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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>La nueva pedagog&iacute;a y el aprender a ser ciudadano</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>The New Approach to Teaching and Learning Citizenship</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>A nova pedagogia e o aprender a ser cidad&atilde;o</b></font></p>     <p align="right">ENSAYOS</p>     <p><b>Inger Enkvist</b></p>     <p>Doctora en Letras, Universidad de Gotemburgo, Gotemburgo, Suecia. Docente, Universidad de Lund, Lund, Suecia. <a href="mailto:inger.enkvist@rom.lu.se">inger.enkvist@rom.lu.se</a></p>  <hr size="1">     <p>Los j&oacute;venes de hoy muestran poco inter&eacute;s por participar en la vida pol&iacute;tica organizada a trav&eacute;s de los partidos, y algunos tienen tendencias antisociales muy preocupantes. El uso de drogas, las conductas violentas y el hedonismo influyen en todos los &aacute;mbitos de la vida. Las posibles causas podr&iacute;an ser las rupturas familiares, la influencia de modelos tomados de los programas televisivos y la confusi&oacute;n que acompa&ntilde;a a j&oacute;venes que no viven en ambientes culturales estables. Esa situaci&oacute;n se presenta en muchos pa&iacute;ses y preocupa a las autoridades por todas partes, pero &iquest;qu&eacute; hacer? Antes de intentar dar una respuesta, se podr&iacute;a empezar con un an&aacute;lisis del asunto que se debe resolver. Vamos a repasar primero en qu&eacute; consiste la socializaci&oacute;n del ser humano, proceso que se suele dividir en la socializaci&oacute;n primaria, que se hace en la familia, y la socializaci&oacute;n secundaria, que se realiza en el colegio, para llegar despu&eacute;s a c&oacute;mo ense&ntilde;ar "valores", y particularmente en un ambiente caracterizado por la migraci&oacute;n y la inestabilidad familiar. Vamos a terminar con la pregunta de c&oacute;mo puede el colegio apoyar el sentido de responsabilidad hacia la sociedad.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b>La educaci&oacute;n en la familia</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los antrop&oacute;logos est&aacute;n de acuerdo en que, para ser miembro de un grupo, lo que fundamentalmente determina la pertenencia, es el acto de dar y recibir. Desde el d&iacute;a en que nace, el ni&ntilde;o es recibido como alguien que pertenece al grupo. Necesita de las otras personas, y muy pronto aprende a qu&eacute; entidad pertenece. Mucho antes de saber hablar, el beb&eacute; empieza a "dar", pues brinda a sus familiares, y en particular a la madre, muestras de afecto. Se establece un intercambio de gestos cari&ntilde;osos, de aprecio y de pertenencia. Dentro de este marco afectivo, paso a paso se le ense&ntilde;an al ni&ntilde;o reglas de comportamiento. &Eacute;l aprender&aacute; a esperar a que se atienda tambi&eacute;n a los hermanos, y no solo a &eacute;l. Aprender&aacute; a no acaparar sobre s&iacute; mismo toda la atenci&oacute;n, sino a dejar que hablen los dem&aacute;s. Es un logro cuando el ni&ntilde;o aprende a esperar su turno para hablar, y cuando realmente escucha lo que dicen los dem&aacute;s, porque marca un paso hacia su integraci&oacute;n al grupo como miembro responsable. Es una muestra de que ha aceptado que &eacute;l no constituye el centro del mundo, aunque haya tenido esa impresi&oacute;n siendo beb&eacute;.</p>     <p>A lo anterior se van a&ntilde;adiendo nuevas tareas, como vestirse, mantenerse limpio, arreglar su habitaci&oacute;n y no dejar ni ropa ni juguetes fuera de sus respectivos lugares. Con esto ya estamos en un nivel de desarrollo en que el ni&ntilde;o ha internalizado ciertas reglas de comportamiento. Sabe que las reglas se deben seguir d&iacute;a tras d&iacute;a y sin esperar que se lo repitan en forma de &oacute;rdenes; aprende tambi&eacute;n lo que es cumplir una promesa. Todo esto se lo ense&ntilde;an los padres, para del bien del ni&ntilde;o y del grupo. Con esto y con el desarrollo intensivo de la lengua materna, el ni&ntilde;o termina su socializaci&oacute;n primaria y est&aacute; listo para la socializaci&oacute;n secundaria, que tiene lugar en la escuela.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b>La educaci&oacute;n en el colegio</b></font></p>     <p>Durante el ciclo de educaci&oacute;n primaria, el alumno aprende a leer, a escribir y a hacer c&aacute;lculos; lee cuentos infantiles; escucha historias narradas por el maestro; participa en algunas excursiones para conocer el entorno del colegio; empieza a darse cuenta de lo que es la vida social.