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<journal-title><![CDATA[Psicología desde el Caribe]]></journal-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article pretends to show conflict as natural and proper of human nature. The author thinks the conflict is a manifestation of the limited adaptation ability the human brain has; thus, it needs to transform the environment and the others to survive. On the other hand, culture as a human creation settles rules not shared by all people. Then, the keys for a functional handling of conflicts can be found in the improvement of raising habits as a long- term solution, and in the transformation of education, oriented now to live in community, creativity and difference acceptance.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>Evoluci&oacute;n y creatividad</b></font></p>     <p align="center"><b><font size="3">Evolution and creativity</font></b></p>     <p><b>Jos&eacute; Luis Torres Laborde * y Lourdes Rosillo Ricardo**</b></p>     <p>* Consultor en Psicolog&iacute;a Econ&oacute;mica, Creatividad, Conflictos, Recursos   Humanos, Desarrollo Organizacional. Profesor del Programa de Psicolog&iacute;a de la   Universidad del Norte. <a href="mailto:torreslaborde@gmail.com">torreslaborde@gmail.com</a> </p>     <p>** Psic&oacute;loga, Universidad del Norte.</p>     <p><i>Correspondencia: </i>Universidad del Norte, Km 5, v&iacute;a a Puerto Colombia,   A.A. 1569, Barranquilla (Colombia).</p>     <p>Fecha de recepci&oacute;n: 27 de noviembre de 2008    <br>   Fecha de aceptaci&oacute;n: 30 de   enero de 2009</p> <hr>     <p><b><i>Resumen</i></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este art&iacute;culo pretende mostrar que el conflicto es natural e inherente a la   naturaleza humana. Se plantea que el conflicto es una manifestaci&oacute;n de la   capacidad de adaptaci&oacute;n limitada que posee el cerebro humano; por lo que   necesita transformar al medio y a los dem&aacute;s para su supervivencia. Por otro   lado, la cultura como creaci&oacute;n humana impone reglas que no todos comparten.   Entonces, las claves de un manejo funcional de los conflictos se pueden   encontrar en el mejoramiento de los h&aacute;bitos de crianza como soluci&oacute;n a largo   plazo, y en la transformaci&oacute;n de la educaci&oacute;n, orientada ahora hacia la   convivencia, la creatividad y la aceptaci&oacute;n de la diferencia. </p>     <p><b>Palabras clave: </b>Conflicto, neurociencia, psicolog&iacute;a.</p> <hr>     <p><b><i>Abstract</i></b></p>     <p>This article pretends to show conflict as natural and proper of human nature.   The author thinks the conflict is a manifestation of the limited adaptation   ability the human brain has; thus, it needs to transform the environment and the   others to survive. On the other hand, culture as a human creation settles rules   not shared by all people. Then, the keys for a functional handling of conflicts   can be found in the improvement of raising habits as a long- term solution, and   in the transformation of education, oriented now to live in community,   creativity and difference acceptance.</p>     <p><b>Keywords: </b>Conflict, neuroscience, psychology.</p> <hr>     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>Con este art&iacute;culo se pretende hacer una aproximaci&oacute;n al conflicto desde una   perspectiva diferente a las que se conocen tradicionalmente. El impulso para   hacerlo es el hecho por el cual otras aproximaciones, aunque v&aacute;lidas e   interesantes, no han sido suficientes para entender a profundidad este problema   tan complejo; y por lo tanto es muy poco lo que pueden aportar por s&iacute; solas en   la lectura y resoluci&oacute;n de los conflictos.</p>     <p>Es primordial definir el conflicto, y para eso se tendr&aacute; en cuenta una de las   definiciones m&aacute;s citadas, la de Putnam y Poole en 1987 (citados por Medina et   al., 2002), quienes definen el conflicto como <i>"una reacci&oacute;n del individuo   ante la percepci&oacute;n de que las partes tienen distintas aspiraciones que no pueden   ser logradas de forma simult&aacute;nea". </i>Seg&uacute;n Medina et al. (2002), esta   definici&oacute;n da a entender que el conflicto tiene tres propiedades:</p>     <p>1. Interacci&oacute;n    <br>   2. Interdependencia, y    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   3. Percepci&oacute;n de la existencia de   una oposici&oacute;n o incompatibilidad en los fines perseguidos por los elementos en   disputa.</p>     <p>Por lo general, el conflicto se aborda con fuerza desde la pol&iacute;tica, el   derecho y la sociolog&iacute;a. La psicolog&iacute;a social aborda t&iacute;midamente el conflicto   interpersonal, y la antropolog&iacute;a hace un gran aporte mostrando las diferencias   culturales.</p>     <p>La psicolog&iacute;a cl&iacute;nica y la psicolog&iacute;a de la paz profundizan en el conflicto   interior; pero son muy reservadas en la resoluci&oacute;n de los conflictos   interpersonales, a pesar de contar con muchas herramientas a su alcance para   proponerlas abiertamente (Ardila, 2001).</p>     <p>Tampoco se pueden seguir aceptando los resultados del pensamiento   unidireccional "causa- efecto" buscando culpabilidades. Es muy sencillo en los   conflictos sociales tomar por culpables al imperialismo, al neoliberalismo, al   fundamentalismo, a las manipulaciones econ&oacute;micas y a cualquier "-ismo". Sin   embargo, la realidad del conflicto es otra muy diferente. En cualquier conflicto   intervienen elementos muy complejos —tanto externos como internos—, por lo que   es m&aacute;s sencillo hallar culpables e identificar causas, que si bien pueden hacer   parte del juego, no es el juego completo y complejo.</p>     <p>El an&aacute;lisis de los conflictos requiere entonces una gran   interdiscipli-nariedad, pues ellos no pueden ser vistos desde una sola   perspectiva. Para analizar un conflicto social hoy en d&iacute;a, por ejemplo, es   preciso recurrir a la econom&iacute;a, a las relaciones internacionales, al estudio de   los intereses de terceras y cuartas partes conocidas y desconocidas y a los   medios de comunicaci&oacute;n y su influencia sobre la informaci&oacute;n y la cultura. Es   decir, un conflicto —por peque&ntilde;o que sea—, hace parte de una red asociada de   acontecimientos complejamente interrelacionados (Medina et al., 2002).