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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL DESARROLLO ORGANIZACIONAL COMO FACILITADOR DEL CAMBIO]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="verdana">        <p align="right"><font size="4"><b>EL DESARROLLO ORGANIZACIONAL  COMO FACILITADOR DEL CAMBIO</b></font></p>      <p align="right">HENRY MOLINA</p>      <p align="right">Tulane University. Ph.D. (en curso) en el Programa de Am&eacute;rica Latina. Jefe del Dpto.  de Administraci&oacute;n, Facultad de Ciencias Administrativas y Econ&oacute;micas Universidad Icesi.  lngeniero El&eacute;ctrico Universidad del Valle. Especialista en Administraci&oacute;n Universidad Icesi.  Diplomado en Alta Gerencia Universidad Icesi.  Profesor Universitario</p>    <hr />        <p><b>RESUMEN</b></p>      <p>El Desarrollo Organizacional (DO) ha  surgido de las exigencias de un ambiente  cambiante y del conocimiento  originado por la evoluci&oacute;n de las ciencias  sociales aplicadas. Los cambios  r&aacute;pidos dentro del entorno organizacional  han exigido procesos y estructuras  organizacionales que sean mucho  m&aacute;s flexibles y que brinden mayor  capacidad de respuesta que las  estructuras tradicionales. Se requieren  nuevas capacidades individuales  y organizacionales que puedan impulsar  las iniciativas individuales y  la disposici&oacute;n para asumir riesgos.</p>      <p>Igualmente, debemos considerar que  existen marcadas diferencias entre  las caracter&iacute;sticas individuales de los  gerentes, las caracter&iacute;sticas individuales  de los profesionales del desarrollo  organizacional, sus habilidades  y conocimientos y los estilos de las  intervenciones del desarrollo organizacional.  Todas estas diferencias hacen  que sea virtualmente imposible  predecir con precisi&oacute;n el curso y los  resultados de las intervenciones en  las organizaciones cliente.</p>      <p>En este documento presento un resumen  de lecturas acerca del desarrollo  organizacional como facilitador  del cambio; y expongo un marco de  referencia para la comprensi&oacute;n de los  factores determinantes de la relaci&oacute;n  entre las intervenciones del DO y los  cambios organizacionales con el fin  de mejorar la predictabilidad y la  efectividad de los esfuerzos de cambio  de sus intervenciones. El prop&oacute;sito  central de este documento es dotar  a los agentes de cambio de conocimiento  y herramientas para que  comprendan las caracter&iacute;sticas del  cambio, los m&eacute;todos de aprendizaje  tanto de las organizaciones como de  la gente y de c&oacute;mo los agentes de cambio  deben dise&ntilde;ar sus intervenciones  y posteriormente mejorar los resultados  de las mismas.</p>  <hr />        <p><b><font size="3">EL DESARROLLO  ORGANIZACIONAL COMO  FACILITADOR DEL CAMBIO  MARCO DE REFERENCIA</font></b></p>      <p>Actualmente el DO es considerado  como un campo de estudio acad&eacute;mico  interdisciplinario y como profesi&oacute;n  reconocida (Friedlander &amp;  Brown, 1974). Las organizaciones  hoy en d&iacute;a emplean a un n&uacute;mero  cada vez mayor de profesionales de  esta disciplina y varias organizaciones  de profesionales cuentan con  divisiones de desarrollo organizacional.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dentro del marco de referencia propuesto  se considera que las organizaciones  est&aacute;n conformadas por personas  que tienen un conjunto diferente  de valores, estilos y habilidades;  tecnolog&iacute;as con distintas caracter&iacute;sticas;  y procesos y estructuras  que reflejan diversos tipos de relaciones  entre el entorno y la organizaci&oacute;n,  entre la gente misma o entre  la gente y su trabajo. Nuestro  concepto del desarrollo organizacional  exige un cambio en la tecnolog&iacute;a  y en la estructura, o un cambio  en las personas y sus procesos de interacci&oacute;n  m&aacute;s que en los esfuerzos  por cambiar s&oacute;lo a las personas, &uacute;nicamente  la estructura, los procesos,  o la tecnolog&iacute;a de la organizaci&oacute;n  (Friedlander &amp; Brown, 7974).</p>      <p>Por consiguiente, sus resultados son  vistos como respuestas al entorno  cambiante incluyendo la creaci&oacute;n de  un clima de soluci&oacute;n de problemas  abierto, sustituyendo la autoridad del  rol y el estatus por la autoridad del  conocimiento y la competencia, localizando  la toma de decisiones y la soluci&oacute;n  de problemas lo m&aacute;s cerca posible  a las fuentes de informaci&oacute;n,  creando confianza y colaboraci&oacute;n,  desarrollando un sistema de recompensas e  incentivos que reconozca la  misi&oacute;n organizacional y el crecimiento  de la gente, ayudando a los gerentes  a gobernar de acuerdo con los objetivos  relevantes en lugar de las  pr&aacute;cticas del pasado, mejorando el  aprendizaje organizacional, ayudando  a la gente a crear una cultura organizacional  y acrecentando su autocontrol  y autogesti&oacute;n dentro de la organizaci&oacute;n.</p>      <p>Las relaciones de los profesionales del  desarrollo organizacional con los sistemas  de las organizaciones var&iacute;an de  un estilo transaccional a uno transformacional.  