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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Aproximaciones al estudio de la pasión en la obra de Jorge Luis Borges. Duda y desesperanza en El Muerto]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Approaches at the study of passion in Jorge Luis Borges' work. Doubt and hopelessness in El Muerto]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad de la Frontera Departamento de Lenguas, Literatura y Comunicación ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The following work investigates two passions -doubt and hopelessness- in the tale El Muerto, which belongs to the book El Aleph by Jorge Luis Borges. Our theoretical framework is Paolo Fabbri's and Aljirdes Greimas' works about passion and narrativity theory. In order to do this, we have used Greimas' methodology on actantial model, which is a fundamental component to determine how a passion is declared in the textual level.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p><font size="4">    <center><b>Aproximaciones al estudio de la pasi&oacute;n en la obra de Jorge Luis Borges. Duda y desesperanza en El Muerto</b></center></font></p>     <p><font size="3">    <center><b>Approaches at the study of passion in Jorge Luis Borges' work. Doubt and hopelessness in <i>El Muerto</i></b></center></font></p>     <p>    <center>Luis Alejandro Nitrihual Valdebenito<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup></center></p>     <br>      <p><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>Profesor Universidad de la Frontera. Departamento de Lenguas, Literatura y Comunicaci&oacute;n. Magister en Ciencias de la Comunicaci&oacute;n, Temuco, Chile. <a href="mailto:anitrihual@ufro.cl">anitrihual@ufro.cl</a></p>     <p>Art&iacute;culo recibido el 10 de julio de 2010 y aprobado el 28 de marzo de 2011</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>Resumen</b></font></p>     <p>El presente trabajo investiga dos pasiones -duda y desesperanza- en el cuento <i>El Muerto</i>, perteneciente al libro <i>El Aleph</i>, de Jorge Luis Borges. Partiendo de las propuestas de Paolo Fabbri y Aljirdes Greimas, queremos mostrar c&oacute;mo las pasiones se encuentran patentes en esta obra borgeana particular. Para ello, nos hemos servido de la metodolog&iacute;a de Greimas sobre estructuras actanciales y modales, que son un elemento primordial para determinar c&oacute;mo se manifiesta una pasi&oacute;n en el plano textual.</p>     <p><b>Palabras clave</b>: Borges, pasi&oacute;n, duda, desesperanza.</p> <hr>     <p><font size="3"><b>Abstract</b></font></p>     <p>The following work investigates two passions -doubt and hopelessness- in the tale <i>El Muerto</i>, which belongs to the book <i>El Aleph </i>by Jorge Luis Borges. Our theoretical framework is Paolo Fabbri's and Aljirdes Greimas' works about passion and narrativity theory. In order to do this, we have used Greimas' methodology on actantial model, which is a fundamental component to determine how a passion is declared in the textual level.</p>     <p><b>Keywords</b>: Borges, passion, doubt, hopelessness.</p> <hr>     <p><font size="3"><b>Hip&oacute;tesis centrales, metodolog&iacute;a y objetivos de la investigaci&oacute;n</b></font></p>     <p>La obra de Jorge Luis Borges ha sido investigada fuertemente a partir de la d&eacute;cada del 70 y hasta la actualidad (Alazraki, 1974; McMurray, 1982; Sarlo, 1995; Toro, 1999; Kazmierczak, 2001; Savater, 2008, entre tantos otros)<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>. Su vida ha sido biografiada otras cuantas veces (Monegal, 1987; Bloom, 1986; Ferrari, 1985; Teilteimboim, 1995). Esto, evidentemente, habla de la relevancia que ha cobrado su obra como una de las m&aacute;s importantes de habla hispana en el siglo XX. Sin embargo, tambi&eacute;n acarrea dos consecuencias: 1) positivamente, nos entrega una gran cantidad de material que ayuda a nuevos estudios como el nuestro, pero 2) disminuye las posibilidades de investigaci&oacute;n, pues debe cuidarse de no caer en la redundancia.</p>     <p>Atendiendo a la primera consecuencia, hemos detectado que las investigaciones sobre la obra borgeana han puesto especial inter&eacute;s en su expresi&oacute;n y contenido como manifestaci&oacute;n de un discurso altamente racional. Esta racionalidad se ha planteado principalmente, debido a las tem&aacute;ticas filos&oacute;ficas que motivan al autor y que hacen de su obra el lugar ideal para investigaciones tanto literarias como filos&oacute;ficas.</p>     <p>La presente investigaci&oacute;n, como hip&oacute;tesis central, si bien concuerda con el complejo y sublime paisaje que es la obra de Borges, <i>muestra c&oacute;mo la racionalidad se encuentra inevitablemente unida a la pasi&oacute;n en la obra borgeana; tema hasta ahora poco tratado, pero que cobra relevancia en la semi&oacute;tica. </i>De este modo, pretendemos hacernos cargo y solucionar la segunda consecuencia, referida a la originalidad que debe tener una propuesta investigativa.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para ello hemos precisado de las investigaciones del italiano Paolo Fabbri (1995, 2000), quien, retomando las investigaciones planteadas por Fontanille y Greimas (1994), intenta superar en semi&oacute;tica la dicotom&iacute;a tradicional entre raz&oacute;n y pasi&oacute;n, proponiendo el estudio de las pasiones en los discursos. El campo abierto por Fabbri, y &eacute;l que retomamos nosotros como metodolog&iacute;a de an&aacute;lisis, se complementa necesariamente con las metodolog&iacute;as planteadas por A. J. Greimas (1983, 1989), Greimas y Court&eacute;s (1982) y Greimas y Fontanille (1994), y El grupo de Entrevernes (1989). Esto es, <i>nuestra metodolog&iacute;a de an&aacute;lisis es el an&aacute;lisis actancial y narrativo del cuento El Muerto, </i>aparecido en la colecci&oacute;n de cuentos <i>El Aleph </i>de Jorge Luis Borges (1984).</p>     <p>Nuestros objetivos, en esta medida, son los siguientes:</p> <ol>    <li>    <p>De manera general, contribuir a la explicitaci&oacute;n conceptual de lo qu&eacute; son las pasiones y lo que representan en la superaci&oacute;n, en semi&oacute;tica, del dualismo raz&oacute;n/pasi&oacute;n.</p></li>     <li>    <p>De manera general, mostrar c&oacute;mo es posible comenzar un estudio de las distintas pasiones que se manifiestan en la obra de Jorge Luis Borges.</p></li>     <li>    <p>De manera puntual, demostrar c&oacute;mo dos pasiones particulares, la <i>duda </i>y la <i>desesperanza</i>, se manifiestan textualmente en un cuento del autor argentino.</p></li>    </ol>     <p>En este ejercicio, indagaremos en dos pasiones puntuales: la duda y la desesperanza. Veremos c&oacute;mo ambas se encuentran fuertemente vinculadas y modalizadas, esto mediante la explicaci&oacute;n de los principales programas narrativos y los actantes, en el juego de acciones que encadenan y desembocan en pasiones determinadas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>El giro de la semi&oacute;tica para una investigaci&oacute;n de la pasi&oacute;n</b></font></p>     <p>Tal como hemos planteado en un trabajo anterior (Nitrihual, 2008b), la semi&oacute;tica ha devenido actualmente en semi&oacute;ticas particulares y en una semi&oacute;tica que se abre hacia objetos de investigaci&oacute;n no tratados tradicionalmente por la ciencia, como son los sentimientos y las pasiones, pero que han cobrado relevancia sobre todo desde la filosof&iacute;a y sicolog&iacute;a (Marina, 2007) y tambi&eacute;n desde la semi&oacute;tica, desde principios de los a&ntilde;os noventa (Greimas y Fontanille, 1994; Paolo Fabbri, 1995, 2000). Esto es algo que se hac&iacute;a necesario en un estado del arte donde las disciplinas convergen y exigen interdisciplinariedad (Blanco, 2006, p. 2).