</p>     <p>Actualmente, la neurociencia contribuye al an&aacute;lisis del conflicto en la   medida en que ha encontrado, en la evoluci&oacute;n humana y cultural, razones m&aacute;s que   suficientes para entender el por qu&eacute; de los conflictos entre los seres   humanos.</p>     <p><b>RAZONES DEL CONFLICTO EN DIVERSAS CIRCUNSTANCIAS</b></p>     <p>Como podr&iacute;a deducirse de la lectura del cap&iacute;tulo dedicado a la adaptaci&oacute;n y   la selecci&oacute;n natural en Pinker (2000: 219 - 232), la capacidad adaptativa de las   especies lleva cientos de generaciones, y responde no a causas y efectos, sino a   complejos algoritmos. As&iacute; que se puede afirmar sin temor, que la capacidad del   ser humano para adaptarse tiene sus limitaciones; pues, adem&aacute;s de la b&uacute;squeda   biol&oacute;gica de la supervivencia propia y de la especie, del mejoramiento propio y   del grupo gen&eacute;tico de referencia, la b&uacute;squeda por parte de los machos de hembras   diversas y mejor dotadas va transformando su entorno a la medida de sus propias   necesidades e intereses para poder vivir en &eacute;l.</p>     <p>La anterior es otra contribuci&oacute;n a la explicaci&oacute;n acerca de la naturaleza del   conflicto como algo natural en el ser humano, y no como el producto nefasto de   intereses capitalistas o fundamentalistas. Estos intereses existen, pero desde   una din&aacute;mica diferente a la interpretaci&oacute;n simplista de la lucha de clases, o de   manipulaciones ocultas.</p>     <p>A pesar de lo expuesto arriba, es necesario probar bajo condiciones   controladas este tipo de teor&iacute;as o suposiciones. No se pueden afirmar cosas que   no se pueden demostrar, y en los llamados "conflict&oacute;logos" se encuentra mucho de   especulaci&oacute;n. Para hacer un experimento cient&iacute;fico para probar las teor&iacute;as, se   requiere rigurosidad en el m&eacute;todo y en la forma de obtener resultados. En una   forma sencilla, un experimento es v&aacute;lido cuando otros lo repitan y obtengan   resultados similares.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>LA CONTRIBUCI&Oacute;N DE LA NEUROCIENCIA</b></p>     <p>Se han encontrado algunas claves para el estudio del conflicto en las   explicaciones que est&aacute;n dando los neurocient&iacute;ficos a la evoluci&oacute;n de la especie   humana, al papel del cerebro, al papel cada vez m&aacute;s importante de las redes   sociales y neuronales gracias a Internet y a otros descubrimientos en el &aacute;rea de   la gen&eacute;tica. La lectura de estas interpretaciones nos plantea la necesidad de   cambiar los paradigmas acerca del conflicto. Para decirlo en una forma sencilla,   el conflicto es algo tan natural en el ser humano como lo es cualquiera de sus   necesidades. Este enfoque en especial se encuentra en los planteamientos que   hace Steven Pinker (2000: 551 - 663), cuando hace alusi&oacute;n a los conflictos, la   guerra y el manejo que el ser humano hace de ellos.</p>     <p><b>EL CEREBRO HUMANO Y SU CAPACIDAD DE ADAPTACI&Oacute;N</b></p>     <p>Mientras el cerebro de un animal es especializado, el del ser humano es   "vac&iacute;o". Con las comillas se intenta significar que s&oacute;lo es una forma de   referirse a que al nacer no sabe nada de nada. El cerebro viene con una carga   gen&eacute;tica muy grande, unos instintos y toda una dotaci&oacute;n (sobre esto hay una   met&aacute;fora no muy aceptada por todos, y es que viene con su <i>"hardware" </i>listo para trabajar, pero el <i>"software"" </i>debe adquirirlo). Ese <i>software </i>lo adquiere mediante su interacci&oacute;n con la cultura, con la   naturaleza y el aprendizaje derivado de esas interacciones (Granada, 2003).</p>     <p>Visto desde esta perspectiva, se podr&iacute;a considerar que la especializaci&oacute;n del   cerebro humano es el aprendizaje y la creatividad.</p>     <p>Si se compara ese ser humano con los animales, podr&iacute;amos concluir que el   animal nace bastante m&aacute;s especializado y en general s&oacute;lo requiere de un corto   per&iacute;odo de tiempo para la crianza. Un animal incompetente o no desarrollado en   poco tiempo, sin lugar a dudas hace parte de la cadena alimenticia.</p>     <p>La torpeza e incompetencia de las cr&iacute;as humanas dura muchos a&ntilde;os, raz&oacute;n por   la cual fue necesario protegerlas y ense&ntilde;arles a defenderse de predadores m&aacute;s   poderosos y a obtener alimento. Durante este largo per&iacute;odo de crianza, nuestros   ancestros se vieron en la necesidad de agruparse, para colaborarse en la ardua   tarea de preparar y ense&ntilde;ar a las cr&iacute;as y dotarlas de un h&aacute;bitat donde pudieran   estar seguras. Es as&iacute; como va apareciendo el lenguaje, y con &eacute;l, el pensamiento   discursivo, y por supuesto, la cultura (Granada, 2003).</p>     <p>La creatividad es otra de las especializaciones del cerebro humano. El ser   humano nace creativo y la cultura que &eacute;l mismo invent&oacute; se encarga de no permitir   la aparici&oacute;n de esa especialidad sino en muy contados casos donde la   personalidad es capaz de imponerse a las exigencias de la cultura.</p>     <p>Una de las muchas razones por las cuales la cultura se opone a la creatividad   es, entre otras, por una explicaci&oacute;n pragm&aacute;tica. <i>"No tienes necesidad de   inventarte lo que ya otros han inventado. Ven y te lo ense&ntilde;amos". </i>Es as&iacute;   como aparece la educaci&oacute;n, que de una manera parad&oacute;jica, se convierte en un   control sobre la creatividad, pues busca la unificaci&oacute;n de las creencias, la   imposici&oacute;n de la ideolog&iacute;a dominante, los valores y las normas de   comportamiento.