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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La sentencia C-577 de 2011 y el matrimonio igualitario en Colombia]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Abstract This article provides legal reasons to believe that the most reasonable and give constitutional effect to the Judgment C-577 of 2011 of the Constitutional Court regarding the formalization and solemnization of marriage bond between same-sex couples, is by civil marriage contract.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <P align="center"><B><font size="4">La sentencia C-577 de 2011 y el matrimonio igualitario en Colombia</font></B><sup>**</sup></P>     <p align="center"><font size="3"><b>The Judgment C-557 of 2011 and the same-sex couple marriage</b></font></p>     <p align="center"><b>Manuel P&aacute;ez Ram&iacute;rez</b><sup>*</sup></p>     <p><sup>*</sup>Abogado y m&aacute;ster en Derecho   P&uacute;blico de la Universidad Externado de Colombia. Abogado de Colombia Diversa   y docente investigador del Departamento de Derecho Constitucional de la   Universidad Externado de Colombia. Contacto: &#91;<a href="mailto:manuel.paez@uexternado.edu.co">manuel.paez@uexternado.edu.co</a>&#93;.</p>     <p><sup>**</sup>Para citar el   art&iacute;culo: P&aacute;ez Ram&iacute;rez, M. &quot;La sentencia C-577 de   2011 y el matrimonio igualitario en Colombia&quot;, <i>Revista Derecho del     Estado</i>, N&ordm; 13, 2013, pp. 231-257.</p>     <p>Fecha de recepci&oacute;n: 25 de julio de 2013. Fecha de aceptaci&oacute;n: 3 de octubre de 2013.</p> <hr>     <p><font size="3"><b>Sumario</b></font></p>     <p>Introducci&oacute;n.   1. Contenido de la sentencia. 2. Contexto y finalidad de la sentencia. 3. La   interpretaci&oacute;n constitucional de la orden proferida en la sentenciaC-577   de 2011: autorizar el matrimonio civil entre personas del mismo sexo. Conclusi&oacute;n. </p> <hr>     <p><font size="3"><b>Resumen</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El   presente art&iacute;culo ofrece Razones jur&iacute;dicas para considerar que la   forma m&aacute;s Razonable y constitucional de darle cumplimiento a la sentencia   C-577 de 2011de la Corte Constitucional en lo referente a la   formalizaci&oacute;n y solemnizaci&oacute;n del v&iacute;nculo marital entre   parejas del mismo sexo, es mediante el contrato de matrimonio civil.</p>     <p><b>Palabras clave</b>: Matrimonio igualitario, matrimonio gay, parejas del mismo sexo. </p> <hr>     <p><font size="3"><b>Abstract</b></font></p>     <p>This   article provides legal reasons to believe that the most reasonable and give   constitutional effect to the Judgment C-577 of 2011 of the Constitutional Court   regarding the formalization and solemnization of marriage bond between same-sex   couples, is by civil marriage contract. </p>     <p><b>Keywords</b>: Gay marriage, same-sex couples. </p> <hr>     <p><b>Introducci&oacute;n</b></p>     <p>Desde el   20 de junio de 2013 las parejas del mismo sexo pueden formalizar su   v&iacute;nculo marital ante un notario o juez de la Rep&uacute;blica,   seg&uacute;n lo decidi&oacute; la Corte Constitucional en la sentencia C-577 de   2011<a name=nu1></a><sup><a href="#num1">1</a></sup>. Con el fin de unificar   criterios jur&iacute;dicos sobre el sentido y el alcance de aquella   decisi&oacute;n, en este art&iacute;culo se argumentar&aacute; que la   interpretaci&oacute;n correcta a la luz de la Constituci&oacute;n es que las   parejas del mismo sexo pueden contraer matrimonios civiles.</p>     <p>Con este   prop&oacute;sito, en primer lugar se describir&aacute; brevemente el contenido   de la sentencia bajo estudio, para luego, en segundo lugar, recordar el contexto   y la finalidad con la cual se emiti&oacute;, de forma que ambos elementos   contribuyan a dilucidar el significado de su parte resolutiva. En tercer lugar,   a partir de una interpretaci&oacute;n sistem&aacute;tica y finalista de la   sentencia y teniendo en cuenta el car&aacute;cter de orden p&uacute;blico que   ostenta el r&eacute;gimen legal de la familia en Colombia, se demostrar&aacute;   que el v&iacute;nculo contractual autorizado en la misma es el matrimonio   civil. Con tal fin se expondr&aacute; la imposibilidad jur&iacute;dica de regular   mediante contratos innominados y at&iacute;picos la instituci&oacute;n   familiar, as&iacute; como la falta de aptitud de esta clase de contratos para   superar formal y materialmente el d&eacute;ficit de protecci&oacute;n que   enfrentan las parejas del mismo sexo en la actualidad. Por &uacute;ltimo, se   recordar&aacute; la falta de competencia del Gobierno Nacional para reglamentar   la sentencia objeto de estudio. </p>     <p><b>1.   Contenido De La Sentencia</b></p>     <p>Los   aspectos m&aacute;s relevantes de la sentencia C-577 de 2011 consisten, por un   lado, en el reconocimiento expl&iacute;cito de las parejas del mismo sexo como   un tipo de familia amparado por el ordenamiento jur&iacute;dico colombiano y,   por otro, en la identificaci&oacute;n de un d&eacute;ficit de protecci&oacute;n   jur&iacute;dica en su contra.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para   arribar a la primera conclusi&oacute;n, la Corte Constitucional estudi&oacute;   el concepto de familia protegida jurisprudencialmente, analiz&oacute; su   precedente en materia de parejas del mismo sexo y abord&oacute; la   relaci&oacute;n entre aquellas y la instituci&oacute;n familiar. </p>     <p>Hasta el   momento la Corte no se hab&iacute;a preguntado si dichas parejas conformaban   una familia, por lo cual procedi&oacute; a indagar si en su interior   conflu&iacute;an los elementos necesarios para su configuraci&oacute;n,   teniendo en cuenta que &quot;el concepto general de familia&quot; se funda   &quot;'en el amor, el respeto, y la solidaridad' y, a la vez, se la caracteriza   'por la unidad de vida o de destino que liga &iacute;ntimamente a sus miembros   e integrantes m&aacute;s pr&oacute;ximos'<a name=nu2></a><sup><a href="#num2">2</a></sup>&quot;<a name=nu3></a><sup><a href="#num3">3</a></sup>. </p>     <p>La Corte   encontr&oacute; que a las parejas del mismo sexo, al igual que las parejas de   sexo diferente, tambi&eacute;n les asiste la voluntad de conformar un proyecto   de vida com&uacute;n, bajo la forma de uniones estables y singulares, con la   correspondiente asunci&oacute;n de deberes morales y rec&iacute;procos de apoyo   mutuo, asistencia material y afecto. Por esta Raz&oacute;n la Corte concluye: </p>     <blockquote>       <p>&#91;N&#93;o     existen Razones jur&iacute;dicamente atendibles para sostener que entre los     miembros de la pareja homosexual no cabe predicar el afecto, el respeto y la     solidaridad que inspiran su proyecto de vida en com&uacute;n, con     vocaci&oacute;n de permanencia, o que esas condiciones personales solo merecen     protecci&oacute;n cuando se profesan entre heterosexuales, mas no cuando se     trata de parejas del mismo sexo. </p> </blockquote>     <p>El   anterior reconocimiento llev&oacute; a la Corte a aclarar la   interpretaci&oacute;n tradicional del art&iacute;culo 42 cp, seg&uacute;n la   cual solo son familias objeto de protecci&oacute;n jur&iacute;dica las   compuestas por individuos de diferente sexo, y a considerar cuanto sigue: </p>     <blockquote>       <p>La     presencia en las uniones homosexuales estables del elemento que le confiere     identidad a la familia &#91;...&#93; las configura como familia y avala la     sustituci&oacute;n de la interpretaci&oacute;n que ha predominado en la Corte,     debi&eacute;ndose aclarar que, de conformidad con el art&iacute;culo 42     superior, los v&iacute;nculos que dan lugar a la constituci&oacute;n de la     familia son naturales o jur&iacute;dicos y que el cambio ahora prohijado ya no     avala la comprensi&oacute;n seg&uacute;n la cual el v&iacute;nculo     jur&iacute;dico es exclusivamente el matrimonio entre heterosexuales, mientras     que el v&iacute;nculo natural solo se concreta en la uni&oacute;n marital de     hecho de dos personas de distinto sexo, ya que la &quot;voluntad responsable de     conformarla&quot; tambi&eacute;n puede dar origen a familias surgidas de     v&iacute;nculos jur&iacute;dicos o de v&iacute;nculos naturales. </p> </blockquote>     <p>De esta   forma, la voluntad responsable de conformar una familia se convierte entonces   en condici&oacute;n suficiente para darle origen a la misma y as&iacute;   merecerla protecci&oacute;n del ordenamiento jur&iacute;dico.</p>     <p>Ante este   panorama, la Corte establece que las parejas del mismo sexo son familias y   merecen reconocimiento constitucional. Por consiguiente, si estas familias son   titulares de la misma dignidad<a name=nu4></a><sup><a href="#num4">4</a></sup> y requieren de la misma protecci&oacute;n legal no existe justificaci&oacute;n   para que solo puedan conformarse &quot;por v&iacute;nculos naturales&quot;,   acudiendo a la figura de la uni&oacute;n marital de hecho, o, en otros   t&eacute;rminos, para que se las excluya de la protecci&oacute;n   jur&iacute;dica derivada del contrato matrimonial. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En efecto,   hasta ese momento la &uacute;nica alternativa jur&iacute;dica disponible para   estas parejas era constituirse como uniones de hecho, con el fin de acceder a   ciertos derechos con marcado acento patrimonial. Sin embargo la Corte   encontr&oacute; que &quot;la uni&oacute;n marital de hecho &#91;...&#93;, como   alternativa al alcance de los homosexuales, es insuficiente trat&aacute;ndose   de la constituci&oacute;n de la familia conformada por parejas del mismo sexo,   pues no les provee del marco de protecci&oacute;n propio de un v&iacute;nculo   jur&iacute;dico que les permita formalizar su uni&oacute;n y asumir   voluntariamente un compromiso mayor que el derivado de un v&iacute;nculo   natural&quot;<a name=nu5></a><sup><a href="#num5">5</a></sup>. En vista de lo   anterior, declar&oacute; la existencia de un &quot;d&eacute;ficit de   protecci&oacute;n legal&quot;<a name=nu6></a><sup><a href="#num6">6</a></sup> que deber&aacute; remediarse a partir del 20 de junio de 2013: </p>     <blockquote>       <p>La     uni&oacute;n marital de hecho con que cuentan las parejas del mismo sexo es     alternativa disponible pero insuficiente cuando se trata de la     constituci&oacute;n de la familia conformada por la pareja homosexual, porque     su previsi&oacute;n como &uacute;nico mecanismo para dar lugar a esa clase de     familia implica un d&eacute;ficit de protecci&oacute;n que ha sido puesto de     manifiesto por los actores, con argumentos que la Corte comparte, y     tambi&eacute;n por el desconocimiento del derecho al libre desarrollo de la     personalidad y, por ende, de la autonom&iacute;a y la autodeterminaci&oacute;n     personal<a name=nu7></a><sup><a href="#num7">7</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>A partir   de all&iacute;, reconoce el derecho de las parejas del mismo sexo a disponer de   una figura contractual, solemne y formal, que les permita acceder a un   r&eacute;gimen legal de protecci&oacute;n familiar, en iguales condiciones que   las parejas de sexo diferente. En consecuencia, exhort&oacute; al Congreso de   la Rep&uacute;blica a superar el d&eacute;ficit identificado dentro de un plazo   equivalente a dos legislaturas, tras considerar ileg&iacute;timo mantener en   suspenso indefinidamente el goce efectivo de su derecho fundamental a conformar   una familia a trav&eacute;s de un acuerdo contractual<a name=nu8></a><sup><a href="#num8">8</a></sup>. </p>     <p>Como   advertencia final, la Corte aclar&oacute; que mientras su exhorto al Congreso   se funda en el principio de colaboraci&oacute;n arm&oacute;nica entre las ramas   del poder p&uacute;blico, la orden proferida a los notarios y jueces de la   Rep&uacute;blica es imperativa y deber&aacute; cumplirse a partir de la fecha   indicada: </p>     <blockquote>       <p>&#91;T&#93;rat&aacute;ndose     de jueces y notarios es necesario indicar que ya no est&aacute;n de por medio     las exigencias del principio democr&aacute;tico, sino el cumplimiento de     funciones destinadas a hacer efectivos los derechos constitucionales     fundamentales de los asociados, por lo cual su actuaci&oacute;n no se ordena a     t&iacute;tulo de colaboraci&oacute;n o a la manera de una concesi&oacute;n     graciosa, sino que puede ser exigida como cumplimiento de la     Constituci&oacute;n misma y bajo el apremio del car&aacute;cter vinculante de     lo que aqu&iacute; se ha decidido y de la obligatoriedad propia de una     sentencia constitucional dotada de efectos <i>erga omnes </i>y que hace     tr&aacute;nsito a cosa juzgada constitucional. </p> </blockquote>     <p>En suma,   la Corte Constitucional ratific&oacute; el car&aacute;cter de   &quot;n&uacute;cleo esencial de la sociedad&quot; que poseen las parejas del   mismo sexo en tanto conforman un tipo de familia protegido por el ordenamiento   jur&iacute;dico nacional. As&iacute; mismo, dispuso de un plazo Razonable para   que el Congreso eliminara el d&eacute;ficit de protecci&oacute;n que las aqueja   por carecer de una v&iacute;a contractual para formalizar su relaci&oacute;n   sentimental y, de forma perentoria, les orden&oacute; a jueces y notarios de la   Rep&uacute;blica &quot;formalizar y solemnizar su v&iacute;nculo   contractual&quot; a partir del20 de junio del a&ntilde;o 2013. </p>     <p><b>2.   