</p>     <p>Umberto Eco (1999) propone de manera tajante, al final del Tratado de Semi&oacute;tica General, que el verdadero protagonista del libro es el <i>proceso semi&oacute;tico</i>. En efecto, se observa que en la semi&oacute;tica de Umberto Eco, que emana, en parte, de los trabajos de Charles Pierce, subsiste una antigua tradici&oacute;n filos&oacute;fica de dualidad, que tiene su origen en el movimiento cartesiano que separa de manera contundente sujeto y objeto.</p>     <p>En una entrevista realizada por Xavier Ruiz Collante (1997) a Fabbri, &eacute;ste se&ntilde;ala:</p> <ol>Bueno, hay personas como Umberto Eco, por ejemplo, que piensan que la semi&oacute;tica es una filosof&iacute;a del lenguaje, es una teor&iacute;a general que permite cuestionamientos filos&oacute;ficos sobre qu&eacute; es el lenguaje, sobre qu&eacute; es el hecho de hablar, sobre qu&eacute; es la referencia a la realidad, la relaci&oacute;n kantiana entre el hombre que piensa y la realidad.    </ol>     <p>La postura de Paolo Fabbri busca desmarcarse de las problematizaciones epist&eacute;micas que tanto atormentaron o gustaron a Eco. En esta tarea, Fabbri ya no tendr&aacute; como eje fundacional la perspectiva del signo y se desplazar&aacute; hacia una "indagaci&oacute;n con vocaci&oacute;n cient&iacute;fica de los sistemas y los procesos de significaci&oacute;n" (Fabbri, 2000, p. 56).</p>     <p>La relaci&oacute;n tan estudiada entre realidad y signos, como una dicotom&iacute;a insalvable, es una cuesti&oacute;n que es parcialmente solucionada con una armon&iacute;a oriental de no-oposici&oacute;n. En la citada entrevista de Ruiz Collante (1997) Fabbri se&ntilde;ala:</p> <ol>La idea, el pensamiento, la realizaci&oacute;n de un concepto, es realidad. No hay diferencia entre ficciones y descripci&oacute;n fiel de la realidad ... Yo creo que la diferencia entre la vieja idea de que hay un sujeto que piensa idealmente, hay ideas, y afuera est&aacute; lo real, es absurda.    </ol>     <p>Estamos ante una postura que tambi&eacute;n tiene algo de <i>&eacute;tico</i>. La palabra no es s&oacute;lo convencionalidad y arbitrariedad, es una relaci&oacute;n sentimental que establecemos con el otro. Cuando nos relacionamos comunicativamente estamos estableciendo lazos afectivos que nos comprometen con el interlocutor. Desde ese punto de vista, me atrevo a plantear que Fabbri le proporciona a la semi&oacute;tica un <i>&aacute;nima </i>&eacute;tica.</p>     <p><font size="3"><b>La narratividad</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este es un tema vital en toda la semi&oacute;tica. La tradici&oacute;n semiol&oacute;gica, de cu&ntilde;o eminentemente ling&uuml;&iacute;stico, ha establecido que el estudio de la narratividad es el equivalente al estudio de los relatos.</p>     <p>En este sentido, tenemos que los relatos, sean orales o escritos, constituyen un conjunto organizado de partes que, con fines de metodol&oacute;gicos, se van descomponiendo para su estudio. Sin embargo, colocados en la posici&oacute;n de Fabbri, tendremos que la narratividad se plantea como concatenaci&oacute;n ya no s&oacute;lo de estructuras ling&uuml;&iacute;sticas formales, sino de acciones y pasiones, que conducen a la semi&oacute;tica -desde los objetos o cosas- a los sujetos, verdaderos protagonistas de todo proceso semi&oacute;tico. Este, no hay duda, fue el norte de Greimas y Fontanille (1994) cuando subtitulan su libro como <i>De los estados de cosas a los estados de &aacute;nimo.</i></p>     <p><font size="3"><b>La pasionalidad</b></font></p>     <p>Barthes, se&ntilde;ala Fabbri, es el primero en intentar incluir en la semi&oacute;tica el componente afectivo. Lo negativo es que se queda en el intento y no logra capitalizar la propuesta. Realiza &uacute;nicamente el reconocimiento de una problem&aacute;tica.</p>     <p>Es interesante, en este punto de la discusi&oacute;n, la pregunta: &iquest;por qu&eacute; la pasi&oacute;n y no el afecto?</p>     <p>Fabbri entrega la respuesta al volver a desmarcarse de la dicotom&iacute;a cl&aacute;sica entre raz&oacute;n- pasi&oacute;n. Se trata de devolverle a la pasi&oacute;n su significado original que la vincula a la acci&oacute;n como caras de una misma moneda. Por lo mismo, podr&iacute;a decirse que la semi&oacute;tica de la pasi&oacute;n es una semi&oacute;tica de la acci&oacute;n. En nuestras relaciones tenemos una recursividad de acciones pasionales que nos comprometen.</p>     <p>Si ya no estamos s&oacute;lo en el plano de la idealizaci&oacute;n conceptual, sino en el de la "recursividad pasional", tendremos que la semi&oacute;tica se ocupar&aacute; de estudiar <i>actos dadores de sentido</i>; estos se generan no s&oacute;lo por las palabras, tambi&eacute;n con piezas musicales, gestos, etc.</p>     <p>La semi&oacute;tica es una disciplina, siguiendo el razonamiento anterior, necesariamente multimedial. Piensa que todo lenguaje tiene su particular componente expresivo que lo vincula a un contenido. Los signos son, en este caso, elementos activos y <i>performativos </i>al comprometer acciones.</p>     <p><b><font size="3">Tipolog&iacute;a y configuraciones pasionales</font></b></p>     <p>La semi&oacute;tica de las pasiones busca descomponer los relatos en fen&oacute;menos espec&iacute;ficos pasionales, como por ejemplo la avaricia, los celos, la ira, la felicidad, etc., para luego describirlas en funci&oacute;n de sus estructuras internas -procesos a los que dan lugar- y las transformaciones narrativas que producen (Fabbri, 2000).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los cuatro componentes pasionales que entrega Fabbri (1995, 2000) est&aacute;n presentes en los procesos de significaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de la substancia que las compongan (relatos escritos, orales, piezas musicales, gestos, etc.).</p> <ul>    <li>    <p><b>Componente modal</b>: se refiere a las modalidades cl&aacute;sicas -poder, saber, querer, deber- y tambi&eacute;n a las modalidades -posible/imposible, cierto/incierto-.    <br> <i>Ejemplo: </i>la curiosidad es una pasi&oacute;n del saber. La venganza una pasi&oacute;n del deber.</p></li>     <li>    <p><b>Componente temporal</b>: en las pasiones interviene, evidentemente, el tiempo. La esperanza, citada por Fabbri, tiene un importante componente temporal.</p></li>     <li>    <p><b>Componente aspectual</b>: relacionado con la temporalidad, tiene que ver con la vivencia de la pasi&oacute;n por parte de un observador externo -duraci&oacute;n, incoaci&oacute;n, terminaci&oacute;n, principio-.    <br> <i>Ejemplo: </i>miedo y terror son dos palabras que describen una situaci&oacute;n particular, pero en duraci&oacute;n tienen distinciones radicales. Mientras la primera es durativa, la segunda, el terror, es puntual e intensa.</p></li>     <li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Componente est&eacute;sico</b>: en toda pasi&oacute;n est&aacute; involucrado el cuerpo. La pasi&oacute;n origina cambios en el cuerpo (Fabbri, 2000) y es un aspecto relevante en el an&aacute;lisis semi&oacute;tico.</p></li>    </ul>     <p><font size="3"><b>La duda como pasi&oacute;n</b></font></p>     <p>El lenguaje es emoci&oacute;n y pasionalidad. No es tampoco, como el mismo Fabbri indica, que las pasiones no se hayan estudiado antes. Por ejemplo, Charles Sanders Pierce en su teor&iacute;a de las inferencias l&oacute;gicas, desarrolla la idea de la duda como parte fundamental y gravitante del conocimiento, y Descartes, el fil&oacute;sofo racional, produce un Tratado de las Pasiones. En palabras de Fabbri, nadie relaciona un signo con otro inferencialmente sin antes tener dudas; y la duda es una pasi&oacute;n relacionada con el conocimiento:</p> <ol>A&uacute;n as&iacute;, hasta que podamos lograr dudar de una proposici&oacute;n no puede tener lugar ninguna investigaci&oacute;n real acerca de su verdad" (Pierce 1902, p. 32).    </ol>     <p>Nos interesa por ahora despejar lo que entenderemos por duda y desesperanza, para luego poder aplicarlo al an&aacute;lisis del cuento <i>El Muerto, </i>que aparece en <i>El Aleph, </i>libro vital en la obra de Borges por la madurez que logra el escritor.</p>     <p><font size="3"><b>La duda: expansi&oacute;n de los l&iacute;mites de Fabbri</b></font></p>     <p>Intentamos ir m&aacute;s all&aacute; de lo propuesto por Fabbri (2000) cuando se&ntilde;ala que la duda es una pasi&oacute;n del conocimiento y por tanto modalmente de un querer-saber, pues consideramos que la duda es vital en todas las decisiones del hombre. Esto busca abrirnos paso para el an&aacute;lisis narrativo posterior.</p>     <p>Una primera aproximaci&oacute;n desde el diccionario<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup> nos otorga las primeras luces sobre el concepto de duda. Tenemos que se trata de:</p> <ul>    <li> Incertidumbre, suspensi&oacute;n del juicio, sea definitiva (esc&eacute;ptica) o provisional (met&oacute;dica, cartesiana).</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>Suspensi&oacute;n del juicio, pues la duda es un estado en que el sujeto, puesto sobre dos o m&aacute;s opciones, se encuentra en situaci&oacute;n de <i>no decisi&oacute;n, </i>lo que produce un estado de tensi&oacute;n interna.</p>     <p>Etimol&oacute;gicamente, la palabra proviene del lat&iacute;n <i>dubitare y </i>se encuentra vinculada, primariamente, a vacilaci&oacute;n, irresoluci&oacute;n, perplejidad. Al descomponerla lexicogr&aacute;ficamente, nos encontramos con:</p> <ol>/vacilaci&oacute;n/, /irresoluci&oacute;n/, /perplejidad/.    </ol>     <p>Se puede establecer que si la duda comporta originariamente el sema /perplejidad/ e /irresoluci&oacute;n/, se trata de un estado pasional de m&aacute;xima tensi&oacute;n. La duda, podemos se&ntilde;alar en una primera conclusi&oacute;n, precisa de un estado pasional que le preceda: la decisi&oacute;n. De este modo, el recorrido que tendr&iacute;a es:</p>     <p>    <center><img src="img/revistas/folios/n33/n33a10img1.jpg"></center></p>     <p>Digamos que un sujeto que se encuentra en un estado de duda, debi&oacute; transitar necesariamente por otro de <i>decisi&oacute;n, </i>pues la duda es un estado transitorio altamente modalizado y que se basa en un no-poder-hacer y no-poder-ser, que se traduce en impotencia e imposibilidad respectivamente, y como veremos en el caso del personaje Ot&aacute;lora del cuento <i>El Muerto -y </i>tambi&eacute;n en Emma Zuns-, puede transformarse en una imposibilidad constitutiva. Siguiendo la tradici&oacute;n, veamos los dos cuadros semi&oacute;ticos que registran las categor&iacute;as del ser y el hacer:</p>     <p>    <center><img src="img/revistas/folios/n33/n33a10img2.jpg"></center></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La duda, cuando es transitoria, se mueve hacia un estado de conjunci&oacute;n del sujeto con su objeto, que se transforma en la opci&oacute;n elegida. De este modo, evidentemente se trata de una pasi&oacute;n que tiene un car&aacute;cter volitivo y de no-acci&oacute;n, en que provisionalmente el sujeto es incapaz de tomar una decisi&oacute;n, lo que produce /incertidumbre/.</p>     <p>Por su parte, la <i>decisi&oacute;n, </i>o el estado precedente a la duda, vista desde el diccionario es:</p> <ul>    <li> Opci&oacute;n que se toma o da ante un problema.</li>     <li>Seguridad de s&iacute; mismo.</li>    </ul>     <p>La &uacute;ltima definici&oacute;n es m&aacute;s introspectiva al establecer un estado eminentemente cognitivo. La decisi&oacute;n contiene un sema de /tranquilidad/ y tambi&eacute;n se encuentra altamente modalizada por un poder-hacer y poder-ser, que garantiza la libertad del sujeto para tomar una opci&oacute;n y la posibilidad de conjuntarse con su objeto.</p>     <p><font size="3"><b>Desesperanza</b></font></p>     <p>El tema de la duda es vital en la obra borgiana y nos lleva inevitablemente a otro estado pasional, la <i>desesperanza<b>. </b></i>Siguiendo el procedimiento anterior, nos aproximaremos desde el diccionario. &Eacute;ste se&ntilde;ala que se trata de:</p> <ul>    <li>Falta de fe en la consecuci&oacute;n de lo que se espera o desea.</li>     <li>P&eacute;rdida de la esperanza.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>La segunda definici&oacute;n evidencia que se trata de un estado que no puede esclarecerse sin su opuesto: la <i>esperanza. </i>De hecho, se descompone etimol&oacute;gicamente en <i>des y esperanza. </i>Proviene del Lat&iacute;n <i>despero, </i>que destaca este estado de carencia.</p>     <p>Esperanza por su parte es definida como<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup>:</p> <ul>    <li>Confianza en lograr una cosa o en que se realice lo que se desea.</li>     <li>Alimentarse o vivir uno de esperanzas, esperando sin fundamentos conseguir lo que se desea.</li>    </ul>     <p>Se cruzan notoriamente las definiciones primeras, que se refieren a un estado de carencia, y por eso indicamos que la desesperanza es ininteligible sin su opuesto. Por su parte, la segunda definici&oacute;n de esperanza destaca el papel f&iacute;sico que entrega esta pasi&oacute;n. Nos alimentamos, hecho que ocurre s&oacute;lo en la vida, de esperanzas, pues nos permiten un estado de calma que no encontramos presente en la desesperanza.</p>     <p>De este modo, si la esperanza es un estado vital, la desesperanza, al contrario, tiende hacia la muerte.</p>     <p>    <center><img src="img/revistas/folios/n33/n33a10img3.jpg"></center></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La desesperanza es una pasi&oacute;n cognitiva que produce una somatizaci&oacute;n del sujeto, que expuesto a este estado, carece por completo de seguridad.</p>     <p>Ahora, si tomamos el lexema <i>esperanza </i>obtendremos que se compone, entre otros, del sema /seguridad/. Por el contrario, la desesperanza es /incertidumbre/. Recordemos que ya antes, cuando examinamos la duda, encontramos estos semas, que podr&iacute;an considerarse N&uacute;cleos S&eacute;micos de ambas pasiones, que se cruzan de manera evidente. Nos hallamos ante un estado pasional que ha pasado de la tensi&oacute;n, de la duda, al decaimiento.</p>     <p>Podemos aventurar lo siguiente:</p> <ol>    <li>    <p>La desesperanza es un estado de carencia. Una situaci&oacute;n de disyunci&oacute;n del sujeto.</p></li>     <li>    <p>Estamos ante estados pasionales que tienden hacia sus opuestos y se manifiestan en correlaci&oacute;n con ellos. El estado de desesperanza ha aparecido por la /perplejidad/, /irresoluci&oacute;n/ que ha llevado a la p&eacute;rdida de algo que antes se tuvo: esperanza.</p></li>    </ol>     <p><font size="3"><b>La obra se llama <i>El Muerto. </i>Clarificaci&oacute;n metodol&oacute;gica</b></font></p>     <p>Siguiendo las propuestas de Paolo Fabbri (1995, 2000), nos hemos abocado a un trabajo que va m&aacute;s all&aacute; del an&aacute;lisis de personajes y situaciones particulares dentro del texto. Se trata de entender al discurso como constructor de sentido. Pensar de este modo, es acercarse a A. J. Greimas (1983, 1989); en &eacute;l hemos sustentado nuestra metodolog&iacute;a de an&aacute;lisis.