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<journal-title><![CDATA[Educación y Educadores]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Un nuevo currículum: tecnologías de la información en el aula]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper aims at taking into consideration the necessary curricular innovation that, due to the TIC integration must be presented at present-day educational centres. It also reflects on the optimizing degree and the most direct consequences of its implementation.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><b><font size="4">Un nuevo curr&iacute;culum:    <br> tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n en el aula</font></b></p>     <p align="right">Inform&aacute;tica educativa</p>     <p align="left"><b>Juan Manuel Trujillo Torres</b></p>     <p align="left">Doctor en Pedagog&iacute;a. Profesor del Departamento de  Did&aacute;ctica y Organizaci&oacute;n Escolar, Universidad de Granada.  <a href="mailto:jmtrujillotorres@yahoo.es">jmtrujillotorres@yahoo.es</a></p>  <hr size="1">      <p><b>Resumen</b></p>     <p>Este  art&iacute;culo pretende considerar la necesaria innovaci&oacute;n curricular que,  con motivo de la integraci&oacute;n TIC, se debe presentar en los centros  educativos y reflexiona sobre el grado optimizador de su implantaci&oacute;n y  sus consecuencias m&aacute;s directas.</p>     <p><b>Palabras clave: </b>integraci&oacute;n TIC, aprendizaje virtual, tecnolog&iacute;a educativa.</p>  <hr size="1">      <p><b>Abstract</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>This  paper aims at taking into consideration the necessary curricular  innovation that, due to the TIC integration must be presented at  present-day educational centres. It also reflects on the optimizing  degree and the most direct consequences of its implementation.</p>     <p><b>Key words: </b>TIC integration, virtual learning, educational technology.</p>  <hr size="1">      <p><b>Introducci&oacute;n</b></p>     <p>Hay que considerar primariamente que  la presencia y la polivalencia de los recursos tecnol&oacute;gicos y digitales  en nuestra sociedad, naciente como es la del siglo XXI y que exige y  demanda la presencia constante de estos medios en todas las esferas de  aplicaci&oacute;n del conocimiento para dar respuestas a las peticiones  sociales, es imprescindible por la garant&iacute;a que conlleva su buen uso y  aplicaci&oacute;n en cuanto progreso econ&oacute;mico y desarrollo social. Se impone  una modificaci&oacute;n en el marco de valores y referencia del pensamiento y  es as&iacute; como Internet, la red de redes, est&aacute; provocando una sensaci&oacute;n de  satisfacci&oacute;n permanente por pertenecer a una comunidad de fondo  innovador. El profesor Lorenzo Delgado, M. (2004), hace una descripci&oacute;n  muy precisa de este hecho:</p>     <blockquote>       <p>&quot;La historia sugiere  que las redes de aprendizaje, las escuelas en red, las comunidades  virtuales son, en el fondo y en una primera aproximaci&oacute;n, una propuesta  totalmente propia de nuestra sociedad y de nuestro tiempo, frente al  trabajo aislado, individualista, de profesores y estudiantes, frente a  la cultura celularista de nuestros centros educativos. En efecto,  hablar de escuelas en red, de escuelas conectadas entre s&iacute; por su  trabajo, es hacer una invitaci&oacute;n a aprender y a mejorar juntos, ya sea  en escuelas reales, simb&oacute;licas o en el espacio virtual&quot;.</p> </blockquote>     <p>La comunicaci&oacute;n global fruto de la  interrelaci&oacute;n &quot;invita a la cooperaci&oacute;n no jer&aacute;rquica y permite  organizar una comunidad en la que quien tiene mayor capacidad es quien  asume la tarea&quot; (Pi&ntilde;ero y Vives, 1999: 54). El an&aacute;lisis de nuestra  realidad nos resalta y afirma la presencia de una transformaci&oacute;n sin  precedentes.</p>     <blockquote>       <p>&quot;La nueva sociedad  que emerge no es solamente una sociedad de la informaci&oacute;n sino que es  una sociedad informacional. En este tipo de sociedad, los atributos  sociales de generaci&oacute;n y procesamiento de la informaci&oacute;n van m&aacute;s all&aacute;  del impacto de las tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n y de la informaci&oacute;n en s&iacute;  misma. Es la sociedad en su totalidad la que se ve afectada por el  nuevo medio t&eacute;cnico. La sociedad informacional es una organizaci&oacute;n  social en la que la generaci&oacute;n, el procesamiento y la transmisi&oacute;n de la  informaci&oacute;n son los factores fundamentales de productividad y poder&quot;  (Castell, M., 2000).</p> </blockquote>     <p>Vivimos en red, unidos por la mara&ntilde;a  de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n, invadidos y penetrados, en todo  momento, por contenidos digitales de diferente c&oacute;digo. La formaci&oacute;n y  cualificaci&oacute;n en el manejo y conocimiento de los medios, al igual que  la dotaci&oacute;n material de recursos, es ineludible para un verdadero  progreso y desarrollo educacional. Pero todo ello sin olvidar la  necesidad de una actuaci&oacute;n inteligente en su uso.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>&quot;La tecnolog&iacute;a que  hace posible las comunidades virtuales tiene la posibilidad de acercar  a cualquier ciudadano un poder enorme a un coste relativamente bajo:  poder intelectual, social, comercial y, lo que es m&aacute;s importante, poder  pol&iacute;tico. Pero la tecnolog&iacute;a no llenar&aacute; este potencial por s&iacute; misma;  este poder t&eacute;cnico latente tiene que ser utilizado inteligente y  deliberadamente por una poblaci&oacute;n informada. Todo el mundo tiene que  informarse sobre este poder y aprender a utilizarlo, mientras todav&iacute;a  tengamos la libertad de hacerlo, para estar a la altura de su  potencial&quot; (Rheingold, H., 1996).</p> </blockquote>      <p>    <center><img src="img/revistas/eded/v9n1/a11i01.gif"></center></p>      <p align="left">De este modo, el presente art&iacute;culo surge a partir de la llamada y la  demanda de nuestra sociedad hacia el colectivo de profesores de la  esfera educativa, que reclama una necesaria formaci&oacute;n en el campo de  las Tecnolog&iacute;as de la Comunicaci&oacute;n y la Informaci&oacute;n desde la  interrelaci&oacute;n e interdisciplinariedad de todas las &aacute;reas que conforman  nuestro curr&iacute;culum. El profesorado no puede permanecer impasible ante  un reto presente, que supone un futuro cargado de esperanza y  desarrollo, y, por lo tanto, debe comprometerse ante una integraci&oacute;n  real y eficaz de estas nuevas formas facilitadoras del aprendizaje, a  pesar de las dificultades inmersas, que no son pocas. Todo cambio  innovador encuentra resistencias, y es que hallamos en torno a &eacute;l  intereses de todo tipo: econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos, profesionales&hellip;, que  delimitan ciertamente nuestro compromiso y forma de hacer. As&iacute;, nuestra  actitud no puede ser otra que la de implicaci&oacute;n cr&iacute;tica.</p>     <p><b>1. Compromisos innovadores de la comunidad escolar</b></p>     <p>Por una parte, se conforma como  imprescindible la consideraci&oacute;n real, desde los &aacute;mbitos formales e  informales educativos, de la importancia y relevancia de aplicaci&oacute;n e  integraci&oacute;n de las TIC y la consideraci&oacute;n de las mismas en los  organigramas definitorios escolares. Por otra, el profesorado ha de  proponerse el reto de integraci&oacute;n, comprensi&oacute;n y aplicaci&oacute;n de las TIC  en el desarrollo de su &aacute;rea, no desde el &aacute;mbito, insistimos, formal,  sino desde la veracidad de aplicaci&oacute;n de sus potencialidades para el  desarrollo paralelo de todas las &aacute;reas curriculares que conforman y  constituyen el devenir educativo. Hay que tener en cuenta, igualmente,  la necesidad imperiosa de formar a los formadores, a todo el colectivo  de profesores/as, para el logro de una real y novedosa reconfiguraci&oacute;n  del estudiante y de todo el entramado educativo. Tambi&eacute;n hemos de  reconocer que este es solo un factor del proceso, quiz&aacute;s uno de los m&aacute;s  importantes, pero no el &uacute;nico. La disminuci&oacute;n del coste comunicativo y  la propagaci&oacute;n viable y potencial de las tecnolog&iacute;as se conforman como  requisitos equivalentemente necesarios para afrontar un verdadero  cambio innovador, que no se constituya en superficial y alcance  profunda y necesariamente a todo nuestro entorno y al sistema educativo  particularmente.