<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0123-4226</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista U.D.C.A Actualidad & Divulgación Científica]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[rev.udcaactual.divulg.cient.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0123-4226</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0123-42262008000200008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EDUCACIÓN Y MUNDO DE LA VIDA]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[EDUCATION AND LIFE WORLD]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jaramillo Echeverri]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luis Guillermo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aguirre García]]></surname>
<given-names><![CDATA[Juan Carlos]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A02"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad del Cauca  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<aff id="A02">
<institution><![CDATA[,Universidad del Cauca  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>30</day>
<month>12</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>30</day>
<month>12</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<volume>11</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>61</fpage>
<lpage>70</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0123-42262008000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0123-42262008000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0123-42262008000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Este texto plantea la discusión en torno a la relación mundo de la vida - educación. Está fundamentado en la perspectiva fenomenológica; sin embargo, más allá de dar vueltas en torno a cuestiones meramente teóricas, propende por volver al mundo, que se nos ha hecho extraño, debido a la mirada omni-abarcadora del discurso científico en educación. La presente reflexión es una apuesta por reconocernos en el mundo vital que, por más que queramos volverlo un mero objeto, sólo lo podremos comprender en la medida que nuestras referencias partan de él y a él retornen.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper raises the discussion concerning the relation between life world - education. It is based on the phenomenological perspective; nevertheless, beyond turning around merely theoretical questions, it tends to return to the world that has made us strange due to the look all-inclusive of the scientific speech in education. The present reflection is a bet for recognizing ourselves in the vital world that, no matter how much we want to become it a mere object, only we will be able to understand it in the measure that our references depart from it and return to it.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Mundo de la vida]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[educación]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[experiencia]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[intencionalidad]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[fenomenología]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[World]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[education]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[experience]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[intentionality]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[phenomenology]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">     <p align=right style='text-aling:right'><b>CIENCIAS DE LA EDUCACI&Oacute;N - Art&iacute;culo de Reflexi&oacute;n</b></p>     <p align="center"><b>EDUCACI&Oacute;N Y MUNDO DE LA VIDA</b></p>     <p align="center"><b>EDUCATION AND LIFE WORLD</b></p>     <p><b>Luis Guillermo Jaramillo Echeverri<sup>1</sup>, Juan Carlos Aguirre Garc&iacute;a<sup>2</sup></b></p>     <p><sup>1</sup>Doctor en Ciencias Humanas y Sociales – Educaci&oacute;n, Profesor Universidad del Cauca. Correo electr&oacute;nico:<a href="mailto:ljaramillo@unicauca.edu.co">ljaramillo@unicauca.edu.co</a></p>     <p><sup>2</sup>Mag&iacute;ster en Filosof&iacute;a, Universidad de Caldas, Profesor Universidad del Cauca. Correo electr&oacute;nico:<a href="mailto:jcaguirre@unicauca.edu.co">jcaguirre@unicauca.edu.co</a></p>     <p>Rev. U.D.C.A Act. & Div. Cient. 11 (2): 61-70, 2008</p> <hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>Este texto plantea la discusi&oacute;n en torno a la relaci&oacute;n mundo de la vida – educaci&oacute;n. Est&aacute; fundamentado en la perspectiva fenomenol&oacute;gica; sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de dar vueltas en torno a cuestiones meramente te&oacute;ricas, propende por volver al mundo, que se nos ha hecho extra&ntilde;o, debido a la mirada omni-abarcadora del discurso cient&iacute;fico en educaci&oacute;n. La presente reflexi&oacute;n es una apuesta por reconocernos en el mundo vital que, por m&aacute;s que queramos volverlo un mero objeto, s&oacute;lo lo podremos comprender en la medida que nuestras referencias partan de &eacute;l y a &eacute;l retornen.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave:</b> Mundo de la vida, educaci&oacute;n, experiencia, intencionalidad, fenomenolog&iacute;a.</p> <hr>     <p><b>SUMMARY</b></p>     <p>This paper raises the discussion concerning the relation between life world - education. It is based on the phenomenological perspective; nevertheless, beyond turning around merely theoretical questions, it tends to return to the world that has made us strange due to the look all-inclusive of the scientific speech in education. The present reflection is a bet for recognizing ourselves in the vital world that, no matter how much we want to become it a mere object, only we will be able to understand it in the measure that our references depart from it and return to it.</p>     <p><b>Key words:</b> World, education, experience, intentionality, phenomenology.</p> <hr>     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p align="center"><i>¿Qu&eacute; es la verdad? La verdad es una mentira contada por Fernando Silva. Fernando cuenta con todo el cuerpo, y no s&oacute;lo con palabras, y puede convertirse en otra gente o en bicho volador o en lo que sea, y lo hace de tal manera que despu&eacute;s uno escucha, pongamos por caso, al p&aacute;jaro clarinero cantando en una rama, y uno piensa: ese p&aacute;jaro est&aacute; imitando a Fernando cuando Fernando imita al p&aacute;jaro clarinero. &Eacute;l cuenta sucedidos de la gentecita linda del pueblo, la gente reci&eacute;n creada, que huele a barro todav&iacute;a; y tambi&eacute;n cuenta los sucedidos de algunos tipos estrafalarios que &eacute;l conoci&oacute;, como aquel espejero que hac&iacute;a espejos y en ellos se met&iacute;a y se perd&iacute;a, o aquel apagador de volcanes que el diablo dej&oacute; tuerto, por venganza, escupi&eacute;ndole en un ojo. Los sucedidos suceden en lugares donde Fernando estuvo: el hotel que abr&iacute;a s&oacute;lo para fantasmas, la mansi&oacute;n aquella donde las brujas se murieron de aburrimiento o la casa de Ticuantepe, que era tan sombrosa y fresca que te daba ganas de tener, all&iacute;, una novia esperando. Adem&aacute;s, Fernando trabaja de m&eacute;dico. Prefiere las hierbas a las pastillas y cura la &uacute;lcera con cardosanto y huevo de paloma; pero a las hierbas prefiere la propia mano. Porque &eacute;l cura tocando. Y contando, que es otra manera de tocar.</i> (Galeano, 1997)</p>     <p>¿C&oacute;mo tocamos la realidad? Seg&uacute;n Fernando Silva, la tocamos <i<contando y cantando,</i> ella se nos muestra siendo, desatada de cuestionamientos y premisas remitidas a un deber ser prefigurado, puro y extra&ntilde;o sobre el que hay que hurgar constantemente. La realidad se vive y se toca en un mundo que no es ignoto, ella aparece, nos acontece para vivirla e inventarla. Mientras nos preguntamos si aquello que se vive es real o no…vivimos.¿D&oacute;nde vivimos?