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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Identidad de género en el discurso de los universitarios]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Knowing and analyzing the way students of Universidad de La Sabana speak, as well as the meaning of their language according to their gender identity, has become the scope of this research. The Potter and Wetherell's proposal for discourse analysis has been used in it. The results obtained show that men as well as women use just a few words when they speak. It also shows that their affection expressions don't mean exactly what they want to say, but they do reveal some attitudes as regard their ethics and moral values. We conclude that the way students communicate with their professors is different from the way they speak to their classmates.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Identidad de g&eacute;nero en el discurso de los universitarios</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Identity of gender at the university students&quot; discourse</b></font></p>     <p align="right">Investigaci&oacute;n Pedag&oacute;gica</p>     <p><b>Victoria Eugenia Cabrera<sup>1</sup></b></p>     <p>Mag&iacute;ster en Psicolog&iacute;a, Universidad de los Andes, Colombia.   Docente investigadora, Instituto de la Familia, Universidad de La Sabana, Colombia.    <br> <a href="mailto:victoria.cabrera@unisabana.edu.co">victoria.cabrera@unisabana.edu.co</a></p> <hr size="1">     <p><b>Resumen</b></p>     <p>El prop&oacute;sito de esta investigaci&oacute;n fue conocer y analizar el discurso de estudiantes de la Universidad de La Sabana, y de los significados de su lenguaje de acuerdo con su identidad de g&eacute;nero. Se utiliz&oacute; la propuesta de Potter y Wetherell para el an&aacute;lisis del discurso.</p>     <p>Los resultados obtenidos muestran que hombres y mujeres utilizan palabras reducidas en su discurso y expresiones de afecto que no coinciden con el significado de la palabra, las cuales evidencian en los contenidos actitudes relacionadas con sus valores &eacute;ticos y morales, y que la manera de expresarse con los profesores y compa&ntilde;eros de curso es diferente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave:</b> educaci&oacute;n universitaria, identidad de g&eacute;nero, an&aacute;lisis del discurso, psicolog&iacute;a educativa, Universidad de La Sabana.</p> <hr size="1">     <p><b>Abstract</b></p>     <p>Knowing and analyzing the way students of Universidad de La Sabana speak, as well as the meaning of their language according to their gender identity, has become the scope of this research. The Potter and Wetherell&quot;s proposal for discourse analysis has been used in it.</p>     <p>The results obtained show that men as well as women use just a few words when they speak. It also shows that their affection expressions don&quot;t mean exactly what they want to say, but they do reveal some attitudes as regard their ethics and moral values. We conclude that the way students communicate with their professors is different from the way they speak to their classmates.</p>     <p><b>Key words:</b> Education at the University, gender identity, discourse analysis, Educational Psychology, Universidad de La Sabana.</p> <hr size="1"&nbsp; />     <p><b>Introducci&oacute;n</b></p>     <p>Tanto la filosof&iacute;a como la teor&iacute;a psicol&oacute;gica est&aacute;n de acuerdo en se&ntilde;alar que uno de los rasgos decisivos de la vida humana es su car&aacute;cter dial&oacute;gico. Definimos nuestra identidad personal, social y de g&eacute;nero en di&aacute;logo con las cosas que los otros significantes desean ver en nosotros y a veces en lucha con ellas (Taylor, 1992).</p>     <p>El reto del &aacute;mbito escolar parece ser la apertura al reconocimiento de esa intersubjetividad en la relaci&oacute;n con otros, a trav&eacute;s del lenguaje y la formaci&oacute;n de la identidad de g&eacute;nero, a partir de la responsabilidad relacional en la construcci&oacute;n de los otros y de s&iacute; mismos.</p>     <p>Espec&iacute;ficamente en el contexto universitario, las interacciones estudiante-profesor en ocasiones se vuelven tensas y dif&iacute;ciles de manejar, debido a la ausencia de comprensi&oacute;n del lenguaje de unos y otros. Algunos estudios, sobre todo de corte cuantitativo, han buscado explicar el discurso en el aula y su relaci&oacute;n con la identidad de g&eacute;nero; sin embargo, su foco anal&iacute;tico no era precisamente la comprensi&oacute;n del lenguaje a trav&eacute;s de la identidad de g&eacute;nero. Hombres y mujeres hablan de manera diferente, sus expresiones se dan de acuerdo con aprendizajes adquiridos a lo largo de los a&ntilde;os y en los diferentes contextos en que se desenvuelven.</p>     <p><b>Justificaci&oacute;n y problema de investigaci&oacute;n</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las personas en general, en su proceso de socializaci&oacute;n y espec&iacute;ficamente el que corresponde al ambiente escolar, aprenden a comportarse como hombres y como mujeres de acuerdo con las interacciones sociales que ellos mantengan. Es decir, el g&eacute;nero se va construyendo en el contexto escolar con los pares que est&aacute;n en el mismo proceso cognoscitivo y educativo, entre otras personas que influyen en este proceso, que forman parte de otros contextos.</p>     <p>Un an&aacute;lisis de la escuela, en el marco de la sociedad en su conjunto, posibilita que las relaciones de g&eacute;nero puedan ser analizadas como parte del &quot;aprendizaje t&aacute;cito&quot; que se imparte en la escuela, a fin de descubrir los mensajes ideol&oacute;gicos incorporados en los contenidos, tanto del curr&iacute;culo formal como de las relaciones sociales propias de los encuentros escolares en el aula y fuera de ella (Giroux y Penna, 1990).</p>     <p>Los estudiantes universitarios no se escapan de esta realidad. Con este estudio se busca facilitar la comprensi&oacute;n interpersonal entre estudiante y docente y, por tanto, el proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje, al comprender los significados del lenguaje de los y las estudiantes de acuerdo con su g&eacute;nero. Como dice Roman (1992), para ello se busca hacer visible en las voces de los otros, en este caso de los estudiantes, sobre todo de aquellos no dominantes socialmente, los mecanismos estructurales subyacentes y las condiciones materiales que posibilitan la reproducci&oacute;n o la resistencia cultural y social.