Contexto Y Finalidad De La Sentencia</b></p>     <p>Para   comprender el sentido de la sentencia C-577 de 2011 y sus &oacute;rdenes es   necesario reconocer el contexto jur&iacute;dico en el cual se inscribe. Desde   el a&ntilde;o2007 la Corte Constitucional profiri&oacute; sus primeras   decisiones reconociendo derechos a las parejas del mismo sexo, y desde ese   momento emprendi&oacute; un proceso ascendente de ampliaci&oacute;n y   expansi&oacute;n de sus capacidades y libertades, en cuyo camino la sentencia   C-577 de 2011 representa un paso importante hacia la completa   reivindicaci&oacute;n de la igualdad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>As&iacute;,   mediante la sentencia C-075 de 2007 la Corte estableci&oacute; que las parejas   del mismo sexo son objeto de protecci&oacute;n constitucional de igual forma   que las parejas en &quot;uni&oacute;n libre&quot; amparadas por la Ley 54 de   1990. Numerosas sentencias subsiguientes ampliaron este precedente para hacerlo   cobijar otras hip&oacute;tesis de protecci&oacute;n jur&iacute;dica a la vida   familiar, entre las cuales se pueden destacar el acceso al sistema de seguridad   social en salud (C-811 de 2007);el derecho de sustituci&oacute;n pension al (C-336   de 2008); el derecho y deber de alimentos (C-798 de 2008); la posibilidad de   constituir patrimonio de familia inembargable, beneficiarse de diferentes   formas de subsidio familiar, figurar como titulares de seguros obligatorios y   participar en los programas de reparaci&oacute;n de v&iacute;ctimas del   conflicto armado, entre otros (C-029 de 2009); el derecho a la porci&oacute;n   conyugal (C-283 de 2011) y la posibilidad de heredar(C-238 de 2012).</p>     <p>Estas   decisiones anteriores a la sentencia C-577 de 2011 son valiosas pero resultan   insuficientes al compararse con el r&eacute;gimen de derechos y deberes   personales derivado del contrato matrimonial. En las sentencias previas a   laC-577 la protecci&oacute;n a la pareja del mismo sexo siempre estuvo   circunscrita a la figura de la uni&oacute;n marital de hecho, en cuya presencia   solo lograban disfrutar de derechos y deberes con marcado acento patrimonial.   Sin embargo, para la Corte este r&eacute;gimen jur&iacute;dico deb&iacute;a   ampliarse para hacerlo comprender tambi&eacute;n otras dimensiones m&aacute;s   personales de la vida en pareja. En sus palabras: </p>     <blockquote>       <p>&#91;L&#93;a     consideraci&oacute;n de estas uniones como familia y la protecci&oacute;n     constitucional que de ah&iacute; se desprende impiden circunscribir el amparo     constitucionalmente exigido a unas medidas, por cierto importantes, pero de un     claro contenido econ&oacute;mico, que distan bastante de agotar los     requerimientos de una uni&oacute;n estable y formalizada llamada a constituir     familia, sobre todo en lo que hace al &aacute;mbito a efectivo y emocional que,     de acuerdo con lo expuesto, es el com&uacute;n denominador de todas las     familias<a name=nu9></a><sup><a href="#num9">9</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>En tal   contexto, la sentencia C-577 de 2011 reconoce &iacute;ntegramente la entidad   familiar de las parejas del mismo sexo y las hace acreedoras de la misma   protecci&oacute;n jur&iacute;dica prevista a favor de las parejas de sexo   diferente, superando as&iacute; aquella visi&oacute;n especialmente enfocada en   el aspecto patrimonial que la jurisprudencia anterior hab&iacute;a asumido.</p>     <p>Teniendo   en cuenta este camino de progresiva ampliaci&oacute;n de derechos en el cual se   ubica la sentencia C-577 de 2011, es necesario interpretar sus &oacute;rdenes   de manera que se contribuya a lograr dicho objetivo. Al respecto, la Corte ha   sostenido que el int&eacute;rprete tiene &quot;que buscar el sentido Razonable   de la disposici&oacute;n dentro del contexto global del ordenamiento   jur&iacute;dico-constitucional conforme a una interpretaci&oacute;n   sistem&aacute;tica-final&iacute;stica&quot;<a name=nu10></a><sup><a href="#num10">10</a></sup>. </p>     <p>De este   modo, le&iacute;da en su contexto y atendiendo a su finalidad, la orden quinta   de la sentencia C-577 de 2011 deber&aacute; entenderse de manera que   ampl&iacute;e el r&eacute;gimen de protecci&oacute;n legal actualmente   aplicable a dichas familias.</p>     <p>Con todo,   el sentido espec&iacute;fico de aquella orden es susceptible de diversas   interpretaciones que dificultan su cumplimiento por parte de jueces y notarios.   Por tal motivo, a continuaci&oacute;n expondremos la hermen&eacute;utica que   consideramos m&aacute;s Razonable y constitucional a la luz de los derechos   fundamentales de lesbianas, gays, bisexuales y personas trans y de los   principios rectores de nuestro Estado Social y Democr&aacute;tico de Derecho. </p>     <p><b>3. La   interpretaci&oacute;n constitucional de la orden proferida En la sentencia   c-577 de 2011: autorizar el matrimonio civil Entre personas del mismo sexo</b></p>     <p>Las   parejas del mismo sexo tienen derecho al mismo trato que las parejas de   diferente sexo. Asignarles un trato jur&iacute;dico distinto y someter la   constituci&oacute;n de sus familias a un contrato civil diferente al matrimonio   implica introducir una diferenciaci&oacute;n ileg&iacute;tima a la luz de los   derechos fundamentales, los principios rectores del ordenamiento   jur&iacute;dico colombiano y el derecho internacional de los derechos humanos.   En concreto, negarles el acceso al contrato civil de matrimonio representa   llevar a cabo una distinci&oacute;n basada en cuatro categor&iacute;as   sospechosas de discriminaci&oacute;n: el origen familiar, el sexo, la   orientaci&oacute;n sexual y la identidad de g&eacute;nero de las personas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En primer   lugar, el art&iacute;culo 13 cp proh&iacute;be diferenciar seg&uacute;n el   origen familiar a efectos de reconocer y proteger los derechos de sus   integrantes. En consonancia con esta limitaci&oacute;n, la Corte Constitucional   ha desmontado progresivamente los privilegios legales establecidos para las   familias con origen matrimonial, frente a aquellas que surgen &quot;por   v&iacute;nculos naturales&quot; o por la fuerza de los hechos. As&iacute;, en   numerosas ocasiones el alto tribunal ha establecido que todos los   n&uacute;cleos familiares tienen igualdad jur&iacute;dica sin atender a la   presencia o no de un determinado convenio jur&iacute;dico fundacional<a name=nu11></a><sup><a href="#num11">11</a></sup>. </p>     <p>De igual   forma, tanto el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos<a name=nu12></a><sup><a href="#num12">12</a></sup> como la Convenci&oacute;n   Americana sobre Derechos Humanos<a name=nu13></a><sup><a href="#num13">13</a></sup> proh&iacute;ben toda distinci&oacute;n basada en el origen nacional o social,   el nacimiento o cualquier otra condici&oacute;n familiar, &quot;que tenga por   objeto o resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en   condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales de   todas las personas&quot;<a name=nu14></a><sup><a href="#num14">14</a></sup>. </p>     <p>En lo   pertinente, la sentencia C-577 de 2011 y otras decisiones posteriores reconocen   que el art&iacute;culo 42 cp incluye a las familias conformadas por personas   del mismo sexo dentro de su objeto de protecci&oacute;n y las consideran   titulares de la misma dignidad y los mismos derechos que las parejas de sexo   diferente<a name=nu15></a><sup><a href="#num15">15</a></sup>. Se infiere de lo   anterior que resulta inconstitucional <i>prima facie</i><a name=nu16></a><sup><a href="#num16">16</a></sup> conferirles un trato diferente a las familias de   parejas del mismo sexo, en lo correspondiente a la posibilidad de acceder al   matrimonio como mecanismo para formalizar su existencia y disfrutar de la   protecci&oacute;n jur&iacute;dica derivada de esta instituci&oacute;n   contractual. </p>     <p>En segundo   lugar, la restricci&oacute;n legal al contrato de matrimonio se funda en el   sexo de los potenciales contrayentes. Mientras las parejas de sexo diferente   pueden optar por formalizar su relaci&oacute;n familiar a trav&eacute;s del   v&iacute;nculo marital, las parejas compuestas por dos hombres o dos mujeres   carecen de esa alternativa. Como ocurre con el origen familiar, el sexo es una   categor&iacute;a sospechosa de discriminaci&oacute;n de conformidad con el   art&iacute;culo 13 cp, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y   Pol&iacute;ticos y la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, entre   otros tratados internacionales. Por consiguiente, limitar el acceso al   matrimonio en Raz&oacute;n del sexo de los integrantes de la pareja es una   restricci&oacute;n del derecho a conformar una familia por la v&iacute;a   contractual, que carece de justificaci&oacute;n constitucional y lesiona   gravemente el libre desarrollo de la personalidad de una minor&iacute;a sujeto   de especial protecci&oacute;n: lesbianas, gays, bisexuales y personas trans<a name=nu17></a><sup><a href="#num17">17</a></sup>. </p>     <p>Adicionalmente,   tanto la Corte Constitucional como la Corte Interamericana de Derechos Humanos   han establecido que la orientaci&oacute;n sexual y la identidad de   g&eacute;nero son categor&iacute;as sospechosas de discriminaci&oacute;n<a name=nu18></a><sup><a href="#num18">18</a></sup>. En el presente caso, la   limitaci&oacute;n del matrimonio a parejas de diferente sexo, si bien no   menciona expresamente dichas categor&iacute;as, de forma indirecta las   incorpora puesto que impacta negativamente sobre la libertad de elegir con qui&eacute;n   celebrar dicho contrato por parte de todas aquellas personas con orientaciones   sexuales e identidades de g&eacute;nero diversas. Este tipo de diferenciaciones   ileg&iacute;timas entre parejas con igual dignidad y derechos representa una   discriminaci&oacute;n indirecta<a name=nu19></a><sup><a href="#num19">19</a></sup> a todas luces inconstitucional y contraria a la Convenci&oacute;n Americana   sobre Derechos Humanos. </p>     <p>En estos   t&eacute;rminos, tratar de manera diferenciada a las familias compuestas por   personas del mismo sexo en comparaci&oacute;n con aquellas integradas por   individuos de sexo diferente conlleva efectuar una distinci&oacute;n entre   sujetos de derecho atendiendo a cuatro criterios sospechosos de   discriminaci&oacute;n (el origen familiar, el sexo, la orientaci&oacute;n   sexual y la identidad de g&eacute;nero) sin justificaci&oacute;n alguna. Esta   distinci&oacute;n, como lo reconoce la sentencia C-577 de 2011, impacta de   manera negativa en el goce del derecho fundamental a constituir una familia   mediante un contrato solemne y compromete el libre desarrollo de la   personalidad y, por ende, &quot;la autonom&iacute;a y la autodeterminaci&oacute;n   personal&quot;<a name=nu20></a><sup><a href="#num20">20</a></sup>. Por lo   tanto, resulta inconstitucional proporcionarles a las parejas del mismo sexo un   contrato civil diferente al matrimonio para que den origen solemne y formal a   sus familias. Esta conclusi&oacute;n encuentra respaldo adicional en las   siguientes consideraciones. </p>     <p><i>&#8226;   La Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica no proh&iacute;be el matrimonio   igualitario </i></p>     <p>La   Constituci&oacute;n no proh&iacute;be el matrimonio entre personas del mismo   sexo, guarda silencio al respecto. El mismo silencio opera frente a la uni&oacute;n   marital de hecho y esto no ha sido obst&aacute;culo para que en virtud del   precedente constitucional las parejas del mismo sexo accedan a esa figura.