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<journal-title><![CDATA[Educación y Educadores]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Amenazas a la calidad de la educación femenina al comienzo del siglo XXI]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper presents a reflection upon girls' education and wonders whether gender research contributes to elucidate the position of girls within the educational system. It reviews the changes introduced into education by the pedagogy based upon the student's freedom and capacity to make choices and comes to the conclusion that this pedagogy has been negative for both boys and girls but more so for boys. Gender research does not contribute significantly to our insight. The conclusion is that in order to strengthen girls' education the best thing is a general school reform.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Amenazas a la calidad de la educaci&oacute;n femenina al comienzo del siglo XXI</b></font>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Threats to female education quality at the beginning of the XXI century </b></font></p>     <p align="right">Investigaci&oacute;n Pedag&oacute;gica </p>     <p><b>Inger Enkvist<sup>1</sup></b></p> <sup>1</sup>Doctora en Letras por la Universidad de Gotemburgo, Suecia.    Docente de la Universidad de Lund, Suecia.   <a href="mailto:inger.enkvist@rom.lu.se">inger.enkvist@rom.lu.se</a> <hr size="1">     <p><b>Resumen</b></p>     <p>El art&iacute;culo presenta una reflexi&oacute;n sobre la educaci&oacute;n femenina y se pregunta si la investigaci&oacute;n de g&eacute;nero es la respuesta. Se pasa revista a los cambios introducidos en la educaci&oacute;n por la pedagog&iacute;a basada en la libertad y la capacidad de decisi&oacute;n del alumno, y se llega a la conclusi&oacute;n de que estos cambios son negativos, tanto para las chicas como para los chicos. Algunos estudios recientes sobre la situaci&oacute;n de las chicas indican m&aacute;s bien que ellas salen mejor paradas que los chicos en la nueva condici&oacute;n creada por los cambios. La conclusi&oacute;n es que para mejorar la situaci&oacute;n de las chicas hay que hacer m&aacute;s eficaz y racional el sistema educativo en su totalidad.</p>     <p><b>Palabras clave:</b> Teor&iacute;a de la educaci&oacute;n, educaci&oacute;n femenina, investigaci&oacute;n de g&eacute;nero, marxismo, reforma escolar.</p> <hr size="1">     <p><b>Abstract</b></p>     <p>This paper presents a reflection upon girls' education and wonders whether gender research contributes to elucidate the position of girls within the educational system. It reviews the changes introduced into education by the pedagogy based upon the student's freedom and capacity to make choices and comes to the conclusion that this pedagogy has been negative for both boys and girls but more so for boys. Gender research does not contribute significantly to our insight. The conclusion is that in order to strengthen girls' education the best thing is a general school reform.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Key words:</b> Theory of education, girls' education, gender research, Marxism, school reform.</p> <hr size="1">     <p>El comienzo del siglo XXI se nota un ambiente de crisis en los sistemas educativos de muchos pa&iacute;ses occidentales. Se habla de disminuci&oacute;n de los conocimientos en las aulas, de lenguaje irrespetuoso del alumnado y de violencia. La pedagog&iacute;a centrada en el estudiante hab&iacute;a sido concebida para proporcionarle autonom&iacute;a a aquel, en tanto que el &eacute;nfasis en sus derechos le proporcionar&iacute;a un entorno seguro y feliz. Pero los resultados de la aplicaci&oacute;n de estos supuestos no corresponden a cuanto se hab&iacute;a esperado. En esta situaci&oacute;n, llama la atenci&oacute;n la reacci&oacute;n de las feministas. Las personas poco especializadas en el feminismo podr&iacute;an pensar que las feministas ser&iacute;an las primeras en proteger el derecho de las chicas a aprender lo m&aacute;s posible. No es as&iacute;. Tampoco es seguro que est&eacute;n a favor de la educaci&oacute;n diferenciada. Este art&iacute;culo intentar&aacute; explicar esta aparente contradicci&oacute;n. </p>     <p>Entre los investigadores que han indagado por qu&eacute; una escuela tiene buenos resultados, se suelen enumerar los siguientes factores facilitadores de la calidad: enfoques que privilegien el aprendizaje, un lugar importante dado al ethos de la escuela, liderazgo positivo, una administraci&oacute;n fuerte, control de calidad, una organizaci&oacute;n que apoye las metas planeadas y s&oacute;lidos v&iacute;nculos entre el colegio y los padres (Tooley-Howes, 1999). Curiosamente, la nueva pedagog&iacute;a introducida en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses occidentales propone lo contrario de la eficacia pedag&oacute;gica.</p>     <p><b><font face="verdana" size="3">La nueva pedagog&iacute;a</font></b></p>     <p>Para explicar los cambios introducidos en la educaci&oacute;n durante los &uacute;ltimos decenios, hay que se&ntilde;alar la influencia de una serie de ideas que circulan entre soci&oacute;logos, pol&iacute;ticos y algunos pedagogos universitarios (Enkvist, 2005). </p>     <p>1. La sociolog&iacute;a de la educaci&oacute;n. Se ha prolongado la escolaridad obligatoria en casi todos los pa&iacute;ses, lo cual, en combinaci&oacute;n con los cambios familiares, deber&iacute;a haber impulsado una escuela m&aacute;s estructurada, para educar a alumnos de origen cada vez m&aacute;s variado durante m&aacute;s tiempo. Sin embargo, en general, esto no ha sido as&iacute;. El sistema escolar ha sido utilizado m&aacute;s para obtener una igualdad social, que para promover la adquisici&oacute;n de conocimientos. Los pol&iacute;ticos, aconsejados por los soci&oacute;logos, se han interesado sobre todo por mantener escolarizados a los j&oacute;venes, antes que por asegurar y promover un mejor aprendizaje. Las diferentes reformas muestran que los pol&iacute;ticos se han apoyado m&aacute;s en la opini&oacute;n de soci&oacute;logos que en la experiencia de los docentes; a los soci&oacute;logos les interesa menos lo relacionado con las asignaturas y el modo de ense&ntilde;arlas mejor, que el origen social del alumno y su papel como agente social. Se ha producido, por tanto, una desviaci&oacute;n del centro de atenci&oacute;n desde el aprendizaje hacia los factores sociales. La tendencia se nota tambi&eacute;n a la hora de distribuir los fondos destinados a la investigaci&oacute;n en el mundo educativo.</p>     <p>2. El constructivismo. A&uacute;n son m&aacute;s los factores negativos que han influido para desterrar el concepto de ense&ntilde;anza como aprendizaje sistem&aacute;tico de determinadas asignaturas. Ha tenido enorme influencia el &quot;constructivismo&quot;, quiz&aacute; poco conocido fuera del mundo de la educaci&oacute;n. El t&eacute;rmino est&aacute; relacionado con la idea &ndash;psicol&oacute;gica y filos&oacute;fica a la vez&ndash; de que para aprender, el ser humano crea en su cerebro el conocimiento. Esto es cierto, pues no existe conocimiento alguno que no pase por el cerebro. Ciertas variantes del constructivismo, sin embargo, van m&aacute;s all&aacute; al afirmar que resulta imposible aprender a trav&eacute;s de una ense&ntilde;anza preparada por otra persona: ha de ser el alumno quien lo entienda todo por s&iacute; solo. Entra en juego entonces la pedagog&iacute;a activa: cada educando debe contar con medios suficientes para obtener la informaci&oacute;n que le permita a &eacute;l mismo descubrir los conceptos necesarios.