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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Diferencias culturales en el mundo global: cuestiones irresueltas para los pueblos indígenas de América Latina]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Cultural differences in the global world: unresolved issues for indigenous people from Latin America]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The world, particularly Latin America, is living several cultural processes of tension and dispute, which are the result of the conflict between globalization (that implies universal perspectives and policies), and the claims of indigenous communities which seek to achieve recognition of their differences and the right to their own identities. In this sense, the present paper aims to analyze the different tensions in which indigenous people are immersed, in the context of globalization. These tensions are related, first, to international and national policies that encompass indigenous people; secondly, to manifestations and demands of indigenous movements for the recognition of their cultural identity; and finally, to the tension itself in which collective identity is involved, in the context of a globalized world.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size=2>     <p align="right"><b>ARTÍCULOS</b></p>     <p>    <center><font size="4"><b>Diferencias culturales en el mundo global: cuestiones irresueltas para los pueblos ind&iacute;genas de Am&eacute;rica Latina</b></font> </center></p>     <center><font size="3"><i>Cultural differences in the global world: unresolved issues for indigenous people from Latin America</i></font> </center></p>    <br>     <p>    <center><b>Mar&iacute;a Isabel Gonz&aacute;lez Terreros</b><a href="#*">*</a></sup>    <br> </center></p>     <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a name="*">*</a></sup>Docente de la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional. Programa Educaci&oacute;n Infantil. Licenciada en Ciencias Sociales con Maestr&iacute;a en Educaci&oacute;n con &eacute;nfasis en ense&ntilde;anza de la historia de la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional. Postulante al Doctorado de Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, UNAM. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:isabelgonzalezt@yahoo.es">isabelgonzalezt@yahoo.es</a>.</p>     <p>Art&iacute;culo recibido el 24 de julio de 2009 y aprobado el 16 de octubre de 2009.</p> <hr size=”1”>     <p><b>Resumen </b>    <br> El mundo, y en particular Am&eacute;rica Latina, vive procesos de tensi&oacute;n y disputa cultural, producto del conflicto que se presenta ante la globalizaci&oacute;n, la cual plantea perspectivas y pol&iacute;ticas universales, y las manifestaciones de comunidades ind&iacute;genas que reclaman el reconocimiento de la diferencia y el derecho a la identidad. En tal sentido, este art&iacute;culo pretende analizar diferentes tensiones en las cuales se encuentran los pueblos ind&iacute;genas en el contexto de la globalizaci&oacute;n. Tensiones que tienen que ver con las pol&iacute;ticas internacionales y nacionales que cobijan a los pueblos ind&iacute;genas, las manifestaciones y los reclamos de los movimientos ind&iacute;genas por el reconocimiento de su identidad cultural y la tensi&oacute;n en que se encuentra la identidad colectiva en medio del mundo globalizado.     <p><b>Palabras clave</b>    <br> Pueblos ind&iacute;genas, identidad, diferencia cultural, globalizaci&oacute;n, multiculturalidad.</p> <hr size=”1”>     <p><b>Abstract</b>    <br> The world, particularly Latin America, is living several cultural processes of tension and dispute, which are the result of the conflict between globalization (that implies universal perspectives and policies), and the claims of indigenous communities which seek to achieve recognition of their differences and the right to their own identities. In this sense, the present paper aims to analyze the different tensions in which indigenous people are immersed, in the context of globalization. These tensions are related, first, to international and national policies that encompass indigenous people; secondly, to manifestations and demands of indigenous movements for the recognition of their cultural identity; and finally, to the tension itself in which collective identity is involved, in the context of a globalized world.</p>     <p><b>Key words</b>    <br>   Indigenous people, identity, cultural difference, globalization, multiculturalism.</p> <hr size=”1”>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <p>Am&eacute;rica Latina es un continente que se caracteriza por su diversidad cultural: pueblos ind&iacute;genas, afroamericanos, mestizos, blancos y variedad de poblaciones llegadas de otras latitudes, integradas en el continente y oriundas de &eacute;ste conforman la regi&oacute;n desde hace m&aacute;s de cinco siglos; pero tambi&eacute;n diversidades sexuales, religiosas, &eacute;tnicas, de clase, entre muchas, forman parte del entramado cultural llamado Am&eacute;rica Latina.</p>     <p> Esta caracter&iacute;stica, que enriquece al continente, se ha hecho m&aacute;s visible en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, producto tanto de las diferentes manifestaciones realizadas por las comunidades ind&iacute;genas, afroamericanas, entre otras, que han mostrado su inconformidad por la falta de reconocimiento cultural y social de los estados de los cuales forman parte, como producto de la movilidad social y cultural que el mundo vive no s&oacute;lo en t&eacute;rminos f&iacute;sicos sino de la rapidez en la comunicaci&oacute;n que ha facilitado el acercamiento entre las culturas y las que no hab&iacute;an establecido contacto, se encontraran y, en muchos casos, entraran en conflicto. Esta, que es una de las caracter&iacute;sticas de nuestro continente, tambi&eacute;n es uno de los rasgos actuales de la sociedad globalizada, vivimos en medio de una multiplicidad de culturas e identidades que se reconocen, valoran e intercambian; ya no vivimos en aldeas separadas unas de otras, sino que precisamente el mundo es global y todos formamos parte de &eacute;l, de sus flujos, redes, intercambios, etc.</p>     <p> Es decir, el contexto actual de globalizaci&oacute;n, como de movilizaci&oacute;n de las organizaciones sociales, hizo m&aacute;s visible la diversidad cultural que ha integrado el continente. Sin embargo, esta diversidad cultural tambi&eacute;n se ha evidenciado por medio de las constantes tensiones entre las poblaciones que lo conforman; las relaciones de poder que se establecen entre diferentes grupos sociales y culturales; las luchas por afirmarse en el territorio; las mezclas culturales; los desencuentros; los distanciamientos entre diferentes culturas; las formas de representarse los unos a los otros; las imposiciones, entre otras situaciones que constituyen y han configurado la historia del continente americano.</p>     <p> Desde este contexto, se podr&iacute;a pensar que hablar de multiculturalismo cobra sentido, la sociedad es un mundo plural y diverso en el que se reconfiguran las identidades, se viven identidades cambiantes que se tocan con otras y se recrean. Sin embargo, esta idea multiculturalista, entendida como la coexistencia de diferentes culturas en un espacio determinado y en la cual todos pueden vivir en relaciones de tolerancia, desconoce las opciones de m&uacute;ltiples comunidades ind&iacute;genas, que sienten que su identidad se encuentra en peligro al ser ellos quienes deben recrear y reconfigurar sus identidades desde la propuesta cultural de sus estados y del mundo global en general.</p>     <p> La tensi&oacute;n globalidad y comunidad es una constante en la que se encuentra el mundo y Am&eacute;rica Latina en particular, pues, por un lado, existen comunidades que reclaman su derecho a la diferencia y, por otro, un mundo global que intercambia significados y de alguna forma homogeneiza las relaciones. As&iacute;, los reclamos por la cultura, la identidad y la autonom&iacute;a no se hacen esperar, las organizaciones se movilizan; los conflictos se agudizan; la legislaci&oacute;n se queda corta y la discriminaci&oacute;n contin&uacute;a. </p>     <p>La diferencia cultural, la globalizaci&oacute;n, la identidad, la movilidad, los reclamos de los pueblos &eacute;tnicos han dejado ver que el mundo se encuentra en un momento de tensi&oacute;n cultural. Situaci&oacute;n que ha llevado a hacer interrogantes, afirmaciones y cuestionamientos como las que hace Rodolfo Stavenhagen (2000, p. 325): &iquest;es posible la naci&oacute;n multicultural?; Gilberto Gim&eacute;nez (2000, p. 49) afirma que la mayor&iacute;a de estados son plurinacionales, multi&eacute;tnicos y pluriling&uuml;&iacute;sticos y Le&oacute;n Oliv&eacute; (2004, p. 139) se cuestiona lo siguiente: &iquest;es posible un mundo globalizado y plural proponer un conjunto de normas y valores que podr&iacute;an ser compartidos por seres humanos con moralidades diferentes? Cuestiones que dejan en el ambiente un dilema: &iquest;c&oacute;mo vivir en un mundo global sin perder el derecho a ser diferentes? En la actualidad, existen preguntas dif&iacute;ciles de contestar, respuestas que tal vez son criticables, afirmaciones sesgadas. Pero, en general, todo ello refleja las preocupaciones por entender el mundo actual; la urgencia por pensar la movilidad que &eacute;ste vive y la necesidad de tener marcos refe- renciales de c&oacute;mo abordarlo. </p>     <p>Este art&iacute;culo, precisamente, trata de abordar estas tensiones, que resultan ser cuestiones irresueltas, pero no con el &aacute;nimo de dar las respuestas, sino, por el contrario, de entender de manera contextual los cuestionamientos en los que se encuentra el debate de los pueblos ind&iacute;genas en medio del mundo global. Para ello, se tratan de abordar diferentes tensiones: la identidad y la globalizaci&oacute;n; las pol&iacute;ticas internacionales para poblaciones ind&iacute;genas y los reclamos de las organizaciones ind&iacute;genas en el contexto global.