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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El derecho internacional humanitario en la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[International Humanitarian Law in the jurisprudence of the Inter-American Court of Human Rights]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The convergence of International Human Rights Law (IHRL) and International Humanitarian Law (IHL) can be seen in the jurisprudence of the Inter-American Court of Human Rights as of the year 2000. From that time, and until now, the Court has explicitly referred to IHL in its analysis of certain cases linked to situations of internal armed conflict. In that regard, the Court has been confronted by the need to verify that the facts of the relevant cases actually took place in such contexts and, moreover, has had to justify the reasons why its considerations refer to a legal framework that is external to the Inter-American corpus juris strictly speaking. The case law that has resulted from this practice demonstrates that the Inter-American Court has relied on IHL to complement the content and scope of human rights and of the general obligations of States in cases related to an internal armed conflict; and to integrate it to its reasoning, beyond mere interpretation, through references to the basic principles of IHL and to the consequences of a declaration of a State's international responsibility. As such, the Inter-American Court, the regional organ par excellence for the monitoring of human rights, appears to have also become an indirect, perhaps even a direct, mechanism for the control of IHL.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">      <p>Doi:<a href="http://dx.doI. org/10.18601/01229893.n36.06" target="_blank">http://dx.doI. org/10.18601/01229893.n36.06</a>.</p>      <p align="center"><font size="4"><b> El derecho internacional humanitario en la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos<Sup>** </Sup></b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b> International Humanitarian Law in the jurisprudence of the Inter-American Court of Human Rights </b></font></p>      <p align="center"><b>Juana Mar&iacute;a Ib&aacute;&ntilde;ez Rivas<sup>*</sup></b></p>      <p><sup>*</sup> Abogada peruana (2005, Pontificia Universidad Cat&oacute;lica del Per&uacute;); candidata a doctora en Derecho Internacional y Europeo por la Universidad Par&iacute;s 1, Panth&eacute;on-Sorbonne, Francia; m&aacute;ster en Derechos Humanos (2014, Universidad Par&iacute;s X Nanterre La D&eacute;fense, Francia); diplomada del post&iacute;tulo en Derechos Humanos y Procesos de Democratizaci&oacute;n (2007, Centro de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile y <i>The International Center for Transitional Justice</i>), y miembro del Colegio de Abogados de Lima. Consultora independiente en temas de Derecho Internacional de los Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, e investigadora del <i>Groupe d'&eacute;tudes en droit international et latino-am&eacute;ricain de La Sorbonne</i> (Gedilas-iredies). Previamente se desempe&ntilde;&oacute; como abogada en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (2008-2011) y como responsable de programa en la Delegaci&oacute;n Regional del Comit&eacute; Internacional de la Cruz Roja (CICR) para Bolivia, Ecuador y Per&uacute; (20042008). Contacto: <a href="mailto:juany.ibanez@gmail.com">juany.ibanez@gmail.com</a>.</p>      <p><sup>**</sup> El presente art&iacute;culo es una versi&oacute;n resumida y actualizada de la tesis "<i>Le droit international humanitaire au sein de la jurisprudence contentieuse de la Cour interam&eacute;ricaine des droits de l'homme</i>", presentada y sustentada p&uacute;blicamente por la autora en octubre de 2014 para la obtenci&oacute;n del t&iacute;tulo de "Master 2 Recherche en droits de l'homme" por la Universidad Par&iacute;s X Nanterre La D&eacute;fense, Francia.</p>      <p> Recibido el 18 de diciembre de 2015, aprobado el 16 de mayo de 2016.</p>      <p> Para citar el art&iacute;culo: J. M. Ib&aacute;&ntilde;ez Rivas, El derecho internacional humanitario en la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, <i>Derecho del Estado </i>n.&ordm; 36, Universidad Externado de Colombia, enero-junio de 2016, pp. 167-198. doi: <a href="http://dx.doI. org/10.18601/01229893.n36.06" target="_blank">http://dx.doI. org/10.18601/01229893.n36.06</a>. </p> <hr>      <p><b>SUMARIO </b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Introducci&oacute;n. I. Fundamentos que justifican la utilizaci&oacute;n del DIH por la Corte Interamericana en la aplicaci&oacute;n de la Convenci&oacute;n Americana. 1. Fuentes que han permitido a la Corte Interamericana confirmar la existencia de un conflicto armado que justifique la remisi&oacute;n al DIH. A. El reconocimiento de responsabilidad del Estado y la interpretaci&oacute;n de su silencio. B. Los informes de las Comisiones de la Verdad. 2. Fuentes que han permitido a la Corte Interamericana sustentar la competencia <i>rationae materiae</i> que justifique la remisi&oacute;n al DIH. A. Las referencias convencionales para fundamentar la remisi&oacute;n al DIH. B. Las referencias extraconvencionales para fundamentar la remisi&oacute;n al DIH. II. La evoluci&oacute;n de las referencias expl&iacute;citas al DIH en la jurisprudencia de la Corte Interamericana. 1. El DIH como complemento del contenido y alcance de los derechos y obligaciones reconocidos en la Convenci&oacute;n Americana. A. Los derechos humanos convencionales a la luz del DIH. B. Las obligaciones convencionales del Estado a la luz del DIH. 2. El DIH integrado en el razonamiento de la Corte Interamericana. A. Los principios del DIH puestos en escena. B. El DIH incorporado en las medidas de reparaci&oacute;n ordenadas por la Corte Interamericana. Conclusi&oacute;n. </p>  <hr>     <p><b> RESUMEN </b></p>      <p> La convergencia del derecho internacional de los derechos humanos (DIDH)y el derecho internacional humanitario (DIH) ha sido puesta en evidencia en la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos a partir del a&ntilde;o 2000. Desde ese momento y hasta la fecha, la Corte se ha remitido expl&iacute;citamente al DIH en el an&aacute;lisis de ciertos casos vinculados a situaciones de conflicto armado interno. Para ello, la Corte se ha confrontado a la necesidad de verificar que los hechos de los casos concernidos se desarrollan en tales situaciones y, asimismo, ha debido sustentar la raz&oacute;n por la cual sus consideraciones hacen referencia a un marco normativo ajeno al <i>corpus juris</i> interamericano entendido en sentido estricto. La jurisprudencia resultado de dicha pr&aacute;ctica demuestra que la Corte Interamericana no s&oacute;lo ha utilizado el DIH para complementar el contenido y alcance de los derechos humanos y las obligaciones generales de los Estados en casos relacionados a un conflicto armado interno, sino tambi&eacute;n para integrarlo en su razonamiento m&aacute;s all&aacute; de la simple interpretaci&oacute;n mediante la remisi&oacute;n a los principios b&aacute;sicos del DIH y en las consecuencias de la declaraci&oacute;n de la responsabilidad internacional del Estado. Por tanto, la Corte Interamericana, &oacute;rgano regional de control de derechos humanos por excelencia, parece haber devenido tambi&eacute;n un mecanismo indirecto, quiz&aacute; casi directo, de control del DIH. </p>      <p><b>PALABRAS CLAVE</b>: Derecho internacional de los derechos humanos, derecho internacional humanitario, corte interamericana de derechos humanos, <i>corpus juris</i> interamericano. </p> <hr>      <p><b> ABSTRACT </b></p>      <p> The convergence of International Human Rights Law (IHRL) and International Humanitarian Law (IHL) can be seen in the jurisprudence of the Inter-American Court of Human Rights as of the year 2000. From that time, and until now, the Court has explicitly referred to IHL in its analysis of certain cases linked to situations of internal armed conflict. In that regard, the Court has been confronted by the need to verify that the facts of the relevant cases actually took place in such contexts and, moreover, has had to justify the reasons why its considerations refer to a legal framework that is external to the Inter-American <i>corpus juris</i> strictly speaking. The case law that has resulted from this practice demonstrates that the Inter-American Court has relied on IHL to complement the content and scope of human rights and of the general obligations of States in cases related to an internal armed conflict; and to integrate it to its reasoning, beyond mere interpretation, through references to the basic principles of IHL and to the consequences of a declaration of a State's international responsibility. As such, the Inter-American Court, the regional organ par excellence for the monitoring of human rights, appears to have also become an indirect, perhaps even a direct, mechanism for the control of IHL. </p>      <p><b> KEYWORDS</b>: International Human Rights Law, International Humanitarian Law, Inter-American Court of Human Rights, Inter-American <i>corpus juris. </i></p> <hr>      <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N </b></p>      <p> La convergencia del derecho internacional de los derechos humanos (en adelante, DIDH) y el derecho internacional humanitario (en adelante, DIH) en la protecci&oacute;n de la dignidad de la persona humana no es objeto de duda alguna. Sin embargo, la aproximaci&oacute;n a dicha protecci&oacute;n desde estas dos ramas del derecho internacional p&uacute;blico es diferente, dando lugar a importantes divergencias entre una y otra, especialmente en lo que concierne a los mecanismos establecidos para garantizar su aplicaci&oacute;n. Los instrumentos convencionales del DIDH comprenden diversos mecanismos internacionales de control ante &oacute;rganos de protecci&oacute;n de los derechos humanos, mientras que el DIH cuenta con mecanismos m&aacute;s limitados, con un nivel de implementaci&oacute;n casi inexistente<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>. Ante esta situaci&oacute;n, los mecanismos de control del DIDH parecen desempe&ntilde;ar un rol complementario como garantes de la implementaci&oacute;n del DIH. </p>      <p> En el marco de los sistemas regionales de derechos humanos, nos concentraremos en el &oacute;rgano judicial aut&oacute;nomo del Sistema Interamericano de Derechos Humanos (en adelante, Sistema Interamericano), la Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante, Corte Interamericana o Corte), que ha desarrollado una relaci&oacute;n de larga data entre el DIH y la aplicaci&oacute;n de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos (en adelante, Convenci&oacute;n Americana, Convenci&oacute;n o CADH), sobre todo en el ejercicio de su funci&oacute;n contenciosa, poniendo en evidencia diferentes aproximaciones en la remisi&oacute;n a dicho derecho a lo largo de su jurisprudencia. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En las primeras sentencias de la Corte identificamos casos vinculados a situaciones de conflicto armado interno que, no obstante, omiten cualquier remisi&oacute;n expresa al DIH. En dichos casos s&oacute;lo el "lenguaje" del DIH es utilizado de manera m&aacute;s o menos discreta para presentar los actores del conflicto armado, as&iacute; como los hechos violatorios de los derechos reconocidos en la Convenci&oacute;n Americana en tal contexto. En esa medida, en dicha jurisprudencia, el DIH parece estar presente de manera impl&iacute;cita o "en clave"<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>. </p>      <p> Ser&aacute; reci&eacute;n en el a&ntilde;o 2000, con ocasi&oacute;n del caso <i>Las Palmeras vs. Colombia</i><sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>, que la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos (en adelante, Comisi&oacute;n Interamericana, Comisi&oacute;n o CIDH)<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup> confrontar&aacute; por primera vez a la Corte Interamericana con la posibilidad de usar el DIH en el ejercicio de sus competencias<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup>. Este caso marcar&aacute; el inicio de una serie de referencias expl&iacute;citas al DIH en la jurisprudencia contenciosa de la Corte Interamericana, en particular en casos que conciernen a cuatro Estados parte de la Convenci&oacute;n con una historia vinculada al conflicto armado interno, a saber, Colombia, El Salvador, Guatemala y Per&uacute;. La Corte postular&aacute; as&iacute; la diferencia entre "aplicar" e "interpretar" el DIH, precisando que si bien no es competente para aplicarlo, s&iacute; lo es para interpretar la Convenci&oacute;n Americana a la luz del mismo.</p>      <p> En el marco de dicha referencia expl&iacute;cita al DIH a partir del a&ntilde;o 2000, es posible identificar aun dos aproximaciones diferentes: una primera a partir de la cual la Corte utiliza el DIH como complemento del contenido y alcance de los derechos humanos y de las obligaciones generales de los Estados reconocidos en la Convenci&oacute;n, y una segunda en la que el DIH es verdaderamente integrado en el razonamiento de la Corte y en las consecuencias de la declaraci&oacute;n de la responsabilidad internacional del Estado, a tal punto que el rol de dicho derecho parece ir m&aacute;s all&aacute; de la simple interpretaci&oacute;n.</p>      <p> En cualquier caso, las referencias impl&iacute;citas y expl&iacute;citas al DIH no necesariamente responden a etapas de "preclusi&oacute;n" en la jurisprudencia de la Corte. Despu&eacute;s del a&ntilde;o 2000, cuando la Corte comenz&oacute; a referirse expl&iacute;citamente al DIH, y hasta hoy, existen sentencias de casos vinculados a conflictos armados que no han hecho ninguna menci&oacute;n expresa al DIH. Asimismo, a pesar de la jurisprudencia m&aacute;s audaz de la Corte, que parece ir m&aacute;s all&aacute; de la remisi&oacute;n al DIH en t&eacute;rminos de interpretaci&oacute;n, las referencias al DIH como complemento del contenido y alcance de los derechos humanos y las obligaciones estatales contin&uacute;an desarroll&aacute;ndose paralelamente. Por tanto, no hay una regla respecto a los criterios que determinan el uso del DIH por la Corte, aunque s&iacute; es claro que dicho uso constituye un hecho real y &ndash;nos parece&ndash; inevitable que, con el paso del tiempo, ha demostrado no tener punto de retorno<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup>. </p>      <p> En el presente art&iacute;culo nos enfocaremos en el an&aacute;lisis del uso expl&iacute;cito del DIH por la Corte Interamericana, a partir de la identificaci&oacute;n de los fundamentos que lo justifican (I) y del estudio de la evoluci&oacute;n de la remisi&oacute;n a dicho derecho en su jurisprudencia (II). </p>      <p><b> I. FUNDAMENTOS QUE JUSTIFICAN LA UTILIZACI&Oacute;N DEL DIH POR LA CORTE INTERAMERICANA EN LA APLICACI&Oacute;N DE LA CONVENCI&Oacute;N AMERICANA </b></p>      <p> En la medida que la Corte Interamericana es un &oacute;rgano de control del DIDH con competencias espec&iacute;ficas definidas en la Convenci&oacute;n Americana, el uso de normas ajenas al <i>corpus juris</i> interamericano, incluidas las del DIH, exige justificaciones m&aacute;s all&aacute; de la loable vocaci&oacute;n de promover una mayor protecci&oacute;n de los derechos humanos. Dado que la remisi&oacute;n al DIH es solamente pertinente en el marco de un conflicto armado, la Corte se ha confrontado a la necesidad de verificar que los hechos de los casos concernidos se desarrollan en tal contexto (1). Asimismo, el uso del DIH ha exigido la identificaci&oacute;n de los fundamentos que sustentan la competencia <i>rationae materiae</i> de la Corte para remitirse a un marco normativo ajeno al referido <i>corpus juris </i>interamericano, entendido en sentido estricto (2). </p>      <p><i>1. Fuentes que han permitido a la Corte Interamericana confirmar la existencia de un conflicto armado que justifique la remisi&oacute;n al DIH </i></p>      <p> La historia del continente americano da cuenta de diferentes situaciones de interrupci&oacute;n de la vida democr&aacute;tica en los Estados debido, <i>inter alia</i>, a la imposici&oacute;n de gobiernos dictatoriales o al estallido de conflictos armados. Estas situaciones han marcado el contexto de la regi&oacute;n incluso pese al establecimiento y funcionamiento del Sistema Interamericano<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup>. As&iacute;, la existencia de conflictos armados internos en algunos Estados parte de la Convenci&oacute;n ha sido un hecho hist&oacute;rico innegable.