</p>     <p>Seg&uacute;n   la sentencia C-577 de 2011, el contenido normativo del art&iacute;culo 42 cp se   dirige en realidad a: 1) <i>permitir</i> el matrimonio entre individuos de sexo   diferente; 2) <i>ordenar</i> que el v&iacute;nculo contractual que da origen a   la familia entre parejas de sexo diferente sea el matrimonio, y 3) <i>prohibir</i> la introducci&oacute;n de figuras contractuales alternativas al matrimonio entre   dichas parejas</p>     <p>o   desalentar el acceso al mismo<a name=nu21></a><sup><a href="#num21">21</a></sup>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como se   observa, la Corte de forma expresa aclar&oacute; que el matrimonio entre   parejas del mismo sexo no est&aacute; prohibido en Colombia por obra del   art&iacute;culo 42 cp. Por el contrario, el tenor literal de tal   art&iacute;culo contiene reglas especiales en torno al matrimonio entre hombres   y mujeres que no le impiden admitir otras modalidades de ese contrato. En tal   sentido es importante recordar que las reglas especiales consignadas en el   texto superior no imponen autom&aacute;ticamente prohibiciones o limitaciones   al ordenamiento jur&iacute;dico: &quot;Una regla constitucional   espec&iacute;fica regula positivamente un grupo de hechos y les adscribe una   consecuencia, pero no impide que otros hechos, de acuerdo a la discrecionalidad   del legislador, puedan ser circunscritos para asignarles los mismos   efectos&quot;<a name=nu22></a><sup><a href="#num22">22</a></sup>. </p>     <p>Como el   art&iacute;culo 42 cp no contiene una regla exceptiva que proh&iacute;ba la   admisi&oacute;n de matrimonios distintos al heterosexual, sino una regla   especial que garantiza el matrimonio a las parejas de diferente sexo, no puede   derivarse de este la prohibici&oacute;n del matrimonio entre personas del mismo   sexo<a name=nu23></a><sup><a href="#num23">23</a></sup>. Seg&uacute;n la Corte,   la interpretaci&oacute;n correcta del primer inciso de este art&iacute;culo es   que no puede suprimirse el matrimonio entre hombres y mujeres. M&aacute;s   all&aacute; de este l&iacute;mite, son leg&iacute;timas otras formas de   matrimonio, siempre y cuando estas no desconozcan derechos fundamentales. </p>     <p>Al no   existir una prohibici&oacute;n constitucional al respecto, podr&iacute;a   sostenerse que la orden contenida en el numeral quinto de la sentencia C-577 de   2011<a name=nu24></a><sup><a href="#num24">24</a></sup> es susceptible de dos   interpretaciones, que validar&iacute;an diferentes formas de adelantar su   cumplimiento a partir del 20 de junio de 2013:</p>     <p>-   Autorizar la suscripci&oacute;n de acuerdos &quot;innominados&quot; y   at&iacute;picos entre personas del mismo sexo, o</p>     <p>-   Autorizar la celebraci&oacute;n de matrimonios civiles entre aquellas personas,   atendiendo a las ritualidades previstas en el C&oacute;digo Civil para su   perfeccionamiento.</p>     <p>Consideramos   que el v&iacute;nculo contractual al cual hace alusi&oacute;n la orden quinta   de la sentencia C-577 de 2011 es el matrimonio civil, y que tal nombre   deber&aacute;n llevar los acuerdos de voluntades celebrados por jueces y notarios   a partir de la fecha indicada<a name=nu25></a><sup><a href="#num25">25</a></sup>. </p>     <p>De igual   forma, rechazamos la primera interpretaci&oacute;n en cuanto a que no es   constitucionalmente admisible autorizar contratos innominados y at&iacute;picos   en Colombia encaminados a dar origen a una familia. Por consiguiente, la   segunda interpretaci&oacute;n es m&aacute;s coherente con los derechos y   principios de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica. Las siguientes Razones   apoyan esta conclusi&oacute;n. </p>     <p><i>&#8226;   Entre dos interpretaciones posibles de una norma jur&iacute;dica, debe acogerse   aquella que garantice mejor los derechos de sus destinatarios </i></p>     <p>Defender   la primera interpretaci&oacute;n expuesta de la orden quinta, seg&uacute;n la   cual la Corte autoriz&oacute; la suscripci&oacute;n de acuerdos innominados y   at&iacute;picos diferentes al matrimonio a partir del 20 de junio de 2013,   representa adelantar una interpretaci&oacute;n inconstitucional de la sentencia   C-577 de 2011. Dicha hermen&eacute;utica pugna con los argumentos y   prop&oacute;sitos centrales del fallo: superar un d&eacute;ficit de   protecci&oacute;n familiar y reconocer la igualdad dignidad de las parejas del   mismo sexo, como se demostrar&aacute; m&aacute;s adelante. Adem&aacute;s,   desconoce quela Corte rechaz&oacute; expresamente las figuras jur&iacute;dicas   alternativas al matrimonio como forma de superar el d&eacute;ficit de   protecci&oacute;n identificado, e introduce un criterio de distinci&oacute;n   entre familias, seg&uacute;n su &quot;origen&quot; contractual, carente de   justificaci&oacute;n y por tanto discriminatorio.</p>     <p>As&iacute;   las cosas, la primera interpretaci&oacute;n de la orden quinta vertida en la   sentencia C-577 de 2011 debe rechazarse, teniendo en cuenta el principio &quot;<i>pro     persona</i>&quot; o de favorabilidad, &quot;cuyo contenido obliga a que   siempre, sin excepci&oacute;n, entre dos o m&aacute;s posibles an&aacute;lisis   de una situaci&oacute;n, se prefiera aquella que resulte m&aacute;s garantista   o que permita la aplicaci&oacute;n de forma m&aacute;s amplia del derecho   fundamental&quot;<a name=nu26></a><sup><a href="#num26">26</a></sup>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Entonces,   si la sentencia C-577 de 2011 reconoci&oacute; un derecho fundamental a las   parejas del mismo sexo, relativo a la posibilidad de constituir una familia   bajo el mismo r&eacute;gimen y con las mismas garant&iacute;as que las propias   del matrimonio civil, su parte resolutiva debe favorecer su goce y ejercicio,   nunca restringirlo o emplearlo con fines distintos a los perseguidos con su   reconocimiento. La cl&aacute;usula de favorabilidad en la interpretaci&oacute;n   de los derechos le impone al int&eacute;rprete preferir siempre la   hermen&eacute;utica &quot;m&aacute;s favorable al goce de los derechos&quot;<a name=nu27></a><sup><a href="#num27">27</a></sup>, la cual, en el caso bajo   estudio, coincide con la garant&iacute;a de plena igualdad entre sujetos, es   decir, aquella que autoriza la posibilidad de celebrar matrimonios civiles   entre parejas del mismo sexo<a name=nu28></a><sup><a href="#num28">28</a></sup>. </p>     <p><i>&#8226;   La Corte Constitucional descart&oacute; la posibilidad de crear un contrato   civil alternativo al matrimonio para las parejas del mismo sexo </i></p>     <p>En la   sentencia C-577 de 2011 qued&oacute; constancia de que la Corte Constitucional   no busc&oacute; crear un v&iacute;nculo contractual especial para las parejas   del mismo sexo. En efecto, la ponencia inicial de la sentencia, elaborada por   el magistrado Ga-Briel Mendoza martelo, dispon&iacute;a la creaci&oacute;n de   una uni&oacute;n civil o registrada como el contrato privado a trav&eacute;s   del cual las parejas del mismo sexo pod&iacute;an constituir formalmente un   v&iacute;nculo familiar. Sin embargo, dicha proposici&oacute;n no fue aceptada   por la mayor&iacute;a de la corporaci&oacute;n, de lo cual es posible deducir   que la Corte evit&oacute; crear figuras legales especiales o alternativas, con   aptitud para perpetuar el trato diferente e injustificado que el ordenamiento   nacional le ha brindado a las parejas del mismo sexo.</p>     <p>Al   respecto, el magistrado Mendoza declar&oacute; lo siguiente en la   aclaraci&oacute;n de voto a la sentencia: </p>     <blockquote>       <p>&#91;L&#93;a     ponencia original se&ntilde;alaba que en el ordenamiento jur&iacute;dico     hac&iacute;a falta una instituci&oacute;n distinta de la uni&oacute;n de hecho     que les permitiera a las parejas conformadas por personas del mismo sexo     &quot;optar entre una constituci&oacute;n de su familia con un grado mayor de     formalizaci&oacute;n y de consecuente protecci&oacute;n y la posibilidad de     constituirla como una uni&oacute;n de hecho&quot; y conclu&iacute;a que <i>&quot;en       el derecho comparado la figura que m&aacute;s se adapta al comentado       prop&oacute;sito es la de la uni&oacute;n civil o registrada, diferente del       matrimonio y, a la vez, de la uni&oacute;n de hecho&quot;, por lo cual se       propon&iacute;a incorporarla </i>&#91;...&#93; </p>       <p>Sentada     esta premisa &#91;...&#93; <i>en la parte resolutiva se propon&iacute;a exhortar       &quot;al Congreso de la Rep&uacute;blica para que legisle de manera       sistem&aacute;tica y ordenada sobre la uni&oacute;n civil o registrada de       parejas del mismo sexo&quot; </i>&#91;reslatado fuera de texto&#93;. </p> </blockquote>     <p>Sin   embargo, la versi&oacute;n definitiva de la sentencia, aprobada por el alto   tribunal, rechaz&oacute; la posibilidad de crear un contrato civil diferente al   matrimonio para superar el d&eacute;ficit de protecci&oacute;n de las parejas   del mismo sexo. En su lugar, la Corte les reconoci&oacute; a las parejas del   mismo sexo la igual dignidad que ostentan sus familias y, por consiguiente, le   orden&oacute; al Congreso de la Rep&uacute;blica legislar de forma tal que   estas accedieran a los mismos derechos y garant&iacute;as previstos en el   contrato matrimonial, con la salvedad de que, de no hacerlo, dichos derechos y   garant&iacute;as entrar&iacute;an en vigor con car&aacute;cter <i>erga omnes</i> el d&iacute;a 20 de junio de 2013. </p>     <p><i>&#8226;   El matrimonio es el &uacute;nico contrato civil que da origen a una familia en   Colombia </i></p>     <p>La   sentencia C-577 de 2011 autoriza la realizaci&oacute;n de &quot;contratos   solemnes y formales&quot; entre parejas del mismo sexo, con el fin de que   puedan constituir sus familias y acceder a la protecci&oacute;n legal dispuesta   para ese tipo de organizaci&oacute;n social. Ahora bien, en nuestro   ordenamiento jur&iacute;dico solo el contrato civil de matrimonio tiene por   objeto la constituci&oacute;n de una familia<a name=nu29></a><sup><a href="#num29">29</a></sup>, por lo cual los notarios y jueces a partir del 20   de junio de 2013 solo podr&aacute;n celebrar matrimonios entre parejas del   mismo sexo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al   respecto, es necesario recordar que las normas encargadas de regularla   instituci&oacute;n familiar son de orden p&uacute;blico<a name=nu30></a><sup><a href="#num30">30</a></sup>. La Sala de Casaci&oacute;n Civil de la Corte   Suprema de Justicia ha sostenido que, &quot;como la familia es el n&uacute;cleo   de la estructura social, y su protecci&oacute;n es una de las funciones   esenciales del Estado, el ordenamiento jur&iacute;dico no deja en manos de los   particulares el gobierno arbitrario de esas relaciones de familia, sino que   establece deberes y derechos a trav&eacute;s de normas de orden p&uacute;blico   que propenden, precisamente, por hacer que el matrimonio cumpla las   expectativas que en &eacute;l se fincan&quot;<a name=nu31></a><sup><a href="#num31">31</a></sup>. Haciendo eco de la doctrina nacional, la Corte   Suprema aclara que las relaciones de familia presentes en el contrato de   matrimonio se despliegan en dos tipos de efectos: </p>     <blockquote>       <p><i>&#91;P&#93;ersonales</i> y patrimoniales.     Los personales se refieren a las personas de los c&oacute;nyuges y a las mutuas     obligaciones y derechos que entre ellos se establecen&#91;...&#93; <i>&#91;L&#93;os       derechos y deberes que origina en forma inmediata todo matrimonio se       caracterizan, en primer lugar, por ser esencialmente de orden p&uacute;blico</i>;     en segundo lugar, porque no encuentran su fin en s&iacute; mismos sino en la     realizaci&oacute;n de las altas finalidades del matrimonio; y en &uacute;ltimo     lugar, porque se encuentran presididos por la total igualdad entre los     c&oacute;nyuges en sus relaciones personales y en las que se establecen con sus     hijos. </p>       <p><i>Todos     los derechos y obligaciones de orden personal entre c&oacute;nyuges, forman     parte del orden p&uacute;blico familiar; de suerte que los c&oacute;nyuges no     pueden renunciar a ellos dentro del matrimonio, ni tampoco pueden modificarlos</i>. La     cl&aacute;usula en que se hagan estipulaciones en sentido contrario, se     tendr&aacute; por no escrita<a name=nu32></a><sup><a href="#num32">32</a></sup> <a name=nu33></a><sup><a href="#num33">33</a></sup>(resaltado original). </p> </blockquote>     <p>La   doctrina nacional, por su parte, sostiene que &quot;&#91;e&#93;l derecho de familia   est&aacute; principalmente constituido por normas de orden p&uacute;blico o   &#91;...