</p>     <p><font size="3"><b>La identidad y la globalizaci&oacute;n</b></font></p>     <p>Las culturas tienen sus propias formas de ver el mundo, de estar en un espacio, de representarse, de priorizar sus intereses, reclamos, etc. Estos componentes, que son constitutivos e importantes de las culturas, son al mismo tiempo componentes de la identidad. Pero &iquest;cu&aacute;l es el l&iacute;mite entre cultura e identidad?, esta es una cuesti&oacute;n compleja, pero a la vez fundamental para entender las relaciones sociales del mundo, de sus culturas y de sus sujetos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La relaci&oacute;n entre cultura e identidad es muy estrecha y, m&aacute;s all&aacute; de entrar en la discusi&oacute;n sobre qu&eacute; es la cultura, nos interesa abordarla desde su nexo con la identidad. Para Gilberto Gim&eacute;nez, &quot;el concepto de identidad es inseparable de la idea de cultura, debido a que las identidades s&oacute;lo pueden formarse a partir de las diferentes culturas y subculturas a las que se pertenece o en las que se participa&quot; (2007, p. 54). La identidad es ante todo una construcci&oacute;n social basada en el v&iacute;nculo que los sujetos establecen con su cultura y con culturas dis&iacute;miles. En tal sentido, se pueden establecer dos proceso de relaci&oacute;n entre la identidad y la cultura: uno de ellos encuentra la cultura como un espacio que posibilita a los sujetos relaciones de aprendizaje, de intercambio, de pertenencia, de identificaci&oacute;n como fuentes bajo las cuales se construye la identidad del sujeto en su cultura; y en el otro se encuentra la cultura como la posibilidad de diferenciaci&oacute;n con otras, es decir, posibilita la distinci&oacute;n del sujeto cultural frente al otro que es distinto. En tal sentido, la identidad no se puede entender cerrada a las influencias externas e internas, ya que la identidad se construye a partir del contacto y la cercan&iacute;a que la cultura y sus sujetos establecen entre ellos y con la sociedad.</p>     <p> La identidad constituye un v&iacute;nculo, pero a la vez es una diferenciaci&oacute;n que los sujetos y sus culturas establecen con otros grupos y con la sociedad en general. V&iacute;nculo en la medida en que los sujetos y los colectivos son seres sociales portadores de identidad que, al encontrarse en relaci&oacute;n con los otros, con la sociedad, intercambian significados; constituye una diferenciaci&oacute;n porque este intercambio genera -en algunos casos- tensiones, disputas y p&eacute;rdida o transformaci&oacute;n de referentes para los sujetos que &quot;intercambian&quot; y para la cultura de la cual forma parte. </p>     <p>Al hablar de identidad, nos encontramos ante la diferenciaci&oacute;n de unas culturas con otras, que distinguen y demarcan, en cierta forma, su frontera de diferenciaci&oacute;n. Pero las identidades no son esencias que no se tocan y conviven aisladas unas de otras, sino que existe una especie de flexibilidad y mestizaje producto de la relaci&oacute;n cultural con otras poblaciones; en el caso de Am&eacute;rica Latina, con poblaciones europeas, africanas y americanas, por ello no podemos decir que existen &quot;purezas culturales&quot;, sino, por el contrario, una hibridaci&oacute;n cultural producto de la historia relacional de Am&eacute;rica Latina con el mundo. Esta situaci&oacute;n es innegable, pero tambi&eacute;n es innegable que la diversidad est&aacute; integrada por relaciones de poder, jerarqu&iacute;a, discriminaci&oacute;n, desconocimiento, imposici&oacute;n, etc. Esto se evidencia en que en el proceso de identificaci&oacute;n, al entrar en contacto unas culturas con otras, algunas ceden m&aacute;s, toman m&aacute;s, son m&aacute;s permeables o menos hegem&oacute;nicas, algunas se diluyen, otras desaparecen, algunas se camuflan, etc. </p>     <p>En tal sentido, si por identidad entendemos: </p> <ul>El conjunto de repertorios cultuales interiorizados (representaciones, valores y s&iacute;mbolos) por medio de los cuales los actores sociales (individuales y colectivos) demarcan sus fronteras y se distinguen de los dem&aacute;s en una situaci&oacute;n determinada, todo ello en un espacio hist&oacute;ricamente espec&iacute;fico y socialmente estructurado (Gim&eacute;nez, 2000, p. 54).     </ul>     <p>La identidad establece distinciones y diferenciaciones entre grupos. Estas diferenciaciones pueden ser referentes (atributos, caracter&iacute;sticas) fundamentales de los grupos de pertenencia de los sujetos, referentes como la religi&oacute;n, que distingue a los musulmanes de los cristianos, o la etnia, que distingue a los ind&iacute;genas de los mestizos. Cuando se trata de diferencias, que son fundamentales para la identidad de los grupos, &eacute;stas pueden llevar a tensiones y conflictos sociales que a su vez puede generar l&iacute;mites m&aacute;s demarcados entre los grupos e intercambio que van a transformar la identidad y en algunos casos perder referentes esenciales o no de la identidad social de ciertas culturas<a name=top1></a><a href="#back1"><sup>1</sup></a>.</p>     <p>Ahora bien, es com&uacute;n que tienda a pensarse la identidad colectiva como una entidad homog&eacute;nea y totalizante. Sin embargo, para cada cultura los referentes que las definen y las constituyen van a tener una importancia y una raigambre distintas, ya que en la configuraci&oacute;n de las identidades los sujetos se relacionan con otros y de all&iacute;, de forma selectiva y distintiva, toman rasgos y referentes que consideran (consciente o inconscientemente) pueden fortalecer su proceso de diferenciaci&oacute;n, identificaci&oacute;n en el seno de una sociedad. Para cada caso, los referentes van a tener un valor diferenciado, algunas culturas y comunidades en su proceso de identidad dan mayor valor a la etnia, el g&eacute;nero, la edad, la clase, la religi&oacute;n, la pol&iacute;tica, entre muchas otras, o a combinaciones de varias de ellas. Es necesario aclarar aqu&iacute; que la identidad no est&aacute; constituida por elementos como si se tratara de objetos disociados que se tienen o se dejan, se separan o integran; se trata de referentes que tienen un valor para la comunidad y que le permiten diferenciarse de otras comunidades y culturas, pero a la vez reconocer a otras e intercambiar con ellas. Los referentes constituyen a la identidad, es decir, no por el hecho que la cultura d&eacute; mayor prioridad a unos referentes que otros &eacute;stos se encuentran disociados, por el contrario, no se separan, se encuentran en relaci&oacute;n, e incluso en disputa, porque est&aacute;n abiertos a las influencias de las redes cercanas y la sociedad en general. </p>     <p>As&iacute;, las fuentes sobre las cuales se define y cons- tituye la identidad colectiva de comunidades van a ser diferentes, en el sentido que mientras para las comunidades ind&iacute;genas la tierra y el territorio son fundamentales para fortalecer su identidad, para otras culturas la tierra y el territorio los constituye, pero su fundamento se puede encontrar en el g&eacute;nero, en lo religioso, en lo &eacute;tnico. Incluso, va a ser diferente la forma en que cada comunidad ind&iacute;gena genera identidad con la tierra y el territorio, las representaciones que se han creado de &eacute;sta, la manera en que lo reclaman, su cosmovisi&oacute;n, etc. Por ello, la identidad como una cuesti&oacute;n inmersa en par&aacute;metros globales es un asunto complejo, e incluso problem&aacute;tico, ya que se trata de dar cabida a m&uacute;ltiples formas de identidad bajo -se quiera o no reconocer- unos par&aacute;metros universalizantes. El territorio como fuente fundamental de la identidad de algunas comunidades ind&iacute;genas, ri&ntilde;e con la idea capitalista de la propiedad privada, por ejemplo, de comercio de plantas medicinales, de extracci&oacute;n de hidrocarburos. El comercio y la venta de la tierra y de sus &quot;productos&quot; altera los ecosistemas donde habitan comunidades que han creado con el territorio una identificaci&oacute;n fundamental para su identidad. Este es el caso de las comunidades de la amazon&iacute;a ecuatoriana<a name=top2></a><a href="#back2"><sup>2</sup></a> que han sido testigos y afectados directos de la mercantilizaci&oacute;n, explotaci&oacute;n y comercializaci&oacute;n de los recursos naturales de la regi&oacute;n desde finales del siglo XIX. Dos sectores de mercantilizaci&oacute;n y explotaci&oacute;n fueron los m&aacute;s fuertes: la explotaci&oacute;n de caucho y petr&oacute;leo que trajo consigo la colonizaci&oacute;n del territorio, la cual estuvo marcada por el arribo de diferentes sectores: caucheros, peroleros, militares, religiosos, comerciales, migrantes. Este proceso de explotaci&oacute;n y colonizaci&oacute;n de la selva trae consigo referentes dis&iacute;miles y antag&oacute;nicos a las comunidades ancestrales, y como no todas las culturas tienen el mismo poder en el proceso de &quot;intercambio&quot; cultural, se ha generado una p&eacute;rdida de refe- rentes identitarios fundamentales para las comunidades shuar, al alterar los ecosistemas que habitan y, por ende, la vida de las comunidades ind&iacute;genas. De manera similar, existen ejemplos en varios pa&iacute;ses de Am&eacute;rica (Colombia, Bolivia, M&eacute;xico, Panam&aacute;, Per&uacute;).