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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Competencia Lingüística y Educación]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Colombian educational evaluating processes have focused on competence as the main purpose of evaluation. No doubt this is the result of many factors, but there is one in particular -the one referred to the theoretical antecedents of the category - that this paper considers. In the discussions on the topic, it is frequent to mention Chomsky as the one who inaugurated the concept. This is true, but it seems that the specificity of this first approximation has not been well explored. Consequently, the implications derived from this approach are not taken into consideration in the educational context. This is the topic of the present paper]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size=2>     <p align="right"><b>ART&Iacute;CULOS</b></p>     <p>    <center><font size="4"><b>Competencia Ling&uuml;&iacute;stica y Educaci&oacute;n</b></font></center></p>     <center><font size="3"><i>Linguistic Competence and Education</i></font></center></p>     <br>     <p>    <center><b>Guillermo Bustamante Zamudio</b><sup><a href="#*">*</a></sup></center></p>     <br>      <p><sup><a name="*">*</a></sup>Profesor de la Facultad de Educaci&oacute;n de la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional. <a href="mailto:bustama@cable.net.co">bustama@cable.net.co</a>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Art&iacute;culo recibido el 6 de abril de 2009 y aprobado el 30 de abril de 2010.</p> <hr size="1">     <p><b>Resumen </b>    <br> Los procesos evaluativos de la educaci&oacute;n colombiana tomaron, a partir de cierto momento, la competencia como objeto de evaluaci&oacute;n. Con toda seguridad, esto es producto de la confluencia de muchos factores; pero, particularmente, hay uno &mdash;el referido a los antecedentes te&oacute;ricos de la categor&iacute;a&mdash; que se comenta en este texto. En las menciones al asunto es frecuente referirse a Chomsky como aquel que inaugur&oacute; este concepto<a name=top1></a><a href="#back1"><sup>1</sup></a>. Y es cierto, pero es importante destacar que poco se explora la especificidad de esa primera aproximaci&oacute;n y, en consecuencia, no se pueden concluir las implicaciones que ello tendr&iacute;a al usarlo, especialmente, a la hora de evaluar la educaci&oacute;n, tema central en el cual pensaremos a lo largo del presente art&iacute;culo.</p>     <p><b>Palabras clave</b>    <br> Educaci&oacute;n, competencia, evaluaci&oacute;n.</p> <hr size="1">     <p><b>Abstract</b>    <br> Colombian educational evaluating processes have focused on competence as the main purpose of evaluation. No doubt this is the result of many factors, but there is one in particular -the one referred to the theoretical antecedents of the category - that this paper considers. In the discussions on the topic, it is frequent to mention Chomsky as the one who inaugurated the concept. This is true, but it seems that the specificity of this first approximation has not been well explored. Consequently, the implications derived from this approach are not taken into consideration in the educational context. This is the topic of the present paper.</p>     <p><b>Key words</b>    <br> Education, competence, evaluation.</p> <hr size="1">     <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>Competencia y delimitaci&oacute;n metodol&oacute;gica</b></font></p>     <p>En la obra <i>Aspectos de la teor&iacute;a de la sintaxis</i>, Chomsky define la competencia ling&uuml;&iacute;stica. Ahora bien, no se puede perder de vista que lo hace en el marco de una reflexi&oacute;n metodol&oacute;gica que, adem&aacute;s, es expl&iacute;cito: el apartado del libro lleva el nombre de &quot;Preliminares metodol&oacute;gicos&quot;. En tal contexto, plantea de entrada: &quot;Lo que concierne primariamente a la teor&iacute;a ling&uuml;&iacute;stica es un hablante-oyente ideal, en una comunidad ling&uuml;&iacute;stica del todo homog&eacute;nea que sabe su lengua perfectamente y al que no afectan condiciones sin valor gramatical ...&quot;(p.5)<a name=top2></a><a href="#back2"><sup>2</sup></a>. A prop&oacute;sito de esta idea se han hecho infinidad de comentarios. Por ejemplo, para plantear que Chomsky habr&iacute;a &quot;avanzado&quot; a otras formulaciones, muchos han dicho que no hay &quot;hablantes-oyentes ideales&quot;, que no hay &quot;comunidades ling&uuml;&iacute;sticas homog&eacute;neas&quot;; y aunque pueda decirse que nadie sabe su lengua perfectamente y que a todos les afectan las condiciones sin valor gramatical, no es esta cita una declaraci&oacute;n de ingenuidad de Chomsky: esas cosas se saben, pero para un contexto que no es el planteado por el ling&uuml;ista norteamericano. En su caso, se trata m&aacute;s bien de un principio epistemol&oacute;gico, otra cosa es que no estemos de acuerdo con &eacute;l.</p>     <p>Seg&uacute;n el principio epistemol&oacute;gico, en la realidad, los fen&oacute;menos est&aacute;n constituidos de combinaciones, por lo que la funci&oacute;n de la ciencia ser&iacute;a <i>separar</i>, desagregar los elementos constitutivos de tales combinaciones y proponer nuevos acomodos (la tabla peri&oacute;dica, por ejemplo, no se parece en nada a una muestra de suelo). As&iacute;, buscando los movimientos <i>subyacentes</i> de la realidad, la ciencia formular&iacute;a unas leyes y, entonces, las partes de dichos fen&oacute;menos vendr&iacute;an a ser casos de tales leyes (incluso: de leyes formuladas por ciencias diferentes). As&iacute;, el objeto de la ciencia ling&uuml;&iacute;stica no ser&iacute;an los fen&oacute;menos ling&uuml;&iacute;sticos, que se presentan combinados con otras cosas<a name=top3></a><a href="#back3"><sup>3</sup></a>, sino las leyes gramaticales que les subyacen, al menos a alguna parte de dichos fen&oacute;menos. Por supuesto que esa ciencia estudia fen&oacute;menos ling&uuml;&iacute;sticos, pero con el objetivo de discriminar entre la mezcla fenom&eacute;nica, aquello que es espec&iacute;ficamente ling&uuml;&iacute;stico y, entonces, extraer las leyes que le conciernen a la ciencia del lenguaje, lo que no niega que tambi&eacute;n subyazgan leyes de otros objetos. Es lo mismo que ocurre a prop&oacute;sito del aire: no es directamente objeto de la qu&iacute;mica, mientras que, entre los componentes que concurren en su conformaci&oacute;n, algunos (como el ox&iacute;geno y el nitr&oacute;geno) s&iacute; pueden ser parte de su objeto, y otros (como el polvo) no.