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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Literatura y contabilidad Entrevista con Jhonny Grajales, profesor del programa de Contaduría Pública de la Universidad del Valle]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Pontificia Universidad Javeriana del Departamento de Ciencias Contables ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="verdana">      <p>    <center><font size="4"><b>Literatura y contabilidad</b></font></center></p>      <p>    <center><b>Entrevista con Jhonny Grajales, profesor del programa de Contadur&iacute;a P&uacute;blica de la Universidad del Valle</b></center></p>     <p>    <center>Por: Jorge Emiro Pinz&oacute;n-Pinto<sup>1</sup></center></p>     <br>     <p><sup>1</sup>Profesor del Departamento de Ciencias Contables de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogot&aacute;.    <br> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:jorge.pinzon@javeriana.edu.co">jorge.pinzon@javeriana.edu.co</a></sup></p>  <hr>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><i>Leo, porque creo que mi vida ser&iacute;a m&aacute;s    <br> fatigosa, m&aacute;s ins&iacute;pida, menos rica y, tal vez,    <br> invivible, si no leyera.</i></p>      <p>En alguno de los intermedios -tal vez el m&aacute;s prolongado y animado- del Encuentro Nacional de Profesores de Contadur&iacute;a P&uacute;blica, me reun&iacute; de manera casual con Jhonny Steven Grajales-Quintero, quien vino con la delegaci&oacute;n de los profesores de la Universidad del Valle, de donde es egresado del programa de Contadur&iacute;a P&uacute;blica y en donde se desempe&ntilde;a como docente de las sedes del Cauca y Buga de la misma instituci&oacute;n. Despu&eacute;s de agotar el comentario acerca del transcurrir del evento, sin poder precisar por cu&aacute;l raz&oacute;n, comenzamos una conversaci&oacute;n sobre literatura, tema en el que el profesor Jhonny demuestra muy r&aacute;pidamente sentirse muy c&oacute;modo.</p>      <p>Ahora, escribiendo estas l&iacute;neas ante el computador, en este mi espacio, me detengo a mirar las caricaturas pegadas en el muro de al lado, son Jorge Luis Borges, Ernesto S&aacute;bato, Julio Cort&aacute;zar y Adolfo Bioy-Casares, adem&aacute;s de un peque&ntilde;o cuadro de Pablo Neruda pintado hace tiempo y arriba, ote&aacute;ndolos, la vieja foto de Los Beatles, entonces recuerdo que la charla con Jhonny seguramente tuvo que pasar por ah&iacute;, por los latinoamericanos, pero tambi&eacute;n por los contraculturos estadounidenses Jack Kerouac y Allen Ginsberg, o los otros: William Faulkner, John Dos Passos, John Steinbeck, tal vez unos comentarios sobre Joseph Conrad y, por supuesto, al parecer, nuestros monstruos en com&uacute;n: James Joyce, Thomas Mann, Franz Kafka...</p>      <p>En un momento de nuestra conversaci&oacute;n, Jhonny me cuenta que escribi&oacute; un texto que ha sido premiado y que hace referencia a la -un tanto extra&ntilde;a para nuestro medio- relaci&oacute;n entre literatura y contabilidad, en el que intenta mostrar y, por supuesto, comentar esa tendencia prejuiciada y bastante extendida en los escritores de novelas en lo concerniente a la Contabilidad o a los contadores, le pregunto cu&aacute;les escritores y me desenfunda de sopet&oacute;n una lista grande que va desde los nuestros &Aacute;lvaro Mutis y Luis Fayad pasando por el nobel Imre Kert&eacute;sz o Roberto Bola&ntilde;o hasta el lejano Gao Xingjian. Al d&iacute;a siguiente, el del cierre del evento, Jhonny me trae la revista <i>Contadur&iacute;a</i> No. 51 de la Universidad de Antioquia, en la que aparece publicado su escrito premiado.