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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Justicia, verdad y reparación en el proceso de paz en Colombia]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[One of the main challenges facing the peace process between the Colombian government and the FARC-EP is how to secure peace while at the same time guaranteeing the victims' rights to justice, truth and reparation. In July 2012 the Colombian Congress adopted a Legal Framework for Peace, a package of transitional justice mechanisms designed to facilitate negotiations, prevent impunity for the serious crimes committed by the different actors (guerrillas, paramilitary groups and State actors) and provide guarantees to the victims. Under the Framework, the principles of prioritisation and selection are to be applied to the bringing of criminal proceedings, in other words, for deciding in which situations and on the basis of which criteria some offences may be prioritised over others and even whether the criminal investigation might focus solely on the main perpetrators of war crimes, crimes against humanity and genocide. This is the minimum threshold that should be demanded of both the Colombian State (and especially the Armed Forces) and members of the farc Secretariat. The Legal Framework for Peace also provides for the establishment of a Truth Commission to shed light on the extremely serious crimes committed in Colombia and leaves in the State's hands a number of important instruments that allow a flexible approach to be taken with regard to the punishment of crimes committed by the different armed actors. The granting of such benefits will be subject to those being demobilised making significant contributions towards achieving lasting peace and securing truth and reparation for the victims.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>Justicia, verdad y reparaci&oacute;n en el proceso de paz en Colombia</b></font><sup>**</sup></p>     <p align="center"><font size="3"><b>Justice, truth and reparation in the Colombian peace process</b></font></p>     <p align="center"><b>Felipe G&oacute;mez Isa</b><sup>*</sup></p>     <p><sup>*</sup> Profesor titular de Derecho Internacional P&uacute;blico e investigador del Instituto de Derechos Humanos Pedro Arrape de la Universidad de Deusto (Bilbao, Pa&iacute;s Vasco, Espa&ntilde;a), donde ejerce como director del <i>European Master in Human Rights and Democratisation. </i>Sus temas de investigaci&oacute;n se centran en el derecho internacional de los derechos humanos, la justicia transicional y los derechos de los pueblos ind&iacute;genas. Ha seguido muy de cerca el proceso de desmovilizaci&oacute;n paramilitar en Colombia y el actual proceso de paz entre el Gobierno colombiano y las farc. Colabora con la Universidad Javeriana de Bogot&aacute; y de Cali, as&iacute; como con la Universidad Externado de Colombia. Contacto: <a href="mailto:felipe.gomez@deusto.es">felipe.gomez@deusto.es</a></p>     <p>** Recibido el 30 de abril de 2014, aprobado el 26 de septiembre de 2014.</p>     <p>Para citar el art&iacute;culo: F. G&oacute;mez Isa, "Justicia, verdad y reparaci&oacute;n en el proceso de paz en Colombia", <i>Derecho del Estado </i>n.&deg; 33, Universidad Externado de Colombia, julio-diciembre de 2014, pp. 35-63.</p> <hr>     <p><font size="3"><b>Sumario</b></font></p>     <p>Introducci&oacute;n. 1. El Marco Jur&iacute;dico para la Paz (2012). 1.1. La cuesti&oacute;n del tratamiento diferenciado. 1.2. Los principios de priorizaci&oacute;n y selecci&oacute;n. 1.3. Medidas alternativas de ejecuci&oacute;n penal. 1.4. Participaci&oacute;n pol&iacute;tica de los grupos guerrilleros. 1.4.1. La tr&aacute;gica experiencia de la Uni&oacute;n Patri&oacute;tica. 1.4.2. Propuestas en materia de participaci&oacute;n pol&iacute;tica. 1.4.3. La participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las farc. 2. El derecho a la justicia. 2.1 Competencia del Tribunal Penal Internacional. 3. El derecho a la verdad. 4. El derecho a la reparaci&oacute;n. Conclusiones. Referencias.</p> <hr>     <p><font size="3"><b>Resumen</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Uno de los principales retos del proceso de paz entre el Gobierno colombiano y las FARC-EP es la conciliaci&oacute;n entre el logro de la paz y la garant&iacute;a de los derechos de las v&iacute;ctimas a la justicia, a la verdad y a la reparaci&oacute;n. El Congreso de Colombia aprob&oacute; en julio de 2012 el "Marco Jur&iacute;dico para la Paz", un conjunto de mecanismos de justicia transicional que pretenden facilitar las negociaciones, evitar la impunidad de los graves cr&iacute;menes cometidos por los diferentes actores (guerrillas, grupos paramilitares y agentes estatales) y otorgar garant&iacute;as a las v&iacute;ctimas. Este Marco introduce los principios de <i>priorizaci&oacute;n </i>y <i>selecci&oacute;n </i>para el ejercicio de la acci&oacute;n penal, es decir, define en qu&eacute; supuestos y con qu&eacute; criterios se pueden priorizar unos delitos respecto de otros e, incluso, si se puede centrar la investigaci&oacute;n penal exclusivamente en los m&aacute;ximos responsables de cr&iacute;menes de guerra, cr&iacute;menes contra la humanidad y genocidio. Este es el umbral m&iacute;nimo que cabe exigir tanto al Estado colombiano (y en particular a las fuerzas armadas) como a los miembros del Secretariado de las farc.</p>     <p>El Marco Jur&iacute;dico para la Paz tambi&eacute;n prev&eacute; la creaci&oacute;n de una Comisi&oacute;n de la Verdad que arroje luz sobre los grav&iacute;simos cr&iacute;menes cometidos en Colombia, y deja en manos del Estado instrumentos importantes en materia de flexibilizaci&oacute;n de la respuesta penal ante los cr&iacute;menes cometidos por diferentes actores armados. Estos beneficios est&aacute;n condicionados a que los desmovilizados efect&uacute;en contribuciones significativas para una paz duradera, la verdad y para lograr la reparaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas.</p>     <p><b>Palabras clave</b>: Proceso de paz en Colombia; impunidad; justicia transicional; derechos humanos; Marco Jur&iacute;dico para la Paz.</p> <hr>     <p><font size="3"><b>Abstract</b></font></p>     <p>One of the main challenges facing the peace process between the Colombian government and the FARC-EP is how to secure peace while at the same time guaranteeing the victims' rights to justice, truth and reparation. In July 2012 the Colombian Congress adopted a <i>Legal Framework for Peace, </i>a package of transitional justice mechanisms designed to facilitate negotiations, prevent impunity for the serious crimes committed by the different actors (guerrillas, paramilitary groups and State actors) and provide guarantees to the victims. Under the Framework, the principles of <i>prioritisation </i>and <i>selection </i>are to be applied to the bringing of criminal proceedings, in other words, for deciding in which situations and on the basis of which criteria some offences may be prioritised over others and even whether the criminal investigation might focus solely on the main perpetrators of war crimes, crimes against humanity and genocide. This is the minimum threshold that should be demanded of both the Colombian State (and especially the Armed Forces) and members of the farc Secretariat.</p>     <p>The Legal Framework for Peace also provides for the establishment of a <i>Truth Commission </i>to shed light on the extremely serious crimes committed in Colombia and leaves in the State's hands a number of important instruments that allow a flexible approach to be taken with regard to the punishment of crimes committed by the different armed actors. The granting of such benefits will be subject to those being demobilised making significant contributions towards achieving lasting peace and securing truth and reparation for the victims.</p>     <p><b>Keywords</b>: Peace process in Colombia; impunity; transitional justice; human rights; Legal Framework for Peace.</p> <hr>     <p><font size="3"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>     <p>Colombia se enfrenta a la ardua tarea de abordar uno de los principales dilemas a los que se ve abocado todo proceso que pretende poner fin a un conflicto armado de forma negociada: lograr un equilibrio entre la paz y la obligaci&oacute;n de garantizar los derechos de las v&iacute;ctimas a la justicia, a la verdad y a la reparaci&oacute;n por las violaciones a sus derechos humanos. Los mecanismos de <i>justicia transicional</i><sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup> pretenden precisamente facilitar esta tarea.</p>     <p>La mayor parte de las negociaciones de paz en el pasado, tanto en Colombia como en otros casos, se intent&oacute; resolver concediendo altas dosis de impunidad a los victimarios. El contexto ha cambiado profundamente, y no se acepta con facilidad la impunidad<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup> para ninguno de los perpetradores de graves violaciones a los derechos humanos, como tampoco el desconocimiento de los derechos de las v&iacute;ctimas (S&aacute;nchez Duque, 2011: 9).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al afrontar el proceso de negociaci&oacute;n con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ej&eacute;rcito del Pueblo (FARC-EP), el Estado colombiano no cuenta con una libertad absoluta de maniobra, sino que existe un marco preciso y sofisticado establecido tanto por el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario como por la legislaci&oacute;n colombiana y por la jurisprudencia interna e internacional (S&aacute;nchez y Uprimny, 2011: 131). Este marco establece que, conforme al derecho internacional, no es posible conceder la impunidad para delitos graves como los que han cometido los diferentes actores del conflicto armado colombiano y, a la vez, garantizar los derechos de las v&iacute;ctimas.</p>     <p>Es muy significativo que, a diferencia de los otros procesos de paz adelantados en Colombia, el actual "Acuerdo General para la terminaci&oacute;n del conflicto y la construcci&oacute;n de una paz estable y duradera" entre el Gobierno colombiano y las FARC-EP incluye entre los temas de la agenda "Los derechos humanos de las v&iacute;ctimas" (punto 5), algo que hubiera resultado impensable hasta hace muy poco tiempo.</p>     <p>El marco jur&iacute;dico internacional cuenta actualmente con todos los tratados internacionales de derechos humanos ratificados por Colombia y con los "Principios y Directrices b&aacute;sicos sobre el derecho de las v&iacute;ctimas de violaciones de las normas internacionales de derechos humanos y del derecho internacional humanitario a interponer recursos y obtener reparaciones", aprobados en diciembre de 2005 por la Asamblea General de las Naciones Unidas<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>. Estos Principios marcan una hoja de ruta en los procesos de justicia transicional en los que se tienen que respetar la justicia, la verdad y la reparaci&oacute;n integral a las v&iacute;ctimas de violaciones graves a los derechos humanos, as&iacute; como el establecimiento de garant&iacute;as de no repetici&oacute;n.</p>     <p><font size="3"><B>1. El marco jur&iacute;dico para la paz (2012)</B></font></p>     <p>El Congreso colombiano, en un intento de facilitar la negociaci&oacute;n con las FARC-EP inscribi&eacute;ndola en un esquema de justicia transicional, aprob&oacute; en julio de 2012 una reforma de la Constituci&oacute;n mediante el denominado "Marco Jur&iacute;dico para la Paz"<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup>.</p>     <p>A pesar de las cr&iacute;ticas que ha recibido la aprobaci&oacute;n de este Marco<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup>, supone un intento, no exento de riesgos y contradicciones, de sentar las bases para una salida pol&iacute;tica al conflicto armado interno que ha asolado a Colombia desde hace m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os y para la garant&iacute;a de los derechos de las v&iacute;ctimas (&uuml;rozco, 2012). Muy recientemente, el 28 de agosto de 2013, la Corte Constitucional ha declarado exequible el Marco Jur&iacute;dico para la Paz, lo que supone un apoyo decidido a los lineamientos establecidos por el Gobierno de Juan Manuel Santos para alcanzar la paz con los grupos guerrilleros alzados en armas contra el Estado.</p>     <p>Como se&ntilde;ala el art&iacute;culo 1 de este Marco, los instrumentos de justicia tran-sicional "garantizar&aacute;n en el mayor nivel posible los derechos de las v&iacute;ctimas a la verdad, la justicia y la reparaci&oacute;n".</p>     <p><i><B>1.1. La cuesti&oacute;n del tratamiento diferenciado</B></i></p>     <p>En primer lugar, este Marco establece el principio del <i>"tratamiento diferenciado </i>para los distintos grupos armados al margen de la ley que hayan sido parte en el conflicto armado interno y tambi&eacute;n para los agentes del Estado". Lo anterior supone la constataci&oacute;n de la diferente naturaleza de los grupos paramilitares y de las guerrillas, ya que estas &uacute;ltimas pueden arrogarse la condici&oacute;n de <i>delincuentes pol&iacute;ticos<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup> y, en consecuencia, hacerse acreedoras de determinados privilegios en el marco de las negociaciones de paz</i><sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup>, salvo para casos de genocidio, cr&iacute;menes de guerra y cr&iacute;menes de lesa humanidad (Valencia Villa, 2012: 7). Adem&aacute;s, se incluyen las violaciones graves de derechos humanos cometidas por agentes del Estado entre las cuestiones a las que hay que aplicar los est&aacute;ndares nacionales e internacionales en materia de justicia, verdad y reparaci&oacute;n. Esto ha sido considerado como una aut&eacute;ntica traici&oacute;n por el uribismo y por determinados sectores de las Fuerzas Armadas.