</p>     <p>Para sobrevivir, el ser humano requiere de la cultura. Los diferentes grupos   humanos se dividieron por diferentes circunstancias y en su interacci&oacute;n con el   ambiente aparecieron las razas, etnias, clanes y grupos en general con cierto   tipo de parentesco gen&eacute;tico y por supuesto las diferencias culturales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Naci&oacute; la competencia entre tribus y clanes, nacieron las ideolog&iacute;as y los   productos propios de cada cultura. Las culturas de alto intercambio aprendieron   mejor, y asimilaron mucho de sus vecinos, por lo que se ha afirmado que existe   una <i>"inteligencia cultural", </i>que en palabras de Flecha, Padr&oacute;s y   Puigdell&iacute;vol (2003):</p>     <blockquote>       <p>"Supera la noci&oacute;n tradicional de inteligencia, muy vinculado a los   instrumentos de medida de las habilidades acad&eacute;micas (tests de inteligencia), ya   que contempla tanto esta dimensi&oacute;n acad&eacute;mica como tambi&eacute;n las habilidades   pr&aacute;cticas y las cooperativas. (...) Permite que las personas podamos   relacionarnos en un plano de igualdad, independiente de nuestro estatus o   nuestra posici&oacute;n de poder, para entendernos y llegar a acuerdos. Las   interacciones que se llevan a cabo mediante un di&aacute;logo igualitario, democr&aacute;tico,   horizontal y en el que todas las personas tienen las mismas posibilidades de   intervenir constituyen la base para el aprendizaje humano y un instrumento   fundamental para consensuar acciones comunes en vista de la superaci&oacute;n de   desigualdades".</p> </blockquote>     <p>Las culturas aisladas con ning&uacute;n o muy bajo intercambio, o no se   desarrollaron, o su desarrollo fue muy lento; mientras que las culturas   dominantes han sido abiertas al intercambio.</p>     <blockquote>       <p>"A lo largo de la historia de la humanidad, los grupos culturales que han   entablado contacto entre s&iacute; han competido tambi&eacute;n por los recursos. Esta   competici&oacute;n ha adquirido en algunas ocasiones la forma de cooperaci&oacute;n amistosa,   pero con mayor frecuencia la capacidad por parte de un grupo de dominar   pol&iacute;ticamente al otro (y por ello econ&oacute;micamente), ha sido crucial para el   car&aacute;cter de la experiencia culturalmente organizada tanto en el grupo dominado   como en el dominante &#91;...&#93; Durante los &uacute;ltimos 400 a&ntilde;os ha resultado muy   tentador tomar el nivel de las tecnolog&iacute;as asociadas con el "mundo moderno" como   un &iacute;ndice de la medida en que las personas en los grupos que producen estas   tecnolog&iacute;as se han desarrollado m&aacute;s que otras en lo referente al problema com&uacute;n   de la adaptaci&oacute;n al planeta tierra". (Sternberg, 1988).</p> </blockquote>     <p>Es por esto que quienes desean mantener una identidad cultural en un mundo   globalizado piden aislamiento del resto del planeta. Algunos son m&aacute;s activos que   otros. En el mundo &aacute;rabe esta solicitud es muy frecuente. En los pa&iacute;ses   latinoamericanos tambi&eacute;n es frecuente en ciertos c&iacute;rculos intelectuales de   izquierda. Los reg&iacute;menes totalitarios se a&iacute;slan de la influencia cultural de   otros, pues no pueden permitir que sus dominados tengan patrones de comparaci&oacute;n,   o intercambio que los haga pensar o actuar diferente.</p>     <p>Las religiones nacidas en el Oriente Medio, como los cristianos, los jud&iacute;os,   los musulmanes y en general los "sarracenos", fueron los primeros impulsores de   la libertad y el libre albedr&iacute;o. Sus fieles dogm&aacute;ticos y fundamentalistas   convirtieron esas religiones en la mayor imposici&oacute;n de autoritarismo que   existe.</p>     <p>Otra caracter&iacute;stica del cerebro humano es su car&aacute;cter de predador por   excelencia. En su af&aacute;n por transformar el medio, la naturaleza, y a los dem&aacute;s,   acab&oacute; con miles de especies, acab&oacute; con culturas milenarias, acab&oacute; con una gran   parte del medio ambiente y es capaz de acabar f&aacute;cilmente con sus semejantes. En   cambio, cuando un animal mata a otro lo hace exclusivamente para alimentarse de   &eacute;l. En el ser humano las razones para matar a otros son muchas, y se pueden   iniciar en el solo placer de hacerlo.</p>     <p>Es as&iacute; como en el intento de transformar a los dem&aacute;s, el ser humano crea los   conflictos, pues los otros, tambi&eacute;n seres humanos, se lo impiden. Para   transformar a los otros utiliza cientos de t&aacute;cticas de manipulaci&oacute;n y control.   Se inventa creencias e ideolog&iacute;as para buscar adeptos. Tambi&eacute;n usa t&aacute;cticas de   manipulaci&oacute;n conductuales y afectivas. Se inventa la publicidad y la forma de   controlar a los otros a trav&eacute;s de los medios masivos de comunicaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por ejemplo, en el caso de que alguien viva en un r&eacute;gimen autoritario ya sea   un pa&iacute;s, una instituci&oacute;n, una empresa, una escuela, como defensa se inventa una   subcultura que le permite adaptarse, pues con los de su grupo en privado puede   decir y hacer lo que no es permitido en la cultura m&aacute;s amplia. Esto lo hace   mientras se siente bien acompa&ntilde;ado y lo suficientemente fuerte como para   convertirse en una oposici&oacute;n abierta. Las razones emocionales se traducen a   planteamientos ideol&oacute;gicos y &eacute;stos a su vez en una fuerza.</p>     <p>Elton Mayo (1924 — 1927), el c&eacute;lebre cient&iacute;fico organizacional, pudo   demostrar que los trabajadores de una empresa tienen lo que &eacute;l denomin&oacute; <i>normas informales, </i>o acuerdos t&aacute;citos entre los trabajadores, para lograr   ciertas metas u obtener ciertos beneficios. Estas normas informales se siguen   con m&aacute;s fervor que las normas formalmente establecidas, lo cual no deja de ser   una situaci&oacute;n de conflicto grave para la gerencia, y la ra&iacute;z de muchos   conflictos y enfrentamientos.</p>     <p>Como lo demostraron en forma independiente y en forma experimental Asch   (1952) y Milgram (1974), los grupos ejercen presiones para lograr la   conformidad.</p>     <p><b>LOS CONFLICTOS COMO UNA MANIFESTACI&Oacute;N PROPIA DE LA CULTURA Y LA   SUBCULTURA</b></p>     <p>Si el problema es dominar y transformar al otro para que sea como yo quiero   que sea, la respuesta es id&eacute;ntica. El otro trata de dominarme y transformarme   para que yo sea como &eacute;l. Pero la realidad es que yo s&oacute;lo acepto que &eacute;l sea como   yo.