirigido a autoridades del orden departamental ni municipal ni a organizaciones privadas<sup><a name="nu54"></a><a href="#num54">54</a></sup>; una directiva presidencial no tiene entidad suficiente para variar los alcances de una verdadera norma como lo es el Decreto 1320, es lo que se podr&iacute;a denominar <i>soft law </i>("derecho suave") interno.</p>      <p>Al realizar un simple cotejo entre el Decreto 1320 y la Directiva 01, es ostensible la inobservancia de lo ordenado por el primero por parte de la directiva, <i>inter alia </i>en cuanto a la coordinaci&oacute;n de las reuniones, por lo que a continuaci&oacute;n hacemos un cuadro comparativo:</p>      <p>    <center><a name="tab3"><img src="img/revistas/rdes/n27/n27a11t3.jpg"></a></center></p>      <p>Por otra parte, cabe se&ntilde;alar que el Decreto 1320 de 1998, norma verdaderamente tal, que, como ya se estableci&oacute;, se encuentra vigente, a falta de ley estatutaria de consulta previa, ser&iacute;a la norma que habr&iacute;a de aplicarse mediante el mecanismo de integraci&oacute;n de la <i>analogia legis</i>, consagrado en el art&iacute;culo 8.&deg; de la Ley 153 de 1887 y la Sentencia C-083 de 1995, sin tener en cuenta la pol&eacute;mica directiva rese&ntilde;ada, que, reiteramos, no es una norma y que -en gracia de discusi&oacute;n que lo fuera-, obviamente, estar&iacute;a subordinada al Decreto presidencial 1320, al cual contraviene, as&iacute; como a la Ley 21 de 1991, que, como se dijo, hace parte del bloque de constitucionalidad, y la Ley 1098<sup><a name="nu55"></a><a href="#num55">55</a></sup>, toda vez que la Directiva 01 hizo un listado taxativo de casos en que procede y no procede este mecanismo, haciendo distinciones que la ley no hizo, recordemos el antiguo axioma hermen&eacute;utico romano: "<i>Ubi lex non distinguit, nec nos distinguere debemus</i>"<sup><a name="nu56"></a><a href="#num56">56</a></sup>.</p>      <p>No sobra agregar que en casos en que el procedimiento establecido en el Decreto 1320 sea insuficiente o abiertamente inconstitucional en alg&uacute;n caso concreto -pues tampoco es omnisciente ni perfecto-, la administraci&oacute;n tendr&iacute;a que acudir a las subreglas de la doctrina constitucional; en palabras de la Corte Constitucional,</p> <ol>La obligatoriedad del precedente es, usualmente, una problem&aacute;tica estrictamente judicial, en raz&oacute;n a la garant&iacute;a institucional de la autonom&iacute;a (C.P. art. 228), lo que justifica que existan mecanismos para que el juez pueda apartarse, como se record&oacute; en el fundamento jur&iacute;dico 4., del precedente. Este principio no se aplica frente a las autoridades administrativas, pues ellas est&aacute;n obligadas a aplicar el derecho vigente (y las reglas judiciales lo son), y &uacute;nicamente est&aacute;n autorizadas -m&aacute;s que ello, obligadas- a apartarse de las normas, frente a disposiciones clara y abiertamente inconstitucionales (C.P. art. 4). De ah&iacute; que, su sometimiento a las l&iacute;neas doctrinales de la Corte Constitucional sea estricto.<sup><a name="nu57"></a><a href="#num57">57</a></sup>    </ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font size="3">A Manera de conclusi&oacute;n</font></b></p>      <p>En las primeras implementaciones del mecanismo, la autoridad ambiental le dio m&aacute;s relevancia al requisito procedimental impl&iacute;cito en la consulta que al objetivo sustancial planteado desde el orden constitucional; es decir, dimension&oacute; su realizaci&oacute;n s&oacute;lo como elemento de legalidad para no viciar de nulidad el acto administrativo donde se decid&iacute;a de fondo el otorgamiento de una licencia ambiental o el establecimiento de un plan de manejo; las comunidades ind&iacute;genas y tribales devienen indispensables, pues sin ellos la actuaci&oacute;n administrativa no se puede adelantar, y de haberse adelantado sin ellos, estar&iacute;a viciada en su constitucionalidad y legalidad.