<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0123-4870</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Folios]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Folios]]></abbrev-journal-title>
<issn>0123-4870</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Pedagógica Nacional ]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0123-48702007000200001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El estilo de comunicación y su presencia en el aula de clase]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Communicative style and its presence in the classroom]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Camargo Uribe]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ángela]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hederich Martínez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Christian]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Pedagógica Nacional  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<numero>26</numero>
<fpage>3</fpage>
<lpage>12</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0123-48702007000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0123-48702007000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0123-48702007000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Este artículo explora la posibilidad de identificar estilos de enseñanza sobre la base de diferencias en el comportamiento comunicativo de los profesores, diferencias que resulten observables en el estilo lingüístico de su discurso en el aula. Para hacerlo, presenta una revisión de los trabajos sobre estilos comunicativos desde las perspectivas cultural, genérica e individual. Finalmente, ubica la propuesta en el contexto de los estudios sobre la comunicación en el aula de clase, específicamente, los trabajos sobre el discurso del profesor durante su labor pedagógica.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper explores the possibility of identifying teaching styles on the basis of differences in teachers’ communicative behaviors, that have an expression in observable differences in teachers’ linguistic styles. In order to do that, a review of papers on communicative styles from the cultural, generic and individual perspectives is made. Finally, the proposal is considered in the context of the studies on classroom communication, specifically, the studies on teachers’ patterns of language use in the classroom.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Diferencias individuales]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[estilo de comunicación]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[estilo de enseñanza]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[discurso en el aula]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[diferencias culturales]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Individual differences]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[communicative style]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[teaching style]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[classroom discourse]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[cultural differences]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size=2>     <p align="right"> <b>ARTÍCULOS</b></p>     <p>       <center>     <font size="4" face="Verdana"><b>El estilo de comunicaci&oacute;n y su presencia en el aula de clase</b>     </font>   </center> </p>      <p>       <center>     <font size="3" face="Verdana"><i>     <b>Communicative style and its presence in the classroom</b></i>     </font>   </center> </p>      <p><b>Ángela Camargo Uribe     <br>    Christian Hederich Mart&iacute;nez<a href="#*">*</a></b> </p>     <p><a name="*">*</a> Profesores de la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional.    <a href="mailto:acamargo@pedagogica.edu.co">acamargo@pedagogica.edu.co</a>;    <a href="mailto:hederich@pedagogica.edu.co"> hederich@pedagogica.edu.co</a> </p>     <p>Art&iacute;culo recibido el 30 de julio de 2007 y aprobado el 31 de   octubre de 2007 </p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Resumen</b></p>     <p>Este art&iacute;culo explora la posibilidad de identificar estilos   de enseñanza sobre la base de diferencias en el comportamiento comunicativo de   los profesores, diferencias que resulten observables en el estilo lingü&iacute;stico   de su discurso en el aula. Para hacerlo, presenta una revisi&oacute;n de los trabajos   sobre estilos comunicativos desde las perspectivas cultural, gen&eacute;rica e   individual. Finalmente, ubica la propuesta en el contexto de los estudios sobre   la comunicaci&oacute;n en el aula de clase, espec&iacute;ficamente, los trabajos sobre el   discurso del profesor durante su labor pedag&oacute;gica. </p>     <p>   <b>Palabras claves:</b> Diferencias individuales, estilo de comunicaci&oacute;n, estilo de   enseñanza, discurso en el aula, diferencias culturales. </p> <hr size="1">     <p>   <b>Abstract</b> </p>     <p>This paper explores the possibility of identifying teaching   styles on the basis of differences in teachers’ communicative behaviors, that   have an expression in observable differences in teachers’ linguistic styles.   In order to do that, a review of papers on communicative styles from the   cultural, generic and individual perspectives is made. Finally, the proposal is   considered in the context of the studies on classroom communication,   specifically, the studies on teachers’ patterns of language use in the   classroom. </p>     <p>   <b>Keywords:</b>Individual differences, communicative style, teaching style,   classroom discourse, cultural differences. </p> <hr size="1">     <p>   <b>Introducci&oacute;n</b> </p>     <p>Desde hace alg&uacute;n tiempo concebimos la actividad al   interior del aula de clase como una actividad eminentemente comunicativa   (Nussbaum y Tus&oacute;n, 1996).En este sentido, la idea de que existen diferentes   estilos de enseñanza, idea que hemos defendido y apoyado en trabajos previos   (Camargo y Hederich, 2007), reposa en la posibilidad que tengamos de reconocer   la existencia de estilos en la comunicaci&oacute;n y de especificarlos en el aula de   clase. </p>     <p>En el presente art&iacute;culo exploraremos esta posibilidad, a   partir de una revisi&oacute;n de la literatura especializada acerca de los estilos   en la comunicaci&oacute;n; primero en t&eacute;rminos generales y segundo, especificados   en la comunicaci&oacute;n que establece el maestro frente a un grupo de estudiantes   en el aula. </p>     <p>Pero no nos contentaremos con el cumplimiento de este   objetivo sino que pretendemos un avance mucho m&aacute;s sustancial. Las   concepciones actuales sobre la comunicaci&oacute;n entre personas plantean que esta   es un proceso por medio del cual una persona provoca significados en la mente   de otra, a trav&eacute;s de la emisi&oacute;n de mensajes verbales o no verbales (Sperber,   1991; McCroskey  <i>et &aacute;l</i>., 2006). Creemos que el estilo comunicativo del maestro   puede ser identificado a partir de su comportamiento lingü&iacute;stico en el aula.   Esto es, estamos convencidos de que la noci&oacute;n de estilo comunicativo y la de   estilo lingü&iacute;stico pueden encontrar una unidad en la definici&oacute;n del estilo   de enseñanza del profesor en el aula. </p> <b>El estilo de comunicaci&oacute;n como rasgo cultural</b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una concepci&oacute;n de comunicaci&oacute;n definida en t&eacute;rminos de   la creaci&oacute;n de significados compartidos reconoce el papel de los medios   (lenguajes o c&oacute;digos) en el proceso, pero no como el elemento esencial de la   comunicaci&oacute;n. Lo verdaderamente fundamental es el uso que los individuos   hagan de estas herramientas semi&oacute;ticas para lograr construcciones mentales lo   m&aacute;s compartidas posibles. Esto nos abre la posibilidad de diferentes   modalidades de uso del c&oacute;digo para las diferentes necesidades de la   comunicaci&oacute;n humana, sin que pueda establecerse una modalidad que sea intr&iacute;nsecamente   superior a otra. Es decir, el uso de un c&oacute;digo con prop&oacute;sitos comunicativos   puede ser descrito, y as&iacute; lo ha sido desde hace ya tiempo, en t&eacute;rminos estil&iacute;sticos. </p>     <p>Los primeros desarrollos de la idea del estilo en la   comunicaci&oacute;n surgen de la observaci&oacute;n de diferencias claramente visibles en   