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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Qué son las estéticas legales? Una aproximación a la noción de "arte y derecho"]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[What are the legal aesthetic? An approach to the notion of "art and law"]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Fine Arts have a special feature that makes us to connect with our emotions and feelings. Therefore, some authors have state that all citizens within a democracy, and in particular, lawyers, judges and legal practitioners, must be in contact with different artistic expressions. It due to that these are able to create feelings of compassion, solidarity and empathy, which according to authors such as Martha Nussbaum and Richard Rorty, are necessary for justice and democracy. In this article I aim to reflect on the relationship between fine arts and law. First I explain the importance to establish a link between law and art. Then I refer to some of the ways in which these two areas are connected. Finally, I discuss the idea which articulates art and law trough the strengthening of fine arts and humanities in education policy to generate empathy. In this article, empathy is defined as the ability (i) to putourselves in the place of other people; (ii) to perceive what other people are feeling and (iii) to connect with the pain of other people.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>&iquest;Qu&eacute; son las est&eacute;ticas legales? Una aproximaci&oacute;n a la noci&oacute;n de "arte y derecho"</b></font><sup>**</sup></p>     <p align="center"><font size="3"><b>What are the legal aesthetic? An approach to the notion of "art and law"</b></font></p>     <p align="center"><b>Jimena Sierra-Camargo</b><sup>*</sup></p>     <p><sup>*</sup> Abogada egresada de la Universidad Externado de Colombia y mag&iacute;ster en Sociolog&iacute;a Jur&iacute;dica de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina). Actualmente se desempe&ntilde;a como profesora de la c&aacute;tedra de Cine y Derechos Humanos en la Universidad del Rosario. Bogot&aacute;-(Colombia). Tambi&eacute;n es becaria doctoral de Colciencias e investigadora del Doctorado en Derecho de la Universidad del Rosario. Ha trabajado en organizaciones no gubernamentales de derechos humanos como la Comisi&oacute;n Colombiana de Juristas y paralelamente ha realizado estudios en pintura. Contacto: <a href="mailto:jimenasierra@gmail.com">jimenasierra@gmail.com</a></p>     <p>Para citar el art&iacute;culo: J. Sierra-Camargo, "&iquest;Qu&eacute; son las est&eacute;ticas legales? Una aproximaci&oacute;n a la noci&oacute;n de 'arte y derecho'", <i>Derecho del Estado, </i>n.&deg; 32, Universidad Externado de Colombia, enero-junio de 2014, pp. 57-77.</p>     <p><sup>**</sup>    Recibido el 21 de agosto de 2013, aprobado el 1 de abril de 2014.</p> <hr>      <p align="right"><i>Lo que el arte s&iacute; puede hacer es crear esa relaci&oacute;n afectiva. Cuando el espectador le da a la obra un momento de contemplaci&oacute;n silenciosa, solamente en ese momento, ocurre esa relaci&oacute;n afectiva<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>.</i>    <br> Doris Salcedo, artista colombiana</p>     <p align="right"><i>En realidad, a &eacute;l la isla administrada le pesaba tanto como a Viernes. Viernes, tras haberle liberado a trav&eacute;s suyo, de sus ra&iacute;ces terrenales, iba a conducirle a otra cosa. &Eacute;l iba a sustituir aquel reino tel&uacute;rico que le resultaba odioso por otro propio, que Robinson ansiaba descubrir. Un nuevo Robinson se debat&iacute;a en su antigua piel y aceptaba de antemano dejar que se derrumbase la isla administrada, para sumergirse, siguiendo a un indicador irresponsable, en un camino desconocido.</i>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Michel To&uuml;rnier, <i>Viernes o Los Limbos del Pac&iacute;fico</i></p> <hr>     <p><B><font size="3">Sumario</font></B></p>     <p>I. Introducci&oacute;n. 1.1. Richard Rorty: fundir, en una sola imagen, realidad y justicia. 1.2. Abogados <i>versus </i>artistas. II. La necesidad de construir un puente entre el derecho y el arte. III. De los discursos jur&iacute;dicos como narrativas y de las pr&aacute;cticas jur&iacute;dicas como representaciones. VI. Martha N&uuml;ssba&uuml;m: la importancia de las artes y las humanidades en la generaci&oacute;n de empat&iacute;a. Conclusi&oacute;n. Referencias bibliogr&aacute;ficas.</p> <hr>     <p><font size="3"><b>Resumen</b></font></p>     <p>Las artes se caracterizan por contar con una racionalidad que nos permite conectarnos con nuestras emociones y sentimientos. Por ello, algunos autores han insistido en que todos los ciudadanos en el marco de una democracia, y de manera particular los abogados, los jueces y los operadores jur&iacute;dicos, deben estar en contacto con diferentes expresiones art&iacute;sticas. Esto, con el prop&oacute;sito de que puedan desarrollar sentimientos de compasi&oacute;n, solidaridad y empat&iacute;a, los cuales, seg&uacute;n autores como Martha Nussbaum o Richard Rorty, resultan indispensables para la realizaci&oacute;n de la justicia. En esta medida, con este art&iacute;culo se pretende reflexionar sobre las relaciones que existen entre el arte y el derecho. Para ello, se explicar&aacute; en primer lugar la importancia de construir un puente entre el derecho y el arte; posteriormente, se har&aacute; una referencia a algunas de las formas en que se aproximan estas dos &aacute;reas; y por &uacute;ltimo, se profundizar&aacute; en la idea de articular el arte y el derecho a partir del fortalecimiento de las artes y las humanidades en la educaci&oacute;n, para generar empat&iacute;a. Para ello, se entender&aacute; empat&iacute;a como la capacidad de (i) ponernos en el lugar del otro; (ii) percibir lo que el otro puede estar sintiendo y (iii) conectarnos con su dolor o hacernos part&iacute;cipes del mismo.</p>     <p><b>Palabras clave</b>: "Est&eacute;ticas legales", "Arte y Derecho", empat&iacute;a, Martha Nussbaum, educaci&oacute;n en los sentimientos.</p> <hr>     <p><font size="3"><b>Abstract</b></font></P>     <p>Fine Arts have a special feature that makes us to connect with our emotions and feelings. Therefore, some authors have state that all citizens within a democracy, and in particular, lawyers, judges and legal practitioners, must be in contact with different artistic expressions. It due to that these are able to create feelings of compassion, solidarity and empathy, which according to authors such as Martha Nussbaum and Richard Rorty, are necessary for justice and democracy. In this article I aim to reflect on the relationship between fine arts and law. First I explain the importance to establish a link between law and art. Then I refer to some of the ways in which these two areas are connected. Finally, I discuss the idea which articulates art and law trough the strengthening of fine arts and humanities in education policy to generate empathy. In this article, empathy is defined as the ability (i) to putourselves in the place of other people; (ii) to perceive what other people are feeling and (iii) to connect with the pain of other people.</p>     <p><b>Key Words</b>: "Legal Aesthetics", "Art and Law", empathy, Martha Nussbaum, education in feelings.</p> <hr>     <p><font size="3"><b>I. Introducci&oacute;n</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las expresiones "Est&eacute;ticas legales", "Est&eacute;tica y Normativa" o "Arte y Derecho" son m&aacute;s o menos novedosas. Por un lado, el derecho generalmente se asocia a la idea de una disciplina que cuenta con una estructura y unas reglas r&iacute;gidas. Mientras que el arte suele relacionarse con un &aacute;rea m&aacute;s cr&iacute;tica, m&aacute;s libre y con una estructura menos formal que la del derecho. Estos imaginarios vienen acompa&ntilde;ados de una serie de estereotipos y prejuicios que adjudicamos a quienes ejercen estas disciplinas. Por ejemplo, cuando pensamos en la imagen de un abogado se nos vienen a la cabeza ciertas est&eacute;ticas (como una corbata, un malet&iacute;n, una toga, un estrado judicial, un c&oacute;digo, etc.), mientras que cuando nos imaginamos a un artista pensamos en elementos m&aacute;s creativos y menos prolijos.</p>     <p>Esta representaci&oacute;n dual de los abogados <i>versus </i>los artistas hace que nuestro cerebro se confunda cuando tratamos de fusionar en una sola imagen esos dos mundos: arte y derecho. Sin embargo, la construcci&oacute;n de un puente entre estas dos &aacute;reas ha sido objeto de m&uacute;ltiples reflexiones, a trav&eacute;s de las cuales se ha especulado sobre los posibles puntos de encuentro entre ellas, aunque en principio parecieran antag&oacute;nicas y excluyentes entre s&iacute;.