</p>     <p>Las culturas han desarrollado adem&aacute;s sus propios sistemas educativos, que no   son m&aacute;s que una forma muy concreta de mantener a sus miembros dentro de los   mismos lineamientos de la cultura dominante (Garc&iacute;a, Pulido &amp; Montes,   s.f.).</p>     <p>Una met&aacute;fora interesante que sosten&iacute;a el maestro Jos&eacute; Francisco Socarr&aacute;s hace   muchos a&ntilde;os fue la del "amo y el esclavo". El amo debe permanecer atento para   que el esclavo no pierda el tiempo o no haga otras cosas sino las que &eacute;l ordena.   Pero el esclavo por su parte sabe que una forma de dominar al amo es   precisamente manteni&eacute;ndolo pendiente de &eacute;l. As&iacute; el amo se convert&iacute;a en esclavo y   el esclavo en amo.</p>     <blockquote>       <p>"Algunos padres son incapaces de aceptar al hijo tal como es, pero exigen que   act&uacute;e de conformidad con las ideas de ellos. Se ejerce un gran esfuerzo y   excesiva autoridad para tratar de ense&ntilde;arle... En ciertos casos hay una sincera   creencia de que esta es la mejor forma de preparar al ni&ntilde;o para el futuro"   (Bakwin, 1974)</p> </blockquote>     <p>En la d&eacute;cada de 1970, Mao Tse Tung (Mao Zedong, hoy), el controvertido l&iacute;der   chino, a quien no le gustaban las tradiciones milenarias de su propia naci&oacute;n,   decidi&oacute; transformar y uniformar a su pa&iacute;s agrup&aacute;ndolo en una clase obrera sin   identidad, con su famosa "revoluci&oacute;n cultural". Ese personaje dijo una frase m&aacute;s   que esclarecedora, en una de sus 4 tesis filos&oacute;ficas. <i>"La educaci&oacute;n es el   aparato ideol&oacute;gico del Estado". </i>Es decir, la forma como un Estado trata la   educaci&oacute;n, la dise&ntilde;a, la administra y la utiliza, es la forma como ese Estado   quiere que sean sus miembros.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Siguiendo ese orden de ideas, es en la educaci&oacute;n donde se puede lograr que   los conflictos personales y sociales que siempre van a existir, se aprendan a   manejar de una manera funcional. No se habla de evitar, ni de prevenir. Se habla   de aprender a manejar el conflicto de una manera funcional. Los conflictos son   necesarios y su buen manejo es el principal generador de cambios y desarrollos   en la cultura. (Goleman, 1997, citado por Mart&iacute;nez- Otero, 2008).</p>     <p>El problema es que la educaci&oacute;n y su sistema &iexcl;tienen que cambiar! El ni&ntilde;o   debe ser educado en la democracia, en la libertad, en el respeto a los derechos   de los otros, en la tolerancia; pero no con teor&iacute;a sino con modelos de imitaci&oacute;n   para que ese aprendizaje se d&eacute; una manera profunda; lo cual nos lleva a la   necesidad de educar a nuestros maestros en lo mismo.</p>     <p>Mart&iacute;nez- Otero (2008) propone varias formas de enriquecer la estructura   cognitivo- emocional en la escuela:</p>     <p>&bull; <b>El ejemplo de los maestros. </b>Aunque as&iacute; no lo deseen o lo busquen, el   comportamiento de los maestros es visto por los estudiantes como referencia o   base de su conducta. <i>"La ejemplaridad de las acciones tiene gran impacto en   el ni&ntilde;o, especialmente en la forma de organizar la realidady en el acercamiento   a los otros y cuanto le rodea. &#91;...&#93; Un primer axioma ha de ser, por tanto,   predicar con el ejemplo, pues es f&aacute;cil que las conductas sean seguidas. Los   ni&ntilde;os aprenden a expresar su fertilidad observando c&oacute;mo lo hacen los adultos m&aacute;s   cercanosy significativos. La competencia cognitivo-afectiva delprofesor influye   en el crecimiento intelectualy emocional de sus alumnos."</i></p>     <p>&bull; <b>La convivencia cordial. </b>El ambiente del aula de clases debe ser un   medio favorable para el adecuado desarrollo de la inteligencia emocional. Se   debe promover el respeto, la comprensi&oacute;n, la confianza, la comunicaci&oacute;n, la   cooperaci&oacute;n y la sinceridad. <i>"La riqueza emocional del clima escolar opera   como poderoso adherente que condiciona la direcci&oacute;n que adopte la conducta   infantil".</i></p>     <p>&bull; <b>Utilizar material que favorezca el desarrollo de la inteligencia   emocional. </b>Es bueno tomar referencias de la vida cotidiana, como   situaciones, libros, pel&iacute;culas o m&uacute;sica, con el fin de que los alumnos tomen   consciencia del entorno (su propia cognici&oacute;n y afectividad) y del entorno que   los rodea.</p>     <p>&bull; <b>Potenciar el razonamiento. </b><i>"La confrontaci&oacute;n de opiniones en un   ambiente de reflexi&oacute;n y libertad contribuye a la mejora de la inteligencia   afectiva &#91;...&#93; La infusi&oacute;n de ra&aacute;onalidad desde la infancia ayuda a 'poner los   pies en la tierra' &#91;...&#93; Es preciso favorecer en los alumnos la formaci&oacute;n de   conceptos s&oacute;lidos, el enjuiciamiento cr&iacute;tico de la realidad, la curiosidad   intelectual y el amor a la verdad".</i></p>     <p>Vemos entonces que el manejo funcional del conflicto est&aacute; asociado al manejo   inteligente de las emociones. Si bien las emociones tienen un prop&oacute;sito, la   inteligencia es la que es capaz de conseguirlo. La emoci&oacute;n nos mantiene   motivados en la consecuci&oacute;n de la meta. As&iacute; pues, el conflicto lo primero que   hace es generar emociones, que deben ser guiadas por la inteligencia (N&uacute;&ntilde;ez,   2002).</p>     <p>Nuevamente, la educaci&oacute;n de las diferentes inteligencias y los talentos nos   permitir&aacute; llevar a cabo un mejor manejo de lo que hoy se llama inteligencia   emocional. La educaci&oacute;n de las emociones es fundamental incluirla en los h&aacute;bitos   de crianza en las familias.</p>     <p>Cuando se incluya la educaci&oacute;n emocional en la familia, es posible que el   manejo de los conflictos cambie a situaciones funcionales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>"La personalidad de los padres no es el &uacute;nico factor que determina c&oacute;mo   piensan sobre sus hijos y se comportan hacia ellos. El ni&ntilde;o no es un recipiente   pasivo, sino que interviene activamente en el establecimiento de relaciones   entre sus padres y &eacute;l... Una madre que encuentra comodidad en un beb&eacute; dulce y   pl&aacute;cido, puede sentirse contrariada con uno activo y en&eacute;rgico". (Bakwin,   1974).