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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">  <a name="Inicio"></a>  <font size="4">     <br>    <p align="center"><b>EDITORIAL</b></p></font>      <p align="center"><font size="3"><b>POBLACI&Oacute;N,VIDA Y DESARROLLO:    <br> IGUALES PROBLEMAS, DISTINTAS DENOMINACIONES</b></font></p>  <hr>      <br>      <p align="justify">Los cambios de calendario relacionados con n&uacute;meros redondos han supuesto, para la historia de la humanidad y de las personas que son sus protagonistas, reacciones especiales y un tanto curiosas. Pi&eacute;nsese, por ejemplo, en el reciente cambio de milenio. Muchas teor&iacute;as centenarias -y que el paso de los a&ntilde;os solo ha enterrado parcialmente- vuelven a resurgir, con una resurrecci&oacute;n que adem&aacute;s tiene unas determinadas caracter&iacute;sticas: visos apocal&iacute;pticos, contenidos escatol&oacute;gicos, car&aacute;cter c&iacute;clico de la historia, pesimismo y decepci&oacute;n, incertidumbre y sospecha.</p>     <p align="justify">Desde las antiguas civilizaciones mesopot&aacute;mica, egipcia, persa y, tambi&eacute;n, jud&iacute;a, el car&aacute;cter temporal de la vida humana tiene una influencia insoslayable en la interpretaci&oacute;n de la vida del mundo y de la vida del hombre sobre la tierra. Es frecuente que esa apreciaci&oacute;n no se pueda desprender de la perspectiva fatalista desde la que se enmarca con frecuencia esa condici&oacute;n natural de la vida del hombre y el mundo: su finitud. El contexto del cambio de milenio que nos ha tocado vivir tiene tambi&eacute;n unas caracter&iacute;sticas propias, que de manera imperceptible podr&iacute;an participar de esa visi&oacute;n milenarista. No es extra&ntilde;o que en tiempos de brete este fen&oacute;meno se presente, y la nuestra es una &eacute;poca de crisis que tiene unas coordenadas muy claras y precisas: multiculturalismo, globalizaci&oacute;n y apertura, postmodernidad.</p>      <p align="justify">De la misma manera que algunos historiadores sostienen que el siglo XIX comenz&oacute; con la toma de La Bastilla en 1789 y termino en 1914 con el asesinato en Sarajevo del archiduque Francisco Fernando y su esposa, para otros autores &#91;1&#93; el cambio de milenio empez&oacute; en 1989 con los sucesos que culminaron simb&oacute;licamente en la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n; un muro levantado por el odio y el af&aacute;n de exclusi&oacute;n, por la pretensi&oacute;n eugen&eacute;sica y la supuesta superioridad racial que justificaba la xenofobia. Sin embargo, tambi&eacute;n se podr&iacute;a afirmar que ese inicio est&aacute; unos a&ntilde;os atr&aacute;s, en 1978, y que solo con la perspectiva del tiempo la historia lograr&aacute; identificarlo: cuando un hombre que proced&iacute;a de Europa oriental, de una Polonia centenariamente disputada y maltratada, anima desde Roma a la humanidad entera a no tener miedo<a name="no01"></a><a href="#no_01"><sup>1</sup></a>.</p>      <p align="justify">Tal vez las causas que llevaron a esos acontecimientos y a la construcci&oacute;n de ese triste monumento sean las consecuencias de todo un proceso que se conoci&oacute; como Modernidad, en el que se pretendi&oacute; imponer la raz&oacute;n como patr&oacute;n inapelable, capaz de cambiar y subvertir un orden probado y de ofrecer una emancipaci&oacute;n de ideas, doctrinas y tradiciones para ser reemplazadas por ideolog&iacute;as marcadas por la Ilustraci&oacute;n y el racionalismo; por nuevas teor&iacute;as filos&oacute;ficas y pol&iacute;ticas que privilegiaron el proceso hist&oacute;rico, desconociendo las bases de la historia misma.