</p>     <p>El Marco Jur&iacute;dico para la Paz parte de la reiteraci&oacute;n de los "deberes estatales de investigaci&oacute;n y sanci&oacute;n". A partir de ah&iacute; aboga por "mecanismos de car&aacute;cter extrajudicial para el esclarecimiento de la verdad y la reparaci&oacute;n a las v&iacute;ctimas". En este sentido, se prev&eacute; la creaci&oacute;n de una Comisi&oacute;n de la Verdad, un mecanismo que puede ser muy interesante si se le dota de los medios y las funciones apropiadas para llegar a esclarecer toda la verdad acerca de las grav&iacute;simas violaciones cometidas por los diferentes actores involucrados en el conflicto armado colombiano (Beristain y Heyner, 2014).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i><B>1.2. Los principios de priorizaci&oacute;n y selecci&oacute;n</B></i></p>     <p>El n&uacute;cleo de este Marco Jur&iacute;dico para la Paz lo constituyen los principios de <i>priorizaci&oacute;n </i>y <i>selecci&oacute;n, </i>que se definen como "inherentes a los instrumentos de justicia transicional". Le corresponde al Fiscal General de la Naci&oacute;n determinar los criterios de priorizaci&oacute;n para el ejercicio de la acci&oacute;n penal, es decir, establecer las bases para determinar qu&eacute; conductas son m&aacute;s merecedoras de la sanci&oacute;n penal. Por su parte, el Congreso, por iniciativa del Gobierno, determinar&aacute; mediante ley estatutaria (un tipo de ley cualificada por la mayor&iacute;a necesaria para su aprobaci&oacute;n, y porque pasa por una previa revisi&oacute;n de constitucionalidad por parte de la Corte Constitucional) "los criterios de selecci&oacute;n que permitan centrar los esfuerzos de la investigaci&oacute;n penal de los m&aacute;ximos responsables de todos los delitos que adquieran la connotaci&oacute;n de cr&iacute;menes de lesa humanidad, genocidio o cr&iacute;menes de guerra cometidos de manera sistem&aacute;tica".</p>     <p>Nos encontramos ante el criterio m&aacute;s controvertido del Marco Jur&iacute;dico para la Paz<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup>, ya que, con el objetivo de garantizar el derecho humano a la paz de la sociedad colombiana, se puede dejar de perseguir determinados delitos y a determinadas personas pertenecientes a un grupo armado al margen de la ley, para centrarse en los "m&aacute;ximos responsables". Se establece que se tendr&aacute;n en cuenta, para determinar los criterios de selecci&oacute;n, la gravedad y la representatividad de los casos. Lo cierto es que este principio, sin cuestionar su pertinencia, deja muchas dudas sin resolver.</p>     <p>Algunos analistas se&ntilde;alan que el principio de selecci&oacute;n deber&iacute;a haber sido complementado con los principios de <i>necesidad </i>y <i>proporcionalidad </i>(S&aacute;nchez y Uprimny, 2012: 42). Es decir, que la selecci&oacute;n de casos solo podr&iacute;a operar cuando sea estrictamente necesaria para la consecuci&oacute;n de la paz y cuando guarde proporcionalidad con la gravedad de los hechos criminales de que se trate. Este es un aspecto especialmente controvertido del Marco Jur&iacute;dico para la Paz, ya que no va a ser f&aacute;cil convencer a los miembros del Secretariado de las FARC-EP de que tienen que ser juzgados y de que, eventualmente, podr&iacute;an acabar cumpliendo pena de c&aacute;rcel u otro tipo de pena a causa de los graves cr&iacute;menes cometidos (Orozco, 2012). De hecho, las FARC-EP han criticado con dureza el Marco Jur&iacute;dico para la Paz y, dentro de su m&iacute;stica social-revolucionaria, se presentan a s&iacute; mismas m&aacute;s como v&iacute;ctimas que como victimarios. En palabras de uno de los negociadores de las farc en la Mesa de La Habana, Rodrigo Granda, "nosotros no hemos hecho sufrir a nadie. Nosotros somos v&iacute;ctimas de esta guerra", algo que ha sido calificado como arrogante y totalmente inaceptable (Madariaga, 2012: 70).</p>     <p><i><B>1.3. Medidas alternativas de ejecuci&oacute;n penal</B></i></p>     <p>Por su parte, el Congreso tambi&eacute;n podr&aacute; determinar aquellos casos en los que proceda una suspensi&oacute;n de la ejecuci&oacute;n de la pena, la aplicaci&oacute;n de sanciones extrajudiciales, penas alternativas, modalidades especiales de ejecuci&oacute;n y cumplimiento de la pena as&iacute; como renuncias condicionadas a la persecuci&oacute;n judicial penal. Todo este amplio abanico de medidas de ejecuci&oacute;n penal lo que pretende es facilitar que se alcancen acuerdos con las guerrillas.</p>     <p>De acuerdo con lo que establece el propio Marco Jur&iacute;dico para la Paz, todas estas medidas est&aacute;n condicionadas a aspectos tales como el abandono de las armas, el reconocimiento de la responsabilidad, la contribuci&oacute;n al esclarecimiento de la verdad y a la reparaci&oacute;n integral de las v&iacute;ctimas, la liberaci&oacute;n de los secuestrados y la desvinculaci&oacute;n de los menores de edad reclutados forzosamente. Es decir, el Estado cuenta con un amplio margen de discrecionalidad para conceder generosos beneficios penitenciarios si los desmovilizados colaboran con la justicia y militan a favor de una paz estable y duradera. Ahora bien, este margen de discrecionalidad no es absoluto, y no puede ser utilizado por el Estado para garantizar la impunidad de aquellas conductas especialmente graves llevadas a cabo por personas relevantes de las organizaciones criminales. En este sentido, resultan muy esclarecedoras las palabras de la Fiscal de la Corte Penal Internacional, Fatou Bensouda, dirigidas al presidente de la Corte Constitucional de Colombia cuando se estaba discutiendo acerca de la constitucionalidad del Marco Jur&iacute;dico para la Paz. En su opini&oacute;n,</p>     <blockquote>    <p>... una condena que sea grosera o manifiestamente inadecuada, teniendo en cuenta la gravedad de los delitos y la forma de participaci&oacute;n del acusado, invalidar&iacute;a la autenticidad del proceso judicial nacional, aun cuando las etapas previas del proceso hayan sido aut&eacute;nticas. Debido a que la suspensi&oacute;n de la pena de prisi&oacute;n significa que el acusado no pasa tiempo recluido, quisiera advertirle que se trata de una decisi&oacute;n manifiestamente inadecuada para aquellos individuos que supuestamente albergan la mayor responsabilidad en la comisi&oacute;n de cr&iacute;menes de guerra y cr&iacute;menes contra la humanidad. La decisi&oacute;n de suspender la pena de prisi&oacute;n de tales personas sugerir&iacute;a que el proceso judicial promovido tiene el prop&oacute;sito de sustraer al acusado de su responsabilidad penal, seg&uacute;n lo establecido en los art&iacute;culos 17(2)(c) y 20(3)(a) o, de forma alternativa, que el proceso judicial fue conducido de manera tal que resulta inconsistente con la intenci&oacute;n de someter a la persona a la acci&oacute;n de la justicia, bajo los art&iacute;culos 17(2)(c) y 20(3)(b).</p></blockquote>     <p>Estas opiniones de la Fiscal de la Corte Penal Internacional son muy ilustrativas de los condicionantes jur&iacute;dicos que afectan a la aplicaci&oacute;n del Marco Jur&iacute;dico para la Paz, ya que una aplicaci&oacute;n inadecuada del mismo podr&iacute;a activar la jurisdicci&oacute;n de este tribunal internacional, como veremos m&aacute;s adelante.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i><b>1.4. Participaci&oacute;n pol&iacute;tica de los grupos guerrilleros</b></i></p>     <p>Tal y como se se&ntilde;ala en el "Acuerdo General para la terminaci&oacute;n del conflicto y la construcci&oacute;n de una paz estable y duradera", firmado entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP en agosto de 2012, "es importante <i>ampliar la democracia </i>como condici&oacute;n para lograr las bases s&oacute;lidas de la paz" (la cursiva es nuestra). Una de las razones estructurales del conflicto armado es precisamente la naturaleza altamente excluyente del sistema pol&iacute;tico colombiano (P&eacute;caut, 2003). Por lo tanto, la cuesti&oacute;n de la ampliaci&oacute;n de las oportunidades para la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de los diversos actores pol&iacute;ticos y sociales es uno de los elementos clave, a la vez que muy complejo, del actual proceso de paz.</p>     <p>Un tema especialmente controvertido en la sociedad colombiana es hasta qu&eacute; punto el proceso de paz puede abrir la puerta a la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las personas que se desmovilicen de las FARC-EP, en particular los miembros de su Secretariado. El propio Presidente Juan Manuel Santos ha establecido una hoja de ruta relativa a la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las farc que ha generado un profundo debate (Guar&iacute;n, 2012: 23). En declaraciones a la cnn, el Presidente reconoci&oacute; que "las guerrillas no han sido aniquiladas y son agrupaciones de car&aacute;cter pol&iacute;tico que llegar&aacute;n a la sociedad a hacer pol&iacute;tica, y ello supone que deber&aacute; encontrarse una f&oacute;rmula para que los jefes guerrilleros puedan incorporarse a la vida pol&iacute;tica del pa&iacute;s"<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup>.</p>     <p>La participaci&oacute;n pol&iacute;tica de los antiguos <i>"freedom fighters" </i>suele ser uno de los elementos que facilita enormemente la consecuci&oacute;n de un acuerdo de paz (weinstein, 2006), y se tiene que concebir como un proceso de ampliaci&oacute;n de las oportunidades de participaci&oacute;n pol&iacute;tica e institucional en escenarios post-conflicto si realmente se quiere caminar hacia una paz sostenible y duradera (De Zeeuw, 2008: 16).</p>     <p><b>1.4.1. La tr&aacute;gica experiencia de la Uni&oacute;n Patri&oacute;tica</b></p>     <p>No es la primera vez que las FARC-EP intentan la v&iacute;a pol&iacute;tica. Los "Acuerdos de La Uribe" suscritos en 1984 entre el Gobierno de Belis&aacute;rio Betancur y las FARC-EP dieron lugar a la creaci&oacute;n del partido pol&iacute;tico Uni&oacute;n Patri&oacute;tica (UP), como una convergencia de diversas fuerzas pol&iacute;ticas para que la guerrilla se incorporara paulatinamente a la vida pol&iacute;tica del pa&iacute;s (Matta Aldana, 2002). Desgraciadamente, la experiencia de la UP acab&oacute; abruptamente con una pol&iacute;tica de guerra sucia por parte de los aparatos del Estado que llev&oacute; a un exterminio pr&aacute;cticamente sistem&aacute;tico de una parte significativa de sus miembros y de sus l&iacute;deres pol&iacute;ticos<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup>. Existe un acuerdo bastante generalizado en el sentido de que la experiencia de exterminio de la UP no se puede repetir si se quiere que el proceso de paz con las FARC-EP tenga &eacute;xito. Es por ello que el tema de las garant&iacute;as en materia de seguridad para quienes accedan a participar en pol&iacute;tica es una de las exigencias m&aacute;s relevantes por parte de las FARC-EP. Como se establece en el punto 2 del "Acuerdo General para la terminaci&oacute;n del conflicto y la construcci&oacute;n de una paz estable y duradera", punto consagrado a la "participaci&oacute;n pol&iacute;tica", habr&aacute; que otorgar "derechos y garant&iacute;as para el ejercicio de la oposici&oacute;n pol&iacute;tica &#91;...&#93; en igualdad de condiciones y con garant&iacute;a de seguridad" como parte del acuerdo de paz.</p>     <p>La primera medida de reparaci&oacute;n por el exterminio sistem&aacute;tico de los miembros de la UP y de la propia UP como organizaci&oacute;n pol&iacute;tica ha sido el restablecimiento de su personalidad jur&iacute;dica, de la que fue privada por el Consejo Nacional Electoral (cne) en 2002. El Consejo de Estado declar&oacute; con posterioridad, en julio de 2013, la nulidad de las resoluciones del cne que declararon la p&eacute;rdida de la personalidad jur&iacute;dica de la UP. El argumento fundamental del Consejo de Estado fue que ante la fuerza mayor a la que se enfrentaba este partido pol&iacute;tico por el "exterminio de sus l&iacute;deres, candidatos y miembros elegidos, as&iacute; como de muchos de sus militantes &#91;...&#93;, no pudo participar en igualdad de condiciones" en las elecciones de 2002. Por esa raz&oacute;n, la decisi&oacute;n del cne no fue ajustada a derecho y merec&iacute;a ser revocada, lo que en t&eacute;rminos jur&iacute;dicos significa que la UP en realidad nunca perdi&oacute; su personalidad jur&iacute;dica (Consejo de Estado, 2013).</p>     <p>Otras medidas que se reclaman se refieren a avanzar en la resoluci&oacute;n del caso del exterminio de la UP, que est&aacute; ahora mismo ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y reparar econ&oacute;mica y pol&iacute;ticamente a la UP (Quiroga, 2011), en este &uacute;ltimo caso devolviendo los cargos p&uacute;blicos de las personas que fueron asesinadas y caminando hacia la transformaci&oacute;n de un sistema pol&iacute;tico que consinti&oacute; la persecuci&oacute;n sistem&aacute;tica de miles de oponentes pol&iacute;ticos (Cepeda Castro, 2006).</p>     <p>Por lo tanto, si las FARC-EP deciden apostar seriamente por las v&iacute;as pol&iacute;ticas, y se les ofrecen las garant&iacute;as necesarias en materia de seguridad por parte del Estado, tanto la UP como otras plataformas pol&iacute;ticas creadas recientemente por iniciativa de diversas organizaciones sociales, como el caso de la Marcha Patri&oacute;tica u otro tipo de coaliciones, pueden servir de pista de aterrizaje pol&iacute;tico para los desmovilizados de las farc (Lozano Guill&eacute;n, 2012: 52).