</p>     <p>De igual modo, es necesaria una  estructura organizada potencialmente significativa desde el inicio de  una conexi&oacute;n en red, que se conforma como eje fundamental de la nueva  organizaci&oacute;n educativa y social. As&iacute;, las organizaciones en red han de  presentar las particularidades siguientes (Castells, M., 1996: 192):</p> <ul>       <li> organizaciones vertebradas en torno al proceso, no al producto;</li>       <li> jerarqu&iacute;a plana m&aacute;s que vertical;</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> gesti&oacute;n en equipo;</li>       <li> resultados medidos por la satisfacci&oacute;n de los usuarios;</li>       <li> preocupaci&oacute;n intensa por la informaci&oacute;n, formaci&oacute;n y retenci&oacute;n de sus miembros;</li>       <li> maximizaci&oacute;n en el contacto con el exterior;</li>       <li> recompensa hacia la labor de equipo frente al individuo.</li>     </ul>     <p>Tambi&eacute;n, la profundizaci&oacute;n y el  estudio de la potencialidad de las Nuevas Tecnolog&iacute;as son  trascendentales y significantes en la medida en que hay que aprovechar  las virtudes de atracci&oacute;n y seducci&oacute;n que producen en el alumnado y as&iacute;  promover el conocimiento y la comprensi&oacute;n m&aacute;s intensa de nuestro  entorno y realidad.</p>     <blockquote>       <p>&quot;Para el p&uacute;blico  joven, las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n tienen un  gran atractivo. Esto hace que, cuando sirven de veh&iacute;culo para la  educaci&oacute;n, incrementen la motivaci&oacute;n, que tanta importancia tiene en la  funci&oacute;n docente, aunque tambi&eacute;n existe el peligro real de que el  inter&eacute;s se desv&iacute;e desde los contenidos hacia el medio mismo. Por eso,  una parte importante de la experiencia de ense&ntilde;anza por l&iacute;nea en el  aula hace hincapi&eacute; en el control de los alumnos, la planificaci&oacute;n de  las actividades y el seguimiento de su desarrollo. Por otro lado, no  faltan quienes consideran la formaci&oacute;n en el manejo de las redes  avanzadas como un logro suplementario que obtienen los usuarios de  estos sistemas de aprendizaje: &iexcl;dos asignaturas por el precio de una!&quot;  (Mill&aacute;n, J. A., 2002: 96). </p> </blockquote>     <p>El efecto motivador de las nuevas  tecnolog&iacute;as promueve un refuerzo de la autoestima y confianza y  seguridad en el propio desarrollo del proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje.  Este efecto, en palabras de Barriuso, O. (1999: 3), &quot;tiene mucho que  ver con la sensaci&oacute;n de detentar el control: el ni&ntilde;o siente que domina  la m&aacute;quina y no la m&aacute;quina a &eacute;l. Difiere, por tanto, del profesor  tradicional&quot;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta es la base de comprensi&oacute;n de la  red Internet: aportar el propio conocimiento, ofreci&eacute;ndolo a los dem&aacute;s  y, del mismo modo, adquirir y recibir para provocar el enriquecimiento  de todos en la malla del aprendizaje sin l&iacute;mites.</p>      <p>    <center><img src="img/revistas/eded/v9n1/a11i02.gif"></center></p>      <p>La malla de conocimiento se  desarrolla desde la conectividad y la interactividad, a modo de arte,  para el medio y con &eacute;l, desde la construcci&oacute;n y engranaje acumulativo.  De ese modo, se beneficia, gracias a la actuaci&oacute;n y la colaboraci&oacute;n de  las personas. El siguiente mapa conceptual as&iacute; lo refleja:</p>     <p>Mill&aacute;n, J. A. (2002: 35), expone de manera clarividente el sentido de la red Internet:</p>     <blockquote>       <p>&quot;Un oc&eacute;ano ba&ntilde;a  nuestras puertas, la puerta de todas y cada una de nuestras casas. Ese  oc&eacute;ano contiene peces grandes y peque&ntilde;os, algas y restos de naufragios,  pero tambi&eacute;n tesoros. Adem&aacute;s, es un oc&eacute;ano m&aacute;gico; todos sus habitantes  y tesoros est&aacute;n a la misma distancia: al alcance de la mano. Y otra  maravilla m&aacute;s: nadie puede agotar sus recursos; una misma piedra, una  concha, una perla pueden ser recogidas una vez, cien, un mill&oacute;n de  veces: siempre estar&aacute;n disponibles para el siguiente que quiera  cogerlas&quot;.</p> </blockquote>     <p>Consecuentemente, las diferentes  &aacute;reas curriculares necesitan de esta interdisciplinariedad con la red  porque as&iacute; se promover&aacute;n el despegue y el avance del conocimiento y su  gesti&oacute;n.</p>     <p>Es hora ya de advertir y, sobre  todo, aplicar necesariamente los aspectos innovadores que aportan las  Nuevas Tecnolog&iacute;as a nuestras &aacute;reas, y promover de esta manera un  conocimiento eficiente de cuanto acontece. Tambi&eacute;n, de abrir las  puertas de la comprensi&oacute;n a nuestro alumnado desde sus propias  complacencias, aprovech&aacute;ndolas y signific&aacute;ndolas de manera viable.  Aprender desde la expansi&oacute;n y el recreo de algunas &aacute;reas que se  constituyen de este modo para el alumnado es cuando menos potencial y  ha de ser considerado.</p>     <p>El conocimiento virtual est&aacute; al  alcance de todos/as como nunca lo hab&iacute;a estado antes. Solo se hace  necesario facilitar y abrir el camino para que el alumnado advierta y  perciba. Antes, el profesorado ha de formarse y aprender del mismo modo  junto a &eacute;l. El cambio y la adaptaci&oacute;n son inexcusables. Hoy hemos de  abrir mente y esp&iacute;ritu como punto de inflexi&oacute;n e inicio. Y es que, como  afirma Mill&aacute;n, J. A. (2002: 62), necesitamos mejorar aspectos como:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>&quot;Infraestructuras,  educaci&oacute;n, conocimiento y herramientas. Todo ello, no para subir a un  hipot&eacute;tico cielo tecnol&oacute;gico, sino para construir algo entre nosotros  mismos, en el mismo esp&iacute;ritu en el que los eruditos, curiosos y  literatos del siglo XIX forjaban sus comunidades, a golpe de cartas y  de revistas&quot;. </p> </blockquote>     <p>Este ha de ser, pues, un proyecto de  todos, colaborativo y emocional, para el profesorado y el alumnado,  para padres y madres, para el constitutivo y componente educativo&hellip; sin  distinciones. Mart&iacute;n- Moreno Cerrillo, Q. (2004: 56), especifica las  ventajas que el aprendizaje colaborativo tiene sobre el individual:</p> <ol>       <li>                <p>Incrementa la motivaci&oacute;n de todos los integrantes del grupo hacia los objetivos y contenidos del aprendizaje.</p>       </li>       <li>                <p>El  aprendizaje que consigue cada individuo del grupo incrementa el  aprendizaje del grupo, y sus integrantes alcanzan mayores niveles de  rendimiento acad&eacute;mico.</p>       </li>       <li>                <p>Favorece una mayor retenci&oacute;n de lo aprendido.</p>        </li>       <li>                ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Promueve el pensamiento cr&iacute;tico (an&aacute;lisis, s&iacute;ntesis y evaluaci&oacute;n de los  conceptos), al dar oportunidades a sus integrantes de debatir los  contenidos objeto de su aprendizaje. Cada uno se ve precisado a  contrastar su interpretaci&oacute;n de un contenido con las interpretaciones  de sus compa&ntilde;eros, lo que lo obliga a ir m&aacute;s all&aacute; de formularse su  propia posici&oacute;n, puesto que se ve en la necesidad de reflexionar sobre  las razones que lo llevaron a ella y exponer los argumentos que  sustentan la misma.</p>      </li>       <li>                <p> La diversidad de conocimientos y experiencias del grupo contribuye  positivamente al proceso de aprendizaje, al tiempo que reduce la  ansiedad que provocan las situaciones individuales de resoluci&oacute;n de  problemas.