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Pero la Modernidad entr&oacute; en crisis y el supuesto objetivo de transformar al mundo casi termina en su aniquilaci&oacute;n. Sin embargo, aunque las cosas hayan cambiado, a&uacute;n se mantienen algunas ideas que recobran nuevos br&iacute;os con ocasi&oacute;n de sucesos tan naturales como los cambios en el calendario. Este contexto actual participa todav&iacute;a en gran medida de aquellas ideas que campearon en la Modernidad y no parecen querer dejarse por los avances que se supone aporta la postmodernidad. Ejemplos de la anterior afirmaci&oacute;n se muestran en el clima de relativismo y permisividad, de consumismo y escepticismo que marcan el inicio del siglo XXI.</p>      <p align="justify">Son muy llamativos los ejes tem&aacute;ticos que algunos organismos internacionales vienen trabajando, pero m&aacute;s llamativos son los cambios poco aparentes que se han venido produciendo en esos mismos ejes. Antes, las coordenadas estaban determinadas por el crecimiento de la poblaci&oacute;n, la pobreza, el desarrollo, la protecci&oacute;n del medio ambiente y los derechos de la mujer &#91;3&#93;. Ahora, los Objetivos de Desarrollo del Milenio apuntan a la erradicaci&oacute;n de la pobreza extrema y el hambre; a lograr la ense&ntilde;anza primaria universal; a promover la igualdad entre los g&eacute;neros y la autonom&iacute;a de la mujer; a reducir la mortalidad infantil; a mejorar la salud materna; a combatir el VIH/sida, el paludismo y otras enfermedades; a garantizar la sostenibilidad; y a fomentar una asociaci&oacute;n mundial para el desarrollo &#91;4&#93;.</p>      <p align="justify">Cuando, hace poco menos de cien a&ntilde;os, Europa estaba exhausta luego de los hechos que la azotaron durante la Primera Guerra Mundial, con las v&iacute;as comerciales rotas y la pobreza como un fen&oacute;meno general, empez&oacute; a cobrar fuerza la sospecha de que se estaba viviendo en un para&iacute;so artificial construido por el racionalismo. Hace 50 a&ntilde;os, cuando reci&eacute;n se sal&iacute;a de la segunda conflagraci&oacute;n, el mundo se hizo m&aacute;s sensible a alejar el fantasma de la guerra procurando un mayor bienestar para los pueblos. Pero como ese bienestar empez&oacute; a correr el peligro de ser menor, pues la poblaci&oacute;n empez&oacute; a incrementarse aceleradamente, sobre todo en Asia, &Aacute;frica y Am&eacute;rica Latina, por efecto, entre otras cosas, del vertiginoso descenso de las tasas de mortalidad, lo &quot;l&oacute;gico&quot; ser&iacute;a frenar su crecimiento. Y buena parte de los esfuerzos del mundo tomaron ese derrotero: limitar la poblaci&oacute;n, principalmente en los pa&iacute;ses del Tercer Mundo. Parecer&iacute;a que esa opci&oacute;n fue tomada sin considerar con detenimiento todas sus consecuencias.</p>      <p align="justify">No eran ideas nuevas las que pretend&iacute;an soportar ese freno a la poblaci&oacute;n. Ya desde el siglo XVIII se ven&iacute;a planteando que la poblaci&oacute;n crece a un ritmo geom&eacute;trico, mientras que los recursos lo hacen siguiendo un ritmo aritm&eacute;tico, y por tanto se ve&iacute;a como necesario limitar los nacimientos. Sin embargo, algunos efectos de la revoluci&oacute;n industrial mostraron parte de la fragilidad de esos planeamientos: con la ayuda de la industria -hoy, adem&aacute;s, con la tecnolog&iacute;a-, tal crecimiento de los recursos ha dejado de ser aritm&eacute;tico.</p>      <p align="justify">Parecer&iacute;a que los temas de natalidad han dejado de ser prioridad en las agendas de los organismos multilaterales, cosa aparentemente l&oacute;gica con las repetidas comprobaciones que a lo largo y ancho del mundo se han venido dando en t&eacute;rminos de envejecimiento de la poblaci&oacute;n, de disminuci&oacute;n de los &iacute;ndices de natalidad y del fracaso a largo plazo de las pol&iacute;ticas para conseguir esos objetivos, habida cuenta de sus consecuencias no deseables. Pero, lejos de dejar de ser prioridad, los cambios que en materia de poblaci&oacute;n se han venido realizando cobran especial importancia, aunque sus acciones hayan dejado de ser frontales, para pasar a infiltrarse subrepticiamente en las mentes y las decisiones de muchos, quienes no han podido ahuyentar el fantasma de la mal llamada &quot;explosi&oacute;n demogr&aacute;fica&quot;.