</p>     <p>3. El enfoque en los modos de trabajar. Por encima del papel del docente, el constructivismo apuesta, pues, por el trabajo individual o en equipo del alumno dentro del aula. Una perspectiva que influye decisivamente en la organizaci&oacute;n del aula y en su armon&iacute;a (o en la ausencia de ella): algunos estudiantes &ndash;los menos&ndash; trabajar&aacute;n manteniendo la concentraci&oacute;n; muchos &ndash;la mayor&iacute;a&ndash; trabajar&aacute;n algo, y otros no har&aacute;n absolutamente nada. La responsabilidad pedag&oacute;gica queda as&iacute; trasladada del profesor al alumno: el foco de inter&eacute;s se centra no en el profesor ni en la asignatura, sino en la personal disposici&oacute;n del alumno; mientras que en la pedagog&iacute;a tradicional el profesor &quot;acerca&quot; al alumno al conocimiento, el constructivismo convierte al docente en un facilitador. Tal corriente pedag&oacute;gica, que en Espa&ntilde;a quiz&aacute; no haya llegado a tomar tanto cuerpo, se ha estado aplicando durante a&ntilde;os en pa&iacute;ses como, por ejemplo, Suecia, con fuertes inversiones y mucha buena voluntad, pero los resultados son negativos.</p>     <p>4. La teor&iacute;a del entorno. Ejerce actualmente mucha influencia una teor&iacute;a que dice que aulas y escuelas deben servir como entorno favorable, para el desarrollo de los alumnos con m&aacute;s desventajas. El aprendizaje ya no ocupa el primer lugar en importancia, sino que lo hace la igualdad del alumnado obtenida a trav&eacute;s de la organizaci&oacute;n del aula, y ello no deja de contener cierta l&oacute;gica, porque en una clase cuyo funcionamiento es positivo, los alumnos de menor rendimiento se beneficiar&aacute;n m&aacute;s dentro de un buen grupo, aunque tambi&eacute;n puede ocurrir lo contrario: tener a muchos alumnos problem&aacute;ticos en el aula puede obstaculizar el aprendizaje de los dem&aacute;s. De modo que la igualdad a cualquier nivel no puede ser una meta prioritaria; la meta escolar debe ser lograr el mejor aprendizaje posible para todos.</p>     <p>5. El enfoque l&uacute;dico. La nueva pedagog&iacute;a, tambi&eacute;n llamada psicopedagog&iacute;a o pedagogismo, coloca al alumno en el centro del proceso pedag&oacute;gico y piensa que la tarea del profesor no consiste en explicar un contenido, sino en ofrecer una variedad de materiales para que el alumno escoja. El papel del educador se parece m&aacute;s al de un monitor: preparar excursiones, materiales y meriendas, para potenciar los aspectos l&uacute;dicos del aprendizaje. Se hace hincapi&eacute; en la importancia de la motivaci&oacute;n creada por el docente, lo cual no deja de ser contradictorio cuando es el alumno quien debe buscar informaci&oacute;n de modo individual. Y otra contradicci&oacute;n m&aacute;s: si cada estudiante trabaja a su manera y con su propio material,&iquest;c&oacute;mo esperar que los resultados que se alcancen sean iguales?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>6. Las tecnolog&iacute;as modernas. El gran inter&eacute;s de los pol&iacute;ticos es que los j&oacute;venes aprendan tecnolog&iacute;as, pensando que as&iacute; van a estar preparados para el mercado laboral del futuro. Curiosamente, los pol&iacute;ticos ven la inform&aacute;tica como algo que pertenece a la educaci&oacute;n, mientras que muchos j&oacute;venes la utilizan primordialmente como un instrumento de comunicaci&oacute;n y de entretenimiento. La aceptaci&oacute;n del papel preponderante de la tecnolog&iacute;a, por parte de ciertos pedagogos, tiene que ver con que permite realizar los dem&aacute;s objetivos de la nueva pedagog&iacute;a, como la b&uacute;squeda individual de la informaci&oacute;n y lo l&uacute;dico. </p>     <p>7. El derecho a la diferencia. Durante los &uacute;ltimos diez o quince a&ntilde;os, ha tomado cuerpo entre los mismos soci&oacute;logos, junto con la idea de igualdad, la del derecho a la diferencia. Las alumnas, por ejemplo, tienen derecho a estudiar antes escritoras que autores masculinos; o bien en determinadas zonas geogr&aacute;ficas del pa&iacute;s puede existir un inter&eacute;s leg&iacute;timo hacia un tema, y no hacia otro; o los alumnos extranjeros quiz&aacute; quieran centrar sus estudios sobre la regi&oacute;n de origen de sus padres. El derecho a la diferencia, sin embargo, socava por completo la idea de la escuela y el papel del docente, imposibilitado de saber todo lo que cada alumno puede elegir estudiar. Es este uno de los principales motivos del malestar existente entre el profesorado. En esta situaci&oacute;n, &iquest;para qu&eacute; sirven las escuelas, creadas en principio con el objeto de que los alumnos aprendan lo que la sociedad ha decidido qu&eacute; es &uacute;til aprender y lo que el maestro puede ense&ntilde;arles? &iquest;Llegaremos a tener tantas aulas como alumnos? </p>     <p>8. Desprecio por la cultura. Detr&aacute;s del pedagogismo y de otras teor&iacute;as pedag&oacute;gicas, est&aacute; latente cierto desprecio hacia la cultura. Esta ha seguido un desarrollo a lo largo de la historia en el que han colaborado infinidad de seres a los cuales no conocemos. Y, de pronto, pasa a ser prioritario que cada alumno pueda elegir, &eacute;l mismo y libremente, qu&eacute;, c&oacute;mo y cu&aacute;nto va a estudiar: es decir, se pone todo en manos de un individuo joven e inculto, que debe decidir con qu&eacute; contenidos se queda de algo que hab&iacute;a sido elaborado durante generaciones. As&iacute;, el constructivismo alienta tambi&eacute;n la idea de un modelo de ser humano capaz de desarrollar todos los saberes, porque si los alumnos han de trabajar solos y sin demasiadas explicaciones por parte del profesor, ello implica que todos han de ser capaces de desarrollar las matem&aacute;ticas, la historia, la lengua, la ortograf&iacute;a y la biolog&iacute;a, en las que los especialistas llevan siglos trabajando. La posibilidad de elegir qu&eacute; le ofrecemos al alumno tambi&eacute;n lleva impl&iacute;cita nuestra aquiescencia ante su elecci&oacute;n, lo cual redundar&iacute;a a favor de un relativismo total. </p>     <p>Estas ideas se han ido presentando a los docentes, por ejemplo, en Suecia, en las jornadas pedag&oacute;gicas, a trav&eacute;s de expertos en ese campo. La ense&ntilde;anza ideal, seg&uacute;n este ideario, podr&iacute;a ser una que combinara la tecnolog&iacute;a, la b&uacute;squeda individual, la aparente igualdad de todos los alumnos ante la tarea, lo l&uacute;dico, y el profesor como facilitador. Estas ideas han creado en los educadores una enorme confusi&oacute;n, pues la propia experiencia personal y el sentido com&uacute;n les ense&ntilde;an que las cosas no son como pretenden estos te&oacute;ricos de la sociolog&iacute;a y de la pedagog&iacute;a y, m&aacute;s bien, constituyen un retroceso en comparaci&oacute;n con los ideales de conocimiento y de acceso democr&aacute;tico al mundo del saber. Hoy se ven m&aacute;s alumnos a la deriva que hace veinte o treinta a&ntilde;os, por falta de una preparaci&oacute;n adecuada para aprender y para enfrentarse con la vida.</p>     <p>Es posible hacer una evaluaci&oacute;n de los resultados de esta modernidad, ahora que la direcci&oacute;n general de las escuelas suecas ha publicado un informe, en el que se comparan los resultados del 2002 con los de 1991, entre alumnos de 15 a&ntilde;os. El informe sobre el resultado se denomina &quot;Evaluaci&oacute;n nacional 2003&quot; (NU03). La conclusi&oacute;n es negativa para la nueva pedagog&iacute;a promovida desde hace d&eacute;cadas. Los resultados hab&iacute;an bajado en todas las materias. Los obtenidos en lectura en lengua materna y en ingl&eacute;s, donde Suecia sol&iacute;a ocupar un primero o segundo puestos en las estad&iacute;sticas internacionales, hab&iacute;an ca&iacute;do algo, pero &iquest;por qu&eacute; no eran superiores a los de antes, como ocurre en el caso de los finlandeses? En cuanto a las ciencias sociales, los datos revelan que los alumnos que acaban la ense&ntilde;anza obligatoria lo hacen con conocimientos sociales fragmentarios y, lo que es particularmente grave, con escasa instrucci&oacute;n acerca del funcionamiento de la democracia sueca. Si, como dice la ley de educaci&oacute;n sueca, la convivencia social es el principal objetivo de la escuela obligatoria, los conocimientos de ciencias sociales deber&iacute;an ser excelentes. En el &aacute;rea de matem&aacute;ticas, el nivel de conocimiento de los alumnos del 2002, los estudiantes de 1991 lo hab&iacute;an adquirido con un a&ntilde;o de antelaci&oacute;n. Es decir, que en once a&ntilde;os Suecia hab&iacute;a perdido un a&ntilde;o entero de matem&aacute;ticas. El NU03 deber&iacute;a haber provocado gran alarma, porque si desde que la globalizaci&oacute;n trasladara la industria a pa&iacute;ses m&aacute;s baratos, Suecia se hab&iacute;a planteado convertirse en una sociedad del conocimiento que viviera de los servicios calificados, &iquest;c&oacute;mo iba el pa&iacute;s a contar con ingenieros de primera l&iacute;nea, si las matem&aacute;ticas estaban en un nivel bajo?