</p>     <p>Espec&iacute;ficamente en la Universidad de La Sabana, los y las estudiantes mantienen relaciones interpersonales, en donde el vocabulario preponderante est&aacute; cargado de expresiones vulgares, y ser&iacute;a interesante conocer el papel que desempe&ntilde;an estas expresiones en este contexto, as&iacute; como saber si la figura del profesor es determinante en este proceso.</p>     <p><b>Marco conceptual</b></p>     <p>Las personas, desde edades tempranas, desarrollan un compromiso social con su g&eacute;nero (Le Maner-Idrissi, 1996), y a lo largo de la infancia muchos desarrollan conductas, formas de hablar y de comportarse, de acuerdo con unos estereotipos convencionales de g&eacute;nero. Por ejemplo, es propio del g&eacute;nero femenino llorar, mas no de los hombres; es propio de ellos practicar juegos o deportes rudos, y no del sexo femenino. A su vez, el contenido de estos comportamientos y las maneras de hablar var&iacute;an de acuerdo con la cultura, el per&iacute;odo hist&oacute;rico, el estrato social, la etnia, la edad y las circunstancias especiales que cada persona haya vivido (Davies, 1989; Walkerdine, 1990, en H. Bjerrum Nelson y B. Davies, 1997). Para Skelton (2001), dentro de la teor&iacute;a de la socializaci&oacute;n de los roles sexuales se deben de incluir dos grandes modelos conceptuales, surgidos al amparo de la psicolog&iacute;a: la teor&iacute;a del aprendizaje social y las aportaciones efectuadas desde la perspectiva cognitivista.</p>     <p>Algunos estudiosos del tema sugieren que la identidad de g&eacute;nero es un fen&oacute;meno socialmente construido, inacabado de manera permanente y sujeto a las m&uacute;ltiples y diversas influencias que ejercen los distintos marcos de acci&oacute;n dentro de los cuales las personas interaccionan en su vida cotidiana (Ali, 2003; Baxter, 2002; Cealey Harrison, 2001; Connell, 1998; Davies, 1989, 1997, 2003; Davies &amp; Banks, 1992; Dillabough, 2001; Salisbury &amp; Jackson, 2003; Skelton, 2001; Swain, 2000).</p>     <p>Desde d&eacute;cadas pasadas, mirar a los ni&ntilde;os como agentes pasivos, que reciben todo de los adultos, es una equivocaci&oacute;n. Los ni&ntilde;os deben ser tomados como personas activas en la construcci&oacute;n de su g&eacute;nero. Ellos, en la medida en que se van desarrollando y creciendo, van decidiendo qu&eacute; expresiones forman parte de su discurso. Cuando llegan a la adolescencia y m&aacute;s all&aacute;, estas escogencias no siempre son compatibles con las expresiones que padres y profesores les han querido inculcar de acuerdo con su g&eacute;nero.</p>     <p>Sin lugar a dudas, la primera asunci&oacute;n com&uacute;n es la idea de que el desarrollo de la identidad de g&eacute;nero es un proceso de adquisici&oacute;n de los comportamientos correctos y adecuados para cada g&eacute;nero, de modo que se produce una conformidad hacia las disposiciones b&aacute;sicas establecidas por el orden social. Sea por causa de los procesos de imitaci&oacute;n y refuerzo, u ocasionado por una valoraci&oacute;n cognitiva de la propia persona, en ambos casos subyace la idea de que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as se muestran conformes con los papeles de g&eacute;nero que deben desempe&ntilde;ar.</p>     <p>Se presume que la escuela, en cuanto &aacute;mbito de socializaci&oacute;n secundaria, era una instituci&oacute;n sumamente eficaz, pues a trav&eacute;s de ella se generalizaba la interiorizaci&oacute;n de las disposiciones b&aacute;sicas que socialmente se asignaban a cada g&eacute;nero. La escuela,    adem&aacute;s, actuaba como agente de diferenciaci&oacute;n gen&eacute;rica, y contribu&iacute;a a reforzar la situaci&oacute;n desigual que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as ten&iacute;an en la sociedad. Se se&ntilde;alaba que en ella hab&iacute;an desaparecido las diferencias formales en relaci&oacute;n con el g&eacute;nero, pero, a&uacute;n as&iacute;,    segu&iacute;an existiendo una multitud de mecanismos y procesos impl&iacute;citos que reforzaban los estereotipos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cada una de las caracter&iacute;sticas de la persona, relacionadas con su g&eacute;nero, por lo general cambian a lo largo del tiempo; algunas se conservan y otras se extinguen, de acuerdo con los contextos en los que se desenvuelven, y van llegando a formar parte de su personalidad masculina o femenina.</p>     <p>Precisamente, el reto de la pol&iacute;tica escolar debe ser la apertura al reconocimiento de la intersubjetividad y la transformaci&oacute;n te&oacute;rica, que la nueva &oacute;ptica exigir&iacute;a a conceptos como la autonom&iacute;a, buscando superar los rasgos modernos individualistas, para abrirse a una concepci&oacute;n relacional en la construcci&oacute;n de los otros y de s&iacute; mismos (McNamme y Gergen, 1999). Es decir, el contexto universitario debe propender que los estudiantes expresen sus vivencias, experiencias y motivaciones, con el fin de establecer una relaci&oacute;n m&aacute;s cercana y emp&aacute;tica con ellos, con el prop&oacute;sito de conocer su lenguaje interno y facilitar los procesos de aprendizaje en las diferentes asignaturas, independientemente del programa que est&eacute; adelantando el estudiante.</p>     <p>De acuerdo con Posada (2004), no se puede afirmar tajantemente que ciertas expresiones son exclusivas de hombres o de mujeres, pero s&iacute; se han extra&iacute;do algunas generalizaciones al respecto, tales como: los hombres suelen hacer uso m&aacute;s frecuente de las vulgaridades que las mujeres, los hombres y las mujeres hablan de temas diferentes. Los hombres suelen usar un lenguaje m&aacute;s fuerte y menos afectuoso que el de las mujeres.</p>     <p>A su vez, en este estudio se encontr&oacute; que el lenguaje femenino est&aacute; m&aacute;s asociado con la emoci&oacute;n, mientras el lenguaje masculino incorpora la noci&oacute;n de que los hombres son m&aacute;s controladores de sus sentimientos.</p>     <p>El estudio de Estrada (2002) opt&oacute; por abrirse a la comprensi&oacute;n de la escuela como un agente socializador, para lo cual se hizo necesaria la b&uacute;squeda de una forma de observar sistem&aacute;tica, y no fragmentada, tomando la escuela como espacio privilegiado para la reconstrucci&oacute;n del conjunto de dispositivos que mediatizan la construcci&oacute;n de las subjetividades que en ella se activan, se ejercen y se narran. El contexto escolar o universitario, en este caso, influye de manera importante en la apropiaci&oacute;n de ciertos vocablos, productos del proceso de socializaci&oacute;n de los estudiantes, que solo en este contexto ser&iacute;an<br />   comprensibles y renarrables.