</p> </blockquote>     <p>Por otro lado, las culturas tambi&eacute;n cambian y se desarrollan, y es la   educaci&oacute;n la que puede liderar esos cambios si deja de ser defensiva del sistema   y pasa a ser activa en sus propuestas, ya que puede fundamentarlas en la   investigaci&oacute;n.</p>     <p>Los europeos de hoy no tienen en sus prop&oacute;sitos invadir a sus vecinos, como   lo hicieron a lo largo de la historia. Hoy, muy por el contrario, aprendieron a   integrarse y a vivir en comunidad. La lucha se traslad&oacute; a la econom&iacute;a, y a la   competencia empresarial, donde en el fondo el beneficiario es el consumidor o el   ciudadano de la aldea global.</p>     <p><b>LA ACEPTACI&Oacute;N DE LA DIVERSIDAD</b></p>     <p>Si bien la cultura pretende uniformizar a sus miembros, las diferentes   subculturas dentro de una misma sociedad chocan buscando la imposici&oacute;n de una de   ellas. Esta situaci&oacute;n es muy frecuente dentro de naciones del mismo origen   cultural. Sus ciudadanos se agrupan en regiones, etnias, grupos, y buscan su   supremac&iacute;a por encima de los otros. Es as&iacute; como logran, cuando tienen posiciones   de poder, rodearse de sus conciudadanos, para beneficiar a los suyos olvidando a   los otros. Estas situaciones generan regionalismos que terminan en conflictos   mayores.</p>     <p>Si bien el regionalismo no deja de ser algo natural, s&iacute; es importante que una   naci&oacute;n tenga muy clara la pol&iacute;tica y la forma de distribuir los recursos a lo   largo del pa&iacute;s y no solamente en la regi&oacute;n de los gobernantes.</p>     <p>Sin embargo, es notable tambi&eacute;n la belleza de las sociedades pluriculturales,   y multi&eacute;tnicas. Para nadie es un secreto que en el mundo moderno es un programa   tur&iacute;stico y de ocio salir a comer comidas t&iacute;picas de otras regiones en   restaurantes administrados por personas de esas regiones. Escuchamos esa m&uacute;sica   extra&ntilde;a, y nos dan ganas de conocer esos pa&iacute;ses ex&oacute;ticos. El turismo es la   m&aacute;xima manifestaci&oacute;n de la curiosidad del ser humano por conocer y aprender del   otro. Pero como turistas imperiales. Otra cosa es que si ellos viven aqu&iacute;,   "&iexcl;tienen que cambiar y ser como nosotros!".</p>     <p>Si es permitido darle un nombre a esa actitud, ser&iacute;a "arrogancia cultural",   que no es otra cosa que tratar de demostrar supremac&iacute;a. La xenofobia   caracter&iacute;stica de los &uacute;ltimos tiempos en los pa&iacute;ses desarrollados, y en las   ciudades colombianas con los desplazados, son m&aacute;s una respuesta de desagrado   ante las expresiones de la pobreza de los inmigrantes y sus actos demostrativos   de la pobreza, para sobrevivir en una cultura que los rechaza, que un rechazo   real ante su cultura como tal (Riquelme, 1993).</p>     <p>En otras palabras, es en la pobreza y en sus miles de manifestaciones donde   existe el choque. Cualquier persona puede ver a un hind&uacute; con su vestimenta como   algo ex&oacute;tico. Pero ver a un limosnero, a un gam&iacute;n, a gente sin vivienda que se   instala en las calles, al vendedor ambulante, al drogadicto que deambula sin   destino, al loco peligroso, al que reclama l&aacute;stima, al ladr&oacute;n de cosas   in&uacute;tiles,... a quienes nadie les pregunta de d&oacute;nde son, es cuando los individuos   se indignan porque son ellos quienes da&ntilde;an su calidad de vida. Ya no puedes   sentarte con agrado en una terraza a tomar una cerveza sin que un limosnero y   adem&aacute;s latino en los pa&iacute;ses desarrollados, y desplazado en Colombia, te haga   sentir inc&oacute;modo. &iquest;Pero cu&aacute;l es tu posici&oacute;n si lo miras a los ojos y entiendes su   tragedia? Es posible que tu respuesta sea s&oacute;lo una vez, pero no todo el tiempo. <i>"Yo pago impuestos, y con ellos debe haber qui&eacute;n resuelva estos   problemas".</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>LA CREACI&Oacute;N CULTURAL HUMANA Y EL CONFLICTO</b></p>     <p>Dentro de las caracter&iacute;sticas maravillosas del cerebro humano est&aacute; la   creatividad. El ser humano decidi&oacute; apartarse del camino de la evoluci&oacute;n y   evolucionar por s&iacute; mismo. Veamos un ejemplo: Un perro para volar necesitar&iacute;a   millones de a&ntilde;os para desarrollar alas, si pudiera. Un ser humano las   inventa.</p>     <p>Hace ya algunos a&ntilde;os, McLuham (1969) escribi&oacute; un libro prof&eacute;tico para la   neurociencia, y lo hizo desde el punto de vista de las comunicaciones: <i>El   medio es el masaje. </i>All&iacute; sostiene una verdad que hoy es demostrable, y es   que la creaci&oacute;n cultural del cerebro no es m&aacute;s que una extensi&oacute;n de s&iacute; mismo   para aumentar su propia capacidad. All&iacute; sostiene que: <i>'La rueda es una   extensi&oacute;n del pie, la gr&uacute;a es una extensi&oacute;n del brazo, el microscopio y el   telescopio son extensiones del ojo, los computadores son extensiones de s&iacute; mismo   y que la cultura es la expresi&oacute;n m&aacute;xima de su desarrollo evolutivo".</i></p>     <p>Es decir, todo lo que tenemos en nuestra civilizaci&oacute;n es una forma en la que   el ser humano se inventa c&oacute;mo ser mejor. El problema es que no todos los seres   humanos tienen acceso a los recursos para ser mejores. Esta imposibilidad limita   la libertad, y por supuesto genera conflictos. Adem&aacute;s, quienes tienen acceso a   los diferentes recursos con frecuencia los usan como forma de dominar y someter   a los que no los tienen.</p>     <p>La educaci&oacute;n en este caso viene de nuevo a jugar un papel importante como   igualador social. El problema surge con quienes se benefician de la ignorancia.   Para ellos es m&aacute;s sencillo hacer promesas y no cumplirlas, porque el ignorante   no las entiende. Pero una persona educada tiene voz y opini&oacute;n, y est&aacute; en   capacidad de exigir.</p>     <p>En Colombia, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha presentado un gran retroceso en la   din&aacute;mica que tra&iacute;a el pa&iacute;s en la conformaci&oacute;n de una clase media mayoritaria.   