En este &uacute;ltimo, los profesionales  facilitan el cambio despertando  la energ&iacute;a de los seguidores. En  el estilo transformacional la relaci&oacute;n  con los seguidores pr&aacute;cticamente se  basa en un modelo de intercambio  (Church, Waclawsky, &amp; Burke, 1996).</p>      <p>    <center><img src="/img/revistas/eg/v16n77/n77a01f1.jpg" /></center></p>      <p>En este documento hago una revisi&oacute;n  de la literatura desde este marco de  referencia y a la luz de las proposiciones  indicadas en el modelo arriba  descrito.</p>      <p>Los resultados de las intervenciones  sobre los cambios organizacionales  ser&aacute;n influenciados por los siguientes  determinantes:</p>  <ol>    <li>La naturaleza del cambio; el cambio  de primer orden es incremental  y convergente, mientras que el  cambio de segundo orden es  transformacional, radical, dif&iacute;cil,  arriesgado y fundamentalmente  altera la organizaci&oacute;n y su centro.</li>      <li> El estilo del modo de influencia o  el estilo consultivo; por medio del  uso de un modelo transformacional&#45;transaccional de liderazgo  (Bass, 1985, Bennis &amp; Nanus,  1985; Burke, 1979, 1986; Burns,  1978; Kouses &amp; Posner, 1987; Sashkin &amp; Burke, 1990; Tichy &amp; Devanna,  1986; Zaleznik, 1977). Por  lo tanto un modelo transformacional  estilo consultivo e influyente  se proyecta m&aacute;s al largo plazo, es  m&aacute;s visionario, misionario e inspirador  que el modelo transaccional,  que es estable, pr&aacute;ctico y contractual  por naturaleza.</li>      <li>El nivel de incertidumbre del entorno  (e.g., estable o confuso).</li>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Las caracter&iacute;sticas de los gerentes  y los profesionales (e.g., rasgos  de la personalidad, antecedentes,  comprensi&oacute;n de los aspectos  de la gerencia de cambio, compromiso,  participaci&oacute;n, experiencia,  etc.)</li>      <li>Las caracter&iacute;sticas de las intervenciones  que pueden distinguirse  por medio de: Primero, <i>Intervenciones  robustas</i> que est&aacute;n dise&ntilde;adas  para actuar de manera  efectiva frente a una amplia gama  de situaciones (lo opuesto ser&iacute;an  las intervenciones fr&aacute;giles). Por lo  tanto, los profesionales tendr&aacute;n  muchas probabilidades de avanzar  seg&uacute;n lo planeado, no importa  qu&eacute; sorpresas depare el futuro.  Una forma de aumentar la robustez  de las intervenciones es  realizar un an&aacute;lisis de escenarios  como un paso inicial en el proceso  de dise&ntilde;o de la intervenci&oacute;n. Segundo,  <i>Intervenciones flexibles</i>  que est&aacute;n dise&ntilde;adas considerando  la posibilidad de hacer evaluaciones  y cambios durante su proceso.  Para esto, el autor sugiere  que los agentes de cambio deben  dejar de enfocarse en las herramientas  (la intervenci&oacute;n como  una soluci&oacute;n m&aacute;gica) y m&aacute;s bien  hacerlo en el problema o en la  meta. Tercero, estas dos caracter&iacute;sticas  anteriores de una intervenci&oacute;n  nos llevan a una tercera  caracter&iacute;stica, las <i>Intervenciones  modestas</i> que sugieren que los  profesionales posiblemente hagan  un mejor papel al abordar las  metas importantes, adoptando  una serie de pasos peque&ntilde;os que  se desarrollan a partir de las estructuras  y pr&aacute;cticas existentes.  Por consiguiente, los eventos futuros  estar&aacute;n relacionados con un  &aacute;mbito peque&ntilde;o y en la misma forma,  su impacto se restringe a un  espacio reducido.</li>      <li>Las caracter&iacute;sticas de la organizaci&oacute;n  como un sistema auto&#45;organizador  son las siguientes: Primero,  <i>inestabilidad</i> en el sentido  de que son sensibles a disturbios  min&uacute;sculos. El t&eacute;rmino t&eacute;cnico  para este tipo de inestabilidad es  &quot;dependencia sensible a condiciones  iniciales&quot;, pero se denomina  m&aacute;s com&uacute;nmente &quot;el efecto mariposa&quot;.  El nombre tiene su origen  en una ilustraci&oacute;n humor&iacute;stica  que sugiere que las corrientes de  aire min&uacute;sculas que se generan  cuando una mariposa m&iacute;tica mueve  sus alas en una tarde de verano,  puede disparar una serie de  eventos que eventualmente pueden  llegar a ocasionar feroces tormentas  a miles de kil&oacute;metros de  distancia. Inestabilidad implica la  existencia de un proceso cuyo impacto  en las organizaciones es  m&aacute;s profundo y disperso que otros  procesos cuyos impactos son s&oacute;lo  moment&aacute;neos o locales. Segundo,  el <i>refuerzo positivo y los retornos  cada uez mayores</i> explican c&oacute;mo,  de millones de eventos que tienen  lugar en un momento dado, pocos  llegan a cambiar la situaci&oacute;n de  la organizaci&oacute;n.Tercero, la coevoluci&oacute;n explica c&oacute;mo, los eventos o  cambios que ocurren en una parte  de una firma pueden ocasionar  otros cambios que a su vez causan  incluso otros cambios que pueden  aparecer en lugares y formas  totalmente inesperados y son  considerados como desaf&iacute;os u  oportunidades imprevistos por los  agentes de cambio que trabajan  lejos de la fuente. Cuarto, la &uacute;ltima  caracter&iacute;stica se denomina  <i>enclavamientos</i> y explica las formas  de hacer las cosas que se convirtieron  en la norma de manera  m&aacute;s o menos casual, y ahora est&aacute;n  tan inculcadas que es imposible  desplazarlas.