&#93; con imperativas en su gran mayor&iacute;a, por lo cual no permite   normalmente el libre juego de la autonom&iacute;a de la voluntad. &#91;...&#93; esta   cualidad se refleja en que el derecho familiar regula situaciones que, en su   mayor&iacute;a, son indisponibles&quot;<a name=nu34></a><sup><a href="#num34">34</a></sup>.   El matrimonio, a su turno, es catalogado como un acuerdo con la doble entidad   de instituci&oacute;n jur&iacute;dica y contrato<a name=nu35></a><sup><a href="#num35">35</a></sup>, y pertenece al derecho de orden p&uacute;blico, por   lo cual su forma y contenido son definidos por la ley, estando vedado a las   partes reglamentar sus efectos, en virtud del &quot;principio de la   inmutabilidad de las convenciones matrimoniales&quot;<a name=nu36></a><sup><a href="#num36">36</a></sup>. Adicionalmente, se caracteriza por ser un contrato   &quot;puro&quot; o no susceptible de t&eacute;rminos o condiciones   resolutorias: </p>     <blockquote>       <p>&#91;A&#93; la     luz del derecho positivo colombiano el matrimonio civil es un contrato solemne,     porque debe ser concluido en la forma prescrita por la ley <i>ad substantiam       actus</i>. Es un contrato puro, esto es, un contrato que no puede ser sometido     a condici&oacute;n o t&eacute;rmino, y si llegan a ponerse algunas condiciones,     se tienen por no puestas &#91;...&#93;. Esto significa que el matrimonio es un     negocio jur&iacute;dico familiar que se diferencia de los dem&aacute;s     contratos porque, si bien supone acuerdo de voluntades, se originan     obligaciones morales, no puede resolverse por mutuo acuerdo de los contrayentes     y no pueden impon&eacute;rsele t&eacute;rminos o condiciones. Si bien es un     contrato o negocio jur&iacute;dico familiar de derecho privado, tiene     car&aacute;cter de orden p&uacute;blico, por cuanto predomina el inter&eacute;s     p&uacute;blico o social<a name=nu37></a><sup><a href="#num37">37</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>As&iacute;   las cosas, es claro que en el ordenamiento jur&iacute;dico colombiano el   &uacute;nico contrato creador de una familia es el matrimonio, y que al ser   esta una manifestaci&oacute;n del derecho de orden p&uacute;blico, jueces,   notarios y particulares carecen de competencia para crear un convenio especial   para dar origen formal y regularlas relaciones familiares de las parejas del   mismo sexo. Por ende, dif&iacute;cilmente puede sostenerse que la Corte   Constitucional autoriz&oacute; a las autoridades notariales y judiciales   desconocer el derecho imperativo para definir a su criterio el v&iacute;nculo   contractual que emplear&aacute;n con el fin de solemnizar las relaciones   familiares entre las parejas del mismo sexo. </p>     <p><i>&#8226;   La instituci&oacute;n familiar no puede regularse a trav&eacute;s de contratos   innominados y at&iacute;picos </i></p>     <p>El derecho   privado contempla la posibilidad de elaborar y suscribir contratos innominados   cuando el negocio jur&iacute;dico pretendido carece de referente normativo y   respeta el orden p&uacute;blico. Los contratos innominados o aquellos que   &quot;no aparecen descritos ni reglamentados en los c&oacute;digos&quot;,   &quot;&#91;s&#93;on el producto de la imaginaci&oacute;n de las partes contratantes,   las que, con fundamento en el principio de autonom&iacute;a de la voluntad, los   redactan a su arbitrio. Josserand los llama contratos 'sobre medida', ya que   las partes los crean seg&uacute;n susnecesidades&quot;<a name=nu38></a><sup><a href="#num38">38</a></sup>. A su turno, los contratos at&iacute;picos<a name=nu39></a><sup><a href="#num39">39</a></sup> se distinguen de los   dem&aacute;s por no tener una disciplina jur&iacute;dica propia, ser   completamente disconformes con los tipos reglados por la ley, &quot;no   encontrar su sede dentro de la ley civil&quot;<a name=nu40></a><sup><a href="#num40">40</a></sup> y fundarse en el principio de la autonom&iacute;a   privada, en virtud del cual &quot;las personas pueden crear nuevas figuras   contractuales cuando las existentes no logran alcanzar los intereses que se han   propuesto&quot;<a name=nu41></a><sup><a href="#num41">41</a></sup>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sobre este   punto, la Sala de Casaci&oacute;n Civil de la Corte Suprema de Justicia ha   establecido que los contratos innominados son aquellos en los que &quot;el   producto del querer de los contratantes no se encuadra dentro de los llamados   t&iacute;picos, pero que son permitidos como resultado de la autonom&iacute;a   contractual, y siempre y cuando no quebranten las normas imperativas o de orden   p&uacute;blico ni los principios o las buenas costumbres&quot;<a name=nu42></a><sup><a href="#num42">42</a></sup>. Esta corporaci&oacute;n igualmente ha sostenido que   &quot;los contratos at&iacute;picos se encuentran disciplinados, en primer   lugar, por el acuerdo negocial, es decir, por las cl&aacute;usulas ajustadas   por las partes, siempre y cuando no sean contrarias a leyes imperativas; por la   pr&aacute;ctica social habitual; por las normas generales a todo acto   jur&iacute;dico; y, en caso de vac&iacute;os, por las normas que gobiernan los   contratos t&iacute;picos afines&quot;<a name=nu43></a><sup><a href="#num43">43</a></sup>. </p>     <p>Ahora   bien, frente a la primera alternativa hermen&eacute;utica propuesta a la orden   de la sentencia C-577 de 2011<a name=nu44></a><sup><a href="#num44">44</a></sup>,   resulta pertinente cuestionarse si es v&aacute;lido que los derechos y las   obligaciones presentes en la instituci&oacute;n familiar de las parejas del   mismo sexo dependan de la &quot;imaginaci&oacute;n de las partes&quot; y que   estas puedan a&ntilde;adir o excluir del r&eacute;gimen legal aplicable a la familia   cualquier cl&aacute;usula &quot;a la medida&quot;. Responder afirmativamente el   anterior cuestionamiento ser&iacute;a tanto como negar el car&aacute;cter de   orden p&uacute;blico del derecho de familia y contradecir la finalidad   perseguida por la sentencia C-577 de 2011en el sentido de proteger jur&iacute;dicamente   a las parejas del mismo sexo.</p>     <p>De igual   forma, seg&uacute;n el principio de &quot;efecto &uacute;til&quot; las normas   jur&iacute;dicas no pueden ser interpretadas de manera que produzcan un   resultado &quot;manifiestamente absurdo o irRazonable&quot;<a name=nu45></a><sup><a href="#num45">45</a></sup>. En el presente caso, atribuirle el sentido indicado   a la orden quinta de la sentencia C-577 de 2011 implicar&iacute;a no menos que   anular por completo la protecci&oacute;n constitucional y legal dispuesta para   la familia y permitir que esta sea sometida a la discrecionalidad, e incluso   arbitrariedad, de sus integrantes. Contratos maritales sin obligaciones mutuas   de cuidado y asistencia, sometidos a plazos o a condiciones resolutorias de   tipo econ&oacute;mico, o susceptibles de anulaci&oacute;n unilateral, ser&iacute;an   algunos casos moderados de contratos innominados y at&iacute;picos creados por   las partes para constituir una familia sin apego al r&eacute;gimen legal de   orden p&uacute;blico aplicable a esta materia. Claramente una   interpretaci&oacute;n de esta naturaleza, con resultados absurdos e ir   Razonables, no podr&iacute;a derivarse de la sentencia en cuesti&oacute;n.</p>     <p>La Corte   Constitucional no autoriz&oacute; la creaci&oacute;n de reg&iacute;menes   familiares <i>sui generis</i>, que reglamenten caso por caso las necesidades e   intereses de las parejas del mismo sexo interesadas en contraer un   v&iacute;nculo matrimonial. Con ello se negar&iacute;a el car&aacute;cter de   orden p&uacute;blico de la instituci&oacute;n familiar y, as&iacute;, se   abrir&iacute;a la puerta a que las parejas del mismo sexo dise&ntilde;aran   estatutos contractuales espec&iacute;ficos para aplicar a sus relaciones   familiares, incluso al margen del derecho civil o de las leyes creadas para   proteger a los integrantes m&aacute;s d&eacute;biles del n&uacute;cleo esencial   de la sociedad. </p>     <p>Proteger   efectivamente a las familias de parejas del mismo sexo implica cobijarlas con   el r&eacute;gimen legal vigente, dispuesto en la Constituci&oacute;n, el   C&oacute;digo Civil y las dem&aacute;s normas concordantes, seg&uacute;n el   cual las parejas que deseen asumir derechos y deberes mutuos de manera solemne   y formal antela ley, pueden hacerlo a trav&eacute;s de un contrato civil de   orden p&uacute;blico denominado matrimonio. </p>     <p><i>&#8226;   Los contratos innominados y at&iacute;picos no generan estados civiles </i></p>     <p>Interpretar   la orden quinta de la sentencia C-577 de 2011 como una autorizaci&oacute;n para   celebrar contratos maritales innominados y at&iacute;picos desconoce la   finalidad de dicha providencia. Como se indic&oacute; previamente, aquella   sentencia reivindic&oacute; la plena igualdad de derechos entre las parejas del   mismo sexo y las de sexo diferente, objetivo que se frustra si se tiene en   cuenta que mediante un contrato innominado y at&iacute;pico resulta imposible   modificar el estado civil de las personas para adscribirle el c&uacute;mulo de   derechos y deberes personales derivado del matrimonio. </p>     <p>En nuestro   ordenamiento jur&iacute;dico solo el matrimonio y la uni&oacute;n marital de   hecho configuran estados civiles que le confieren derechos y obligaciones al   individuo en funci&oacute;n de su n&uacute;cleo familiar. As&iacute;, la Corte   Suprema de Justicia ense&ntilde;a que &quot;el matrimonio modifica el estado   civil de las personas&quot;<a name=nu46></a><sup><a href="#num46">46</a></sup>,   por lo cual con su celebraci&oacute;n &quot;se adquieren nuevas   responsabilidades frente al n&uacute;cleo familiar que por esa v&iacute;a se   conforma, al paso que surgen compromisos que trascienden la esfera individual y   pasan a tener inter&eacute;s para la sociedad, dentro de cuyas   responsabilidades se halla, por mandato constitucional, la 'protecci&oacute;n   integral de la familia'&quot;<a name=nu47></a><sup><a href="#num47">47</a></sup>.   Lo mismo ocurre con la uni&oacute;n marital de hecho, que conduce a un estado   civil fuente de derechos y obligaciones en el &aacute;mbito familiar<a name=nu48></a><sup><a href="#num48">48</a></sup>. </p>     <p>En   l&iacute;nea con lo anterior, el Decreto 1260 de 1970 prescribe que el estado   civil &quot;de una persona es su situaci&oacute;n jur&iacute;dica en la familia   y la sociedad, determina su capacidad para ejercer ciertos derechos y contraer   ciertas obligaciones, es indivisible, indisponible e imprescriptible, y su asignaci&oacute;n   corresponde a la ley&quot;<a name=nu49></a><sup><a href="#num49">49</a></sup>.   Dicho estatuto advierte adem&aacute;s que el estado civil &quot;de las personas   deriva de los hechos, actos y providencias que lo determinan y de la   calificaci&oacute;n legal de ellos&quot;<a name=nu50></a><sup><a href="#num50">50</a></sup>. </p>     <p>Un   contrato marital innominado y at&iacute;pico no podr&iacute;a anotarse en el   registro civil de nacimiento de la persona lesbiana, gay, bisexual, intersexual   o trans que lo suscriba, por cuanto los actos susceptibles de incluirse en   dicho registro son taxativos y, en lo pertinente, aluden expl&iacute;citamente   al contrato de &quot;matrimonio&quot; (cfr. arts. 5&ordm;, 44 y 67 a 72 del   Dcto. 1260 de 1970).