</p>     <p>Por eso dice Chomsky: &quot;Para el ling&uuml;ista, como para el ni&ntilde;o que est&aacute; aprendiendo la lengua, el problema es determinar con los datos del uso, el sistema de reglas subyacentes&quot;<a name=top4></a><a href="#back4"><sup>4</sup></a> (p.6). En el mismo tono, agrega en una nota (p.185) que los datos de la actuaci&oacute;n -fenom&eacute;nicos- no agotan el dominio de inter&eacute;s para el ling&uuml;ista, pues tambi&eacute;n le conciernen otros datos, en particular, los pertenecientes a los sistemas que subyacen a la conducta. Para Chomsky, el objeto de la ciencia no es simplemente algo visible.</p>     <p>Si volvemos sobre los t&eacute;rminos de la primera cita, se entender&aacute; que Chomsky est&aacute; delimitando su objeto de conocimiento; para ello, debe excluir hechos que se presentan junto con los fen&oacute;menos relativos al lenguaje, pero que no son estrictamente ling&uuml;&iacute;sticos; por eso habla de <i>condiciones sin valor gramatical</i>. En otras palabras, los fen&oacute;menos relativos al uso ling&uuml;&iacute;stico son de dos tipos: aquellos que tienen valor gramatical (que le importan a la ciencia ling&uuml;&iacute;stica), y aquellos que carecen de valor gramatical (los que la ciencia ling&uuml;&iacute;stica no tendr&aacute; en cuenta, pero no niega que puedan ser pertinentes para otra u otras ciencias).</p>     <center><a href="img/revistas/folios/n31/n31a06fig01.gif" target="_blank">f&eacute;nomenos</a></center>     <p>Es decir, prescindiendo de las expresiones &quot;hablante-oyente ideal&quot;, &quot;comunidad ling&uuml;&iacute;stica del todo homog&eacute;nea&quot; y &quot;saber perfecto&quot; &mdash;que son las que se convirtieron en objeto de cr&iacute;tica&mdash;, el objeto de la ciencia ling&uuml;&iacute;stica ser&iacute;a aquello que tiene valor gramatical, tomado de dos fuentes: de los fen&oacute;menos relativos al lenguaje y de otros fen&oacute;menos. Si un investigador dijera que a su teor&iacute;a le conciernen hablantes de carne y hueso en comunidades ling&uuml;&iacute;sticas heterog&eacute;neas-como est&aacute;n dispuestos a declarar aquellos que creen definir mejor que Chomsky el objeto de una ciencia del lenguaje-, ser&iacute;a imposible saber a qu&eacute; se va a dedicar. En cualquier caso, tal declaraci&oacute;n no permite concluir que se convertir&aacute; en ling&uuml;&iacute;stica, pues en un objeto as&iacute; descrito hay fen&oacute;menos que le competen a muchas pr&aacute;cticas y a muchas disciplinas, seg&uacute;n Saussure &#91;1916, pp.21-22&#93;, por ejemplo: a la fisiolog&iacute;a, historia, antropolog&iacute;a, filolog&iacute;a, sociolog&iacute;a y a la psicolog&iacute;a. En palabras de Chomsky: &quot;Para estudiar el uso ling&uuml;&iacute;stico real debemos considerar la interacci&oacute;n de varios factores, de los cuales la competencia subyacente del hablante-oyente es solamente uno. En este sentido, el estudio del lenguaje no difiere de la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica de otros fen&oacute;menos complejos&quot; (pp.5-6).</p>      <p>En esta cita es claro, de un lado, que Chomsky busca insertar su iniciativa en el campo de la ciencia, es decir, lo que &eacute;l concibe como el trabajo de la ciencia: &#39;investigaci&oacute;n emp&iacute;rica de fen&oacute;menos complejos&#39;, seg&uacute;n sus t&eacute;rminos; y por otro lado explica que en el uso ling&uuml;&iacute;stico real intervienen &#39;la competencia&#39; (algo espec&iacute;ficamente ling&uuml;&iacute;stico) y otros factores sin valor gramatical que no ser&aacute;n objeto de la ling&uuml;&iacute;stica, pero que &quot;enturbian&quot; la competencia, es decir, que no la dejan manifestarse tal cual es, as&iacute; como la competencia ling&uuml;&iacute;stica puede ser un factor de enturbiamiento para una disciplina que no est&eacute; buscando la especificidad del lenguaje.</p>     <p>Por eso dice que el objeto de la ling&uuml;&iacute;stica es la competencia de un hablante-oyente &quot;ideal&quot;, es decir, <i>un hablante-oyente en cuyo uso de la lengua s&oacute;lo intervendr&iacute;an asuntos pertinentes a la especificidad del lenguaje</i> (gramaticales). Es la raz&oacute;n por la que Chomsky precisa: &quot;El uso observado de la lengua o las hipotetizadas disposiciones para responder, los h&aacute;bitos y dem&aacute;s pueden brindar datos respecto a la naturaleza de esta realidad mental, pero desde luego no pueden constituir el verdadero objeto de la ling&uuml;&iacute;stica si &eacute;sta ha de ser una disciplina seria&quot; (p.6). As&iacute; las cosas, el objeto abstracto-formal de una ciencia no podr&iacute;a coincidir ni con objetos concretos-reales, ni con suposiciones infundadas.</p>     <p>Seg&uacute;n vemos, ya aparece directamente en el texto la competencia como el objeto de la ciencia ling&uuml;&iacute;stica; tal como queda dicho un poco m&aacute;s adelante en una nota: &quot;La ling&uuml;&iacute;stica mentalista es simplemente la ling&uuml;&iacute;stica te&oacute;rica que usa los datos de la actuaci&oacute;n (junto con otros datos; por ejemplo, los proporcionados por la introspecci&oacute;n) para determinar la competencia, siendo &eacute;sta el objeto primario de su investigaci&oacute;n&quot; (p.185).