las modalidades de comunicaci&oacute;n que resultan m&aacute;s frecuentes en algunos   grupos culturales. Es bien sabido que los patrones que regulan el proceso de   construcci&oacute;n conjunta de significados entre individuos est&aacute;n fuertemente   determinados por el entorno cultural de los participantes (Ervin-Tripp, 1968;   Gumperz, 1975). En efecto, mucha de la variaci&oacute;n en el comportamiento   comunicativo de los individuos tiene su origen en los supuestos, de &iacute;ndole   cultural, acerca de c&oacute;mo interactuar con el otro dependiendo de la naturaleza   de la relaci&oacute;n, de las condiciones de la situaci&oacute;n y de aquello que es   considerado como adecuado o inadecuado. Incluso, manejamos gran cantidad de   estereotipos que permiten identificar el origen cultural de una persona por su   forma de hablar e interactuar con los dem&aacute;s, es decir, por su forma de   comunicarse. </p>     <p>En los estudios antropol&oacute;gicos de las formas de interacci&oacute;n   comunicativa existen algunas propuestas de estilos de comunicaci&oacute;n. Hall   (1976), por ejemplo, distingue entre comunicaci&oacute;n &quot;muy contextualizada&quot; (   <i>high context</i>   ) y comunicaci&oacute;n &quot;poco contextualizada&quot; (<i>low context</i>). Las   personas que privilegian la comunicaci&oacute;n ampliamente contextualizada dejan   impl&iacute;cita mucha de la informaci&oacute;n necesaria para la construcci&oacute;n de   significados y es necesario &quot;leer entre l&iacute;neas&quot; para saber lo que quieren   decir. Las personas que privilegian la comunicaci&oacute;n poco contextualizada, por   el contrario, hacen expl&iacute;cita mucha de la informaci&oacute;n relativa al tema de   sus enunciados, puesto que no se supone que el interlocutor est&eacute; informado   del mismo, m&aacute;s all&aacute; de su propio inter&eacute;s. </p>     <p>De acuerdo con Hall, las diferencias entre los estilos   comunicativos muy contextualizados y poco contextualizados pueden ser   utilizadas para caracterizar, desde una perspectiva comunicativa, diferencias   culturales como la polaridad cl&aacute;sica entre culturas &quot;culturas   competitivas&quot; y &quot;culturas colaborativas&quot; (Potter, 1954). Al respecto,   Howden (1994) plantea un contraste entre los estilos de comunicaci&oacute;n poco   contextualizados de varones norteamericanos, representantes de una cultura   eminentemente competitiva, y los ampliamente contextualizados presentes en   varones japoneses, inmersos en una cultura m&aacute;s colaborativa. La    <a href="#Tabla1">Tabla 1</a>   presenta algunas de las diferencias encontradas. </p>     <p>       <center>   <a name="Tabla1"><img src="img/revistas/folios/n26/a01fig1.gif"></a>   </center> </p>     <p>Las diferencias entre culturas competitivas y culturas   colaborativas pueden caracterizarse, tanto en t&eacute;rminos del comportamiento   comunicativo de las personas, como en las formas lingü&iacute;sticas que acompañan   estos comportamientos (tabla 1). En un estudio reciente, S&aacute;nchez-Burks  <i> et &aacute;l</i>.(2003)   encontraron que individuos norteamericanos, que –como ya lo mencionamos–   privilegian una comunicaci&oacute;n poco contextualizada, utilizan un discurso de   tipo directo; por el contrario, los individuos del oriente asi&aacute;tico, que   privilegian una comunicaci&oacute;n ampliamente contextualizada, utilizan   preferentemente un discurso de tipo indirecto en sus intercambios   comunicativos. </p>     <p>En estos resultados encontramos una primera indicaci&oacute;n   clara de la relaci&oacute;n que hemos planteado entre estilos en la comunicaci&oacute;n y   estilos lingü&iacute;sticos. En efecto, como se recordar&aacute;, por &quot;discurso   directo&quot; se entiende una forma gramatical en la que el mensaje se codifica   verbalmente de manera literal y la intenci&oacute;n se expresa de manera expl&iacute;cita.   Encontraste, el &quot;discurso indirecto&quot; es una forma en la que el mensaje se   codifica de manera no literal y la intenci&oacute;n se sugiere de manera impl&iacute;cita.   Hemos identificado entonces un indicador de naturaleza eminentemente   lingü&iacute;stica, que   adem&aacute;s es f&aacute;cilmente cuantificable, en la actividad comunicativa; esto es:   hemos encontrado indicios de un estilo lingü&iacute;stico asociado con un estilo   comunicativo propio de determinado contexto cultural. </p>     <p>   <b>El estilo de comunicaci&oacute;n como rasgo de g&eacute;nero</b> </p>     <p>En el trabajo ya mencionado, Howden (1994) pone tambi&eacute;n de   relieve la existencia de estilos de comunicaci&oacute;n ligados al g&eacute;nero. En su   comparaci&oacute;n, la antrop&oacute;loga explica c&oacute;mo el estilo de comunicaci&oacute;n de los   varones japoneses tiene rasgos bastante cercanos al estilo de comunicaci&oacute;n de   las mujeres norteamericanas (estilo colaborativo) y menciona esta similitud   para explicar las dificultades en los encuentros comunicativos entre varones   norteamericanos y japoneses <a name="top1"></a> <a href="#back1"><sup>1</sup></a>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como categor&iacute;a cultural, las diferencias en g&eacute;nero han   sido estudiadas en su dimensi&oacute;n comunicativa. Al respecto se destaca el   trabajo de Bux&oacute; (1988) sobre los estereotipos culturales del comportamiento   comunicativo de hombres y mujeres y la propuesta de Tannen (1990) de   caracterizaci&oacute;n de los llamados &quot;generolectos&quot;, en t&eacute;rminos de estilos   de comunicaci&oacute;n. Tannen plantea que las mujeres hablan &quot;en un lenguaje de   conexi&oacute;n e intimidad&quot;, mientras los hombres lo hacen &quot;en un lenguaje de   estatus e independencia&quot; (Tannen, 1990). La  <a href="#Tabla2">Tabla 2</a> presenta algunas de las   principales diferencias entre los dos generolectos. </p>     <p>       <center>   <a name="Tabla2"><img src="img/revistas/folios/n26/a01fig2.gif"></a>   </center> </p>     <p>En correspondencia con las variaciones actitudinales y   comportamentales en el plano comunicativo, las diferencias por g&eacute;nero pueden   atestiguarse tambi&eacute;n por medio de rasgos discursivo- lingü&iacute;sticos caracter&iacute;sticos   de cada generolecto. Se ha dicho, por ejemplo, que el discurso femenino posee un car&aacute;cter m&aacute;s   dubitativo que el masculino, lo que se manifiesta por el uso m&aacute;s frecuente de   preguntas de confirmaci&oacute;n <a name="top2"></a> <a href="#back2"><sup>2</sup></a> (por ejemplo, ¿no es cierto?, ¿no   crees?, etc.) y, en general, de oraciones interrogativas (Coates,1996;   Holmes,1995). Por su parte, el discurso masculino resulta m&aacute;s asertivo que el femenino, indicado   esto por la tendencia a usar de forma m&aacute;s frecuente expresiones   confrontativas (por ejemplo, ¡no creo!, ¡no estoy de acuerdo!, ¡eso no es   as&iacute;!) y oraciones afirmativas. </p>     <p>Los estudios sobre generolectos desarrollados en la &uacute;ltima   d&eacute;cada son una muestra de c&oacute;mo una cierta tendencia comunicativa,   contextualizada en este caso en la categor&iacute;a cultural, tiene manifestaciones   lingü&iacute;sticas reconocibles y susceptibles de descripci&oacute;n sistem&aacute;tica, hasta   el punto que pueden plantearse estilos lingü&iacute;sticos propios de cada g&eacute;nero. </p>     <p>   <b>Estilo comunicativo como caracter&iacute;stica individual</b> </p>     <p>Hasta el momento hemos expuesto los desarrollos del   concepto de estilo de comunicaci&oacute;n, desde una perspectiva de variaci&oacute;n   sociocultural en la que priman concepciones, imaginarios y supuestos   compartidos por grupos de personas. Sabemos, sin embargo, que la noci&oacute;n de   estilo tiene su origen, desarrollo y definici&oacute;n en el contexto del   comportamiento individual. </p>     <p>De acuerdo con Allport (1961) una cosa es lo que una   persona hace (comportamiento adaptativo) y otra c&oacute;mo lo hace (comportamiento   estil&iacute;stico). As&iacute;, un comportamiento estil&iacute;stico es la manera que tiene   cada cual de comportarse adaptativamente. Allport plantea que todo acto humano   tiene una faceta expresiva que no es intencional, sino espont&aacute;nea y dif&iacute;cil   de cambiar. Esa faceta es el estilo; la idiosincrasia personal que marca el   comportamiento de las personas. Si bien la dimensi&oacute;n estil&iacute;stica de algunos   