</p>     <p>En cuanto a la calificaci&oacute;n de los profesores, el mismo informe nos dice que, en el a&ntilde;o 1991, un 98% del profesorado de la Educaci&oacute;n Secundaria Obligatoria (ESO) contaba con la calificaci&oacute;n adecuada: aparte de su formaci&oacute;n universitaria, de al menos un a&ntilde;o en la asignatura en cuesti&oacute;n, los profesores hab&iacute;an recibido tambi&eacute;n formaci&oacute;n pedag&oacute;gica apropiada para la materia en cuesti&oacute;n. En el 2002, sin embargo, el porcentaje de profesores con formaci&oacute;n adecuada queda reducido al 60%, y eso aunque se cuente como id&oacute;nea una formaci&oacute;n universitaria, a veces, de tan solo un semestre. Los profesores calificados se han jubilado o han desertado de la educaci&oacute;n. Ante esto, cabe preguntarse: &iquest;existir&aacute; alguna relaci&oacute;n entre los malos resultados acad&eacute;micos y la ca&iacute;da en la calificaci&oacute;n del profesorado?</p>     <p>En resumen: hasta en un pa&iacute;s de excelente tradici&oacute;n educativa y que sigue invirtiendo en educaci&oacute;n, los resultados disminuyen ostensiblemente si el pa&iacute;s, a la vez, elige la nueva pedagog&iacute;a, y esto seg&uacute;n lo constatado por las propias autoridades. Y &iquest;qu&eacute; ha sucedido despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n del informe? Pues nada. Los que han promovido la nueva pedagog&iacute;a, instalados en la direcci&oacute;n general de las escuelas suecas, la formaci&oacute;n docente y los sindicatos, no se sienten responsables ni se dan por enterados del fracaso.</p>     <p><b><font face="verdana" size="3">El feminismo y la educaci&oacute;n</font></b></p>     <p>Muchos pa&iacute;ses occidentales han inscrito en sus leyes de educaci&oacute;n que una meta es la igualdad, adem&aacute;s del desarrollo de conocimientos. Disminuyen los conocimientos en muchos pa&iacute;ses, no solo en Suecia, pero, &iquest;podr&iacute;a estar descendiendo tambi&eacute;n el grado de igualdad social y la igualdad entre los sexos? El tema de este trabajo es lo que est&aacute; sucediendo con la igualdad entre chicos y chicas.</p>     <p>Antes que nada, hay que ser consciente de que existen dos tipos de feminismo. El de equidad es el feminismo cl&aacute;sico, liberal, que pide igualdad de derechos para la mujer. Quiere eliminar los obst&aacute;culos con los que se han enfrentado las mujeres. El otro feminismo, el de g&eacute;nero o de diferencia, afirma que las mujeres son diferentes y que no solo han sido objeto de discriminaci&oacute;n en el pasado, sino que actualmente son objeto de un acoso constante por parte del patriarcado. Este &uacute;ltimo tipo de feminismo ha crecido mucho en influencia, acaparando el t&eacute;rmino de feminismo. En particular, es muy fuerte en los Estados Unidos, pa&iacute;s en que ciertas universidades ya exigen que sus alumnos estudien un curso de g&eacute;nero. En muchos pa&iacute;ses, el feminismo de g&eacute;nero tambi&eacute;n influye en la redacci&oacute;n de los libros de textos y hace&quot;lobbying&quot; para obtener una legislaci&oacute;n que permita perseguir lo que se consideran atentados contra la dignidad de la mujer. El feminismo de g&eacute;nero pertenece de lleno a las corrientes del constructivismo, del multiculturalismo y del desprecio por la cultura. Es constructivista porque afirma que la diferencia entre los sexos no depende tanto de la biolog&iacute;a como de la sociedad, y que, por lo tanto, se puede cambiar a voluntad. Es multicultural porque no se interesa por la sociedad en su totalidad, sino solo por proteger al propio grupo; en la educaci&oacute;n, es notable su falta de inter&eacute;s por c&oacute;mo les va a los alumnos varones. Muestra desprecio por la cultura porque est&aacute; imponiendo algo que en los Estados Unidos se denomina el&quot;transformismo&quot;, la transformaci&oacute;n del contenido de las materias, para otorgar a las mujeres un papel m&aacute;s importante. Si no hay mujeres importantes en un campo, el programa se rellena con mujeres menos importantes, filler feminism.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>O&#39;Leary (1994) es una de las autoras que han subrayado con m&aacute;s insistencia el origen marxista del feminismo de g&eacute;nero. De Marx, el feminismo de g&eacute;nero ha heredado la idea de la lucha de clases y de definir a las personas en opresores y oprimidos. Las feministas creen que la opresi&oacute;n dentro de la familia es peor y m&aacute;s grave que la que se puede observar en la vida econ&oacute;mica. Quieren deconstruir, literalmente, a la pareja y a la familia. Adjudican al var&oacute;n el papel de opresor por razones estructurales; no se interesan por averiguar si todos los hombres son, en efecto, culpables de oprimir a su pareja, porque consideran que, estructuralmente, son todos opresores. La meta es una sociedad absolutamente igualitaria en materia de g&eacute;nero. Cuando los hombres hayan perdido el poder en la familia y en la vida social, se instalar&aacute; la perfecta igualdad con libertad y armon&iacute;a. </p>     <p>El inspirador m&aacute;s directo de las feministas podr&iacute;a ser el colaborador de Marx, Engels, con su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, de 1884. El razonamiento de Engels es que la propiedad es la base del mal. El var&oacute;n tiene inter&eacute;s en controlar a su familia, para poder controlar la propiedad y transmitirla al hijo. Para alcanzar la beatitud en la Tierra, se debe abolir el derecho a la propiedad privada, y un paso para conseguirlo ser&iacute;a abolir cualquier influencia masculina sobre las mujeres y los ni&ntilde;os. Y otro paso m&aacute;s para lograr la igualdad entre mujeres y varones es que el cuidado y la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os pasen a manos de la colectividad. En este sentido, controlar la educaci&oacute;n es particulamente importante, porque, seg&uacute;n las feministas, es la que debe transmitir y mantener en los j&oacute;venes la ideolog&iacute;a de la igualdad entre los sexos.</p>     <p>Teniendo en cuenta esta meta lejana, se entiende que las feministas de g&eacute;nero quieran menos el avance de la mujer en la sociedad de hoy, que transformar a la sociedad. La situaci&oacute;n actual de las mujeres es solo un paso hacia esa transformaci&oacute;n. Quieren liberarlas de los lazos sociales. Una v&iacute;a muy importante es intentar limitar la importancia del matrimonio heterosexual, ya que ven en &eacute;l la base del poder del var&oacute;n. Este es el motivo por el que promueven otros tipos de sexualidad y exigen que se declaren como iguales a la heterosexualidad, como asimismo la raz&oacute;n por la que colaboran con los movimientos gay que a primera vista no tienen nada que ver con el feminismo.