</p>        </li>     </ol>     <p>Consecuentemente, la red de  conocimiento ofrece a la organizaci&oacute;n un avance arm&oacute;nico y sim&eacute;trico en  la medida en que ayuda a otros grupos de iguales a avanzar, mientras  que nosotros recibimos, de manera rec&iacute;proca, inyecciones continuas de  saber. Se configura as&iacute; una incesante relaci&oacute;n interdisciplinar  profesional, que construye y se erige como avance y progreso duradero.</p>     <p>Esa es la grandeza de las Nuevas  Tecnolog&iacute;as, que aprovechan el trabajo y las contribuciones de la  ciudadan&iacute;a en general, al considerar que toda persona posee algo que  aportar desde su conocimiento y experiencia m&aacute;s pr&oacute;xima. Un fin &uacute;ltimo,  que matiza y expone Gair&iacute;n, J. (2004: 38), y con el que nos  identificamos:</p>     <blockquote>       <p>&quot;De todas formas, el  gran reto no es tanto la conexi&oacute;n entre personas e instituciones, que  cada vez mejora m&aacute;s, como lograr una adecuada gesti&oacute;n del conocimiento  que se crea y desarrolla a trav&eacute;s de los intercambios. El trabajo en  red va configurando de una manera cooperativa una base de conocimientos  acerca de los temas que se van tratando. La informaci&oacute;n es algo m&aacute;s que  la suma de aportaciones, al incorporar relaciones, valoraciones u otros  referentes, y su aprovechamiento exige un tratamiento adecuado si  queremos que sirva de referente para nuevos aprendizajes personales o  institucionales. No se trata de almacenar mejor o peor la informaci&oacute;n,  sino de organizarla de acuerdo con par&aacute;metros que permitan un r&aacute;pido  acceso y viabilidad de utilizaci&oacute;n para los participantes y posibles  usuarios futuros. Si la gesti&oacute;n del trabajo es sencilla inicialmente,  se complica a medida que se generan conocimientos, documentos e  informaci&oacute;n, que se deben interrelacionar, categorizar y estructurar de  acuerdo con las tem&aacute;ticas que se abordan y los objetivos que se  pretenden&quot;.</p> </blockquote>     <p>Iniciamos, pues, un recorrido  reflexivo por esta red que nos une a todos, con el fin de encontrar  buenas y valiosas fuentes que desarrollen las diferentes &aacute;reas  curriculares.</p>     <p>Esta es la red, la que nos absorbe y  atrapa gracias a sus virtudes potenciales. Demos ese paso adelante, sin  a&ntilde;orar el pasado, construyendo y edificando a partir de &eacute;l. Hoy solo  queda espacio para el futuro y el progreso educativo. Es evidente la  transformaci&oacute;n escolar que las TIC reclaman, desde la ruptura con el  aislamiento de los centros y aulas y la eliminaci&oacute;n de barreras  espacio-temporales, para abrirse al mundo estableciendo la m&aacute;s amplia  gama de posibilidades y canales comunicativos y facilitando una  igualdad cierta para todos, sin limitaciones contractuales de ninguna  especie o raz&oacute;n. La redefinici&oacute;n del papel y protagonismo del profesor  queda expuesta a la luz de la evidencia de una nueva forma, de una  nueva era.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pero parecen ser ciertas la  desigualdad y la restricci&oacute;n digital y tecnol&oacute;gica que las zonas y,  concretamente, los centros educativos rurales presentan ante el reto de  desarrollo de esta nueva era. As&iacute;, para el logro y compensaci&oacute;n de  objetivos en los centros rurales, reiteramos la necesidad de potenciar  el desarrollo y el conocimiento tecnol&oacute;gico como medio de equilibrio  con otros centros y alumnado con caracter&iacute;sticas socioculturales muy  diferentes, que parecen partir de posiciones de privilegio ante el reto  de la indagaci&oacute;n, la intuici&oacute;n y la comprensi&oacute;n de todo aquello que los  envuelve de manera significante. En este sentido matiza Mill&aacute;n, J. A.  (2002: 73):</p>     <blockquote>       <p>&quot;Las met&aacute;foras que  recogen el mundo de contactos vigente est&aacute;n cambiando: en vez de  comunicaci&oacute;n (que supone que las partes implicadas permanecen en sus  lugares), se habla m&aacute;s bien de navegaci&oacute;n o viaje&hellip; Pero esta comunidad  de contactos, en el fondo, beneficia a los investigadores situados en  la periferia: quienes est&aacute;n alejados de los centros de poder cient&iacute;fico  tienen la oportunidad de ponerse en plano de igualdad con los que los  habitan&quot;.</p> </blockquote>     <p>Hemos de incidir e, ineludiblemente,  politizar esta problem&aacute;tica, que refleja la desigualdad de oportunidad  de ofrecimiento de la red en el mundo. No estar&aacute; dispuesta para todos  de igual modo y por ello es imprescindible un trabajo e implicaci&oacute;n  plena, para capacitarse econ&oacute;micamente en el acceso y habilitarse  intelectualmente en el conocimiento adecuado para su uso y aplicaci&oacute;n.</p>     <blockquote>       <p>&quot;Quienes no tengan  poder ni econ&oacute;mico ni pol&iacute;tico, es decir, a una gran mayor&iacute;a de la  sociedad ¿qu&eacute; bienes culturales les ser&aacute;n emitidos a trav&eacute;s de  Internet: el de sus propias costumbres o s&oacute;lo el de los pa&iacute;ses m&aacute;s  desarrollados?&quot; (Cabero, et al., 1999).</p> </blockquote>     <p>Advertimos ciertas dificultades en  el proceso de integraci&oacute;n TIC; no pocas, pero, igualmente, superables,  bajo el trabajo comprometido, colaborativo y cr&iacute;tico de la comunidad  escolar. La implicaci&oacute;n de todos/as es necesaria, una vez sepamos modos  operativos de actuar, fruto de la reflexi&oacute;n y el di&aacute;logo compartido. De  este modo, una idea parece clara y es la de la relevante importancia de  las TIC en el mundo educativo.</p>     <p><b>2. Importancia de las TIC en el &aacute;mbito  educativo. Un nuevo mundo y un nuevo profesor</b></p>     <p>Las nuevas posibilidades que  promueve la introducci&oacute;n de las TIC en el &aacute;mbito educativo obligan a  hacer un cambio en las concepciones y tareas del profesorado. Los  enormes y continuos cambios tecnol&oacute;gicos y sociales influyen,  igualmente, en un cambio curricular y en la actitud y aptitudes  reclamadas al profesor.</p>      <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><img src="img/revistas/eded/v9n1/a11i03.gif"></center></p>      <blockquote>     <p>&quot;La escuela necesita, en consecuencia, una profunda y decidida  orientaci&oacute;n de car&aacute;cter tecnol&oacute;gico, entendiendo por acci&oacute;n conforme a  la tecnolog&iacute;a aquella que controla los procesos educativos de acuerdo  con normas fundadas en el estado actual de la ciencia. Ahora bien, este  cambio cualitativo hacia una nueva orientaci&oacute;n pedag&oacute;gica, y por ende  curricular, no requiere s&oacute;lo un enfoque de procesos, sino tambi&eacute;n una  nueva perspectiva conceptual sobre el aprendizaje y la inteligencia&quot;  (V&aacute;zquez, G., 1993).</p> </blockquote>     <p>Es necesaria una preparaci&oacute;n que  vaya m&aacute;s all&aacute; de la capacitaci&oacute;n t&eacute;cnico-formativa y pretenda, en  &uacute;ltima instancia, una reconsideraci&oacute;n del propio proceso de  ense&ntilde;anza-aprendizaje.</p>     <p>Parece conveniente insistir en la  necesidad de una implicaci&oacute;n de todo el profesorado que sea fruto de  una reflexi&oacute;n profunda e innovadora, puesto que el enfoque tecnol&oacute;gico  debe estar presente en la formaci&oacute;n y en el perfeccionamiento de todo  profesor/a para as&iacute; poder seleccionar y crear recursos tecnol&oacute;gicos que  optimicen las din&aacute;micas escolares y sus procesos.</p>     <blockquote>       <p>&quot;Los profesores nos  encontramos en un punto singular en la forma que concebimos lo que  deber&iacute;a ser nuestro trabajo. No podemos seguir ostentando la  exclusividad de determinar el qu&eacute;, el c&oacute;mo y el cu&aacute;ndo ense&ntilde;ar, ya que  los cambios sociales nos desmienten rotundamente la idoneidad y  oportunidad de las decisiones tradicionales. Actualmente se abre paso,  no sin ciertas dificultades, la idea de un profesor entendido como un  agente mediador y dinamizador de los aprendizajes de los alumnos&quot;  (Iglesias Verdegay, E., 1994: 193).