</p>      <p> Sin embargo, para la Corte, como &oacute;rgano jurisdiccional de derechos humanos, es imprescindible que la existencia de un conflicto armado interno como contexto de un caso sea un hecho debidamente probado<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup>. Para ello, en diferentes fuentes del expediente de los casos concernidos, la Corte Interamericana ha encontrado la respuesta no s&oacute;lo para confirmar la existencia de un conflicto armado interno, sino tambi&eacute;n para identificar si a nivel interno dicho conflicto fue regulado &uacute;nicamente por el art&iacute;culo 3 com&uacute;n a los cuatro Convenios de Ginebra de 1949 (en adelante, art&iacute;culo 3 com&uacute;n) o tambi&eacute;n por el Protocolo II adicional a los Convenios de Ginebra de 1949 relativo a la protecci&oacute;n de las v&iacute;ctimas de los conflictos armados sin car&aacute;cter internacional de 1977 (en adelante, PA II)<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup>. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>A. El reconocimiento de responsabilidad del Estado y la interpretaci&oacute;n de su silencio </i></p>      <p> En ciertos casos, el contexto de conflicto armado interno ha quedado establecido como hecho probado o no controvertido a partir del propio reconocimiento de responsabilidad del Estado, con independencia de que este haya reconocido la existencia del conflicto armado como tal<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup>. Al respecto, el art&iacute;culo 62 del Reglamento de la Corte (Reconocimiento)<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup> establece que si el Estado demandado comunica a la Corte "su aceptaci&oacute;n de los hechos o su allanamiento total o parcial a las pretensiones que constan en el sometimiento del caso o en el escrito de las presuntas v&iacute;ctimas o sus representantes, la Corte, o&iacute;do el parecer de los dem&aacute;s intervinientes en el proceso, resolver&aacute;, en el momento procesal oportuno, sobre su procedencia y sus efectos jur&iacute;dicos". De acuerdo con el art&iacute;culo 64 del mismo Reglamento (Prosecuci&oacute;n del examen del caso), aun en dicho supuesto de reconocimiento, "&#91;l&#93;a Corte, teniendo en cuenta las responsabilidades que le incumben de proteger los derechos humanos, podr&aacute; decidir que prosiga el examen del caso".</p>      <p>Por otro lado, seg&uacute;n el art&iacute;culo 41.3 del Reglamento de la Corte (Contestaci&oacute;n del Estado), esta puede considerar como aceptados "aquellos hechos que no hayan sido expresamente negados y las pretensiones que no hayan sido expresamente controvertidas", "sin que ello signifique que los tendr&aacute; por aceptados autom&aacute;ticamente en todos los casos en donde no existiere oposici&oacute;n de una parte al respecto, y sin que exista una valoraci&oacute;n de las circunstancias particulares del caso y del acervo probatorio existente". Seg&uacute;n la jurisprudencia de la Corte, el silencio del Estado demandado o su contestaci&oacute;n elusiva o ambigua "pueden interpretarse como aceptaci&oacute;n de los hechos del Informe de Fondo, mientras lo contrario no aparezca de los autos o no resulte de la convicci&oacute;n judicial"<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup>. </p>      <p> As&iacute;, en lo que concierne a Colombia, sobre la base de la interpretaci&oacute;n del silencio y del reconocimiento parcial de responsabilidad internacional del Estado en el an&aacute;lisis de las sentencias en los casos <i>Las Palmeras<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup>, Masacre de Mapirip&aacute;n<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup>, Masacres de Ituango<sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup>, Masacre de Santo Domingo<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup>, Comunidades Afrodescendientes Desplazadas de la Cuenca del R&iacute;o Cacarica (Operaci&oacute;n G&eacute;nesis)</i><sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup>, y <i>Rodr&iacute;guez Vera y otros (Desaparecidos del Palacio de Justicia)</i><sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup> es posible afirmar que la Corte ha asumido, sin la m&aacute;s m&iacute;nima duda, que un conflicto armado interno tiene lugar en dicho Estado, en el curso del cual se han desarrollado los hechos concernidos. De esta manera, la Corte se ha referido al origen y a la evoluci&oacute;n del conflicto armado en Colombia, poniendo en evidencia los diferentes actores estatales y no estatales de las hostilidades.</p>      <p> Por otro lado, en lo que ata&ntilde;e al r&eacute;gimen aplicable al conflicto armado interno colombiano, la decisi&oacute;n C-225 del 18 de mayo de 1995 de la Corte Constitucional de Colombia sobre la constitucionalidad del PA II ha resultado de la mayor importancia. Seg&uacute;n esta decisi&oacute;n, citada por la Corte Interamericana en los casos colombianos, "los requisitos de aplicabilidad del art&iacute;culo 1.&ordm; &#91;del PA II&#93; son exigencias m&aacute;ximas que pueden ser renunciadas por los Estados, ya que el Protocolo II es un desarrollo y complemento del art&iacute;culo 3.&ordm; com&uacute;n". Sin embargo, en la medida que la Constituci&oacute;n colombiana establece claramente que en todo caso se respetar&aacute;n las reglas del DIH, la Corte Constitucional de Colombia ha concluido que "conforme al mandato constitucional, el &#91;DIH&#93;, incluyendo obviamente el Protocolo II, se aplica en Colombia en todo caso, sin que sea necesario estudiar si el enfrentamiento alcanza los niveles de intensidad exigidos por el &#91;referido&#93; art&iacute;culo 1.&ordm;"<sup><a name="nu19"></a><a href="#num19">19</a></sup>. </p>      <p><i>B. Los informes de las Comisiones de la Verdad</i><sup><a name="nu20"></a><a href="#num20">20</a></sup></p>      <p> La Corte Interamericana ha declarado abiertamente que otorga "especial valor a los informes de Comisiones de la Verdad o de Esclarecimiento Hist&oacute;rico como pruebas relevantes en la determinaci&oacute;n de los hechos y de la responsabilidad internacional de los Estados en diversos casos que han sido sometidos a su jurisdicci&oacute;n"<sup><a name="nu21"></a><a href="#num21">21</a></sup>. No obstante ello, en jurisprudencia reciente, la Corte se ha permitido precisar que el establecimiento de un contexto, con base en un informe de una Comisi&oacute;n de la Verdad, "no &#91;la&#93; exime &#91;...&#93; de realizar una valoraci&oacute;n del conjunto del acervo probatorio, de acuerdo con las reglas de la l&oacute;gica y con base en la experiencia, sin que deba sujetarse a reglas de prueba tasada"<sup><a name="nu22"></a><a href="#num22">22</a></sup>. </p>      <p> En lo que concierne a Guatemala, en los casos <i>B&aacute;maca Vel&aacute;squez<sup><a name="nu23"></a><a href="#num23">23</a></sup>, Masacre de las Dos Erres<sup><a name="nu24"></a><a href="#num24">24</a></sup>y Gudiel &Aacute;lvarez y otros (Diario Militar)</i><sup><a name="nu25"></a><a href="#num25">25</a></sup>, adem&aacute;s del reconocimiento de responsabilidad del Estado para la confirmaci&oacute;n del contexto de conflicto armado, la Corte ha realizado un reenv&iacute;o a los informes de las dos Comisiones de la Verdad instituidas en el pa&iacute;s en el escenario postconflicto armado, a saber, el Informe "Guatemala Memoria del Silencio"<sup><a name="nu26"></a><a href="#num26">26</a></sup>,de la Comisi&oacute;n para el Esclarecimiento Hist&oacute;rico de las Violaciones a los Derechos Humanos y los Hechos de Violencia que han causado sufrimientos a la Poblaci&oacute;n Guatemalteca (en adelante, Comisi&oacute;n para el Esclarecimiento Hist&oacute;rico), y el Informe "Guatemala: Nunca M&aacute;s", del Proyecto Interdiocesano de Recuperaci&oacute;n de la Memoria Hist&oacute;rica<sup><a name="nu27"></a><a href="#num27">27</a></sup>. A partir de esos dos informes, en los casos guatemaltecos concernidos, ha quedado probado que entre 1962 y 1996 hubo un conflicto armado interno que enfrent&oacute; a grupos alzados en armas con las fuerzas armadas del Estado. </p>      <p> De acuerdo al Informe de la Comisi&oacute;n para el Esclarecimiento Hist&oacute;rico, aunque el PA II haya sido ratificado por Guatemala "en un momento bastante tard&iacute;o del enfrentamiento armado", y pese al hecho de que "el Gobierno siempre ha&#91;ya&#93; negado su aplicabilidad", aquel fue considerado "como parte de su marco jur&iacute;dico, debido a que buena parte de las reglas contenidas en dicho Protocolo Adicional forman parte del derecho consuetudinario internacional"<sup><a name="nu28"></a><a href="#num28">28</a></sup>. As&iacute;, la Comisi&oacute;n para el Esclarecimiento Hist&oacute;rico concluy&oacute; que las disposiciones del PA II "deb&#91;&iacute;an&#93; ser considerad&#91;a&#93;s como un marco de referencia v&aacute;lido y relevante"<sup><a name="nu29"></a><a href="#num29">29</a></sup>. </p>      <p> Respecto a El Salvador, en las sentencias de los casos <i>Hermanas Serrano Cruz<sup><a name="nu30"></a><a href="#num30">30</a></sup>, Contreras y otros<sup><a name="nu31"></a><a href="#num31">31</a></sup>, Masacres de El Mozote y lugares aleda&ntilde;os</i><sup><a name="nu32"></a><a href="#num32">32</a></sup> y <i>Rochac Hern&aacute;ndez y otros</i><sup><a name="nu33"></a><a href="#num33">33</a></sup>, adem&aacute;s del reconocimiento de responsabilidad internacional del Estado, la Corte ha considerado el informe de una Comisi&oacute;n de la Verdad para fundamentar la existencia de un conflicto armado en el pa&iacute;s. En el caso salvadore&ntilde;o se trata del Informe de la Comisi&oacute;n de la Verdad para El Salvador, titulado "De la locura a la esperanza, La guerra de 12 a&ntilde;os en El Salvador"<sup><a name="nu34"></a><a href="#num34">34</a></sup>, le&iacute;do conjuntamente con los Acuerdos de Paz de El Salvador firmados con el auspicio de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas (ONU)<sup><a name="nu35"></a><a href="#num35">35</a></sup>. En ese marco, ha quedado probado que desde 1980 y hasta 1991 El Salvador atraves&oacute; un conflicto armado interno que enfrent&oacute; al Frente Farabundo Mart&iacute; para la Liberaci&oacute;n Nacional (FMLN) y a las fuerzas armadas del Estado.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El Informe de la Comisi&oacute;n de la Verdad para El Salvador confirm&oacute; que el conflicto armado salvadore&ntilde;o "llen&oacute; los requisitos" exigidos para la aplicaci&oacute;n del art&iacute;culo 3 com&uacute;n y el PA II, y que en esa medida dichas disposiciones eran "jur&iacute;dicamente vinculantes tanto para el gobierno como para las fuerzas insurgentes". A modo de precisi&oacute;n, la Comisi&oacute;n de la Verdad para El Salvador se&ntilde;al&oacute; que el FMLN "sostuvo oficialmente que ten&iacute;a determinados territorios bajo su control y efectivamente ejerci&oacute; ese control", justificando as&iacute; la pertinencia del PA II como "derecho aplicable" para el an&aacute;lisis que la Comisi&oacute;n realiz&oacute; en su informe<sup><a name="nu36"></a><a href="#num36">36</a></sup>. </p>      <p> En cuanto a Per&uacute;, las sentencias en los casos <i>De La Cruz Flores<sup><a name="nu37"></a><a href="#num37">37</a></sup>, Osorio Rivera y familiares<sup><a name="nu38"></a><a href="#num38">38</a></sup>, J.<sup><a name="nu39"></a><a href="#num39">39</a></sup>, Espinoza Gonz&aacute;les<sup><a name="nu40"></a><a href="#num40">40</a></sup> y Cruz S&aacute;nchez y otros</i><sup><a name="nu41"></a><a href="#num41">41</a></sup> se han remitido principalmente al Informe de la Comisi&oacute;n de la Verdad y Reconciliaci&oacute;n (en adelante, CVR)<sup><a name="nu42"></a><a href="#num42">42</a></sup> y a los casos precedentes referidos a Per&uacute;, en tanto que elementos de prueba de la existencia de un conflicto armado interno en el pa&iacute;s. De acuerdo con la Corte, dicho informe "es un referente importante, pues brinda una visi&oacute;n integral del conflicto armado en el Per&uacute;"<sup><a name="nu43"></a><a href="#num43">43</a></sup>. De esta manera, citando el Informe de la CVR, la Corte ha confirmado que desde el inicio de la d&eacute;cada de 1980 y hasta el final del a&ntilde;o 2000, Per&uacute; vivi&oacute; un conflicto armado entre, de un lado, los agentes de la polic&iacute;a y las fuerzas armadas, y del otro, los grupos alzados en armas "Sendero Luminoso" y "Movimiento Revolucionario T&uacute;pac Amaru".</p>      <p> Igualmente, el Informe de la CVR ofreci&oacute; algunas referencias respecto al r&eacute;gimen del DIH aplicable al conflicto armado interno que tuvo lugar en el pa&iacute;s durante dos d&eacute;cadas. La CVR declar&oacute; que los hechos examinados en su informe solamente se explicaban "por la existencia de un conflicto armado interno regido sin duda alguna por el art&iacute;culo 3 com&uacute;n"<sup><a name="nu44"></a><a href="#num44">44</a></sup>. Si bien la CVR indic&oacute; expresamente que no era el &oacute;rgano que deb&iacute;a decidir si el conflicto armado peruano cumpl&iacute;a los requisitos exigidos para la aplicaci&oacute;n del PA II, concluy&oacute; que el art&iacute;culo 3 com&uacute;n constitu&iacute;a "el marco normativo adecuado para la determinaci&oacute;n del n&uacute;cleo inderogable de derechos vigentes", aunque ello no constituyera "en modo alguno obst&aacute;culo para aplicar las disposiciones del Protocolo II, en lo que resulte compatible y pertinente"<sup><a name="nu45"></a><a href="#num45">45</a></sup>. </p>      <p> Por todo lo expuesto, es claro que en los casos en los que la Corte Interamericana ha hecho referencia expl&iacute;cita al DIH, la existencia de un conflicto armado, presupuesto esencial para la remisi&oacute;n a dicho cuerpo normativo, no ha sido determinada directamente por la Corte. Para establecer como hecho probado dicho contexto, la Corte se ha basado en el reconocimiento de responsabilidad internacional del Estado, la interpretaci&oacute;n del silencio del mismo y los informes de Comisiones de la Verdad. Tales fuentes tambi&eacute;n han permitido que la Corte conozca el r&eacute;gimen del DIH aplicado al an&aacute;lisis del conflicto armado interno concernido y que, en esa medida, haga reenv&iacute;o indistinto a las normas del art&iacute;culo 3 com&uacute;n y del PA II en sus consideraciones. </p>      <p><i>2. Fuentes que han permitido a la Corte Interamericana sustentarla competencia </i>rationae materiae<i> que justifique la remisi&oacute;n al DIH </i></p>      <p> Ni el pre&aacute;mbulo ni los diferentes art&iacute;culos de la Convenci&oacute;n Americana hacen referencia expl&iacute;cita al DIH. Sin embargo, existen ciertos art&iacute;culos en el texto de la Convenci&oacute;n cuya interpretaci&oacute;n ha dado a la Corte elementos para sustentar la pertinencia del reenv&iacute;o al DIH en su jurisprudencia. Adicionalmente, puesta en cuesti&oacute;n por los Estados sobre su competencia <i>rationae materiae</i> para utilizar el DIH, la Corte Interamericana se ha valido tambi&eacute;n de referencias extraconvencionales para justificar la lectura convencional a la luz de dicha rama del derecho. </p>      <p><i>A. Las referencias convencionales para fundamentar la remisi&oacute;n al DIH </i></p>      <p> En cuanto a las referencias convencionales que han permitido sustentar el uso del DIH, cabe destacar tres normas espec&iacute;ficas de la Convenci&oacute;n Americana, a saber, los art&iacute;culos 27, 29 y 64.