</p>     <p>Chris Christie (2000) ha estudiado el lenguaje y el g&eacute;nero en el contexto escolar, y argumenta que el discurso p&uacute;blico se lleva a cabo con diferentes estilos, tanto en hombres como en mujeres. Tannen (1992) explica que los hombres usan m&aacute;s &lsquo;report talk&quot;, mientras que las mujeres usan m&aacute;s el &lsquo;rapport talk&quot;. Por su parte, Holmes (1995) tambi&eacute;n explica que los hombres se orientan m&aacute;s a un habla con funci&oacute;n referencial (describen hechos y contenidos), y las mujeres a un habla con funci&oacute;n afectiva (le dan valor a la intimidad y a los sentimientos en las relaciones sociales, m&aacute;s orientadas a la afectividad); es decir, el estilo masculino se asocia con la esfera p&uacute;blica, y el femenino, con la privada.</p>     <p>As&iacute; mismo, el argumento que explica que la manera de hablar de hombres y mujeres es diferente, ha sido apoyado por estudios que analizan la conducta cort&eacute;s de las personas (Talbot, 1998; Brown, 1994 y Christie, 2000). Holmes (1995) aplic&oacute; un cuestionario a hombres y mujeres para conocer el uso de lenguaje cort&eacute;s, y encontr&oacute; que al comparar estos grupos, las mujeres, m&aacute;s que los hombres, tienden m&aacute;s a usar un lenguaje cort&eacute;s, como estrategia para evitar y debilitar las caras amenazantes de sus interlocutores.</p>     <p>Bjerrum Nielsen y Davies (1997) analizaron algunos estudios sobre el discurso de hombres y mujeres en relaci&oacute;n con la identidad de g&eacute;nero, y encontraron que ellas son m&aacute;s colaboradoras y solidarias, y ellos m&aacute;s competitivos; ellas presentan m&aacute;s inter&eacute;s por las relaciones humanas, y ellos tienden a interesarse por temas m&aacute;s impersonales. En las relaciones interpersonales, los seres humanos tienden a mostrar diferentes actitudes, dependiendo del g&eacute;nero de cada uno y del tipo de relaci&oacute;n que se establezca.</p>     <p>Por otro lado, Bohan (1997) explica que la conducta, en el sentido psicol&oacute;gico, no est&aacute; determinada por el sexo de los actores, sino por el contexto discursivo de las interacciones, particularmente el poder y el estatus. En los intercambios sociales se activan los acuerdos hist&oacute;ricamente construidos y con los cuales se interpreta la conducta normal de hombres y mujeres. Es decir, se puede hipotetizar que dentro de este marco, los estudiantes se expresan diferente es el contexto de una conversaci&oacute;n con un profesor que con un compa&ntilde;ero de clase, debido a que la relaci&oacute;n de poder que se da con el profesor implica una diferencia jer&aacute;rquica, mientras que con los compa&ntilde;eros de clase se produce una relaci&oacute;n de igual a igual.</p>     <p>Swann (1992) ha encontrado que cada una de las acciones relacionadas con el lenguaje busca reforzar, as&iacute; como cambiar, las percepciones del estatus de cada g&eacute;nero y las expectativas que las personas tienen con relaci&oacute;n a los hombres y a las mujeres. Es decir, las expresiones del lenguaje reflejan a la persona qui&eacute;n lo dice, reflejan su g&eacute;nero y su estatus dentro de la relaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Marco contextual</b></p>     <p>La Universidad de La Sabana, como contexto escolar, es un ambiente socializador, en donde los y las estudiantes contin&uacute;an en el proceso de construcci&oacute;n de su identidad de g&eacute;nero, a trav&eacute;s de la socializaci&oacute;n, el cual se ve reflejado en sus comportamientos verbales y no verbales. Hombres y mujeres Identidad de g&eacute;nero en el discurso de los universitarios Educaci&oacute;n y Educadores, Volumen 10, No. 2 27 transfieren e imitan comportamientos de unos a otros.</p>     <p>La Universidad de La Sabana, en su condici&oacute;n de universidad, es una comunidad de personas vinculadas por el fin participado del crecimiento desinteresado del saber superior, gracias al cual se constituye una comunidad de saberes. Con este objetivo en mente, se hace necesaria al mismo tiempo la coherencia de sus fines con la singularidad de las personas, la pluralidad de sus posturas ideol&oacute;gicas o cient&iacute;ficas y la diversidad de los saberes (PEI: Proyecto Educativo Institucional, Universidad de La Sabana).</p>     <p>En su misi&oacute;n, la Universidad de La Sabana, instituci&oacute;n civil de educaci&oacute;n superior, procura que los y las estudiantes se comprometan libremente, en unidad de vida, con coherencia de pensamiento, palabra y acci&oacute;n, a buscar, descubrir, comunicar y conservar la verdad, en todos los campos del conocimiento, con fundamento en una concepci&oacute;n cristiana de la persona y del mundo, como contribuci&oacute;n al progreso de la sociedad.</p>     <p>De acuerdo con el recorrido te&oacute;rico anterior, el presente estudio busca describir algunos discursos y pr&aacute;cticas de un grupo de estudiantes universitarios de Bogot&aacute;, articulados en la construcci&oacute;n social de g&eacute;nero a trav&eacute;s del lenguaje.</p>     <p><b>Objetivos</b></p>     <p>1. Comprender los significados del lenguaje de los y las estudiantes de la Universidad de La Sabana, seg&uacute;n el g&eacute;nero de quien los emite.</p>     <p>2. Reflexionar acerca del poder del lenguaje en el aula universitaria, en la formaci&oacute;n de la identidad de g&eacute;nero.</p>     <p><b>Preguntas de investigaci&oacute;n</b></p>     <p>1. &iquest;Cu&aacute;les son las expresiones que identifican el lenguaje de hombres y de mujeres j&oacute;venes, estudiantes de la Universidad de La Sabana, en el aula de clase?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2. &iquest;Cu&aacute;les son los significados asociados a estas palabras, seg&uacute;n el g&eacute;nero de qui&eacute;n las dice?</p>     <p>3. &iquest;Cu&aacute;les son las caracter&iacute;sticas principales del lenguaje de los hombres y de las mujeres?</p>     <p>4. &iquest;Cu&aacute;les son las expresiones verbales de los y las estudiantes de acuerdo con las relaciones de poder que se establecen?</p>     <p><b>M&eacute;todo</b></p>     <p><b>Tipo de investigaci&oacute;n</b></p>     <p>Este estudio es de corte transversal, con an&aacute;lisis cualitativo, haciendo uso de la metodolog&iacute;a del an&aacute;lisis del discurso.