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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Doping has caused much harm to the world of sport and physical activity, this has been rejected by athletes, coaches and managers, being chased to be eradicated in the just sports. However, it ignores the impact and popularity that many of these substances have in common people, who are seeking physical perfection, ignoring functional alterations, physiological, biochemical and psychological in most cases irreversible, with the sole purpose of fitting into the standards of beauty imposed by society. This paper collects evidence on the effects of the intake of anabolic androgenic steroids in the body, to generate awareness among potential users, and create policies for prevention against indiscriminate use of these substances.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">    <p align="right"><b>Art&iacute;culo T&eacute;cnico</b></p>     <p align="center"><b>LOS ESTEROIDES ANABOLIZANTES ANDROG&Eacute;NICOS, RIESGOS Y CONSECUENCIAS</b></p>     <p align="center"><b>ANABOLIC ANDROGENIC STEROIDS, RISKS AND CONSEQUENCES</b></p>     <p><b>Rafael Ernesto Avella <sup>1</sup>, Juan Pablo Medell&iacute;n<sup>2</sup></b></p>     <p><sup>1</sup> Magister en Entrenamiento Deportivo, Instituto Manuel Fajardo; Especialista en Docencia Universitaria, Universidad Militar Nueva Granada, Docente Investigador de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales U.D.C.A; Director del Grupo de Investigaci&oacute;n en Actividad F&iacute;sica y Estilos de Vida Saludable; <a href="mailto:ravella@udca.edu.co">ravella@udca.edu.co</a></p>      <p><sup>2</sup> Estudiante Investigador de la Facultad de Ciencias del Deporte, Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales U.D.C.A; Integrante del Grupo de Investigaci&oacute;n en Actividad F&iacute;sica y Estilos de Vida Saludable; <a href="mailto:m_juanpablo9@hotmail.com">m_juanpablo9@hotmail.com</a></p>     <p>Rev. U.D.C.A Act. &amp; Div. Cient. 15 (Supl. Olimpismo):47 - 55, 2012</p> <hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>El dopaje ha causado mucho da&ntilde;o en el mundo del deporte y de la actividad f&iacute;sica, rechazado por deportistas, por entrenadores y por directivos, siendo perseguido, con el fin de ser erradicado de las justas deportivas, donde su empleo es causado por la presi&oacute;n de innumerables factores, que se presentan en el alto rendimiento; sin embargo, se desconoce el impacto y la popularidad que muchas de estas sustancias tienen en la gente del com&uacute;n; quienes buscan una perfecci&oacute;n f&iacute;sica, desconociendo las alteraciones funcionales, fisiol&oacute;gicas, bioqu&iacute;micas y psicol&oacute;gicas que, en la mayor&iacute;a de los casos, son irreversibles, con el &uacute;nico objetivo de encajar en los patrones de belleza, que impone la sociedad. Este trabajo recopila evidencia cient&iacute;fica sobre los efectos de la ingesta de esteroides anab&oacute;licos androg&eacute;nicos en el organismo, para generar conciencia en los potenciales usuarios y crear pol&iacute;ticas de prevenci&oacute;n, frente al consumo indiscriminado de dichas sustancias.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Palabras clave: Dopaje, deportes, alteraciones comportamiento, esteroides.</p> <hr>     <p><b> SUMMARY</b></p>     <p> Doping has caused much harm to the world of sport and physical activity, this has been rejected by athletes, coaches and managers, being chased to be eradicated in the just sports. However, it ignores the impact and popularity that many of these substances have in common people, who are seeking physical perfection, ignoring functional alterations, physiological, biochemical and psychological in most cases irreversible, with the sole purpose of fitting into the standards of beauty imposed by society. This paper collects evidence on the effects of the intake of anabolic androgenic steroids in the body, to generate awareness among potential users, and create policies for prevention against indiscriminate use of these substances.</p>     <p> Key words: Doping, sports, behavioral alterations, steroids.</p> <hr>     <p><b> INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p> El Dopaje, de acuerdo a la Agencia Mundial Antidopaje (WADA, 2009), est&aacute; definido como "la administraci&oacute;n o uso por parte de un atleta de cualquier sustancia ajena al organismo o cualquier sustancia fisiol&oacute;gica tomada en cantidad anormal, por una v&iacute;a anormal con la sola intenci&oacute;n de aumentar en un modo artificial y deshonesto su rendimiento en la competencia".</p>     <p> Tambi&eacute;n se define, como "la violaci&oacute;n de una o m&aacute;s de las reglas antidopaje descritas entre el art&iacute;culo 2.1 al 2.8 del C&oacute;digo" (AMA, C&oacute;digo Mundial Antidopaje, 1984). Entre las violaciones de las reglas antidopaje, se encuentran: presencia en la muestra de una sustancia prohibida o sus metabolitos; uso o intento de uso de una sustancia prohibida; la no entrega de las muestras requeridas sin justificaci&oacute;n alguna; la no disponibilidad del deportista en el per&iacute;odo de test fuera de la competici&oacute;n; intento o manipulaci&oacute;n del control antidopaje; posesi&oacute;n y/o tr&aacute;fico de sustancias o m&eacute;todos prohibidos y administrar o intentar administrar sustancias o m&eacute;todos prohibidos a cualquier atleta (Gracia <i>et al.</i> 2009; Hildebrand, 2007). Para Colombia, la Ley 845 del 2003 dicta normas sobre prevenci&oacute;n y lucha contra el dopaje (Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia, Diario Oficial 45.348).