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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Currículo basado en competencias: una experiencia en educación universitaria]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[We have evaluated through this investigation how to implement the Curricular Reform into the Faculty of Social Communications and Journalism at La Sabana University. Several variables in Public Communications Area were analyzed. This work follows the "Evaluative Research" design and it uses the Dominant Focus Model, selecting the quality and descriptive type issue. The project began on August 2005, and the outside work with teachers and students was made on February 2006. This research produced interesting information for educators regarding issues such these: curriculum, competences conceptualization, teaching strategies, didactic tools and evaluation strategies; all of them are showed in this part of the whole work.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Curr&iacute;culo basado en competencias: una experiencia en educaci&oacute;n universitaria </b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"> <b>Curriculum based on competences. An experience on university education </b></font></p>     <p align="right">Pedagog&iacute;a Universitaria</p>     <p>   <b>Manuel Ignacio Gonz&aacute;lez Bernal<sup>1</sup></b></p>     <p>1 Comunicador Social y Periodista. Maestr&iacute;a en Educaci&oacute;n, Instituto Tecnol&oacute;gico de Monterrey. Docente-investigador de la Facultad de Comunicaci&oacute;n Social y Periodismo de la Universidad de La Sabana. <a href="mailto:"manuel.gonzalez@unisabana.edu.co>manuel.gonzalez@unisabana.edu.co</a></p> <hr size="1">     <p><b>Resumen</b></p>     <p>A trav&eacute;s de la presente investigaci&oacute;n se eval&uacute;a la implementaci&oacute;n de la reforma curricular de la Facultad de Comunicaci&oacute;n Social y Periodismo de la Universidad de La Sabana, a trav&eacute;s del an&aacute;lisis de diferentes variables en el &aacute;rea de Comunicaci&oacute;n P&uacute;blica. El trabajo se enmarca dentro del dise&ntilde;o conocido como investigaci&oacute;n evaluativo, y el enfoque aplicado es el modelo de enfoque dominante, donde se privilegi&oacute; el corte cualitativo y de tipo descriptivo. </p>     <p>El proyecto comenz&oacute; en agosto del 2005, y el trabajo de campo con profesores y alumnos se adelant&oacute; en febrero del 2006. La investigaci&oacute;n evidencia informaci&oacute;n de inter&eacute;s para los educadores, acerca de temas relacionados con el curr&iacute;culo, la conceptualizaci&oacute;n de competencias, las estrategias de ense&ntilde;anza, las ayudas did&aacute;cticas y las estrategias de evaluaci&oacute;n que se muestran en esta entrega parcial del trabajo.</p>     <p><b>Palabras clave:</b> curr&iacute;culo, educaci&oacute;n superior, investigaci&oacute;n evaluativo, competencias, Colombia. </p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b> Abstract</b></p>     <p>We have evaluated through this investigation how to implement the Curricular Reform into the Faculty of Social Communications and Journalism at La Sabana University. Several variables in Public Communications Area were analyzed. This work follows the &quot;Evaluative Research&quot; design and it uses the Dominant Focus Model, selecting the quality and descriptive type issue.</p>     <p>The project began on August 2005, and the outside work with teachers and students was made on February 2006. This research produced interesting information for educators regarding issues such these: curriculum, competences conceptualization, teaching strategies, didactic tools and evaluation strategies; all of them are showed in this part of the whole work.</p>     <p><b>Key words: </b>Curriculum, Superior Education, Evaluation Research, Competences, Colombia.</p> <hr size="1">     <p><b>1. Introducci&oacute;n</b></p>     <p>El desarrollo de curr&iacute;culos basados en competencias, m&aacute;s que una moda intelectual en el campo de la educaci&oacute;n superior, es una tendencia que se impone en el mundo de hoy, debido a las exigencias del entorno laboral. Por ejemplo, el Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional de Colombia, a trav&eacute;s del decreto 2566 de 2003 estableci&oacute; las normas m&iacute;nimas de calidad de los programas acad&eacute;micos universitarios, el sistema de cr&eacute;ditos y la formaci&oacute;n por competencias. Estas determinaciones deben ser atendidas por las instituciones universitarias, lo que implica gestionar profundos procesos de cambio conceptual sobre la    misi&oacute;n de la universidad, la forma de educar profesionales y la finalidad de los mismos en la sociedad. En definitiva, las universidades colombianas est&aacute;n abocadas a iniciar un proceso masivo de reformas curriculares que las ayuden a adaptarse al mundo de hoy y a las exigencias legales vigentes. </p>     <p>As&iacute;, el presente trabajo de investigaci&oacute;n pretende conocer a fondo la experiencia de cambio curricular que se est&aacute; adelantando en la Facultad de Comunicaci&oacute;n Social y Periodismo de la Universidad de La Sabana, a trav&eacute;s de la indagaci&oacute;n directa en documentos institucionales y de entrevistas a profesores y alumnos, con el &aacute;nimo de establecer si el cambio se ha producido &uacute;nicamente a nivel formal o si en el d&iacute;a a d&iacute;a de la instituci&oacute;n se ha pasado de un curr&iacute;culo tradicional a uno basado en competencias profesionales.</p>     <p>La iniciativa parte de la observaci&oacute;n directa que se hace de situaciones reales presentes en el funcionamiento diario de la facultad y que est&aacute;n relacionadas con un proceso de cambio que se dificulta para alumnos, profesores y directivos, lo cual genera inconvenientes que trastornan la gesti&oacute;n de la instituci&oacute;n y, por lo tanto, ponen en riesgo la calidad de la misma.</p>     <p>Por su extensi&oacute;n, la investigaci&oacute;n se presentar&aacute; en dos art&iacute;culos consecutivos. En este primero se desarrolla un reporte que presenta una descripci&oacute;n del problema de investigaci&oacute;n, incluyendo las preguntas y objetivos que se deben seguir, as&iacute; como los beneficios y limitaciones del proyecto. Tambi&eacute;n ac&aacute; se define el marco te&oacute;rico que orienta el an&aacute;lisis y los antecedentes que se encontraron en el campo de investigaci&oacute;n de las competencias profesionales. En la tercera parte del presente texto se explica la metodolog&iacute;a usada en el desarrollo del proyecto, que incluye el dise&ntilde;o de instrumentos, la poblaci&oacute;n analizada y los procesos seguidos.</p>     <p>Debido a las limitaciones del proyecto, este se puede considerar como un estudio piloto que abre las puertas a un mayor conocimiento del funcionamiento curricular de la Facultad de Comunicaci&oacute;n Social y Periodismo de la Universidad de La Sabana, en especial en lo relacionado con el proceso de cambio que se est&aacute; desarrollando.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>1.1. Contexto</b></p>     <p>La Universidad de La Sabana es una instituci&oacute;n joven; acaba de cumplir 27 a&ntilde;os dedicada a la formaci&oacute;n de profesionales que sirven desde diferentes&aacute;reas del saber a la sociedad colombiana</p>     <p>De acuerdo con su Proyecto Educativo Institucional (1995), esta es una universidad privada, inspirada en una concepci&oacute;n cristiana del hombre y del mundo, comprometida con la b&uacute;squeda, el descubrimiento, la comunicaci&oacute;n y la conservaci&oacute;n de la verdad, a trav&eacute;s del desarrollo del saber superior.</p>     <p>As&iacute;, mediante la investigaci&oacute;n y la docencia, la Universidad se proyecta, con vocaci&oacute;n de servicio, en los distintos sectores de la sociedad.</p>     <p>En palabras del anterior Rector de la Universidad, doctor &Aacute;lvaro Mendoza Ram&iacute;rez, desde su fundaci&oacute;n en 1979, en la Universidad de La Sabana se ha procurado la formaci&oacute;n de profesionales competentes en distintas disciplinas, con el convencimiento de que la educaci&oacute;n es el mejor aporte que se puede hacer al pa&iacute;s. En La Sabana, se busca que los egresados sean hombres y mujeres comprometidos con la b&uacute;squeda y la transmisi&oacute;n de la verdad, con una amplia visi&oacute;n del mundo y guiados por claros puntos de referencia en sus vidas. Todo, propendiendo siempre por el respeto a la diferencia y la defensa de los derechos fundamentales y de la dignidad humana.</p>     <p><b>1.1.1. La historia</b></p>     <p>La Universidad inici&oacute; su labor educativa como el Instituto Superior de Educaci&oacute;n (INSE), el 21 de agosto de 1971, cuando -con diecinueve estudiantes y siete profesores- comenzaron las clases del primer programa de Administraci&oacute;n Educativa.</p>     <p>El 14 de enero de 1980 el INSE fue reconocido por el Gobierno nacional como Universidad de La Sabana. Por ese entonces contaba ya con dos mil estudiantes en las carreras de Administraci&oacute;n Educativa, Psicolog&iacute;a, Ense&ntilde;anza de las Bellas Artes, Comunicaci&oacute;n Social y Periodismo, Administraci&oacute;n de Empresas y Ciencias Sociales.</p>     <p>Hacia el a&ntilde;o de 1984 la Universidad adquiri&oacute; los terrenos para la actual sede, ubicada en el municipio de Ch&iacute;a (norte de Bogot&aacute;) y a partir de ese momento inici&oacute; la construcci&oacute;n de los actuales edificios. Con ellos, La Sabana ha contado con espacios para su ampliaci&oacute;n. Como parte de ese proceso, el 8 de mayo de 2001 se inaugur&oacute; el primer m&oacute;dulo, de los tres que conforman el proyecto arquitect&oacute;nico de la biblioteca.</p>     <p>Actualmente, las dependencias que operan en la sede Bogot&aacute; son la Asociaci&oacute;n de Amigos, la Asociaci&oacute;n de Egresados (Egresabana), Visi&oacute;n Consultor&iacute;a y el Instituto de Formaci&oacute;n Permanente (FORUM). El gobierno central y las facultades funcionan en la sede del Campus Universitario Puente del Com&uacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>1.1.2. La Facultad de Comunicaci&oacute;n Social y Periodismo</b></p>     <p>El programa de Comunicaci&oacute;n y Periodismo, de acuerdo con su Proyecto Educativo (PEP) (2002), fue creado por el Instituto Superior de Educaci&oacute;n (INSE) e inici&oacute; labores el 15 de febrero de 1972. Su objetivo era crear una opci&oacute;n acad&eacute;mica que formara periodistas con criterio en el manejo de la opini&oacute;n p&uacute;blica y el deseo de servir al pa&iacute;s. Frente a las cuatro facultades existentes -dos en Bogot&aacute; y dos en Medell&iacute;n- ofrecer&iacute;a como novedad la vinculaci&oacute;n de periodistas destacados como profesores, con t&iacute;tulo universitario, o especializados en sus &aacute;reas de conocimiento y con trayectoria en investigaci&oacute;n y publicaciones.</p>     <p>Treinta y tres a&ntilde;os despu&eacute;s, la Facultad de Comunicaci&oacute;n Social y Periodismo de la Universidad de La Sabana es reconocida nacional e internacionalmente por su calidad en la formaci&oacute;n de comunicadores y periodistas. Fue la primera facultad en Colombia y la tercera en Am&eacute;rica, que cont&oacute; con una acreditaci&oacute;n internacional otorgada por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), por su calidad en la formaci&oacute;n de periodistas.</p>     <p>Curricularmente, la facultad est&aacute; estructurada en torno a tres &aacute;reas acad&eacute;micas: Periodismo, Medios Audiovisuales y Comunicaci&oacute;n P&uacute;blica. En las dos primeras se desarrollan los conocimientos y las habilidades necesarias para el desarrollo de la vida profesional de un comunicador social y periodista, tales como talleres de redacci&oacute;n por g&eacute;neros, radio informativa, televisi&oacute;n noticiosa, producci&oacute;n de documentales, etc. </p>     <p>Por su parte, en la &uacute;ltima de las &aacute;reas nombradas, es decir, en la de Comunicaci&oacute;n P&uacute;blica, se desarrollan las asignaturas que act&uacute;an como base te&oacute;rica y conceptual dentro del proceso de formaci&oacute;n del profesional. Esta &aacute;rea es considerada como la columna vertebral de la facultad y all&iacute; se desarrollan las siguientes materias obligatorias: L&oacute;gica, Documentaci&oacute;n, Ciencias Pol&iacute;ticas, Instituciones Nacionales, Instituciones Internacionales, Teor&iacute;as de la Comunicaci&oacute;n, Teor&iacute;a de la Opini&oacute;n P&uacute;blica, Comunicaci&oacute;n Pol&iacute;tica, Comunicaci&oacute;n para el Desarrollo, Comunicaci&oacute;n en la Organizaci&oacute;n, Investigaci&oacute;n Social y &Eacute;tica Profesional. Vale la pena aclarar que las mencionadas son las asignaturas correspondientes al nuevo plan de estudios y no incluyen electivas de profundizaci&oacute;n, ni de formaci&oacute;n general.