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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">  <a name="Inicio"></a>      <br>    <p align="center"><font size="4"><b>Morir con dignidad</b></font><a name="no01"></a><a href="#no_01"><sup>1</sup></a></p>      <p align="center"><font size="3"><b><i>DYING WITH DIGNITY</i></b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b><i>MORRER COM DIGNIDADE</i></b></font></p>      <p align="justify">Armando Cifuentes-Ram&iacute;rez</p>      <p align="justify">Universidad del Valle, Tribunal de &Eacute;tica M&eacute;dica del Valle (q.d.e.p).</p>      <p align="justify"><a name="no_01"></a><a href="#no01"><sup>1</sup></a> Publicado en el <i>Bolet&iacute;n de Reflexi&oacute;n e Informaci&oacute;n, </i>n&uacute;m 4, de la Academia de Bio&eacute;tica Santiago de Cali, diciembre de 1995.</p>  <hr>      <br>      <p align="justify">La muerte no es un acto sino un proceso durante el cual se desarticula el funcionamiento integral de un individuo, m&aacute;s all&aacute; del punto de recuperaci&oacute;n de lo esencial.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La muerte de los seres humanos, que somos sociales, inteligentes y libres, contin&uacute;a siendo un tema importante de reflexi&oacute;n, al cual en esta ocasi&oacute;n quiero acercarme desde la perspectiva de la dignidad inherente a nuestra condici&oacute;n.</p>      <p align="justify">Porque una alta proporci&oacute;n de muertes en muchos pa&iacute;ses no son dignas sino indignas, por ejemplo, las de los ni&ntilde;os que mueren sin haberse asomado al mundo que solo vislumbraron penosamente debido a las malas condiciones sanitarias de su entorno o por la miseria de sus familias, o las muertes de muchos adultos j&oacute;venes de sexo masculino que, al menos en Colombia, mueren a causa de los homicidios.</p>      <p align="justify">Este aspecto negativo de la realidad social contrasta con los grandes avances de la ciencia y la t&eacute;cnica en casi todos los campos, incluyendo el de la salud, porque ahora disponemos de una creciente variedad de procedimientos y medicamentos curativos o altamente efectivos. Las conocidas unidades de cuidado intensivo en los hospitales son ejemplos destacados de c&oacute;mo la medicina moderna salva vidas de personas en estado cr&iacute;tico, que hasta hace pocos a&ntilde;os ten&iacute;an m&iacute;nima probabilidad de supervivencia, y c&oacute;mo hoy se pueden efectuar, con su ayuda, prodigiosas intervenciones quir&uacute;rgicas.</p>      <p align="justify">Mucho de lo que acontece a las personas a lo largo de su vida y en su etapa de declinaci&oacute;n es pertinente para la reflexi&oacute;n &eacute;tica de los miembros del sector salud, que tienen responsabilidades espec&iacute;ficas en el mantenimiento del bienestar general de las personas. Pero es con el aporte del fil&oacute;sofo, del soci&oacute;logo, el psic&oacute;logo y otros profesionales, o sea con un enfoque interdisciplinario, como podemos comprender mejor y elaborar pautas orientadoras para que actuemos con sabidur&iacute;a con el fin de ayudar a reducir la incidencia de tantas vidas penosas y tantas muertes sin dignidad.</p>      <p align="justify">Por supuesto, el estilo de afrontar la proximidad de la muerte depende en gran medida de la historia toda de la persona, de las caracter&iacute;sticas de su intimidad, de donde el protagonista puede extraer recursos valiosos que lo fortalezcan a &eacute;l e irradien a los dem&aacute;s por medio del ejemplo. A lo que se agrega la diversidad de las circunstancias particulares.</p>      <p align="justify">No obstante, la reflexi&oacute;n &eacute;tica ha ido identificando algunos aspectos b&aacute;sicos que se proponen como meta de realizaci&oacute;n, dentro del marco de referencia de una antropolog&iacute;a que proclama el respeto por la dignidad de todo ser humano, ser humano que sobresale entre los otros de la naturaleza por su capacidad de hacer las cosas mejor o peor, y el &uacute;nico que sabe que va a morir. Ser humano que est&aacute; situado tambi&eacute;n en una realidad sociodemogr&aacute;fica. T&eacute;nganse presentes las transformaciones importantes que han ocurrido en la familia que de rural se volvi&oacute; urbana y de familia extensa lleg&oacute; a familia nuclear en el transcurso de dos generaciones. Un ejemplo concreto es el de los abuelos tradicionales, que ocupaban un lugar de respeto en las familias extensas, desde el cual transmit&iacute;an a los hijos y nietos experiencias y orientaciones. Ellos no tienen alojamiento en las cada vez m&aacute;s peque&ntilde;as moradas de las grandes ciudades, ni espacio cultural porque el entorno es radicalmente diferente, y tampoco parece haber tiempo, en este cambiante acontecer, para escuchar admoniciones sobre los valores fundamentales que hac&iacute;an parte del proceso de socializaci&oacute;n tradicional.