</p>     <p>Seg&uacute;n como sea el ambiente familiar del ni&ntilde;o, este tendr&aacute; mayor o menor facilidad para incorporarse al mundo escolar. Si los padres han le&iacute;do cuentos al ni&ntilde;o, &eacute;l habr&aacute; adquirido un vocabulario amplio, junto con la agilidad mental que va a permitirle trasladarse mentalmente a un "all&iacute; y entonces". Aprende a salir de su situaci&oacute;n personal usando la imaginaci&oacute;n, para ver el mundo desde la perspectiva de otras personas (Wells, 1985). A trav&eacute;s de la lectura comprende que &eacute;l no es el centro del mundo; aprende a ver sus l&iacute;mites y a traspasarlos en la imaginaci&oacute;n.</p>     <p>Casi ning&uacute;n ni&ntilde;o tiene dificultad para aprender las letras y combinarlas, pero ciertos ni&ntilde;os presentan m&aacute;s dificultad para entender lo le&iacute;do. La raz&oacute;n es que tienen un vocabulario muy restringido, no comprenden a qu&eacute; se referen las palabras impresas, y por eso la lectura les puede parecer una tarea aburrida y sin sentido (Bentolila, 2005). En otras palabras, algunos ni&ntilde;os necesitan cierta preparaci&oacute;n en lectura y conversaci&oacute;n, previa al colegio, para adquirir el vocabulario requerido por el trabajo escolar. Lo mismo vale para el comportamiento: los que no han aprendido a aceptar reglas de conducta y de responsabilidad personal, necesitan aprender esto antes de empezar a estudiar. No pueden tener &eacute;xito en la socializaci&oacute;n secundaria sin haber cumplido bien antes los requisitos de la primaria.</p>     <p>El a&ntilde;o m&aacute;s importante del colegio es el primero. Durante el primer a&ntilde;o, el maestro le ense&ntilde;a al ni&ntilde;o no solo a conocer las letras y las cifras, sino a comportarse como un alumno. Convertirse en alumno significa llegar a la hora, saber formar fla, guardar silencio cuando indica el maestro, no molestar a los dem&aacute;s y poder concentrarse en la tarea. Todo ello constituye un adelanto gigantesco en el desarrollo social del ni&ntilde;o. Est&aacute; dando sus primeros pasos en el mundo fuera de la familia. Ahora se trata de &eacute;l como individuo, y no de &eacute;l y su mam&aacute;. En esta transici&oacute;n tan importante, el maestro puede contar casi siempre con la buena voluntad del ni&ntilde;o, que se siente orgulloso de ser alumno y de pertenecer a algo tan prestigioso como es el colegio.</p>     <p>Cuando el alumno tiene unos diez u once a&ntilde;os, el "entonces y all&iacute;" del cuento gana en precisi&oacute;n, y el alumno empieza a adquirir nociones de geograf&iacute;a e historia, pero tambi&eacute;n est&aacute; ocupado con el adiestramiento de su cuerpo: cada vez es m&aacute;s fuerte y m&aacute;s &aacute;gil; controla mejor su motricidad; le encanta jugar con otros ni&ntilde;os. Las ni&ntilde;as suelen jugar de dos en dos y se dedican a un secreteo con la amiga, mientras que los ni&ntilde;os suelen preferir juegos grupales, como el f&uacute;tbol. A esta edad el desarrollo moral es r&aacute;pido, y a los alumnos les suele interesar mucho la cuesti&oacute;n de lo que es justo o injusto.</p>     <p>En la educaci&oacute;n secundaria se introducen nuevas materias, como las ciencias naturales y las lenguas extranjeras; en geograf&iacute;a e historia los datos se estudian con m&aacute;s precisi&oacute;n. En una palabra: el campo de estudio se hace m&aacute;s amplio y m&aacute;s profundo, y cada vez m&aacute;s el aprendizaje le pide al alumno que relacione los nuevos conocimientos con los anteriores. La adolescencia es la edad en la que se forja la identidad del joven. Se le est&aacute; abriendo el mundo a la persona, y el joven est&aacute; prepar&aacute;ndose para forjarse un futuro con la ayuda de su voluntad; aprende a proponerse metas y a hacer planes a largo plazo. Si es ahora lector habitual, se le facilitar&aacute; la tarea de orientaci&oacute;n, dado que la lectura propone ensayar diferentes papeles sociales, que lo ir&aacute;n preparando para la vida adulta. Cuando el joven aprende asignaturas y adquiere destrezas, paso a paso llega a "des-centrarse", en el sentido de afanzar en &eacute;l la idea de que no es el centro del mundo; es un proceso que asociamos con el concepto de madurez. A trav&eacute;s del estudio el joven aprende a ver sus l&iacute;mites, al darse cuenta de lo poco que sabe en comparaci&oacute;n con lo que podr&iacute;a saber. Su conciencia de la complejidad de la vida social le ense&ntilde;a a tomar en cuenta la voluntad de los dem&aacute;s.