</p>      <p> De conformidad con el art&iacute;culo 29 de la Convenci&oacute;n, sobre "Normas de Interpretaci&oacute;n", y el art&iacute;culo 64, que regula la competencia consultiva de la Corte, esta ha establecido que la Convenci&oacute;n puede ser interpretada en relaci&oacute;n con otros instrumentos internacionales<sup><a name="nu46"></a><a href="#num46">46</a></sup>. La Corte ha se&ntilde;alado que cuando un Estado es parte de la Convenci&oacute;n y ha aceptado su competencia contenciosa, ella puede examinar la compatibilidad de la conducta de dicho Estado o de una norma del derecho interno con las obligaciones y derechos contenidos en dicha Convenci&oacute;n, interpretada a la luz de otros tratados<sup><a name="nu47"></a><a href="#num47">47</a></sup>. A partir de ello, la Corte ha declarado que existe "equivalencia" entre el contenido del art&iacute;culo 3 com&uacute;n y el de las disposiciones de la Convenci&oacute;n y de otros instrumentos internacionales sobre derechos humanos inderogables, y que "las disposiciones relevantes de los Convenios de Ginebra pueden ser tomad&#91;a&#93;s en cuenta como elementos de interpretaci&oacute;n de la propia Convenci&oacute;n Americana". Esta precisi&oacute;n ha constituido el punto de partida para que la Corte remarque la diferencia conceptual entre "aplicaci&oacute;n" e "interpretaci&oacute;n", destacando que pese a que no es competente para aplicar el DIH en sus casos, s&iacute; lo es para utilizarlo como instrumento de interpretaci&oacute;n de la Convenci&oacute;n Americana<sup><a name="nu48"></a><a href="#num48">48</a></sup>. </p>      <p> De esta manera, sobre la base de la jurisprudencia de su primera opini&oacute;n consultiva de 1982<sup><a name="nu49"></a><a href="#num49">49</a></sup>, la Corte se ha reservado "<i>un droit de regard</i>"<sup><a name="nu50"></a><a href="#num50">50</a></sup> sobre el respeto de las obligaciones del DIH por un Estado parte de la Convenci&oacute;n, aun cuando no pueda, en principio, derivar consecuencias jur&iacute;dicas de ello. La Corte ha precisado as&iacute; que si bien "carece de competencia para declarar que un Estado es internacionalmente responsable por la violaci&oacute;n de tratados internacionales que no le atribuyen dicha competencia, &#91;...&#93; puede observar que ciertos actos u omisiones que violan los derechos humanos de acuerdo con los tratados que le compete aplicar infringen tambi&eacute;n otros instrumentos internacionales de protecci&oacute;n de la persona humana, como los Convenios de Ginebra de 1949 y, en particular, el art&iacute;culo 3 com&uacute;n"<sup><a name="nu51"></a><a href="#num51">51</a></sup>. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Por otro lado, en lo que ata&ntilde;e al art&iacute;culo 27, sobre "Suspensi&oacute;n de Garant&iacute;as", si bien la Corte no se ha referido al mismo en todos los casos vinculados a situaciones de conflicto armado interno, entre otras cosas, por no haber sido cuestionada una alegada suspensi&oacute;n de garant&iacute;as, ello no representa un obst&aacute;culo para destacar su relevancia como fuente convencional que justifica la remisi&oacute;n al DIH en la jurisprudencia de la Corte. En cualquier caso, su importancia radica en el hecho de ser el &uacute;nico art&iacute;culo de la Convenci&oacute;n Americana que menciona a "la guerra" como marco de aplicaci&oacute;n del tratado.</p>      <p> Sobre el particular, la Corte ha se&ntilde;alado que si bien "el Estado tiene el derecho y la obligaci&oacute;n de garantizar su seguridad y mantener el orden p&uacute;blico, su poder no es ilimitado, pues tiene el deber, en todo momento, de aplicar procedimientos conformes a derecho y respetuosos de los derechos fundamentales a todo individuo que se encuentre bajo su jurisdicci&oacute;n"<sup><a name="nu52"></a><a href="#num52">52</a></sup>. As&iacute;, de acuerdo con la Corte, "el art&iacute;culo 27.1 de la Convenci&oacute;n permite la suspensi&oacute;n de las obligaciones que establece, 'en la medida y por el tiempo estrictamente limitados a las exigencias de la situaci&oacute;n' de que se trate. Las disposiciones que se adopten no deben violar otras obligaciones internacionales del Estado Parte, ni deben entra&ntilde;ar discriminaci&oacute;n alguna &#91;...&#93;<sup><a name="nu53"></a><a href="#num53">53</a></sup>. Ello implica entonces, que tal prerrogativa debe ser ejercida e interpretada, al tenor adem&aacute;s, de lo previsto en el art&iacute;culo 29.a) de la Convenci&oacute;n, como excepcional y en t&eacute;rminos restrictivos". Por su parte, el art&iacute;culo 27.2 precisa cu&aacute;les son los derechos de la Convenci&oacute;n constitutivos del n&uacute;cleo inderogable, es decir, no susceptibles de suspensi&oacute;n en caso de guerra, de peligro p&uacute;blico o de otra emergencia que amenace la independencia o seguridad de un Estado parte<sup><a name="nu54"></a><a href="#num54">54</a></sup>. Finalmente, el art&iacute;culo 27.3 establece el deber de los Estados de informar inmediatamente a los dem&aacute;s Estados parte de la Convenci&oacute;n, a trav&eacute;s del Secretario General de la Organizaci&oacute;n de los Estados Americanos (OEA), "de las disposiciones cuya aplicaci&oacute;n haya suspendido, de los motivos que hayan suscitado la suspensi&oacute;n y de la fecha en que haya dado por terminada tal suspensi&oacute;n". Concretamente, la Corte ha se&ntilde;alado que una situaci&oacute;n de conflicto armado no exonera al Estado de sus obligaciones de respetar y garantizar los derechos de las personas, reconocidas en el art&iacute;culo 1.1 de la Convenci&oacute;n, y que, por el contrario, lo obliga "a actuar en manera concordante con dichas obligaciones"<sup><a name="nu55"></a><a href="#num55">55</a></sup>. </p>      <p><i>B. Las referencias extraconvencionales para fundamentarla remisi&oacute;n al DIH</i></p>      <p> Pese a la posici&oacute;n sentada por la Corte Interamericana desde el a&ntilde;o 2000, los Estados han continuado oponiendo excepciones preliminares que cuestionan la competencia de aquella para remitirse al DIH. En sus consideraciones para dar respuesta a dichos Estados, la Corte ha a&ntilde;adido referencias extraconvencionales que complementan la justificaci&oacute;n para interpretar la Convenci&oacute;n Americana a la luz de una rama del derecho ajena al <i>corpus juris </i>interamericano. </p>      <p> La remisi&oacute;n al art&iacute;culo 29 de la Convenci&oacute;n ha sido complementada con la referencia a las reglas generales de interpretaci&oacute;n de los tratados recogidas en la Convenci&oacute;n de Viena sobre el Derecho de los Tratados de 1969. As&iacute;, la Corte ha resaltado su competencia para interpretar la Convenci&oacute;n Americana a la luz de otros tratados internacionales recordando que para la interpretaci&oacute;n de un tratado "no s&oacute;lo se toman en cuenta los acuerdos e instrumentos formalmente relacionados con &eacute;ste" (art. 31.2 Convenci&oacute;n de Viena), "sino tambi&eacute;n el sistema dentro del cual se inscribe" (art. 31.3 Convenci&oacute;n de Viena). A partir de ello, la Corte ha indicado que "esta orientaci&oacute;n tiene particular importancia para el &#91;DIDH&#93;, que ha avanzado sustancialmente mediante la interpretaci&oacute;n evolutiva de los instrumentos internacionales de protecci&oacute;n". Seg&uacute;n la Corte, "&#91;e&#93;stos par&aacute;metros &#91;le&#93; permiten &#91;...&#93; utilizar las normas del &#91;DIH&#93;, ratificadas por el Estado demandado, para dar contenido y alcance a las normas de la Convenci&oacute;n Americana"<sup><a name="nu56"></a><a href="#num56">56</a></sup>. </p>      <p> Asimismo, no s&oacute;lo sobre la base del art&iacute;culo 27 de la Convenci&oacute;n, sino tambi&eacute;n del art&iacute;culo 3 com&uacute;n, el pre&aacute;mbulo y el art&iacute;culo 4 PA II, y el art&iacute;culo 75 PA I, la Corte ha hecho referencia expresa a la complementariedad o convergencia entre el DIDH y el DIH y a la aplicabilidad del primero en tiempo de paz y durante un conflicto armado<sup><a name="nu57"></a><a href="#num57">57</a></sup>. Seg&uacute;n la Corte, la especificidad del DIH no impide la convergencia y la aplicaci&oacute;n de las normas del DIDH consagradas en la Convenci&oacute;n Americana y en otros tratados internacionales, reiterando as&iacute; que el DIDH permanece en vigor durante un conflicto armado<sup><a name="nu58"></a><a href="#num58">58</a></sup>. De esta manera, la Corte ha se&ntilde;alado que un Estado "no puede cuestionar la plena vigencia de los derechos humanos consagrados en la Convenci&oacute;n Americana, con fundamento en la existencia de un conflicto armado de car&aacute;cter no internacional"<sup><a name="nu59"></a><a href="#num59">59</a></sup>. </p>      <p> Al respecto, la Corte ha precisado que al utilizar el DIH como norma de interpretaci&oacute;n complementaria a la normativa convencional "no est&aacute; asumiendo una jerarquizaci&oacute;n entre &oacute;rdenes normativos, pues no est&aacute; en duda la aplicabilidad y relevancia del DIH en situaciones de conflicto armado"<sup><a name="nu60"></a><a href="#num60">60</a></sup>. La Corte tambi&eacute;n ha resaltado que dicha interpretaci&oacute;n complementaria s&oacute;lo implica que "puede observar las regulaciones del DIH, en tanto normativa concreta en la materia, para dar aplicaci&oacute;n m&aacute;s espec&iacute;fica a la normativa convencional en la definici&oacute;n de los alcances de las obligaciones estatales"<sup><a name="nu61"></a><a href="#num61">61</a></sup>. En ese sentido, la Corte ha reforzado el principio de la <i>lex specialis</i> afirmando que el DIH est&aacute; mejor adaptado a los conflictos armados que el DIDH. </p>      <p> A mayor abundamiento, la Corte ha completado su razonamiento refiri&eacute;ndose a la jurisprudencia de tribunales nacionales y a la legislaci&oacute;n interna en materia de DIH. En un caso respecto del Estado de Colombia, la Corte declar&oacute;, remiti&eacute;ndose al art&iacute;culo 29.b de la Convenci&oacute;n Americana, que las normas del DIH pertinentes para el an&aacute;lisis del caso (el art&iacute;culo 3 com&uacute;n y el PA II) estaban en vigor en Colombia al momento de los hechos<sup><a name="nu62"></a><a href="#num62">62</a></sup>. Adem&aacute;s, la Corte se&ntilde;al&oacute; que, en la emblem&aacute;tica decisi&oacute;n de la Corte Constitucional de Colombia C-225 de 1995<sup><a name="nu63"></a><a href="#num63">63</a></sup>, esas normas del DIH hab&iacute;an sido declaradas como "normas de <i>jus cogens</i>, que forman parte del 'bloque de constitucionalidad' colombiano y que son obligatorias" para el Estado y para todos los actores armados &ndash;estatales o no estatales&ndash; que participen en el conflicto armado. En consecuencia, la Corte reafirm&oacute; que las personas protegidas por el r&eacute;gimen del DIH "no pierden por ello los derechos o facultades que ya tengan conforme a la legislaci&oacute;n del Estado bajo cuya jurisdicci&oacute;n se encuentran"<sup><a name="nu64"></a><a href="#num64">64</a></sup></p>      <p> Adem&aacute;s, en la l&iacute;nea de lo expuesto previamente, la Corte ha tenido la ocasi&oacute;n de complementar el argumento sobre su competencia para utilizar el DIH remiti&eacute;ndose a los ya citados informes de las Comisiones de la Verdad (<i>supra </i>I.1.B). De esta manera, la Corte Interamericana ha hecho referencia a las afirmaciones de dichos informes sobre la pertinencia de la interpretaci&oacute;n conjunta del DIDH y el DIH frente a un contexto de conflicto armado interno<sup><a name="nu65"></a><a href="#num65">65</a></sup>. </p>      <p> Por tanto, constatamos que la Corte Interamericana, como &oacute;rgano de control de derechos humanos, no ha recibido una habilitaci&oacute;n expresa de la Convenci&oacute;n Americana para utilizar el DIH en el marco de su competencia contenciosa. Sin embargo, una interpretaci&oacute;n audaz de la misma y la remisi&oacute;n a fuentes extraconvencionales le han permitido justificar la posibilidad de interpretar dicha Convenci&oacute;n a la luz de otros tratados, destacando en este caso los de DIH. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b> II. LA EVOLUCI&Oacute;N DE LAS REFERENCIAS EXPL&Iacute;CITAS AL DIH EN LA JURISPRUDENCIA DE LA CORTE INTERAMERICANA </b></p>      <p> El reenv&iacute;o expl&iacute;cito a las normas del DIH realizado por la Corte no tiene las mismas caracter&iacute;sticas a lo largo de su jurisprudencia. De una parte, hemos identificado una aproximaci&oacute;n consistente en reforzar el contenido y alcances de los derechos humanos y de las obligaciones del Estado reconocidos en la Convenci&oacute;n, a partir de interpretaciones a la luz del DIH (1). De otra parte, una aproximaci&oacute;n que parece ir m&aacute;s all&aacute; de la simple interpretaci&oacute;n de la Convenci&oacute;n a la luz del DIH, puesta en evidencia a trav&eacute;s de la utilizaci&oacute;n y declaraci&oacute;n de violaci&oacute;n de los principios b&aacute;sicos del DIH en el an&aacute;lisis de los hechos, y mediante la orden de medidas de reparaci&oacute;n orientadas a la implementaci&oacute;n del DIH (2). </p>      <p><i>1.El DIH como complemento del contenido y alcance de los derechos y obligaciones reconocidos en la Convenci&oacute;n Americana </i></p>      <p> En el an&aacute;lisis de fondo de los casos vinculados a conflictos armados internos, la Corte ha examinado violaciones de derechos humanos y el incumplimiento de obligaciones estatales reconocidos en la Convenci&oacute;n Americana en relaci&oacute;n a normas de DIH. As&iacute;, la Corte ha complementado el contenido y alcance del derecho a la vida, del derecho a la integridad de la persona, del derecho a la libertad de la persona, del principio de legalidad, de los derechos del ni&ntilde;o, del derecho a la propiedad privada, y del derecho de circulaci&oacute;n y de residencia. Esta nueva interpretaci&oacute;n a la luz del DIH ha generado una "relectura" de las respectivas obligaciones generales de los Estados parte de la Convenci&oacute;n en el marco de un conflicto armado. </p>      <p><i>A. Los derechos humanos convencionales a la luz del DIH </i></p>      <p> Respecto al derecho a la vida (art. 4 CADH), citando a la Corte Internacional de Justicia y al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (en adelante, TEDH)<sup><a name="nu66"></a><a href="#num66">66</a></sup>,la Corte ha notado que el DIH no desplaza la aplicabilidad de dicho art&iacute;culo, "sino que nutre la interpretaci&oacute;n de la cl&aacute;usula convencional que proh&iacute;be la privaci&oacute;n arbitraria de la vida" frente a hechos sucedidos en el marco y con ocasi&oacute;n de un conflicto armado (<i>Cruz S&aacute;nchez y otros</i> &sect; 272). Asimismo, y en complemento con el derecho a la integridad de la persona (art. 5 CADH), la Corte ha recordado, como lo indica el art&iacute;culo 3 com&uacute;n, que un Estado enfrentado a un conflicto armado interno "debe brindar a las personas que no participen directamente en las hostilidades o que hayan quedado fuera de combate por cualquier raz&oacute;n, un trato humano y sin distinci&oacute;n alguna de &iacute;ndole desfavorable", porque el DIH "proh&iacute;be en cualquier tiempo y lugar los atentados a la vida y a la integridad personal" (<i>B&aacute;maca Vel&aacute;squez </i>&sect; 207).