</p>     <p>Las relaciones que existen entre el derecho y el arte no solo son m&aacute;s comunes de lo que creemos, sino que son necesarias. Por ejemplo, si se piensa en la justicia como uno de los fines esenciales del Estado constitucional, expresiones como el cine, la literatura o la pintura, resultar&iacute;an indispensables para el ejercicio de la profesi&oacute;n jur&iacute;dica, debido a que en su calidad de artes, estas expresiones podr&iacute;an generar en los operadores jur&iacute;dicos sentimientos como la empat&iacute;a. Por esto, se ha llegado a afirmar que generar un acercamiento entre las artes y los ciudadanos en general, y los profesionales del derecho en particular, podr&iacute;a influir determinantemente en su sensibilizaci&oacute;n respecto a las situaciones de desigualdad, injusticia y de graves violaciones a los derechos humanos. Con ello se podr&iacute;a contribuir a la realizaci&oacute;n de la justicia, por tener las artes el poder de ayudarnos a poner en el lugar del otro, de representarnos lo que el otro est&aacute; sintiendo y de conectarnos con su dolor.</p>      <p>En el ensayo titulado "Trotsky y las orqu&iacute;deas salvajes", el fil&oacute;sofo norteamericano Richard Rorty hace un concienzudo ejercicio de autobiograf&iacute;a como respuesta a las agudas cr&iacute;ticas recibidas tanto por las facciones de la izquierda como de la derecha estadounidense. Rorty explica que mientras los cr&iacute;ticos del ala conservadora lo califican como uno de esos intelectuales relativistas y deconstruccionistas y lo acusan de debilitar la fibra moral de los j&oacute;venes estadounidenses<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>; aquellos que se ubican en el ala izquierda lo se&ntilde;alan como un intelectual esnob, que a diferencia de las masas no se toma la vida en serio, y que &uacute;nicamente est&aacute; preocupado por la &eacute;lite culta y ociosa a la que, seg&uacute;n ellos, Rorty pertenece<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>. Ante las agudas cr&iacute;ticas recibidas por estos dos polos ideol&oacute;gicos, Rorty decidi&oacute; explicar c&oacute;mo la vida lo condujo a introducirse en la filosof&iacute;a y a establecer sus puntos de vista sobre la pol&iacute;tica, la justicia y las posibilidades del arte.</p>     <p>Rorty confiesa que la raz&oacute;n vital que lo condujo a la filosof&iacute;a fue la necesidad de intentar construir un puente que le permitiera unir las dos pasiones de su vida: Trotsky y las orqu&iacute;deas. En primer lugar estaba Trotsky, quien representaba el sentido de la vida: la justicia social. Por otro lado, estaba su gusto personal, obsesivo, inexplicable y burgu&eacute;s por las orqu&iacute;deas, su sentido m&aacute;s &iacute;ntimo y secreto de la vida.</p>     <p>Rorty, hijo de padres trotskistas, vivi&oacute; en su ni&ntilde;ez la persecuci&oacute;n pol&iacute;tica en contra de sus padres y en contra de amigos de sus padres, algunos de ellos asesinados por el r&eacute;gimen estalinista. A sus doce a&ntilde;os le encargaron la tarea de llevar la correspondencia clandestina a los miembros del partido, pues siendo un ni&ntilde;o no despertar&iacute;a mayores sospechas entre los adversarios del partido en el que militaban sus padres. Rorty narra que en el recorrido del metro ten&iacute;a suficiente tiempo para leer las cartas y las declaraciones de prensa que llevaba de un lado a otro, y que fue a trav&eacute;s de ellas que pudo conocer lo que los propietarios de las empresas les hac&iacute;an a los sindicalistas, los propietarios de las plantaciones a los aparceros y el sindicato de ingenieros de locomotoras de raza blanca a los bomberos de raza negra<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup>.</p>     <p>Fue entonces en el invierno de sus doce a&ntilde;os cuando crey&oacute; comprender que el sentido de la vida era luchar contra la injusticia social<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup>. Sin embrago, en esa &eacute;poca tambi&eacute;n ten&iacute;a tiempo suficiente para su nuevo inter&eacute;s: las orqu&iacute;deas silvestres. De camino a casa, Rorty alcanz&oacute; a encontrar diecisiete de las cuarenta especies de orqu&iacute;deas silvestres que hab&iacute;a en las monta&ntilde;as de Nueva Jersey, a sabiendas de que su Trotsky habr&iacute;a desaprobado su in&uacute;til gusto por las orqu&iacute;deas<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup>. De ah&iacute; naci&oacute; su proyecto de reconciliar a Trotsky y las orqu&iacute;deas, de crear un puente entre aquello que consideraba como su deber, aquello por lo que deb&iacute;a luchar y que representaba el sentido &eacute;tico de su vida, con aquello que le atra&iacute;a, le obsesionaba, le inspiraba y le emocionaba inexplicablemente.</p>     <p>Rorty emprendi&oacute; la b&uacute;squeda de ese puente en la filosof&iacute;a, con la ilusi&oacute;n de encontrar un marco intelectual o est&eacute;tico que le permitiera, parafraseando a Yeats, "fundir en una sola imagen realidad y justicia"<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup>. Despu&eacute;s de varios a&ntilde;os de estudios y de b&uacute;squeda, pasando por Plat&oacute;n, John Dewey, L&eacute;vi-Strauss, T. S. Eliot, Hegel, Marx, Heidegger, Derrida, Wittgenstein, entre muchos otros pensadores, Rorty desisti&oacute; de su b&uacute;squeda y concluy&oacute; que no hab&iacute;a un marco racional que le permitiera trenzar juntas las dos pasiones de su vida. En palabras de Rorty, deb&iacute;a abandonar el intento plat&oacute;nico de mantener en una sola imagen aquello que &eacute;l llamaba realidad y lo que entend&iacute;a por justicia: "M&aacute;s bien uno debe abandonar la tentaci&oacute;n de ligar las responsabilidades hacia los dem&aacute;s con cualquier idiosincrasia, con cualquier cosa que uno ama con toda la fuerza de su coraz&oacute;n, su alma y su mente, o si se quiere, con las cosas y las personas con las que uno est&aacute; obsesionado"<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup>.</p>     <p><i>1.2. Abogados versus artistas</i></p>     <p>De manera similar a la dicotom&iacute;a vivida y explicada por Rorty, algunos abogados han vivido este tipo de bipolaridades y han visto c&oacute;mo se presentan ante sus vidas caminos cuya bifurcaci&oacute;n se vive como una fatalidad. Algunos han aceptado esta fatalidad y han decidido introducirse en uno de los caminos dejando de lado el otro. Esa fue la decisi&oacute;n de Wassilly Kandins-ky (Mosc&uacute;, 1866-1944), quien renunci&oacute; al abogado que pintaba en Mosc&uacute;, para seguir el camino del pintor que sab&iacute;a de leyes en M&uacute;nich. Kandinsky se decidi&oacute; por la dif&iacute;cil labor de crear belleza y se aventur&oacute; a sumergirse en las profundidades del mundo del arte, reconociendo y explorando su capacidad transformadora. En palabras de Kandinsky, el primer deber del artista es "intentar transformar la situaci&oacute;n reconociendo su deber frente al arte y frente a s&iacute; mismo. El artista tiene que educarse y ahondar en su propia alma, cuid&aacute;ndola y desarroll&aacute;ndola para que su talento extremo tenga algo que vestir y no sea, como el guante perdido de una mano desconocida, un simulacro de mano, sin sentido y vac&iacute;a"<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por su parte, Franz Kafka (Praga, 1883-1924) tambi&eacute;n se vio enfrentado a la fatalidad de escoger ante la bifurcaci&oacute;n que le presentaban los caminos de su vida. Sin embargo, ante la imposibilidad de seguir el camino que anhelaba y para no abandonar el compromiso con la vida, se dedic&oacute; a escribir mientras desempe&ntilde;aba varios de sus cargos. Kafka, quien se vio obligado por su padre a estudiar derecho, encontr&oacute; en la literatura una forma de decir lo indecible, de expresar su alma, o como lo se&ntilde;ala Cornelius Castoriadis, encontr&oacute; una ventana al abismo, al caos y la manera de dar forma a ese abismo<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup>. En palabras de Castoriadis, Kafka descubrir&iacute;a "la <i>creaci&oacute;n del cosmos por parte del arte"<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup>, </i>y en ese orden encontrar&iacute;a una entrada a otros mundos posibles, donde pod&iacute;a expresar lo que era y lo que no era, lo que quer&iacute;a ser y lo que no pod&iacute;a ser.</p>     <p>El insecto en que se despierta convertido Gregorio Samsa con su vientre abultado, el personaje que vive la angustia de que lo encuentren por la ma&ntilde;ana convertido en insecto, incapaz de seguir devengando un salario para pagar las cuentas de su familia, ese ser atormentado que ya no puede ocultar qui&eacute;n es y qui&eacute;n no es, es el personaje que nos presenta Franz Kafka en <i>La Metamorfosis. </i>Kafka nos muestra el estado de alienaci&oacute;n en que, al igual que Gregorio S., se encuentran la mayor&iacute;a de los trabajadores en una sociedad capitalista, que se ven obligados a permanecer en estructuras autoritarias y burocr&aacute;ticas y a desempe&ntilde;ar diferentes oficios desagradables que no les satisfacen, pero que no pueden dejar por ser la &uacute;nica forma que tienen para poder subsistir.