</p>     <p><b>Participantes</b></p>     <p>Se cont&oacute; con la participaci&oacute;n voluntaria de un grupo de estudiantes de la Universidad de La Sabana, que se encontraban cursando durante determinado semestre la asignatura Familia y Sociedad. Su edad oscilaba entre los 20 y 22 a&ntilde;os. Se busc&oacute; que la muestra reflejara la diversidad dentro de la poblaci&oacute;n objeto de estudio (Kuzel, 1992). La muestra estuvo compuesta por cuatro hombres y cuatro mujeres.</p>     <p><b>Metodolog&iacute;a</b></p>     <p>Se realizaron entrevistas por separado a cada uno de los participantes en el estudio, con el fin de evitar que una respuesta pudiera influir en la del otro. Cada entrevista tuvo un tiempo de duraci&oacute;n de una hora, aproximadamente. Las preguntas que guiaron las entrevistas estaban orientadas a dar respuesta a las preguntas de investigaci&oacute;n. Estas entrevistas se complementaron con el trabajo de campo y la aproximaci&oacute;n a los estudiantes durante las sesiones de clase de la asignatura Familia y Sociedad, lo cual implic&oacute; un per&iacute;odo previo de inmersi&oacute;n en la vida escolar de los participantes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este material se analiz&oacute; seg&uacute;n la propuesta de Potter &amp; Wetherell (1987), para el an&aacute;lisis del discurso, buscando identificar los repertorios interpretatiVictoria Eugenia Cabrera 28 Universidad de La Sabana, Facultad de Educaci&oacute;n vos asociados a la percepci&oacute;n que tienen los estudiantes de la Universidad de La Sabana con relaci&oacute;n a la identidad de g&eacute;nero y el lenguaje en el aula.</p>     <p>Seg&uacute;n los autores mencionados, los repertorios interpretativos (RI) pueden ser definidos como unidades ling&uuml;&iacute;sticas relativamente vinculadas e internamente consistentes. Los (RI) se pueden considerar como los elementos esenciales que los hablantes utilizan para construir versiones de las acciones, los procesos cognitivos y otros fen&oacute;menos; ellos est&aacute;n constituidos por una restringida gama de t&eacute;rminos, usados de manera estil&iacute;stica y gramaticalmente espec&iacute;fica; como es normal, estos t&eacute;rminos derivan de una o m&aacute;s met&aacute;foras clave, y la presencia de un repertorio a menudo est&aacute; se&ntilde;alada por ciertos tropos o figuras del discurso (Potter y Wetherell, 1987).</p>     <p>De esta manera, los repertorios interpretativos est&aacute;n incrustados en la acci&oacute;n social, lo cual nos permite pensar que se encuentran en el lenguaje cotidiano y que son versiones que rondan socialmente y hacen parte de los discursos de los estudiantes. Es as&iacute; como los repertorios interpretativos hacen que ciertos hechos sean socialmente visibles y establecen expectativas para acontecimientos futuros (Gergen, 1996).</p>     <p>En este orden de ideas, el prop&oacute;sito de este estudio es aplicar el an&aacute;lisis del discurso para llegar a comprender las interpretaciones que hacen los estudiantes acerca de la identidad de g&eacute;nero y el lenguaje en el aula, en la &eacute;poca actual y en su propio contexto. Se hace este tipo de an&aacute;lisis para dar cuenta de las diferentes concepciones que tienen los estudiantes de la asignatura Familia y Sociedad, de la Universidad de La Sabana, acerca de los significados del lenguaje que usan ellos y ellas, de acuerdo con su identidad masculina o femenina, en esta &eacute;poca y en su contexto universitario.</p>     <p>Para validar los resultados encontrados, se sometieron a lectura de los participantes de este estudio, con el prop&oacute;sito de confirmar que este era el mensaje que ellos quer&iacute;an transmitir en la entrevista.</p>     <p><b>Resultados</b></p>     <p>Una vez analizada la informaci&oacute;n recogida y la aplicaci&oacute;n del an&aacute;lisis del discurso en las entrevistas a los y las participantes, se identificaron los repertorios interpretativos, que se ordenaron en cinco grandes categor&iacute;as discursivas. A continuaci&oacute;n se presenta una descripci&oacute;n de cada categor&iacute;a y sus respectivos repertorios interpretativos, a partir de los fragmentos recogidos durante el trabajo de campo y la inmersi&oacute;n en las clases.</p>     <p>Los discursos articuladores permiten que se adelanten ciertas acciones, que son clave para el desenvolvimiento de la relaci&oacute;n entre profesores y estudiantes. Estas pueden ser movilizadoras o inmovilizadoras, dependiendo de la manera como el profesor lo maneje dentro del aula de clase.</p>     <p>Teniendo en consideraci&oacute;n los planteamientos del marco te&oacute;rico, este apartado presenta las evidencias que corroboran o invalidan los resultados de los estudios.</p>     <p><b>1. Expresiones de palabras reducidas</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tanto los hombres como las mujeres identifican ciertas expresiones, que no dicen de manera completa, pero que dentro de su uso coloquial ellos ya saben lo que quieren decir. Algunas de ellas son:</p>     <blockquote>       <p>&quot;Deja el show: no hay que preocuparse por algo, no hay que ser tan afanado&quot;.<br />     &quot;Qu&eacute; burro: cuando nos va mal en algo&quot;.<br />     &quot;Hello: cuando se est&aacute; equivocado en algo&quot;.<br />     &quot;Deja la lora: para decir que ya deje de molestar o de reprochar&quot;.<br />     &quot;&iquest;Miedo?: cuando se le pregunta a alguien si es capaz de hacer algo o no&quot;.<br />     &quot;Ant&oacute;n tiruriru: &iquest;entonces? &iquest;Qu&eacute; vamos a hacer?<br />     &quot;Qu&eacute; ni&ntilde;o(a) tan &ntilde;o&ntilde;o(a): qu&eacute; juicioso, qu&eacute; sapo&quot;.<br />     &quot;Qu&eacute; chimba: qu&eacute; ch&eacute;vere&quot;.<br />     &quot;Pasar la p&aacute;gina: olvidarlo r&aacute;pido y no volver a hablar del tema, las mujeres siguen funcionando con lo mismo, los hombres, no&quot;.</p> </blockquote>     <p>Estas expresiones no tienen un sentido literal, dan a entender significados ya asumidos en la cotidianidad coloquial y son comprensibles entre los estudiantes. En algunos casos una sola palabra indica una frase mucho m&aacute;s larga e implica un significado m&aacute;s amplio.</p>     <p>Un hombre del estudio dice que es necesario, para &eacute;l, el uso de las manos para expresarse; aunque este es un lenguaje no verbal, para &eacute;l es muy importante.