</p>      <p>En el escenario constitucional de la consulta previa como requisito obligatorio dentro de tr&aacute;mites administrativos cuyo contenido pueda afectar en forma directa a comunidades ind&iacute;genas y tribales se observa un comportamiento err&aacute;tico en las decisiones de la Corte Constitucional -que, en nuestra opini&oacute;n, exceden una sombra decisional aceptable-, pues, aunque ha habido sentencias de unificaci&oacute;n como la 039 de 1997 y la 383 del 2003, se advierte la necesidad de una sentencia de Sala Plena que unifique criterios en cuanto a si se debe limitar temporalmente la consulta y si el acto administrativo es una decisi&oacute;n unilateral, como lo se&ntilde;ala la teor&iacute;a cl&aacute;sica del acto administrativo, o si ser&iacute;an actos administrativos bilaterales, teniendo en cuenta lo dicho en la Sentencia T-769 del 2009 y ahora en la T-129 del 2011 en cuanto al consentimiento previo, libre e informado de las comunidades &eacute;tnicas, por cuanto se genera una inseguridad jur&iacute;dica, teniendo en cuenta la pluricitada omisi&oacute;n legislativa relativa.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Pie de p&aacute;gina</b></font></p>      <p><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>Cfr. sentencias SU-039 del 1997, SU-383 del 2003, C-030 de 2008, C-461 del 2008 y C-615 del 2009, entre otras.    <br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup>V. Rodr&iacute;guez Rescia, en <i>La consulta previa a pueblos ind&iacute;genas y tribales</i>, Bogot&aacute;, Ministerio del Interior y de Justicia, 2008, p. 21.    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>Corte Constitucional. Sentencia C-615 del 2009.    <br>  <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup>Consejo de Estado, Secci&oacute;n Primera. Radicaci&oacute;n n&uacute;mero 5091, del 20 de mayo de 1999.    <br>  <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup>Huelga decir que la figura de la inaplicaci&oacute;n por inconstitucionalidad, tambi&eacute;n denominada "excepci&oacute;n de inconstitucionalidad", en virtud de la supremac&iacute;a constitucional, no saca a la norma del ordenamiento jur&iacute;dico, pues su efecto es <i>inter partes</i>, es decir, tan solo para el caso concreto que se discute, por lo que la norma sigue vigente. Cfr. Sentencia C-037 de 1996, entre otras.    <br>  <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup>Cfr. sentencias T-652 de 1998 y T-880 del 2006.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup>El Grupo de Consulta Previa del Ministerio del Interior y de Justicia se crea el 4 de diciembre del 2008 con la Resoluci&oacute;n 3598.    <br>  <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup>Decimos <i>ven&iacute;a</i>, porque actualmente se est&aacute; anteponiendo una directiva presidencial a la doctrina constitucional. Cfr. nota al pie 48, de este escrito.    <br>  <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup>As&iacute; por ejemplo, Manuel Fernando Quinche Ram&iacute;rez en la segunda edici&oacute;n su libro La elusi&oacute;n constitucional. Una pol&iacute;tica de evasi&oacute;n del control constitucional en Colombia (Bogot&aacute;, Universidad del Rosario, Colecci&oacute;n Textos de Jurisprudencia, 2009) (Cfr. pp. 222-227).    <br>  <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup>Corte Constitucional.    <br>  <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup>Condiciones que distinguen a los pueblos de la Amazonia colombiana de otros sectores de la colectividad nacional, consideraci&oacute;n 5.1 de la Sentencia SU-383 de 2003.    <br>  <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup>Instituto Indigenista Interamericano. Informe sobre la coca y sus efectos en Bolivia, M&eacute;xico, mimeo, 1986, citado por Alejandro Camino: "Coca: del uso tradicional al narcotr&aacute;fico", en Diego Garc&iacute;a Say&aacute;n (ed). Coca, coca&iacute;na y narcotr&aacute;fico, laberinto en los Andes, Lima, Comisi&oacute;n Andina de Juristas, 1989, p. 93, citado en la Sentencia SU-383 del 2003.    <br>  <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup>Estas zonas no son objeto de erradicaci&oacute;n, pues son las que producen la hoja de coca que requiere la comunidad ind&iacute;gena, de acuerdo con sus necesidades culturales y n&uacute;mero de habitantes.    <br>  <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup>Para ilustrar el tema del an&aacute;lisis est&aacute;tico del precedente judicial y t&eacute;cnicas leg&iacute;timas de interpretaci&oacute;n jurisprudencial, v&eacute;ase "Argumentos leg&iacute;timos: la disanalog&iacute;a entre caso nuevo y precedente aparentemente aplicable". D. E. L&oacute;pez Medina. <i>El derecho de los jueces. Obligatoriedad del precedente constitucional, an&aacute;lisis de sentencias y l&iacute;neas jurisprudenciales y teor&iacute;a del derecho judicial</i>, 2.&ordf; edici&oacute;n, Bogot&aacute;, Legis, 2006, p. 213.    <br>  <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup>Seg&uacute;n el diccionario de la Real Academia Espa&ntilde;ola, <i>veto</i> significa "1. m. Derecho que tiene una persona o corporaci&oacute;n para vedar o impedir algo. U. principalmente para significar el atribuido seg&uacute;n las Constituciones al jefe del Estado o a la segunda C&aacute;mara, respecto de las leyes votadas por la elecci&oacute;n popular. 2. m. Acci&oacute;n y efecto de vedar". (<a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?tipo_bus=3&amp;lema=veto" target="_blank">http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?tipo_bus=3&amp;lema=veto</a>), consultado el 4 de mayo del 2011.    <br>  <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup>"Pueblos ind&iacute;genas y tribales: gu&iacute;a para la aplicaci&oacute;n del Convenio n&uacute;m. 169 de la OIT" disponible en (<a href="http://www.oit.or.cr/mdtsanjo/indig/conten.htm" target="_blank">http://www.oit.or.cr/mdtsanjo/indig/conten.htm</a>), consultado el 20 del julio de 2010.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup>Sentencia C-891 del 2002.    <br>  <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup>Seg&uacute;n el diccionario de la Real Academia Espa&ntilde;ola, consentimiento significa: "1. m. Acci&oacute;n y efecto de consentir. 2. m. Der. Manifestaci&oacute;n de voluntad, expresa o t&aacute;cita, por la cual un sujeto se vincula jur&iacute;dicamente. 3. m. Der. En los contratos, conformidad que sobre su contenido expresan las partes".    <br>  <sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup>Disponible en (<a href="http://www.un.org/esa/socdev/unpfII/es/drip.html" target="_blank">http://www.un.org/esa/socdev/unpfII/es/drip.html</a>), consultado el 3 de mayo del 2011.    <br>  <sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup>Las resoluciones aprobadas por la Asamblea General durante el 61.<sup>er</sup> per&iacute;odo de sesiones se pueden consultar en (<a href="http://www.un.org/Depts/dhl/resguide/r61sp.htm" target="_blank">http://www.un.org/Depts/dhl/resguide/r61sp.htm</a>).    <br>  <sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup>Cfr. (<a href="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/mam-2664651" target="_blank">http://www.eltiempo.com/archivo/documento/mam-2664651</a>).    <br>  <sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup>Naciones Unidas, Asamblea general, documento A/61/PV.107, p&aacute;ginas 18 y ss.; disponible en (<a href="http://daccess-dds-ny.un.org/doc/undoc/gen/n07/504/32/pdf/n0750432.pdf?OpenElement" target="_blank">http://daccess-dds-ny.un.org/doc/undoc/gen/n07/504/32/pdf/n0750432.pdf?OpenElement</a>).    <br>  <sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup>L. Rodr&iacute;guez-Pi&ntilde;ero. "La 'implementaci&oacute;n' de la Declaraci&oacute;n: las implicaciones del art&iacute;culo 42", en <i>Declaraci&oacute;n sobre los Derechos de los Pueblos Ind&iacute;genas</i>. <i>Hacia un mundo intercultural y sostenible</i>, Madrid, Catarata, 2009, p. 67.    <br>  <sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup>Sentencia de unificaci&oacute;n; individualismo posesivo.    <br>  <sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup>Cfr. sentencias T-652 de 1998 y T-880 de 2006, precitadas.    <br>  <sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup>Recientemente derogado por el Decreto 2820 de 2010; el Decreto 1220 reglamentaba el t&iacute;tulo VIII de la Ley 99 de 1993 sobre licencias ambientales, vigente para el caso Mand&eacute; Norte.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num27"></a><a href="#nu27">27</a></sup>Corte Interamericana de Derechos Humanos. Sentencia del 28 de noviembre del 2007.    <br>  <sup><a name="num28"></a><a href="#nu28">28</a></sup>Instituto Colombiano para la Reforma Agraria, creado mediante la Ley 135 de 1961 que conforme al art&iacute;culo 94 cumpl&iacute;a la funci&oacute;n de adjudicar t&iacute;tulos de dominio colectivo a comunidades ind&iacute;genas.    <br>  <sup><a name="num29"></a><a href="#nu29">29</a></sup>Instituto Colombiano de Desarrollo Rural, conforme al art&iacute;culo 4.&deg; del Decreto 1300 del 2003, mediante el cual fue creado.    <br>  <sup><a name="num30"></a><a href="#nu30">30</a></sup>Naciones Unidas, Asamblea General. Documento A/61/PV.107, pp. 21 y ss.    <br>  <sup><a name="num31"></a><a href="#nu31">31</a></sup>Cfr. ac&aacute;pite 131 de la sentencia, disponible en (<a href="http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_172_esp.pdf" target="_blank">http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_172_esp.pdf</a>).    <br>  <sup><a name="num32"></a><a href="#nu32">32</a></sup>Adem&aacute;s de la Ley 21 de 1991, la Ley 99 de 1993, en su art&iacute;culo 76, lo establece para la explotaci&oacute;n de recursos naturales.    <br>  <sup><a name="num33"></a><a href="#nu33">33</a></sup>Para ilustrar el tema de los sujetos del procedimiento administrativo, v&eacute;ase "El procedimiento administrativo previo". J. O. Santofimio Gamboa. <i>Tratado de derecho administrativo. Acto administrativo</i>, 4.&ordf; ed., Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2007, pp. 223 y 224.    <br>  <sup><a name="num34"></a><a href="#nu34">34</a></sup>As&iacute; lo se&ntilde;alan Rodr&iacute;guez Garavito, Morris, Orduz y Buritic&aacute; en <i>La consulta previa a pueblos ind&iacute;genas. Los est&aacute;ndares del derecho internacional</i>, Bogot&aacute;, Colecci&oacute;n Justicia Global-Documentos-Universidad de los Andes, pp. 60 y 61.    <br>  <sup><a name="num35"></a><a href="#nu35">35</a></sup>Caso puerto multiprop&oacute;sito de Brisa.    <br>  <sup><a name="num36"></a><a href="#nu36">36</a></sup>Caso v&iacute;a transversal de Bar&uacute;.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num37"></a><a href="#nu37">37</a></sup>El Convenio distingue entre medidas legislativas y medidas administrativas.    <br>  <sup><a name="num38"></a><a href="#nu38">38</a></sup>Mediante este acto administrativo, la CRC hab&iacute;a efectuado un "requerimiento en el marco del procedimiento para la suspensi&oacute;n definitiva y/o revocatoria de una licencia ambiental", donde orden&oacute;: (1) requerir al se&ntilde;or H&eacute;ctor Jes&uacute;s Sarria "para que corrija el incumplimiento en el cual ha incurrido y en consecuencia se convoque y se lleve a cabo la obligatoria, constitucional y legal, <i>consulta previa </i>a que obliga el Decreto 1320 de 1998"; (2) suspender la licencia ambiental otorgada al se&ntilde;or Sarria, indic&aacute;ndose adem&aacute;s que en caso de incumplimiento de la consulta previa se "proceda a revocar la licencia ambiental".    <br>  <sup><a name="num39"></a><a href="#nu39">39</a></sup>Mediante la Resoluci&oacute;n 8463-3-30 del 30 de abril del 2010, se orden&oacute; la suspensi&oacute;n de las actividades de explotaci&oacute;n minera no autorizada y el desalojo de un gran n&uacute;mero de familias afro que devengaban su sustento de la extracci&oacute;n artesanal de oro, resoluci&oacute;n dejada sin efectos por la tutela.    <br>  <sup><a name="num40"></a><a href="#nu40">40</a></sup>Coincidimos con el eximio jurista Jerome Frank cuando dice al inicio de su obra: "Cuando, en cualquier &aacute;rea que afecta directamente a seres humanos, existe un grave problema no resuelto, la ausencia de soluci&oacute;n es causa de muchos resultados calamitosos. Pueden ser considerados moralmente irresponsables quienes, conscientes del problema, tratan de ocultarlo o de restarle importancia. &iquest;Por qu&eacute;? Porque favorecen la creaci&oacute;n de un estado de &aacute;nimo complaciente con los resultados calamitosos y porque tal complacencia impide esfuerzos que podr&iacute;an, al menos parcialmente, servir para resolver el problema &#91;...&#93;". Cfr. Jerome Frank. <i>Derecho e incertidumbre</i>, Buenos Aires, Centro Editor de Am&eacute;rica Latina, 1968, p. 25 (original: <i>Short of Sickness and Death: A Study of Moral Responsibility in Legal Criticism</i>).    <br> <sup><a name="num41"></a><a href="#nu41">41</a></sup>Sentencia C-1260 de 2001.    <br>  <sup><a name="num42"></a><a href="#nu42">42</a></sup>Sobre el tema del an&aacute;lisis din&aacute;mico de precedentes judiciales, v&eacute;ase L&oacute;pez Medina. <i>La l&iacute;nea jurisprudencial: an&aacute;lisis din&aacute;mico de precedentes </i>(s. d.), pp. 139-156.    <br>  <sup><a name="num43"></a><a href="#nu43">43</a></sup>Para ilustrar el tema de los actos administrativos bilaterales, v&eacute;ase Carlos A. S&aacute;nchez Torres. <i>Acto administrativo. Teor&iacute;a general</i>, 2.&ordf; ed., Bogot&aacute;, Legis, 2004, p. 241.    <br>  <sup><a name="num44"></a><a href="#nu44">44</a></sup>Por la cual se expide el C&oacute;digo de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso Administrativo, que entrar&aacute; a regir el 2 de julio del 2012.    <br>  <sup><a name="num45"></a><a href="#nu45">45</a></sup>Expedientes D-8413 y D-8473.    <br>  <sup><a name="num46"></a><a href="#nu46">46</a></sup>G. Mora Restrepo. <i>Justicia constitucional y arbitrariedad de los jueces. Teor&iacute;a de la legitimidad en la argumentaci&oacute;n de las sentencias constitucionales</i>, Buenos Aires, Marcial Pons, 2009, pp. 357 y 358.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num47"></a><a href="#nu47">47</a></sup>Se omiti&oacute; en el listado, por ejemplo, la consulta previa para la adopci&oacute;n de ni&ntilde;os ind&iacute;genas, consagrada en el art&iacute;culo 70 de la Ley 1098.    <br>  <sup><a name="num48"></a><a href="#nu48">48</a></sup>Verbigracia, el documento OFI11-23817-GCP-0201, que despu&eacute;s de muchas dilaciones y vacilaciones contempla la viabilidad de una consulta previa pero <i>a posteriori </i>(lo que, de suyo, constituye un sinsentido) y s&oacute;lo con una parte de la comunidad, para la construcci&oacute;n, adecuaci&oacute;n y dotaci&oacute;n del centro especializado del Menor Infractor en el departamento archipi&eacute;lago de San Andr&eacute;s por parte de la gobernaci&oacute;n departamental, mientras la obra ya se hab&iacute;a iniciado y prosegu&iacute;a mientras se adelantaba dicha consulta "previa", con lo que es palmario que lo que se pretend&iacute;a era legalizar decisiones ya tomadas y en proceso de ejecuci&oacute;n, desvirtuando el objetivo de la consulta previa y repitiendo hechos como los que llevaron a la decisi&oacute;n de amparar la supuesta consulta previa realizada en el caso u'wa en la sentencia de Sala Plena SU-039 de 19997, trayendo el aparte pertinente: "&#91;...