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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El memorial de las identidades: entre héroes y villanos: En la busca de sí y de los demás también]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Identities' Memorial: Between Peasants and Heroes: In Search of Oneself and Others]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article deals with a general presentation of the results which the research team called Investigación en Educación y Cultura Política de la Universidad Pedagógica Nacional have released about the Colombian History during the 20th century, and about the Social Sciences textbooks as basements of the national identity construction. In the same way, the current text gives a panoramic review about how the 20th century Colombian citizens built their politic and historical imaginary, based on the information they got from the History, Geography and Civics textbooks, which they were taught with, in order to define a clear and specific national identity, in contrast to the situation of nowadays Colombians, who draw their national imaginary from the mass media culture.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size=2>     <p align="right"><b>Art&iacute;culos</b></p>     <p align="center">   <font size="4" face="Verdana"><b>El memorial de las identidades:    <br>   entre h&eacute;roes y villanos.   En la busca de s&iacute; y de los dem&aacute;s tambi&eacute;n</b><a href="#back1" name= "#top1"><sup>1</sup></a> </font></p>      <p align="center">   <font size="3" face="Verdana"><i><b>Identities&#39; Memorial:    <br>    Between Peasants and Heroes. In Search of Oneself and Others</b></i></font></p>       <p><b>Martha Cecilia  Herrera</b><a href="#*">*</a></p>     <p><a name="*">*</a>Doctora en filosof&iacute;a e historia de la educaci&oacute;n, profesora investigadora de la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional.   				Miembro del Grupo de Investigaci&oacute;n Educaci&oacute;n y Cultura Pol&iacute;tica.</p>     <p>   Art&iacute;culo recibido el 15 de febrero de 2007 y aprobado el 30 de abril de 2007</p> <hr size="1">     <p><b>Resumen</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este art&iacute;culo se hace una presentaci&oacute;n general de los resultados investigativos que, sobre la historia de Colombia en el siglo XX y sobre los textos escolares de ciencias sociales como bases fundamentales de la construcci&oacute;n de la identidad nacional, ha dado a la luz el Grupo de Investigaci&oacute;n en Educaci&oacute;n y Cultura Pol&iacute;tica de la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional. De la misma manera, se ofrece una visi&oacute;n panor&aacute;mica de c&oacute;mo los ciudadanos colombianos del siglo XX construyeron su imaginario hist&oacute;rico y pol&iacute;tico a partir de los manuales escolares de historia, geograf&iacute;a y civismo con que los educaron, para dibujar claramente una determinada identidad nacional, en contraste con la situaci&oacute;n de los colombianos actuales basan su imaginario nacional en la cultura medi&aacute;tica.</p>     <p><b>Palabras clave: </b> Manuales escolares, identidad, historia, geograf&iacute;a, civismo, h&eacute;roe, territorio, naci&oacute;n.</p> <hr size="1">     <p><b>Abstract</b></p>     <p>This article deals with a general presentation of the results which the research team called Investigaci&oacute;n en Educaci&oacute;n y Cultura Pol&iacute;tica de la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional have released about the Colombian History during the 20th                 century, and about the Social Sciences textbooks as basements of the national identity construction. In the same way, the current text gives a panoramic review about how the 20th                 century Colombian citizens built their politic and historical imaginary, based on the information they got from the History, Geography and Civics textbooks, which they were taught with, in order to define a clear and specific national identity, in contrast to the situation of nowadays Colombians, who draw their national imaginary from the mass media culture.</p>     <p><b>Keywords:</b> School handbooks, identity, History, Geography, civism, hero, territory, nation.</p> <hr size="1">     <p>A Margarita Garrido, quien con su mirada me hizo reafirmar en las reflexiones que hago en este memorial</p>       <p><b>1. Asuntos que obsesionan: la invenci&oacute;n del pa&iacute;s  					moderno</b></p>     <p>Mis preocupaciones como  				ser humano han girado, en gran medida, en torno a asuntos de  				car&aacute;cter hist&oacute;rico, siempre en la b&uacute;squeda incesante de  				identidad, de preguntas acuciantes sobre qui&eacute;n soy. As&iacute;,  				interpelada por estos interrogantes, al saberme atada a lazos  				familiares y sociales, parto en busca de memorias e historias  				colectivas que me den claves sobre asuntos que ir&aacute;n marcando los  				derroteros de mi trayectoria como investigadora. Estos asuntos,  				a su vez, se han multiplicado con el transcurrir de los años,  				como si fuesen piedras arrojadas en el turbulento mar del  				conocimiento y cuyas ondas se  				reprodujeran de manera infinita, dando pie a nuevos c&iacute;rculos de  				interrogantes.</p>     <p>Cuando era niña me gustaba la historia universal, la cual  				aprend&iacute;a de memoria con placer y cuyos mundos ajenos y  				extranjeros me llenaban de pasi&oacute;n. Cuando era joven y estudi&eacute;  				sociolog&iacute;a, busqu&eacute; las causas del aborto en la discriminaci&oacute;n  				social de la mujer y me adentr&eacute; hasta los or&iacute;genes de los sistemas  				patriarcales, sin que lograra respuestas para muchas de mis  				preguntas, mostr&aacute;ndome m&aacute;s bien las complejidades de las  				divisiones sociales y culturales, no s&oacute;lo de g&eacute;nero sino de  				etnia, clase, edad, religi&oacute;n, entre otras.</p>     <p>Sin embargo, varias de estas preguntas se han dirigido en  				forma reiterada a las primeras d&eacute;cadas  				del siglo XX, como si estuvieran atadas a la memoria colectiva de las dos  				generaciones que me antecedieron –mis padres y mis abuelos–, al  				igual que los ritmos de las transformaciones del campo a la  				ciudad; luces y sombras en el calidoscopio de las memorias que  				dan cuenta de la invenci&oacute;n del pa&iacute;s moderno. Es as&iacute; como las  				preocupaciones por Colombia y el siglo XX me impactaron  				fuertemente, a partir de mi  				trayectoria pol&iacute;tica y de mi maestr&iacute;a en historia en la Universidad  				Nacional, y el doctorado en filosof&iacute;a e historia de la educaci&oacute;n  				en la Unicamp en Brasil.