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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="verdana">        <p align="right"><font size="4"><b>SERVICIOS: LAS NUEVAS  ARMAS DEL MERCADEO</b></font></p>      <p align="right">RAQUEL PUENTE</p>      <p align="right">Master en Administraci&oacute;n de Empresas (1995), IESA; Ingeniero Civil (1992),  Universidad Central de Venezuela. Investigadora del Centro de Mercadeo del IESA,  Caracas, Venezuela</p>        <hr size="1">        <p><b>SUMARIO</b></p>      <p>Ofrecer un valor superior es cada  vez m&aacute;s dif&iacute;cil. Los adelantos tecnol&oacute;gicos  y la lucha por la lealtad  de los consumidores han creado productos  que pueden satisfacer casi  cualquier necesidad. Agregar servicios  a los productos puede ser la  nueva clave de las empresas exitosas.</p>      <p>Una empresa debe competir m&aacute;s  con categor&iacute;as que con marcas. De  hecho, puede ser m&aacute;s f&aacute;cil inventar  una nueva categor&iacute;a y ser el  primero en llegar a la mente del  consumidor que convencerlo de que  una nueva marca es mejor que la  l&iacute;der (Ries y Trout, 1992). Este principio,  denominado &quot;Ley de la categor&iacute;a&quot;,  est&aacute; asociado a la siguiente  &quot;Ley del liderazgo&quot;: en la mente del  consumidor s&oacute;lo hay espacio para los  dos primeros lugares en el mercado;  el resto est&aacute; fuera de la pelea.</p>      <p>Una nueva categor&iacute;a puede crearse  de diversas maneras; entre ellas, incorporar  uno o varios servicios a un  producto o &quot;proposici&oacute;n de valor&quot;.  Varias razones hacen de &eacute;sta una de  las formas m&aacute;s ventajosas de ofrecer  un valor superior. En primer lugar,  un buen servicio es una ventaja m&aacute;s  dif&iacute;cil de copiar que cualquier desarrollo  de producto basado en nueva  tecnolog&iacute;a. Copiar un servicio s&oacute;lo se  logra en el mediano o largo plazo; esto  le da a la empresa tiempo suficiente  para recuperar su inversi&oacute;n y obtener  ganancias considerables. Adem&aacute;s,  es posible obtener una prima  cuando se agrega un servicio al valor  percibido por el consumidor. Por  ejemplo, IBM decidi&oacute; ofrecer a sus  clientes corporativos productos pr&aacute;cticamente  sin costo, con la garant&iacute;a  de ser el &uacute;nico proveedor de servicio.  En el pasado, IBM regalaba sus servicios  para vender sus productos; hoy,  las ganancias derivadas de los servicios crecen mucho m&aacute;s que las de los  productos.</p>      <p>Aun los productos m&aacute;s diferenciados  llegan a convertirse en gen&eacute;ricos y a  formar parte de mercados maduros.  La calidad de un producto es un calificador  o exigencia b&aacute;sica para entrar  y competir en un mercado, no un atributo  ganador o ventaja competitiva  que lo diferencie, especialmente en un  mercado con consumidores cada vez  m&aacute;s exigentes. En Latinoam&eacute;rica,  donde el buen servicio no es la norma,  una empresa se diferenciar&aacute; de  la competencia si ofrece como parte  de su propuesta de valor un servicio  excelente. Esto le permitir&aacute; lograr  mayor satisfacci&oacute;n y lealtad del cliente  y, por lo tanto, mayor rentabilidad.</p>      <p>El servicio cultiva relaciones con los  clientes mediante aprendizaje, uso de  informaci&oacute;n relevante y personalizaci&oacute;n  o mercadeo relacional. Adem&aacute;s,  incrementa las ganancias futuras de  la empresa, pues le permite retener  clientes y vender m&aacute;s con menores  costos de promoci&oacute;n y publicidad.  Cuando se trata de servicios, la mezcla  de mercadeo tradicional ya no es  suficiente. Es necesario revisar las  tradicionales cuatro P del mercadeo  &#45;promoci&oacute;n, producto, precio y plazae  incluir tres P adicionales: personas  (empleados y clientes), procesos y  perceptibles (evidencia f&iacute;sica).