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En suma,   bajo la hip&oacute;tesis de un contrato innominado y at&iacute;pico   ning&uacute;n estado civil o anotaci&oacute;n en el registro tendr&iacute;a   lugar y con ello se prorrogar&iacute;a el d&eacute;ficit de protecci&oacute;n a   sus derechos. Por esta Raz&oacute;n, el principio de congruencia entre las   diferentes secciones de la sentencia<a name=nu51></a><sup><a href="#num51">51</a></sup> conduce a interpretar la orden quinta tantas veces aludida de conformidad con su   parte motiva, en la cual el alto tribunal se traz&oacute; como objetivo   proteger con el mismo r&eacute;gimen del matrimonio a las parejas del mismo   sexo<a name=nu52></a><sup><a href="#num52">52</a></sup>. Como parece evidente,   dicha meta no se logra autoriz&aacute;ndolas a celebrar convenios innominados y   at&iacute;picos. As&iacute; las cosas, resulta inconstitucional entender que la   sentencia C-577 de 2011autoriza la celebraci&oacute;n de pactos maritales   carentes de nombre y r&eacute;gimen legal o intitulados de forma distinta al   matrimonio. </p>     <p><i>&#8226;   El d&eacute;ficit de protecci&oacute;n de las parejas del mismo sexo solo se   supera con el acceso al matrimonio </i></p>     <p>La   instituci&oacute;n matrimonial representa hasta el momento el contrato con   mayores garant&iacute;as para quienes desean compartir un proyecto de vida   com&uacute;n, animados por sentimientos de solidaridad y asistencia   rec&iacute;proca. Tal criterio llev&oacute; a la Corte Constitucional a   autorizar la celebraci&oacute;n de contratos formales entre parejas del mismo   sexo con el mismo contenido del contrato matrimonial. De all&iacute; que   figuras innominadas y at&iacute;picas, como los pactos de uni&oacute;n civil o   los acuerdos de mera convivencia, perpet&uacute;en el d&eacute;ficit de   protecci&oacute;n identificado por la jurisprudencia constitucional, desde un   punto de vista formal y material.</p>     <p>Desde el   punto de vista formal, el nivel de protecci&oacute;n de cualquier figura   contractual alternativa es inferior al que ofrece el matrimonio, pues alrededor   de este se han erigido numerosos estatutos legales que regulan, entre otros,   sus efectos: a) personales (p. ej., los deberes de asistencia mutua); b)   familiares (p. ej., el r&eacute;gimen de protecci&oacute;n de los ni&ntilde;os,   las ni&ntilde;as y los adolescentes que existan en su interior; c) civiles (p.   ej., el orden sucesor al en caso de fallecimiento de alg&uacute;n integrante de   la pareja); d) mercantiles (p. ej., las eventuales sociedades regulares de comercio   que se constituyen entre c&oacute;nyuges), y d)laborales (p. ej., las   inhabilidades aplicables por v&iacute;nculos matrimoniales).</p>     <p>Seg&uacute;n   la Corte Suprema, el matrimonio genera diversos efectos que pueden ser   analizados en tres grupos. En primer t&eacute;rmino, &quot;el matrimonio   modifica el <i>estado civil</i> de las personas, atributo de la personalidad   que est&aacute; consagradoconstitucionalmente&quot;<a name=nu53></a><sup><a href="#num53">53</a></sup>. De otro lado, &quot;del matrimonio surgen una serie   de v&iacute;nculos que son indispensables para la pervivencia de la vida   com&uacute;n y que hacen parte de las denominadas <i>relaciones de familia</i>;   de ello, precisamente, dan cuenta los art&iacute;culos 176 a 179 del   C&oacute;digo Civil, que imponen a los c&oacute;nyuges la necesidad de   'guardarse fe', 'socorrerse', 'ayudarse mutuamente', ejercer 'la direcci&oacute;n   del hogar', 'vivir juntos', 'ser recibido en la casa del otro 'y 'subvenir a   las ordinarias necesidades dom&eacute;sticas'&quot;<a name=nu54></a><sup><a href="#num54">54</a></sup>. En tercer lugar, &quot;el matrimonio suscita el   establecimiento de un <i>r&eacute;gimen econ&oacute;mico </i>entre la pareja,   pues de alguna manera habr&aacute; de determinarse si se efect&uacute;an   aportes a un haber com&uacute;n, si el trabajo y el apoyo mutuo reporta   beneficios y, de haberlos, c&oacute;mo se repartir&aacute;n unos y otros al   fenecer el v&iacute;nculo nupcial&quot;<a name=nu55></a><sup><a href="#num55">55</a></sup>. </p>     <p>Al respecto,   la doctrina nacional ense&ntilde;a: </p>     <blockquote>       <p>... todo     matrimonio produce dos clases de efectos: personales y patrimoniales. Los     personales se refieren a las personas de los c&oacute;nyuges y a las mutuas     obligaciones y derechos que entre ellos se establecen &#91;...&#93; los derechos y     deberes que origina en forma inmediata todo matrimonio se caracterizan, en     primer lugar, por ser esencialmente de orden p&uacute;blico; en segundo lugar,     porque no encuentran su fin en s&iacute; mismos sino en la realizaci&oacute;n     de las altas finalidades del matrimonio; y en &uacute;ltimo lugar, porque se     encuentran presididos por la total igualdad entre los c&oacute;nyuges en sus     relaciones personales y en las que se establecen con sus hijos<a name=nu56></a><sup><a href="#num56">56</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>Ahora   bien, todo este entramado de derechos y deberes civiles inmersos en el contrato   de matrimonio se diluye bajo la figura de los contratos innominados y   at&iacute;picos. La ausencia de regulaci&oacute;n imperativa aplicable a esta   modalidad de acuerdos perpetuar&iacute;a el d&eacute;ficit de protecci&oacute;n   jur&iacute;dica que agobia a las parejas del mismo sexo, pues ser&iacute;an   contratos sin consecuencias legales y sin operatividad en la pr&aacute;ctica.</p>     <p>En efecto,   el matrimonio civil y un contrato innominado y at&iacute;pico de pareja   difieren no solo en su nombre sino, especialmente, en sus efectos   jur&iacute;dicos. Veamos: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- Con un   contrato innominado y at&iacute;pico no se puede dar origen formal a una   familia (pues, se recuerda, el derecho de familia es de orden p&uacute;blico o   imperativo y, por lo tanto, no est&aacute; librado a la voluntad de las   partes).</p>     <p>- En   consecuencia, con un contrato innominado y at&iacute;pico no se podr&iacute;a   acceder al sistema de seguridad social en salud y pensiones en calidad de   c&oacute;nyuge o compa&ntilde;ero permanente, ni ser beneficiario de los   programas estatales y privados dirigidos a proteger y ayudar a las familias (p.   ej., a trav&eacute;s de subsidios familiares).</p>     <p>- Tampoco   ser&iacute;an aplicables garant&iacute;as b&aacute;sicas del debido proceso   como la posibilidad de abstenerse de declarar en contra del c&oacute;nyuge o   del compa&ntilde;ero permanente (art. 33 cp), ni las reglas constitucionales y   legales sobre inhabilidades, incompatibilidades y prohibiciones en materia de   funci&oacute;n y contrataci&oacute;n p&uacute;blica existentes entre   c&oacute;nyuges o compa&ntilde;eros permanentes.</p>     <p>- Los   contratos innominados y at&iacute;picos de pareja no tienen reconocimiento   internacional. No podr&iacute;an entonces proyectar sus efectos en el   &aacute;mbito del derecho internacional privado ni en los ordenamientos   jur&iacute;dicos de otros Estados, dejando desprotegidas a las familias de   personas del mismo sexo en todas las eventuales situaciones que enfrenten m&aacute;s   all&aacute; de las fronteras colombianas.</p>     <p>- La   capacidad, las cl&aacute;usulas y los procedimientos de celebraci&oacute;n y   liquidaci&oacute;n del contrato innominado y at&iacute;pico no estar&iacute;an   regulados por la ley, sino por las partes, con lo cual se incumplir&iacute;a la   orden constitucional de equiparar el r&eacute;gimen de protecci&oacute;n de las   parejas del mismo sexo con las de sexo diferente y se prestar&iacute;a para   convalidar relaciones asim&eacute;tricas de poder entre los miembros de la   pareja (p. ej., el/la integrante con mayor capacidad econ&oacute;mica   podr&iacute;a someter contractualmente a su compa&ntilde;ero/a).</p>     <p>- Las   leyes que protegen la integridad del n&uacute;cleo familiar, como aquellas que   penalizan la violencia intrafamiliar, no ser&iacute;an aplicables a dos   personas unidas bajo un contrato innominado y at&iacute;pico.</p>     <p>- Salvo   estipulaci&oacute;n expresa de las partes, el r&eacute;gimen de sucesiones,   herencia y bienes del matrimonio no ser&iacute;a aplicable a los contratos   innominados y at&iacute;picos.</p>     <p>- Los   deberes y derechos personales del contrato de matrimonio, como la convivencia,   la asistencia mutua y el principio de fidelidad entre c&oacute;nyuges, no   har&iacute;an parte necesaria del contrato innominado y at&iacute;pico.</p>     <p>- Ante la   sociedad colombiana, las parejas unidas bajo contratos innominados y   at&iacute;picos ser&iacute;an agrupaciones sociales diferentes a la   &quot;familia&quot;, lo cual reforzar&iacute;a la discriminaci&oacute;n social   en su contra e implicar&iacute;a introducir una discriminaci&oacute;n &quot;por   origen familiar&quot;, proscrita por el art&iacute;culo 13 cp. </p>     <p>Estas son   solo algunas situaciones que comprueban la falta de identidad entre un contrato   innominado y at&iacute;pico y el contrato civil de matrimonio. No se trata, por   ende, de un mero problema sem&aacute;ntico o limitado al nombre que lleve el   contrato. En realidad se trata de un problema de contenido y efectos   jur&iacute;dicos, que solo se puede resolver aplicando integralmente el r&eacute;gimen   del matrimonio civil a las familias compuestas por personas del mismo sexo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde el   punto de vista material, las figuras contractuales alternativas al matrimonio   tambi&eacute;n devienen insuficientes para superar el d&eacute;ficit de   protecci&oacute;n pues facilitan interpretaciones, pr&aacute;cticas o   aplicaciones del derecho contrarias al mandato de protecci&oacute;n integral a   las familias compuestas por personas del mismo sexo (art. 42 cp).</p>     <p>Al   respecto, es preciso se&ntilde;alar que el principal reto que enfrentan las parejas   del mismo sexo tras el reconocimiento de sus derechos en la jurisprudencia   constitucional consiste en la aplicaci&oacute;n correcta de ese marco   jur&iacute;dico por parte de los funcionarios p&uacute;blicos. La experiencia   cotidiana demuestra que a lesbianas, gays, bisexuales y personas trans se les   niegan sus derechos con base en interpretaciones jur&iacute;dicas impregnadas   de prejuicios y subjetivismos.</p>     <p>De igual   forma, sostener que la sentencia C-577 de 2011 orden&oacute; una figura   contractual diferente al matrimonio, exclusiva para ellos y ellas,   perpet&uacute;a los prejuicios, legitima la idea de que existen poblaciones con   menos o diferentes derechos que las dem&aacute;s, y facilita la   aplicaci&oacute;n indebida del precedente constitucional, lo cual choca con el   principio de igualdad consagrado por la Constituci&oacute;n de 1991. </p>     <p>Los   ejemplos son numerosos. Aunque la Corte Constitucional en la sentencia C-075 de   2007 orden&oacute; aplicar el r&eacute;gimen de las uniones maritales de hecho   a favor de las parejas del mismo sexo, y en la parte resolutiva declar&oacute;   la &quot;exequibilidad de la Ley 54 de 1990, tal como fue modificada por la Ley   979de 2005, en el entendido &#91;de&#93; que el r&eacute;gimen de protecci&oacute;n   en ella contenido se aplica tambi&eacute;n a las parejas homosexuales&quot;,   muchos operadores jur&iacute;dicos se abstuvieron de cumplir con este mandato.   As&iacute;, en la sentencia T-051 de2010 la Corte constat&oacute; que la   pensi&oacute;n de sobreviviente les es negada sistem&aacute;ticamente, con base   en argumentos tales como que: a) no son familia y por ende no tienen derechos   herenciales; b) no constituyen uniones maritales de hecho sino simplemente   sociedades patrimoniales, y por ende, se equiparan a sociedades o comunidades   de bienes; c) no acreditaron el v&iacute;nculo marital con un documento   p&uacute;blico solemne suscrito ante un juez o notario; o, en todo caso, d) no   tienen derecho a la aplicaci&oacute;n retrospectiva de las sentenciasC-075 de   2007 y C-336 de 2008 en materia de pensiones.</p>     <p>Estas   pr&aacute;cticas inconstitucionales solo podr&aacute;n desterrarse garantizando   el acceso en condiciones de igualdad al contrato matrimonial. La Corte ha sido   testigo de la tendencia a interpretar y aplicar el derecho en perjuicio de las   personas con orientaci&oacute;n sexual o identidad de g&eacute;nero diversa<a name=nu57></a><sup><a href="#num57">57</a></sup>. Por lo tanto, no es posible   sostener que con la sentencia C-577 de 2011 quiso procurarles otro factor   potencial de discriminaci&oacute;n con efectos nocivos sobre sus familias.