</p>     <p> Seg&uacute;n Kayser &amp; Smith (2008), las pol&iacute;ticas antidopaje se basan en cuatro razones, para luchar contra el dopaje:</p>     <p><ul> • Igualar el nivel competitivo</p>     <p> • Proteger la salud de los deportistas</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> • Preservar la integridad del deporte</p>     <p> • Ser un "buen" ejemplo para la sociedad     </ul></p>     <p> En las definiciones anteriores, se tiene como requisito la competencia y el rendimiento deportivo; sin embargo, sustancias como los esteroides anabolizantes son utilizadas por un reducido grupo de deportistas y en cambio son de consumo habitual por un elevado n&uacute;mero de usuarios, quienes participan en los gimnasios y no buscan la gloria deportiva sino mejorar su aspecto f&iacute;sico. Esto hace que el problema se salga de control, ya que las organizaciones nacionales e internacionales solo realizan controles y campa&ntilde;as de prevenci&oacute;n en los deportistas de altos logros, que solo comprenden el 5% de la poblaci&oacute;n que los utilizan, mientras el otro 95%, lo constituyen las personas del com&uacute;n.</p>     <p> Frente a estas sustancias existen mitos y desinformaci&oacute;n y lo &uacute;nico cierto es que son efectivas para elevar el rendimiento y mejorar la apariencia f&iacute;sica, present&aacute;ndose efectos secundarios que la mayor&iacute;a de los usuarios desconoce y los cuales, tarde que temprano repercutir&aacute;n sobre la salud y el bienestar.</p>     <p> Es necesario concientizar, informar, capacitar y prevenir el consumo de estas sustancias en la poblaci&oacute;n, ya que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os el consumo se ha elevado en nuestro pa&iacute;s.</p>     <p><b> METODOLOG&Iacute;A PROPUESTA</b></p>     <p> El ejercicio investigativo que se referencia a continuaci&oacute;n corresponde a una revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica, que se basa en la metodolog&iacute;a de tipo exploratoria, descrita, por Hern&aacute;ndez <i>et al.</i> (2007), quien surge como resultado de b&uacute;squeda la tem&aacute;tica del dopaje y, en especial, el problema de la utilizaci&oacute;n de los esteroides anabolizantes. El ejercicio responde a las caracter&iacute;sticas de dise&ntilde;o de investigaci&oacute;n no experimental longitudinal evolutiva (Hern&aacute;ndez <i>et al.</i> 2006).</p>     <p><b> Recopilaci&oacute;n de la Informaci&oacute;n:</b> Se realiz&oacute; una b&uacute;squeda sistem&aacute;tica de la literatura especializada sobre el tema, de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en revistas digitales e impresas, en libros t&eacute;cnicos y consultas con expertos.</p>     <p> Para la revisi&oacute;n sistem&aacute;tica, se organiz&oacute; una b&uacute;squeda de material teniendo en cuenta su accesibilidad en las siguientes fuentes: 1) Determinar las palabras claves para la b&uacute;squeda en base de datos (Fuentes de informaci&oacute;n, fundamental Medline, Cochrane Library, Scielo, cap&iacute;tulos de libros o revistas indexadas; bases de datos disponibles en internet: Medline – PubMed (National Library of Medicine), Cochrane data base of Systematic Reviews, Doyma, Scielo, Biblioteca Virtual de Salud, ProQuest. 2) Buscadores: Mozilla Firefox. 3) P&aacute;ginas web de los organismos nacionales e internacionales, relacionados con el control del dopaje.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b> RESULTADOS Y DISCUSI&Oacute;N</b></p>     <p> "El hombre siempre ha querido mejorar sus capacidades y su figura, es as&iacute; como, a trav&eacute;s de los tiempos siempre ha buscado la f&oacute;rmula m&aacute;gica que preserve la juventud, la vitalidad, con un m&iacute;nimo de esfuerzo" (Rodr&iacute;guez, 1992).</p>     <p> Actualmente, la sociedad exige cada vez m&aacute;s rendimiento a nivel intelectual, f&iacute;sico y laboral; creando nuevos modelos y s&uacute;per estrellas e &iacute;dolos deportivos, quienes ganan millones por avisos y por reportajes publicitarios.</p>     <p> Los deportistas aficionados, se encuentran envueltos en este comercio que promociona sustancias y productos para alcanzar el &eacute;xito y la fama. En los gimnasios, se opta por seguir los consejos de los instructores y los entrenadores, quienes son poseedores de un gran f&iacute;sico que, en teor&iacute;a, respaldan su conocimiento, pero en ocasiones no es cierto y se termina recibiendo orientaciones sin fundamento cient&iacute;fico, consumiendo sustancias para acortar el camino en la consecuci&oacute;n de los objetivos, sucumbiendo a tentaciones que, a largo plazo, solo causar&aacute;n cambios y efectos a veces irreversibles, que perjudican al usuario y a sus familias.</p>     <p> Por presi&oacute;n social, se crea la necesidad de obtener el cuerpo perfecto, lo cual, genera des&oacute;rdenes frente a la percepci&oacute;n de la corporeidad, es as&iacute;, que trastornos como la bulimia y la anorexia se hacen presentes, en las mujeres y la vigorexia (anorexia inversa) o dismorfia muscular, en los hombres, t&eacute;rminos considerados como lo contrario de la anorexia nerviosa, que provoca alteraciones alimenticias y crisis sicol&oacute;gicas, frente a la realidad. La vigorexia o dismorfia muscular es una forma de trastorno dism&oacute;rfico corporal (Pope <i>et al.</i> 1997), que se basa en una preocupaci&oacute;n patol&oacute;gica con la relaci&oacute;n musculatura/delgadez, donde los individuos se comprometen en la b&uacute;squeda patol&oacute;gica de un hiper-mesom&oacute;rfico f&iacute;sico (musculatura extrema), oblig&aacute;ndose obsesiva y compulsivamente a participar en actividades para alcanzar tan altos niveles (Dawes &amp; Mankin, 2004; Pope <i>et al.</i> 2000).</p>     <p> Una de las actividades m&aacute;s populares practicada por deportistas de rendimiento y aficionados es el entrenamiento en los gimnasios, donde existe la cultura que promueve el desarrollo de la fuerza y la consecuci&oacute;n de grandes m&uacute;sculos; esto conlleva, a querer obtener resultados a corto plazo y con m&iacute;nimo esfuerzo, apareciendo la utilizaci&oacute;n de esteroides anab&oacute;licos androg&eacute;nicos.</p>     <p> Los esteroides anab&oacute;licos androg&eacute;nicos son derivados sint&eacute;ticos de la testosterona (Haupt &amp; Rovere, 1984; Kicman &amp; Gower, 2003; Garc&iacute;a, 2002), que estimulan la producci&oacute;n celular de prote&iacute;nas, provocando un aumento en el tama&ntilde;o muscular (Kuhn <i>et al.