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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In this paper, I propose a concept of "precedent", from the perspective of an analytical theory of law. The hypothesis is: the "precedent" is a creation of the interpretation that a juridical operator does from the reading of a "sentence". I begin with the assumption that (I) the "sentence" is the text that the "judge" produces, (II) the interpretation that a juridical operator does of one or several "sentences" it is the "jurisprudence" and (III) the "jurisprudence" is comprised for: the "precedent", the "jurisprudential concepts" and the "norm". I make a distinction between ratio decidendi and obiter dictum to demonstrate that the "precedent" depends on the interpretation that a juridical operator does.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">      <p>Doi:<a href="http://dx.doi.org/10.18601/01229893.n36.09" target="_blank">http://dx.doi.org/10.18601/01229893.n36.09</a>.</p>      <p align="center"><font size="4"><b> El precedente: un concepto<Sup>**</Sup></b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b> Precedent: A Concept </b></font></p>      <p align="center"><b> David Sierra Sorockinas </b></p>      <p><sup>*</sup> Docente e investigador de la Universidad de Antioquia. Coordinador del semillero de Filosof&iacute;a del Derecho adscrito al grupo Saber, Poder y Derecho, Facultad de Derecho y Ciencias Pol&iacute;ticas, Universidad de Antioquia. Contacto: <a href="mailto:sierradavid@gmail.com">sierradavid@gmail.com</a>. y <a href="mailto:david.sierras@udea.edu.co">david.sierras@udea.edu.co</a>. </p>      <p><sup>**</sup> Este texto es uno de los resultados derivados del trabajo de maestr&iacute;a intitulado "Yo tengo un derecho al agua, &iquest;y usted? Lineamientos para una teor&iacute;a de los derechos subjetivos".    <br>   Agradezco por todos los comentarios y cr&iacute;ticas a los profesores Carlos Bernal Pulido y Hubed Bedoya Giraldo, tambi&eacute;n a mis compa&ntilde;eros y amigos D&uacute;ber Celis, Lucidia Amaya y Mar&iacute;a Alejandra Arango. Las virtudes que el lector encuentre en el texto se deben en su inmensa mayor&iacute;a a las discusiones que tuve con ellos y que me llevaron a pulir la redacci&oacute;n evitando las vaguedades y ambig&uuml;edades, que seguramente no logr&eacute; eliminar por completo; las falencias que halle en el escrito son responsabilidad exclusiva m&iacute;a y pueden obedecer al impulso de mantener algunos giros personales.</p>       <p> Recibido el 5 de noviembre de 2015, aprobado el 16 de mayo de 2016.</p>      <p> Para citar el art&iacute;culo: D. Sierra Sorockinas, El precedente: un concepto, <i>Derecho del Estado </i>n.&ordm; 36, Universidad Externado de Colombia, enero-junio de 2016, pp. 249-269. doi: <a href="http://dx.doi.org/10.18601/01229893.n36.09" target="_blank">http://dx.doi.org/10.18601/01229893.n36.09</a>. </p> <hr>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b> SUMARIO </b></p>      <p> Introducci&oacute;n. 1. Un concepto de "precedente". 2. <i>Ratio-dictum</i>, &iquest;una distinci&oacute;n clara? 3. Seguir o no seguir: esa es la cuesti&oacute;n. 4. Los "conceptos jurisprudenciales". Una distinci&oacute;n con el "precedente". Conclusiones. </p> <hr>      <p><b> RESUMEN </b></p>      <p> En este trabajo propongo un concepto de "precedente", a partir de una teor&iacute;a anal&iacute;tica del derecho. La hip&oacute;tesis del trabajo es la siguiente: el "precedente" es una <i>creaci&oacute;n</i> de la interpretaci&oacute;n que hace un <i>operador jur&iacute;dico</i> a partir de la lectura de una "sentencia". Parto de lo siguiente: (I) "sentencia" <i>es</i> el texto que produce el "juez", (II) la interpretaci&oacute;n que un operador jur&iacute;dico haga de una o varias "sentencias" <i>es</i> la "jurisprudencia". A su vez, (III) la"jurisprudencia" est&aacute; conformada por: el "precedente", los "conceptos jurisprudenciales" y la "norma". Me ocupo de la distinci&oacute;n entre <i>ratio decidendi </i> y <i>obiter dictum</i>, para demostrar que el "precedente" depende de la interpretaci&oacute;n que hace un operador jur&iacute;dico. </p>      <p><b> PALABRAS CLAVE</b>: Precedente, jurisprudencia, sentencia, teor&iacute;a del derecho, <i>ratio decidendi, obiter dictum</i>. </p> <hr>      <p><b> ABSTRACT </b></p>      <p> In this paper, I propose a concept of "precedent", from the perspective of an analytical theory of law. The hypothesis is: the "precedent" is a <i>creation</i> of the interpretation that a juridical operator does from the reading of a "sentence". I begin with the assumption that (I) the "sentence" is the text that the "judge" produces, (II) the interpretation that a juridical operator does of one or several "sentences" it is the "jurisprudence" and (III) the "jurisprudence" is comprised for: the "precedent", the "jurisprudential concepts" and the "norm". I make a distinction between <i>ratio decidendi</i> and <i>obiter dictum</i> to demonstrate that the "precedent" depends on the interpretation that a <i>juridical operator</i> does. </p>      <p><b> KEYWORDS</b>: Precedent, jurisprudence, sentence, theory of law, <i>ratio decidendi, obiter dictum</i>. </p> <hr>      <p><b> INTRODUCCI&Oacute;N </b></p>      <p> El "precedente" es uno de esos conceptos <i>abstractos </i>que m&aacute;s han sido discutidos por la teor&iacute;a del derecho contempor&aacute;nea, propiciando debates acerca de su an&aacute;lisis, acaso debido a la influencia de los sistemas anglosajones en el derecho continental y al entendimiento por parte de varios te&oacute;ricos del derecho continental sobre la "jurisprudencia". A su vez, las <i>explicaciones</i> que los te&oacute;ricos continentales han dado sobre el concepto de "jurisprudencia" han ayudado a revitalizar algunas discusiones en torno al an&aacute;lisis conceptual, permitiendo el cambio de discurso incluso dentro de la teor&iacute;a del derecho anglosajona.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Aunque &ndash;no huelga advertirlo&ndash; las discusiones anal&iacute;ticas han estado relegadas a un segundo plano por cuestiones operativas, tanto en los discursos dogm&aacute;ticos como te&oacute;ricos, se siguen dando dentro la "teor&iacute;a del derecho". En efecto, Chiassoni (2015) afirma que la "teor&iacute;a del derecho" se debe ocupar de estos asuntos desde dos enfoques: 1. una <i>teor&iacute;a normativa</i> y 2. una <i>teor&iacute;a anal&iacute;tica</i>. El primer enfoque se ocupa m&aacute;s de explicar la forma como <i>opera</i> un sistema jur&iacute;dico en el que se incorpora nueva figura, mientras que en el segundo enfoque se trata de un an&aacute;lisis conceptual. Sin lugar a dudas, este primer enfoque es preponderante en la teor&iacute;a y la filosof&iacute;a del derecho (Dworkin &#91;1988&#93;, Marmor &#91;2001&#93;, Gasc&oacute;n Abell&aacute;n &#91;2015&#93;, Bernal Pulido &#91;2005; 2015&#93;, Bustamente &#91;2015&#93; y L&oacute;pez Medina &#91;2006&#93; son solo algunos reconocidos expositores de esta versi&oacute;n). Este trabajo se inclina m&aacute;s por el segundo enfoque, aunque hago algunas cr&iacute;ticas a las tesis m&aacute;s relevantes de teor&iacute;a judicial en Colombia que bien se podr&iacute;an catalogar desde el primer enfoque, cuando <i>usan</i> ciertos conceptos. En suma, la raz&oacute;n principal, acaso no sobre recordarlo, es que se trata de construir un discurso explicativo para generar un nuevo conocimiento, pues se trata de una <i>teor&iacute;a</i> en t&eacute;rminos de Bedoya (2009).</p>      <p> En este trabajo, entonces, me concentro en explicar la siguiente hip&oacute;tesis: el "precedente" <i>es</i> una creaci&oacute;n de la lectura<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>. Para ello parto de cuatro supuestos<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>: </p>      <p> <i>a) El "derecho" &ndash;la dogm&aacute;tica&ndash;<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup> no est&aacute; compuesto solo de normas</i><sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup></p>      <p> El objeto de estudio que pretendo construir es decir que el "derecho" es un <i>juego de lenguaje</i><sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup>, que est&aacute; conformado por "normas", "doctrina", "jurisprudencia" y "hechos" (Bedoya, 2009). No hay, entonces, algo m&aacute;s all&aacute; del lenguaje. En la interacci&oacute;n que hacen los participantes (operadores jur&iacute;dicos<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup>)de este <i>juego de lenguaje</i>, ellos usan los "materiales jur&iacute;dicos"<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup> para hacer su labor. El "derecho" hace parte de la <i>realidad</i> y no del <i>mundo</i>, en el sentido de que no hay un <i>objeto material</i> al cual podamos referirnos (la "<i>cosa en s&iacute;</i>"), sino que el derecho es un discurso, un <i>juego de lenguaje</i>. </p>      <p> <i>b) El "derecho" es, en buena medida, lenguaje escrito. </i></p>      <p> Esta tesis ya fue expuesta antes (cfr. mu&ntilde;oz valencia, 2011); empero, lo que aqu&iacute; se expone est&aacute; encaminado a explicar otra tesis. Los operadores jur&iacute;dicos hacen su labor a partir de la lectura de <i>textos</i>, que contienen "artificios literarios"<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup> &ndash;versiones del <i>mundo</i>&ndash;: unos objetos creados, a partir de los cuales podemos ver de qu&eacute; est&aacute; compuesta la <i>realidad jur&iacute;dica</i>, si entendemos, como Rorty (1991; 2010), que el <i>mundo</i> es inaprensible y que solo a trav&eacute;s de nuestro lenguaje podemos tratar de acercarnos a una <i>versi&oacute;n </i>de &eacute;l, una <i>realidad</i> que se construye (cuando hablamos como abogados o como juristas, p. ej.) mediante el uso de un lenguaje jur&iacute;dico. La construcci&oacute;n &ndash;repito&ndash; de la <i>realidad </i>la hacen los "artificios literarios". Uno de esos "artificios literarios" es la "sentencia": aquel texto que produce una persona que llamamos juez<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup> en cumplimiento de una funci&oacute;n. El texto no habla por s&iacute; solo, se requiere de un lector que