</p>      <p>Vuelvo a detenerme en las caricaturas y caigo en cuenta de que he omitido un sencillo cuadro que contiene otra caricatura del cronopio mayor cuyo fondo es una rayuela, dibujada en pleno descubrimiento y goce de lo que se me antoj&oacute; en su momento era mi narrador de cabecera y le&iacute;a entusiasmado <i>El Libro de Manuel</i>; entonces tambi&eacute;n recuerdo haber intercambiado comentarios con el profe Jhonny acerca de una novela corta de Bioy-Casares que se titula <i>Dormir al sol</i>, cuyo protagonista es dibujado como "el gris empleado de blanco, rutinario y aburrido".</p>      <p>Pasado y reposado el encuentro y le&iacute;do por supuesto el art&iacute;culo, se me ocurre que me interesa recrear estas ideas y me comunico con el profesor Grajales para proponerle una conversaci&oacute;n, a lo que &eacute;l con el mismo entusiasmo de nuestra charla inicial me contesta que claro. Entonces la complicidad est&aacute; asegurada y un  tinto virtual sirve de pretexto para emprender la charla y el texto.</p>      <p><b>Jorge Pinz&oacute;n</b>: Jhonny, &iquest;para qu&eacute; puede servir llamar la atenci&oacute;n sobre la utilidad o la inutilidad de la literatura en el &aacute;mbito de la contabilidad?</p>      <p><b>Jhonny Grajales</b>: Antes de preguntarnos acerca de la posible utilidad de la literatura en el &aacute;mbito de la contabilidad, es necesario plantear la pregunta a prop&oacute;sito de la utilidad de la literatura en general. Si esa utilidad se analiza desde el punto de vista de la racionalidad con arreglo a fines, en t&eacute;rminos de Jon Elster, podr&iacute;amos concluir que la literatura es in&uacute;til: la lectura de novelas, cuentos o poemas no es un medio para alcanzar ning&uacute;n fin; ser&iacute;a m&aacute;s acertado decir que la literatura es un fin en s&iacute; misma, la lectura de piezas literarias se agota en la propia lectura, en la experiencia est&eacute;tica del lector, en el ingreso a otras realidades posibles. Obviamente, la lectura de piezas literarias puede producir -de hecho, los produce- ciertos cambios en la forma en que los lectores percibimos el mundo real, pero en el momento de iniciar la lectura de una obra literaria, no hay motivaciones acerca de los resultados que deber&iacute;amos obtener, leemos literatura s&oacute;lo por el placer mismo de leer.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ahora, por los cambios en la forma en que el lector de literatura percibe el mundo, podr&iacute;amos indagar sobre la posible utilidad de la literatura para la contadur&iacute;a. No les aconsejar&iacute;a a contadores, profesionales o estudiantes que leyeran novelas para adquirir un mayor o mejor conocimiento sobre la contadur&iacute;a o la contabilidad; bueno, no se lo aconsejar&iacute;a como contadores; en cambio, s&iacute; puede hacerse la sugerencia de leer literatura a los contadores como seres humanos.</p>      <p><b>J.P.</b>: &iquest;Leer literatura para reconocernos con los otros y para construir nuestros mundos colectivos?</p>      <p><b>J.G.</b>: Algo as&iacute;. La &uacute;nica utilidad de la literatura para quien lee, m&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito est&eacute;tico, es el nacimiento de una nueva sensibilidad, para usar las palabras del profesor Fernando Cruz-Kronfly, de una forma diferente de ver el mundo, de una comprensi&oacute;n de la historia fundada no en la certeza moderna de lo que verdaderamente pas&oacute;, sino en los cuestionamientos de lo que pudo haber pasado. Un ejemplo podr&iacute;a ilustrarlo mejor: hace algunos d&iacute;as, mientras estaba en compa&ntilde;&iacute;a de un profesor de la Universidad del Valle, me vi obligado a usar como medio de transporte un furg&oacute;n cerrado; la experiencia, ya inc&oacute;moda por el calor, la oscuridad y la claustrofobia, se convirti&oacute; en una verdadera prueba de resistencia contra la angustia, la raz&oacute;n es que no pude dejar de recordar la narraci&oacute;n de Primo Levi sobre el transporte de personas a los campos de concentraci&oacute;n nazis. La lectura literaria modifica la percepci&oacute;n que tenemos del mundo y transforma nuestra experiencia cotidiana. Bien, lo que podr&iacute;amos preguntarnos ahora es si la lectura literaria modifica tambi&eacute;n la forma en que los contadores percibimos la contabilidad y la contadur&iacute;a; yo creo que la respuesta es afirmativa.