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En las culturas menos avanzadas t&eacute;cnicamente, la escolaridad suele ser breve, lo cual quiere decir que el joven pasa casi directamente de la familia a la vida laboral. Empieza a trabajar aprendiendo de los adultos y de sus compa&ntilde;eros de trabajo. Se convierte en aprendiz, imitando tanto las destrezas profesionales como las sociales de los adultos en su lugar de trabajo. Seg&uacute;n las caracter&iacute;sticas del lugar, este aprendizaje ser&aacute; m&aacute;s o menos grato. En algunos medios sociales, el ni&ntilde;o ni siquiera tiene acceso a este tipo de adiestramiento, queda institucionalmente desamparado, solo, y debe arreglarse como pueda para sobrevivir.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b>La educaci&oacute;n en el grupo de j&oacute;venes</b></font></p>     <p>Lo explicado hasta ahora es una perspectiva del desarrollo de los j&oacute;venes, que corresponde a una larga tradici&oacute;n en el campo de la educaci&oacute;n. Sin embargo, desde los a&ntilde;os sesenta se ha introducido, tanto en el &aacute;mbito de la educaci&oacute;n familiar como en la escolar, otro fen&oacute;meno: una fuerte corriente antiautoritaria. Seg&uacute;n esta tendencia, los padres supuestamente estar&iacute;an ejerciendo una autoridad ileg&iacute;tima, al tomar decisiones sobre sus hijos, y otro tanto los profesores, al dirigir el trabajo de sus alumnos. Se pide que los padres se comporten como amigos de sus hijos, y a los profesores, que ya no ense&ntilde;en, sino que se conviertan en "facilitadores". El nuevo enfoque pretende "colocar al alumno en el centro del proceso educativo". Los cambios que se derivan de la aceptaci&oacute;n de esta f&oacute;rmula son tantos, que podemos hablar de una nueva pedagog&iacute;a. Si antes el &eacute;nfasis se pon&iacute;a en lo que deb&iacute;a aprender el alumno, para convertirse en un adulto culto y responsable, ahora la argumentaci&oacute;n es distinta. Se dice que nadie puede aprender si no quiere, y que por eso hay que presentar el material de manera l&uacute;dica; el profesor no precisa saber tanto la materia en s&iacute;, como la forma de presentar la tarea al alumno de un modo atractivo. En otras palabras, el futuro docente debe estudiar m&aacute;s pedagog&iacute;a y menos disciplinas cient&iacute;ficas. Adem&aacute;s, &iquest;qui&eacute;n sabe mejor que el propio alumno qu&eacute; es lo que m&aacute;s le agrada? Por eso, los profesores deben preparar la materia en forma de proyectos, entre los cuales el alumno elegir&aacute; el que m&aacute;s le guste. Ya que el aprendizaje es individual y ligado a los intereses del propio alumno, este tambi&eacute;n se convierte en el agente indicado para evaluar si ha habido aprendizaje o no.</p>     <p>La corriente filos&oacute;fica detr&aacute;s de esta nueva pedagog&iacute;a es el constructivismo, que se basa en la observaci&oacute;n de que todo aprendizaje necesariamente tiene lugar en el cerebro del alumno, y que, en ese sentido, el aprendizaje es individual. Nadie contradice eso. Sin embargo, el constructivismo toma esta observaci&oacute;n como punto de partida para suponer que el alumno no puede aprender de lo que le explica otra persona, sino que tiene que buscar &eacute;l mismo su informaci&oacute;n, para convertirla despu&eacute;s en conocimiento. La b&uacute;squeda se considera parte sustancial de c&oacute;mo ocurre la incorporaci&oacute;n del material en el alumno, y la primera fase de la elaboraci&oacute;n que convertir&aacute; los nuevos datos en conocimientos. En esta idea se basan las t&eacute;cnicas pedag&oacute;gicas de lo l&uacute;dico y de los proyectos individuales.</p>     <p>Sin embargo, la mayor&iacute;a de los adultos sabemos que es posible aprender de lo que expone un profesor, y que, en general, es mucho m&aacute;s r&aacute;pido y f&aacute;cil aprender con un profesor que trabajando uno por s&iacute; mismo, solo. Podemos comparar esta situaci&oacute;n con la que vivieron los alumnos que resid&iacute;an lejos de los centros urbanos, y a veces estudiaban sin gu&iacute;a a distancia. Algunos llegaban a adquirir excelentes conocimientos, muy s&oacute;lidos, pero la mayor&iacute;a dejaba los estudios sin terminarlos. Estudiando con un profesor, el alumno enfoca lo m&aacute;s importante sin perder tiempo, y si toma un camino equivocado, el profesor lo corrige e indica por d&oacute;nde debe transitar para llegar a la meta. Este tipo de ense&ntilde;anza da mejor resultado que el trabajo no dirigido (Kirschner, et al., 2006). A pesar de estas comprobaciones, los representantes de la nueva pedagog&iacute;a han sabido infuir en los pol&iacute;ticos para que impongan a los profesores su modelo.