</p>     <p>La referencia al marxismo nos ayuda a ver por qu&eacute; ciertos temas se han vuelto tan candentes en nuestros d&iacute;as. Adem&aacute;s del matrimonio, la familia y la sexualidad, la educaci&oacute;n atrae el inter&eacute;s especial de las feministas porque sospechan que funciona como soporte de la sociedad que ellas quieren deconstruir. Como medida para facilitar el cambio social que exigen, desean introducir la perspectiva de g&eacute;nero en la ense&ntilde;anza, sembrando la desconfianza sobre cualquier hecho como posiblemente discriminatorio para las mujeres. La palabra utilizada es concienciar a los alumnos y a los maestros. </p>     <p>Las feministas de g&eacute;nero se suelen unir a los verdes y a los multiculturalistas que tambi&eacute;n quieren cambiar la sociedad, aunque de manera diferente y muchas veces de modo directamente contradictorio al de las feministas. En estas alianzas se ve claramente que el principal fin no es el bien de las mujeres, sino el cambio total de la sociedad occidental, tal como se conoce hasta ahora. Las feministas occidentales se interesan mucho menos por cambiar, por ejemplo, a las sociedades isl&aacute;micas, en las que l a situaci&oacute;n de la mujer es bastante peor que en las occidentales. Lo que ha dificultado el an&aacute;lisis del comportamiento de las feministas de g&eacute;nero es que no dicen a las claras de d&oacute;nde vienen y ad&oacute;nde van y, adem&aacute;s, despu&eacute;s de la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n y el descr&eacute;dito del comunismo, pocas personas esperaban que renaciera un movimiento basado en el marxismo en el seno de Occidente, y menos en los Estados Unidos y entre las mujeres.</p>     <p>O&#39;Leary avanza una teor&iacute;a sobre por qu&eacute; el feminismo occidental ha tomado este camino. Cree que el origen est&aacute; en que las mujeres de los movimientos neomarxistas de los a&ntilde;os 60 fueron ignoradas por sus compa&ntilde;eros, lo que les produjo tanta rabia que utilizaron la teor&iacute;a que conoc&iacute;an bien, la marxista, pero para arrasar no solo a la sociedad &quot;burguesa&quot;, sino tambi&eacute;n al patriarcado. O&#39;Leary nos invita a leer a Shulamith Firestone, una autora radical de los a&ntilde;os 60 y 70, en cuyo libro esta conexi&oacute;n se ve claramente. Cuando se la visualiza, es posible entender por qu&eacute; las l&iacute;deres feministas vienen no pocas veces del Partido Comunista y por qu&eacute; las t&aacute;cticas utilizadas por las feministas son tan agresivas. Las feministas de g&eacute;nero aplican lo aprendido en los manuales de la guerra de guerrillas de los a&ntilde;os 60, a prop&oacute;sito de las maniobras recomendadas para la propaganda.</p>     <p><b><font face="verdana" size="3">Los estudios de g&eacute;nero en el campo de la educaci&oacute;n</font></b></p>     <p>Tres estudios recientes, dos suecos y uno brit&aacute;nico, arrojan datos muy similares entre ellos sobre la relaci&oacute;n entre la situaci&oacute;n de los chicos y las chicas en la educaci&oacute;n actual. En otros pa&iacute;ses occidentales, los datos son muchas veces parecidos. </p>     <p>Acabamos de ver que las autoridades suecas tienen motivos de preocupaci&oacute;n. Sin embargo, la inversi&oacute;n en investigaci&oacute;n no se hace en primer lugar para encontrar maneras m&aacute;s eficaces de ense&ntilde;anza, sino que se destina hoy mucho dinero a la investigaci&oacute;n de g&eacute;nero para hacer avanzar la igualdad. En un documento reciente de la direcci&oacute;n general de las escuelas suecas, han trabajado siete funcionarios de esa direcci&oacute;n y no menos de once investigadores, de los cuales varios son catedr&aacute;ticos (K&ouml;nsskillnader&hellip; 2006). En otras palabras, el informe representa un esfuerzo muy ambicioso y muy caro. En &eacute;l se comprueba que la ley escolar sueca est&aacute; basada en el principio de igualdad. Sin embargo, les va peor a los chicos en todos los sentidos. Primero algunos datos: los varones obtienen solo un 90% de los resultados logrados por las chicas en promedio, y las diferencias est&aacute;n aumentando tanto en la ESO como en el bachillerato. En comparaci&oacute;n con el a&ntilde;o 1990, en 2006 m&aacute;s alumnos dejan el colegio sin tener el certificado escolar, y entre ellos los varones constituyen el 60%. En las pruebas internacionales de comprensi&oacute;n lectora, Suecia suele tener un buen resultado, pero ahora aumenta la diferencia entre chicos y chicas. Los varones muestran una actitud m&aacute;s negativa a la lectura y leen menos en su tiempo libre. Hay una diferencia entre las actitudes de los j&oacute;venes frente a los estudios, y es que las chicas se exigen m&aacute;s. Ellas estudian m&aacute;s en la casa y sacan mejores resultados. Los varones trabajan menos, pero est&aacute;n m&aacute;s contentos consigo mismos. En otras palabras, no hay una relaci&oacute;n clara entre autoestima y rendimiento escolar, como algunos pedagogos hab&iacute;an afirmado. En cuanto al inter&eacute;s por los estudios, un 98% de los j&oacute;venes se matriculan en el bachillerato, pero las mujeres terminan los estudios en un 78% y los varones en un 72%. Los alumnos que eligen de manera no tradicional, interrumpen sus estudios m&aacute;s que otros.</p>     <p>En la formaci&oacute;n de adultos, las mujeres &ndash;que tienen una formaci&oacute;n m&aacute;s alta&ndash; son un 50% m&aacute;s en querer completar sus estudios. Adem&aacute;s, dentro del marco de la formaci&oacute;n para adultos, son m&aacute;s ambiciosas y terminan los estudios en un porcentaje mayor. En la universidad, empieza un 50% de los j&oacute;venes, pero no todos terminan la carrera. Lo hacen en mayor n&uacute;mero las mujeres. Hay una entrada masiva de mujeres en medicina, odontolog&iacute;a y derecho.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las chicas tienen mejores resultados en todo y tambi&eacute;n en cuanto a las metas sociales inscritas en la ley escolar, tales como la colaboraci&oacute;n y el inter&eacute;s por el medio ambiente. Tienen un sentido&eacute;tico m&aacute;s desarrollado y demuestran m&aacute;s creatividad. Se interesan m&aacute;s por la democracia, la igualdad y los derechos humanos. Es decir, que de ninguna manera deber&iacute;a haber entre las feministas una preocupaci&oacute;n por las chicas, sino por los chicos. Esa preocupaci&oacute;n brilla por su ausencia y denota una falta de &eacute;tica.</p>     <p>El informe no habla de lo que aprenden los alumnos ni de los niveles a los que llegan, sino solo de la diferencia entre los rendimientos de unos y otros. Tampoco subraya que los datos muestran que el resultado de la pol&iacute;tica implementada ha tenido muchas veces el resultado contrario del que se esperaba. Las diferencias entre alumnos y alumnas ha aumentado desde los a&ntilde;os 70, que es cuando se impone la escuela comprensiva y la pedagog&iacute;a de la convivencia por encima de la pedagog&iacute;a del aprendizaje. En otras palabras, la escuela no cumple la meta de dar una educaci&oacute;n igual a todos los alumnos. Se lamenta de que los dos sexos tengan preferencias distintas en cuanto a las materias que les gusta estudiar. Hay m&aacute;s diferencia en la comprensi&oacute;n lectora entre chicos y chicas en Suecia que en muchos otros pa&iacute;ses, y es a favor de las chicas. Los varones prefieren las matem&aacute;ticas y las ciencias naturales. En matem&aacute;ticas, apenas hay diferencias entre alumnas y alumnos. Curiosamente, el an&aacute;lisis de los libros de texto muestra que m&aacute;s ejemplos vienen del mundo masculino que del femenino, lo cual, seg&uacute;n las feministas, favorecer&iacute;a a los chicos; a&uacute;n as&iacute;, las chicas rinden m&aacute;s. Una investigadora opina que si los varones sacan notas m&aacute;s bajas, esto podr&iacute;a tener relaci&oacute;n con c&oacute;mo est&aacute;n hechas las pruebas, pero no demuestra que esta sest&eacute;n mal confeccionadas. Cree que a las chicas se las premia por tener un mejor comportamiento en el aula. &iquest;Est&aacute; mal tener un buen comportamiento en el aula? La nueva moda pedag&oacute;gica de dar &eacute;nfasis a los aspectos de la comunicaci&oacute;n en todas las asignaturas podr&iacute;a favorecer a las chicas.