</p> </blockquote>     <p>Estamos presenciando un nuevo mundo  con nuevas formas de desarrollo, y los centros educativos, el  profesorado y todos sus componentes, piezas del engranaje  organizacional, no pueden mantenerse impasibles ni absortos ante lo que  ocurre. Empieza a ejercer su tarea un profesorado comprometido con las  TIC y su integraci&oacute;n curricular con el fin &uacute;ltimo de facilitar el  proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje y mostrar al alumnado posibilidades de  aprendizaje m&aacute;s aut&oacute;nomo y motivador, entre otros factores.</p>     <p><b>3. Un necesario cambio educativo</b></p>     <p>En este momento parece ya  incuestionable el hecho evidente de la presencia de una revoluci&oacute;n  tecnol&oacute;gica que reclama un cambio educativo que se adapte a esta  realidad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Maj&oacute;, J., y Marqu&egrave;s, P. (2002:  108-109), describen, en este sentido, las principales manifestaciones  del impacto de la &quot;sociedad de la informaci&oacute;n&quot; en la educaci&oacute;n:</p> <ol>       <li>                <p> Nuevos contenidos curriculares. Integraci&oacute;n de nuevas competencias  tecnol&oacute;gicas y culturales en los curr&iacute;culos y la consideraci&oacute;n a todos  los niveles de los cambios socioecon&oacute;micos que originan o posibilitan  estos nuevos instrumentos de la cultura actual, como, por ejemplo, el  uso &quot;inteligente&quot; de las TIC, las implicaciones de la globalizaci&oacute;n  econ&oacute;mica y cultural, las nuevas &quot;formas de vivir&quot;, los cambios en los  valores y normas, los cambios en los perfiles profesionales y en los  entornos laborales, las necesidades de aprendizaje aut&oacute;nomo y  permanente&hellip;</p>        </li>       <li>                <p> Amplia oferta de actividades de formaci&oacute;n permanente. Ante las  crecientes demandas de una formaci&oacute;n continua, a veces hasta &quot;a  medida&quot;, que permita a los ciudadanos afrontar las exigencias de la  sociedad actual, se multiplican las ofertas dirigidas a proporcionar a  los trabajadores una formaci&oacute;n acorde con las cambiantes necesidades  del mundo laboral.</p>        </li>       <li>                <p> Importancia creciente de la escuela paralela en la educaci&oacute;n de las  personas. La educaci&oacute;n desborda los muros que separaban la escuela de  su entorno y se multiplican los aprendizajes &quot;ocasionales&quot;, que se  realizan a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n y de las nuevas  tecnolog&iacute;as (videojuegos, ordenadores, Internet&hellip;), proveedores de  atractiva informaci&oacute;n audiovisual y de actividades l&uacute;dicas, cada vez  m&aacute;s interactivos y omnipresentes en todos los &aacute;mbitos de nuestra vida.  El aprendizaje est&aacute; presente en todas partes.</p>        </li>       <li>                <p> Uso de las TIC en la gesti&oacute;n de las actuaciones educativas: edici&oacute;n de  textos y proceso de la informaci&oacute;n en general, gesti&oacute;n de tutor&iacute;as,  procesos de ense&ntilde;anza y aprendizaje, gesti&oacute;n de instituciones  educativas, soporte de cursos on-line. A veces, la utilizaci&oacute;n de estos  nuevos instrumentos ha comportado una innovaci&oacute;n did&aacute;ctica,  metodol&oacute;gica, organizativa, pero, hasta la llegada de Internet, las TIC  a menudo se hab&iacute;an limitado a facilitar la realizaci&oacute;n de los procesos  tradicionales de las instituciones educativas.</p>        </li>       <li>                ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Nuevos entornos de aprendizaje on-line que, aprovechando las  posibilidades de las TIC, ofrecen nuevos espacios para la ense&ntilde;anza y  el aprendizaje, libres de las tradicionales restricciones que impon&iacute;an  el tiempo y el espacio en la ense&ntilde;anza presencial, y mantienen una  continua comunicaci&oacute;n (virtual) entre estudiantes y profesores. Estos  entornos tambi&eacute;n permiten complementar la ense&ntilde;anza presencial con  actividades virtuales y cr&eacute;ditos on-line, que pueden desarrollarse en  casa, en los centros docentes o en cualquier lugar que tenga un punto  de conexi&oacute;n a Internet.</p>        </li>     </ol>     <p>Es el inicio de una nueva did&aacute;ctica  y una nueva forma de comprender la ense&ntilde;anza y no debemos permanecer  impasibles ante las posibilidades que nos ha de ofrecer esta manera de  ver y cuestionar el mundo. Una nueva forma, compartida y cooperativa,  que ofrece posibilidades de desarrollo y conocimiento sin l&iacute;mites.  Pero, los m&iacute;nimos quedan delimitados en la acci&oacute;n del profesorado, que  puede adaptarse mediante la asimilaci&oacute;n y la acomodaci&oacute;n de estas  formas o mantenerse desde un posicionamiento negativo y de rechazo  hacia ellas. Indudablemente, nos encontramos ante un reto innovador  creciente, que demanda una real implicaci&oacute;n y contesta a aquellos/as  que atribuyen una funci&oacute;n fraccionaria y secundaria al uso e  introducci&oacute;n de las TIC en el mundo educativo. No podemos dar la  espalda a un acontecimiento que est&aacute; ah&iacute;, alrededor y cercano.  Precisamos de profesores/as que comprendan y perciban las posibilidades  del nuevo mundo en el que se encuentran sumergidos y, de este modo, se  sit&uacute;en sin prejuicios ni obsesiones ante la aplicaci&oacute;n en sus aulas de  esta revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica.</p>     <p><b>4. Nuevos enfoques de conocimiento. El aprendizaje virtual</b></p>     <blockquote>       <p>&quot;&hellip; la virtualidad  entendida como apariencia de realidad (pero no real) ha estado presente  entre nosotros. La diferencia la encontramos en que en la larga  historia del hombre y de la mujer el potencial de la virtualidad  radicaba en la imaginaci&oacute;n o en las ideas. Ahora, aunque este potencial  imaginativo todav&iacute;a est&aacute; vivo -por suerte para nuestra capacidad de  disfrutar de la imaginaci&oacute;n-, la tecnolog&iacute;a nos da la oportunidad  incluso de vislumbrarlo, de reconstruir la imaginaci&oacute;n, de hacer  realidad visual las ideas. Es lo que llamamos parad&oacute;jicamente realidad  virtual&quot; (Duart, Josep M., y Sangr&agrave;, Albert, 2000: 13-14).</p> </blockquote>     <p>Observamos as&iacute; las enormes  potencialidades que ofrece este modo de aprender, que se sit&uacute;a como  medio para la consecuci&oacute;n de objetivos instructivos y educativos desde  la interacci&oacute;n y las aportaciones comunitarias m&aacute;s insospechadas. Sin  lugar a dudas ha de suponer un trabajo de equipo y cooperativo, donde  cada profesional, desde su parcela de conocimiento, haga su aporte de  manera significativa. La virtualidad ha de constituirse como un gran  espacio creativo, que fundamenta su originalidad en el reparto y en la  equidad real desde una posibilidad primaria: ser un lugar de  aprendizaje para todo el mundo, sin exclusi&oacute;n ni restricciones de  ning&uacute;n grado.</p>     <blockquote>       <p>&quot;La virtualidad  tiene poca afinidad con lo que es falso, ilusorio o imaginario. No es  lo contrario a lo real, sino una forma de ser que favorece los procesos  de creaci&oacute;n&quot; (L&eacute;vy, P., 1999: 12).</p> </blockquote>     <p>La red y su entramado deben  constituirse, insistimos, como medio y no como finalidad educativa por  s&iacute; misma. Indudablemente, la tecnolog&iacute;a ha de estar en todo momento  supeditada y subordinada al quehacer educativo, fiel a la aportaci&oacute;n de  un servicio integral para un desarrollo consecuente y progresivo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De este modo, el profesorado y,  consecuentemente, su acci&oacute;n docente se dirigen, de manera necesaria,  hacia la potenciaci&oacute;n de la actividad del estudiante seg&uacute;n su propio  proceso de aprendizaje. Debe ofrecerle las adecuadas orientaciones  sobre las posibles v&iacute;as de conocimiento sin caer en el error de una  direcci&oacute;n total. Ha de ser facilitador, desde la orientaci&oacute;n y el  proceso inductivo, para ayudar a descubrir y hacer comprender al  alumno/a el propio sentido de su proceso de aprendizaje.