Una de las razones que se le atribuye a ese retroceso fue, precisamente, el   papel como opini&oacute;n que empez&oacute; a ejercer esa clase media. Y eso para algunos es   inaceptable.</p>     <p>En la Costa Atl&aacute;ntica s&oacute;lo tienen acceso a la educaci&oacute;n primaria el 61,92% de   los ni&ntilde;os; en el total del pa&iacute;s solo el 56,04% de los ni&ntilde;os tienen acceso a la   educaci&oacute;n primaria. (DANE, 2003).</p>     <p>Basados en esta informaci&oacute;n, y en todo lo visto anteriormente, para poder   solucionar conflictos de maneras adecuadas y exitosas, y para garantizar que   dicha resoluci&oacute;n sea beneficiosa para ambas partes, sino promotora de cambios   importantes, debe fortalecerse la educaci&oacute;n en todos los niveles, desde los m&aacute;s   peque&ntilde;os hasta los adultos que ya tienen un historial de vida importante.</p>     <p>Cabe destacar que los esfuerzos no deben limitarse &uacute;nicamente a la educaci&oacute;n   formal, si bien es esta la de mayor cobertura, debido a que la educaci&oacute;n no   formal en ocasiones tiene un grado de impacto mayor, facilitando as&iacute; la   adquisici&oacute;n de conocimientos directamente por la experiencia propia o ajena,   garantizando una mayor recordaci&oacute;n y un mayor aprovechamiento del   aprendizaje.</p>     <p><b>EL EXPERIMENTO. METODOLOG&Iacute;A</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este experimento se desarroll&oacute; con una metodolog&iacute;a descriptiva, a partir de   grupos focales conformados por participantes en 8 seminarios de teor&iacute;a del   conflicto. Los participantes eran grupos de profesionales que ocupan cargos   administrativos o docentes en diversas organizaciones de las ciudades de   Barranquilla, Cartagena y Monter&iacute;a. El 90% eran abogados conciliadores, por lo   que se espera que se pueda repetir con resultados razonablemente similares.</p>     <p>Espec&iacute;ficamente, se realiz&oacute; la misma entrevista a los ocho grupos. La   entrevista fue abierta y participativa, y las preguntas fueron clasificadas en   tres temas:</p>     <p>1. Conflictos en el trabajo    <br>   2. Conflictos intuitivos, y    <br>   3. Conflictos   de pareja.</p>     <p>En la particularidad del caso estudiado se invita a realizar un an&aacute;lisis   posterior y m&aacute;s profundo desde las bases biol&oacute;gicas y gen&eacute;ticas del   comportamiento conflictivo, con el fin de ahondar a&uacute;n m&aacute;s en los resultados   primarios de la investigaci&oacute;n y obtener mayor discernimiento y claridad sobre   esta tem&aacute;tica.</p>     <p><b>1. </b>Para el <b>conflicto en el trabajo </b>se realizaron las siguientes   preguntas:</p>     <blockquote>       <p>a. Elabore un listado de las razones que m&aacute;s se aducen en los conflictos   interpersonales en el trabajo. (Cite ejemplos concretos).</p>       <p>b. &iquest;C&oacute;mo tienden a solucionarse los conflictos anteriores?</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>2. </b>Para los <b>conflictos de tipo intuitivo </b>se hicieron las   siguientes preguntas:</p>     <blockquote>       <p>a. Elabore un listado de las razones por las cuales alguien no le cae bien.   (Incluya ejemplos concretos).</p>       <p>b. Elabore un listado de las razones m&aacute;s frecuentes de conflictos entre   amigos. (Incluya ejemplos concretos).</p>       <p>c. &iquest;C&oacute;mo tienden a solucionarse los conflictos anteriores?</p> </blockquote>     <p><b>3. </b>Para los <b>conflictos de pareja </b>se hicieron las siguientes   preguntas:</p>     <blockquote>       <p>a. Elabore una lista de razones de conflicto en una pareja (Incluya ejemplos   concretos).</p>       <p>b. &iquest;C&oacute;mo tienden a solucionarse los conflictos anteriores?</p> </blockquote>     <p>Por &uacute;ltimo, se realiz&oacute;, con ayuda de los participantes, una clasificaci&oacute;n de   respuestas seg&uacute;n los contenidos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>RESULTADOS</b></p>     <p>Se encontraron elementos comunes en todos los listados de razones, lo cual   llama poderosamente la atenci&oacute;n.</p>     <p>El resultado principal de todos los an&aacute;lisis realizados es que si el   "otro"(a) quiere tener una buena relaci&oacute;n conmigo, "&iexcl;tiene que cambiar!".</p>     <p>An&aacute;lisis de las respuestas seg&uacute;n el tipo de conflicto</p>     <blockquote>       <p><b>1. En el trabajo</b></p>       <p>El conflicto se refiere a una forma sutil, o a veces abierta, de exigir que <i>el (la) otro(a) cambie para que yo me sienta bien con &eacute;l (ella).</i></p>       <p>En los conflictos laborales, las quejas de un jefe sobre su personal en su   gran mayor&iacute;a se refieren a que sus empleados no se comportan o no hacen las   cosas como &eacute;l quiere. A su turno, los empleados se quejan de que sus jefes no   hacen las cosas como ellos quieren. Y si se desea modificar esa situaci&oacute;n el   otro <i>&iexcl;tiene que cambiar!.</i></p>       <p><i>2. </i><b>Conflictos intuitivos</b></p>       <p>Se les pregunt&oacute; a los participantes por las razones por las que alguien no   les cae bien.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las razones m&aacute;s populares mencionadas se refieren a: conductas, actitudes,   formas de ser o expresarse del otro, que uno no soporta o no acepta. Y   fundamentalmente, para resolver el conflicto, el otro(a) &iexcl;tiene que cambiar!</p>       <p><i>- </i>El otro tiene costumbres "no aceptables"    <br>     - El otro (a) es   impertinente, maleducado (a)    <br>     - Es peligroso (a), hace cosas inaceptables    <br>     -   Es metido (a), quiere salirse con la suya.    <br>     - Es chismoso (a), no es de   confiar.    <br>     - Es pedante, jactancioso (a), rival.    <br>     - Quiere dominar, mandar,   imponer.    <br>     - Es traicionero (a), habla m&aacute;s de la cuenta, no lo (a) soporto. </p>       <p><b>3. En la pareja</b></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la pareja, el conflicto m&aacute;s frecuente se refiere a que un miembro de la   pareja no hace las cosas o no se comporta como el otro quiere.