</p>      <p> En los casos de masacres, en la determinaci&oacute;n de la responsabilidad internacional del Estado, la Corte ha indicado que no puede obviar la existencia de deberes estatales generales y especiales de protecci&oacute;n de la "poblaci&oacute;n civil", derivados del art&iacute;culo 3 com&uacute;n y los art&iacute;culos 4 (Garant&iacute;as fundamentales) y 13 (Protecci&oacute;n de la poblaci&oacute;n civil) PA II, que implican obligaciones pasivas (no matar, no violar la integridad f&iacute;sica, etc.), as&iacute; como positivas consistentes en impedir que terceros perpetren violaciones contra dichas personas (<i>Masacre de Mapirip&aacute;n </i>&sect; 114; <i>Masacre de El Mozote </i>&sect;&sect; 148, 153 y 155).</p>      <p> Adicionalmente, la Corte ha recordado la prohibici&oacute;n absoluta e inderogable de la tortura y las penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes "a&uacute;n en las circunstancias m&aacute;s dif&iacute;ciles, tales como guerra, amenaza de guerra, lucha contra el terrorismo y cualesquiera otros delitos, estado de sitio o de emergencia, conmoci&oacute;n o conflicto interior, suspensi&oacute;n de garant&iacute;as constitucionales, inestabilidad pol&iacute;tica interna u otras emergencias o calamidades p&uacute;blicas". Al respecto, la Corte se ha referido al art&iacute;culo 3 com&uacute;n, al CG III (arts. 49, 52, 87, 89 y 97), al CG IV (arts. 40, 51, 95, 96, 100 y 119), al PA I (art. 75(2)(a)(II)) y al PA II (art. 4(2)(a)) (<i>J.</i> &sect; 304, <i>Espinoza Gonzales</i> &sect; 141). Igualmente, citando la Norma 117 del DIH Consuetudinario, sistematizado por el Comit&eacute; Internacional de la Cruz Roja (CICR)<sup><a name="nu67"></a><a href="#num67">67</a></sup>, la Corte ha establecido que la privaci&oacute;n de la verdad a los familiares de v&iacute;ctimas de desaparici&oacute;n forzada en el contexto de un conflicto armado interno, el ocultamiento de informaci&oacute;n del Estado en el curso de procesos de transici&oacute;n que siguen a la firma de acuerdos de paz que ponen fin a un conflicto, as&iacute; como la impunidad en las respectivas investigaciones, constituyen una violaci&oacute;n del derecho a conocer la verdad de los familiares de las v&iacute;ctimas en violaci&oacute;n de la integridad personal (<i>Diario Militar </i>&sect;&sect; 295-302).</p>      <p> El derecho a la libertad de la persona (art. 7 CADH) ha sido analizado a la luz del DIH en lo que concierne a la privaci&oacute;n de la libertad como uno de los elementos concurrentes y constitutivos de la desaparici&oacute;n forzada (<i>Osorio Rivera y familiares</i> &sect; 113). Al respecto, la Corte se ha remitido a la Norma 99 del DIH Consuetudinario, seg&uacute;n la cual "&#91;q&#93;ueda prohibida la privaci&oacute;n arbitraria de la libertad". En consecuencia, la Corte ha se&ntilde;alado que conforme a las obligaciones que impone el derecho internacional, sobre todo el art&iacute;culo 27.1 de la Convenci&oacute;n, la prohibici&oacute;n de detenci&oacute;n o encarcelamiento arbitrario no es susceptible de suspensi&oacute;n durante un conflicto armado no internacional (<i>Osorio Rivera y familiares</i> &sect; 120) y es aplicable inclusive en los casos en que se practique la detenci&oacute;n por razones de seguridad p&uacute;blica (<i>Desaparecidos del Palacio de Justicia </i>&sect; 402). Adicionalmente, aunque sin referirse de manera expresa al art&iacute;culo 7 de la Convenci&oacute;n, la Corte ha recordado que la toma de rehenes se encuentra prohibida "en cualquier tiempo y lugar", de acuerdo a lo se&ntilde;alado por el art&iacute;culo 3 com&uacute;n y la Norma 96 del DIH Consuetudinario (<i>Cruz S&aacute;nchez y otros </i>&sect; 269).</p>      <p> Sobre el principio de legalidad y de retroactividad (art. 9 CADH), la Corte se ha pronunciado de manera espec&iacute;fica sobre la "penalizaci&oacute;n del acto m&eacute;dico" en el marco de un conflicto armado (<i>De La Cruz Flores</i> &sect;&sect; 90-93). Citando los art&iacute;culos 16 PA i, 10 PA II y 18 CG i, la Corte consider&oacute; que el Estado cometi&oacute; una violaci&oacute;n del principio de legalidad, entre otras cosas, por haber penalizado el acto m&eacute;dico realizado por la v&iacute;ctima del caso que, seg&uacute;n la Corte, "no s&oacute;lo es un acto esencialmente l&iacute;cito, sino que es un deber de&#91;l&#93; m&eacute;dico". La Corte tambi&eacute;n consider&oacute; que el Estado hab&iacute;a violado dicho principio "por imponer a los m&eacute;dicos la obligaci&oacute;n de denunciar posibles conductas delictivas de sus pacientes con base en la informaci&oacute;n que obtengan en el ejercicio de su profesi&oacute;n" (<i>De La Cruz Flores </i>&sect; 102). </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Respecto a los derechos del ni&ntilde;o (art. 19 CADH), la Corte ha establecido que el DIH "salvaguarda de forma general a las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os como parte de la poblaci&oacute;n civil, esto es, de las personas que no participan activamente en las hostilidades, quienes deben recibir un trato humano y no ser objeto de ataque" (<i>Rochac Hern&aacute;ndez y otros</i> &sect; 110). En ese sentido, ha se&ntilde;alado que el contenido y el alcance de estos derechos en el contexto de conflictos armados no internacionales deben ser especificados teniendo en cuenta las disposiciones pertinentes de la Convenci&oacute;n sobre los Derechos del Ni&ntilde;o y del PA II, especialmente el art&iacute;culo 4.3 de este, seg&uacute;n el cual los ni&ntilde;os deben recibir "los cuidados y la ayuda que necesiten" y, en particular, todas las medidas apropiadas para "preservar la unidad familiar y facilitar la b&uacute;squeda, identificaci&oacute;n y reunificaci&oacute;n &#91;...&#93; de las familias dispersas a causa de un conflicto armado y, en particular, de los ni&ntilde;os no acompa&ntilde;ados y separados" (<i>Masacre de Mapirip&aacute;n</i> &sect; 153, <i>Masacre de las Dos Erres </i>&sect; 191, <i>Contreras y otros</i> &sect;&sect; 86 y 107, <i>Masacre de Santo Domingo</i> &sect;&sect; 238-239, <i>Rochac Hern&aacute;ndez y otros </i>&sect; 110). </p>      <p> Teniendo en cuenta el art&iacute;culo 38.4 de la Convenci&oacute;n sobre los Derechos del Ni&ntilde;o, la Corte ha declarado que los ni&ntilde;os, durante un conflicto armado, "se encuentran en una situaci&oacute;n de mayor vulnerabilidad y riesgo de ver afectados sus derechos" (<i>Contreras y otros</i> &sect; 108, <i>Masacres de El Mozote </i>&sect; 155, <i>Rochac Hern&aacute;ndez y otros</i> &sect; 110), provocando una "responsabilidad agravada" del Estado cuando estos son las v&iacute;ctimas del caso (<i>Masacre de Mapirip&aacute;n </i>&sect;&sect; 155-156, <i>Masacres de Ituango </i>&sect; 246).</p>      <p> De otra parte, citando jurisprudencia precedente de un caso donde la referencia al DIH fue impl&iacute;cita<sup><a name="nu68"></a><a href="#num68">68</a></sup>, la Corte se ha pronunciado sobre las violaciones de los derechos de las mujeres y ni&ntilde;as en el contexto de un conflicto armado. En ese sentido ha recordado que diversos &oacute;rganos internacionales han reconocido que "durante los conflictos armados las mujeres y ni&ntilde;as enfrentan situaciones espec&iacute;ficas de afectaci&oacute;n a sus derechos humanos, como lo son los actos de violencia sexual, la cual en muchas ocasiones es utilizada como un medio simb&oacute;lico para humillar a la parte contraria o como un medio de castigo y represi&oacute;n"<sup><a name="nu69"></a><a href="#num69">69</a></sup>. Seg&uacute;n la Corte, "&#91;l&#93;a utilizaci&oacute;n del poder estatal para violar los derechos de las mujeres en un conflicto interno, adem&aacute;s de afectarles a ellas de forma directa, puede tener el objetivo de causar un efecto en la sociedad a trav&eacute;s de esas violaciones y dar un mensaje o lecci&oacute;n"<sup><a name="nu70"></a><a href="#num70">70</a></sup> (<i>Masacres de El Mozote </i>&sect; 165, <i>Espinoza Gonzales </i>&sect; 226).</p>      <p> En lo que concierne al derecho a la propiedad privada (art. 21 CADH), frente a actos de robo de ganado y la destrucci&oacute;n con fuego de casas y tiendas de caser&iacute;os pertenecientes a civiles, la Corte ha resaltado que los art&iacute;culos 13 (Protecci&oacute;n de la poblaci&oacute;n civil) y 14 (Protecci&oacute;n de los bienes indispensables para la supervivencia de la poblaci&oacute;n civil) PA II proh&iacute;ben, respectivamente, "los actos o amenazas de violencia cuya finalidad principal sea aterrorizar a la poblaci&oacute;n civil", provocar un desplazamiento masivo de personas, as&iacute; como "atacar, destruir, sustraer o inutilizar con ese fin los bienes indispensables para la supervivencia de la poblaci&oacute;n civil" (<i>Masacres de Ituango </i>&sect; 180, <i>Masacres de El Mozote</i> &sect; 179). La Corte ha remarcado la "especial gravedad" de esas violaciones (<i>Masacres de Ituango</i> &sect; 182). Asimismo, ha interpretado el alcance del mismo derecho a la luz de las normas pertinentes del DIH Consuetudinario, en particular las normas 7, 8, 9 y 10, sobre la prohibici&oacute;n de los ataques contra bienes de car&aacute;cter civil y la distinci&oacute;n entre estos &uacute;ltimos y los objetivos militares (<i>Masacre de Santo Domingo</i> &sect;&sect; 270-271, <i>Operaci&oacute;n G&eacute;nesis </i>&sect; 349).</p>      <p> A mayor abundamiento, a prop&oacute;sito del pillaje cometido despu&eacute;s de una masacre, la Corte ha se&ntilde;alado que tal acto, en tanto que toma de un bien en un conflicto armado sin el consentimiento de su propietario, est&aacute; expresamente prohibido por el art&iacute;culo 4.2.g PA II y la Norma 52 del DIH Consuetudinario (<i>Masacre de Santo Domingo</i> &sect; 272). Igualmente, la Corte ha mencionado la Norma 133 del DIH Consuetudinario seg&uacute;n la cual "&#91;d&#93;eber&aacute;n respetarse los derechos de propiedad de las personas desplazadas" (<i>Masacre de Santo Domingo </i>&sect; 272, <i>Operaci&oacute;n G&eacute;nesis </i>&sect; 349).</p>      <p> En cuanto al derecho de circulaci&oacute;n y de residencia (art. 22 CADH), la Corte ha citado el art&iacute;culo 17 PA II que proh&iacute;be ordenar el desplazamiento de la poblaci&oacute;n civil "por razones relacionadas con el conflicto, a no ser que as&iacute; lo exijan la seguridad de las personas civiles o razones militares imperiosas". Seg&uacute;n dicho art&iacute;culo 17, en este &uacute;ltimo caso "se tomar&aacute;n todas las medidas posibles para que la poblaci&oacute;n civil sea acogida en condiciones satisfactorias de alojamiento, salubridad, higiene, seguridad y alimentaci&oacute;n" (<i>Masacre de Mapirip&aacute;n</i> &sect;&sect; 172-173, <i>Masacres de Ituango</i> &sect; 209, <i>Operaci&oacute;n G&eacute;nesis</i> &sect;222). As&iacute;, la Corte ha hecho referencia a una "vulnerabilidad acentuada" en el caso de personas desplazadas (<i>Masacres de Ituango</i> &sect;&sect; 125.106 y 212). Adem&aacute;s, ha considerado que los <i>Principios Rectores de los Desplazamientos Internos</i>, elaborados por el Representante del Secretario General de la ONU para las Personas Desplazadas<sup><a name="nu71"></a><a href="#num71">71</a></sup>, son particularmente pertinentes para definir el contenido y alcance del art&iacute;culo 22 de la Convenci&oacute;n Americana, ya que se fundan en normas del DIDH y del DIH (<i>Masacre de Mapirip&aacute;n</i> &sect; 171, <i>Masacre de Ituango </i>&sect; 209, <i>Masacre de Santo Domingo </i>&sect; 256, <i>Operaci&oacute;n G&eacute;nesis </i>&sect;&sect; 222 y 349). </p>      <p><i>B. Las obligaciones convencionales del Estado a la luz del DIH </i></p>      <p> Como ha quedado en evidencia, la Corte Interamericana ha "redefinido" las obligaciones generales de los Estados parte de la Convenci&oacute;n como consecuencia de la interpretaci&oacute;n, a la luz del DIH, de los derechos humanos reconocidos en aquella. Sin embargo, adicionalmente, la Corte ha dado ciertas precisiones espec&iacute;ficas referidas a dichas obligaciones generales de los Estados.</p>      <p> La obligaci&oacute;n de respetar y garantizar los derechos (art. 1.1 CADH) y la de adoptar medidas de derecho interno (art. 2 CADH) han sido objeto de desarrollos recientes, poniendo &eacute;nfasis en los l&iacute;mites a la posibilidad de concesi&oacute;n de amnist&iacute;as vinculadas a un conflicto armado interno, haciendo una interpretaci&oacute;n sistem&aacute;tica del art&iacute;culo 6.5 PA II y la Norma 159 del DIH Consuetudinario. La Corte ha se&ntilde;alado que, seg&uacute;n el DIH, en ocasiones, la emisi&oacute;n de leyes de amnist&iacute;a al cese de las hostilidades en un conflicto armado no internacional se justifica para posibilitar el retorno a la paz. Sin embargo, ha precisado que la concesi&oacute;n de amnist&iacute;as seg&uacute;n el art&iacute;culo 6.5 PA II no es absoluta, ya que existe tambi&eacute;n en DIH la obligaci&oacute;n estatal de investigar y de juzgar los cr&iacute;menes de guerra. As&iacute;, citando la Norma 159 del DIH Consuetudinario, la Corte ha resaltado que a pesar que "&#91;c&#93;uando hayan cesado las hostilidades, las autoridades en el poder se esforzar&aacute;n por conceder la amnist&iacute;a m&aacute;s amplia posible a quienes hayan participado en un conflicto armado no internacional o a las personas privadas de libertad por razones relacionadas con el conflicto armado", existe la excepci&oacute;n para el caso de las personas sospechosas, acusadas o condenadas por cr&iacute;menes de guerra o cr&iacute;menes de lesa humanidad, tal como dichas categor&iacute;as han sido definidas en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Conforme al razonamiento de la Corte, dichas personas no podr&aacute;n estar cubiertas por una amnist&iacute;a (<i>Masacres de El Mozote </i>&sect;&sect; 285-286).</p>      <p> Respecto a la obligaci&oacute;n de investigar, juzgar y en su caso sancionar a los responsables de violaciones de derechos humanos (art. 1.1, en relaci&oacute;n con los arts. 8 y 25 CADH), la Corte ha remarcado que el hecho de que la muerte de las v&iacute;ctimas se haya producido en el marco de un conflicto armado no internacional, no exime al Estado "de su obligaci&oacute;n de iniciar una investigaci&oacute;n, &#91;...&#93; aunque la Corte podr&aacute; tener en cuenta circunstancias o limitaciones espec&iacute;ficas determinadas por la propia situaci&oacute;n de conflicto al evaluar el cumplimiento por parte del Estado de sus obligaciones estatales" (<i>Cruz S&aacute;nchez y otros</i> &sect; 350). Sobre el particular, la Corte ha sostenido que, "en el manejo de la escena de los hechos y el tratamiento de los cad&aacute;veres, deben realizarse las diligencias m&iacute;nimas e indispensables para la conservaci&oacute;n de los elementos de prueba y evidencias que puedan contribuir al &eacute;xito de la investigaci&oacute;n". As&iacute;, a partir de los art&iacute;culos 17, 20, 120 y 130 de los cuatro Convenios de Ginebra, respectivamente, el art&iacute;culo 8 PA II y las Normas 112, 113, 115 y 116 del DIH Consuetudinario, la Corte ha advertido que, incluso en una situaci&oacute;n de conflicto armado, el DIH "prev&eacute; obligaciones m&iacute;nimas de debida diligencia relativas al correcto y adecuado levantamiento de cad&aacute;veres y los esfuerzos que deben adelantarse para su identificaci&oacute;n o inhumaci&oacute;n con el fin de facilitar su identificaci&oacute;n posterior" (<i>Desaparecidos del Palacio de Justicia </i>&sect; 496, <i>Cruz S&aacute;nchez y otros </i>&sect; 367).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Adicionalmente, sobre la base de la Norma 117 del DIH Consuetudinario, la Corte ha recordado que los Estados deben "tomar &#91;...