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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[POBREZA EN COLOMBIA: TIPOS DE MEDICIÓN Y EVOLUCIÓN DE POLÍTICAS ENTRE LOS AÑOS 1950 Y 2000]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The phenomenon of the poverty in Colombia is a complex net of interlaced factors. The current definitions are circumscribed to internationally standard indicators that are based on the level of income and unsatisfied basic necessities, however, the election of these indexes can bring exclusion and inclusion biases deviating the result of the public policies. Since 1930 governments have worried about the creation of programs that reduce the poverty, but only since the fifties the results began to be seen. In the last 50 years, levels of poverty have decreased, but in the last decade, the structural change and the recession of 1998 and 1999, retarded 11 years the quality of life of the Colombians. The economic literature and the institutions like the World Bank and the Inter-American Development Bank suggest some alternatives to leave the problem, but each country is unique and it should adapt their policies to its own context.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="verdana">        <p align="right"><font size="4"><b>POBREZA EN COLOMBIA:  TIPOS DE MEDICI&Oacute;N Y EVOLUCI&Oacute;N  DE POL&Iacute;TICAS ENTRE  LOS A&Ntilde;OS 1950 Y 2000</b></font></p>      <p align="right">Carlos Enrique Ram&iacute;rez R.<sup>1</sup>, Johann Rodr&iacute;guez Bravo<sup>2</sup></p>      <p align="right"><sup>1</sup>Director Programa de Econom&iacute;a y Negocios Internacionales Universidad Icesi; Mag&iacute;ster en  Negocios Internacionales University of North London; Mag&iacute;ster en Estudios Pol&iacute;ticos  Universidad Javeriana; Economista Universidad Javeriana</p>      <p align="right"><sup>2</sup>Estudiante de d&eacute;cimo semestre de Econom&iacute;a y Negocios Internacionales  de la Universidad ICESI</p>      <p align="right">Fecha de recepci&oacute;n: 26&#45;09&#45;2002 Fecha de aceptaci&oacute;n: 20&#45;12&#45;2002</p>    <hr />          <p><b>RESUMEN</b></p>      <p>El fen&oacute;meno de la pobreza en Colombia  es una compleja red de factores  entrelazados. Las definiciones actuales  se circunscriben a indicadores est&aacute;ndar  internacionalmente aceptados,  que se basan principalmente en  el nivel de ingresos y en necesidades  b&aacute;sicas insatisfechas. Sin embargo, la  elecci&oacute;n de estos &iacute;ndices puede traer  sesgos de exclusi&oacute;n y de inclusi&oacute;n desviando  el resultado de las pol&iacute;ticas  p&uacute;blicas. Los gobiernos desde 1930 se  han preocupado por la creaci&oacute;n de  programas que reduzcan la pobreza,  pero s&oacute;lo desde la d&eacute;cada de los cincuenta  se empezaron a ver los resultados.  En los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os,  los niveles de pobreza medidos por  necesidades han venido disminuyendo,  pero en la &uacute;ltima d&eacute;cada, el cambio  estructural y la recesi&oacute;n de 1998  y 1999 retrasaron once a&ntilde;os la calidad  de vida de los colombianos. La  literatura econ&oacute;mica y las instituciones  como el Banco Mundial y el Banco  Interamericano de Desarrollo sugieren  algunas alternativas para salir  del problema, pero cada pa&iacute;s es  &uacute;nico y debe adaptar sus pol&iacute;ticas a  su propio contexto.</p>      <p><b>PALABRAS CLAVES</b></p>      <p>Pobreza, l&iacute;nea de pobreza, desigualdad,  educaci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Clasificaci&oacute;n: C</b></p>      <p><b>ABSTRACT</b></p>      <p>The phenomenon of the poverty in  Colombia is a complex net of interlaced  factors. The current definitions  are circumscribed to internationally  standard indicators that are based on  the level of income and unsatisfied  basic necessities, however, the election  of these indexes can bring exclusion  and inclusion biases deviating   the result of the public policies. Since  1930 governments have worried  about the creation of programs that  reduce the poverty, but only since the  fifties the results began to be seen.  In the last 50 years, levels of poverty  have decreased, but in the last decade,  the structural change and the recession  of 1998 and 1999, retarded 11  years the quality of life of the Colombians.  