</p>      <p align="justify">Estar adecuadamente informados sobre nuestra finitud es importante cuando una persona est&aacute; acerc&aacute;ndose a su terminaci&oacute;n biol&oacute;gica para que pueda tomar decisiones que ha ido posponiendo para &quot;el d&iacute;a de ma&ntilde;ana&quot; y que a veces son cruciales, sea con los otros miembros de la familia, en sus negocios o en su vida &iacute;ntima. Es la raz&oacute;n por la cual, en un caso de enfermedad terminal dolorosa, se recomienda explorar con el paciente si tiene determinaciones pendientes o anhelos prioritarios, para procurar su satisfacci&oacute;n antes de iniciar una terapia que por sus caracter&iacute;sticas va a obnubilar las facultades intelectuales de la persona. As&iacute; es como en verdad se respeta la dignidad del paciente.</p>      <p align="justify">No obstante, cada cultura tiene fuerzas que condicionan a su respectivo grupo. Respecto a dar informaci&oacute;n sobre la proximidad de la muerte, en culturas como la nuestra se prefiere no hablar de ella de manera expl&iacute;cita. Y de la &quot;conspiraci&oacute;n del silencio&quot; que as&iacute; se forma hace parte el mismo paciente. Todos saben lo que est&aacute; sucediendo, pero proceden como si lo ignoraran. Para algunos ser&iacute;a incluso muy doloroso o perjudicial ser confrontados con su realidad. De all&iacute; la insistencia en la delicadeza que deben tener las intervenciones de los miembros del personal de salud, como otra muestra de respeto por la dignidad del paciente.</p>      <p align="justify">Se desprende de lo dicho hasta ahora que no constituye muerte digna la de una persona solitaria, abandonada o, por el contrario, que est&aacute; en medio de numerosos acompa&ntilde;antes, indiferentes u hostiles. Por el contrario, ofrecer compa&ntilde;&iacute;a solidaria a quienes est&aacute;n en el declive de sus vidas o pr&oacute;ximos a morir es una oportunidad concreta para reflexionar y prepararse para la propia muerte. Probablemente nos induzca a valorar nuestra situaci&oacute;n desde una perspectiva nueva y a tomar determinaciones consecuentes con un renovado sentido de la vida. No se trata de permanecer obsesionados con nuestra finitud sino de aprovechar positivamente aun las situaciones de aflicci&oacute;n para ver con m&aacute;s claridad y sacar conclusiones alentadoras.</p>      <p align="justify">El tipo de tratamiento que se emplea con el enfermo grave es un punto de deliberaci&oacute;n en el que intervienen los profesionales encargados de proponerlo o prescribirlo, con la consulta al mismo paciente, y a los familiares cuando as&iacute; lo aconsejen las circunstancias. Si la persona se encuentra en una instituci&oacute;n y no en su casa me parece que es m&aacute;s probable que se pongan en segundo plano sus decisiones. Habr&aacute; una mayor garant&iacute;a en favor del enfermo si al menos uno de los miembros del equipo tratante tiene capacitaci&oacute;n bio&eacute;tica. Lo mismo vale cuando la decisi&oacute;n no es entre &quot;tratamiento curativo&quot; o &quot;tratamiento paliativo&quot; sino en cuanto a la duraci&oacute;n del tratamiento y el apoyo que se d&eacute; o se niegue para la supervivencia del paciente. O sea, el antiguo tema de la eutanasia, realidad vigente en nuestros d&iacute;as, en la legislaci&oacute;n de los Pa&iacute;ses Bajos desde hace algunos a&ntilde;os, en algunos estados de la Uni&oacute;n Norteamericana m&aacute;s recientemente, o bajo la modalidad de suicidio asistido, que ha ganado notoriedad por la persistencia con la que el doctor Kevorkian, su promotor, ha enfrentado determinaciones judiciales en las Cortes de Norteam&eacute;rica.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Los argumentos de procurar activamente la muerte del paciente invocan la compasi&oacute;n por su sufrimiento, la inutilidad de su existencia o el respeto por su propia voluntad de morir, con frecuencia reiterada. Pero hay que saber interpretar la voluntad del enfermo: su declaraci&oacute;n de no querer vivir m&aacute;s puede en realidad significar la petici&oacute;n de compa&ntilde;&iacute;a afectuosa.