</li>    </ol>      <p>Mi prop&oacute;sito en este marco de referencia  es indicar a los profesionales  y gerentes que los intentos por cambiar  las organizaciones actuales son  dificiles dentro de un contexto complejo  e impredecible. Si los gerentes  y profesionales tienen el prop&oacute;sito de  comprender y facilitar el desarrollo  organizacional en las econom&iacute;as de  transici&oacute;n actuales, deben partir de  una base conceptual firme y deben  conocer los procesos involucrados en  el origen de los cambios, incluyendo  el entorno, la gente, las estructuras,  los procedimientos, las normas, etc.</p>      <p><font size="3"><b>REVISI&Oacute;N DE LA LITERATURA</b></font></p>      <p><b><i>DO, Las caracter&iacute;sticas de las organizaciones, y las caracter&iacute;st&iacute;cas de las intervenciones.</i></b></p>      <p>Behling (1995) desarrolla la idea  acerca de la dificultad de predecir los  resultados de las intervenciones sobre  los cambios organizacionales, alrededor  de una categor&iacute;a identificada  de fen&oacute;menos denominados sistemas  auto&#45;organizadores, que est&aacute; teniendo  lugar en las ciencias fisicas.  Estos fen&oacute;menos tambi&eacute;n se denominan  ca&oacute;ticos o complejos.</p>      <p>Al final, Behling (1995) considerando  las caracter&iacute;sticas de las organizaciones  como sistemas auto&#45;organizadores,  sugiere que los agentes de  cambio necesitan ser tratados de  manera diferente para poder mejorar  tanto la predictabilidad de los resultados  como el logro del cambio. Espec&iacute;ficamente,  los profesionales deben  enfocarse en intervenciones que sean  robustas.</p>      <p>Comprender la naturaleza de las organizaciones  como sistemas auto&#45;organizadores  nos ha permitido entender  mejor lo que podr&iacute;a suceder en  diferentes intervenciones o en una  intervenci&oacute;n sobre una organizaci&oacute;n  diferente o en una intervenci&oacute;n sobre  una organizaci&oacute;n en diversos momentos.  Por consiguiente, Behling (1995)  identifica los siguientes problemas en  los profesionales del desarrollo organizacional.</p>    <i><ol>        ]]></body>
<body><![CDATA[<li>La combinaci&oacute;n del efecto mariposa, el auto&#45;refuerzo y los mayores retornos, la coevoluci&oacute;n y los  enclavamientos hacen que sea virtualmente  imposible predecir con  exactitud el curso y los resultados  de las intervenciones en las organizaciones cliente. De manera realista, lo mejor que podemos esperar  es explicarlos despu&eacute;s del hecho".</li>        <li>La experiencia pasada con una firma cliente no permite al agente de  cambio predecir el camino preciso  que tomar&aacute; una intervenci&oacute;n  futura. En el mejor de los casos,  la experiencia pasada da al agente  de cambio un sentido de lo que  podr&iacute;a suceder en el futuro.</li>        <li>La experiencia con una intervenci&oacute;n  en el sitio &quot;A&quot;, no permite al  agente de cambio predecir el camino  preciso que tomar&aacute; en el sitio  &quot;B&quot;. En el mejor de los casos la  experiencia en otra parte da al  agente de cambio un sentido de lo  que podr&iacute;a suceder en un segundo  sitio.</li>      <li>El conocimiento de la investigaci&oacute;n  y la teor&iacute;a sobre el desarrollo  organizacional no permite al  agente de cambio predecir el resultado de una intervenci&oacute;n esPec&iacute;fica en un sitio espec&iacute;fico. En el  mejor de los casos, dicho conocimiento  le permite explicar los  eventos despu&eacute;s del hecho y hacer  estimativos estad&iacute;sticos de los resultados.</li>    </ol></i>      <p>Seg&uacute;n los cuatros enunciados anteriores,  podemos hacer las siguientes  proposiciones que respaldan el marco  de referencia propuesto de este  documento:</p>      <p><i>Proposici&oacute;n 1:</i> Debido a la baja probabilidad  de poder predecir los resultados  de una intervenci&oacute;n, un profesional  que c&oacute;modamente se adapte a  eventos inesperados ser&aacute; m&aacute;s efectivo  que otro que no lo haga.</p>      <p><i>Proposici&oacute;n 2:</i> Existen intervenciones  que por sus caracter&iacute;sticas (por ejemplo,  robustas, flexibles o modestas),  ser&aacute;n m&aacute;s predecibles y m&aacute;s efectivas  que otras intervenciones con caracter&iacute;sticas  opuestas.</p>      <p>Finalmente, revisando el documento  de Behling (1995), deseo sintetizar  que seg&uacute;n el marco de referencia propuesto,  la relaci&oacute;n entre la intervenci&oacute;n  y los cambios deseados es determinada  por las caracter&iacute;sticas de los  procesos y estructuras de la firma  (como un sistema auto&#45;organizador)  y por las caracter&iacute;sticas de las intervenciones.