</p>     <p>Otro informe de una investigadora sueca, &Ouml;hrn (2002), proporciona un panorama de la investigaci&oacute;n de g&eacute;nero en el campo de la educaci&oacute;n escandinava. Dice lo mismo que el ya mencionado, pero algunas f&oacute;rmulas son diferentes. Por ejemplo, cita a otra investigadora, que advierte contra el riesgo de caer en la &quot;trampa del cuidado&quot;; es decir, las chicas cuidan de los chicos, en vez de avanzar ellas. Otra estudiosa subraya que se utiliza a las j&oacute;venes como recurso para el aprendizaje de los muchachos, y que el trabajo de ellas se ve interrumpido por las actividades de los varones, pero que la escuela simplemente niega que esto suceda, sino que se apela a la &quot;responsabilidad&quot; de las muchachas. De las chicas inmigradas se constata que permanecen en constante negociaci&oacute;n con sus familias, desistiendo quiz&aacute; de ciertas libertades para poder educarse, ya que lo ven como su posibilidad de ingresar a una vida adulta m&aacute;s libre.</p>     <p>&Ouml;hrn menciona un solo informe sueco donde se formula la pregunta de si son los chicos los perdedores en la nueva pedagog&iacute;a. El autor-investigador duda sobre si la tendencia a sustituir el trabajo en clase por el trabajo en equipo o individual perjudica m&aacute;s a los varones. Tambi&eacute;n cita una investigaci&oacute;n sobre la madurez cerebral. Est&aacute; bien comprobado que los chicos maduran m&aacute;s lentamente. Una investigaci&oacute;n m&eacute;dica afirma que en promedio la diferencia en maduraci&oacute;n podr&iacute;a ser de 1,5 a&ntilde;os, lo cual tambi&eacute;n incide en la capacidad de concentraci&oacute;n. Un investigador ha comparado los resultados de los j&oacute;venes nacidos al prin cipio del a&ntilde;o con chicas nacidas al final, y ha comprobado que hay m&aacute;s similitud en los resultados cuando se compara as&iacute;. Otra investigaci&oacute;n contrasta los resultados de diferentes tipos de municipios. En las zonas rurales, las diferencias son a&uacute;n m&aacute;s grandes entre chicos y chicas. En resumen, el resultado fundamental es que desde 1988 hasta el 2005, y en diferentes materias y niveles, los varones solo llegan en promedio a un 90% del resultado obtenido por las mujeres.</p>     <p>Francis y Skelton (2005) han escrito un libro similar sobre la investigaci&oacute;n de g&eacute;nero en Gran Breta&ntilde;a. Los resultados coinciden con las investigaciones suecas. Las autoras solo citan a fuentes de pa&iacute;ses angloparlantes y, con excepci&oacute;n de la estadounidense Hoff Sommers, de quien se va a hablar m&aacute;s adelante, citan exclusivamente a otras feministas de g&eacute;nero. A prop&oacute;sito de la ambiciosa reforma escolar inglesa de 1988, lo &uacute;nico que opinan es que reintroducir las reglas de disciplina, los planes de estudios y el enfoque del conocimiento, podr&iacute;a ser igual a una remasculinizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n. Al mismo tiempo, reconocen que nunca les ha ido tan bien a las chicas como despu&eacute;s de la reforma, porque ahora ellas estudian matem&aacute;ticas, ciencias naturales y tecnolog&iacute;a en la ESO y tienen &eacute;xito (Enkvist, 2006). Les va especialmente bien a las chicas de origen chino en Inglaterra. Sin embargo, tampoco eso gusta a las investigadoras, que denuncian que estas chicas est&aacute;n sometidas a una doble presi&oacute;n por ser mujeres y extranjeras, sujetas a exigencias tanto dentro de la escuela como en su familia. Tambi&eacute;n se quejan de que no se mencione m&aacute;s a menudo que les va mal a algunas chicas de clase obrera que no conf&iacute;an en la utilidad del esfuerzo en el colegio.&iquest;Qu&eacute; quieren las investigadoras, que todas las alumnas tengan un nivel m&aacute;s alto que el de los chicos, y sin esforzarse? Se quejan tambi&eacute;n de que chicas y muchachos prefieran diferentes materias.&iquest;Para qui&eacute;n es un problema? Solo para un constructivista que cree que todo est&aacute; influido por alguien y que todo es pol&iacute;tico.</p>     <p>En Inglaterra existe la educaci&oacute;n diferenciada desde largo tiempo y sigue habiendo muchos colegios diferenciados, tanto estatales como religiosos. Entre los colegios con mejores notas en el examen que los alumnos hacen a los 16 a&ntilde;os, los veinte primeros suelen ser de educaci&oacute;n diferenciada. Esto habla a favor de este tipo de establecimiento escolar. Sin embargo, muchas de estas instituciones admiten a alumnos seg&uacute;n sus conocimientos anteriores, y muchos son de clase media, es decir, el buen resultado no depende solo de la educaci&oacute;n diferenciada. Sin embargo, las investigadoras feministas tampoco parecen estar interesadas en la educaci&oacute;n diferenciada, como un factor entre varios, para mejorar la calidad de la educaci&oacute;n de las muchachas.</p>     <p>Francis y Skelton presentan una serie muy larga de datos de diferentes estudios, pero no sacan las conclusiones que se desprenden de ellos. La verdad es que lo tienen dif&iacute;cil, porque quieren quejarse de la discriminaci&oacute;n contra las mujeres y, al mismo tiempo, las alumnas inglesas son mejores que los alumnos en casi todos los niveles y materias, exactamente como las alumnas suecas. Adem&aacute;s, las feministas no suelen mencionar las verdaderas amenazas contra la educaci&oacute;n femenina: </p>     <p>- La nueva pedagog&iacute;a que hace bajar los resultados de todos, tambi&eacute;n de las chicas. </p>     <p>- La introducci&oacute;n de un clima de conflicto, en gran parte por las propias feministas, que destruye el trato de confianza entre profesores y alumnos, necesario para el buen aprendizaje.</p>     <p> - La tendencia multiculturalista, que, en combinaci&oacute;n con la nueva pedagog&iacute;a, concede demasiada libertad a los j&oacute;venes de culturas que no respetan a la mujer ni la consideran su igual. Algunos de estos j&oacute;venes utilizan la libertad para insultar a las compa&ntilde;eras y a las docentes. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font face="verdana" size="3">El feminismo de g&eacute;nero en el poder</font></b></p>     <p>Hoff Sommers, doctora en filosof&iacute;a, escribi&oacute; en 1994 un libro, en el que denuncia la actuaci&oacute;n ideologizada y antiintelectual de las feministas de g&eacute;nero, y se gan&oacute; el odio de estas. Cuenta c&oacute;mo diferentes grupos de estas amenazan e intimidan a colegas y estudiantes, y c&oacute;mo muchos pol&iacute;ticos y administradores se dejan influir, porque no entienden la diferencia entre el feminismo de equidad y el de g&eacute;nero. Estas feministas est&aacute;n copando lugares de influencia en la burocracia, en las fundaciones y en las asociaciones profesionales.</p>     <p>Desde el punto de vista europeo, es &uacute;til conocer los ejemplos de intimidaci&oacute;n y de c&oacute;mo en los cursos de g&eacute;nero los estudiantes aprenden a pensar de manera ideol&oacute;gica, en vez de cient&iacute;fica. Los profesores de las otras materias dicen que es cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil ense&ntilde;ar a los alumnos que han pasado por los cursos de las feministas y que han sido ideologizados por ellas. Los alumnos vienen preparados para ver trampas y prejuicios en todo lo que dice el profesor, e instalan un clima de confrontaci&oacute;n permanente. Varios docentes hablan de la vuelta del tiempo de McCarthy, solo que ahora son los marxistas los que amenazan a los no marxistas. </p>     <p>La influencia feminista sobre la administraci&oacute;n ha llevado a que se est&eacute;n reescribiendo los planes de estudio, para incluir m&aacute;s datos sobre mujeres y menos sobre hombres. Si no hay mujeres interesantes en cierta &eacute;poca o determinado campo, se rellena, como dijimos, con mujeres menos importantes. Para Hoff Sommers, esto muestra que a las feministas no les preocupa la calidad de los conocimientos de los estudiantes, solo su propia agenda pol&iacute;tica.