comportamientos resulta obvia – la forma de caminar, la forma de vestir, la   forma de sonre&iacute;r –, el estilo de otros comportamientos puede ser dif&iacute;cil de   precisar. </p>     <p>En el caso de la comunicaci&oacute;n, esta dificultad no tiene   que ver con el hecho de que sea complicado imaginar diferencias entre las   personas – al fin y al cabo es claro que las personas se diferencian entre s&iacute;   en la forma como hablan a otros o conversan con otros – sino por el hecho de   que la comunicaci&oacute;n entre individuos es un asunto complejo y, en esta medida,   la definici&oacute;n de un determinado estilo de comunicaci&oacute;n involucra una gran   variedad de aspectos no todos ubicables en el mismo nivel de descripci&oacute;n. </p>     <p>Una primera forma de aclarar este punto es observando que   todo acto comunicativo tiene un componente de contenido y un componente de   estilo. El elemento del estilo es un componente de tipo relacional que indica   c&oacute;mo debe interpretarse, filtrarse o comprenderse el mensaje literal (Norton,   1983). En otras palabras, en los enunciados de cada individuo hay una serie de   elementos que proporcionan informaci&oacute;n sobre la forma como ese individuo   entiende y asume las interacciones comunicativas entre las personas y, por   tanto, proporciona informaci&oacute;n sobre la forma como el mensaje literal emitido   debe interpretarse. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Norton (1983) propone que para cada persona hay al menos un   patr&oacute;n habitual de comportamiento relacional que define una norma individual.   As&iacute;, el estilo comunicativo es un constructo que describe una tendencia   consistente de comportamiento comunicativo (Horvath, 1995). Desde este punto   de vista, pueden identificarse dos grandes tendencias comunicativas generales:   la activa y la pasiva. En el extremo activo se encuentran comportamientos   comunicativos que enfatizan en la acci&oacute;n y la verbalizan; en el extremo   pasivo est&aacute;n los comportamientos que enfatizan en los aspectos receptivos,   orientados hacia el interlocutor. </p>     <p>Estas dos grandes tendencias comunicativas permiten agrupar   los diez estilos del comunicador definidos desde esta perspectiva. En el   extremo activo se ubican: a) dominante, caracterizado por la tendencia a   asumir la responsabilidad de las situaciones sociales, a hablar m&aacute;s que los   otros participantes y a controlar las situaciones; b) dram&aacute;tico, en el que se   act&uacute;a de manera ostensiva para expresar las ideas y las emociones por medio   de chistes, historias o exageraciones; c) el polemista, en el que el hablante   tiene la tendencia a retar a sus interlocutores; d) animado, caracterizado por   su gestualidad permanente; e) penetrante, caracterizado por el intento de   producir una impresi&oacute;n duradera y memorable en los interlocutores; y,   finalmente, f) abierto, que se identifica por la tendencia a   revelar informaci&oacute;n personal y a expresar emociones. Por su parte, la   tendencia pasiva incluye cuatro estilos comunicativos espec&iacute;ficos: g)   relajado, en el que se destaca una forma sobria y ecu&aacute;nime de interactuar; h)   atento, que se caracteriza por escuchar a los dem&aacute;s haciendo contacto visual y   asintiendo con la cabeza para mantener la conexi&oacute;n con el interlocutor; i)   amigable, que proporciona respuestas positivas a su interlocutor para   reconocer, motivar o reforzar su comportamiento; y j) preciso, que se   caracteriza por ser espec&iacute;fico y claro a fin de no dar pie a ambigüedades   (Norton, 1983). </p>     <p>Esta propuesta de identificaci&oacute;n de estilos en la   actividad comunicativa humana, mediante la clasificaci&oacute;n de tipos de   comunicadores, posee un fundamento conceptual relevante y ha tenido cierto eco   en el plano de la investigaci&oacute;n aplicada al aula de clase   <a name="top3">   </a><a href="#back3"><sup>3</sup></a>.    Las categor&iacute;as   resultantes y la forma como se propone su identificaci&oacute;n tienen, sin embargo,   algunos problemas. </p>     <p>En primer lugar, en la definici&oacute;n de estos estilos se   advierte que un mismo rasgo puede estar presente en la caracterizaci&oacute;n de m&aacute;s de un estilo de comunicador   y, por esta raz&oacute;n, que un individuo puede estar caracterizado por m&aacute;s de un   estilo. Esta es una clara debilidad de la propuesta de Norton, en la medida en   que se diluye la capacidad diferenciadora de la tipolog&iacute;a, capacidad que   resulta connatural a la definici&oacute;n de un marco estil&iacute;stico cualquiera   (Hederich, 2007). </p>     <p>Por otro lado, de acuerdo con Norton, el estilo del   comunicador es claramente observable a partir de comportamientos comunicativos   como gestos, expresiones faciales o movimientos, por ejemplo. A pesar de ello,   su instrumento para la identificaci&oacute;n del estilo de comunicador, el CSM ( <i>Communicator Style Measure</i> ), es una encuesta de autorreporte que mide la   percepci&oacute;n personal del estilo propio de comunicaci&oacute;n. La CSM mide diez   caracter&iacute;sticas correspondientes a los diez estilos definidos (cuatro   preguntas por estilo) y adem&aacute;s la autovaloraci&oacute;n como buen o mal   comunicador. Esta podr&iacute;a no ser, desde nuestro punto de vista, la mejor forma   de operacionalizar un estilo de comunicaci&oacute;n que, por su naturaleza, siempre   aparece frente a un interlocutor que lo desencadena. </p>     <p>Volvemos al punto de la comunicaci&oacute;n como un fen&oacute;meno   complejo en el que convergen diversos niveles de descripci&oacute;n, para proponer   una segunda forma de concebir los estilos de comunicaci&oacute;n. Nuestra propuesta   es que podemos ir un poco m&aacute;s all&aacute; de la formulaci&oacute;n de tipos de   comunicadores, para proponer estilos lingü&iacute;sticos asociados con patrones   estil&iacute;sticos de funcionamiento comunicativo. Para ello, nos apoyamos en   estudios recientes que han mostrado que la selecci&oacute;n de un t&eacute;rmino en   particular, de un giro gramatical determinado, o de una combinaci&oacute;n de   palabras espec&iacute;fica tiene la suficiente estabilidad intercontextual como para   ser indicador del estilo lingü&iacute;stico de una persona. Sin ir m&aacute;s lejos, los   profesores pueden reconocer la identidad de sus estudiantes leyendo escritos   an&oacute;nimos de los mismos, simplemente por su uso idiosincr&aacute;sico de palabras o   frases; una especie de huella digital lingü&iacute;stica dif&iacute;cil de esconder   (Pennebaker y King, 1999). </p>     <p>Pennebaker y King (1999) proponen el siguiente ejemplo para   ilustrar la existencia de estilos lingü&iacute;sticos. Suponga que se le pide a un   grupo de modelos que responda a la siguiente pregunta general: &quot;D&iacute;game algo   sobre usted&quot;. Aunque muchos de ellos contesten a la pregunta con algunas   similitudes de contenido, la forma como cada uno de ellos construye sus   descripciones variar&aacute; en t&eacute;rminos de qu&eacute; tanto dice y tambi&eacute;n de las   palabras precisas que utilice. El  <i>qu&eacute;</i>  de las respuestas ser&aacute; muy   similar, pero   el  <i>c&oacute;mo</i> variar&aacute; entre unos y otros. En suma, lo que se propone desde esta   perspectiva es que sobre la dimensi&oacute;n de forma de un enunciado, operan   caracter&iacute;sticas de la particularidad individual que hacen del uso personal de   la lengua un hecho caracter&iacute;stico y estable y, por tanto, clasificable estil&iacute;sticamente   (Hederich, 2007). </p>     <p>Esta forma de definir el estilo de comunicaci&oacute;n, por la v&iacute;a   del estilo lingü&iacute;stico, es un campo de trabajo relativamente reciente que ha   mostrado ya algunos avances. As&iacute;, se han encontrado correlaciones entre   marcadores de estilo lingü&iacute;stico con algunos factores psicol&oacute;gicos   interesantes. Por ejemplo, se ha encontrado que las personas deprimidas y con   baja autoestima tienden a utilizar m&aacute;s pronombres de primera persona (yo, me,   m&iacute;) que personas no deprimidas y con alta autoestima (Rude, Gortner y   Pennebaker, 2004). El uso de la primera persona tambi&eacute;n ha sido relacionado   con la honestidad. En varias investigaciones sobre la detecci&oacute;n de mentiras   utilizando marcadores lingü&iacute;sticos, se encontr&oacute; que