</p>     <p>El eslogan del alumno como centro del proceso educativo nunca ha sido completamente realizado, porque una educaci&oacute;n realmente individualizada ser&iacute;a enormemente cara y, adem&aacute;s, casi imposible de organizar. Esta pedagog&iacute;a centrada en el alumno se convierte m&aacute;s bien en una pedagog&iacute;a del grupo. Los verdaderos agentes socializadores de los j&oacute;venes son los otros alumnos de su mismo grupo de edad, y no la familia, ni los profesores, ni otros adultos representantes de la vida laboral.</p>     <p>Cuando se dice que los j&oacute;venes son capaces de desarrollar un conocimiento sin el profesor, en realidad se les est&aacute; dejando solos con sus compa&ntilde;eros. Se piensa que habr&aacute; alg&uacute;n alumno que logre resolver el problema y que ayudar&aacute; tambi&eacute;n a los dem&aacute;s. As&iacute;, idealmente, todos aprender&iacute;an y nadie se quedar&iacute;a atr&aacute;s; el aprendizaje ser&iacute;a m&aacute;s libre y habr&iacute;a mayor colaboraci&oacute;n entre los alumnos, y la educaci&oacute;n se convertir&iacute;a en autoeducaci&oacute;n y en convivencia. Sin embargo, muchos pa&iacute;ses han introducido esta pedagog&iacute;a desde los finales de los a&ntilde;os sesenta, y est&aacute; a la vista que el modelo no es exitoso. Por ejemplo, Suecia ha invertido sumas ingentes para que funcione, y aun as&iacute; eso no ocurre. Cada a&ntilde;o bajan m&aacute;s los resultados y, adem&aacute;s, han aparecido en los colegios actos de vandalismo y de violencia que no se hab&iacute;an visto antes.</p>     <p>La violencia no deber&iacute;a sorprendernos. En los otros modelos de educaci&oacute;n, la de la familia, del colegio o de la vida laboral, siempre quedaba en manos de adultos decidir las actividades y las reglas de comportamiento. La nueva pedagog&iacute;a cree que los j&oacute;venes son capaces de regular su comportamiento tomando decisiones grupales. Supuestamente, el grupo puede juntarse a decidir qu&eacute; reglas seguir, y por ser una decisi&oacute;n emanada de los propios j&oacute;venes, todos van a acatar las reglas. Ahora hay colegios sin un reglamento oficial, porque los alumnos de once o doce a&ntilde;os no han tenido inter&eacute;s en reunirse para tomar una decisi&oacute;n sobre las reglas que se deben seguir.</p>     <p>Esta pedagog&iacute;a refuerza el deseo natural imitativo propio de la adolescencia y la preadolescencia, de ser como los dem&aacute;s. Si no se presentan otros modelos, el grupo impone cierta ropa de marca, aconseja fuertemente ver tales programas televisivos y jugar ciertos juegos electr&oacute;nicos. En bastantes colegios, en la pr&aacute;ctica, algunos j&oacute;venes llegan a prohibir a sus compa&ntilde;eros que estudien.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Infortunadamente, no suelen ser los alumnos m&aacute;s razonables o m&aacute;s interesados en los estudios los que ejercen el liderazgo. Lo que se ha constatado es que cuando los adultos dejan de guiar a los grupos de alumnos, empieza a regir la ley del m&aacute;s fuerte. Se ha extendido el matonismo, el "bullying", de una manera que nos hubiera parecido imposible hace una generaci&oacute;n. Han surgido pandillas dentro de los colegios, que intimidan y roban a los otros alumnos y que cometen actos de vandalismo. No puede siquiera asegurarse que los adultos van a saber proteger eficazmente a un alumno cuando denuncie a su agresor.</p>     <p>La escuela ha tenido muchas dificultades para admitir la existencia de esta violencia, justamente porque ella destruye los supuestos b&aacute;sicos de la nueva pedagog&iacute;a. En la escuela l&uacute;dica y divertida no "deber&iacute;a" existir la violencia. Los alumnos, al ser m&aacute;s libres, deber&iacute;an todos ser felices, trabajando a su ritmo, agradecidos. Cuando la nueva pedagog&iacute;a ya no puede negar la violencia, intenta por lo menos seguir negando que tenga relaci&oacute;n con la manera de organizar el trabajo escolar y con el descenso de los conocimientos. Sin embargo, entre los violentos, la mayor&iacute;a son fracasados escolares. Los pedagogos en cuesti&oacute;n echan la culpa a los muchos cambios ocurridos en la sociedad, y es verdad que ha cambiado la sociedad, pero &iquest;no deber&iacute;a haberse adaptado entonces la escuela a este cambio para proteger mejor a los alumnos? Dada esta situaci&oacute;n, &iquest;consiste la soluci&oacute;n en crear la asignatura de ciudadan&iacute;a, como se ha hecho recientemente, por ejemplo, en Espa&ntilde;a? Es poco probable. M&aacute;s bien, hay que revisar primero este modelo de educaci&oacute;n por los "pares", que parece ser una de las causas del problema.