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una mujer del siglo XX, eso soy, no cabe duda. ¡Pero la  				vida es tan corta, la investigaci&oacute;n es tan ardua y apenas he  				alcanzado a saber tan pocas cosas! Me muevo lentamente de  				preocupaciones macroestructurales, apoyadas en mi formaci&oacute;n de  				soci&oacute;loga, con la influencia de enfoques funcionalistas y del  				materialismo hist&oacute;rico, hacia problemas de la vida cotidiana, de  				matrices culturales, de los gestos y los ritos que marcan  				nuestros comportamientos, nuestros sentimientos, nuestras luchas  				y utop&iacute;as, nuestras acciones colectivas. En busca de m&iacute; misma y,  				en ella, en la busca de lo que no soy, de lo que hemos sido y no  				seremos, encuentro, entonces, en la nueva historia y, m&aacute;s  				recientemente, en las tradiciones hermen&eacute;uticas, algunas luces  				para integrar estas problem&aacute;ticas a mis objetos de estudio.  				Marcas profundas labradas en mi cuerpo a partir de la conciencia  				de que soy un ser hist&oacute;rico, una mujer que naci&oacute; a mediados del  				siglo XX y lleva en su ser parte de las memorias de todo el  				siglo, parte de lo que a sus abuelos, a sus padres, a ella y a  				sus contempor&aacute;neos les toc&oacute; vivir. Son las señales insondables  				de la experiencia que galopan sobre nuestros destinos y dotan de  				sentido nuestras pr&aacute;cticas sociales e investigativas.</p>     <p>Aqu&iacute; estoy, entonces, ante ustedes, señores del jurado,  				sometida nuevamente a la inquietante docilidad de que mis  				esfuerzos sean evaluados y sometidos a calificaci&oacute;n; aqu&iacute; estoy  				frente a una mesa de extranjeros de m&iacute; misma. Las huellas  				marcantes de la escolaridad, de las instituciones y de los  				rituales del mundo acad&eacute;mico, puestas en acci&oacute;n una vez m&aacute;s. No  				obstante, a lo largo de esta  				primera mitad del siglo de mi vida, algo ha cambiado en m&iacute;  				definitivamente, unido a la convicci&oacute;n de que el investigador y  				las pr&aacute;cticas que &eacute;ste lleva a cabo deben someterse a  				socioan&aacute;lisis permanente, para sondear las motivaciones  				personales y colectivas que subyacen a la b&uacute;squeda de  				conocimiento, para mostrar las limitaciones, la certeza de los  				hallazgos parciales, los desconciertos, las intuiciones, lo que  				hay de individual, de subjetivo en nuestras b&uacute;squedas. Es esto  				lo que me permite no inquietarme tanto al sentirme desnuda  				frente al jurado, que me mira desde el m&aacute;s all&aacute;…</p>     <p>As&iacute; entonces, desde mi desnudez, trato de mostrar las  				huellas que han trazado esos senderos, senderos en los que he  				deambulado y pasado internada varias d&eacute;cadas de mi vida. De este  				modo, puedo decir que la investigaci&oacute;n que hoy presento ante  				ustedes constituye un nudo dentro de una red de sondeos sobre  				Colombia en la primera mitad del siglo XX, de acercamientos  				sucesivos a aspectos relacionados con la educaci&oacute;n, la cultura,  				la pol&iacute;tica y algunos de sus desdoblamientos. En ella se muestra buena  				parte de los asuntos que me han interesado, obsesionado como  				investigadora, los cuales me sit&uacute;an como un ser social atento a  				su historia y a la de sus antepasados; como un ser en busca de  				un presente menos sombr&iacute;o y un futuro m&aacute;s promisorio. Vana y  				fuerte ilusi&oacute;n que me posibilita el puente entre pasado,  				presente y futuro, en el marco de las tensiones dadas entre lo  				que Kosselleck ha llamado el espacio de la experiencia y el  				horizonte de expectativas<a href="#back2" name= "#top2"><sup>2</sup></a>.</p>     <p>Es as&iacute; como las diferentes investigaciones que he llevado  				a cabo sobre la Colombia del siglo XX y mis vivencias  				personales, a mis 50 años de existencia, se entretejen de manera  				abigarrada y me permiten hacer este escrito en el que presento  				algunas ideas sobre la investigaci&oacute;n en torno a manuales escolares e  				identidad nacional, llevada a cabo con la cofinanciaci&oacute;n de  				Colciencias en el año de 2002 y de la cual fui investigadora  				principal. En este trabajo participaron como coinvestigadores  				Alexis Pinilla y Luz Marina Suaza, miembros del Grupo de Investigaci&oacute;n  				en Educaci&oacute;n y Cultura Pol&iacute;tica, que fund&eacute; en el año de 1998 en la  				Universidad Pedag&oacute;gica Nacional. Esta investigaci&oacute;n, publicada  				como libro en 2003<a href="#back3" name= "#top3"><sup>3</sup></a>, muestra b&uacute;squedas no s&oacute;lo relacionadas  				conmigo, sino tambi&eacute;n con quienes me han acompañado, de modo  				decidido, en el reto de crear un grupo y tejer sueños  				colectivos.</p>     <p>Tejer&eacute; entonces mi reflexi&oacute;n sobre los resultados del  				an&aacute;lisis de los textos escolares de ciencias sociales,  				publicados entre 1900 y 1950, trayendo a veces las voces de  				testigos del siglo XX, algunos muertos, otros vivos, unos mis  				allegados, otros m&aacute;s distantes, pero a su vez presentes, para  				sentir que no estoy sola en ese viaje hacia el pasado. Lo  				anterior es un intento de evocar ambientes que recreen la &eacute;poca en  				la que se escribieron estos manuales, pero tambi&eacute;n se enseñaron  				y aprendieron, conjug&aacute;ndose, a la par con los esfuerzos de  				editores y libreros; una red de sujetos ligados, de una u otra  				manera con la intencionalidad de educar o ser educados, de  				modelar el pa&iacute;s moderno y los ciudadanos que para este se  				requer&iacute;an: maestros, alumnos, padres de familia, individuos  				corrientes, entre muchos otros. Pero tambi&eacute;n una red de la que  				forman parte el investigador y sus propios fantasmas.</p>     <p><b>2. Habitando el siglo XX</b></p>     <p>¿C&oacute;mo se constituye un  				orden social? ¿Cu&aacute;les son los hilos sutiles que van  				estructurando nuestras maneras de ser y de estar en el mundo?  				