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Adem&aacute;s, deja claro que su objeto difiere del objeto de la biolog&iacute;a, pues a&uacute;n considerando que existe una base fisiol&oacute;gica de la realidad mental que estudia (dice que las reglas subyacentes a la actuaci&oacute;n est&aacute;n representadas en <i>un medio material</i>), Chomsky entiende que tal disciplina no puede aclarar, m&aacute;s all&aacute; de las condiciones de posibilidad, el fen&oacute;meno del lenguaje; e, incluso, que estudios como los que &eacute;l propone, les corresponde &quot;determinar de manera abstracta las propiedades que tales mecanismos &#91;fisiol&oacute;gicos&#93; han de tener y las funciones que han de ejecutar&quot; (p.185). Condici&oacute;n de posibilidad no es determinismo. Pero, adem&aacute;s, &iexcl;qu&eacute; lecci&oacute;n frente a las simplezas del empirismo!</p>     <br>     <p><font size="3"><b>El campo de tensiones</b></font></p>     <p>Claramente, Chomsky toma posici&oacute;n sobre lo que exist&iacute;a en ese entonces sobre teor&iacute;a del lenguaje. Por una parte, a favor de los ling&uuml;istas &quot;cartesianos&quot; o &quot;cl&aacute;sicos&quot; y, sobre todo, de Humboldt, cuyas posiciones &mdash;seg&uacute;n Chomsky&mdash; siguen vigentes. En otras palabras, se expresa en <i>contra del estructuralismo</i> (contra lo que &eacute;l entiende por estructuralismo) y contra las gram&aacute;ticas tradicionales (aunque en &eacute;stas encuentre expuestos, informalmente, ciertos procesos ling&uuml;&iacute;sticos). Con esto queda claro, de un lado, que competencia no es un concepto novedoso &mdash;como se piensa hoy en d&iacute;a en contextos educativos&mdash;, sino m&aacute;s bien, la denominaci&oacute;n de una vieja problem&aacute;tica; y, de otro lado, que en el campo de las ciencias del lenguaje hay una pugna por el control simb&oacute;lico, pues no se trata llanamente de describir el objeto del lenguaje, o de compartir las preguntas y los m&eacute;todos de trabajo, sino tambi&eacute;n de contender con al menos una descripci&oacute;n previa (lo cual se puede hacer, como en este caso, volviendo a traer a la palestra a autores supuestamente superados)<a name=top5></a><a href="#back5"><sup>5</sup></a>. El asunto no consiste, entonces, en un &quot;progreso&quot;, sino en un campo de tensiones que se mueve en ciertas direcciones. As&iacute;, el concepto de competencia viene a disputarle el objeto a la ling&uuml;&iacute;stica estructural, que ya ten&iacute;a un objeto (y que no lo va a perder despu&eacute;s de la controversia chomskyana). Por tal raz&oacute;n, Chomsky dice: &quot;La distinci&oacute;n que aqu&iacute; se&ntilde;alo est&aacute; relacionada con la distinci&oacute;n langue/parole (lengua/habla) de Saussure, pero es preciso rechazar su concepto de &quot;langue&quot; como mero inventario sistem&aacute;tico de unidades y m&aacute;s bien volver a la concepci&oacute;n de Humboldt sobre la competencia subyacente como un sistema de procesos generativos&quot; &#91;(p.6)&#93;.</p>     <p>Independientemente si es veraz que la <i>lengua </i>de Saussure sea un &quot;mero inventario sistem&aacute;tico de unidades&quot;, y que la ling&uuml;&iacute;stica estructural hubiera llegado en ese momento hasta el <i>Curso de ling&uuml;&iacute;stica general</i>, Chomsky sugiere un cambio de perspectiva, es decir, cambiar el concepto de<i> lengua </i>&mdash;que para el ling&uuml;ista de Ginebra (Saussure) es un fen&oacute;meno social&mdash;, y en cambio para Chomsky se debe proponer la competencia como un atributo <i>individual</i>, como &quot;el conocimiento que el hablante-oyente tiene de su lengua&quot; (p. 6). Seg&uacute;n &eacute;l, las descripciones hechas hasta entonces poseen &laquo;un defecto de principio, y no simplemente cosa de detalle emp&iacute;rico o precisi&oacute;n l&oacute;gica&raquo; (p.7), porque no llegan a un nivel suficientemente profundo; hacen las descripciones estructurales de las oraciones y listados de las excepciones y de las irregularidades, pero no expresan las regularidades b&aacute;sicas de la lengua, es decir, no formulan leyes (&quot;reglas generativas en gran escala&quot; (p.7), en palabras de Chomsky). Al ling&uuml;ista norteamericano le interesa lo que subyace<i> a todas</i> las lenguas; de ah&iacute; que la descripci&oacute;n de una lengua, por completa que ella sea, resulta insuficiente si se trata de fundamentar una ciencia<a name=top6></a><a href="#back6"><sup>6</sup></a>. Una lengua espec&iacute;fica no es m&aacute;s que un caso de la facultad humana del lenguaje; describir una lengua es, por supuesto, un nivel de abstracci&oacute;n, pero no el m&aacute;ximo nivel &mdash;en este caso, all&iacute; donde podemos establecer la categor&iacute;a <i>lengua</i>&mdash;, que ser&iacute;a al que aspira una ciencia. Por eso cita a los gram&aacute;ticos cl&aacute;sicos (Beattie, J. y Du Marsais, C.), para quienes todas las lenguas van m&aacute;s all&aacute; de sus peculiaridades descritas por sus respectivas gram&aacute;ticas, &quot;tienen en com&uacute;n &mdash;dice Beattie&mdash; ciertas cualidades&quot; (p.7) que son el objeto de la <i>gram&aacute;tica universal, general o filos&oacute;fica</i>.</p>     <p>En tal sentido, Chomsky plantea que &quot;la gram&aacute;tica de una lengua concreta debe ser suplementada por una gram&aacute;tica universal que explique el aspecto creativo del uso ling&uuml;&iacute;stico y exprese las profundas regularidades que, por ser universales, no aparecen en la gram&aacute;tica propiamente dicha. Por tanto, es muy propio de una gram&aacute;tica tratar detalladamente s&oacute;lo las excepciones e irregularidades. Solamente cuando es suplementada por una gram&aacute;tica universal da del todo cuenta de la competencia del hablante-oyente, la gram&aacute;tica de una lengua&quot; (p.8).