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Creemos que realizar el an&aacute;lisis en un cuento de Borges, es un trabajo interesante pues da cuenta del texto como proceso vivo y se una fuerza pasional interesante. Es adem&aacute;s funcional al objetivo particular de la investigaci&oacute;n, que es mostrar la presencia de dos pasiones particulares, <i>duda </i>y <i>desesperanza</i>, que se encuentran vinculadas en sus Recorridos Narrativos (RN).</p>     <p><b>Organizaci&oacute;n Narrativ</b>a<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup></p>     <p>Todo texto tiene una organizaci&oacute;n que asegura su coherencia. La coherencia es vital, pues permite la clausura del espacio textual y la comunicaci&oacute;n efectiva con el destinatario. El concepto de coherencia tambi&eacute;n ha sido trabajado por Lozano, Pe&ntilde;a-Mar&iacute;n y Abril (1999), donde se recalca su importancia.</p>     <p>Ahora bien, en la historia relatada encontramos dos personajes que son el motor de la f&aacute;bula, Ot&aacute;lora y Bandeira. Antes de pasar al estudio de ambos personajes y sus respectivos Programas Narrativos, hagamos un breve resumen de la historia que contribuya a contextualizar nuestro trabajo.</p>     <p>Ot&aacute;lora es un muchacho que, luego de matar a un hombre, debe huir de su pa&iacute;s natal, Argentina, a Uruguay. Para que su huida tenga un buen fin, el "caudillo de la parroquia" le da una carta dirigida a Azevedo Bandeira, un hombre que tiene muchos negocios de contrabando y que puede ayudarle. Con esa carta como ayuda, parte de su tierra Ot&aacute;lora. Una vez en Uruguay no logra ubicar a Bandeira. Desanimado, recorre las calles desconocidas y en un altercado, donde va a dar por casualidad, se entera de que uno de los que pelea es el mismo Bandeira. Decide, en ese momento, no presentar la carta de recomendaci&oacute;n, y ganarse todo por sus propios medios. Se entromete en la pelea para que lo conozcan. Agradecido, Bandeira le ofrece compartir con ellos una fiesta. Al parecer, tienen por costumbre pelear pues el adversario de Bandeira comparte la mesa, igual que todos.</p>     <p>Invitado por el propio Bandeira, Ot&aacute;lora empieza a trabajar para &eacute;l. Luego de un tiempo se da cuenta de que los negocios del jefe son cuantiosos, es un hombre de gran poder al que respetan en todos lados. Ser hombre de Bandeira es tener un salvoconducto y obtener respeto inmediato.</p>     <p>Entonces se pregunta (como Satan&aacute;s)<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup>: &iquest;por qu&eacute; debe estar al servicio de Bandeira, cuando podr&iacute;a tener su propio negocio? Comienza, desde ese momento, un plan de eliminaci&oacute;n paulatina de Bandeira. No quiere (o <i>puede </i>como veremos) eliminarlo de manera violenta sino irlo desplazando poco a poco.</p>     <p>Efectivamente, al cabo de un tiempo logra desplazar a Bandeira. Ordena y hace negocios como si fuera el jefe. Incluso posee a la mujer de Bandeira, signo de poder, como todo lo que le rodea. El final es s&uacute;bito: cuando Ot&aacute;lora piensa que su victoria es inminente, deviene su muerte.</p>     <p>Ot&aacute;lora, como ya lo dije, es el actante sobre el que gira el relato, es sujeto y objeto del mismo. El narrador nos indica, en el comienzo, que es una historia sobre el destino mortal de Ot&aacute;lora. Con esto, asegura un recorrido virtual del personaje hacia el fracaso. Se puede establecer, como vemos en el cuadro semi&oacute;tico, que Ot&aacute;lora, como es narrativizado por el narrador, se encuentra en una situaci&oacute;n de virtualizaci&oacute;n de muerte.</p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><img src="img/revistas/folios/n33/n33a10img4.jpg"></center></p>     <p>Es un actante que tiende hacia la muerte, se encuentra en una posici&oacute;n precaria de no-muerte. A lo largo del relato, no hace otra cosa que seguir los pasos de su destino. Convengamos que la introducci&oacute;n en el relato del lexema destino, "A quienes lo entienden as&iacute;, quiero contarles el destino de Benjam&iacute;n Ot&aacute;lora" (Borges, El Muerto, 1984), es de suma complejidad, comporta entre otros semas el de /duratividad/, /inalterabilidad/ y /encadenamiento/. El lexema destino est&aacute; dotado, en gran parte, de semas relacionados con el tiempo, uno de cuyos n&uacute;cleos s&eacute;micos es el de /duratividad/. El resultado que vemos es que, si bien desde el principio del relato se conoce en final, ("y que muri&oacute; en su ley, de un balazo") &#91;Borges, <i>El Muerto</i>, 1984&#93;), lo que nos propone el narrador es reconstruir los pasos de Ot&aacute;lora hasta su muerte. El destino es desconocido en cuanto a los /encadenamientos/ de hechos que condujeron a la muerte. Para ello es necesario entonces indagar en la <i>performance </i>de Ot&aacute;lora.</p>     <p><b>Hacer de Ot&aacute;lora (S1)</b></p>     <p>Ot&aacute;lora es un actante que va operando transformaciones a lo largo de todo el texto. En la primera parte -en el segundo p&aacute;rrafo- es el causante de un estado de disyunci&oacute;n en otro actante que se convierte, m&aacute;s que en un <i>sujeto </i>actante, en un <i>objeto </i>actante.</p>     <p>Esta primera transformaci&oacute;n disyuntiva no es para nada menor en el relato. Ot&aacute;lora se manifiesta como un sujeto que transforma y busca transformar con su hacer de manera disyuntiva; se convierte en un operador de carencia. En el primer caso logra quitar vida, luego desea quitar todos los bienes a Bandeira, hecho que finalmente resulta frustrado.</p>     <p>Es necesario mostrar como S1 se encuentra modalizado en el plano factitivo, pensando que las pasiones, que hemos buscado indagar desde una teor&iacute;a de la narratividad, tienen un radical modal, como lo indica Paolo Fabbri (1995, p. 45). Daremos cuenta de las modalidades que se encuentran en relaci&oacute;n con el componente pasional indagado:</p> <ol type="a">    <li>    <p><i>Por el querer: </i>el sujeto tiene una constante a lo largo del texto: querer-hacer. Su querer-hacer no es producto de un plan elaborado. Cuando mata a un hombre es un hecho fortuito, cuando se encuentra con Bandeira tambi&eacute;n, y luego, cuando ha planeado algo, esto se trunca. Su querer est&aacute; rodeado por lo fortuito. El querer-hacer, como lo se&ntilde;ala Greimas (1989, p. 45), es una competencia virtualizante que se abre cuando Ot&aacute;lora conoce a Bandeira y desarrolla su <i>performance</i>, con miras a la consecuci&oacute;n o conjunci&oacute;n con lo que no le pertenece.</p></li>     <li>    <p><i>Por el poder: </i>Ot&aacute;lora ejerce el poder de manera fortuita. Siempre se mueve hacia el resto de los personajes con disyunci&oacute;n, ya sea quitando la vida o buscando despojar a Bandeira de lo que le pertenece. En cualquier caso, el adyuvante de este poder es su <i>suerte</i>, que hasta el final parece sonre&iacute;rle.</p></li>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>      <p>Ot&aacute;lora es un actante que se mueve en lo casual. Por eso, el poder que ejerce no es duradero. Se trata m&aacute;s de un querer-tener-poder, que se traduce a la larga en un no-poder-hacer, impotencia que se descubre al final de texto.</p>     <p><b>La parte de Bandeira</b></p>     <p>Veamos el actuar de Bandeira antes de pasar al plano discursivo que propone el Grupo de Entrevernes, y que dar&aacute; luces sobre la situaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica que entabla el narrador con el mundo narrado.