</p>     <p>Por su parte, en el cuento "Ante la Ley" Kafka nos presenta a un personaje que golpea durante toda su vida la puerta de la ley y que sin poder ingresar, muere viejo y cansado ante ella. Esta puerta es custodiada por diferentes guardianes. Cada guardi&aacute;n es m&aacute;s grande que el anterior, y todos ellos son indiferentes a la situaci&oacute;n de quien golpea a la puerta y son ciegos a su necesidad de entrar. Esta historia, al igual que la de Gregorio Samsa, es una invitaci&oacute;n a comprender lo que est&aacute; viviendo el otro y a sentir empat&iacute;a por su dolor y su angustia. Castoriadis nos explica que en la tragedia se encuentran constantemente la piedad y el terror, sentimientos que pueden hacer que nos sensibilicemos con el dolor de otras personas, como las representadas en aquel personaje de Kafka que muere viejo ante la puerta de la ley, o en Gregorio Samsa, quien amanece convertido en insecto.</p>     <p>Anselm Kiefer (Donaueschingen, 1945- ), es otro ejemplo de los personajes que en la historia han experimentado la dualidad de los caminos del arte y el derecho. Kiefer, estudi&oacute; derecho y pintura en la Alemania de la posguerra, y actualmente es reconocido como uno de los mayores exponentes del neoexpresionismo alem&aacute;n. Su obra tiene que ver en buena parte con el fuego, la catarsis, la memoria y la transformaci&oacute;n. Parte de ella tambi&eacute;n aborda temas eminentemente pol&iacute;ticos y que est&aacute;n &iacute;ntimamente relacionados con terribles formas de injusticia como el nazismo y los campos de concentraci&oacute;n.</p>     <p>Kiefer, al explicar c&oacute;mo se vive la fatalidad de elegir, afirma: "La decisi&oacute;n siempre es algo brutal. Esto significa que, en un momento dado, uno emprende una cosa y deja de lado todas las dem&aacute;s"<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup>. En cuanto a su obra sobre el Holocausto, se&ntilde;ala que decidi&oacute; abordar ese tema ante la necesidad de recuperar la memoria del pueblo alem&aacute;n. Para ello, acudi&oacute; a la mitolog&iacute;a, explicando la importancia que tiene su simbolog&iacute;a en la transformaci&oacute;n. Kiefer se&ntilde;ala que con el proyecto de introducirse en los hechos violentos ocurridos durante el r&eacute;gimen nazi no pretend&iacute;a cultivar una tristeza de la posguerra sino recuperar la memoria de su pueblo para transformarlo.</p>     <p>Kandisnky, Kafka y Kiefer encontraron en el arte la forma de expresarse y de decir mucho m&aacute;s de lo que el derecho les permit&iacute;a, incluyendo las injusticias producidas por este. Cada uno de ellos hace a su manera una invitaci&oacute;n a ahondar en el propio ser para comprometerse con el arte y con la vida misma, con las pasiones personales pero tambi&eacute;n con la sociedad.</p>     <p><B>II. La necesidad de construir un puente entre el derecho y el arte</B></p>     <p>La decisi&oacute;n brutal, como la define el pintor Anselm Kiefer, de introducirse en uno de los caminos a los que nos tenemos que enfrentar dejando de lado el otro, no ha sido siempre la decisi&oacute;n que han tomado quienes han vivido la bifurcaci&oacute;n entre el arte y el derecho. Algunos abogados, tal vez un poco m&aacute;s indecisos pero tambi&eacute;n m&aacute;s esperanzados, han persistido en el intento de conciliar lo irreconciliable y de construir un puente para unir las dos racionalidades que subyacen a estas &aacute;reas y que aparentemente se excluyen entre s&iacute;.</p>     <p>Esta es la forma en que se entienden las llamadas "Est&eacute;ticas Legales", como un acercamiento entre el arte y el derecho, que cuestiona la idea de que estas son &aacute;reas opuestas e irreconciliables. La idea que se cuestiona parte del supuesto de que mientras el discurso del derecho se ha construido a partir de la l&oacute;gica tradicional de la raz&oacute;n y presenta la verdad como una verdad absoluta y casi metaf&iacute;sica, el arte permite acceder a encuentros y hallazgos antes no revelados, y ello a trav&eacute;s de la experiencia est&eacute;tica, a trav&eacute;s de las emociones, de los sentidos, y en definitiva, a trav&eacute;s de una racionalidad alternativa.</p>     <p>Fil&oacute;sofos y soci&oacute;logos del derecho han tratado de crear un puente entre estas dos disciplinas articulando las pretensiones &eacute;ticas de la primera y las pretensiones est&eacute;ticas de la segunda. Cada vez es m&aacute;s com&uacute;n encontrar en las facultades de derecho asignaturas e investigaciones que intentan articular los discursos jur&iacute;dicos y las expresiones art&iacute;sticas. Algunos ejemplos de estos intentos se han venido desarrollando en pa&iacute;ses como Australia<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup>, Estados Unidos<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup>, Argentina<sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup>, Reino Unido<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup> y Espa&ntilde;a<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup>, entre otros.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La idea de construir un puente entre estas dos &aacute;reas y de pensar el derecho y sus pr&aacute;cticas desde un lugar diferente se remonta a la herencia del pensamiento cr&iacute;tico difundido por la Escuela de Frankfurt que surgi&oacute; a principios del siglo xx y se extendi&oacute; durante todo ese siglo. Los pensadores de esta escuela partieron de la cr&iacute;tica a las consecuencias adversas de la modernidad, el capitalismo y los reg&iacute;menes totalitarios a trav&eacute;s de otros marcos de pensamiento m&aacute;s sensibles. En esta medida, examinaron las posibilidades de disciplinas como el arte para construir una sociedad diferente. As&iacute;, el intento de articular est&eacute;tica y normativa coincide espec&iacute;ficamente con la idea de la Escuela de Frankfurt de transformar las situaciones de injusticia pero a trav&eacute;s de otros caminos diferentes a los de la raz&oacute;n misma, sobre todo, ante el fracaso de la racionalidad cient&iacute;fica que segu&iacute;a produciendo guerras, hambrunas y la destrucci&oacute;n de la naturaleza.</p>     <p>A prop&oacute;sito del pensamiento de la Escuela de Frankfurt, walter Benjamin, quien es uno de sus miembros m&aacute;s representativos, escribi&oacute; sobre el &aacute;ngel de la historia. Al respecto, la artista colombiana Doris Salcedo explica:</p>     <blockquote>    <p>Es lo que le ocurre al &aacute;ngel de la historia de Walter Benjamin cuando est&aacute; viendo las pilas de cad&aacute;veres y est&aacute; viendo el mundo destruido y &eacute;l quisiera parar un momento y recomponer lo destruido, pero dice Benjamin que llega un viento terrible y engarza sus alas y se lo lleva del lugar. Ese &aacute;ngel de la historia no puede parar a reflexionar, porque, dice Benjamin, el progreso lo lleva a otro mundo, lo saca de ah&iacute;. Lo que el arte nos permite es parar, es hacer una pausa de ese torbellino terrible del progreso para pensar, para entender lo que es el sufrimiento de otros seres, para compadecernos del sufrimiento de otros seres. Y para entender que en este mundo estamos aqu&iacute;. Compartimos el mismo pa&iacute;s, compartimos el mismo espacio, tenemos que ocuparnos de ellos<sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup>.</p></blockquote>     <p>De manera similar, en el marco del romanticismo alem&aacute;n que se desarroll&oacute; entre los siglos xviii y xix, tambi&eacute;n se reflexion&oacute; sobre la b&uacute;squeda de la verdad en un lugar "donde ning&uacute;n hombre de la ilustraci&oacute;n se atrever&iacute;a"<sup><a name="nu19"></a><a href="#num19">19</a></sup>. Mar&iacute;a del Rosario Acosta explica que ese lugar es la experiencia est&eacute;tica, donde el silencio y la contemplaci&oacute;n son elementos necesarios para acercarse a la verdad que se anhela. Seg&uacute;n Acosta,</p>     <blockquote>    <p>El romanticismo alem&aacute;n es un momento especial en esta lucha por expresar lo inexpresable (...) el momento crucial en el que el hombre moderno, erigido como due&ntilde;o y se&ntilde;or del mundo gracias a su raz&oacute;n, descubre que todo aquello que domina no es m&aacute;s que un espejismo, porque la construcci&oacute;n racional del mundo a la que se ha dedicado por m&aacute;s de cuatro siglos no le ha servido para otra cosa sino para convertirlo en un ser antinatural, completamente separado del mundo que lo rodea, de la naturaleza, de los otros. Es el momento en el que el sujeto moderno erigido por Descartes, consolidado por Kant, descubre que aquello que anhela se encuentra m&aacute;s all&aacute; de s&iacute; mismo, al otro lado de s&iacute; mismo, donde los conceptos, el discurso, el entendimiento, todo aquello que hasta ahora se hab&iacute;a convertido en su m&aacute;s preciosa gu&iacute;a, lo &uacute;nico que hacen es separarlo m&aacute;s de la verdad<sup><a name="nu20"></a><a href="#num20">20</a></sup>.