</p>      <p><b>J.P.</b>: Pero &iquest;c&oacute;mo comprender esto &uacute;ltimo?</p>      <p><b>J.G.</b>: Al mismo tiempo que la lectura modifica nuestra percepci&oacute;n del mundo, nuestras  condiciones objetivas de posibilidad en el mundo social -y aqu&iacute; me refiero particularmente a la profesi&oacute;n del lector- influyen, aunque no determinan, la forma en que abordamos la lectura. No leeremos del mismo modo <i>El enfermo imaginario</i> o <i>El m&eacute;dico a palos</i>, de Moli&egrave;re si somos m&eacute;dicos; en el caso de la Contadur&iacute;a, la lectura de <i>La tregua</i>, de Mario Benedetti, es para nosotros, contadores p&uacute;blicos, totalmente distinta de lo que ser&aacute; para quienes no lo son; adem&aacute;s, la lectura de <i>La tregua</i> seguramente modificar&aacute; la percepci&oacute;n que tenemos del ejercicio de la contadur&iacute;a p&uacute;blica. Tenemos entonces, que la literatura es &uacute;til para la contadur&iacute;a en tanto modifica (&iquest;aguza?) nuestra percepci&oacute;n del mundo real y, claro, de nuestra profesi&oacute;n.</p>      <p>Parece que la utilidad de la literatura para la contadur&iacute;a es, seg&uacute;n lo dicho hasta aqu&iacute;, bastante et&eacute;rea. Quiero entonces acotar la manera mucho m&aacute;s concreta en que la literatura puede ser &uacute;til para el estudio de la contabilidad, si entendemos que ambas intentan narrar una ficci&oacute;n y, mediante el mecanismo de la verosimilitud, presentarla como una realidad. A prop&oacute;sito pueden verse los trabajos del profesor de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, John Jairo Cuevas, en particular la ponencia <i>La organizaci&oacute;n: un otrarse a partir de lo contable. Una aproximaci&oacute;n desde lo cultural y lo posmoderno</i>. En ese texto, el autor afirma que "<i>para hacer p&uacute;blica la experiencia privada de la Organizaci&oacute;n, la Contabilidad genera una serie de narrativas movilizadas a trav&eacute;s de los dispositivos de comunicaci&oacute;n contable</i>" y m&aacute;s adelante "<i>algunos autores contempor&aacute;neos de la Contabilidad, a partir de enfoques interpretativos, se han encargado de estudiar la parte narrativa que posee la Contabilidad entendida &eacute;sta como los apartes cualitativos de los informes contables anuales, que no son otra cosa que el discurso que se teje a partir del proceso de captaci&oacute;n y agregaci&oacute;n que elabora la Contabilidad acerca de la realidad organizacional; en otras palabras, la contabilidad m&aacute;s all&aacute; de ser medici&oacute;n es, tambi&eacute;n, discurso</i>". Independientemente de las discusiones epistemol&oacute;gicas y ontol&oacute;gicas, sobre todo la disputa entre <i>representaci&oacute;n de la realidad, construcci&oacute;n social de la realidad y narraci&oacute;n de una ficci&oacute;n</i>, que podr&iacute;an generar estas afirmaciones acerca del car&aacute;cter narrativo de la contabilidad, es claro, que desde este punto de vista es mucho m&aacute;s evidente la utilidad de la literatura para la contabilidad. Si acept&aacute;semos mirar la contabilidad desde su condici&oacute;n de mecanismo de narraci&oacute;n, estar&iacute;amos ante un campo de an&aacute;lisis que puede brindar, al menos potencialmente, grandes herramientas al saber contable, los conceptos de <i>t&eacute;cnicas narrativas</i>, <i>autoconciencia narrativa</i>, o <i>metaficci&oacute;n</i> son algunos ejemplos de esas potencialidades. Uno podr&iacute;a decir, desde esta perspectiva, que la contabilidad de gesti&oacute;n cumple la misma funci&oacute;n en la organizaci&oacute;n que la t&eacute;cnica del mon&oacute;logo interior en las narraciones literarias. S&iacute;, suena algo descabellado, pero podr&iacute;a pensarse.</p>      <p><b>J.P.