</p>      <p align="justify">Esos cambios y sus efectos no pueden ser opacados o dejados de lado por nuevas tendencias, varias de ellas desorientadoras. Una de esas propensiones es la renovada fuerza que cobra la preocupaci&oacute;n por el ecosistema. Ahora los peligros catastr&oacute;ficos corren por cuenta del calentamiento global, la contaminaci&oacute;n, la destrucci&oacute;n de la capa de ozono, el envenenamiento qu&iacute;mico, el agotamiento de las reservas... El 4 de mayo pasado, desde Bangkok, se dio a la luz p&uacute;blica el tercer informe sobre las estrategias para el manejo del calentamiento global. El Grupo Intergubernamental de las Naciones Unidas que se reuni&oacute; en la capital tailandesa luego de celebrar el D&iacute;a de la Tierra dej&oacute; de lado algunas de las conclusiones contenidas en sus dos informes anteriores (de febrero y abril) sobre los efectos apocal&iacute;pticos de los cambios clim&aacute;ticos y particularmente sobre el calentamiento global. En los dos informes previos se hab&iacute;a alertado al mundo acerca de la desaparici&oacute;n de especies y del agua dulce as&iacute; como del deshielo de buena parte del Polo Sur, entre otras nefastas consecuencias, antes del final del siglo XXI &#91;5&#93;.</p>      <blockquote>     <p align="justify">El documento adoptado en la reuni&oacute;n establece lineamientos para que los gobiernos, las industrias y la poblaci&oacute;n en general puedan reducir el consumo de energ&iacute;a proveniente de la quema de combustibles f&oacute;siles, a pesar del constante crecimiento de la econom&iacute;a y poblaci&oacute;n mundiales.</p>      <p align="justify">Richard Kinley, secretario ejecutivo adjunto del panel destac&oacute; que se trata del tercer informe sobre el tema &quot;y detalla lo que se puede hacer para afrontar el cambio clim&aacute;tico. <i>El documento establece claramente que hay soluciones disponibles ahora </i>y que necesitamos comenzar a movernos de una manera m&aacute;s agresiva para ponerlas en marcha &#91;6&#93;&quot;.</p> </blockquote>      <p align="justify">No parece posible correlacionar estas declaraciones con aquellas otras contenidas en <i>An inconvenient truth, </i>donde tanto en el documental como en el reciente libro&#91;7&#93; se presentan los resultados obtenidos despu&eacute;s de un &quot;intenso trabajo de recopilaci&oacute;n de datos y de s&iacute;ntesis de conclusiones que Al Gore ha realizado en m&uacute;ltiples conferencias a lo largo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os&quot;, con las que pretende &quot;concienciar al p&uacute;blico sobre el peligro del cambio clim&aacute;tico&quot; &#91;8&#93; para comunicar la zozobra que implica descuidar tema tan cr&iacute;tico.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Sin restar la importancia y el impacto que estas tem&aacute;ticas tienen -y que son tambi&eacute;n materia de estudio para la Bio&eacute;tica &#91;9&#93;-, es necesario prestar atenci&oacute;n al hecho de que esas ideas sobre natalidad permanecen unas veces larvadas y otras manifiestas en las recomendaciones que hacen organismos multilaterales a pa&iacute;ses subdesarrollados o en v&iacute;as de desarrollo, y muchas veces son trivializadas frente a los nuevos retos que debe encarar la humanidad.</p>      <p align="justify">La Universidad de La Sabana no es ajena a estos cambios y siguiendo la tarea inscrita en su PEI de &quot;b&uacute;squeda, descubrimiento, comunicaci&oacute;n y conservaci&oacute;n de la verdad&quot; &#91;10&#93; ha organizado para el segundo semestre de 2007 el Simposio Internacional Poblaci&oacute;n, Vida y Desarrollo, con el que se pretende mostrar el estado actual de la discusi&oacute;n y de las pol&iacute;ticas que relacionan poblaci&oacute;n y desarrollo, as&iacute; como algunas de sus implicaciones, para plantear criterios t&eacute;cnicos, &eacute;ticos y pol&iacute;ticos en diferentes esferas acad&eacute;micas, sociales y gubernamentales.