interprete lo que dice, que le d&eacute; sentido a lo depositado por el juez. </p>      <p> <i>c) La "sentencia" no tiene un sentido como tal. </i></p>      <p> Son muy curiosos los giros que se oyen cuando se <i>interpreta </i>una "sentencia": "el juez <i>quiso </i>decir &alpha;, a pesar de que escribi&oacute; &beta;"; "la 'sentencia' <i>en s&iacute; misma </i>es un 'precedente' en <i>x </i>materia"; "si dejamos de lado una postura exeg&eacute;tica, el <i>esp&iacute;ritu </i>de la jurisprudencia nos llevar&iacute;a a tomar &sigma; decisi&oacute;n", etc. Parto, pues, de una postura que algunos han llamado esc&eacute;ptica de la interpretaci&oacute;n <i>moderada </i>(Iturralde Sesma, 2014); es decir, considero que los textos siempre necesitan un lector y que este les dar&aacute; un sentido, ci&ntilde;&eacute;ndose a las reglas que el juego de lenguaje establece<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup>. El contenido de la "jurisprudencia" lo da la  lectura. No hay, pues, un contenido establecido por m&aacute;s que haya escritas varias sentencias. Algo similar pasa con la distinci&oacute;n <i>norma</i>-<i>disposici&oacute;n</i> que autores como Bedoya (2009) y Guastini (1999; 2014) proponen hacer en su teor&iacute;a. </p>      <p> <i>d) La "jurisprudencia" es la interpretaci&oacute;n que un lector</i><sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup><i> hace de una o varias "sentencias". </i></p>      <p> La "jurisprudencia" no es otra cosa que la interpretaci&oacute;n que surge de la lectura de una o varias "sentencias"<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup>. A su vez, este "artificio literario" (la "sentencia"), como un cuento, una novela, un ensayo, etc., tiene unas partes que lo componen: la narraci&oacute;n (n<Sub>a</Sub>), la sustentaci&oacute;n (s<Sub>u</sub>) y la decisi&oacute;n (d<Sub>e</sub>). De la interpretaci&oacute;n de ese texto se pueden identificar tres efectos: el "precedente", los "conceptos jurisprudenciales" y la "norma"<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup>. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En este texto me concentrar&eacute; en explicar uno de esos efectos: el "precedente", y har&eacute; una breve referencia a los "conceptos jurisprudenciales" como una forma de diferenciarlos del "precedente". Por "norma" remito a lo explicado por Bedoya (2009), es decir, al tradicional entendimiento de un "<i>mandato</i>"<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup>. </p>      <p><b> 1. UN CONCEPTO DE "PRECEDENTE" </b></p>      <p> Por "precedente" entiendo: aquellas razones (que hacen parte de la sentencia) que expone un juez para sustentar la decisi&oacute;n judicial (la <i>ratio decidendi</i>), que son tomadas por otro juez u otro operador jur&iacute;dico para aplicarlas a un nuevo caso, por la similitud de lo que se discute. </p>      <p> Ahora bien, si, como dije atr&aacute;s, el "precedente" es un consecuencia de la interpretaci&oacute;n de una sentencia, &iquest;qu&eacute; parte de la sentencia se interpreta para <i>encontrar</i><sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup> el "precedente"? Si hacemos una divisi&oacute;n simple de una sentencia&ndash; cualquiera&ndash;, esta tiene tres partes: a) la narraci&oacute;n (n<Sub>a</sub>), b) la sustentaci&oacute;n (s<Sub>u</sub>) y c) la decisi&oacute;n (d<Sub>e</sub>); todo esto es lo que est&aacute; escrito en la sentencia. Pero, m&aacute;s all&aacute; de particularidades que se puedan encontrar en cada caso, se reducir&aacute; el asunto a una generalidad que no afecta en mucho el an&aacute;lisis que presento.</p>      <p> a) La narraci&oacute;n (n<Sub>a</sub>) se pueden entender como aquellos <i>relatos</i> que se dejan en la sentencia que hablan del caso. Tradicionalmente se le ha llamado "hechos"<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup> de la sentencia. La dogm&aacute;tica &ndash;incluso la teor&iacute;a tradicional&ndash; ha considerado los "hechos" como una parte de la sentencia; sin embargo, no se puede confundir esta acepci&oacute;n de la palabra con aquella que utiliza Bedoya (2009) &ndash;y que aqu&iacute; se retoma&ndash; para decir qu&eacute; se entiende el "derecho"; son pues dos <i>usos</i> distintos de la expresi&oacute;n. Por "hechos", en esta parte, se entender&aacute; la interpretaci&oacute;n que hace el juez de los <i>relatos</i> que hacen las partes del proceso. Es, pues, un <i>cuento que tiene que echar</i> el juez para resolver el caso. Esa historia que queda en el escrito es lo que le puede servir a otro juez para saber si el caso que le presentan es similar al de una sentencia anterior o no. Siendo estrictos con el concepto de "hechos", estos no son lo que la dogm&aacute;tica llama "<i>hechos de la demanda</i>" o con alguna otra denominaci&oacute;n, son narraciones que hace una parte del proceso sobre un(os) evento(s) queda(n) pie a la disputa jur&iacute;dica. En el escrito de la sentencia, en suma, solo se consignan formalmente unos "hechos" para que el juez pueda tomar una decisi&oacute;n. Me mantengo, entonces, en el uso de la palabra "hechos" y no trato de acu&ntilde;ar otro t&eacute;rmino porque no ser&iacute;a muy &uacute;til, pues as&iacute; no hablan en el <i>juego de lenguaje </i>de la dogm&aacute;tica.</p>      <p> b) La sustentaci&oacute;n (s<Sub>u</sub>) de la sentencia se puede entender como los argumentos que se dejan escritos para fundamentar la decisi&oacute;n. Para la visi&oacute;n tradicional del asunto, estas razones se pueden identificar como una regla &ndash;o" subregla", como prefiere llamarla L&oacute;pez Medina&ndash; del derecho para casos futuros<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup>. </p>      <p> c) La decisi&oacute;n (d<Sub>e</sub>) se puede entender como la parte resolutiva de la sentencia. En esta parte se encuentra la "disposici&oacute;n", un enunciado imperativo. El contenido de la decisi&oacute;n, en principio, solo les interesa a las partes del proceso (una condena, una absoluci&oacute;n, una orden, una nulidad, etc.). En efecto, para ser m&aacute;s categ&oacute;ricos con la distinci&oacute;n, la parte resolutiva de la sentencia es una "disposici&oacute;n" cuya interpretaci&oacute;n da lugar a la "norma" de car&aacute;cter particular &ndash;por regla general&ndash;, categor&iacute;a que, en los t&eacute;rminos de Bedoya (2009), es diferente a la de "jurisprudencia"<sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup>. </p>      <p> Volviendo a la pregunta sobre en qu&eacute; parte de la sentencia se puede <i>encontrar </i>el "precedente", la respuesta es en la sustentaci&oacute;n (s<Sub>u</sub>). Aqu&iacute; existe una complicaci&oacute;n, pues los jueces tienen diferentes formas de nominar este apartado en sus escritos y lo llaman, indistintamente: "motivaci&oacute;n"<sup><a name="nu19"></a><a href="#num19">19</a></sup>, "fundamentos de derecho", "consideraciones", etc. La tarea del int&eacute;rprete, inicialmente, est&aacute; en encontrar el apartado de la sentencia que contiene las razones de la decisi&oacute;n del juez. Es, entonces, una tarea de b&uacute;squeda textual; las razones no las encontrar&aacute; fuera de lo que dej&oacute; el juez escrito en la sentencia. Luego, en lo escrito comienza otra labor interpretativa: &iquest;qu&eacute; quiso decir el juez aqu&iacute;, all&aacute;, m&aacute;s adelante? &iquest;Por qu&eacute; hizo esta referencia? Y otras preguntas acordes con el ejercicio interpretativo. </p>      <p><b> 2. <i>RATIO-DICTUM</i>, &iquest;UNA DISTINCI&Oacute;N CLARA? </b></p>      <p> Volvamos a la definici&oacute;n propuesta y aclaremos otro asunto: el "precedente" es el conjunto de razones que expone un juez de una alta corte para sustentar la decisi&oacute;n judicial, que son tomadas por otro juez (otro operador jur&iacute;dico) para aplicarlas a un nuevo caso, por la similitud de los "hechos"<sup><a name="nu20"></a><a href="#num20">20</a></sup>. Una vez se haya hecho el ejercicio de <i>encontrar</i> la similitud de los "hechos", lo que debe preguntarse el operador jur&iacute;dico es: &iquest;qu&eacute; es lo relevante de las consideraciones que hizo el juez del caso que est&aacute; leyendo?; por lo cual, si queremos dar cuenta de este ejercicio, debemos preguntar, entonces, &iquest;c&oacute;mo hace el operador jur&iacute;dico para saber qu&eacute; es relevante de la sustentaci&oacute;n de la sentencia? </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Seg&uacute;n el trabajo de L&oacute;pez Medina<sup><a name="nu21"></a><a href="#num21">21</a></sup>, quien retoma la tradicional distinci&oacute;n que se hace en los sistemas anglosajones, las altas cortes han establecido algunos m&eacute;todos para saber qu&eacute; de una sentencia puede considerarse como el "precedente" judicial; en igual sentido, aunque no de forma directa, lo contempla Levi (2005). Elijo estos dos autores como un paradigma de las dos posturas antag&oacute;nicas en cuanto al concepto de "precedente". </p>      <p> La idea que distancia a estos dos autores, casi para ubicarse en polos opuestos, est&aacute; relacionada con el concepto de "precedente" que cada uno de ellos construye; por un lado, L&oacute;pez Medina considera que en la sentencia que se analiza <i>ya</i> hay una "subregla" (regla<sup><a name="nu22"></a><a href="#num22">22</a></sup>, en nuestro lenguaje), contrario a lo que trato de explicar, <i>no</i> hay tal regla en la sentencia sino que el juez que lee la sentencia <i>crea</i> esta regla. En otras palabras, podemos decir que el trabajo del juez, en L&oacute;pez Medina, es el de un <i>buscador</i> de las reglas ya creadas, mientras que nuestro juez es un <i>creador</i> de las reglas; simplemente toma ese material escrito y lo <i>traduce</i>, en t&eacute;rminos jur&iacute;dicos, en una regla.