</p>     <p>Hablar de identidad, haciendo referencia a comunidades especificas en plural, es un campo muy espinoso porque se tiende a hacer generali- zaciones, por ejemplo, al hablar de comunidades ind&iacute;genas se pensar&iacute;a que todas enfatizan en los mismos referentes identitarios que se han mencionado o que todos sus sujetos poseen la misma identidad. Sin embargo, cada comunidad constituye una identidad diferente y una relaci&oacute;n con la sociedad y los referentes que la componen que la hacen &uacute;nica en el mundo; incluso en la misma comunidad existen perspectivas diversas y sentidos de pertenencia dis&iacute;miles que les dan identidad a los sujetos que la conforman. Al respecto, Gilberto Gim&eacute;nez plantea dos tipos de atributos a los que el sujeto apela para demarcar la distinci&oacute;n entre demarcaci&oacute;n y autonom&iacute;a con respecto a los otros:</p> <ul>1) <i>atributos de pertenencia social</i> que implican la diferenciaci&oacute;n del individuo con diferentes categor&iacute;as, grupos y colectivos sociales; 2) <i>atributos particulares</i> que determinan la unicidad idio-sincr&aacute;tica del sujeto en cuesti&oacute;n. Por lo tanto, la identidad contiene elementos de lo socialmente compartido resultante de la pertenencia a grupos y otros colectivos, y de lo individualmente &uacute;nico. Los elementos compartidos destacan las similaridades, mientras que los individuales enfatizan en la diferencia (Gim&eacute;nez, 2007, p. 62).      </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La identidad, en su proceso de configuraci&oacute;n tanto personal como colectiva, obligatoriamente entra en relaci&oacute;n con otras formas de ver el mundo y conlleva intercambiar referentes individuales y colectivos. En este proceso se puede presentar una legitimaci&oacute;n cultural y valoraci&oacute;n de ciertas carac-ter&iacute;sticas de las culturas que se intercambian, como tambi&eacute;n un desconocimiento o rechazo de algunos referentes fundamentales para las culturas. Este proceso no se puede ver desde los extremos: repulsi&oacute;n o asimilaci&oacute;n, pues &quot;una de las caracter&iacute;sticas de la identidad es su plasticidad, la capacidad de variaci&oacute;n, adaptaci&oacute;n, modulaci&oacute;n e incluso manipulaci&oacute;n&quot; (Gim&eacute;nez, 2000, p. 57), lo que lleva a que la identidad cultural se vaya amoldando, acomodando, diferenciando, redefiniendo desde otras formas de representar el mundo. Sin embargo, en la medida en que al demarcar las fronteras de una identidad cultural se ponen en juego relaciones de poder de los grupos culturales y de sus sujetos, las culturas entran en choque y se puede generar procesos de asimilaci&oacute;n, desconocimiento, deva-luaci&oacute;n o simplemente generar un proceso de intercambio. </p>     <p>Es precisamente en medio de estas tensiones acrecentadas en el mundo global donde surge el concepto de multiculturalidad, entendida como la posibilidad que tienen diferentes culturas de convivir en un mismo espacio. Pero este concepto resulta ser un discurso de legitimizaci&oacute;n de unas identidades y unas culturas por encima de las otras, ya que ese intercambio representa tambi&eacute;n una forma de ver el mundo, es decir, la idea que todos podemos vivir con nuestras diferencias en un mundo global. Sin embargo, son m&aacute;s valoradas unas diferencias que otras y las menos valoradas deben acomodarse al patr&oacute;n impuesto que se presenta como tolerante de la diferencia. </p>     <p>La idea de intercambio cultural de manera equitativa entra en choque con culturas que tienen una identidad con arraigo hist&oacute;rico, sin querer decir con ello que no son flexibles, pero que en sus bases tiene una identidad fuerte que se ha construido sobre todo a partir del antagonismo con el universal homogeneizante; por ejemplo, la identidad ind&iacute;gena en contraposici&oacute;n con la cultura occidental. La identidad, como construcci&oacute;n social, &quot;se realiza en el interior de marcos sociales que determinan la posici&oacute;n de los actores y, por lo mismo, orientan sus representaciones y acciones&quot; (Gim&eacute;nez, 2000), marcos que no son plurales ni horizontales, y bajo los cuales los reclamos la legiti- midad cultural y la identidad de las comunidades ind&iacute;genas se ve menospreciada desde los par&aacute;me-tros multiculturalistas. </p>     <p>Las posibilidades de una vida conforme las identidades culturales, sociales, econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas de las comunidades ind&iacute;genas en el mundo global, son cada vez menos posibles, y el multiculturalismo se queda corto para abordar estas diferencias antag&oacute;nicas. En tal sentido, no todas las relaciones sociales son positivas, como se muestra desde la propuesta de la multiculturalidad, en el sentido que nos enriquecemos culturalmente de este intercambio, sino que al mismo tiempo est&aacute;n aflorando diversidad de desconocimientos culturales y &eacute;tnicos, producto de este cruzamiento cultural y territorial. Desconocimientos generados por la discriminaci&oacute;n, el poder de las culturas hegem&oacute;nicas, que en algunos casos llevan a guerras por territorio, por la religi&oacute;n, por la legislaci&oacute;n, entre otros.</p>     <p>Esto deja ver que el mundo se encuentra en dilema y en tensi&oacute;n, pues por un lado asistimos a un mundo globalizado conformado por diferentes culturas que entran en contacto, se conocen, forman redes, se hacen visibles, se intercambian, se reafirmar. Pero, por el otro, el mundo est&aacute; conformado por una serie de culturas, identidades, minor&iacute;as<a name=top3></a><a href="#back3"><sup>3</sup></a> que reclaman su derecho a la diferencia, a la autonom&iacute;a, a ser reconocidas desde caracter&iacute;sticas antag&oacute;nicas con el patr&oacute;n universalizante, que bajo la idea de multiculturalidad se impone al mundo. &iquest;C&oacute;mo abordar esta diferencia cultural en un mundo con pol&iacute;ticas globales?</p>     <p><font size="3"> <b>Los pueblos ind&iacute;genas en la pol&iacute;ticas internacionales </b></font></p>     <p>La globalizaci&oacute;n y el derecho a las minor&iacute;as parecen ser dos cuestiones incompatibles e inconmensurables. &iquest;C&oacute;mo plantear pol&iacute;ticas para poblaciones que se salen del patr&oacute;n cultural para el cual est&aacute;n dise&ntilde;adas las pol&iacute;ticas en el mundo global? Estas son cuestiones may&uacute;sculas que tienen en tensi&oacute;n a organismos internacionales como la ONU, ya que las demandas de las comunidades ind&iacute;genas son incompatibles con los derechos legislados desde la pol&iacute;tica liberal, que es la que sigue primando alrededor del mundo, espec&iacute;ficamente en Am&eacute;rica Latina. </p>     <p>La complejidad cultural del mundo y sus reclamos va tan r&aacute;pido que las legislaciones al respecto se quedan caducas frente al contexto o, simplemente, quienes legislan no se preocupan por atender las demandas de las poblaciones, ya que ellas requerir&iacute;an otro tipo de pol&iacute;tica legislativa. Varias han sido las voces que se han pronunciado por la necesaria definici&oacute;n de pol&iacute;ticas que cobijen las demandas de los grupos sociales que reclaman el derecho a su identidad y la autonom&iacute;a. Desde esta perspectiva, Le&oacute;n Oliv&eacute; (2004) plantea que es indispensable pensar en normas, valores e instituciones que faciliten la resoluci&oacute;n pac&iacute;fica de los conflictos en los pueblos de Am&eacute;rica Latina, el desaf&iacute;o es resolver la tensi&oacute;n entre el movimiento a la comunidad mundial homog&eacute;nea y la voluntad creciente de los pueblos de mantener su identidad.</p>     <p>A pesar de las manifestaciones por el reconocimiento de la identidad colectiva, en la actualidad se impone la mirada universalizante (aunque en algunos pa&iacute;ses se hagan peque&ntilde;as variantes); las propuestas globales son las que priman. Esto se hace evidente porque en las pol&iacute;ticas culturales quienes legislan, en primera medida, son organis-mos internacionales como la ONU, La Unesco y la OIT, las cuales han promulgado pol&iacute;ticas universales que permean el mundo y a las culturas locales en particular. La Organizaci&oacute;n de la Naciones Unidas -ONU- realiza pol&iacute;ticas que se viabilizan por medio de la promulgaci&oacute;n de los derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales o los derechos de los pueblos; la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Educaci&oacute;n, la Ciencia y la Cultura -Unesco- debate un convenio internacional sobre la diversidad cultural y el derecho a la identidad; la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo -OIT- (agencia especializada de la ONU) plante&oacute; en el Convenio 169 la necesidad del &quot;mejoramiento del nivel de vida y del trabajo de las poblaciones ind&iacute;genas&quot;. </p>     <p>La ONU adopt&oacute; en 1966 los derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales que forman parte de los derechos humanos: </p> <ul>Dos principios fundamentales forman la base del edificio de los derechos humanos en la actualidad: el principio de la igualdad de todos los seres humanos ante la ley y correlativo a &eacute;ste, el de la no discriminaci&oacute;n por motivo de g&eacute;nero, raza, color o pertenencia &eacute;tnica (Stavenhagen, 2000, p. 327).    