</p>     <p>Vivimos en una casa grande llena de percepciones, descubrimientos y comprensiones significadas por otros, casa que los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as llaman Mundo, pero tambi&eacute;n llaman Vida; mundo-vida que habitan y construyen por el mero hecho de vivir; nuestro accionar, entonces, se abre a una infinitud de posibilidades en la que emerge un sentido que nos deja poder ser. Mundo de la vida donde se expresa una sensibilidad que nos permite ser desde un aqu&iacute; y un ahora. Sensible-vivido que posibilita tener conciencia de un cuerpo-propio, cuyo acontecimiento fundamental est&aacute; en el hecho de tenernos, muy similar al cuerpo que se tiene sobre sus piernas (Levinas, 2005).</p>     <p>Ese es el mundo sobre el que Fernando Silva inventa sus historias, mundo que le permite erigirse para contar sus cuentos y las cuentas de sus cuentos. &Eacute;ste es el sedimento que le permite decir que aquello que cuenta es m&aacute;s verdad de la que se puede constatar y verificar emp&iacute;ricamente. Sus hechos son verdades que deambulan por infinidad de vericuetos, que as&iacute; parezcan fant&aacute;sticas, emergen de la capacidad del tenerse: ¿tenerse de d&oacute;nde? de un mundo que no siente extra&ntilde;o sino propio, tenerse a s&iacute; mismo co-dependientemente con &eacute;l, mundo que le posibilita desplegar su vida para contar lo acontecido y realizativo de su imaginaci&oacute;n real.</p>     <p>El prop&oacute;sito de este escrito es llamar la atenci&oacute;n sobre ese mundo deslizado y olvidado de nuestra humana manera de vivir, un mundo lleno de interpretaciones, dado como sedimento de experiencias y de construcciones te&oacute;ricas; mundo pre-categorial que, a pesar de ser considerado por la ciencia como impreciso y relativo, posee una estructura que desborda los sentidos y nos permite tener constataci&oacute;n de &eacute;l. Para ello, se intentar&aacute; reconstruir la definici&oacute;n ortodoxa de lo que se entiende por mundo de la vida, ya que es un t&eacute;rmino que ha ca&iacute;do en la discursividad y el apalabramiento. Finalmente, queremos sugerir puentes entre Mundo de la Vida y Educaci&oacute;n; la relaci&oacute;n escuela-mundo nos permitir&aacute; considerar conceptos propios de nuestro ser en el mundo: experiencia, subjetividad, sensibilidad e intersubjetividad, conceptos que se viven en nuestros discursos y espacios vitales: la educaci&oacute;n y la escuela son parte de ellos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>HACIA UNA DEFINICI&Oacute;N DE “MUNDO DE LA VIDA”</b></p>     <p>Cada vez es m&aacute;s frecuente encontrar en los discursos educativos la expresi&oacute;n mundo de la vida, convirti&eacute;ndose en un lugar com&uacute;n en muchas de sus reflexiones. Como muchos de los t&eacute;rminos que usamos los educadores para comprender nuestra pr&aacute;ctica, &eacute;ste tiene un trasfondo filos&oacute;fico que es necesario develar. Por tanto, el apartado parecer&aacute; un agregado abrupto dentro del texto; sin embargo, consideramos que es necesario situar la discusi&oacute;n en su contexto para evitar trivializaciones que, a la larga, degenerar&aacute;n en confusiones problem&aacute;ticas.</p>     <p>Iniciamos diciendo que aunque el concepto de mundo de la vida no es exclusivo de la fenomenolog&iacute;a, es a partir de las reflexiones del fil&oacute;sofo Edmund Husserl, espec&iacute;ficamente en su &uacute;ltima obra <i>La crisis de las ciencias europeas y la fenomenolog&iacute;a trascendental</i> (recopilaci&oacute;n de textos escritos por el fil&oacute;sofo entre 1934 y 1937), que toma un sentido distinto m&aacute;s pertinente a los discursos sobre la subjetividad. Podemos coincidir en que de los t&eacute;rminos m&aacute;s originales en el pensamiento de Husserl, “mundo de la vida” o, en su original: <i>Lebenswelt</i>, ocupa un lugar privilegiado. Paci (1968), estudioso de la fenomenolog&iacute;a de Husserl, lo define como: “experiencia originaria que precede a toda categor&iacute;a cient&iacute;fica y filos&oacute;fica. Tiene sus estructuras fundamentales a pesar de ser relativo y por ello es posible una ciencia del mundo de la vida reductible a las percepciones y a las operaciones de los sujetos en su ambiente espacio – temporal y causal (...) La <i>Lebenswelt</i> es indicada por Husserl, tambi&eacute;n como <i>Erfahrungswelt</i> o mundo de la experiencia”. M&aacute;s que una clarificaci&oacute;n del t&eacute;rmino, en la definici&oacute;n, se concentran todos los aspectos expositivos y problem&aacute;ticos del concepto; pero, a su vez, sirve como gu&iacute;a para abordarlo.</p>      <p>La primera parte de la definici&oacute;n es bastante conocida. Hablar de “mundo de la vida” o “mundo vital” es hablar de un retorno a un terreno precategorial que originar&iacute;a un “ir a las cosas mismas” y es que, si se est&aacute; hablando fenomenol&oacute;gicamente, no se puede olvidar partir todo an&aacute;lisis de este llamado original. Este llamado lo hace Husserl (1991), principalmente, a las ciencias objetivas puesto que han olvidado su fundamento: “a todas las ciencias objetivas les falta saber de lo principal, es decir, el saber de aquello que a las configuraciones te&oacute;ricas del saber objetivo suministrar&iacute;a el sentido y la validez”. Pero ¿qu&eacute; es este “aquello”?</p>     <p>El mundo de la vida habla de un mundo que se vive cotidianamente como siendo. No es un mundo que se inventa o al que uno se enfrenta problematiz&aacute;ndolo de entrada. Hablar de mundo de la vida es situarnos en un mundo del cual tenemos certeza emp&iacute;rica. Este mundo es anterior a todas las comprobaciones o idealizaciones cient&iacute;ficas, ll&aacute;mense fisiol&oacute;gicas, psicol&oacute;gicas, sociol&oacute;gicas. El situarnos implica que, si bien nos hallamos como “objetos sobre los objetos”, somos a la vez “sujetos para ese mundo”. El car&aacute;cter de sujeto – hace que asumamos el mundo no como un objeto separado, lejano y disponible, por el contrario, el mundo est&aacute; cruzado por nuestros pensamientos, valoraciones, experiencias; m&aacute;s a&uacute;n, s&oacute;lo si se reconoce de esta forma, se podr&aacute; hablar de un mundo circundante que no se agota en la explicaci&oacute;n causal, sino que adquiere sentido y puede ser comprendido en su complejidad.</p>     <p>La eterna defensa de los cient&iacute;ficos objetivos, orgullosos de sus m&eacute;todos, ser&aacute; que ellos tambi&eacute;n parten del mundo que es; y tienen raz&oacute;n. No podr&iacute;amos establecer un dualismo absurdo entre mundo vital y mundo cient&iacute;fico – natural, como si para reconocer el mundo tuvi&eacute;ramos que desechar uno u otro. No hay dos mundos. Pero si la ciencia presupone su ser, lo primero que intenta es alcanzar un saber perfecto sobre la base que el saber pre-cient&iacute;fico es imperfecto en cuanto a su extensi&oacute;n y su firmeza. Para ello recurre al m&eacute;todo que le asegurar&aacute; niveles cada vez m&aacute;s precisos de probabilidad y de proposiciones, que permitan ir determinando m&aacute;s fijamente el mundo. La ilusi&oacute;n del m&eacute;todo est&aacute; anclada en una ingenuidad que intenta entronizar la vida plana “patente” y, as&iacute; mismo, pregonar que todo cuanto se experimenta, de modo emp&iacute;rico–te&oacute;rico, es objeto de dominio de un posible conocimiento positivo. Las dificultades que esta actitud plantea son las que llevan a sospechar del optimista acceso a la esfera de profundidad que, supuestamente, se alcanzar&iacute;a con la aplicaci&oacute;n del m&eacute;todo. A la vida plana “patente”, reclamar&aacute; Husserl una vida de profundidad “latente”.