</p>     <p>Obs&eacute;rvese que el nivel de abstracci&oacute;n al que aspira Chomsky es aquel en el que resulta explicado el aspecto creativo del uso ling&uuml;&iacute;stico<a name=top7></a><a href="#back7"><sup>7</sup></a>, que no es algo espec&iacute;fico del campo de la literatura o de los mundos posibles, o cosas por el estilo, sino que el lenguaje &quot;proporciona los medios para expresar infinitos pensamientos y para reaccionar apropiadamente en una infinidad de situaciones nuevas&quot;<a name=top8></a><a href="#back8"><sup>8</sup></a> (p.8). Es un punto crucial, pues all&iacute; es donde los seres humanos se diferencian de los animales. Esto va a quedar m&aacute;s claro en <i>Ling&uuml;&iacute;stica cartesiana</i>, texto que el autor publicar&aacute; en 1966, un a&ntilde;o despu&eacute;s de la obra que venimos comentando, porque para el ser humano hay un hiato entre posibilidad y realizaci&oacute;n (no es posible saber qu&eacute; va a hacer frente a un est&iacute;mulo), mientras que en los animales hay un isomorfismo entre est&iacute;mulos y respuestas; los animales muestran un conjunto inflexible de respuestas, en cambio el ser humano exhibe una plasticidad que se manifiesta en las caracter&iacute;sticas del lenguaje.</p>     <p>Estemos o no de acuerdo con Chomsky, ese factor de diferenciaci&oacute;n no es motivo de preocupaci&oacute;n para los estudios cuyo objeto son las lenguas. El objeto de la ciencia ling&uuml;&iacute;stica en Chomsky &mdash;la competencia&mdash; es aquello que diferencia el lenguaje (seres humanos) de los c&oacute;digos de se&ntilde;ales, como los llama Benveniste, de los animales. Seg&uacute;n esto, la competencia ling&uuml;&iacute;stica definir&iacute;a la especificidad humana; pero, entonces, la idea de &quot;evaluar competencias&quot; &mdash;como se dice hoy en &aacute;mbitos educativos&mdash; desvirt&uacute;a el concepto chomskyano: a lo sumo, &eacute;ste dar&iacute;a para establecer la condici&oacute;n de posibilidad de la educaci&oacute;n del cual el ser humano habla (la &quot;educabilidad&quot;), es decir, cosa que no aporta m&aacute;s all&aacute; de lo evidente.</p>     <p>Cuando se asume que la especificidad humana es otra, cuando el lenguaje no es la manera humana de estar en el mundo, la descripci&oacute;n tiene ciertos intereses y llega hasta cierto nivel: como dice Chomsky, la ling&uuml;&iacute;stica no necesitar&iacute;a describir el orden de las palabras, si &eacute;ste viene determinado por factores independientes de la lengua. Por eso, &quot;la extendida creencia de que hay un &#39;orden natural de los pensamientos&#39; que se refleja en el orden de las palabras&quot; (p.8)<a name=top9></a><a href="#back9"><sup>9</sup></a> es &mdash;seg&uacute;n Chomsky&mdash; una de las razones por las que las gram&aacute;ticas tradicionales no han establecido &quot;los procesos regulares de formaci&oacute;n e interpretaci&oacute;n de oraciones&quot; (p.8). Si el mundo est&aacute; ah&iacute; para ser descrito, si hay adecuaci&oacute;n entre el intelecto y la cosa, y si el lenguaje expresa el pensamiento, entonces &quot;las reglas de formaci&oacute;n de oraciones&quot; (p.8) no ser&iacute;an asunto de la gram&aacute;tica, sino de la l&oacute;gica (y, entonces, se puede &quot;evaluar competencias&quot;). A este orden can&oacute;nico s&oacute;lo se opon&iacute;a el &quot;sentido figurado&quot; &mdash;que hoy todav&iacute;a ilumina nuestra ilusi&oacute;n de un isomorfismo entre el lenguaje y la realidad&mdash;, el cual se despachaba mediante una somera ret&oacute;rica de elipsis, inversi&oacute;n, etc. (p.8).</p>     <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>Las categor&iacute;as se interdefinen</b></font></p>     <p>Ahora bien, como en el campo de producci&oacute;n simb&oacute;lica que es la ciencia, las categor&iacute;as se definen entre s&iacute;, la categor&iacute;a <i>competenci</i>a no viene sola. As&iacute; como Saussure opon&iacute;a la <i>lengua al habla</i>, Chomsky opone la competencia a la actuaci&oacute;n. Y, curiosamente, la definici&oacute;n que hace Chomsky de actuaci&oacute;n (&quot;uso real de la lengua en situaciones concretas&quot; (p.6) es igual a la que hace Saussure sobre el <i>habla</i>. Ambos oponen lo <i>inferible</i> (abstracto-formal)<a name=top10></a><a href="#back10"><sup>10</sup></a>, a lo emp&iacute;rico (concreto-real)<a name=top11></a><a href="#back11"><sup>11</sup></a>. En otras palabras, con id&eacute;ntico procedimiento epistemol&oacute;gico, cada uno encuentra un objeto distinto para la ling&uuml;&iacute;stica: en un caso, la <i>lengua</i>; en el otro, la <i>competencia</i>.</p>     <p>Entonces, Chomsky opone competencia a actuaci&oacute;n: mientras aquella hay que deducirla, &eacute;sta es directamente <i>visible</i>. Y el objeto de la ling&uuml;&iacute;stica no es visible, como hemos dicho, sino teorizable. Lo visible es un insumo &mdash;necesario, pero no suficiente&mdash; para producir la teor&iacute;a: las cosas no se manifiestan como son y, entonces, es necesaria la ciencia. En consecuencia, nada plantea Chomsky sobre &quot;la manera en que el hablante o el oyente habr&iacute;an de proceder, de modo pr&aacute;ctico y eficiente &#91;...&#93; Estas son cuestiones de la teor&iacute;a del uso ling&uuml;&iacute;stico &mdash;la teor&iacute;a de la actuaci&oacute;n &#91;...&#93; esta gram&aacute;tica generativa no prescribe, en s&iacute; misma, el car&aacute;cter o funcionamiento de un modelo perceptual del oyente o un <i>modelo productual</i> del hablante&quot; (p.11). Razones suficientes para afirmar que una teor&iacute;a de la competencia no puede avalar &mdash;sin caer en contradicci&oacute;n&mdash; una evaluaci&oacute;n de actuaciones (la &uacute;nica evaluaci&oacute;n posible) a nombre de una &quot;evaluaci&oacute;n de competencias&quot; (cuando en realidad s&oacute;lo hay <i>inferencia</i> de una competencia). Lo m&aacute;s aproximado a lo que se viene exponiendo ser&iacute;a, no una evaluaci&oacute;n, sino una serie de evaluaciones <i>de actuaci&oacute;n</i> para tratar de saber algo sobre la competencia, pero entonces ya no ser&iacute;a un mecanismo para establecer la &quot;calidad&quot; de la educaci&oacute;n, sino una herramienta de investigaci&oacute;n en la que ning&uacute;n estudiante podr&iacute;a salir &quot;rajado&quot;.