</b>: A prop&oacute;sito de esto, en su escrito, usted muestra c&oacute;mo la literatura tiene una visi&oacute;n digamos "negativa" y "gris", prejuiciada de la contabilidad y de los contadores, pero entonces tambi&eacute;n desde esa perspectiva literaria &iquest;es posible una lectura diferente del saber y la profesi&oacute;n?</p>      <p><b>J.G.</b>: Claro, lo que pasa es que en esa visi&oacute;n, como lo plante&oacute; tan acertadamente el profesor  Mauricio G&oacute;mez-Villegas, est&aacute;n presentes los prejuicios del autor, es decir, aparecen textos que dan una visi&oacute;n prejuiciada de la contadur&iacute;a, pero la "antolog&iacute;a" o compilaci&oacute;n es excluyente y responde a los intereses o, mejor, puntos de vista del autor. En cuanto a si es posible una lectura "diferente" de la contabilidad o la contadur&iacute;a desde la perspectiva literaria, podr&iacute;an mirarse algunos ejemplos. La cuesti&oacute;n es que en este caso es muy probable que "diferente" no necesariamente quiera decir "mejor". Miremos algunos ejemplos:</p>      <p>En <i>La tejedora de coronas</i>, la monumental novela de Germ&aacute;n Espinosa, la contabilidad aparece como elemento de control. La novela est&aacute; ambientada, en parte, en la &eacute;poca colonial de la ciudad de Cartagena de Indias, una de las subtramas importantes es el manejo que da el gobernador Diego de los R&iacute;os a los fondos asignados a su cargo por el Rey: n&oacute;minas paralelas, desv&iacute;o de fondos para uso personal, entre otros; en realidad, la subtrama se configura por el "negocio" que el gobernador -junto a sus acreedores Miguel de Iriarte y Juan de la Pe&ntilde;a- le propone al guarda mayor de las aduanas Diego de Morales. Dicho negocio consiste en embarcar sin aforo un cargamento de oro perteneciente a sus acreedores con el fin de saldar la cuenta del gobernador con sus acreedores. Para no enredarnos en sutilezas que no vienen al caso, baste decir que los motivos esgrimidos por De Morales para negarse siempre, est&aacute;n asociados a la posibilidad de que la contadur&iacute;a o las Cajas Reales descubran el fraude: la contabilidad aparece cumpliendo una labor de control que impide o al menos dificulta realizar algunos fraudes.</p>      <p>Otro ejemplo es la alusi&oacute;n a la contabilidad que aparece en una de las m&aacute;s cl&aacute;sicas novelas colombianas. Estoy hablando de <i>La vor&aacute;gine</i>, de Jos&eacute; Eustasio Rivera. En esta ocasi&oacute;n, la contabilidad o -m&aacute;s propiamente- los libros de contabilidad aparecen como medio de prueba. Seg&uacute;n el narrador, s&oacute;lo en los libros, diario y mayor, se encuentra la evidencia de la esclavitud a que son sometidos los obreros por las empresas caucheras, tanto que llega a solicit&aacute;rsele al c&oacute;nsul la revisi&oacute;n de esos libros en algunas haciendas. Aqu&iacute; la importancia de la contabilidad dentro del mundo de la literatura es un poco m&aacute;s evidente. Algo similar ocurre en <i>Los parientes de Ester</i>, de Luis Fayad, novela en la que, por medio de la contabilidad, se descubre el enga&ntilde;o que uno de los personajes, supuestamente millonario, ha hecho a toda su familia y el fraude recurrente al que ha sometido a una de sus hermanas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para no extenderme en ejemplos, voy a terminar este recorrido por lecturas "diferentes" de la contabilidad en la literatura -bueno, los ejemplos han terminado mostrando algunas lecturas "mejores"- con el cuento <i>Breve historia sobre el sentido del dinero</i>, del argentino Marcelo Birmajer. Uno podr&iacute;a decir que todo el cuento es una reflexi&oacute;n sobre el valor y los motivos de la honestidad, un contador se da el lujo de rechazar un soborno que implicaba a algunos militares, en plena dictadura de Jorge Rafael Videla, por si acaso, posteriormente, se cuestionan los motivos de esa honradez. Dejemos por ah&iacute; para no da&ntilde;ar la lectura del cuento, pero convengamos que la honradez del contador sale bien librada en este caso.