The economic literature and  the institutions like the World Bank  and the Inter&#45;American Development  Bank suggest some alternatives to  leave the problem, but each country  is unique and it should adapt their  policies to its own context.</p>      <p><b>KEY WORDS:</b></p>      <p>Poverty, Line of Poverty, Inequality,  Education</p>    <hr />        <p><font size="3"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>      <p>Entender la pobreza es muy complejo,  sobre todo porque es el resultado  de una serie concatenada de factores  que se alimentan unos a otros. Definir  la pobreza es algo que la econom&iacute;a  ha intentado desde sus variables macroecon&oacute;micas  m&aacute;s conocidas: ingreso  y consumo; pero, aunque los estudios  hayan mejorado las formas de  abordar los problemas, siguen existiendo  desacuerdos en cuanto al significado  real de la pobreza. La econom&iacute;a,  desde los trabajos de Smith hasta  finales de 1940, se concentr&oacute; en el  problema de la riqueza, dejando a un  lado la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y rigurosa  del fen&oacute;meno de la pobreza; no  obstante, en el per&iacute;odo inmediatamente  posterior a la Segunda Guerra Mundial,  la divisi&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica  del mundo cre&oacute; las condiciones para  que los acad&eacute;micos empezaran a tratar  el tema de la pobreza y el subdesarrollo  con un mayor rigor. Desde los  primeros trabajos de la econom&iacute;a del  desarrollo y, posteriormente, de la econom&iacute;a  del crecimiento, se aport&oacute; much&iacute;simo  al estudio de la pobreza como  problema econ&oacute;mico y social. Las definiciones  que se dan sobre pobreza,  en general, van por un mismo camino:  ser pobre es no disponer de los recursos  para obtener los medios m&iacute;nimos  de subsistencia; pero la pobreza  es mucho m&aacute;s. Para el Banco Mundial  &quot;la pobreza es hambre. La pobreza  es falta de techo bajo el cual resguardarse.  La pobreza es estar enfermo  y no poder ser atendido por un  m&eacute;dico. La pobreza es no poder ir a la  escuela y no saber leer. La pobreza es  no tener trabajo, tener miedo al futuro  y vivir d&iacute;a a d&iacute;a&quot;.<a href="#nota1"><sup>1</sup></a></p>      <p>Seg&uacute;n Amartya Sen,<a href="#nota2"><sup>2</sup></a> premio N&oacute;bel  de Econom&iacute;a en 1998 por sus trabajos  sobre la distribuci&oacute;n del ingreso y  el bienestar econ&oacute;mico, la pobreza no  es simplemente la falta de ingreso,  sino la falta de capacidades b&aacute;sicas y  de libertad para obtenerlo. Los esfuerzos  te&oacute;ricos por acotar el t&eacute;rmino  entre cantidades y cualidades, sin  embargo, seguir&aacute;n siendo una aproximaci&oacute;n  &quot;lejana&quot; al verdadero significado  que hay detr&aacute;s del sufrimiento  que experimenta una persona considerada  como pobre.</p>      <p>El objetivo de este ensayo es rese&ntilde;ar  la evoluci&oacute;n de la pobreza en Colombia  en los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os. En  la primera parte, se har&aacute; referencia a  las formas b&aacute;sicas de medir la pobreza  (necesidades b&aacute;sicas insatisfechas,  l&iacute;nea de pobreza e indigencia, &iacute;ndice  de calidad de vida, &iacute;ndice de desarrollo  humano y coeficiente de Gini). En  la segunda secci&oacute;n, el objetivo es poner  de manifiesto las pol&iacute;ticas sociales  que los gobiernos han implementado  durante los &uacute;ltimos cincuenta  a&ntilde;os, y describir c&oacute;mo ha permanecido  el bienestar de los colombianos; esta  parte del trabajo est&aacute; compuesta por  seis subt&iacute;tulos que resumen espec&iacute;ficamente  lo acontecido en uno o en varios  per&iacute;odos presidenciales. En la tercera  secci&oacute;n se retomar&aacute;n algunos aspectos  de la pobreza en Colombia (el  atraso rural y la desigualdad) con el  objetivo de abarcar dimensiones m&aacute;s  amplias alrededor de la pobreza. Para  cerrar, se presentan unas conclusiones  generales y se hacen varias sugerencias  y recomendaciones con el fin  de pensar en algunas soluciones frente  al problema.</p>      <p><font size="3"><b>FORMAS DE MEDIR LA POBREZA</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La forma en que se ha abordado el  tema de la pobreza ha sido a trav&eacute;s  de m&eacute;todos que miden la calidad de  vida y el nivel de ingresos suficiente  para subsistir; pero incluso con esos  m&eacute;todos no se puede apartar la subjetividad.  