</p>     <p>No es temeraria, por tanto, la proclama de Husserl que las ciencias se hallan en crisis, en el sentido que han olvidado su fundamento. Si algo permite unificar la obra de Husserl es el af&aacute;n de sacar a las ciencias de tal crisis. Se ha cre&iacute;do, hist&oacute;ricamente, que el fil&oacute;sofo Immanuel Kant hab&iacute;a sentado las condiciones de la raz&oacute;n cient&iacute;fica. Husserl, por su parte, descubre que la pregunta pertinente ser&iacute;a, no tanto por las condiciones de posibilidad de la ciencia, cuanto por el a priori concreto, la experiencia ante-predicativa de donde todo saber, incluido el de las ciencias objetivas, emerge (G&oacute;mez – Heras, 1989). Es muy curioso que en los contextos en los que se mueve la formaci&oacute;n de un individuo, deudores directos de la iconograf&iacute;a cient&iacute;fica, pareciera obligado tener que retirarse del mundo, abstraerse y contemplar te&oacute;ricamente la realidad; algo as&iacute; como una esquizofrenia en la que una cosa es el mundo que habito, en el que juego, converso, beso y, otra diferente, la Geograf&iacute;a, la Educaci&oacute;n F&iacute;sica, las Plenarias o Conferencias, la Educaci&oacute;n Sexual. Lo peor de todo es que este “segundo mundo” adquiere mayor estatus de realidad en detrimento del primero.</p>      <p>Ahora bien, si continuamos gui&aacute;ndonos por la definici&oacute;n de Paci, nos topamos con un elemento complicado y con aparente ambig&uuml;edad: el “mundo de la vida” tiene sus estructuras fundamentales a pesar de ser relativo. La cuesti&oacute;n ser&aacute; mostrar c&oacute;mo es posible  acceder a tales estructuras y c&oacute;mo se puede valorar tal relatividad.</p>     <p>No es sorpresa que la forma de acceder a las estructuras del mundo de la vida sea a trav&eacute;s de un concepto enunciado por Husserl: epoj&eacute; (que en su sentido m&aacute;s simple se puede entender como <i>poner entre par&eacute;ntesis, o suspender el juicio</i>). Todas las ciencias objetivas buscan una verdad en s&iacute;; sin embargo, las hip&oacute;tesis que pretendan esta objetividad, rebasan el mero mundo de la vida. La funci&oacute;n de una primera epoj&eacute; (frente a las ciencias objetivas) ser&aacute; prevenir tal trasgresi&oacute;n. La epoj&eacute; permite acercarnos al mundo de la vida y encontrarnos en &eacute;l una infinidad de fen&oacute;menos: “decimos una infinidad porque en la penetraci&oacute;n progresiva se muestra que cada fen&oacute;meno alcanzado con dicho despliegue de sentido, fen&oacute;meno que por de pronto se da en el mundo de la vida como &laquo;naturalmente&raquo; siendo, cobija ya implicaciones de sentido y validez cuya interpretaci&oacute;n, a su vez, conduce a nuevos fen&oacute;menos y as&iacute; sucesivamente” (Husserl, 1991).</p>     <p>Una vez alcanzado este estado, nos hemos situado en una actitud distinta pero tambi&eacute;n nos hemos introducido en una aparente sin salida: ¿c&oacute;mo es posible que haya infinidad de fen&oacute;menos siempre renovados?, ¿habr&aacute; alguna posibilidad de tener conocimiento en un mundo con constante donaci&oacute;n de sentido?, ¿hay algo que podamos considerar como cient&iacute;ficamente comprobable de una vez para siempre y para todos? Bien llama Husserl a esta situaci&oacute;n un atolladero o un embarazo. Pero, frente a esta etapa eid&eacute;tica o de descripci&oacute;n psicol&oacute;gica, Husserl ha propuesto una nueva fase: la Reducci&oacute;n Trascendental.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para este caso preciso, se tiene que hacer una nueva epoj&eacute;, la epoj&eacute; trascendental, que se aplica sobre los fen&oacute;menos de la subjetividad alcanzados en la primera epoj&eacute;, nos sit&uacute;a en un sujeto trascendental que permite percatarnos de que este mundo de la vida, en todas sus relatividades, tiene su estructura general a la que queda vinculado todo lo que relativamente es, aunque en s&iacute; ella no es relativa. En este punto juega un papel primordial el an&aacute;lisis intencional: podemos tener, por ejemplo, el caso de unas tijeras: adem&aacute;s de darse ese objeto a nuestra observaci&oacute;n y manipulaci&oacute;n (&oacute;ptico-h&aacute;ptico), tambi&eacute;n se manifiesta como un objeto que implica una “utilizaci&oacute;n – para”; ahora bien, pese a superar el mero nivel de lo emp&iacute;rico, al involucrar al acto de percepci&oacute;n un valor de uso, a&uacute;n falta superar esta certeza representativa. Esta superaci&oacute;n se puede lograr a trav&eacute;s del proceso de constituci&oacute;n, en el cual, adem&aacute;s de tomar en cuenta la experiencia aut&eacute;ntica y originaria de las tijeras (an&aacute;lisis est&aacute;tico), tiene que mostrar c&oacute;mo es que las tijeras constituyen en la conciencia el esquema de implicaci&oacute;n o familiaridad; tal esquema responde a una estructura invariable, pese a las diversas experiencias (relativas) que el sujeto pueda tener con las tijeras (San Mart&iacute;n, 1987).</p>      <p>De lo anterior, se desprenden varias ideas: a. la estructura general del mundo de la vida lleva a considerar que cada objeto es algo dentro del mundo, es decir, no hay objetos que se resistan a formar parte del mundo. b. conocer cosas es distinto a tener conciencia del mundo: “cosas, objetos (...) son &laquo;dados&raquo; como v&aacute;lidos para nosotros (en uno de los modos de la certeza del ser), pero por principio tan s&oacute;lo tenemos conciencia de ellos como objetos en el horizonte del mundo” (Husserl, 1991). c. lo que asegura la posibilidad de una ciencia universal es, precisamente, que toda praxis real y posible acontece, bajo el mundo pre-dado, como horizonte, el cual, no se da de una vez accidentalmente, sino necesariamente. De esta forma queda en evidencia la urgencia de que todo conocimiento parta del mundo vital pues, de lo contrario, se continuar&aacute; haciendo un remedo de realidad, contribuyendo as&iacute; a la fractura entre conocimiento objetivo y conocimiento significativo, entre el mundo del colegio y el mundo de la experiencia, entre lo que es la escuela y lo que es la vida.</p>     <p>La &uacute;ltima parte de la definici&oacute;n de Paci a considerar, se refiere a la posibilidad que tenemos de elaborar, a partir del mundo de la vida, una ciencia “reductible a las percepciones y a las operaciones de los sujetos en su ambiente espacio – temporal y causal”. Lo primero que se debe cuestionar es la forma de legitimar el conocimiento del mundo de la vida. El problema radica en que la exigencia de ir a las cosas mismas hace que tengamos que evitar interpretaciones psicof&iacute;sicas o psicol&oacute;gicas tomadas de la respectiva ciencia objetiva. ¿Cu&aacute;l camino queda entonces?, ¿c&oacute;mo entender todas las palabras como las entiende la vida pre-cient&iacute;fica misma? La cuesti&oacute;n se hace m&aacute;s compleja a&uacute;n cuando se lee en Husserl (1991): “no cabe recurrir prontamente a los &laquo;datos de la sensaci&oacute;n&raquo;, inmediatamente dados, seg&uacute;n se pretende, como si estos dados fuesen lo inmediatamente caracter&iacute;stico de los datos puramente intuidos del mundo de la vida”. Hay que reconstruir las tesis de Husserl frente a este problema:</p>     <p>En primer lugar, afirma que el modo de alcanzar el mundo de la vida, lejos de recurrir a idealizaciones o constructos l&oacute;gico-matem&aacute;ticos, depende de la <i>intuici&oacute;n</i>. En segundo lugar, a diferencia de Descartes, Husserl no busca una certeza en las ideas en desmedro de la experiencia; antes que la polaridad sujeto–objeto, hay una instancia previa donde tal oposici&oacute;n queda abolida, de este modo, la subjetividad consiste en experiencia absoluta y &aacute;mbito de toda experiencia (G&oacute;mez – Heras, 1989); no hay que olvidar que la fenomenolog&iacute;a propugna por el encuentro de categor&iacute;as sobre las cuales se erija el conocimiento, es decir, no aboga por un relativismo en el que todo quede reducido a opiniones subjetivas. La evidencia sobre la que se funda todo saber no es una evidencia t&eacute;cnico – cient&iacute;fica ni objetivo – matem&aacute;tica, ella, en la medida en que parte de la experiencia pre-categorial absoluta, se alcanza en la conciencia <i>pura</i> y en la experiencia <i>pura</i>, all&iacute; donde se arraiga, en definitiva, el sentido del ser y se asegurar&aacute; el acceso al mundo de la vida, al modo de vivencia.