</p></blockquote>     <p>En este sentido, la idea de las Est&eacute;ticas Legales propone el entendimiento de las pr&aacute;cticas y los discursos jur&iacute;dicos a trav&eacute;s de racionalidades que se encuentran por fuera del mismo derecho, e invita a la comprensi&oacute;n de la relaci&oacute;n que se presenta entre el arte y el derecho a trav&eacute;s de diversas disciplinas y de otras perspectivas. En primer lugar, la relaci&oacute;n entre arte y derecho se puede manifestar en la comprensi&oacute;n de las pr&aacute;cticas y discursos jur&iacute;dicos como narrativas y representaciones que por s&iacute; mismas constituyen est&eacute;ticas. Esta aproximaci&oacute;n coincide con algunos de los planteamientos de la escuela del realismo jur&iacute;dico norteamericano y de los <i>Critical Legal Studies </i>(cls), cuyos autores han llegado a proponer el entendimiento de las narrativas jur&iacute;dicas como un g&eacute;nero literario, y el de las actuaciones judiciales como representaciones teatrales.</p>     <p>En segundo lugar, el arte tambi&eacute;n puede influir en la forma en que se entiende y se practica el derecho. Autores como Richard Rorty y Martha Nussbaum han profundizado en esta idea, destacando la importancia que tienen &aacute;reas como las artes y las humanidades en la educaci&oacute;n. Esto se debe a la capacidad de este tipo de expresiones de generar empat&iacute;a y de desarrollar habilidades para simpatizar con el dolor de los otros. En esta medida, se ha resaltado el poder que pueden tener en la realizaci&oacute;n de la justicia y en la profundizaci&oacute;n de la democracia.</p>     <p>Por &uacute;ltimo, el arte tambi&eacute;n ha sido entendido como un instrumento &uacute;til para contribuir a la reparaci&oacute;n simb&oacute;lica de las v&iacute;ctimas de violaciones a los derechos humanos. Sobre este punto se destaca en Colombia la investigaci&oacute;n de la profesora Yolanda Sierra quien ha escrito en varias oportunidades sobre este tema. Igualmente, dentro de los grupos de v&iacute;ctimas que han sufrido graves violaciones a los derechos humanos existen algunos ejemplos de colectivos que han encontrado en el arte una forma de expresarse, de reclamar justicia de forma simb&oacute;lica y de representar ante la sociedad las violaciones de las cuales han sido v&iacute;ctimas. Tal es el caso de la organizaci&oacute;n h.i.j.o.s. en algunos pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica como Argentina, Guatemala y Colombia<sup><a name="nu21"></a><a href="#num21">21</a></sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><B>III. De los discursos jur&iacute;dicos como narrativas y de las pr&aacute;cticas jur&iacute;dicas como representaciones</B></p>     <p>La idea de acudir al arte para la comprensi&oacute;n de la disciplina jur&iacute;dica surge en parte ante la necesidad de poner en evidencia las verdades jur&iacute;dicas y no jur&iacute;dicas que encubren las im&aacute;genes, narrativas y est&eacute;ticas propias del derecho. Esto ha dado lugar a reflexionar sobre la forma en que las pr&aacute;cticas del derecho pueden comprenderse como aut&eacute;nticas representaciones teatrales, y sus discursos, como un g&eacute;nero literario.</p>     <p>Brian Butler<sup><a name="nu22"></a><a href="#num22">22</a></sup>, en su intento de definir el derecho como un asunto est&eacute;tico, resalta la importancia de analizar las dimensiones est&eacute;ticas de la ley y la justicia y explica cu&aacute;les son las formas en que se pueden analizar las llamadas Est&eacute;ticas Legales. En primer lugar, afirma que el arte puede influir en la manera en que la ley se practica, tal como lo plantean Sherwin y Nussbaum; en segundo lugar, se&ntilde;ala que la ley por s&iacute; misma podr&iacute;a ser una forma de producci&oacute;n art&iacute;stica, como lo sugieren Robin West y Patricia Williams; y por &uacute;ltimo, sostiene que el estudio de las pr&aacute;cticas jur&iacute;dicas puede ayudar a identificar las cualidades est&eacute;ticas habitualmente asociadas con la autoridad y la raz&oacute;n<sup><a name="nu23"></a><a href="#num23">23</a></sup>.</p>     <p>Butler se remite a autores como Manderson, quien explica que "el discurso del derecho est&aacute; regido fundamentalmente por la ret&oacute;rica, la met&aacute;fora, la forma, im&aacute;genes y s&iacute;mbolos", o como Bibi, quien sostiene que en la medida en que el procedimiento judicial se construye no solo a partir de "la ley", sino tambi&eacute;n de "la realidad", constituye asimismo un tipo de <i>poiesis </i>(creaci&oacute;n) o de mimesis (representaci&oacute;n)<sup><a name="nu24"></a><a href="#num24">24</a></sup>.</p>     <p>En lo que respecta al an&aacute;lisis de las pr&aacute;cticas jur&iacute;dicas para identificar las cualidades est&eacute;ticas habitualmente asociadas con la autoridad y la raz&oacute;n, lo que se pretende es comprender la justificaci&oacute;n de la autoridad que se ejerce y se legitima a trav&eacute;s de ciertos ritos y pr&aacute;cticas, a trav&eacute;s de est&eacute;ticas, de im&aacute;genes y narrativas que son aceptadas culturalmente y que penetran como h&aacute;bitos en los cuerpos y en las mentes de las personas. Estos ritos traducidos en algunas pr&aacute;cticas jur&iacute;dicas, como lo son los procedimientos judiciales, revelar&iacute;an representaciones donde confluyen las reglas del derecho y las pr&aacute;cticas culturales. Sobre este punto, Robert Nisbert, en su texto <i>La sociolog&iacute;a como forma de arte, </i>afirma:</p>     <blockquote>    <p>La palabra teor&iacute;a procede de la misma ra&iacute;z griega de la palabra teatro. Una tragedia o una comedia despu&eacute;s de todo tienen tanto de indagaci&oacute;n sobre la realidad y de destilaci&oacute;n de percepciones y experiencias como cualquier hip&oacute;tesis o teor&iacute;a dedicada a dar cuenta de la variable incidencia del asesinato o del matrimonio. Cuando Shakespeare declaraba que el mundo entero es un escenario, y todos los hombres y mujeres meros actores que hacen sus entradas y sus salidas, y que cada uno representa varios papeles a la vez, hab&iacute;a alcanzado un nivel de comprensi&oacute;n que no llegar&iacute;a a hacerse expl&iacute;cito hasta hace muy pocos a&ntilde;os en los escritos de algunos soci&oacute;logos. En cuanto al origen de la experiencia intelectual, lo que el artista y el cient&iacute;fico tienen en com&uacute;n es su deseo de comprender el mundo exterior, de reducir su aparente complejidad, incluso caos, a una especie de representaci&oacute;n ordenada<sup><a name="nu25"></a><a href="#num25">25</a></sup>.</p></blockquote>     <p>Por su parte, Ronald Dworkin ha profundizado en el an&aacute;lisis de la relaci&oacute;n entre el derecho y la literatura, se&ntilde;alando que en la medida en que el derecho es una narrativa susceptible de interpretaci&oacute;n, este podr&iacute;a llegar a ser comprendido como un g&eacute;nero literario. Esta pol&eacute;mica idea de que el derecho no solo puede ser aprehendido a trav&eacute;s de diversas expresiones art&iacute;sticas, sino que el derecho tambi&eacute;n puede constituir una forma de arte <i>per se, </i>se explicar&iacute;a porque la disciplina jur&iacute;dica hace parte del mundo de lo simb&oacute;lico, y por lo tanto es susceptible de ser interpretada a trav&eacute;s de m&eacute;todos propios del pensamiento est&eacute;tico<sup><a name="nu26"></a><a href="#num26">26</a></sup>.</p>     <p>Por otro lado, Duncan Kennedy se ha interesado en el estudio del comportamiento de los jueces como actores del sistema, y especialmente en su rol de int&eacute;rpretes de la Constituci&oacute;n. A partir del an&aacute;lisis de la decisi&oacute;n judicial ha se&ntilde;alado que el derecho es lo que los jueces dicen y lo que los jueces hacen. Con esto pretende explicar que el ordenamiento jur&iacute;dico no es neutral, por el contrario, las normas est&aacute;n atravesadas por debates ideol&oacute;gicos y tienen una motivaci&oacute;n eminentemente pol&iacute;tica. Para este autor, los jueces y las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley ocultan bajo el mito de la neutralidad las verdaderas motivaciones de sus decisiones. Al respecto, Wolfe explica:</p>     <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se dice que un actor "interpreta" un personaje particular en una obra. Esto puede significar que su meta es representar su papel, de forma que se conforme lo m&aacute;s posible al prop&oacute;sito del autor de la obra. (Este prop&oacute;sito puede ser, por supuesto, m&aacute;s o menos claro.) Tambi&eacute;n puede significar, no obstante, que el actor tiene libertad, dentro de los l&iacute;mites de lo que es posible que admita la obra, para representar el papel de varias maneras diferentes, y que no est&aacute; necesariamente limitado por las finalidades del autor. La calidad de la interpretaci&oacute;n de un papel por parte del actor, en este sentido, podr&iacute;a decirse que depende mucho m&aacute;s de su "creatividad" que de su conformidad con la intenci&oacute;n del autor de la obra. Este amplio (y, sospechoso, moderno) concepto de trabajo de un actor "interpretando" un papel parece ser el sentido en el que debe entenderse la moderna "interpretaci&oacute;n" constitucional<sup><a name="nu27"></a><a href="#num27">27</a></sup>.