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p> Aqu&iacute; se presenta una de las tensiones porque se habla del derecho a la igualdad, pero a la vez el derecho a la diferencia, cuando se plantea la no discriminaci&oacute;n por raza, color y etnia. En tal sentido opera la m&aacute;xima &quot;Somos iguales pero diferentes&quot;, que funge como una narrativa universal plasmada en discursos de los pol&iacute;ticos y las pol&iacute;ticas culturales de varios pa&iacute;ses donde se crean legislaciones que hablan del derecho a la igualdad y a la diferencia, &iquest;cu&aacute;l es el problema de reconocer ambos derechos? </p>     <p>En las legislaciones nacionales se reconoce el derecho a la educaci&oacute;n como derecho a la igualdad, pero a la vez el derecho a que las comunidades ind&iacute;genas intervengan en las propuestas educativas de sus comunidades como derecho a la diferencia. Sin embargo, la escuela debe seguir siendo la misma, los grados siguen siendo los mismos, las materias b&aacute;sicas se deben seguir manteniendo. De este modo, el derecho a la igualdad es continuar con la propuesta educativa moderna, a la cual se le &quot;cuelgan&quot; algunos aspectos de las culturas ind&iacute;genas, y el derecho a la diferencia es integrarse al proceso de la educaci&oacute;n que ha sido planteada por los estados bajo el par&aacute;metro de mestizaje. </p>     <p>La m&aacute;xima &quot;Todos somos iguales pero dife-rentes&quot; tambi&eacute;n se hace evidente en los derechos ciudadanos. &Eacute;sta fue una pol&iacute;tica implementada por los estados modernos para configurar el nacionalismo de las poblaciones que se encontraban en las fronteras del Estado. Estos derechos tuvieron su sustento en la idea seg&uacute;n la cual todos somos ciudadanos iguales ante la ley, que contribuy&oacute; a fortalecer la homogenizaci&oacute;n cultural de los pa&iacute;ses en Am&eacute;rica Latina. </p>     <p>Parad&oacute;jicamente, los derechos ciudadanos ba-sados en el liberalismo individual contin&uacute;an en la actualidad, obviamente reconfigurando la idea de homogenizaci&oacute;n hacia una perspectiva que reconozca la diversidad del mundo. El liberalismo es el sustento de las pol&iacute;ticas internacionales y nacionales, el cual promulga el individualismo, en la medida en que los derechos humanos est&aacute;n basados en el derecho a la individualidad (derecho a la dife-rencia) y la ciudadan&iacute;a (todos somos iguales ante el Estado). Al decir de Stavenhagen, el individualismo liberal sigue siendo la pol&iacute;tica del capitalismo a manera de sistema cultural y social que desconoce otras formas culturales como lo proponen las comunidades ind&iacute;genas que no sienten el capitalismo a modo de un sistema que los integre. </p>     <p>As&iacute;, las pol&iacute;ticas liberales integran la diversidad cultural, pero no integran la diferencia producto de las identidades culturales antag&oacute;nicas al modelo universalizante. Estas pol&iacute;ticas se promulgan sin tener en cuenta los reclamos culturales y sociales de las comunidades ind&iacute;genas, o que si se tienen en cuenta &eacute;stos no respetan en su totalidad el derecho a la diferencia y la identidad de los pueblos<a name=top4></a><a href="#back4"><sup>4</sup></a>. Es decir, se reconoce la diversidad cultural, manteni&eacute;ndose las ideas universalistas bajo par&aacute;metros hegem&oacute;nicos.</p>     <p>La diferencia cultural se sigue abordando desde la ideolog&iacute;a liberal, que ha tomado el discurso de la multiculturalidad como perspectiva que le permite fortalecer la mirada del individuo, pero esta vez reconociendo discursivamente que la sociedad es diversa, y que esta diversidad hace al mundo m&aacute;s humano y enriquecido. El multiculturalismo es una pol&iacute;tica basada en un universal moderno que reconoce derechos individuales, base de la pol&iacute;tica liberal que ha imperado en los estados latinoame-ricanos, por ello, la mayor&iacute;a de pol&iacute;ticas est&aacute;n centradas precisamente en la multiculturalidad y no en derechos colectivos, que son los que reclaman las comunidades.</p>     <p>Plantear los derechos colectivos como el derecho a la autodeterminaci&oacute;n de los pueblos es visto como un gran problema para la pol&iacute;tica li-beral, por considerarse que este derecho pondr&iacute;a en peligro el Estado nacional y se acrecentar&iacute;a la posibilidad de conflictos &eacute;tnicos en la regi&oacute;n. Al respecto, nos comenta Stavenhagen que:</p> <ul>Hace algunos meses tuvo lugar, en alg&uacute;n lugar de Am&eacute;rica Latina, un seminario organizado por la CIA, para explorar los distintos escenarios a futuro de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. Uno de los temas que m&aacute;s ha preocupado a los comentaristas es precisamente el de la emergencia pol&iacute;tica de los movimientos ind&iacute;genas, considerada por algunos como un peligro para la estabilidad de de la regi&oacute;n. El caso m&aacute;s citado por ahora es el de Bolivia en donde diversas organizaciones ind&iacute;genas decidieron ocupar los espacios p&uacute;blicos para cambios en la pol&iacute;tica nacional (Stavenhagen, 2007, p. 393).    </ul>     <p>El reconocimiento de la autodeterminaci&oacute;n de las comunidades ind&iacute;genas ha sido una de las ma-yores preocupaciones de los organismos internacionales como la ONU. Por ello, la &quot;Declaraci&oacute;n de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos ind&iacute;genas&quot; realizada en el 2007, se da despu&eacute;s de m&aacute;s de veinte a&ntilde;os de negociaciones en el seno de dicha instituci&oacute;n. Las discusiones para la aprobaci&oacute;n de la Declaraci&oacute;n se centraron en torno a conceptos como pueblo y autonom&iacute;a, ya que &eacute;stos, seg&uacute;n la ONU, podr&iacute;an llevar a la fragmentaci&oacute;n de los estados. Para Bengoa (2000), el concepto de pueblo tiene una carga jur&iacute;dica muy fuerte en el derecho internacional desde el reconocimiento de la Declaraci&oacute;n Universal de los Pueblos, en 1976, en la cual se le concede al pueblo derecho a territorio, l&iacute;mites y soberan&iacute;a. Estos son los derechos desde los cuales se rigen los actuales estados en el mundo, y si se les concede a los ind&iacute;genas el derecho a ser pueblo, la ONU supone que las comunidades ind&iacute;genas podr&iacute;an solicitar la separaci&oacute;n de sus respectivos estados. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por su parte, varios movimientos ind&iacute;genas, como el Ejercito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional -EZLN- de M&eacute;xico, la Confederaci&oacute;n de Nacionalidades Ind&iacute;genas del Ecuador -Conaie- y el Movimiento al Socialismo -MAS- en Bolivia, han manifestado abiertamente que su movimiento no es separatista, ni le interesa la secesi&oacute;n del Estado. Pese a ello, los estados participes de la Asamblea General de la ONU tuvieron m&uacute;ltiples discusiones en torno a la aprobaci&oacute;n de la Declaraci&oacute;n de los derechos de los pueblos ind&iacute;genas. Finalmente, se reconoce el derecho a la determinaci&oacute;n y autonom&iacute;a, pero bajo unos l&iacute;mites que establece la organizaci&oacute;n. </p>     <p>En t&eacute;rminos jur&iacute;dicos, seg&uacute;n Bengoa (2000), el car&aacute;cter de pueblo conlleva al derecho de autodeterminaci&oacute;n. Por ello, al firmar la Declaraci&oacute;n de los Derechos de los Pueblos, la ONU dej&oacute; claro que &quot;el derecho a la autodeterminaci&oacute;n est&aacute; relacionado con el derecho de los pueblos ind&iacute;genas al autogobierno y a la autonom&iacute;a en lo que se refiere a sus asuntos internos y locales&quot;, es decir, no se posee injerencia nacional, aunque las comunidades ind&iacute;genas pueden participar de las pol&iacute;ticas propias del Estado del cual forman parte. De manera m&aacute;s contundente, en el documento de la ONU &quot;Declaraci&oacute;n de las naciones unidas sobre los derechos de los pueblos ind&iacute;genas. Preguntas y respuestas&quot;, se plantea expl&iacute;citamente que el reconocimiento de los pueblos ind&iacute;genas y de la autodeterminaci&oacute;n no lleva a crear otro Estado. La pregunta planteada es &quot;&iquest;El derecho a la autodeterminaci&oacute;n sugiere la secesi&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas en relaci&oacute;n a los Estados soberanos?