</p>     <p>La misi&oacute;n del profesorado, pues,  debe ser, en palabras de Duart, Josep M., y Sangr&agrave;, Albert (2000: 39),  en primer lugar, garantizar la m&aacute;xima calidad de los procesos de  ense&ntilde;anza y aprendizaje, por lo que</p> <ul>       <li>      atender&aacute; a la  adecuaci&oacute;n de los contenidos de las materias, a los progresos  cient&iacute;ficos, a la evoluci&oacute;n social y cultural y a las demandas del  mercado laboral;   </li>       <li>      velar&aacute; para que los estudiantes dispongan de los mejores materiales  did&aacute;cticos posibles y, con tal fin, facilitar&aacute; la incorporaci&oacute;n de  todas aquellas innovaciones did&aacute;cticas que sean de inter&eacute;s;   </li>       <li>      atender&aacute; directamente las necesidades manifestadas por los estudiantes  durante su proceso de aprendizaje, que supervisar&aacute;, seguir&aacute; y evaluar&aacute;;   </li>       <li>      velar&aacute; por su formaci&oacute;n permanente.   </li>     </ul>     <p>Entre los valores de transmisi&oacute;n de  la red son la contribuci&oacute;n y la ayuda los principales, al mostrar su  riqueza en el fondo de su desarrollo. Desde la red hasta nuestros  centros educativos han de llegar aplicados estos y otros valores de  fundamental necesidad. Por ello, si creemos en la red y en sus  posibilidades de acci&oacute;n, seguro que lograremos la potenciaci&oacute;n &eacute;tica de  nuestro alrededor m&aacute;s cercano y, consecuentemente, la del mundo. Tal es  la fuerza y capacidad de la red mundial. Nuevas formas, nuevos h&aacute;bitos,  han de ser llevados a la pr&aacute;ctica.</p>     <blockquote>       <p>&quot;Aunque creo que los  t&eacute;rminos formador, profesor, educador, etc., son ricos y, desde luego,  m&aacute;s adecuados que el de facilitador, tambi&eacute;n hay que reconocer la  importancia de que estos profesionales adquieran conciencia de su papel  facilitador del aprendizaje del estudiante. Ser&iacute;a triste volver en  estos momentos a viejas concepciones de la ense&ntilde;anza m&aacute;s adecuadas a  una escuela orientada a la transmisi&oacute;n de contenidos informativos que a  las necesidades de la sociedad de hoy. Y digo que ser&iacute;a triste ahora,  pues, precisamente, en este momento, tanto el entorno social como la  tecnolog&iacute;a facilitan el desarrollo de esa escuela participativa por la  que lucharon hace a&ntilde;os importantes pedagogos como Freinet o Freire, de  entre una larga lista&quot; (Bartolom&eacute;, Antonio R., 1999: 195-196).</p> </blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>5. Redes de aprendizaje</b></p>          <p>Las redes suscitan en la actualidad  un gran inter&eacute;s para el plano educativo, determinado siempre por el  envolvente reflejo social. Por ello, parece fundamental hacer una  reflexi&oacute;n sobre las mismas, puesto que se vislumbran nuevas formas de  estructura organizativa en la instituci&oacute;n educativa con el fin de  optimizar el propio proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje.</p>     <blockquote>       <p>&quot;Las redes de  comunicaci&oacute;n, sobre todo Internet, se han conformado como nuevos  espacios de comunicaci&oacute;n interpersonal y de informaci&oacute;n compartida, con  importantes repercusiones desde el punto de vista educativo. En primer  lugar, las redes traen consigo nuevas formas de comunicaci&oacute;n, donde el  espacio y el tiempo del proceso comunicativo quedan relegados a un  papel secundario y donde la informaci&oacute;n se encuentra accesible para  todos los que se encuentran conectados. Dichas posibilidades suponen un  reto para la educaci&oacute;n en cuanto a la posibilidad de nuevas  experiencias educativas basadas en la comunicaci&oacute;n interpersonal y/o en  el trabajo colaborativo entre alumnos y profesores de contextos  geogr&aacute;ficos y culturales distintos, as&iacute; como nuevos escenarios de  aprendizaje m&aacute;s flexibles, a caballo entre el aprendizaje a distancia y  el presencial. Pero la educaci&oacute;n, adem&aacute;s de afrontar los retos de las  redes, debe, por otra parte, anticiparse a las necesidades formativas  de los individuos a nivel personal y laboral dentro de la emergente  sociedad de la red o sociedad de la informaci&oacute;n&quot; (P&eacute;rez i Garc&iacute;a, A.,  1999: 381).</p> </blockquote>     <p>La opci&oacute;n de aprender en cualquier  momento y desde cualquier lugar solo es comprensible si se entiende una  nueva metodolog&iacute;a: el aprendizaje en red.</p>     <p>As&iacute;, la utilizaci&oacute;n de las TIC  pretende mejorar el acceso del usuario a los recursos materiales y el  progreso intercomunicativo mediante la constituci&oacute;n de redes de  aprendizaje que, interconectadas, fluyen en el conocimiento  significativo y lo hacen hacia &eacute;l.</p>     <blockquote>       <p>&quot;Ordenadores y redes  electr&oacute;nicas se han convertido en herramientas y v&iacute;as de comunicaci&oacute;n  en muchas &aacute;reas de la formaci&oacute;n. Se va haciendo habitual encontrar en  las publicaciones de divulgaci&oacute;n general que con tan aprender a manejar  algunas herramientas y suscribirse a alguna de las empresas que ya  est&aacute;n dando acceso a la red entramos en el ciberespacio, en un mundo  m&aacute;gico de informaci&oacute;n con grandes posibilidades para la educaci&oacute;n&quot;  (Salinas Ib&aacute;&ntilde;ez, J., 2000: 149).</p> </blockquote>     <p>Las posibilidades de conocer a  partir de un espacio com&uacute;n parecen no tener l&iacute;mite y por ello debemos  aprovechar la potencialidad que se nos brinda. El perfeccionamiento de  las diferentes &aacute;reas curriculares ha de ser consecuente con este nuevo  enfoque de conocimiento. No se entiende en este momento un desarrollo  metodol&oacute;gico que deje al margen el aprovechamiento de cuanto ofrecen la  red Internet, principalmente, y las TIC en general. As&iacute; lo determina  Salinas Ib&aacute;&ntilde;ez, J. (2000: 149), al especificar que, tal y como  evolucionan, las redes presentan dos tipos fundamentales de aplicaci&oacute;n  en el campo educativo:</p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&quot;Por un lado,  aparecen como una riqu&iacute;sima fuente de informaci&oacute;n susceptible de  transformarse en conocimiento y que act&uacute;a como gran centro de  documentaci&oacute;n y de recursos tanto para profesores como para alumnos;  por el otro, ofrecen una plataforma cada d&iacute;a m&aacute;s sofisticada donde  desarrollar distintas experiencias de ense&ntilde;anza-aprendizaje a  distancia, explotando para ello las capacidades comunicativas que  presentan&quot;.</p> </blockquote>     <p>El contacto intercentros parece,  pues, necesario seg&uacute;n la concepci&oacute;n de trabajo en red. Es un nuevo  tiempo que exige nuevas formas de comunicaci&oacute;n y aprendizaje: aprender  de manera conjunta en medio de la variedad de lugar, ritmo y momento.  Hemos de ofrecer y posibilitar el acceso a nuevas perspectivas y  posicionamientos desde el enriquecimiento del material acad&eacute;mico  disponible, ayudar a comprender desde la globalidad y motivar desde la  estimulaci&oacute;n propia de una nueva metodolog&iacute;a. Por ello, debemos  advertir sobre las dos situaciones paralelas que se dan en este nuevo  momento educativo:</p>     <blockquote>       <p>&quot;De un lado, la  desconsideraci&oacute;n total de las posibilidades de la nueva realidad, fruto  de situaciones derivadas del desarrollo econ&oacute;mico o del conservadurismo  de los docentes. En el otro lado, la urgencia (...) est&aacute; propiciando la  incorporaci&oacute;n precipitada del nuevo modelo, lo que comporta que, ante  la falta de investigaci&oacute;n y conocimiento disponible, se reproduzcan  criterios did&aacute;cticos propios de situaciones anteriores&quot; (Mart&iacute;nez  S&aacute;nchez, F., 2000: 204).</p> </blockquote>     <p>Algunas de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s  destacadas del aprendizaje en red podr&iacute;an ser: estudiante activo,  interacci&oacute;n continua, ritmo adaptativo, reflexi&oacute;n profunda, profesor  como ayudante, independencia del estudiante, intercambio de ideas  amplio, aumento de la comunicaci&oacute;n y negaci&oacute;n de jerarqu&iacute;as  preestablecidas.