</p>     <p><b>2. Groser&iacute;as y expresiones de afecto</b></p>     <p>Sobre todo en los hombres, el uso de groser&iacute;as o palabras vulgares es m&aacute;s frecuente, y no indican expresiones de insulto o de agresi&oacute;n, aunque hay mujeres que dicen que tambi&eacute;n las usan, porque se ha asumido esa costumbre, y tampoco para ellas tienen una connotaci&oacute;n vulgar, agresiva o insultante. Las mujeres, por su parte, son m&aacute;s afectuosas en su discurso, suelen usar actitudes y expresiones verbales que no usar&iacute;an los hombres.</p>     <blockquote>       <p>&quot;Marica: es como un saludo o una muletilla en la conversaci&oacute;n, quiere decir camarada, amigo(a)&quot;.<br />     &quot;G&uuml;ev&oacute;n: en ocasiones quiere decir &lsquo;no sea tonto&quot;, pero en otras es un saludo, como marica&quot;.<br />     &quot;Esa mierda: se refiere al trabajo, exposici&oacute;n o cosa&quot;.</p> </blockquote>     <p>As&iacute; como las palabras vulgares son m&aacute;s comunes en los estudiantes, y hay mujeres que dicen que tratan de no usarlas, los hombres manifiestan que no usar&iacute;an expresiones afectuosas que den a entender que son afeminados.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&quot;Nunca usar&iacute;a expresiones como: &iexcl;Ay, tan lindo!, o sea, &iexcl;divino!, &iexcl;es un amor!, hola amiguita( o).</p>     <p><b>3. Contenido de actitudes y valores</b></p>     <p>El discurso de los estudiantes lleva consigo subyacentemente la manifestaci&oacute;n de una serie de pautas actitudinales, que dan a entender el conjunto de valores que han recibido de su formaci&oacute;n como hombres o mujeres. Valores como el respeto, la cordialidad, la confianza.</p>     <blockquote>       <p>&quot;Uno como mujer es m&aacute;s delicada a la hora de decir las cosas, o utiliza expresiones como de respeto&quot;.<br />     &quot;Mi lenguaje con las mujeres y los adultos o profesores de la universidad, como hombre, es m&aacute;s de respeto y cordialidad, con mis compa&ntilde;eros es m&aacute;s de confianza&quot;.<br />     &quot;Los hombres somos m&aacute;s honestos que las mujeres a la hora de hablar, m&aacute;s frenteros, ellas son m&aacute;s hip&oacute;critas y guardan sentimientos de rencor por m&aacute;s tiempo&quot;.<br />     &quot;Nosotros pasamos la p&aacute;gina m&aacute;s r&aacute;pido&quot;.</p> </blockquote>     <p><b>4. Hacia los profesores(as)</b></p>     <p>Para con los profesores, las expresiones dan a entender m&aacute;s respeto; por ejemplo: &quot;se&ntilde;or, se&ntilde;ora, doctor, doctora, etc.&quot;</p>     <blockquote>       <p>&quot;Mi lenguaje con mujeres y adultos (profesores) en la clase es de mayor respeto y cordialidad&quot;.<br />     &quot;Profe&quot; es una expresi&oacute;n que los estudiantes refieren con bastante frecuencia; indica de manera breve que llaman la atenci&oacute;n del profesor. Se usa indistintamente para profesores varones y mujeres.<br />     Los estudiantes hacen comentarios entre ellos acerca del profesor y de la clase, los cuales son desconocidos por el cuerpo docente de la universidad.<br />     &quot;Esta vieja, este tipo est&aacute; muy aburrido, &iexcl;qu&eacute; mamera de clase!&quot;.</p> </blockquote>     <p><b>5. Hacia los compa&ntilde;eros(as)</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las expresiones que los estudiantes utilizan para con los compa&ntilde;eros son m&aacute;s informales,aunque respetuosas. Adem&aacute;s son m&aacute;s afectuosas que con los profesores.</p>     <blockquote>       <p>&iquest;&quot;Usted se imagina uno dici&eacute;ndole a una profesora: quiuvo brujita?; nooo; en cambio, las amigas si lo entienden. A los hombres uno les puede decir: quiuvo brujito, pero no se ve tan bien&quot; (mujer).<br />     Los hombres al hablar con las mujeres tratan de ser m&aacute;s respetuosos en el lenguaje que con los hombres, muestran mayor cordialidad con ellas.<br />   &quot;Con mis compa&ntilde;eros de confianza utilizo un lenguaje m&aacute;s grosero, para referirme a ellos y a las cosas&quot; (hombre).</p> </blockquote>     <p><b>Discusi&oacute;n</b></p>     <p>Este estudio se acerc&oacute; a la vida de los j&oacute;venes universitarios de hoy; espec&iacute;ficamente, a las expresiones que revelan su discurso de acuerdo con su g&eacute;nero, al contexto en el &aacute;mbito escolar. Busc&oacute; establecer si las expresiones del discurso de los j&oacute;venes evidencian diferencias de poder y estatus en las relaciones.</p>     <p>Con el fin de aproximarnos al entendimiento del lenguaje de los estudiantes universitarios y sus significados, y los repertorios interpretativos que se pueden develar, este estudio cualitativo se orient&oacute; a entender las actitudes y expresiones verbales en sus relaciones, dentro el contexto universitario.</p>     <p>Es importante destacar que la apertura al reconocimiento de la subjetividad de hombres y mujeres a trav&eacute;s del lenguaje, contribuye a la formaci&oacute;n de la identidad de g&eacute;nero de cada uno de ellos.</p>     <p>Seg&uacute;n el estudio de Estrada (2001), se contempl&oacute; el contexto universitario como un agente socializador, tom&aacute;ndolo como un espacio privilegiado para la reconstrucci&oacute;n del conjunto de dispositivos que mediatizan la construcci&oacute;n de las subjetividades que en ella se activan, se ejercen y se narran. El proceso de socializaci&oacute;n de los j&oacute;venes se ve afectado por el contexto sociocultural en el cual se encuentran inmersos, por las relaciones de poder y por su identidad de g&eacute;nero.</p>     <p><b>Expresiones de palabras reducidas</b></p>     <p>Las expresiones relacionadas con el lenguaje en los y las estudiantes tienen un estatus propio de su g&eacute;nero, y las expectativas que ellos tienen con relaci&oacute;n a los hombres y a las mujeres son diferentes. Es decir, las expresiones del lenguaje de los y las estudiantes de este estudio reflejan a la persona qui&eacute;n lo dice, reflejan su g&eacute;nero, su identidad (Swann, 1992).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los estudiantes hacen uso, en su discurso, de expresiones que han reducido, con el fin de hablar de manera m&aacute;s r&aacute;pida, pero que su significado indica algo mucho m&aacute;s amplio. Estas expresiones son comprensibles para su interlocutor y &eacute;l tambi&eacute;n tiende a usarlas.</p>     <p>Los y las estudiantes universitarios presentan manifestaciones de cortes&iacute;a y cordialidad en su discurso en el aula de clase. Aunque la tendencia es que las mujeres usan estas expresiones con m&aacute;s frecuencia, sobre todo con el profesor, los hombres con las mujeres y entre mujeres (Talbot, 1998; Brown, 1994, y Christie, 2000).