</p>    <hr size="1">        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>LAS PERSONAS Y EL MERCADEO  INTERNO E INTERACTIVO</b></font></p>      <p>Las empresas que comercializan productos  se concentran en el mercadeo  externo: estrategias para conocer las  necesidades de los consumidores,  ofrecer productos que los satisfagan,  informar sobre la existencia de los  productos y colocarlos a su alcance.</p>      <p><b>LA ESPECIFICIDAD DE LOS SERVICIOS</b></p>      <p>Los gerentes que incorporen al servicio en  el producto pudieran pensar que su  experticia en mercadeo de productos facilitar&aacute;  el mercadeo de servicios. Sin embargo,  una cosa no es m&aacute;s f&aacute;cil ni m&aacute;s dif&iacute;cil  que otra; son simplemente diferentes  (Berry, 1980).</p>      <p>Cuatro caracter&iacute;sticas distinguen los servicios  de los productos:</p>  <ul>    <li>Los servicios son intangibles. Podr&iacute;a distinguirse  aun entre intangibles &quot;palpables&quot;  (en relaci&oacute;n con los sentidos) e intangibles  &quot;imaginables&quot;, seg&uacute;n la dificultad  del consumidor para imaginarse el  servicio. Por ejemplo, si alguien contrata  una p&oacute;liza de seguros no sabr&aacute; si funciona  hasta que le ocurra un contratiempo,  pero ya la habr&aacute; pagado.</li>      <li>Los servicios son una &quot;ejecuci&oacute;n&quot; realizada  por personas. Esto hace que dos  servicios sean siempre distintos, no s&oacute;lo  porque el mismo empleado no es siempre  la misma persona &#45;como un cajero  de banco despu&eacute;s de un aumento de  sueldo o un aviso de extensi&oacute;n de horario  sin compensaci&oacute;n adicional&#45; sino  porque diferentes empleados entregar&aacute;n  el mismo servicio de maneras distintas  a la misma persona. En otras palabras,  para la empresa es complicado asegurar  una calidad est&aacute;ndar: depender&aacute;, en  gran medida, del empleado que produzca  el servicio.</li>      <li>En el caso de los servicios no se puede  separar el proceso productivo de la entrega:  un dentista no puede extraer una  muela sin la presencia del paciente. Esto  implica que el consumidor participa en  el proceso; por eso, un consumidor puede  afectar no s&oacute;lo su transacci&oacute;n sino la  de otros.</li>      <li>Un servicio no puede ser almacenado,  revendido o devuelto. Los asientos libres  de un avi&oacute;n durante un vuelo constituyen  una p&eacute;rdida para siempre. Como es  imposible inventariar servicios, es dif&iacute;cil  manejar las variaciones de la demanda  y, por lo tanto, optimizar su rentabilidad  con base en una capacidad fija.</li>    </ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><img src="img/revistas/eg/v16n75/n75a04f1.jpg"></center></p>      <p>El mercadeo de servicios requiere dedicar  mayor atenci&oacute;n a dos tipos de  mercadeo en los cuales participan consumidores  y empleados: interno e  interactivo. El mercadeo interno se  refiere a las estrategias de la empresa  para contratar, capacitar y motivar  a la mejor gente. Por su parte, el  mercadeo interactivo es una relaci&oacute;n  que no depende de la empresa: la que  se establece entre empleado y consumidor.  ¿Por qu&eacute; es necesario considerar  estas estrategias de mercadeo adicionales?</p>      <p>El consumidor debe ser tomado en  cuenta en la estrategia de mercadeo,  porque est&aacute; presente durante la mayor&iacute;a  de los procesos productivos. En  primer lugar, el cliente puede a&ntilde;adir  valor al producto o servicio. Por ejemplo,  Makro no ofrece al cliente asistencia  en la tienda ni bolsas para trasladar  los productos al carro: el cliente  trae sus propias bolsas y averigua  los precios de los productos mediante  m&aacute;quinas de esc&aacute;ner colocadas en algunos  pasillos del local. Esto permite  a Makro ofrecer menores precios. Segundo,  el consumidor puede colaborar  con otros consumidores. Por ejemplo,  si conversa durante el vuelo, un  pasajero podr&iacute;a hacer m&aacute;s placentero  el vuelo del vecino de asiento o convertirlo  en una pesadilla. Finalmente,  el consumidor puede colaborar en  la promoci&oacute;n de la compa&ntilde;&iacute;a. Tal es  el caso de Amex, que convierte al  tarjetahabiente en un ap&oacute;stol de la  compa&ntilde;&iacute;a cuando lo premia por  traer nuevos clientes o inscribir a un  amigo.