</p>      <p align="justify">Por el contrario, dentro de la filosof&iacute;a te&iacute;sta occidental se aprecia la vida como un don fundamental que los seres humanos, aun en su calidad de padres, saben que no crean sino que transmiten y que debe conservarse con esmero ya que es el fundamento de todas las dem&aacute;s realidades existenciales y de las esperanzas. En el ser humano la vida es un dinamismo para la realizaci&oacute;n personal, un factor de humanizaci&oacute;n para la sociedad y para contribuir al aut&eacute;ntico desarrollo.</p>      <p align="justify">De las consideraciones anteriores no se sigue que se debe prolongar a toda costa el tratamiento de un paciente terminal. Desde antiguo los m&eacute;dicos sabemos que nuestro arte tiene tres prop&oacute;sitos, seg&uacute;n las circunstancias: el de curar, el de aliviar el sufrimiento y el de consolar. La supresi&oacute;n del tratamiento tampoco significa el abandono del paciente terminal, como dice el profesor Vesperien: &quot;El m&eacute;dico jam&aacute;s puede ayudar a la muerte, pero s&iacute; puede ayudar en la muerte&quot;. Y lo hace con su presencia afectuosa, que el paciente percibe como un apoyo en medio de sus experiencias dolorosas, como alguien que se interesa en escuchar sus expresiones y que respeta su libertad.</p>      <p align="justify">El m&eacute;dico y los dem&aacute;s miembros del personal de salud observar&aacute;n las reacciones del enfermo cuando reconoce que su situaci&oacute;n es irrecuperable, para responderle de la forma m&aacute;s favorable a las diversas fases que se describen: la de incredulidad y rechazo, la de rebeld&iacute;a, la de sumisi&oacute;n o negaci&oacute;n y la de aceptaci&oacute;n.</p>      <p align="justify">En algunas ocasiones el m&eacute;dico y los miembros de su equipo se empe&ntilde;an tenazmente en continuar aplicando procedimientos presuntamente curativos que dan como resultado la prolongaci&oacute;n de la etapa terminal del paciente, produci&eacute;ndole sufrimiento, en lo que hoy se denomina distanasia. Si el paciente est&aacute; en la etapa de declinaci&oacute;n irrecuperable, es conforme con una correcta pr&aacute;ctica m&eacute;dica abstenerse de continuar procedimientos in&uacute;tiles o reiterar maniobras de resucitaci&oacute;n. Todos debemos aceptar la muerte cuando llega la hora de morir. Hay que hacer una precisi&oacute;n importante cuando no se trata de suprimir un tratamiento sino de quitar el soporte de nutrici&oacute;n e hidrataci&oacute;n b&aacute;sico. En un paciente consciente o inconsciente, en el que la muerte no es inminente, la hidrataci&oacute;n y la nutrici&oacute;n deben ser suministradas: si se quitan estaremos induciendo voluntariamente la muerte por hambre o deshidrataci&oacute;n. Si el paciente est&aacute; agonizante, la nutrici&oacute;n y la hidrataci&oacute;n son innecesarias y no requieren ser mantenidas a menos que tal sea la decisi&oacute;n del mismo paciente si est&aacute; consciente.</p>      <p align="justify">El rechazo a padecer la distanasia ha hecho surgir asociaciones de personas en diversos pa&iacute;ses con denominaciones parecidas a &quot;derecho a morir dignamente&quot;. La orientaci&oacute;n y los prop&oacute;sitos de estas asociaciones son muy diversos, desde la promoci&oacute;n de unidades de cuidado paliativo hasta la apolog&iacute;a de la eutanasia directa. Lo que en verdad debe averiguarse es si el prop&oacute;sito de una asociaci&oacute;n es proporcionar un buen tratamiento de fondo durante el tiempo en que pueda ser &uacute;til al paciente; sustituirlo por un tratamiento paliativo que proporcione el mayor alivio a los dolores y las molestias cuando se ha pasado la etapa irrecuperable, y omitir luego esas medidas que causan una prolongaci&oacute;n artificial de la etapa irrecuperable.</p>      <p align="justify">Morir con dignidad significa, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, transitar el proceso manteni&eacute;ndose a la altura de la excelsa condici&oacute;n del ser humano (inteligente, libre, social y finito), en compa&ntilde;&iacute;a de aquellos que brindan al paciente el afecto que lo fortalece y las manifestaciones de ternura que le inducen la paz.</p>  <hr>      <p align="justify"><a href="#Inicio">Inicio</a></p>  </font>      ]]></body>
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