</i> 2003; Bhasin <i>et al.</i> 1996), generado por un aumento de la secci&oacute;n transversal de la fibra (Sheffield- Moore <i>et al.</i> 1999; Bhasin <i>et al.</i> 1996) y un desarrollo de las capacidades f&iacute;sicas condicionales (fuerza, velocidad, resistencia, flexibilidad) (Gonz&aacute;lez Aramendi, 2008).</p>     <p> El cuerpo humano es capaz de producir 600 tipos diferentes de esteroides anab&oacute;licos androg&eacute;nicos (Yesalis &amp; Cowart, 1999), generando dos efectos en el organismo: el anab&oacute;lico, con el cual se logra la construcci&oacute;n o aumento de los tejidos (Sturmi &amp; Diorio, 1998), que se encuentra mediado por los receptores de andr&oacute;genos en el musculo (Sheffield-Moore <i>et al.</i> 1999) y el efecto androg&eacute;nico, que origina efectos "masculinizantes" (Stedman’s Electronic Medical Dictionary, 1998), mucho m&aacute;s evidentes en las mujeres.</p>     <p> Los esteroides anab&oacute;licos androg&eacute;nicos, se pueden clasificar teniendo en cuenta diferentes caracter&iacute;sticas: la v&iacute;a de administraci&oacute;n, la duraci&oacute;n del efecto y el objetivo a conseguir. Seg&uacute;n la v&iacute;a de administraci&oacute;n, se catalogan en: a) Orales, que se caracterizan por soportar los &aacute;cidos estomacales y las enzimas hep&aacute;ticas; su absorci&oacute;n se da a trav&eacute;s del tracto gastrointestinal; su duraci&oacute;n en el organismo es corta, por lo que se hace necesario tomar varias veces al d&iacute;a; se utilizan con el objetivo de desarrollar la fuerza m&aacute;xima y se considera que tienen una alta toxicidad y efectos bastantes negativos, a mediano plazo (Emblenton &amp; Thorne, 2004). b) Inyectables, que se aplican intramuscularmente y se dividen en los que tienen base de agua, los cuales, tiene una vida media de 1 a 2 semanas y permiten combinaciones con otros esteroides; su nivel de toxicidad es bajo; se usan en la fase de definici&oacute;n muscular y sus efectos negativos se presentan a largo plazo y bajo la utilizaci&oacute;n de grandes cantidades. Los inyectables a base de aceite est&aacute;n preparados con una base de aceite de s&eacute;samo y alcohol, que soporta la concentraci&oacute;n de esteres, que van de 25 a 250mg/mL, su duraci&oacute;n es larga, de 2 a 4 semanas, se absorben lentamente a trav&eacute;s del torrente sangu&iacute;neo y son utilizados para el incremento de la masa muscular. c) Los t&oacute;picos, se encuentran en parches, ung&uuml;entos, lociones, geles y cremas o pomadas; su periodo de vida es corto y se ubican en el mercado con diferentes concentraciones; se absorben por la dermis, permite la utilizaci&oacute;n en zonas espec&iacute;ficas, de acuerdo a los objetivos que requiera; tienen efectos negativos a largo plazo, con riesgo de producir alteraciones cut&aacute;neas; otro inconveniente que presentan es la trasmisi&oacute;n por contacto; los factores que determinan su absorci&oacute;n y su eficacia son: la cantidad de sustancia que se absorbe en forma percut&aacute;nea (S&aacute;ez, 1997) (dependiente del esteroide y sus propiedades fisicoqu&iacute;micas, de la solubilidad del mismo y su concentraci&oacute;n en el veh&iacute;culo, el tipo de ingredientes del veh&iacute;culo y, finalmente, del sitio y el estado de la piel en la que se aplique (Topert, 1988; Tauber, 1994; Dupuis <i>et al.</i> 1984; Krochmal <i>et al.</i> 1989) y la tasa de absorci&oacute;n hacia la circulaci&oacute;n.</p>     <p> Otra clasificaci&oacute;n se puede dar por el tiempo de acci&oacute;n en el organismo, donde se encuentran las sustancias de acci&oacute;n r&aacute;pida, generalmente, utilizadas antes de la competencias y que tienen un efecto de minutos u horas, teniendo como objetivo enmascarar otros esteroides o poner a punto al deportista para su evento y los de acci&oacute;n a largo plazo, que se usan en per&iacute;odos alejados de la competencia y tienen como objetivo la regeneraci&oacute;n celular y el aumento de la masa muscular, que depender&aacute; de la dieta y el entrenamiento; con &eacute;stos, se aumenta la fuerza, pero no la capacidad aer&oacute;bica de trabajo (Catlin <i>et al.</i> 1987; Hallagan <i>et al.</i> 1989; Haupt &amp; Rovere, 1984; Olsson, 1974).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El objetivo de los esteroides anabolizantes androg&eacute;nicos no solamente est&aacute; orientado a elevar el rendimiento deportivo o mejorar la apariencia f&iacute;sica, ya que su uso en la medicina incluye el tratamiento de diversas enfermedades, como: osteoporosis, anemia apl&aacute;stica, carcinoma de mama, quemaduras (Demling, 2005), endometriosis, da&ntilde;o en el miocardio, hipogonadismo, sarcopenia (Johansen <i>et al.</i> 1999; 2006), VIH (Hengge <i>et al.</i> 1996; Gold <i>et al.</i> 2006), EPOC (Ferreira <i>et al.</i> 1998), Isquemia Cardiaca (Liu <i>et al.</i> 2003), mielofibrosis, p&uacute;rpura trombocitopenica (Garc&iacute;a, 2002), profilaxis a largo plazo del angioedema, criofibrinogenemia (Melnik <i>et al.</i> 2007) entre otras. La prescripci&oacute;n y la utilizaci&oacute;n de estas sustancias est&aacute; cient&iacute;ficamente programada por m&eacute;dicos especialistas, sin embargo, muchos deportistas y practicantes del culturismo los usan indiscriminadamente, desconociendo los efectos adversos que tienen en el organismo, a corto, mediano o largo plazo. Los efectos m&aacute;s comunes, se resumen en la <a href="#t1">tabla 1</a> y <a href="#t2">2</a>.</p>     <p><a name="t1"></a></p>    <p align="center"><img src="img/revistas/rudca/v15s1/v15s1a07t1.jpg"></p>     <p><a name="t2"></a></p>    <p align="center"><img src="img/revistas/rudca/v15s1/v15s1a07t2.jpg"></p>     <p> Los esteroides anabolizantes lesionan de diversas maneras a los individuos que los utilizan. Dependiendo del &oacute;rgano que se afecte, se dividen en: a) Hep&aacute;ticos: la hepatotoxicidad se refleja en la elevaci&oacute;n de la funci&oacute;n hep&aacute;tica (Haupt &amp; Rovere, 1984; Freed <i>et al.</i> 1975; Sader <i>et al.