</p>     <p>A la fecha, la facultad cuenta con m&aacute;s de dos mil ochocientos egresados, cerca de mil estudiantes de pregrado, una planta de veinticuatro profesores de dedicaci&oacute;n exclusiva, el apoyo de tres t&eacute;cnicos en producci&oacute;n de medios y cerca de cuarenta profesores catedr&aacute;ticos (dentro de los cuales est&aacute;n reconocidos periodistas y l&iacute;deres empresariales).</p>     <p>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la facultad ha realizado considerables inversiones en tecnolog&iacute;a y ha ampliado su planta f&iacute;sica, con el &aacute;nimo de poder brindar a los alumnos todos los soportes necesarios, de cara a una formaci&oacute;n profesional de calidad.</p>     <p>Sin embargo, los resultados de la &uacute;ltima autoevaluaci&oacute;n formal que realiz&oacute; la facultad arrojaron que el curr&iacute;culo, si bien ten&iacute;a grandes fortalezas, era poco flexible y no muy competitivo a nivel internacional. Esto se uni&oacute; a la promulgaci&oacute;n del decreto 2566 de 2003, por medio del cual el Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional determin&oacute; las condiciones m&iacute;nimas de calidad de un programa de educaci&oacute;n superior y estableci&oacute; un sistema unificado de cr&eacute;ditos y un curr&iacute;culo basado en competencias.</p>     <p><b>1.1.3. La reforma curricular</b></p>     <p>As&iacute;, a finales del 2004 los integrantes de una comisi&oacute;n de an&aacute;lisis curricular entregaron el dise&ntilde;o final de una reforma que reestructuraba completamente el curr&iacute;culo de la facultad: plan de estudios, metodolog&iacute;as de ense&ntilde;anza y aprendizaje, mayor   flexibilidad, etc.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se dise&ntilde;&oacute; una implementaci&oacute;n en tres etapas, en cada una de las cuales se cambi&oacute; el plan de estudios, las estrategias de ense&ntilde;anza y de evaluaci&oacute;n y se dio un papel m&aacute;s activo a los alumnos. En el primer semestre de 2005 la implementaci&oacute;n cubri&oacute; a los alumnos de primero a tercer semestres; en el segundo semestre del mismo a&ntilde;o se ampli&oacute; hasta sexto y a partir del 2006 se ha venido implementando gradualmente per&iacute;odo por per&iacute;odo hasta llegar a d&eacute;cimo en el 2007.</p>     <p>Esta implementaci&oacute;n ha implicado un cambio profundo en todos los aspectos del funcionamiento de la facultad: presupuesto, planta f&iacute;sica, recursos tecnol&oacute;gicos, n&uacute;mero de profesores, estrategias de ense&ntilde;anza y aprendizaje, papel del alumno, etc. El    cambio, m&aacute;s que de procedimientos, ha sido una transformaci&oacute;n cultural.</p>     <p>En este contexto se han presentado muchas dificultades y por tratarse del primer cambio radical que sufre la facultad, muchas de las soluciones a&uacute;n est&aacute;n por encontrarse. Sin embargo, algunos de los factores que resultan urgentes de abordar son los que dan pie a la presente investigaci&oacute;n.</p>     <p><b>2. El problema</b></p>     <p>Tal como lo menciona Posner (2001), en un entorno de cambio curricular los microscopios pueden ser reemplazados, se pueden comprar nuevos libros, los programas se pueden modulizar, los profesores pueden ser asignados a equipos, e incluso las paredes pueden ser eliminadas. Sin embargo, ninguno de estos cambios por s&iacute; mismo constituye un cambio curricular. El cambio requiere de una alteraci&oacute;n de lo que realmente sucede cuando profesores, estudiantes y temas de estudio interact&uacute;an, no solo modificando los marcos dentro de los cuales estas interacciones suceden.</p>     <p>Este es el tipo de cambio que se busca en la Facultad de Comunicaci&oacute;n Social y Periodismo de la Universidad de La Sabana, un cambio m&aacute;s all&aacute; de los aspectos superficiales o formales. Un cambio que toque las estructuras primarias del curr&iacute;culo y que logre transformar los rasgos de la cultura escolar tradicional que se ha vivido durante toda la historia de la instituci&oacute;n.</p>     <p>Lo que se busca es el paso de un curr&iacute;culo tradicional a uno basado en competencias, entendiendo por tradicional aquel que se centra en la acumulaci&oacute;n de conocimientos con car&aacute;cter enciclop&eacute;dico; en el que los protagonistas son los profesores, pues son los verdaderos art&iacute;fices de los contenidos; en el que los alumnos desempe&ntilde;an un papel muy limitado, marcado por la pasividad; y en el que, por lo general, no es muy clara la relaci&oacute;n entre los conocimientos desarrollados y la realidad social y productiva a la cual se env&iacute;an los egresados.</p>     <p>Para llegar a un nivel de transformaci&oacute;n como el que se pretende y poder as&iacute; desarrollar un nuevo curr&iacute;culo basado en competencias, resulta necesario tener un conocimiento profundo del trabajo desarrollado por docentes y alumnos en su interacci&oacute;n con el conocimiento. Es necesario asegurar que las viejas pr&aacute;cticas se abandonaron y que el sendero que se est&aacute; siguiendo apunta a una nueva forma de ense&ntilde;ar y de aprender, apunta al desarrollo de competencias profesionales y no a la memorizaci&oacute;n de conocimientos irrelevantes y/o descontextualizados.</p>     <p>Tal como apunta Tob&oacute;n (2004), es necesario que cada docente asuma una perspectiva reflexiva sobre las competencias, considerando el proceso hist&oacute;rico que ha tenido ese concepto, dado por la confluencia de aportes de m&uacute;ltiples escenarios (filosof&iacute;a, sociolog&iacute;a, ling&uuml;&iacute;stica, psicolog&iacute;a, educaci&oacute;n, etc.). Menciona el mismo autor que el que las competencias sigan siendo una moda o dejen de serlo para convertirse en un enfoque riguroso en el campo pedag&oacute;gico, depender&aacute; del grado de apropiaci&oacute;n cr&iacute;tica de esta perspectiva por parte de los administradores educativos, docentes, investigadores, universidades y comunidad.</p>     <p>En este contexto se plantean las siguientes preguntas de investigaci&oacute;n:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- &iquest;Qu&eacute; aspectos se deben tener en cuenta durante el cambio de un curr&iacute;culo tradicional a uno basado en competencias?    <br> - &iquest;En el contexto de la implementaci&oacute;n de la reforma curricular del programa de Comunicaci&oacute;n Social y Periodismo de la Universidad de La Sabana, los profesores del &aacute;rea de Comunicaci&oacute;n P&uacute;blica manejan un concepto adecuado de curr&iacute;culo y de competencias?    <br> - &iquest;En tal contexto, los profesores del &aacute;rea de Comunicaci&oacute;n P&uacute;blica emplean estrategias de ense&ntilde;anza, ayudas did&aacute;cticas y estrategias de evaluaci&oacute;n adecuadas para que se desarrolle un curr&iacute;culo basado en competencias?</p>     <p>Frente a las anteriores preguntas, el objetivo general de la investigaci&oacute;n es evaluar la implementaci&oacute;n de un curr&iacute;culo basado en competencias en la Facultad de Comunicaci&oacute;n Social y Periodismo de la Universidad de La Sabana, con el fin de establecer las dificultades del proceso y aportar recomendaciones pertinentes.</p>     <p>Espec&iacute;ficamente se persigue:</p>     <p>- Conocer los conceptos de curr&iacute;culo y de competencias usados por los profesores del&aacute;rea de Comunicaci&oacute;n P&uacute;blica de la Facultad de Comunicaci&oacute;n Social y Periodismo de la Universidad de La Sabana, para desarrollar sus programas acad&eacute;micos.    <br>   - Conocer las estrategias de ense&ntilde;anza que emplean los profesores para desarrollar sus programas acad&eacute;micos y si estas contribuyen a la correcta implementaci&oacute;n de un curr&iacute;culo basado en competencias.    <br>   - Conocer si las ayudas did&aacute;cticas y las estrategias de evaluaci&oacute;n son coherentes con la ense&ntilde;anza y apropiadas para el desarrollo de competencias.    <br>   - Conocer la forma en que los estudiantes est&aacute;n viviendo el proceso de cambio de un curr&iacute;culo tradicional a uno basado en competencias.</p>     <p>El presente trabajo de investigaci&oacute;n se justifica en la medida en que pretende contribuir con conocimientos s&oacute;lidos a la correcta implementaci&oacute;n de un curr&iacute;culo basado en competencias en la Facultad de Comunicaci&oacute;n Social y Periodismo de la Universidad de La Sabana.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El panorama actual de la reforma curricular deja entrever diferentes problemas que est&aacute;n relacionados con el papel desempe&ntilde;ado por el profesor en su interacci&oacute;n con los alumnos y con el conocimiento, pero de manera especial se notan problemas metodol&oacute;gicos directamente vinculados a las estrategias de ense&ntilde;anza, de evaluaci&oacute;n y a las ayudas did&aacute;cticas.</p>     <p>A pesar de los evidentes avances, se presenta una tendencia a oponerse al cambio por parte de los protagonistas del mismo, es decir, los profesores. Esta tendencia se evidencia en la conservaci&oacute;n de sus estilos de trabajo tradicionales; en los constantes ataques a la filosof&iacute;a de la reforma, que se presentan en diferentes escenarios como reuniones formales e informales; en los comentarios negativos que hacen a sus alumnos; en las m&uacute;ltiples quejas que presentan ante la facultad por motivos de tiempo, infraestructura, recursos, entre otras. En ese sentido, el conocimiento profundo de la situaci&oacute;n contribuye a la formulaci&oacute;n de estrategias que faciliten el tr&aacute;nsito efectivo del antiguo al nuevo curr&iacute;culo.</p>     <p>Desde un punto de vista m&aacute;s general, en una &eacute;poca en la que el estudio de las competencias es un tema de alta vigencia, resulta conveniente desarrollar conocimientos sobre el particular, aplicados a diferentes escenarios escolares. En este caso, el desarrollo de un curr&iacute;culo basado en competencias para formar profesionales en el campo de la comunicaci&oacute;n social y el periodismo puede aportar conocimientos nuevos que ayuden a afianzar esta perspectiva desde el punto de vista pr&aacute;ctico.</p>     <p>Adicionalmente, el proyecto busca desarrollar una metodolog&iacute;a propia que permita realizar acercamientos sistem&aacute;ticos y confiables a la implementaci&oacute;n de un curr&iacute;culo basado en competencias en la Facultad de Comunicaci&oacute;n Social y Periodismo de la Universidad de La Sabana, quien en &uacute;ltimas es la instituci&oacute;n m&aacute;s beneficiada con el desarrollo del proyecto.</p>     <p>Con el desarrollo de esta investigaci&oacute;n se espera como beneficio realizar un acercamiento detallado al proceso de implementaci&oacute;n de la reforma curricular de la mencionada facultad, con el &aacute;nimo de obtener datos reales que permitan hacer los ajustes necesarios, conceptuales y procedimentales, para as&iacute; elevar la calidad de la formaci&oacute;n profesional que se est&aacute; impartiendo en dicha instituci&oacute;n.</p>     <p>De igual manera, a trav&eacute;s del an&aacute;lisis de esta experiencia se espera generar conocimientos te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos que contribuyan al afianzamiento del enfoque de competencias en la educaci&oacute;n superior.</p>     <p>El presente proyecto de investigaci&oacute;n responde al an&aacute;lisis de un caso concreto de transformaci&oacute;n curricular que se est&aacute; viviendo en la facultad estudiada; por lo tanto, se tiene como limitaci&oacute;n que sus resultados responden a esa realidad y son dif&iacute;cilmente generalizables a otros espacios educativos. El proyecto se realiza a manera de piloto con el &aacute;rea de Comunicaci&oacute;n P&uacute;blica, una de las tres &aacute;reas que conforman la estructura acad&eacute;mica de la facultad.</p>     <p>En el desarrollo del proyecto se presentaron diferentes obst&aacute;culos de menor trascendencia; los &uacute;nicos que causaron alg&uacute;n tipo de traumatismo fueron: la dificultad para realizar las entrevistas a algunos profesores que hac&iacute;an parte de la poblaci&oacute;n estudiada, debido a las limitaciones de tiempo de ellos y a la premura con que se deb&iacute;a recoger la informaci&oacute;n. De igual manera, al momento de buscar estudios relacionados con el tema de investigaci&oacute;n, se not&oacute; que a pesar de que las competencias representan una tendencia actual, el n&uacute;mero de investigaciones reportadas en revistas cient&iacute;ficas especializadas es relativamente peque&ntilde;o, incluso en Internet tampoco se consigue un n&uacute;mero importante de reportes de investigaci&oacute;n en el &aacute;rea. No sucede lo mismo con libros te&oacute;ricos y conceptuales editados, pues la bibliograf&iacute;a all&iacute; s&iacute; abunda, tanto en ingl&eacute;s como en espa&ntilde;ol.