</p></blockquote>     <p>Estos planteamientos corresponden al pensamiento inicial del realismo jur&iacute;dico, que naci&oacute; en el derecho anglosaj&oacute;n en el tr&aacute;nsito del siglo xix al xx y que puso en duda la coherencia y la objetividad del derecho. Al respecto, cabe recordar lo se&ntilde;alado por el famoso juez Oliver Wendell Holmes, magistrado de la Corte Suprema de Estado Unidos, quien sostuvo que "existe una &iacute;ntima conexi&oacute;n entre la tesis realista sobre los l&iacute;mites de la l&oacute;gica y la coherencia en el derecho, de un lado, y la cr&iacute;tica a la doctrina de la aplicaci&oacute;n mec&aacute;nica y neutral del derecho, del otro"<sup><a name="nu28"></a><a href="#num28">28</a></sup>.</p>     <p>Esta afirmaci&oacute;n devela el objetivo de las teor&iacute;as cr&iacute;ticas orientado a "subrayar la radical indeterminaci&oacute;n del derecho y el car&aacute;cter ideol&oacute;gico y pol&iacute;tico de la adjudicaci&oacute;n"<sup><a name="nu29"></a><a href="#num29">29</a></sup>, y tambi&eacute;n explica la idea de los realistas, quienes definir&iacute;an los procesos judiciales como campos de batalla en los que "la sentencia no puede m&aacute;s que plasmar la preferencia de un juez o una corte en lugar y momento determinado"<sup><a name="nu30"></a><a href="#num30">30</a></sup>. En efecto, el movimiento conocido como <i>Critical Legal Studies </i>(cls), que se ha entendido como una continuaci&oacute;n del realismo jur&iacute;dico norteamericano, ha puesto de presente la relaci&oacute;n innata que existe entre el derecho y la pol&iacute;tica, as&iacute; como la necesidad de "poner al descubierto el sentido pol&iacute;tico de la pr&aacute;ctica cotidiana de los jueces y de los juristas, que crean el derecho mientras se ven a s&iacute; mismos como meros instrumentos del mismo"<sup><a name="nu31"></a><a href="#num31">31</a></sup>.</p>     <p>As&iacute;, las teor&iacute;as cr&iacute;ticas pretenden poner al descubierto las pr&aacute;cticas e instituciones jur&iacute;dicas que reproducen relaciones de desigualdad y promover transformaciones jur&iacute;dicas y culturales radicales que aseguren una mayor igualdad social<sup><a name="nu32"></a><a href="#num32">32</a></sup>. Para poder realizar este tipo de an&aacute;lisis, los te&oacute;ricos cr&iacute;ticos se han valido de m&eacute;todos propios de la filosof&iacute;a posmoderna, como la deconstrucci&oacute;n y la demolici&oacute;n. En este sentido, el realismo jur&iacute;dico y los cls, siguiendo una l&iacute;nea de pensamiento cr&iacute;tico, han sido influenciados por diversos pensadores como Nietzsche, Sartre, Marcuse, Foucault, Marx, Gramsci y Derrida, entre otros<sup><a name="nu33"></a><a href="#num33">33</a></sup>.</p>     <p>En este orden de ideas, se concluye que el objetivo de las teor&iacute;as cr&iacute;ticas de develar en las pr&aacute;cticas y en los textos jur&iacute;dicos los motivos culturales, hist&oacute;ricos y pol&iacute;ticos que aquellos entra&ntilde;an coincide con el prop&oacute;sito de las Est&eacute;ticas Legales de analizar las narrativas del discurso jur&iacute;dico por fuera de las l&oacute;gicas jur&iacute;dicas, e incluso de llegar entenderlo como un g&eacute;nero literario, de interpretarlo con base en los m&eacute;todos hermen&eacute;uticos propios de las disciplinas de tipo est&eacute;tico, y por &uacute;ltimo, de comprender las pr&aacute;cticas jur&iacute;dicas y judiciales como aut&eacute;nticas representaciones y a los jueces como actores.</p>     <p><b>IV. Martha nussbaum: la educaci&oacute;n en los sentimientos y la importancia de las artes y las humanidades en la generaci&oacute;n de empat&iacute;a</b></p>     <p>Otra de las formas de articular el derecho y el arte es aquella que hace alusi&oacute;n a la necesidad de reforzar &aacute;reas como las artes y las humanidades en la educaci&oacute;n, para incidir en el ejercicio de ciertas profesiones como el derecho. Seg&uacute;n el planteamiento de Martha Nussbaum, estas &aacute;reas tendr&iacute;an el poder de conectarnos con lo que los otros est&aacute;n sintiendo, por lo que profundizar en ellas podr&iacute;a contribuir a la sensibilizaci&oacute;n de los ciudadanos de manera general, y en particular, de quienes ejercen el derecho y otras profesiones, que en el marco del modelo econ&oacute;mico actual tienden a reproducir situaciones de desigualdad.</p>     <p>Rodolfo Arango, cuando explica cu&aacute;l es el fundamento filos&oacute;fico de los derechos humanos, sostiene que existe una diferencia entre el enfoque de los autores fundacionalistas y el de los no fundacionalistas. En efecto, estos &uacute;ltimos se concentran en la discusi&oacute;n sobre c&oacute;mo podr&iacute;an hacerse realizables y exigibles de manera efectiva los derechos humanos, dejando de lado el debate sobre cu&aacute;l es el fundamento de los mismos. Esto obedece a que, a pesar de las m&uacute;ltiples discusiones que se han preocupado por indagar por su fundamento, los derechos humanos se siguen incumpliendo<sup><a name="nu34"></a><a href="#num34">34</a></sup>.</p>     <p>Dentro de dicho enfoque, se destacan corrientes como el pragmatismo y el feminismo, y algunos de sus exponentes, como Richard Rorty o Martha Nussbaum, han acudido al concepto de "empat&iacute;a" como medio indispensable para la realizaci&oacute;n de los derechos humanos. En este sentido, la relaci&oacute;n arte-derecho tambi&eacute;n ha sido concebida como una estrategia pedag&oacute;gica que pretende hacer una lectura cr&iacute;tica sobre discursos jur&iacute;dicos como lo es el discurso de los derechos humanos, y generar una sensibilizaci&oacute;n sobre estos. As&iacute;, se plantea la necesidad de articular el arte y el derecho, acudiendo a expresiones art&iacute;sticas para generar empat&iacute;a, educar a los ciudadanos en sus sentimientos e incidir en la pr&aacute;ctica de profesiones como el derecho.</p>     <p>Este planteamiento est&aacute; influenciado por la idea aristot&eacute;lica de aprender las cosas y de "experimentarlas sin experimentarlas" a trav&eacute;s del arte, de sentir, a trav&eacute;s de manifestaciones como la tragedia y el teatro, compasi&oacute;n por lo que le est&aacute; sucediendo al otro y temor de que uno tambi&eacute;n podr&iacute;a verse sumergido en las circunstancias de los personajes representados, como Edipo, quien se ver&iacute;a enfrentado a problemas &eacute;ticos de la existencia. Es gracias a la distancia que genera la puesta en escena y a la simplificaci&oacute;n que logra el arte al ordenar y representar una situaci&oacute;n que se puede comprender mejor lo que les ocurre a los otros y crear una consciencia cr&iacute;tica frente a ello.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el cap&iacute;tulo xiv de la <i>Po&eacute;tica </i>Arist&oacute;teles se&ntilde;ala:</p>    <blockquote>     <p>As&iacute; pues, el temor y la piedad es posible que nazcan del espect&aacute;culo, pero tambi&eacute;n de la composici&oacute;n misma de los hechos, lo cual es mejor y de mejor poeta. En efecto, es preciso que la f&aacute;bula est&eacute; estructurada de tal manera que, incluso sin verla, el que oiga los hechos que ocurren se horrorice y apiade por lo que pasa; que es lo que sufrir&iacute;a alguien oyendo la f&aacute;bula de Edipo. Pero el producir esto por medio de espect&aacute;culo es menos art&iacute;stico y necesita desembolso. Y los que por medio de espect&aacute;culo no producen temor, sino solamente lo maravilloso, no tienen nada en com&uacute;n con la tragedia, pues es necesario no buscar placer en la tragedia sino el que le es propio. Y ya que es preciso que el poeta procure placer por medio de la mimesis a partir de la piedad y el temor, es evidente que esto debe ser introducido en los hechos<sup><a name="nu35"></a><a href="#num35">35</a></sup>.</p></blockquote>     <p>Los elementos de la tragedia, de acuerdo a la idea de Arist&oacute;teles son: (i) la verosimilitud que deben guardar los hechos y los personajes representados con la realidad misma y con los espectadores, quienes se ver&iacute;an reflejados en lo que est&aacute; sucediendo en la puesta en escena; (ii) la mimesis que permitir&iacute;a moldear el comportamiento del receptor por las emociones que le suscita la representaci&oacute;n <i>per se, </i>no por la argumentaci&oacute;n ni por las razones; y (iii) la catarsis o el sentimiento de duelo del espectador, quien ante la contemplaci&oacute;n de la experiencia sensible es sumergido en el instante, sin desear que nada m&aacute;s ocurra en ese momento, donde hay un proceso cognitivo y uno afectivo de reconciliaci&oacute;n con lo que est&aacute; sucediendo en la representaci&oacute;n y en los espectadores.