</i> 2001) y en el desarrollo de patolog&iacute;as, como el carcinoma y la hepatitis col&eacute;statica. b) Cardiovasculares: el efecto provocado en el perfil lip&iacute;dico involucra la elevaci&oacute;n de la lipoprote&iacute;na de baja densidad (LDL) y un descenso de la concentraci&oacute;n de la lipoprote&iacute;na de alta densidad (HDL) (Hickson <i>et al.</i> 1989; Sader <i>et al.</i> 2001; Glazer, 1991), lo que podr&iacute;a desarrollar arteriosclerosis; el incremento de la concentraci&oacute;n de colesterol s&eacute;rico es un factor de riesgo de la aparici&oacute;n de trombosis, as&iacute; mismo, la estimulaci&oacute;n de la agregaci&oacute;n plaquetaria y, por ende, mayor coagulaci&oacute;n enzim&aacute;tica puede causar vasoespasmo coronario; el aumento de la presi&oacute;n arterial (Freed <i>et al.</i> 1975; Riebe <i>et al.</i> 1992) viene como resultado del incremento de la volemia y la retenci&oacute;n de l&iacute;quidos; el uso de esteroides anab&oacute;licos androg&eacute;nicos incrementa el ritmo cardiaco, lo que llevar&aacute; a una hipertrofia del ventr&iacute;culo izquierdo y as&iacute; provocar una disminuci&oacute;n m&aacute;xima del consumo de ox&iacute;geno, la remodelaci&oacute;n del coraz&oacute;n, lo que aumentar&aacute; el riesgo de sufrir una miocardiopat&iacute;a, con posibilidad de padecer arritmias (Hall <i>et al.</i> 2005), un paro cardiaco (Sullivan <i>et al.</i> 1998; Hickson <i>et al.</i> 1989; Koenig <i>et al.</i> 1982) o un accidente cerebrovascular (Dotson &amp; Brown, 2007); tambi&eacute;n se presenta una disminuci&oacute;n de los triglic&eacute;ridos (Blue &amp; Lombardo, 1999; Pardrige, 1981), acompa&ntilde;ada de eritrocitosis (Garc&iacute;a, 2002). c) Reproductivos y endocrinos: el exceso en el consumo de esteroides anab&oacute;licos androg&eacute;nicos tendr&aacute; como resultado una disminuci&oacute;n de la segregaci&oacute;n de las hormonas luteinizante (LH) y foliculoestimulante (FSH), necesarias para la espermatog&eacute;nesis, lo que genera hipogonadismo hipogonadotrifico (atrofia testicular) (Gill, 1998; Jarow &amp; Lipshultz, 1990; MacIndoe <i>et al.</i> 1997; Alen <i>et al.</i> 1985a y b; Fujioka <i>et al.</i> 1987; Mathur, 1981; Ruedi, 1983; Zitzmann <i>et al.</i> 2002; Sader <i>et al.</i> 2003); los espermatozoides sufren una disminuci&oacute;n en la densidad, en el n&uacute;mero y la motilidad, presentando una morfolog&iacute;a anormal (Yesalis &amp; Bahrke, 1995; Hickson <i>et al.</i> 1989; Holma, 1977); adem&aacute;s, se puede producir una oligospermia (bajo volumen de semen), produciendo infertilidad (Turek <i>et al.</i> 1995).Otro factor asociado es la denominada aromatizaci&oacute;n de los esteroides, donde el exceso de testosterona es convertida en estr&oacute;genos, que genera una feminizaci&oacute;n en el organismo (Hickson <i>et al.</i> 1989), que se manifestar&aacute; en la ginecomastia y cambio en el tono de la voz, (Kutscher <i>et al.</i> 2002; Phillips, 1990). d) Psicol&oacute;gicos: dentro de los efectos m&aacute;s descritos en la literatura especializada, se registra el incremento de la agresividad, la irritabilidad, la ansiedad, la euforia y la depresi&oacute;n (Parroit <i>et al.</i> 1994; Kouri <i>et al.</i> 1995; Tricker <i>et al.</i> 1996; Pope <i>et al.</i> 2000; Matsumoto, 1990; Gonz&aacute;lez Aramendi, 2008; Choi <i>et al.</i> 1990; Moss <i>et al.</i> 1992); en algunos casos, se presenta la aparici&oacute;n de s&iacute;ndromes maniacos e hipomaniacos, reflej&aacute;ndose episodios paranoides y de alucinaciones, ocasionando suicidios, aberraciones sexuales, entre otros trastornos, siendo adictivos y generando dependencia (Sader <i>et al.</i> 2001; Clark <i>et al.</i> 2003).</p>     <p> Los efectos en las mujeres son m&aacute;s complicados y, en la mayor&iacute;a de los casos, irreversibles; dentro de &eacute;stos, se manifiestan: hirsutismo (crecimiento excesivo del vello), acn&eacute;, engrosamiento de la voz, hipertrofia del cl&iacute;toris, disminuci&oacute;n de la masa de la mama, disminuci&oacute;n de la menstruaci&oacute;n o amenorrea, aumento del apetito y calvicie de patr&oacute;n masculino (Straus <i>et al.</i> 1985). Los efectos endocrinos, se revelan en la disminuci&oacute;n de la funci&oacute;n de la hormona tiroides (Alen <i>et al.</i> 1987; Shimizu, 1988) y, por ende, una baja producci&oacute;n de la tiroxina (Blue &amp; Lombardo, 1999), hiperinsulinemia y alteraci&oacute;n de la tolerancia de la glucosa (Lasarre <i>et al.</i> 1974). Tambi&eacute;n est&aacute;n los efectos dermatol&oacute;gicos: se elevan los niveles de propionibacterium: acn&eacute;s, &aacute;cidos grasos libres y colesterol en la dermis, originando cabello y piel grasos, alopecia, quistes seb&aacute;ceos e hipertrofia de las gl&aacute;ndulas seb&aacute;ceas (Blue &amp; Lombardo, 1999). A nivel de m&uacute;sculo-esquel&eacute;tico: la utilizaci&oacute;n de estas sustancias en adolescentes genera una osificaci&oacute;n temprana (cierre prematuro de los centros de crecimiento de los huesos largos), con detenci&oacute;n del crecimiento, adem&aacute;s de incrementarse las lesiones articulares y tendinosas (Gonz&aacute;lez Aramendi, 2008).</p>     <p> Los efectos positivos y negativos depender&aacute;n del tipo y especificidad de la droga, la dosis, la v&iacute;a, la frecuencia, la forma y el tiempo total de la administraci&oacute;n, la edad, el g&eacute;nero, la dieta, el entrenamiento, la herencia, la experiencia en la actividad y la situaci&oacute;n f&iacute;sico-ps&iacute;quica del atleta, siendo su acci&oacute;n diferente en cada individuo (Wilson, 1988).</p>     <p> Para el consumo y la utilizaci&oacute;n de los esteroides anab&oacute;licos androg&eacute;nicos, se utilizan los denominados ciclos, que son periodos de tiempo, en los cuales, se programa el manejo de diferentes combinaciones de esteroides anabolizantes androg&eacute;nicos, que responden a una organizaci&oacute;n de tiempo de 8 hasta 20 semanas.