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b>La educaci&oacute;n y la democracia</b></font></p>     <p>La democracia exige que los ciudadanos sean personas virtuosas, porque se basa en el modelo de la "deliberaci&oacute;n de los h&eacute;roes", como lo ha formulado el fl&oacute;sofo Savater (1982). Para que funcione la democracia, los ciudadanos deben tener suficiente inter&eacute;s en conocer bien cu&aacute;les son las alternativas, y no deben pensar en su propio provecho inmediato, sino en el bien del pa&iacute;s a largo plazo. La democracia presupone votantes con conocimientos, madurez y ecuanimidad, de modo que tiene una estrecha relaci&oacute;n con la educaci&oacute;n. Sin una buena educaci&oacute;n, los ciudadanos no sabr&aacute;n evaluar las ofertas pol&iacute;ticas. Sin educaci&oacute;n no entender&aacute;n de econom&iacute;a, y podr&iacute;an caer en la trampa de las ofertas populistas. Sin educaci&oacute;n no entender&aacute;n la situaci&oacute;n en otros pa&iacute;ses y la complejidad de las decisiones que hay que tomar. Adem&aacute;s de dar conocimientos, la educaci&oacute;n tambi&eacute;n desarrolla la capacidad de expresi&oacute;n del joven, lo que le permite participar activamente en pol&iacute;tica, elaborando un pensamiento.</p>     <p>La buena educaci&oacute;n mantiene otro importante v&iacute;nculo, poco mencionado, con la democracia, y es la experiencia que puede brindar la escuela al promover una actividad racional, regida por reglas de comportamiento, y al permitir al joven experimentar la ventaja social de ser evaluado con justicia. Tener confanza en el imperio de la ley y en la responsabilidad de los adultos es la mejor ense&ntilde;anza democr&aacute;tica, posiblemente m&aacute;s importante que ciertos conocimientos especializados. Sin embargo, con la &uacute;ltima pedagog&iacute;a no es seguro que el joven encuentre eso en el colegio. La nueva pedagog&iacute;a, con su suspicacia hacia los profesores, su visi&oacute;n de la "opresi&oacute;n" que supuestamente ejercen los docentes y la escuela sobre el alumno, y el fuerte &eacute;nfasis en el grupo, puede convencer al joven de todo lo contrario, de que la vida es una jungla, donde triunfa el m&aacute;s fuerte. La imagen de la democracia que el joven obtiene de la nueva pedagog&iacute;a se podr&iacute;a parecer a algo intermedio entre la dictadura del m&aacute;s fuerte y la anarqu&iacute;a. As&iacute; que, adem&aacute;s de resultar en m&aacute;s violencia dentro del colegio y menos conocimientos de preparaci&oacute;n para la vida adulta, la nueva pedagog&iacute;a podr&iacute;a otorgar una preparaci&oacute;n m&aacute;s deficiente para vivir en democracia.</p>     <p>La educaci&oacute;n y los inmigrantes o desplazados En Europa, el grupo en el que da peor resultado la nueva pedagog&iacute;a es el de los alumnos inmigrados. En general vienen de pa&iacute;ses no democr&aacute;ticos, y suelen tener problemas para orientarse en el pa&iacute;s de acogida. Algunos no est&aacute;n familiarizados con el concepto de Estado, y menos con el de Estado de derecho. En sus pa&iacute;ses de origen, el Estado est&aacute; ausente de la vida diaria o tiene una presencia amenazante, brutal. Lo que sucede en un pa&iacute;s democr&aacute;tico y desarrollado, cuando no se ense&ntilde;a a la poblaci&oacute;n a respetar al Estado y a las leyes votadas democr&aacute;ticamente, es algo que est&aacute; bien plasmado en las observaciones hechas por la profesora francesa Bui Trong, que ha trabajado quince a&ntilde;os en la polic&iacute;a (2000, 2002, 2003). La autora hace hincapi&eacute; especial en el concepto de Estado. Es porque sabemos manejar el concepto de Estado que nos sentimos insertados en un &aacute;mbito mayor y m&aacute;s complejo que el de la familia o del barrio. Adem&aacute;s, en un Estado democr&aacute;tico nos famos de las autoridades, aunque no ciegamente. Solemos tener como "hip&oacute;tesis de trabajo" que se puede confar en que digan la verdad los funcionarios y que sean honestos, y si esto no es as&iacute;, se considera un esc&aacute;ndalo.