</p>      <p> Las metodolog&iacute;as que tiene el operador para crear el "precedente"<sup><a name="nu23"></a><a href="#num23">23</a></sup> &ndash;pues, se insiste, es el operador que lee una sentencia, y no el juez que redact&oacute; la sentencia, quien crea el "precedente"&ndash; son de variado calado y las resume L&oacute;pez Medina (2006: 203 ss.), as&iacute; que no vale la pena repetir lo que all&iacute; est&aacute; claro. En resumen, para <i>seguir</i><sup><a name="nu24"></a><a href="#num24">24</a></sup> (crear<sup><a name="nu25"></a><a href="#num25">25</a></sup>) el "precedente" es necesario hacer la distinci&oacute;n entre la <i>ratio decidendi</i> y el <i>obiter dictum</i>. Y para no <i>seguirlo</i> se utilizan dos figuras: la distinci&oacute;n (<i>distinguish</i><sup><a name="nu26"></a><a href="#num26">26</a></sup>) y el cambio de "precedente" (<i>overruling</i>)<sup><a name="nu27"></a><a href="#num27">27</a></sup>. </p>      <p> La distinci&oacute;n que se usa es: definir qu&eacute; es la <i>ratio decidendi </i>y qu&eacute; es el <i>obiter dictum</i> de una sentencia particular. Por lo primero se entiende cu&aacute;l (cu&aacute;les) es (son) la(s) raz&oacute;n(es) de la decisi&oacute;n, vinculante(s)<sup><a name="nu28"></a><a href="#num28">28</a></sup> (<i>ratio decidendi</i>), y por lo segundo (<i>obiter dictum</i>) se entienden los otros dichos que no son necesarios para la decisi&oacute;n; es decir, hacer una exclusi&oacute;n de "partes" de la sentencia que son "meros dichos". </p>      <p> Sup&oacute;ngase que existen dos jueces: "juez R", quien redact&oacute; la sentencia, y "juez L"<sup><a name="nu29"></a><a href="#num29">29</a></sup>, quien lee la sentencia. Esta tarea, eminentemente interpretativa del texto de la sentencia, es tarea del juez (operador) que pretende hacer valer ciertas razones de una sentencia antecedente como un "precedente" judicial ("juez L"). La distinci&oacute;n, pues, no la hace el juez que emite la sentencia, por m&aacute;s que &eacute;l ("juez R") considere ciertas razones como fundamentales.</p>      <p> Perm&iacute;taseme explicar la cuesti&oacute;n mediante un cuadro: </p>     <p align="center"><a name="c1"></a><img src="img/revistas/rdes/n36/n36a09c1.jpg"></p>      <p> Sin ninguna dificultad, un juez que redacte una sentencia considerar&aacute; que todo lo escrito en el texto es importante, relevante y est&aacute; ligado estrechamente con la decisi&oacute;n. Los ejemplos, analog&iacute;as, met&aacute;foras, alegor&iacute;as, citas, e incluso la erudici&oacute;n, le parecer&aacute; al juez que deben estar all&iacute;, sin ellos la sentencia ser&iacute;a un sinsentido<sup><a name="nu30"></a><a href="#num30">30</a></sup>. Quien haya escrito alg&uacute;n texto, incluso una esquela de amor, bien podr&aacute; creer que cada palabra debe ser usada para darle sentido a todo el texto buscando una finalidad; igual sucede con el juez redactor ("juez R"). Incluso las cuestiones est&eacute;ticas, que no siempre se relacionan con el sentido de las cosas, son valiosas para el escribiente; &iquest;por qu&eacute; poner esta palabra y no un sin&oacute;nimo?, porque suena m&aacute;s bonito o, cree el escritor, hace m&aacute;s claro el asunto. Muchas veces el lector no llega a las mismas conclusiones que el escritor. Ahora, muchas veces ni el escritor puede dar cuenta de todo lo que escribi&oacute;, simplemente al momento de escribir crey&oacute; que era importante o sonoro expresar ciertas cosas de una u otra forma.</p>      <p> Recordemos que si asumimos una posici&oacute;n de an&aacute;lisis textual no ser&aacute; &ndash;en principio&ndash; relevante la intenci&oacute;n de quien escriba. De hecho, dudo mucho que se pueda identificar esa intenci&oacute;n en el texto<sup><a name="nu31"></a><a href="#num31">31</a></sup>. </p>      <p> Ahora, supongamos que un "juez L" (tambi&eacute;n puede ser otro operador jur&iacute;dico), buscando en cu&aacute;les otras sentencias antecedentes se ha fallado alg&uacute;n asunto similar, encuentra la sentencia del "juez R" y llega a la conclusi&oacute;n que voy a ilustrar con el cuadro subsiguiente. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="c2"></a><img src="img/revistas/rdes/n36/n36a09c2.jpg"></p>      <p> Aqu&iacute; se observa la distinci&oacute;n que pretendo mostrar. El "juez R" considera que todos los argumentos son necesarios para fundamentar su decisi&oacute;n; por el contrario, el "juez L", haciendo una lectura del texto de la sentencia, considera que solo el argumento 1 es fundamental para la decisi&oacute;n, los dem&aacute;s son meros dichos que edulcoran el fallo, pero que no ayudan a la decisi&oacute;n<sup><a name="nu32"></a><a href="#num32">32</a></sup>. Tambi&eacute;n puede suceder que un "juez L<Sub>1</sub>" considere que el argumento 2 es fundamental, al igual que el 1, pero no as&iacute; el 3. Y podr&iacute;amos continuar as&iacute; con todas las combinaciones posibles "L<Sub>n</Sub>". Mi inter&eacute;s no es evidenciar que no hay una regla para interpretar cu&aacute;l es la <i>ratio</i> y cu&aacute;l el <i>dictum</i> de una sentencia, sino afirmar que la distinci&oacute;n la hace el operador que lee la sentencia. Es una tarea interpretativa.</p>      <p> La creaci&oacute;n del "precedente" es una cuesti&oacute;n de lectura, en primera instancia, m&aacute;s que de escritura. Un juez no escribe la sentencia pensando en que est&aacute; creando un "precedente", las razones que da en la sentencia son para fundamentar la decisi&oacute;n. Puede ser una sentencia muy bien escrita y convincente en cuanto a sus argumentos, pero si nadie la lee... no ser&aacute; "precedente" de nada. &iquest;Cu&aacute;ntas sentencias que resuelven un caso <i>dif&iacute;cil</i> se habr&aacute;n perdido? Las herramientas tecnol&oacute;gicas ayudan a disminuir los riesgos de p&eacute;rdida de textos, por eso ya tenemos a la mano sentencias de principios del siglo XX que antes no se hab&iacute;an podido leer con tanto ah&iacute;nco.</p>      <p> Igual sucede con un art&iacute;culo cualquiera de una ley, por ejemplo, una sentencia <i>no habla por s&iacute; sola</i>. Todo depende de la interpretaci&oacute;n que se haga del texto; claro est&aacute;, la forma de hacer la interpretaci&oacute;n es diferente en una disposici&oacute;n legislativa y en una sentencia, pues la segunda es un texto  "cargado" &ndash;menos escueto&ndash; que, por ejemplo, un art&iacute;culo del C&oacute;digo Civil. Lo lac&oacute;nico que puede ser el legislador respecto de lo extendido que puede resultar el juez cuando redacta la sentencia no es motivo para excluir una interpretaci&oacute;n de la sentencia, por m&aacute;s que el texto supere &ndash;con creces&ndash; el n&uacute;mero de palabras usadas en una disposici&oacute;n legislativa. La interpretaci&oacute;n siempre existir&aacute; cuando se lee un texto<sup><a name="nu33"></a><a href="#num33">33</a></sup>, en efecto, la <i>creaci&oacute;n</i> de un texto es una interpretaci&oacute;n. Por ejemplo, un cuento tan corto como <i>El dinosaurio</i><sup><a name="nu34"></a><a href="#num34">34</a></sup> se interpreta tanto como <i>La guerra y la paz</i>, a pesar de que el n&uacute;mero de palabras del primero cabr&iacute;a miles de veces en el segundo. Igual sucede con la sentencia y la disposici&oacute;n legislativa<sup><a name="nu35"></a><a href="#num35">35</a></sup>. </p>      <p> Se concluye &ndash;de lo dicho hasta aqu&iacute;&ndash; que la distinci&oacute;n de las razones relevantes y aquellas que no lo son es una actividad que hace el lector de la sentencia, este puede extraer la totalidad de lo escrito o una parte. Ese que hacer, que no es cosa f&aacute;cil, evidencia la tarea interpretativa del operador jur&iacute;dico cuando lee el escrito de la sentencia. La distinci&oacute;n de las razones relevantes y las f&uacute;tiles se da en la lectura de la sentencia por parte del operador, quien a&uacute;n no la relaciona con el caso del que &eacute;l se ocupa<sup><a name="nu36"></a><a href="#num36">36</a></sup>. </p>      <p> En este punto se debe ser enf&aacute;tico: la tarea interpretativa no est&aacute; relacionada directamente con el caso que resuelve, mas no quiero decir que no influya este nuevo caso en la lectura que se haga de la sentencia. &iexcl;Por supuesto que el juez u operador jur&iacute;dico lee la sentencia con una finalidad! No es una tarea pretendidamente objetiva. Es m&aacute;s, si me apuran un poco, me atrever&iacute;a a decir que un individuo puede darle diferentes lecturas a ese mismo texto, cuantas veces lo lea; &iquest;o acaso alguien que haya le&iacute;do m&aacute;s de dos veces <i>Cien a&ntilde;os de soledad </i>tiene en todos los casos el mismo entendimiento? O mejor, un texto m&aacute;s simple como una tira c&oacute;mica: un ni&ntilde;o lee <i>Asterix el galo</i>, se r&iacute;e de las ocurrencias de Obelix y los jabal&iacute;es; a&ntilde;os aquel ni&ntilde;o &ndash;ahora joven&ndash; suelta el trapo no ya de las situaciones que se describen entre los cerdos salvajes y el galo sino de la burla socarrona que plantean los autores, Goscinny y Uderzo, de la sociedad europea de mitad del siglo XX. </p>      <p> Infortunadamente para el operador jur&iacute;dico<sup><a name="nu37"></a><a href="#num37">37</a></sup>, la nueva interpretaci&oacute;n que haga estar&aacute; limitada por lo dicho anteriormente. Si el "juez L" de nuestro ejemplo dijo que en la sentencia del "juez R" el argumento 2 era un <i>dictum</i>, una vez vaya a utilizar como referencia esa sentencia deber&aacute; circunscribirse a lo dicho en esa ocasi&oacute;n; podr&iacute;a cambiar de parecer, pero el sistema jur&iacute;dico le exige que d&eacute; unas razones de peso para cambiar su interpretaci&oacute;n. En palabras m&aacute;s simples, no se le exige otra cosa diferente a la <i>coherencia</i> que debe tener por ser una <i>autoridad</i>. Se le pide que los argumentos tengan un rigor en pro de la seguridad del sistema jur&iacute;dico. </p>      <p><b> 3. SEGUIR O NO SEGUIR: ESA ES LA CUESTI&Oacute;N </b></p>      <p> Una vez el operador ("juez L") haga la consideraci&oacute;n de cu&aacute;les son los argumentos relevantes (distinci&oacute;n <i>ratio-dictum</i>) de la sentencia que lee ("sentencia <i>r</i>") debe decidir si estos se aplican al caso que &eacute;l est&aacute; examinando. Esta tarea puede ser antes o despu&eacute;s de hacer la distinci&oacute;n de la <i>ratio</i> y el <i>dictum</i>, seg&uacute;n se vea. Por un lado, un operador jur&iacute;dico puede hacer un barrido de las sentencias que son antecedentes de su caso y escoger cu&aacute;les tienen alguna similitud con este, o tambi&eacute;n puede hacer la distinci&oacute;n <i>ratio-dictum </i>y luego elegir las que son pertinentes en el caso <i>sub examine</i>. Ambas tareas son interpretativas. El momento en el cual se haga la selecci&oacute;n de las sentencias puede variar, en cierto sentido, la distinci&oacute;n sobre las razones de la sentencia. Pero, como este escrito no trata de se&ntilde;alar la mejor forma de hacer esta tarea interpretativa, simplemente advierto de esa variante. Para las finalidades del escrito hago caso omiso de los diferentes resultados que pueden darse y tengo como una constante el momento en que el operador jur&iacute;dico hace la selecci&oacute;n de sentencias.