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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">  <a name="Inicio"></a>  <font size="4">     <br>    <p align="center"><b>EDITORIAL</b></p></font>      <br>    <p align="center"><font size="3"><b>NUEVA CULTURA:    <br> ENTRE PANTEONES Y PANDEMIAS</b></font></p>      <p align="justify">Gilberto A. Gamboa-Bernal    <br> <a href="mailto:gilberto.gamboa@unisabana.edu.co">gilberto.gamboa@unisabana.edu.co</a></p>  <hr>      <br>      <p align="justify">La primera d&eacute;cada del siglo XXI &mdash;a punto de terminar&mdash;, que se inici&oacute; con el atentado del 11 S y est&aacute; terminando con la alarma mundial de una supuesta pandemia por una cepa del virus de la influenza tipificado como AH1N1, inaugura un camino que la humanidad ha de transitar sin desconocer sus antecedentes y sin ignorar sus posibilidades. Unos y otras, de alguna manera, est&aacute;n en relaci&oacute;n con esos dos hitos que enmarcan la presente d&eacute;cada: el terrorismo sanguinario y el sensacionalismo medi&aacute;tico.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Asistimos a un cambio de cultura y, como todo cambio, &eacute;ste se caracteriza por una transici&oacute;n que es traum&aacute;tica en muchos sentidos. Estamos pasando de la modernidad a la posmodernidad, y arrastramos todos los lastres que la deificaci&oacute;n de la raz&oacute;n ha producido; al soportar las consecuencias de esta terrible falacia, terminamos por perder la confianza en ese insumo que nos caracteriza como humanos: la raz&oacute;n.</p>      <p align="justify">Pero para tratar de entender este cambio y, principalmente, enderezar el escorado rumbo actual, hace falta reflexionar sobre esos antecedentes y prefigurar esas posibilidades.</p>      <p align="justify">Cuando se habla de cultura, y por consiguiente de cambio cultural, es importante estar al tanto del sentido en el que se utiliza ese concepto. El t&eacute;rmino cultura &mdash;que es polis&eacute;mico&mdash; admite al menos tres sentidos distintos aunque eventualmente complementarios. Cuando se habla de cultura, desde una aproximaci&oacute;n etimol&oacute;gica, se intenta hacer referencia a una distinci&oacute;n en la que se asimila cultura ha cultivado: esa persona tiene cultura, pero aquella otra parece salvaje. El Diccionario de la Real Academia Espa&ntilde;ola (DRAE) define cultura, en su segunda acepci&oacute;n como &quot;Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio cr&iacute;tico&quot;. Es decir, seg&uacute;n este sentido, decimos que cultura es sin&oacute;nimo de conocimientos que distinguen a quien los posee de aquellos que carecen de ellos.</p>      <p align="justify">Desde una perspectiva sociol&oacute;gica, la cultura ser&iacute;a un &quot;conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo art&iacute;stico, cient&iacute;fico, industrial, en una &eacute;poca, grupo social, etc&quot;. Esta definici&oacute;n &mdash;la tercera acepci&oacute;n del DRAE&mdash; gravita sobre el concepto de valor y entonces la cultura estar&iacute;a en funci&oacute;n de lo que los grupos sociales, en las distintas &eacute;pocas, consideraran como apreciable, agradable, bonito o bueno. En este sentido la cultura se hace relativa a instancias distintas y externas a las personas aunque en estrecha conexi&oacute;n con ellas, en raz&oacute;n de que son las personas quienes conforman los grupos sociales, viven unas costumbres, desarrollan unas artes, entre otros aspectos.</p>      <p align="justify">Pero hay un tercer sentido, m&aacute;s profundo, de la cultura; un sentido que podr&iacute;a calificarse como antropol&oacute;gico. En este sentido la cultura es una realidad del ser humano que excede a la naturaleza, y que a pesar de la indiscutible diversidad humana refleja el ser de cada miembro de nuestra especie en cuanto al grado de desarrollo que puede alcanzar como tal, dentro de un contexto determinado: su humanidad. Por tanto, esta perspectiva de cultura no hace referencia primariamente a lo que es com&uacute;n a todos hombres &mdash;la naturaleza humana&mdash;, sino a &eacute;sta pero manifestada en un contexto espacial y temporal.