</p>     <p>Se entiende que Chomsky hubiera proclamado un hablante-oyente ideal, pues s&oacute;lo en tal constructo la actuaci&oacute;n reflejar&iacute;a directamente la competencia, tal como en la f&iacute;sica: la c&aacute;mara de vac&iacute;o del laboratorio, por ejemplo, es una condici&oacute;n artificial, ideal (pues se hace para mostrar el fen&oacute;meno &quot;puro&quot;) en la que se comprueba que los cuerpos caen al mismo tiempo, independientemente de su peso y de su forma; cosa que no se podr&iacute;a comprobar en condiciones ambientales corrientes. En este sentido, decir &quot;hablante-oyente ideal&quot; es equivalente a decir &quot;hablante-oyente concreto, pero <i>eliminando de su actuaci&oacute;n los factores que enturbian la competencia</i>&quot;.</p>     <center><a href="img/revistas/folios/n31/n31a06fig02.gif" target="_blank">actuaci&oacute;n</a></center>     <br>     <p><font size="3"><b>La delimitaci&oacute;n excluye al sujeto</b></font></p>     <p>Ahora bien, la petici&oacute;n de relevancia gramatical para lo que quiere observar Chomsky, da la clave para entender el tipo de delimitaci&oacute;n que &eacute;l hace, pues aquellos factores que no tendr&iacute;a valor gramatical &mdash;los que intervienen en el <i>uso ling&uuml;&iacute;stico real</i>, adem&aacute;s de la competencia&mdash; ser&iacute;an: &quot;limitaciones de memoria, distracciones, cambios del centro de atenci&oacute;n e inter&eacute;s, y errores (caracter&iacute;sticos o fortuitos) al aplicar su conocimiento de la lengua al uso real&quot; (p.5). Es decir, los asuntos <i>del sujeto emp&iacute;rico</i> no tienen valor gramatical, no sirven para definir el objeto de la ciencia ling&uuml;&iacute;stica aunque sirvan para definir objetos de otras ciencias, cosa que puede inferirse, por ejemplo, del hecho de que se diga &quot;errores <i>caracter&iacute;sticos</i>&quot;, es decir, causados por alguna regularidad que seguramente puede atribuirse a la manifestaci&oacute;n de una ley que otra ciencia podr&iacute;a encontrar. De alguna manera, esta circunscripci&oacute;n era esperable, pues su teor&iacute;a versa sobre el conocimiento <i>del hablante</i>: &quot;Una gram&aacute;tica de una lengua pretende ser una descripci&oacute;n de la competencia <i>intr&iacute;nseca</i> del hablante-oyente ideal&quot; (p.6).</p>     <p>La competencia del hablante-oyente ideal es el objeto abstracto-formal de la ling&uuml;&iacute;stica, pues &quot;En la realidad de los hechos, es obvio que &#91;la actuaci&oacute;n&#93; no puede reflejar directamente la competencia. Cualquier testimonio del habla natural mostrar&aacute; numerosos arranques en falso, desviaciones de las reglas, cambios de plan a mitad del camino y dem&aacute;s&quot; (p.6). En esta segunda ocasi&oacute;n donde Chomsky habla de interferencia, de nuevo se refiere a asuntos del sujeto emp&iacute;rico que, de tal forma, se muestra contrario al hablante-oyente ideal, el cual vendr&iacute;a a ser una especie de sujeto trascendental kantiano: &quot;Una gram&aacute;tica completamente adecuada debe asignar a cada una de las infinitas oraciones una descripci&oacute;n estructural que indique c&oacute;mo entiende esa oraci&oacute;n el hablante-oyente ideal&quot; (p.6). En efecto, antes hab&iacute;a enumerado limitaciones de memoria, distracciones, cambios del centro de atenci&oacute;n e inter&eacute;s y errores al aplicar el conocimiento de la lengua al uso real; y ahora habla de arranques en falso, desviaciones de las reglas, cambios de plan a mitad del camino. Como hab&iacute;amos dicho, al desplazar el objeto de la ling&uuml;&iacute;stica a una propiedad mental, las interferencias que se presentan entre la competencia y la actuaci&oacute;n parecen pertenecer todas al sujeto emp&iacute;rico<a name=top12></a><a href="#back12"><sup>12</sup></a>. Por eso, la ciencia de Chomsky &mdash;la <i>gram&aacute;tica generativa</i>&mdash; &quot;no depende de la inteligencia y comprensi&oacute;n del lector; antes al contrario, proporciona un an&aacute;lisis expl&iacute;cito de lo que el lector pondr&iacute;a de su parte&quot;.</p>     <p>Para conformar su ciencia ling&uuml;&iacute;stica, Chomsky se ve necesitado de excluir al sujeto emp&iacute;rico, el cual se ve trascendido por dicha ciencia que explica lo que &eacute;l hace, aunque &eacute;l mismo no pueda; en otras palabras, saber hacer con la lengua (&quot;interiorizar y dominar una gram&aacute;tica generativa que expresa su conocimiento de su lengua&quot; &#91;p.10&#93;) no implica que se conozca c&oacute;mo funciona el lenguaje, ni siquiera que se pueda llegar a tener conciencia de las reglas gramaticales. Seg&uacute;n Chomsky, los asertos basados en el conocimiento intuitivo de la lengua no tienen por qu&eacute; ser exactos. &quot;Es obvio que los testimonios y puntos de vista de un hablante acerca de su conducta y su competencia<i> pueden estar equivocados</i>&quot; (p.10). La ciencia del lenguaje versa sobre &quot;procesos mentales que caen m&aacute;s all&aacute; del nivel de la conciencia efectiva y aun virtual&quot; (p.10), intenta &quot;especificar lo que el hablante sabe efectivamente, no lo que diga acerca de su conocimiento&quot; &#91;p.10&#93;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A continuaci&oacute;n Chomsky trae un ejemplo que evidencia el procedimiento de exclusi&oacute;n del sujeto como propio de la ciencia, en general, y no s&oacute;lo de la gram&aacute;tica generativa porque &quot;de igual manera, una teor&iacute;a de la percepci&oacute;n visual intentar&iacute;a dar raz&oacute;n de lo que alguien ve efectivamente y de los mecanismos que determinan esto, no de sus asertos acerca de lo que ve y del porqu&eacute;, aunque estos asertos puedan proporcionar una comprobaci&oacute;n &uacute;til, y aun decisiva, sobre esa teor&iacute;a&quot; (p.10). Lo que el sujeto diga: o es errado, o confirma la teor&iacute;a, es decir, con cara gana la teor&iacute;a, con sello pierde el sujeto. Igual pensaba Saussure (1916, p. 96): &quot;este sistema &#91;la lengua&#93; es un mecanismo complejo, y no se le puede comprender m&aacute;s que por la reflexi&oacute;n; hasta los que hacen de &eacute;l un uso cotidiano lo ignoran profundamente&quot;.