</p>      <p> Aqu&iacute; el juego de selecci&oacute;n que hace un operador debe relacionarse con lo que hace <i>otro</i> operador en el mismo caso, para poder hablar de una "distinci&oacute;n" (<i>distinguish</i>). La "distinci&oacute;n" no es otra cosa que se&ntilde;alar que un fallo anterior no se aplica al caso que se examina. Para ello, el operador que lea la sentencia debe dar unas razones. Estas razones solo ser&aacute;n evidentes cuando en un caso concreto dos operadores jur&iacute;dicos, supongamos, el "juez L" y una parte del proceso (el accionante) "demandante L" (tambi&eacute;n <i>lector </i>de la "sentencia <i>r</i>"), tienen posiciones divergentes sobre la aplicaci&oacute;n de las razones dadas en la sentencia del "juez R". El "demandante L" considera que se debe aplicar porque hay similitud, mientras que el "juez L" no ve tal similitud. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="c3"></a><img src="img/revistas/rdes/n36/n36a09c3.jpg"></p>      <p> En las consideraciones de la nueva sentencia debe haber unos argumentos mediante los que el "juez L" explique la distinci&oacute;n del caso, los cuales ser&iacute;an algo as&iacute; como que el caso de esa sentencia del "juez R" no es asimilable al presente porque se refiere a &alpha; y aqu&iacute; lo que se discute es &beta;, que son diferentes. Es, entonces, una discusi&oacute;n frente a la narraci&oacute;n de la sentencia y no sobre la sustentaci&oacute;n o la decisi&oacute;n de la misma. </p>      <p> Aqu&iacute;, contrario a lo que muchos afirman, incluidos L&oacute;pez Medina (2006) y Bernal Pulido (2005), y en cierto sentido la Corte Constitucional en la sentencia C-836 de 2001, no se est&aacute; <i>separando</i> del "precedente", simplemente no se est&aacute; considerando esa sentencia <i>antecedente </i>relevante para el caso. Igual sucede con los operadores que tienen un c&uacute;mulo de disposiciones (y, &iexcl;qu&eacute; cantidad en Colombia!) para argumentar la decisi&oacute;n de un caso y eligen algunas; <i>otros</i> operadores pueden considerar algunas distintas y entonces se trabar&aacute; una discusi&oacute;n, la cual se resolver&aacute; o disolver&aacute; cuando se den razones en uno u otro sentido. </p>      <p> Distinto el caso del "cambio de precedente" (denominaci&oacute;n que se usa en la dogm&aacute;tica) u <i>overruling </i>del <i>common law</i>, pues aqu&iacute; s&iacute; se reconocen las similitudes de los casos, es decir, siguiendo nuestro ejemplo de los jueces, que existe similitud entre los "hechos" de la sentencia del "juez R" (&alpha;) y los "hechos" que se discuten en el proceso que resuelve el "juez L" (&beta;). Sin embargo, el "juez L" considera que lo dicho por el "juez R" no es aplicable al caso, pues considera que las razones para el caso que resuelve no son suficientes o, mejor, prefiere otra argumentaci&oacute;n. En este escenario hay, evidentemente, una separaci&oacute;n (negaci&oacute;n) del "precedente" y se debe justificar en dicho sentido<sup><a name="nu38"></a><a href="#num38">38</a></sup>. </p>      <p> Aqu&iacute; puede parecer que hay una contradicci&oacute;n l&oacute;gica entre la explicaci&oacute;n que he expuesto y el concepto de <i>overruling</i>, empero no es tal. Quitemos el manto de niebla de la argumentaci&oacute;n y se distinguir&aacute; con pr&iacute;stina claridad que el reconocimiento de las razones del "juez L" es la creaci&oacute;n de un "precedente"; en este caso, es claro que el "juez L" crea un "precedente" pero no lo usa para resolver el caso, por m&aacute;s que diga que antes hay un caso similar. Este interesante giro argumentativo sirve como muestra de la contradicci&oacute;n que se puede dar en la creaci&oacute;n de precedentes. Recu&eacute;rdese que el "precedente" lo crea un operador lector, no solo un juez lector, de una sentencia; cuando se lee, se interpretan los textos de diferente manera, el juez como  autoridad (en sentido kelseniano) deber&aacute; "responder" a los argumentos de las partes en cuanto a la inclusi&oacute;n de un "precedente" para fallar su caso. En este supuesto, el juez acepta que un juez anterior ya fall&oacute; un caso similar, pero que hay razones suficientes para no "usar" el "precedente" en el que est&aacute; fallando. Se traba, entonces, una discusi&oacute;n argumentativa que se disuelve con la decisi&oacute;n del juez.</p>      <p> Utilicemos de nuevo la figura ret&oacute;rica: el s&iacute;mil. Si el Comit&eacute; Ol&iacute;mpico est&aacute; en plena discusi&oacute;n sobre qu&eacute; deportes integrar&aacute;n las pr&oacute;ximas olimpiadas, puede que alg&uacute;n miembro haga la petici&oacute;n de vincular como deporte ol&iacute;mpico a las "escondidillas" y el Comit&eacute; descarte la petici&oacute;n por considerar que las "escondidillas" no es un deporte; al contrario, si la petici&oacute;n no est&aacute; dirigida a considerar ese juego como deporte ol&iacute;mpico sino el patinaje, aqu&iacute; la argumentaci&oacute;n no estar&aacute; dirigida a negar la calidad de deporte del patinaje sino que estar&aacute; vinculada a decir por qu&eacute;, a pesar de ser un deporte, no se considera adecuado para las olimpiadas. En el primer caso no se est&aacute; hablando de un deporte, en el segundo se est&aacute; hablando de un deporte. Igual sucede en el derecho, los operadores jur&iacute;dicos pueden crear un "precedente" y no usarlo (<i>overruling</i>), o pueden no crearlo (<i>distinguish</i>).</p>      <p> Recapitulemos. Por "precedente" entendemos: las razones relevantes de una sentencia ("sentencia <i>r</i>") que son aplicables a un nuevo caso concreto. Esto es hecho por un operador jur&iacute;dico ("L") cuando est&aacute; examinando un nuevo caso (el caso concreto, del que habl&aacute;bamos) y lee la sustentaci&oacute;n (s<Sub>u</sub>) que un juez ("R") ya ha hecho en una sentencia. No hay, recalco, un "precedente" <i>en el aire</i>, no se <i>halla</i> el precedente, se crea, lo crea el operador jur&iacute;dico cuando trae a colaci&oacute;n en la sustentaci&oacute;n (s<Sub>u</sub>) de su caso esas razones que est&aacute;n escritas en una sentencia antecedente.</p>      <p> Partiendo de un referente metajur&iacute;dico, o desde un discurso te&oacute;rico: el "precedente" es una figura jur&iacute;dica que permite dar razones en torno a la coherencia y la delimitaci&oacute;n de sentido(s) del sistema jur&iacute;dico; la cuesti&oacute;n que se debe resolver, entonces, es: &iquest;cu&aacute;l es el &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n del "precedente"? &iquest;Solo se utiliza esta figura en sede procesal o tambi&eacute;n puede ser usada en otros momentos y espacios, por ejemplo, en los procedimientos administrativos? </p>      <p> La respuesta es simple: el "precedente" es una parte constitutiva de la "dogm&aacute;tica" y por ende se puede y se debe aplicar en las discusiones jur&iacute;dicas, en las cuales sea aplicable. Esto puede parecer una perogrullada, no obstante, vamos paso a paso y veremos que la cuesti&oacute;n no es tan simple.</p>      <p> Esta idea ya hab&iacute;a sido expuesta por Hern&aacute;ndez Betancur (2009), dejando de lado las interpretaciones de los adalides del derecho de los jueces, quienes no se hab&iacute;an expresado sobre dicha posibilidad. Silencio que para muchos refer&iacute;a a la imposibilidad de aplicar el "precedente" en otros estrados (figurativamente) diferentes a los judiciales. Luis Fernando Hern&aacute;ndez plantea la posibilidad, tomando como argumento las "fuentes del derecho administrativo", argumento que no se comparte. Se suman al trabajo doctrinal las disposiciones del C&oacute;digo de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso Administrativo, interpretadas en las sentencias de la Corte Constitucional, en especial la sentencia C-836 de 2011 &ndash;seg&uacute;n la Corte&ndash; se dice que el "precedente" es <i>obligatorio</i> tambi&eacute;n en sede administrativa<sup><a name="nu39"></a><a href="#num39">39</a></sup>. El ejercicio que debe hacer el operador jur&iacute;dico ("administrador L") es el mismo que har&iacute;a un juez al fallar un caso: debe evaluar si existen razones en las sentencias que puedan aplicarse para el caso que resuelve.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El mal llamado "precedente administrativo" u obligatoriedad de la jurisprudencia en sede administrativa &ndash;algunos dogm&aacute;ticos llaman a la sede administrativa "la v&iacute;a gubernativa"&ndash; es la aplicaci&oacute;n de lo dicho hasta este punto, pero, en vez de que lo construyan el juez y las partes del proceso, aqu&iacute; lo hacen la administraci&oacute;n y el administrado. Acaso algunos tiendan a confundir aqu&iacute; la figura con las propias actuaciones que hace la administraci&oacute;n y que se espera que tambi&eacute;n tengan alguna <i>coherencia</i>. En otras palabras, una administraci&oacute;n p&uacute;blica puede resolver un caso de un administrado, mediante un acto administrativo; se espera, pues, que en un nuevo caso la administraci&oacute;n en su motivaci&oacute;n (parte del acto administrativo) emplee razones similares a las que tom&oacute; anteriormente. Esta figura no la entendemos como "precedente administrativo" y, por el espacio, no diremos m&aacute;s sobre ella, simplemente que es una figura distinta al "precedente" aqu&iacute; explicado.