</p>      <p align="justify">Las manifestaciones de la cultura en este tercer sentido permiten afirmar que a lo largo de la historia se ha producido una evoluci&oacute;n en la que la especie humana, siendo la misma desde el punto de vista biol&oacute;gico y natural, ha cambiado y ha incrementado su &quot;humanidad&quot; en sus usos y costumbres: ritos funerarios, utilizaci&oacute;n de utensilios para alimentarse, para vestirse, para asearse, entre otros.</p>      <p align="justify">No solo en el &aacute;mbito de lo consuetudinario se ve el cambio cultural: tambi&eacute;n en las manifestaciones art&iacute;sticas, en el aprecio y la protecci&oacute;n de la vida, sobre todo por la m&aacute;s d&eacute;bil e inocente: la del enfermo; en la conformaci&oacute;n y promoci&oacute;n de la familia, como lugar de insustituible plataforma vital.</p>      <p align="justify">Cada uno de estos tres perfiles de la cultura goza de una propiedad que los hace cercanos e interdependientes: estar sostenidos por sistemas de pensamiento que determinan sus manifestaciones; una cultura ser&aacute; distinta de otra en la medida que sus cosmovisiones, sus conceptos sobre el hombre y su entorno, sean distintos.</p>      <p align="justify">Se produce un salto de cultura cuando las ideas cambian, y esto se muestra en que se dejan de dar unas manifestaciones, se modifican por otras o se presentan fallos radicales que afectan tanto a las personas individuales como a las sociedades que conforman. Solo a t&iacute;tulo de ejemplo: la cultura de la vida fue reemplazada, en el siglo pasado, por una mal llamada &mdash;pero real&mdash; cultura de la muerte. La sociedad del bienestar, que en su base tiene el ego&iacute;smo, ha llevado a que haga crisis una cultura del cuidado y sea reemplazada por una pseudocultura: la del consumo.</p>      <p align="justify">Esa evoluci&oacute;n que en siglos anteriores fue muy lenta, en las &uacute;ltimas siete d&eacute;cadas adquiri&oacute; una velocidad vertiginosa que con dificultad permiti&oacute; a las personas y a los pueblos adaptarse a las nuevas circunstancias que se fueron generando. Ese impulso hizo que muy r&aacute;pidamente fueran quedando atr&aacute;s los soportes &eacute;ticos que regulaban la actividad humana; la ciencia cristaliz&oacute; un anhelo que desde la ilustraci&oacute;n estaba enquistado: no admitir l&iacute;mites en su ejercicio.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Otro fen&oacute;meno empez&oacute; a tomar fuerza en esos a&ntilde;os, impelido por la situaci&oacute;n de postraci&oacute;n en la que qued&oacute; la tierra luego de dos guerras mundiales: la confluencia de voluntades gubernamentales y la creaci&oacute;n de organismos multilaterales que empezaron a funcionar alrededor de unas mismas ideas, y adoptando pol&iacute;ticas an&aacute;logas en materia de desarrollo, de poblaci&oacute;n, de equilibrio de fuerzas, de manejos del poder.</p>      <p align="justify">Tambi&eacute;n la capacidad del hombre para intervenir sobre la naturaleza, incluso sobre la propia, empez&oacute; a crecer con muy poco o ning&uacute;n control jur&iacute;dico ni &eacute;tico, y con ella se increment&oacute; su capacidad de destrucci&oacute;n.</p>      <p align="justify">Empezaron a resurgir y a tomar fuerza viejas lacras humanas que como nuevos dioses se instalaron en su pante&oacute;n; ellas han sido la causa de varias de las modernas pandemias que hoy azotan al hombre contempor&aacute;neo: el af&aacute;n de dinero, de poder, la vanidad, el libertinaje, etc. Sus consecuencias est&aacute;n patentes en los titulares de la prensa mundial: hambrunas, crisis financieras, conflictos armados, violencia narcoterrorista, consumo desenfrenado y esc&aacute;ndalos sexuales. Su presencia en los medios masivos de comunicaci&oacute;n est&aacute; signada, casi invariablemente, por el sensacionalismo.</p>      <p align="justify">De forma paralela, la tecnociencia se alza como moderno Prometeo ofreciendo aparentes soluciones que al no tener claras algunas distinciones fundamentales (bien y mal, respeto y manipulaci&oacute;n) acaba por lesionar a las personas, sus familias y sus entornos. Y como la tecnociencia pretende darse su propio <i>ethos, </i>se blinda a la saludable influencia de una reflexi&oacute;n externa, que le haga captar el verdadero ser del hombre y de su mundo.