</p>      <p>El mercadeo interactivo es crucial  para los servicios, porque son negocios  de alto contacto, esos contactos  entre empleado y cliente denominados  &quot;momentos de la verdad&quot;  (Carlzon, 1991), durante los cuales se  deben resolver los problemas del  cliente. Si la soluci&oacute;n se retrasa en  espera de la decisi&oacute;n del supervisor,  se perder&aacute; un cliente quien, por efecto  de las referencias, har&aacute; perder  muchos m&aacute;s. No es lo mismo que un  cliente espere durante media hora en  el lobby del hotel porque el empleado  necesita autorizaci&oacute;n superior, que  sea informado inmediatamente que el  hotel le ofrecer&aacute; la habitaci&oacute;n de lujo  al mismo precio porque es un cliente  leal. Si no lo era, seguramente comenzar&aacute;  a serlo. Si esos contactos no a&ntilde;aden  valor a la oferta de la empresa,  se lo restar&aacute;n, sobre todo cuando el  consumidor recibe el mensaje de que  sus sugerencias, problemas o quejas  no tienen mayor importancia, pues el  empleado que lo atiende no tiene suficiente  autoridad para decidir. Aqu&iacute;  comienza a adquirir importancia el  mercadeo interno.</p>      <p>El mercadeo interno implica que la  organizaci&oacute;n debe contar con empleados  m&aacute;s capaces y con cultura de servicio.  El &eacute;xito del mercadeo de una  compa&ntilde;&iacute;a de servicios depende de  c&oacute;mo mercadee el trabajo de sus empleados.  Los empleados de servicios  son los menos motivados y peor pagados;  sin embargo, se espera que  ofrezcan la mejor atenci&oacute;n. La cultura  de servicio que la empresa quiere  mercadear con sus empleados no  siempre es rec&iacute;proca: internamente,  los empleados pueden ser clientes  insatisfechos. Es importante dotar a  los empleados de informaci&oacute;n y poder  para decidir; de otra forma, la  oportunidad de lograr un cliente satisfecho  desaparecer&aacute;. En servicios,  la mejor publicidad es <i>word of mouth</i>,  &#45;la referencia que un cliente pueda  dar a sus conocidos&#45;, y ser&aacute; satisfactoria  en la medida en que los empleados  puedan resolver problemas.</p>      <p>Un caso interesante es el de Sears.  La empresa comenz&oacute; a enfrentar dificultades  financieras porque no contaba  con una oferta de valor superior  a la de la competencia. Como respuesta,  utiliz&oacute; la orientaci&oacute;n al consumidor  como elemento diferenciador.  Gracias a la aplicaci&oacute;n de un modelo  (<i>Total Performance Indicators</i>) que  permite medir la relaci&oacute;n beneficioempleado&#45;  consumidor, los empleados  se convirtieron en protagonistas del  cambio: se les brindaron posibilidades  de crecimiento, poder de decisi&oacute;n  y participaci&oacute;n en la planificaci&oacute;n  estrat&eacute;gica de la empresa (Rucci,  Kirn y Quinn, 1998).</p>      <p><font size="3"><b>PROCESOS:  LA SINCRONIZACI&Oacute;N  ENTRE OFERTA Y DEMANDA</b></font></p>      <p>Es imposible inventariar servicios,  dado que en la mayor&iacute;a de los casos  se producen al mismo tiempo que se  entregan y se consumen. Esto hace  que los gerentes de servicios enfrenten  un nuevo reto: ¿Qu&eacute; hacer con la  capacidad ociosa durante los per&iacute;odos  de baja demanda? ¿C&oacute;mo atender los  picos de demanda si no hay suficientes  recursos y no existen &quot;dep&oacute;sitos&quot;  de cortes de pelo o asientos vac&iacute;os en  un vuelo que est&aacute; copado? Hay dos  maneras de enfrentar estas situaciones:  mitigar las variaciones de la demanda,  de modo que se adecue a la  oferta de la empresa, y ajustar la capacidad  productiva para que se adapte  a las fluctuaciones de la demanda.