cuando la gente est&aacute;   siendo honesta era m&aacute;s probable que utilicen la primera persona, mencionen m&aacute;s   a otra gente y utilicen m&aacute;s palabras de exclusi&oacute;n (por ejemplo, excepto,   pero, sin) y menos palabras que expresan emociones negativas (triste, llanto,   p&eacute;rdida, soledad, etc.) (Newmann, Pennebaker, Berry y Richards, 2003). El   estilo lingü&iacute;stico puede tambi&eacute;n ser una clave para la predicci&oacute;n del   desempeño acad&eacute;mico de un estudiante. Por ejemplo, el uso de palabras   referidas a procesos mentales (pensar, comprender, inferir) y a relaciones   causales (porque, causa, efecto) ha sido asociado con notas m&aacute;s altas en   estudiantes universitarios (Pennebaker y Francis, 1996). </p>     <p>Esta perspectiva de identificaci&oacute;n del estilo de   comunicaci&oacute;n de cada individuo utiliza t&eacute;cnicas de conteo de palabras, junto   con el an&aacute;lisis del discurso frase a frase. Igualmente, requiere del manejo   de m&aacute;s de una muestra de discurso por persona a fin de asegurar la   estabilidad en la caracterizaci&oacute;n de cada estilo. En este punto es importante   considerar eventos discursivos en su contexto de enunciaci&oacute;n. Si bien es   posible identificar patrones regulares de usos l&eacute;xicos y gramaticales, muchos   de ellos deben su aparici&oacute;n a condiciones de la situaci&oacute;n comunicativa espec&iacute;fica   en la que son producidos. Es por ello de gran importancia proceder a la   identificaci&oacute;n de diferencias estil&iacute;sticas, de cara a una situaci&oacute;n de   comunicaci&oacute;n claramente definida. Nos interesa aqu&iacute; una situaci&oacute;n   particular: la comunicaci&oacute;n en el aula de clase. </p>     <p>   <b>El estilo de comunicaci&oacute;n del profesor en el aula</b> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ya hace algunas d&eacute;cadas que el proceso de enseñanza dej&oacute;   de verse solamente como un asunto exclusivamente psicopedag&oacute;gico, para   comenzar a considerarlo tambi&eacute;n como un proceso comunicativo. Esta ampliaci&oacute;n   de la mirada signific&oacute; tambi&eacute;n la consideraci&oacute;n de variables de naturaleza   socio y psicolingü&iacute;stica, como la competencia comunicativa de estudiantes y   profesores, los patrones sociales de participaci&oacute;n en un evento comunicativo   como una sesi&oacute;n de clase y las reglas de intercambio conversacional con roles   de participaci&oacute;n claramente establecidos. Estas variables han sido   consideradas desde entonces como parte importante en la compresi&oacute;n y   explicaci&oacute;n del aprendizaje de los alumnos en la situaci&oacute;n del aula (Green y   Harker, 1982). </p>     <p>La inclusi&oacute;n de todos estos aspectos como parte de la   ecuaci&oacute;n del logro acad&eacute;mico, ha obligado a los investigadores, por un lado,   a reconocer la necesidad de una conceptualizaci&oacute;n del proceso de enseñanza   en t&eacute;rminos comunicativos y, por otro, a reunir un fundamento emp&iacute;rico lo   suficientemente s&oacute;lido como para construir modelos descriptivos y   comprensivos de lo que ocurre en una situaci&oacute;n de enseñanza-aprendizaje en   el aula de clase. Ya por los años setenta, Gumperz planteaba:  </p>     <p>The question of how actors communicate information and influence and persuade others in actual   situations is still far from being resolved. Yet, an understanding of teaching   as a process of verbal communications depends on a solution to this question   (Gumperz, 1975, p. 1)   <a name="top4"></a>   <a href="#back4"><sup>4</sup></a>. </p>     <p>En esa empresa de considerar la enseñanza como un evento   comunicativo han surgido diversas l&iacute;neas de investigaci&oacute;n con diferentes   grados de desarrollo. Entre ellas vale la pena mencionar, en primer lugar,   aquellas que entienden el contenido del aprendizaje como un discurso en s&iacute;   mismo; es decir, que lo que el alumno aprende en el aula de clase, no es m&aacute;s   que una forma de hablar y escribir acerca del tema. Desde esta perspectiva,   cualquier clase, sin importar su tema, es una clase de lenguaje en la que se   pretende que el aprendiz logre una competencia comunicativa en un tipo de   discurso espec&iacute;fico. Esta perspectiva ha tenido gran desarrollo especialmente   para el caso del aprendizaje y la enseñanza de las ciencias (Lemke, 1997;   Sutton, 2003). </p>     <p>Una segunda l&iacute;nea de investigaci&oacute;n sobre la situaci&oacute;n   del aula de clase en su acepci&oacute;n comunicativa se centra en el estudio de los   intercambios comunicativos profesor-alumno, a la manera de una conversaci&oacute;n   que debe cumplir con ciertas condiciones particulares especificadas en lo que   algunos han llamado &quot;contrato did&aacute;ctico&quot;(Brousseau,1991). Dentro de esta   l&iacute;nea, la situaci&oacute;n del aula de clase se entiende como un escenario en el   cual los actores (profesor y estudiantes) asumen unos roles predeterminados   por el papel que les ha sido asignado. As&iacute;, en tanto el papel del maestro   comporta mayor autoridad, por ejemplo, se espera de &eacute;l que sea quien decida el   tema, d&eacute; las &oacute;rdenes, inicie el intercambio comunicativo y asigne los turnos   conversacionales, entre otras funciones (Gumperz y Hymes, 1972; Stubbs, 1983;   Cazden, 1991). </p>     <p>Podr&iacute;a identificarse una tercera l&iacute;nea de investigaci&oacute;n   sobre el aula de clase en su dimensi&oacute;n comunicativa que postula y define   patrones regulares del comportamiento comunicativo del profesor en el aula (Green y Harker, 1982). Es en el contexto de estos   trabajos que han aparecido las primeras ideas alrededor de la existencia de   estilos de enseñanza desde una perspectiva comunicativa. En su trabajo de   comparaci&oacute;n de los patrones de uso de la lengua para prop&oacute;sitos did&aacute;cticos   y conversacionales de dos profesores de escuela primaria, Green y Harker   (1982) identifican diferencias entre estos dos profesores respecto de una   serie de estrategias comunicativas presentes en el manejo de grupos de   escolares durante una sesi&oacute;n de clase. Algunas de esas estrategias son el   control del comportamiento de los estudiantes en el aula, la focalizaci&oacute;n de   la atenci&oacute;n sobre ciertos contenidos del discurso, la aprobaci&oacute;n o   desaprobaci&oacute;n de las respuestas de los estudiantes, la aclaraci&oacute;n de mensajes   previos, etc. En el an&aacute;lisis cuantitativo se encontraron, por ejemplo,   diferencias entre los profesores en la frecuencia de uso de expresiones de   control del comportamiento del escolar o de enunciados clarificadores. Por su   parte, en el an&aacute;lisis cualitativo se encontr&oacute;, por ejemplo, que mientras un   profesor utilizaba expresiones imperativas directas para indicar   comportamientos, otro privilegiaba formas no verbales y matices pros&oacute;dicos   (tono, entonaci&oacute;n, etc.) para hacer lo mismo. Sobre la base de esta comparaci&oacute;n,   Green y Harker identifican dos patrones comunicativos diferenciados en estos   profesores y sugieren la existencia de diferentes &quot;estilos de interacci&oacute;n&quot;   propios de estos sujetos. </p>     <p>En el mismo sentido, Nussbaum y Tus&oacute;n (1996) plantean que,   siendo &quot;la lengua un instrumento de relaci&oacute;n y de expresi&oacute;n de las   identidades individuales y colectivas en ese sistema social que es el aula&quot;,   es posible identificar el &quot;estilo del docente&quot; mediante la identificaci&oacute;n   del tipo de g&eacute;nero discursivo (expositivo, narrativo, argumentativo, etc.)   que el profesor privilegia en su clase. Cada uno de estos g&eacute;neros se podr&iacute;a   definir por los roles propios de cada participante (por ejemplo en el g&eacute;nero   argumentativo, los roles tienden a ser sim&eacute;tricos), ciertas regularidades en   el comportamiento comunicativo (en el g&eacute;nero narrativo, el uso del suspenso) y   mediante el uso idiosincr&aacute;tico de ciertas formas verbales espec&iacute;ficas (en el   g&eacute;nero expositivo, el uso de preguntas de confirmaci&oacute;n) (Nussbaum y Tus&oacute;n,   1996). </p>     <p>Cabe mencionar dentro de esta l&iacute;nea de identificaci&oacute;n de   patrones, un tercer grupo de trabajos, los de McCroskey  <i> et &aacute;l</i> .