</p>      <p> Bueno, se podr&aacute; cuestionar: &iquest;y si ya alguien construy&oacute; (cre&oacute;) el "precedente", no lo puede utilizar otro? La respuesta ser&aacute; que s&iacute;. &iquest;S&iacute;? El lector se preguntar&aacute; si, justamente, esta posici&oacute;n no ser&iacute;a una contradicci&oacute;n. En realidad, no hay ninguna contradicci&oacute;n l&oacute;gica. Es <i>posible </i>usar el "precedente L" que crea el "juez L", y esto es distinto a afirmar que otro operador jur&iacute;dico ("juez L<Sub>1</sub>"), haciendo el mismo ejercicio que el "juez L" (lectura de la "sentencia <i>r</i>"), crea el "precedente L<Sub>1</sub>". Entonces, el "precedente L" y el "precedente L<Sub>1</sub>" no son iguales. El "juez L<Sub>1</sub>" puede <i>usar</i> el "precedente L", &eacute;l no <i>crear&aacute;</i> ning&uacute;n" precedente" sino que tomar&aacute; la interpretaci&oacute;n que otro hizo para aplicarlo a su caso, en la que los "hechos" &gamma; ser&aacute;n similares a los de las "sentencias <i>r </i>y <i>l</i>". Es decir, la interpretaci&oacute;n que hace el "juez L<Sub>1</sub>" de las narraciones (n<Sub>a</sub>)de las sentencias ser&iacute;a la siguiente: </p>      <p align="center"><a name="sen1"></a><img src="img/revistas/rdes/n36/n36a09sen1.jpg"></p>      <p> Al igual que hay interpretaciones de las disposiciones que "<i>hacen carrera</i>" y se consolidan en el derecho<sup><a name="nu40"></a><a href="#num40">40</a></sup>, ya sea porque quien las hizo es una alta corte (aqu&iacute; varios sistemas jur&iacute;dicos le dan un car&aacute;cter <i>obligatorio</i> al contenido  de la interpretaci&oacute;n de las altas cortes) o un buen doctrinante (<i>de renombre</i>). La <i>palabra</i> (interpretaci&oacute;n) de un doctrinante, o de una alta corte, pesa, la mayor&iacute;a de las veces, m&aacute;s que el trabajo hermen&eacute;utico de un operador jur&iacute;dico<sup><a name="nu41"></a><a href="#num41">41</a></sup>, en raz&oacute;n ora del <i>prestigio</i> ora de la <i>autoridad</i> que reviste a cada uno de estos sujetos.</p>      <p> As&iacute; como ocurre con las interpretaciones consolidadas en sentido normativo (lectura de las disposiciones<sup><a name="nu42"></a><a href="#num42">42</a></sup>), el "precedente" construido (una interpretaci&oacute;n) puede ser criticado y destruido, con lo cual (la destrucci&oacute;n de la interpretaci&oacute;n) poco o nada puede hacer el usufructuario de los argumentos, tan solo le quedar&aacute; abandonarlo o mejorarlo (con esto &uacute;ltimo podemos decir que el operador, al mejorar los argumentos, construye un nuevo "precedente").</p>      <p> En suma, el "precedente" es una creaci&oacute;n continua que hacen los operadores jur&iacute;dicos al tomar, para fundamentar sus casos, las razones de una sentencia anterior. Solo a esto, en el sentido que se ha expuesto en este texto, denomino "precedente". </p>      <p><b> 4. LOS "CONCEPTOS JURISPRUDENCIALES". UNA DISTINCI&Oacute;N  CON EL "PRECEDENTE"</b><sup><a name="nu43"></a><a href="#num43">43</a></sup></p>      <p> Algunos autores confunden la "jurisprudencia" con el "precedente" o que el "precedente" es &uacute;nico que conforma la "jurisprudencia", &iquest;eso es lo &uacute;nico? No, eso no es lo &uacute;nico, incluso, seg&uacute;n entiendo, para levi (2005)<sup><a name="nu44"></a><a href="#num44">44</a></sup> ni siquiera es esto la "jurisprudencia"; para este autor la "jurisprudencia" est&aacute; conformada por los "conceptos jurisprudenciales". </p>      <p> Los "conceptos jurisprudenciales" son aquellos t&eacute;rminos que <i>usan</i> los jueces (en la pr&aacute;ctica judicial) repetitivamente a medida que se van enjuiciando los casos y, a partir de su <i>uso</i>, les van dando su contenido. El ejemplo que el jurista estadounidense explica en su libro es el concepto de "elementos peligrosos". En nuestro medio (el colombiano) se pueden rastrear algunos, <i>v. gr</i>., el "da&ntilde;o en la vida en relaci&oacute;n", el "m&iacute;nimo vital", el "derecho al agua", las "actividades peligrosas", el "estado de cosas inconstitucionales", etc.</p>      <p> Aqu&iacute;, en la "jurisprudencia" lo que se va creando con los fallos no es un "precedente" sino un "<i>concepto</i> jurisprudencial": es el resultado de una construcci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica en torno a un tema espec&iacute;fico, es decir, una palabra o conjunto de ellas que tienen un <i>sentido </i>particular en la pr&aacute;ctica judicial y se usan en ese <i>sentido</i>. Justamente, el <i>sentido</i> es lo que se va <i>ajustando</i> de acuerdo con el <i>uso </i>que se haga del t&eacute;rmino; en las "sentencias" solo queda referenciada la <i>expresi&oacute;n usada </i>de una forma determinada. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Por eso, la relator&iacute;a que hacen las altas cortes &ndash;especialmente&ndash; parece estar m&aacute;s guiada hacia ese fin, con todo y el reproche de muchos (otra vez L&oacute;pez Medina)<sup><a name="nu45"></a><a href="#num45">45</a></sup>. El <i>concepto</i> se va puliendo, se afirma algunas veces, se deforma otras y hasta se abandona. El "concepto jurisprudencial" muchas veces se vincula con una entidad abstracta, por lo tanto, no se relaciona con un caso en particular y justamente lo que evoca es la aplicaci&oacute;n generalizada.</p>      <p> Tomemos, por ejemplo, el t&eacute;rmino "derecho al agua"<sup><a name="nu46"></a><a href="#num46">46</a></sup> y la <i>creaci&oacute;n</i> del "concepto jurisprudencial" por parte de la Corte Constitucional colombiana. En ninguna disposici&oacute;n, sea esta constitucional, legal o reglamentaria, se mencionaba la expresi&oacute;n "derecho al agua"<sup><a name="nu47"></a><a href="#num47">47</a></sup>. </p>      <p> En las primeras sentencias de la Corte Constitucional la expresi&oacute;n que usaba era "derecho a la vida por el consumo de agua" (T-232 de 1993), relacion&aacute;ndola con el derecho fundamental que tienen todos para disponer el acceso al agua de los r&iacute;os para el consumo humano. Solo dos a&ntilde;os despu&eacute;s, el alto tribunal <i>us&oacute;</i> el t&eacute;rmino "derecho al agua" para <i>identificar</i> el derecho subjetivo que tiene una persona de recibir en su domicilio agua potable (T 413 de 1995). El t&eacute;rmino lo <i>emplea</i> nuevamente la Corte en la sentencia T-881 de 2002, para decir que los reclusos tienen un "derecho al agua" y,  por lo tanto, no se les puede suspender el servicio de acueducto as&iacute; el centro penitenciario no haya pagado los consumos facturados. En el a&ntilde;o 2007, la Corte Constitucional <i>usa </i>el t&eacute;rmino para referirse a que, adem&aacute;s del derecho subjetivo que tiene un usuario de los servicios p&uacute;blicos domiciliarios, existe una obligaci&oacute;n de los prestadores de no suspender los servicios p&uacute;blicos domiciliarios en ciertos casos (T-270 de 2007). Todos estos fallos constituyen el antecedente que permiti&oacute;, en las sentencias T-717 de 2010 y T-740 de 2011, <i>construir</i> el concepto de "derecho al agua", pues se concreta que el sujeto de ese derecho subjetivo debe ser una persona de "especial protecci&oacute;n" y que debe regularse unas cantidades m&iacute;nimas de agua potable (T-717 de 2010). A partir de la sentencia T-740 de 2011 se precis&oacute; el uso de la expresi&oacute;n cuando se limit&oacute; la cantidad a 50 litros de agua diarios por persona. La &uacute;ltima sentencia que logr&eacute; rastrear es la T-712 de 2014, en la que ya hay un concepto de "derecho al agua". Por eso cuando la Corte platea el caso y se&ntilde;ala si debe o no tutelarse ese derecho ya hay un <i>sentido </i>concreto. </p>      <p> Aqu&iacute;, como se evidencia, no se hace un trabajo como el que present&eacute; en los numerales anteriores, tan solo se hace referencia al <i>uso</i> de las expresiones que permite que el <i>concepto</i> se <i>cree</i> y se <i>use</i>. Es meridianamente claro que los casos no son similares, mas en todos se habla de un "derecho al agua". En efecto, n&oacute;tese una particularidad de los "conceptos jurisprudenciales": si bien algunos <i>conceptos</i> hacen mejor carrera que otros, tambi&eacute;n hay un "concepto jurisprudencial" cuando se <i>usa</i> la expresi&oacute;n deliberadamente con un <i>sentido</i> distinto. Volviendo al ejemplo que mencion&eacute; atr&aacute;s, en la primera sentencia puede haber un <i>concepto</i> de "derecho al agua", pero este se puede ir <i>refinando</i> con el <i>uso</i> hasta llegar al punto de crear un nuevo <i>sentido</i> de estas palabras, a partir del cual los operadores empiezan a hablar de la misma forma. A diferencia de lo que ocurre con el "precedente", en el caso de los "conceptos jurisprudenciales" no necesariamente se requiere que <i>hagan carrera </i>dentro del sistema, ya que estos est&aacute;n presentes en las delimitaciones de <i>sentido </i>que hace cada juez en sus "sentencias"<sup><a name="nu48"></a><a href="#num48">48</a></sup>. </p>      <p> Como este trabajo no trata de evidenciar los casos de creaci&oacute;n de "conceptos jurisprudenciales", se dejar&aacute;n a un lado observaciones que solo servir&aacute;n de ejemplos de lo que se trata de exponer: dentro de la "jurisprudencia" se crean "conceptos jurisprudenciales" y estos son relevantes para la "dogm&aacute;tica" (los <i>usan</i>, pues, el juez, el doctrinante, el administrador &ndash;en el sentido de la administraci&oacute;n p&uacute;blica&ndash;, el abogado y el legislador, todos <i>operadores jur&iacute;dicos</i>). </p>  <hr>     <p><b> CONCLUSIONES </b></p>      <p> Partiendo del supuesto de que la "jurisprudencia es la interpretaci&oacute;n que se hace de una o varias "sentencias", se pueden extraer al menos tres efectos que son diferenciables, cuando se interpreta ese texto (la "sentencia"): una "norma", el "precedente" y los "conceptos jurisprudenciales". Son figuras divergentes y no se pueden confundir, aunque varios operadores jur&iacute;dicos as&iacute; lo hagan.</p>      <p> Es frecuente equivocar la interpretaci&oacute;n cuando se dice: la exequibilidad condicionada de una disposici&oacute;n es "precedente" en "x" caso. &iexcl;No! Aqu&iacute; lo que hay es una "norma" que est&aacute; construida por una disposici&oacute;n y la interpretaci&oacute;n que la autoridad (en Colombia, la Corte Constitucional y el Consejo de Estado) ha dado, tratando de limitar la lectura a los lineamientos que han sido expuestos en un fallo judicial. Es de obligatorio complimiento para los sujetos procesales y los destinatarios son todos<sup><a name="nu49"></a><a href="#num49">49</a></sup>. As&iacute; las cosas, muchas veces la parte decisoria de la sentencia se aplica a todos y contra todos (<i>erga omnes</i>) y no es &ndash;siempre&ndash; particular como muchos a&uacute;n insisten en sostener.