</p>     <p><b>3. Marco te&oacute;rico</b></p>     <p>Podemos considerar el curr&iacute;culo basado en competencias como una moda m&aacute;s que surge del saturado ambiente de la literatura sobre educaci&oacute;n. Tambi&eacute;n podemos pensar que es la soluci&oacute;n a todos los problemas relacionados con la educaci&oacute;n superior descontextualizada y alejada de las necesidades del mundo de hoy. Incluso es posible verlo como una imposici&oacute;n de sistemas pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos dominantes, que lo &uacute;nico que buscan es satisfacer sus necesidades de capital humano bien entrenado, para atender las coyunturas del convulsionado mundo del consumo y el poder.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Todas estas interpretaciones son posibles en la medida en que no se conceptualice adecuadamente y no se puntualice el origen del concepto de competencia. Por tal motivo, el siguiente apartado pretende mostrar la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica del concepto y dejar en claro los avances acad&eacute;micos y pr&aacute;cticos que con el tiempo se han logrado.</p>     <p><b>3.1. El origen del concepto competencia</b></p>     <p>Para abordar el tema del nacimiento del concepto, resulta muy &uacute;til el recuento realizado por Sergio Tob&oacute;n (2004) en su obra Formaci&oacute;n Basada en Competencias, en donde dedica un cap&iacute;tulo a la identificaci&oacute;n de las fuentes hist&oacute;ricas que dieron paso a la construcci&oacute;n del concepto de competencia.</p>     <p>All&iacute;, el autor propone que dicho origen est&aacute; en la filosof&iacute;a griega, debido a la naturaleza y el m&eacute;todo del trabajo intelectual de los pensadores de la &eacute;poca. El autor menciona que los temas esenciales eran abordados por los fil&oacute;sofos griegos desde problemas contextualizados que interrogaban la realidad, el ser y el hombre de una manera articulada, situaci&oacute;n similar a la concepci&oacute;n actual de competencias, en donde la resoluci&oacute;n de problemas con sentido para las personas ocupa el papel central. De la misma manera, en la actual formaci&oacute;n de competencias se insiste en la necesidad de articular los saberes de las    diferentes disciplinas, lo mismo que en la Grecia cl&aacute;sica, en donde las disertaciones filos&oacute;ficas buscaban aprehender la realidad, estableciendo relaciones y conexiones entre los distintos temas.</p>     <p>Para Tob&oacute;n, en la formaci&oacute;n por competencias ocupa un lugar destacado el proceso de conocimiento y su tendencia al error y a la ilusi&oacute;n. Al respecto, el autor menciona que Plat&oacute;n, en su cl&aacute;sico Mito de la Caverna, ya hac&iacute;a un acercamiento a dicha importancia al proponer que para llegar al verdadero conocimiento se requiere una b&uacute;squeda constante de la esencia de las cosas, trascendiendo lo aparente y superando los errores de la percepci&oacute;n.</p>     <p>Las referencias griegas al tema de las competencias tambi&eacute;n est&aacute;n presentes en Arist&oacute;teles, quien plantea en varias de sus obras una continua relaci&oacute;n entre el saber y el proceso de desempe&ntilde;o. Ejemplo de ello es la Metaf&iacute;sica, en donde se menciona que todos los hombres tienen las mismas capacidades para el conocimiento, pero lo que los hace diferentes es el uso que dan a dichas capacidades. Adem&aacute;s, en esta obra cl&aacute;sica se hace referencia a la potencia y al acto, entendidos como posibilidad y acci&oacute;n real respectivamente, lo que tambi&eacute;n puede ser interpretado desde la perspectiva de la importancia del hacer, lo cual le da fundamento a las competencias.</p>     <p>Igualmente, Tob&oacute;n menciona en su obra que desde el escenario de la ling&uuml;&iacute;stica tambi&eacute;n se hicieron aportes trascendentales para el afianzamiento del concepto de competencia. Al respecto destaca la aparici&oacute;n de la Competencia ling&uuml;&iacute;stica desarrollada por Noam Chomsky, la cual da cuenta de la manera como los seres humanos se apropian del lenguaje y lo emplean para comunicarse. La tesis de Chomsky es que los seres humanos pueden producir y comprender nuevas oraciones, as&iacute; como rechazar otras por no ser gramaticalmente correctas, con base en su limitada experiencia ling&uuml;&iacute;stica (Chomsky, 1970, citado por Tob&oacute;n, 1994). Para Chomsky, la competencia ling&uuml;&iacute;stica es una construcci&oacute;n a priori, que orienta el aprendizaje de la lengua y la actuaci&oacute;n. Menciona el autor que la gram&aacute;tica de la lengua est&aacute; dada por un conjunto de reglas finitas, mediante la cuales se pueden generar y comprender un n&uacute;mero infinito de oraciones. La competencia ling&uuml;&iacute;stica se refiere, por ende, al conocimiento de las reglas o principios abstractos que regulan el sistema ling&uuml;&iacute;stico y que su conocimiento se evidencia en las actuaciones y desempe&ntilde;os ling&uuml;&iacute;sticos, es decir, en el correcto uso del lenguaje.</p>     <p>De la competencia ling&uuml;&iacute;stica se pas&oacute; a la competencia comunicativa (Hymes, 1984) dando el salto a un concepto m&aacute;s amplio, con el que se pretend&iacute;a dar cuenta de la capacidad de las personas para determinar cu&aacute;ndo s&iacute; hablar y cu&aacute;ndo no, sobre qu&eacute;, con qui&eacute;n y en qu&eacute; forma. La competencia comunicativa tiene en cuenta las actitudes, los valores y las motivaciones relacionadas con la lengua, con sus caracter&iacute;sticas y usos. De igual forma, busca la interrelaci&oacute;n de la lengua con otros c&oacute;digos de conducta humana.</p>     <p>Sergio Tob&oacute;n tambi&eacute;n manifiesta en su libro Formaci&oacute;n Basada en Competencias que durante el siglo XX diversos fil&oacute;sofos y soci&oacute;logos hicieron construcciones relacionadas con las competencias. Wittgenstein (1988), citado por Tob&oacute;n (2004), aporta a las competencias el concepto de juegos del lenguaje, entendidos como sistemas completos de comunicaci&oacute;n entretejidos por reglas, donde el significado es el producto del uso del lenguaje dentro de un contexto o forma de vida. En toda competencia hay un uso de reglas impl&iacute;citas o expl&iacute;citas para comunicar. Aplicado al aprendizaje de una ciencia o disciplina,   el concepto de juegos del lenguaje significa que un alumno debe lograr una relativa apropiaci&oacute;n de la gram&aacute;tica de cada juego, es decir de cada ciencia o disciplina. No basta con entender ciertos principios o conceptos de forma aislada, sino que es necesario saber articularlos y ponerlos en acci&oacute;n en situaciones diversas, seg&uacute;n las reglas del juego.</p>     <p>Por su parte, Habermas trabaja los conceptos de competencia interactiva y competencia comunicativa desde el uso del lenguaje y dentro de la perspectiva de entender-se con alguien-acerca de algo. All&iacute; las personas se toman como hablantes-oyentes que emplean el lenguaje para entenderse acerca de un determinado tema, produci&eacute;ndose el significado dentro de esa interacci&oacute;n. Lo anterior hace referencia a la competencia interactiva que, seg&uacute;n Habermas (1989), citado por Tob&oacute;n (2004), es una capacidad universal, independiente de la cultura que sirve de contexto a su desarrollo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Entretanto, y desde el campo de la sociolog&iacute;a, el argentino Eliseo Ver&oacute;n propone el concepto de competencia ideol&oacute;gica y lo define como el conjunto de maneras espec&iacute;ficas de realizar selecciones y organizaciones de un determinado discurso, lo cual denota un proceder ideol&oacute;gico desde el &aacute;mbito del discurso. Ver&oacute;n propone que todo acto de hablar es en s&iacute; ideol&oacute;gico por    el proceso de selecci&oacute;n y organizaci&oacute;n de palabras que hay que hacer, lo cual tiene como base la influencia impl&iacute;cita o expl&iacute;cita de la sociedad a partir de la interiorizaci&oacute;n de ciertas reglas y principios en un contexto determinado (Ver&oacute;n, 1971, citado por Tob&oacute;n, 2004).</p>     <p>Despu&eacute;s de haber visto de manera general la influencia de la filosof&iacute;a griega, la ling&uuml;&iacute;stica y la filosof&iacute;a- sociolog&iacute;a modernas, conviene analizar un cuarto escenario de influencia en la consolidaci&oacute;n del concepto de competencia: los cambios en el mundo laboral.</p>     <p>El &aacute;mbito laboral ha tenido un cambio sustancial al pasar del modelo de Ford y Taylor, centrados en la producci&oacute;n, al modelo econ&oacute;mico de la tecno-globalizaci&oacute;n, la econom&iacute;a informacional y la desregulaci&oacute;n de los mercados. Esto lleva a las empresas a sentir la necesidad de prepararse para un estado continuo de competencia en lo local, lo regional y lo global. En este nuevo paradigma de gesti&oacute;n empresarial es esencial que se lleven a cabo procesos de capacitaci&oacute;n para que los empleados incrementen sus competencias (CEPAL-UNESCO, 1992).</p>     <p>Martens (2000), citado por Tob&oacute;n (2004), menciona que el enfoque de las competencias surgi&oacute; a ra&iacute;z del requerimiento de las empresas de promover el aprendizaje organizacional, la competencia y la movilidad laboral. En la d&eacute;cada de los 80 empieza a darse un gran impulso al mejoramiento de las condiciones productivas, y es as&iacute; como las competencias laborales comienzan a ponerse en primer orden. Pa&iacute;ses como Inglaterra, Alemania y Estados Unidos, siempre preocupados por tener organizaciones altamente productivas, incursionaron en el campo de la formaci&oacute;n de trabajadores y directivos en el modelo de competencias. Sin embargo, es hasta la d&eacute;cada de los 90 cuando se consolida la gesti&oacute;n del talento humano basado en competencias y se desarrollan t&eacute;cnicas espec&iacute;ficas para llevar a cabo procesos de selecci&oacute;n, capacitaci&oacute;n, remuneraci&oacute;n, evaluaci&oacute;n y ascenso, basados en este enfoque.</p>     <p>En Inglaterra se desarroll&oacute; el movimiento de educaci&oacute;n y entrenamiento con base en competencias (Competence Based Education and Training, CBET), el cual tuvo como base el movimiento americano de la pedagog&iacute;a basada en el desempe&ntilde;o (Performance Based Teacher Education, PBTE), de los a&ntilde;os 60. Los dos movimientos se basaron en la psicolog&iacute;a conductista y en la formaci&oacute;n, para satisfacer los requerimientos concretos del mundo laboral.</p>     <p>Muy de la mano con los cambios del mundo laboral y con el desarrollo de modelos de gesti&oacute;n humana basados en competencias, el sistema de educaci&oacute;n para el trabajo toma auge a partir de la d&eacute;cada de los 70. El Reino Unido y Australia se convierten en pioneros en el establecimiento de modelos de formaci&oacute;n para el trabajo basado en competencias y en desarrollar sistemas de evaluaci&oacute;n de la mano de obra, con el fin de certificar saberes sin necesidad de t&iacute;tulos profesionales.   En la d&eacute;cada de los 90 el movimiento llega a Am&eacute;rica Latina, y es en M&eacute;xico en donde se desarrolla la primera experiencia de implementaci&oacute;n de un modelo de formaci&oacute;n para el trabajo basado en competencias, a trav&eacute;s del Consejo de Normalizaci&oacute;n y Certificaci&oacute;n de Competencia Laboral.</p>     <p>Tambi&eacute;n la psicolog&iacute;a ha tenido un papel destacado en el afianzamiento de las competencias. La psicolog&iacute;a cognitiva ha trabajado conceptos como inteligencia, procesamiento de la informaci&oacute;n, procesos cognitivos, habilidades de pensamiento, habilidades cognitivas, heur&iacute;sticos y esquemas (Tob&oacute;n, 2004). En la actualidad los aportes de la psicolog&iacute;a cognitiva al enfoque de las competencias se reflejan claramente en tres l&iacute;neas de investigaci&oacute;n: la teor&iacute;a de la modificabilidad cognitiva, enfoque desde el que las competencias tienen como base el procesamiento de la informaci&oacute;n mediante operaciones cognitivas, con el fin de realizar actividades o resolver problemas. La teor&iacute;a de las inteligencias m&uacute;ltiples, dentro de las que se contemplan siete tipos de inteligencia, adem&aacute;s de la l&oacute;gico matem&aacute;tica, que son &uacute;tiles para resolver problemas y crear productos valiosos en uno o m&aacute;s ambientes culturales. Finalmente, la ense&ntilde;anza para la comprensi&oacute;n, en donde comprender    significa tener la habilidad de pensar y actuar con flexibilidad a partir de lo que uno sabe.</p>     <p>Por su parte, la psicolog&iacute;a laboral y la organizacional tambi&eacute;n han tenido aportes en el proceso de consolidaci&oacute;n de las competencias. McClellan plante&oacute; que las pruebas tradicionales basada en la medici&oacute;n de conocimientos y aptitudes, as&iacute; como las notas escolares no predec&iacute;an el &eacute;xito en situaciones laborales; por lo tanto, se apoy&oacute; en las competencias laborales, tomando como ejemplo a aquellos trabajadores especialmente exitosos y compar&aacute;ndolos con los de rendimiento promedio.