</p>      <p align="justify">La revista <i>Persona y Bio&eacute;tica </i>se suma a esta iniciativa y da cabida en sus p&aacute;ginas a Alban D'Entremont, uno de los expertos internacionales que asistir&aacute; a este evento, quien sostiene en su art&iacute;culo &quot;Sustainable Development and the Family&quot; que las sociedades humanas deben adecuar su desarrollo, principalmente el demogr&aacute;fico, a los recursos disponibles, respetando el equilibrio ecol&oacute;gico y la diversidad biol&oacute;gica del planeta, de tal manera que parte de la herencia para las futuras generaciones sea un desarrollo sostenible racionalmente concebido y ejecutado. Para garantizar un buen concepto de desarrollo sostenible -pues no se puede desconocer que hay posturas donde este es compatible con una regulaci&oacute;n natal ileg&iacute;tima y adem&aacute;s soportado por ella- es necesario detenerse sobre todo en la dimensi&oacute;n esencialmente humanan de ese desarrollo, antes que centrarse prioritariamente en los indicadores econ&oacute;micos.</p>      <p align="justify">Un verdadero concepto de desarrollo sostenible no puede excluir el procurar los m&aacute;s altos niveles de desarrollo personal, social y cultural, para luego pasar a contemplar tambi&eacute;n el desarrollo econ&oacute;mico. Este itinerario ha de iniciarse desde la base natural de la sociedad, que es la familia. En este &aacute;mbito, la persona humana puede empezar a reconocer no solo su dignidad, sino tambi&eacute;n su responsabilidad frente a la vida y al mundo, que se traducir&aacute; en actitudes y pautas de acci&oacute;n capaces de rescatar y fortalecer la esencia natural de la familia y, con una familia personalizada, construir una sociedad personalizadora.</p>      <p align="justify">Para una cabal comprensi&oacute;n de esa interacci&oacute;n entre persona humana y ecosistema, son muy valiosas las reflexiones que establecen una comparaci&oacute;n entre los hombres y los animales. Es as&iacute; como el art&iacute;culo del Dr. Juan Fernando Sell&eacute;s aporta muchas luces para entender esas relaciones que siguen unas jerarqu&iacute;as naturales.</p>      <p align="justify">Otra de las caracter&iacute;sticas del per&iacute;odo postmoderno es el desarrollo sin precedentes de la actividad cient&iacute;fica e investigativa en terrenos antes completamente clausurados por las limitaciones no solo t&eacute;cnicas, sino tambi&eacute;n &eacute;ticas: las t&eacute;cnicas de reproducci&oacute;n asistida (TRA) y el recurso a las c&eacute;lulas madre embrionarias son apenas dos ejemplos. Tres art&iacute;culos en el presente n&uacute;mero desarrollan algunos aspectos de estas tem&aacute;ticas: por un lado, los aspectos antropol&oacute;gicos de las TRA y el manejo de la informaci&oacute;n de salud reproductiva, con base en la experiencia de centros de salud en Guadalajara, M&eacute;xico; por otro, el principio de no maleficencia, relacionado con la obtenci&oacute;n de c&eacute;lulas madres embrionarias.</p>      <p align="justify">Se ofrece tambi&eacute;n un valioso trabajo interdisciplinario acerca de los problemas &eacute;ticos que surgen de con la interacci&oacute;n entre los profesionales de la salud y la industria farmac&eacute;utica; los autores ven posible y necesaria una alianza entre estos dos agentes de la gesti&oacute;n en salud, principalmente en tres campos: en la prescripci&oacute;n de medicamentos, en la educaci&oacute;n m&eacute;dica y en la investigaci&oacute;n. Se trata de un muy buen ejemplo de la aplicaci&oacute;n de una de las herramientas para trabajar en Bio&eacute;tica: el di&aacute;logo. Con &eacute;l es posible establecer una autorregulaci&oacute;n soportada por la transparencia mutua, en una atenci&oacute;n que incluye criterios de calidad, pero que no desconoce los criterios econ&oacute;micos, y en la sujeci&oacute;n a pautas &eacute;ticas que aseguren un trabajo profesional bien hecho y un profundo respeto por los destinatarios -por su dignidad- de la prestaci&oacute;n de los servicios de salud.