</p> <ol type="a">    <li>    <p><i>Por el saber: </i>tenemos que Bandeira es due&ntilde;o del saber-hacer, modalidad actualizante y no virtualizante como el querer-hacer de Ot&aacute;lora. En este sentido, Bandeira posee un programa que se mueve en una l&iacute;nea de acci&oacute;n segura y encubierta, con una mayor trascendencia que Ot&aacute;lora, pues la narraci&oacute;n lo ubica en una posici&oacute;n de endiosamiento. Bandeira puede ser descrito, desde esta visi&oacute;n, como la presencia de un Dios arcano y chato (Alazraki, 1976). Posee el saber y es capaz de prever lo que suceder&aacute; en el PN de Ot&aacute;lora.</p></li>     <li>    <p><i>Por el querer: </i>es dificultoso plantear esta modalidad en el caso de Bandeira. Existe manifestaci&oacute;n modal del querer, pero se encuentra por debajo del umbral del ansia, que pone en evidencia excesiva la <i>performance </i>de Ot&aacute;lora.    <br> Es un querer-hacer controlado. Quiere hacer las cosas, pero aguarda el tiempo suficiente para que el cambio sea radical y no pasajero. Deja hacer y deja ser, permanece observando. Se divierte, manifiesta una especie de sadismo en permitirle al otro que sue&ntilde;e con el poder. Incluso le permite tenerlo, rozarlo.</p></li>     <li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Por el poder: </i>encontramos que S2 se encuentra en posici&oacute;n de realizar los cambios que quiera en el entorno, todos los actantes se encuentran en conjunci&oacute;n con &eacute;l, incluso el mismo Ot&aacute;lora. La manifestaci&oacute;n de su poder nace en todo, caso de s&iacute; mismo, es <i>reflexiva</i>. Si bien podemos encontrar ciertas manifestaciones adyuvantes, como sus peones, lo realmente gravitante es su imagen, que cubre como un manto todo el universo narrado, es verdadera expresi&oacute;n de poder.</p></li>    </ol>     <p>Incluso el mismo Ot&aacute;lora se da cuenta de que ser hombre de Bandeira es tener un lugar especial en el mundo. Las especulaciones sobre su nacimiento ponen de manifiesto el car&aacute;cter m&iacute;tico de este actante:</p> <ol>Alguien opina que Bandeira naci&oacute; del otro lado del Cuareim, en Rio Grande do Sul; eso, que deber&iacute;a rebajarlo, oscuramente lo enriquece de selvas populosas, de ci&eacute;nagas, de inextricable y casi infinitas distancias" (Borges, <i>El Muerto</i>, 1984).    </ol>     <p><b>Programas narrativos y antiprogramas</b></p> <ol type="a">    <li>    <p>Haciendo abstracci&oacute;n del narrador, se produce en primer lugar, en la historia de Ot&aacute;lora, una transformaci&oacute;n que comporta la situaci&oacute;n de disyunci&oacute;n que produce este actante al quitar la vida de un actante-objeto, que sirve para demostrar fortuidad.</p></li>     <li>    <p>Se produce un PN sucesivo con la b&uacute;squeda de Bandeira por parte de Ot&aacute;lora. Su b&uacute;squeda es frustrada, pues cuando lo busca no lo encuentra y s&oacute;lo la fortuna produce la junci&oacute;n de los dos PN.</p></li>     <li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si ahora incorporamos el PN del narrador, que es quien inicia el relato, pensamos que se produce una situaci&oacute;n en que la conjunci&oacute;n se realiza por el encuentro planeado de dos partes del relato:    <br> PN Ot&aacute;lora v. PN Bandeira    <br> que el narrador busca exponer, y que son las caras de una misma moneda. Desde el momento de la conjunci&oacute;n de ambos PN se propone un metaPN, en que Ot&aacute;lora debe perder para que el relato obtenga coherencia isot&oacute;pica.</p></li>     <li>    <p>El relato planteado por el narrador pone en movimiento programas y antiprogramas. Postulamos que m&aacute;s all&aacute; de lo que podr&iacute;a pensarse, el actante que posee un antiprograma es Ot&aacute;lora:    <br>  Ot&aacute;lora comprende, antes de morir, que desde el principio lo han traicionado, que ha sido condenado a muerte, que le han permitido el amor, el mando y el triunfo, porque ya lo daban por muerto, porque para Bandeira ya estaba muerto (Borges, <i>El Muerto</i>, 1984).</p></li>    </ol>     <p>Se trata de la intromisi&oacute;n de Ot&aacute;lora en el programa de Bandeira. Por el hecho de tener un destino claro, hacia la muerte, Ot&aacute;lora opera como un antisujeto a lo largo del texto. Este es oponente a todos los PN del relato, porque es el objeto del texto, y en tanto que objeto, est&aacute; condenado a fracasar.</p>     <p>Por otro lado, cuando Ot&aacute;lora tiene la posibilidad de realizar un verdadero cambio que lo coloque en posici&oacute;n de poder-realizador, actualizante, no es capaz de hacerlo; esto lo explicaremos luego, proponiendo para ello la priorizaci&oacute;n de categor&iacute;as veredictivas en el an&aacute;lisis discursivo.</p>     <p><b>Manipulaci&oacute;n en los personajes</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se produce un fen&oacute;meno que ayudar&aacute; a comprender mejor el hacer que tiene Bandeira a lo largo de la historia como sujeto manipulador<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup>. Precisemos que la manipulaci&oacute;n debe tener, como es l&oacute;gico, dos actantes: uno, el sujeto que ejerce el acto manipulador y otro el destinatario de la manipulaci&oacute;n. Este plano es el de un hacer-hacer que puede realizarse de distintas maneras: seducci&oacute;n, intimidaci&oacute;n, tentaci&oacute;n, provocaci&oacute;n.</p>     <p>En el relato, Ot&aacute;lora es tentado, no expl&iacute;citamente, sino que se lleva a cabo un <i>contrato </i>en el que Ot&aacute;lora permite que se le tiente de manera inconsciente. Es como si Bandeira le dijera: "te apuesto que no eres capaz de realizar esto".</p>     <p>Res&eacute;ndiz parafrasea a Mauss y dice que <i>para que el intercambio pueda efectuarse, es necesario que las dos partes est&eacute;n bien seguras del valor, del objeto-valor a recibir en contraparte </i>(Res&eacute;ndiz: en l&iacute;nea &#91;1999&#93;, p. 2). Si esto fuera as&iacute; estamos en graves aprietos, pues Ot&aacute;lorano conoce la contraparte que espera sus actuaciones y a&uacute;n as&iacute; se encuentra en el juego. Esto se debe a que Ot&aacute;lora es un actante truncado que se mueve en un estado de irresoluci&oacute;n e incapacidad contante, se encuentra castrado en sus posibilidades de hacer y de ser. De este modo, no puede pensarse que el contrato es siempre resultado del conocimiento, sino tambi&eacute;n del desconocimiento. Ot&aacute;lora no puede firmar ning&uacute;n contrato pues es un ser irresoluto, que no logra mantener los pies firmes sobre la tierra para frenar su situaci&oacute;n de incertidumbre.</p>     <p>Ahora veamos el actuar de Bandeira en relaci&oacute;n a su posici&oacute;n de sujeto manipulador. Visto en el cuadro semi&oacute;tico, que sistematiza posibilidades, obtenemos:</p>     <p>    <center><img src="img/revistas/folios/n33/n33a10img5.jpg"></center></p>     <p>Mirado as&iacute;, el actuar de Bandeira queda m&aacute;s establecido como un dejar hacer (no-hacer no-hacer), en el que permite, tal vez por divertimiento, el hacer truncado de Ot&aacute;lora. Como manipulador, Bandeira es siempre due&ntilde;o de la libertad de Ot&aacute;lora. Lo conoce y anticipa, por eso lo manipula.</p>     <p><font size="3"><b>An&aacute;lisis discursivo pertinente</b></font></p>     <p>El narrador nos propone entender esta historia pensando en un sujeto particular, a quien &eacute;l llama "compadrito" y al que le fija, desde la denominaci&oacute;n misma de compadrito, hasta los adjetivos que usa para darlo a conocer, un itinerario figurativo preestablecido. Si el Grupo de Entrevernes (1989) ve que un bandido tiene entre sus posibilidades la de atacar a una persona para robarle, entonces el compadrito es un hombre envalentonado, infatuado, que entre otros recorridos posibles, est&aacute; condenado a perder.