</p>      <p>La empresa tiene varias opciones  para los per&iacute;odos de alta demanda:  aumentar precios, publicitar las promociones para las &eacute;pocas de baja temporada,  concentrar esfuerzos en clientes  leales o valiosos, e informar a  quienes consuman en per&iacute;odos de alta  demanda acerca de la existencia de  per&iacute;odos de menor demanda. Cuando  la demanda es muy baja, una empresa  puede vender m&aacute;s a los mismos  clientes mediante publicidad y promoci&oacute;n,  o atraer nuevos consumidores  modificando ofertas u ofreciendo  descuentos o promociones en precio,  entre otras acciones.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><img src="img/revistas/eg/v16n75/n75a04f2.jpg"></center></p>        <p>Una empresa puede flexibilizar su  capacidad para enfrentar los per&iacute;odos  de alta demanda. Por ejemplo,  puede modificar el horario de servicio,  contratar servicios (outsourcing)  o reclutar empleados por tiempo determinado.  Cuando la demanda es  muy baja, la empresa puede planificar  vacaciones o entrenar a los empleados  (Zeithaml y Bitner, 1996).</p>      <p><font size="3"><b>PERCEPTIBLES: LO TANGIBLE  DE LOS SERVICIOS</b></font></p>      <p>Dado que los servicios son intangibles,  es dif&iacute;cil evaluarlos antes de  comprarlos; de all&iacute; que sus principales  atributos sean credibilidad, fe y  experiencia. Por esto, los gerentes de  mercadeo tratan de proporcionar al  consumidor evidencias o indicios tangibles  de la oferta, llamados tambi&eacute;n  perceptibles o <i>servicescape</i> (Zeithaml  y Bitner, 1996). Entre estos indicios  se encuentran el ambiente f&iacute;sico  (temperatura, ruidos, m&uacute;sica, olor),  uniformes, decoraci&oacute;n, gr&aacute;ficos, correspondencia,  apariencia del empleado  o publicidad.</p>      <p>Los perceptibles no s&oacute;lo ayudan a  visualizar la oferta del servicio; tambi&eacute;n  pueden influir en la respuesta  del consumidor y en la evaluaci&oacute;n del  servicio post&#45;compra. Por ejemplo, si  el <i>servicescape</i> es &quot;positivo&quot; (ambiente  agradable o decoraci&oacute;n de buen  gusto), los clientes internos y externos  se sentir&aacute;n m&aacute;s a gusto: el empleado  tratar&aacute; mejor al cliente y &eacute;ste  pasar&aacute; m&aacute;s tiempo en la tienda y  estar&aacute; dispuesto a comprar m&aacute;s.</p>      <p><font size="3"><b>MERCADEO DE SERVICIOS:  ¿RESPONSABILIDAD  FUNCIONAL O COMPROMISO  DE LA ORGANIZACI&Oacute;N?</b></font></p>      <p>Introducir servicios como valor agregado  a los productos requiere que las  funciones de recursos humanos y  operaciones est&eacute;n estrechamente relacionadas  con mercadeo. Esto es especialmente  cierto en empresas de  servicios, m&aacute;s que en aqu&eacute;llas que  ofrecen productos. Para crear una  cultura de servicio es primordial que  la orientaci&oacute;n y los objetivos de mercadeo  sean compartidos por el resto  de la organizaci&oacute;n. De aqu&iacute; que, en  empresas de servicio, todos los empleados  y departamentos deben hacer  mercadeo.</p>        <p><font size="3"><b>UN RETO CL&Aacute;SICO:  DEMANDA VARIABLE  Y CAPACIDAD FIJA</b></font></p>      <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><img src="img/revistas/eg/v16n75/n75a04f3.jpg"></center></p>        <p><b>EL PRECIO DE LOS SERVICIOS</b></p>      <p>El papel del precio como indicador de calidad  es un protagonista m&aacute;s importante  en el mercadeo de servicios que en el de  productos,dado que son intangibles y que  uno de sus principales atributos es fe o  credibilidad. Al contratar un abogado, los  consejos de amigos o conocidos resultan  muy &uacute;tiles; pero, si se trata de un caso  importante seguramente no se recurrir&aacute;  al m&aacute;s econ&oacute;mico porque de alguna forma  esto indica que no es el mejor.</p>      <p>El precio debe reflejar en forma clara y  sencilla el valor ofrecido al cliente y minimizar  el riesgo que asume al adquirir el  servicio (Berry y Yadav, 1997). Para ello,  una empresa puede ofrecer diferentes precios  para diferentes niveles de servicios,  precios con garant&iacute;a de satisfacci&oacute;n, contratos  a largo plazo o agrupaci&oacute;n de precios  que aseguren relaciones de confianza.