Memorias abigarradas en las que se superponen trayectorias  				biogr&aacute;ficas donde lo individual y lo social se desdibuja  				entremezcl&aacute;ndose. Memorias colectivas e  				individuales que construyen identidades y alteridades cambiantes y  				ambiguas; configuraciones elusivas que componen la trama de  				nuestra existencia y de las relaciones sociales que nos  				entretejen.</p>     <p>¿Y qu&eacute; papel desempeñan en este entramado los manuales  				escolares? ¿Cu&aacute;les son las huellas que dejan, o por lo menos que  				pretenden dejar? Im&aacute;genes de c&oacute;mo una sociedad se representa a  				s&iacute; misma y pretende darse continuidad a trav&eacute;s de  				interpelaciones que buscan identidad y sentido de pertenencia  				colectiva…Mi mam&aacute;, que est&aacute; de visita, acaricia con placer los  				manuales que he tra&iacute;do de la  				Biblioteca Luis Ángel Arango. Ella s&oacute;lo estudi&oacute; parte de la primaria  				pero le apasionaba la historia y, eso s&iacute;, no descans&oacute; hasta ver  				a sus seis hijos educados y profesionales. &quot;No quer&iacute;a que fueran  				tan pobres como yo fui, que pasaran tantos trabajos&quot;, alcanza a  				decirme. Contempla uno de los libros y al ver el escudo  				nacional, el gorro frigio y evocar a Panam&aacute;, recita lo que le  				enseñaron: &quot;Panam&aacute;, donde moran los traidores, donde reina la  				fals&iacute;a&quot;. Memoria social escolar poderosa, 88 años y todav&iacute;a  				conserva estas im&aacute;genes y sus interpelaciones; frases cortas  				pero contundentes, que desencadenan diversas emociones en su  				cuerpo; las observo en su rostro lleno de infinitas arrugas, en  				sus ojos que brillan con lo que considera las certezas. &quot;Nos  				traicionaron cuando nos quitaron Panam&aacute;&quot;, contin&uacute;a. ¿Cu&aacute;nto de  				todo esto hemos aprendido a trav&eacute;s de los manuales escolares?</p>     <p>Mis padres habitaron el siglo XX, cuando las ciudades  				colombianas todav&iacute;a se confund&iacute;an con el campo, cuando  				la pobreza dol&iacute;a pero no tanto como ahora, porque por lo menos se  				pod&iacute;an, sembrar coles en el solar y comer con sal cuando los  				tiempos arreciaban, como me cuenta mi madre, ya casi una  				nonagenaria. Nacida en 1918, llega a la ciudad en su  				adolescencia y me habla del rev&eacute;s sufrido por su familia con el  				ascenso de los liberales al poder en los años treinta, lo cual  				llev&oacute; a vivencias personales que marcaron su socializaci&oacute;n  				pol&iacute;tica: &quot;Yo odi&eacute; a los liberales a muerte porque cuando  				subieron al poder despidieron a mi pap&aacute; del ferrocarril y  				aguantamos mucha hambre&quot;, me dice con emoci&oacute;n todav&iacute;a contenida  				en su garganta. Y siento que nuestras percepciones del mundo  				est&aacute;n marcadas por las experiencias vividas en parte por lo  				deliberado, pero en muy buena parte, tambi&eacute;n por los asuntos  				colaterales, por las miradas oblicuas. Una  				multiplicidad de fluidos que se mezclan, yuxtaponen e incorporan con  				fuerza, dando forma a nuestras representaciones del mundo y los  				mapas que nos ayudan a orientarnos dentro de &eacute;l, a nuestras  				emociones, a nuestros deseos…</p>     <p>Introduzc&aacute;monos entonces, tal vez con el asombro con que  				lo podr&iacute;a haber hecho alguno de mis padres, o tal vez de los de  				ustedes, a las ciudades latinoamericanas de principios del siglo  				y a los h&eacute;roes que en ella se erig&iacute;an, a los monumentos como  				lugares de la memoria<a href="#back4" name= "#top4"><sup>4</sup></a>,a veces equ&iacute;vocos, recreados en buena parte  				por los textos escolares; adentr&eacute;monos, en los olores  				entremezclados del campo y de la urbe, en la nostalgia que  				sent&iacute;a la p&eacute;rdida de la comuni&oacute;n entre individuo y naturaleza, a  				trav&eacute;s de la mano de un poeta brasileño, Manoel de Barros, con  				su poema &quot;<i>Sobre cachivaches</i>&quot;, acariciando, al mismo tiempo, el  				p&aacute;jaro que diseñ&oacute; su hija para  				ilustrar este poema, y revelando, una vez m&aacute;s, los lazos  				generacionales de la memoria:</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><b>&quot;Sobre cachivaches&quot;</b></center></p>      <p>    <center><a name='figura1'><img src="img/revistas/folios/n25/a04fig1.gif"></a></center></p>      <p>    <center>Passarinho (dibujo de Martha Barros).</center></p>       <p>Tal vez porque fui criado en un lugar donde no hab&iacute;a  				juguetes fabricados y ten&iacute;amos que hacer nuestros propios  				juguetes. Éstos eran bueyecitos de hueso, bolas hechas de medias  				de seda, autom&oacute;viles de lata. Tambi&eacute;n hac&iacute;a de cuenta que el  				sapo era un buey de establo y yo viajaba de sapo. Jugaba a o&iacute;r  				en las conchas los or&iacute;genes del mundo. Por esto extrañ&eacute; mucho  				ese lugar cuando m&aacute;s tarde necesit&eacute; vivir en la ciudad. En la  				ciudad, un d&iacute;a le cont&eacute; a mi madre que hab&iacute;a visto en la plaza  				un hombre montado en un caballo de piedra, que mostraba un  				cuchillo largo hacia lo alto. Mi mam&aacute; me corrigi&oacute; que no era un  				cuchillo sino una espada. Y que el hombre era un h&eacute;roe de  				nuestra historia. Claro que yo no ten&iacute;a educaci&oacute;n de ciudad para  				saber que h&eacute;roe era un hombre sentado en un caballo de piedra.  				Ellos eran personas de la historia que alg&uacute;n d&iacute;a defendieron  				nuestra patria. Para m&iacute;, aquellos hombres encima de la piedra  				eran basura, cachivaches viejos. Ser&iacute;an cachivaches de la  				historia. Porque yo cre&iacute;a que una vez en el viento esos hombres  				ser&iacute;an como trastes, como cualquier pedazo de camisa al viento.  				Yo me acordaba de los espantap&aacute;jaros vestidos con mis camisas.  				El mundo era un lugar complicado para un niño que ven&iacute;a del  				campo. No vi ninguna cosa m&aacute;s bonita en la ciudad que un  				pajarito. Vi que todo lo que el hombre fabrica se vuelve  				cachivache: bicicleta, avi&oacute;n, autom&oacute;vil. S&oacute;lo lo que no se  				vuelve cachivache es ave, &aacute;rbol, rana, piedra. Hasta la nave  				espacial se vuelve cachivache. Ahora yo pienso en una garza  				blanca del riachuelo como m&aacute;s bonita que una nave espacial. Pido  				disculpas por cometer esta verdad<a href="#back5" name= "#top5"><sup>5</sup></a>.