</p>      <p><b><i>DO, Caracter&iacute;sticas de los  gerentes, caracter&iacute;st&iacute;cas de los  profesionales y el estilo de  &iacute;nfluencia de las intervenciones.</i></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se presume que los profesionales tienen  alg&uacute;n conocimiento sobre la naturaleza  del cambio organizacional y  que poseen las habilidades y destrezas  necesarias para originarlo, o en  cualquier caso, para facilitar el proceso  con sus clientes. Despu&eacute;s de todo,  el cliente es el agente de cambio, pero  el profesional de desarrollo organizacional  necesita saber c&oacute;mo asesorar  y ayudar al cliente a manejar el proceso  (Church, Waclawsky, &amp; Burke,  1996), reconociendo el potencial que  tienen los profesionales para ejercer  una influencia significativa en los  ideales, principios y conducta de sus  organizaciones cliente.</p>      <p>Analizando el documento de Church,  et al. (1996), se detecta que &eacute;ste apoya  tres agentes determinantes en la  relaci&oacute;n entre la intervenci&oacute;n del desarrollo  y el cambio organizacional  que fue propuesto en el marco de referencia  inicial. Estos tres agentes  determinantes son: <i>Primero</i>, el conjunto  de caracter&iacute;sticas individuales  de los profesionales, incluyendo el  conocimiento y la comprensi&oacute;n de los  aspectos espec&iacute;ficos de la gerencia del  cambio organizacional y la tolerancia  a la ambigüedad; <i>Segundo</i>, el conjunto  de caracter&iacute;sticas individuales de  los gerentes, incluyendo el conocimiento  y la comprensi&oacute;n de aspectos  espec&iacute;ficos de la gerencia de cambio  organizacional y la intolerancia a la  ambigüedad; y <i>Tercero</i>, el estilo de  influencia usado en la Pr&aacute;ctica de  desarrollo organizacional.</p>      <p>Un factor importante para comprender  el prop&oacute;sito de Church et al. es  conocer los instrumentos de medici&oacute;n  usados en la investigaci&oacute;n.</p>      <p>Dos instrumentos de estudio diferentes  fueron usados para recolectar datos  de los profesionales: el Cuestionario  de la Gerencia de Cambio y el  Cuestionario del Agente de Cambio.  El Cuestionario de la Gerencia de  Cambio (Burke, 1990) es un instrumento  basado en el conocimiento que  proporciona informaci&oacute;n &uacute;til referente  a la comprensi&oacute;n de ciertos aspectos  del cambio organizacional, que se  basan en principios derivados de la  psicolog&iacute;a social, la teor&iacute;a organizacional,  los hallazgos de la investigaci&oacute;n  aplicados y la experiencia en consultor&iacute;a.  Se trata de un cuestionario  relativamente corto de 25 preguntas  estilo falso&#45;verdadero y tiene seis subpuntajes  correspondientes a (a) la  respuesta individual al cambio, (b) la  naturaleza general del cambio, (c) la  planeaci&oacute;n del cambio, (d) manejo del  cambio por el lado de la gente, (e)  manejo del cambio por el lado organizacional,  y (f) evaluaci&oacute;n del  cambio.</p>      <p>El segundo instrumento del estudio,  el Cuestionario del Agente de Cambio,  fue desarrollado espec&iacute;ficamente  para este estudio de investigaci&oacute;n  con el fin de comprobar ciertas relaciones entre la concepci&oacute;n que tienen  los profesionales acerca de los aspectos  de la gerencia del cambio y las  caracter&iacute;sticas seleccionadas de personalidad,  consultor&iacute;a y antecedentes.  Adaptado principalmente del Informe  de Liderazgo de Burke y de la  escala de intolerancia a la ambigüedad  de Budner (1962), el Cuestionario  del Agente de Cambio tiene como  objeto hacer la evaluaci&oacute;n de un encuestado  con respecto a (a) el estilo  preferido de consultor&iacute;a basado en un  modelo transformacional&#45;transaccional  de liderazgo o el estilo de influencia  y (b) el nivel de comodidad frente  a situaciones ambiguas, definido  como la tendencia a percibir tales situaciones  como una fuente de amenaza.  Tambi&eacute;n se incorporaron al final  del instrumento elementos demogr&aacute;ficos  adicionales pertenecientes al  g&eacute;nero de la persona encuestada, el  nivel de educaci&oacute;n, el &aacute;rea de especializaci&oacute;n,  estado interno versus externo,  afiliaci&oacute;n acad&eacute;mica, cursos de  capacitaci&oacute;n acad&eacute;mica y/o profesional  espec&iacute;ficos, etc.</p>      <p>El Informe de Liderazgo (Burke,  1990) es un instrumento de retroalimentaci&oacute;n  sobre la auto&#45;evaluaci&oacute;n  dise&ntilde;ado para medir el estilo del liderazgo  de los gerentes y ejecutivos  usando un modelo transformacional&#45;transaccional  de liderazgo (Bass,  1985, Bennis &amp; Nanus, 1985; Burke,  1979, 1986; Burns, 1978; Kouses &amp;  Posner, 1987; Sashkin &amp; Burke, 1990;  Tichy &amp; Devanna, 1986; Zaleznik,  7977). Este modelo incorpora dimensiones  como (a) direcci&oacute;n determinante,  o una preferencia para enfocarse  en el cambio y las posibilidades futuras  en lugar de mantener la estabilidad  y las realidades pr&aacute;cticas en el  corto plazo; (b) profesionales influyentes,  o que generan entusiasmo y energ&iacute;a  con ideas versus proporcionar claridad  con respecto a los roles, autoridad  y metas; (c) profesionales inspiradores,  o que inspiran a otros apelando  a niveles superiores de moralidad  versus operar a un nivel pr&aacute;ctico;  y (d) hacer que las cosas sucedan,  o verse a s&iacute; mismos como agentes que  desencadenan eventos en lugar de  reaccionar a ellos.