</p>      <p>Entonces, desde el punto de vista de la literatura es posible hacer otras lecturas de la contabilidad; todo depender&aacute; del par&aacute;metro de selecci&oacute;n  que establezca el interesado potencial. Un buen ejemplo del sesgo que existe en el ensayo sobre los prejuicios, es que de una novela como <i>Los parientes de Ester</i>, que contiene dos alusiones a la contabilidad, se escoge &uacute;nicamente la cita que da una visi&oacute;n prejuiciada de la misma.</p>      <p><b>J.P.</b>: Pero el fen&oacute;meno al parecer es universal, es decir, esa mirada prejuiciosa se presenta en la literatura local o en la latinoamericana, en la narrativa africana y en la europea. &iquest;Ser&aacute; que la ficci&oacute;n que hay en esas narraciones y que hace alusi&oacute;n a la contadur&iacute;a p&uacute;blica y a sus profesionales, tiene algo de asidero en la realidad, en la manera en que la gente los percibe? &iquest;C&oacute;mo entender esto? &iquest;De d&oacute;nde se generan esas percepciones sociales?</p>      <p><b>J.G</b>: Bien, yo creo que esta pregunta encierra la cuesti&oacute;n fundamental acerca de la posibilidad de continuar trabajando en la relaci&oacute;n entre contabilidad y literatura. Antes podr&iacute;a decirse, como lo manifest&oacute; Crawford Spence, profesor de la Universidad de Concordia de Canad&aacute;, que puede ser complicado afirmar que los prejuicios hacia la contadur&iacute;a son un universal cultural a partir de apenas ocho novelas, pero ampliar "la muestra" en aras de una validaci&oacute;n inductiva ir&iacute;a en contra del esp&iacute;ritu mismo del arte y la novela. Independientemente de si se puede o no generalizar la afirmaci&oacute;n de que el prejuicio es universal, lo importante es si los sucesos "acaecidos" dentro de la literatura pueden o no tomarse como recurrencias emp&iacute;ricas o como material de campo para una investigaci&oacute;n. A este respecto, la autora Barbara Czarniawska, en <i>Contabilidad y g&eacute;nero a trav&eacute;s de tiempos y lugares: una excursi&oacute;n a la ficci&oacute;n</i>, manifiesta que los materiales usados para su art&iacute;culo se componen tanto de resultados de investigaci&oacute;n como de materiales aparecidos en ficciones literarias.</p>      <p>Es frecuente en las ciencias sociales apelar a la literatura para describir personajes o situaciones arquet&iacute;picas. En su libro <i>Ulises y las sirenas</i>. <i>Estudios sobre racionalidad e irracionalidad</i>, el te&oacute;rico social noruego Jon Elster apela al episodio de <i>La Odisea</i> en el cual Ulises pide ser amarrado a su nave para evitar sucumbir irracionalmente ante el canto de las sirenas (edici&oacute;n del Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, p. 66). Adem&aacute;s, utiliza varias referencias a las novelas de Stendhal para ilustrar algunas situaciones a prop&oacute;sito de la racionalidad de sus personajes (&iacute;dem, pp. 70, 87, 214, 262, 264, 275, 277, 283). Otro ejemplo de esta pr&aacute;ctica se evidencia en la naturalidad con que Alfred Crosby, en su libro <i>La medida de la realidad</i>, se refiere a <i>Los cuentos de Canterbury</i>, de Geoffrey Chaucer, para representar la forma en que era percibida la contabilidad en los siglos XIV y XV. De este modo, la literatura podr&iacute;a ser &uacute;til para la contabilidad en el momento en que sea necesario describir determinadas situaciones arquet&iacute;picas.