</p>     <p>Cuenta Bui Trong que muchos grupos de inmigrantes en Francia viven aislados del resto de la sociedad, y que como no "ven" al Estado, creen que no existe. Ya que en los pa&iacute;ses democr&aacute;ticos se intenta educar a los ciudadanos, en vez de reprimirlos, los ciudadanos no necesitan la presencia de las fuerzas del orden para respetar la ley; adem&aacute;s, ha quedado solo en manos del Estado el poder para reprimir a quienes infringen la ley. Cuando los j&oacute;venes venidos de sociedades m&aacute;s violentas ven que los adultos franceses no intervienen, no es infrecuente que interpreten eso como un acto de cobard&iacute;a, y que crean que a los franceses no les importa la ley. Bui Trong ha observado que muchos j&oacute;venes de familias extranjeras carecen del concepto de ley, porque han dejado de aceptar las reglas que hab&iacute;an regido la vida de sus padres, sin haber incorporado las francesas. Un ejemplo t&iacute;pico de esto ocurre cuando la polic&iacute;a procede a detener a alguien. A menudo se forma un grupo de personas que amenaza a la polic&iacute;a, aunque se trate de una detenci&oacute;n perfectamente legal, destinada a proteger a la poblaci&oacute;n. En algunos barrios perif&eacute;ricos de las grandes ciudades reina la anarqu&iacute;a, y muchas veces si el barrio vuelve a una aparente normalidad, suele deberse a la presencia de un jefecillo local m&aacute;s fuerte que los otros, que impone su propio orden y que tiene a sus propios "guardianes" para proteger su "business": en general, la venta de droga. As&iacute;, los dem&aacute;s habitantes quedan "cautivos" de ese personaje, sometidos a las arbitrariedades de un r&eacute;gimen retr&oacute;grado, antidemocr&aacute;tico y criminal. La situaci&oacute;n hace pensar en el conocido modelo de la mafa siciliana. Si se permite que contin&uacute;e una situaci&oacute;n como la descrita, estamos volviendo a la barbarie caracter&iacute;stica de las &eacute;pocas previas a la instauraci&oacute;n del Estado nacional. En la historia europea, esa modalidad fue propia de alg&uacute;n momento de la Edad Media.</p>     <p>Lo que se est&aacute; viendo ahora es un ataque en regla contra todo lo que representa el Estado y contra los bienes comunitarios, tanto materiales como culturales. Cotejando los datos de variadas investigaciones, Bui Trong ha podido establecer una escala que mide el deterioro de un barrio. Todo empieza con incendios en la escalera y la demarcaci&oacute;n del territorio con graftos. Luego viene el robo en las tiendas, que empiezan a cerrar. Se amenaza a todo el que lleve uniforme, incluyendo a los ch&oacute;feres de autob&uacute;s y a los conductores de ambulancia, o a cualquiera que preste servicio al barrio. Se roba a las farmacias y a los m&eacute;dicos que visitan a enfermos del barrio. Las farmacias ponen enrejados de hierro delante de sus escaparates, pero m&aacute;s tarde tienen que cerrar, y los m&eacute;dicos se ven obligados a atender la consulta, por ejemplo, en el interior de una comisar&iacute;a. Se deterioran e incendian las escuelas y los centros sociales, construidos para el beneficio de la poblaci&oacute;n. Se ataca a las comisar&iacute;as y a los agentes de polic&iacute;a. Lo caracter&iacute;stico de la reacci&oacute;n de estos j&oacute;venes es la ignorancia de c&oacute;mo funciona la sociedad del pa&iacute;s de acogida, el dar credibilidad a los rumores m&aacute;s inveros&iacute;miles y una reacci&oacute;n emocional ante los sucesos. Todo lo anterior muestra el camino hacia una conducta antisocial surgida en el seno de la sociedad democr&aacute;tica, en grupos que no han adquirido una actitud positiva de colaboraci&oacute;n con la sociedad. En cuanto a la actitud ante la sociedad, no existe el vac&iacute;o, as&iacute; que el que no colabora con la sociedad, suele despreciarla y odiarla.</p>     <p>En la escala elaborada sobre las fases de degradaci&oacute;n de un barrio, Bui Trong ha colocado el hecho de no obedecer al maestro como uno de primeros pasos hacia el desarrollo de actitudes antisociales. Por eso, la desobediencia escolar no es solo un asunto interno del colegio, sino un problema social de primer orden. Es un objetivo com&uacute;n important&iacute;simo el que los alumnos aprendan a comportarse como alumnos dentro del marco acordado por la ley, adquiriendo los conocimientos que les permitan m&aacute;s tarde evaluar objetivamente la informaci&oacute;n que les llega. Leer con soltura permite informarse, y as&iacute; ponerse en la situaci&oacute;n de otros. Permite "des-centrarse" (Beaud, 2002; Enkvist, 2006).