</p>     <p>Muchos de los conceptos y avances que se han mencionado hasta el momento en el campo de las competencias han sido retomados por la educaci&oacute;n formal, &aacute;rea que &aacute;vida de nuevas estrategias de ense&ntilde;anza y evaluaci&oacute;n de aprendizajes ha indagado hasta consolidar un importante cuerpo de conocimiento. Hoy en d&iacute;a, uno de los objetivos de la educaci&oacute;n formal es el de superar las metodolog&iacute;as tradicionales basadas en la memorizaci&oacute;n, la acumulaci&oacute;n y la repetici&oacute;n mec&aacute;nica de datos, para moverse hac&iacute;a modelos pedag&oacute;gicos que privilegien procesos y habilidades cognoscitivas, de cara a conseguir aprendizajes con mayor sentido para los estudiantes y que desencadenen en el saber hacer en contexto.</p>     <p>Como se ha visto, las competencias traen consigo un importante desarrollo investigativo y acad&eacute;mico y est&aacute;n nutridas de conocimientos provenientes de diversas disciplinas. Sin embargo, en su aplicaci&oacute;n diaria a trav&eacute;s de modelos de educaci&oacute;n universitaria, se corre el riesgo de que se reduzcan a una simple moda intelectual. Mientras los docentes no asuman una actitud cr&iacute;tica y reflexiva frente a las competencias y no desarrollen estrategias de ense&ntilde;anza y evaluaci&oacute;n acorde con su naturaleza, ser&aacute; muy dif&iacute;cil que los alumnos las desarrollen y las pongan en funcionamiento en contextos espec&iacute;ficos, lo que desencadenar&iacute;a en la muerte pr&aacute;ctica de este movimiento.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>3.2. Un breve acercamiento al concepto de curr&iacute;culo</b></p>     <p>Cada instituci&oacute;n de educaci&oacute;n superior tiene una concepci&oacute;n particular de la forma en que se debe organizar el proceso de formaci&oacute;n de sus estudiantes. Algunas propenden por priorizar la transmisi&oacute;n de conocimientos te&oacute;ricos y formar profesionales doctos en los conceptos desarrollados en determinadas disciplinas. Por su parte, otras instituciones ponen &eacute;nfasis en el desarrollo de habilidades puntuales, dando paso a la formaci&oacute;n t&eacute;cnica o instrumental, y otras m&aacute;s propenden por hacer una justa combinaci&oacute;n entre teor&iacute;a y pr&aacute;ctica, pero sin lograr una adecuada articulaci&oacute;n entre las dos dimensiones.</p>     <p>En cualquiera de los casos se est&aacute; haciendo referencia al dise&ntilde;o curricular adoptado por las instituciones. Pero antes de profundizar en el tema, resulta necesario hacer una breve introducci&oacute;n al concepto de curr&iacute;culo. Casarini (1999) menciona que la palabra curriculum es una voz latina que se deriva del verbo curro, que quiere decir carrera. Asimismo, en el lat&iacute;n cl&aacute;sico se utiliza curriculum vitae o curriculum vivendi haciendo referencia a la carrera de vida. De acuerdo con Aebli (1991), citado por Casarini (1999), la expresi&oacute;n curr&iacute;culo significa que los alumnos se dirigen a su objetivo, pues currere en lat&iacute;n significa caminar, lo cual nos conduce a la idea de que los curr&iacute;culos son los caminos del aprendizaje.</p>     <p>Si bien las ra&iacute;ces del t&eacute;rmino son identificables, su conceptualizaci&oacute;n no es sencilla. Esto se debe a que las ideas sobre el curr&iacute;culo nos son universales, sino que son producto de la historia humana y social, las cuales constantemente cambian de acuerdo con las transformaciones e innovaciones en las sociedades, sus ideas, sus necesidades, sus ideales, sus formas de entender y vivir el mundo, etc. Sin embargo, se aportar&aacute;n algunas definiciones, de cara a conseguir una mayor claridad al respecto, no sin antes anotar que cualquier definici&oacute;n tendr&aacute; un car&aacute;cter prescriptivo de la realidad a la cual se alude, es decir, denotar&aacute; un deber ser m&aacute;s que una realidad palpable.</p>     <p>Para algunos autores el curr&iacute;culo hace referencia a la planeaci&oacute;n de los fines educativos y de los medios que se disponen para obtener dichos fines. Los medios pueden ser entendidos como los componentes del dise&ntilde;o curricular que son necesarios para el desarrollo de los procesos de ense&ntilde;anza y aprendizaje.</p>     <p>Un ejemplo de esta concepci&oacute;n del curr&iacute;culo son las definiciones aportadas por Stenhouse (1991) en las que menciona, basado en varios autores, que el curr&iacute;culo es el conjunto de experiencias planificadas proporcionadas por la escuela para ayudar a los alumnos a conseguir, en el mejor grado, los objetivos de aprendizaje proyectados seg&uacute;n sus capacidades. El curr&iacute;culo tambi&eacute;n es definido por Inlow (1966), citado por Casarini (1999), como ese esfuerzo conjunto y planificado de toda escuela, destinado a conducir el aprendizaje de los alumnos hacia resultados de aprendizaje predeterminados. Por otra parte, Jonson (1967), citado por Stenhouse (1991), menciona que el curr&iacute;culo es una serie estructurada de objetivos de aprendizaje que se quieren lograr.</p>     <p>Frente a las anteriores definiciones hay otras que prefieren relacionar el curr&iacute;culo directamente con la realidad escolar. Al respecto Kansas (1958), citado por Stenhouse (1991), menciona que el curr&iacute;culo es aquello que acontece a los ni&ntilde;os en el colegio como resultado de la labor de los profesores. As&iacute;, se abandona la concepci&oacute;n prescriptiva y se centra la atenci&oacute;n en la forma en que los prop&oacute;sitos de la educaci&oacute;n se llevan a cabo en el diario vivir de la instituci&oacute;n de educaci&oacute;n.</p>     <p>Estos escenarios opuestos dan pie para la elaboraci&oacute;n de una tipolog&iacute;a de curr&iacute;culos, los cuales aportan mayor claridad al an&aacute;lisis: el curr&iacute;culo formal, el curr&iacute;culo real y el curr&iacute;culo oculto. Casarini (1999) menciona que el primero, tambi&eacute;n conocido como plan de estudios, representa la planeaci&oacute;n del proceso de ense&ntilde;anza y aprendizaje. El segundo es la puesta en pr&aacute;ctica del primero, teniendo en cuenta las naturales disparidades que se dan entre el documento y la realidad del aula. El tercero hace referencia a la realidad existente entre el papel y la pr&aacute;ctica; seg&uacute;n Arciniegas (1982), citado por Casarini (1999), el curr&iacute;culo oculto es proveedor de ense&ntilde;anzas encubiertas, latentes, ense&ntilde;anzas institucionales no expl&iacute;citas brindadas por la escuela en su calidad de miembro de un sistema de valores. As&iacute;, al hablar de curr&iacute;culo se estar&aacute; haciendo referencia al triple fen&oacute;meno, a una realidad compleja que va desde la planeaci&oacute;n hasta la ejecuci&oacute;n del proceso de educaci&oacute;n, pasando siempre por el aspecto impl&iacute;cito en la ideolog&iacute;a y el sistema de valores de la instituci&oacute;n educativa.</p>     <p><b>3.3. El curr&iacute;culo basado en competencias</b></p>     <p>Una vez que se ha puntualizado el concepto que se manejar&aacute; de curr&iacute;culo, nos vemos abocados a centrar el an&aacute;lisis en el curr&iacute;culo basado en competencias. Al respecto se puede mencionar que las demandas de la sociedad actual, que implican una utilizaci&oacute;n de los nuevos saberes en pro de una calidad de vida mejor, compromete a las universidades a vincular m&aacute;s sus   programas acad&eacute;micos con el sector productivo y a organizar los aprendizajes, de modo que resulten relevantes para la incorporaci&oacute;n eficiente de sus egresados al campo laboral. En este orden de ideas, resulta funcional y pertinente la definici&oacute;n de perfiles de egreso y los dise&ntilde;os curriculares basados en competencias.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al respecto, Catalana, Avolio y Sladogna (2004) mencionan que el dise&ntilde;o curricular basado en competencias es un documento elaborado a partir de la descripci&oacute;n del perfil profesional, es decir, de los desempe&ntilde;os esperados de una persona en un &aacute;rea ocupacional, para resolver los problemas propios del ejercicio de su rol profesional. Procura de este modo asegurar la pertinencia, en t&eacute;rminos de empleo y empleabilidad, de la oferta formativa dise&ntilde;ada.</p>     <p>Para las citadas autoras, el dise&ntilde;o curricular basado en competencias responde, por un lado, al escenario actual en el cual el trabajador debe tener la capacidad de prever o de resolver los problemas que se le presentan, proponer mejoras para solucionarlos, tomar decisiones y estar involucrado en la planificaci&oacute;n y en el control de sus actividades. Por otro lado, responde a las investigaciones acerca del aprendizaje, en tanto propone una organizaci&oacute;n que favorece el aprendizaje significativo y duradero. Esta clase de dise&ntilde;o curricular, al tomar como punto de partida la identificaci&oacute;n y la descripci&oacute;n de los elementos de competencia de un rol o de un perfil profesional, pretende promover el mayor grado posible de articulaci&oacute;n entre las exigencias del mundo productivo y la formaci&oacute;n profesional.</p>     <p>La convocatoria del Seminario Internacional sobre Curr&iacute;culo Universitario Basado en Competencias, realizado en la Universidad del Norte, de Barranquilla, Colombia, en julio de 2005, menciona que las competencias laborales solo pueden ser establecidas en un contexto laboral y se eval&uacute;an en funci&oacute;n del desempe&ntilde;o en el trabajo. Dichas competencias pueden concebirse desde una &oacute;ptica muy primaria, asociadas a comportamientos rutinarios, hasta las m&aacute;s gen&eacute;ricas asociadas a comportamientos intelectuales de mayor jerarqu&iacute;a, como la capacidad de an&aacute;lisis y de razonamiento cr&iacute;tico. En consecuencia, una formaci&oacute;n basada en competencias debe acoger los desaf&iacute;os que plantean los cambios en los procesos productivos, entre los cuales se pueden mencionar:</p>     <p> - Estar dirigida a la empleabilidad antes que a un empleo.    <br>   - Desarrollar un lenguaje com&uacute;n entre la oferta y la demanda laboral.    <br>   - Poner &eacute;nfasis sobre los saberes y destrezas efectivos, no solo en su titulaci&oacute;n.    <br>   - Racionalizar la informaci&oacute;n sobre contenidos, calidad y pertinencia de los programas.    <br>   - Ofrecer una visi&oacute;n integral y facilitar la participaci&oacute;n de los diferentes actores.    <br> - Promover la equidad en el acceso de los sectores actualmente marginados.</p>     <p>Afirma el citado documento que las competencias laborales implican que lo importante para el profesional no es el t&iacute;tulo, ni la forma en que se adquiere, sino las capacidades espec&iacute;ficas para desarrollar ciertas tareas concretas de su quehacer laboral. Un profesional competente se diferencia del aquel calificado en que adem&aacute;s de realizar determinadas funciones es capaz de comprenderlas y de entender, asimismo, el medio en que se desarrollan. Esto le permite aportar soluciones a los problemas que se generen, tener iniciativas frente a situaciones de emergencia y a disponer de la capacidad para actualizarse constantemente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para el caso de las universidades es necesario especificar que un tipo especial de competencias laborales son las competencias profesionales, esto es, las capacidades asociadas a la realizaci&oacute;n eficaz de tareas de tipo profesional. Tal como lo menciona el documento base del seminario internacional sobre curr&iacute;culo basado en competencias, una caracter&iacute;stica com&uacute;n a las competencias profesionales, es que ellas son efectivas cuando a&uacute;nan conocimientos, habilidades, destrezas, actitudes y valores. Esos conjuntos de capacidades y atributos personales cobran sentido cuando se los aprecia en la &oacute;ptica de una tarea    profesional determinada, para la cual existen criterios de logro, calidad o efectividad bien establecidos.</p>     <p>En ese sentido, un curr&iacute;culo universitario basado en competencias no solo est&aacute; ligado a lo laboral sino que, como toda educaci&oacute;n formal, debe preocuparse de la persona en su integridad, como un ser en desarrollo y como sujeto social. Si bien las competencias laborales garantizan un determinado desempe&ntilde;o del profesional, no cubren el espectro completo de la formaci&oacute;n del egresado, que incluye adem&aacute;s la formaci&oacute;n personal y social. En este contexto, la formaci&oacute;n personal, la formaci&oacute;n para la producci&oacute;n y el trabajo y la formaci&oacute;n para vivir en sociedad pueden considerarse los tres ejes fundamentales de cualquier acto educativo que se realice en la educaci&oacute;n superior en general y en la universitaria en particular.