</p>     <p>El feminismo de g&eacute;nero socava la educaci&oacute;n en las humanidades tambi&eacute;n por otra v&iacute;a: el profesor se dedica a exponer el sexismo de diferentes creadores, m&aacute;s que a mostrar la calidad o el inter&eacute;s que ofrecen sus obras. Los estudiantes de hoy llegan con pocos conocimientos en el campo cultural, y si reciben una ense&ntilde;anza ideologizada, no desarrollan un amor por las humanidades. M&aacute;s bien dejan las clases, con la idea de que la literatura y el arte del pasado carecen de inter&eacute;s por ser sexistas. </p>     <p>En los Estados Unidos, los colleges femeninos fueron durante mucho tiempo centros de excelencia, pero ahora el concepto mismo de excelencia est&aacute; bajo sospecha, por ser &quot;masculinista&quot;. En muchos colleges se desarrolla cada vez m&aacute;s una actitud despectiva hacia los cl&aacute;sicos, la l&oacute;gica y la racionalidad. Supuestamente, el conocimiento y la metodolog&iacute;a son opresores, y las mujeres tienen otra manera de pensar. La famosa fil&oacute;sofa Susan Haack es una, entre muchos epistem&oacute;logos, que afirma con contundencia que no existe ning&uacute;n pensamiento femenino distinto del masculino. En otras palabras, la educaci&oacute;n diferenciada no mantiene su buena calidad si la dirigen feministas de g&eacute;nero. Como con los Black studies, tambi&eacute;n ideologizados, los cursos llenan a los estudiantes de rencor contra la sociedad, pero no los preparan para ganarse la vida, ni para ver el mundo con objetividad.</p>     <p>Hoff Sommers enumera una serie de investigaciones citadas por la prensa norteamericana, pero cuyos datos no han sido comprobados. Las feministas permiten que circulen datos falsos que avalen sus tesis. As&iacute;, informaci&oacute;n que no corresponde a exigencias cient&iacute;ficas hace pensar al p&uacute;blico que la violencia contra la mujer es peor de lo que realmente es. </p>     <p>Si les va mejor a las chicas que a los chicos en todo, tambi&eacute;n en los Estados Unidos las feministas deber&iacute;an cambiar su discurso victimista &ndash;pero no lo hacen&ndash;. El verdadero problema, tambi&eacute;n en los Estados Unidos, es que los alumnos estadounidenses est&aacute;n por detr&aacute;s de alumnos, por ejemplo, de ciertos pa&iacute;ses asi&aacute;ticos, pero esto no interesa a las feministas.</p>     <p>Una mirada europea y masculina sobre la escena del feminismo de g&eacute;nero en los Estados Unidos habla de una fiebre victimista, una epidemia que subraya que la actuaci&oacute;n de las feministas tiende a un control estatal de la vida privada, algo que solo se suele ver en los pa&iacute;ses totalitarios (Lipovetsky, 1999). Se instala un clima de caza de brujas y de intimidaci&oacute;n. Lipovetsky opina que el feminismo es una parte de la fragmentaci&oacute;n que amenaza a la sociedad y que puede verse como una variante del multiculturalismo. Lipovetsky cree que este tipo de feminismo no atrae a la mayor&iacute;a de las mujeres. Ahora es normal que una mujer pueda estudiar y trabajar como parte de la expresi&oacute;n de su personalidad, y no solo por necesidad econ&oacute;mica. Cree que si no han llegado a los puestos pol&iacute;ticos m&aacute;s altos, es porque los juegos de poder suelen interesar un poco menos a las mujeres que a los hombres. Sin embargo, la creaci&oacute;n de empresas les interesa, porque fortalece su independencia. Lipovetsky considera negativo el &eacute;nfasis en la absoluta igualdad del feminismo de g&eacute;nero, y, por su parte, utiliza el t&eacute;rmino de &quot;disimetr&iacute;a&quot; para decir que la relaci&oacute;n entre los sexos puede evolucionar y hacerse m&aacute;s igualitaria, sin que por eso desaparezca una diferencia fundamental.</p>     <p><b><font face="verdana" size="3">El multiculturalismo y el feminismo de g&eacute;nero</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si el feminismo en el poder puede hacer bajar la calidad intelectual de las chicas y, adem&aacute;s, crear un clima de intimidaci&oacute;n, lo mismo puede suceder por una v&iacute;a totalmente diferente: por el multiculturalismo mal entendido.</p>     <p>Para mostrar este tipo de razonamiento, vamos a mirar de cerca a una investigadora brit&aacute;nica, Haw (1998), feminista, constructivista y multiculturalista. Tranquilamente propone, sin decirlo, que algunos colegios de Gran Breta&ntilde;a dejen de basar la ense&ntilde;anza en lo cient&iacute;ficamente comprobado y en la igualdad entre los ciudadanos que exige la ley actual. Hay que observar, en particular, que no saca conclusiones l&oacute;gicas de las respuestas que ha obtenido en su investigaci&oacute;n. Haw no habla de la reforma escolar brit&aacute;nica y, por lo visto, no le interesan los conocimientos en s&iacute;. Para la autora, el plan de estudios nacional y la reforma de 1988 se pueden ver como actos de centralizaci&oacute;n, que quitan energ&iacute;a a las campa&ntilde;as contra el sexismo y el racismo. Su libro trata espec&iacute;ficamente de la educaci&oacute;n de alumnas musulmanas, en general de origen paquistan&iacute;, desde una perspectiva musulmana, sin ser ella misma musulmana. </p>     <p>Empieza mencionando la diferencia entre el concepto isl&aacute;mico del conocimiento y el occidental. La filosof&iacute;a occidental permite que se a&iacute;sle un concepto para estudiarlo, mientras que el islam solo acepta tomarlo en consideraci&oacute;n dentro de un marco m&aacute;s amplio dominado por la religi&oacute;n. Las madres entrevistadas dicen que la educaci&oacute;n estatal inglesa no permite que se eduque de manera isl&aacute;mica a las ni&ntilde;as, y que no se pone suficiente&eacute;nfasis en que ellas preserven su identidad cultural. Parece que lo fundamental para una ni&ntilde;a es la aceptaci&oacute;n del esposo elegido por los padres. Reclaman docentes musulmanes y material did&aacute;ctico isl&aacute;mico. Sienten recelo ante la idea del multiculturalismo, porque no les parece que proteja suficientemente su propio estilo de vida. El laicismo es tambi&eacute;n percibido como una amenaza. Las personas entrevistadas no mencionan las necesidades del pa&iacute;s receptor, en este caso Inglaterra, y la investigadora no se desliga en ning&uacute;n momento de las posiciones adoptadas por los entrevistados. </p>     <p>La autora explica que la comunidad isl&aacute;mica en Inglaterra vigila de cerca lo que hacen y dicen los miembros del grupo. Si alguien intenta vivir de manera independiente, la condena del grupo es fuerte. Menciona la presi&oacute;n ejercida sobre los estudiantes musulmanes por otros alumnos de igual credo, para que no participen en las actividades de ocio que ofrece el colegio p&uacute;blico. Una ni&ntilde;a de cultura musulmana, aunque no pertenezca a una familia que practique la religi&oacute;n regularmente, no debe hablar con un chico en clase, y menos con uno no musulm&aacute;n. Seg&uacute;n este libro, las j&oacute;venes musulmanas dejan de estudiar, casi todas, a la edad de 16 a&ntilde;os. La autora ha pregun tado a las alumnas qu&eacute; suceder&iacute;a si alguna se enamorara de un muchacho de otra religi&oacute;n. Todas contestan lo mismo: no puede suceder, porque no est&aacute; permitido. Todas aceptan que los padres tengan la voz cantante en cuanto a la elecci&oacute;n del futuro esposo. Haw considera negativo que Inglaterra haya disminuido el n&uacute;mero de escuelas p&uacute;blicas femeninas y masculinas, porque as&iacute; baja el n&uacute;mero de colegios aceptables para los padres musulmanes. Cree que, por esta raz&oacute;n, Inglaterra empuja a las chicas musulmanas al casamiento temprano. En otras palabras, Haw no adopta la posici&oacute;n de que la educaci&oacute;n debe favorecer la igualdad entre los ciudadanos, ni la idea de que la ni&ntilde;a pueda elegir su propio futuro despu&eacute;s de haber estudiado, sino que defiende simplemente la posibilidad de que cada grupo inmigrado viva seg&uacute;n las normas de su conglomerado particular. Este podr&iacute;a instalarse en territorio brit&aacute;nico solo para mejorar sus propias condiciones como grupo.