</p>     <p>Por mi parte, a m&iacute; los h&eacute;roes, con sus grandes  				patillas, siempre me parecieron habitantes exclusivos del mundo de  				los manuales; todos ten&iacute;an un sabor a historia sagrada que  				interesaba por su lenguaje cifrado, por las im&aacute;genes de los  				grabados que las fijaban con la intensidad que s&oacute;lo pod&iacute;an  				darles miles y miles de rayitas trazadas con perfecta simetr&iacute;a.  				De los manuales de historia no me acuerdo mucho, pero de la  				historia sagrada s&iacute;; todav&iacute;a me parece  				estar la acariciando desde su misma portada, ver a&uacute;n sus im&aacute;genes: la  				zarza ardiente o los soles y rayos de donde emerg&iacute;a el  				Todopoderoso, o las escaleras con las que soñ&oacute; Jacob, imagen de  				la conexi&oacute;n entre lo divino y lo terreno en nuestra indefensi&oacute;n  				como seres humanos que cometimos el pecado original de la  				existencia.</p>     <p><b>3. El pa&iacute;s visto en los ojos de los manuales</b></p>     <p>¿Qu&eacute; mostraban los manuales que  				se publicaron y se le&iacute;an en la primera mitad del siglo XX? ¿Qu&eacute;  				huellas dejaron ver de lo que nos ha constituido como naci&oacute;n,  				como pueblo, como nosotros mismos?  				Entendemos los manuales escolares como mediaciones culturales, como  				productos complejos situados &quot;en la frontera de la cultura, la  				pedagog&iacute;a, la producci&oacute;n editorial y la sociedad&quot;.Y, en este  				sentido, una de las precauciones que deber&iacute;amos tener es saber  				que:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los autores de los libros did&aacute;cticos no son simples  					espectadores de su tiempo, ellos reivindican un status, el  					de agente. El libro did&aacute;ctico no es un simple espejo, &eacute;l  					modifica la realidad para educar a las nuevas generaciones  					dando una imagen deformada, esquematizada y moldeada,  					frecuentemente de forma favorable, en donde las acciones  					contrarias a la moral son casi siempre  					castigadas ejemplarmente y los conflictos sociales, los actos  					delictivos o la violencia cotidiana son sistem&aacute;ticamente  					silenciados, los historiadores se interesan justamente por  					el an&aacute;lisis de esa ruptura entre ficci&oacute;n y realidad, es decir por las  	intenciones de los autores<a href="#back6" name= "#top6"><sup>6</sup></a>.</p>     <p>¿Qu&eacute; quer&iacute;an nuestros autores? ¿Qu&eacute; im&aacute;genes constru&iacute;an  				sobre el pa&iacute;s, las regiones que lo compon&iacute;an, los individuos que  				lo poblaban, los patrones culturales que lo reg&iacute;an? Memorias e  				historias personales nutridas de historias colectivas… ¿qu&eacute; de  				todas estas narraciones han marcado nuestras culturas pol&iacute;ticas?  				Veamos:</p>     <p>En la primera mitad del siglo XX, las pol&iacute;ticas educativas  				en torno a saberes relacionados con las ciencias sociales,  				estuvieron ligadas a la promoci&oacute;n del imaginario que las &eacute;lites  				ten&iacute;an sobre el Estado naci&oacute;n, en donde la identidad nacional se  				articul&oacute; a la construcci&oacute;n de un proyecto pol&iacute;tico que dej&oacute; de  				lado la diversidad cultural y regional, as&iacute; como la pluralidad  				de las expresiones pol&iacute;ticas existentes, en donde lo nacional se  				entendi&oacute; marcado por lo estatal. Aspectos que si bien podemos  				decir hacen parte de la l&oacute;gica que caracteriz&oacute; este periodo  				hist&oacute;rico, marc&oacute; de manera peculiar nuestros modos de ser como  				sujetos individuales y colectivos, as&iacute; como nuestros imaginarios  				sobre lo social, lo cual es lo que nos interesa evidenciar.</p>     <p>La intenci&oacute;n de los manuales era promover el ideario de la  				unidad nacional a partir de referentes como el territorio,  				entendido como el espacio en el que cobra vida la naci&oacute;n; la  				ley, como fuente de orden y gobernabilidad de los sistemas  				republica-nos; la religi&oacute;n cat&oacute;lica, como modeladora del alma  				nacional; la lengua castellana, como vaso comunicante entre la  				poblaci&oacute;n, y la iconograf&iacute;a patri&oacute;tica, como fuente de los  				arquetipos que hay que imitar. Estos elementos que entraron a  				formar parte de los imaginarios sociales y las expresiones  				simb&oacute;licas en torno a la consolidaci&oacute;n del Estado naci&oacute;n y a los  				referentes identitarios de all&iacute; derivados.</p>     <p>En general, los fines de la historia, la geograf&iacute;a y la  				c&iacute;vica apuntaron hacia la formaci&oacute;n de ciudadan&iacute;as virtuosas a  				trav&eacute;s de la interiorizaci&oacute;n e incorporaci&oacute;n, por parte de los  				sujetos escolares,  				de lo que se estimaba el orden social leg&iacute;timo<a href="#back7" name= "#top7"><sup>7</sup></a>. En esta  				perspectiva, entre las principales funciones sociales asignadas  				a la historia est&aacute;n consolidar la nacionalidad colombiana,  				avivar el esp&iacute;ritu patri&oacute;tico, moldear ideales de ciudadano con  				base en los h&eacute;roes, en los sacrificios y en la sangre por ellos  				derramada para lograr nuestra independencia y alcanzar nuestra  				autonom&iacute;a como rep&uacute;blica. As&iacute;, en uno de los textos se dice:</p>     <p>La patria es el patrimonio material y moral que nos    legaron nuestros antepasados y que debemos transmitir a nuestros descendientes.    No es sola-mente el suelo, es el alma nacional; es nuestra literatura y nuestras    artes, el conjunto de ideas y de sentimientos que en el esp&iacute;ritu evoca el nombre    de Colombia, y por sobre todo, es Bol&iacute;var, Santander, Ricaurte, y todos aquellos  h&eacute;roes que, al precio de su sangre, nos legaron la independencia y la libertad<a href="#back8" name= "#top8"><sup>8</sup></a>.