</p>      <p>La posibilidad de usar la ficci&oacute;n literaria para hacer an&aacute;lisis de la realidad est&aacute; mucho m&aacute;s clara en el campo (en t&eacute;rminos de Pierre Bourdieu) de la sociolog&iacute;a de la novela, en particular en los trabajos de Lucien Goldmann, y en dos libros que pueden ser muy &uacute;tiles a la hora de pensar la relaci&oacute;n entre ciencias sociales y literatura, entre ficci&oacute;n y realidad; me refiero a <i>La novela y las ciencias sociales</i>. <i>Mundos reales e imaginarios</i>, de Monroe Berger, y <i>Hacia una sociolog&iacute;a del hecho literario</i>, de Robert Escarpit. Estos trabajos  permiten comprender que las obras de ficci&oacute;n poseen un contexto de aparici&oacute;n que est&aacute; ligado a la realidad social en que son producidas, que las novelas no existen independientemente de la realidad: aunque son ficci&oacute;n, parten de la realidad y de alg&uacute;n modo construyen realidad por medio de la narraci&oacute;n. En esa medida, las percepciones aparecidas en las novelas pueden ser indicadores de lo que est&aacute; ocurriendo en la realidad. Supongo que estas percepciones se originan en la convivencia y pr&aacute;ctica social de los contadores p&uacute;blicos como profesionales.</p>      <p><b>J.P.</b>: &iquest;Puede hacer un comentario m&aacute;s detenido de este fen&oacute;meno en relaci&oacute;n con la narrativa colombiana y las percepciones del contador y la contadur&iacute;a?</p>      <p><b>J.G.</b>: Esta pregunta nos aleja un poco de la relaci&oacute;n entre contabilidad y literatura. Esto se debe a que no conozco otras referencias de la narrativa colombiana con determinadas percepciones sobre el contador p&uacute;blico. Ahora, lo que uno s&iacute; puede decir, y aqu&iacute; tambi&eacute;n subsistir&iacute;a el problema inductivo, es que no salimos bien librados en las percepciones sociales de los legos hacia los contadores p&uacute;blicos, nos asocian con "n&uacute;meros", fraudes y exceso de trabajo. De todos modos, para evitar la <i>opinionitis</i>, tal vez esto necesite un estudio m&aacute;s profundo, sea desde la literatura o desde la sociolog&iacute;a.</p>      <p><b>J.P.</b>: Entonces, &iquest;se puede pensar tambi&eacute;n en una cierta ajenidad en la formaci&oacute;n de los contadores p&uacute;blicos no s&oacute;lo con el arte sino en general con la cultura?</p>      <p><b>J.G</b>.: S&iacute;. No s&eacute; si es por el car&aacute;cter mismo de la contadur&iacute;a p&uacute;blica; por el hecho de que se asocie a los contadores exclusivamente con la empresa. Hemos hablado de las percepciones sociales que tienen las personas acerca de la contadur&iacute;a y esas percepciones tambi&eacute;n las tienen los estudiantes antes de serlo, se cree que la contadur&iacute;a es s&oacute;lo una manera r&aacute;pida de conseguir empleo bien remunerado, que eso sea cierto o no es otra cuesti&oacute;n. Ahora, no creo que sea un problema exclusivo de la contadur&iacute;a p&uacute;blica; creo que esta situaci&oacute;n obedece a la profesionalizaci&oacute;n en todos los programas acad&eacute;micos y, sobre todo, a la especializaci&oacute;n del conocimiento. Cada vez hay m&aacute;s profesionales e incluyo a los acad&eacute;micos, muy capaces en su peque&ntilde;a parcela del conocimiento, pero que son unos verdaderos imb&eacute;ciles en cualquier otra materia como pol&iacute;tica, arte, historia o cultura. El manido discurso de la interdisciplinariedad, la multidisciplinariedad o la formaci&oacute;n integral, a veces parece tornarse en mera ret&oacute;rica legitimadora dentro de nuestras universidades; se pretende resolver el problema de la formaci&oacute;n integral incluyendo una serie de materias a las cuales los estudiantes nunca les encuentran una raz&oacute;n de ser para su vida personal y mucho menos para su formaci&oacute;n profesional, y se convierten en lo que los estudiantes llaman sin ninguna verg&uuml;enza "materias de relleno". La cuesti&oacute;n es que ofrecer los cursos no es suficiente, adem&aacute;s es necesario hacer &eacute;nfasis en la importancia que tiene la educaci&oacute;n est&eacute;tica (&iquest;sentimental?) en la formaci&oacute;n de los seres humanos y la formaci&oacute;n integral en la vida profesional de los contadores p&uacute;blicos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>J.P.