</p>     <p>Es obvio que esta es la actitud de la investigadora, porque no se dice en el texto que los ciudadanos de origen paquistan&iacute; tambi&eacute;n deban ayudar a sacar adelante a la sociedad inglesa. Solo se habla de lo que es bueno o malo para la comunidad paquistan&iacute; en Inglaterra. El razonamiento da la impresi&oacute;n de que los &quot;ingleses&quot; han de cargar con todas las responsabilidades generales, ya que los grupos de inmigrantes deben poder dedicarse a velar solo por su propio bien y por la conservaci&oacute;n de sus tradiciones. La &uacute;nica raz&oacute;n por la que una ni&ntilde;a paquistan&iacute; debiera educarse parece ser para servir al colectivo musulm&aacute;n como docente. Una y otra vez, las personas entrevistadas opinan que demasiada educaci&oacute;n puede ser un peligro, es decir, rechazan el ideal de educaci&oacute;n y de igualdad de la sociedad en la que se han instalado. En contraste con las personas consultadas y con la propia Haw, una colaboradora paquistan&iacute; de la autora afirma que los paquistan&iacute;es en Inglaterra son ahora ciudadanos ingleses y que tienen que dejar de pensar que la educaci&oacute;n es da&ntilde;ina para las chicas, algo que ella califica de idea tercermundista.</p>     <p>Haw no menciona el conflicto entre su posici&oacute;n, a la vez feminista y pro musulmana. Habla de racismo, pero solo en contra del grupo que a ella le interesa proteger. Cita, sin comentarios, voces que creen que las escuelas con un alumnado &eacute;tnicamente mixto se han creado para que los blancos se hagan menos racistas. Cita, tambi&eacute;n sin comentario, a una te&oacute;rica musulmana que declara que una mujer no es oprimida cuando vive dentro de su propia cultura. Es tambi&eacute;n sugestivo que la autora diga constantemente a qu&eacute; grupo &eacute;tnico pertenecen los diferentes funcionarios escolares de los que habla. Se mueve en un mundo totalmente &quot;etnificado&quot;.</p>     <p>Haw transmite el deseo de las entrevistadas de obtener m&aacute;s presupuesto para el transporte escolar, para que las chicas puedan ir solas al colegio, participar en actividades de ocio para ni&ntilde;as por la tarde, y para que las madres puedan venir a las reuniones con los docentes, ya que no les parece aceptable que una ni&ntilde;a o mujer viaje en un autob&uacute;s donde tambi&eacute;n viajan hombres. Si esto no se arregla, opina Haw, los padres musulmanes mandar&aacute;n a las hijas para que sean educadas en sus pa&iacute;ses de origen, una soluci&oacute;n cara para ellos. En otras palabras, quiere que Gran Breta&ntilde;a se islamice m&aacute;s, y no que los musulmanes, que piden el derecho de establecerse en Gran Breta&ntilde;a, adopten las costumbres del pa&iacute;s que los recibe.</p>     <p>No todos los musulmanes de Gran Breta&ntilde;a razonan como Haw. Muchas familias isl&aacute;micas desean que sus hijas tengan una buena educaci&oacute;n brit&aacute;nica, a fin de que les vaya bien en el nuevo pa&iacute;s. La actitud de Haw tambi&eacute;n contrasta con las muchas escuelas que intentan mejorar el rendimiento escolar de los alumnos inmigrados. Un ejemplo es St. Marylebone School, en Londres, colegio femenino anglicano, que acoge a un alumnado &eacute;tnicamente mixto, que incluye a numerosas alumnas musulmanas. El establecimiento ofrece y exige que todas toquen un instrumento musical, y pone doble &eacute;nfasis en el aprendizaje del plan de estudios y de la m&uacute;sica, no en la religi&oacute;n de la casa de las alumnas, por lo que no permite el velo dentro de la escuela. Despu&eacute;s de aprobar con buenas notas el examen obligatorio a los 16 a&ntilde;os, casi todas las alumnas contin&uacute;an sus estudios y les va muy bien porque dejan St. Marylebone con excelentes conocimientos. La filosof&iacute;a de la escuela, sus reglas de conducta y los &eacute;xitos se pueden examinar en el material impreso que ofrece el establecimiento y en las estad&iacute;sticas oficiales, de f&aacute;cil acceso en la red (Enkvist 2006). Hay tambi&eacute;n colegios musulmanes en Gran Breta&ntilde;a con excelentes resultados en los ex&aacute;menes oficiales.</p>     <p><b><font face="verdana" size="3">La inmigraci&oacute;n de pa&iacute;ses patriarcales    y el mundo escolar. Experiencias francesas</font></b></p>     <p>Una serie de observadores franceses dan ejemplos de c&oacute;mo, en una escuela sin reglas y metas claras, la presencia de alumnos inmigrados de pa&iacute;ses realmente patriarcales puede crear un ambiente de acoso a las alumnas y docentes. Revol (1999), Mondot (2000), Bentolila (2004), Leli&egrave;vre (1996), B&eacute;aud (2002), Brenner (2002), todos coinciden en lo mismo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hablan de la dificultad o la poca voluntad de muchos j&oacute;venes inmigrados de adaptarse a la escuela francesa. Los alumnos en cuesti&oacute;n tienden a echar la culpa de su situaci&oacute;n a la escuela o a Francia, y suelen tomarse revancha personal insultando a las docentes, porque en su mundo cultural la mujer obedece y no manda. A sus propias compatriotas, las chicas que s&iacute; trabajan porque saben que all&iacute; descansa la posibilidad de mejorar su vida, las consideran traidoras a su cultura, invit&aacute;ndolas a &quot;solidarizarse&quot; con su comunidad y con los chicos en fracaso escolar; tambi&eacute;n suelen insultar a los j&oacute;venes de su propio colectivo &eacute;tnico si se muestran cumplidores, llam&aacute;ndolos franceses o blancos. Sobran ejemplos de los incidentes que suceden a diario, como pueden ser: el negarse a concurrir a una cita con una profesora; rechazar el colocarse detr&aacute;s de una chica en una fila, o no aceptar que una docente mujer corrija sus deberes. Ante cualquier observaci&oacute;n, los alumnos protestan en voz alta, afirmando que se les oprime y que los docentes son racistas.</p>     <p>En este caso, se puede hablar de abandono de parte de la sociedad francesa por no haber sabido hacer valer a tiempo su autoridad, permitiendo que j&oacute;venes inmigrados desadaptados se hundan m&aacute;s todav&iacute;a, arrastrando consigo a muchos otros. Asimismo, podr&iacute;a hablarse de abandono o falta de protecci&oacute;n hacia las chicas de origen extranjero que tienen que enfrentarse al machismo dictatorial de sus hermanos y de sus padres. Una de las consecuencias de esta situaci&oacute;n es la huida hacia la ense&ntilde;anza privada, en particular por parte de las alumnas francesas, pero tambi&eacute;n inmigradas. Los autores mencionados, que denuncian el abandono de las chicas de origen musulm&aacute;n, son todos: &iexcl;varones y franceses!</p>     <p><b><font face="verdana" size="3">&iquest;Y los chicos?</font></b></p>     <p>Hoff Sommers constata en otro libro (2000) que las j&oacute;venes estadounidenses leen m&aacute;s libros, son mejores en arte y m&uacute;sica, trabajan m&aacute;s en clase, dedican m&aacute;s tiempo a las tareas y est&aacute;n m&aacute;s atentas a corresponder a lo que se espera de ellas. M&aacute;s muchachas van a la Universidad, y all&iacute;, son m&aacute;s las que terminan la carrera y cada vez con mejores notas. Un n&uacute;mero mayor de chicas piden becas para estudiar en otros pa&iacute;ses o se alistan para hacer trabajo voluntario en el extranjero. Por el contrario, m&aacute;s chicos son expulsados del colegio; m&aacute;s chicos tienen que repetir el a&ntilde;o; m&aacute;s varones interrumpen sus estudios y son tres veces m&aacute;s necesitados de programas de apoyo. Tambi&eacute;n m&aacute;s muchachos que chicas se encuentran entre los alumnos diagnosticados como faltos de atenci&oacute;n y con hiperactividad (ADHD), y m&aacute;s varones caen en la criminalidad, el alcohol y las drogas. En otras palabras, si se necesitan programas especiales para apoyar a uno de los sexos, es a los chicos. </p>     <p>Sin embargo, Hoff Sommers constata una y otra vez que las feministas no se interesan por los conocimiento en s&iacute;, ni por todos los alumnos, sino por el supuesto mal trato hacia las chicas. Nota que no es f&aacute;cil contrarrestar esta tendencia, porque tiene la protecci&oacute;n de actores muy importantes. En los Estados Unidos, por ejemplo, la Harvard Graduate School of Education, el Wellesley College Center for Research on Women y el US Department of Education est&aacute;n &quot;tomados&quot; por las feministas.