</p>     <p>Observemos los adjetivos que desde el principio nos presenta el narrador para referirse a Ot&aacute;lora:</p> <ol>- Compadrito, triste, perecedero.    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>     <p>En este sentido, pensamos que el narrador plantea una historia donde siempre Ot&aacute;lora corre hacia la muerte. Lo m&aacute;s cruel es que a&uacute;n corre sin darse cuenta, hasta el final, que siempre estuvo derrotado.</p>      <p>Ahora bien, el recorrido figurativo que sigue Ot&aacute;lora es siempre el que pudo seguir el universo de los compadritos, y con ello, el relato se mantiene en lo que le sucedi&oacute; a un triste, fatuo e insignificante compadrito. Nada escapa de los m&aacute;rgenes de este destino, los recorridos de los otros personajes se encuentran en funci&oacute;n de la derrota del actante-objeto.</p>     <p>Si pensamos con detenci&oacute;n, veremos que incluso la muerte del primer sujeto, contribuye a hacer creer a Ot&aacute;lora que es un hombre valiente. Los recorridos figurativos de los personajes -tengamos en cuenta que es una historia de contrabandistas-, se mantienen en las posibilidades figurativas de los bandidos. Ninguno se presenta desarticulando el panorama general del relato. Las isotop&iacute;as del discurso mantienen una l&iacute;nea que permite ir constatando la inminente derrota de S1.</p>     <p><font size="3"><b>Las pasiones: su narrativizaci&oacute;n en la pr&aacute;ctica</b></font></p>     <p><b>Hacia la duda...</b></p>     <p>Todo el an&aacute;lisis anterior ha estado orientado en funci&oacute;n de dejar en claro como las dos pasiones que hemos colocado como eje del trabajo: <i>duda y desesperanza</i>, tienen una narrativizaci&oacute;n en el relato. Precisando el objetivo, necesitamos establecer c&oacute;mo es que se manifiestan las dos pasiones que hemos elegido en el marco de este trabajo. Para ello el cuadro semi&oacute;tico de veridicci&oacute;n es de especial inter&eacute;s:</p>     <p>    <center><img src="img/revistas/folios/n33/n33a10img6.jpg"></center></p>     <p>Tenemos que de los dos PN que hemos privilegiado -excluyendo por razones metodol&oacute;gicas los secundarios-, uno se manifiesta como antiprograma y otro como programa. Hemos dicho que en el relato hay una inversi&oacute;n en cuanto al antiprograma, que se manifiesta en Ot&aacute;lora antes que en Bandeira.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Recordando: la duda la hemos definido como un estado que comporta sobre todo un sema de / irresoluci&oacute;n/. Obtenemos en el cuadro semi&oacute;tico los dos extremos del recorrido pasional:</p>     <p>    <center><img src="img/revistas/folios/n33/n33a10img7.jpg"></center></p>     <p>Volviendo al cuadrado veredictivo, tenemos que Ot&aacute;lora se mueve siempre en el lugar del parecer de las modalidades <i>al&eacute;ticas</i>.</p>     <p>Punto importante en el an&aacute;lisis, es ver el componente de <i>apariencia </i>que se maneja en todo el relato. Es un cuento que logra poner a un sujeto en posici&oacute;n de transformador.</p>     <p>Primero: haciendo pasar a un hombre de la vida a la muerte, pero sin querer-hacer.</p>     <p>Segundo: Ot&aacute;lora a la caza de los bienes de Bandeira, donde pretende una segunda transformaci&oacute;n y cambio de estado con el robo, pero que no se lleva a cabo pues el actante no puede hacer y, por tanto, tampoco puede-ser. Vemos, seg&uacute;n lo anterior, que los dos planos modales, el del ser y hacer, nunca guardan armon&iacute;a en Ot&aacute;lora.</p>     <p>Su derrota tiene una explicaci&oacute;n en el cuadro de veridicci&oacute;n que incorpora la verdad, falsedad, secreto y mentira al cuadro al&eacute;tico. Si Ot&aacute;lora se maneja siempre en lo aparente, es un <b>no-ser </b>que est&aacute; cruzado por la <b>mentira: </b>Ot&aacute;lora parece valiente, pero queda claro que no lo es cuando el narrador nos se&ntilde;ala: "una pu&ntilde;alada feliz le ha revelado que es un hombre valiente" (Borges, <i>El Muerto</i>, 1984).</p>     <p>&iquest;Qui&eacute;n se lo ha revelado? No su gallard&iacute;a ni su fiereza. Fue la suerte de haber apu&ntilde;alado a un hombre, sin tener el m&eacute;rito de hacerlo.</p>     <p>Por su parte, Bandeira es un actante opuesto a Ot&aacute;lora. Es <b>ser </b>propiamente tal, pero esconde lo que es: no- parecer. Por eso Bandeira se atreve a entrometerse en su camino y planear contra &eacute;l. Bandeira est&aacute; en el lugar del <b>secreto </b>y eso le da una ventaja, pues lo mantiene oculto hasta que decide actuar.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se puede incorporar a otro actante que juega, en este plano de mentiras y secretos, un papel decisivo. Se trata de Ulpiano Su&aacute;rez. Este actante hace su aparici&oacute;n hacia el final del relato, pero tiene un papel decisivo. Este, al igual que Bandeira, es <b>ser</b>, no-parecer y act&uacute;a en <b>secreto</b>, a primera vista para traicionar a su jefe, Bandeira, pero hacia el final del texto se ve que el <b>secreto </b>es parte de la estratagema de enga&ntilde;o contra Ot&aacute;lora.</p> <ol>&bull; Los PN de Bandeira y Ulpiano Su&aacute;rez se encuentran en conjunci&oacute;n, protegidos por el secreto, se divierten con la <i>performance </i>de Ot&aacute;lora.    </ol>     <p>Si desde la introducci&oacute;n el Narrador hace ver a Ot&aacute;lora como un hombre que no es due&ntilde;o de s&iacute; mismo, tiende siempre a la /irresoluci&oacute;n/, que hemos examinado en la duda. Su estado de /irresoluci&oacute;n/ queda mucho m&aacute;s claro si miramos que en un momento dado, Ot&aacute;lora, que ha logrado tomar dominio de los negocios de Bandeira, tiene la posibilidad de matar a su jefe y de ese modo tomar el control total y de manera radical. Sin embargo, sucede los siguiente: "Bandeira, sin embargo, siempre es nominalmente el jefe. Da &oacute;rdenes que no se ejecutan; Benjam&iacute;n Ot&aacute;lora no lo toca, por una mezcla de rutina y de l&aacute;stima." (Borges, <i>El Muerto, </i>1984).</p>     <p>La <i>rutina </i>es un lexema que contiene un sema de /duratividad/, igual que el destino. Pensamos que el estado irresoluto, en que incurre Ot&aacute;lora cuando tiene la posibilidad de tomar el control total, se debe precisamente al componente temporal de rutina en que &eacute;l, desde siempre, no fue capaz de hacerse cargo de sus posibilidades en el hacer y en el ser.</p>     <p>En el hacer, desde el comienzo: "Una pu&ntilde;alada feliz" logra producir una transformaci&oacute;n disyuntiva. Que sea "feliz" supone que no tuvo verdadera intenci&oacute;n de hacerlo y que ocurrido el hecho fortuito; sinti&oacute; que era un hombre valiente sin serlo realmente.</p>     <p>La /perplejidad/, que es otro de los semas que contiene la duda como pasi&oacute;n, se manifiesta en la imposibilidad en el hacer. Se ha transitado, en este estado pasional de duda, desde un estado de no tensi&oacute;n o seguridad, hasta la m&aacute;xima tensi&oacute;n que produce tener dos o m&aacute;s posibilidades y no saber cu&aacute;l tomar. S1 es un ser perplejo que tiene un actuar err&aacute;tico.</p>     <p>Se trata, como lo dice Fabbri (2000), de una pasi&oacute;n eminentemente volitiva y de conocimiento. En este caso particular, la cognici&oacute;n de Ot&aacute;lora se encuentra chata. En el lugar en que se han encadenado temporalmente los hechos -en su destino-, la duda se inserta con la misma temporalidad de todo ese destino. En el lugar en que el estado debiera tender hacia la home&oacute;stasis con la toma de una decisi&oacute;n certera, el actante es incapaz de hacerlo. La /perplejidad/ que le produce la imagen de Bandeira es una de las posibles causas de esta irresoluci&oacute;n.</p>     <p><b>Hacia la desesperanza...