</p>     <p>Tambi&eacute;n se menciona en la citada convocatoria que para trabajar un curr&iacute;culo basado en competencias es necesario definirlas previamente en un perfil de egreso, es decir, en el conjunto de capacidades que los estudiantes deben tener al t&eacute;rmino de su carrera. Para la formulaci&oacute;n de competencias de egreso es necesario considerar: el contexto internacional, nacional e institucional y el &aacute;rea disciplinaria. Asimismo, es necesario establecer la forma y los medios con que se evaluar&aacute;n las competencias definidas.</p>     <p>La diferencia fundamental entre un curr&iacute;culo basado en competencias y un curr&iacute;culo convencional es que en el primer caso la planificaci&oacute;n de la docencia se hace a partir de un diagn&oacute;stico prospectivo de la realidad donde se va desempe&ntilde;ar el egresado y particularmente sobre la base de las &aacute;reas de desempe&ntilde;o, las funciones y las tareas que determinan su ejercicio profesional. La planificaci&oacute;n de la docencia tradicional se basa m&aacute;s bien en las l&oacute;gicas conceptuales que especifican los especialistas del mundo acad&eacute;mico.</p>     <p>Ru&eacute; (2002) menciona que el enfoque de las competencias modifica los puntos de vista convencionales sobre la forma de aprender y de ense&ntilde;ar, pues el aspecto central no es la acumulaci&oacute;n de conocimientos, sino el desarrollo de las posibilidades que tiene cualquier individuo, mediante f&oacute;rmulas de saber y de saber hacer contextualizadas.</p>     <p>De esta manera, un curr&iacute;culo basado en competencias rompe con la tradici&oacute;n de la educaci&oacute;n superior, en donde la figura central era el maestro, un personaje lleno de conocimiento e investido de autoridad para gobernar de manera autocr&aacute;tica su escenario de trabajo y que se dedicaba a impartir contenidos a un curso de alumnos pasivos. El producto de un proceso de formaci&oacute;n con estas caracter&iacute;sticas es un grupo de profesionales que al cabo de sus estudios se encuentran inmersos en un oc&eacute;ano de conocimientos descontextualizados y con profundas dificultades para realizar transferencias pr&aacute;cticas a entornos culturales o productivos.</p>     <p><b>3.4. Proceso de implementaci&oacute;n y cambio</b></p>     <p>El paso de uno a otro escenario (curr&iacute;culo tradicional a competencias) no es f&aacute;cil e implica que se muevan estructuras profundas de la instituci&oacute;n educativa que est&aacute; inmersa en el proceso de cambio. Partiendo de la definici&oacute;n aportada por Perrenoud (1999), citado por Aristimu&ntilde;o (2004), en la que se asume que una competencia es la capacidad de actuar de manera eficaz en un tipo definido de situaci&oacute;n y apoy&aacute;ndose en conocimientos, podemos inferir que la educaci&oacute;n superior est&aacute; llamada a dar un paso hacia adelante y as&iacute; iniciar la formaci&oacute;n de estudiantes que tendr&aacute;n que saber hacer determinadas cosas con los conocimientos que se les ha aportado.</p>     <p>Este postulado encierra un problema complejo que est&aacute; representado en la incoherencia que empieza a presentarse entre el curr&iacute;culo formal y el curr&iacute;culo real. Una vez las instituciones de educaci&oacute;n superior se hacen conscientes de la importancia de dar ese paso hacia adelante y empiezan a formar profesionales m&aacute;s competentes, la primera acci&oacute;n que emprenden es el redise&ntilde;o curricular, que por lo general retoma lo m&aacute;s importante de las teor&iacute;as sobre el enfoque adoptado (en este caso el enfoque de competencias) y con base en ese insumo concibe un nuevo curr&iacute;culo formal. Hasta el momento el problema es latente y solo se evidencia cuando inicia el proceso de implementaci&oacute;n, se empieza a modificar el curr&iacute;culo real y por ende a cambiar la cultura de una instituci&oacute;n. En esta circunstancia se presenta un divorcio entre los curr&iacute;culos formal y real, lo que desencadena en un reto pedag&oacute;gico, administrativo y cultural de grandes proporciones para una instituci&oacute;n educativa.</p>     <p>Aristimu&ntilde;o (2004) menciona que gran parte del problema radica en que el paso de la adquisici&oacute;n de un conjunto de conocimientos al dominio de una competencia no es algo lineal y es un proceso poco conocido para la mayor&iacute;a de los docentes universitarios, quienes est&aacute;n inmersos en el escenario de los contenidos. Sin embargo, contenidos y competencias no pueden ser vistos como opciones excluyentes, por el contrario, como bien menciona Perrenoud (1999), el enfoque por competencias solo se opone a la cultura general si se le da a esta &uacute;ltima una orientaci&oacute;n enciclop&eacute;dica. La recuperaci&oacute;n del valor instrumental de los contenidos constituye una de las tareas centrales del dise&ntilde;o y el desarrollo curriculares. En otras palabras, los contenidos se vuelven relevantes en funci&oacute;n de las competencias que se quiere que los estudiantes logren.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el mismo sentido, cuando hay claridad sobre las competencias que se pretende desarrollar, un maestro debe formularse algunas preguntas de fondo que lo llevar&aacute;n a replantear su funcionamiento diario. As&iacute;, Ru&eacute; (2002) propone cuestionamientos del estilo, &iquest;c&oacute;mo contribuye mi asignatura al logro de las competencias transversales y de las espec&iacute;ficas?, &iquest;qu&eacute; competencias estoy logrando con los contenidos que incluye mi asignatura? o &iquest;para el logro de las competencias que me propongo qu&eacute; contenidos, din&aacute;micas de aula y formas de evaluaci&oacute;n son las m&aacute;s adecuadas?</p>     <p>Estas preguntas hacen que el profesor universitario reflexione pedag&oacute;gica y did&aacute;cticamente, de cara a sumergirse en un curr&iacute;culo basado en competencias, lo cual genera m&uacute;ltiples cambios en su forma de trabajar. Uno de los primeros cambios debe ser que el docente se haga a un lado y permita que en el centro del proceso educativo se instituyan los alumnos y sus procesos de aprendizaje. De ah&iacute; en adelante lo importante es incentivar en ellos la reflexi&oacute;n sobre los cambios que deben operarse constantemente (Aristimu&ntilde;o, 2004).</p>     <p>Uno de los primeros pasos en la reflexi&oacute;n es preguntarse sobre la forma de acoplar las competencias de cada asignatura con las que busca promover el curr&iacute;culo como un todo. Otro paso importante es, a partir de las competencias de cada asignatura, considerar el tipo de contenidos, metodolog&iacute;as y formas de evaluaci&oacute;n que es posible aplicar. Este paso trae impl&iacute;cito un proceso de reingenier&iacute;a del trabajo, de abandono de las viejas costumbres y de apertura a la observaci&oacute;n y la experimentaci&oacute;n de nuevas experiencias de ense&ntilde;anza y evaluaci&oacute;n.</p>     <p>Para una instituci&oacute;n educativa dar este paso adelante significa incursionar en el campo de lo que en el mundo de la empresa se conoce como gesti&oacute;n del cambio. Pasmore, citado por Boyett y Boyett (1999), respecto a la gesti&oacute;n del cambio menciona:</p>     <p>&quot;La interacci&oacute;n entre todos los factores que rodean al cambio hace que el proceso sea misterioso, si no milagroso; un logro tan din&aacute;mico que apenas el g&eacute;nero humano puede aspirar a conseguir (...) Un poco inquietos, siempre expectantes, abordamos los cambios en las organizaciones con nuestra cabeza y nuestro coraz&oacute;n, profundamente comprometidos, tirando hacia el objetivo como un caballo que tira una carroza pesada. Triunfaremos; haremos que la organizaci&oacute;n sea mejor; llegaremos a un momento de plena satisfacci&oacute;n en el cual miraremos hacia atr&aacute;s nuestro trabajo y descansaremos, al menos moment&aacute;neamente, orgullosos&quot;.</p>     <p>El proceso que implica pasar de un curr&iacute;culo tradicional a uno basado en competencias es tan complejo y fascinante como el cambio que describe Pasmore. Son tantas las variables que hay que controlar y es tan incierta la respuesta de los actores, que conseguir el cambio desde las ra&iacute;ces se convierte m&aacute;s que una obligaci&oacute;n, en un reto educativo y organizacional.</p>     <p>En este punto es conveniente revisar los conceptos que dan los conocedores del tema de la gesti&oacute;n del cambio y tratar de adoptar los que para el fin de la educaci&oacute;n sean pertinentes. Al respecto mencionan Boyett y Boyett (1999) que la mayor&iacute;a de los cambios se encuentran con alg&uacute;n tipo de resistencia por parte de quienes deben hacerlo y que esa resistencia no solo opera en los cambios perjudiciales, sino en aquellos que beneficiar&aacute;n a largo plazo. Los autores explican que las razones m&aacute;s frecuentes para resistirse a este proceso son: la creencia de que el cambio ser&aacute; negativo; el cambio altera la relaci&oacute;n formal, psicol&oacute;gica y social que el empleado (profesor en nuestro caso) tiene con la organizaci&oacute;n; el cambio requiere que los empleados abandonen ciertos h&aacute;bitos; la organizaci&oacute;n (en nuestro caso la universidad- facultad) no informa adecuadamente por qu&eacute; el cambio es necesario, cu&aacute;les ser&aacute;n los beneficios de este o c&oacute;mo va progresando el mismo una vez ha empezado; la estructura organizacional tradicional, la tecnolog&iacute;a, los incentivos, etc., no est&aacute;n del lado del cambio, por eso operan para oponerse a &eacute;l.</p>     <p>Frente a estas dificultades, los citados autores proponen que es necesario que los l&iacute;deres de la organizaci&oacute;n definan y comuniquen una raz&oacute;n justificada para el cambio; con base en lo anterior, los l&iacute;deres deber&aacute;n reformular la visi&oacute;n para el futuro de la organizaci&oacute;n; cada avance o resultado tangible deber&aacute; ser comunicado con claridad; los l&iacute;deres tienen que inundar con informaci&oacute;n sobre los esfuerzos para el cambio a toda la organizaci&oacute;n; el equipo directivo debe estar fuertemente comprometido y convencido de la necesidad de cambiar; es aconsejable emprender cambios radicales, porque as&iacute; la cultura se modifica m&aacute;s f&aacute;cilmente; se debe procurar que toda la organizaci&oacute;n se vincule al cambio, a trav&eacute;s de eventos informativos, de an&aacute;lisis o de recepci&oacute;n de propuestas.</p>     <p>Estas observaciones, tanto las dificultades como las recomendaciones, pueden extrapolarse al escenario del cambio curricular y resultan pertinentes. Una transformaci&oacute;n curricular encierra una transformaci&oacute;n cultural por parte de todos los protagonistas de un proceso de educaci&oacute;n y un cambio administrativo de fondo para las instituciones. Los roles de alumnos y maestros se ven fuertemente modificados y las viejas pr&aacute;cticas quedan sin soporte y sin futuro. Es all&iacute; en donde se empieza a sentir la disparidad entre el curr&iacute;culo real y el formal, y para conseguir de nuevo la armon&iacute;a se requiere poner en marcha un proceso de gesti&oacute;n del cambio profundo y radical en todos los componentes del sistema educativo que evoluciona. Sin embargo, hay un factor que resulta m&aacute;s determinante para el &eacute;xito que los dem&aacute;s y que por consiguiente es necesario prestarle especial atenci&oacute;n: el maestro, su concepci&oacute;n de la ense&ntilde;anza y el aprendizaje, y su interacci&oacute;n con los alumnos y el conocimiento.</p>     <p><b>3.5. Estrategias de ense&ntilde;anza para un curr&iacute;culo basado en competencias</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las estrategias de ense&ntilde;anza, las metodolog&iacute;as usadas por el docente, las actividades puntuales que se dise&ntilde;an para el trabajo de los alumnos son parte esencial del desarrollo del curr&iacute;culo real. Una instituci&oacute;n universitaria puede realizar una labor loable en la construcci&oacute;n de su curr&iacute;culo formal basado en competencias, pero si ese dise&ntilde;o no se ve reflejado en el trabajo del aula, en el d&iacute;a a d&iacute;a de la labor docente, el fracaso ser&aacute; la consecuencia natural. El divorcio entre curr&iacute;culo real y curr&iacute;culo formal termina por deformar el proceso educativo y por minar las bases del proyecto institucional. De esta manera, es un requisito indispensable prestar especial atenci&oacute;n a las estrategias de ense&ntilde;anza empleadas por los profesores, para la buena implementaci&oacute;n de un curr&iacute;culo basado en competencias y para el buen desarrollo de un proceso de gesti&oacute;n del cambio curricular.