</p>     <p>Hoff Sommers comprueba que Gran Breta&ntilde;a ha adoptado medidas para mejorar el nivel educativo, y que hay una atenci&oacute;n a la situaci&oacute;n de los muchachos, mientras que en los Estados Unidos la nueva pedagog&iacute;a sigue siendo considerada la mejor, a pesar de todas las evidencias en contra. Cita varios estudios brit&aacute;nicos sobre c&oacute;mo incrementar el rendimiento de los chicos. En Can boys do better?, de 1988, una asociaci&oacute;n de directores de colegio constata que los varones rinden m&aacute;s con una pedagog&iacute;a m&aacute;s estructurada. La lista de factores que se&ntilde;alan comprende: m&aacute;s trabajo dirigido por el profesor, un ambiente estructurado, altas expectativas, control de que se hayan hecho los deberes, una sanci&oacute;n clara y autom&aacute;tica si la tarea no se cumple, m&aacute;s &eacute;nfasis en el trabajo en silencio, m&aacute;s control a trav&eacute;s de pruebas, y, tambi&eacute;n, educaci&oacute;n diferenciada. Es f&aacute;cil ver que esta lista tiene m&aacute;s en com&uacute;n con la de las escuelas eficaces que se cit&oacute; al comienzo de este texto, que con las reformas introducidas por la nueva pedagog&iacute;a. </p>     <p>Varios colegios privados han adoptado con &eacute;xito un estilo de ense&ntilde;anza m&aacute;s tradicional que funciona muy bien con los alumnos de sexo masculino. Emplean a menudo a profesores varones, dan instrucciones muy claras, presentan exigencias tambi&eacute;n muy claras y hacen selecci&oacute;n de materiales de lectura de inter&eacute;s especial para los chicos. No se evitan ni las notas ni la competici&oacute;n. Otro informe ha llegado a las mismas conclusiones: Boys&#39; Achievement, progress, motivation and participation (1999). Hoff Sommers constata que la educaci&oacute;n en los Estados Unidos no ha tomado en cuenta esos resultados, sino que sigue con recomendaciones basadas en la nueva pedagog&iacute;a.</p>     <p>Como se ha dicho, en Gran Breta&ntilde;a hay pruebas de que a los colegios de educaci&oacute;n diferenciada les va muy bien. Los mejores colegios suelen ser de educaci&oacute;n diferenciada y, adem&aacute;s, los establecimientos de educaci&oacute;n diferenciada suelen tener en promedio resultados un 20% m&aacute;s altos que otros. Estos datos son p&uacute;blicos y bien conocidos en el mundo educativo brit&aacute;nico. Como hemos mencionado, estos colegios tambi&eacute;n presentan otras facetas que los distinguen de los dem&aacute;s colegios, como enfocarse m&aacute;s directamente en el aprendizaje, tener profesores que se entregan m&aacute;s y a menudo tener un ethos religioso.</p>     <p><b><font face="verdana" size="3">Conclusi&oacute;n</font></b></p>     <p>Las chicas tienden a rendir m&aacute;s que los chicos en sistemas escolares como el sueco, el brit&aacute;nico y el estadounidense. Sin embargo, hay una amenaza muy seria en cuanto a la calidad de la educaci&oacute;n de todos los alumnos al comienzo del siglo XXI en Europa y en Norteam&eacute;rica: la nueva pedagog&iacute;a y, dentro de esta corriente en particular, el feminismo de g&eacute;nero y el multiculturalismo. Desde esta perspectiva, el debate sobre la educaci&oacute;n diferenciada es menos importante que el que nos urge realizar sobre la nueva pedagog&iacute;a.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font face="verdana" size="3">Bibliograf&iacute;a</font></b></p>     <!-- ref --><p>1. B&eacute;aud, St&eacute;phane. 80% au bac ... et apr&egrave;s? Les enfants de la d&eacute;mocratisation scolaire. Par&iacute;s: La D&eacute;couverte, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0123-1294200700010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Bentolila, Alain. Tout sur l&#39;&eacute;cole. Par&iacute;s: Odile Jacob, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0123-1294200700010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Brenner, Emmanuel (ed). Les territoires perdus de la R&eacute;publique. Antis&eacute;mitisme, racisme et sexisme en milieu scolaire. Par&iacute;s: Mille et une nuits, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0123-1294200700010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Engels, Friedrich. The Origin of the family, private property, and the state. Nueva York: Pathfinder [1884], 1977.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0123-1294200700010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Enkvist, Inger. Educaci&oacute;n, educaci&oacute;n, educaci&oacute;n. Aprender de las reformas escolares inglesas. Comunidad de Madrid, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0123-1294200700010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Enkvist, Inger. Repensar la educaci&oacute;n. Madrid: Eunsa, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0123-1294200700010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Firestone, Shulamith. The dialectic of sex. 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Buckingham-Philadelphia: Open University Press, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0123-1294200700010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. K&ouml;nsskillnader i m&aring;luppfyllelse och utbildningsval. Estocolmo: Skolverket, rapport 286, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0123-1294200700010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Leli&egrave;vre, Claude. L&#39;&eacute;cole &quot;&agrave; la fran&ccedil;aise&quot; en danger?  Par&iacute;s: Nathan, 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0123-1294200700010000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Mondot, Jean-Fran&ccedil;ois. Journal d&acute;un prof de banlieue. Par&iacute;s: Flammarion, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0123-1294200700010000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Nationell utv&auml;rdering 2003 . &quot;NU 03&quot; . Estocolmo: Skolverket, 2003. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0123-1294200700010000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. O&#39;Leary, Dale. &quot;Feminism&quot;. <a href="http://www.ewtn.com/library/ISSUES/FEMINISM.TXT" target="_blank">http://www.ewtn.com/library/ISSUES/FEMINISM.TXT</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0123-1294200700010000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Revol, Nicolas. Sale prof! Par&iacute;s: Rixot, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0123-1294200700010000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Sommers, Christina Hoff. The War Against Boys. How misguided feminism is harming our young men. Nueva York: Simon &amp; Schuster, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0123-1294200700010000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Sommers, Christina Hoff. Who stole feminism? How women have betrayed women. Nueva York: Simon &amp; Schuster, 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0123-1294200700010000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Tooley, James; Howes, Andy. The seven habits of highly effective schools. Best practice in specialist schools. Londres: Technology Colleges Trust, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0123-1294200700010000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. &Ouml;hrn, Elisabet. K&ouml;nsm&ouml;nster i f&ouml;r&auml;ndring? En kunskaps&ouml;versikt om unga i skolan. Estocolmo: Skolverket, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0123-1294200700010000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>Fecha de recepci&oacute;n: 01-III-2007    <br> Fecha de arbitraje: 13-IV-2007</p> </font>      ]]></body><back>
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