</p>     <p><b>1.4.2. Propuestas en materia de participaci&oacute;n pol&iacute;tica</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El propio "Acuerdo General para la terminaci&oacute;n del conflicto y la construcci&oacute;n de una paz estable y duradera" incluye entre los temas de la agenda de la Mesa de Conversaciones la "participaci&oacute;n pol&iacute;tica". Entre los asuntos que se van a abordar figuran expresamente los siguientes: los "derechos y garant&iacute;as para el ejercicio de la oposici&oacute;n pol&iacute;tica &#91;...&#93;, en particular para los nuevos movimientos que surjan luego de la firma del Acuerdo Final"; el "acceso a los medios de comunicaci&oacute;n"; el establecimiento de "mecanismos democr&aacute;ticos de participaci&oacute;n ciudadana, incluidos los de participaci&oacute;n directa"; y, por &uacute;ltimo, la adopci&oacute;n de "medidas efectivas para promover mayor participaci&oacute;n en la pol&iacute;tica nacional, regional y local de todos los sectores, incluyendo la poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerable, en igualdad de condiciones y con garant&iacute;as de seguridad". Como podemos comprobar, nos encontramos ante propuestas que pretenden una profunda transformaci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico colombiano para convertirlo en un sistema m&aacute;s participativo y m&aacute;s inclusivo, con espacios para los nuevos (o no tan nuevos) movimientos sociales y pol&iacute;ticos que surjan del proceso de paz.</p>     <p>Respecto de la cuesti&oacute;n de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica se produjo un acontecimiento muy relevante en abril de 2013, el Foro sobre Participaci&oacute;n Pol&iacute;tica, organizado por las Naciones Unidas y por el Centro de Pensamiento y Seguimiento al Di&aacute;logo de Paz de la Universidad Nacional de Colombia. El Foro cont&oacute; con una ampl&iacute;sima participaci&oacute;n de partidos pol&iacute;ticos, organizaciones sociales y pol&iacute;ticas, acad&eacute;micos, ong y medios de comunicaci&oacute;n. El objetivo del Foro era discutir sobre el tema de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica y enviar las conclusiones a la Mesa de Conversaciones de La Habana, cosa que se produjo en mayo de 2013.</p>     <p>Un primer aspecto en el que hubo un acuerdo generalizado en el Foro sobre Participaci&oacute;n Pol&iacute;tica fue el de la necesidad de ampliar los espacios democr&aacute;ticos en el sistema pol&iacute;tico colombiano, ya que la participaci&oacute;n pol&iacute;tica y la democracia no son procesos meramente formales que se agoten en la participaci&oacute;n electoral (Foro sobre Participaci&oacute;n Pol&iacute;tica, 2013: 44).</p>     <p>Una de las principales deficiencias del sistema pol&iacute;tico colombiano es precisamente la inexistencia de una oposici&oacute;n pol&iacute;tica que vaya m&aacute;s all&aacute; de la formalidad (Comisi&oacute;n para el Estudio de la Reforma de los Partidos Pol&iacute;ticos, 1995). En este sentido, se propuso la aprobaci&oacute;n de un Estatuto de la Oposici&oacute;n que otorgue, en primer lugar, las necesarias garant&iacute;as para el adecuado ejercicio de la oposici&oacute;n pol&iacute;tica, as&iacute; como para el acceso a la informaci&oacute;n y a los medios de comunicaci&oacute;n. Este &uacute;ltimo elemento es clave, ya que los medios de comunicaci&oacute;n est&aacute;n enormemente concentrados en Colombia y han sido herramientas muy relevantes para la polarizaci&oacute;n social y pol&iacute;tica y para la estigmatizaci&oacute;n de organizaciones sociales y pol&iacute;ticas opuestas al establecimiento (Foro sobre Participaci&oacute;n Pol&iacute;tica, 2013: 32).</p>     <p>Asimismo, este Estatuto deber&iacute;a permitir el acceso de la oposici&oacute;n a los diferentes organismos de control del Estado, aspecto clave para la apertura de espacios de participaci&oacute;n y control por parte de la oposici&oacute;n. Hasta ahora, estos organismos de control han estado en manos de las coaliciones de Gobierno gracias a "pactos burocr&aacute;ticos" entre los principales partidos pol&iacute;ticos (Santana Rodr&iacute;guez, 2012: 20), priv&aacute;ndoles as&iacute; de su verdadera raz&oacute;n de ser. Entre los organismos que se deber&iacute;an abrir a la participaci&oacute;n de la oposici&oacute;n destacan la Comisi&oacute;n de Relaciones Exteriores, la Junta Directiva del Banco de la Rep&uacute;blica, el Consejo Nacional Electoral, as&iacute; como los &oacute;rganos de control de la Procuradur&iacute;a, la Contralor&iacute;a, la Defensor&iacute;a, la Fiscal&iacute;a y los &oacute;rganos de control territorial (Foro sobre Participaci&oacute;n Pol&iacute;tica, 2013: 31).</p>      <p>La introducci&oacute;n de cambios en la Ley Electoral es otro de los temas complejos en las negociaciones de paz, sobre todo teniendo en cuenta el car&aacute;cter fuertemente presidencialista del sistema pol&iacute;tico colombiano. El sistema electoral mayoritario beneficia en gran medida a los grandes partidos pol&iacute;ticos, limitando el acceso a las formaciones pol&iacute;ticas minoritarias, que en ocasiones incluso no logran alcanzar el umbral m&iacute;nimo establecido del 3% para poder entrar en el Congreso y en el Senado. Es por ello que se propone rebajar ese umbral al 2% e introducir un sistema electoral mixto que d&eacute; entrada a ciertos elementos de proporcionalidad (Foro sobre Participaci&oacute;n Pol&iacute;tica, 2013: 10). Ello ofrecer&iacute;a mayores oportunidades a las organizaciones pol&iacute;ticas minoritarias.</p>     <p><b>1.4.3. La participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las farc</b></p>     <p>La eventual participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las FARC-EP tras un hipot&eacute;tico acuerdo de paz se ha convertido en uno de los temas m&aacute;s controvertidos del actual proceso de negociaciones (Guar&iacute;n, 2012: 23). Si bajo el Gobierno de Alvaro Uribe (2002-2010) y su pol&iacute;tica de <i>Seguridad Democr&aacute;tica </i>las FARC-EP pasaron a ser consideradas como una organizaci&oacute;n terrorista, con la Presidencia de Juan Manuel Santos la consideraci&oacute;n de las FARC-EP ha dado un giro notable, pasando a ser concebidas de nuevo como un "actor pol&iacute;tico levantado en armas contra el Estado" (Santana Rodr&iacute;guez, 2012: 16).</p>     <p>Esta nueva percepci&oacute;n del estatus de las FARC-EP abre la puerta a la aplicaci&oacute;n a sus cr&iacute;menes de la figura del <i>delito pol&iacute;tico, </i>una figura con una amplia trayectoria tanto jur&iacute;dica como pol&iacute;tica en la historia colombiana (Tarapu&eacute;s, 2011). Como ha se&ntilde;alado en este sentido la Corte Constitucional de Colombia,</p>    <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>... el delito pol&iacute;tico no inhibe para el futuro desempe&ntilde;o de funciones p&uacute;blicas &#91;...&#93;. Los procesos de di&aacute;logo con grupos alzados en armas estar&iacute;an llamados al fracaso si no existiera la posibilidad institucional de una reincorporaci&oacute;n integral a la vida civil, con todas las prerrogativas de acceso al ejercicio y control del poder pol&iacute;tico para quienes, dejando la actividad subversiva, acogen los procedimientos democr&aacute;ticos con miras a la canalizaci&oacute;n de sus inquietudes e ideales (Corte Constitucional de Colombia, 1993: 18-19).</p></blockquote>     <p>En coherencia con este planteamiento, el Marco Jur&iacute;dico para la Paz incluye una referencia expresa al delito pol&iacute;tico en relaci&oacute;n con la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las personas que incurran en dichos delitos. Debemos reconocer que el delito pol&iacute;tico no es algo extra&ntilde;o en Colombia, que aparezca por sorpresa en el marco de las actuales negociaciones con las FARC-EP, sino que "forma parte de la tradici&oacute;n jur&iacute;dica colombiana como una forma de reincorporar a los rebeldes a la vida pol&iacute;tica y ciudadana" (Benavides, 2014). Como se establece en el nuevo art&iacute;culo 67 transitorio de la Constituci&oacute;n colombiana, "una ley estatutaria regular&aacute; cu&aacute;les ser&aacute;n los delitos considerados conexos al delito pol&iacute;tico para efectos de la posibilidad de participar en pol&iacute;tica. No podr&aacute;n ser considerados conexos al delito pol&iacute;tico los delitos que adquieran la connotaci&oacute;n de cr&iacute;menes de lesa humanidad y genocidio cometidos de manera sistem&aacute;tica, y en consecuencia no podr&aacute;n participar en pol&iacute;tica ni ser elegidos quienes hayan sido condenados y seleccionados por estos delitos".</p>     <p>De este modo, se trata de abrir espacios de participaci&oacute;n pol&iacute;tica a los guerrilleros de las FARC-EP y miembros de su Secretariado que se desmovilicen si se llega finalmente a un acuerdo de paz, salvo a aquellos que han incurrido en cr&iacute;menes de lesa humanidad y genocidio. Se tratar&iacute;a de un acercamiento equilibrado al tema de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de los miembros de los grupos alzados en armas, ya que el objetivo fundamental de cualquier proceso de paz debe ser precisamente su conversi&oacute;n en actores pol&iacute;ticos. La propia Corte Constitucional acaba de se&ntilde;alar, en agosto de 2014, que este nuevo art&iacute;culo 67 no vulnera el principio fundamental del marco democr&aacute;tico participativo establecido en la propia Constituci&oacute;n, representando un elemento esencial para la reconciliaci&oacute;n, "una de las metas que m&aacute;s relevancia adquiere para la comunidad pol&iacute;tica" (Corte Constitucional, 2014). Adem&aacute;s, como garant&iacute;a para que los derechos de las v&iacute;ctimas queden salvaguardados, la Corte establece que la participaci&oacute;n pol&iacute;tica "s&oacute;lo ser&aacute; posible una vez se haya dado inicio al esclarecimiento de la verdad y se haya contribuido a la reparaci&oacute;n a las v&iacute;ctimas" (Corte Constitucional, 2014). Por lo tanto, no se trata de abrir v&iacute;as incondicionales para la participaci&oacute;n pol&iacute;tica, sino que esta se consigue cuando se avanza de manera significativa en el respeto a los otros derechos b&aacute;sicos de las v&iacute;ctimas.</p>     <p>Como conclusi&oacute;n, podemos se&ntilde;alar que uno de los indicadores del mayor o menor &eacute;xito de un proceso de paz es la incorporaci&oacute;n a la vida pol&iacute;tica de los antiguos grupos alzados en armas contra el Estado. As&iacute; ha ocurrido en Centroam&eacute;rica y en algunos pa&iacute;ses africanos como Liberia o Sierra Leona, donde las Naciones Unidas han desempe&ntilde;ado un papel crucial durante todo el proceso de desmovilizaci&oacute;n, desarme y reincorporaci&oacute;n a la vida civil y pol&iacute;tica. En el caso colombiano, el "aterrizaje" pol&iacute;tico de los desmovilizados de los grupos guerrilleros se ha convertido en uno de los temas objeto de discusi&oacute;n en la actual Mesa de Conversaciones en La Habana. Si se les ofrecen garant&iacute;as suficientes a las FARC-EP de que su participaci&oacute;n pol&iacute;tica va a ser segura, para evitar la tr&aacute;gica experiencia de la UP, y de que se va a caminar hacia la instauraci&oacute;n de un sistema pol&iacute;tico m&aacute;s incluyente y m&aacute;s democr&aacute;tico, sobre todo en las regiones en las que tienen una presencia significativa, puede ser uno de los aspectos que contribuyan a desatascar el proceso de paz. En &uacute;ltima instancia, el proceso de paz deber&iacute;a pretender que callen las armas y que los desmovilizados entren en el juego pol&iacute;tico en igualdad de condiciones. En noviembre de 2013, el Gobierno colombiano y las FARC-EP emitieron un comunicado conjunto para anunciar que hab&iacute;an llegado a un acuerdo en materia de "participaci&oacute;n pol&iacute;tica". En primer lugar, mencionaron la creaci&oacute;n de un sistema integral de seguridad para quienes quieran participar en pol&iacute;tica, y se comprometieron a la adopci&oacute;n de un Estatuto de la Oposici&oacute;n y a la reforma del sistema electoral, as&iacute; como a un acceso m&aacute;s equitativo a los medios de comunicaci&oacute;n.</p>     <p>A continuaci&oacute;n vamos a abordar los tres pilares centrales de lo que constituye una adecuada pol&iacute;tica de justicia transicional: el derecho de las v&iacute;ctimas a la justicia, a la verdad y a la reparaci&oacute;n. Los esfuerzos desplegados desde las Naciones Unidas por acabar con la impunidad en casos de violaciones graves de los derechos humanos coinciden en subrayar la interdependencia y la complementariedad entre el derecho a la verdad, el derecho a la justicia y el derecho a la reparaci&oacute;n<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup>. A pesar de que los tres derechos, como vamos a comprobar, son independientes y admiten un cumplimiento separado, en realidad se conciben cada vez m&aacute;s como elementos interrelacionados y que tienen que estar necesariamente presentes en los procesos en los que se trata de superar un pasado plagado de violaciones de derechos humanos. Una combinaci&oacute;n de estos tres derechos puede que sea lo m&aacute;s adecuado para transitar por el proceloso y siempre dif&iacute;cil camino de la reconciliaci&oacute;n nacional tras a&ntilde;os de conflicto y de ausencia del respeto a los derechos humanos m&aacute;s b&aacute;sicos, como es el caso de Colombia.</p>     <p><b><font size="3">2. El derecho a la justicia</font></b></p>     <p>El derecho a la justicia es un derecho con un amplio reconocimiento jur&iacute;dico internacional. Este derecho implica, en primer lugar, que los Estados tienen el deber de investigar, enjuiciar y sancionar a los presuntos responsables de violaciones de los derechos humanos. En segundo lugar, el derecho a la justicia exige que los Estados extremen las medidas para evitar la impunidad ante violaciones graves y sistem&aacute;ticas de los derechos humanos.