</b>: &iquest;Es descabellado pensar por ejemplo en un espacio acad&eacute;mico que desarrolle como contenidos esa relaci&oacute;n entre literatura y contabilidad? &iquest;De qu&eacute; servir&iacute;a? Yo estoy a punto de proponerlo.</p>      <p><b>J.G.</b>: No, para nada descabellado, incluso ya se ha presentado una propuesta a la Pontificia Universidad Javeriana de Cali para tal prop&oacute;sito. Uno podr&iacute;a pensar en dos formas de abordar la relaci&oacute;n entre contabilidad y literatura, desde un espacio acad&eacute;mico; la primera ser&iacute;a tomar los cursos de literatura existentes (la mayor&iacute;a de los programas de contadur&iacute;a los tiene) e incorporar algunas reflexiones desde el punto de vista de la contabilidad; la otra forma, que as&iacute; he venido pens&aacute;ndolo, ser&iacute;a dise&ntilde;ar un curso que intente dar cuenta de la relaci&oacute;n entre contabilidad y literatura, y que aborde diferentes problemas disciplinares o profesionales tomando hechos literarios como recurrencias emp&iacute;ricas.</p>      <p>La propuesta de curso que se present&oacute; a la PUJ de Cali inclu&iacute;a una primera parte que planteaba la posible relaci&oacute;n entre contabilidad y literatura; una segunda secci&oacute;n intenta aclarar y definir las diferencias entre contabilidad y contadur&iacute;a. En una tercera divisi&oacute;n, intenta hacer evidente la importancia de la lectura literaria para los contadores p&uacute;blicos; la cuarta parte del curso propone aclarar algunos conceptos generales propios de la literatura y definir los diferentes g&eacute;neros literarios. Finalmente, el curso se completa con una parte que aborda diferentes problemas de la contadur&iacute;a y la contabilidad desde el punto de vista de la literatura. Este ac&aacute;pite incluye la monoton&iacute;a de la profesi&oacute;n de contadur&iacute;a p&uacute;blica; contabilidad y capitalismo; responsabilidad social empresarial y responsabilidad social del contador p&uacute;blico; contabilidad, contadur&iacute;a y delito; cr&iacute;menes financieros, y la importancia social de la contabilidad.</p>      <p>Un problema metodol&oacute;gico al que podr&iacute;amos vernos enfrentados al abordar un curso de este tipo, es la extensi&oacute;n de las lecturas, puesto que leer fragmentos de las obras puede difuminar su sentido, pero leer obras completas dificultar&iacute;a el cumplimiento del programa. El problema se resolver&iacute;a ubicando textos cortos, pero surge de nuevo el problema de la ubicaci&oacute;n de las recurrencias emp&iacute;ricas que habr&iacute;an de servirnos como muestra. Adem&aacute;s, este curso podr&iacute;a ser apoyado por material audiovisual que ata&ntilde;a a los contadores p&uacute;blicos.</p>      <p><b>J.P.</b>: Todo esto expresado aqu&iacute; y llevado a la acci&oacute;n consecuente, llamar&iacute;a a pensar en unas transformaciones curriculares en este sentido en los programas de formaci&oacute;n de contadores p&uacute;blicos. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a ser esto?</p>      <p><b>J.G.</b>: Como lo dije antes, lo primero es dejar de pensar que el problema se resuelve introduciendo nuevos y novedosos cursos. Lo primordial es que tanto en la programaci&oacute;n de los cursos, como en las pr&aacute;cticas pedag&oacute;gicas y en las herramientas did&aacute;cticas se haga &eacute;nfasis en la importancia que tienen temas aparentemente alejados del campo contable para la contabilidad o la contadur&iacute;a. Esto va en contrav&iacute;a, en el caso de la literatura, de la supuesta inutilidad de la misma; sin embargo, de lo que se trata es de motivar a los estudiantes para que ellos por su propia cuenta encuentren el placer de la lectura, para que experimenten el cambio de sensibilidad del que hemos hablado.