</p>     <p>Nussbaum explica que las artes y las humanidades pueden crear en los j&oacute;venes un pensamiento cr&iacute;tico capaz de cuestionar el <i>statu quo. </i>Al respecto, sostiene que el modelo de desarrollo predominante, el cual est&aacute; asociado principalmente al crecimiento econ&oacute;mico y se mide por indicadores como el pib, generalmente va de la mano con las pol&iacute;ticas educativas de pa&iacute;ses que est&aacute;n orientados por ese modelo, como es el caso de Estados Unidos. En ese contexto, la educaci&oacute;n que se promueve est&aacute; orientada principalmente a desarrollar y reforzar t&eacute;cnicas y habilidades para generar ingresos y rentas en los niveles demandados por un modelo econ&oacute;mico basado en la idea de la acumulaci&oacute;n y de la producci&oacute;n sostenida.</p>     <p>Por lo anterior, &aacute;reas como las humanidades y las artes suelen ser desestimuladas por considerarse in&uacute;tiles y poco rentables para el sistema econ&oacute;mico. Con el fin de que los j&oacute;venes cuenten con herramientas cr&iacute;ticas que les permitan cuestionar y repensar el modelo dominante, as&iacute; como imaginar uno nuevo que sea incluyente y que responda de una mejor manera a las m&uacute;ltiples necesidades de la sociedad, Nussbaum plantea la importancia de promover este tipo de &aacute;reas en la educaci&oacute;n.</p>     <p>En el famoso texto <i>Sin fines de lucro. Por qu&eacute; la democracia necesita las humanidades, </i>la autora hace un llamado por la crisis de la moral y de los valores humanos, en el marco de un modelo econ&oacute;mico que les impide a las personas actuar con integridad. Nussbaum retoma a Tagore para describir el sistema actual como una organizaci&oacute;n sin alma, y apela a la educaci&oacute;n como la posibilidad de corregir el desequilibrio producido por un modelo que, lejos de profundizar en la democracia, produce su deterioro. As&iacute;, las humanidades y las artes desempe&ntilde;an un papel central en la recomposici&oacute;n del sistema, teniendo en cuenta que las personas que se educan en estas &aacute;reas pueden desarrollar la habilidad de imaginar la situaci&oacute;n de otros seres humanos.</p>     <p>Nussbaum plantea la necesidad de educar los sentimientos en un sistema que est&aacute; orientado principalmente por el crecimiento econ&oacute;mico, el cual por s&iacute; mismo no produce una mejor&iacute;a en la calidad de vida de las personas. Partiendo de la premisa de que la solidaridad es uno de los pilares de la democracia, sostiene que el desarrollo de esta no es posible si todos los esfuerzos est&aacute;n orientados a cultivar en las personas simplemente habilidades t&eacute;cnicas que no les permiten ver a los dem&aacute;s ni sentir compasi&oacute;n ante su sufrimiento. Por ello, afirma que es necesario educar el "alma", entendiendo por esta "las facultades del pensamiento y de la imaginaci&oacute;n, que nos hacen humanos y que fundan nuestras relaciones como relaciones humanas complejas en lugar de &#91;como&#93; meros v&iacute;nculos de manipulaci&oacute;n y utilizaci&oacute;n"<sup><a name="nu36"></a><a href="#num36">36</a></sup>.</p>     <p>Promover un pensamiento cr&iacute;tico dar&iacute;a lugar a una educaci&oacute;n m&aacute;s &iacute;ntegra, que les permitir&iacute;a a las personas cuestionar la desigualdad que produce el <i>statu quo </i>para transformarlo. Esta idea se enmarca dentro de lo que Nussbaum denomina "el esp&iacute;ritu de las humanidades", que seg&uacute;n la autora dar&iacute;a lugar a la comprensi&oacute;n de las diferentes experiencias humanas desde la empat&iacute;a. Si los ciudadanos no son educados en los valores propios de la democracia, como la solidaridad, no puede existir una democracia estable. A pesar de que existe una creencia generalizada de que promover herramientas cr&iacute;ticas en la educaci&oacute;n ser&iacute;a contraproducente para la democracia, y esto podr&iacute;a conducir a su desestabilizaci&oacute;n, Nussbaum sostiene lo contrario. En este sentido, afirma que esto permitir&iacute;a mantener un r&eacute;gimen democr&aacute;tico m&aacute;s estable porque se desarrollar&iacute;an en las personas capacidades para identificar las falencias del sistema y para corregirlas, en lugar de seguir reproduciendo un r&eacute;gimen de desigualdad frente al cual cada vez se van a producir mayores inconformidades.</p>     <p>Este tipo de educaci&oacute;n les permitir&iacute;a a los ciudadanos cuestionarse sobre qu&eacute; se entiende por progreso o qu&eacute; significa el desarrollo para una naci&oacute;n. Esto se explica porque la generaci&oacute;n de habilidades y t&eacute;cnicas para la reproducci&oacute;n de un modelo pol&iacute;tico o econ&oacute;mico sin un pensamiento cr&iacute;tico, inhibe la capacidad reflexiva sobre las situaciones de desigualdad o de injusticia en las que podr&iacute;an verse sumergidas las personas, como consecuencia de la aplicaci&oacute;n de marcos de conocimiento que no son cr&iacute;ticos ni &eacute;ticos. Nussbaum habla de la "imaginaci&oacute;n narrativa" como dispositivo para poder desarrollar "la capacidad de pensar c&oacute;mo ser&iacute;a estar en el lugar de otra persona, de interpretar con inteligencia el relato de esa persona y de entender los sentimientos, los deseos y las expectativas que podr&iacute;a tener esa persona"<sup><a name="nu37"></a><a href="#num37">37</a></sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este orden de ideas, es com&uacute;n que este tipo &aacute;reas tiendan a ser recortadas o no cuenten con el respaldo suficiente en las pol&iacute;ticas educativas. Por ello, insistir en su promoci&oacute;n es indispensable, sobre todo teniendo en cuenta que la l&oacute;gica y el conocimiento cient&iacute;fico han demostrado no ser suficientes para que los ciudadanos se relacionen bien con el mundo que los rodea<sup><a name="nu38"></a><a href="#num38">38</a></sup>. Con esta idea tambi&eacute;n cobra vigencia la preocupaci&oacute;n de los pensadores de la Escuela de Frankfurt, quienes desde los inicios del siglo xx cuestionaron la incapacidad del progreso cient&iacute;fico y de la raz&oacute;n, para cumplir las promesas de acabar con las hambrunas, las guerras, la pobreza y la injusticia social. En efecto, tal como se explic&oacute; en l&iacute;neas anteriores, fueron los miembros de la Escuela de Frankfurt quienes, decepcionados de la l&oacute;gica de la raz&oacute;n, encontraron en la teor&iacute;a cr&iacute;tica la posibilidad de cuestionar el <i>statu quo </i>a partir de la construcci&oacute;n de un pensamiento con un enfoque interdisciplinario.</p>     <p>Una de las cr&iacute;ticas m&aacute;s agudas de los pensadores de la Escuela de Frankfurt versa sobre las nociones de alienaci&oacute;n y reificaci&oacute;n extra&iacute;das del pensamiento marxista, que aluden a la cr&iacute;tica sobre las actividades econ&oacute;micas que tienen que realizar las personas para sobrevivir en el marco de una sociedad capitalista y que anulan su capacidad de reflexionar y de cuestionar, las despojan de su autonom&iacute;a y las tratan como cosas o piezas del sistema<sup><a name="nu39"></a><a href="#num39">39</a></sup>. En este sentido, la idea de la educaci&oacute;n en los sentimientos que plantea Nussbaum destaca el poder generador de empat&iacute;a que tienen las artes, para reconocer a las otras personas en toda su entidad y para dejar de verlas y tratarlas como objetos.</p>     <p>Al respecto, se resaltan la idea de interdependencia y la necesidad de apoyo mutuo. En efecto, una educaci&oacute;n adecuada que permita desarrollar la capacidad en las personas de sentir empat&iacute;a podr&iacute;a contribuir a que estas tengan la madurez y la capacidad de hacer las cosas por s&iacute; mismas, para no esclavizar a los otros, y de aceptar que el mundo no es susceptible de ser controlado por completo y, por el contrario, que este es un espacio de vulnerabilidad donde es indispensable reforzar valores propios de la democracia como la solidaridad<sup><a name="nu40"></a><a href="#num40">40</a></sup>.</p>     <p>Retomando la idea aristot&eacute;lica de experimentar sin experimentar, Nussbaum concluye que solamente a trav&eacute;s de la experiencia participativa de la posici&oacute;n estigmatizada puede lograrse generar empat&iacute;a. Esto significa que solo a trav&eacute;s de la posibilidad que nos ofrecen las artes de representarnos la situaci&oacute;n de los otros y lo que pueden estar sintiendo, a trav&eacute;s de una obra de teatro, de una novela o de otra expresi&oacute;n art&iacute;stica, estamos en capacidad de conectarnos con el dolor de los otros y de desarrollar ciertas habilidades que, como la solidaridad o la compasi&oacute;n, son necesarias para la formaci&oacute;n de los ciudadanos, para la realizaci&oacute;n de la justicia y para la consolidaci&oacute;n de un r&eacute;gimen democr&aacute;tico.