</p>     <p>La instrucci&oacute;n c&iacute;vica se consider&oacute; un veh&iacute;culo para formar    tanto buenos cristianos como buenos ciudadanos, mediante la promoci&oacute;n de las    normas y deberes para vivir en sociedad, la difusi&oacute;n sobre los modos de    funcionamiento de las instituciones pol&iacute;ticas, as&iacute; como las tradiciones a las    cuales hab&iacute;a que acogerse, entre estas la herencia proveniente de los españoles,    casi siempre apreciada como a la que hab&iacute;a que adscribirse. Sobre este punto, en    uno de los textos de enseñanza c&iacute;vica, aparece lo siguiente referente a los  españoles:</p>     <p>Nos legaron el idioma castellano, cuya claridad, riqueza y  					armon&iacute;a no son superadas por lenguaje alguno de la tierra;  					nos trajeron y enseñaron las primeras nociones de las artes  					y las ciencias, y los rudimentos esenciales de los progresos  					humanos;  					de ellos heredamos la marcada inclinaci&oacute;n de nuestra raza  					a la espiritualidad, a las ciencias, a las artes y a todo  					orden de adelantos<a href="#back9" name= "#top9"><sup>9</sup></a>. </p>     <p>Por su parte, la geograf&iacute;a se lig&oacute; al conocimiento del  				territorio nacional, lo cual era un principio b&aacute;sico para la  				formaci&oacute;n del patriotismo, para la integraci&oacute;n de comunidades  				imaginadas<a href="#back10" name= "#top10"><sup>10</sup></a>. En un texto de geograf&iacute;a, publicado en 1914, se  				mostraban las virtudes de la enseñanza de la geograf&iacute;a, apoyada en el  				m&eacute;todo inductivo:</p>     <p>En efecto,¿qu&eacute; persona que haya hecho el estudio de geograf&iacute;a por  					el m&eacute;todo inductivo no ser&aacute; capaz de aquilatar m&aacute;s el amor  					por aquella parte del globo que lo vio nacer y lo sustenta  					con las producciones naturales de su suelo? ¿Qui&eacute;n con el  					sentimiento patrio adquirido de este modo no expone, con  					gusto, su vida para defenderla como a verdadera madre?  					¿Qui&eacute;n que sepa apreciar el verdadero amor de patria no  					utiliza todos sus conocimientos para aprovechar las riquezas  					que, acaso, permanecen escondidas en el suelo que  					diariamente huella?<a href="#back11" name= "#top11"><sup>11</sup></a>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las im&aacute;genes difundidas por los textos de geograf&iacute;a  				llenaban de prejuicios nuestras visiones sobre las regiones y  				las poblaciones que all&iacute; habitaban. De este modo, las im&aacute;genes  				m&aacute;s valorizadas las ocupaban los residentes de la zona andina y,  				principalmente, las &eacute;lites bogotanas: &quot;El sabanero reinoso.  				Puede clasificarse como el m&aacute;s apto para los destinos  				intelectuales. El medio en que vive, el  				clima que lo rodea y las comodidades de que disfruta en las ciudades…  				hacen de &eacute;l un individuo culto y sociable&quot;<a href="#back12" name= "#top12"><sup>12</sup></a>. Por lo general,  				los modelos urbanos de las incipientes ciudades se situaban como  				paradigmas respecto a los modos de ser, a las costumbres y  				manejo del lenguaje, entre otras: &quot;En toda la Rep&uacute;blica de Colombia se habla el castellano, aunque con  				mayor pureza y elegancia en las principales ciudades del  				pa&iacute;s&quot;<a href="#back13" name= "#top13"><sup>13</sup></a>.</p>     <p>No hay que olvidar que algunos de los prejuicios y  				conceptos que se ten&iacute;an sobre regiones distintas del centro del  				pa&iacute;s se ve&iacute;an tambi&eacute;n movidos por pugnas entre las &eacute;lites  				regionales, respecto al dominio del pa&iacute;s y a los modelos y  				paradigmas que se deb&iacute;an difundir. As&iacute;, en el caso de la regi&oacute;n  				de la costa atl&aacute;ntica, las aseveraciones que se hacen sobre los  				departamentos de Bol&iacute;var, Atl&aacute;ntico, Magdalena y La Guajira, son  				del siguiente orden:&quot;Los costeños tienen temperamento expresivo,  				causa por la cual hablan y r&iacute;en mucho… carecen de esp&iacute;ritu  				p&uacute;blico. Son muy sociables porque se rozan con gentes de otras  				naciones. El trabajo material entre ellos es escaso, y en  				religi&oacute;n como en ideales superiores, se muestran  				indiferentes&quot;<a href="#back14" name= "#top14"><sup>14</sup></a>.</p>     <p>Otra fuente de jerarquizaci&oacute;n la constituy&oacute; el asunto del  				g&eacute;nero, en el cual la continua invisibilizaci&oacute;n de la mujer  				justificaba los lugares que se le asignaban en comparaci&oacute;n con  				los hombres. As&iacute;, cuando se hablaba de la conveniencia de la  				instrucci&oacute;n c&iacute;vica, al referirse a las mujeres se enfatizaba en que  				&eacute;stas carec&iacute;an de derechos pol&iacute;ticos, inst&aacute;ndola, no obstante, a  				cumplir un papel de socializaci&oacute;n pol&iacute;tica, de legitimaci&oacute;n del  				orden establecido, debido a las funciones que se le asignaban  				como g&eacute;nero: &quot;En su car&aacute;cter de hija, de hermana, de esposa, de  				madre de familia&quot;, la mujer debe &quot;ejercer influencia  				sobre los hombres que pertenecen a su familia y aun sobre sus amigos&quot;<a href="#back15" name= "#top15"><sup>15</sup></a>.</p>     <p>Los niños se encontraban en una especie de sometimiento  				frente a los adultos, entendidos estos &uacute;ltimos como los  				representantes del orden social y encargados de dominar la  				naturaleza instintiva y  				d&iacute;scola que acechaba en los esp&iacute;ritus y en los cuerpos infantiles:</p>     <p>La vida escolar o los variados incidentes promovidos por    la turbulencia infantil ofrecen numerosas coyunturas para que el maestro    familiarizado con la psicolog&iacute;a pedag&oacute;gica vaya sembrando poco a poco, en el    coraz&oacute;n del niño, los g&eacute;rmenes de cuantas virtudes c&iacute;vicas han de fructificar    con el tiempo en el coraz&oacute;n del hombre, al par que sofoque desde sus primeros  brotes las siniestras inclinaciones de que derivan los vicios sociales<a href="#back16" name= "#top16"><sup>16</sup></a>.</p>     <p>Respecto a las im&aacute;genes del ciudadano, se tom&oacute; como    referente a la aristocracia europea y se pens&oacute; en un ciudadano blanco y culto.    