</p>     <p>En consecuencia, vamos a utilizar el  correo electr&oacute;nico, la videoconferencia, los foros entre alumnos, el  chat, el directorio de web y un largo etc&eacute;tera para el establecimiento  de una verdadera comunidad de aprendizaje que se forma en la red y para  ella. Una colectividad que emerge desde una sensaci&oacute;n primaria de  fuerte compromiso y camarader&iacute;a, puesto que el grupo comparte un mundo  de conocimiento que ha sido construido mediante la colaboraci&oacute;n y la  participaci&oacute;n activa y que constituye una experiencia &uacute;nica.</p>     <p>Pero no solo hablamos de aprendizaje  en red para los alumnos/as, sino que este ha de implantarse en primer  lugar en el trabajo de los profesores/as para crear y planificar seg&uacute;n  su experiencia y el intercambio que han tenido a lo largo de los a&ntilde;os.  La posibilidad de establecer un proyecto com&uacute;n en red significa una  oportunidad inmensa para la mejora del proceso educativo.</p>     <p>Harasim, L.; Hiltz, S. R.; Turoff, M., y Teles, L. (2000: 306), concluyen lo siguiente sobre las redes de aprendizaje:</p>     <blockquote>       <p>&quot;Las redes son  espacios sociales con potencial para ser m&aacute;s igualitarios que otros  medios de interacci&oacute;n social. La naturaleza de las tecnolog&iacute;as de redes  tiende a democratizar la participaci&oacute;n y a permitir una mayor  interacci&oacute;n entre alumnos y entre alumnos y sus profesores/ ayudantes.  Pero el potencial democr&aacute;tico de las redes no est&aacute; garantizado. Hace  falta una inversi&oacute;n tremenda en infraestructura si se quiere convertir  este potencial en realidad. Hace falta construir las autopistas de la  informaci&oacute;n en forma de fibra &oacute;ptica u otras redes troncales que puedan  ofrecer acceso gratuito o a bajo coste a cualquier usuario y en  cualquier parte. Hace falta poner el equipo a disposici&oacute;n de los  alumnos, sus familias y profesores. El aprendizaje en red requiere que  se establezcan pol&iacute;ticas en relaci&oacute;n con cuestiones como el coste y el  acceso, a fin de garantizar que se beneficie todo el mundo, con  independencia de su nivel econ&oacute;mico, igual que la escuela p&uacute;blica  gratuita y universal ha llegado a todos los ni&ntilde;os&quot;.</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estos mismos autores subrayan la  necesidad de planificar estructuras culturales y organizativas en donde  los profesores dise&ntilde;en aprendizajes en red para facilitar el trabajo  colaborativo. Se produce as&iacute; una nueva respuesta educativa a los  cambios originados:</p>     <blockquote>       <p>&quot;El paradigma de la  educaci&oacute;n que est&aacute; surgiendo de cara al siglo XXI es el aprendizaje en  red. Basado en la interactividad global, el aprendizaje en colaboraci&oacute;n  y el acceso durante toda la vida a las actividades y servicios  educativos, se trata de un modelo que hace &eacute;nfasis en las interacciones  internacionales y genera nuevos m&eacute;todos de trabajo, estudio y  resoluci&oacute;n de problemas. El aprendizaje en red constituye un modelo  para afrontar los desaf&iacute;os del siglo XXI y enriquecer los procesos y  materiales educativos. M&aacute;s importante a&uacute;n, en una &eacute;poca de recursos  escasos y expansi&oacute;n r&aacute;pida del conocimiento, el aprendizaje en red  ofrece oportunidades equitativas de aprendizaje a los alumnos, siempre  que lo necesiten y est&eacute;n donde est&eacute;n&quot; (Harasim, L.; Hiltz, S. R.;  Turoff, M., y Teles, L., 2000: 306).</p> </blockquote>     <p>Parece l&oacute;gico afirmar que el  profesorado ha de someterse a un proceso reflexivo ineludible que  constate una nueva forma de comprender el proceso educativo. Cabero, J.  (2000: 195), sugiere aspectos de esta meditaci&oacute;n:</p> <ul>       <li>     cambios en las coordenadas espacio-temporales en las que se desarrolla la comunicaci&oacute;n a trav&eacute;s de las redes;   </li>       <li>     irreversibilidad del fen&oacute;meno de las telecomunicaciones, que nos  transmite la responsabilidad de preparar a nuestros alumnos como  consumidores de informaci&oacute;n en el trabajo, en la vida y en el ocio;   </li>       <li>     diferenciaci&oacute;n entre &quot;acceder a la red&quot; o a Internet y &quot;formar parte de una red&quot;;   </li>       <li>     urgencia de poner en marcha experiencias con las disponibilidades tecnol&oacute;gicas de cada momento;   </li>       <li>     las inmensas posibilidades de interconexi&oacute;n entre distintos puntos  pueden dar la sensaci&oacute;n de quedar a merced de un control externo.   </li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Y es que la evoluci&oacute;n de las TIC  traza nuevos desaf&iacute;os al sistema educativo, puesto que el futuro queda  determinado por la capacidad de buscar y organizar la informaci&oacute;n. La  organizaci&oacute;n educativa evoluciona hacia nuevos modelos y sistemas de  ense&ntilde;anza, que se conforman unidos a las redes, por lo que se requiere  una readaptaci&oacute;n de los modelos tradicionales para que evolucionen  hacia nuevos sistemas de aprendizaje abierto, que aprovechen el  potencial de estas redes de comunicaci&oacute;n.</p>     <p>Hemos de crear una comunidad virtual  (grupos de trabajo, seminarios, congresos, jornadas, cursos, etc.) en  donde accedamos a todo tipo de informaci&oacute;n especializada como revistas  y publicaciones, tengamos contacto con profesionales a trav&eacute;s de sus  p&aacute;ginas web y a foros que debatan tem&aacute;ticas concretas del &aacute;rea,  tablones de anuncios con sugerencias varias, mail y chat y dedicaci&oacute;n  de espacio para una zona de trabajo com&uacute;n y compartido. En este  sentido, Fenton-Kerr y otros (1998) proponen considerar los siguientes  elementos en el dise&ntilde;o de los entornos de aprendizaje colaborativo:</p> <ul>       <li>     p&aacute;ginas web secuenciales de contenido del curso, enlazadas tanto a objetos de navegaci&oacute;n como a hipertextos;   </li>       <li>     componentes multimedia basados en web (animaciones, gr&aacute;ficos, v&iacute;deo, audio y texto);   </li>       <li>     enlaces de comunicaci&oacute;n as&iacute;ncrona entre iguales, entre alumno e instructor (e-mail, grupos de discusi&oacute;n&hellip;);   </li>       <li>     elementos de aprendizaje interactivo, incluyendo animaciones, di&aacute;logos, reconocimiento del habla, etc.;   </li>       <li>     enlaces de comunicaci&oacute;n s&iacute;ncrona (chatrooms, pizarras compartidas, audio y videoconferencias).   </li>     </ul>     <p>Tambi&eacute;n, Salinas Ib&aacute;&ntilde;ez, J. (2000:  158-159), siguiendo a Harasim, Hiltz, Teles y Turoff (1995), desarrolla  las diferentes posibilidades de aplicaci&oacute;n educativa de las redes y  especifica:</p> <ul>       <li>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Redes de aulas o c&iacute;rculos de aprendizaje. Se trata de experiencias  complementarias de las modalidades organizativas convencionales y que  enlazan aulas de diferentes lugares donde se comparten informaci&oacute;n y  recursos, y se potencian los proyectos comunes y la interacci&oacute;n social.  Estas experiencias abarcan desde redes internacionales de aulas de  primaria o de preescolar hasta redes universitarias o de formaci&oacute;n  profesional. Participan en programas de formaci&oacute;n coordinados o se  intercambian experiencias e informaci&oacute;n y participan en proyectos  relacionados con los acontecimientos actuales, con problemas y temas  sociales, ambientales, pol&iacute;ticos, cient&iacute;ficos o de investigaci&oacute;n.</p>        </li>       <li>         <p> Sistemas de distribuci&oacute;n de cursos on-line (clase virtual o clase  electr&oacute;nica). Se pretende la sustituci&oacute;n de las aulas tradicionales por  el acceso a los programas y experiencias de aprendizaje a trav&eacute;s de  redes y se dirige a los alumnos o usuarios de la formaci&oacute;n de una misma  instituci&oacute;n. Los alumnos, desde distintos lugares, dentro o fuera de la  instituci&oacute;n, siguen los cursos, o algunas actividades del mismo, a  trav&eacute;s de conferencias electr&oacute;nicas sincr&oacute;nicas o asincr&oacute;nicas y  utilizando algunos otros recursos de la red.