&#93; todas las medidas factibles para averiguar lo acaecido a las personas dadas por desaparecidas a ra&iacute;z de un conflicto armado" y transmitir a los familiares de estas toda la informaci&oacute;n de que dispongan al respecto. De acuerdo con la Corte, esta obligaci&oacute;n es independiente de que la desaparici&oacute;n de una persona sea consecuencia del il&iacute;cito de desaparici&oacute;n forzada propiamente o de otras circunstancias tales como su muerte en un operativo o errores en la entrega de los restos (<i>Desaparecidos del Palacio de Justicia </i>&sect; 478).</p>      <p> Compartimos con H&eacute;l&egrave;ne Tigroudja el eventual cuestionamiento al m&eacute;todo de la Corte para utilizar el DIH, en la medida que puede suscitar reservas "<i>quant &agrave; la rigueur avec laquelle ces emprunts sont op&eacute;r&eacute;s et leur pertinence</i>"<sup><a name="nu72"></a><a href="#num72">72</a></sup>. No obstante ello, la jurisprudencia desarrollada a trav&eacute;s de los casos citados demuestra no solamente que la utilizaci&oacute;n conjunta del DIDH y el DIH en el razonamiento de la Corte es posible, sino tambi&eacute;n que tal utilizaci&oacute;n es deseable en la medida que la especificidad del DIH permite una mayor protecci&oacute;n de los derechos humanos y una mayor exigencia a las obligaciones del Estado en el an&aacute;lisis de casos vinculados al contexto de un conflicto armado. </p>      <p><i>2. El DIH integrado en el razonamiento de la Corte Interamericana </i></p>      <p> La jurisprudencia de la Corte Interamericana da cuenta de otra aproximaci&oacute;n en la utilizaci&oacute;n expl&iacute;cita del DIH que parece estar en los l&iacute;mites entre aplicaci&oacute;n e interpretaci&oacute;n, siendo esta &uacute;ltima la &uacute;nica remisi&oacute;n "justificada" a dicho derecho, seg&uacute;n la propia Corte. Esta utilizaci&oacute;n se ha caracterizado por ser m&aacute;s t&eacute;cnica y especializada, analizando los hechos de los casos desde los principios b&aacute;sicos del DIH e incluso declarando su violaci&oacute;n o incumplimiento. De otra parte, en el marco de dicha aproximaci&oacute;n, la jurisprudencia de la Corte ha incorporado el DIH &ndash;aunque de manera m&aacute;s aleatoria&ndash; en tanto que medida de reparaci&oacute;n ordenada a los Estados declarados internacionalmente responsables, a fin de prevenir la repetici&oacute;n de actos contrarios a tal rama del derecho. </p>      <p><i>A. Los principios del DIH puestos en escena </i></p>      <p> A partir del a&ntilde;o 2012, la Corte ha comenzado a indicar de manera anticipada y organizada que, conforme al art&iacute;culo 29 de la Convenci&oacute;n, considera "&uacute;til y apropiado" interpretar el contenido y alcance de las normas convencionales con las normas de DIH. En esa l&iacute;nea, la Corte ha se&ntilde;alado las fuentes del DIH a utilizar de manera complementaria como referente de interpretaci&oacute;n, teniendo en cuenta su especificidad en la materia, a saber : i) los Convenios de Ginebra de 1949 &ndash;en particular el CG iv&ndash;; II) el art&iacute;culo 3 com&uacute;n; III) el PA II, y IV) el DIH Consuetudinario (<i>Masacres de El Mozote</i> &sect; 141, <i>Masacre de Santo Domingo</i> &sect; 187, <i>Operaci&oacute;n G&eacute;nesis</i> &sect; 221, <i>Rochac Hern&aacute;ndez y otros </i>&sect; 109).</p>      <p> Los indicios de una mayor integraci&oacute;n del DIH en el razonamiento de la Corte han sido puestos en evidencia con la utilizaci&oacute;n de los principios fundamentales del DIH en el an&aacute;lisis de los casos <i>Masacre de Santo Domingo</i>, <i>Operaci&oacute;n G&eacute;nesis</i> y <i>Cruz S&aacute;nchez y otros</i>. Esto ha sido acompa&ntilde;ado por la previa admisi&oacute;n de expertos en materia de DIH que ha contribuido a mejorar los conocimientos de la Corte sobre el DIH y la convergencia y complementariedad entre &eacute;ste y el DIDH. </p>      <p> En el caso <i>Masacre de Santo Domingo vs. Colombia</i>, la CIDH y los representantes de las v&iacute;ctimas propusieron, en calidad de experto, al abogado colombiano Alejandro Valencia Villa, para declarar sobre temas espec&iacute;ficos del DIH y, de manera transversal, sobre la convergencia y complementariedad de este y el DIDH. En la resoluci&oacute;n de convocatoria a audiencia p&uacute;blica<sup><a name="nu73"></a><a href="#num73">73</a></sup>, el presidente de la Corte estim&oacute; que el objeto del dictamen del perito "trasciende los intereses espec&iacute;ficos de las partes en un proceso determinado, de modo tal que genera un inter&eacute;s relevante al orden p&uacute;blico interamericano"<sup><a name="nu74"></a><a href="#num74">74</a></sup>. As&iacute;, la Corte examin&oacute; por primera vez la responsabilidad del Estado por violaciones al derecho a la vida y a la integridad personal, interpretando la Convenci&oacute;n Americana a la luz de los principios pertinentes del DIH, a saber, el principio de distinci&oacute;n, el principio de proporcionalidad y el principio de precauci&oacute;n (&sect; 211).</p>      <p> El principio de distinci&oacute;n entre civiles y combatientes, y entre los bienes de car&aacute;cter civil y los objetivos militares, ha sido definido por la Corte a partir de las normas del DIH, especialmente el art&iacute;culo 3 com&uacute;n, el art&iacute;culo 13.2 PA II y las Normas 1, 7 y 87 del DIH Consuetudinario (&sect; 212). Sobre esta base, la Corte concluy&oacute; que, en el contexto de los enfrentamientos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el bombardeo sobre el caser&iacute;o de Santo Domingo realizado por la Fuerza A&eacute;rea Colombiana constituy&oacute; un incumplimiento del Estado al principio de distinci&oacute;n en la conducci&oacute;n del operativo a&eacute;reo respectivo (&sect; 213). La Corte tambi&eacute;n cit&oacute; las normas 11 y 12 del DIH Consuetudinario seg&uacute;n las cuales est&aacute;n prohibidos los ataques indiscriminados, tales como "los que &#91;...&#93; emplean m&eacute;todos o medios de combate cuyos efectos no sea posible limitar, como exige el &#91;DIH&#93;" (&sect; 234). La Corte constat&oacute; adem&aacute;s que los pilotos de la Fuerza A&eacute;rea Colombiana utilizaron sus ametralladoras en manifiesta despreocupaci&oacute;n por la vida e integridad de las personas civiles que se desplazaban en las carreteras, en incumplimiento del principio de distinci&oacute;n (&sect; 235).</p>      <p> El principio de proporcionalidad ha sido definido por la Corte sobre la base de la Norma 14 del DIH Consuetudinario (&sect; 214). En el caso, la Corte se&ntilde;al&oacute; que el objetivo militar m&aacute;s general de la operaci&oacute;n a&eacute;rea habr&iacute;a sido la guerrilla presumiblemente ubicada en una "mata de monte" cerca del caser&iacute;o de Santo Domingo. Sin embargo, la Corte consider&oacute; que no correspond&iacute;a analizar el lanzamiento del dispositivo cluster "a la luz del principio de proporcionalidad, puesto que un an&aacute;lisis semejante implicar&iacute;a determinar si los muertos y heridos entre la poblaci&oacute;n civil pueden ser considerado&#91;s&#93; un resultado 'excesivo' en relaci&oacute;n con la ventaja militar concreta y directa esperada en caso de haberse impactado un objetivo militar, lo cual no ocurri&oacute; en las circunstancias del caso" (&sect; 215). De esta manera, para la Corte, el an&aacute;lisis sobre la base de criterios de proporcionalidad no devino pertinente porque esta ya hab&iacute;a concluido un incumplimiento al principio de distinci&oacute;n por el hecho de que el bombardeo afect&oacute; directamente a la poblaci&oacute;n civil. La Corte tambi&eacute;n constat&oacute; que, "aun en la hip&oacute;tesis de que pudiesen encontrarse guerrilleros entre la poblaci&oacute;n civil, la ventaja militar que se buscaba obtener al atacar a un eventual combatiente adverso mezclado con poblaci&oacute;n civil, no habr&iacute;a sido de tal &iacute;ndole que pudieran justificarse eventuales muertos o heridos civiles". De acuerdo con la Corte, "en esa hip&oacute;tesis, esas acciones tambi&eacute;n habr&iacute;an afectado el principio de proporcionalidad" (&sect; 235).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El principio de precauci&oacute;n ha sido definido a partir de las normas 15, 17 y 18 del DIH Consuetudinario (&sect; 216). Sobre la base de las pruebas del expediente del caso, la Corte calific&oacute; la situaci&oacute;n como contraria al principio de precauci&oacute;n, <i>inter alia</i>, porque el dispositivo cluster utilizado es un arma con precisi&oacute;n limitada, la instrucci&oacute;n del lanzamiento del dispositivo no fue precisa, los manuales y reglamentos vigentes para la &eacute;poca de los hechos indicaban que el dispositivo no pod&iacute;a ser utilizado en zonas pobladas o cerca de caser&iacute;os con poblaci&oacute;n civil, unos minutos antes del lanzamiento del dispositivo ya se hab&iacute;an cometido errores con armas m&aacute;s precisas, la necesidad de utilizar ese tipo de arma en los enfrentamientos que tuvieron lugar hab&iacute;a sido puesta en duda el d&iacute;a de los hechos, y porque las operaciones a&eacute;reas estuvieron desorganizadas al momento del lanzamiento del dispositivo. La Corte se&ntilde;al&oacute; que el expediente del caso no indicaba si en alg&uacute;n momento de las operaciones los pilotos hab&iacute;an tomado en cuenta que en las cercan&iacute;as se encontraba un caser&iacute;o poblado por civiles. Adem&aacute;s, el expediente no precisaba si al tiempo de lanzar dispositivos cluster u otros cohetes se manifest&oacute; la necesidad de tener alg&uacute;n tipo de recaudo o precauci&oacute;n en relaci&oacute;n con la seguridad de la poblaci&oacute;n civil (&sect;&sect; 217-230). A mayor abundamiento, la Corte constat&oacute; que los reglamentos y manuales de la Fuerza A&eacute;rea Colombiana vigentes al momento de los hechos establec&iacute;an claramente que los ametrallamientos &uacute;nicamente pueden tener lugar "en respuesta a ataques o tomas subversivas, cuando se tiene la certeza de no afectar a la poblaci&oacute;n civil &#91;y&#93; por ning&uacute;n motivo &#91;...&#93; en &aacute;reas pobladas o perim&eacute;tricas". As&iacute;, la Corte declar&oacute; que el Estado tambi&eacute;n incumpli&oacute; con el principio de precauci&oacute;n (&sect; 236).</p>      <p> Aproximadamente un a&ntilde;o m&aacute;s tarde, la Corte reiter&oacute; su an&aacute;lisis sobre la base de los principios del DIH en otro caso, <i>Operaci&oacute;n G&eacute;nesis vs. Colombia</i>. En esta ocasi&oacute;n la CIDH, los representantes de las v&iacute;ctimas y el Estado propusieron, entre otros, los dict&aacute;menes de expertos en DIH. La CIDH propuso a la profesora peruana Elizabeth Salm&oacute;n G&aacute;rate, los representantes de las v&iacute;ctimas al profesor espa&ntilde;ol Albert Galinsoga y el Estado a la magistrada del Tribunal Superior Militar de Colombia Mar&iacute;a Paulina Leguizam&oacute;n Z&aacute;rate. Todos los expertos fueron propuestos para declarar sobre temas espec&iacute;ficos del DIH vinculados al caso y sobre la convergencia y la complementariedad del DIDH y el DIH. En la resoluci&oacute;n de convocatoria a audiencia p&uacute;blica<sup><a name="nu75"></a><a href="#num75">75</a></sup> el presidente de la Corte admiti&oacute;, entre otros, los dict&aacute;menes de los tres expertos, reiterando que el objeto de los mismos generaba un inter&eacute;s relevante al "orden p&uacute;blico interamericano" en el marco del an&aacute;lisis de un caso vinculado a un conflicto armado (&sect;&sect; 24-30).</p>      <p> As&iacute;, en lo que concierne al an&aacute;lisis de fondo del caso, por segunda vez, la Corte anunci&oacute; la consideraci&oacute;n de los principios relevantes del DIH "en la utilizaci&oacute;n de la fuerza en el marco de conflicto&#91;s&#93; armados de car&aacute;cter no internacional" (&sect; 222), en relaci&oacute;n con alegadas violaciones del derecho a la vida y a la integridad personal por da&ntilde;os directos causados por bombardeos y ametrallamientos. La Corte consider&oacute; que "no ha&#91;b&iacute;an&#93; sido presentadas evidencias que permitan concluir que los objetivos de los bombardeos de la Operaci&oacute;n G&eacute;nesis hayan incluido poblaci&oacute;n o bienes de car&aacute;cter civil" y que, en consecuencia, no pod&iacute;a concluir una violaci&oacute;n del principio de distinci&oacute;n. A mayor abundamiento, la Corte estim&oacute; que no hab&iacute;a sido demostrado que el Estado "estuviera impedido <i>per se</i> para llevar a cabo operaciones de contrainsurgencia en &#91;el&#93; territorio &#91;concernido&#93;, salvo si el ataque a este objetivo hubiera implicado un ataque directo a poblaciones o bienes civiles lo cual, como &#91;indic&oacute;&#93;, no se enc&#91;ontraba&#93; acreditado" (&sect; 239). Por tanto, la Corte no realiz&oacute; el an&aacute;lisis correspondiente a los principios de proporcionalidad y precauci&oacute;n.</p>      <p> Recientemente, en el caso <i>Cruz S&aacute;nchez y otros vs. Per&uacute;</i>, la CIDH, los representantes de las v&iacute;ctimas y el Estado propusieron, entre otros, peritajes de expertos en DIH. La CIDH propuso al Relator Especial de las Naciones Unidas sobre Ejecuciones Extrajudiciales, Sumarias o Arbitrarias, Christof Heyns; los representantes de las v&iacute;ctimas, al abogado colombiano Alejandro Valencia Villa, y el Estado, al abogado peruano Jean Carlo Mej&iacute;a Azuero. Los tres expertos fueron propuestos para declarar sobre temas espec&iacute;ficos del DIH y, nuevamente, sobre la convergencia y complementariedad de este y el DIDH en el contexto de un conflicto armado no internacional. En la resoluci&oacute;n de convocatoria a audiencia p&uacute;blica<sup><a name="nu76"></a><a href="#num76">76</a></sup> el presidente en ejercicio de la Corte admiti&oacute; tales dict&aacute;menes estimando que pod&iacute;an contribuir a fortalecer las capacidades de protecci&oacute;n del Sistema Interamericano en casos vinculados a un conflicto armado interno y la situaci&oacute;n de las personas <i>hors de combat</i>, resaltando nuevamente el respectivo inter&eacute;s para el "orden p&uacute;blico interamericano de los derechos humanos". </p>      <p> En el an&aacute;lisis de fondo del caso, la Corte consider&oacute; pertinente recurrir al <i>corpus juris</i> del DIH a fin de determinar el alcance de las obligaciones estatales de respeto y garant&iacute;a para el derecho a la vida y el concepto de arbitrariedad que califica una privaci&oacute;n de la misma, en situaciones de conflicto armado (&sect;&sect; 270 y 273-274). As&iacute;, en cuanto al principio de distinci&oacute;n, la Corte hizo notar que si bien las v&iacute;ctimas del caso eran miembros de un grupo alzado en armas (el MRTA) y, por ende, no civiles, pod&iacute;an potencialmente ser beneficiarios de las salvaguardas contenidas en el art&iacute;culo 3 com&uacute;n "siempre y cuando hubieran dejado de participar en las hostilidades y pudieran identificarse como <i>hors de combat" </i>al momento de la operaci&oacute;n de rescate de los rehenes. Al respecto, de acuerdo con la Norma 47 del DIH Consuetudinario, el art&iacute;culo 3 com&uacute;n, y citando el caso <i>B&aacute;maca Vel&aacute;squez</i><sup><a name="nu77"></a><a href="#num77">77</a></sup> y jurisprudencia del TEDH<sup><a name="nu78"></a><a href="#num78">78</a></sup>, la Corte resalt&oacute; que cualquier persona fuera de combate no puede ser objeto de ataque y, en esa medida, el Estado debe brindarle un trato humano y sin distinci&oacute;n alguna de &iacute;ndole desfavorable (&sect;&sect; 276-278). Dicho esto, la Corte precis&oacute; que la controversia del caso no giraba en torno a la necesidad, proporcionalidad y precauci&oacute;n en el uso de la fuerza, sino en determinar si las v&iacute;ctimas fallecieron como consecuencia de actos de agentes estatales una vez que se encontraban fuera de combate en t&eacute;rminos del DIH o si, por el contrario, murieron cuando tomaban parte activa en las hostilidades (&sect; 287). Concretamente, para la Corte, el Estado no proporcion&oacute; una explicaci&oacute;n veros&iacute;mil y satisfactoria sobre la forma en la que Eduardo Cruz S&aacute;nchez falleci&oacute; en una zona bajo el control exclusivo del Estado como consecuencia de un disparo realizado cuando el cuerpo permanec&iacute;a casi inm&oacute;vil, en una situaci&oacute;n de <i>hors de combat</i>, concluyendo as&iacute; que se trat&oacute; de una ejecuci&oacute;n extrajudicial (&sect;&sect; 316-319)<sup><a name="nu79"></a><a href="#num79">79</a></sup>. </p>      <p><i>B. El DIH incorporado en las medidas de reparaci&oacute;n ordenadas por la Corte Interamericana </i></p>      <p> Entre las diferentes sentencias citadas en las que la Corte ha utilizado el DIH de manera expl&iacute;cita, ciertas medidas de reparaci&oacute;n ordenadas se refieren directamente a dicha rama del derecho en tanto que consecuencia de la declaraci&oacute;n de la responsabilidad internacional del Estado. Asimismo, en los casos <i>Myrna Mack Chang vs. Guatemala</i><sup><a name="nu80"></a><a href="#num80">80</a></sup> y <i>Masacre de La Rochela vs. Colombia<sup><a name="nu81"></a><a href="#num81">81</a></sup>,</i>la Corte ha integrado el DIH en las medidas de reparaci&oacute;n, a pesar de no haberlo empleado en el an&aacute;lisis sobre el fondo. Tales medidas de reparaci&oacute;n responden b&aacute;sicamente a "<i>garant&iacute;as de no repetici&oacute;n</i>", esto es, medidas tendientes a que no vuelvan a ocurrir violaciones al DIH<sup><a name="nu82"></a><a href="#num82">82</a></sup>, consistentes en la adopci&oacute;n de medidas de derecho interno y en la formaci&oacute;n de agentes p&uacute;blicos.