(2006), quienes proponen cuatro dimensiones para la descripci&oacute;n del comportamiento   comunicativo de los profesores: a) el grado de claridad de las expresiones   producidas por el profesor, b) su grado de su cercan&iacute;a psicol&oacute;gica con los   estudiantes, c) su grado de asertividad o control activo de contenidos y   acciones de la clase, y d) el grado de receptividad frente a los intereses y   necesidades de los estudiantes (McCroskey    <i> et &aacute;l</i>., 2006 y Wanzer y McCroskey,   1998). Como se observa, se trata de escalas continuas en donde el   comportamiento comunicativo del profesor puede ubicarse. Al igual que con los   otros trabajos, McCroskey plantea que, sobre la base de la descripci&oacute;n de la   comunicaci&oacute;n de cada profesor en cada una de estas dimensiones, es posible   identificar lo que &eacute;l llama &quot;estilos sociocomunicativos del profesor&quot; y   los define como modalidades en el manejo del repertorio comunicativo para la   iniciaci&oacute;n, adaptaci&oacute;n y recepci&oacute;n de la comunicaci&oacute;n. Lamentablemente,   McCroskey no entra al plano de la descripci&oacute;n de usos lingü&iacute;sticos para   caracterizar modalidades comunicativas. </p>     <p>Tanto los estilos de interacci&oacute;n de Green y Harker, como   los estilos del docente de Nussbaum y Tus&oacute;n, o los estilos sociocomunicativos   del profesor de McCroskey, apuntan al objetivo inicial que motiva este art&iacute;culo,   es decir, a la construcci&oacute;n de una propuesta de estilos de enseñanza sobre   la base del comportamiento comunicativo del maestro. De formas m&aacute;s o menos   claras, estas propuestas de variaci&oacute;n estil&iacute;stica incorporan una dimensi&oacute;n   lingü&iacute;stica como par&aacute;metro de variaci&oacute;n susceptible de descripci&oacute;n sistem&aacute;tica.   Se trata de tres propuestas muy bien fundamentadas que logran identificar   incluso dimensiones reconocibles dentro del complejo &aacute;mbito de la comunicaci&oacute;n.   Las tres propuestas, sin embargo, se encuentran en un nivel de desarrollo que   no llega a la formulaci&oacute;n de tipolog&iacute;as claras de estilos comunicativos del   docente. Pareciera, en este sentido, que este es el l&iacute;mite de lo construido   hasta el momento en esta l&iacute;nea de investigaci&oacute;n. </p>     <p>Precisamente dicho l&iacute;mite es el que quisi&eacute;ramos   trascender, y creemos que la forma de hacerlo es partir del concepto general   de estilo cognitivo, en tanto este contiene definiciones sobre las modalidades   de procesamiento de la informaci&oacute;n –verbal y no verbal- que alcanzan a   caracterizar las formas de interacci&oacute;n social (Witkin y Goodenough,1979). As&iacute;,   creemos que el estilo cognitivo alcanzar&aacute; a contener, al tiempo, la descripci&oacute;n   de los estilos de interacci&oacute;n, como los define el trabajo de Green y Harper;   los estilos docentes, como aparecen definidos en el trabajo de Nussbaum y Tus&oacute;n   a partir del g&eacute;nero preferido, y los estilos sociocomunicativos de McCroskey    <i>et &aacute;l</i>. La fundamentaci&oacute;n de esta creencia escapa a los l&iacute;mites del presente   trabajo y deber&aacute; esperar a una publicaci&oacute;n posterior, para la cual este art&iacute;culo   representa un paso previo y necesario. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <b>Palabras finales</b> </p>     <p>Iniciamos este escrito planteando la posibilidad de   proponer una tipolog&iacute;a de estilos de enseñanza sobre la base de diferencias   en el comportamiento comunicativo de los profesores, diferencias que habr&iacute;an   de ser observables en el estilo lingü&iacute;stico presente en su discurso del   profesor en el aula. </p>     <p>Ocupados en explorar esta posibilidad, recorrimos diversos   marcos de referencia dentro de los cuales se han propuesto estilos   comunicativos claramente diferenciados y que tienen adem&aacute;s una expresi&oacute;n   precisa en el plano de las diferencias lingü&iacute;sticas. La ruta tomada pas&oacute;   del &aacute;mbito de las diferencias entre grandes grupos humanos cultural o gen&eacute;ricamente caracterizados, al de las diferencias   individuales y, de all&iacute;, a los patrones comunicativos del profesor en el aula   de clase. </p>     <p>Se trat&oacute; de un recorrido que si bien mostr&oacute; escepticismo   por algunas propuestas, no descart&oacute; ninguna de ellas. Ello ocurri&oacute; (o m&aacute;s   bien no ocurri&oacute;) en la medida en que tenemos la convicci&oacute;n de que la   perspectiva estil&iacute;stica individual, la del profesor en el aula de clase, se   construye a partir de su identidad cultural, gen&eacute;rica, psicol&oacute;gica y   profesional. Esto tiene importantes implicaciones para la construcci&oacute;n de la   tipolog&iacute;a en la que estamos empeñados. En primer lugar, implica que cualquier   tipolog&iacute;a que se construya debe, en principio, ser especificada para un   contexto cultural de referencia. En segundo lugar, abre la posibilidad de que   esta hipot&eacute;tica tipolog&iacute;a se nutra de las diferencias comunicativas   presentes entre los grupos de g&eacute;nero. As&iacute;, las diferencias en la   personalidad individual deber&aacute;n reflejarse en comportamientos comunicativos y   lingü&iacute;sticos idiosincr&aacute;ticos que constituir&aacute;n la identidad propia del   docente. </p>     <p>Y es el reflejo de esta identidad docente el que buscamos   en su forma de relacionarse con sus estudiantes, de asumir su funci&oacute;n   formadora, de ejercer su autoridad acad&eacute;mica y, en suma, de lograr que sus   alumnos lleguen a saber lo que &eacute;l tiene para decir. </p> <hr size="1">     <p>   <b>Notas</b> </p>     <p>   <a name="back1"></a>   <a href="#top1">1</a>    En el sentido en que los varones norteamericanos     encuentran la forma de comunicaci&oacute;n de los japoneses un tanto   &quot;afeminada&quot;.</p>     <p>   <a name="back2"></a>   <a href="#top2">2</a> Llamadas    <i>tag</i> questions en ingl&eacute;s. </p>     <p>   <a name="back3"></a>   <a href="#top3">3</a> Los desarrollos de Norton sobre el concepto de estilo de     comunicador, y en especial su instrumento para identificarlo, han tenido     aplicaciones en el contexto educativo para establecer el estilo de comunicaci&oacute;n     como variable influyente en los procesos acad&eacute;micos. Carrell (1992), por     ejemplo, realiz&oacute; una investigaci&oacute;n para establecer las relaciones entre el     estilo de comunicaci&oacute;n y el estilo cognitivo de profesores y estudiantes de     secundaria y los efectos de la interacci&oacute;n entre estos dos estilos sobre la     evaluaci&oacute;n de los estudiantes acerca de la labor de sus profesores. Junto con     la tipolog&iacute;a de Norton, para la identificaci&oacute;n del estilo de comunicaci&oacute;n     de estudiantes y profesores, Carrell adopt&oacute; la tipolog&iacute;a de Gregory para lo     concerniente al estilo cognitivo y su CSD (Cognitive Style Delineator). Los     resultados indicaron que las relaciones predichas entre el estilo cognitivo y     el estilo de comunicaci&oacute;n se verificaban para los estudiantes pero no para     los profesores, que el estilo &quot;concreto secuencial&quot; del profesor logra     mejores evaluaciones por parte de los estudiante que los otros, y que exist&iacute;an     correspondencias entre el estilo comunicativo del profesor y el estilo     comunicativo de los estudiantes que lo eval&uacute;an positivamente (Carrel, 1992). </p>     <p>   <a name="back4"></a>   <a href="#top4">4</a> El interrogante sobre c&oacute;mo los individuos comunican     informaci&oacute;n e influencian y persuaden a otros en situaciones reales est&aacute;   todav&iacute;a lejos de haberse resuelto. Sin embargo, la comprensi&oacute;n de la enseñanza     como un proceso de comunicaci&oacute;n verbal depende de una soluci&oacute;n a este     interrogante. </p>  <hr size="1">      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <b>Referencias</b> </p>     <!-- ref --><p>Allport, G.W. (1961).   <i> Pattern and Growth in Personality</i>.     Nueva York: Holt, Rinehart and Winston. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0123-4870200700020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Brousseau,G.(1991).¿Qu&eacute; pueden aportar los enseñantes a   los diferentes enfoques de la did&aacute;ctica de las matem&aacute;ticas?    <i>Enseñanza de las ciencias</i>, 9 (1), pp. 10-21. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0123-4870200700020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bux&oacute;, Mar&iacute;a Jes&uacute;s. (1988).    <i>Antropolog&iacute;a de la mujer.   Cognici&oacute;n, lengua e ideolog&iacute;a cultural</i>. Barcelona: Anthropos. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0123-4870200700020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Camargo, Ángela y Hederich, Christian. (2007). Los estilos   de enseñanza. Un concepto en b&uacute;squeda de precisi&oacute;n.    <i>Pedagog&iacute;a y Saberes</i>,   26, 31-40. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0123-4870200700020000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Carrell, Lori. (1992). The relationship between cognitive   style and communication style in the secondary context. Paper presented in the   Annual Meeting of the Speech Communication Association. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0123-4870200700020000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cazden, Courtney. (1991).    <i>El discurso en el aula. El   lenguaje de la enseñanza y el aprendizaje</i>.      Barcelona: Paid&oacute;s. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0123-4870200700020000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Coates, J. (1996).    <i>Women Talk</i>. Oxford: Blackwell.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0123-4870200700020000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cook-Gumperz, Jenny   y Gumperz, John. (1982). Communicative competence in educatinal perspective.   En: Louise Cherry Wilkinson (ed.).    <i>Communicating in the Classroom</i>. Nueva York:   Academic Press.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0123-4870200700020000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ervin-Tripp,S.M.(1968).Sociolinguistics. En: L. Berkowitz (ed.).    <i>Advances in experimental social psychology</i>, 4, pp. 91-165, Nueva York:     Academic Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0123-4870200700020000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gilchrist, Electra. (2000). <i>Communicator Style: A study of   college students</i>. Paper presented at 2000 NCA Conference. Seattle, WA.   ED447528.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0123-4870200700020000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Green, Judith y Harker, Judith. (1982). Gaining acces to learning:   Conversational, social and cognitive demands of group participation, En:   Louise Cherry Wilkinson (ed.).    <i>Communicating in the Classroom</i>. Nueva York:   Academic Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0123-4870200700020000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gumperz, John. (1975).    <i>Teaching as a linguistic process</i>.     Paper presented at the National Institute for Education Conference on Language     in the classroom. Washington D.C. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0123-4870200700020000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Hall, E. T. (1976).    <i>Beyond Culture</i>. Garden City, N. Y.:     Doubleday. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0123-4870200700020000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Halliday, M. K. A. (1978).    <i>El Lenguaje como Semi&oacute;tica Social. La interpretaci&oacute;n social del lenguaje y del significado.</i>    M&eacute;xico:  Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0123-4870200700020000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Hederich, Christian. (2007).    <i>Estilo cognitivo en la dimensi&oacute;n     de dependencia-independencia de campo. Influencias culturales e implicaciones   para la educaci&oacute;n</i>. Colecci&oacute;n Tesis doctorales. Bogot&aacute;: Universidad Pedag&oacute;gica     Nacional. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0123-4870200700020000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Holmes, J. (1995).    <i>Women, Men and Politeness</i>. Nueva York:     Longman. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0123-4870200700020000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Horvath, C. W. (1995). Biological Origins of Communicator   Style. <i>Communication Quarterly</i>, 43 (4). Nueva York, N. Y.: ECA. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0123-4870200700020000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Howden, Joan C. (1994). Competitive and Collaborative   Communicative Style: American Men and Women, American Men and Japanese Men. I   <i>ntercultural Communication Studiea</i>, IV (I), 49-58. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0123-4870200700020000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lemke, Jay. (1997).    <i>Aprender a hablar ciencia. Lenguaje,   aprendizaje y valores.</i> Barcelona: Paid&oacute;s. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0123-4870200700020000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lewis, Bradley, (1995), Psycotherapeutic Discourse   Analysis. <i>American Journal of Psychotherapy</i>, 49 (3), Summer 1995. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0123-4870200700020000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>McCroskey, James; Richmond, Virginia y McCroskey, Linda.   (2006).    <i>An Introduction to Communication in the Classroom. The role of   communication in teaching and training</i>. Boston: Pearson. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0123-4870200700020000100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Newman, M. L.; Pennebaker, J. W.; Berry, D. S. y Richards, J. M. (2003).    Lying words: Predicting deception from     linguistic styles.    <i>Personality and Social Psychology Bulletin</i>, 29, 665-675. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0123-4870200700020000100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Norton, R. (1983).    <i>Communicator Style: Theory,   applications, and measures</i>. Beverly Hills, C. A.: Sage.   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0123-4870200700020000100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Nussbaum, Luci y Tus&oacute;n, Amparo. (1996). El aula como   espacio cultural y discursivo.    <i>Signos</i>,    <i>Teor&iacute;a y Pr&aacute;ctica de la Comunicaci&oacute;n</i>,   17, 14-21. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0123-4870200700020000100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Pennebaker, J. W. y Francis, M. E. (1996). Cognitive   Emotional and Language Processes in Disclosure.    <i>Cognitive and Emotion</i>, 10,   601-626. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0123-4870200700020000100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Pennebaker,J.W.y King,Laura.(1999).Linguistic Styles:   Language Use as an Individual Difference.    <i>Journal of Personality and Social   Psychology</i>, 77(6), 1296-1312. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0123-4870200700020000100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rude, S. S.; Gortner, E. M. y Pennebaker, J. W. (2004).   Language use of Depressed and Depression Vulnerable College Students.    <i>Cognition and Emotion</i>, 18, 1121-1133. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0123-4870200700020000100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>S&aacute;nchez-Burks, J.; Lee, F.; Choi, I.; Nisbett, R, Zhao, S.   y Koo, J. (2003). Conversing Across Cultures: East-West Communication Styles   in Work and Nonwork Contexts.    <i>Journal of Personality and Social Psychology</i>, 85,   (2), 363-392. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0123-4870200700020000100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sperber, D. (1991). How do we communicate? En: John   Brockman y Katinka Matson (eds.).    <i>How things are: A science toolkit for the mind</i>   . Nueva York: Morrow. pp.   191-199. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0123-4870200700020000100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Stubbs, Michael. (1983).    <i>Language, Schools and Classrooms</i>.     Londres: Metheun, pp. 191-199. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0123-4870200700020000100030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sutton, Clive. (2003). Los profesores de ciencias como   profesores de lenguaje.    <i>Enseñanza de las Ciencias,</i> 21(1), 21-25. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0123-4870200700020000100031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Tannen, D. (1990).    <i>You just don’t understand: Women and   men in conversation.</i> Nueva York: Morrow. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0123-4870200700020000100032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Tannen, D. (1984).    <i>Conversational Style: Analyzing Talk   Among Friends.</i> Norwood: Ablex Publishing Corporation. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0123-4870200700020000100033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Varona, F.; P&eacute;rez, M. y Vaahterikko-Mej&iacute;a, P. (2006).    <i>A Comparative Study of Employee/Superior Communicative Style between Finnish and   Mexican Employees.</i>    Paper presented at the 2006 ICA Conference. Dresden:   Germany. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0123-4870200700020000100034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Wanzer, M. B. y McCroskey, J. C. (1998). Teacher   Socio-Communicative Styel as a Correlate of Student Affect Toward Teacher and   Course Material. <i>Communication Education</i>, 49, 43-52. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0123-4870200700020000100035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Witkin, H. y Goodenough, D. (1979). Field Dependence and   Interpersonal Behavior. <i>Psychological Bulletin</i>, 4, 661-681. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0123-4870200700020000100036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Allport]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.W.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Pattern and Growth in Personality]]></source>
<year>1961</year>
<publisher-loc><![CDATA[Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Holt, Rinehart and Winston]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Brousseau]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Qué pueden aportar los enseñantes a los diferentes enfoques de la didáctica de las matemáticas?]]></article-title>
<source><![CDATA[Enseñanza de las ciencias]]></source>
<year>1991</year>
<volume>9</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>10-21</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Buxó]]></surname>
<given-names><![CDATA[María Jesús]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Antropología de la mujer: Cognición, lengua e ideología cultural]]></source>
<year>1988</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Anthropos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Camargo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ángela]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hederich]]></surname>
<given-names><![CDATA[Christian]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los estilos de enseñanza: Un concepto en búsqueda de precisión]]></article-title>
<source><![CDATA[Pedagogía y Saberes]]></source>
<year>2007</year>
<numero>26</numero>
<issue>26</issue>
<page-range>31-40</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Carrell]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lori]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The relationship between cognitive style and communication style in the secondary context]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>1992</year>
<conf-name><![CDATA[ Annual Meeting of the Speech Communication Association]]></conf-name>
<conf-loc> </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cazden]]></surname>
<given-names><![CDATA[Courtney]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El discurso en el aula.: El lenguaje de la enseñanza y el aprendizaje]]></source>
<year>1991</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Paidós]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Coates]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Women Talk]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Blackwell]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cook-Gumperz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jenny]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gumperz]]></surname>
<given-names><![CDATA[John]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Communicative competence in educatinal perspective]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Wilkinson]]></surname>
<given-names><![CDATA[Louise Cherry]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Communicating in the Classroom]]></source>
<year>1982</year>
<publisher-loc><![CDATA[Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Academic Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ervin-Tripp]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Sociolinguistics]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Berkowitz]]></surname>
<given-names><![CDATA[L.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Advances in experimental social psychology]]></source>
<year>1968</year>
<volume>4</volume>
<page-range>91-165</page-range><publisher-loc><![CDATA[Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Academic Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gilchrist]]></surname>
<given-names><![CDATA[Electra]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Communicator Style: A study of college students]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>2000</year>
<conf-name><![CDATA[ 2000 NCA Conference]]></conf-name>
<conf-loc>Seattle WA</conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Green]]></surname>
<given-names><![CDATA[Judith]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Harker]]></surname>
<given-names><![CDATA[Judith]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Gaining acces to learning: Conversational, social and cognitive demands of group participation]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Wilkinson]]></surname>
<given-names><![CDATA[Louise Cherry]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Communicating in the Classroom]]></source>
<year>1982</year>
<publisher-loc><![CDATA[Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Academic Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gumperz]]></surname>
<given-names><![CDATA[John]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Teaching as a linguistic process]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>1975</year>
<conf-name><![CDATA[ National Institute for Education Conference on Language in the classroom]]></conf-name>
<conf-loc>Washington </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hall]]></surname>
<given-names><![CDATA[E. T.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Beyond Culture]]></source>
<year>1976</year>
<publisher-loc><![CDATA[Garden^eN. Y. N. Y.]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Doubleday]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Halliday]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. K. A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El Lenguaje como Semiótica Social: La interpretación social del lenguaje y del significado]]></source>
<year>1978</year>
<publisher-name><![CDATA[Fondo de Cultura Económica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hederich]]></surname>
<given-names><![CDATA[Christian]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Estilo cognitivo en la dimensión de dependencia-independencia de campo.: Influencias culturales e implicaciones para la educación]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Pedagógica Nacional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Holmes]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Women, Men and Politeness]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Longman]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Horvath]]></surname>
<given-names><![CDATA[C. W.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Biological Origins of Communicator Style]]></article-title>
<source><![CDATA[Communication Quarterly]]></source>
<year>1995</year>
<volume>43</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<publisher-loc><![CDATA[Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[ECA]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Howden]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joan C.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Competitive and Collaborative Communicative Style: American Men and Women, American Men and Japanese Men]]></article-title>
<source><![CDATA[Intercultural Communication Studiea]]></source>