</p>     <p>Existe una discusi&oacute;n en torno a si los Estados est&aacute;n obligados a procesar penalmente y castigar a los culpables de cr&iacute;menes graves relacionados con los derechos humanos y el derecho internacional humanitario o si, en el marco de procesos de paz, gozan de un cierto margen de apreciaci&oacute;n sobre la base de criterios relacionados con la pacificaci&oacute;n y la reconciliaci&oacute;n nacional.</p>     <p>Est&aacute; emergiendo un principio en torno a que las graves violaciones de los derechos humanos (genocidio, cr&iacute;menes de guerra y cr&iacute;menes contra la humanidad) imponen una obligaci&oacute;n general de procesar y castigar a los culpables<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup>, aunque, en casos aut&eacute;nticamente excepcionales en per&iacute;odos de transici&oacute;n, el Estado podr&iacute;a introducir los criterios antes se&ntilde;alados para limitar parcialmente dicha obligaci&oacute;n. Respecto del alcance de estas limitaciones es donde se producen las principales divergencias. Para algunos (Orentlicher, 1995: 414), solo cuando los procesamientos penales pongan en serio peligro la vida de la naci&oacute;n o amenacen irreversiblemente un proceso de paz se podr&iacute;an admitir ciertos l&iacute;mites al procesamiento penal fruto de la aplicaci&oacute;n del principio de estado de necesidad. Para otros (Zalaquett, 1994: 6), el margen de apreciaci&oacute;n con el que cuentan los Estados es bastante m&aacute;s amplio, ya que son ellos los que tienen que equilibrar las exigencias del derecho a la justicia de las v&iacute;ctimas con las exigencias de car&aacute;cter colectivo relacionadas con la pacificaci&oacute;n y la reconciliaci&oacute;n.</p>     <p>Estas limitaciones a la justicia se pueden aprobar en un contexto en el que se garantice el derecho completo a la verdad, la reparaci&oacute;n a las v&iacute;ctimas y, en &uacute;ltima instancia, que ese complejo de medidas que vienen a limitar la responsabilidad de los victimarios sean aceptadas por el conjunto de la poblaci&oacute;n mediante una consulta o bien a trav&eacute;s de sus representantes elegidos democr&aacute;ticamente. El peligro de la aplicaci&oacute;n discrecional de estos criterios es que pueden suponer una puerta abierta a la impunidad, al olvido y a la ausencia de una reparaci&oacute;n integral y efectiva para las v&iacute;ctimas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estos peligros son los que han llevado a los &oacute;rganos de derechos humanos a extremar las precauciones en casos en los que los Gobiernos tratan de aprobar leyes de amnist&iacute;a que, en aras de la reconciliaci&oacute;n nacional, limitan la responsabilidad penal de ciertos responsables de violaciones graves a los derechos humanos.</p>     <p>Una de las posiciones m&aacute;s firmes en contra de las leyes de amnist&iacute;a y otras medidas que tratan de evitar la persecuci&oacute;n penal ha venido de la mano de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En el emblem&aacute;tico caso <i>Barrios Altos vs. Per&uacute;, </i>la Corte se&ntilde;al&oacute;:</p>     <blockquote>    <p>... son inadmisibles las disposiciones de amnist&iacute;a, las disposiciones de prescripci&oacute;n y el establecimiento de excluyentes de responsabilidad que pretenden impedir la investigaci&oacute;n y sanci&oacute;n de los responsables de las violaciones graves de los derechos humanos tales como la tortura, las ejecuciones sumarias, extralegales o arbitrarias y las desapariciones forzadas, todas ellas prohibidas por contravenir derechos inderogables reconocidos por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos &#91;...&#93;. Las leyes de autoamnist&iacute;a conducen a la indefensi&oacute;n de las v&iacute;ctimas y a la perpetuaci&oacute;n de la impunidad, por lo que son manifiestamente incompatibles con la letra y el esp&iacute;ritu de la Convenci&oacute;n Americana. Este tipo de leyes impide la identificaci&oacute;n de los individuos responsables de violaciones a derechos humanos, ya que obstaculiza la investigaci&oacute;n y el acceso a la justicia e impide a las v&iacute;ctimas y a sus familiares conocer la verdad y recibir la reparaci&oacute;n correspondiente<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup>.</p></blockquote>     <p>Por otro lado, en el caso de que los responsables no hayan incurrido en violaciones graves y sistem&aacute;ticas de los derechos humanos como las descritas m&aacute;s arriba, algunos defienden que amnist&iacute;as e indultos limitados y condicionados pueden jugar un papel en el proceso de pacificaci&oacute;n y reconciliaci&oacute;n nacional, siempre que se garanticen el derecho a la verdad y el derecho a la reparaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas, como ha sido el caso de Sud&aacute;frica, donde la amnist&iacute;a a algunos responsables ven&iacute;a condicionada a su colaboraci&oacute;n en el pleno esclarecimiento de la verdad sobre las violaciones cometidas durante el <i>apartheid.</i></p>     <p>Para el caso colombiano, este esquema de <i>perdones responsabilizantes </i>ha sido aceptado como una eventual salida para los cr&iacute;menes menores cometidos por los miembros de las FARC-EP, no as&iacute; para los cr&iacute;menes graves conforme al derecho internacional (Valencia Villa, 2012: 9). La flexibilidad y generosidad se pueden llegar a aceptar si realmente ello coadyuva a la efectividad del derecho a la verdad, a la reparaci&oacute;n y a la no repetici&oacute;n de los actos atroces, es decir, si son un medio efectivo para la consecuci&oacute;n de la paz y la reconciliaci&oacute;n. Este modelo exige que la concesi&oacute;n de beneficios penales est&eacute; dirigida siempre por el principio de la <i>proporcionalidad, </i>es decir, "el perd&oacute;n de los victimarios s&oacute;lo es justificable cuando constituye la &uacute;nica medida existente para alcanzar la paz y la reconciliaci&oacute;n, y cuando es proporcional a la gravedad de los hechos cometidos por el inculpado, a su grado de mando y a las contribuciones que haga a la justicia" (Uprimny, 2006: 28).</p>     <p>Por otro lado, el Estado tendr&iacute;a la obligaci&oacute;n de poner en marcha mecanismos que responsabilicen a los victimarios ante la sociedad y garanticen la plena reparaci&oacute;n a las v&iacute;ctimas, como la Comisi&oacute;n de la Verdad prevista en el Marco Jur&iacute;dico para la Paz. En conclusi&oacute;n, caben las medidas de gracia para los culpables, pero siempre que est&eacute;n justificadas por la consecuci&oacute;n de la paz y la reconciliaci&oacute;n y que vengan ponderadas cuidadosamente por el principio de la proporcionalidad y por la garant&iacute;a efectiva de los derechos de las v&iacute;ctimas a la verdad, a la reparaci&oacute;n y al establecimiento de garant&iacute;as de no repetici&oacute;n.</p>     <p>La sentencia de la Corte Constitucional colombiana de mayo de 2006 que vino a interpretar algunos de los aspectos m&aacute;s controvertidos de la Ley y Justicia y Paz<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup>, que pretend&iacute;a facilitar el proceso de desmovilizaci&oacute;n de los grupos paramilitares, ha sentado algunos criterios importantes en lo concerniente al derecho a la justicia. Ante las tensiones entre la paz y la justicia, la Corte subraya la necesidad de aplicar el m&eacute;todo de la <i>ponderaci&oacute;n, </i>es decir, de "sopesar los derechos constitucionales que se encuentran en colisi&oacute;n, en aras de alcanzar una armonizaci&oacute;n entre ellos, de ser posible, o de definir cu&aacute;l ha de prevalecer"<sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup>. Aplicando el m&eacute;todo de la ponderaci&oacute;n, la Corte Constitucional lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que</p>    <blockquote>     <p>... el logro de una paz estable y duradera &#91;.&#93; por medio de la desmovilizaci&oacute;n de los grupos armados al margen de la ley puede pasar por ciertas restricciones al valor objetivo de la justicia y al derecho correlativo de las v&iacute;ctimas a la justicia, puesto que de lo contrario, por la situaci&oacute;n f&aacute;ctica y jur&iacute;dica de quienes han tomado parte en el conflicto, la paz ser&iacute;a un ideal inalcanzable; as&iacute; lo ha demostrado la experiencia hist&oacute;rica de distintos pa&iacute;ses que han superado conflictos armados internos.</p></blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ahora bien, como prosigue la Corte, "la paz no lo justifica todo. Al valor de la paz no se le puede conferir un alcance absoluto, ya que tambi&eacute;n es necesario garantizar la materializaci&oacute;n del contenido esencial del valor de la justicia y del derecho de las v&iacute;ctimas a la justicia, as&iacute; como los dem&aacute;s derechos de las v&iacute;ctimas". Por lo tanto, la Corte acepta la imposici&oacute;n de ciertas limitaciones al derecho a la justicia en aras de la consecuci&oacute;n de la paz.</p>     <p>Este criterio de la ponderaci&oacute;n tambi&eacute;n ha llevado a la Corte Constitucional a establecer que el Marco Jur&iacute;dico para la Paz no vulnera elementos estructurales y definitorios del derecho a la justicia tal y como este viene contemplado en la propia Constituci&oacute;n y en los tratados internacionales de los que es parte Colombia. En este sentido, la Corte afirma que "para alcanzar una paz estable y duradera es leg&iacute;timo adoptar medidas de justicia transicional, como los mecanismos de selecci&oacute;n y priorizaci&oacute;n" (Corte Constitucional, 2013: 9.4). Como han afirmado al respecto varios relevantes autores, "la selecci&oacute;n parece inevitable en procesos de paz de la magnitud y duraci&oacute;n como el colombiano, y por esta raz&oacute;n, la mejor manera para garantizar los derechos de las v&iacute;ctimas no es negando la selecci&oacute;n, sino definiendo los criterios para su aplicaci&oacute;n de tal manera que satisfagan en el m&aacute;ximo nivel posible las expectativas de verdad, justicia y reparaci&oacute;n" (Uprimny, S&aacute;nchez y S&aacute;nchez, 2013: 26).</p>     <p>En esta l&iacute;nea, la Corte Constitucional ha realizado un interesante ejercicio de imposici&oacute;n de "par&aacute;metros de interpretaci&oacute;n" para que los principios de priorizaci&oacute;n y selecci&oacute;n sean consistentes con el derecho de las v&iacute;ctimas y de la sociedad en su conjunto a la justicia, a la verdad y a la reparaci&oacute;n. Estos par&aacute;metros se tienen que convertir, a juicio de la Corte, en la hoja de ruta que gu&iacute;e la aprobaci&oacute;n de la Ley Estatutaria que tendr&aacute; que desarrollar el Marco Jur&iacute;dico para la Paz (Corte Constitucional, 2013: 9.9). En opini&oacute;n de la Corte, se deber&iacute;an respetar, "como m&iacute;nimo, las siguientes garant&iacute;as: (i) transparencia del proceso de selecci&oacute;n y priorizaci&oacute;n; (ii) una investigaci&oacute;n seria, imparcial, efectiva, cumplida en un plazo razonable y con su participaci&oacute;n; (iii) la existencia de un recurso para impugnar la decisi&oacute;n sobre la selecci&oacute;n y priorizaci&oacute;n de su caso; (iv) asesor&iacute;a especializada; (v) el derecho a la verdad, de modo que cuando un caso no haya sido seleccionado o priorizado, se garantice a trav&eacute;s de mecanismos judiciales no penales y extrajudiciales; (vi) el derecho a la reparaci&oacute;n integral y, (vii) el derecho a conocer d&oacute;nde se encuentran los restos de sus familiares" (Corte Constitucional, 2013: 9.9.1). A su vez, la Corte da un paso m&aacute;s, y establece que determinados delitos, dada su "gravedad y representatividad", se deber&aacute;n priorizar en cuanto a su investigaci&oacute;n y sanci&oacute;n. Estos delitos son "ejecuciones extrajudiciales, tortura, desapariciones forzadas, violencia sexual contra la mujer en el conflicto armado<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup>, desplazamiento forzado y reclutamiento ilegal de menores cuando sean calificados como delitos de lesa humanidad, genocidio o cr&iacute;menes de guerra cometidos de manera sistem&aacute;tica" (Corte Constitucional, 2013: 9.9.4).</p>     <p>Otro criterio para aceptar los criterios de selecci&oacute;n y priorizaci&oacute;n se basa en razones puramente pragm&aacute;ticas, ya que, dado el alt&iacute;simo grado de victimaci&oacute;n en Colombia tras m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os de conflicto y la multiplicidad y complejidad de actores que han participado en el conflicto, es materialmente imposible que se haga justicia en todos los casos (Bergsmo y Saffon, 2011: 26). Ahora bien, este denominado "modelo minimalista", frente a un modelo maximalista que pretender&iacute;a hacer justicia en todos y cada uno de los casos, "no necesariamente trae consigo mayor impunidad &#91;...&#93;, ya que permite sancionar a los m&aacute;ximos responsables y direccionar los esfuerzos del Estado de una forma m&aacute;s eficaz" (Su&aacute;rez L&oacute;pez y Jaramillo Ruiz, 2014: 81).