</p>     <p>Por   &uacute;ltimo, a prop&oacute;sito de las manifestaciones p&uacute;blicas   efectuadas por altos funcionarios del Estado acerca de su intenci&oacute;n de reglamentar   la sentenciaC-577 de 2011 mediante un acto administrativo, consideramos   pertinente realizar la siguiente aclaraci&oacute;n. </p>     <p><i>&#8226;   El Gobierno Nacional carece de competencia para reglamentar la sentencia C-577   de 2011 de la Corte Constitucional </i></p>     <p>La Constituci&oacute;n   Pol&iacute;tica de 1991 faculta al Presidente de la Rep&uacute;blica a   &quot;ejercerla potestad reglamentaria, mediante la expedici&oacute;n de los   decretos, resoluciones y &oacute;rdenes necesarios para la cumplida   ejecuci&oacute;n de las leyes&quot; (art. 189, num.11). Seg&uacute;n el Consejo   de Estado, esta norma le proh&iacute;be al Gobierno Nacional reglamentar   sentencias proferidas por la Corte Constitucional. Lo anterior, teniendo en   cuenta que la Constituci&oacute;n menciona &uacute;nicamente a &quot;las   leyes&quot; como objeto de la facultad reglamentaria.</p>     <p>De tal   forma lo reiter&oacute; aquella corporaci&oacute;n en sentencia del 13 de marzo   de2013, al estudiar la constitucionalidad del Decreto 4444 de 2006, por medio   del cual intent&oacute; reglamentar la sentencia C-355 de 2006 sobre salud   sexual y reproductiva. En esta providencia el Consejo de Estado   se&ntilde;al&oacute;: </p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es     presupuesto <i>sine qua non </i>para que se pueda hacer uso de tal facultad     &#91;reglamentaria&#93;, la existencia de una <i>ley o decreto ley</i> que requiera     ser desarrollada en virtud del reglamento. </p>       <p>Cuando el     Gobierno Nacional invoca las competencias que le otorga el art&iacute;culo189,     numeral 11, de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica, necesariamente tiene que     haber previamente una ley o un decreto ley que reglamentar, a fin de cumplir     con el mandato constitucional de ayudar a la &quot;cumplida ejecuci&oacute;n de     las leyes&quot;. La facultad reglamentaria que dispone esta norma     constitucional no puede ejercerse en abstracto, ni frente a actos     jur&iacute;dicos distintos de las leyes o decretos leyes. </p>       <p>De lo     expuesto se concluye que, como no hab&iacute;a ley para reglamentar, o por lo     menos no se indic&oacute;, lleg&aacute;ndose al punto de estar reglamentando     una sentencia judicial, se configur&oacute; una indebida ingerencia &#91;<i>sic</i>&#93;     en la autonom&iacute;a de la rama judicial. </p>       <p>&#91;...&#93;     Fuerza es, entonces, declarar la nulidad del Decreto 4444 de 2006 por las     Razones expuestas en esta providencia, que se contraen a la violaci&oacute;n     directa del art&iacute;culo 189, numeral 11 de la Constituci&oacute;n     Pol&iacute;tica, acusaci&oacute;n que al prosperar hace inane el examen de los     dem&aacute;s cargos &#91;resaltado original&#93;<a name=nu58></a><sup><a href="#num58">58</a></sup>. </p> </blockquote>     <p>Como se   observa, la Raz&oacute;n para retirar del ordenamiento jur&iacute;dico por   ilegal el mencionado decreto fue su intenci&oacute;n de reglamentar una   sentencia de la Corte Constitucional, excediendo los l&iacute;mites previstos   en la Constituci&oacute;n para el ejercicio de esta facultad por el Gobierno   Nacional.</p>     <p>Se deriva   de lo anterior que la pretendida reglamentaci&oacute;n de la sentenciaC-577 de   2011 a trav&eacute;s de cualquier clase de acto administrativo por parte del   Gobierno Nacional se enmarca en esta hip&oacute;tesis de inconstitucionalidad y   puede controlarse por la rama jurisdiccional, en este caso por el Consejo de   Estado. </p>     <p><b>Conclusi&oacute;n</b></p>     <p>Entre las   interpretaciones posibles de la sentencia C-577 de 2011 la m&aacute;s Razonable   y constitucional indica que desde el 20 de junio de 2013 las parejas delmismo   sexo pueden formalizar sus relaciones familiares a trav&eacute;s de contrato   civil de matrimonio. </p>     <p>La   sentencia C-577 de 2011 reconoci&oacute; la entidad familiar de las parejas del   mismo sexo y le orden&oacute; al Estado colombiano superar el d&eacute;ficit de   protecci&oacute;n jur&iacute;dica que enfrentan. Con su expedici&oacute;n la   Corte Constitucional busc&oacute; superar la discriminaci&oacute;n legal de la   cual han sido v&iacute;ctimas y elevarlas a un plano de igual dignidad frente a   las dem&aacute;s formas de configuraci&oacute;n familiar presentes en el   territorio colombiano.</p>     <p>Teniendo   en cuenta el contenido y la finalidad de la sentencia C-577 de2011, su parte   resolutiva debe entenderse como la autorizaci&oacute;n del matrimonio entre   parejas del mismo sexo. De esta forma, resulta inconstitucional cualquier   interpretaci&oacute;n dirigida a excluirlas del contrato matrimonial y   relegarlas a la posibilidad de suscribir convenios maritales carentes de ese   nombre. </p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Pie de   p&aacute;gina</b></p>     <p><a name=num1></a><sup><a href="#nu1">1</a></sup>El   presente documento es el resultado de un trabajo colectivo que cont&oacute; con   el apoyo de numerosas personas comprometidas con el derecho al matrimonio igualitario   en Colombia. Agradezco las valiosas observaciones, correcciones y sugerencias   de las y los integrantes del Comit&eacute; Legal de Colombia Diversa, en   especial, Lina c&eacute;spedes y Mauricio Albarrac&iacute;n. De igual forma, a   Laura Vargas mora, pasante de Colombia Diversa, su apoyo en la   investigaci&oacute;n jurisprudencial, y a Valeria Silva, asistente de   investigaci&oacute;n del Departamento de Derecho Constitucional de la   Universidad Externado de Colombia, por participar en la construcci&oacute;n de   los argumentos y la revisi&oacute;n de la doctrina citada. Por &uacute;ltimo, a   mis compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros del Departamento de Derecho   Constitucional de la Universidad Externado de Colombia por leerlo y compartir   conmigo sus opiniones, y a Diana Esther Guzm&aacute;n, investigadora de De   Justicia, por su minuciosa revisi&oacute;n final. Una versi&oacute;n previa de   este escrito fue publicada en el bolet&iacute;n virtual <i>Correo Judicial</i>,   de la Universidad de los Andes, n&ordm; 33, junio de 2013.    <br>   Punto resolutivo n&ordm; 5 de la sentencia C-577 de 2011: &quot;Si el 20 de   junio de 2013 el Congreso de la Rep&uacute;blica no ha expedido la   legislaci&oacute;n correspondiente, las parejas del mismo sexo podr&aacute;n   acudir ante notario o juez competente a formalizar y solemnizar su   v&iacute;nculo contractual&quot;.    <br>   <a name=num2></a><sup><a href="#nu2">2</a></sup>Cfr. sentencia C-271 de 2003.    <br>   <a name=num3></a><sup><a href="#nu3">3</a></sup>Sentencia C-577 de 2011.    <br>   <a name=num4></a><sup><a href="#nu4">4</a></sup>La Corte sustenta la igualdad   entre parejas desde el punto de vista de las necesidades de protecci&oacute;n   jur&iacute;dica. As&iacute;, las parejas del mismo sexo tienen iguales   necesidades de protecci&oacute;n en el &aacute;mbito familiar que las de sexo   diferente, pues enfrentan las mismas situaciones cotidianas que ponen en riesgo   o afectan sus derechos fundamentales y, con ello, su estabilidad y permanencia   alargo plazo. El proyecto de vida com&uacute;n en ambas clases de familias   puede colapsar por inconvenientes relacionados con el incumplimiento de los   deberes de asistencia y auxilio mutuo, la falta de acceso a bienes y servicios   esenciales, el manejo inadecuado del patrimonio com&uacute;n o, entre otros   factores, el irrespeto f&iacute;sico y verbal entre los integrantes. Estas y   muchas otras situaciones colocan a las parejas del mismo sexo en un plano de   igualdad con respecto a las de sexo diferente, pues ambas clases de familias   demandan igual tutela estatal en aras de conservar su unidad y alcanzar los   objetivos comunes que dan sentido a su existencia.    <br>   <a name=num5></a><sup><a href="#nu5">5</a></sup>Sentencia C-577 de 2011.    <br>   <a name=num6></a><sup><a href="#nu6">6</a></sup>La Corte Constitucional   se&ntilde;ala en la sentencia C-577 que tal d&eacute;ficit de protecci&oacute;n   se configura por la &quot;ausencia de previsi&oacute;n legal para   aplicaci&oacute;n de ventajas o beneficios a parejas del mismo sexo&quot; en   condiciones de igualdad con las parejas de sexo diferente.    <br>   <a name=num7></a><sup><a href="#nu7">7</a></sup>Sentencia C-577 de 2011.    <br>   <a name=num8></a><sup><a href="#nu8">8</a></sup>l respecto, el alto tribunal   se&ntilde;ala: &quot;a la luz de la interpretaci&oacute;n constitucional   est&aacute; fuera de toda duda &#91;...&#93; la condici&oacute;n de familia que   tienen las uniones conformadas por parejas del mismo sexo, la existencia del   d&eacute;ficit de protecci&oacute;n y la necesidad de instaurar una figura   contractual que les permita constituir la familia con base en un v&iacute;nculo   jur&iacute;dico, as&iacute; que el principio democr&aacute;tico impone que el   Congreso de la Rep&uacute;blica, como m&aacute;ximo representante de la   voluntad popular tenga la posibilidad de actuar, pero a su turno, la vigencia   permanente de los derechos constitucionales fundamentales impone se&ntilde;alar   que si el 20 de junio del a&ntilde;o 2013 no se ha expedido la   legislaci&oacute;n correspondiente, las parejas del mismo sexo podr&aacute;n   acudir ante notario o juez competente a formalizar y solemnizar un   v&iacute;nculo contractual que les permita constituir una familia, de acuerdo   con los alcances que, para entonces, jur&iacute;dicamente puedan ser atribuidos   a ese tipo de uni&oacute;n&quot;.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <a name=num9></a><sup><a href="#nu9">9</a></sup>Corte Constitucional. Sentencia   C-577 de 2011.    <br>   <a name=num10></a><sup><a href="#nu10">10</a></sup>Corte Constitucional.   Sentencia C-011 de 1994.    <br>   <a name=num11></a><sup><a href="#nu11">11</a></sup>As&iacute;, en la sentencia   T-326 de 1993 autoriz&oacute; la exenci&oacute;n del servicio militar al   compa&ntilde;ero permanente, antes reservada al c&oacute;nyuge, aplicando el   principio de igualdad jur&iacute;dica que opera entre ambas clases de familia.   Al respecto record&oacute; que &quot;si la Constituci&oacute;n equipar&oacute;   los derechos de la familia, sin parar mientes en su origen &#91;...&#93; no puede la   ley, ni mucho menos la Administraci&oacute;n, mantener o favorecer diferencias   que consagren reg&iacute;menes discriminatorios, porque ello significa el   quebrantamiento ostensible de la Carta al amparo de criterios &eacute;ticos e   hist&oacute;ricos perfectamente superados e injustos&quot;. Consideraciones   similares fueron empleadas al momento de retirar del C&oacute;digo Civil las   normas que diferenciaban entre hijos leg&iacute;timos e ileg&iacute;timos, en   materia de derechos y deberes: &quot;&#91;l&#93;a Constituci&oacute;n pone en un   plano de igualdad a la familia constituida 'por v&iacute;nculos naturales o   jur&iacute;dicos', es decir, a la que surge de la 'voluntad responsable de   conformarla' y a la que tiene su origen en el matrimonio. &#91;...&#93; 'El Estado y   la Sociedad garantizan la protecci&oacute;n integral de la familia',   independientemente de su constituci&oacute;n por v&iacute;nculos jur&iacute;dicos   o naturales, lo cual es consecuencia l&oacute;gica de la igualdad de trato.   &#91;...&#93; En conclusi&oacute;n: seg&uacute;n la Constituci&oacute;n, son   igualmente dignas de respeto y protecci&oacute;n las familias originadas en el   matrimonio o constituidas al margen de &eacute;ste&quot; (sentencia C-105 de   1994). En otras decisiones la Corte ha reiterado su precedente sobre la   igualdad jur&iacute;dica entre los diferentes tipos de familias: as&iacute;,   por citar algunos casos, en la sentencia T-553 de 1994, donde concluy&oacute;   que la pensi&oacute;n de sobrevivientes tambi&eacute;n proced&iacute;a entre   compa&ntilde;eros permanentes, o en la T-397 de 1997, donde autoriz&oacute; la   inscripci&oacute;n de una compa&ntilde;era permanente como beneficiaria del   servicio de salud del Ministerio de Defensa Nacional.    <br>   <a name=num12></a><sup><a href="#nu12">12</a></sup>Art&iacute;culo 26.    <br>   <a name=num13></a><sup><a href="#nu13">13</a></sup>Art&iacute;culo 1.1.    <br>   <a name=num14></a><sup><a href="#nu14">14</a></sup>Observaci&oacute;n General   n&ordm; 18 relativa a la no discriminaci&oacute;n, citada por la Corte   Constitucional en la sentencia T-314 de 2011.    <br>   <a name=num15></a><sup><a href="#nu15">15</a></sup>Esta postura ha sido   reiterada en sentencias como la T-716 de 2011 y la T-717 de 2011 yen el auto 22   de 2013. En la primera providencia sostuvo: &quot;la familia   constitucionalmente protegida es aquella que se constituye por v&iacute;nculos   naturales o jur&iacute;dicos, al igual que por la simple voluntad de   conformarla. En ese sentido, la nota caracter&iacute;stica de esta   instituci&oacute;n es la concurrencia de una relaci&oacute;n de solidaridad y   ayuda mutua, en la que aspectos como el parentesco o la conformaci&oacute;n de   parejas son rasgos que pueden concurrir o no. Como esas calidades efectivamente   se verifican en la pareja del mismo sexo, no existe ninguna Raz&oacute;n   constitucionalmente relevante para dejar de reconocerlas como familia. Incluso,   negar ese car&aacute;cter es una discriminaci&oacute;n injustificada, contraria   a los derechos fundamentales de sus integrantes. Se impone, en consecuencia,   una conclusi&oacute;n un&iacute;voca sobre la materia analizada: <i>la pareja     del mismo sexo, entendida como comunidad de vida estable y singular, es una     modalidad de familia constitucionalmente protegida. Por lo tanto es titular de     las prerrogativas, derechos y deberes que la Constituci&oacute;n y la ley le     reconocen a la familia, en tanto n&uacute;cleo fundamental de la sociedad</i>&quot;   (resaltado fuera de texto).    <br>   <a name=num16></a><sup><a href="#nu16">16</a></sup>La inconstitucionalidad <i>prima     facie</i> del trato diferente sospechoso de discriminaci&oacute;n es una   presunci&oacute;n que solo se desvirt&uacute;a por medio de un escrutinio   judicial estricto dirigido a evaluar si la medida acusada obedece &quot;i) a   una finalidad imperiosa, ii) es necesaria para lograr dicha finalidad y iii) es   proporcionada, en el sentido de no sacrificar en exceso otros intereses   constitucionalmente espec&iacute;ficos en aras de promover la finalidad, una   justificaci&oacute;n rigurosa del trato diferente&quot;: Corte Constitucional,   sentencia T-909 de 2011. Cfr. tambi&eacute;n sentencias C-275de 1999 y C-371 de   2000; C-401 y C-964 de 2003, C-667 de 2006 y C-075 de 2007.    <br>   <a name=num17></a><sup><a href="#nu17">17</a></sup>Sentencia C-577 de 2011.    <br>   <a name=num18></a><sup><a href="#nu18">18</a></sup>As&iacute;, en la sentencia   C-577 de 2011 la Corte Constitucional se&ntilde;al&oacute; que &quot;la   diferencia de trato fundada en la orientaci&oacute;n sexual de una persona se   presume inconstitucional y se encuentra sometida a un control constitucional   estricto &#91;...&#93; &#91;L&#93;a categor&iacute;a 'orientaci&oacute;n sexual'   constituye, entonces, un criterio sospechoso de diferenciaci&oacute;n&quot;.   Igual calificaci&oacute;n ha recibido la identidad de g&eacute;nero. Cfr.   tambi&eacute;n las sentencias T-314 de 2011, T-152 de 2007 y T-131 de 2006. Por   su parte, la Corte Interamericana advirti&oacute; en el caso <i>Atala Riffo y     Ni&ntilde;as vs. Chile</i> (2012) que &quot;la orientaci&oacute;n sexual y la   identidad de g&eacute;nero de las personas son categor&iacute;as protegidas por   la Convenci&oacute;n&#91;Americana sobre Derechos Humanos&#93;&quot;, de lo cual   dedujo la prohibici&oacute;n de efectuar tratamientos diferenciales a partir de   las mismas: Fondo, Reparaciones y Costas, sentencia del 24 de febrero de 2012,   Serie C n&ordm; 239, p&aacute;rr. 91.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <a name=num19></a><sup><a href="#nu19">19</a></sup>La discriminaci&oacute;n   indirecta ocurre &quot;cuando de tratamientos formalmente no discriminatorios,   se derivan consecuencias f&aacute;cticas desiguales para algunas personas, que   lesionan sus derechos o limitan el goce efectivo de los mismos. En tales casos,   medidas neutrales que en principio no implican factores diferenciadores entre   personas, pueden producir desigualdades <i>de facto</i> entre unas y otras, por   su efecto adverso exclusivo, constituyendo un tipo indirecto de discriminaci&oacute;n&quot;:   sentencia T-909 de 2011. En igual sentido, cfr. sentencias T-314 de 2011 y   T-140de 2009.    <br>   <a name=num20></a><sup><a href="#nu20">20</a></sup>Sentencia C-577 de 2011.    <br>   <a name=num21></a><sup><a href="#nu21">21</a></sup>Sobre el primer objetivo, la   Corte sostuvo que el art&iacute;culo 42 cp permite el matrimonio &quot;entre   heterosexuales&quot;, y al hacerlo &quot;expresa el componente de derechos   fundamentales ligado a la decisi&oacute;n voluntaria de contraer matrimonio y   de constituir una familia por ese medio&quot;. En cuanto al segundo objetivo,   indic&oacute; que &quot;el Constituyente manda que el v&iacute;nculo   jur&iacute;dico que da lugar a la familia heterosexual no sea otro que 'la   decisi&oacute;n libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio',   Raz&oacute;n por la cual, trat&aacute;ndose de las parejas heterosexuales, el   legislador hade contemplar el matrimonio como &uacute;nico v&iacute;nculo   jur&iacute;dico al que pueden aspirar los miembros de esas parejas que   voluntariamente decidan formalizar su uni&oacute;n&quot;. Finalmente,   seg&uacute;n la Corte el art&iacute;culo 42 cp proh&iacute;be &quot;en el caso   de las parejas conformadas por mujer y hombre&quot; que el legislador   introduzca &quot;una forma de originar un v&iacute;nculo jur&iacute;dico   constitutivo de la familia heterosexual distinto del constitucionalmente   protegido&quot; o que desaliente el acceso voluntario de las parejas de   distinto sexo al matrimonio.    <br>   <a name=num22></a><sup><a href="#nu22">22</a></sup>Corte Constitucional,   sentencia C-1260 de 2001. En esta sentencia se ahonda en la naturaleza de las   reglas especiales, ofreciendo un ejemplo que para el caso resulta ilustrativo:   &quot;&#91;l&#93;asreglas especiales son comunes dentro de nuestro ordenamiento, y su   interpretaci&oacute;n debe pasar por un cuidadoso an&aacute;lisis de su   naturaleza, para evitar conclusiones ir Razonables. Ser&iacute;a un absurdo por   ejemplo, sostener que el art&iacute;culo 81 de la Carta, al establecer que el   'Estado regular&aacute; el ingreso al pa&iacute;s y la salida de &eacute;l de los   recursos gen&eacute;ticos, y su utilizaci&oacute;n, de acuerdo con el   inter&eacute;s nacional', en realidad est&aacute; prohibiendo que el Estado   regule el ingreso o la salida de otro tipo de recursos naturales. En este   punto, el Constituyente tampoco cre&oacute; una regla exceptiva sino un mandato   especial, que desarrolla principios constitucionales, como la protecci&oacute;n   de la biodiversidad. El art&iacute;culo 81 elev&oacute; a rango constitucional   la obligaci&oacute;n del Estado de regular el ingreso y salida de recursos gen&eacute;ticos,   pero ella no excluye que el Legislador, para proteger el medio ambiente y la   biodiversidad, pueda establecer otras reglas similares para otros recursos   naturales distintos a los recursos gen&eacute;ticos&quot;.    <br>   <a name=num23></a><sup><a href="#nu23">23</a></sup>En la sentencia C-577 de   2011 la Corte reitera que &quot;una cosa es lo garantizado por el derecho y   otra lo jur&iacute;dicamente posible, de modo que 'lo constitucionalmente   garantizado no agota, pues, lo constitucionalmente admisible'&quot;.    <br>   <a name=num24></a><sup><a href="#nu24">24</a></sup>&quot;Si el 20 de junio de   2013 el Congreso de la Rep&uacute;blica no ha expedido la legislaci&oacute;n   correspondiente, las parejas del mismo sexo podr&aacute;n acudir ante notario o   juez competente a formalizar y solemnizar su v&iacute;nculo contractual&quot;.    <br>   <a name=num25></a><sup><a href="#nu25">25</a></sup>Los magistrados de la Corte Constitucional   que aclararon el voto a la sentencia C-577 de2011 tambi&eacute;n llegaron a   esta conclusi&oacute;n al sostener que el sentido prescriptivo de la orden   quinta &quot;es que los jueces y los notarios deben celebrar un contrato   aplicando an&aacute;logamente las reglas legales contempladas para el   matrimonio de parejas de personas de distinto sexo, si el Congreso de la   Rep&uacute;blica no corrige el d&eacute;ficit de protecci&oacute;n antes de la   fecha fijada (junio de 2013)&quot;. Adem&aacute;s, indicaron que &quot;esta   respuesta, que es la correcta, est&aacute; en la propia sentencia&quot;.    <br>   <a name=num26></a><sup><a href="#nu26">26</a></sup>Corte Constitucional,   sentencia T-085 de 2012. El principio <i>pro persona</i> o <i>pro homine</i>es   un &quot;criterio hermen&eacute;utico que informa todo el derecho de los   derechos humanos, en virtud del cual se debe acudir a la norma m&aacute;s   amplia, o a la interpretaci&oacute;n m&aacute;s extensiva, cuando se trata de   reconocer derechos protegidos, e inversamente, a la norma o a la   interpretaci&oacute;n m&aacute;s restringida cuando se trata de establecer   restricciones permanentes al ejercicio de los derechos o a su suspensi&oacute;n   extraordinaria. Este principio coincide con el rasgo fundamental del derecho de   los derecho humanos, esto es, estar siempre a favor del hombre&quot;: Corte   Constitucional, sentencia T-284 de2006. Este principio tambi&eacute;n est&aacute;   reconocido expresamente en el art&iacute;culo 29 de la Convenci&oacute;n   Americana sobre Derechos Humanos y en el art&iacute;culo 5&ordm; del Pacto   Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos.    <br>   <a name=num27></a><sup><a href="#nu27">27</a></sup>Corte Constitucional,   sentencia C-251 de 1997. En igual sentido, sentencias C-551 de2003, T-116 de   2004 y C-187 de 2006, entre muchas otras.    <br>   <a name=num28></a><sup><a href="#nu28">28</a></sup>El derecho a constituir una   familia por medios formales no solo consta en el art&iacute;culo 42 cp   colombiana seg&uacute;n la Corte Constitucional (al respecto indic&oacute; que   &quot;las parejas homosexuales tambi&eacute;n tienen derecho a decidir si   constituyen la familia de acuerdo con un r&eacute;gimen que les ofrezca mayor   protecci&oacute;n que la que pudiera brindarles una uni&oacute;n de hecho -a la   que pueden acogerse si as&iacute; les place-, ya que a la luz de lo que viene   exigido constitucionalmente, procede establecer una instituci&oacute;n   contractual como forma de dar origen a la familia homosexual de un modo   distinto a la uni&oacute;n de hecho y a fin de garantizar el derecho al libre   desarrollo de la personalidad, as&iacute; como de superar el d&eacute;ficit de   protecci&oacute;n padecido por los homosexuales), sino tambi&eacute;n en la   Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos, que en su art&iacute;culo   16 establece que &quot;los hombres y las mujeres, a partir de la edad   n&uacute;bil, tienen derecho, sin restricci&oacute;n alguna por motivos de   Raza, nacionalidad o religi&oacute;n, a casarse y fundar una familia; y   disfrutar&aacute;n de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el   matrimonio y en caso de disoluci&oacute;n del matrimonio&quot;.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <a name=num29></a><sup><a href="#nu29">29</a></sup>En el derecho civil colombiano   &uacute;nicamente existe el contrato de matrimonio para dar origen formal a la   familia y regular los derechos y deberes de sus integrantes. As&iacute;, en la   sentencia C-577 de 2011 la Corte Constitucional indica que el matrimonio   constituye &quot;en familia a la pareja que, con esa finalidad, manifiesta   libremente su consentimiento&quot;. De igual forma, Luis David Dur&aacute;n   acu&ntilde;a se&ntilde;ala que &quot;el modelo jur&iacute;dico tradicional de   la uni&oacute;n en parejas es el matrimonio; es la uni&oacute;n institucional   con pleno reconocimiento social y jur&iacute;dico de la que resulta para sus   miembros la totalidad de efectos previstos en el ordenamiento&quot;: <i>Derecho     de Familia</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 1993, p. 7.   Por su parte, Emanuel Levy afirma que &quot;el matrimonio es el procedimiento   que consagra del hombre y la mujer y crea la familia&quot;: citado por Jean   Carbonnier, <i>Derecho Civil, El matrimonio</i>, Par&iacute;s, PUF, 1977, pp.   23 y 24.    <br>   <a name=num30></a><sup><a href="#nu30">30</a></sup>Monroy Cabra, marco G., <i>Derecho     de familia y de menores</i>, 8&ordf; ed., Bogot&aacute;, Librer&iacute;a   Ediciones del Profesional, 2003, p. 34.    <br>   <a name=num31></a><sup><a href="#nu31">31</a></sup>Corte Suprema de Justicia,   Sala Casaci&oacute;n Civil, M.P.: Edgardo Villamil Portilla, 29de julio de   2012, exp. 25286-3184-001-2007-00152-01.    <br>   <a name=num32></a><sup><a href="#nu32">32</a></sup>Valencia Zea, Arturo. <i>Derecho     Civil</i>, t. v, &quot;Derecho de Familia&quot;, Bogot&aacute;, Temis, 1985,   pp. 141 a 144.    <br>   <a name=num33></a><sup><a href="#nu33">33</a></sup>Corte Suprema de Justicia,   ob. cit.    <br>   <a name=num34></a><sup><a href="#nu34">34</a></sup>parra Ben&iacute;tez, Jorge, <i>Derecho de Familia</i>, Bogot&aacute;, Temis, 2008, p. 32.    <br>   <a name=num35></a><sup><a href="#nu35">35</a></sup>Medina Pab&oacute;n, Jaime. <i>Derecho     Civil, Derecho de Familia</i>, 2&ordf; ed., Bogot&aacute;, Universidad del   Rosario, 2010, p. 54.    <br>   <a name=num36></a><sup><a href="#nu36">36</a></sup>Monroy Cabra, <i>Derecho de     familia y de menores</i>, cit., p. 238.    <br>   <a name=num37></a><sup><a href="#nu37">37</a></sup>Ib&iacute;d., p. 239.    <br>   <a name=num38></a><sup><a href="#nu38">38</a></sup>Tamayo, Alberto. <i>Manual     de Obligaciones</i>, 7&ordf; ed., Bogot&aacute;, Doctrina y Ley, 2008, p. 141.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <a name=num39></a><sup><a href="#nu39">39</a></sup>Gastaldi, Jos&eacute;   mar&iacute;a. <i>Contratos</i>, buenos Aires, Abeledo-Perrot, 1995, p. 168,   citado por Camacho, Mar&iacute;a Elisa. &quot;R&eacute;gimen jur&iacute;dico   aplicable a los contratos at&iacute;picos en la jurisprudencia   colombiana&quot;, <i>Revista E-Mercatoria</i>, vol. 4, n&ordm; 1 (2005),   Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, p. 5.    <br>   <a name=num40></a><sup><a href="#nu40">40</a></sup>Mosset Iturraspe, Jorge. <i>Contratos</i>,   buenos Aires, Rubinzal-Culzolni Editores, 1995, p. 71. En igual sentido, cfr.   Messineo, Francesco. <i>Doctrina general del contrato</i>, t. I, Buenos Aires,   Ejea, 1986, p. 378; Scognamiglio, Renato. <i>Teor&iacute;a General del Contrato</i>,   Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 1996, p. 139; y, Masnatta,   H&eacute;ctor. <i>El contrato at&iacute;pico</i>, buenos Aires, Abeledo-Perrot,   1960, pp. 19 y ss. Citados por Camacho. Ob. cit., p. 5.    <br>   <a name=num41></a><sup><a href="#nu41">41</a></sup>camacho. Ob. cit., p. 1.    <br>   <a name=num42></a><sup><a href="#nu42">42</a></sup>Gaceta Judicial, n&ordm;   2419, 29 de enero de 1985, consultado en Lexbase el 1&ordm; de marzo de2013,   disponible en &#91;<a href="http://www.lexbasecolombia.net.biblioteca.uniandes.edu.co:8080/cortesuprema/antologia/civil/gjlii/61-gjsc-clxxx/clxxx-1.pdf" target="_blank">http://www.lexbasecolombia.net.biblioteca.uniandes.edu.co:8080/cortesuprema/antologia/civil/gjlii/61-gjsc-clxxx/clxxx-1.pdf</a>&#93;.    <br>   <a name=num43></a><sup><a href="#nu43">43</a></sup>Corte Suprema de Justica,   Sala de Casacion Civil. 22 de octubre de 2001, M.P.: Jorge Antonio castillo   Rugeles.    <br>   <a name=num44></a><sup><a href="#nu44">44</a></sup>Que autoriz&oacute; la   suscripci&oacute;n de acuerdos solemnes y formales entre personas del mismo   sexo, cuyo contenido y tr&aacute;mite sea igual al contrato de matrimonio, pero   sin nombre o &quot;innominados&quot;.    <br>   <a name=num45></a><sup><a href="#nu45">45</a></sup>Corte Constitucional.   Sentencia T-007 de 2009.    <br>   <a name=num46></a><sup><a href="#nu46">46</a></sup>Corte Suprema de Justicia,   Sala Casaci&oacute;n Civil. 29 de julio de 2012, M.P.: Edgardo Villamil   Portilla, exp. 25286-3184-001-2007-00152-01.    <br>   <a name=num47></a><sup><a href="#nu47">47</a></sup>Ib&iacute;d.    <br>   <a name=num48></a><sup><a href="#nu48">48</a></sup>fr., entre otros, de la   Corte Suprema de Justicia, el auto del 18 de junio de 2008 (exp.2004-00205); la   sentencia del 3 de noviembre de 2010 (exp. C-76622-3184-001-2005-00196-01); y   la sentencia del 12 de diciembre de 2011, de la Sala de Casaci&oacute;n Civil,   M.P.: Arturo Solarte Rodr&iacute;guez.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <a name=num49></a><sup><a href="#nu49">49</a></sup>Cfr. art&iacute;culo 1&ordm;   del Decreto 1260 de 1970.    <br>   <a name=num50></a><sup><a href="#nu50">50</a></sup>Art&iacute;culo 2&ordm;   ib&iacute;d.    <br>   <a name=num51></a><sup><a href="#nu51">51</a></sup>Cfr. Corte Constitucional,   sentencia T-852 de 2002: &quot;la sentencia, entendida como el juicio   argumentativo dirigido a fundamentar una decisi&oacute;n judicial definitiva,   comporta un solo acto procesal que, como tal, permite fijar su verdadero   sentido a partir de una interpretaci&oacute;n sistem&aacute;tica y   arm&oacute;nica de todas sus partes cuando ello sea necesario. A este respecto,   es de observar que, por expresa disposici&oacute;n legal, <i>el dictamen     emitido por el juez en la parte resolutiva del fallo debe encontrar sustento en     el discurso argumentativo de la parte motiva, lo que lleva a suponer que existe     entre una y otra una relaci&oacute;n directa de conexidad material que confirma     su car&aacute;cter un&iacute;voco</i>&quot; (resaltado fuera de texto).    <br>   <a name=num52></a><sup><a href="#nu52">52</a></sup>En la aclaraci&oacute;n de   voto de cuatro magistrados se reafirm&oacute; este prop&oacute;sito: &quot;los   notarios y los jueces deber&aacute;n celebrar los contratos maritales entre   parejas de personas del mismo sexo, aplicando las normas legales, <i>como si</i> reunieran los actuales requisitos legales para contraer el matrimonio de   parejas de sexo distinto, hasta tanto el legislador supere el d&eacute;ficit de   protecci&oacute;n existente&quot; (resaltado fuera de texto).    <br>   <a name=num53></a><sup><a href="#nu53">53</a></sup>Corte Suprema de Justicia,   Sala de Casaci&oacute;n Civil. 29 de julio de 2011, M.P.: Edgardo Villamil   Portilla.    <br>   <a name=num54></a><sup><a href="#nu54">54</a></sup>Ib&iacute;d.    <br>   <a name=num55></a><sup><a href="#nu55">55</a></sup>Ib&iacute;d.    <br>   <a name=num56></a><sup><a href="#nu56">56</a></sup>Valencia Zea. <i>Derecho     Civil</i>, t. v, cit., pp. 141 a 144.    <br>   <a name=num57></a><sup><a href="#nu57">57</a></sup>Cfr. Programa de Justicia   Global y Derechos Humanos. <i>&iquest;Sentencias de papel? Efectos y     obst&aacute;culos de los fallos sobre los derechos de las parejas del mismo     sexo en Colombia</i>, Universidad de Los Andes, Bogot&aacute;, 2011, pp. 29 a   42.    <br>   <a name=num58></a><sup><a href="#nu58">58</a></sup>Consejo de Estado, Sala de   lo Contencioso Administrativo, Secci&oacute;n Primera. C.P.: mar&iacute;a Claudia   Rojas Lasso, exp. 110010324000200800256-00, Autoridades Nacionales, actor: Luis   Rueda G&oacute;mez.</P> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><B><font size="3">Referencias</font></B></p>      <p><I><b>Providencias de la Corte Constitucional de Colombia</b></I></p>      <p>Sentencia T-326 de 1993</p>     <p>Sentencia C-011 de 1994</p>     <p>Sentencia T-553 de 1994</p>     <p>Sentencia C-251 de 1997</p>     <p>Sentencia T-397 de 1997</p>     <p>Sentencia C-275 de 1999</p>     <p>Sentencia C-371 de 2000</p>     <p>Sentencia C-1260 de 2001</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sentencia C-271 de 2003</p>     <p>Sentencia C-551 de 2003</p>     <p>Sentencia C-964 de 2003</p>     <p>Sentencia T-116 de 2004</p>     <p>Sentencia T-131 de 2006</p>     <p>Sentencia C-187 de 2006</p>     <p>Sentencia C-667 de 2006</p>     <p>Sentencia C-075 de 2007</p>     <p>Sentencia T-152 de 2007</p>     <p>Sentencia T-007 de 2009</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sentencia T-140 de 2009</p>     <p>Sentencia T-314 de 2011</p>     <p>Sentencia C-577 de 2011</p>     <p>Sentencia T-716 de 2011</p>     <p>Sentencia T-717 de 2011</p>     <p>Sentencia T-909 de 2011</p>     <p>Auto 22 de 2013 </p>      <p><I><b>Otra jurisprudencia</b></I></p>      <!-- ref --><p>Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Secci&oacute;n Primera. C.P.: Mar&iacute;a Claudia Rojas Lasso, exp. 110010324000200800256-00, Autoridades Nacionales,  actor: Luis Rueda G&oacute;mez.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0122-9893201300020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci&oacute;n Civil. 29 de julio de 2012, M.P.: Edgardo Villamil Portilla, exp. 25286-3184-001-2007-00152-01.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0122-9893201300020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci&oacute;n Civil. Sentencia del 22 de octubre de 2001,  M.P.: Jorge Antonio Castillo Rugeles.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000235&pid=S0122-9893201300020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci&oacute;n Civil. Auto del 18 de junio de 2008, exp.2004-00205.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000237&pid=S0122-9893201300020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci&oacute;n Civil. Sentencia del 3 de noviembre de 2010,exp. C-76622-3184-001-2005-00196-01.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000239&pid=S0122-9893201300020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci&oacute;n Civil. Sentencia del 12 de diciembre de 2011, M.P.: Arturo Solarte Rodr&iacute;guez.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000241&pid=S0122-9893201300020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Corte Interamericana de Derechos Humanos. Sentencia de fondo, reparaciones y costas, caso <I>Atala Riffo y Ni&ntilde;as vs. Chile</I>, 24 de febrero de 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000243&pid=S0122-9893201300020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <p><I><b>Doctrina</b></I></p>     <!-- ref --><p>Camacho, Mar&iacute;a Elisa. "R&eacute;gimen jur&iacute;dico aplicable a los contratos at&iacute;picos en la jurisprudencia colombiana", <I>Revista E-Mercatoria</I>, vol. 4, n&ordm; 1 (2005), Bogot&aacute;, Universidad  Externado de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000246&pid=S0122-9893201300020000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Carbonnier, Jean. <I>Derecho Civil, El matrimonio</I>, Par&iacute;s, PUF, 1977.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000248&pid=S0122-9893201300020000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Dur&aacute;n Acu&ntilde;a, Luis. <I>Derecho de Familia</I>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000250&pid=S0122-9893201300020000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Medina Pab&oacute;n, Jaime. <I>Derecho Civil, Derecho de Familia</I>, 2&ordf; ed., Bogot&aacute;, Universidad  del Rosario, 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000252&pid=S0122-9893201300020000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></P>     <!-- ref --><p>Monroy Cabra, Marco G. <I>Derecho de familia y de menores</I>, 8&ordf; ed., Bogot&aacute;, Librer&iacute;a Ediciones del Profesional, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000254&pid=S0122-9893201300020000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Mosset Iturraspe, Jorge. <I>Contratos</I>, Buenos Aires, Rubinzal-Culzolni, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000256&pid=S0122-9893201300020000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Parra Ben&iacute;tez, Jorge. <I>Derecho de Familia</I>, Bogot&aacute;, Temis, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000258&pid=S0122-9893201300020000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Programa de Justicia Global y Derechos Humanos. <I>&iquest;Sentencias de papel? Efectos y obst&aacute;culos de los fallos sobre los derechos de las parejas del mismo sexo en Colombia</I>, Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000260&pid=S0122-9893201300020000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Tamayo, Alberto. <I>Manual de Obligaciones</I>, 7&ordf; ed., Bogot&aacute;, Doctrina y Ley, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000262&pid=S0122-9893201300020000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></P>     <!-- ref --><p>Valencia Zea, Arturo. <I>Derecho Civil</I>, t. v, "Derecho de Familia", Bogot&aacute;, Temis, 1985.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000264&pid=S0122-9893201300020000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>  </font>      ]]></body><back>
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