</p>     <p>As&iacute;, la teor&iacute;a ling&uuml;&iacute;stica de Chomsky es <i>mentalista</i>: trata de descubrir una realidad <i>en la mente</i> (&quot;subyacente en la conducta concreta&quot; &#91;p.6&#93;) y no &mdash;como en Saussure&mdash; en el hecho social de la coincidencia de agrupamientos entre significantes y significados (el <i>c&oacute;digo</i>)<a name=top13></a><a href="#back13"><sup>13</sup></a>. Una cadena est&aacute; &quot;bien formada&quot; no porque un sujeto particular lo reconozca, sino porque obedece a leyes que pueden precisarse (que es equivalente a decir: hablante-oyente ideal). No obstante, lo &quot;bien formado&quot; puede no utilizarse (no ser &quot;aceptable&quot;), pero eso no objeta las razones por las cuales puede decirse que est&aacute; &quot;bien formado&quot;; es m&aacute;s, los l&iacute;mites de la aceptabilidad tienen que ver con restricciones de los sujetos emp&iacute;ricos: limitaciones de memoria, asuntos de entonaci&oacute;n, de estilo, o costumbres (como la tendencia a colocar el sujeto y objeto l&oacute;gicos en seguida y no al final (p.13). Ejemplo: una frase puede ser gramatical, pero demasiado extensa, o demasiado ramificada, como para que la memoria del hablante emp&iacute;rico pueda procesarla (&quot;hay algunas observaciones sugerentes respecto a las <i>limitaciones</i> impuestas sobre la actuaci&oacute;n por la organizaci&oacute;n y los l&iacute;mites de la memoria&quot; (p.11). Si este hablante se aproxima al ideal, por ejemplo, sacando l&aacute;piz y papel (p.12) para que su memoria no sea un l&iacute;mite<a name=top14></a><a href="#back14"><sup>14</sup></a>, tendremos a la aceptabilidad aproxim&aacute;ndose a la gramaticalidad... una demostraci&oacute;n de que el objeto abstracto-formal est&aacute; por encima del objeto concreto-real: &quot;La investigaci&oacute;n de la actuaci&oacute;n no ir&aacute; m&aacute;s lejos de lo que el claro entendimiento de la competencia subyacente le permita&quot; (p.11). Entonces, se entiende por qu&eacute; la memoria puede ser considerada por Chomsky como una condici&oacute;n sin valor gramatical, es decir, no pertinente para establecer el objeto de la ling&uuml;&iacute;stica: la memoria humana es inferior a las posibilidades de la estructura gramatical; de tal manera, si lleg&aacute;ramos hasta los l&iacute;mites de la memoria, no podr&iacute;amos entender cabalmente la lengua.</p>     <br>     <p><font size="3"><b>La delimitaci&oacute;n tambi&eacute;n excluye el contexto</b></font></p>     <p>Pero, adem&aacute;s del hablante-oyente ideal, Chomsky hab&iacute;a hablado de una comunidad ling&uuml;&iacute;stica del todo <i>homog&eacute;nea</i>; de manera que parecer&iacute;a haber algo del lado de lo social. Ambos tipos de interferencia justificar&iacute;an la postulaci&oacute;n del objeto de la ling&uuml;&iacute;stica en t&eacute;rminos ideales. Sin embargo, el texto &mdash;que hace inventario de las interferencias provenientes del hablante-oyente espec&iacute;fico&mdash; no enumera las interferencias provenientes de una comunidad ling&uuml;&iacute;stica<i> heterog&eacute;nea</i>, espec&iacute;fica. Si no es un descuido, es que tal vez Chomsky entiende que lo proveniente de la heterogeneidad social se manifiesta a trav&eacute;s de la particularidad del hablante.</p>     <p>Podemos colegir esas interferencias, pues &eacute;l no las enuncia: ser&iacute;an los fen&oacute;menos sociales que producen diferentes maneras de usar la lengua en una misma comunidad ling&uuml;&iacute;stica; en otras palabras: <i>el contexto</i>. Por eso le interesa algo que nada tiene que ver con el contexto: el componente <i>sint&aacute;ctico</i> de una gram&aacute;tica generativa: &quot;&#91;...&#93; las reglas que especifican las cadenas bien-formadas de m&iacute;nimas unidades de la funci&oacute;n sint&aacute;ctica (<i>formantes</i>) y asignan informaci&oacute;n estructural de varios tipos tanto a estas cadenas como a las cadenas en ciertos respectos no-bien-formadas&quot; (p.5). Puede observarse cu&aacute;n lejos de esta perspectiva est&aacute; la definici&oacute;n de <i>competencia</i> que se ventila en &aacute;mbitos educativos: &quot;saber hacer en contexto&quot;<a name=top15></a><a href="#back15"><sup>15</sup></a>. El &aacute;mbito que le es propio al objeto de la ling&uuml;&iacute;stica es una comunidad hablante en la que la variaci&oacute;n social, <i>que afecta al individuo</i>, es indiferente, lo cual no quiere que afecta al individuo,decir que tenga todo su sentido, pero para otra(s) ciencia(s) de manera que es necio se&ntilde;alar que Chomsky olvida lo social, o que, al hacerlo a un lado, comete un error (&iexcl;desde su perspectiva, no hacerlo a un lado, s&iacute; ser&iacute;a cometer un error!). As&iacute;, la &uacute;nica evaluaci&oacute;n posible desde esta perspectiva ser&iacute;a la verificaci&oacute;n de que en los sujetos particulares de nuestra educaci&oacute;n subyace el sujeto de la lengua; sin embargo, tal evaluaci&oacute;n deja a todos en la misma posici&oacute;n<a name=top16></a><a href="#back16"><sup>16</sup></a>, cosa que contradir&iacute;a el sentido de esa pr&aacute;ctica, la cual siempre busca introducir diferencias y discriminar a la poblaci&oacute;n evaluada.