&#93; 5.6. Para la Corte resulta claro que en la reuni&oacute;n de enero 10 y 11 de 1995, no se estructur&oacute; o configur&oacute; la consulta requerida para autorizar la mencionada licencia ambiental. Dicha consulta debe ser previa a la expedici&oacute;n de &eacute;sta y, por consiguiente, <i>actuaciones posteriores a su otorgamiento, destinadas a suplir la carencia de la misma, carecen de valor y significaci&oacute;n </i>&#91;...&#93;" (&eacute;nfasis nuestro).    <br>  <sup><a name="num49"></a><a href="#nu49">49</a></sup>Sobre el tema de las directivas presidenciales, su naturaleza y alcance, v&eacute;ase L. E. Berrocal Guerrero. <i>Manual del acto administrativo</i>, 5.&ordf; ed., Bogot&aacute;, Librer&iacute;a del Profesional, 2009, pp. 320 y ss.    <br>  <sup><a name="num50"></a><a href="#nu50">50</a></sup>Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Secci&oacute;n Segunda, 2 de marzo de 1992, radicaci&oacute;n n&uacute;mero 3699.    <br>  <sup><a name="num51"></a><a href="#nu51">51</a></sup>Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Secci&oacute;n Segunda, 5 de agosto de 1993, radicaci&oacute;n n&uacute;mero 5991.    <br>  <sup><a name="num52"></a><a href="#nu52">52</a></sup>Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Secci&oacute;n Segunda, 9 de febrero 9 de 1995, radicaci&oacute;n n&uacute;mero 8019.    <br>  <sup><a name="num53"></a><a href="#nu53">53</a></sup>Berrocal Guerrero. <i>Manual del acto administrativo</i>, cit., p. 323.    <br>  <sup><a name="num54"></a><a href="#nu54">54</a></sup>Cfr. (<a href="http://www.mij.gov.co/normas/2010/di012010.htm" target="_blank">http://www.mij.gov.co/normas/2010/di012010.htm</a>), consultado el 13 de mayo del 2011.    <br>  <sup><a name="num55"></a><a href="#nu55">55</a></sup>Como se mencion&oacute; en la nota 38.    <br>  <sup><a name="num56"></a><a href="#nu56">56</a></sup>Que no por ser antiguo sea obsoleto; Cfr. Sentencia C-087 del 2000, que bas&aacute;ndose en dicho principio declar&oacute; inexequible el art&iacute;culo 205 del Decreto 1355 de 1970.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num57"></a><a href="#nu57">57</a></sup>Sentencia T-569-01.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>      <!-- ref --><p>Berrocal Guerrero, Luis Eduardo. <i>Manual del acto administrativo</i>, 5.&ordf; ed., Bogot&aacute;, Librer&iacute;a del Profesional, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0122-9893201100020001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Jerome, Frank. <i>Derecho e incertidumbre</i>, Buenos Aires, Centro Editor de Am&eacute;rica Latina, 1968.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0122-9893201100020001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>L&oacute;pez Medina, Diego Eduardo. <i>El derecho de los jueces. Obligatoriedad del precedente constitucional, an&aacute;lisis de sentencias y l&iacute;neas jurisprudenciales y teor&iacute;a del derecho judicial</i>, 2.&ordf; edici&oacute;n, Bogot&aacute;, Legis, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0122-9893201100020001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mora Restrepo, Gabriel. 2009. <i>Justicia constitucional y arbitrariedad de los jueces. Teor&iacute;a de la legitimidad en la argumentaci&oacute;n de las sentencias constitucionales</i>, Buenos Aires, Marcial Pons, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0122-9893201100020001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Quinche Ram&iacute;rez, Manuel Fernando. 