</p>     <p>Para entrar en el tema de las estrategias de ense&ntilde;anza debemos preguntarnos primero, &iquest;cu&aacute;les deben emplearse para el desarrollo de un curr&iacute;culo basado en competencias? Lo que nos remite a otro cuestionamiento: &iquest;el curr&iacute;culo basado en competencias, a qu&eacute; realidad responde? As&iacute;, nos damos cuenta que las estrategias de ense&ntilde;anza est&aacute;n directamente relacionadas con la clase de profesional que se requiere para el mundo de hoy, el cual, seg&uacute;n Marcelo (2001), est&aacute; envuelto en un complejo proceso de transformaci&oacute;n. En palabras del autor, se trata de una transformaci&oacute;n no planificada que est&aacute; afectando la forma como nos organizamos, como trabajamos, como nos relacionamos y como aprendemos. Estos cambios tienen un reflejo visible en la escuela como instituci&oacute;n encargada de formar a los nuevos ciudadanos. Marcelo plantea que los alumnos disponen hoy en d&iacute;a, gracias a las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y las comunicaciones, de muchas m&aacute;s fuentes de informaci&oacute;n que hace diez a&ntilde;os. Este panorama hace necesario un replanteamiento de las funciones que tradicionalmente se han venido asignando a las escuelas y a los profesionales que en ellas trabajan.</p>     <p>El citado autor menciona que una de las caracter&iacute;sticas de la sociedad en la que vivimos tiene que ver con el hecho de que el conocimiento es uno de los principales valores de sus ciudadanos. El valor de las sociedades actuales est&aacute; directamente relacionado con el nivel de formaci&oacute;n de sus ciudadanos y de la capacidad de innovaci&oacute;n y emprendimiento que estos posean. Pero el conocimiento en la actualidad tiene fecha de caducidad y ello nos obliga, ahora m&aacute;s que nunca, a establecer garant&iacute;as formales e informales para que los ciudadanos y profesionales actualicen constantemente su competencia. Hemos entrado en una sociedad que exige de los profesionales una permanente actividad de formaci&oacute;n y aprendizaje.</p>     <p>Esto es precisamente lo que se debe buscar a trav&eacute;s de los curr&iacute;culos basados en competencias que est&aacute;n implementando las universidades y a eso deben tender las estrategias de ense&ntilde;anza utilizadas por los profesores en su labor diaria. Pero la correcta implementaci&oacute;n de un curr&iacute;culo basado en competencias, a trav&eacute;s de las adecuadas estrategias de ense&ntilde;anza, requiere de un cambio conceptual que abarque todo el proceso de educaci&oacute;n. A manera de ejemplo, Marcelo (2001) propone el siguiente <a href="#t1">esquema</a>:</p>     <p align="center"><a name="t1" id="t1"><img src="/img/revistas/eded/v9n2/2a08t1.gif"></a></p>     <p>Estas transformaciones llevan a replantear el trabajo del educador en el aula; incluso llevan a reformular el aula y hasta la propia escuela, dando paso a m&aacute;s flexibilidad y mayor atenci&oacute;n a las caracter&iacute;sticas individuales de cada alumno. De la misma manera, los cambios anotados buscan elevar la comprensi&oacute;n de los contenidos y afianzar los procesos que los estudiantes desarrollan. Esto exige a los profesores aprender nuevas formas de involucrar a los estudiantes en su propio aprendizaje, consiguiendo mayor protagonismo de su parte y formas m&aacute;s eficaces de trabajar con sus compa&ntilde;eros. Todo esto supone un conocimiento a fondo de las materias de estudio, debido a que solo as&iacute; se podr&aacute; pensar en los m&eacute;todos de ense&ntilde;anza m&aacute;s adecuados. No es viable pensar en la forma, si no se tiene pleno control sobre el fondo.</p>     <p>Marcelo (2001) afirma que dos de las caracter&iacute;sticas de la ense&ntilde;anza y el aprendizaje en el siglo XXI son comprender a cabalidad lo que se aprende y aprender a aprender y que estas caracter&iacute;sticas son aplicables tanto a los alumnos como a los profesores. Los rasgos de la sociedad actual, en relaci&oacute;n con la globalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, est&aacute;n ejerciendo una gran influencia en las formas de trabajo y en las habilidades y actitudes que las empresas demandan de los trabajadores. La capacidad y la disposici&oacute;n para sobrevivir est&aacute;n ahora m&aacute;s que nunca asociadas a la capacidad y a la motivaci&oacute;n por aprender. Hoy se debe promover en los alumnos una identidad propia como personas con capacidad de aprender, de ser responsables y de emprender. Una capacidad de aprender que se centra en lo que se ha denominado aprendizaje autorregulado, mediante el cual se genera en los alumnos un estilo propio de implicarse en la resoluci&oacute;n de tareas, estableciendo sus propias metas, planeando sus propias estrategias para evaluar el grado de cumplimiento de las metas, procesando informaci&oacute;n y encontrando recursos para aprender.</p>     <p><b>3.6. Investigaciones relacionadas</b></p>     <p>El presente trabajo parte de la base de que para que haya un verdadero desarrollo de competencias, es necesario que el proceso de educaci&oacute;n est&eacute; centrado en el alumno y que el profesor sea un mediador o promotor de las experiencias de aprendizaje. Esto no implica que el rol del docente sea considerado como subsidiario; por el contrario, su responsabilidad es dise&ntilde;ar y desarrollar escenarios, estrategias y actividades de aprendizaje que sean efectivas para el desarrollo de las competencias profesionales por las que propende el curr&iacute;culo.</p>     <p>Si bien en el desarrollo de un curr&iacute;culo basado en competencias el papel central est&aacute; ocupado por el alumno, que es quien debe desarrollarlas, en el presente trabajo la preponderancia la tendr&aacute; el profesor, por ser el responsable de mediar el buen desempe&ntilde;o del estudiante. Al respecto es conveniente analizar los postulados de la teor&iacute;a de la Modificabilidad Cognitiva Estructural (MCE) sustentada por Reuven Feuerstein, que deja de centrar la responsabilidad de la modificabilidad en el individuo que aprende y la pasa al docente, quien asume un rol de mediador (Ruffinelli, 2002).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta teor&iacute;a postula que cualquier individuo es susceptible de mejorar su capacidad intelectual, aprender y aprender a aprender, si se involucra en experiencias de aprendizaje mediado (EAM). Esto sugiere una gran responsabilidad para el educador, sobre quien se cierne toda expectativa en torno a hacer lo adecuado para descubrir, activar y desarrollar la inteligencia de cada uno de sus alumnos en particular.</p>     <p>Feuerstein, citado por Ruffinelli (2002), plantea que los seres humanos tienen la capacidad de cambiar la estructura de su funcionamiento intelectual a trav&eacute;s de la vivencia de EAM. Estas experiencias se producir&iacute;an toda vez que ocurra un tipo de interacci&oacute;n entre el organismo del sujeto y el mundo que lo rodea. Ciertos est&iacute;mulos del medio ambiente son interceptados por un agente, que es un mediador, quien los selecciona, los organiza, los reordena, los agrupa, estructur&aacute;ndolos en funci&oacute;n de una meta espec&iacute;fica.</p>     <p>Desde este punto de vista resulta procedente realizar un an&aacute;lisis de la implementaci&oacute;n de un curr&iacute;culo basado en competencias que est&eacute; centrado no en el alumno, sino en el docente, como principal responsable de proporcionar el escenario y las experiencias de aprendizaje adecuadas para lograr el fin deseado.</p>     <p>Al respecto, Mart&iacute;n (2001), en un art&iacute;culo titulado &quot;Ense&ntilde;anza de procesos de pensamiento: metodolog&iacute;a, metacognici&oacute;n y transferencias&quot;, muestra los resultados de un estudio emp&iacute;rico con el que pretend&iacute;a demostrar la importancia de una correcta    metodolog&iacute;a en la ense&ntilde;anza de los procesos de pensamiento. Su tesis es que un profesor entrenado en las metodolog&iacute;as de &quot;ense&ntilde;ar a pensar&quot; facilita el aprendizaje de estrategias metacognitivas y las transferencias a los alumnos, cuando utiliza instrumentos espec&iacute;ficos para la ense&ntilde;anza de estos procesos, frente a un profesor que utiliza metodolog&iacute;as tradicionales con materiales habituales en las aulas.</p>     <p>Para su estudio, Mart&iacute;n utiliz&oacute; un dise&ntilde;o con un grupo experimental y un grupo de control, de dos centros p&uacute;blicos de Salamanca capital, pertenecientes ambos a la misma zona y sin diferencias culturales o socioecon&oacute;micas. La muestra qued&oacute; compuesta por 47 alumnos, de los cuales 25 pertenec&iacute;an al grupo experimental y 22 al grupo de control. La edad de los sujetos oscilaba alrededor de los diez a&ntilde;os. Ambos grupos fueron seleccionados por no presentar problemas destacables ni en cuanto a dificultades en los aprendizajes ni en conducta, aun siendo suficientemente heterog&eacute;neos.</p>     <p>En el grupo experimental se aplicaron tres sesiones semanales con los materiales de &quot;ense&ntilde;ar a pensar&quot;, siguiendo la metodolog&iacute;a de la mediaci&oacute;n y el entrenamiento conductual cognitivo. En el grupo de control el tutor empleaba tres sesiones equivalentes que se denominaron &quot;resoluci&oacute;n de problemas&quot;, con una metodolog&iacute;a tradicional no espec&iacute;fica, centrada fundamentalmente en el &aacute;rea de matem&aacute;ticas. Estos programas fueron aplicados durante un curso acad&eacute;mico.</p>     <p>Para comprobar la equivalencia de ambos grupos al inicio del trabajo se realiz&oacute; un an&aacute;lisis de la varianza (ANOVA), para los dos casos, en el que se obtuvieron valores de probabilidad altos en ambas escalas (metacognici&oacute;n p = 0,852, transferencias p = 0,591) lo que implicaba que los grupos, experimental y control, eran semejantes y no difer&iacute;an significativamente.</p>     <p>Una vez aplicados los tratamientos se realiz&oacute; nuevamente un ANOVA con los resultados de la evaluaci&oacute;n final de ambos grupos, obteniendo valores de probabilidad significativos (metacognici&oacute;n p = 0,001, transferencias p = 0,001), lo que confirmaba la hip&oacute;tesis en el sentido de que una intervenci&oacute;n por parte del profesor tutor con materiales de &quot;ense&ntilde;ar a pensar&quot;, siguiendo una metodolog&iacute;a espec&iacute;fica, beneficia el aprendizaje de estrategias metacognitivas y la transferencia de estas a otras &aacute;reas.</p>     <p>En su an&aacute;lisis Delivery of the Knowledge Curriculum Vs. Skill and Competency Curriculum, realizado en la Eastern New Mexico University de los Estados Unidos, Shaughnessy (1995) menciona que los estudiantes est&aacute;n sumergidos en una subcultura de educaci&oacute;n en diferentes m&eacute;todos, pero que muchos conocen &uacute;nicamente el m&eacute;todo magistral, t&iacute;pico de los curr&iacute;culos tradicionales. As&iacute;, en esta clase de curr&iacute;culos los estudiantes, en su mayor&iacute;a, se enfrentan a clases magistrales y a m&eacute;todos de evaluaci&oacute;n de selecci&oacute;n m&uacute;ltiple. Frente a esto, en un modelo basado en competencias los estudiantes son forzados a desempe&ntilde;arse en trabajos concretos y sus clases se basan en el hacer, al igual que su evaluaci&oacute;n. El autor menciona que hoy en d&iacute;a algunos alumnos no son capaces de vincularse a este modelo de ense&ntilde;anza, por lo que los profesores se ven obligados a desarrollar metodolog&iacute;as cada vez m&aacute;s sofisticadas, sustentadas en nuevas tecnolog&iacute;as y a entrenar a los alumnos en aceptar retroalimentaciones y evaluaciones basadas en desempe&ntilde;os.</p>     <p>Por su parte, Lynch y Murranka (2002), en el art&iacute;culo Competency-based instruction in business and management communication courses taught by Association for Business Communication Member Faculty, mencionan que en un estudio realizado entre 254 miembros de la Asociaci&oacute;n se encontr&oacute; que solo el once por ciento basaba sus clases en el modelo de competencias. De la misma manera determinaron que existen barreras significativas para el desarrollo de la educaci&oacute;n por competencias, entre ellas: la satisfacci&oacute;n de las facultades con el curr&iacute;culo tradicional, la falta de conocimiento acerca de la educaci&oacute;n basada en competencias, la falta de incentivos o recursos, la falta de tiempo de los docentes, la dificultad en la administraci&oacute;n de las instalaciones y la inmadurez de los estudiantes para manejar la libertad que el modelo de competencias supone.