</p>      <p align="justify">Los contenidos que se incluyen en este n&uacute;mero de la revista <i>Persona y Bio&eacute;tica </i>contribuyen a una tarea irrenunciable: la de ser optimistas frente al panorama que nos ofrece el inicio de milenio, aunque no se pueda negar que a&uacute;n pasar&aacute;n muchos a&ntilde;os antes de que las aguas vuelvan a su cause y se aplaquen los efectos de esa zozobra existencial, derivada de unas ideas que huyen de la realidad y poco soportan el rigor de la reflexi&oacute;n ponderada, atenta y no comprometida.</p>      <p align="right">Gilberto A. Gamboa Bernal    <br> <a href="mailto:gilberto.gamboa@unisabana.edu.co"><i>gilberto.gamboa@unisabana.edu.co</i></a></p>  <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a name="no_01"></a><a href="#no01"><sup>1</sup></a> Cfr. Benedicto XVI, en la homil&iacute;a de la Misa con la que inici&oacute; su ministerio petrino, recuerda las primeras palabras de Karol Wojtyla como Juan Pablo II, el 16 de octubre de 1978. Ese mismo mensaje -&quot;No teng&aacute;is miedo&quot;- fue parte integrante de la homil&iacute;a de la Misa con la que comienza su largo y fecundo pontificado, el 22 de octubre de 1978 &#91;2&#93;.</p>  <hr>  <font size="3">     <br>    <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p></font>      <!-- ref --><p align="justify">1.&nbsp;Fukuyama F. El fin de la historia. Buenos Aires: Planeta; 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000036&pid=S0123-3122200700010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>2.&nbsp;<a href="http://www.un.org/popin/icpd/newslett/94_21/icpd9421.sp/5num-bers.stx.html" target="_blank">http://www.un.org/popin/icpd/newslett/94_21/icpd9421.sp/5num-bers.stx.html</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000038&pid=S0123-3122200700010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3.&nbsp;<a href="http://www.un.org/spanish/millenmumgoals/mdex.html" target="_blank">http://www.un.org/spanish/millenmumgoals/mdex.html</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000039&pid=S0123-3122200700010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4.&nbsp;El Tiempo, 5-V-07&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000040&pid=S0123-3122200700010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5.&nbsp;<a href="http://www.un.org/spanish/News/" target="_blank">http://www.un.org/spanish/News/</a> Consulta: 5-V-07. &Eacute;nfasis agregado.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000041&pid=S0123-3122200700010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">6.&nbsp;Gore A. Una verdad inconveniente. Barcelona: Gedisa; 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000043&pid=S0123-3122200700010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>7.&nbsp;<a href="http://www.verdadincomoda.net/" target="_blank">http://www.verdadincomoda.net/</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000045&pid=S0123-3122200700010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8.&nbsp;<a href="http://www.academiavita.org/template.jsp?sez=AltriDocumenti&amp;pag=istit_assoc/erice1991" target="_blank">http://www.academiavita.org/template.jsp?sez=AltriDocumenti&amp;pag=istit_assoc/erice1991/</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000046&pid=S0123-3122200700010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9.&nbsp;<a href="http://www.unisabana.edu.co/la_sabana/pei/principios.html" target="_blank">http://www.unisabana.edu.co/la_sabana/pei/principios.html</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000047&pid=S0123-3122200700010000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><a href="#Inicio">Inicio</a></p>  </font>      ]]></body><back>
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