</p>     <p>Respecto de la cuesti&oacute;n de imputar los delitos solamente a sus m&aacute;ximos responsables, como establece el Marco Jur&iacute;dico para la Paz, la Corte es de la opini&oacute;n de que "el Estado no renuncia a sus obligaciones", ya que "la concentraci&oacute;n de la responsabilidad en los m&aacute;ximos responsables no implica que se dejen de investigar todos los delitos de lesa humanidad, genocidio y cr&iacute;menes de guerra cometidos de manera sistem&aacute;tica, sino que permite que sean imputados solo quienes cumplieron un rol esencial en su comisi&oacute;n". Adem&aacute;s, prosigue la Corte, con el enjuiciamiento de los m&aacute;ximos responsables "se contribuye eficazmente a desvertebrar macroestructuras de criminalidad y revelar patrones de violaciones masivas de derechos humanos" (Corte Constitucional, 2013: 9.6), elementos esenciales para garantizar la no repetici&oacute;n, otro de los derechos esenciales de las v&iacute;ctimas. De todas maneras, como han se&ntilde;alado Ambos y Zuluaga, en el razonamiento de la Corte siguen existiendo algunas dudas y algunas aparentes contradicciones en cuanto a qu&eacute; entiende por "m&aacute;ximo responsable". Para la Corte, esta categor&iacute;a se refiere a "aquella persona que tiene un rol esencial en la organizaci&oacute;n criminal para la comisi&oacute;n de cada delito, es decir, que haya: dirigido, tenido el control o financiado la comisi&oacute;n de cr&iacute;menes de lesa humanidad, genocidio y cr&iacute;menes de guerra cometidos de manera sistem&aacute;tica" (Corte Constitucional, 2013: 8.2.3). Con esta definici&oacute;n amplia de m&aacute;ximo responsable se podr&iacute;a llegar al resultado de "entender como m&aacute;ximos responsables tanto a autores como a part&iacute;cipes" (Ambos y Zuluaga, 2014: 175), lo que ir&iacute;a en contra del esp&iacute;ritu y de los objetivos &uacute;ltimos del Marco Jur&iacute;dico para la Paz.</p>     <p>Como acabamos de ver, la Corte trata de establecer condiciones para que la aplicaci&oacute;n de estos principios de selecci&oacute;n y priorizaci&oacute;n, y la categor&iacute;a de m&aacute;ximos responsables, no abran puertas demasiado amplias a la impunidad de delitos atroces.</p>     <p><i><B>2.1. Competencia del Tribunal Penal Internacional</B></i></p>     <p>Un aspecto que plane&oacute; en la negociaci&oacute;n con los paramilitares (2003-2006) y sigue planeando en la negociaci&oacute;n con las FARC-EP es la eventual entrada en escena del Tribunal Penal Internacional. Colombia deposit&oacute; el instrumento de ratificaci&oacute;n del Estatuto de Roma sobre el Tribunal Penal Permanente Internacional el 5 de agosto de 2002, entrando en vigor el 1.&deg; de noviembre de 2002. El Gobierno colombiano, utilizando la prerrogativa que le concede el art&iacute;culo 124 del Estatuto de Roma, realiz&oacute;, al momento de depositar el instrumento de ratificaci&oacute;n, una declaraci&oacute;n en virtud de la cual "durante un per&iacute;odo de siete a&ntilde;os contados a partir de la fecha en que el Estatuto entre en vigor para &eacute;l, no aceptar&aacute; la competencia del Tribunal sobre la categor&iacute;a de cr&iacute;menes a que se hace referencia en el art&iacute;culo 8". Esto supone que el Tribunal Penal Internacional carecer&iacute;a de competencia por la comisi&oacute;n de <i>cr&iacute;menes de guerra </i>en Colombia hasta el 1.&deg; de noviembre de 2009<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup>, pero s&iacute; que tiene competencia para enjuiciar casos de genocidio y cr&iacute;menes contra la humanidad cometidos desde noviembre de 2002.</p>     <p>La Fiscal&iacute;a del Tribunal Penal Internacional lleva efectuando desde junio de 2004 un <i>Examen preliminar</i><sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup> de los cr&iacute;menes cometidos en el conflicto armado en Colombia tanto por las guerrillas como por los grupos paramilitares, y tambi&eacute;n por parte de las fuerzas armadas, y de las respuestas que el Estado est&aacute; ofreciendo a dichos cr&iacute;menes. Dado el principio de <i>complementariedad </i>que rige la justicia penal internacional, el Tribunal tiene que determinar "si hay o no disposici&oacute;n a actuar en un asunto determinado &#91;.&#93;, teniendo en cuenta los principios de un proceso con las debidas garant&iacute;as reconocidos por el derecho internacional"<sup><a name="nu19"></a><a href="#num19">19</a></sup>. Si el Estado <i>no est&aacute; dispuesto </i>o <i>no puede </i>llevar a cabo la investigaci&oacute;n y el enjuiciamiento de los presuntos responsables, entrar&iacute;a en juego, subsidiariamente, la competencia del Tribunal Penal Internacional. De lo que realmente se trata es de evitar la impunidad en cr&iacute;menes que repugnan a la conciencia de la humanidad y que han afectado a miles de v&iacute;ctimas en Colombia. La justicia penal internacional se puede convertir as&iacute; en una herramienta muy oportuna para complementar los esfuerzos de una sociedad por hacer justicia y garantizar los derechos a la verdad y a la reparaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas.</p>     <p><B><font size="3">3. El derecho a la verdad</font></B></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El derecho de las v&iacute;ctimas y de la sociedad a conocer toda la verdad sobre los sucesos ocurridos es un elemento esencial en un proceso de justicia transicional y de reconciliaci&oacute;n. Ahora bien, el <i>conocimiento </i>que proporciona la verdad tiene que ir acompa&ntilde;ado de <i>reconocimiento </i>a las v&iacute;ctimas. La verdad no se tiene que quedar en el c&iacute;rculo m&aacute;s &iacute;ntimo de las v&iacute;ctimas, sino que tiene que ser reconocida oficial y p&uacute;blicamente, elevando as&iacute; su validez al p&uacute;blico y a la sociedad en su conjunto. Para Barahona de Brito (2001: 25), el reconocimiento "devuelve a las v&iacute;ctimas a la sociedad, que reconoce su sufrimiento, proporcion&aacute;ndoles una forma de justicia distributiva o social, y proporcionando recursos no convencionales tales como la toma de conciencia social, la memoria colectiva, la solidaridad y la superaci&oacute;n de la baja autoestima". Como vemos, la verdad pasa a desempe&ntilde;ar una suerte de rol terap&eacute;utico, convirti&eacute;ndose en un ingrediente esencial del derecho a la reparaci&oacute;n<sup><a name="nu20"></a><a href="#num20">20</a></sup>. Esta estrecha relaci&oacute;n entre la verdad y la reparaci&oacute;n ha sido consagrada en los Principios y Directrices sobre el derecho a interponer recursos y obtener reparaciones aprobados por las Naciones Unidas en 2005<sup><a name="nu21"></a><a href="#num21">21</a></sup>. Estos Principios recogen la <i>satisfacci&oacute;n </i>como una de las formas de reparaci&oacute;n. Entre las medidas conducentes a la satisfacci&oacute;n, los Principios mencionan varias que est&aacute;n estrechamente vinculadas con el derecho a la verdad, tanto en su dimensi&oacute;n de conocimiento como de reconocimiento. As&iacute;, el principio 22 menciona, entre otras medidas,</p>    <blockquote>     <p>... la verificaci&oacute;n de los hechos y la revelaci&oacute;n p&uacute;blica y completa de la verdad; &#91;...&#93; una declaraci&oacute;n oficial o decisi&oacute;n judicial que restablezca la dignidad, la reputaci&oacute;n y los derechos de la v&iacute;ctima y de las personas estrechamente vinculadas a ella; una disculpa p&uacute;blica que incluya el reconocimiento de los hechos y la aceptaci&oacute;n de responsabilidades; &#91;...&#93; conmemoraciones y homenajes a las v&iacute;ctimas; la inclusi&oacute;n de una exposici&oacute;n precisa de las violaciones ocurridas en la ense&ntilde;anza de las normas internacionales de derechos humanos y del derecho internacional humanitario, as&iacute; como en el material did&aacute;ctico a todos los niveles.</p></blockquote>     <p>El derecho a la verdad conlleva un <i>deber de memoria </i>por parte del Estado. Nos encontramos ante un derecho de naturaleza individual y colectiva, ya que no solo las v&iacute;ctimas tienen el derecho a la verdad, al recuerdo y a la memoria, sino que tambi&eacute;n la sociedad entera est&aacute; interesada y necesita poder ejercer este derecho. Ahora bien, este deber de memoria por parte del Estado no significa que el Estado sea el &uacute;nico legitimado para participar en el proceso de mantenimiento o, en su caso, recuperaci&oacute;n o reconstrucci&oacute;n de dicha memoria hist&oacute;rica. Y es que la memoria es inc&oacute;moda, es pol&iacute;ticamente incorrecta, y puede llegar incluso a ser vista como peligrosa, ya que nos enfrenta con los demonios y las verg&uuml;enzas del pasado. Esta incomodidad de la memoria puede llegar a ser insoportable para un Estado como el colombiano, con v&iacute;nculos m&aacute;s que probados con el surgimiento, el desarrollo y la consolidaci&oacute;n del paramilitarismo (Human Rights Watch, 1996)<sup><a name="nu22"></a><a href="#num22">22</a></sup>, como el esc&aacute;ndalo de la <i>parapol&iacute;tica </i>se ha encargado de demostrar.</p>     <p>La memoria es un proceso de construcci&oacute;n colectiva en el que tienen que participar los diferentes actores de la vida pol&iacute;tica y social. Se trata de reconocer el pasado "como fruto de la elaboraci&oacute;n social en el espacio p&uacute;blico de la historia colectiva y no como la <i>fabricaci&oacute;n </i>del pasado por el poder a su imagen y semejanza por medio de una especie de <i>Ministerio de la Verdad </i>para <i>oficializar </i>la historia" (Cepeda y Gir&oacute;n, 2004: 85). En este sentido, la memoria de quienes han sido victimizados se convierte en un elemento relevante en la arena pol&iacute;tica, ya que acaba constituyendo un "espacio de resistencia a la <i>represi&oacute;n </i>(en sentido pol&iacute;tico y ps&iacute;quico) del pasado" (Cepeda y Gir&oacute;n, 2004: 91). En el caso colombiano, la verdad y la memoria hist&oacute;rica se conciben como "parte de un proceso de democratizaci&oacute;n de la sociedad y una oportunidad para que las fuerzas sociales que han sido excluidas, perseguidas y estigmatizadas puedan participar de la vida p&uacute;blica" (Cepeda, 2006: 147). En este contexto de emergencia de memorias se pueden producir interesantes interacciones entre los procesos que vienen desde arriba y los procesos que emergen desde abajo, como puede ser el caso del &Aacute;rea de Memoria Hist&oacute;rica de la Comisi&oacute;n Nacional de Reparaci&oacute;n y Reconciliaci&oacute;n (cnrr). El &Aacute;rea de Memoria nace como parte de la cnrr, pero por las din&aacute;micas seguidas desde su creaci&oacute;n, por la personalidad y el enorme prestigio intelectual de su coordinador, el historiador Gonzalo S&aacute;nchez, y por la colaboraci&oacute;n de un amplio grupo de personas expertas en la materia<sup><a name="nu23"></a><a href="#num23">23</a></sup>, consigui&oacute; un grado considerable de autonom&iacute;a de una cnrr bastante desprestigiada a los ojos de las v&iacute;ctimas, y est&aacute; contribuyendo a generar espacios de verdad y de memoria para las v&iacute;ctimas como mecanismo de empoderamiento. Como se&ntilde;alaba la propia &Aacute;rea de Memoria Hist&oacute;rica, su misi&oacute;n era "elaborar una narrativa integradora e incluyente en sinton&iacute;a con las voces de las v&iacute;ctimas sobre el origen y la evoluci&oacute;n del conflicto armado interno en Colombia" (&Aacute;rea de Memoria Hist&oacute;rica, 2008: 2).</p>     <p>La conclusi&oacute;n a la que podemos llegar en este &aacute;mbito es que en Colombia, incluso en un contexto de conflicto que, evidentemente, no es el m&aacute;s favorable para el surgimiento y desarrollo de este tipo de iniciativas, se est&aacute;n produciendo interesantes procesos de recuperaci&oacute;n y dignificaci&oacute;n de las memorias del sufrimiento. Y este proceso tiene que ser parte de la reconstrucci&oacute;n de la verdad acerca del conflicto colombiano y acerca de las graves afrentas a la dignidad que se han producido y que, desgraciadamente, se siguen produciendo<sup><a name="nu24"></a><a href="#num24">24</a></sup>.</p>     <p>En este sentido, la Comisi&oacute;n de la Verdad prevista en el Marco Jur&iacute;dico para la Paz se puede basar en todas estas iniciativas de verdad y memoria para convertirse en una buena herramienta para la garant&iacute;a del derecho a la verdad de las v&iacute;ctimas y de la sociedad colombiana.</p>     <p><font size="3"><B>4. El derecho a la reparaci&oacute;n</B></font></p>     <p>Una vez analizada la relevancia que tienen la justicia y la verdad en todo proceso de superaci&oacute;n de un pasado conflictivo, a continuaci&oacute;n nos vamos a detener en el tercer elemento fundamental: la reparaci&oacute;n a las v&iacute;ctimas de las violaciones de los derechos humanos. Actualmente se est&aacute; discutiendo mucho sobre su papel y, como consecuencia de ello, se han aprobado los Principios y Directrices sobre el derecho a la reparaci&oacute;n ya mencionados, que establecen el marco adecuado para garantizar el derecho de las v&iacute;ctimas y del conjunto de la sociedad a la reparaci&oacute;n.</p>     <p>En primer lugar, debemos subrayar que la reparaci&oacute;n no es una panacea que vaya a solucionar todos los problemas relacionados con el pasado a los que se enfrentan sociedades en transici&oacute;n o en proceso de pacificaci&oacute;n como Colombia. Ciertas secuelas de graves violaciones de derechos humanos son "irreparables" (Hamber, 1998), tanto en su dimensi&oacute;n individual como colectiva; en ocasiones, las heridas son de tal naturaleza que a lo m&aacute;ximo a que se puede aspirar es a que las v&iacute;ctimas aprendan a vivir con ese dolor.