</p>      <p align="justify">Sin embargo, frente a este sombr&iacute;o panorama es importante y necesario reaccionar con optimismo. Para que las aguas vuelvan a su cauce, y para que lo anegado se vuelva f&eacute;rtil es preciso, entre otras cosas, recuperar la confianza en el hombre, en su capacidad de reflexi&oacute;n y de hacer el bien. Pero esto ha de ir respaldado por el derecho y la pol&iacute;tica; un derecho que provenga del mismo ser del hombre, que no sea externo a &eacute;l; una pol&iacute;tica que realice el bien com&uacute;n. Solo as&iacute; los llamados derechos humanos ser&aacute;n propiamente tales, informados por la raz&oacute;n, teniendo en cuenta la naturaleza de la persona humana, su ser y su sentido.</p>      <p align="justify">Tambi&eacute;n la &eacute;tica y la Bio&eacute;tica han de contribuir en ese reencauzar el rumbo. Pero tal vez las &eacute;ticas m&iacute;nimas o las llamadas &eacute;ticas universales no sean los mejores caminos, pues participan de un potente reduccionismo que las hace s&oacute;lo parcial y transitoriamente eficaces. La &eacute;tica objetiva y la Bio&eacute;tica centrada en la persona humana aportan la racionalidad necesaria que implica la comprensi&oacute;n de la realidad. La &eacute;tica de la labor bien hecha, la Bio&eacute;tica que rescata el respeto profundo por todo tipo de vida, especialmente la humana, son caminos firmes para trazar el rumbo en el inicio del tercer milenio.</p>      <p align="justify">Un trabajo de gran aliento que tambi&eacute;n es necesario acometer es intervenir en los organismos multilaterales y supranacionales para lograr que sus pol&iacute;ticas globales est&eacute;n convenientemente enfocadas en los reales problemas humanos, estableciendo prioridades de acci&oacute;n que privilegien a las personas, tambi&eacute;n a las no nacidas, sobre los dem&aacute;s intereses econ&oacute;micos y financieros, pseudo ecol&oacute;gicos y desp&oacute;ticos.</p>      <p align="justify">El art&iacute;culo &quot;Bio&eacute;tica, cultura y patrones de conducta&quot;, del profesor Eduardo Casanova R&iacute;spoli, analiza formas de hacer derivadas de la cultura relativista como elementos clave que transforman el riesgo de supervivencia en uno de convivencia &mdash;caracter&iacute;stico del momento actual&mdash;; uno de ellos, la manipulaci&oacute;n del conocimiento, cobra particular importancia pues intenta derribar por su base el considerar al ser humano y a su familia como puntos de referencia imprescindibles para lograr conductas saludables. Se propone como salida y soluci&oacute;n la revitalizaci&oacute;n de la verdadera experiencia docente universitaria.</p>      <p align="justify">El escrito que lleva por t&iacute;tulo &quot;Consentimiento informado en cirug&iacute;a ortop&eacute;dica&quot;, del doctor Juan Guillermo Ortiz M., es un buen ejemplo de la necesidad de cuidar el ejercicio profesional con pr&aacute;cticas de matriz &eacute;tica, que garanticen un trabajo realizado con competencia t&eacute;cnico-cient&iacute;fica, sin dejar de lado su dimensi&oacute;n &eacute;tica; es un llamado a la &eacute;tica del trabajo bien hecho.</p>      <p align="justify">El art&iacute;culo del doctor Guillermo Cant&uacute; Q., &quot;En hospitales de M&eacute;xico: criterios de asignaci&oacute;n para ri&ntilde;&oacute;n de pacientes fallecidos&quot;, adem&aacute;s de ser el resultado de una seria investigaci&oacute;n sobre un tema que es problem&aacute;tico en todos los sitios del mundo, tiene la virtud de mostrar con sinceridad y valent&iacute;a una realidad que es necesario mejorar y, a partir de los hallazgos encontrados, formula recomendaciones a los organismos gubernamentales de salud para que la legislaci&oacute;n cambie y est&eacute; m&aacute;s de acuerdo con la realidad de los pacientes y sus familias, que sufren el drama de un eventual trasplante renal.