Se propuso la consolidaci&oacute;n de un modelo ciudadano basado en el ideario europeo    que encarn&oacute; en el criollismo ilustrado<a href="#back17" name= "#top17"><sup>17</sup></a>. Para la realizaci&oacute;n de este modelo era    necesario &quot;limpiar&quot; lo que hab&iacute;a en nosotros de ind&iacute;gena y de negro, papel en el    que la escuela y la Iglesia ocuparon un lugar protag&oacute;nico. Estas im&aacute;genes estuvieron cruzadas por la idea de un ciudadano virtuoso que respetase tanto    las leyes civiles como las morales, de tal suerte que el buen ciudadano se    homolog&oacute; al ideal cristiano, legitimando de paso la injerencia de la Iglesia    cat&oacute;lica en la construcci&oacute;n de la identidad nacional y en el proyecto de    Estado naci&oacute;n: &quot;La Iglesia ha sido sin duda la verdadera creadora y modeladora  del alma nacional&quot;<a href="#back18" name= "#top18"><sup>18</sup></a>.</p>     <p>En el contenido de los textos escolares, se evidencia a    menudo la superposici&oacute;n entre el campo de lo pol&iacute;tico y lo religioso; all&iacute;    podemos apreciar la iconograf&iacute;a nacionalista revestida de un h&aacute;lito sagrado para  legitimarse:</p>     <p>¡Patria! Por ti sacrificase deben, bienes y fama y gloria    y dicha y padre. Todo, aun los hijos, la mujer, la madre. Y cuanto Dios en su    bondad nos d&eacute;. Todo, porque eres m&aacute;s que todo del señor Dios la herencia justa y rica. Hasta su honor el hombre  				    sacrifica por la Patria y la Patria por la Fe<a href="#back19" name= "#top19"><sup>19</sup></a>.</p>     <p>Puede decirse entonces que mediante el estudio de los  				textos escolares sobre ciencias sociales de la primera mitad del  				siglo XX, es posible auscultar los rasgos espec&iacute;ficos de la  				cultura pol&iacute;tica del per&iacute;odo, tales como los conflictos  				ideol&oacute;gicos, la influencia de la religi&oacute;n cat&oacute;lica en la  				construcci&oacute;n del ideario de naci&oacute;n, los imaginarios regionales,  				la exclusi&oacute;n de los sectores populares, la intolerancia pol&iacute;tica  				y racial, entre otros. En s&iacute;ntesis, las particularidades que  				conforman nuestra modernidad pol&iacute;tica y los avatares de la  				construcci&oacute;n del Estadon Naci&oacute;n durante los siglos XIX y XX.</p>     <p><b>4. El v&eacute;rtigo de vivir entre siglos</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Transcurrido el siglo XX y  				situados en la primera d&eacute;cada del XXI, resulta indudable que las  				preocupaciones de las que buena parte de mi generaci&oacute;n es  				heredera, en torno a las identidades nacionales y su relaci&oacute;n  				con los estados y a las maneras como &eacute;stas nos han conformado en  				cuanto sujetos pol&iacute;ticos y sociales, precisan ser resignificadas  				en el sentido señalado por Hobsbawm, uno de los estudiosos de la  				categor&iacute;a moderna de naci&oacute;n, quien dice lo siguiente  				al respecto a la historia del mundo de finales del siglo XX y comienzos  				del XXI:</p>     <p>Tendr&aacute; que escribirse inevitablemente como la historia de  					un mundo que ya no cabe dentro de los l&iacute;mites de las  					&quot;naciones&quot; y los &quot;estadosnaci&oacute;n&quot; como sol&iacute;an definirse, ya  					fuera pol&iacute;tica, econ&oacute;mica, cultural o incluso  					lingü&iacute;sticamente. Ser&aacute; en gran parte supranacional e  					infranacional, pero incluso la infranacionalidad, se vista o  					no de mini nacionalismo, reflejar&aacute; el declive del antiguo  					Estado naci&oacute;n como entidad capaz de funcionar.  					Ver&aacute; los &quot;estados naci&oacute;n&quot; y las &quot;naciones&quot;olosgrupos&eacute;tnico/lingü&iacute;sticos principalmente en relaci&oacute;n  					con la nueva reestructuraci&oacute;n supranacional del globo,  					retir&aacute;ndose ante su avance, resisti&eacute;ndose o adapt&aacute;ndose a ella, vi&eacute;ndose absorbidos o dislocados por  					ella. Las naciones y el nacionalismo  					estar&aacute;n presentes en esta historia, pero interpretando  					papeles subordinados y a menudo bastante  					insignificantes. Esto no quiere decir que la historia y la cultura  					nacionales no ocupen un puesto importante–quiz&aacute; m&aacute;s importante que antes–en los  					sistemas de educaci&oacute;n y la vida cultural de  					determinados pa&iacute;ses, especialmente los m&aacute;s pequeños,  					ni que no puedan florecer localmente dentro de un marco  	supranacional mucho m&aacute;s amplio<a href="#back20" name= "#top20"><sup>20</sup></a>.</p>     <p>Desde este nuevo contexto es necesario repensar el problema de  				la constituci&oacute;n de los estados nacionales en el siglo XXI y los  				procesos de formaci&oacute;n y aprendizaje ciudadanos, as&iacute; como sobre  				el papel de los textos escolares en ciencias sociales y las  				diferentes formas de constituci&oacute;n de subjetividades en las  				sociedades actuales.</p>     <p>Como un libro es un nudo en una red en la que  				est&aacute;n inmersos m&uacute;ltiples autores, donde se evidencia que pertenecemos  				a un mismo campo cultural en el  				que nuestras pr&aacute;cticas se interceptan e interpelan de manera continua,  				formando de modo condensado el bagaje intelectual de una &eacute;poca,  				acudo, ya para terminar al pr&oacute;logo que escribi&oacute; para nuestro  				libro el comunic&oacute;logo e historiador Fabio L&oacute;pez de la Roche,  				respecto a la contemporaneidad del mismo. Sus palabras me  				permiten creer esperanzada, de la  				mano de Koselleck, que miro hacia el pasado con las expectativas del  				presente y los horizontes de espera que trazan el futuro de all&iacute;    derivados. Esto me hace    sentir que no estoy sola y que en mi transcurso como ser hist&oacute;rico se  				sit&uacute;an no s&oacute;lo las generaciones que me precedieron sino tambi&eacute;n  				las que me suceden, entre quienes se cuenta mi sobrina nieta, mi  				ahijada, para pensar que este viaje hacia el pasado, que busca  				revivir nuestros muertos pero para darles una digna sepultura,  				como dir&iacute;a Ricoeur<a href="#back21" name= "#top21"><sup>21</sup></a>, tiene alg&uacute;n valor social para todos  				nosotros. He aqu&iacute; las palabras de Fabio:</p>     <p>Para las nuevas generaciones que han crecido en medio de  					otros dispositivos de creaci&oacute;n y socializaci&oacute;n de referentes e imaginarios de naci&oacute;n –El Pibe  					Valderrama, la Selecci&oacute;n  					Colombia, Aterciopelados, Shakira, Juan Pablo Montoya construidos  					simb&oacute;licamente desde dispositivos de cultura medi&aacute;tica, y  					cuando el sistema escolar, la familia tradicional y la  					religi&oacute;n cat&oacute;lica ya no tienen el lugar hegem&oacute;nico que  					ocupaban en aquellos d&iacute;as, este libro puede tener tambi&eacute;n  					una funci&oacute;n importante y b&aacute;sica de memoria y de atenci&oacute;n por  					estadios precedentes de nuestra configuraci&oacute;n cultural, cuyo conocimiento permitir&iacute;a una adecuada  					valoraci&oacute;n de las transformaciones socioculturales vividas por  					la sociedad colombiana en la segunda mitad del siglo XX, las  					cuales hicieron de ella otra sociedad, comparativamente con  la aqu&iacute; presentada, pero en la cual a&uacute;n es posible encontrar inercias, huellas y  expresiones de esa compleja y abigarrada modernidad que nos toc&oacute; vivir<a href="#back22" name= "#top22"><sup>22</sup></a>.