</p>     <p> Dentro de los ciclos m&aacute;s conocidos y aplicados, se encuentran (Phillips, 1990; Emblenton &amp; Thorne, 2004):</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><ul> • Diamante: Se combinan esteroides en tabletas con ampolletas, se hace un aumento progresivo en la ingesta de los orales y el objetivo primordial es el incremento de la masa muscular y la fuerza m&aacute;xima.</p>     <p> • Descendente: Se utilizan dos inyectables, con tabletas, iniciando con altas cantidades que van disminuy&eacute;ndose progresivamente hasta completar el periodo; su objetivo es el incremento de la masa muscular.</p>     <p> • Repetido Alterno: Se combinan toma oral, inyectable y hormona de crecimiento, realizando alternadamente estas ingestas durante un periodo; su objetivo se basa en el incremento de la masa muscular y la fuerza m&aacute;xima.</p>     <p> • Mini ciclo: El primer periodo se combinan toma oral e inyectable, aumentado progresivamente y luego disminuy&eacute;ndola; seguidamente, se utiliza hormona de crecimiento para despu&eacute;s repetir el primer periodo; finalmente, se aplicar&aacute;, de nuevo, la hormona de crecimiento; se ejecutar&aacute; para obtener definici&oacute;n muscular.</p>     <p> • Ataque: Se inicia con un periodo de toma oral, en seguida, se usa toma inyectable y, luego, toma oral, siendo un periodo largo y, al final, se administra hormona de crecimiento; su pr&aacute;ctica ser&aacute; conducido a la obtenci&oacute;n de masa muscular.</p>     <p>• Pre competitivo: Se utilizan quemadores de grasa, junto con peque&ntilde;a toma inyectable y hormona de crecimiento, us&aacute;ndose para la definici&oacute;n muscular.</p>     <p> • Femenino: Se usa baja concentraci&oacute;n de toma inyectable, siendo la menos perjudicial para la salud, obteni&eacute;ndose disminuci&oacute;n en el porcentaje de grasa y aumento de la masa muscular.    </ul></p>      <p><b> CONCLUSI&Oacute;N</b></p>     <p> Queda de manifiesto que los esteroides anabolizantes androg&eacute;nicos son hormonas muy efectivas para el desarrollo de las capacidades f&iacute;sicas y la hipertrofia muscular, con &eacute;stas, se consiguen resultados a muy corto tiempo; sin embargo, los prejuicios que se sufren a corto, mediano y largo lapso afectan, de manera perjudicial, el buen funcionamiento del organismo y es donde surge el interrogante si se justifica la utilizaci&oacute;n de dichas sustancias para la obtenci&oacute;n de "Super resultados", sin el esfuerzo meritorio, poniendo en riesgo la salud.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><u> Conflicto de Intereses:</u> El manuscrito fue preparado y revisado con la participaci&oacute;n de todos los autores, quienes declaramos que no existe ning&uacute;n conflicto de intereses que ponga en riesgo la validez de los resultados.</p>     <p><b> BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>     <!-- ref --><p> 1.	ALEN, M.; RAKKILA, P.; REINILA, M.; VIHKO, R. 1987. Androgenic-anabolic steroid effects on serum thyroid, pituitary and steroid hormones in athletes. Am. J. Sport Med. 15:357-361.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0123-4226201200030000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 2.	ALEN, M.; RAKKILA, P.; MARNLEML, J. 1985a. Serum lipide in power athletes self-administering testosterone and anabolic steroids. Int. J. Sport Med. 6(1):139-144.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0123-4226201200030000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 3.	ALEN, M.; REINILA, M.; VIHKO, R. 1985b. Response of serum hormones to androgen administration in power athletes. Med. Sci. Sports Exerc. 17(3):354- 359.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0123-4226201200030000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 4.	AMERICAN COLLEGE OF SPORT MEDICINE AMA. 1984. Position stand on the use of Anabolic Androgenic Steroids in Sport. Sport Medicine Bull. 19:13-18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0123-4226201200030000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 5.	BHASIN, S.; STORER, T.W.; BERMAN, N.; CALLEGARI, C.; CLEVENGER, B.; PHILLIPS, J.; BUNNELL, T.J.; TRICKER, R.; SHIRAZI, A.; CASABURI, R. 1996. The effects of supraphysiologic doses of testosterone on muscle size and strength in normal men. N. Engl. J. Med. 335(1):1-7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0123-4226201200030000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 6.	BLUE, J.G.; LOMBARDO, J.A. 1999. Steroids and steroid-like compounds. Clin. Sports Med. 18:667- 689.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0123-4226201200030000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 7.	CATLIN, D.H.; KAMMERER, R.C.; HATTON, C.K.; SEKERA, M.H.; MERDINK, J.M. 1987. Analytical chemistry at the games of the XXIII rd Olympiade in Los Angeles. Clin. Chem. 33:319-327.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0123-4226201200030000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 8.	CHOI, P.Y.; PARROTT, A.C.; COWAN, D. 1990. High-dose anabolic steroids in strength athletes: effects upon hostility and aggression. Hum Psychopharmacol. 5(4):349-356.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0123-4226201200030000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 9.	CLARK, A.S.; HENDERSON, L.P. 2003. Behavioral and physiological responses to anabolic-androgenic steroids. Neurosci. Biobehav. Review. 27(5):413-436.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0123-4226201200030000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 10.	CONSTITUCI&Oacute;N POL&Iacute;TICA DE COLOMBIA, Ley 845 del 2003, Diario Oficial 45.348, 21 de octubre del 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0123-4226201200030000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 11.	DAWES, J.; MANKIN, T. 2004. Muscle dysmorphia. J. Strength Condit. Res. 26:24-25.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0123-4226201200030000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 12.	DEMLING, R.H. 2005. The role of anabolic hormones for wound healing in catabolic states. J. Burn Wounds. 4:e2.