</p>      <p> Los "conceptos jurisprudenciales" tambi&eacute;n son generales, de hecho, parten de cierta abstracci&oacute;n para que se puedan aplicar. Recordando el ejemplo del "derecho al agua", el concepto es el siguiente: un sujeto (persona de especial protecci&oacute;n) tiene derecho a una cantidad m&iacute;nima de agua potable (50 litros diarios) que deben ser entregadas por un medio id&oacute;neo en el lugar de residencia. Para entender todo el concepto se debe aclarar qu&eacute; se entiende por"persona de especial protecci&oacute;n", "medio id&oacute;neo", "agua potable" y "lugar de residencia". La jurisprudencia ha llenado de contenido cada uno de los conjuntos de palabras antes referenciados, fallando los casos concretos; <i>v. gr</i>., sobre los sujetos de especial protecci&oacute;n se han resuelto problemas pr&aacute;cticos acerca de ancianos, menores de edad y discapacitados (f&iacute;sica y mentalmente), y se ha a&ntilde;adido una cuarta categor&iacute;a: los "desplazados".</p>      <p> El "precedente" es la identificaci&oacute;n de las razones de la "decisi&oacute;n" (<i>ratio decidendi</i>) que se dejan escritas en una sentencia (s<Sub>u</sub>) que toma otro operador jur&iacute;dico ("L") para sustentar su caso; es producto de la interpretaci&oacute;n, que solo puede circunscribirse a un texto en espec&iacute;fico: una "sentencia".</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En suma, las pretensiones normativizadoras del "precedente" se echan al traste cuanto se concibe el "precedente" de esta versi&oacute;n, aunque sin duda este (la supuesta <i>obligatoriedad</i> del "precedente") es un trabajo que queda pendiente de hacer luego del an&aacute;lisis propuesto en este texto. </p>      <p> Este trabajo, no huelga recordarlo, tiene una pretensi&oacute;n anal&iacute;tica, por lo tanto, no est&aacute; enfocado en las cuestiones <i>operativas</i> de esta figura. Sin embargo, en las <i>explicaciones</i> que se han hecho en Colombia sobre la "jurisprudencia" o, como algunos prefieren llamarlo, el "derecho de los jueces" ha llevado a <i>confusiones</i> en cuanto al uso de estos conceptos aqu&iacute; explicados. Este escrito espero sea la base para la construcci&oacute;n de <i>una</i> teor&iacute;a de una "jurisprudencia" no-<i>normativa</i>. </p> <hr>     <p><b>Notas</b></p>      <p><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup> Por ahora la expresi&oacute;n parece sumamente vaga, empero, a medida que el lector avance se dar&aacute; cuenta que esa <i>lectura</i> se hace sobre un texto espec&iacute;fico (la "sentencia") y el <i>lector</i> es un individuo calificado (el "operador jur&iacute;dico").    <br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> En este texto los considero como supuestos, aunque en otro escrito explicar&eacute; cada uno de estos.    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup> Esta expresi&oacute;n la <i>uso </i>para construir una teor&iacute;a, apoy&aacute;ndome, a la vez, en la teor&iacute;a bedoyiana del derecho (2009).    <br>  <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup> Esto es una idea que sobrepasa a la postura kelseniana en cuanto a que el "derecho" es un conjunto de normas (Kelsen, 2011). En este sentido, la teor&iacute;a que construyo parte de un enfoque m&aacute;s amplio que el normativo y est&aacute; asentada en las discusiones del <i>giro ling&uuml;&iacute;stico </i>(Putman, 2000; Davidson, 1990; Rorty, 2010).    <br>  <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup> Esta expresi&oacute;n la uso en t&eacute;rminos wittgensteinianos (1988), es decir, es el <i>sentido</i> con el que se <i>usan</i> ciertas expresiones en un determinado <i>contexto</i>. Tambi&eacute;n, hay una versi&oacute;n que aclara estos usos en los discursos jur&iacute;dicos (cfr. Narv&aacute;ez Mora, 2004).    <br>  <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup> Recu&eacute;rdese, entonces, que dentro de este concepto se puede catalogar a los jueces, a los servidores p&uacute;blicos, a los abogados (litigantes, consultores, asesores), a los doctrinantes, a los legisladores.    <br>  <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup> Entiendo por este t&eacute;rmino aquellos textos con los que los participantes <i>operan </i>el derecho.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup> Me refiero, pues, a las construcciones que aparecen en el "derecho", como la "ley", el "decreto", la "constituci&oacute;n", la "sentencia", en las cuales son usadas, como si todos tuvi&eacute;ramos un <i>referente</i>, otras expresiones; pi&eacute;nsese, <i>v. gr</i>., en "deber", "obligaci&oacute;n", "derechos fundamentales", y las personas parecen saber qu&eacute; <i>es </i>eso, como saben qu&eacute; <i>es</i> una "planta", un "autom&oacute;vil". Los objetos jur&iacute;dicos, como bien lo podr&aacute; ver el lector, no est&aacute;n en el <i>mundo</i>, no es posible hallarlos; ahora, sin estos objetos, la <i>realidad jur&iacute;dica</i> no se podr&iacute;a comprender, al igual que en la literatura a nadie en sus cabales se le ocurrir&aacute; buscar la tumba de Dulcinea del Toboso, la espada de Edipo o el Aleph, aunque s&iacute; podamos <i>hablar</i> sobre ellos, porque est&aacute;n descritos en los "artificios literarios" de la novela, el poema o el cuento.    <br>  <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup> Incluso, en la versi&oacute;n de la oralidad por antonomasia, como el sistema anglosaj&oacute;n, se deja un texto en el que se vac&iacute;a lo que <i>supuestamente </i>se discuti&oacute; en el juicio. Pi&eacute;nsese que para aquellos que no participan en el juicio lo &uacute;nico que existe es la versi&oacute;n depositada <i>en </i>el texto, y de all&iacute; es que pueden hacer las dem&aacute;s interpretaciones. Sin el texto, ser&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil la transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n.    <br>  <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup> Este punto es uno de los problemas filos&oacute;ficos m&aacute;s arduos a los que se enfrent&oacute; Wittgenstein (1988; 1994) cuando pretendi&oacute; explicar las <i>reglas</i> y su aplicaci&oacute;n a los <i>juegos de lenguaje</i>. Sobre el asunto, aun entre los seguidores m&aacute;s serios del fil&oacute;sofo austriaco hay disparidad en cuanto a la obligatoriedad y <i>conocimiento</i> por parte de los participantes de un <i>juego de lenguaje</i>. La idea que yo tengo del asunto es que las <i>reglas </i>de un <i>juego de lenguaje</i> se van creando conforme se use el mismo, algunos <i>giros</i> estar&aacute;n prohibidos, pero esto solo se sabr&aacute; cuando se use <i>justamente</i> ese <i>giro</i>.     <br>  <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup> Si partimos del concepto del derecho como un <i>juego de lenguaje</i>, dentro de este <i>juego</i> hay unos participantes a los que llamar&eacute; <i>operadores jur&iacute;dicos</i>. En este sentido, un lector s&oacute;lo podr&aacute; ser un <i>operador jur&iacute;dico</i>.    <br>  <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup> Aqu&iacute; debo hacer una limitaci&oacute;n por una cuesti&oacute;n pr&aacute;ctica. Si partimos de que son textos lo que produce el juez, estos deben ser conocidos para poderlos citar, si no lo son, ser&iacute;a como el cuento de J. L. Borges "<i>Tl&ouml;n, Uqbar, Orbis Tertius</i>", en el cual se habla de una enciclopedia que nadie m&aacute;s conoce, o, mejor a&uacute;n, de la dichosa novela del escritor argentino que muchos dicen haber le&iacute;do... mas la mayor&iacute;a no la conoce. &iquest;De qu&eacute; sirven pues estos textos si nadie los puede leer? Por eso es que las sentencias, para poder hablar de la "jurisprudencia", deben ser conocidas, es una cuesti&oacute;n de informaci&oacute;n, de acceso a lo escrito. En raz&oacute;n de ello, la "dogm&aacute;tica" vincula &ndash;por lo general&ndash; <i>s&oacute;lo </i>a la lectura que se hace de las sentencias de las altas cortes.    <br>  <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup> En aras de la simplificaci&oacute;n dir&eacute; que uno de los efectos de la interpretaci&oacute;n es la "norma", sin descartar que tambi&eacute;n la "disposici&oacute;n" es un efecto de la interpretaci&oacute;n, acaso uno de los m&aacute;s inmediatos.    <br>  <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup> S&eacute; que la discusi&oacute;n puede ser m&aacute;s amplia y que la cuesti&oacute;n queda un tanto ambigua en su uso, sin embargo, lo &uacute;nico que me interesa es distinguirla de los otros dos conceptos.    <br>  <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup> Advierto que este giro me parece problem&aacute;tico, no obstante, no es posible <i>hablar distinto</i>, ahora, pues se perder&iacute;a el hilo argumentativo.    <br>  <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup> En algunas sentencias, como en las acciones de nulidad o de inconstitucionalidad, no hay "hechos", sino el valor jur&iacute;dico de una disposici&oacute;n; esto se evidencia en los argumentos que expone el accionante contra una disposici&oacute;n, no obstante lo cual sigue habiendo una <i>narraci&oacute;n</i>. Es por esto que me parece m&aacute;s preciso hablar de <i>narraci&oacute;n</i>.    <br>  <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup> Chiassoni llama a esta postura <i>normativa</i> del precedente (<i>ratio decidendi</i>) RD4, 5, 6 y 7 (2015: 31 y 32).     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup> La distinci&oacute;n propuesta por Bedoya, la cual acogemos aqu&iacute;, se encuentra en Bedoya (2009: 159 ss.).    <br>  <sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup> Este es el t&eacute;rmino acu&ntilde;ado, por ejemplo, por el C&oacute;digo General del Proceso colombiano (Ley 1562 de 2012).    <br>  <sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup> Esta tarea tambi&eacute;n es interpretativa, y la similitud depender&aacute; exclusivamente del int&eacute;rprete, quien <i>crea</i> la relaci&oacute;n.    <br>  <sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup> Tomo el texto de L&oacute;pez medina (2000, 2006, 2008) como referente pues en Colombia es el libro m&aacute;s consultado sobre la materia y tanto la dogm&aacute;tica (en mayor medida) como la teor&iacute;a se refieren a lo expuesto por &eacute;l.    <br>  <sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup> Aunque sea un tanto ligera la expresi&oacute;n, para los fines del texto entiendo <i>regla</i> como los pasos que se deben seguir para llegar a un resultado determinado, en el caso de la "jurisprudencia", a la resoluci&oacute;n del caso.    <br>  <sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup> En la tradici&oacute;n anglosajona que de vieja data ha trabajado el asunto, claramente se pueden encontrar varias herramientas, tales como limitar su alcance (<i>downsized</i>), pulir (<i>refining</i>), explicar (<i>explaining</i>), etc. En este trabajo me dedicar&eacute; a explicar las m&aacute;s usadas y las que la dogm&aacute;tica colombiana de una u otra manera ha <i>empleado</i>.    <br>  <sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup> La teor&iacute;a cl&aacute;sica y los fallos de las altas cortes colombianas hablan en t&eacute;rminos de seguir o apartarse del precedente, como si aquel ya fuera una construcci&oacute;n terminada. En la medida de las posibilidades, solo para la discusi&oacute;n mantendr&eacute; estos giros ling&uuml;&iacute;sticos, pero advirtiendo que no los considero precisos.    <br>  <sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup> N&oacute;tese que mi idea acerca del "precedente" tiene dos momentos: 1. el juez que lee la sentencia "crea" la regla, a partir de la lectura; luego, 2. ese juez "sigue" esa regla, acoge, pues, los argumentos del juez escribiente.    <br>  <sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup> Denominaci&oacute;n que se usa en el <i>common law</i>. Mantengo la denominaci&oacute;n en ingl&eacute;s, porque la dogm&aacute;tica se ha ocupado de ella, aunque es claro que con la sola denominaci&oacute;n en nuestro idioma bastar&iacute;a.    <br>  <sup><a name="num27"></a><a href="#nu27">27</a></sup> Espero que el lector sea paciente con las m&uacute;ltiples aclaraciones. Recuerde que se habla as&iacute;, "cambio de precedente", pero como tratar&eacute; de explicar luego, esto es impreciso, al menos te&oacute;ricamente.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num28"></a><a href="#nu28">28</a></sup> Esta palabra es important&iacute;sima porque ser&iacute;a il&oacute;gico pensar que hay razones irrelevantes para el juez que toma la decisi&oacute;n. Lo vinculante tiene que ver con el trabajo argumentativo que hace el operador jur&iacute;dico cuando lee la sentencia y pretende "<i>hallar</i>" el precedente.    <br>  <sup><a name="num29"></a><a href="#nu29">29</a></sup> Aqu&iacute; tambi&eacute;n podr&iacute;a hablar del operador que lee la sentencia, para incluir a las partes del proceso. En aras de simplificar el asunto, me mantendr&eacute; en mencionar solo al "juez", pero bien puede entenderse que tambi&eacute;n se incluye a otro operador que lee la sentencia, como los abogados litigantes.    <br>  <sup><a name="num30"></a><a href="#nu30">30</a></sup> Si se me permite el s&iacute;mil con el cine, pi&eacute;nsese en algunas escenas que para los espectadores no son relevantes, recu&eacute;rdese aquella en la que dos ancianos acostados en una cama esperan la muerte en el Titanic; alguien con buen tino dir&aacute; que esta escena no ten&iacute;a que ver, en nada, con la historia de Rose y Jack, pero muchos una l&aacute;grima derramaron al ver a dos viejos cogidos de la mano a pocos minutos de que la se&ntilde;ora muerte los visite, en una clara muestra de cursiler&iacute;a hollywoodense.    <br>  <sup><a name="num31"></a><a href="#nu31">31</a></sup> Considero que cualquier giro que haga un int&eacute;rprete en cuanto a la <i>intenci&oacute;n </i>del "juez R" ser&aacute; una cuesti&oacute;n ideol&oacute;gica, en el sentido de buscar razones de peso para sustentar <i>x</i> o <i>y</i> interpretaci&oacute;n.    <br>  <sup><a name="num32"></a><a href="#nu32">32</a></sup> Sucede igual con aquel espectador que considere que la escena de los ancianos puede eliminarse y la historia ser&iacute;a la misma. Espero que el lector tambi&eacute;n haya hecho el ejercicio y llegue a sus propias conclusiones.    <br>  <sup><a name="num33"></a><a href="#nu33">33</a></sup> A menos que se est&eacute; leyendo de viva voz, como los discursos o la funci&oacute;n que hacen los voceadores.    <br>  <sup><a name="num34"></a><a href="#nu34">34</a></sup> "Cuando despert&oacute;, el dinosaurio todav&iacute;a estaba all&iacute;" (Monterroso, 2008: 53).    <br>  <sup><a name="num35"></a><a href="#nu35">35</a></sup> Una buena defensa y, por supuesto, explicaci&oacute;n del asunto se puede encontrar en el texto de mu&ntilde;oz valencia (2011). De &eacute;l se deduce que el autor plantea una posici&oacute;n contraria a la asumida por L&oacute;pez Medina (2008).    <br>  <sup><a name="num36"></a><a href="#nu36">36</a></sup> Volvamos al s&iacute;mil de la pel&iacute;cula <i>Titanic</i>. Supongamos que un nuevo director est&aacute; trabajando en un nuevo filme sobre barcos y tragedias, o en una historia de amor tr&aacute;gico, y sabe que una cinta importante sobre esos temas es <i>Titanic</i>. Al ver la pel&iacute;cula se&ntilde;alar&aacute; cu&aacute;les escenas son importantes y cu&aacute;les son irrelevantes. Har&iacute;a, pues, la veces de James Cameron, sin serlo y sin cre&eacute;rselo, tratando de rehacer la cinta cinematogr&aacute;fica, con los materiales con que cuenta; no puede, en ese sentido, a&ntilde;adir escenas, lo &uacute;nico que puede es eliminar las que crea irrelevantes y que no ayudan a entender el desenlace.    <br>  <sup><a name="num37"></a><a href="#nu37">37</a></sup> Por supuesto que el problema individual no lo es para el sistema jur&iacute;dico, de hecho se parte de que las autoridades deben tener cierta coherencia en sus decisiones, por lo tanto el sistema tiende a un hermetismo hermen&eacute;utico, a congelar un poco las interpretaciones de los operadores jur&iacute;dicos, m&aacute;s aun cuando tienen la categor&iacute;a de autoridad (juez o administraci&oacute;n).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num38"></a><a href="#nu38">38</a></sup> Unos ejemplos de razones v&aacute;lidas est&aacute;n dados en L&oacute;pez Medina y Bernal Pulido.    <br>  <sup><a name="num39"></a><a href="#nu39">39</a></sup> Aqu&iacute; solo refiero a lo que dice la dogm&aacute;tica para ilustrar un ejemplo, mas no me ocupo de las cuestiones <i>operativas</i> del "precedente".    <br>  <sup><a name="num40"></a><a href="#nu40">40</a></sup> El derecho se crea en las interpretaciones que "hacen carrera" y se consolidan; casi ning&uacute;n operador cree que al repetir o tener en cuenta el entendimiento que todos los dem&aacute;s tienen de una disposici&oacute;n (en cuanto norma) est&aacute; "tomando prestado" nada.    <br>  <sup><a name="num41"></a><a href="#nu41">41</a></sup> Tomemos un ejemplo de la literatura. Si yo digo que <i>El Quijote</i> tiene varios yerros gramaticales, en suma, que Cervantes us&oacute; mal el espa&ntilde;ol, como una mofa del estilo literario de su &eacute;poca, algunos me tildar&iacute;an de blasfemo y me vilipendiar&iacute;an sin compasi&oacute;n. Ahora, si, en vez de afirmar esto, digo: seg&uacute;n Fernando Vallejo "el <i>Quijote</i> se burla de todo y cuanto toca lo vuelve motivo de irrisi&oacute;n: &#91;...&#93; los versos y la prosa" (2013: 87), aqu&iacute; antepongo a Fernando Vallejo como mi alf&eacute;rez y me escondo detr&aacute;s de &eacute;l, as&iacute; quien pretenda criticarme tendr&aacute; que <i>vencer </i>primero a Vallejo. En la dogm&aacute;tica sucede lo mismo, es lo que se conoce como "argumento de autoridad".    <br>  <sup><a name="num42"></a><a href="#nu42">42</a></sup> Este es el trabajo de la doctrina. Ella se ocupa de leer las disposiciones y se&ntilde;alar que este debe ser el sentido de "x" norma y no la anterior. La cr&iacute;tica a las autoridades o a otros doctrinantes es lo que conforma una parte del derecho, muy importante por dem&aacute;s. Este trabajo, por supuesto, no se puede confundir con lo que hace el te&oacute;rico. Mal har&iacute;a aquel que pretenda confundir el trabajo de Kelsen con el de Jaime Orlando Santofimio.    <br>  <sup><a name="num43"></a><a href="#nu43">43</a></sup> Ciertamente este ac&aacute;pite es lac&oacute;nico en muchos sentidos, sin embargo, no puedo dejar de mencionar este concepto y de explicar la diferencia que existe con el precedente.    <br>  <sup><a name="num44"></a><a href="#nu44">44</a></sup> En el texto de Levi se muestra a trav&eacute;s de ejemplos del derecho anglosaj&oacute;n c&oacute;mo se van creando estos "conceptos jurisprudenciales". Por eso recomiendo su lectura, para entender mejor este ac&aacute;pite.    <br>  <sup><a name="num45"></a><a href="#nu45">45</a></sup> Seg&uacute;n L&oacute;pez Medina, la relator&iacute;a de las altas cortes deber&iacute;a estar encaminada a se&ntilde;alar los precedentes, cuesti&oacute;n que, seg&uacute;n hemos visto, es imposible de lograr, pues el trabajo que hace la relator&iacute;a no se basa en unos nuevos casos sino que es un trabajo de relacionar los expedientes del tribunal.    <br>  <sup><a name="num46"></a><a href="#nu46">46</a></sup> Existen varias referencias doctrinales que se han dado a cuento del an&aacute;lisis de la jurisprudencia en un sentido de creaci&oacute;n de conceptos, aunque, valga la advertencia, no lo consideran as&iacute; &ndash;al menos expl&iacute;citamente&ndash; algunos autores (cfr. G&oacute;mez Cabana, 2011; Bernal Pulido, 2012; Ram&iacute;rez Grisales, 2014).    <br>  <sup><a name="num47"></a><a href="#nu47">47</a></sup> Aqu&iacute; hago un rastreo meramente enunciativo; son aproximadamente 80 sentencias en las que se <i>usa</i> el t&eacute;rmino "derecho al agua", as&iacute; que por el espacio ser&aacute; una versi&oacute;n meramente ilustrativa y sin todo el rigor. Recu&eacute;rdese que mi pretensi&oacute;n es diferenciar los "conceptos jurisprudenciales" del "precedente".    