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ello convierte lo relacionado con las reparaciones en un asunto muy espinoso, ya que todo proceso de reparaciones tiene que acostumbrarse a convivir con demandas insatisfechas de los sobrevivientes durante mucho tiempo, como los casos de las madres-abuelas de Plaza de Mayo en Argentina o de las v&iacute;ctimas de la Guerra Civil y del Franquismo en Espa&ntilde;a, entre otros muchos, se encargan de corroborar. Adem&aacute;s, el Gobierno, por un lado, y las v&iacute;ctimas, por el otro, tienen diferentes <i>tempos </i>a la hora de enfrentarse a un proceso de reparaciones. Mientras que los Gobiernos normalmente apuestan por un per&iacute;odo de tiempo corto y limitado en el que dar por zanjada la cuesti&oacute;n de la reparaci&oacute;n a las v&iacute;ctimas, estas &uacute;ltimas, en cambio, pueden tener diferentes prioridades, y al principio las reparaciones normalmente no figuran entre esas prioridades. Las v&iacute;ctimas inicialmente ponen el acento en conocer toda la verdad y en que se haga justicia, considerando que centrarse en las reparaciones es una salida individual y, en cierta medida, ego&iacute;sta al propio sufrimiento y al de las dem&aacute;s v&iacute;ctimas. Las v&iacute;ctimas necesitan un tiempo para aceptar y asumir su propia realidad de victimaci&oacute;n. En este sentido, se ha afirmado que todo proceso de duelo pasa normalmente por cuatro fases: negaci&oacute;n, ira, dolor y aceptaci&oacute;n. Solo cuando se han completado estas fases las v&iacute;ctimas est&aacute;n en disposici&oacute;n de poder comenzar a reflexionar y discutir con cierta serenidad y perspectiva sobre la cuesti&oacute;n de la reparaci&oacute;n. Est&aacute; claro, por lo tanto, que, desde la perspectiva de las v&iacute;ctimas, un per&iacute;odo abierto o muy largo para plantear sus reivindicaciones es lo mejor, aunque ello choca inevitablemente con los deseos de muchos gobiernos. Todo ello indica que los procesos de reparaci&oacute;n han de concebirse necesariamente como procesos largos, en los que las tensiones y las diferencias con las v&iacute;ctimas son una constante, lo que puede acabar convirti&eacute;ndolas en algo molesto e inc&oacute;modo para el poder.</p>     <p>Esta reflexi&oacute;n nos conduce a la necesidad de enfocar las reparaciones como un <i>proceso </i>y no como un momento concreto en el que se llevan a cabo determinados actos simb&oacute;licos y se entregan a las v&iacute;ctimas algunos beneficios econ&oacute;micos y otro tipo de ayudas. Lo importante no son los objetos que pretenden la reparaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas, sino "los procesos que tienen lugar alrededor de esos objetos" (Hamber, 2005: 142). Es por ello que las medidas simb&oacute;licas de reparaci&oacute;n, muchas de ellas relacionadas con pol&iacute;ticas de memoria, son tan importantes tanto para las v&iacute;ctimas individuales como para el conjunto de la sociedad; la reparaci&oacute;n no es un fen&oacute;meno exclusivamente econ&oacute;mico o material, sino que necesita de todo un conjunto de medidas que tienden a modificar el imaginario pol&iacute;tico y social en el que se tienen que insertar las v&iacute;ctimas. En el fondo, nos encontramos ante un proceso pol&iacute;tico que busca la reconstituci&oacute;n de la comunidad pol&iacute;tica, un nuevo equilibrio en la sociedad en el que las v&iacute;ctimas sean reconocidas en su condici&oacute;n de v&iacute;ctimas y pasen a ocupar un nuevo papel en el espacio pol&iacute;tico y social. En este sentido, la reparaci&oacute;n pasa a formar parte del proceso de justicia <i>reparadora </i>y <i>transformadora, </i>una justicia que lo que pretende, en definitiva, es la plena reparaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas y la transformaci&oacute;n de la sociedad hacia una sociedad m&aacute;s justa en la que las v&iacute;ctimas de las violaciones del pasado ocupen su lugar. Y es que en los casos de graves violaciones de los derechos humanos y violencia extrema no solo las v&iacute;ctimas individuales resultan da&ntilde;adas, sino que es toda la sociedad quien acaba siendo traumatizada (Lira et al., 1995: 584). Es por ello que el proceso de reparaciones no se tiene que enfocar exclusivamente en las v&iacute;ctimas individuales, sino que tambi&eacute;n se tiene que dirigir al conjunto de la sociedad, que tambi&eacute;n necesita de un proceso de reparaci&oacute;n social.</p>     <p>Otro de los ingredientes que no pueden faltar a la hora de condimentar un adecuado proceso de reparaciones es la <i>integralidad. </i>Un proceso de reparaciones tiene que ser integral, tanto en su vertiente externa como interna. A la <i>integralidad externa </i>ya hemos hecho referencia al analizar las interconexiones entre la justicia, la verdad y la reparaci&oacute;n. Un programa de reparaciones no se puede concebir sin, al mismo tiempo, avanzar en el ejercicio del derecho a la verdad y del derecho a la justicia. La reparaci&oacute;n no puede convertirse en un mero sustituto de la justicia y la verdad, como en ocasiones se pretende, ya que ello equivaldr&iacute;a a querer comprar la injusticia y el silencio. Por su parte, la <i>integralidad interna </i>hace alusi&oacute;n a que las diferentes medidas de reparaci&oacute;n a las v&iacute;ctimas y a la sociedad tienen que ser coherentes y apoyarse mutuamente. La reparaci&oacute;n no tiene una dimensi&oacute;n meramente econ&oacute;mica, sino que se tiene que abordar como un intento omnicomprensivo de reparar el da&ntilde;o causado a las v&iacute;ctimas y de buscar un nuevo equilibrio pol&iacute;tico y social, proceso en el que las diferentes medidas de reparaci&oacute;n pueden jugar papeles distintos pero complementarios.</p>     <p>Debemos reconocer que los Principios y Directrices sobre el derecho a la reparaci&oacute;n aprobados por las Naciones Unidas en 2005 incorporan las dos dimensiones de la integralidad a las que acabamos de hacer menci&oacute;n. Ya hemos visto c&oacute;mo los Principios no conciben la reparaci&oacute;n como algo separado, sino como un proceso enmarcado en pol&iacute;ticas de justicia y de verdad. Por otro lado, los Principios mencionan diferentes medidas de reparaci&oacute;n a las que pueden acudir los Estados a la hora de dise&ntilde;ar sus programas de reparaci&oacute;n. En este sentido, los Estados pueden acudir, en funci&oacute;n de las circunstancias particulares de cada caso y de cada pa&iacute;s, a las siguientes formas de reparaci&oacute;n: la <i>restituci&oacute;n, </i>la <i>indemnizaci&oacute;n, </i>la <i>rehabilitaci&oacute;n, </i>la <i>satisfacci&oacute;n </i>y las <i>garant&iacute;as de no repetici&oacute;n. </i>Ahora bien, no nos encontramos ante una lista <i>numerus clausus, </i>sino que los Estados pueden decidir, si las circunstancias se lo exigen, alguna otra forma de reparaci&oacute;n individual y social<sup><a name="nu25"></a><a href="#num25">25</a></sup>.</p>     <p>El Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos ha dado algunos pasos importantes, impulsando la adopci&oacute;n en 2011 de la Ley de V&iacute;ctimas y de Restituci&oacute;n de Tierras<sup><a name="nu26"></a><a href="#num26">26</a></sup>, uno de los elementos esenciales para la resoluci&oacute;n del conflicto armado en Colombia y para la garant&iacute;a de los derechos de las v&iacute;ctimas. A pesar de sus limitaciones, debemos reconocer que se trata de un paso muy importante en la l&iacute;nea correcta que puede crear condiciones id&oacute;neas para facilitar las negociaciones entre el Gobierno y las FARC-EP.</p>     <p>Un aspecto que va a ser muy pol&eacute;mico en las negociaciones de paz con las FARC-EP es la obligaci&oacute;n por parte de las guerrillas de hacer efectiva la reparaci&oacute;n a las v&iacute;ctimas. En este sentido, van a tener que devolver las tierras usurpadas y poner los dem&aacute;s bienes y recursos incautados ilegalmente al servicio de la garant&iacute;a del derecho de las v&iacute;ctimas a la reparaci&oacute;n (Madariaga, 2012: 70), lo que, con toda probabilidad, va a resultar muy problem&aacute;tico.</p>     <p><font size="3"><B>Conclusiones</B></font></p>     <p>La oportunidad hist&oacute;rica de alcanzar una paz estable y duradera en Colombia no se puede materializar a cualquier precio. Los derechos de las v&iacute;ctimas a la justicia, a la verdad y a la reparaci&oacute;n suponen hoy un l&iacute;mite &eacute;tico y jur&iacute;dico que condiciona de manera muy significativa el margen de maniobra que tiene el Estado para negociar la paz con los diferentes actores armados. El Marco Jur&iacute;dico para la Paz aprobado en 2012 es un intento loable de tratar de equilibrar el logro de la paz y la reconciliaci&oacute;n con los derechos de las v&iacute;ctimas. Sin ninguna duda, el aspecto m&aacute;s controvertido de este Marco son los principios de <i>selecci&oacute;n </i>y <i>priorizaci&oacute;n, </i>que podr&iacute;an suponer dejar de enjuiciar y castigar determinados delitos cometidos en el marco del conflicto armado en Colombia. En ning&uacute;n caso se podr&iacute;a dejar de investigar y enjuiciar a los m&aacute;ximos responsables de cr&iacute;menes de guerra, cr&iacute;menes contra la humanidad y genocidio, tanto de los &oacute;rganos del Estado como de los grupos armados. En lo relativo a la sanci&oacute;n penal, el Marco Jur&iacute;dico para la Paz introduce todo un conjunto de beneficios penitenciarios que se pueden conceder si los desmovilizados contribuyen efectivamente a la paz y a la garant&iacute;a de los derechos de las v&iacute;ctimas a la verdad y a la reparaci&oacute;n. Aqu&iacute; hay que ser muy escrupuloso con el cumplimiento de los criterios de <i>necesidad </i>y <i>proporcionalidad </i>si queremos evitar que los principios de selecci&oacute;n y priorizaci&oacute;n y las medidas alternativas de ejecuci&oacute;n penal terminen por convertirse en una especie de amnist&iacute;a encubierta que garantice la impunidad.</p> <hr>     <p><b>Pie de p&aacute;gina</b></p>     <P><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>El Secretario General de las Naciones Unidas (2004: 6) ha definido la justicia transicional como "toda la variedad de procesos y mecanismos asociados con los intentos de una sociedad por resolver los problemas derivados de un pasado de abusos a gran escala, a fin de que los responsables rindan cuentas de sus actos, servir a la justicia y lograr la reconciliaci&oacute;n".    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR> <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup>Ver al respecto el <i>Conjunto de Principios actualizado para la protecci&oacute;n y la promoci&oacute;n de los derechos humanos mediante la lucha contra la impunidad, </i>E/CN.4/2005/102/Add.1, 8 de febrero de 2005.    <BR> <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>Resoluci&oacute;n 60/147, de 16 de diciembre de 2005.    <BR> <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup>Acto Legislativo 01, del 31 de julio de 2012, por medio del cual se establecen instrumentos de justicia transicional en el marco del art&iacute;culo 22 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica y se dictan otras disposiciones.    <BR> <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup>Las cr&iacute;ticas de fondo m&aacute;s fuertes han venido de los sectores cercanos al ex Presidente &Aacute;lvaro Uribe (Guar&iacute;n, 2012). Asimismo, relevantes organizaciones de derechos humanos tambi&eacute;n han criticado determinados aspectos del Marco Jur&iacute;dico para la Paz (Comisi&oacute;n Colombiana de Juristas, 2012 y 2013; Human Rights Watch, 2012).    <BR> <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup>Frente a la consideraci&oacute;n de los grupos guerrilleros durante la pol&iacute;tica de seguridad democr&aacute;tica del Presidente Uribe (2002-2010) como una mera "amenaza terrorista". Un an&aacute;lisis del papel del delito pol&iacute;tico en la historia jur&iacute;dica colombiana como medio para la consecuci&oacute;n de la paz en Tarapu&eacute;s Sandino (2011: 381-399).    <BR> <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup>Como se&ntilde;ala el art&iacute;culo 150.17 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia (1991), el Congreso podr&aacute; "conceder, por mayor&iacute;a de los dos tercios de los votos de los miembros de una y otra c&aacute;mara y por graves motivos de conveniencia p&uacute;blica, <i>amnist&iacute;as </i>o <i>indultos </i>generales por delitos pol&iacute;ticos" (cursiva nuestra).    <BR> <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup>Ver las cr&iacute;ticas formuladas al principio de <i>selecci&oacute;n, </i>dado que puede dejar la puerta abierta a la impunidad de cr&iacute;menes graves (Human Rights Watch, 2012; Comisi&oacute;n Colombiana de Juristas, 2012; L&oacute;pez, 2012).    <BR> <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup>Citado en Santana Rodr&iacute;guez (2012: 18).    <BR> <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup>El propio Estado colombiano ha reconocido ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos su "responsabilidad internacional por la violaci&oacute;n del derecho a la vida del senador Cepeda Vargas, por acci&oacute;n y por omisi&oacute;n, porque dos sargentos del Ej&eacute;rcito cometieron el homicidio" (Corte Interamericana de Derechos Humanos, 2010: par. 67).    <BR> <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup>Ver al respecto los diferentes estudios sobre la impunidad llevados a cabo por el experto Louis Joinet, que culminaron en 1997 con la elaboraci&oacute;n de un "Conjunto de Principios para la lucha contra la impunidad", en <i>La cuesti&oacute;n de la impunidad de los autores de violaciones de los derechos humanos civiles y pol&iacute;ticos. Informe elaborado por M. Joinet en aplicaci&oacute;n de la decisi&oacute;n 1996/119 de la Subcomisi&oacute;n, </i>E/CN.4/Sub.2/1997/20/Rev. 1, 2 de octubre de 1997. A la experta Diane Orentlicher le ha correspondido actualizar el Conjunto de Principios elaborados por Joinet, en <i>Informe de Diane Orentlicher, Experta independiente encargada de actualizar el Conjunto de Principios para la lucha contra la impunidad, </i>E/CN.4/2005/102/Add.1, 8 de febrero de 2005. Lo importante de ambos informes es que estructuran el Conjunto de Principios sobre la base de el derecho a la verdad, el derecho a la justicia y el derecho a la reparaci&oacute;n.    