</p>     <p>Mujer nacida en el siglo XX, habitante de Colombia, eso    soy. S&iacute;, ciudadana de nuestra Colombia en el siglo XX, sin duda. Marcada por    im&aacute;genes religiosas, por luchas pol&iacute;ticas, por utop&iacute;as feministas, por    imaginarios nacionales, que se asoma con asombro profundo al devenir del siglo    XXI. Como dir&iacute;a Juan Rulfo en <i> Luvina:</i> &quot;Usted ha de pensar que le estoy dando  vueltas a una misma idea. Y as&iacute; es, s&iacute; señor...&quot;<a href="#back23" name= "#top23"><sup>23</sup></a>.</p> <hr size="1">     <p> <b>Notas</b></p>     <p>   <a name="back1"></a>   <a href="#top1">1</a> Art&iacute;culo preparado para la    sustentaci&oacute;n del trabajo &quot;La identidad nacional en los textos de ciencias    sociales: Colombia 1900-1950&quot;, como requisito para aspirar a la categor&iacute;a de  profesora titular. Bogot&aacute;, 15 de noviembre de 2006.</p>     <p><a name="back2"></a>   <a href="#top2">2</a> Reinhart Kosselleck (1993). <i> Futuro pasado: para una  				  sem&aacute;ntica de los tiempos hist&oacute;ricos. </i> Barcelona: Paid&oacute;s, pp.  			    333-357.</p>     <p><a name="back3"></a>   <a href="#top3">3</a> Martha Cecilia Herrera, Alexis V. Pinilla D&iacute;az y Luz  				  Marina Suaza (2003). <i> La identidad nacional en los textos escolares  				  de ciencias  			    sociales: Colombia, 1900-1950.</i> Bogot&aacute;: Ántropos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="back4"></a>   <a href="#top4">4</a> Pierre Nora (dir.) (2001). <i> Les lieux de m&eacute;moire,</i>  			    coll «Quarto». Par&iacute;s, Gallimard.</p>     <p><a name="back5"></a> <a href="#top5">5</a> Manoel Barros, Sobre sucatas, poema XV, en <i> Mem&oacute;rias inventadas: a infancia.</i> São Paulo: Planeta.</p>     <p><a name="back6"></a>   <a href="#top6">6</a> Alain Choppin (2002). Hist&oacute;ria    dos livros e das edições did&aacute;ticas: sobre o estado da arte, en <i> Paedagogica  Hist&oacute;rica,</i> Vol. 38, No. 1, 2002, pp.21-49.</p>     <p>   <a name="back7"></a>   <a href="#top7">7</a>  Estos saberes se unificaron en el concepto de enseñanzas  				  sociales en 1933, en el programa de ensayo para escuelas  				  primarias, donde se afirmaba que &quot;La geograf&iacute;a, la historia y la  				  instrucci&oacute;n c&iacute;vica, al considerar al hombre como ciudadano,  				  forman parte de la escuela elemental, como enseñanzas sociales  				  primordiales&quot;. Inspecci&oacute;n Nacional de Educaci&oacute;n. <i> Programas de ensayo para las escuelas primarias.   </i> Bogot&aacute;: ImprentaNacional,1933,p.50.Posteriormente,en  				  elañode1939seintrodujeroncomocienciassociales,en los planes de  			    estudio para las escuelas normales, a trav&eacute;s del decreto 71.</p>     <p>   <a name="back8"></a>   <a href="#top8">8</a> Camilo Jim&eacute;nez y Belisario Matos (1947). <i> Resumen de la  			    historia de Colombia. Texto para la enseñanza primaria. </i> Bogot&aacute;: Librer&iacute;a Colombiana, p. 130.</p>     <p><a name="back9"></a>   <a href="#top9">9</a> Ignacio S&aacute;nchez Santamar&iacute;a, (1926). <i> Cartilla c&iacute;vica:  				  catecismo del ciudadano para el uso de escuelas y colegios de  			    Colombia.</i> Bogot&aacute;: Sociedad Editorial, p. 4.</p>     <p><a name="back10"></a>   <a href="#top10">10</a> Benedict Anderson (1983). <i> Imagined communities:  				  reflections on the origins and spread of nationalism.</i>  			    Londres.</p>     <p><a name="back11"></a>   <a href="#top11">11</a> Jos&eacute; Santos Montañ&eacute;s (1914). <i> Curso de geograf&iacute;a  				  elemental por el moderno sistema c&iacute;clico inductivo: primer ciclo  			    escrito.</i> Bogot&aacute;: Arboleda y Valencia, p. 6.</p>     <p><a name="back12"></a>   <a href="#top12">12</a> Jos&eacute; Manuel Botero M., (1942). <i> Geograf&iacute;a f&iacute;sica y de  			    la rep&uacute;blica de Colombia.</i> Medell&iacute;n: Tipograf&iacute;a Bedout. </p>     <p><a name="back13"></a>   <a href="#top13">13</a> E. Duarte Su&aacute;rez (1942).<i> Instrucci&oacute;n c&iacute;vica para la  				  enseñanza  			    primaria.</i> Bogot&aacute;: Editorial Iqueima, p. 65.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="back14"></a>   <a href="#top14">14</a>  			    Juvenal R&iacute;os (1943). <i> Curso de antropogeograf&iacute;a colombiana,   </i> Bogot&aacute;:  			    Tipograf&iacute;a Col&oacute;n, p. 78.</p>     <p><a name="back15"></a>   <a href="#top15">15</a> Eduardo Posada y Roberto  				    Cort&aacute;zar Toledo (1912). <i>Instrucci&oacute;n c&iacute;vica.</i> Bogot&aacute;, Editorial Casis, p. 1.</p>     <p><a name="back16"></a>   <a href="#top16">16</a> Federico Climent Ferrer (1920). <i> Educaci&oacute;n c&iacute;vica:  				  principios fundamentales de los derechos y deberes de ciudadan&iacute;a  			    en la vida social.</i> Madrid-Barcelona: Editorial Calpe, p. 24.</p>     <p><a name="back17"></a>   <a href="#top17">17</a> John Lynch (2001). <i> Las revoluciones hispanoamericanas 1808-1826</i>    trad. de Javier Alfaya y Barbara McShane,8ª.ed.,ampliadaypuesta al  			    d&iacute;a. Editorial Ariel.</p>     <p><a name="back18"></a>   <a href="#top18">18</a> J. Camilo. y B. Matos (1947). <i> Resumen de la historia  				  de Colombia. Texto para la enseñanza primaria. </i> Bogot&aacute;: Librer&iacute;a Colombiana. p.                 132.</p>     <p>   <a name="back19"></a>   <a href="#top19">19</a>  Belisario Palacios (1896). <i> Historia de Colombia para  				  uso de las escuelas primarias, extractada de varios autores.