</b></p>     <p>El mundo que nos propone el narrador es un mundo evidentemente desesperanzado. Si para mostrar una realidad X se ha elegido de manera no azarosa una historia particular, esto expone una ideologizaci&oacute;n del universo narrado.</p>     <p>Presenciamos un mundo en que desde el principio se ha condenado a un hombre a su destino tr&aacute;gico. La /incertidumbre/ que produce la duda deviene en Ot&aacute;lora en un estado de desesperanza, no respecto a su fin, pues cuando en el &uacute;ltimo p&aacute;rrafo se ve con la pistola en el pecho tiene la certeza de que va a morir; es m&aacute;s bien la desesperanza respecto a su actuar pasado, que ha sido burlado. Descubre que no ha tenido la facultad de darse cuenta de lo que pasaba ante sus narices y por eso cabila:</p> <ol>Ot&aacute;lora comprende, antes de morir, que desde el principio lo han traicionado, que ha sido condenado a muerte, que le han permitido el amor, el mando y el triunfo, porque ya lo daban por muerto, porque para Bandeira ya estaba muerto (Borges, <i>El Muerto</i>, 1984).    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>     <p>Todos han conspirado para su fin. En ese mundo no hab&iacute;a posibilidad de vencer, pues desde siempre estuvo perdido. Se trata de un estado pasional de extrema decadencia, donde un ser humano no tiene nada que hacer contra su destino. Los encadenamientos de hechos que suceden en este destino s&oacute;lo contribuyen a hundir a Ot&aacute;lora, y como es un personaje trunco en las posibilidades de decidir, no logra tener la facultad para operar, por ejemplo, con secreto, como s&iacute; lo hacen los actantes triunfadores.</p>      <p>El texto propone conocer un destino, que sirve de ejemplo por el car&aacute;cter parab&oacute;lico que establece el narrador, de un hombre que no pudo hacer nada contra su destino y tampoco ante esta figura divinizada que es Bandeira.</p>     <p>El tema borgeano de un mundo desesperanzado, como el que presencia Ot&aacute;lora luego de obtener esa ventana de luz, que en su final le permite saber que se han re&iacute;do de &eacute;l, es recurrente en otras obras borgeanas. Ot&aacute;lora pudo morir no sabiendo nada, siendo siempre un ser anodino.</p>     <p>&iquest;Por qu&eacute; Ot&aacute;lora debe saberlo? &iquest;Qu&eacute; lo obliga?</p>     <p>La luz reveladora que entra por la ventana de la conciencia de Ot&aacute;lora, cuando se da cuenta de su poquedad, es una luz cruel, flagelante, pero al fin de cuentas es una luz que viene a decirte: &iexcl;&iexcl;no eres nada, para m&iacute;, no eres nada!! Recordemos que la imagen que Borges tiene de dios, es la de un ni&ntilde;o que se divierte con nosotros.</p>     <p><font size="3"><b>Conclusiones provisorias</b></font></p>     <p>Respondiendo a los objetivos planteados:</p> <ol>    <li>    <p>De manera general, la semi&oacute;tica ha devenido cr&iacute;ticamente en formaci&oacute;n de semi&oacute;ticas particulares y la incorporaci&oacute;n de nuevos objetos de estudio para su an&aacute;lisis. Dentro de esto, las pasiones han surgido como una superaci&oacute;n de los dualismos que se presentan en la cultura occidental de manera cl&aacute;sica y que separan tajantemente pasi&oacute;n/raz&oacute;n. En este sentido, autores tradicionalmente estructuralistas como Greimas, conciben un nuevo estudio de las manifestaciones pasionales en el texto. Estos trabajos son retomados, entre otros, por Paolo Fabbri, quien plantea un marco conceptual, desde d&oacute;nde y c&oacute;mo observar las pasiones.</p></li>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>    <p>De manera general, las pasiones son posibles de estudiar desde la semi&oacute;tica, bajo el alero de la metodolog&iacute;a greimasiana de las competencias modales y el estudio de la narratividad.</p></li>     <li>    <p>De manera general, se observa c&oacute;mo el amplio estudio de la obra borgeana demuestra que es una de las m&aacute;s relevantes, en escritores de habla hispana, a nivel universal. Esto se debe a lo complejo de sus propuestas est&eacute;ticas, que no hay duda, se imbrican con la filosof&iacute;a, dando una textura &uacute;nica. Sin embargo, en la b&uacute;squeda de nuevos espacios de investigaci&oacute;n, no hay estudios que indaguen en las manifestaciones pasionales en su obra.</p></li>     <li>    <p>De manera puntual, es posible constatar que <i>duda </i>y <i>desesperanza </i>se manifiestan en el cuento <i>El Muerto </i>como una determinada <i>performance </i>que lleva al personaje/objeto de este relato, Ot&aacute;lora, hacia el encuentro de una muerte desde el principio conocida. La irresoluci&oacute;n, la perplejidad, la no-acci&oacute;n de Ot&aacute;lora, devienen finalmente en la configuraci&oacute;n de un mundo narrado desesperanzado, cuando el personaje descubre que ha sido enga&ntilde;ado desde siempre. Se le ha permitido el poder para poder burlarse de su vida de compadrito.</p></li>     <li>    <p>Proleg&oacute;meno, es necesario avanzar hacia la consolidaci&oacute;n metodol&oacute;gica de estas investigaciones y tambi&eacute;n hacia la indagaci&oacute;n de las pasiones en una obra tan importante como la de Jorge Luis Borges.<img src="img/revistas/folios/n33/n33a01img2.jpg"></p></li>    </ol> <hr>      <p><font size="3"><b>Pie de p&aacute;gina</b></font></p>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup>Para un mayor detalle de la amplia bibliograf&iacute;a sobre la obra borgeana, consultar el texto que Jes&uacute;s Ben&iacute;tez Villalba compendia s&oacute;lo desde 1973-1983. Disponible on line en <a href="http://revistas.ucm.es/fl/02104547/articulos/ALHI8585110190B.PDF" target="_blank">http://revistas.ucm.es/fl/02104547/articulos/ALHI8585110190B.PDF</a>. Consultado en octubre de 2008.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>De: <i>Diccionario Enciclop&eacute;dico </i>1995. Grijalbo. Barcelona.    <br>  <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup>Definiciones tomadas de <i>Gran Enciclopedia Larousse</i>. 1992. Tomo 7 y 8. Planeta. Barcelona    <br>  <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup>"La organizaci&oacute;n narrativa asegura la coherencia de los elementos de un relato en la sucesi&oacute;n. Ella es la que regula el paso de un estado inicial a un estado final por medio de una transformaci&oacute;n" (Grupo de Entrevernes, 1989, p. 26).    <br>  <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup>Resalto la posibilidad intertextual del relato.    <br>  <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup>La manipulaci&oacute;n es entendida como la "acci&oacute;n que ejerce el hombre sobre otros hombres, tendiente a hacerlos ejecutar un programa dado" ( Res&eacute;ndiz. 2004. De la manipulaci&oacute;n, p. 1).    <br> <hr>     <p><font size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p>Alazraki, J. (1974). <i>La prosa narrativa de Jorge Luis Borges</i>. Madrid: Gredos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000230&pid=S0123-4870201100010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Blanco, D. (2006). Semi&oacute;tica y ciencias humanas. <i>Letras, Vol. 77</i>, 111-112.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0123-4870201100010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Imbert, E. (1999). Borges y su concepci&oacute;n de mundo. <i>Bolet&iacute;n de la Academia Argentina de Lenguas Anejo I. Homenaje a Jorge Luis Borges</i>. Argentina.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000232&pid=S0123-4870201100010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Borges, J. (1968). <i>Ficciones</i>. Buenos Aires: Emec&eacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0123-4870201100010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>_ (1984). <i>El Aleph</i>. Santiago: Ercilla.