</p>        </li>       <li>         <p> Experiencias de educaci&oacute;n a distancia y aprendizaje abierto. En este  caso, las redes son utilizadas para facilitar la comunicaci&oacute;n entre  tutor y estudiante, para potenciar el aprendizaje colaborativo y los  proyectos de grupo y para facilitar la discusi&oacute;n entre los  protagonistas de la formaci&oacute;n.</p>        </li>       <li>         <p> Experiencias de aprendizaje formal. Se trata fundamentalmente de la  utilizaci&oacute;n de las redes de informaci&oacute;n formadas por los enlaces  electr&oacute;nicos entre diferentes comunidades de ense&ntilde;anza y aprendizaje  para facilitar la adquisici&oacute;n de informaci&oacute;n y la construcci&oacute;n de  conocimiento, que representa una activa forma de aprendizaje informal e  intercambio de informaci&oacute;n. En esencia, abarca el uso de los recursos  que est&aacute;n disponibles en Internet en proceso de aprendizaje aut&oacute;nomo:  contactos e intercambios con personas (expertos, colegas, etc.), acceso  a archivos de instituciones formativas, participaci&oacute;n en grupos de  discusi&oacute;n moderados o no, etc.</p>        </li>     </ul>     <p>Las tipolog&iacute;as descritas no son estrictamente delimitadas; normalmente se constituyen en la combinaci&oacute;n de algunas de ellas.</p>     <p><b>6. Conclusiones</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Parece evidente que nos hallamos  ante un cuestionamiento de la conveniencia o no de la integraci&oacute;n y uso  de las nuevas tecnolog&iacute;as en las diferentes &aacute;reas curriculares, lo que  parece solo encontrar una direcci&oacute;n obvia. La nueva situaci&oacute;n requiere  una adaptaci&oacute;n y una innovaci&oacute;n igualmente novedosas, que irradien  hacia todos los &aacute;mbitos de nuestra vida. Nos encontramos en un espacio  virtual que presenta como rasgos principales la personalizaci&oacute;n, la  interactividad, la cooperaci&oacute;n, la integraci&oacute;n, la autonom&iacute;a, la  globalizaci&oacute;n, la inmediatez y la interculturalidad.</p>     <p>La integraci&oacute;n TIC es la respuesta a  una novedosa visi&oacute;n del organigrama escolar, que posibilitar&aacute; el  desarrollo de la propia instituci&oacute;n y el logro y el perfeccionamiento  social. ¿Vamos a quedarnos inm&oacute;viles por el miedo al cambio?</p>  <hr size="1">      <p><font size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>        <!-- ref --><p align="left">AA. VV. (2002). <i>Retos de la alfabetizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica en un mundo en red</i>, Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n, Ciencia y Tecnolog&iacute;a, Junta de Extremadura, Serie Sociedad de la Informaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0123-1294200600010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Adell, J. (1998). &quot;Redes y educaci&oacute;n&quot;. En: De Pablos, J.; Jim&eacute;nez, J. (Eds.). <i>Nuevas Tecnolog&iacute;as, Comunicaci&oacute;n Audiovisual y Educaci&oacute;n</i>, Barcelona. Cedecs.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0123-1294200600010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">________  (2004). &quot;La red como instrumento para la formaci&oacute;n: de los cursos  online a las comunidades de aprendizaje&quot;. En Cabero, J.; Romero, R.  (coords). <i>Nuevas tecnolog&iacute;as en la pr&aacute;ctica educativa</i>, Granada, Arial.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0123-1294200600010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Barroso  Osuna, J. (2004). &quot;La red como instrumento de b&uacute;squeda de informaci&oacute;n y  de comunicaci&oacute;n&quot;. En: Cabero Almenara, J.; Romero Tena, R. (coords). <i>Nuevas tecnolog&iacute;as en la pr&aacute;ctica educativa</i>, Granada, Arial.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0123-1294200600010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Barriuso, O. (1999). <i>Escuela virtual</i>, Ideal, 27 de marzo de 1999, Focus, pp. 2-3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0123-1294200600010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Bartolom&eacute;, Antonio R. (1999). <i>Nuevas tecnolog&iacute;as en el aula. Gu&iacute;a de supervivencia</i>, Barcelona, Editorial Grao de Serveis Pedag&oacute;gics.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0123-1294200600010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Bustamante,  E. (1998). &quot;La sociedad de la informaci&oacute;n: un largo camino de  pensamiento ut&oacute;pico y cr&iacute;tico&quot;. En: De Pablos J.; Jim&eacute;nez J. (Eds). <i>Nuevas tecnolog&iacute;as, comunicaci&oacute;n audiovisual y educaci&oacute;n</i>, Barcelona, Cedecs.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0123-1294200600010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Cabero, J., et al. (coord.) (1999). <i>Nuevas tecnolog&iacute;as en la formaci&oacute;n flexible y a distancia</i>, Universidad de Sevilla.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0123-1294200600010001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Cabero, J.; Salinas, J.; Duarte, A.; Domingo, J. (2000). <i>Nuevas tecnolog&iacute;as aplicadas a la educaci&oacute;n</i>, Madrid, Editorial S&iacute;ntesis.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0123-1294200600010001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Cabero, J.; Mart&iacute;nez, F.; Salinas, J. (2000). <i>Medios audiovisuales y nuevas tecnolog&iacute;as para la formaci&oacute;n en el siglo XXI</i>, Murcia, Diego Mart&iacute;n Librero-Editor.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0123-1294200600010001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Cant&oacute;n  Mayo, I. (2004). &quot;Redes de conocimiento y aprendizaje gestionadas con  criterios de calidad&quot;. En: Lorenzo Delgado, M.; Ortega Carrillo, J. A.;  Sola Mart&iacute;nez, T.; Chac&oacute;n Medina, A. (coords.). <i>La organizaci&oacute;n y direcci&oacute;n de redes educativas</i>, Granada, Grupo Editorial Universitario.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0123-1294200600010001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Castells, M. (2000a). <i>La era de la informaci&oacute;n. Vol. 1. La sociedad Red</i>, 2&ordf; ed., Madrid, Alianza.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0123-1294200600010001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">________ (2000b). <i>Internet y la Sociedad Red</i>.  Lecci&oacute;n inaugural del programa de doctorado sobre la sociedad de la  informaci&oacute;n y el conocimiento, Universitat Oberta de Catalunya.  Documento electr&oacute;nico: <a href="http://www.uoc.es/web/esp/articles/castells/print.html" target="_blank">http://www.uoc.es/web/esp/articles/castells/print.html</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0123-1294200600010001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Cebri&aacute;n de la Serna, M. (coord.) (2000).<i> Internet en el aula, proyectando el futuro</i>, M&aacute;laga, Universidad de M&aacute;laga.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0123-1294200600010001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Collins, A. (1998). &quot;El potencial de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n para la educaci&oacute;n&quot;. En: Vizcarro, C.; Le&oacute;n, J. A. (Eds). <i>Nuevas tecnolog&iacute;as para el aprendizaje</i>, Madrid, Pir&aacute;mide.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0123-1294200600010001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Del Moral, E. (1998). <i>Nuevas reflexiones sobre nuevas tecnolog&iacute;as y educaci&oacute;n</i>, Oviedo, Universidad de Oviedo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0123-1294200600010001100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Duart, J. M.; Sangr&aacute;, A. (2000). <i>Aprender en la virtualidad</i>, Barcelona, Editorial Gedisa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0123-1294200600010001100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Fenton-Kerr, T., y otros. (1998). <i>Multi-agents desing in flexible learnig environments, ASCILITE&acute;98 Proceedings</i>, (<a href="http://cedir.uow.edu.au/ASCILITE98/asc98-pdf/fenton-kerr0057.pdf" target="_blank">http://cedir.uow.edu.au/ASCILITE98/asc98-pdf/fenton-kerr0057.pdf</a>).