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num48"></a><a href="#nu48">48</a></sup> De nuevo advierto sobre lo escueta que puede ser esta parte, pero no huelga recordar que simplemente menciono esto para diferenciar "precedente" y "conceptos jurisprudenciales".    <br>  <sup><a name="num49"></a><a href="#nu49">49</a></sup> Si se puede revisar con algo de detenimiento, una sentencia en la cual se hace uso de esta herramienta es la C-150 de 2003; en varios de los numerales de la parte resolutiva la Corte Constitucional condiciona la interpretaci&oacute;n, la cual solo se considera v&aacute;lida en los t&eacute;rminos que ella enuncia.</p>  <hr>     <p><b> REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS </b></p>      <!-- ref --><p> Bedoya, H. <i>Dogm&aacute;tica como derecho.</i> 2009. Bogot&aacute;: Universidad Externado de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801423&pid=S0122-9893201600010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Bernal Pulido, C. <i>El Derecho de los derechos</i>. 2005. Bogot&aacute;: Universidad Externado de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801425&pid=S0122-9893201600010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Bernal Pulido, C. El derecho fundamental al agua y su intrincada satisfacci&oacute;n. <i>Letras Jur&iacute;dicas.</i> 17 (1), 2012, 23-48.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801427&pid=S0122-9893201600010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Bernal Pulido, C. El precedente y la ponderaci&oacute;n. En Bernal Pulido, C. y Bustamante,  T. <i>Fundamentos filos&oacute;ficos de la teor&iacute;a del "precedente" judicial</i>. 2015. Bogot&aacute;: Universidad Externado de Colombia, 104-124.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801429&pid=S0122-9893201600010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Bustamante, T. La funci&oacute;n de la analog&iacute;a en el precedente: acerca de la tercera operaci&oacute;n jur&iacute;dica b&aacute;sica de Alexy. En Bernal Pulido, C. y Bustamante, T. <i>Fundamentos filos&oacute;ficos de la teor&iacute;a del "precedente" judicial</i>. 2015. Bogot&aacute;: Universidad Externado de Colombia, 125-156.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801431&pid=S0122-9893201600010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Chiassoni, P. Filosof&iacute;a del precedente. An&aacute;lisis conceptual y reconstrucci&oacute;n racional. En Bernal Pulido, C. y Bustamante, T. <i>Fundamentos filos&oacute;ficos de la teor&iacute;a del "precedente" judicial</i>. 2015. Bogot&aacute;: Universidad Externado de Colombia, 21-66.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801433&pid=S0122-9893201600010000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Davidson, D. <i>De la verdad y de la interpretaci&oacute;n. Fundamentales contribuciones a la filosof&iacute;a del lenguaje</i>. 1990. Barcelona: Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801435&pid=S0122-9893201600010000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Dworkin, R. <i>El imperio de la justicia</i>. 1988. Barcelona: Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801437&pid=S0122-9893201600010000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Gasc&oacute;n Abell&aacute;n, M. La racionalidad y el (auto) precedente: breves consideraciones sobre su fundamento y las implicaciones de la regla del auto-precedente. En Bernal Pulido, C. y Bustamante, T. <i>Fundamentos filos&oacute;ficos de la teor&iacute;a del "precedente" judicial</i>. 2015. Bogot&aacute;: Universidad Externado de Colombia, 66-104.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801439&pid=S0122-9893201600010000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> G&oacute;mez Cabana, M. C. Protecci&oacute;n del derecho al acceso al agua potable desde la jurisprudencia de la Corte Constitucional. <i>Letras Jur&iacute;dicas</i>. 17 (2), 2012, 89-122.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801441&pid=S0122-9893201600010000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Guastini, R. <i>Distinguiendo. Estudios de teor&iacute;a y metateor&iacute;a del derecho</i>. 1999. Barcelona: Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801443&pid=S0122-9893201600010000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Guastini, R. <i>Interpretar y argumentar</i>. 2014. Madrid: Centro de Estudios Constitucionales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801445&pid=S0122-9893201600010000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Hern&aacute;ndez Betancur. L. F. El valor jur&iacute;dico del "precedente" en materia contenciosa administrativa. <i>Letras Jur&iacute;dicas.</i> 14 (2), 2009, 151-182.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801447&pid=S0122-9893201600010000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Iturralde Sesma, V. <i>Interpretaci&oacute;n literal y significado</i>. 2014. Madrid: Marcial Pons.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801449&pid=S0122-9893201600010000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Iturralde Sesma, V. Precedente como una fuente de interpretaci&oacute;n. (Perspectiva desde el derecho continental). 231-261. En: Bernal Pulido, C. &amp; busTamanTe, T. <i>Fundamentos filos&oacute;ficos de la teor&iacute;a del "precedente" judicial</i>. 2015. Bogot&aacute;: Universidad Externado de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801451&pid=S0122-9893201600010000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Kelsen, H. <i>Teor&iacute;a pura del derecho. Introducci&oacute;n a los problemas de la ciencia jur&iacute;dica</i>.  2011. Madrid: Trotta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801453&pid=S0122-9893201600010000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Levi, E. H. <i>Introducci&oacute;n al razonamiento jur&iacute;dico</i>. 2005. M&eacute;xico: Coyoac&aacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801455&pid=S0122-9893201600010000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> L&oacute;pez Medina, D. <i>El derecho de los jueces. Obligatoriedad del "precedente" constitucional, An&aacute;lisis de sentencias y l&iacute;neas jurisprudenciales y teor&iacute;a del derecho judicial</i>. 2000. Bogot&aacute;: Universidad de los Andes-Legis.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801457&pid=S0122-9893201600010000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> L&oacute;pez Medina, D. <i>El derecho de los jueces. Obligatoriedad del "precedente" constitucional, An&aacute;lisis de sentencias y l&iacute;neas jurisprudenciales y teor&iacute;a del derecho judicial</i>. 2006. Bogot&aacute;: Universidad de los Andes-Legis.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801459&pid=S0122-9893201600010000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> L&oacute;pez Medina, D. <i>La ley y el esp&iacute;ritu de la ley. Reflexiones pragm&aacute;ticas sobre el lenguaje del derecho y sus m&eacute;todos de interpretaci&oacute;n</i>. 2008. Bogot&aacute;: Universidad de los Andes-Temis.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801461&pid=S0122-9893201600010000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Marmor, A. <i>Interpretaci&oacute;n y teor&iacute;a del derecho</i>. 2001. Barcelona: Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801463&pid=S0122-9893201600010000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Mu&ntilde;oz, D. <i>Cultura escrita y derecho. El derecho como artefacto literario.</i> 2011. Medell&iacute;n:  Universidad de Antioquia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801465&pid=S0122-9893201600010000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Monterroso, A.  "El dinosaurio". En <i>Cuentos</i>. 2008. Madrid: Alianza Editorial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801467&pid=S0122-9893201600010000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Narv&aacute;ez Mora, M. <i>Wittgenstein y la teor&iacute;a del derecho.</i> 2004. Madrid: Marcial Pons.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801469&pid=S0122-9893201600010000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Putnam, H. <i>Sentido, sinsentido y los sentidos</i>. 2000. Madrid: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801471&pid=S0122-9893201600010000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Ram&iacute;rez Grisales, R. S. "La tensi&oacute;n entre el esquema empresarial para la prestaci&oacute;n del servicio p&uacute;blico de acueducto y el derecho fundamental de acceso al agua en la jurisprudencia constitucional". <i>Letras Jur&iacute;dicas</i>. 19 (1), 2014, 21-56.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801473&pid=S0122-9893201600010000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Rorty, R. <i>Contingencia, iron&iacute;a y solidaridad</i>. 1991. Madrid: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801475&pid=S0122-9893201600010000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Rorty, R. <i>La filosof&iacute;a y el espejo de la naturaleza. </i>2010. Madrid: C&aacute;tedra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801477&pid=S0122-9893201600010000900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Vallejo, F. "El gran di&aacute;logo del Quijote". En: <i>Peroratas</i>. 2013. Bogot&aacute;: Alfaguara, 84-101.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801479&pid=S0122-9893201600010000900029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Wittgenstein, L. <i>Tractatus logico-philosophicus</i>. 1980. Madrid: Alianza.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801481&pid=S0122-9893201600010000900030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Wittgenstein, L. <i>Investigaciones filos&oacute;ficas</i>. 1988. M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Filos&oacute;ficas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801483&pid=S0122-9893201600010000900031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p> Wittgenstein, L. <i>Los cuadernos azul y marr&oacute;n</i>. 1994. Barcelona: Planeta-De Agostini.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4801485&pid=S0122-9893201600010000900032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>   </font>      ]]></body><back>
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