&quot; y la respuesta enf&aacute;tica es: &quot;No. El Art&iacute;culo 5 de la Declaraci&oacute;n aclara que el prop&oacute;sito del derecho a la autodeterminaci&oacute;n reside en la participaci&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas en la vida nacional del Estado, al mismo tiempo que se protege la identidad cultural ind&iacute;gena&quot; (ONU, 2007, p. 1). As&iacute; las cosas, se da un reconocimiento a la libre determinaci&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas en un Estado. </p>     <p>Aunque el hecho de que la ONU haya aprobado dicha Declaraci&oacute;n constituye un avance importante en la pol&iacute;tica de reconocimiento de la autonom&iacute;a ind&iacute;gena, las declaraciones<a name=top5></a><a href="#back5"><sup>5</sup></a> en s&iacute;, no constituye una obligatoriedad en el cumplimiento por parte de los estados miembros, ellos deciden si la ratifican en sus legislaciones o no. En primera instancia, el &uacute;nico pa&iacute;s de Am&eacute;rica que no vot&oacute; a favor de la Declaraci&oacute;n fue Colombia<a name=top6></a><a href="#back6"><sup>6</sup></a>, que se abstuvo de votar bajo el argumento que el Estado colombiano ha ratificado el Convenio 169 de la OIT que exige la consulta a los pueblos ind&iacute;genas en asuntos que los afecten, la cual es contemplada por las leyes colombianas. Por tanto, -seg&uacute;n dichos argumentos- ser&iacute;a contra el Convenio aceptar lo que la Declaraci&oacute;n ahora refiere, que no es solamente la consulta, sino el consentimiento previo, libre e informado de los pueblos ind&iacute;genas para cualquier actuaci&oacute;n por parte de los gobiernos o de los Estados en general que pueda afectar sus derechos<a name=top7></a><a href="#back7"><sup>7</sup></a>. Este argumento que esgrimi&oacute; Colombia para no votar positivamente la Declaraci&oacute;n, le confiri&oacute; el deshonroso papel de ser el &uacute;nico pa&iacute;s de Am&eacute;rica en no avalarla, aunque a&ntilde;os despu&eacute;s se adhiriera. Fue s&oacute;lo hasta el 24 de abril de 2009 que desde la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) se afirma que Colombia se adhiere a la Declaraci&oacute;n de los Derechos de los Pueblos Ind&iacute;genas, importante decisi&oacute;n en la medida que el pa&iacute;s posee un 3,4% de ind&iacute;genas (aproximadamente un mill&oacute;n), seg&uacute;n del Departamento Administrativo de Nacional de Estad&iacute;sticas -Dane- y m&aacute;s de noventa grupos &eacute;tnicos. Comunidades que est&aacute;n sufriendo procesos de exterminio<a name=top8></a><a href="#back8"><sup>8</sup></a> f&iacute;sico y cultural y por ende se les viola los derechos consagrados en la Declaraci&oacute;n de los derechos de los pueblos ind&iacute;genas.</p>     <p>El desconocimiento a las comunidades ind&iacute;genas, la reconfiguraci&oacute;n de los estados, la discriminaci&oacute;n, el exterminio, los intereses internacionales han llevado a reclamos por parte de las comunidades y organizaciones ind&iacute;genas, reclamos que tienen m&aacute;s de treinta a&ntilde;os, en los cuales se ha visibilizado que los estados se quedaron chicos frente a la composici&oacute;n cultural que los conforma y frente a las legislaciones internacionales que de alg&uacute;n modo cobijan a las comunidades.</p>     <p>Para hacer frente a este proceso, la mayor&iacute;a de estados en Am&eacute;rica Latina en la d&eacute;cada del noventa, y sobre todo en el presente siglo, han realizado cambios constitucionales ya sea que hayan adoptado una nueva constituci&oacute;n o hecho enmiendas a las ya legisladas. Esto, a su vez, deja ver tanto la presi&oacute;n de los movimientos ind&iacute;genas, que desde la d&eacute;cada del noventa se ven resurgir y reclamar estados pluri&eacute;tnicos y pluriculturales como la asimilaci&oacute;n por parte de los estados de la pol&iacute;tica multicultural, que no afecta la estructura liberal sobre la cual basan su organizaci&oacute;n. Entre las htmconstituciones latinoamericanas que proponen un estado multicultural y plural, se encuentra el caso de Colombia, que realiza la Constituci&oacute;n en 1991; Argentina en 1994; Nicaragua en 1995; Panam&aacute; en 1994; Guatemala en 1996; Per&uacute; en 1993; Ecuador en 2008; Bolivia en 2009 y M&eacute;xico, que hizo una enmienda en 1992. Se hace un reconocimiento legal, pero en la conformaci&oacute;n misma de los estados sigue fluyendo la idea de un Estado s&oacute;lido, al decir de Garc&iacute;a (2004, p. 117), se sigue pensando en &quot;t&eacute;rminos de naci&oacute;n imagina desde los dispositivos estatales construidos hist&oacute;ricamente&quot;. </p>     <p>Para abordar esta tensi&oacute;n entre las legislaciones internacionales, nacionales y las poblaciones ind&iacute;genas, Oliv&eacute;, en 2004, plante&oacute; la creaci&oacute;n de los &quot;derechos de los grupos&quot; en los que cabr&iacute;an los derechos ind&iacute;genas. Aunque la nominaci&oacute;n del derecho de los grupos haya sido rebasada por la nominaci&oacute;n Pueblo, que fue reconocida en la Declaraci&oacute;n de los derecho de los pueblos ind&iacute;genas<a name=top9></a><a href="#back9"><sup>9</sup></a> en 2007, -propuesta que subyace a la nominaci&oacute;n planteada por Oliv&eacute;- es interesante porque trata de articular la autonom&iacute;a ind&iacute;gena, los derechos individuales y los derechos colectivos desde una propuesta de reconocimiento a las comunidades ind&iacute;genas en un Estado. </p>     <p>Siguiendo a Oliv&eacute; (2004), el reconocimiento del derecho del grupo implica obligaciones al Estado y a los individuos del grupo: al Estado porque debe proveer al grupo, por ejemplo las escuelas para impartir la lengua, y al grupo porque se obliga a los padres a enviar a sus hijos a dicha escuela. Pueda que se otorgue cierta prioridad al grupo por encima del individuo, ya que pueden existir inte-reses colectivos cuya satisfacci&oacute;n exija constre&ntilde;ir intereses individuales. Sin embargo, los intereses de grupo est&aacute;n estrechamente ligados con los intereses de los individuos y deben implicar restricciones s&oacute;lo en los derechos no fundamentales de los individuos. En tal sentido, ser&iacute;a moralmente inaceptable cualquier derecho del grupo que viole los derechos humanos fundamentales, pero es moralmente aceptable el derecho a la diferencia aplicado a los miembros de un pueblo; de ah&iacute; se deriva al derecho del pueblo a la autodeterminaci&oacute;n. La autonom&iacute;a de un pueblo ind&iacute;gena ser&iacute;a un derecho del grupo an&aacute;logo al derecho de la universalidad a ser aut&oacute;nomo. </p>     <p>Si pensamos cambiar el concepto de grupo por el de pueblo, podr&iacute;amos decir con Oliv&eacute; que el derecho de los pueblos no podr&iacute;a tener existencia sin el derecho a la autonom&iacute;a. Por ello, es importante la autonom&iacute;a pol&iacute;tica, entendida como la posibilidad de un grupo o instituci&oacute;n que tiene el derecho de dictar sus propias normas en un &aacute;mbito de competencia, es decir de poder autogobernarse. Un pueblo s&oacute;lo puede ser aut&oacute;nomo, si goza al menos de cierto grado de autonom&iacute;a pol&iacute;tica. En la autonom&iacute;a pol&iacute;tica, los pueblos deben tambi&eacute;n contar con procedimientos para adoptar reglas y normas que rigen su vida colectiva y para tomar decisiones colectivas. Los procedimientos deben ser resultado de la acci&oacute;n colectiva y permitir que las revisiones que hacen los individuos tengan consecuencias en la colectividad. La autonom&iacute;a pol&iacute;tica requiere la autonom&iacute;a de la comunidad en el sentido de autogobierno y autodeterminaci&oacute;n. </p>     <p>La propuesta de Oliv&eacute;, aunque resulta interesante, desconoce la voz de los pueblos ind&iacute;genas al tratar de vincular la idea de derechos de los grupos con el ideal liberal de individuo, aspecto categ&oacute;ricamente rechazado por las comunidades para quienes el derecho colectivo prima. Sin embargo, son importantes los avances que han logrado en la materia de reconocimiento de los derechos de los pueblos ind&iacute;genas, aunque la situaci&oacute;n en que viven las comunidades muestra que estos derechos contin&uacute;an siendo vulnerados. </p>     <p><font size="3"><b>Reclamos de los pueblos ind&iacute;genas </b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las naciones en Am&eacute;rica Latina se constituyeron bajo el ideal liberal de naci&oacute;n y modernidad, el cual que negaba la diversidad cultural de la que se compone el continente. El concepto de naci&oacute;n implic&oacute; asumir la idea de igualdad y libertad que subyace al concepto venido de Europa en el cual todos somos iguales y que no hay derecho a la dife-rencia. Por ejemplo, en la constituci&oacute;n ecuatoria-na de finales de siglo XIX se declara: &quot;La Naci&oacute;n ecuatoriana se compone de todos los ecuatorianos reunidos bajo el imperio de unas mismas leyes&quot; a todos se cobija bajo los mismos preceptos, bajo el principio de igual de derechos y deberes, desde una ideal universal de homogeneidad y ciudadan&iacute;a. </p>     <p>Los estados latinoamericanos se formaron como estados mononacionales, monolingues, un solo Estado, una sola naci&oacute;n, bajo la premisa de la homogeneidad cultural, es decir, todas las culturas que estaban en las fronteras establecidas debieron integrarse bajo el ideal blanco mestizo, que primaba para quienes dirig&iacute;an el Estado. La homogeneizaci&oacute;n cultural contribuir&iacute;a al ideario de nacionalidad, ideario fundamental para la consolidaci&oacute;n de la naci&oacute;n, por ello, la historia del siglo XX muestra diferentes pol&iacute;ticas indigenistas<a name=top10></a><a href="#back10"><sup>10</sup></a> tendientes a integrar al ind&iacute;gena al patr&oacute;n cultural, desconociendo sus caracter&iacute;sticas identitarias.