</p>       <p>El conflicto m&aacute;s frecuente con los hijos es el de la <i>"desobediencia". </i>La interpretaci&oacute;n m&aacute;s frecuente es asociarlo al conflicto de poder y   dominancia.</p>       <p>Sin embargo, este &uacute;ltimo tiene caracter&iacute;sticas diferentes: Hacer las cosas   como yo quiero; que si bien puede ser interpretado como un conflicto de poder,   prefiero darle una lectura diferente. &Eacute;l o ella tienen que ser como yo digo,   porque as&iacute; aprend&iacute; a ser. <i>En definitiva para que nos podamos entender, el   otro &iexcl;tiene que cambiar!</i></p>       <p>Otros se refieren al incumplimiento de las normas sociales de convivencia o a   desacuerdos en los cuales un miembro no puede aceptar que el otro piense o act&uacute;e   en una forma diferente a como &eacute;l quisiera.</p>       <p>Otros se refieren al conflicto de caracteres. "Incompatibilidad de   caracteres". Que se podr&iacute;a interpretar como que el otro(a) no es como yo quiero   que sea.</p>       <p>El sentimiento de propiedad del otro y de los hijos fue un tema tab&uacute; que los   miembros s&oacute;lo abordaron hasta cierta medida.</p> </blockquote>     <p><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p>A lo largo de este art&iacute;culo se ha planteado que el conflicto es natural, hace   parte integral de la esencia humana, y adem&aacute;s necesario cuando es funcional,   porque es capaz de provocar cambios y desarrollos.</p>     <p>Entender el conflicto como choque exclusivamente es una forma de enfocar el   problema que conduce a soluciones tipo "t&eacute;rmino medio o justo medio". Sin   embargo, si el conflicto se enfoca desde la perspectiva del crecimiento y del   cambio, y no de la imposici&oacute;n, permite que las partes puedan construir un futuro   dise&ntilde;ado por ellas mismas donde ellos tengan total cabida y participaci&oacute;n.</p>     <p>El ser humano lo ha venido haciendo no sin dificultades a trav&eacute;s de la   historia. Es hora de aprender a hacerlo con m&eacute;todo y rigor. Los antrop&oacute;logos han   definido la cultura como <i>"dise&ntilde;os para la vida, organizados seg&uacute;n la   sociedad, que hacen que la gente que crece en diferentes partes del mundo sea   sistem&aacute;ticamente diferente" </i>(Sternberg, 1988).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La educaci&oacute;n dise&ntilde;ada para la convivencia es definitivamente una herramienta   indispensable para que los seres humanos aprendamos a utilizar los conflictos de   manera constructiva, con el fin de generar nuevos escenarios donde la   convivencia sea mejor. En otras palabras, elaborar conjuntamente nuestros   propios dise&ntilde;os de vida.</p>     <p>Por otro lado, es importante empezar a definir t&eacute;rminos de una manera en la   que todos podamos entender lo mismo. O por lo menos saber qu&eacute; significan para   los otros ciertos t&eacute;rminos, como justicia social, inversi&oacute;n social, democracia,   libertad, valores, entre otros; con el prop&oacute;sito de empezar desde ahora a   construir un lenguaje que entendamos todos. O por lo menos entender que cuando   utilizamos ese tipo de t&eacute;rminos cada uno sepa lo que el otro entiende.</p>     <p>La educaci&oacute;n para la convivencia requiere que su metodolog&iacute;a sea creativa. No   es suficiente el incluirla en la educaci&oacute;n formal. La educaci&oacute;n no formal tiene   un alto impacto en la cultura, por lo que a su vez deber&iacute;a incluirse en este   tipo de formaci&oacute;n.</p>     <p>El teatro, la literatura, los c&oacute;mics, el acceso a la cultura, la cultura   ciudadana, el ejemplo, la recreaci&oacute;n, los parques, el espacio p&uacute;blico, los   andenes, los proyectos sociales que incluyan a la comunidad, la participaci&oacute;n   ciudadana en sus propios conflictos, el est&iacute;mulo y apoyo decidido a los   emprendedores, son formas activas de educaci&oacute;n para la convivencia. Eso ya ha   sido demostrado por los alcaldes estrellas que ha tenido una ciudad no viable   como lo era Bogot&aacute; hace muy pocos a&ntilde;os.</p>     <p>Aunque el panorama si bien es dif&iacute;cil y a largo plazo, no es imposible. Lo   m&aacute;s importante es empezar ahora, &iexcl;Ya! Y no seguir esperando iniciativas de   demagogos que no saben para d&oacute;nde van, pero que tienen muy claro lo que ellos   quieren. (Cordero Rivera, 1999; Barrag&aacute;n, s.f.)</p>     <p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p>Ardila, R. (2001)&iquest;Qu&eacute; es la psicolog&iacute;a de la paz? <i>Revista latinoamericana   de Psicolog&iacute;a. 33 </i>(001), 39-43. Fundaci&oacute;n Universitaria Konrad Lorenz. P.   Extra&iacute;do el 10 de noviembre de: <a href="http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/805/80533104.pdf" target="_blank">http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/805/80533104.pdf</a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0123-417X200900010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Asch, S. (1952) <i>Social psychology. </i>New York: Prentice-Hall. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0123-417X200900010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bakwin, H.   &amp; Morris, R. (1974). <i>Desarrollo psicol&oacute;gico del ni&ntilde;o normaly   patol&oacute;gico.</i> M&eacute;xico: Nueva Editorial Interamericana. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0123-417X200900010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Barrag&aacute;n, L. (s.f.). <i>Los conflictos silenciososI. Infoguerray   postmodernidad. </i>Extra&iacute;do el 10 de noviembre de 2008 <a href="http://www.analitica.com/cyberanalitica/matriz/8711231.asp" target="_blank">http://www.analitica.com/cyberanalitica/matriz/8711231.asp</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0123-417X200900010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Buckingham, M. &amp; Coffman, C. (2000). <i>Primero, rompa todas las reglas. </i>Bogot&aacute;: Norma.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0123-417X200900010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cordero Rivera, A. (1999). Adaptaci&oacute;n, selecci&oacute;n natural y la falacia de "la   supervivencia de la especie". <i>Bolet&iacute;n de la Sociedad Entomol&oacute;gica Aragonesa.   26, </i>613- 617.