</p>      <p>Seg&uacute;n el prop&oacute;sito de la investigaci&oacute;n  de Church et al. (1996), establecen  cinco hip&oacute;tesis b&aacute;sicas que respaldan  el marco de referencia propuesto:</p>      <p><b><i>Hip&oacute;tesis 1:</i></b> Los profesionales del  desarrollo organizacional comprender&aacute;n  mucho mejor los aspectos de la  gerencia de cambio, seg&uacute;n es evaluada  por el Cuestionario de la Gerencia  de Cambio, Burke, 1990, cuando  se compara con gerentes y ejecutivos.</p>      <p><b><i>Hip&oacute;tesis 2:</i></b> Los profesionales del  desarrollo organizacional prefieren  un estilo de consultor&iacute;a m&aacute;s transformacional  (opuesto al transaccional)  que el que muestran los gerentes y  ejecutivos de las firmas.</p>      <p><b><i>Hip&oacute;tesis 3:</i></b> Los profesionales del  desarrollo organizacional tendr&aacute;n un  nivel relativamente inferior de intolerancia  a situaciones ambiguas que  el que demuestran los gerentes y ejecutivos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>Hip&oacute;tesis 4: </i></b>El nivel de intolerancia  hacia las situaciones ambiguas est&aacute;  altamente relacionado con la comprensi&oacute;n  de ciertos aspectos de la gerencia  de cambio.</p>      <p><b><i>Hip&oacute;tesis 5: </i></b>El nivel de intolerancia  hacia situaciones ambiguas est&aacute; altamente  relacionado con el estilo de  consultor&iacute;a transformacional (opuesto  al estilo transaccional).</p>      <p>Entre los hallazgos m&aacute;s importantes  se encuentran: (a) comprender la necesidad  que tiene la gente en medio  de los esfuerzos de cambio de liberarse  y lamentar la p&eacute;rdida del estado  actual; (b) la necesidad de estimular  el cambio a trav&eacute;s de peque&ntilde;os grupos  generalmente es m&aacute;s efectivo que  hacerlo de uno a uno con individuos;  (c) la necesidad de modificar las estructuras  organizacionales en un esfuerzo  de cambio: (d) la necesidad de  emerger y trabajar con la insatisfacci&oacute;n  de la gente con respecto al estado  actual de las cosas; (e) la necesidad  de comprometerse y trabajar con  la resistencia que demuestra la gente  hacia el proceso de cambio; (f) la  necesidad de evitar intentos por controlar  el esfuerzo de cambio concentrando  la energ&iacute;a en un peque&ntilde;o grupo  de expertos &uacute;nicamente responsables  de la planeaci&oacute;n e implementaci&oacute;n;  (g) los gerentes tienen m&aacute;s probabilidades  de estar de acuerdo con  la necesidad de adoptar pasos dram&aacute;ticos  y efectivos en un proceso de cambio  que los profesionales; (h) los profesionales  del desarrollo organizacional  fueron percibidos como m&aacute;s transformacionales  (en su estilo de consultor&iacute;a)  que los gerentes (en su estilo  de liderazgo); (i) mientras m&aacute;s alto  sea el nivel de educaci&oacute;n formal es  m&aacute;s probable que los profesionales se  perciban m&aacute;s como transformacionales  y se muestren tolerantes y c&oacute;modos  frente a situaciones ambiguas;(j)  la experiencia en el campo no produjo  efectos significativos en el conocimiento  de la gerencia de cambio.</p>      <p>Un hallazgo que llam&oacute; mi atenci&oacute;n  es que todos los encuestados, incluyendo  los profesionales y gerentes,  coinciden en la necesidad de dar saltos,  hacer cambios o trastornos dram&aacute;ticos  y no moderados e incrementales  (cambio transformacional).  Dado que los mismos encuestados se  calificaron como altamente transformacionales  en su enfoque hacia sus  esfuerzos y estilos de consultor&iacute;a, este  hallazgo es curioso. Por consiguiente,  pienso que aunque los profesionales  pueden considerar que los pasos  y saltos dram&aacute;ticos son elementos  importantes en un proceso de cambio,  las realidades organizacionales  pol&iacute;ticas y pr&aacute;cticas pueden dictar un  enfoque m&aacute;s gradual.</p>      <p><b><i>DO. Aprendizaje organizacional,  cambio organizacional y entorno  organizacional</i></b></p>      <p>Newman (2000) presenta un marco  de referencia conceptual que nos ayuda  a comprender mejor la transformaci&oacute;n  organizacional y la actividad  empresarial durante per&iacute;odos de  cambio extremo dentro del contexto  institucional de las firmas. Para hacer  esto, Newman integr&oacute; tres perspectivas  te&oacute;ricas: la teor&iacute;a del cambio  organizacional (Meyer, Goes, &amp;  Brooks. 1993; Tüshman &amp; Romanelli, 1985), la teor&iacute;a del aprendizaje  organizacional (Argyris &amp; Schon,  1978; Lant &amp; Mezias, 1992; Levitt &amp;  March, 1988), y la teor&iacute;a institucional  (DiMaggio &amp; Powell, 1983;  Greenwood &amp; Hinings, 1996; Meyer  &amp; Rowan, 1977; Zuckea 1987).