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hill y Houghton (2001), investigadores de la University of Central Lanchashire de Gran Breta&ntilde;a, en su art&iacute;culo &quot;A Reflection on Competency-based Education: Comentes from Europe&quot;, comentan que en su estudio encontraron que la motivaci&oacute;n de los educadores puede verse afectada por las reacciones negativas de los estudiantes en los primeros meses de la implementaci&oacute;n de un programa basado en competencias. Al respecto mencionan que los profesores deben entender que este tipo de reacciones son de esperarse y que con el tiempo se convertir&aacute;n en sentimientos positivos. Esto implica no solo que los educadores deben estar bien entrenados en procesos metacognitivos, sino que tambi&eacute;n deben recibir retroalimentaci&oacute;n positiva sobre sus esfuerzos de forma regular, y apoyo por parte de sus superiores y directivos de la Universidad, para ayudarles a ser inmunes a esas reacciones negativas.</p>     <p>Tal como se puede apreciar, la implementaci&oacute;n de un curr&iacute;culo basado en competencias es una tarea compleja que depende de m&uacute;ltiples variables. Desde el punto de vista de la ense&ntilde;anza, es decir de la labor de los docentes, son muchas las dificultades que deben sortearse y son muchas las exigencias que quedan planteadas, para que los profesores en realidad cumplan con su cometido.</p>     <p>En este sentido, con el presente reporte de investigaci&oacute;n se busca analizar el caso concreto del proceso que se est&aacute; adelantando en la Facultad de Comunicaci&oacute;n Social y Periodismo de la Universidad de La Sabana y llegar a determinar cu&aacute;l es el verdadero papel que est&aacute;n desempe&ntilde;ando los profesores y si con &eacute;l est&aacute;n contribuyendo al desarrollo de competencias   profesionales en sus alumnos.</p>     <p><b>4. Enfoque metodol&oacute;gico</b></p>     <p>El trabajo parte del enfoque de investigaci&oacute;n evaluativa, en el que se menciona que los procesos de ense&ntilde;anza-aprendizaje, particularizados en contextos espec&iacute;ficos, son muy aptos para ser objeto de estudio en el contexto de la educaci&oacute;n superior.</p>     <p>Para el efecto se procur&oacute; el desarrollo de una investigaci&oacute;n acotada en tiempo y espacio con un car&aacute;cter evaluativo, con el fin de favorecer la profundizaci&oacute;n del conocimiento e interpretaci&oacute;n de la situaci&oacute;n educativa seleccionada.</p>     <p><b>4.1. Caracterizaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n evaluativa</b></p>     <p>Correa, Puerta y Restrepo (1996) mencionan que la investigaci&oacute;n evaluativa se convierte, en la actualidad, en una importante fuente de conocimientos y directrices en las diversas actividades e instituciones de las sociedades modernas, porque indica el grado de eficiencia o deficiencia de los programas y se&ntilde;ala el camino para su reformulaci&oacute;n y valoraci&oacute;n del &eacute;xito alcanzado por los esfuerzos realizados. La investigaci&oacute;n evaluativa se vale de los m&eacute;todos y el instrumental de la investigaci&oacute;n social; por lo tanto, su desarrollo sigue sus mismas evoluciones, lo cual le permite una aproximaci&oacute;n permanente a criterios de cientificidad.</p>     <p>Mencionan los autores que en su forma de investigaci&oacute;n, la evaluaci&oacute;n establece criterios claros y espec&iacute;ficos que garanticen el &eacute;xito del proceso, re&uacute;ne sistem&aacute;ticamente informaci&oacute;n, pruebas y testimonios de una muestra representativa de las audiencias que conforman el programa u objeto para evaluar, traduce dicha informaci&oacute;n a expresiones valorativas y las compara con los criterios inicialmente establecidos y finalmente saca conclusiones.</p>     <p>Esta clase de investigaci&oacute;n contiene una amplia serie de variables sobre las que el evaluador tiene muy poco o ning&uacute;n control y sus resultados son poco generalizables, pues son aplicables al programa que est&aacute; siendo evaluado y a sus ramificaciones contextuales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Seg&uacute;n Jean-Marie Ketele y Javier Rogiers (2000) es posible afirmar que se habla de investigaci&oacute;n evaluativa cuando:</p>     <p>- La funci&oacute;n preventiva o prospectiva predomine sobre la funci&oacute;n de regulaci&oacute;n.</p>     <p>- La decisi&oacute;n por tomar posea un car&aacute;cter innovador.</p>     <p>- El objeto de evaluaci&oacute;n sea un proyecto original, un plan, un producto nuevo y no el sistema mismo.</p>     <p>- El investigador no tenga que rendir cuentas, a lo largo de la investigaci&oacute;n, de la metodolog&iacute;a utilizada.</p>     <p>El presente trabajo de investigaci&oacute;n asume estas caracter&iacute;sticas y por consiguiente se inscribe dentro del enfoque metodol&oacute;gico evaluativo, dentro del cual, siguiendo a Hern&aacute;ndez Sampieri (2003), se presenta el modelo de Enfoque Dominante, que consiste en la preponderancia de alguno de los enfoques (cualitativo o cuantitativo) sin excluir la utilizaci&oacute;n de ciertos componentes del otro. Esto se ver&aacute; reflejado en la metodolog&iacute;a utilizada.</p>     <p>Al respecto, en su obra Metodolog&iacute;a de la Investigaci&oacute;n (2003), Hern&aacute;ndez, Fern&aacute;ndez y Baptista manifiestan la conveniencia de ver los enfoques de investigaci&oacute;n como complementarios y no como contrarios e irreconciliables. En ese sentido, en el presente trabajo de investigaci&oacute;n se adopta un modelo mixto, que posibilite la utilizaci&oacute;n de t&eacute;cnicas de recolecci&oacute;n de informaci&oacute;n cualitativas y cuantitativas, con el &aacute;nimo de incrementar los niveles de confiabilidad y el conocimiento profundo de la realidad estudiada. Sin embargo, la investigaci&oacute;n se ver&aacute; marcada de manera determinante por los postulados cualitativos.</p>     <p><b>4.2. M&eacute;todo de recolecci&oacute;n de datos</b></p>     <p>Como otras investigaciones, la investigaci&oacute;n evaluativa trata de descubrir, de comprender las relaciones entre las variables y establecer la relaci&oacute;n causal. Los investigadores evaluadores utilizan una amplia gama de m&eacute;todos de investigaci&oacute;n para recabar informaci&oacute;n: entrevistas, cuestionarios, tests de conocimientos y destrezas, inventarios de actitudes, observaci&oacute;n, an&aacute;lisis del contenido de documentos, registros y expedientes y ex&aacute;menes de las evidencias f&iacute;sicas, entre otros. Los evaluadores ingeniosos suelen encontrar las maneras m&aacute;s convenientes de explorar una amplia gama de efectos. La clase de   esquema que se utilice para reunir los datos, depender&aacute; de la clase de informaci&oacute;n que se necesita para dar respuestas a las preguntas espec&iacute;ficas que plantea la evaluaci&oacute;n (Correa, Puerta y Restrepo, 1996).</p>     <p><b>4.2.1. Las t&eacute;cnicas de investigaci&oacute;n adoptadas</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Partiendo de los anteriores supuestos, en el desarrollo de la investigaci&oacute;n se usaron tres t&eacute;cnicas diferentes, lo cual permiti&oacute; acopiar informaci&oacute;n similar desde tres fuentes o desde tres puntos de vista heterog&eacute;neos. Esto permiti&oacute; hacer triangulaciones y as&iacute; reducir las posibilidades de interpretar err&oacute;neamente las dimensiones analizadas.</p>     <p>Las t&eacute;cnicas seleccionadas fueron:</p>     <p>-  Cuestionario semiestructurado para los profesores: de acuerdo con Hern&aacute;ndez, Fern&aacute;ndez y Baptista (2003), las entrevistas semiestructuradas se basan en una gu&iacute;a de asuntos o preguntas y el entrevistador tiene la libertad de introducir preguntas adicionales para precisar conceptos u obtener mayor informaci&oacute;n sobre los temas deseados.</p>     <p>- Cuestionario estructurado para estudiantes: seg&uacute;n los citados autores, en este caso el entrevistador realiza su trabajo bas&aacute;ndose en una gu&iacute;a de preguntas espec&iacute;ficas y se sujeta exclusivamente a esta.</p>     <p>- An&aacute;lisis de los documentos sobre la reforma curricular por competencias: se establecen categor&iacute;as, las cuales ser&aacute;n de utilidad para los dem&aacute;s m&eacute;todos de recolecci&oacute;n de informaci&oacute;n que se utilizar&aacute;n en el desarrollo de la investigaci&oacute;n y se determinan los significados profundos que los documentos encierran.</p>     <p><b>4.3. El proceso</b></p>     <p>Para poder establecer si en el contexto de la implementaci&oacute;n de la reforma curricular del Programa de Comunicaci&oacute;n Social y Periodismo de la Universidad de La Sabana, los profesores del &aacute;rea de Comunicaci&oacute;n P&uacute;blica emplean las estrategias de ense&ntilde;anza, las ayudas did&aacute;cticas y la evaluaci&oacute;n adecuadas para que se desarrolle un curr&iacute;culo basado en competencias, es necesario que se exploren diferentes dimensiones del asunto en cuesti&oacute;n. As&iacute;, las diferentes t&eacute;cnicas de recolecci&oacute;n de informaci&oacute;n utilizadas en el desarrollo del proceso de investigaci&oacute;n se centraron en las siguientes dimensiones:</p>     <p>1. El concepto de curr&iacute;culo    <br>   2. El concepto de competencia    <br>   3. Las estrategias de ense&ntilde;anza    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   4. Las herramientas did&aacute;cticas    <br>   5. La evaluaci&oacute;n</p>     <p>Todos los instrumentos contemplaron las anteriores dimensiones y se aplicaron de la siguiente manera: El cuestionario semiestructurado para profesores se aplic&oacute; en entrevista personal, uno a uno. Para el efecto se realiz&oacute; un cronograma de citas, las cuales se desarrollaron en el lugar de trabajo de cada uno de los participantes y en las que, a trav&eacute;s de una conversaci&oacute;n, se aplic&oacute; el instrumento. No se grabaron las respuestas en ning&uacute;n medio magn&eacute;tico, pero s&iacute; se tomaron notas precisas.</p>     <p>El cuestionario estructurado para estudiantes se aplic&oacute; a trav&eacute;s de la selecci&oacute;n de una muestra representativa de la poblaci&oacute;n total. Se realiz&oacute; un proceso de muestreo aleatorio, con el &aacute;nimo de dar mayor validez a los resultados, y los cuestionarios fueron aplicados por el investigador principal y un auxiliar, dentro de las instalaciones de la facultad, pero en momentos diferentes a las clases indagadas.</p>     <p>El cuestionario estructurado para estudiantes se aplic&oacute; a trav&eacute;s de la selecci&oacute;n de una muestra representativa de la poblaci&oacute;n total. Se realiz&oacute; un proceso de muestreo aleatorio, con el &aacute;nimo de dar mayor validez a los resultados, y los cuestionarios fueron aplicados por el investigador principal y un auxiliar, dentro de las instalaciones de la facultad, pero en momentos diferentes a las clases indagadas.</p>     <p>Cronol&oacute;gicamente el proyecto comenz&oacute; durante el mes de agosto de 2005, con la definici&oacute;n de un problema de investigaci&oacute;n. Posteriormente, luego de ser aprobado, se realiz&oacute; la justificaci&oacute;n y se definieron los objetivos correspondientes. A la vez, se fue construyendo un contexto del caso de estudio y se inici&oacute; con la redacci&oacute;n del marco te&oacute;rico, para lo cual se indag&oacute; en bases de datos, bibliotecas f&iacute;sicas y digitales, se consult&oacute; a expertos en temas curriculares y se busc&oacute; informaci&oacute;n    en Internet. Esta investigaci&oacute;n bibliogr&aacute;fica se realiz&oacute; aproximadamente durante dos meses y en el transcurso del desarrollo del proyecto se fue complementando.</p>     <p>Una vez consolidados el marco te&oacute;rico y el problema de investigaci&oacute;n, se procedi&oacute; a establecer la metodolog&iacute;a m&aacute;s conveniente para poder hacer un acercamiento sistem&aacute;tico al proceso de cambio curricular. As&iacute;, se decidi&oacute; desarrollar una investigaci&oacute;n de corte evaluativo, siguiendo el enfoque dominante centrado en t&eacute;cnicas cualitativas y descriptivas, para lo cual se definieron una fuentes, unos instrumentos y un proceso. Se establecieron las caracter&iacute;sticas de los profesores que se deb&iacute;an entrevistar y una muestra adecuada de alumnos para encuestar.</p>     <p>Una vez aplicados los instrumentos y realizado el an&aacute;lisis documental, se procedi&oacute; a hacer una interpretaci&oacute;n de la informaci&oacute;n recabada. Se decidi&oacute; primero analizar los documentos y sintetizarlos en unos formatos destinados para tal fin; luego se interpret&oacute; la entrevista a profesores y finalmente la encuesta a estudiantes. Con los datos obtenidos a trav&eacute;s de los tres instrumentos se prepar&oacute; un documento descriptivo que no mezclaba variables ni fuentes de informaci&oacute;n. Cuando se concluy&oacute; dicho documento, se realiz&oacute; una tabla de triple entrada que permiti&oacute; desplegar la informaci&oacute;n y hacer un cruce de la misma, lo cual dio paso a la realizaci&oacute;n de un an&aacute;lisis triangulado y a la redacci&oacute;n de unas conclusiones y recomendaciones, las cuales se presentar&aacute;n al final del reporte.