<year>1994</year>
<volume>IV</volume>
<numero>I</numero>
<issue>I</issue>
<page-range>49-58</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lemke]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jay]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Aprender a hablar ciencia: Lenguaje, aprendizaje y valores]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Paidós]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bradley]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lewis]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Psycotherapeutic Discourse Analysis]]></article-title>
<source><![CDATA[American Journal of Psychotherapy]]></source>
<year>1995</year>
<volume>49</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[McCroskey]]></surname>
<given-names><![CDATA[James]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Richmond]]></surname>
<given-names><![CDATA[Virginia]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[McCroskey]]></surname>
<given-names><![CDATA[Linda]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[An Introduction to Communication in the Classroom: The role of communication in teaching and training]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Boston ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Pearson]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Newman]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. L.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pennebaker]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. W.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Berry]]></surname>
<given-names><![CDATA[D. S.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Richards]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Lying words: Predicting deception from linguistic styles]]></article-title>
<source><![CDATA[Personality and Social Psychology Bulletin]]></source>
<year>2003</year>
<numero>29</numero>
<issue>29</issue>
<page-range>665-675</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Norton]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Communicator Style: Theory, applications, and measures]]></source>
<year>1983</year>
<publisher-loc><![CDATA[Beverly Hills ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Sage]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Nussbaum]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luci]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tusón]]></surname>
<given-names><![CDATA[Amparo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El aula como espacio cultural y discursivo]]></article-title>
<source><![CDATA[Signos, Teoría y Práctica de la Comunicación]]></source>
<year>1996</year>
<numero>17</numero>
<issue>17</issue>
<page-range>14-21</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pennebaker]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. W.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Francis]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Cognitive Emotional and Language Processes in Disclosure]]></article-title>
<source><![CDATA[Cognitive and Emotion]]></source>
<year>1996</year>
<numero>10</numero>
<issue>10</issue>
<page-range>601-626</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pennebaker]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.W.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[King]]></surname>
<given-names><![CDATA[Laura]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Linguistic Styles: Language Use as an Individual Difference]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Personality and Social Psychology]]></source>
<year>1999</year>
<volume>77</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>1296-1312</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rude]]></surname>
<given-names><![CDATA[S. S.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gortner]]></surname>
<given-names><![CDATA[E. M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pennebaker]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. W.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Language use of Depressed and Depression Vulnerable College Students.]]></article-title>
<source><![CDATA[Cognition and Emotion]]></source>
<year>2004</year>
<numero>18</numero>
<issue>18</issue>
<page-range>1121-1133</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sánchez-Burks]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lee]]></surname>
<given-names><![CDATA[F.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Choi]]></surname>
<given-names><![CDATA[I.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nisbett]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Zhao]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Koo]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Conversing Across Cultures: East-West Communication Styles in Work and Nonwork Contexts]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Personality and Social Psychology]]></source>
<year>2003</year>
<volume>85</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>363-392</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sperber]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[How do we communicate?]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Brockman]]></surname>
<given-names><![CDATA[John]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Matson]]></surname>
<given-names><![CDATA[Katinka]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[How things are: A science toolkit for the mind]]></source>
<year>1991</year>
<page-range>191-199</page-range><publisher-loc><![CDATA[Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Morrow]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Stubbs]]></surname>
<given-names><![CDATA[Michael]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Language, Schools and Classrooms]]></source>
<year>1983</year>
<page-range>191-199</page-range><publisher-loc><![CDATA[Londres ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Metheun]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sutton]]></surname>
<given-names><![CDATA[Clive]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los profesores de ciencias como profesores de lenguaje]]></article-title>
<source><![CDATA[Enseñanza de las Ciencias]]></source>
<year>2003</year>
<volume>21</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>21-25</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tannen]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[You just don’t understand: Women and men in conversation]]></source>
<year>1990</year>
<publisher-loc><![CDATA[Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Morrow]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tannen]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Conversational Style: Analyzing Talk Among Friends]]></source>
<year>1984</year>
<publisher-loc><![CDATA[Norwood ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ablex Publishing Corporation]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Varona]]></surname>
<given-names><![CDATA[F.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pérez]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vaahterikko-Mejía]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A Comparative Study of Employee/Superior Communicative Style between Finnish and Mexican Employees]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>2006</year>
<conf-name><![CDATA[ 2006 ICA Conference]]></conf-name>
<conf-loc>Dresden </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Wanzer]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. B.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[McCroskey]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. C.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Teacher Socio-Communicative Styel as a Correlate of Student Affect Toward Teacher and Course Material]]></article-title>
<source><![CDATA[Communication Education]]></source>
<year>1998</year>
<numero>49</numero>
<issue>49</issue>
<page-range>43-52</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Witkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[H.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Goodenough]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Field Dependence and Interpersonal Behavior]]></article-title>
<source><![CDATA[Psychological Bulletin]]></source>
<year>1979</year>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>661-681</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