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0123-417X200900010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Dane </b>(2003). Estad&iacute;sticas extra&iacute;das de <a href="http://www.dane.gov.co" target="_blank">www.dane.gov.co</a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0123-417X200900010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Fisher, R., Ury,   W &amp; Patton, B. (1993). <i>S&iacute;... &iexcl;de acuerdo! C&oacute;mo negociar sin ceder. </i>Bogot&aacute;: Norma.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0123-417X200900010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Flecha, R., Padr&oacute;s, M. &amp; Puigdell&iacute;vol, I. (2003, septiembre-octubre).   Comunidades de aprendizaje: Transformar la organizaci&oacute;n escolar al servicio de   la comunidad. <i>Organizaci&oacute;n y gesti&oacute;n educativa, 5, </i>4-8. 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Extra&iacute;do el 10 de noviembre de: <a href="http://www.rieoei.org/oeivirt/rie13a09.htm" target="_blank">http://www.rieoei.org/oeivirt/rie13a09.htm</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0123-417X200900010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Granada, E. (2003, julio). La cultura como estrategia de adaptaci&oacute;n en la   interacci&oacute;n sujeto- social- ambiente. <i>Investigaci&oacute;n &amp; Desarrollo, 11. </i>(001), 134- 161. Universidad del Norte. Extra&iacute;do el 10 de noviembre de: <a href="http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/268/26811106.pdf" target="_blank">http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/268/26811106.pdf</a> <a href="http://www.is.wayne.edu/mnissani/PAGEPUB/milgram.htm" target="_blank">http://www.is.wayne.edu/mnissani/PAGEPUB/milgram.htm</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0123-417X200900010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mart&iacute;nez-Otero, V. (2008). Psicolog&iacute;a de la inteligencia afectiva:   Implicaciones pedag&oacute;gicas. <i>Revista cient&iacute;fica electr&oacute;nica de psicolog&iacute;a, 4 </i>(15). Universidad Complutense de Madrid. Extra&iacute;do el 10 de noviembre de: <a href="http://dgsa.reduaeh.mx/revista/psicologia/IMG/pdf/No.4-15.pdf" target="_blank">http://dgsa.reduaeh.mx/revista/psicologia/IMG/pdf/No.4-15.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0123-417X200900010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mayo, E. (s.f.) <i>Western Electric Co. in Chicago. </i>Extra&iacute;do el 10 de   noviembre de <a href="http://www.accel-team.com/human_relations/hrels_01_mayo.html" target="_blank">http://www.accel-team.com/human_relations/hrels_01_mayo.html</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0123-417X200900010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>McLuham, M. (1969). <i>El medio es el masaje, un inventario de efectos. </i>Buenos Aires: Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0123-417X200900010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Medina, F. et. al. (2002). Secuencias conductuales en la efectividad de la   gesti&oacute;n del conflicto. <i>Psicothema, 14. </i>Universidad de Sevilla. Extra&iacute;do   el 10 de noviembre de: <a href="http://personal.us.es/fjmedina/165_01_Secuencias%20conductuales.pdf" target="_blank">http://personal.us.es/fjmedina/165_01_Secuencias%20conductuales.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0123-417X200900010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Milgram, S. (1974), <i>Obedience to authority; An experimental view. </i>New   York: Harpercollins.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0123-417X200900010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Nissani, M. (1990) A cognitive reinterpretation of Stanley Milgram's   observations on obedience to authority. <i>American Psychologist,   45:1384-1385.</i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0123-417X200900010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>N&uacute;&ntilde;ez, I. (2002). Inteligencia emocional en las entidades de informaci&oacute;n.   &iquest;C&oacute;mo encauzar los afectos en bien de la organizaci&oacute;n? <i>ACIMED, 10, </i>(1).   Ciudad de La Habana, Cuba. Extra&iacute;do el 10 de noviembre de: <a href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S1024-94352002000100006&script=sci_arttext&tlng=es" target="_blank">http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S1024-94352002000100006&amp;script=sci_arttext&amp;tlng=es</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0123-417X200900010000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Pinker, S. (2000). <i>C&oacute;mo funciona la mente. </i>Bogot&aacute;: Editorial Destino.   Planeta Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0123-417X200900010000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Riquelme, H. (1993). Nuestra xenofobia de cada d&iacute;a. Aproximaci&oacute;n   psicocultural a la segregaci&oacute;n en Europa. <i>Nueva Sociedad, 127, </i>68- 79.   Extra&iacute;do el 10 de noviembre de: <a href="http://www.nuso.org/upload/articulos/2274_1.pdf" target="_blank">http://www.nuso.org/upload/articulos/2274_1.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0123-417X200900010000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Scott - Morgan, P. (1995) <i>las reglas no escritas del juego. </i>M&eacute;xico: Mc   Graw Hill.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0123-417X200900010000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Singer, L. (1996) <i>Resoluci&oacute;n de conflictos. </i>Barcelona: Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0123-417X200900010000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sternberg, R. (1988). <i>Inteligencia Humana, III. Sociedad, cultura e   inteligencia. Colecci&oacute;n de cognici&oacute;n y desarrollo humano. </i>Barcelona:   Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0123-417X200900010000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Tse Tung, M. (1974) <i>Cuatro tesis filos&oacute;ficas. </i>Barcelona: Anagrama.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0123-417X200900010000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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