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0123-1294200600010001100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Ferrat&eacute;, G. (1997). &quot;Internet como entorno para la ense&ntilde;anza a distancia&quot;. En: Tiffin, J.; Ragasingham, L. <i>En busca de la clase virtual: La educaci&oacute;n en la sociedad de la informaci&oacute;n</i>, Barcelona, Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0123-1294200600010001100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Gair&iacute;n  Sall&aacute;n, J. (2004). &quot;Redes institucionales y de aprendizaje en la  educaci&oacute;n no formal&quot;. En. Lorenzo Delgado, M.; Ortega Carrillo, J. A.;  Sola Mart&iacute;nez, T.; Chac&oacute;n Medina, A. (coords.). <i>La organizaci&oacute;n y direcci&oacute;n de redes educativas</i>, Granada, Grupo Editorial Universitario.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0123-1294200600010001100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Harasim, L.; Hiltz, S. R.; Turoff, M.; Teles, L. (2000). <i>Redes de aprendizaje. Gu&iacute;a para la ense&ntilde;anza y el aprendizaje en red</i>, Barcelona, Editorial Gedisa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0123-1294200600010001100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Gargallo L&oacute;pez, Bernardo (2003). <i>La integraci&oacute;n de las nuevas tecnolog&iacute;as en los centros. Una aproximaci&oacute;n multivariada</i>, Ministerio de Educaci&oacute;n, Cultura y Deporte, CIDE.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0123-1294200600010001100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Gubern, R. (1996). <i>Del bisonte a la realidad virtual</i>,  Barcelona, Anagrama.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0123-1294200600010001100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Iglesias Verdegay, E. (1994). &quot;Las nuevas  tecnolog&iacute;as y la educaci&oacute;n&quot;. En: Ortega Ruiz, P.; Mart&iacute;nez S&aacute;nchez, F.  (coords.). Educaci&oacute;n y nuevas tecnolog&iacute;as, Cajamurcia. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0123-1294200600010001100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">L&eacute;vy, P. (1999). <i>¿Qu&eacute; es lo virtual?</i>, Barcelona, Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0123-1294200600010001100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Lorenzo Delgado, M.; Ortega Carrillo, J. A.; Sola Mart&iacute;nez, T.; Chac&oacute;n Medina, A. (coords.) (2004). <i>La organizaci&oacute;n y direcci&oacute;n de redes educativas</i>, Granada, Grupo Editorial Universitario.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0123-1294200600010001100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Maj&oacute;, J.; Marqu&egrave;s, P. (2002). <i>La revoluci&oacute;n educativa en la era Internet</i>, Barcelona, Cisspraxis.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0123-1294200600010001100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Marqu&eacute;s Graells, P. (1998). &quot;Usos educativos de Internet: ¿la revoluci&oacute;n de la ense&ntilde;anza?&quot;, <i>Comunicaci&oacute;n y Pedagog&iacute;a</i>, N&ordm; 154, pp. 37-44.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0123-1294200600010001100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Mart&iacute;n-Moreno  Cerrillo, Q. (2004). &quot;Aprendizaje colaborativo y redes de  conocimiento&quot;. En: Lorenzo Delgado, M.; Ortega Carrillo, J. A.; Sola  Mart&iacute;nez, T.; Chac&oacute;n Medina, A. (coords.). <i>La organizaci&oacute;n y direcci&oacute;n de redes educativas</i>, Granada, Grupo Editorial Universitario.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0123-1294200600010001100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Mart&iacute;nez S&aacute;nchez, F. (2003). <i>Redes de comunicaci&oacute;n en la ense&ntilde;anza. Las nuevas perspectivas del trabajo cooperativo</i>, Barcelona, Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0123-1294200600010001100030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Mill&aacute;n, Jos&eacute; Antonio. (2002). <i>Cultura y educaci&oacute;n en las nuevas tecnolog&iacute;as</i>, Madrid, Santillana.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0123-1294200600010001100031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">P&eacute;rez Garc&iacute;a, A. (1999). &quot;Redes de comunicaci&oacute;n&quot;. En: Cabero Almenara, J.; Mart&iacute;nez S&aacute;nchez, F.; Salinas Iba&ntilde;ez, J. (coords.). <i>Pr&aacute;cticas fundamentales de tecnolog&iacute;a educativa</i>, Barcelona, Oikos-Tau.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0123-1294200600010001100032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">P&eacute;rez, R. (coord.) (2000). <i>Redes, multimedia y dise&ntilde;os virtuales</i>, Oviedo, Universidad de Oviedo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0123-1294200600010001100033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Pi&ntilde;ero Prat, A.; Vives Ylla, N. (1999). &quot;La comunicaci&oacute;n global&quot;, <i>Cuadernos de Pedagog&iacute;a</i>, N&ordm; 258, mayo, p.54.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0123-1294200600010001100034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Prendes  Espinosa, M. P., et. al. (1996). En: Salinas, J.; Cabero, J.; Cebri&aacute;n,  M.; Lascertales, F.; Mart&iacute;nez F.; Sureda J. (eds.). <i>Redes de comunicaci&oacute;n, redes de aprendizaje</i>, Palma, Universitat de les Illes Balearts.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0123-1294200600010001100035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Rheingold, H. (1996). <i>La comunidad virtual. Una sociedad sin fronteras</i>, Barcelona, Gedisa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0123-1294200600010001100036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">S&aacute;ez Vacas, F. (1997). &quot;Innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y reingenier&iacute;a de los procesos educativos&quot;. En: Alonso Cano, C. (coord.). <i>La tecnolog&iacute;a educativa a finales del siglo XX: concepciones, conexiones y l&iacute;mites con otras disciplinas</i>, Barcelona, Centre Telem&agrave;tic Editorial, SRL.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0123-1294200600010001100037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Santiba&ntilde;ez Velilla, J. (1997). &quot;Posicionamiento educativo ante las innovaciones tecnol&oacute;gicas&quot;. En: Alonso Cano, C. (coord). <i>La tecnolog&iacute;a educativa a finales del siglo XX: concepciones, conexiones y l&iacute;mites con otras disciplinas</i>, Barcelona, Centre Telem&agrave;tic Editorial, SRL.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0123-1294200600010001100038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Tapscott, D. (1998). <i>Creciendo en un entorno digital</i>, Madrid, McGraw-Hill.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0123-1294200600010001100039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Tiffin, Jhon. (1997). <i>En busca de la clase virtual. La educaci&oacute;n en la sociedad de la informaci&oacute;n</i>, Barcelona, Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0123-1294200600010001100040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Tripero, T. A. (2000). <i>El lugar de los profesores en la sociedad de la informaci&oacute;n</i>, Escuela Espa&ntilde;ola, 2-3-2000, N&ordm; 3442, p. 334.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0123-1294200600010001100041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">V&aacute;zquez, G. (1993). &quot;Inteligencia, tecnolog&iacute;a y escuela en la edad post-industrial&quot;, <i>Revista de Educaci&oacute;n</i>, Madrid.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0123-1294200600010001100042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left">Watzlawick, P. (1992). <i>¿Es real la realidad? Confusi&oacute;n. Desinformaci&oacute;n. Comunicaci&oacute;n</i>, Barcelona, Herder.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0123-1294200600010001100043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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