</p>      <p> Sobre las medidas de derecho interno, en la sentencia de reparaciones en el caso <i>B&aacute;maca Vel&aacute;squez</i>, y en respuesta a la demanda espec&iacute;fica de la CIDH y los representantes de las v&iacute;ctimas (&sect;&sect; 69.d-70.e), la Corte consider&oacute; que Guatemala deb&iacute;a adoptar medidas de derecho interno conforme al art&iacute;culo 2 de la Convenci&oacute;n (Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno). Precisamente, la CIDH demand&oacute; que "los procedimientos utilizados por las fuerzas militares en relaci&oacute;n con el trato de los combatientes capturados" sean adaptados a las normas de DIDH y DIH para garantizar sus derechos, ya que la v&iacute;ctima del caso era miembro de un grupo alzado en armas. La Corte orden&oacute; a Guatemala adoptar "las medidas legislativas y de cualquier otra &iacute;ndole necesarias" para adecuar el ordenamiento jur&iacute;dico guatemalteco a las normas internacionales de derechos humanos y de DIH, as&iacute; como "para darles efectividad en el &aacute;mbito interno" (&sect; 85).</p>      <p> Asimismo, en la sentencia del caso de las <i>Masacres de El Mozote</i>, trat&aacute;ndose de violaciones graves a derechos humanos, y en consideraci&oacute;n del car&aacute;cter continuado o permanente de la desaparici&oacute;n forzada cuyos efectos no cesan mientras no se establezca la suerte o paradero de las v&iacute;ctimas y su identidad sea determinada, la Corte orden&oacute; al Estado abstenerse de recurrir a figuras como la amnist&iacute;a u otra disposici&oacute;n an&aacute;loga para excusarse de la obligaci&oacute;n de investigar. En ese sentido, la Corte orden&oacute; al Estado asegurar que la Ley de Amnist&iacute;a General para la Consolidaci&oacute;n de la Paz no pueda continuar representando un obst&aacute;culo para la investigaci&oacute;n, identificaci&oacute;n, juzgamiento y sanci&oacute;n de responsables de los hechos del caso, "ni pued&#91;a&#93; tener igual o similar impacto respecto de otros casos de graves violaciones de derechos humanos reconocidos en la Convenci&oacute;n Americana que puedan haber ocurrido durante el conflicto armado en El Salvador" (<i>Masacres de El Mozote</i> &sect;&sect; 296 y 318). Por tanto, la Corte declar&oacute; que su pronunciamiento sobre la Ley de Amnist&iacute;a en El Salvador ten&iacute;a efectos generales.</p>      <p> En cuanto a la formaci&oacute;n de agentes p&uacute;blicos, en la medida que las violaciones de derechos humanos fueron perpetradas por paramilitares actuando con la colaboraci&oacute;n, tolerancia o aquiescencia del Estado, o directamente por agentes estatales, la Corte ha ordenado que el Estado adopte medidas tendientes a formar y capacitar a todos los miembros de sus cuerpos armados, de polic&iacute;a y de sus organismos de seguridad sobre los principios y normas de derechos humanos &ndash;aun bajo los estados de excepci&oacute;n&ndash; y del DIH (<i>Myrna Mack Chang</i> &sect; 282, <i>Masacre de Mapirip&aacute;n</i> &sect; 316, <i>Masacres de Ituango</i> &sect;409, <i>Masacre de las Dos Erres</i> &sect; 251, <i>Osorio Rivera y familiares </i>&sect; 274).Seg&uacute;n la Corte, para responder a esta medida, el Estado debe implementar, en un plazo razonable y con la asignaci&oacute;n presupuestaria respectiva, programas permanentes y obligatorios de educaci&oacute;n en derechos humanos y DIH en las fuerzas armadas a todos los niveles jer&aacute;rquicos (<i>Masacre de Mapirip&aacute;n</i> &sect;316, <i>Masacres de Ituango</i> &sect; 409). La Corte ha precisado que una menci&oacute;n especial de la respectiva sentencia de la Corte y de los instrumentos internacionales de derechos humanos y de DIH deber&aacute; ser hecha como parte de dichos programas (<i>Masacre de Mapirip&aacute;n</i> &sect; 317, <i>Masacre de La Rochela</i> &sect;303, <i>Masacre de las Dos Erres </i>&sect; 251).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En el caso de la formaci&oacute;n de funcionarios, especialmente jueces y fiscales, es particularmente importante el impacto de las medidas ordenadas por la Corte Interamericana en materia de DIH. Ciertamente, seg&uacute;n la Corte, cuando un Estado es parte en un tratado internacional como la Convenci&oacute;n Americana, todos sus &oacute;rganos, incluidos sus jueces, los diferentes &oacute;rganos vinculados a la administraci&oacute;n de justicia en todos los niveles y, en general, toda autoridad p&uacute;blica est&aacute;n en la obligaci&oacute;n de ejercer <i>ex officio</i> un "control de convencionalidad" entre las normas y pr&aacute;cticas internas y la Convenci&oacute;n Americana, en el marco de sus respectivas competencias y de las regulaciones procesales correspondientes. En esta tarea, las autoridades concernidas deben tener en cuenta no solamente el tratado, sino tambi&eacute;n la interpretaci&oacute;n que del mismo ha hecho la Corte interamericana, int&eacute;rprete &uacute;ltima de la Convenci&oacute;n Americana<sup><a name="nu83"></a><a href="#num83">83</a></sup>. De esta manera, en los casos que corresponda, tales autoridades p&uacute;blicas, en ejercicio del "control de convencionalidad", tendr&aacute;n la obligaci&oacute;n de leer la Convenci&oacute;n tal como esta ha sido interpretada a la luz del DIH, para evitar que un caso que involucre a su Estado sea sometido al Sistema Interamericano, o que dicho Estado reincida en la comisi&oacute;n de un acto generador de responsabilidad internacional.</p>      <p> A la luz de lo expuesto, compartimos con el juez Jean-Paul Costa y Michael O'Boyle que la utilizaci&oacute;n de los principios del DIH "<i>will not be an easy job for a Court of Human Rights since it will require distinctions to be made between combatants and civilians &ndash;not always a straightforward task</i>". Adem&aacute;s, "<i>&#91;i&#93;t will also require that the principle of proportionality be applied by balancing military advantage against the duty to protect civilian life. Thus the Court would have to determine whether the military gains of a particular operation justified the risks of civilian casualties</i>"<sup><a name="nu84"></a><a href="#num84">84</a></sup>. En el caso de la Corte Interamericana, tal utilizaci&oacute;n obliga a reflexionar sobre el rol y evoluci&oacute;n a futuro del DIH en su jurisprudencia, teniendo en cuenta que la referencia a los principios del DIH y la eventual declaraci&oacute;n de su violaci&oacute;n o incumplimiento parecen ubicar a la Corte en la frontera de la interpretaci&oacute;n y la aplicaci&oacute;n de dicho derecho<sup><a name="nu85"></a><a href="#num85">85</a></sup>. A ello se suma que, pese a que la Corte no puede aplicar el DIH ni declarar la responsabilidad del Estado por las violaciones al mismo, aquella se permite, en una l&oacute;gica preventiva, ordenar medidas de reparaci&oacute;n que lo involucran. Ya que las reparaciones constituyen consecuencias directas de la declaraci&oacute;n de la responsabilidad internacional del Estado concernido, podemos preguntarnos si, al ordenar tales medidas, la Corte no excede el marco de sus competencias, actuando como un verdadero &oacute;rgano de control del DIH. Esta pregunta toma toda la relevancia cuando constatamos que la propia Corte Interamericana tiene a cargo la supervisi&oacute;n del cumplimiento de las medidas de reparaci&oacute;n que ordena. </p>      <p><b> CONCLUSI&Oacute;N </b></p>      <p> La Corte Interamericana ha devenido un mecanismo indirecto de control del DIH. Como tal, se ha atribuido el derecho de verificar el cumplimiento de las obligaciones derivadas del DIH por un Estado parte de la Convenci&oacute;n Americana, antes, durante y despu&eacute;s de un conflicto armado interno, para declarar, de ser el caso, las violaciones de derechos humanos y el incumplimiento de las obligaciones estatales reconocidos en dicha Convenci&oacute;n.</p>      <p> Las din&aacute;micas de los &uacute;ltimos casos vinculados a situaciones de conflicto armado, en particular <i>Masacre de Santo Domingo</i>, <i>Operaci&oacute;n G&eacute;nesis</i> y <i>Cruz S&aacute;nchez y otros</i>, demostrar&iacute;an una vocaci&oacute;n de especializaci&oacute;n de la Corte Interamericana respecto al DIH. En efecto, la Corte ha admitido dict&aacute;menes de expertos en la materia, ha declarado que el alcance del DIH y su convergencia con el DIDH es un asunto de inter&eacute;s para el orden p&uacute;blico interamericano, ha concluido que la utilizaci&oacute;n del DIH es "&uacute;til y pertinente" incorporando el DIH Consuetudinario, y ha formulado sus consideraciones desde el an&aacute;lisis de los principios b&aacute;sicos de dicha rama del derecho. Todos &eacute;stos indicios de una decisi&oacute;n de "<i>prise au s&eacute;rieux</i>"<sup><a name="nu86"></a><a href="#num86">86</a></sup> del DIH, cuyos desaf&iacute;os no son menores.</p>      <p> El futuro de la jurisprudencia interamericana en la materia se torna entonces del mayor inter&eacute;s. Como ya ha sido se&ntilde;alado, la utilizaci&oacute;n del DIH por la Corte Interamericana se encuentra en un punto de no retorno, y la evoluci&oacute;n de esta utilizaci&oacute;n reafirma una contribuci&oacute;n al desarrollo del DIH, asegurando su respeto. </p> <hr>      <p><b>Notas</b></p>      <p><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup> Marmin, s.. Les organes de contr&ocirc;le du droit international des droits de l'homme et le droit international humanitaire. <i>rtdh</i>. A&ntilde;o 23, n.&ordm; 92, 1 de octubre de 2012, 818-819.    <br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> Flauss, J.-f. Le droit international humanitaire devant les instances de contr&ocirc;le des conventions europ&eacute;enne et interam&eacute;ricaine de droits de l'homme. En Flauss, J.-f. (dir.), <i>Les nouvelles fronti&egrave;res du droit international humanitaire. Actes du colloque du 12 avril 2002 organis&eacute; par l'Institut d'&eacute;tudes de droit international de l'Universit&eacute; de Lausanne</i>. Bruxelles: N&eacute;m&eacute;sis-Bruylant, 2003, 124.    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup> El caso se refiere a una operaci&oacute;n dirigida por miembros de la Polic&iacute;a Nacional y el Ej&eacute;rcito de Colombia en el marco de la cual 7 personas fueron v&iacute;ctimas de ejecuciones extrajudiciales. Corte IDH.<i> Caso Las Palmeras vs. Colombia. </i>Excepciones Preliminares. Sentencia de 4 de febrero de 2000. Serie C n.&ordm; 67; <i>Caso Las Palmeras vs. Colombia</i>. Fondo. Sentencia de 6 de diciembre de 2001. Serie C n.&ordm; 90, y <i>Caso Las Palmeras vs. Colombia</i>. Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de noviembre de 2002. Serie C n.&ordm; 96.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup> Al respecto cabe destacar que, desde 1997, la Comisi&oacute;n Interamericana afirmaba su competencia para aplicar directamente el DIH. CIDH, <i>Arturo Rib&oacute;n &Aacute;vila</i>, Colombia, Caso 11.142, Informe n.&ordm; 26/97 de 30 de septiembre de 1997, y <i>Juan Carlos Abella</i>, Argentina, Caso 11.137, Informe n.&ordm; 55/97 de 18 de noviembre de 1997.    <br>  <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup> En su demanda, la CIDH solicit&oacute; a la Corte declarar que Colombia hab&iacute;a violado el derecho a la vida (art. 4 CADH) y el art&iacute;culo 3 com&uacute;n a los Convenios de Ginebra de 1949. Sin embargo, en dicha oportunidad la Corte resalt&oacute; que la Convenci&oacute;n s&oacute;lo le hab&iacute;a atribuido competencia "para determinar la compatibilidad de los actos o de las normas de los Estados con la propia Convenci&oacute;n, y no con los Convenios de Ginebra de 1949". En consecuencia, contrariamente a la posici&oacute;n de la CIDH, la Corte rechaz&oacute; la posibilidad de aplicar el DIH y admiti&oacute; la excepci&oacute;n preliminar <i>rationae materiae</i> opuesta por el Estado. Corte IDH,<i> Caso Las Palmeras vs. Colombia</i>. Excepciones Preliminares, cit., p&aacute;rr. 33.    <br>  <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup> Cabe se&ntilde;alar que, en lo que concierne al Sistema Europeo de Derechos Humanos, tambi&eacute;n existen diferentes aproximaciones al DIH en la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). Pese a que desde el inicio de sus actividades el TEDH ha estado confrontado a casos vinculados a conflictos armados, tanto de car&aacute;cter internacional como no internacional, ha evitado referirse expl&iacute;citamente al DIH. Ser&aacute; mucho m&aacute;s tarde, a partir de finales de los a&ntilde;os 2000, que el TEDH comenzar&aacute; a referirse expl&iacute;citamente al DIH de manera progresiva, llegando a definir su posici&oacute;n sobre la interacci&oacute;n entre el DIDH y el DIH en tiempo de conflicto armado en el a&ntilde;o 2014. Al respecto, ver Costa, J.-P. y O'boyle, M. The European Court of Human Rights and international humanitarian law. En <i>La Convention europ&eacute;enne des droits de l'homme, un instrument vivant / The European Convention on Human Rights a Living Instrument,M&eacute;langes en l'honneur de / Essays in Honour of Christos L. Rozakis</i>. Bruxelles: Bruylant, 2011, 107-129 y hervieu, n. La jurisprudence europ&eacute;enne sur les op&eacute;rations militaires &agrave; l'&eacute;preuve du feu. <i>La Revue des droits de l'homme</i> &#91;en l&iacute;nea&#93;, Actualit&eacute;s Droits-Libert&eacute;s, &lt;<a href="http://revdh.revues.org/890" target="_blank">http://revdh.revues.org/890</a>&gt; (consultada el 15 de diciembre de 2015).    <br>  <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup> Ver Burgorgue-Larsen, L. y &Uacute;beda de Torres, A. War in the Jurisprudence of the Inter-American Court of Human Rights. <i>HRQ</i>. Vol. 33(1), February 2011, 148-174.    <br>  <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup> A diferencia del TEDH, hasta la fecha, la Corte Interamericana no ha tenido la oportunidad de analizar a la luz del DIH casos vinculados a un conflicto armado de car&aacute;cter internacional, entendido este en los t&eacute;rminos del art&iacute;culo 2 com&uacute;n a los cuatro Convenios de Ginebra de 1949 y del art&iacute;culo 1.4 PA I. Sin embargo, cabe destacar que actualmente se encuentra en tr&aacute;mite ante la Corte el caso <i>V&aacute;squez Durand y familiares vs. Ecuador</i>, relacionado con la presunta desaparici&oacute;n forzada de Jorge V&aacute;squez Durand, comerciante de nacionalidad peruana, en el contexto del conflicto del Alto Cenepa entre Ecuador y Per&uacute;. Corte IDH. Casos en Etapa de Fondo (Pendientes de emitirse sentencia), &lt;<a href="http://www.corteidh.or.cr/docs/tramite/vasquez_durand_y_familiares.pdf&gt;" target="_blank">http://www.corteidh.or.cr/docs/tramite/vasquez_durand_y_familiares.pdf&gt;</a>, (consultada el 15 de diciembre de 2015).    <br>  <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup> La posibilidad de remisi&oacute;n al PA II se ha visto reforzada por el hecho de que los cuatro Estados parte concernidos han ratificado dicho tratado: Colombia el 1 de septiembre de 1993, Guatemala el 19 de octubre de 1987, El Salvador el 23 de noviembre de 1978, y Per&uacute; el 14 de julio de 1989.    <br>  <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup> Al respecto, cabe recordar que la existencia de un conflicto armado interno "depender&aacute; de la presencia de una serie de elementos, toda vez que se trata de una situaci&oacute;n de hecho y no de una calificaci&oacute;n jur&iacute;dica, como podr&iacute;a ser la antigua beligerancia": Salm&oacute;n, E. <i>Introducci&oacute;n al derecho internacional humanitario</i> (3.&ordf; ed.), Lima, IDEHPUCP/CICR, 2012, 130. A mayor abundamiento, y pese a que no existe una definici&oacute;n normativa y &uacute;nica de conflicto armado interno, la doctrina y la jurisprudencia han intentado una aproximaci&oacute;n a la misma a partir de la descripci&oacute;n de los elementos que lo caracterizan, a saber, "a) las partes en conflicto no son Estado&#91;s&#93;; b) los enfrentamientos armados se realizan en el territorio de un Estado; c) &#91;las&#93; hostilidades abiertas deben tener un m&iacute;nimo de organizaci&oacute;n; y d) los enfrentamientos armados deben tener cierta intensidad": salm&oacute;n, ob. cit., 130-131.    <br>  <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup> Aprobado por la Corte en su LXXXV Per&iacute;odo Ordinario de Sesiones celebrado del 16 al 28 de noviembre de 2009.    <br>  <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup> Corte IDH. <i>Caso Vel&aacute;squez Rodr&iacute;guez vs. Honduras</i>. Fondo. Sentencia de 29 de julio de 1988. Serie C n.&ordm; 4, p&aacute;rr. 138, y <i>Caso Rodr&iacute;guez Vera y otros (Desaparecidos del Palacio de Justicia) vs. Colombia</i>. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 14 de noviembre de 2014. Serie C n.&ordm; 287, p&aacute;rr. 82.    <br>  <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup> Corte IDH. <i>Caso Las Palmeras vs. Colombia</i>, cit.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup> El caso se refiere a la muerte, lesiones y abusos cometidos contra pobladores de la localidad de Mapirip&aacute;n, por parte de agentes paramilitares. Corte IDH. <i>Caso de la "Masacre de Mapirip&aacute;n" vs. Colombia</i>. Excepciones Preliminares. Sentencia de 7 de marzo de 2005. Serie C n.&ordm; 122, y <i>Caso de la "Masacre de Mapirip&aacute;n" vs. Colombia</i>. Fondo y Reparaciones. Sentencia de 15 de septiembre de 2005. Serie C n.&ordm; 134.    <br>  <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup> El caso se refiere a actos de tortura y asesinato de pobladores en el municipio de Ituango, cometidos por grupos paramilitares. Corte IDH. <i>Caso de las Masacres de Ituango vs. Colombia</i>. Sentencia de 1 de julio de 2006. Serie C n.&ordm; 148.    <br>  <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup> El caso se refiere al bombardeo y ametrallamiento del caser&iacute;o de Santo Domingo por parte de la Fuerza A&eacute;rea Colombiana, que ocasion&oacute; la muerte, lesiones y desplazamiento forzado de numerosas personas. Corte IDH. <i>Caso Masacre de Santo Domingo vs. Colombia</i>. Excepciones Preliminares, Fondo y Reparaciones. Sentencia de 30 de noviembre de 2012. Serie C n.&ordm; 259.    <br>  <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup> El caso se refiere a una operaci&oacute;n militar contrainsurgente sobre el territorio de las comunidades afrodescendientes de la cuenca del r&iacute;o Cacarica, que ocasion&oacute; una muerte y el desplazamiento forzado de alrededor de 3.500 personas. Corte IDH. <i>Caso de las Comunidades Afrodescendientes Desplazadas de la Cuenca del R&iacute;o Cacarica (Operaci&oacute;n G&eacute;nesis) vs. Colombia</i>. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de noviembre de 2013. Serie C n.&ordm; 270.    <br>  <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup> El caso se refiere a la desaparici&oacute;n forzada, ejecuci&oacute;n extrajudicial, detenci&oacute;n y tortura de personas en los eventos conocidos como la "toma y retoma" del Palacio de Justicia, en la ciudad de Bogot&aacute;. Corte IDH. <i>Caso Rodr&iacute;guez Vera y otros (Desaparecidos del Palacio de Justicia) vs. Colombia</i>, cit.    <br>  <sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup> Corte Constitucional de Colombia, Sentencia C-225 del 18 de mayo de 1995, revisi&oacute;n constitucional del "Protocolo adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949, relativo a la protecci&oacute;n de las v&iacute;ctimas de los conflictos armados sin car&aacute;cter internacional (Protocolo II)", hecho en Ginebra el 8 de junio de 1977, y de la Ley 171 del 16 de diciembre de 1994, por medio de la cual se aprueba dicho Protocolo; &lt;<a href="http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/1995/c-225-95.htm&gt;" target="_blank">http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/1995/c-225-95.htm&gt;</a>, (consultada el 15 de diciembre de 2015).    <br>  <sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup> En cuanto a Colombia, la Corte Interamericana se ha remitido recientemente al informe de una Comisi&oacute;n de la Verdad en el caso de los <i>Desaparecidos del Palacio de Justicia</i>. Dicha Comisi&oacute;n fue creada en agosto de 2005 por decisi&oacute;n de la Corte Suprema de Justicia, con la finalidad de que emitiera un informe que se constituyera en un punto de obligada referencia para saber lo que realmente sucedi&oacute; durante la toma y retoma del Palacio de Justicia. La Comisi&oacute;n de la Verdad emiti&oacute; su informe final en el 2010.    <br>  <sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup> Corte IDH. <i>Caso Myrna Mack Chang vs. Guatemala</i>. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de noviembre de 2003. Serie C n.&ordm; 101, p&aacute;rrs. 131 y 134; <i>Caso Zambrano V&eacute;lez y otros vs. Ecuador</i>. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de julio de 2007. Serie C n.&ordm; 166, p&aacute;rr. 128, y <i>Caso Radilla Pacheco vs. M&eacute;xico</i>. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de Noviembre de 2009. Serie C n.&ordm; 209, p&aacute;rr. 179.    <br>  <sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup> Corte IDH. <i>Caso J. vs. Per&uacute;</i>. Excepci&oacute;n Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de noviembre de 2013. Serie C n.&ordm; 275, p&aacute;rr. 55, y <i>Caso Rodr&iacute;guez Vera y otros (Desaparecidos del Palacio de Justicia) vs. Colombia</i>, cit., p&aacute;rr. 88.    <br>  <sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup> El caso se refiere a la desaparici&oacute;n forzada de un miembro de un grupo alzado en armas, como consecuencia de un enfrentamiento entre el ej&eacute;rcito y la guerrilla. Corte IDH. <i>Caso B&aacute;maca Vel&aacute;squez vs. Guatemala</i>. Fondo. Sentencia de 25 de noviembre de 2000. Serie C n.&ordm; 70, y <i>Caso B&aacute;maca Vel&aacute;squez vs. Guatemala</i>. Reparaciones y Costas. Sentencia de 22 de febrero de 2002. Serie C n.&ordm; 91.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup> El caso se refiere a actos de asesinato, tortura, violaci&oacute;n sexual, entre otros, cometidos por agentes militares en perjuicio de numerosas personas habitantes del parcelamiento de Las Erres. Corte IDH. <i>Caso De la Masacre de las Dos Erres vs. Guatemala</i>. Excepci&oacute;n Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de noviembre de 2009. Serie C n.&ordm; 211.    <br>  <sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup> El caso se refiere a la desaparici&oacute;n forzada de 26 personas, la ejecuci&oacute;n extrajudicial de una, y los actos de tortura en perjuicio de una ni&ntilde;a, por parte de agentes militares. Corte IDH <i>Caso Gudiel &Aacute;lvarez y otros ("Diario Militar") vs. Guatemala</i>. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 noviembre de 2012 Serie C n.&ordm; 253.    <br>  <sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup> Oficina de Servicios para Proyectos de las Naciones Unidas (UNOPS), Informe final de la Comisi&oacute;n para el Esclarecimiento Hist&oacute;rico "Guatemala Memoria del Silencio", Guatemala, 1999.    <br>  <sup><a name="num27"></a><a href="#nu27">27</a></sup> Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHAG), Informe Final del Proyecto Interdiocesano de Recuperaci&oacute;n de la Memoria Hist&oacute;rica "Guatemala : Nunca M&aacute;s", 1998.    <br>  <sup><a name="num28"></a><a href="#nu28">28</a></sup> Informe de la Comisi&oacute;n para el Esclarecimiento Hist&oacute;rico, cit., p&aacute;rr. 74.    <br>  <sup><a name="num29"></a><a href="#nu29">29</a></sup> Ib&iacute;d., p&aacute;rr. 1685.    <br>  <sup><a name="num30"></a><a href="#nu30">30</a></sup> El caso se refiere a la desaparici&oacute;n forzada de dos hermanas detenidas por las Fuerzas Armadas de El Salvador en el marco de una operaci&oacute;n militar. Corte IDH. <i>Caso de las Hermanas Serrano Cruz vs. El Salvador</i>. Excepciones Preliminares. Sentencia de 23 de noviembre de 2004. Serie C n.&ordm; 118, y <i>Caso de las Hermanas Serrano Cruz vs. El Salvador</i>. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de marzo de 2005. Serie C n.&ordm; 120.    <br>  <sup><a name="num31"></a><a href="#nu31">31</a></sup> El caso se refiere a la desaparici&oacute;n forzada de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as ocurrida entre los a&ntilde;os 1981y 1983, por parte de miembros de diferentes cuerpos militares de El Salvador. Corte IDH. <i>Caso Contreras y otros vs. El Salvador</i>. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2011. Serie C n.&ordm; 232.    <br>  <sup><a name="num32"></a><a href="#nu32">32</a></sup> El caso se refiere a un operativo militar, en siete localidades del norte del Departamento de Moraz&aacute;n, que habr&iacute;a ocasionado la muerte de un millar de personas. Corte IDH. <i>Caso Masacres de El Mozote y lugares aleda&ntilde;os vs. El Salvador</i>. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de octubre de 2012. Serie C n.&ordm; 252.    <br>  <sup><a name="num33"></a><a href="#nu33">33</a></sup> El caso se refiere a las desapariciones forzadas de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as entre 1980 y 1982 como consecuencia de diferentes operaciones militares dispuestas por el Estado. Corte IDH. <i>Caso Rochac Hern&aacute;ndez y otros vs. El Salvador</i>. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 14 de octubre de 2014. Serie C n.&ordm; 285.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num34"></a><a href="#nu34">34</a></sup> Comisi&oacute;n de la Verdad para El Salvador, Informe "De la locura a la esperanza, La guerra de 12 a&ntilde;os en El Salvador". Nueva York: San Salvador, 1992-1993.    <br>  <sup><a name="num35"></a><a href="#nu35">35</a></sup> ONU, Acuerdos de El Salvador: en el camino a la paz, 1992, &lt;<a href="http://www.pnud.org.sv/2007/content/view/56/102/&gt;" target="_blank">http://www.pnud.org.sv/2007/content/view/56/102/&gt;</a>, (consultada el 15 de diciembre de 2015).    <br>  <sup><a name="num36"></a><a href="#nu36">36</a></sup> Informe de la Comisi&oacute;n de la Verdad para El Salvador, cit., 11-12.     <br>  <sup><a name="num37"></a><a href="#nu37">37</a></sup> El caso se refiere a la detenci&oacute;n arbitraria de una profesional de la salud que habr&iacute;a brindado cuidados m&eacute;dicos a miembros de un grupo alzado en armas, y su condena por el delito de terrorismo sin un debido proceso. Corte IDH. <i>Caso De la Cruz Flores vs. Per&uacute;</i>. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 18 de noviembre de 2004. Serie C n.&ordm; 115.    <br>  <sup><a name="num38"></a><a href="#nu38">38</a></sup> El caso se refiere a la desaparici&oacute;n forzada de Jerem&iacute;as Osorio Rivera, detenido por una patrulla del ej&eacute;rcito peruano. Corte IDH. <i>Caso Osorio Rivera y Familiares vs. Per&uacute;</i>. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de noviembre de 2013. Serie C n.&ordm; 274.    <br>  <sup><a name="num39"></a><a href="#nu39">39</a></sup> El caso se refiere a la detenci&oacute;n, enjuiciamiento y extradici&oacute;n de la se&ntilde;ora J. por la supuesta comisi&oacute;n de los delitos de apolog&iacute;a y terrorismo. Corte IDH. <i>Caso J. vs. Per&uacute;</i>, cit.    <br>  <sup><a name="num40"></a><a href="#nu40">40</a></sup> El caso se refiere a la detenci&oacute;n ilegal y arbitraria y los actos de tortura cometidos por agentes del Estado contra Gladys Carol Espinoza Gonzales, en el marco de una investigaci&oacute;n por el delito de traici&oacute;n a la patria y terrorismo. Corte IDH. <i>Caso Espinoza Gonzales vs. Per&uacute;</i>. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de noviembre de 2014. Serie C n.&ordm; 289.    <br>  <sup><a name="num41"></a><a href="#nu41">41</a></sup> El caso se refiere a la ejecuci&oacute;n extrajudicial de un miembro de un grupo alzado en armas por parte de las fuerzas del Estado, en el marco de una operaci&oacute;n de rescate de los rehenes tomados por dicho grupo. Corte IDH. <i>Caso Cruz S&aacute;nchez y otros vs. Per&uacute;</i>. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 17 de abril de 2015. Serie C n.&ordm; 292.    <br>  <sup><a name="num42"></a><a href="#nu42">42</a></sup> CVR, Informe Final de la CVR, Lima, CVR, 2003, 11-31.    <br>  <sup><a name="num43"></a><a href="#nu43">43</a></sup> Corte IDH. <i>Caso Cruz S&aacute;nchez y otros vs. Per&uacute;</i>, cit., p&aacute;rr. 139.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num44"></a><a href="#nu44">44</a></sup> Informe de la CVR, cit., 204.    <br>  <sup><a name="num45"></a><a href="#nu45">45</a></sup> Ib&iacute;d., 205.    <br>  <sup><a name="num46"></a><a href="#nu46">46</a></sup> Corte IDH. <i>Caso Rodr&iacute;guez Vera y otros (Desaparecidos del Palacio de Justicia) vs. Colombia</i>, cit., p&aacute;rr. 39.    <br>  <sup><a name="num47"></a><a href="#nu47">47</a></sup> Corte IDH. <i>Caso Las Palmeras vs. Colombia</i>. Excepciones Preliminares, cit., p&aacute;rr. 32 y <i>Caso Rodr&iacute;guez Vera y otros (Desaparecidos del Palacio de Justicia) vs. Colombia</i>, cit., p&aacute;rr. 39.    <br>  <sup><a name="num48"></a><a href="#nu48">48</a></sup> Corte IDH. <i>Caso B&aacute;maca Vel&aacute;squez vs. Guatemala</i>. Fondo, cit., p&aacute;rr. 209, y <i>Caso de la Masacre de Mapirip&aacute;n vs. Colombia</i>. Fondo y Reparaciones, cit., p&aacute;rr. 114.    <br>  <sup><a name="num49"></a><a href="#nu49">49</a></sup> Corte IDH. "Otros Tratados" Objeto de la Funci&oacute;n Consultiva de la Corte (art. 64 Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos). Opini&oacute;n Consultiva OC-1/82 del 24 de septiembre de 1982. Serie A n.&ordm; 1.    <br>  <sup><a name="num50"></a><a href="#nu50">50</a></sup> Marmin, cit., 825.    <br>  <sup><a name="num51"></a><a href="#nu51">51</a></sup> Corte IDH. <i>Caso B&aacute;maca Vel&aacute;squez vs. Guatemala</i>. Fondo, cit., p&aacute;rr. 208.    <br>  <sup><a name="num52"></a><a href="#nu52">52</a></sup> Corte IDH. <i>Caso B&aacute;maca Vel&aacute;squez vs. Guatemala</i>. Fondo,<i> op. cit., </i>p&aacute;rr. 174; <i>Caso J. vs. Per&uacute;, op. cit., </i>p&aacute;rr. 124, y <i>Caso Espinoza Gonz&aacute;les vs. Per&uacute;</i>, <i>op. cit</i>., p&aacute;rrs. 117, 119-120.    <br>  <sup><a name="num53"></a><a href="#nu53">53</a></sup> Corte IDH. El h&aacute;beas corpus bajo suspensi&oacute;n de garant&iacute;as (arts. 27.2, 25.1 y 7.6 Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos). Opini&oacute;n Consultiva OC-8/87 del 30 de enero de 1987. Serie A n.&ordm; 8, p&aacute;rr. 19; <i>Caso J. vs. Per&uacute;, op. cit., </i>p&aacute;rr. 139, y <i>Caso Espinoza Gonz&aacute;les vs. Per&uacute;, op. cit</i>., p&aacute;rrs. 117, 119-120.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num54"></a><a href="#nu54">54</a></sup> De acuerdo con el art&iacute;culo 27.2, la Convenci&oacute;n Americana "no autoriza la suspensi&oacute;n de los derechos determinados en los siguientes art&iacute;culos: 3 (Derecho al Reconocimiento de la Personalidad Jur&iacute;dica); 4 (Derecho a la Vida); 5 (Derecho a la Integridad Personal); 6 (Prohibici&oacute;n de la Esclavitud y Servidumbre); 9 (Principio de Legalidad y de Retroactividad); 12 (Libertad de Conciencia y de Religi&oacute;n); 17 (Protecci&oacute;n a la Familia); 18 (Derecho al Nombre); 19 (Derechos del Ni&ntilde;o); 20 (Derecho a la Nacionalidad), y 23 (Derechos Pol&iacute;ticos), ni de las garant&iacute;as judiciales indispensables para la protecci&oacute;n de tales derechos".    <br>  <sup><a name="num55"></a><a href="#nu55">55</a></sup> Corte IDH. <i>Caso B&aacute;maca Vel&aacute;squez vs. Guatemala</i>. Fondo, <i>op. cit</i>., p&aacute;rr. 207, y <i>Caso Cruz S&aacute;nchez y otros vs. Per&uacute;</i>, <i>op. cit</i>., p&aacute;rr. 271.    <br>  <sup><a name="num56"></a><a href="#nu56">56</a></sup> Corte IDH. <i>Caso Las Hermanas Serrano Cruz vs. El Salvador</i>. Excepciones Preliminares, <i>op. cit</i>., p&aacute;rr. 119, y <i>Caso Rodr&iacute;guez Vera y otros (Desaparecidos del Palacio de Justicia) vs. Colombia</i>, <i>op. cit</i>., p&aacute;rr. 39.    <br>  <sup><a name="num57"></a><a href="#nu57">57</a></sup> Corte IDH, <i>Caso Las Hermanas Serrano Cruz vs. El Salvador</i>. Excepciones Preliminares<i>, op. cit</i>., p&aacute;rrs. 114-116.    <br>  <sup><a name="num58"></a><a href="#nu58">58</a></sup> Ib&iacute;d., p&aacute;rrs. 111-113.     <br>  <sup><a name="num59"></a><a href="#nu59">59</a></sup> Ib&iacute;d., p&aacute;rr. 118.    <br>  <sup><a name="num60"></a><a href="#nu60">60</a></sup> Corte IDH. <i>Caso Masacre de Santo Domingo vs. Colombia, op. cit</i>., p&aacute;rr. 24, y <i>Caso Rodr&iacute;guez Vera y otros (Desaparecidos del Palacio de Justicia) vs. Colombia, op. cit</i>., p&aacute;rr. 39.    <br>  <sup><a name="num61"></a><a href="#nu61">61</a></sup> Corte IDH. <i>Caso Masacre de Santo Domingo vs. Colombia, op. cit</i>., p&aacute;rr. 25, y <i>Caso Rodr&iacute;guez Vera y otros (Desaparecidos del Palacio de Justicia) vs. Colombia, op. cit</i>., p&aacute;rr. 39.    <br>  <sup><a name="num62"></a><a href="#nu62">62</a></sup> Ley 171 del 16 de diciembre de 1994, <i>op. cit</i>. Corte IDH. <i>Caso de la "Masacre de Mapirip&aacute;n" vs. Colombia</i>. Fondo y Reparaciones, <i>op. cit</i>., p&aacute;rr. 115.    <br>  <sup><a name="num63"></a><a href="#nu63">63</a></sup> Corte Constitucional de Colombia, decisi&oacute;n C-225/95, <i>op. cit.</i>, p&aacute;rrs. 30 y 35.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num64"></a><a href="#nu64">64</a></sup> Corte IDH. <i>Caso de la "Masacre de Mapirip&aacute;n" vs. Colombia</i>. Fondo y Reparaciones, <i>op. cit</i>., p&aacute;rr. 115.    <br>  <sup><a name="num65"></a><a href="#nu65">65</a></sup> Corte IDH. <i>Caso Las Hermanas Serrano Cruz vs. El Salvador</i>. Excepciones Preliminares, cit., p&aacute;rr. 117.    <br>  <sup><a name="num66"></a><a href="#nu66">66</a></sup> Corte Internacional de Justicia (ciJ), <i>La legalidad de la amenaza o del empleo de armas nucleares</i>, Opini&oacute;n consultiva de 8 de julio de 1996, p&aacute;rr. 25, y <i>Consecuencias jur&iacute;dicas de la construcci&oacute;n de un muro en el territorio palestino ocupado</i>, Opini&oacute;n consultiva de 9 de julio de 2004, p&aacute;rr. 106-113. Asimismo, TEDH. <i>Varnava y otros vs. Turqu&iacute;a &#91;GS&#93;</i>, sentencia de 18 de septiembre de 2009, p&aacute;rr. 185.    <br>  <sup><a name="num67"></a><a href="#nu67">67</a></sup> El CICR realiz&oacute; una publicaci&oacute;n sobre el DIH Consuetudinario aplicado a conflictos armados internacionales y conflictos armados no internacionales, como consecuencia de un estudio de la pr&aacute;ctica del DIH en sentido amplio. CICR, <i>El derecho internacional humanitario consuetudinario</i>. Vol. i, Henckaerts, J.-M. y Doswald-Beck, l., eds. Cambridge: Cambridge University Press, 2007.    <br>  <sup><a name="num68"></a><a href="#nu68">68</a></sup> Corte IDH. <i>Caso del Penal Miguel Castro Castro vs. Per&uacute;</i>. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de noviembre de 2006. Serie C n.&ordm; 160.    <br>  <sup><a name="num69"></a><a href="#nu69">69</a></sup> Ib&iacute;d., p&aacute;rrs. 223-224.    <br>  <sup><a name="num70"></a><a href="#nu70">70</a></sup> Ib&iacute;d., p&aacute;rr. 224.    <br>  <sup><a name="num71"></a><a href="#nu71">71</a></sup> ONU, Principios rectores relativos al desplazamiento de personas en el interior de su propio pa&iacute;s, E/CN.4/1998/53/Add.2, de 11 de febrero de 1998.    <br>  <sup><a name="num72"></a><a href="#nu72">72</a></sup> Tigroudja, H. La Cour interam&eacute;ricaine des droits de l'homme au service de "l'humanisation du droit international public". Propos autour des r&eacute;cents arr&ecirc;ts et avis. 52 <i>AFDI</i>,2006, 623-624.    <br>  <sup><a name="num73"></a><a href="#nu73">73</a></sup> Corte IDH. <i>Caso Masacre de Santo Domingo vs. Colombia</i>. Resoluci&oacute;n del Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de 5 de junio de 2012, considerandos 22-23 y 26.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num74"></a><a href="#nu74">74</a></sup> Seg&uacute;n el art&iacute;culo 35.1.f del Reglamento de la Corte, "la eventual designaci&oacute;n de peritos" puede ser efectuada por la CIDH "cuando se afecte de manera relevante el orden p&uacute;blico interamericano de los derechos humanos". Esta disposici&oacute;n hace de la designaci&oacute;n de peritos por la CIDH una situaci&oacute;n excepcional, sujeta a dicha condici&oacute;n.    <br>  <sup><a name="num75"></a><a href="#nu75">75</a></sup> Corte IDH. <i>Caso Marino L&oacute;pez y otros (Operaci&oacute;n G&eacute;nesis) vs. Colombia</i>. Resoluci&oacute;n del Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de 19 de diciembre de 2012, considerandos 21, 24, y punto resolutivo 1.B) 15.    <br>  <sup><a name="num76"></a><a href="#nu76">76</a></sup> Corte IDH. <i>Caso Cruz S&aacute;nchez y otros vs. Per&uacute;</i>. Resoluci&oacute;n del Presidente en Ejercicio de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de 19 de diciembre de 2013, considerandos 20, 54 y 66.    <br>  <sup><a name="num77"></a><a href="#nu77">77</a></sup> Corte IDH. <i>Caso B&aacute;maca Vel&aacute;squez vs. Guatemala</i>. Fondo, cit., p&aacute;rr. 207    <br>  <sup><a name="num78"></a><a href="#nu78">78</a></sup> TEDH. <i>Varnava y otros vs. Turqu&iacute;a</i>, cit., p&aacute;rr. 185.    <br>  <sup><a name="num79"></a><a href="#nu79">79</a></sup> Respecto a las dos otras presuntas v&iacute;ctimas involucradas, la Corte concluy&oacute; que su muerte se produjo cuando a&uacute;n se encontraba en curso el operativo y la evacuaci&oacute;n de rehenes, y que no contaba con prueba variada y suficiente que las pudiera calificar como <i>hors de combat</i>. Por lo tanto, consider&oacute; que no pod&iacute;a afirmar que la actuaci&oacute;n del Estado frente a estas "hubiera configurado una privaci&oacute;n arbitraria de la vida derivada de un uso de armas letales en forma contraria a los principios del &#91;DIH&#93; aplicables". Corte IDH. <i>Caso Cruz S&aacute;nchez y otros vs. Per&uacute;, cit</i>., p&aacute;rrs. 339-343.    <br>  <sup><a name="num80"></a><a href="#nu80">80</a></sup> Corte IDH. <i>Caso Myrna Mack Chang vs. Guatemala, cit. </i>    <br>  <sup><a name="num81"></a><a href="#nu81">81</a></sup> Corte IDH. <i>Caso de la Masacre de La Rochela vs. Colombia</i>. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 11 de mayo de 2007. Serie C n.&ordm; 163.    <br>  <sup><a name="num82"></a><a href="#nu82">82</a></sup> Corte IDH. Informe Anual 2012, 19-20.    <br>  <sup><a name="num83"></a><a href="#nu83">83</a></sup> Corte IDH. <i>Caso Almonacid Arellano y otros vs. Chile</i>. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de septiembre de 2006. Serie C n.&ordm; 154, p&aacute;rrs. 123-124, y <i>J. vs. Per&uacute;, cit., </i>p&aacute;rr. 407.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num84"></a><a href="#nu84">84</a></sup> Costa y O'boyle, cit., 118.    <br>  <sup><a name="num85"></a><a href="#nu85">85</a></sup> Ver Salm&oacute;n, e. Institutional approach between IHL and IHRL: Current Trends in the jurisprudence of the Inter-American Court of Human Rights. <i>Journal of International Humanitarian Legal Studies</i>. Vol. 5, n.&ordm; 1-2, 2014, 152-185.    <br>  <sup><a name="num86"></a><a href="#nu86">86</a></sup> Decaux, e. De l'impr&eacute;visibilit&eacute; de la jurisprudence europ&eacute;enne en mati&egrave;re de droit humanitaire: Cour europ&eacute;enne des droits de l'homme (Gde Ch.), Kononov c. Lettonie, 17 mai 2010. <i>rtdh</i>, a&ntilde;o 22, n.&ordm; 86, 1 de abril de 2011, 357.    <br></p> <hr>      <p><b> BIBLIOGRAF&Iacute;A </b></p>      <!-- ref --><p> Aivo, G&eacute;rard. Convergences entre droit international humanitaire et droit international des droits de l'homme: vers une assimilation des deux corps de r&egrave;gles? <i>Revue trimestrielle des droits de l'homme</i>. A&ntilde;o 21, n.&ordm; 82, 1 de abril de 2010, 341-370.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4843974&pid=S0122-9893201600010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Aponte, Alejandro. El sistema interamericano y el derecho internacional humanitario: una relaci&oacute;n problem&aacute;tica. En Elsner, Gisela (ed.), <i>Sistema interamericano de protecci&oacute;n de los derechos humanos y derecho penal internacional</i>. 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The History of the Inter-American System's Jurisprudence as Regards Situations of Armed Conflict. <i>2 International Humanitarian Legal Studies</i>, 2011, 3-52.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4843980&pid=S0122-9893201600010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Costa, Jean Paul y O'Boyle, Michael. The European Court of Human Rights and International Humanitarian Law. En <i>La Convention europ&eacute;enne des droits de l'homme, un instrument vivant / The European Convention on Human Rights a Living Instrument, M&eacute;langes en l'honneur de / Essays in Honour of Christos L. Rozakis</i>. Bruxelles: Bruylant, 2011, 107-129.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4843982&pid=S0122-9893201600010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Decaux, emmanuel. De l'impr&eacute;visibilit&eacute; de la jurisprudence europ&eacute;enne en mati&egrave;re de droit humanitaire: Cour europ&eacute;enne des droits de l'homme (Gde Ch.), <i>Kononov c. Lettonie</i>, 17 mai 2010. <i>Revue trimestrielle des droits de l'homme</i>. A&ntilde;o 22, n.&ordm; 86, 1 de abril de 2011, 343-357.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4843984&pid=S0122-9893201600010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Flauss, Jean-Fran&ccedil;ois (dir.). Les nouvelles fronti&egrave;res du droit international humanitaire. Actes du colloque du 12 avril 2002 organis&eacute; par l'Institut d'&eacute;tudes de droit international de l'Universit&eacute; de Lausanne. Bruxelles: Nemesis-Bruylant, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4843986&pid=S0122-9893201600010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Franco, Leonardo. Interpretaci&oacute;n y aplicabilidad del derecho internacional humanitario por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En CICR, <i>Estudios de derecho internacional humanitario consuetudinario. Memorias del evento de presentaci&oacute;n</i>. Bogot&aacute;: CICR, 2009, 63-81.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4843988&pid=S0122-9893201600010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Hervieu, Nicolas. La jurisprudence europ&eacute;enne sur les op&eacute;rations militaires &agrave; l'&eacute;preuve du feu. <i>La Revue des droits de l'homme</i> &#91;en l&iacute;nea&#93;, Actualit&eacute;s Droits-Libert&eacute;s, &lt;<a href="http://revdh.revues.org/890&gt;" target="_blank">http://revdh.revues.org/890&gt;</a>. (consultada el 15 de diciembre de 2015).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4843990&pid=S0122-9893201600010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Marmin, S&eacute;bastien. Les organes de contr&ocirc;le du droit international des droits de l'homme et le droit international humanitaire. <i>Revue trimestrielle des droits de l'homme</i>. A&ntilde;o 23, n.&ordm; 92, 1 de octubre de 2012, 815-836.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4843992&pid=S0122-9893201600010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Martin, Fanny. Application du droit international humanitaire par la Cour interam&eacute;ricaine des droits de l'homme. <i>Revue internationale de la Croix-Rouge</i>. Vol. 83, n.&ordm; 844, diciembre de 2001, 1037-1066.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4843994&pid=S0122-9893201600010000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Salm&oacute;n, Elizabeth. "Institutional approach between IHL and IHRL: Current Trends in the jurisprudence of the Inter-American Court of Human Rights". <i>Journal of International Humanitarian Legal Studies</i>. Vol. 5, n.&ordm; 1-2, 2014, 152-185.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4843996&pid=S0122-9893201600010000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Sass&ograve;li, Marco. "La Cour europ&eacute;enne des Droits de l'Homme et les conflits arm&eacute;s". En:<i>Droits de l'homme, d&eacute;mocratie et &eacute;tat de droit : liber amicorum Luzius Wildhaber</i>. Z&uuml;rich: Dike, 2007, 709-731.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4843998&pid=S0122-9893201600010000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Tigroudja, H&eacute;l&egrave;ne. "La Cour interam&eacute;ricaine des droits de l'homme au service de 'l'humanisation du droit international public'. Propos autour des r&eacute;cents arr&ecirc;ts et avis".<i>52 Annuaire Fran&ccedil;ais de Droit International</i>, 2006, 617-640.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4844000&pid=S0122-9893201600010000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Valencia, Alejandro. "La interacci&oacute;n y convergencia entre el derecho internacional humanitario y el derecho internacional de los derechos humanos". En <i>Memorias Segundo Curso Internacional Especializado en Derechos Humanos del Instituto Colombiano de Derechos Humanos</i>. Medell&iacute;n: ICDH, 2014, 217-238.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4844002&pid=S0122-9893201600010000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p> </font>      ]]></body><back>
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