</p>     <p>El recorrido por la <i>Lebenswelt</i> ha permitido insinuar ciertos elementos. Las ciencias objetivas han olvidado el mundo de la vida; es m&aacute;s, lo consideran sospechoso en tanto alberga el c&uacute;mulo de opiniones. La fenomenolog&iacute;a exige una exclusi&oacute;n de los conocimientos logrados tanto como verdades de situaci&oacute;n como de las verdades “en s&iacute;” y una vuelta al reino de las evidencias originarias. El “ver” de nuevo el mundo de la vida, se logra a trav&eacute;s de la intuici&oacute;n que s&oacute;lo se comprende en una actitud subjetivo – relativa (observar todo cuanto vale para nosotros como siendo o siendo as&iacute;). Pese a esta subjetiva–relatividad, en la investigaci&oacute;n sobre el mundo de la vida van d&aacute;ndose mostraciones cada vez m&aacute;s extra&ntilde;as y complejas: “en la reflexi&oacute;n advertimos con asombro que ah&iacute; se hallan correlaciones esenciales; que son integrantes de un a priori m&aacute;s amplio, de un a priori universal” (Husserl, 1991).</p>     <p>La comprensi&oacute;n del mundo, lejos de ser una depuraci&oacute;n de la subjetividad hasta alcanzar un objeto disponible para su manipulaci&oacute;n, es un comprender que en el horizonte del mundo de la vida los objetos forman “sentido” a partir de intencionalidades, sentido en tanto referencia a sujetos que intencionan y realizan nuevas valideces y valideces que, aunque relativas, no son menos reales dentro de su alcance. Por ello, la tarea de los educadores es una tarea inacabada. En el mundo de la vida somos principiantes y carecemos de cierta norma l&oacute;gica, lo que no quiere decir que no se pueda hallar alguna; sin embargo, sobre tal mundo podemos reflexionar, percatarnos del sentido de nuestra tarea, preocuparnos para que en ella no se involucre ning&uacute;n tipo de prejuicios o intromisiones totalitarias.</p>     <p><b>MUNDO DE LA VIDA, EDUCACI&Oacute;N Y EXPERIENCIA</b></p>     <p>En la exposici&oacute;n del concepto <i>Lebenswelt</i> ha quedado claro que &eacute;ste se refiere a un &aacute;mbito precategorial y, por ende, nos exige una vuelta a las cosas mismas. A continuaci&oacute;n intentaremos trazar los puentes entre este concepto y el mundo de la educaci&oacute;n y la experiencia; para ello recurriremos a autores que, o bien se inscriben en la corriente fenomenol&oacute;gica, o bien podr&iacute;an compartir aquello que se denomina “aire de familia”; sin embargo, queremos advertir que al interior de la escuela fundada por Husserl existen fuertes divergencias entre algunos autores (hasta se sostiene por algunos que la historia de la fenomenolog&iacute;a es la historia de las herej&iacute;as a Husserl); tales divergencias no ser&aacute;n abordadas en detalle, pues nos desviar&iacute;an del objetivo trazado; pese a esto, no creemos que el pasar por alto tales cuestiones nos aleje de lo hasta ahora alcanzado.</p>     <p>Comencemos diciendo que la obviedad del mundo ha hecho que lo habitemos sin reparar en &eacute;l, torn&aacute;ndose tan familiar que nuestra mirada se acostumbr&oacute; o fue acostumbrada. La escuela, lugar privilegiado para llenar de sentido el mundo vital, no es ajena a las expresiones de la cultura y, en cuanto tal, ha permitido que se incoe en su praxis un modelo que aspira a la adquisici&oacute;n de lo exacto y la paulatina eliminaci&oacute;n de la incertidumbre, introduciendo criterios de “calidad”, que pretenden desvelar lo oculto tras las apariencias (B&aacute;rcena <i>et al</i>. 2006). Esta percepci&oacute;n tambi&eacute;n es considerada por Quintar (2004), cuando comenta que no es lo mismo promover capacidades de pensamiento en la construcci&oacute;n de realidad cotidiana, que transmitir informaci&oacute;n para la manipulaci&oacute;n de un conocimiento objetivo. Por tanto – contin&uacute;a-:</p>     <p>“El hecho de ense&ntilde;ar, en cualquiera de los niveles educativos, desde la inconciencia de transmitir saberes codificados (las m&aacute;s de las veces ni siquiera “eruditos”, sino escolarizados) como saber acad&eacute;mico legitimado, vuelve <i>objeto</i> (con todo lo que ello implica), no s&oacute;lo a la informaci&oacute;n que se da, sino al propio sujeto que es <i>desconocido</i> como sujeto productor de conocimiento. As&iacute;, tanto el sujeto como su mundo de vida se vuelven <i>objetos</i> manipulables e intercambiables”.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Podr&iacute;amos decir que el mundo de la vida est&aacute; siendo relegado de la escuela, torn&aacute;ndose m&aacute;s <i>virtual y canjeable;</i> deber&iacute;amos temer el advenimiento de una escuela donde, en aras de formar expertos altamente competitivos, olvidemos que –y para ser m&aacute;s radicales– s&oacute;lo entendemos las cosas experiment&aacute;ndolas de forma corp&oacute;rea, relacional: en situaci&oacute;n (Jaramillo, 2006). M&aacute;s que una mera cr&iacute;tica a la escuela, lo que pretendemos en este apartado, es reflexionar sobre los modos en los que la experiencia propugnar&iacute;a por acercar la acci&oacute;n pedag&oacute;gica maestro-estudiante al mundo de la vida.</p>     <p>En primer lugar, habr&iacute;a que considerar las relaciones que se tejen en la comunidad de aprendizaje. Tradicionalmente el maestro, haciendo gala de ser depositario de la verdad, asume roles de autoridad, ahorr&aacute;ndole al estudiante las preguntas y, de paso, infundi&eacute;ndole el miedo a hablar por s&iacute; mismo. Frente a esta realidad deben surgir dos actitudes previas a toda experiencia educativa: por un lado, est&aacute; la recuperaci&oacute;n de la palabra, sin la cual, todo acto humano queda deslegitimado. Pero ¿acaso la palabra no est&aacute; presente en las aulas, incluso m&aacute;s de la cuenta? Tal vez, sin embargo, la conversaci&oacute;n pedag&oacute;gica ha perdido su sentido. En la antig&uuml;edad, los maestros aut&eacute;nticos tomaban a sus estudiantes como seres con capacidad de opinar y criticar, como part&iacute;cipes en la construcci&oacute;n del conocimiento.; hoy, por el contrario, no son pocos los docentes que hacen del mon&oacute;logo su herramienta pedag&oacute;gica (Aguirre, 2006).</p>     <p>La otra actitud a desarrollar, previa la asunci&oacute;n de la conversaci&oacute;n como esfera de encuentro, ser&aacute; la creaci&oacute;n de comunidades de indagaci&oacute;n (en Pineda, 2004), podemos notar el significado preponderante que estas comunidades tienen dentro del proyecto Filosof&iacute;a para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as), en las cuales la pregunta, cualquiera que ella sea, desborde todo dato, erosione el sistema y obligue a repensar el mundo. Hsu (2007), en un foro acerca de la importancia de la pregunta en el acercamiento de la ciencia a los juegos de la cotidianidad, sostiene que: “cuando los estudiantes preguntan, buscan significar y entender, construir conocimiento, y reconceptualizar lo que ellos ya entienden de un modo distinto”; y agrega que es la pregunta la que permite construir puentes entre sus mundos de vida.</p>     <p>Ahora bien, se cree que un conocimiento desde la experiencia, tiene que centrarse s&oacute;lo en la exposici&oacute;n de los estudiantes a meros est&iacute;mulos sensoriales, olvidando que el empirismo cl&aacute;sico falla en tanto deja de lado el sujeto cognoscente, en tanto, lo considera algo pasivo, <i>tabula</i> rasa en el proceso de aprendizaje. La curiosidad no brota del mirar; el mirar es el que nos ha vuelto cotidiano el mundo. La curiosidad se alimenta de los desequilibrios y contradicciones presentes en el d&iacute;a a d&iacute;a; brota de un sujeto que no est&aacute; satisfecho con respuestas aprendidas, quiere ver el sentido del mundo y sabe que &eacute;l es parte activa en esa constituci&oacute;n de sentido (Aguirre & Jaramillo, 2008).</p>     <p>Se ha dicho que la curiosidad genera deseo, “ganas” de saber. Como docentes hablamos de la apat&iacute;a que esta contagiando a nuestros estudiantes, pero nunca nos preguntamos acerca del hambre que tienen ni del alimento que tenemos para ofrecerles. En tanto deseo, el conocimiento debe movilizar la comunidad acad&eacute;mica tras su b&uacute;squeda, lo que a la larga generar&aacute; felicidad. Escuelas tristes ser&aacute;n aquellas en las que, pese a la sobreabundancia de informaci&oacute;n, nadie grite <i>eureka.