</p>     <p> Este desconocimiento del ind&iacute;gena en las naciones de Am&eacute;rica Latina gener&oacute; descontento, y los reclamos sobre la identidad cultural y el derecho a la diferencia no se hicieron esperar. La d&eacute;cada del ochenta lleg&oacute; con nuevos aires para el movimiento ind&iacute;gena, algunos se manifestaron antes, otros despu&eacute;s, pero esta d&eacute;cada marca un momento de afluencia de los reclamos identitarios y la organizaci&oacute;n de las comunidades ind&iacute;genas lideradas por ind&iacute;genas y con reivindicaciones culturales. Se exig&iacute;a a los estados el reconocimiento de la pluriculturalidad, y en algunos casos la plurinacionalidad, estados m&aacute;s incluyentes de la diferencia en los cuales los ind&iacute;genas tuvieran derecho al territorio, a la identidad, a la autonom&iacute;a, la educaci&oacute;n biling&uuml;e, etc. </p>     <p>Por ejemplo, en M&eacute;xico en 1971, por medio de la Ley de Reforma Agraria, se otorga validez legal a los documentos coloniales que amparaban la propiedad comunal de tierras y bosques para comunidades ind&iacute;genas. Este acontecimiento posibilit&oacute; a las comunidades reclamar sus tierras, que hab&iacute;an sido usurpadas desde siglos atr&aacute;s. Con el acontecimiento de la reforma agraria, se comienzan a organizar una serie de eventos en los que participan las nuevas organizaciones ind&iacute;genas que buscan el reconocimiento en las pol&iacute;ticas de Estado, reivindicando su derecho al idioma y a la cultura ind&iacute;gena y criticando las pol&iacute;ticas indigenistas de integraci&oacute;n. Los movimientos ind&iacute;genas dejaban ver en sus discursos que no quer&iacute;an la integraci&oacute;n, por el contrario, contemplaban otras opciones tendientes a considerar la pluralidad cultural del Estado. Desde esta perspectiva, se realiza en P&aacute;tzcuaro (M&eacute;xico) el Primer Congreso Nacional de Pueblos Ind&iacute;genas en 1975 al cual asisten diferentes comunidades ind&iacute;genas. All&iacute;, se percibe la diferencia de miradas entre los oficialistas (pol&iacute;ticos indigenistas del Estado) y las nuevas organizaciones aut&oacute;nomas, que luchaban por mayor capacidad de negociaci&oacute;n con el Estado. </p>     <p>Otras experiencias de organizaci&oacute;n ind&iacute;gena que presentan cr&iacute;ticas a los estados mononacionales por sus miradas homogeneizantes son los quichuas del Ecuador. A mediados de la d&eacute;cada del setenta, en el Cant&oacute;n de Otavalo (provincia de Imbabura), surge un movimiento cultural de danza, m&uacute;sica y teatro liderado por estudiantes que reivindican su identidad y los derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales. Estos planteamientos interpelan los conceptos de Estado unitario, cultura nacional, folklore y campesinado que parec&iacute;an ya haberse naturalizado en la sociedad e incluso en algunas organizaciones ind&iacute;genas que se identificaban como campesinas. Por ello, una de las reivindicaciones de su identidad se hac&iacute;a a partir del la lengua; los militantes de movimiento se comprometieron a utilizar el idioma en su vida cotidiana, en reuniones de trabajo y en la escritura: &quot;En aquellos a&ntilde;os se sol&iacute;a decir que la mejor manera de medir el nivel de compromiso de quienes decidimos que luch&aacute;bamos por nuestros pueblos, era la seguridad y el orgullo con que utiliz&aacute;bamos el idioma materno&quot; (Maldonado, 1997, p. 121). De manera similar ocurri&oacute; en Colombia con el Consejo Regional Ind&iacute;gena del Cauca -Cric-, fundado en 1971, que aglutina a las comunidades ind&iacute;genas del suroriente del pa&iacute;s. Dicha organizaci&oacute;n, desde su fundaci&oacute;n, ha querido hacer evidente que en el pa&iacute;s existen ind&iacute;genas que tienen una identidad y una cultura distinta que no se reconoc&iacute;a por el Estado, aunque en el momento de su fundaci&oacute;n varios dirigentes ind&iacute;genas fueron asesinados. </p>     <p>Las manifestaciones regionales de los movimientos ind&iacute;genas fueron la clave para que en la d&eacute;cada del ochenta salieran a la esfera p&uacute;blica otras organizaciones reclamando sus derechos a la identidad y la cultura. En 1982, se fund&oacute; la Onic (Organizaci&oacute;n Nacional Ind&iacute;gena de Colombia), para el caso de Colombia, y en 1986 la Conaie (Confederaci&oacute;n de Nacionalidades Ind&iacute;genas del Ecuador), organizaciones que recogen el sentir de las comunidades ind&iacute;genas en su pa&iacute;s. En ambos casos, surgen de las propuestas de organizaciones regionales, que plantean la necesidad de la existencia de una organizaci&oacute;n nacional ind&iacute;gena que contribuya a su reconocimiento, que viabilice sus propuestas y recoja el sentir de las diferentes comunidades. </p>     <p>Estas organizaciones constituyen una articulaci&oacute;n importante y cumplen un papel protag&oacute;nico en los reclamos sociales y culturales que realizan las comunidades. En 1992, a&ntilde;o en que se cumpl&iacute;an los 500 a&ntilde;os de la invasi&oacute;n de Europa a Am&eacute;rica, las organizaciones lideraron manifestaciones en sus pa&iacute;ses y en general los movimientos ind&iacute;genas del continente se organizaron para hacer evidente que ellos todav&iacute;a estaban vivos, que formaban parte del continente, que no se trataba de una ce-lebraci&oacute;n, sino de una exigencia ante el mundo por su reconocimiento, y exig&iacute;an resarcimiento de los atropellos a que hab&iacute;an sido sometidos durante esos siglos. Por ello, diferentes organizaciones ind&iacute;genas del continente se manifestaron el 12 de octubre de 1992. </p>     <p>La emergencia de diferentes movimientos ind&iacute;genas en Am&eacute;rica Latina ha afectado la noci&oacute;n de lo nacional y la homogeneidad cultural, haci&eacute;ndose evidentes y participando de la vida nacional. Diferentes pa&iacute;ses fueron testigos de la irrupci&oacute;n de movimientos ind&iacute;genas que exig&iacute;an, entre otras cosas, el reconocimiento de la pluralidad cultural en sus Estados. Ejemplo de ello es el Movimiento Zapatista de Chiapas, M&eacute;xico; los aymara y qui- chua en Bolivia; los mapuches en Chile, las dife-rentes etnias en Ecuador (quichuas y shuar), los nasa en Colombia; los cuna en Panam&aacute;, entre otros, que en la d&eacute;cada del noventa hicieron su aparici&oacute;n en la esfera publica para evidenciar su existencia en los estados-naci&oacute;n homog&eacute;neos. Incluso, va-rios de estos movimientos han configurado poderes pol&iacute;ticos importantes en sus pa&iacute;ses, llegando a los cargos m&aacute;s importantes, como el caso de Evo Morales en Bolivia. </p>     <p>Los reclamos ind&iacute;genas se pueden leer como un conflicto &eacute;tnico y como dice Gim&eacute;nez (2000, p. 67): &quot;En la Medida en que las comunidades buscan &quot;reconocimiento de la identidad minorizada, descalificada y estigmatizada en el proceso permanente de etnizaci&oacute;n perpetrado por los grupos dominantes y el Estado&quot;, aqu&iacute; ellos no solamente exigen sus derechos, sino exigen su reconocimi-ento como cultura, reconocimiento a la identidad y a la diferencia, pues -como discut&iacute;amos en el apartado de identidad- el territorio que se convierte en una de las mayores reivindicaciones de los movimientos ind&iacute;genas, es una parte fundamental y constitutiva de la identidad ind&iacute;gena. Las reivindicaciones identitarias que se observan en muchos estados contempor&aacute;neos: </p> <ul>Pueden interpretarse como una consecuencia de la centralizaci&oacute;n y burocratizaci&oacute;n del poder. Todo el esfuerzo de los grupos minoritarios se orienta, no tanto a reapropiarse de una identidad que frecuentemente es la que les ha sido otorgada por el dominante, sino poseer los medios para definirla por s&iacute; mismos y seg&uacute;n sus propios criterios (Gim&eacute;nez, 2000, p. 56).     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el proceso de visibilizaci&oacute;n de las comunidades ind&iacute;genas, pero a su vez de los reclamos a sus estados respecto a territorio, autonom&iacute;a, educaci&oacute;n, infraestructura, entre otros, los movimientos ind&iacute;genas han utilizado m&uacute;ltiples estrategias tanto acciones de hecho como querellas judiciales. Garc&iacute;a Linera (2004), refiri&eacute;ndose a Bolivia, plantea que existen m&uacute;ltiples formas en las acciones colectivas de los movimientos ind&iacute;genas, &eacute;l las llama &quot;estructuras de movilizaci&oacute;n,&quot; entre ellas se encuentran las marchas, bloqueos a carreteras, concentraciones, bloqueos a acceso de &aacute;reas especificas (petroleras) y las acciones legales, como tr&aacute;mites judiciales<a name=top11></a><a href="#back11"><sup>11</sup></a>. Una de las estrategias que han usado los pueblos ind&iacute;genas es exigir sus derechos a partir de las legislaciones pol&iacute;ticas que se consagran en las respectivas constituciones nacionales, o desde instancias que abordan pol&iacute;ticas culturales como la ONU, organismo internacional que avala la carta internacional de los derechos de los pueblos ind&iacute;genas. Incluso se han hecho participes de las discusiones que se han dado en el seno de la ONU en torno a los Derechos de los Pueblos Ind&iacute;genas<a name=top12></a><a href="#back12"><sup>12</sup></a>.