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0123-4226201200030000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 13.	DOTSON, J.L.; BROWN, R.T. 2007. The history of the development of anabolic-androgenic steroids. Pediatr. Clin. N. Am. 54(4): 761-769.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0123-4226201200030000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 14.	DUPUIS, D.; ROUGIER, A.; ROGUET, R.; LOTTE, C.; KALOPISSIS, G. 1984. In vivo relationship between horny layer reservoir effect and percutaneous absorption in human and rat. J. Invest. Dermatol. 82:353-356.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0123-4226201200030000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 15.	EMBLENTON, P.H.; THORNE, G. 2004. Anabolic Primer. Ed. Olympus Sport Nutricion. Barcelona. 45p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0123-4226201200030000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 16.	FALDUTO, M.T. 1989. Adverse effects of anabolic steroids. Med. Toxicol. Adverse Drug Exp. 4:254- 271.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0123-4226201200030000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 17.	FERREIRA, I.M.; VERRESCHI, I,T.; NERY, L.E.; GOLDSTEIN, R.S.; NOE ZAMEL, N.; DINA BROOKS, D.; JARDIM, J.R. 1998. The influence of 6 months of oral AAS on body mass and respiratory muscles in undernourished COPD patients. Chest. 114:19-28.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0123-4226201200030000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 18.	FREED, D.L.; BANKS, A.J.; LONGSON, D.; BURLEY, D.M. 1975. Anabolic steroids in athletics: crossover double-blind trial on weightlifters. BMJ. 2:471-473.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0123-4226201200030000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 19.	FUJIOKA, M.; SHINOHARA, Y.; BABA, S.; IRIE, M.; INONUE, K. 1987. Acute suppression of endogenous testosterone levels by exogenous testosterone in normal men. Life Sci. 41:945-949.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0123-4226201200030000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 20.	GARC&Iacute;A MALDONADO, G. 2002. Complicaci&oacute;n psiqui&aacute;tricas por el uso de esteroides anab&oacute;licos. Rev. Med. IMSS. 40(2):103-112.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0123-4226201200030000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 21.	GILL, G.V. 1998. Anabolic steroid induced hypogonadism treated with human chorionic gonadotropin. Postgrad. Med. J. 74:45-46.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0123-4226201200030000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 22.	GLAZER, G. 1991. Arthrogenic effects of anabolic steroids on serum lipid levels. Arch. Intern. Med. 151:1925-1933.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0123-4226201200030000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 23.	GOLD, J.; BATTERHAM, M.J.; REKERS, H.; HARMS, M.K.; GEURTS, T.B.; HELMYR, P.M.; SILVA DE MENDON&Ccedil;A, J.; FALLEIROS CARVALHO, L.H.; PANOS, G.; PINCHERA, A.; AIUTI, F.; LEE, C.; HORBAN, A.; GATELL, J.; PHANUPHAK, P.; PRASITHSIRIKUL, W.; GAZZARD, B.; BLOCH, M.; DANNER, S.A. 2006. Effects of nandrolone deeanoate compared with placebo or testosterone on HIV-associated wasting. HIV Med. 7(3):146-155.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0123-4226201200030000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 24.	GONZ&Aacute;LEZ ARAMENDI, J.M. 2008. Uso y abuso de esteroides anabolizantes. BIBLID. 26:185-197.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0123-4226201200030000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>25.	GRACIA-MARCO, L.; REY L&Oacute;PEZ, J.P.; CASAJ&Uacute;S MALL&Eacute;N, J.A. 2009. El dopaje en los Juegos Ol&iacute;mpicos de verano (1968-2008). Apuntes Med. Sports. 44:66-73.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0123-4226201200030000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 26.	HALL, R.C.; CHAPMAN, M.G. 2005. Psychiatric complications of anabolic steroid abuse. Psychosomatics. 46(4):285-290.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0123-4226201200030000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 27.	HALL, R.C.W.; HALL, R.C.W. 2005. Abuse of Supraphysiologic Doses of Anabolic Steroids. Southern Med. J. 98(5):550-555.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0123-4226201200030000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 28.	HALLAGAN, J.B.; HALLAGAN, L.F.; SUYAER, M.B. 1989. Anabolic-androgenic steroid use by athletes». N. Eng. J. Med. 321(15):1042-1045.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0123-4226201200030000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 29.	HAUPT, H.A.; ROVERE, G.D. 1984. Anabolic steroids: a review of the literature. Am. J. Sports Med. 12:469- 484.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0123-4226201200030000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 30.	HENGGE, U.R.; BAUMANN, M.; MALEBA, R.; BROCKMEYER, N.H.; GOOS, M. 1996. Oxymetholone promotes weight gain in patients with advanced human inmunodeficiency virus (HIV-1) infection. Br. J. Nutr. 75:129-138.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0123-4226201200030000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 31.	HERN&Aacute;NDEZ, R.; FERN&Aacute;NDEZ, C.; BAPTISTA, P. 2006. Metodolog&iacute;a de la investigaci&oacute;n. Ed. Mc. Graw Hill. M&eacute;xico. 216p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0123-4226201200030000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 32.	HERN&Aacute;NDEZ, R.; FERN&Aacute;NDEZ, C.; BAPTISTA, P. 2007. Fundamentos de metodolog&iacute;a de la investigaci&oacute;n. Ed. Mc. Graw Hill. M&eacute;xico. 59p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0123-4226201200030000700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 33.	HICKSON, R.C.; BALL, K.L.; FALDUTO, M.T. 1989. Adverse effects of anabolic steroids. Med. Toxicol. Adverse Drug Exp. 4:254-271.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0123-4226201200030000700033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 34.	