</p>     <p><b>4.4. Definici&oacute;n del universo</b></p>     <p><b>4.4.1. Escenario y participantes</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para la aplicaci&oacute;n del cuestionario semiestructurado para profesores se trabaj&oacute; con todos los docentes de planta adscritos al &aacute;rea de Comunicaci&oacute;n P&uacute;blica y que impart&iacute;an materias entre primero y s&eacute;ptimo semestres de la Facultad de Comunicaci&oacute;n Social y Periodismo de la Universidad de La Sabana. La &uacute;nica excepci&oacute;n fueron los docentes que por encargos de tipo administrativo o de investigaci&oacute;n no estaban ejerciendo la docencia. No se trabaj&oacute; con profesores catedr&aacute;ticos, debido a la alta rotaci&oacute;n de dicha poblaci&oacute;n, lo cual afectar&iacute;a la posibilidad de conseguir resultados perdurables en el tiempo. As&iacute;, la poblaci&oacute;n con la que se trabaj&oacute; fue de ocho docentes, de un total de diez.</p>     <p>De igual forma, para aplicar el cuestionario estructurado de estudiantes, se realiz&oacute; un proceso de muestreo estad&iacute;stico que permiti&oacute; tener una confiabilidad adecuada, con un bajo n&uacute;mero de entrevistados. Las muestras de informantes, al ser representativas de la poblaci&oacute;n, seleccionadas al azar y controlando factores ambientales ajenos, permiten cierto grado de generalizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n (validez externa).</p>     <p>En la <a href="#t2">tabla</a> siguiente se puede apreciar la poblaci&oacute;n de estudiantes por semestre, el tama&ntilde;o adecuado de la muestra y la confiabilidad. Se seleccionaron al azar alumnos de los siete primeros semestres de la carrera, que estaban o hubieran cursado asignaturas impartidas por los profesores consultados.</p>     <p align="center"><a name="t2" id="t2"></a><img src="/img/revistas/eded/v9n2/2a08t2.gif"/></p>     <p>Caracter&iacute;sticas de los participantes:</p>     <p>-  La poblaci&oacute;n de cada semestre se determin&oacute; con base en la informaci&oacute;n aportada por el Sistema Escolaris, el software de Registro Acad&eacute;mico utilizado por la Universidad de La Sabana. Los datos aportados por Escolaris son considerados como oficiales para el funcionamiento de la instituci&oacute;n.    <br>  - La muestra se determin&oacute; con un margen de error del 10%.    <br>  - El porcentaje estimado de la muestra es del 1%.    <br>  - El nivel de confiabilidad es del 90%.    <br>  - Para determinar la muestra se us&oacute; el software STATS.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>5. Conclusiones preliminares</b></p>     <p>Con base en las anteriores consideraciones metodol&oacute;gicas y en el marco te&oacute;rico expuesto se procedi&oacute; a analizar el problema de investigaci&oacute;n planteado en la primera parte del texto.</p>     <p>Algunas de las conclusiones surgidas de dicho an&aacute;lisis dan cuenta de la existencia de documentos institucionales que orientan el desarrollo curricular, pero a la vez un desconocimiento de los mismos por parte de los profesores. De igual manera, dentro de los docentes consultados se encontr&oacute; multiplicidad de interpretaciones de los conceptos de curr&iacute;culo y competencia.</p>     <p>Frente a las estrategias de ense&ntilde;anza se observ&oacute; que mientras los profesores encuentran adecuadas las que emplean en el desarrollo de sus asignaturas, un bajo porcentaje de estudiantes manifest&oacute; que dichas estrategias fomentaban competencias. Adicionalmente, solo el 33% de los alumnos consideran que tales estrategias siempre est&aacute;n en coherencia con la naturaleza de las asignaturas. En cuanto a las ayudas did&aacute;cticas, se aprecia que estas suelen estar centradas en lo que se conoce como nivel de la escuela tradicional y tecnol&oacute;gica did&aacute;ctica, es decir, que no promueven en el fondo el desarrollo de competencias en los alumnos.</p>     <p>Finalmente, sobre el tema de la evaluaci&oacute;n se encuentra cierta incongruencia entre el contenido de algunos documentos institucionales. Sin embargo, se defini&oacute; la existencia de una aceptable cantidad de evaluaciones por semestre, lo que de alguna manera denota seguimiento de procesos acad&eacute;micos, factor relevante en el enfoque de competencias.</p>     <p>Un art&iacute;culo siguiente se centrar&aacute; en el an&aacute;lisis de los participantes de la investigaci&oacute;n, los instrumentos de recolecci&oacute;n de informaci&oacute;n, los datos obtenidos y la manera en que fueron sistematizados para obtener conclusiones.</p>     <p>En un primer apartado se profundizar&aacute; en la entrevista a profesores, analizando cada una de las dimensiones propuestas: el concepto curr&iacute;culo, de competencia, las estrategias de ense&ntilde;anza, las ayudas did&aacute;cticas y el proceso de evaluaci&oacute;n.</p>     <p>De igual manera, se realizar&aacute; una profundizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n obtenida a trav&eacute;s del cuestionario aplicado a los alumnos y el an&aacute;lisis de los documentos institucionales.</p>     <p>Posteriormente se realizar&aacute; un an&aacute;lisis triangulado, a trav&eacute;s de una tabla de triple entrada, que permitir&aacute; visualizar las coincidencias extractadas de las tres fuentes de informaci&oacute;n, lo mismo que las divergencias; de esa forma se sacar&aacute;n conclusiones y se definir&aacute;n algunas recomendaciones frente a la situaci&oacute;n de cambio curricular.</p>     <p><b>Bibliograf&iacute;a</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> Aristimu&ntilde;o, A. (2004) Las competencias en la educaci&oacute;n superior: &iquest;demonio u oportunidad?, Montevideo, Uruguay, Departamento de Educaci&oacute;n, Universidad Cat&oacute;lica del Uruguay.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0123-1294200600020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Boyett, J. &amp; Boyett, J. (1999). Hablan los gur&uacute;s: las mejores ideas de los m&aacute;ximos pensadores de la administraci&oacute;n, Barcelona, Espa&ntilde;a, Ed. Norma.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0123-1294200600020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Casarini, M. (1999). Teor&iacute;a y Dise&ntilde;o Curricular, Monterrey, M&eacute;xico, Ed. Trillas, Universidad Virtual, Instituto Tecnol&oacute;gico y de Estudios Superiores de Monterrey.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0123-1294200600020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Catalana, A.; Avolio, D. C.; Sladogna, M. (2004). Dise&ntilde;o curricular basado en normas de competencia laboral: conceptos y orientaciones metodol&oacute;gicas, Buenos Aires, Argentina, Cinterfor.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0123-1294200600020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> CEPAL/UNESCO (1992). Educaci&oacute;n y Conocimiento eje de la transformaci&oacute;n productiva con equidad. Recuperado el 20 de febrero de 2006, de <a href="http://www.eclac.cl/cgibin/getProd.asp?xml=/publicaciones/xml/0/4680/P4680.xml&amp;xsl=/tpl/p9f.xsl" target="_blank">http://www.eclac.cl/cgibin/getProd.asp?xml=/publicaciones/xml/0/4680/P4680.xml&amp;xsl=/tpl/p9f.xsl</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0123-1294200600020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Correa, S.; Puerta, A.; Restrepo, B. (1996). Investigaci&oacute;n evaluativo, Bogot&aacute;, Colombia, Instituto Colombiano para el Fomento de la Educaci&oacute;n Superior (Icfes).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0123-1294200600020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> De Ketele, J. M.; Roegiers, X. (2000). Metodolog&iacute;a para la recogida de informaci&oacute;n, Madrid, Espa&ntilde;a, Ed. La Muralla.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0123-1294200600020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Hern&aacute;ndez, R.; Fern&aacute;ndez, C.; Baptista, P. (2003). Metodolog&iacute;a de la investigaci&oacute;n, M&eacute;xico, Ed. McGraw-Hill.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S0123-1294200600020000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Hill, J.; Houghton, P. (2001). &quot;A reflection of competency-based education&quot;, Journal of Management Education, 25, 146. Recuperado el 10 de octubre de 2005, de la base de datos ProQuest ID 70468101.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0123-1294200600020000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Hymes, D. H. (1984): Vers la compet&eacute;nce de communication, Paris, Francia, Hatier.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0123-1294200600020000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Lynch, D.; Murranka, P. (2002). &quot;Competency-based instruction in business and management communication&quot;, Journal of Education for Business, 77, 59. Recuperado el 10 de octubre de 2005, de la base de datos Pro- Quest ID 115218637.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0123-1294200600020000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Marcelo, C. (2001). &quot;Aprender a ense&ntilde;ar para la Sociedad del Conocimiento&quot;, Revista Complutense de Educaci&oacute;n, 12, 2. Recuperado el 20 de octubre de 2005, de <a href="http://www.ucm.es/BUCM/revistas/edu/11302496/articulos/RCED0101220531A.PDF" target="_blank">http://www.ucm.es/BUCM/revistas/edu/11302496/articulos/RCED0101220531A.PDF</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000224&pid=S0123-1294200600020000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Mart&iacute;n, J. F. (2001). &quot;Ense&ntilde;anza de procesos de pensamiento: metodolog&iacute;a, metacognici&oacute;n y transferencias&quot;, Revista Electr&oacute;nica de Investigaci&oacute;n y Evaluaci&oacute;n Educativa, 7, 2. Recuperado el 20 de octubre de 2005, de <a href="http://www.uv.es/RELIEVE/v7n2/RELIEVEv7n2_2.htm" target="_blank">http://www.uv.es/RELIEVE/v7n2/RELIEVEv7n2_2.htm</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0123-1294200600020000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional de Colombia (2003). Decreto 2566. Por el cual se establecen las condiciones m&iacute;nimas de calidad y dem&aacute;s requisitos para el ofrecimiento y desarrollo de programas acad&eacute;micos de educaci&oacute;n superior, Bogot&aacute;, Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000226&pid=S0123-1294200600020000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Perrenoud, P. (1999). Construir competencias desde la escuela, Santiago de Chile, Chile, Dolmen.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0123-1294200600020000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Posner, J. G. (2001). An&aacute;lisis del curr&iacute;culo, Bogot&aacute;, Colombia, McGraw-Hill.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000228&pid=S0123-1294200600020000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Ru&eacute;, J. (2002). Qu&eacute; ense&ntilde;ar y por qu&eacute;. Elaboraci&oacute;n y desarrollo de proyectos de formaci&oacute;n, Barcelona, Espa&ntilde;a, Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0123-1294200600020000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Rufinelli, A. V. (2002). &quot;Modificabilidad cognitiva en el aula reformada&quot; &#091;versi&oacute;n electr&oacute;nica&#093;, Revista Ciencia y Educaci&oacute;n Superior, 9, 15-26.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000230&pid=S0123-1294200600020000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Shaughnessy, M. F. (1995). &quot;Delivery of the Knowledge Curriculum Vs. Skill and Competency Curr&iacute;culo&quot;, Eastern New Mexico University. Recuperado el 20 de octubre de 2005, de la base de datos ERIC ED384286. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0123-1294200600020000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Stenhouse, L. (1991). Investigaci&oacute;n y desarrollo del curr&iacute;culo, Madrid, Espa&ntilde;a, Morata.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000232&pid=S0123-1294200600020000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Tob&oacute;n, S. T. (2004). Formaci&oacute;n basada en competencias. Pensamiento complejo, dise&ntilde;o curricular y did&aacute;ctica, Bogot&aacute;, Colombia, Ecoe Ediciones.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0123-1294200600020000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Universidad de La Sabana (1995). Proyecto Educativo Institucional PEI. &#091;Folleto&#093;. Ch&iacute;a, Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000234&pid=S0123-1294200600020000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Universidad de La Sabana, Facultad de Comunicaci&oacute;n Social y Periodismo (2002). Proyecto Educativo del Programa.    &#091;Folleto&#093;. 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