</p>     <p><b>Groser&iacute;as y expresiones de afecto</b></p>     <p>Al igual que lo dice Posada (2004) en su investigaci&oacute;n, en este estudio se encontr&oacute; que los hombres suelen usar con m&aacute;s frecuencia de las vulgaridades que las mujeres; los hombres y las mujeres hablan de temas diferentes; ellos dicen ser m&aacute;s honestos en sus relaciones interpersonales, mientras ellas son m&aacute;s hip&oacute;critas con las de su g&eacute;nero. Los hombres suelen emplear un lenguaje m&aacute;s fuerte y menos afectuoso que el de ellas (Bjerrum Nielsen y Davies, 1997).</p>     <p>Seg&uacute;n Holmes (1995), los hombres se orientan m&aacute;s a un habla con funci&oacute;n referencial (describen hechos y contenidos), y las mujeres a una con funci&oacute;n afectiva (le dan valor a la intimidad y a los sentimientos en las relaciones sociales, m&aacute;s orientadas ala afectividad), situaci&oacute;n que se puede evidenciar en este estudio. El lenguaje de las estudiantes est&aacute; m&aacute;s encaminado a expresar afecto, y, por su parte, los hombres se reh&uacute;san a usar estas expresiones. Las suyas son m&aacute;s de tipo abierto y vulgar, que expresa su masculinidad.</p>     <p>Los hombres y las mujeres utilizan un discurso p&uacute;blico diferente, sobre todo en lo referente a las expresiones de afecto. Ellas son m&aacute;s afectuosas que ellos.</p>     <p>De acuerdo con Tannen (1992) y Posada (2004), los hombres de este estudio usan m&aacute;s &lsquo;report talk&quot;, mientras que las mujeres utilizan m&aacute;s el &lsquo;rapport talk&quot;. Es decir, ellas tienden a usar expresiones con el fin de establecer relaciones de confianza, en donde puedan expresar sus emociones, mientras ellos tienden a mostrar eventos y contenidos y a controlar sus<br />   sentimientos.</p>     <p><b>Contenido de actitudes y valores</b></p>     <p>Los hombres y las mujeres de este estudio manifiestan diferentes actitudes y valores en su discurso dentro del aula de clase. Como lo explican Christie (2000), Talbot (1998), Holmes (1995) y Brown (1994), las mujeres tienden a mostrar una actitud m&aacute;s colaboradora y amable que los hombres en su discurso. Al comparar estos grupos, las mujeres, m&aacute;s que los hombres, tienden m&aacute;s a usar un lenguaje cort&eacute;s en su discurso, para facilitar las relaciones interpersonales.</p>     <p>Seg&uacute;n la explicaci&oacute;n de Bjerrum Nielsen y Davies (1997), las participantes de este estudio se mostraron m&aacute;s solidarias y colaboradoras en cada actividad que se les ped&iacute;a, y espec&iacute;ficamente en su discurso. Ellos parec&iacute;an m&aacute;s distantes, y lo sent&iacute;an<br />   como una obligaci&oacute;n, m&aacute;s que como participaci&oacute;n colaboradora y activa.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La honestidad fue resaltada en el grupo de los hombres, m&aacute;s que en el de las mujeres. Ellos dicen que demuestran niveles m&aacute;s altos de honestidad en sus relaciones interpersonales que ellas, olvidan los disgustos r&aacute;pidamente; ellas los guardan y no los pueden olvidar tan f&aacute;cilmente.</p>     <p><b>Hacia los profesores(as)</b></p>     <p>Los estudiantes manifiestan ciertas expresiones con los profesores, que no suelen usar con sus compa&ntilde;eros de clase; esto se debe a la ausencia de confianza que existe en la relaci&oacute;n, causada por el estatus jer&aacute;rquico profesor-estudiante. Si el profesor<br />   manifiesta esa confianza, de pronto el discurso podr&iacute;a ser diferente, m&aacute;s abierto, m&aacute;s aut&eacute;ntico.</p>     <p>Siguiendo a Bohan (1997) y a Swann (1992), la conducta en el sentido psicol&oacute;gico est&aacute; determinada por el contexto discursivo de las interacciones, particularmente el poder y el estatus. En el contacto con los maestros se pueden observar relaciones de jerarqu&iacute;a, que implican, t&aacute;citamente, unas diferencias de poder y estatus. Al existir este tipo de relaci&oacute;n, el discurso de los estudiantes evidencia otras expresiones, que no usan con sus compa&ntilde;eros de clase.</p>     <p><b>Hacia los compa&ntilde;eros(as)</b></p>     <p>Los resultados encontrados en esta categor&iacute;a coinciden con lo enunciado por Bohan (1997). La conducta, en el sentido psicol&oacute;gico, no est&aacute; determinada por el sexo de los actores, sino por el contexto discursivo de las interacciones, particularmente el poder y el estatus. En los intercambios sociales se activan los acuerdos hist&oacute;ricamente construidos y con los cuales se interpreta la conducta normal de hombres y mujeres. Estos intercambios verbales de los estudiantes con los compa&ntilde;eros de clase se dan dentro de un contexto de igual poder e igual estatus entre unos y otros, es decir, su conversaci&oacute;n est&aacute; salpicada de expresiones que no usar&iacute;an con los profesores (Swann, 1992).</p>     <p><b>Conclusiones y recomendaciones</b></p>     <p>Los repertorios interpretativos que se encontraron se&ntilde;alan distintas expresiones, que pueden ser movilizadas en una construcci&oacute;n conjunta de estudiantes y cuerpo docente. En este sentido, es posible que a partir de estos resultados se tenga una base para iniciar posibles intervenciones, que vayan dirigidas a viabilizar la comprensi&oacute;n entre estudiantes y profesores y, por lo tanto, contribuyan a mejorar la vida universitaria.</p>     <p>Incursionar en el &aacute;mbito educativo de los estudiantes de la Universidad de La Sabana, para desentra&ntilde;ar c&oacute;mo son las expresiones del discurso de los g&eacute;neros, permiti&oacute; entender que los estudiantes utilizan una serie de expresiones que en muchas ocasiones no coinciden con lo que realmente quiere decir cada una como tal. Entender este asunto reducir&iacute;a la brecha y el distanciamiento entre estudiantes y profesores, y as&iacute; hacer m&aacute;s satisfactorio el proceso pedag&oacute;gico en el aula de clase.</p>     <p>Es importante entender que los hombres tienden a ser menos afectuosos en sus expresiones, y, por el contrario, las mujeres s&iacute;, adem&aacute;s de ser m&aacute;s cordiales. As&iacute; mismo, el discurso tiende a ser diferente si est&aacute;n interactuando con hombres o con mujeres.