2009. <i>La elusi&oacute;n constitucional</i>. <i>Una pol&iacute;tica de evasi&oacute;n del control constitucional en Colombia</i>, Bogot&aacute;, Universidad del Rosario, Colecci&oacute;n Textos de Jurisprudencia, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0122-9893201100020001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Rodr&iacute;guez Garavito, C&eacute;sar et al. (dirs.). <i>La consulta previa a pueblos ind&iacute;genas. Los est&aacute;ndares del derecho internacional</i>, Bogot&aacute;, Colecci&oacute;n Justicia Global-Documentos-Universidad de los Andes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0122-9893201100020001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Rodr&iacute;guez-Pi&ntilde;ero, Luis. "La 'implementaci&oacute;n' de la Declaraci&oacute;n: las implicaciones del art&iacute;culo 42", en <i>Declaraci&oacute;n sobre los Derechos de los Pueblos Ind&iacute;genas</i>. <i>Hacia un mundo intercultural y sostenible</i>, Madrid, Catarata, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0122-9893201100020001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Rodr&iacute;guez Rescia, V&iacute;ctor. <i>La consulta previa a pueblos ind&iacute;genas y tribales</i>, Bogot&aacute;, Ministerio del Interior y de Justicia, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0122-9893201100020001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>S&aacute;nchez Torres, Carlos Ariel. <i>Acto administrativo. Teor&iacute;a general</i>, 2.&ordf; ed., Bogot&aacute;, Legis, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0122-9893201100020001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Santofimio Gamboa, Jaime Orlando. <i>Tratado de derecho administrativo. Acto administrativo</i>, 4.&ordf; ed., Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0122-9893201100020001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <p><b>En Internet</b></p>      <!-- ref --><p>(<a href="http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/1997/SU039-97.htm" target="_blank">http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/1997/SU039-97.htm</a>).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0122-9893201100020001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>(<a href="http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/1998/T-652-98.htm" target="_blank">http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/1998/T-652-98.htm</a>).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0122-9893201100020001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>(<a href="http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2002/C-891-02.htm" target="_blank">http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2002/C-891-02.htm</a>).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0122-9893201100020001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>(<a href="http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2003/SU383-03.htm" target="_blank">http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2003/SU383-03.htm</a>).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0122-9893201100020001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>(<a href="http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2006/T-880-06.htm" target="_blank">http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2006/T-880-06.htm</a>).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0122-9893201100020001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>(<a href="http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2009/T-769-09.htm" target="_blank">http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2009/T-769-09.htm</a>).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0122-9893201100020001100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>(<a href="http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2010/T-547-10.htm" target="_blank">http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2010/T-547-10.htm</a>).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0122-9893201100020001100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>(<a 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