</i> Todo nuevo suceso debe ser asumido como <i>acontecimiento</i> generado en un suelo previo llamado mundo de la vida: “lo que introduce la noci&oacute;n de acontecimiento es el <i>sentido</i> como algo diferenciado de la significaci&oacute;n l&oacute;gica; el “significado” trae cerrado e interpretado en un &uacute;nico sentido lo que dice, el <i>sentido</i> deja abierta la posibilidad a nuevas y m&uacute;ltiples significaciones de la realidad” (B&aacute;rcena <i>et al</i>. 2006). Acontecimiento-sentido que inevitablemente toca con lo &eacute;tico, pues el deseo por conocer no asume al Otro como intercambio, reciprocidad o simetr&iacute;a, sino m&aacute;s bien, como pr&aacute;ctica de la hospitalidad y el acogimiento del reci&eacute;n llegado. Acontecimiento que nos acerca a ese sentido levinasiano de no encerrar y obturar al otro en abstracciones te&oacute;ricas educativas; por el contrario, es abrir la puerta al hontanar de posibilidades que genera el encuentro infinito con el Otro (B&aacute;rcena & M&egrave;lich, 2000); de este modo, se fusiona el deseo de saber-comprender y la certeza de que en el encuentro, todav&iacute;a hay mucho que decir y acontecer. El acontecimiento es una apertura de posibles, un habitar continuo de preguntas y respuestas, la apertura a un proceso imprevisible, riesgoso, impredecible (Lazzarato, 2007).</p>     <p>Cuando se hace un llamado a la consideraci&oacute;n de los saberes acumulados por la historia, rengl&oacute;n seguido, hay que llamar la atenci&oacute;n sobre el sentido com&uacute;n, sobre la sabidur&iacute;a popular, tradicionalmente, relegada por los discursos “serios”. A este respecto podr&iacute;amos decir que si queremos una educaci&oacute;n aferrada al mundo de la vida, no podemos distanciarnos de este conocimiento: “conviene por lo tanto devolver sus cartas de nobleza a las distintas expresiones de ese sentido com&uacute;n y hacerse intelectualmente cargo de las mismas. Eso es lo que introduce una raz&oacute;n sensible que, fiel a las exigencias de rigor propias del esp&iacute;ritu, no olvida que debe permanecer arraigada en aquello que le sirve de sustrato, y que le da, a fin de cuentas, toda su legitimidad” (Maffesoli, 1997). As&iacute; pues, la escuela debe recuperar los ecos del conocimiento ordinario, primer fantasma al que la escuela intenta exorcizar por todos los medios pero que, afortunadamente, todav&iacute;a ronda (no es sino observar un grupo de muchachos a la hora del recreo).</p>     <p>Quedan muchos elementos m&aacute;s por considerar, bajo este apartado experiencial, pero no podemos dejar que se agote sin considerar el valor pedag&oacute;gico del juego. El conocimiento desde la experiencia, el conocimiento que inserta al estudiante en el mundo de la vida, puede tener como herramienta privilegiada el juego en tanto permite reconciliar lo abrupto de la realidad con la posibilidad de dar sentido; la precisi&oacute;n del concepto, con la exploraci&oacute;n de significados y lo est&aacute;tico del papel, con los movimientos corporales. El juego permite la transformaci&oacute;n del conocimiento, la pluralidad de miradas, la deconstrucci&oacute;n de aquello que es tomado como verdad. &Eacute;l hace parte de nuestros m&aacute;s grandes afectos y emociones, no es algo irracional, no cambiamos de mundo por jugar, ni se nos olvida quienes somos; jugamos asumiendo decisiones al interior de nosotros mismos y de los otros, por tanto, no jugamos alejados de nosotros ni de los dem&aacute;s. Juego y Ser co-existen, “ocupan la noche y su vigilia, mezclan lo on&iacute;rico y lo real, disuelven las formas a la manera de la luz que borra las l&iacute;neas de las rocas ” (Duvignaud, 1997). Con &eacute;l podemos sentir diversamente.</p>     <p>En tal sentido, en el juego, el sujeto se expone no como mera elaboraci&oacute;n de discursos, expone su cuerpo y se encuentra con el cuerpo de los otros, se cuida y cuida del otro tejiendo redes intersubjetivas. El juego permite vivenciar una caracter&iacute;stica esencial del mundo de la vida, a saber, que “el mundo cotidiano no es privado sino comunitario. Las relaciones que en &eacute;l tienen lugar no solamente se establecen sobre objetos, sino sobre otros sujetos; es un mundo compartido que se caracteriza por la <i>coexistencia</i>” (M&egrave;lich, 1994).</p>     <p><b>MUNDO DE LA VIDA, EDUCACI&Oacute;N E INTENCIONALIDAD</b></p>     <p>El concepto de intencionalidad es central en la fenomenolog&iacute;a, aunque es una de las mayores piedras de toque entre Husserl y sus seguidores. Levinas, por ejemplo, sostiene que Husserl reduce este concepto a lo meramente cognitivo (Levinas, 1991); sin embargo, hay varios autores que rebaten esa lectura levinasiana y de gran parte de la tradici&oacute;n fenomenol&oacute;gica, sobre todo francesa (para una exposici&oacute;n de la pol&eacute;mica Levinas – Husserl, en torno a la concepci&oacute;n de intencionalidad y dem&aacute;s, ver Aguirre, 2008).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dejando a un lado estas importantes discusiones podemos afirmar que nuestra conciencia est&aacute; volcada hacia los objetos que se muestran a la conciencia. Esto es intencionalidad; nos encontramos siempre ante las cosas, ellas se nos aparecen, nacen ante nosotros, lo cual, permite identificarnos y diferenciarnos en medio de ellas (Aguirre & Jaramillo, 2006). Por m&aacute;s que queramos hacer de nuestros salones de clases sitios donde se ense&ntilde;a un contenido te&oacute;rico, siempre estaremos remiti&eacute;ndonos a vivencias de nuestro mundo cotidiano, con el fin de que los estudiantes comprendan “desde d&oacute;nde” nos queremos hacer entender.</p>     <p>La separaci&oacute;n objetividad – subjetividad, se encuentra permanentemente en los textos de clase, en las lecciones orales y en ex&aacute;menes escritos que evidencian un criterio de calificaci&oacute;n, m&aacute;s no de evaluaci&oacute;n. Sin embargo, si comprendemos como maestros que nuestro ser es en el <i>mundo</i>, el sedimento para compartir un “contenido de clase” ser&aacute; nuestra experiencia relacionada con el contenido y no s&oacute;lo lo que el libro de texto dice acerca de lo que se debe orientar. Nos explicamos: si en una clase de biolog&iacute;a se  ense&ntilde;a un contenido acerca de los beneficios y diferentes matices que tienen las hojas del &aacute;rbol de eucalipto y, seguidamente invitamos a los escolares a que dibujen dicho &aacute;rbol, el maestro podr&aacute; –antes de exponer la teor&iacute;a acerca de los &aacute;rboles de eucalipto– preguntarles a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as si conocen un &aacute;rbol de eucalipto o si sus madres han hecho uso de sus hojas secas para remedios caseros o, si ellos saben a qu&eacute; huelen las hojas de eucalipto; sumado a lo anterior, el maestro podr&aacute; contarles su experiencia relacionada con las hojas de eucalipto, o sea, si las ha utilizado con un fin determinado. Con las experiencias de los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y el maestro entran en escena elementos constitutivos de su ser cotidiano: el recuerdo, lo vivido…lo sucedido.