</p>      <p>Esto podr&iacute;a ser v&aacute;lido incluso para algunas materias que, a pesar de estar muy relacionadas con la contabilidad, en ocasiones, no logran articularse desde los contenidos program&aacute;ticos. A manera de ejemplo, y pensando en la Universidad del Valle, uno puede decir que tiene poco  sentido dictar matem&aacute;tica, c&aacute;lculo, estad&iacute;stica o micro y macroeconom&iacute;a, si no se consigue que el estudiante sepa cu&aacute;l es la relaci&oacute;n de la contabilidad con la materia que se est&eacute; dictando y por qu&eacute; puede serle &uacute;til para su formaci&oacute;n; s&oacute;lo as&iacute; habremos avanzado en la tan maltratada formaci&oacute;n integral. Lo otro ser&iacute;a la incorporaci&oacute;n, con los requisitos antes expuestos, de nuevos cursos que ampl&iacute;en la visi&oacute;n del mundo que posee el futuro contador: contabilidad y sociedad, contabilidad y Estado, historia de la contabilidad, contabilidad y capitalismo, contabilidad y sociolog&iacute;a... Obviamente, estos cursos deben estar construidos sobre los pilares curriculares pertinentes y as&iacute;, s&oacute;lo mencionados, carecen de un elemento aglutinador que les d&eacute; sentido dentro de un curr&iacute;culo.</p>      <p><b>J.P.</b>: &iquest;Hay casos de escritores o narradorescontadores o contadores-escritores?</p>      <p><b>J.G.</b>: S&iacute;, entre los que recuerdo ahora se encuentran Fernando Pessoa, Mario Benedetti, sor Juana In&eacute;s de la Cruz, Le&oacute;n de Greiff, y podr&iacute;amos incluir a Jos&eacute; Asunci&oacute;n Silva, quien a pesar de no ser contador, llev&oacute; con minucia las cuentas de sus negocios. A prop&oacute;sito de &eacute;l, puede verse la biograf&iacute;a de Fernando Vallejo <i>Almas en pena: chapolas negras</i>, que reconstruye la vida de Jos&eacute; Asunci&oacute;n Silva a partir de sus diarios de contabilidad.</p>      <p><b>J.P.</b>: Jhonny, &iquest;el oficio de leer novelas ha resultado en algo provechoso, al decir de su mam&aacute;, para su formaci&oacute;n profesional, su quehacer? &iquest;C&oacute;mo ha sido esto?</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>J.G.</b>: Creo firmemente que el ser humano que no lee literatura est&aacute; fatalmente mutilado; no creo que sea menos inteligente, o peor persona por el hecho de no leer, pero creo que su comprensi&oacute;n del mundo es mucho m&aacute;s pobre que si leyera novelas, cuentos o poes&iacute;as. No es f&aacute;cil para m&iacute; tender el puente entre la lectura literaria y la formaci&oacute;n estrictamente profesional, pero estoy seguro de que para mi formaci&oacute;n como ser humano, para mi visi&oacute;n y comprensi&oacute;n del mundo, la literatura ha sido muy provechosa. Lo mejor que me ha dado la literatura en t&eacute;rminos de formaci&oacute;n profesional es la posibilidad de trascender las estrechas fronteras de la contabilidad y la contadur&iacute;a, y entender que la ciencia no es la &uacute;nica manera v&aacute;lida de aprehensi&oacute;n del mundo. Transcribo ahora lo que dije en otro lugar a prop&oacute;sito de mis razones para leer literatura: <i>Quiero terminar escribiendo las palabras que digo habitualmente a quien me pregunta por qu&eacute; leo: porque creo que mi vida ser&iacute;a m&aacute;s fatigosa, m&aacute;s ins&iacute;pida, menos rica y, tal vez, invivible, si no leyera</i>.</p>      <p>Ahora, leyendo y recreando el texto ante el aparato en este mi espacio, no puedo dejar de voltear a mirar las caricaturas de esos viejos creadores de palabras y encuentro que esta complicidad inicial con Jhonny debe ampliarse a otros y entonces comienzo a tomar en serio eso de proponer un curso de literatura y contabilidad, tambi&eacute;n como un pretexto para seguir conversando con Jhonny, tom&aacute;ndonos el cafecito prometido y para empezar a conversar con otros sobre estos asuntos a lo mejor por el solo placer de conversar bien conversado.</p>      <p>Ahora vuelvo a mirar las caricaturas y encuentro que el cronopio mayor me est&aacute; haciendo un gui&ntilde;o.</p>  </font>      ]]></body>
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