HILDEBRAND, R.L. 2007. El programa mundial antidopaje y el m&eacute;dico de atenci&oacute;n primaria. Pediatr. Clin. N. Am. 54:701-711.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0123-4226201200030000700034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 35.	HOLMA, P.K. 1977. Effects of an anabolic steroid (metandienone) on spermatogenesis. Contraception. 15:151-162.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0123-4226201200030000700035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 36.	JAROW, J.P.; LIPSHULTZ, L.I. 1990. Anabolic steroidinduced hypogonadotropic hypogonadism. Am. J. Sports Med. 18:429-431.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0123-4226201200030000700036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 37.	JOHANSEN, K.L.; MULLIGAN, K.; SCHAMBELAN, M. 1999. Anabolic effects of nandrolone decanoate in patients receiving dialysis: a randomized controlled trial. JAMA. 281:1275-1281.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0123-4226201200030000700037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 38.	JOHANSEN, K.L.; PAINTER, P.L.; SAKKAS, G.K.; GORDON, P.; DOYLE, J.; SHUBERT, T. 2006. Effects of resistance exercise training and nandrolone decanoate on body composition and muscle function among patients who receive hemodialysis: a randomized, controlled trial. J. Am. Soc. Nephrol. 17:2307-2314.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0123-4226201200030000700038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 39.	KAYSER, B.; SMITH, A. 2008. Globalisation of antidoping: the reverse side of the medal. BMJ.337:a584.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0123-4226201200030000700039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 40.	KICMAN, A.T.; GOWER, D.B. 2003. Anabolic steroids in sport: biochemical, clinical and analytical perspectives. Ann. Clin. Biochem. 40:321-356.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0123-4226201200030000700040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>41.	KOENIG, H.; GOLDSTONE, A.; LU, C.Y. 1982. Testosterone-mediated sexual dimorphism of the rodent heart: ventricular lysosomes, mitochondria, and cell growth are modulated by androgens. Circulation Res. 50:782-787.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0123-4226201200030000700041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 42.	KOURI, E.M.; LUKAS, S.E.; POPE, H.G. Jr.; OLIVA, P.S. 1995. Increased aggressive responding in male volunteers following the administration of gradually increasing doses of testosterone cypionate. Drug Alcohol Depend. 40(1):73-79.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0123-4226201200030000700042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 43.	KROCHMAL, L.; WANG, J.C.T.; PATEL, B.; RODGERS, J. 1989. Topical corticosteroid compounding. Effects on physicochemical stability and skin penetration rate. J. Am. Acad. Dermatol. 21:979-984.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0123-4226201200030000700043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 44.	KUHN, C.; SWARTZWELDER, S.; WI&Ntilde;SON, W. 2003. Anabolizantes, estimulantes y calmantes en la pr&aacute;ctica deportiva, Barcelona, Ed. Paidotribo. 77p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0123-4226201200030000700044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 45.	KUTSCHER, E.; LUND, B.; PERRY, P. 2002. Anabolic steroids a review for the clinician. Sports Med. 32(5):285-296.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0123-4226201200030000700045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 46.	LASARRE, C.; GIRARD, F.; DURN, J.; RAYNAUD, J. 1974. Kinetics of human growth hormone during submaximal exercise. J. Appl. Physiol. 37(6): 826- 830.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0123-4226201200030000700046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 47.	LIU, P.Y.; DEATH, A.K.; HANDELSMAN, D.J. 2003. Androgens and cardiovascular disease. Endocr. Rev. 24:313-340.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0123-4226201200030000700047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 48.	MacINDOE, J.H.; PERRY, P.J.; YATES, W.R.; HOLMAN, T.L.; ELLINGROD, V.L.; SCOTT, S.D. 1997. Testosterone suppression of the HPT axis. J. Invest. Med. 45: 441-447.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0123-4226201200030000700048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 49.	MATHUR, R.S. 1981. Plasma androgens and sex hormone binding globulin (SHBG) in the evaluation of hirsute females. Fert. Ster. 35:29-35.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0123-4226201200030000700049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 50.	MATSUMOTO, A.M. 1990. Effects of chronic testosterone administration in normal men: safety and efficacy of high dosage testosterone and parallel dosedependent suppression of luteinizing hormone, follicle stimulating hormone, and sperm production. J. Clin. Endocr. Metab. 70:282-287.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0123-4226201200030000700050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 51.	MELNIK, B.; JANSEN, T.; GRABBE S. 2007. Abuse of anabolic-androgenic steroids and bodybuilding acne: an underestimated health problem. J. Dtsch Dermatol. Ges. 5(2):110-117.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0123-4226201200030000700051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 52.	MOSS, H.B.; PANZAK, G.L.; TARTER, R.E. 1992. Personality, mood and psychiatric symptoms among anabolic steroid users. Am. J. Addict. 1(4):315-324.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0123-4226201200030000700052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 53.	OLSSON, A. 1974. Effects of oxandrolone on plasma lipoproteins and the intraveous fat tolerance in man. Atheroscler. 19: 337-346.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0123-4226201200030000700053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 54.	