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Un terreno casi inexplorado en el recorrido de la revista <i>Persona y Bio&eacute;tica </i>es el creciente inter&eacute;s que el fen&oacute;meno religioso est&aacute; suscitando en las ciencias experimentales, y el correspondiente surgimiento de la neuro&eacute;tica, con sus l&iacute;mites y posibilidades. El doctor Luis Echarte aborda esta tem&aacute;tica en su escrito: &quot;Proyecci&oacute;n y l&iacute;mites de la neuroteolog&iacute;a en el pensamiento de Aldous Huxley. La interdisciplinariedad a prueba en estudios existenciales&quot;. El cambio cultural que debe darse en el tercer milenio ha de tener en cuenta el trabajo interdisciplinar y colaborativo donde la raz&oacute;n, la ciencia y la fe han de comparecer en el trabajo de ayudar a encontrar y esclarecer la verdad; en esta tarea de di&aacute;logo, tanto de creyentes como de no creyentes, est&aacute; cifrada la base de una nueva cultura. La neuroteolog&iacute;a se muestra, en este art&iacute;culo, como un camino para este empe&ntilde;o.</p>      <p align="justify">Para contrarrestar los efectos de una p&eacute;rdida de la cultura de la vida en el terreno de los cuidados paliativos es necesario tener claros los conceptos que gu&iacute;an el criterio de proporcionalidad en el tratamiento. Este es el tema del art&iacute;culo &quot;To cure e to care in situazioni di fine vita: la proporzionalit&agrave; e le cure palliative&quot; de la doctora Elena Colombetti. Incluye en la parte final una reflexi&oacute;n donde se muestra la importancia de saber vivir como una de las condiciones claves para afrontar la muerte &mdash;la propia y la de los dem&aacute;s&mdash; de manera humana.</p>      <p align="justify">La tarea de fortalecer los elementos constitutivos de una cultura de la vida pasa por evitar los m&uacute;ltiples reduccionismos en el terreno antropol&oacute;gico. Uno de los campos donde esta tarea cobra mayor importancia es el de la reproducci&oacute;n humana, all&iacute; es determinante conocer los datos aportados por la biolog&iacute;a para contrastarlos con aquellos que son fruto de la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica. Para ilustrar los primeros se ofrece el art&iacute;culo &quot;Ventajas de la reproducci&oacute;n humana natural del doctor Jos&eacute; Mar&iacute;a Murcia L. Como complemento, en el pr&oacute;ximo n&uacute;mero se abordar&aacute;n algunos aspectos de la fundamentaci&oacute;n de la regulaci&oacute;n de la natalidad desde una perspectiva m&aacute;s filos&oacute;fica.</p>      <p align="justify">Tal como se anunciaba en el editorial anterior, empezamos una nueva secci&oacute;n de la revista: &quot;Bio&eacute;tica en pr&aacute;ctica&quot;. En esta oportunidad se publica el relato &quot;Detr&aacute;s de una mirada&quot;,0 sobre un suceso de trabajo vivido por Encarnaci&oacute;n P&eacute;rez Bret, enfermera de cuidados paliativos y m&aacute;ster en Bio&eacute;tica. De &eacute;ste, como de los otros contenidos de la revista, esperamos recibir los comentarios de nuestros lectores sobre esta iniciativa, y tambi&eacute;n sus aportes para publicar, con la certeza de la ayuda que prestan con sus contenidos.</p>      <p align="justify">Adem&aacute;s, por considerarlo de gran inter&eacute;s para el personal de la salud que trabaja en el medio colombiano, y como punto de referencia informativo para nuestros dem&aacute;s lectores, reproducimos el Acuerdo 01 de 2009 de la Academia de Medicina de Medell&iacute;n donde, con ocasi&oacute;n de la sanci&oacute;n de la que fue objeto una entidad hospitalaria de Bogot&aacute; por permitir que sus profesionales ejercieran la objeci&oacute;n de conciencia, se hace un llamado a &quot;conservar inc&oacute;lume el m&aacute;ximo respeto por la vida humana confiada a nuestro cuidado, desde la concepci&oacute;n hasta la muerte natural, como lo proclama la promesa de la Asamblea de la Asociaci&oacute;n M&eacute;dica Mundial, transcrita en el art&iacute;culo segundo de la Ley 23 de 1981 y el mismo juramento Hipocr&aacute;tico.&quot;</p>  <hr>      <p align="justify"><a href="#Inicio">Inicio</a></p>  </font>      ]]></body>
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