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000234&pid=S0123-4870201100010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bloom, H. (1986). <i>Jorge Luis Borges</i>. New York. New Haven. Philadelphia. Chelsea: House Publishers.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000235&pid=S0123-4870201100010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Carrizo, A. (1982). <i>Borges el memorioso</i>. M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000236&pid=S0123-4870201100010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Fabbri, P. (1995). <i>Las t&aacute;cticas de los signos</i>. Barcelona: Gedisa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000237&pid=S0123-4870201100010001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>_ (2000). <i>El giro semi&oacute;tico</i>. Barcelona: Gedisa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000238&pid=S0123-4870201100010001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ferrari, O. (1985). <i>Borges en Di&aacute;logo</i>. Buenos Aires: Grijalbo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000239&pid=S0123-4870201100010001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ferrater Mora, J. (1980). <i>Diccionario de filosof&iacute;a abreviado</i>. Argentina: Sudamericana.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000240&pid=S0123-4870201100010001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Greimas, A. (1989). <i>Del sentido II. Ensayos de Semi&oacute;tica</i>. Madrid: Gredos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000241&pid=S0123-4870201100010001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>_ (1983). <i>La semi&oacute;tica del texto. Ejercicios pr&aacute;cticos. An&aacute;lisis de un cuento de Maupassant</i>. Barcelona: Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000242&pid=S0123-4870201100010001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Greimas, A. y Fontanille, J. (1994). <i>Semi&oacute;tica de las pasiones. De los estados de cosas a los estados de &aacute;nimo</i>. M&eacute;xico: Siglo XXI Editores.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000243&pid=S0123-4870201100010001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Greimas, A. y Court&eacute;s, J. (1982). <i>Semi&oacute;tica. Diccionario razonado de la teor&iacute;a del lenguaje I</i>. Madrid: Gredos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000244&pid=S0123-4870201100010001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Grijalbo. (1995). <i>Diccionario Enciclop&eacute;dico</i>. Barcelona: Grijalbo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000245&pid=S0123-4870201100010001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Grupo de Entrevernes. (1989). <i>Signos y par&aacute;bolas. Semi&oacute;tica y texto evang&eacute;lico. </i>Madrid: Ediciones Cristiandad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000246&pid=S0123-4870201100010001000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Kazmierczak, M. (2001). <i>La metaf&iacute;sica idealista en los relatos de Jorge Luis Borges</i>. Barcelona: Tesis doctoral.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000247&pid=S0123-4870201100010001000018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Larousse. (1992). <i>Diccionario, Gran Enciclopedia</i>. Tomo 7 y 8. Barcelona: Planeta.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000248&pid=S0123-4870201100010001000019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lozano, J., Pe&ntilde;a-Mar&iacute;n, C. y Abril, G. (1999). <i>An&aacute;lisis del discurso. Hacia una semi&oacute;tica de la interacci&oacute;n textual</i>. Madrid: C&aacute;tedra.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000249&pid=S0123-4870201100010001000020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Marina, J. (2007). <i>En laberinto sentimental</i>. Barcelona: Compactos de Anagrama.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000250&pid=S0123-4870201100010001000021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>McMurray, G. (1980). <i>Jorge Luis Borges</i>. New York: Ungar.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000251&pid=S0123-4870201100010001000022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Naveira, L. (2003). <i>Palabra y pensamiento en Borges</i>. Argentina: Tesis doctoral. Disponible en: <a href="http://www.tdx.cesca.es/tesis_ub/available/tdx-0613105-105200/tesis_lnaveira.pdf" target="_blank">www.tdx.cesca.es/tesis_ub/available/tdx-0613105-105200/tesis_lnaveira.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000252&pid=S0123-4870201100010001000023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Nitrihual, L. (2007). Borges y Bola&ntilde;o: un juego intertextual desde la divergencia. <i>Esp&eacute;culo, Revista de estudios literarios </i>(N&deg; 36). Universidad Complutense de Madrid. ISSN: 1139-3637. 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M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000256&pid=S0123-4870201100010001000027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Pierce, C. (1902). Trad. S. Barrena 2004. <i>La l&oacute;gica considerada como semi&oacute;tica</i>. <a href="http://www.unav.es/gep/L75.pdf" target="_blank">www.unav.es/gep/L75.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000257&pid=S0123-4870201100010001000028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Res&eacute;ndiz, R. (2000). <i>De la manipulaci&oacute;n</i>. Disponible en: <a href="http://hiperlab.politicas.unam.mx" target="_blank">http://hiperlab.politicas.unam.mx</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000258&pid=S0123-4870201100010001000029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>_ (2000). <i>La semi&oacute;tica de A. J. Greimas</i>. Disponible en: <a href="http://hiperlab.politicas.unam.mx" target="_blank">http://hiperlab.politicas.unam.mx</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000259&pid=S0123-4870201100010001000030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rodr&iacute;guez, E. (1978). <i>Di&aacute;logos I</i>. Argentina: Sudamericana.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000260&pid=S0123-4870201100010001000031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ruiz, X. (s.f. 1997). Entrevista a Paolo Fabbri. Observatorio. <i>Quaderns del CAC</i>, <i>Vol 15. </i><a href="http://www.audiovisualcat.net/publicaciones/Q15castfabbri.pdf" target="_blank">www.audiovisualcat.net/publicaciones/Q15castfabbri.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000261&pid=S0123-4870201100010001000032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Salvador, G. (2004). <i>Borges lector de Qoh&eacute;let</i>. Barcelona: Tesis doctoral. <a href="http://www.hum.au.dk/romansk/borges/bsol/salvador.pdf" target="_blank">www.hum.au.dk/romansk/borges/bsol/salvador.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000262&pid=S0123-4870201100010001000033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sarlo, B. (1995). <i>Borges un escritor de las orillas</i>. Buenos Aires: Ariel.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000263&pid=S0123-4870201100010001000034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Teitelboim, V. (1995). <i>Los dos Borges</i>. 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M. / Madrid: Vervuert/Iberoamericana, 139-163.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000265&pid=S0123-4870201100010001000036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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