</p>      <p>El argumento o el marco de referencia  de Newman indica que el cambio  extremo en el contexto organizacional  de las firmas realmente inhibe la  transformaci&oacute;n organizacional, pues  el disturbio institucional impide el  aprendizaje organizacional de segundo  orden. El sugiere una relaci&oacute;n en  forma de U invertida entre la transformaci&oacute;n  organizacional y el disturbio  institucional; el cambio institucional  estimula la transformaci&oacute;n organizacional  hasta un punto, pero demasiado  cambio institucional inhibe  la transformaci&oacute;n organizacional dificultando  la capacidad de aprendizaje  de la organizaci&oacute;n. Este marco  de referencia es an&aacute;logo al efecto que  tiene el estr&eacute;s sobre el desempe&ntilde;o  laboral del individuo (Allen, Hitt, &amp;  Greer, 1982; McGrath, 1976).</p>      <p><b><i>Teor&iacute;a de cambio organizacional.</i></b></p>      <p>Los te&oacute;ricos hacen una distinci&oacute;n fundamental  en la literatura entre el  cambio de primer orden y el de segundo  orden (Meyer et al., 1993), o  de manera similar el cambio alfa y  beta (similar al cambio de primer orden)  y el cambio gama A y gama B  (similar al cambio de segundo orden)  (Porras &amp; Silver, 1991). El cambio de  primer orden es incremental y convergente  y el de segundo orden es  transformacional, radical, dif&iacute;cil,  arriesgado y fundamentalmente altera  la organizaci&oacute;n y su centro. Un  ejemplo de las implicaciones de esta  teor&iacute;a es la paradoja acerca de que  mientras m&aacute;s adaptadas est&eacute;n las firmas  a su contexto competitivo e institucional,  es m&aacute;s dif&iacute;cil para ellas  lograr un cambio de segundo orden.</p>      <p><b><i>Teor&iacute;a inst&iacute;tucional.</i></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los te&oacute;ricos  sugieren que por fuera de las firmas  existe un conjunto de valores, normas  y patrones organizacionales que influyen  en la manera en que las organizaciones  est&aacute;n estructuradas y son  manejadas. Las organizaciones que  se adaptan a las presiones institucionales  tienen m&aacute;s probabilidad de conseguir  recursose scasosy tienen mayores  posibilidades de supervivencia  que aquellas que no lo hacen (Meyer  &amp; Rowan, 1977;Zucker, 1983, DiMaggro  &amp; Powell, 1991), pero esta articulaci&oacute;n  hace que el proceso por medio  del cual ocurre el cambio organizacional  revele el potencial de un  cambio m&aacute;s lento o un cambio que no  es de segundo orden frente a un trastorno  institucional.</p>      <p><b><i>Aprendizaje organizacional.</i></b></p>      <p>Ocurre  a trav&eacute;s de las rutinas organizacionales  que se repiten y modifican  (Levitt &amp; March, 1988) y est&aacute; organizado  por esquemas (mapas mentales)  que ayudan a la organizaci&oacute;n a  asimilar el proceso e interpretar la  informaci&oacute;n (Kiesler &amp; Sproull, 1982;  Prahalad &amp; Bettis, 1986). El aprendizaje  de primer orden es un cambio  incremental en rutinas dentro del  esquema existente (Lant &amp; Mezias,  1992), tambi&eacute;n llamado aprendizaje  de un solo ciclo (Argyris &amp; Schon,  1978) y aprendizaje a trav&eacute;s de la  explotaci&oacute;n (March, f991); el aprendizaje  de segundo orden (Lant &amp;  Mezias, 1992) o aprendizaje de doble  ciclo (Argyris &amp; Schon, 1978) y el  aprendizaje a trav&eacute;s de la exploraci&oacute;n  (March, 1991) involucra la b&uacute;squeda  de nuevas rutinas y esquemas, m&aacute;s    que el dominio de las rutinas existentes,  y es m&aacute;s probable que ocurra  cuando no se cumplen las aspiraciones.  cuando las rutinas existentes se  vuelven inefectivas, o cuando la nueva  informaci&oacute;n no puede ser comprendida  dentro del esquema actualmente  aceptado. Por consiguiente, el  aprendizaje de segundo orden facilita  el cambio organizacional de segundo  orden (o gama).</p>      <p>El argumento b&aacute;sico de Newman es  que el disturbio institucional inhibe  el aprendizaje de segundo orden (y el  cambio de segundo orden) en tres formas:  Primero, inhibe la b&uacute;squeda  adaptativa como fuente de ventaja  competitiva. Segundo, disminuye o  elimina la relevancia de los patrones  existentes para organizar. Tercero,  crea relaciones de causa&#45;efecto m&aacute;s  ambiguas, haciendo que sea dif&iacute;cil  que las firmas aprendan a partir de  la experiencia.</p>      <p>Las propuestas de Newman resPaldan  el marco de referencia propuesto  de este documento, el cual podr&iacute;a ser  &uacute;til para una mayor investigaci&oacute;n en  el campo del desarrollo organizacional.</p>      <p><b><i>Proposiciones:</i></b> Demasiado cambio  institucional inhibe el aprendizaje de  segundo orden</p>      <p>...</p>      <p>3. Volviendo los recursos y capacidades  existentes menos relevantes  como fuentes de rutinas de b&uacute;squeda  adaptativas (o ventajas  competitivas).</p>      <p>4. Debido a que la falta de patrones  leg&iacute;timos para organizar deja a las  organizaciones carentes de esquemas  para categotizar, procesar e  interpretar la nueva informaci&oacute;n.