</p>     <p>Continuando con la clase, se les puede pedir a los ni&ntilde;os(as) que representen el &aacute;rbol de eucalipto con sus hojas en el cuaderno, pero con el vitral de sus experiencias acerca de lo que cada uno de ellos representa por &aacute;rbol y hojas de eucalipto, con su respectivo color, cuento y olor, y no s&oacute;lo la representaci&oacute;n gr&aacute;fica de &eacute;ste. La diferencia del anterior ejercicio, con el que convencionalmente se hace –que es pedirles que dibujen un &aacute;rbol y despu&eacute;s lo pinten – es que, por el contrario, ser&aacute; el color, el de las hojas del &aacute;rbol, lo que les permitir&aacute; dar los contornos de hoja y no la representaci&oacute;n delineada de la hoja. C&eacute;zanne dir&iacute;a: el color y el dibujo ya no son algo distinto; a medida que se pinta, se dibuja. As&iacute; es nuestra experiencia intencionada en el mundo de la vida, en la medida que vamos siendo nos inventamos el mundo... nuestro mundo, y esto no es fantas&iacute;a, es realidad que nos permite comprender que siempre existe un mundo que pintar y so&ntilde;ar, del cual, poco a poco emerger&aacute;n los contornos dibujados de nuestra subjetividad que va m&aacute;s all&aacute; de lo que nuestros datos sensoriales nos comunican:</p>     <p>“Quien nos ense&ntilde;a a distinguir nuestros sentidos es la ciencia del cuerpo humano. Lo vivido no lo reencontramos o lo construimos a partir de los datos de los sentidos, sino que se nos ofrece de golpe como el centro de donde proceden. Vemos la profundidad, lo aterciopelado, la suavidad, la dureza de los objetos; C&eacute;zanne dec&iacute;a incluso: su olor (Merleau-Ponty, 2000)”.</p>      <p>La intencionalidad nos visibiliza como seres de experiencia, nos devela y des-vela al vernos en medio de pr&aacute;cticas escolares que pueden tener m&aacute;s sentido para nuestros estudiantes; desde esta pretensi&oacute;n, nos preguntar&iacute;amos: ¿c&oacute;mo hacer para dejar de asumir nuestras pr&aacute;cticas como externas a... sino como parte de...?, aqu&iacute; no nos queda otra salida que ponernos en situaci&oacute;n y expresar, desde nuestra subjetividad, lo experienciado de nuestra pr&aacute;cticas pedag&oacute;gicas. Un ejemplo interesante de esto, lo constituye la investigaci&oacute;n llevada a cabo por Tan & Calabrese (2008), sobre las historias de las latinas Amelia y Ginny, donde se problematiza la cuesti&oacute;n de la identidad una vez ingresan al mundo de la escuela; tal an&aacute;lisis se realiza a partir del concepto de mundo de la vida y se llega a concluir que: “las historias de Ginny y Amelia vuelven problem&aacute;tica la noci&oacute;n de unos l&iacute;mites claros entre los mundos de la vida de las minor&iacute;as de estudiantes y el mundo escolar. Ellas retan el tradicional mundo de la escuela y nos muestran su &eacute;xito al crear nuevos mundos de la escuela en las que interact&uacute;a tanto el mundo de la escuela como sus mundos de la vida”.</p>     <p>Intencionalidad no es adecuaci&oacute;n del objeto o sujeto a nuestra necesidad es por el contrario, vernos en la seguridad-inseguridad de no saber c&oacute;mo orientar un determinado tema desde nuestra experiencia…mas s&iacute; el querer hacerlo; seguidamente, comenzar&aacute;n a surgir multiplicidad de posibilidades vividas y empezar a creer que cualquiera de ellas puede ser v&aacute;lida para los sujetos-escolares que hacen parte de nuestra clase. En la intencionalidad, la dureza finita de un contenido tem&aacute;tico se quiebra para dar paso a infinitud de posibilidades; es puestos en situaci&oacute;n con lo que hacemos, como empiezan a estallar los contenidos program&aacute;ticos de una clase; de esta manera, ya no adecuo la clase solamente a la orientaci&oacute;n de lo planeado sino a lo vivido y sucedido que ella comporta; la intencionalidad es inadecuaci&oacute;n por excelencia, infinici&oacute;n misma de lo que podemos ser, hacer y dejar de hacer (Levinas, 1977). En la clase nos encontramos co-implicadamente con los estudiantes para hablar de una parte de mundo que se encuentra enlazado con el todo de nuestro mundo; hablar de una parte de &eacute;l, es la que nos ocupa temporal y carnalmente, ya que, de alguna manera, conversamos de nuestra relaci&oacute;n de un mundo complejo-vivido, del cual todos somos parte.</p>     <p>Bajo el prisma de la intencionalidad, ya no educamos a los otros sino que nos educamos con ellos, somos interesados respecto al tema que queremos ense&ntilde;ar; la clase nos sorprende cuando la compartimos con los otros; los conceptos se desbordan para crear otras posibilidades de acci&oacute;n. Muy bien lo afirma Stetsenko (2007): “la vida cotidiana, el mundo de la vida mismo no existe antes o fuera de las <i>acciones</i> de los individuos y requiere ‘comuni&oacute;n real’ con las acciones concretas que las personas realizan. Es el hecho concreto, siempre consciente de los dem&aacute;s y sus voces, lo que es el centro axiol&oacute;gico alrededor del cual giran nuestras existencias”.</p>     <p>Como educadores-educandos estamos llamados a trabajar desde lugares significados por sujetos que nos comparten su saber, as&iacute; como seres intencionales, donde colocamos no s&oacute;lo la puesta en escena de un conocimiento objetivo, sino nuestra potencialidad vivida en toda su expresi&oacute;n. Por tanto, estamos convocados a darnos sentidos de expansi&oacute;n, con el prop&oacute;sito de proyectarnos con potencia en un mundo llamado vida que, por la influencia de un capitalismo progresista que apela a la competitividad, se nos hace cada vez m&aacute;s formal y cerrado.</p>     <p>La escuela nos invita a trabajar con personas: “yo persona en relaci&oacute;n con otras personas en la construcci&oacute;n de un ser humano que est&aacute; emergiendo constantemente en cada uno de nosotros, pronto a nacer, surgir y actuar para entrar en la luz de la vida preactiva” (Feitosa & Kolyniak, 2006). Para ello, es preciso dar comienzo desde nuestro mundo vital; es posible preguntarnos entonces: ¿C&oacute;mo nos colocamos en situaci&oacute;n en la escuela? Mientras no nos posicionemos en un tiempo y un lugar como sujetos-sujetados de un mundo intencional, dif&iacute;cilmente daremos el salto que a&ntilde;oramos en la educaci&oacute;n: de mundo objetivo a mundo de la vida.</p>     <p><b>CONSIDERACIONES FINALES</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al principio del art&iacute;culo pensamos en el Fernando Silva que toca la realidad enunciado por Galeano. Es hora de volver a pensar en &eacute;l y mirar c&oacute;mo la verdad (o m&aacute;s bien su verdad contada, tan infiel a la precisi&oacute;n que puede sonar al o&iacute;do del experto como mentira), est&aacute; anclada en el mundo de la experiencia. Silva no debate sobre lo que la escuela transmite, sobre los libros de texto o las tareas que se deben hacer para ma&ntilde;ana (sin dejar de ser importantes); m&aacute;s a&uacute;n, no debate, cuenta (de ah&iacute; la necesidad de una actitud po&eacute;tica) y sus cuentos no est&aacute;n distanciados de lo contado, est&aacute;n como ingredientes de sus palabras y sus gestos. Silva no cuenta lo extra&ntilde;o, cuenta lo que ve apenas abre las ventanas de su casa o de su memoria. Como m&eacute;dico, no desprecia el sentido com&uacute;n, lo asume en su pr&aacute;ctica. El saber de Silva est&aacute; mediado por m&uacute;ltiples factores, ninguno de ellos desligado de la experiencia.</p>     <p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>     <!-- ref --><p>AGUIRRE, J.C. 2008. El no seguir el camino o las rutas abiertas del hereje. Ponencia presentada en el III Congreso Iberoamericano de Filosof&iacute;a. Medell&iacute;n: Universidad de Antioquia/Enciclopedia Iberoamericana de Filosof&iacute;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0123-4226200800020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>AGUIRRE, J.C. 2006. Estatus epistemol&oacute;gico de la conversaci&oacute;n y sus aportes a la pr&aacute;ctica investigativa”. Cinta de Moebio, n&uacute;mero 25. Disponible en: <a href="http://www.moebio.uchile.cl/25/aguirre.htm" target="_blank">http://www.moebio.uchile.cl/25/aguirre.htm</a> (con acceso 25/08/08).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0123-4226200800020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>AGUIRRE, J.C.; JARAMILLO, L.G. 2008. Investigaci&oacute;n en el aula: m&aacute;s all&aacute; de estar a la moda”. Rev. Educaci&oacute;n y Educadores. Universidad de la Sabana. Bogot&aacute;. 11(1):43-54.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0123-4226200800020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>AGUIRRE, J.C.; JARAMILLO, L.G. 2006. El otro en Levinas: Una salida a la encrucijada sujeto – objeto y su pertinencia en las ciencias sociales”. Rev. Latinoam. Cienc. Soc. Ni&ntilde;ez y Juventud. Cinde-Universidad de Manizales. 