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR> <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup>Tanto la Convenci&oacute;n para la prevenci&oacute;n y sanci&oacute;n del delito de genocidio (1948) como la Convenci&oacute;n contra la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes (1984) exigen o el procesamiento penal o, en el caso de la tortura, la extradici&oacute;n para ser juzgado en otro pa&iacute;s competente (arts. 4 y 7). La obligaci&oacute;n de investigar, procesar y castigar a los responsables por violaciones graves a los derechos humanos ha sido recogida tambi&eacute;n en los Principios y Directrices b&aacute;sicos sobre el derecho a la reparaci&oacute;n. Es el principio 4 el que establece que, "en los casos de violaciones manifiestas de las normas internacionales de derechos humanos y violaciones graves del derecho internacional humanitario que constituyen cr&iacute;menes en virtud del derecho internacional, los Estados tienen la <i>obligaci&oacute;n de investigar </i>y, si hay pruebas suficientes, <i>enjuiciar </i>a las personas presuntamente responsables de las violaciones y, si se las declara culpables, la <i>obligaci&oacute;n de castigarlas" </i>(cursiva nuestra).    <BR> <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup>Caso <i>Barrios Altos (Chumbipuma Aguirre y otros vs. Per&uacute;), </i>Sentencia de 14 de marzo de 2001, Serie C, n.&deg; 75, pars. 41 y 43. El 14 de junio de 2005, la Corte Suprema de Argentina declar&oacute; nulas las leyes 23.492 y 23.521, aprobadas bajo el Gobierno de Ra&uacute;l Alfonsin y conocidas como la <i>Ley de Punto Final </i>y la <i>Ley de Obediencia Debida, </i>respectivamente, estrechando a&uacute;n m&aacute;s, si cabe, el cerco contra la impunidad.    <BR> <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup>Ley 975 de 2005, Diario Oficial n.&deg; 45.980, de 25 de julio de 2005.    <BR> <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup>Corte Constitucional, Sentencia C-370/2006, 5.4.    <BR> <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup>Es interesante la incorporaci&oacute;n de la violencia sexual contra la mujer, dada la especial victimaci&oacute;n que sufren las mujeres en el marco de los conflictos armados contempor&aacute;neos (Salcedo L&oacute;pez, 2013). Es muy relevante a este respecto el Informe de la Ruta Pac&iacute;fica de las Mujeres (2013), que visibiliza de una manera muy clara los sufrimientos espec&iacute;ficos de las mujeres y la necesidad de tener en cuenta una perspectiva de g&eacute;nero a la hora de abordar los derechos a la justicia, a la verdad y a la reparaci&oacute;n en el proceso de paz actual.    <BR> <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup>La Fiscal&iacute;a del Tribunal Penal Internacional (2012) ha determinado que "existen motivos razonables" para creer que desde el 1.&deg; de noviembre de 2002 se han cometido, por parte de los diferentes actores en el conflicto armado colombiano, los siguientes actos que constituyen <i>cr&iacute;menes de lesa humanidad: </i>asesinatos; desaparici&oacute;n forzada; ejecuciones extrajudiciales (los denominados "falsos positivos"); traslados forzosos de poblaci&oacute;n; encarcelaci&oacute;n u otra privaci&oacute;n grave de la libertad f&iacute;sica en violaci&oacute;n de normas fundamentales del derecho internacional; tortura; violaci&oacute;n y otras formas de violencia sexual. Adem&aacute;s, la Fiscal&iacute;a se&ntilde;ala tambi&eacute;n la comisi&oacute;n de <i>cr&iacute;menes de guerra: </i>ataques dirigidos contra la poblaci&oacute;n civil; toma de rehenes; reclutamiento, alistamiento y utilizaci&oacute;n de ni&ntilde;os para participar activamente en hostilidades.    <BR> <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup>En virtud del art&iacute;culo 15 del Estatuto del Tribunal Penal Permanente Internacional.    <BR> <sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup>Art&iacute;culo 17 del Estatuto del Tribunal Penal Permanente Internacional.    <BR> <sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup>Sobre la relevancia que el reconocimiento y las conmemoraciones desempe&ntilde;an en la reparaci&oacute;n del tejido social, la recuperaci&oacute;n de la memoria hist&oacute;rica y la recuperaci&oacute;n socio-afectiva de personas y comunidades tras graves violaciones de los derechos humanos, ver Gaborit (2006: 195-222).    <BR> <sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup>Ver nota 3, <i>supra.</i>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup>La propia Corte Interamericana de Derechos Humanos ha constatado los v&iacute;nculos existentes entre los grupos paramilitares y las Fuerzas Armadas. A este respecto, la Corte ha dictaminado que, "a pesar &#91;de&#93; que Colombia alega que no ten&iacute;a la pol&iacute;tica de incentivar la constituci&oacute;n de tales grupos delincuenciales, ello no libera al Estado de la responsabilidad por la interpretaci&oacute;n que durante a&ntilde;os se le dio al marco legal que ampar&oacute; a tales grupos 'paramilitares', por el uso desproporcionado dado al armamento que se les entreg&oacute; y por no adoptar las medidas necesarias para prohibir, prevenir y castigar adecuadamente las referidas actividades delincuenciales": caso <i>19 Comerciantes vs. Colombia, </i>Sentencia de 5 de julio de 2004, Serie C, n.&deg; 109, par. 124. Ver asimismo caso <i>Masacre de Pueblo Bello vs. Colombia, </i>Sentencia de 31 de enero de 2006, Serie C, n.&deg; 140, pars. 125 y 126.    <br> <sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup>Entre otras personas, colaboran en el equipo de investigaci&oacute;n Absal&oacute;n Machado, &Aacute;lvaro Machado, Iv&aacute;n Orozco, Rodrigo Uprimny, Andr&eacute;s Fernando Su&aacute;rez, Pilar Gait&aacute;n, Mar&iacute;a Victoria Uribe, Fern&aacute;n Gonz&aacute;lez, Le&oacute;n Valencia, Jorge Restrepo, Mara Emma Wills, Ana Mar&aacute; G&oacute;mez, Jes&uacute;s Abad Colorado, Pilar Ria&ntilde;o y Martha Nubia Bello.    <br> <sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup>Ver al respecto el reciente informe publicado en julio de 2013 por el Grupo de Memoria Hist&oacute;rica (que ha sucedido al &Aacute;rea de Memoria Hist&oacute;rica) acerca de las v&iacute;ctimas que ha generado el conflicto colombiano (Grupo de Memoria Hist&oacute;rica, 2013).    <br> <sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup><i>Informe de la 2.<sup>a</sup>Reuni&oacute;n Consultiva sobre los Principios y Directrices B&aacute;sicos sobre el derecho de las v&iacute;ctimas de violaciones de las normas internacionales de derechos humanos y del Derecho Internacional Humanitario a interponer recursos y reparaciones (Ginebra, 20, 21 y 23 de octubre de 2003), </i>E/CN.4/2004/57, 10 de noviembre de 2003, 12.    <br> <sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup>Ley 1448, Diario Oficial n.&deg; 48.096 de 10 de junio de 2011.</p> <HR>     <p><font size="3"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p>Ambos, Kai y Zuluaga, John. 2014. "Justicia de Transici&oacute;n y Constituci&oacute;n. An&aacute;lisis de la sentencia C-579 de 2013 sobre el Marco Jur&iacute;dico para la Paz", en Ambos, Kai (coord.), <i>Justicia de Transici&oacute;n y Constituci&oacute;n, </i>Bogot&aacute;, 2014.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0122-9893201400020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>&Aacute;rea de Memoria Hist&oacute;rica. 2008. <i>Narrativa y voces del conflicto. Programa de investigaci&oacute;n, </i>Bogot&aacute;, CNRR, <a href="http://www.memoriahistorica-cnrr.org.co" target="_blank">www.memoriahistorica-cnrr.org.co</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0122-9893201400020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Barahona de Brito, Alexandra. 2001. "Introduction", en Alexandra Barahona de Brito <i>et al. </i>(eds.), <i>The Politics of Memory. Transitional Justice in Democratizing Societies, </i>Oxford, Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0122-9893201400020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Benavides, Farid Samir. 2014. "C&oacute;mo encarar la justicia en el periodo de transici&oacute;n", <i>Por la Paz, </i>n.&deg; 20.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0122-9893201400020000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Bergsmo, Morten y Saffon, Mar&iacute;a Paula. 2011. "Enfrentando una fila de atrocidades pasadas. &iquest;C&oacute;mo seleccionar y priorizar casos de cr&iacute;menes internacionales nucleares?", en Ambos, Kai (coord.), <i>Selecci&oacute;n y priorizaci&oacute;n como estrategia de persecuci&oacute;n en los casos de cr&iacute;menes internacionales, </i>Bogot&aacute;: GTz-ProFis, 23-112.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0122-9893201400020000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Beristain, Carlos y Heyner, Priscilla. 2014. "Una Comisi&oacute;n de la Verdad para Colombia", documento no publicado en poder del autor.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0122-9893201400020000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Carta de la Fiscal de la Corte Penal Internacional. 2013. Ref. 2013/0/FB/jccD-evdu, en <a href="http://www.ips.org/blog/cvieira/documento-fiscalia-cpi-sobre-cero-carcel-por-crimenes-de-su-competencia/" target="_blank">http://www.ips.org/blog/cvieira/documento-fiscalia-cpi-sobre-cero-carcel-por-crimenes-de-su-competencia/</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0122-9893201400020000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Cepeda, Iv&aacute;n y Gir&oacute;n, Claudia. 2004. "Justicia y cr&iacute;menes contra la humanidad", en Juan Soroeta (ed.), <i>Cursos de Derechos Humanos de Donostia-San Sebasti&aacute;n, </i>vol. v, Bilbao, UPV.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0122-9893201400020000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Cepeda, Iv&aacute;n. 2006. "Ocho propuestas para la no repetici&oacute;n de los cr&iacute;menes atroces y el desplazamiento forzado en Colombia", en <i>Tierra y desplazamiento en Colombia. Crisis humanitaria por el control del territorio, </i>Barcelona, Taula Catalana per la pau i els drets humans a Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0122-9893201400020000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Ciurlizza, Javier. 2012. "Justicia transicional en Colombia: un modelo para desarmar", en Rettberg, Angelika (comp.), <i>Construcci&oacute;n de paz en Colombia, </i>Bogot&aacute;, Universidad de Los Andes, 89-112.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0122-9893201400020000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Comisi&oacute;n Colombiana de Juristas. 2012. "Comentarios al Marco Jur&iacute;dico para la Paz", Bogot&aacute;, 4 de junio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0122-9893201400020000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Comisi&oacute;n Colombiana de Juristas. 2013. "Intervenci&oacute;n en la audiencia p&uacute;blica sobre la constitucionalidad del Marco Jur&iacute;dico para la Paz", Bogot&aacute;, 25 de julio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0122-9893201400020000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Comisi&oacute;n para el Estudios de la Reforma de los Partidos Pol&iacute;ticos. 1995. <i>Informe Final. </i>Bogot&aacute;, Ministerio del Interior.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0122-9893201400020000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Consejo de Estado. 2013. Sentencia de 4 de julio de 2013, <i>Bolet&iacute;n del Consejo de Estado, </i>n.&deg; 127, 2 de agosto.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0122-9893201400020000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional de Colombia. 1992. Sentencia emitida por la Sala Segunda de Revisi&oacute;n de la Corte Constitucional en el expediente T-349.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0122-9893201400020000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional de Colombia. 1993. Sentencia C-171/93.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0122-9893201400020000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional de Colombia. 2013. Sentencia C-579/13.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0122-9893201400020000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Corte Constitucional de Colombia. 2014. Sentencia C-577/14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0122-9893201400020000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Interamericana de Derechos Humanos. 2010. <i>Caso Manuel Cepeda Vargas vs. Colombia, </i>Sentencia de 26 de mayo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0122-9893201400020000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Suprema de Justicia. 2011. Proceso n.&deg; 26.945, 11 de julio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0122-9893201400020000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>De Zeeuw, Jeroen. 2008. "Understanding the Political Transformation of Rebel Movements", en De Zeeuw, Jeroen (ed.), <i>From Soldiers to Politicians. Transforming Rebel Movements After Civil War, </i>Boulder, Lynne Rienner, pp. 1-32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0122-9893201400020000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Defensor del Pueblo. 2002. <i>Estudio de casos de homicidio de miembros de la Uni&oacute;n Patri&oacute;tica y Esperanza, Paz y Libertad, </i>Bogot&aacute;, Defensor del Pueblo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0122-9893201400020000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Fiscal&iacute;a de la Corte Penal Internacional. 2012. <i>Situaci&oacute;n en Colombia. Reporte Intermedio. </i>Noviembre, <a href="http://www.icc-cpi.int/nr/exeres/3d3055bd-16e2-4c83-ba85-35bcfd2a7922.htm" target="_blank">http://www.icc-cpi.int/nr/exeres/3d3055bd-16e2-4c83-ba85-35bcfd2a7922.htm</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0122-9893201400020000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Foro sobre Participaci&oacute;n Pol&iacute;tica. 2013. <i>Informe Final. </i>Bogot&aacute;, 28 a 30 de abril.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0122-9893201400020000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Gaborit, Mauricio. 2006. "Memoria hist&oacute;rica: revertir la historia desde las v&iacute;ctimas", en G&oacute;mez Isa, Felipe (dir.), <i>El derecho a la memoria, </i>Zarauz, Alberdania, 195-222.