PARDRIGE, W.H. 1981. Transport of protein bound hormones into tissues in vivo. Endrocr. Rev. 2:103- 123.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0123-4226201200030000700054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 55.	PARROIT, A.C.; CHOI, P.Y.; DAVIES, M. 1994. Anabolic .steroid use by amateur athletes: effects upon psychological mood states. J. Sports Med. Phys. Fitness. 34:292-298.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0123-4226201200030000700055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 56.	PERRY, P.J.; MacINDOE, J.; HOLMAN, T.; ELLINGROD, V. 1999. Psychosexual effects of three doses of testosterone cycling in normal men. Biol. Psychiatry. 45:254-260.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0123-4226201200030000700056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 57.	PHILLIPS, N. 1990. Gu&iacute;a de referencia anab&oacute;lica. Ed. Mile High Publ., California. p.90-97.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0123-4226201200030000700057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 58.	POPE, H.G. Jr.; KOURI, E.M.; HUDSON, J.I. 2000. Effects of supraphysiologic doses of testosterone on mood and aggression in normalmen: a randomized controlled trial. Arch. Gen. Psychiatry. 57:133-140.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0123-4226201200030000700058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 59.	POPE, H.G. Jr.; GRUBER, A.J.; CHOI, P.; OLIVARDIA, R.; PHILLIPS, K.A. 1997. Muscle dysmorphia, an unrecognised form of body dysmorphic disorder. Psychosomatics. 38:548-557.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0123-4226201200030000700059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 60. RIEBE, D.; FERNHALL, B.; THOMPSON, P.D. 1992. The blood pressure response to exercise in anabolic steroid users. Med. Sci. Sports Exerc. 24:633-637.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0123-4226201200030000700060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 61.	RODR&Iacute;GUEZ BUENO, C. 1992. Dopaje. Ed. McGraw – Hill, Madrid. p.3-17.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0123-4226201200030000700061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 62.	RUEDI, B. 1983. Diagnostic strategy in hyperandrogenic syndrome. Horm. Res. 18:117-124.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0123-4226201200030000700062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 63.	SADER, M.A.; GRIFFITHS, K.A.; McCREDIE, R.J.; HANDELSMAN, D.J.; CELERMAJER, D.S. 2001. Androgenic anabolic steroids and arterial structure and function in male bodybuilders. J. Am. Coll. Cardiol. 37:224-230.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0123-4226201200030000700063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>64.	SADER, M.A.; GRIFFITHS, K.A.; SKILTON, M.R.; WISHART, S.M.; HANDELSMAN, D.J.; CELEMAJER, D.S. 2003. Physiological testosterone replacement and arterial endothelial function in men. Clin. Endocrin. 59:62-67.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0123-4226201200030000700064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 65.	S&Aacute;EZ DE OCARIZ, M.M. 1997. Esteroides t&oacute;picos. Dermatol. Rev. Mex. 41:184-189.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0123-4226201200030000700065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 66.	SHEFFIELD-MOORE, M.; URBAN, R.J.; WOLF, S.E.; JIANG, J.; CATLIN, D.H.; HERNDON, D.N.; WOLFE, R.R. 1999. Short-term oxandrolone administration stimulates net muscle protein synthesis in young men. J. Clin. Endocrin. Metab.; 84(8):2705–2711.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0123-4226201200030000700066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 67.	SHIMIZU, K. 1988. Synthesis of deuterium-labeled 17- hydroxi-progesterone suitable as an internal standard for isotope dilution mass spectrometry. Steroids. 51:283-297.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0123-4226201200030000700067&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 68.	STRAUS, R.H.; LIGGETT, M.; LANESE, R.R. 1985. Anabolic steroid use and perceived effects in ten weight-trained women athletes. JAMA. 253.:2871- 2873.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0123-4226201200030000700068&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 69.	STURMI, J.E.; DIORIO, D.J. 1998. Anabolic agents. Clin Sports Med. 17:261-282.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0123-4226201200030000700069&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 70.	SULLIVAN, M.L.; MART&Iacute;NEZ, C.M.; GENNIS, P.; GALLAGHER, E.J. 1998. The cardiac toxicity of anabolic steroids. Prog Cardiovasc. Dis. 41:1-15.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0123-4226201200030000700070&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 71.	TAUBER, U. 1994. Pharmacokinetics and "bioactivation" of MPA. J. Eur. Acad. Dermatol. Venereol. 3(suppl):S23-31.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0123-4226201200030000700071&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 72.	TOPERT, M. 1988. Perspectives in corticosteroid research. Drugs. 36(suppl 5):38-42.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0123-4226201200030000700072&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 73.	TRICKER, R.; CASABURI, R.; STORER, T.W.; CLEVENGER, B.; BERMAN, N.; SHIRAZI, A.; BHASIN, S. 1996. The effects of supraphysiological doses of testosterone on angry behavior in healthy eugonadal men-a clinical research center study. J. Clin. Endocr. Metab. 81:3754-3758.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0123-4226201200030000700073&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 74.	TUREK, P.J.; WILLIAMS, R.H., GILBAUCH, J.H. 3rd; LIPSHULTZ, L.I. 1995. The reversibility. of anabolic steroid-induced azospermia. J. Urol. 153:1628- 1630.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0123-4226201200030000700074&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
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