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b>El n&uacute;cleo duro de los j&oacute;venes antisociales</b></font></p>     <p>Los soci&oacute;logos franceses Beaud y Pialoux (2003) han estudiado durante muchos a&ntilde;os un &aacute;rea en el este de Francia, con muchos inmigrantes de Marruecos y Argelia. El inter&eacute;s principal de los soci&oacute;logos es c&oacute;mo ha cambiado el trabajo industrial y c&oacute;mo esto afecta a los j&oacute;venes. En uno de los barrios estudiados se produjo una serie de actos violentos en el 2000, y entre los violentos se destacaron los chicos de entre 12 y 18 a&ntilde;os. No participaron los j&oacute;venes que ten&iacute;an trabajo o eran padres de familia, ni tampoco las chicas. Al rev&eacute;s, los habitantes del barrio condenaron fuertemente los actos de violencia de los j&oacute;venes, y subrayaron que as&iacute; la mala fama del barrio empeoraba.</p>     <p>Los soci&oacute;logos describen al grupo confictivo de la manera siguiente: t&iacute;picamente pertenecen a una familia numerosa y pasan poco tiempo en la vivienda familiar, pues preferen la calle; visten un "uniforme" que consiste en una gorra, una cazadora de marca cara y unas zapatillas tambi&eacute;n caras; siempre se mueven en grupos, y evitan desplazarse solos; tienden a "ocupar" y "marcar como suyo" el barrio donde viven, y obstaculizan el paso o provocan a los que quieren pasar por donde se encuentran ellos. Otra manera de ocupar el espacio es producir ruido d&iacute;a y noche. Otra caracter&iacute;stica es el fracaso escolar, lo cual hace que sean limitadas las ofertas de trabajo cuando buscan empleo. Los chicos descritos antes tienden a tener tambi&eacute;n dificultades para integrarse en el mundo del trabajo industrial, porque est&aacute;n acostumbrados a dictar ellos la ley, y entre los obreros, los empleados veteranos no aceptan esa actitud. Son m&aacute;s apreciadas las chicas del mismo barrio, percibidas como buenas trabajadoras y menos confictivas. Otras dificultades son estructurales. En el mercado de trabajo regional domina la industria del autom&oacute;vil y textil, que est&aacute; compitiendo con pa&iacute;ses con salarios bajos. El mercado fluct&uacute;a y las empresas no ofrecen contratos fjos a los obreros no especializados.</p>     <p>Los autores subrayan que estos chicos necesitan un puesto de trabajo para estructurar su vida. El trabajo es la &uacute;ltima posibilidad de lograr algo que no ha conseguido ni la familia ni la escuela. Subrayan la extrema fragilidad psicol&oacute;gica de los chicos, que no cuentan con ninguna ventaja cuando inician su vida adulta. El exagerado machismo del que hacen gala se puede entender como un escudo que llevan delante de s&iacute;, en un intento desesperado de protegerse de un mundo en el que no parece haber sitio para ellos.</p>     <p>Para un lector que proviene del mundo de la educaci&oacute;n, es curioso que los soci&oacute;logos no reclamen que se tomen medidas en la escuela. Si les va relativamente bien a las chicas del barrio, la escuela deber&iacute;a poder educar a los chicos. Los autores no conocen la escuela desde el interior y no ven los estragos producidos por la nueva pedagog&iacute;a entre los chicos a los que ellos quieren proteger.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b>Educaci&oacute;n y valores</b></font></p>     <p>La buena educaci&oacute;n ense&ntilde;a el valor del esfuerzo y el placer de un trabajo bien hecho. Ense&ntilde;a el respeto por el conocimiento desarrollado por los seres humanos que nos han precedido y que han elaborado unos instrumentos intelectuales y pr&aacute;cticos que nos permiten vivir mejor. La educaci&oacute;n ense&ntilde;a la importancia de elegir bien las metas, y entrenarse a diario para seguir cualquier disciplina y lograr las metas propuestas dentro de ellas. Ense&ntilde;a no solo a vivir en com&uacute;n, sino tambi&eacute;n la necesidad de vivir con reglas para que funcione un espacio vital compartido. Esto significa, al mismo tiempo, tener respeto por los profesores y la escuela como instituci&oacute;n social, ya que son portadores de este bien com&uacute;n que es el conocimiento. La escuela introduce en el ni&ntilde;o la idea de comenzar a comportarse como ciudadano, porque la vida en el colegio es social, es una vida en com&uacute;n, regida por reglas elaboradas por quienes fueron elegidos por los ciudadanos para hacerlas en un Estado democr&aacute;tico. Estos son los valores que difunde la escuela, estatal o no, sin decirlo.