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0122-9893201400020000200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Garay, Luis Jorge y Vargas, Fernando. 2012. <i>Memoria y reparaci&oacute;n: elementos para una justicia transicional pro v&iacute;ctima, </i>Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0122-9893201400020000200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Garc&iacute;a Duarte, Ricardo. 2012. "FARC-Gobierno. Dilemas y posibilidades en La Habana", <i>Foro, </i>n.&deg; 78, diciembre, 5-14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0122-9893201400020000200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>G&oacute;mez Isa, Felipe (dir.). 2008. <i>Colombia en su laberinto. Una mirada al conflicto, </i>Madrid, Los Libros de la Catarata.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0122-9893201400020000200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>G&oacute;mez Isa, Felipe. 2010. "Challenges for Transitional Justice in Contexts of Non-Transition: The Colombian Case", en Lyons, Amanda y Reed, Michael (eds.), <i>Contested Transitions: Dilemmas of Transitional Justice in Colombia and Comparative Experience, </i>Bogot&aacute;-New York, Royal Norwegian Ministry of Foreign Affairs-ICTJ, 144-164.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0122-9893201400020000200029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Grupo de Memoria Hist&oacute;rica. 2013. <i>&iexcl;Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad. Informe General, </i>Bogot&aacute;, Imprenta Nacional.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0122-9893201400020000200030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Guar&iacute;n, Rafael. 2012. <i>Paz Justa. En contra de la impunidad y a favor de las v&iacute;ctimas, la justicia y la paz, </i>Bogot&aacute;, Corporaci&oacute;n Pensamiento Siglo xxi.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0122-9893201400020000200031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Hamber, Brandon. 1996. "Repairing the Irreparable: Dealing with double-binds of making reparations for crimes of the past", Paper presented to the African Studies Association of the UK, London, <a href="http://www.incore.ulst.ac.uk/publications/conference/thepast/repair.html" target="_blank">http://www.incore.ulst.ac.uk/publications/conference/thepast/repair.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0122-9893201400020000200032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Hamber, Brandon. 2005. "The Dilemmas of Reparations: In Search of a Process-Driven Approach", en De Feyter, Koen <i>et al. </i>(eds.), <i>Out of the Ashes. Reparation for Victims of Gross and Systematic Human Rights Violations, </i>Antwerpen-Oxford, Intersentia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0122-9893201400020000200033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Human Rights Watch. 1996. "Las redes de asesinos de Colombia: militares, paramilitares y Estados Unidos", Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0122-9893201400020000200034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Human Rights Watch. 2012. "Colombia debe reformar el Marco Jur&iacute;dico para la Paz", Bogot&aacute;, 31 de mayo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0122-9893201400020000200035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Informe del Secretario General. 2004. <i>El Estado de Derecho y la justicia de transici&oacute;n en las sociedades que sufren o han sufrido conflictos, </i>S/2004/616.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0122-9893201400020000200036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Lira, Elizabeth. 1995. "Therapy with Victims of political repression in Chile: The Challenge of Social Reparation", en Kritz, Neil (ed.), <i>Transitional Justice. How Emerging Democracies reckon with former regimes, </i>Washington, D.C., United States Institute of Peace Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0122-9893201400020000200037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Lozano Guill&eacute;n, Carlos. 2012. <i>La Paz s&iacute; es posible, </i>Bogot&aacute;, Ediciones Izquierda Viva.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0122-9893201400020000200038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Madariaga, Antonio. 2012. "Derecho Internacional de los Derechos Humanos, derechos de las v&iacute;ctimas y acuerdo para la terminaci&oacute;n del conflicto", <i>Foro, </i>n.&deg; 78, diciembre, 60-71.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0122-9893201400020000200039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Matta Aldana. 2002. <i>Poder capitalista y violencia pol&iacute;tica en Colombia. Terrorismo de Estado y Genocidio de la Uni&oacute;n Patri&oacute;tica, </i>Bogot&aacute;, Ideas y Soluciones Gr&aacute;ficas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0122-9893201400020000200040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>NTN24. 2013. "Farc tachan de autoritaria la negativa del Gobierno colombiano de convocar a Asamblea Constituyente", 12 de junio, en <a href="http://www.ntn24.com/noticias/farc-tacha-de-autoritaria-la-94425" target="_blank">http://www.ntn24.com/noticias/farc-tacha-de-autoritaria-la-94425</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0122-9893201400020000200041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Orentlicher, Diane. 1995. "Settling Accounts: the Duty to Prosecute Human Rights Violations of a Prior Regime", en Kritz, Neil (ed.), <i>Transitional Justice. How Emerging Democracies Reckon with Former Regimes, </i>Washington, D.C., United States Institute of Peace Press, 414 ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0122-9893201400020000200042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Orozco, Iv&aacute;n. 2012. "Lineamientos de pol&iacute;tica para la paz negociada y la justicia postconflicto", Bogot&aacute;, Fundaci&oacute;n Ideas para la Paz, 27-41.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0122-9893201400020000200043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>P&eacute;caut, Daniel. 2003. <i>Violencia y Pol&iacute;tica en Colombia. Elementos de Reflexi&oacute;n, </i>Medell&iacute;n, Hombre Nuevo Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0122-9893201400020000200044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Quiroga, Jahel. 2011. "El reconocimiento jur&iacute;dico para la UP ser&iacute;a lo m&aacute;s justo", <i>Semana, </i>26 de enero, en <a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/el-reconocimiento-juridico-para-up-seria-mas-justo-jahel-quiroga/234634-3" target="_blank">http://www.semana.com/nacion/articulo/el-reconocimiento-juridico-para-up-seria-mas-justo-jahel-quiroga/234634-3</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0122-9893201400020000200045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Ruta Pac&iacute;fica de las Mujeres. 2013. <i>La Verdad de las Mujeres. V&iacute;ctimas del Conflicto Armado en Colombia, </i>Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0122-9893201400020000200046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     <!-- ref --><p>Salcedo L&oacute;pez, Diana Mar&iacute;a. 2013. "G&eacute;nero, derechos de las v&iacute;ctimas y justicia transi-cional: retos en Colombia", <i>Revista de Paz y Conflictos, </i>vol. 6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0122-9893201400020000200047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>S&aacute;nchez Duque, Luz Mar&iacute;a. 2011. "Perspectivas jur&iacute;dicas frente a un eventual proceso de paz con los grupos guerrilleros", Bogot&aacute;, Corporaci&oacute;n Derechos para la Paz.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0122-9893201400020000200048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>S&aacute;nchez Duque, Luz Mar&iacute;a. 2011. "Perspectivas jur&iacute;dicas frente a un eventual proceso de paz con los grupos guerrilleros", Bogot&aacute;, Corporaci&oacute;n Derechos para la Paz.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000235&pid=S0122-9893201400020000200049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>S&aacute;nchez, Nelson Camilo y Rodrigo Uprimny. 2012. "El marco jur&iacute;dico para la paz: &iquest;cheque en blanco o camisa de fuerza para las negociaciones de paz?", <i>Foro, </i>n.&deg; 78, diciembre, 34-43.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000237&pid=S0122-9893201400020000200050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>S&aacute;nchez, Nelson Camilo y Rodrigo Uprimny. 2011. "Transitional Justice without Transition? The Colombian Experience in the Implementation of Transition Measures", en Inter-American Institute of Human Rights, <i>Contribution of Truth, Justice, and Reparation Policies to Latin American Democracies, </i>San Jos&eacute;, Inter-American Institute of Human Rights, 121-152.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000239&pid=S0122-9893201400020000200051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Santana Rodr&iacute;guez, Pedro. 2012. "La agenda pol&iacute;tica de las negociaciones con la insurgencia", <i>Foro, </i>n.&deg; 78, diciembre, 16-23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000241&pid=S0122-9893201400020000200052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Santana Rodr&iacute;guez, Pedro. 2012. "La agenda pol&iacute;tica de las negociaciones con la insurgencia", <i>Foro, </i>n.&deg; 78, diciembre: 16-23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000243&pid=S0122-9893201400020000200053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Sarmiento, Fernando (ed.). 2011. <i>Lecciones para la paz negociada. Retrospectiva hist&oacute;rica en Colombia, </i>Bogot&aacute;, CINEP.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000245&pid=S0122-9893201400020000200054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Su&aacute;rez L&oacute;pez, Beatriz Eugenia y Jaramillo Ruiz, Felipe. 2014. "La satisfacci&oacute;n del derecho a la justicia en el marco del proceso de paz colombiano. Una mirada a la evoluci&oacute;n en materia de responsabilidad penal en el contexto de un proceso de paz y de los actuales est&aacute;ndares internacionales", <i>Estudios Socio-Jur&iacute;dicos, </i>n.&deg; 16 (2), 61-88.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000247&pid=S0122-9893201400020000200055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Tarapu&eacute;s, Diego Fernando. 2011. "El delito pol&iacute;tico en la Constituci&oacute;n de 1991: una herencia constitucional como herramienta en la b&uacute;squeda de la paz", <i>Papel Pol&iacute;tico,</i> 16(2), julio-diciembre, 381-400.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000249&pid=S0122-9893201400020000200056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Tarapu&eacute;s, Diego Fernando. 2011. "El delito pol&iacute;tico en la Constituci&oacute;n de 1991: una herencia constitucional como herramienta en la b&uacute;squeda de la paz", <i>Papel Pol&iacute;tico,</i> 16(2), julio-diciembre, 381-400.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000251&pid=S0122-9893201400020000200057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Uprimny, Rodrigo; S&aacute;nchez, Luz Mar&iacute;a y S&aacute;nchez, Nelson Camilo. 2013. "Justicia tran-sicional y proceso de paz en Colombia", <i>Aportes. Revista de la Fundaci&oacute;n para el Debido Proceso, </i>n.&deg; 18, 26-27.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000253&pid=S0122-9893201400020000200058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Uprimny, Rodrigo. 2006. "Las ense&ntilde;anzas del an&aacute;lisis comparado: procesos transicionales, formas de justicia transicional y el caso colombiano", en Uprimny, Rodrigo <i>et al. </i>(eds.). <i>&iquest;Justicia transicional sin transici&oacute;n? Verdad, justicia y reparaci&oacute;n para Colombia, </i>Bogot&aacute;, DeJusticia, 19-44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000255&pid=S0122-9893201400020000200059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Valencia Villa, Alejandro. 2012. "Algunos escenarios jur&iacute;dicos ante una eventual negociaci&oacute;n de paz con las FARC-EP", Bogot&aacute;, Fundaci&oacute;n Ideas para la Paz, 7-26.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000257&pid=S0122-9893201400020000200060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Vel&aacute;squez, Carlos Alfonso. 2012. "Las fuerzas militares en la b&uacute;squeda de la paz con las farc", Bogot&aacute;, Fundaci&oacute;n Ideas para la Paz, pp. 42-82.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000259&pid=S0122-9893201400020000200061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Vel&aacute;squez, Carlos Alfonso. 2012. "Las fuerzas militares en la b&uacute;squeda de la paz con las farc", Bogot&aacute;, Fundaci&oacute;n Ideas para la Paz, pp. 42-82.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000261&pid=S0122-9893201400020000200062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Weinstein, Jeremy. 2006. <i>Inside Rebellion: The Politics of Insurgent Violence, </i>Cambridge, Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000263&pid=S0122-9893201400020000200063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Zalaquett, Jos&eacute;. 1995. "Confronting Human Rights Violations Committed by Former Governments", en Kritz, Neil (ed.), <i>Transitional Justice. How Emerging Democracies Reckon with Former Regimes, </i>Washington, D.C., United States Institute of Peace Press, 6 ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000265&pid=S0122-9893201400020000200064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font>      ]]></body><back>
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