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los estudiantes de la Universidad de La Sabana tienen en cuenta, en su discurso, valores como la cordialidad, el respeto y la confianza, indispensables en las relaciones interpersonales.</p>     <p>Ser&iacute;a interesante llevar a cabo investigaciones que den cuenta de las expresiones verbales usadas en el discurso de hombres y mujeres de diferentes regiones culturales de Colombia o de distintas universidades de Bogot&aacute;. De igual forma, contemplar otras c&aacute;tedras y grupos dentro de La Universidad de La Sabana.</p>     <p>Esto lleva a pensar al cuerpo docente de las universidades,espec&iacute;ficamente de la Universidad de La Sabana, a hacer uso pedag&oacute;gico de estos resultados, para beneficiar las relaciones estudiante-profesor. Comprender el contexto en que dicen las expresiones mencionadas, no con pretensiones ofensivas, sino como parte de una manifestaci&oacute;n espont&aacute;nea y de confianza.</p>     <p>A su vez, estos resultados tambi&eacute;n llevan a pensar a los estudiantes, con el fin de que comprendan que hay adultos que se pueden molestar por el uso de esta jerga, y por tal raz&oacute;n se pueden crear distancias abismales entre una generaci&oacute;n y otra. De igual forma, es imprescindible ser asertivos en el uso del discurso juvenil, de tal manera que en cierto contexto puede ser muy adecuado, pero en otropuede sonar chocante y vulgar.</p>     <p>Las relaciones entre el cuerpo docente y los estudiantes se generan con base en interacciones de estatus y poder; es decir, debido a la relaci&oacute;n jer&aacute;rquica t&aacute;cita que existe entre maestros y estudiantes, de acuerdo con esta interacci&oacute;n las expresiones<br />   cambian. Se dan de acuerdo con la confianza y apertura que demuestre el maestro; sin embargo, existir&aacute; esa tendencia a respetar al profesor como persona erudita y conocedora de su disciplina.</p>     <p>Resulta fundamental que todos los miembros de la universidad a partir de los resultados, se pregunten c&oacute;mo comprendernos mejor mutuamente: as&iacute; estamos, y vamos alcanzando ciertos objetivos cuando usamos los repertorios que circulan, de lo cual surgen, entonces, las preguntas: &iquest;C&oacute;mo queremos estar? &iquest;Hacia d&oacute;nde nos dirigimos? Las respuestas a estos interrogantes implican necesariamente una confrontaci&oacute;n con las expresiones que se hacen visibles a trav&eacute;s de los repertorios que se utilizan.</p>     <p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p>1.	Ali, S. (2003). &quot;To be a girl: culture and class in schools&quot;. Gender and Education, 15 (3): 269-283.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0123-1294200700020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2.	Baxter, J. (2002). &quot;A juggling act: a feminist post-structuralist analysis of girls&quot; and boys&quot; talk in the secondary classroom&quot;. Gender and Education, 14 (1): 5-19.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0123-1294200700020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3.	Bjerrum Nielsen, H., y Davies, B. (1997). &quot;The construction of gendered identity trough clasroom talk&quot;. En B.Davies y D. Corson (eds.). Vol. 3, Enciclopedia de lenguaje y educaci&oacute;n. &quot;Oral discourse and education&quot;. Kluwer.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0123-1294200700020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4.	Bohan, J. (1997). &quot;Regarding gender: essentialism, constructionism, and feminism psychology&quot;. En Mary Gergen y Sara Davis (eds.). Toward new psychology of gender. A reader. EUA, Routledge, pp. 31-48.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0123-1294200700020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5.	Brown, P. (1994). &quot;Gender, Politeness, and Confrontation in Tenejapa&quot;. In C. Roman, S. Juhasz, and C. Miller (eds.). The Women and Language Debate: A Sourcebook. New Brunswick, New Jersey, Rutgers University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0123-1294200700020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6.	Cealey Harrison, W. (2001). &quot;Truth is slippery stuff&quot;. En B. Francis, y C. Skelton (eds.). Investigating gender. Contemporary perspectives in education. Buckingham, Open University Press, pp. 52-64.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0123-1294200700020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">7.	Christie, C. (2000). Gender and Language: Towards a Feminist Pragmatics. Edinburgh, Edinburgh University Press.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0123-1294200700020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">8. Connell, R. W. (1998). &quot;Ense&ntilde;ar a los chicos: nuevas investigaciones sobre la masculinidad y estrategias de g&eacute;nero para la escuela&quot;. Kikiriki, 47: 51-68.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0123-1294200700020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">9.	Davies, B. (1989). &quot;Frogs and snails and feminist tales. Preschool Children and Gender&quot;. Allen and Unwin, Sydney. En B. Davies and D. Corson (eds.). Encyclopedia of Languaje and Education, Klwer Academic Publishers. Printed in Netherlands.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0123-1294200700020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10.	Davies, B. (1997). &quot;The subject of post-structuralism: a reply to Alison Jones&quot;. Gender and Education, 9 (3): 271-283.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0123-1294200700020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">11.	Davies, B. (2003). Shards of glass. Children reading &amp; writing beyond gendered identities. Revised edition. Creeskill, Hampton Press (trabajo original publicado en 1993).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0123-1294200700020000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">12.	Davies, B., y Banks, Ch. (1992). &quot;The gender trap: a feminist poststructuralist analysis of primary school children&quot;s talk about gender. Journal of Curriculum Studies, 24 (1): 1-25.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0123-1294200700020000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">13.	Dillabough, J. A. (2001). &quot;Gender theory and research in education: modernist traditions and emerging contemporary themes&quot;. En B. Francis y C. Skelton (eds.). Investigating gender. Contemporary perspectives in education. Buckingham, Open University Press, pp. 11-26.