</p>     <p>Sin embargo, despu&eacute;s de la introducci&oacute;n de la nueva pedagog&iacute;a, estos valores han sido desplazados por otros, de los que hemos se&ntilde;alado algunos. No se subraya el esfuerzo, sino el entretenimiento; no tanto el esfuerzo a largo plazo como la autoeva-luaci&oacute;n del alumno en el momento; no tanto el respeto por el Estado y lo com&uacute;n, como la condescendencia y complicidad con el compa&ntilde;ero que infringe las reglas; se induce antes a pasar por alto las faltas del compa&ntilde;ero, que a ayudarlo a mejorar su conducta. No se invita a los alumnos a aceptar el imperio de la raz&oacute;n y de la ley, sino a identificarse con su propia generaci&oacute;n. Aqu&iacute; hemos llegado al meollo del asunto. En los colegios, y de manera diaria, los j&oacute;venes ven que las reglas no son respetadas, que un compa&ntilde;ero se puede burlar tanto de los adultos como de sus propias obligaciones como alumno. As&iacute;, se sugiere que el Estado es d&eacute;bil, que las obligaciones no son tales, puesto que parece facultativo aceptarlas, y si no se las acepta, apenas hay sanci&oacute;n. Parece claro que lo que hace falta es tan solo abandonar la nueva pedagog&iacute;a en su conjunto, y adoptar una ley escolar que permita que los profesores y directores de colegio protejan a la instituci&oacute;n que es la escuela.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b>Conclusi&oacute;n</b></font></p>     <p>Los seres humanos necesitan pertenecer, y es necesario convertir a todos los j&oacute;venes en buenos ciudadanos. Un buen ciudadano se forma ense&ntilde;&aacute;ndole a conocer paso a paso el mundo, desarrollando sus destrezas f&iacute;sicas y sociales, bajo la protecci&oacute;n de las reglas que hacen respetar los adultos. Si aceptamos la nueva pedagog&iacute;a y la educaci&oacute;n por el grupo, los "pares" del joven, abrimos la puerta a la ley del m&aacute;s fuerte. En otras palabras, permitimos que entre la calle en la escuela, y as&iacute; una escolarizaci&oacute;n prolongada no resulta m&aacute;s provechosa para los alumnos que estar en la calle. Los violentos de todo tipo, por su parte, pueden llevarse la idea de que los adultos son unos in&uacute;tiles, que ni siquiera defenden su propio territorio como lo hacen ellos.</p>     <p>Por todo eso, lo que hay que hacer es liberar al mundo educativo de la camisa de fuerza que constituye la nueva pedagog&iacute;a, supuestamente liberadora. El joven necesita ver que hace falta esforzarse, tener metas a largo plazo, cumplirlas, y todo esto en un ambiente de orden que le ofrezca adem&aacute;s protecci&oacute;n. Esto s&oacute;lo puede lograrse si al mismo tiempo se pone &eacute;nfasis en el conocimiento y en el respeto por &eacute;l. Se necesita tambi&eacute;n dotar a los colegios de un marco legal que permita hacer respetar el reglamento, que es la ley de la escuela. El pensador franc&eacute;s Paul Ricoeur dice acertadamente que vivir &eacute;ticamente, tener una buena vida, es vivir con y para el otro, dentro de un marco de instituciones justas (1990: 202).</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <p>BEAUD, St&eacute;phane. <i>80 % au bac... et après? Les enfants de la d&eacute;mocratisation scolaire. </i>Par&iacute;s: La D&eacute;couverte, 2002.</p>     <p>BEAUD, St&eacute;phane; PIALOUX, Michel. <i>Violences urbaines, violence sociale. Genèse des nouvelles classes dangereuses. </i>Par&iacute;s: Fayard, 2003.</p>     <p>BENTOLILA, Alain. <i>Tout sur l´&eacute;cole. </i>Par&iacute;s: Odile Jacob, 2005.</p>     <p>BUI TRONG, Lucienne. <i>La police dans la soci&eacute;t&eacute; fran&ccedil;aise</i>. Par&iacute;s: Presses universitaires de Frances, 2003.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>BUI TRONG, Lucienne. <i>Violence: les racines du mal</i>. Par&iacute;s: Ose savoir-Le Reli&eacute;, 2002.</p>     <p>BUI TRONG, Lucienne. <i>Violences urbaines. Des v&eacute;rit&eacute;s qui d&eacute;rangent</i>. Par&iacute;s: Bayard, 2000.</p>     <p>ENKVIST, Inger. <i>Repensar la educaci&oacute;n</i>. Madrid: Eunsa, 2006.</p>     <p>KIRSCHNER, Paul, <i>et al. </i>Why Minimal Guidance During Instruction Does Not Work: An Analysis of the Failure of Constructivist, Discovery, Problem-Based, Experiential, and Inquiry-Based Teaching. En: <i>Educational Psychologist, </i>2006, 41 (2), p. 75-86.</p>     <p>RICEOUR, Paul. <i>Soi-m&ecirc;me comme un autre</i>. Par&iacute;s: Seuil, 1990.</p>     <p>SAVATER, Fernando. <i>La tarea del h&eacute;roe. </i>Madrid: Taurus, 1982.</p>     <p>WELLS, Gordon. <i>The Meaning Makers. Children Learning Language and Using Language to Learn</i>. Londres: Hodder-Stroughton, 1985.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Fecha de recepci&oacute;n:</b> 4-111-2008    <br> <b>Fecha de aprobaci&oacute;n:</b> 22-X-2008</p> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