</p>      <p>5. Creando relaciones ambiguas de  causa&#45;efecto (atribuciones incorrectas).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>6. Debido a que la firma se apega a  rutinas viejas e inadecuadas frente  a la ambigüedad y la incertidumbre.</p>      <p>7. Estimulando la confusi&oacute;n estrat&eacute;gica,  que conduce a hacer negocios  para los cuales la firma no cuenta  con los recursos y capacidades  necesarios.</p>      <p>8. Los cambios imitativos en estrategias,  estructuras y sistemas tienen  probabilidad de basarse en  modelos inadecuados o irrelevantes,  porque los modelos apropiados  no est&aacute;n disponibles o se desconocen.</p>      <p>Proposiciones: Los efectos del trastorno  institucional sobre el aprendizaje  de segundo orden y la transformaci&oacute;n  organizacional...</p>      <p>9. Son menos pronunciados para las  firmas que estaban menos incrustadas  en el marco de referencia  institucional del pasado que para  las firmas que s&iacute; lo estaban.</p>      <p>10. Son menos pronunciados para las  frrmas que ten&iacute;an experiencias y  capacidades del pasado que eran  relevantes para el desempe&ntilde;o futuro  (capacidad de absorci&oacute;n).</p>      <p>Este an&aacute;lisis es importante pues indica  que los profesionales deben ser  conscientes y deben tener en cuenta  que el cambio institucional, en un  caso extremo, produce condiciones  que pueden reducir el impacto o la  efectividad de las intervenciones del  desarrollo organizacional debido a la  reducci&oacute;n del nivel de aprendizaje  organizacional y, por lo tanto, la  transformaci&oacute;n organizacional. El  disturbio institucional crea confusi&oacute;n  e incertidumbre y produce un clima  empresarial que carece de normas,  valores, patrones y modelos acerca de  las estrategias, estructuras, conductas  y sistemas adecuados. En ausencia  de estas caracter&iacute;sticas institucionales  legitimantes, el cambio organizacional  es posible que sea epis&oacute;dico,  ineficaz, temporal y descaminado. Es  muy probable que no mejore el desempe&ntilde;o.</p>      <p><b><i>DO y las organizaciones frente al  cannbio</i></b></p>      <p>Weick &amp; Quinn (1999) usan el contraste  entre cambio epis&oacute;dico, discontinuo  e intermitente y el cambio que  es continuo, evolutivo e incremental,  como un marco de referencia para  analizar la teor&iacute;a del cambio organizacional.</p>      <p>Este contraste entre cambio epis&oacute;dico  y cambio continuo refleja diferencias  en la perspectiva del observador.  Desde cierta distancia (an&aacute;lisis macro),  cuando los observadores examinan  el flujo de eventos que constituyen  la organizaci&oacute;n, ven lo que parecen  ser acciones repetitivas, rutina e  inercia salpicadas de episodios ocasionales  de cambio revolucionario, y  la organizaci&oacute;n como un sistema inerte.  Mientras que una visi&oacute;n m&aacute;s cercana  (an&aacute;lisis del nivel micro) sugiere  una adaptaci&oacute;n frecuente y continua  y un ajuste a trav&eacute;s de unidades,  alterando la estructura y la estrategia,  y las organizaciones son vistas  como emergentes y auto&#45;organizadoras.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En conclusi&oacute;n,Weick &amp; Quinn (1999)  asumen que para que se d&eacute; un cambio  continuo no es necesario que las  revoluciones quebranten b&aacute;sicamente  lo que no existe. El cambio epis&oacute;dico  es conducido por la inercia y la  incapacidad de las firmas de persistir,  mientras que el cambio continuo  es impulsado por la agudeza y la incapacidad  de que las organizaciones  permanezcan estables. El marco de  referencia anal&iacute;tico para el cambio  continuo especifica que las contingencias,  fallas, oportunidades y contextos  marcan una diferencia. El cambio  es una mezcla, constante de modificaciones  reactivas y proactivas,  guiadas por el prop&oacute;sito del momento,  en lugar de interrupci&oacute;n intermitente  de per&iacute;odos de convergencia.</p>      <p><font size="3"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>      <p>La necesidad de adoptar enfoques  integradores y hol&iacute;sticos para gerenciar  el cambio es algo que reconocen  ahora muchas personas de diversos  campos y que una de las pocas cosas  que sabemos con cierta certeza es que  los programas de cambio raras veces  tienen &eacute;xito si est&aacute;n dirigidos &uacute;nicamente  a un componente sin tener en  cuenta los dem&aacute;s. Como dice un proverbio  popular &quot;no se puede levantar  una cobija por una esquina; hay que  hacer esfuerzos en varios puntos para  levantar la norma" (Worren. Ruddle,  &amp; Moore. 1999).</p>      <p>Todos esos hallazgos previos, proposiciones,  hip&oacute;tesis b&aacute;sicas y preguntas  adicionales son elementos importantes  para la b&uacute;squeda futura, pues  es imposible que las realidades de la  pr&aacute;ctica de consultor&iacute;a contempor&aacute;nea  hayan alterado las prioridades  entre muchos profesionales del desarrollo  organizacional pasando de infundir valores human&iacute;sticos en sus  organizaciones cliente a una preocupaci&oacute;n  por demostrar resultados a  trav&eacute;s de una mayor efectividad organizacional  y un mejor resultado frnanciero  asociando sus compensaciones  con estos dos factores financieros.  