</p>      <p><font size="3"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>      <p>Agregar valor a los productos mediante  servicios es un nuevo reto para los  gerentes de mercadeo; entender las  particularidades del mercadeo de servicios,  la clave del &eacute;xito. Cuando el  servicio se agrega a un producto que  tiene imagen y posicionamiento, el  mercadeo es m&aacute;s sencillo, porque el  producto es de alg&uacute;n modo la evidencia  tangible del servicio. Por lo tanto,  el riesgo que asume el consumidor se  minimiza: ambas ofertas est&aacute;n atadas.  Por ejemplo, cuando Toyota agrega  a su propuesta de valor el servicio  de mantenimiento, el cliente conf&iacute;a  en que el servicio ser&aacute; excelente, dada  la calidad del producto.</p>      <p>Algunos gerentes de mercadeo sostienen  que, en algunos casos, es pr&aacute;cticamente  imposible a&ntilde;adir servicios a  los productos. ¿C&oacute;mo ofrecer servicios  con un detergente? Procter &amp; Gamble  lo hace: ha reorientado sus negocios  hacia los servicios. Por ejemplo, lo que  se conoc&iacute;a como <i>Package soap and  detergent</i> ahora se llama <i>Laundry  care</i>: se a&ntilde;ade al producto la preocupaci&oacute;n  de la empresa por el cuidado  de la ropa o el mantenimiento de los  colores. Adem&aacute;s, cuenta con su tradicional  servicio de atenci&oacute;n al consumidor  conocido como &quot;Se&ntilde;ora Robles&quot;  y una filosof&iacute;a de atenci&oacute;n a los  canales de distribuci&oacute;n basada en el  sistema <i>Respuesta eficiente al consumidor</i>  (ECR, por sus siglas en ingl&eacute;s).</p>      <p>No hay excusas para que las empresas  que comercializan productos no  aumenten sus ganancias, permanezcan  en el mercado y tengan &eacute;xito a  mediano y largo plazo: los servicios  son la respuesta.</p>    <hr size="1">      <p><font size="3"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>        <!-- ref --><p>BERRY, L. Services Marketing is  different. <i>Business</i>. Mayo&#45;junio,  1980.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000052&pid=S0123-5923200000020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>BERRY, L. y M. YADAV. El papel del  valor en la determinaci&oacute;n de los precios  de los servicios. <i>Harvard Deusto  Business Review</i>. Mayo&#45;junio, 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000053&pid=S0123-5923200000020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>CARLZON, J. <i>El momento de la verdad</i>.  Madrid: Ediciones D&iacute;az de Santos,  1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000054&pid=S0123-5923200000020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>KOTLER, P. <i>Direcci&oacute;n de mercadotecnia:  An&aacute;lisis, planeaci&oacute;n, implementaci&oacute;n  y control</i>. M&eacute;xico: Prentice&#45;Hall Hispanoamericana, 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000055&pid=S0123-5923200000020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>RIES, A. y J. TROUT. <i>Posicionamiento:  El concepto que ha revolucionado la  comunicaci&oacute;n publicitaria y la mercadotecnia</i>.  M&eacute;xico: McGraw&#45;Hill,  1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000056&pid=S0123-5923200000020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>RUCCI, A., S. KIRN y R. QUINN. The  employee&#45;customer&#45;profit chain at  Sears. <i>Harvard Business Review</i>.  Enero&#45;febrero, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000057&pid=S0123-5923200000020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>ZEITHAML, V. y M. BITNER. <i>Services  marketing</i>. Nueva York: McGraw  Hill, 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000058&pid=S0123-5923200000020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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