</p>     <p>De tal forma, si el juicio de bien-formadas para las cadenas tuviera que ver con la comunidad ling&uuml;&iacute;stica, con el contexto, al menos algo de la determinaci&oacute;n estar&iacute;a en la sociedad, a la que pertenecer&iacute;a el juicio de <i>aceptabilidad</i> (propio de la actuaci&oacute;n &#91;p.12&#93;) del que hablar&aacute; Chomsky en el texto (Cap. I, &sect;2), pero en la medida en que se relaciona con el juicio de <i>gramaticalidad</i> (propio de la competencia &#91;p.12&#93;). Y si el juicio de &quot;bien-formadas&quot; &mdash;gracias a la llamada <i>intuici&oacute;n</i> del informante&mdash; lo hace un individuo que pertenece a una comunidad ling&uuml;&iacute;stica, entonces la determinaci&oacute;n estar&iacute;a en el hablante, en &quot;el sistema de reglas subyacente que el hablante-oyente domina y del que se vale en la actuaci&oacute;n concreta&quot; (p.6). Pero, de nuevo, esto confirmar&iacute;a la exclusi&oacute;n del sujeto, pues la gramaticalidad, para Chomsky, es &quot;mucho m&aacute;s abstracta y much&iacute;simo m&aacute;s importante&quot; (p.13).</p>     <br>     <p><font size="3"><b>Un par de lecciones</b></font></p> <ul>&bull; En lugar de pasar a una cr&iacute;tica superficial a la propuesta de Chomsky sobre competencia, podr&iacute;amos aprender de la complejidad con la cual se articula, pese a no, necesariamente, estar de acuerdo con ella.    <br>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &bull; El paso de lo universal a lo particular no se hace eliminando los t&eacute;rminos que caracterizan una delimitaci&oacute;n epistemol&oacute;gica. De un lado, la ciencia siempre tendr&aacute; un momento en el que postule universales y otro en el que se refiera a lo particular; y, de otro lado, expresiones que pretendan referirse a lo particular (como &quot;hablante concreto&quot;, &quot;contexto&quot;) pueden perfectamente tener el valor de asertos universales.    <br>    <br> &bull; Entre dos disciplinas, no necesariamente hay progreso o desarrollo. Puede haber delimitaci&oacute;n diversa del objeto de estudio, en cuyo caso se hace muy complejo comparar los enunciados de la una con los de la otra.    <br>    <br> &bull; No necesariamente los objetos de disciplinas diferentes colindan o se complementan.    <br>    <br> &bull; Lo que una disciplina deja de lado como efecto de su delimitaci&oacute;n (y, en consecuencia, considera impertinente) puede constituir el objeto de otra (y, en consecuencia, considerarse pertinente).    <br>    <br> &bull; Desde la perspectiva de la competencia ling&uuml;&iacute;stica, no ser&iacute;a evaluable un ni&ntilde;o que est&aacute; apenas aprendiendo la lengua respecto a otro que ya la habla, el cual sacar&iacute;a la m&aacute;xima nota, pues el investigador tendr&iacute;a que saber desechar los asuntos de la actuaci&oacute;n (que es donde aparecen las &quot;fallas&quot; que buscan detectar la evaluaci&oacute;n) a favor de la competencia.    <br>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &bull; Las diferencias entre personas, encontradas a partir de una evaluaci&oacute;n, podr&iacute;an corresponder a asuntos no relevantes, desde la perspectiva de la gram&aacute;tica generativa.    <br>    <br> &bull; De entre los muchos factores que convergen a la hora de una evaluaci&oacute;n, &iquest;c&oacute;mo diferenciar aquello que constituye el objeto mismo de la investigaci&oacute;n? La evaluaci&oacute;n parecer&iacute;a ser un dispositivo que, en lugar de discriminar el objeto, m&aacute;s bien lo contamina.    <br>    <br> &bull; Las evaluaciones no aportan un campo de fen&oacute;menos suficientes para hacer inferencias en relaci&oacute;n con la competencia ling&uuml;&iacute;stica.    <br>    <br> &bull; El nivel de abstracci&oacute;n de la competencia ling&uuml;&iacute;stica que se quiere objetar para dar lugar a la evaluaci&oacute;n, est&aacute; presente tambi&eacute;n en los presupuestos te&oacute;ricos de esas mismas evaluaciones, salvo que &mdash;al no ser percibidos&mdash; se cae bajo la ilusi&oacute;n de tener entre manos un instrumento de detecci&oacute;n de la realidad, sin m&aacute;s. Y si algo se puede aprender de Chomsky es lo ilusorio de tal pretensi&oacute;n.    <br>    <br> &bull; La competencia ling&uuml;&iacute;stica no fue propuesta para aclarar el campo educativo, ni para aportar un objeto de trabajo &mdash;y, en consecuencia, de evaluaci&oacute;n&mdash; a la educaci&oacute;n. Su alcance all&iacute;, entonces, no pasa de ser una evidencia, porque para ser educable, una persona tiene que cumplir la condici&oacute;n de ser hablante.    <br>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &bull; Rechazar la teor&iacute;a que fundamenta la competencia ling&uuml;&iacute;stica conlleva una actitud frente al papel del lenguaje en la definici&oacute;n de la especificidad humana. Habr&iacute;a que ponderar si con ello se establece la ilusi&oacute;n de un isomorfismo entre el lenguaje y la realidad.    <br>    <br> &bull; Si al tomar prestada una categor&iacute;a de un campo disciplinar, se olvida que ella se define a partir de la existencia de otras, se puede perder su potencialidad heur&iacute;stica. Quienes teorizan los procesos evaluativos, por ejemplo, desligan la <i>competencia</i> de su contraria, la <i>actuaci&oacute;n</i>. Por ello, cay&oacute; en un nivel de indeterminaci&oacute;n gracias al cual empieza a servir para casi cualquier cosa, es decir, todo lo contrario de lo que ocurre con una categor&iacute;a.    <br>     <br> &bull; La ciencia excluye al sujeto emp&iacute;rico, como condici&oacute;n de rigor y profundidad. &iquest;No comparten esta propiedad con la evaluaci&oacute;n, toda vez que, pasando por los individuos particulares, las conclusiones se&ntilde;alan leyes o tendencias?    </ul>     <br> <hr size="1">     <br>     <p><font size="3"><b>Notas</b></font></p>     <p><a name="back1"></a><a href="#top1">1</a> Por ejemplo, en Hacia una cultura de la evaluaci&oacute;n para el siglo XXI (varios autores, 1999), lo expresan as&iacute;: Torrado Favor Profe &Aacute;ngela: hablar con al autor para que complete el a&ntilde;o de la publicaci&oacute;n (200?, p.28), Vinent ( 200?, p.33) y Jurado (200?, p.44).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="back2"></a><a href="#top2">2</a> Como todas las citas de Chomsky son tomadas de la misma obra, s&oacute;lo usar&eacute; entre par&eacute;ntesis el n&uacute;mero de la p&aacute;gina. Adem&aacute;s, los destacados en las citas son m&iacute;os.</p>     <p><a name="back3"></a><a href="#top3">3</a> Es muy parecida a la posici&oacute;n de Saussure, a quien Chomsky pretende superar, aunque el ginebrino lo plantea para el <i>lenguaje en general</i>, no s&oacute;lo para el habla (Saussure, 1916, pp.23-24).</p>     <p><a name="back4"></a><a href="#top4">4</a> Por supuesto, uno, de manera expl&iacute;cita y el otro, de manera impl&iacute;cita.</p>     <p><a name="back5"></a><a href="#top5">5</a> Cosa que, de otra parte, limitar&iacute;a el uso de la categor&iacute;a competencia en la educaci&oacute;n, pues su estatuto es el de una discusi&oacute;n epistemol&oacute;gica, algo de lo que poco se ocupa la escuela</p>     <p><a name="back6"></a><a href="#top6">6</a> Es igual al caso de las explicaciones sobre la ca&iacute;da de los cuerpos, las cuales no inclu&iacute;an los sistemas gravitacionales. S&oacute;lo cuando la ca&iacute;da de los cuerpos se muestra como un caso de la gravitaci&oacute;n, tal ley se considera un hallazgo de naturaleza cient&iacute;fica.</p>     <p><a name="back7"></a><a href="#top7">7</a> Seg&uacute;n Chomsky (p.9), el &quot;defecto&quot; de la gram&aacute;tica tradicional era t&eacute;cnico: comprend&iacute;a la creatividad de los procesos ling&uuml;&iacute;sticos, pero no dispon&iacute;a de medios t&eacute;cnicos para expresar un sistema de procesos recursivos. Una vez proporcionados por la matem&aacute;tica, se ha llegado a comprender c&oacute;mo una lengua puede &quot;hacer uso infinito de medios finitos&quot; (como dec&iacute;a Humboldt).</p>     <p><a name="back8"></a><a href="#top8">8</a> La cita ilustra c&oacute;mo Chomsky, cuando lo necesita, define la realizaci&oacute;n &quot;concreta&quot; de la lengua.</p>     <p><a name="back9"></a><a href="#top9">9</a> Chomsky cita la <i>Gram&aacute;tica general y razonada de Lancelot</i> (1660) y cita tambi&eacute;n a Diderot (1751), para explicar que (Profesora &Aacute;ngela: favor confirmar con el autor, de lo contrario cambiar la redacci&oacute;n y explicar para qu&eacute; Chomsky cita a Lancelot y a Diderot, con el fin de darle claridad al lector en este pie de p&aacute;gina). el orden de las palabras en franc&eacute;s se corresponde con el orden natural de los pensamientos e ideas, al punto de convertirse en la lengua para las ciencias, a diferencia de las otras, m&aacute;s apropiadas para las letras, usadas para persuadir, conmover y equivocar. Ahora bien, el esquema saussureano de una masa amorfa de conceptos que se recorta con una secuencia de expresiones, no parece corresponderse con esto, como cree Chomsky.</p>     <p><a name="back10"></a><a href="#top10">10</a> Para Saussure, la lengua es una deducci&oacute;n; para Chomsky, la competencia hay que construirla te&oacute;ricamente.</p>     <p><a name="back11"></a><a href="#top11">11</a> Que es el terreno en el que la especificidad abstracta se ve &quot;opacada&quot;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="back12"></a><a href="#top12">12</a> Es la misma posici&oacute;n de Saussure (1916, p.34): &quot;puede la lengua compararse con una sinfon&iacute;a cuya realidad es independiente de la manera en que se ejecute; las faltas que puedan cometer los m&uacute;sicos no comprometen lo m&aacute;s m&iacute;nimo esa realidad&quot;.</p>     <p><a name="back13"></a><a href="#top13">13</a> &quot;Es un tesoro depositado por la pr&aacute;ctica del habla en los sujetos que pertenecen a una misma comunidad, un sistema gramatical virtualmente existente en cada cerebro, o, m&aacute;s exactamente, en los cerebros de un conjunto de individuos, pues la lengua no est&aacute; completa en ninguno, no existe perfectamente m&aacute;s que en la masa&quot; (Saussure, 1916, p. 29).</p>     <p><a name="back14"></a><a href="#top14">14</a> Al leer <i>En busca del tiempo perdido</i>, de Proust, es necesario recurrir no pocas veces a este recurso.</p>     <p><a name="back15"></a><a href="#top15">15</a> Y cu&aacute;n lejos de una idea de <i>conocimiento</i> impartido por la escuela: &iquest;se es qu&iacute;mico de alg&uacute;n contexto espec&iacute;fico? Por supuesto que hay variables hist&oacute;ricas en juego, pero &iquest;acaso no pretende la educaci&oacute;n una capacitaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; del contexto?</p>     <p><a name="back16"></a><a href="#top16">16</a> Salvo a los autistas o a los que todav&iacute;a no han aprendido a hablar que, obviamente, no les aplican pruebas de (ni &quot;por&quot;) competencias.</p>     <br> <hr size="1">     <br>     <p><font size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p>1. Chomsky, N. (1965). <i>Aspectos de la teor&iacute;a de la sintaxis</i>. Madrid: Aguilar, 2&ordf; edici&oacute;n, 1975.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0123-4870201000010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Saussure, F. (1916). <i>Curso de ling&uuml;&iacute;stica general</i>. Madrid: Alianza, 1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0123-4870201000010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Varios Autores. (1999). <i>Hacia una cultura de la evaluaci&oacute;n para el siglo XXI</i>. Bogot&aacute;: Universidad Nacional de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0123-4870201000010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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