</p>     <p>A su vez, estas estrategias se combinan con acciones que los visibilizan a nivel regional, nacional e incluso internacional, es el caso de las marchas multitudinarias que realizan los ind&iacute;genas por sus pa&iacute;ses, recorriendo cientos de kil&oacute;metros, demor&aacute;ndose varias semanas hasta llegar a las ciudades principales, donde casi siempre se concentra el gobierno central para hacer evidentes sus inconformidades. Este tipo de manifestaciones multitudinarias se han realizado en varios pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina; en Bolivia, en 2006, se realiz&oacute; una marcha en el oriente del pa&iacute;s reclamando el derecho al territorio, denominada la Gran Marcha; en Colombia, organizaciones ind&iacute;genas del sur del pa&iacute;s se movilizaron en 2008, reclamando al Estado por el territorio en sus resguardos; en Ecuador se realiz&oacute; una marcha en 1990 bajo las consignas &quot;ni una hacienda para el a&ntilde;o 1992&quot;, &quot;la tierra ser&aacute; nuestra con ley o sin la ley&quot;, pero tambi&eacute;n marchas por los 500 a&ntilde;os de invasi&oacute;n en 1992; en M&eacute;xico se llev&oacute; a cabo la marcha zapatista de 2001 con la consigna: &quot;si no hay soluci&oacute;n, habr&aacute; revoluci&oacute;n&quot;, entre otras, que han recorrido cientos de kil&oacute;metros en el continente.</p>     <p>La visibilizaci&oacute;n, producto de los reclamos de los movimientos ind&iacute;genas en el continente, lleva a la apertura de la &quot;frontera &eacute;tnica&quot;<a name=top13></a><a href="#back13"><sup>13</sup></a>, es decir, a hacer evidente que en el continente exist&iacute;an comunidades ind&iacute;genas que hab&iacute;an sido desconocidas por las pol&iacute;ticas de los estados homogeneizantes. Para la poblaci&oacute;n citadina del Ecuador, seg&uacute;n Garc&iacute;a (2004, pp. 108-109), las movilizaciones ind&iacute;genas del noventa mostraron una poblaci&oacute;n que era desconocida, pues tradicionalmente a los ind&iacute;genas se les consideraba campesinos, y el hecho de reivindicarse como ind&iacute;genas y que muchos de ellos salieran de la Sierra o la Amazon&iacute;a con toda su carga cultural y se desplazaran a la ciudades fue la prueba de su existencia y de que el Ecuador estaba constituido tambi&eacute;n por poblaci&oacute;n ind&iacute;gena.</p>     <p>Las movilizaciones llevan a la visibilizaci&oacute;n del ind&iacute;gena, los ind&iacute;genas salen a la luz p&uacute;blica como actores, sujetos hist&oacute;ricos y l&iacute;deres pol&iacute;ticos, pero, a su vez, este hecho de visibilizaci&oacute;n expresa la cr&iacute;tica a los Estados nacionales, se reivindica el derecho a la identidad, a la cultura de la dife-rencia en el Estado. Se podr&iacute;a afirmar que los levantamientos ind&iacute;genas de la d&eacute;cada del noventa, -aquellos referidos a los 500 a&ntilde;os de invasi&oacute;n- y otros que reivindican la cultura ind&iacute;gena, su territorio, su autonom&iacute;a, sus creencias y su educaci&oacute;n dieron apertura a la frontera &eacute;tnica, pues se evidenci&oacute; que los estados no estaban constituidos por la homogeneidad y, por el contrario, se hizo evidente que los ind&iacute;genas participar&iacute;an p&uacute;blicamente en la configuraci&oacute;n de nuevas relaciones de Estado que ellos representaban una importante diferencia en la concepci&oacute;n de Estado. En algunos pa&iacute;ses se les comienza a reconocer como sujetos pol&iacute;ticos y actores importantes en la vida p&uacute;blica de los estados, esto se evidencia en Ecuador, Bolivia y M&eacute;xico.</p>     <p>Todas las cuestiones anteriores muestran dife-rentes maneras en las que se ha venido pensando las comunidades ind&iacute;genas en la era de la globa-lizaci&oacute;n. Sin embargo, son cuestiones irresueltas si se piensa desde dichas comunidades porque desde las culturas hegem&oacute;nicas la propuesta que se viabiliza en la actualidad es liberalismo democr&aacute;tico y multiculturalismo. Por ello, las manifestaciones ind&iacute;genas, en medio de la sociedad globalizada y multicultural, representan el valor a la diferencia y dejan claro que a pesar de las pol&iacute;ticas multiculturales, el reconocimiento a las culturas e identidades colectivas desde las pol&iacute;ticas liberales, no soluciona los problemas estructurales, especialmente aquellos en los que la posibilidad de reconocer al otro desde su diferencia resquebraja al Estado y las pol&iacute;ticas culturales de los organismos internacionales.</p> <hr size=”1”>     <p><font size="3"><b>Notas</b></font></p>     <p><a name="back1"></a><a href="#top1">1</a> Gilberto Gim&eacute;nez nos llama la atenci&oacute;n para no hacer uso descuidado del concepto de identidad social porque &quot;es apto para integrar mitos pol&iacute;ticos con fuertes resonancias pasionales como el nacionalismo cl&aacute;sico, los etno nacionalismos europeos y el racismo disfrazado bajo la reivindicaci&oacute;n del derecho a la diferencia&quot; (2000, p. 54).</p>     <p><a name="back2"></a><a href="#top2">2</a> A finales del siglo XIX e inicios del XX, en la Amazon&iacute;a se instal&oacute; la explotaci&oacute;n del caucho como materia prima para la naciente industria automotriz. La llegada de nuevos colonizadores: comerciantes, trabajadores, hacendados junto con la infraestructura que esta industria requiri&oacute; para la extracci&oacute;n, alter&oacute; el ecosistema de la regi&oacute;n donde han habitado algunas comunidades ind&iacute;genas como la Shuar quienes hicieron parte de este sistema de explotaci&oacute;n al ser contratados como trabajadores de las caucheras. En este proceso de mercantilizaci&oacute;n de materias primas tambi&eacute;n se encuentra la explotaci&oacute;n del petr&oacute;leo desde inicios del siglo XX, espec&iacute;ficamente desde 1921 cuando el gobierno ecuatoriano concede a Leonard Corporation una gran extensi&oacute;n de tierra en la Amazon&iacute;a para la b&uacute;squeda de petr&oacute;leo a cambio de la construcci&oacute;n de un camino que conectara a esta regi&oacute;n con la sierra. Posteriormente, en 1964 se entrega gran cantidad de territorio amaz&oacute;nico a la multinacional Texaco Gulf para la explotaci&oacute;n de petr&oacute;leo. La colonizaci&oacute;n de la regi&oacute;n, tambi&eacute;n estuvo a cargo de otros sectores: los militares ecuatorianos y misiones religiosas. Los litigios en la frontera entre Ecuador y Per&uacute; ha sido uno de las constantes situaciones por la que se han enfrentado estos dos pa&iacute;ses, este hecho unido con la necesidad de establecimiento del Estado en el territorio amaz&oacute;nico, llev&oacute; a que el gobierno de Eloy Alfaro (1901-1905) enviara tropas para militarizar la frontera, a la vez que realizaba una legalizaci&oacute;n de tierras. Por otra parte, a la amazon&iacute;a arribaron diferentes misiones religiosas, algunas ya estaban asentadas en la zona y unas nuevas llegaban como es el caso del Instituto Ling&uuml;&iacute;stico de Verano que fue una misi&oacute;n evang&eacute;lica norteamericana que ten&iacute;a como objetivo la ense&ntilde;anza del biling&uuml;ismo en Am&eacute;rica Latina.</p>     <p><a name="back3"></a><a href="#top3">3</a> El concepto de minor&iacute;a presenta dificultades para su uso, en la medida en que se ha utilizado para connotar poblaciones ind&iacute;genas que en muchos casos son mayor&iacute;a num&eacute;rica en sus pa&iacute;ses o como concepto despectivo describiendo la poca importancia que puede tener un grupo en una sociedad. Sin embargo, en este caso se usa para nombrar a los grupos poblacionales que no hacen parte de las decisiones gubernamentales de sus pa&iacute;ses y son marginados. </p>     <p><a name="back4"></a><a href="#top4">4</a> Esto sucede incluso en pa&iacute;ses que se consideran de avanzada en las pol&iacute;ticas ind&iacute;genas. Es el caso del Ecuador y Bolivia, en los dos pa&iacute;ses se reconoce el derecho a la diferencia, incluso en el caso del Ecuador, la constituci&oacute;n promulgada en 2008 plantea el reconocimiento de la nacionalidades ind&iacute;genas, con lo cual se podr&iacute;a pensar que se reconoce el derecho a la autodeterminaci&oacute;n, sin embargo, la disputa entre el Estado y las comunidades se centra en que no se permite a las comunidades el derecho de decidir por su territorio, incluso ni la posibilidad a tener veto sobre lo que el Estado proponga, haga o no en sus tierras. En tal sentido, el Estado tienen la libre facultad de decidir sobre el territorio que habitan los ind&iacute;genas. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="back5"></a><a href="#top5">5</a> Las Declaraciones que emite la ONU no son de car&aacute;cter obligatorio para sus estados miembros. Estos deben ratificarla para que se convierta en Ley en el pa&iacute;s, si no lo hacen no est&aacute;n obligados. Es decir, la Declaraci&oacute;n no es un instrumento coercitivo del derecho internacional. Diferente a la Convenci&oacute;n que es de obligatorio cumplimiento por parte de los Estados.</p>     <p><a name="back6"></a><a href="#top6">6</a> Bartolom&eacute; Clavero, miembro del Foro Permanente para las Cuestiones Ind&iacute;genas, denunci&oacute; que Colombia es el &uacute;nico pa&iacute;s de Am&eacute;rica que se abstuvo de votar la Declaraci&oacute;n de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Ind&iacute;genas con el argumento de que determinados art&iacute;culos de la Declaraci&oacute;n van en contra de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia. Pero precisamente, el derecho internacional ha surgido y se ha desarrollado debido a que existen Estados que no garantizan debidamente los derechos fundamentales del ser humano y el derecho internacional define un est&aacute;ndar de dichos derechos. En consecuencia, si las normas de un Estado no cumplen esos est&aacute;ndares, son las leyes o la Constituci&oacute;n las que tienen que adecuarse a dichos est&aacute;ndares expres&oacute; Clavero: &quot;Nosotros no conocemos una constituci&oacute;n contra derechos Humanos universalmente declarados por la Asamblea general de Naciones Unidas&quot;.