</i>  			    Bogot&aacute;: Editorial M. Rivas, p. 4. </p>     <p>   <a name="back20"></a>   <a href="#top20">20</a> Eric Hobsbawm (1991). <i> Naciones y nacionalismo desde  			    1780.</i> Barcelona: Grijalbo Mondadori, p. 201. </p>     <p>   <a name="back21"></a>   <a href="#top21">21</a>Paul Ricoeur (2004). <i> La  memoria, la historia, el olvido,</i> Buenos Aires: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</p>     <p> 				<a name="back22"></a> <a href="#top22">22</a> Martha Cecilia Herrera, Alexis V. Pinilla D&iacute;az y Luz Marina Suaza. Op cit., p. 16. </p>     <p>   <a name="back23"></a>   <a href="#top23">23</a>Juan Rulfo, <i> Luvina,</i> en <a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/rulfo/luvina.htm" target="_blank">www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/rulfo/luvina.htm</a>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Bibliograf&iacute;a</b></p>     <!-- ref --><p>Anderson, Benedict (1983). <i>   Imagined communities: reflections on the origins and spread of   nationalism</i>. Londres:Verso.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0123-4870200700010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Botero,Jos&eacute; Manuel (1942).<i> Geograf&iacute;a f&iacute;sica y de la  				Rep&uacute;blica de Colombia. </i> Medell&iacute;n: Tipograf&iacute;a Bedout.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0123-4870200700010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Choppin, Alain (2002). Hist&oacute;ria dos livros e das ediçoes  				did&aacute;ticas: sobre o estado de arte, en: <i> Paedagogica Hist&oacute;rica,</i> Vol. 38, Nº 1, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0123-4870200700010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Climent, Ferrer Federico (1920). <i> Educaci&oacute;n c&iacute;vica:  				principios fundamentales de los derechos y deberes de ciudadan&iacute;a  				en la vida social.</i> Madrid – Barcelona: Ed. Calpe.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0123-4870200700010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>De Barros, Manoel (2003). Sobre sucatas, Poema XV, en: <i>  				Mem&oacute;rias inventadas: a infancia</i>. Sao Paulo: Planeta.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0123-4870200700010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Duarte, Su&aacute;rez E. (1942). <i> Instrucci&oacute;n c&iacute;vica. </i>  				Bogot&aacute;: Editorial Iqueima.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0123-4870200700010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Herrera,Martha Cecilia;Pinilla,D&iacute;az Alexander y Suaza, Luz  				Marina (2003). <i> La identidad nacional en los textos escolares de ciencias  				sociales: Colombia, 1900-1950. </i> Bogot&aacute;: Ántropos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0123-4870200700010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Hobsbawn, Eric (1991). <i> Naciones y nacionalismo desde  				1780.</i> Barcelona: Grijalbo Mondadori.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0123-4870200700010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Inspecci&oacute;n Nacional de Educaci&oacute;n (1933). <i> Programas de  				ensayo para las escuelas primarias. </i>Bogot&aacute;: Imprenta Nacional.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0123-4870200700010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Jim&eacute;nez, Camilo y Matos, Belisario (1947). <i> Resumen de  				la Historia de Colombia. Texto para la enseñanza primaria. </i>  				Bogot&aacute;: Librer&iacute;a Colombiana.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0123-4870200700010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Kosselleck, Reinhart (1993). <i> Futuro pasado: para una  				sem&aacute;ntica de los tiempos hist&oacute;ricos.</i> Barcelona: Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0123-4870200700010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lynch, John (2001). <i> Las revoluciones hispanoamericanas, 1808 – 1826.</i> Buenos  				Aires: Ariel.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0123-4870200700010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Nora, Pierre (dir.) (2001).<i> Les Linux de m&eacute;moire, </i> Coll &quot;Quarto&quot;. Par&iacute;s: Gallimard.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0123-4870200700010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Palacios, Belisario (1896).<i> Historia de Colombia para  				uso de las escuelas primarias, extractada de varios autores.</i>  				Bogot&aacute;: Ed. M. Rivas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0123-4870200700010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Posada, Roberto y Cort&aacute;zar, Toledo Roberto (1912). <i> Instrucci&oacute;n c&iacute;vica.</i> Bogot&aacute;: Ed. Casis. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0123-4870200700010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Ricouer, Paul  				(2004). <i> La memoria, la historia, el olvido.</i> Buenos aires: Fondo  				de Cultura Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0123-4870200700010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>R&iacute;os, Juvenal (1943). <i> Curso de antropogeograf&iacute;a colombiana. </i> Bogot&aacute;: Tipograf&iacute;a  				Col&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0123-4870200700010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rulfo, Juan. Luvina, en:  <a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/rulfo/luvina.htm" target="_blank">http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/rulfo/luvina.htm</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0123-4870200700010000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>S&aacute;nchez,Santamar&iacute;a Ignacio(1926). <i> 				Cartilla C&iacute;vica: Catecismo del ciudadano para el uso de escuelas y  				colegios de Colombia.</i> Bogot&aacute;: Sociedad Editorial.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0123-4870200700010000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Santos,Montañ&eacute;s Jos&eacute; (1914). <i> Curso de Geograf&iacute;a  				elemental para el moderno Sistema c&iacute;clico Inductivo: Primer  				ciclo escrito.</i> Bogot&aacute;: Arboleda y Valencia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0123-4870200700010000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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