4(2):47-72.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0123-4226200800020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>B&Aacute;RCENA, F.; LARROSA, J.; M&Egrave;LICH, J.C. 2006. Pensar la educaci&oacute;n desde la experiencia. Rev. Portuguesa de Pedagog&iacute;a. 40(1):233-260.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0123-4226200800020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>B&Aacute;RCENA, J.; M&Egrave;LICH, J.C. 2000. La Educaci&oacute;n como acontecimiento &eacute;tico. Barcelona: Paid&oacute;s Iberoam&eacute;rica. 208p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0123-4226200800020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>DUVIGNAUD, J. 1997. El Juego del juego. Bogot&aacute;. Breviarios: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. 184p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0123-4226200800020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>FEITOSA, A; KOLYNIAK C. 2006. Mudanzas: Horizontes desde la Motricidad. Colecci&oacute;n en acci&oacute;n. Popay&aacute;n: Universidad del Cauca. 204p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0123-4226200800020000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>GALEANO, E. 1997. Sucedidos/3. El libro de los abrazos. Santaf&eacute; de Bogot&aacute;: Tercer Mundo Editores S.A. 280p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0123-4226200800020000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>G&Oacute;MEZ – HERAS, J. 1989. El a priori del mundo de la vida: fundamentaci&oacute;n fenomenol&oacute;gica de una &eacute;tica de la ciencia y de la t&eacute;cnica. Barcelona: Anthropos. 382p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0123-4226200800020000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>HSU, P.L. 2007. Analyzing science discourse from a language games perspective. Cultural Studies of Science Education. 2(1):281-290.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0123-4226200800020000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>HUSSERL, E. 1991. Crisis de las ciencias europeas y la fenomenolog&iacute;a trascendental (trad. Jacobo Mu&ntilde;oz y Salvador Mas). Barcelona: Cr&iacute;tica. 366p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0123-4226200800020000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>JARAMILLO E., L.G. 2006. Motricidad Humana: ¿Cultura del cuerpo o cuerpo cultural? En: Memorias del VIII Congreso Internacional de Fenomenolog&iacute;a. Sociedad Espa&ntilde;ola de Fenomenolog&iacute;a. Valencia: Facultad de Filosof&iacute;a: Universidad de Valencia. 16p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0123-4226200800020000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>LAZZARATO, M. 2007. El acontecimiento y la pol&iacute;tica: filosof&iacute;a de la diferencia y ciencias sociales. En (Zuleta, Cubides y Escobar. Ed.): ¿Uno s&oacute;lo o varios mundos? Diferencia, subjetividad y conocimientos en las ciencias sociales contempor&aacute;neas. Bogot&aacute;,   Universidad Central: Siglo del Hombre Editores. p.23-36.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0123-4226200800020000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>LEVINAS, E. 2005. Reflexiones sobre la &laquo;t&eacute;cnica fenomenol&oacute;gica&raquo;. En: Descubriendo la existencia con Husserl y Heidegger. Madrid: S&iacute;ntesis. p.163-180.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0123-4226200800020000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>LEVINAS, E. 1977. Totalidad e Infinito: ensayo sobre la exterioridad. Salamanca: S&iacute;gueme. 315p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0123-4226200800020000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>LEVINAS, E. 1991. La concience non-intentionnelle. En: Entre Nous; essais sur le penser-a-L’Autre. Paris: Grasset. p. 132-142.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0123-4226200800020000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>MAFFESOLI, M. 1997. Elogio de la raz&oacute;n sensible. Barcelona: Paid&oacute;s. 270p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0123-4226200800020000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>M&Egrave;LICH, J.C. 1994. Del extra&ntilde;o al c&oacute;mplice: la educaci&oacute;n en la vida cotidiana. Barcelona: Anthropos. 202p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0123-4226200800020000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>MERLEAU-PONTY, M. 2000. Sentido y sinsentido. Barcelona: Pen&iacute;nsula. 277p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0123-4226200800020000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>PACI, E. 1968. Funci&oacute;n de las ciencias y significado del hombre. M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. 375p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0123-4226200800020000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>PINEDA, D. 2004. Filosof&iacute;a para ni&ntilde;os: el abc. Bogot&aacute;: Editora Beta. 143p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0123-4226200800020000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>QUINTAR, E. 2004. Colonialidad del pensar y bloqueo hist&oacute;rico en Am&eacute;rica Latina. En: S&aacute;nchez, I.; Sosa R. Coord. Am&eacute;rica Latina: Los desaf&iacute;os del pensamiento cr&iacute;tico”. M&eacute;xico: Siglo Veintiuno Editores. p.180-204.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0123-4226200800020000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>SAN MART&Iacute;N, J. 1987. La fenomenolog&iacute;a de Husserl como utop&iacute;a de la raz&oacute;n. Barcelona: Anthropos. 208p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0123-4226200800020000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>STETSENKO, A. 2007. Being-through-doing: Bakhtin and Vygotsky in dialogue. Cultural Studies of Science Education. 2:746-758.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0123-4226200800020000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>TAN, E.; CALABRESE, A. 2008. Unpacking science for all through the lens of identities-in-practice: the stories of Amelia and Ginny. Cultural Studies of Science Education. 3(1):43–71.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0123-4226200800020000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>Recibido: Abril 23 de 2008; Aceptado:Septiembre 15 de 2008</p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[AGUIRRE]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.C.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El no seguir el camino o las rutas abiertas del hereje]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>2008</year>
<conf-name><![CDATA[ III Congreso Iberoamericano de Filosofía]]></conf-name>
<conf-loc>Medellín </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[AGUIRRE]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.C.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Estatus epistemológico de la conversación y sus aportes a la práctica investigativa: Cinta de Moebio]]></source>
<year>2006</year>
<volume>25</volume>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[AGUIRRE]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.C.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[JARAMILLO]]></surname>
<given-names><![CDATA[L.G.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Investigación en el aula: más allá de estar a la moda]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev. Educación y Educadores. Universidad de la Sabana.]]></source>
<year>2008</year>
<volume>11</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>43-54</page-range><publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[AGUIRRE]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.C.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[JARAMILLO]]></surname>