Adicionalmente, los profesionales  han percibido que la gente en el campo  se siente motivada b&aacute;sicamente  por un deseo de poder personal, ganancia  y &eacute;xito profesional m&aacute;s que  por motivos altruistas tradicionales,  con frecuencia asociados con los anteriores  profesionales de este campo.</p>      <p>Otro aspecto importante para el enfoque  futuro puede ser extender los  resultados presentes examinando sus  implicaciones culturales sobre las  organizaciones multinacionales.</p>      <p>Quiz&aacute; una de las conclusiones m&aacute;s  valiosas que podamos obtener de estos  resultados y hallazgos es que es  hora de que los profesionales del desarrollo  organizacional re&#45;orienten  parte de su energ&iacute;a a desarrollar una  nueva forma de transferir su conocimiento  y experiencia con respecto a  los procesos individuales y grupales,  en lugar de enfocarse exclusivamente  en los modelos m&aacute;s t&iacute;picos de desarrollo  de habilidades de liderazgo.</p>      <p>Aunque uno podr&iacute;a esperar que el  estatus de los profesionales (interno  versus externo) sirva como una variable  moderadora, desafortunadamente  las diferencias en las perspectivas  de los profesionales no produjeron  diferencias entre los datos; pienso  que se requiere mayor investigaci&oacute;n  sobre este asunto para determinar  si es m&aacute;s conveniente desarrollar  a la gente interna o contratar consultores  externos.</p>      <p>Por lo tanto, la demanda por una  mejor forma de gerenciar el cambio  es enormemente alta sobre un entorno  incierto y complejo, y esos resultados  que respaldan una de las hip&oacute;tesis  iniciales demostrando una relaci&oacute;n  negativa importante entre el nivel  de intolerancia a la ambigüedad  de una persona y la comprensi&oacute;n de  ciertos conceptos clave de la gerencia  de cambio, sugieren que las &aacute;reas  donde los profesionales pueden ofrecer  experiencia a sus clientes es una  mayor tolerancia a las complejidades  e incertidumbres del cambio, una conciencia  sobre los problemas del proceso  de grupo, y exposici&oacute;n pr&aacute;ctica  a los conceptos y habilidades del desarrollo  organizacional.</p>      <p>Finalmente, como podemos ver,  Weick &amp; Quinn (1999) indicaron c&oacute;mo  el papel del agente de cambio y el  papel de las intervenciones est&aacute; determinado  por la forma como las organizaciones  enfrenten el cambio, y  esto respalda parte del marco de referencia  propuesto. Por ejemplo, el  papel del agente de cambio en el cambio  epis&oacute;dico es el de un primer motor  que crea el cambio y neutraliza  las tendencias para inducir los estereotipos  y disminuir la generaci&oacute;n de  ideas; mientras que el papel del agente  de cambio en un cambio continuo  se vuelve un lenguaje de gerencia,  di&aacute;logo e identidad, donde el agente  de cambio es esencial por su capacidad  para dar sentido a la din&aacute;mica  del cambio que se est&aacute; dando y reconocer  que los cambios emergentes  adaptativos los hacen m&aacute;s prominentes  y los reformulan.</p>      <hr />        <p><font size="3"><b>REFERENCIAS</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>BEHLING, O. Doing OD in a world we  can&acute;t understand. <i>Organization  Development Journal</i>. 13, 40&#45;47.  1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0123-5923200000040000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>CHURCH, A. H., WACLAWSKI, J., &amp;  BURKE, W.W. OD practitioners as  facilitators of change. <i>Group and  Oreanization Management</i>. 21,  22&#45;34. 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0123-5923200000040000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>FRIEDLANDER, F. &amp; BROWN, L. D. Organization development. <i>Annual  Review of Psychology</i>, 25, 313&#45;341. 1974.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0123-5923200000040000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>NEWMAN, K.L. Organizational transformation  during institutional  upheaval. <i>Academy of Management  Review</i>, 26, 602&#45;619. 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0123-5923200000040000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>WEICK, K.E. &amp; QUINN, R.E. Organizational  change and development.  <i>Annual Review of Psychology</i>,  50, 361&#45;386. 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0123-5923200000040000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>WORREN, N.A.M., RUDDLE, K., and  MOORE, Karl. From organizational  development to change management:  the emergence of a new  profession. <i>The Journal of  Applied Behavioral Science</i>, 35,  273&#45;286. 1999&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0123-5923200000040000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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