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0123-1294200700020000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14.	Estrada, A. M. (2001). Comunicaci&oacute;n y sociedad. Ejecuciones de g&eacute;nero en escenarios escolares. Departamento de Estudios de la Comunicaci&oacute;n Social. Guadalajara, Jalisco, M&eacute;xico, Editorial Amate.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0123-1294200700020000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">15.	Gergen, K. (1996). Realidades y relaciones. Aproximaciones a la construcci&oacute;n social. Espa&ntilde;a, Paid&oacute;s. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0123-1294200700020000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">16.	Giroux, H. y Penna, A. (1990). &quot;Educaci&oacute;n social en el aula: la din&aacute;mica del curr&iacute;culo oculto&quot;. En H. Giroux (ed.). Los profesores como intelectuales. Hacia una pedagog&iacute;a cr&iacute;tica del aprendizaje. Espa&ntilde;a, Paid&oacute;s.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0123-1294200700020000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">17.	Holmes, J. (1995). Women, Men and Politeness. London, Longman.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0123-1294200700020000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">18.	Kuzel, A. J. (1992). &quot;Sampling in qualitative inquiry&quot;. En B. F. Crabtree, W. L. Miller (eds.). Doing qualitative research. London, Sage, pp. 31-44.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0123-1294200700020000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">19.	Le Maner-Idrissi, G. (1996). &quot;An internal gender system at 24 months&quot;. European Journal of psychology of education.En B. Davies and D. Corson (eds.). Encyclopedia of Languaje and Education. Klwer Academic Publishers. Printed in Netherlands.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0123-1294200700020000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20.	McNamme, S., Gergen, K., and associates (1999). Relational responsibility. Resources for sustainable dialogue. Estados Unidos, Sage.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0123-1294200700020000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">21.	Posada, J. Z. (2004). &quot;Affirming diversity through reading&quot;. Colombian Applied Linguistics Journal, No. 6: 92-103.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0123-1294200700020000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">22.	Potter, J. &amp; Wetherell, M. (1987). Discourse and social psychology. London, Sage.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0123-1294200700020000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">23.	Roman, L. (1992). &quot;The political significance of other way of narrating ethnography. A feminist material approach&quot;.</font><font size="2" face="verdana">	En Margaret LeCompte, Wendy Millroy y Judith Preissle. The handbook of qualitative research in education. EUA, Academic Press, pp. 555-594.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0123-1294200700020000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">24.	Salisbury, J., y Jackson, D. (2003). Challenging macho values. Practical ways of working with adolescent boys. London/New York, RoutledgeFalmer/Taylor &amp; Francis group (trabajo original publicado en 1996).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0123-1294200700020000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">25.	Skelton, C. (2001). Schooling the boys. Masculinities and primary education. Buckingham, Open University Press.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0123-1294200700020000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">26.	Swann, J. (1992). Girls, Boys and Language. Oxford, Blackwell.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0123-1294200700020000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">27.	Swain, J. (2000). &quot;The money&quot;s good, the fames good, the girls are good: The role of playground football in the construction of young boys&quot; masculinity in a junior school&quot;. British Journal of Sociology of Education, 21 (1): 95-109.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0123-1294200700020000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">28.	Talbot, M. (1998). Language and Gender: An Introduction. Cambridge, Polity Press.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0123-1294200700020000300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">29.	Tannen, D. (1992). You Just Dont Understand: Women and Men in Conversation. London, Virago.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0123-1294200700020000300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">30.	Taylor, Ch. (1992). El multiculturalismo y la pol&iacute;tica del reconocimiento. M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0123-1294200700020000300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">31.	Walkerdine, V. (1990). Schoolgirl Fictions. Verso, London. En H. Bjerrum Nielsen y B. Davies (1997).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0123-1294200700020000300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b>Anexo 1. Gu&iacute;a para la entrevista cualitativa</b></p>     <p>G&eacute;nero_____________________________</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Asignatura__________________________</p>     <p>Programa___________________________</p>     <p>Fecha______________________________</p>     <p>Edad_______________________________</p>     <p>1. &iquest;Cu&aacute;les son las expresiones que identifican tu lenguaje como estudiante en el aula de clase?<br />   &iquest;C&oacute;mo sueles expresarte con tus compa&ntilde;eros?<br />   &iquest;C&uacute;ales son las expresiones m&aacute;s usadas con tus profesores?</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>2. Cu&aacute;les son los significados asociados a estas expresiones? S&eacute; lo m&aacute;s sincero posible en esta respuesta.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>3. &iquest;Cu&aacute;les son las caracter&iacute;sticas principales de tu lenguaje como hombre o como mujer, seg&uacute;n tu caso?</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>4. &iquest;Cu&aacute;les expresiones del otro sexo no usas?</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>Fecha de Recepci&oacute;n: 06-III-2007    <br>   Fecha de Arbitraje: 03-IX-2007</p> </font>      ]]></body><back>
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