</p>     <p><a name="back7"></a><a href="#top7">7   </a> <a href="http://www.servindi.org/actualidad/3934"target="_blank">http://www.servindi.org/actualidad/3934</a>   </p>     <p><a name="back8"></a><a href="#top8">8</a> El primer semestre de 2009, en el departamento del Cauca,  ha estado marcado por los asesinatos, las amenazas, los atentados, las detenciones arbitrarias y dem&aacute;s  expresiones del escalonamiento del conflicto armado, lo cual viene generando desplazamiento y temor en la  poblaci&oacute;n e incremento de la desconfianza hacia las autoridades civiles y militares de la regi&oacute;n por  la falta de garant&iacute;as a las comunidades, a las organizaciones sociales y a sus l&iacute;deres.     <a href="http://www.cric-colombia.org"target="_blank">http://www.cric-colombia.org</a>    </p>         <p><a name="back9"></a><a href="#top9">9</a> El concepto de ind&iacute;genas s&oacute;lo aparece en la legislaci&oacute;n internacional en la d&eacute;cada del ochenta con el Convenio 169 de la OIT de 1988, antes de &eacute;ste, la discusi&oacute;n de lo ind&iacute;gena se encontraba subsumida bajo el concepto gen&eacute;rico de &quot;minor&iacute;as &eacute;tnicas&quot;. Se consideraba a los ind&iacute;genas minor&iacute;a por no constituir la mayor parte de un Estado, pero como lo afirma Bengoa (2000) existen dos Estados en el que predomina la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena (Guatemala y Bolivia), a pesar de ello se siguieron considerando minor&iacute;a con el calificativo de &eacute;tnico porque ello hacia una diferencia cultural frente a las otras minor&iacute;as raciales, religiosas, ling&uuml;&iacute;sticas entre otras. Sin embargo, el concepto de minor&iacute;a no es adecuado para los pueblos ind&iacute;genas porque all&iacute; entrar&iacute;an infinidad de situaciones y grupos sociales, mientras que para los grupos ind&iacute;genas es fundamental el reconocimiento de su origen territorial, situaci&oacute;n de la que carecen las otras minor&iacute;as. Por ello, resulta fundamental su reconocimiento como pueblo ind&iacute;gena, m&aacute;s no como minor&iacute;a &eacute;tnica.</p>     <p><a name="back10"></a><a href="#top10">10</a> La integraci&oacute;n tiene como soporte importante la corriente te&oacute;rica indigenista que estuvo estructurada bajo ideales de acad&eacute;micos reconocidos en diferentes pa&iacute;ses, y que ven en la integraci&oacute;n y en el &quot;desarrollo&quot; del indio la posibilidad que el indio se supere, que salga del atraso en el que ha estado por siglos, es decir, deje de ser indio. La pol&iacute;tica indigenista representa un aspecto importante en Am&eacute;rica Latina tanto por la idea de modernidad que lleva impl&iacute;cita como por la del ideario de naci&oacute;n. Para Favre &quot;la pol&iacute;tica indigenista constituye un cap&iacute;tulo en una pol&iacute;tica m&aacute;s general de modernizaci&oacute;n de la sociedad. Pero tambi&eacute;n representa un medio por medio del cual el Estado, cuya misi&oacute;n se precisa distinta y cuyo campo de intervenci&oacute;n se ampl&iacute;a considerablemente, pretende convertir a esta sociedad en naci&oacute;n&quot; (Favre, 1998, pp. 92-93).</p>     <p><a name="back11"></a><a href="#top11">11</a> Por ejemplo, la coordinadora de los Pueblos &Eacute;tnicos de Santa Cruz -CPESC- en Bolivia para exigir territorio realiza &quot;tr&aacute;mites judiciales de petici&oacute;n y seguimiento de demandas de tierras comunitarias de origen para preservar y garantizar la territorialidad de los pueblos. Se trata de una actividad que no s&oacute;lo involucra a abogados y asesores de la organizaci&oacute;n, sino al sistema de conocimientos y consenso de los pueblos que han asumido esta lucha como elemento central, de sus expectativas, esfuerzos y recursos&quot; (Garcia.2004). Esta estrategia se combina con otras acciones, pero es la base legal que les permite a las comunidades exigir al Estado democr&aacute;tico que cumpla con sus propias legislaciones.</p>     <p><a name="back12"></a><a href="#top12">12</a> En general la ONU est&aacute; integrada por los Estados y organismos intergubernamentales, en tal sentido, las comunidades ind&iacute;genas no tienen cabida, por ello cuando en 1995 se reuni&oacute; el grupo encargado de analizar la Declaraci&oacute;n sobre el derecho de los pueblos ind&iacute;genas no hab&iacute;an participando en dicha comisi&oacute;n para los ind&iacute;genas, por lo que fue necesaria, a petici&oacute;n de las comunidades, obtener una resoluci&oacute;n para la participaci&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas, siendo la primera vez en la historia de la ONU donde ellos estar&iacute;an aunque sin voto.</p>     <p><a name="back13"></a><a href="#top13">13</a> El concepto de frontera &eacute;tnica es acu&ntilde;ado por Guerrero (2000), quien al referirse al caso ecuatoriano plantea que en el Ecuador existi&oacute; la frontera &eacute;tnica que es una especie de barrera entre los blancos-mestizos e ind&iacute;genas desde mediados del siglo XIX. Esta frontera se cre&oacute; por medio de las concesiones que el Estado le otorg&oacute; a poderes patriarcales quienes generaron un proceso de dominaci&oacute;n e invisibilizaci&oacute;n de las comunidades ind&iacute;genas dej&aacute;ndolas por fuera de la vida p&uacute;blica. Para Guerrero, fue s&oacute;lo hasta la emergencia de los movimientos ind&iacute;genas de 1990 cuando esta frontera se comienza a fracturar.</p>     <br> <hr size=”1”>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <p><font size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p>1. Bengoa, J. (2000). <i>La emergencia ind&iacute;gena en Am&eacute;rica latina</i>. Santiago de Chile: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0123-4870200900020000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Favre, H. (1998). <i>El indigenismo</i>. M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0123-4870200900020000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Garc&iacute;a, F. (2004). La imaginaci&oacute;n de lo nacional en tiempos de dolarizaci&oacute;n y crisis: nuevas estrategias de representaci&oacute;n del movimiento ind&iacute;gena ecuatoriano. En A. Grimson (comp.), <i>La cultura en las crisis latinoamericanas</i>. Buenos Aires: Clacso.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0123-4870200900020000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Gim&eacute;nez, G. (2000). Identidades &eacute;tnicas: estado de la cuesti&oacute;n. En L. Reina (coord.), <i>Los retos de la etnicidad en los estados-naci&oacute;n del siglo XXI</i>. M&eacute;xico: Ciesas/INI/Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0123-4870200900020000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Gim&eacute;nez, G. (2007). E<i>studios sobre la cultura y las identidades sociales</i>. M&eacute;xico: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Conaculta.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0123-4870200900020000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Garc&iacute;a Linera, A. (coord.). (2004).<i> Sociolog&iacute;a de los movimientos sociales en Bolivia. Estructura de movilizaci&oacute;n, repertorios culturales y acci&oacute;n pol&iacute;tica</i>. Bolivia: Oxfam-Diayonia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0123-4870200900020000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Guerrero, A. (2001).<i> La frontera &eacute;tnica en el espacio de la cr&iacute;tica</i>. En &Iacute;conos. Ecuador: Flacso.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0123-4870200900020000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas. (2007). <i>Declaraci&oacute;n de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos ind&iacute;genas. Preguntas y respuestas</i>. 13 de septiembre de 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0123-4870200900020000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Oliv&eacute;, L. (2004).<i> Interculturalismo y justicia social</i>. M&eacute;xico: Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0123-4870200900020000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Stavenhagen, R. (2000). &iquest;Es posible una naci&oacute;n multicultural?&quot; En L. Reina (coord.), <i>Los retos de la etnicidad en los estados-naci&oacute;n del siglo XXI</i>. M&eacute;xico: Ciesas/INI/Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0123-4870200900020000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Stavenhagen. R. (2007). Un mundo en el que caben muchos mundos. El reto de la globalizaci&oacute;n. En D. Guti&eacute;rrez Mart&iacute;nez y H. Balslev Clausen, <i>Revisitar la etnicidad</i>. M&eacute;xico: El Colegio de Sonora-El Colegio Mexiquense-Siglo XIX Editores.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0123-4870200900020000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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