<given-names><![CDATA[L.G.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El otro en Levinas: Una salida a la encrucijada sujeto - objeto y su pertinencia en las ciencias sociales]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev. Latinoam. Cienc. Soc. Niñez y Juventud. Cinde-Universidad de Manizales.]]></source>
<year>2006</year>
<volume>4</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>47-72</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[BÁRCENA]]></surname>
<given-names><![CDATA[F.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[LARROSA]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[MÈLICH]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.C.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Pensar la educación desde la experiencia.]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev. Portuguesa de Pedagogía.]]></source>
<year>2006</year>
<volume>40</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>233-260</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[BÁRCENA]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[MÈLICH]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.C.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La Educación como acontecimiento ético]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Paidós Iberoamérica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DUVIGNAUD]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El Juego del juegoBreviarios]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fondo de Cultura Económica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FEITOSA]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[KOLYNIAK]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Mudanzas: Horizontes desde la Motricidad: Colección en acción]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Popayán ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad del Cauca]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GALEANO]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sucedidos/3: El libro de los abrazos]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Santafé de Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Tercer Mundo Editores S.A.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GÓMEZ - HERAS]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El a priori del mundo de la vida: fundamentación fenomenológica de una ética de la ciencia y de la técnica]]></source>
<year>1989</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Anthropos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[HSU]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.L.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Analyzing science discourse from a language games perspective]]></article-title>
<source><![CDATA[Cultural Studies of Science Education.]]></source>
<year>2007</year>
<volume>2</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>281-290</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[HUSSERL]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Muñoz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jacobo]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mas]]></surname>
<given-names><![CDATA[Salvador]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Crisis de las ciencias europeas y la fenomenología trascendentalCrítica]]></source>
<year>1991</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[JARAMILLO E.]]></surname>
<given-names><![CDATA[L.G.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Motricidad Humana: ¿Cultura del cuerpo o cuerpo cultural?]]></article-title>
<collab>Sociedad Española de Fenomenología.</collab>
<source><![CDATA[Memorias del VIII Congreso Internacional de Fenomenología.]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Valencia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Facultad de Filosofía: Universidad de Valencia.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[LAZZARATO]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El acontecimiento y la política: filosofía de la diferencia y ciencias sociales]]></article-title>
<source><![CDATA[¿Uno sólo o varios mundos? Diferencia, subjetividad y conocimientos en las ciencias sociales contemporáneas.]]></source>
<year>2007</year>
<page-range>23-36</page-range><publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Central: Siglo del Hombre Editores]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[LEVINAS]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Reflexiones sobre la «técnica fenomenológica]]></article-title>
<source><![CDATA[Descubriendo la existencia con Husserl y Heidegger]]></source>
<year>2005</year>
<page-range>163-180</page-range><publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Síntesis.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[LEVINAS]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Totalidad e Infinito: ensayo sobre la exterioridadSígueme.]]></source>
<year>1977</year>
<publisher-loc><![CDATA[Salamanca ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[LEVINAS]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="fr"><![CDATA[La concience non-intentionnelle.]]></article-title>
<source><![CDATA[Entre Nous; essais sur le penser-a-L’Autre.]]></source>
<year>1991</year>
<page-range>132-142</page-range><publisher-loc><![CDATA[Paris ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Grasset.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MAFFESOLI]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Elogio de la razón sensible]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Paidós]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MÈLICH]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.C.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Del extraño al cómplice: la educación en la vida cotidiana]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Anthropos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MERLEAU-PONTY]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sentido y sinsentido]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Península.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PACI]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Función de las ciencias y significado del hombre]]></source>
<year>1968</year>
<publisher-name><![CDATA[Fondo de Cultura Económica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PINEDA]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Filosofía para niños: el abc]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editora Beta.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[QUINTAR]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Colonialidad del pensar y bloqueo histórico en América Latina]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Sánchez]]></surname>
<given-names><![CDATA[I.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sosa]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[América Latina: Los desafíos del pensamiento crítico]]></source>
<year>2004</year>
<page-range>180-204</page-range><publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Siglo Veintiuno Editores]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SAN MARTÍN]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La fenomenología de Husserl como utopía de la razón]]></source>
<year>1987</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Anthropos.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[STETSENKO]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Being-through-doing: Bakhtin and Vygotsky in dialogue.]]></article-title>
<source><![CDATA[Cultural Studies of Science Education.]]></source>
<year>2007</year>
<volume>2</volume>
<page-range>746-758</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[TAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[CALABRESE]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Unpacking science for all through the lens of identities-in-practice: the stories of Amelia and Ginny]]></article-title>
<source><![CDATA[Cultural Studies of Science Education.]]></source>
<year>2008</year>
<volume>3</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>43-71</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