</p>     <p><font size="3"><B>Conclusi&oacute;n</B></font></p>     <p>La relaci&oacute;n entre el arte y el derecho, tambi&eacute;n conocida como "est&eacute;tica y normativa" o "est&eacute;ticas legales" ha sido objeto de m&uacute;ltiples reflexiones en la academia; sin embargo, la importancia y la necesidad de crear un puente entre estas dos &aacute;reas ha tenido m&aacute;s recepci&oacute;n en aquellos c&iacute;rculos acad&eacute;micos donde se propone una mirada cr&iacute;tica del derecho.</p>     <p>La relaci&oacute;n entre el arte y el derecho puede manifestarse de m&uacute;ltiples maneras. Algunas de ellas son: (i) la comprensi&oacute;n del arte como una herramienta para sensibilizar a los operadores jur&iacute;dicos y a los ciudadanos en valores que resultan indispensables para el ejercicio de la democracia, como la solidaridad o la compasi&oacute;n, y que adem&aacute;s, podr&iacute;an incidir en el ejercicio del derecho; (ii) el entendimiento de los discursos y las pr&aacute;cticas jur&iacute;dicas como narrativas o representaciones, que tienen un valor est&eacute;tico por s&iacute; mismo o que son susceptibles de ser interpretados por m&eacute;todos de interpretaci&oacute;n de tipo est&eacute;tico; (iii) la utilizaci&oacute;n del arte como un instrumento de reparaci&oacute;n simb&oacute;lica que contribuya a la reparaci&oacute;n integral de las v&iacute;ctimas de violaciones a los derechos humanos y a la reconstrucci&oacute;n de la memoria individual y colectiva.</p>     <p>Las diferentes formas que se han identificado para articular el derecho y el arte tienen en com&uacute;n la idea de aproximarse cr&iacute;ticamente al derecho. En efecto, algunas de ellas proponen la necesidad de acudir a la educaci&oacute;n en las artes y las humanidades para comprender cr&iacute;ticamente las consecuencias del sistema dominante como la desigualdad social, y a partir de esa comprensi&oacute;n, desarrollar la habilidad de generar empat&iacute;a con el dolor de los otros para transformar su situaci&oacute;n. En otras, se plantea la lectura cr&iacute;tica de las instituciones jur&iacute;dicas para desentra&ntilde;ar los intereses pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos que subyacen a ellas y, en esa medida, tratar de develar qu&eacute; ocultan y c&oacute;mo se manifiestan esos intereses a trav&eacute;s de la estructura jur&iacute;dica, de sus pr&aacute;cticas, est&eacute;ticas y discursos. Sobre este punto se ha llegado a comprender el derecho como un g&eacute;nero literario susceptible de ser interpretado bajo los m&eacute;todos propios de la disciplina est&eacute;tica. Por &uacute;ltimo, se ha atribuido al arte un papel importante en la transformaci&oacute;n y la catarsis de una sociedad, en la recuperaci&oacute;n de la memoria individual y colectiva y en la reparaci&oacute;n simb&oacute;lica de las v&iacute;ctimas de violaciones a los derechos humanos.</p>     <p>Las posibilidades del arte, al hacernos experimentar sin experimentar diferentes situaciones y sentimientos, nos invitan a abrir una ventana hacia otros mundos posibles y a aproximarnos a otras &aacute;reas del conocimiento como el derecho, desde una perspectiva cr&iacute;tica, para trascender las expectativas y las posibilidades de la ley. Esto es posible gracias a que el arte hace que percibamos la realidad desde una experiencia emocional y est&eacute;tica que trasciende la comprensi&oacute;n racional y los argumentos de los discursos jur&iacute;dicos.</p>     <p>Cornelius Castoriadis dec&iacute;a que cuando salimos de una representaci&oacute;n de "Edipo Rey", de "Macbeth" o del "Rey Lear", o cuando salimos de la audici&oacute;n de un "R&eacute;quiem", o vemos por primera vez "Las meninas" de Velasquez o las de Picasso, el sentido de la <i>k&aacute;tharsis </i>consiste en que, al menos por unos instantes, no deseamos nada y vivimos el afecto que acompa&ntilde;a el fin de este deseo. Castoriadis explica que hay una relaci&oacute;n con la muerte, porque quisi&eacute;ramos que esto nunca se detuviera, o por el contrario, que todo se detuviera all&iacute;. En ese momento</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>    <p>... hay encantamiento; hay duelo; hay lo que en alem&aacute;n se llama <i>Wunder </i>y en griego antiguo <i>thaumazein </i>(que para Arist&oacute;teles es la base de la filosof&iacute;a), ante la cosa asombrosa, milagrosa, que suscita algo m&aacute;s que la admiraci&oacute;n asombrada, que nos saca del estado en que estamos, y que contiene tambi&eacute;n una dimensi&oacute;n cognitiva, no s&oacute;lo afectiva (...) y al final est&aacute; la <i>Vers&otilde;hnung, </i>una suerte de reconciliaci&oacute;n; reconciliaci&oacute;n con el fin del deseo<sup><a name="nu41"></a><a href="#num41">41</a></sup>.</p></blockquote> <HR>     <p><b>Pie de p&aacute;gina</b></p>     <P><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>Fragmento extra&iacute;do de la entrevista realizada por Roc&iacute;o Londo&ntilde;o a la artista pl&aacute;stica Doris Salcedo para <i>Raz&oacute;n P&uacute;blica, </i>marzo de 2013, disponible en: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=G68O3DYLM4k" target="_blank">http://www.youtube.com/watch?v=G68O3DYLM4k</a>     <br> <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup>Richard Rorty. "Trotsky y las orqu&iacute;deas silvestres", en <i>Pragmatismo y pol&iacute;tica, </i>Buenos Aires, Paid&oacute;s, 1998, p. 27.    <br> <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>Ib&iacute;d., p. 28.    <br> <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup>Ib&iacute;d., p. 31.    <br> <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup>Ib&iacute;d.    <br> <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup>Ib&iacute;d., p. 32.    <br> <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup>Ib&iacute;d.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup>Ib&iacute;d., p. 38.    <br> <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup>Wassily Kandinsky. <i>Sobre lo espiritual en el arte, </i>M&eacute;xico, Colof&oacute;n, 2006, p. 100.    <br> <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup>Cornelius Castoriadis. <i>Ventana al caos, </i>Buenos Aires, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2008, p. 124.    <br> <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup>Ib&iacute;d., p. 125.    <br> <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup>Bernard Comment. "Anselm Kiefer: los que hablan sin iron&iacute;a son fan&aacute;ticos", en <i>Art Press, </i>Buenos Aires, La Maga, 1998.    <br> <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup>Universidad de Melbourne, profesor Peter Rush.    <br> <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup>Universidad de Chicago, asignatura "Derecho y Literatura", profesora Martha Nussbaum.    <br> <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup>Universidad de Buenos Aires, asignatura "Est&eacute;tica y Normativa", profesor Claudio Martyniuk.    <br> <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup>Universidad de Londres, Birkbeck College, profesor Costas Douzinas.    <br> <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup>Universidad de Oviedo, proyecto de Innovaci&oacute;n Docente Cine y Did&aacute;ctica Jur&iacute;dica.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup>Fragmento extra&iacute;do de la entrevista realizada por Roc&iacute;o Londo&ntilde;o a la artista pl&aacute;stica Doris Salcedo para <i>Raz&oacute;n P&uacute;blica </i>en marzo de 2013 (<a href="http://www.youtube.com/watch?v=G68O3DYLM4k" target="_blank">http://www.youtube.com/watch?v=G68O3DYLM4k</a>).    <br> <sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup>Mar&iacute;a del Rosario Acosta. <i>Silencio y arte en el Romanticismo alem&aacute;n, </i>Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia, 2006, p. 7.    <br> <sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup>Ib&iacute;d., pp. 6 y 7.    <br> <sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup>Para efectos de este art&iacute;culo, no se profundizar&aacute; en el tema referente al arte como mecanismo de reparaci&oacute;n simb&oacute;lica de las v&iacute;ctimas de violaciones a los derechos humanos, debido a que dicho tema ser&aacute; abordado en el art&iacute;culo publicado en este mismo n&uacute;mero de la revista <i>Derecho del Estado </i>por Yolanda Sierra Le&oacute;n.    <br> <sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup>Brian Butler. "Law as an aesthetic subject", en <i>Aesthetics</i>.2002, disponible en:  <a href="http://www.aesthetics-online.org/articles/index.php?articles_id=16" target="_blank">http://www.aesthetics-online.org/articles/index.php?articles_id=16</a>    <br> <sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup>Ib&iacute;d.    <br> <sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup>Ib&iacute;d.    <br> <sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup>Robert Nisbert. <i>La sociolog&iacute;a como forma de arte, </i>Buenos Aires, Amorrortu, 1979.    <br> <sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup>Jer&oacute;nimo Atehort&uacute;a. <i>Aproximaciones a los estudios de derecho y cine. El cine como medio de aproximaci&oacute;n al derecho. R&eacute;gimen jur&iacute;dico del cine en Colombia, </i>Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2009.    <br> <sup><a name="num27"></a><a href="#nu27">27</a></sup>Christopher Wolfe. <i>La transformaci&oacute;n de la interpretaci&oacute;n constitucional, </i>Madrid, Civitas, 1991, p. 457.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num28"></a><a href="#nu28">28</a></sup>C&eacute;sar Rodr&iacute;guez. "Estudio preliminar", en Duncan Kennedy. <i>Libertad y restricci&oacute;n en la decisi&oacute;n judicial. El debate con la teor&iacute;a cr&iacute;tica del derecho, </i>Bogot&aacute;, Siglo del Hombre, 1999, p. 25.    <br> <sup><a name="num29"></a><a href="#nu29">29</a></sup>Ib&iacute;d., p. 21.    <br> <sup><a name="num30"></a><a href="#nu30">30</a></sup>Ib&iacute;d., p. 26.    <br> <sup><a name="num31"></a><a href="#nu31">31</a></sup>Kennedy. <i>Libertad y restricci&oacute;n en la decisi&oacute;n judicial, </i>cit., p. 25.    <br> <sup><a name="num32"></a><a href="#nu32">32</a></sup>Rodr&iacute;guez, "Estudio preliminar", cit., p. 39.    <br> <sup><a name="num33"></a><a href="#nu33">33</a></sup>Ib&iacute;d.    <br> <sup><a name="num34"></a><a href="#nu34">34</a></sup>Rodolfo Arango. "Dimensi&oacute;n hist&oacute;rica y filos&oacute;fica de los derechos humanos", en <i>Derechos, constitucionalismo y democracia, </i>Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2004, pp. 23-58.    <br> <sup><a name="num35"></a><a href="#nu35">35</a></sup>Arist&oacute;teles, en An&iacute;bal Gonz&aacute;lez (ed.), Arist&oacute;teles/Horacio, <i>Artes po&eacute;ticas, </i>Madrid, Visor, 2013, p. 87.    <br> <sup><a name="num36"></a><a href="#nu36">36</a></sup>Martha C. Nussbaum. <i>Sin fines de lucro. Por qu&eacute; la democracia necesita de las humanidades, </i>Bogot&aacute;, Katz, 2010, p. 25.    <br> <sup><a name="num37"></a><a href="#nu37">37</a></sup>Ib&iacute;d., p. 132.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num38"></a><a href="#nu38">38</a></sup>Ib&iacute;d., p. 131.    <br> <sup><a name="num39"></a><a href="#nu39">39</a></sup>Stephen Eric Bronner. <i>Critical Theory. A Very Short Introduction, </i>Oxford, Oxford University Press, 2011, pp. 35-50.    <br> <sup><a name="num40"></a><a href="#nu40">40</a></sup>Nussbaum. <i>Sin fines de lucro, </i>cit., p. 133.    <BR> <sup><a name="num41"></a><a href="#nu41">41</a></sup>Castoriadis, <i>Ventana al caos, </i>cit., p. 124.</P> <HR>     <p><font size="3"><B>Referencias</B></font></p>     <!-- ref --><p>Arist&oacute;teles, <i>Po&eacute;tica, </i>en Gonz&aacute;lez, An&iacute;bal (ed.), Arist&oacute;teles/Horacio, <i>Artes po&eacute;ticas, </i>Madrid, Visor, 2013.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0122-9893201400010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Acosta, Mar&iacute;a del Rosario. <i>Silencio y arte en el Romanticismo Alem&aacute;n, </i>Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0122-9893201400010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Arango, Rodolfo. "Dimensi&oacute;n hist&oacute;rica y filos&oacute;fica de los derechos humanos", en <i>Derechos, constitucionalismo y democracia, </i>Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0122-9893201400010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Atehort&uacute;a, Carlos Jer&oacute;nimo. <i>Aproximaci&oacute;n a los estudios de derecho y cine. El cine como medio de aproximaci&oacute;n al derecho. R&eacute;gimen jur&iacute;dico del cine en Colombia, </i>Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0122-9893201400010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Benjamin, walter. "La obra de arte en la &eacute;poca de su reproductibilidad t&eacute;cnica", en <i>Discursos interrumpidos I, </i>Buenos Aires, Taurus, 1989.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0122-9893201400010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Bronner, Stephen Eric. <i>Critical Theory. A Very Short Introduction, </i>Oxford, Oxford University Press, 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0122-9893201400010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Butler, Brian. "Law as an aesthetic subjetc", en <i>Aesthetics, </i>2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0122-9893201400010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Castoriadis, Cornelius. <i>Ventana al caos, </i>Buenos Aires, fce, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0122-9893201400010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Comment, Bernard. "Anselm Kiefer: los que hablan sin iron&iacute;a son fan&aacute;ticos", en <i>Art Press, </i>Buenos Aires, La Maga, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0122-9893201400010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Duncan, Kennedy. <i>Libertad y restricci&oacute;n en la decisi&oacute;n judicial. El debate con la teor&iacute;a cr&iacute;tica del derecho, </i>Bogot&aacute;, Siglo del Hombre, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0122-9893201400010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Horacio, "Ep&iacute;stola", en Gon&aacute;lez, An&iacute;baI (ed.), Arist&oacute;teles/Horacio, <i>Artes po&eacute;ticas, </i>Madrid, Visor, 2013.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0122-9893201400010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Kandinsky, Wassily. <i>Sobre lo espiritual en el arte, </i>M&eacute;xico, Colof&oacute;n, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0122-9893201400010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Martyniuk, Claudio. <i>Positivismo, hermen&eacute;utica y teor&iacute;a de los sistemas, </i>Buenos Aires, Biblos, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0122-9893201400010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Martyniuk, Claudio. <i>Jirones de piel, &aacute;gape insumiso. Est&eacute;tica, epistemolog&iacute;a y normatividad, </i>Buenos Aires, Prometeo, 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0122-9893201400010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Martyniuk, Claudio. <i>Sobre la norma del gusto, la normatividad del arte y la narraci&oacute;n de la justicia, </i>Buenos Aires, Coyoac&aacute;n, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0122-9893201400010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Nesbett, P.; S. Bancroft y S. Andress (eds.). <i>Cartas a un joven artista, </i>Madrid, El Cipr&eacute;s, 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0122-9893201400010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Nisbert, Robert. <i>La sociolog&iacute;a como forma de arte, </i>Buenos Aires, Amorrortu, 1979.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0122-9893201400010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Nussbaum, Martha C. <i>Sin fines de lucro. Por qu&eacute; la democracia necesita de las humanidades, </i>Bogot&aacute;, Katz, 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0122-9893201400010000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Nussbaum, Martha C. <i>El cultivo de la humanidad. Una defensa cl&aacute;sica de la reforma en la educaci&oacute;n liberal, </i>Madrid, Paid&oacute;s, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0122-9893201400010000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Nussbaum, Martha C. <i>El ocultamiento de lo humano. Repugnancia, verg&uuml;enza y ley, </i>Buenos Aires, Katz, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0122-9893201400010000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Nussbaum, Martha C. <i>Upheavals of Thought. The Intelligence of Emotions, </i>Cambridge, Cambridge University Press, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0122-9893201400010000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Pareyson, Luigi. <i>Conversaciones sobre est&eacute;tica, </i>Madrid, La balsa de la Medusa, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0122-9893201400010000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Rilke, Rainer Mar&iacute;a. <i>Cartas a un joven poeta, </i>Buenos Aires, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0122-9893201400010000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Rorty, Richard. "Trotsky y las orqu&iacute;deas silvestres", en <i>Pragmatismo y pol&iacute;tica, </i>Buenos Aires, Paid&oacute;s, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0122-9893201400010000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Thuillier, Jacques. <i>Teor&iacute;a general de la historia del arte, </i>M&eacute;xico, D.F., fce, 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0122-9893201400010000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Tournier, Michel. <i>Viernes o los limbos del Pac&iacute;fico, </i>Madrid, Alfaguara, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0122-9893201400010000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Vargas, Fernando. <i>La realizaci&oacute;n po&eacute;tica de la justicia. 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