La pobreza es relativa, por  ejemplo, &quot;¿puede considerarse pobre  una familia que no puede permitirse  un carro? En algunos pa&iacute;ses en  que los carros sean a&uacute;n el lujo de los  ricos la respuesta ser&aacute; &quot;No&quot;; pero  quiz&aacute; ser&iacute;a &quot;S&iacute;&quot; en algunas comunidades  de Estados Unidos&quot; (Meade,  1985). Por lo tanto, toda medici&oacute;n o  definici&oacute;n de pobreza debe circunscribirse  al lugar y al tiempo, pues  aunque seg&uacute;n el est&aacute;ndar internacional  ser pobre es vivir con menos  de dos d&oacute;lares al d&iacute;a, muy seguramente  en los pa&iacute;ses desarrollados un  individuo con un ingreso por encima  del promedio mundial sea tambi&eacute;n  considerado pobre. Las nociones de  pobreza, como ya se mencion&oacute; antes,  son tan difusas que es muy dif&iacute;cil  darles un cuerpo te&oacute;rico; por tanto,  se considera que son altamente normativas  y para definirlas en t&eacute;rminos  metodol&oacute;gicos se encuentran limitaciones.  Lo que se ha terminado  haciendo es contextualizando la pobreza  alrededor de &quot;indicadores que  comparan el nivel de vida con el &quot;estilo  de vida&quot; imperante en la sociedad&quot;  (Cu&eacute;llar y Uribe, 2001).</p>      <p>A continuaci&oacute;n se presentar&aacute;n los  indicadores com&uacute;nmente utilizados  para medir la pobreza.</p>      <p><b>Necesidades b&aacute;sicas  insatisfechas</b></p>      <p>Indicador que se&ntilde;ala la carencia o  insuficiencia por parte de un hogar  de una de las siguientes cinco necesidades  b&aacute;sicas: vivienda con materiales  adecuados, servicios p&uacute;blicos de  acueducto y alcantarillado, nivel bajo  de hacinamiento (menos de tres personas  por cuarto), bajo grado de dependencia  (menos de tres personas a  cargo de cada trabajador del hogar,  con educaci&oacute;n) y ni&ntilde;os entre los 7 y  los 11 a&ntilde;os con asistencia escolar id&oacute;nea.  Si el hogar tiene una necesidad  insatisfecha se considera que est&aacute; en  condiciones de pobreza y si tiene m&aacute;s  de una se considera en miseria.</p>      <p>De acuerdo con el bolet&iacute;n No. 26 del  DNP, entre 1973 y 1996 la pobreza en  Colombia medida en t&eacute;rminos de las  NBI se reduce significativamente,  pero despu&eacute;s de 1996 se presentan  signos de estancamiento (Ver <a href="#tabla1">Tabla 1</a>).</p>      <p>    <center><a name="tabla1"><img src="/img/revistas/eg/v18n85/n85a04t1.jpg" /></a></center></p>      <p><b>L&iacute;nea de indigencia y de pobreza</b></p>      <p>Esta es una metodolog&iacute;a que basa sus  estimaciones en el nivel de ingreso de  los hogares.</p>      <p>Desde este concepto se consideran  pobres extremos aquellos hogares que  no tienen el ingreso m&iacute;nimo requerido  para comprar una canasta de alimentos  que contenga los requerimientos  nutricionales b&aacute;sicos diarios  (2200 calor&iacute;as, 62 g de prote&iacute;nas, calcio,  hierro, tiamina, riboflavina, niacina,  y vitamina C). El costo de la  canasta de alimentos es lo que se conoce  como <i>l&iacute;nea de indigencia</i>. La l&iacute;nea  de pobreza, por su parte, es el  costo de una canasta b&aacute;sica de bienes  y servicios Para calcularla se  multiplica la <i>l&iacute;nea de indigencia</i> por  un coeficiente que resulta del cociente  entre el gasto total sobre el gasto  en alimentos del 25% m&aacute;s pobre de  la poblaci&oacute;n. Bajo esta metodolog&iacute;a  se calcula la &quot;incidencia&quot;, que significa  el porcentaje de personas que est&aacute;n  por debajo de la <i>l&iacute;nea de pobreza</i>.  La evoluci&oacute;n de la pobreza en los &uacute;ltimos  diez a&ntilde;os se muestra en la <a href="#grafica1">Gr&aacute;fica  1</a>; hay que tener en cuenta que la  l&iacute;nea de pobreza tambi&eacute;n contiene un  porcentaje de personas bajo l&iacute;nea de  indigencia.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="grafica1"><img src="/img/revistas/eg/v18n85/n85a04f1.jpg" /></a></center></p>        <p><b>&Iacute;ndice de Condiciones de Vida (ICV)</b></p>      <p>Es un &iacute;ndice que comprende variables  que miden la calidad de vivienda, el  capital humano actual y potencial, el  acceso y la calidad de los servicios y  las condiciones del hogar. Este es un  indicador usado para medir el bienestar  de individuos, hogares, municipios  y regiones. El &iacute;ndice parte de  cero y aumenta seg&uacute;n sean mejores  las condiciones de vida del hogar.  Como ejemplo, el promedio nacional  en el ICV en 1993 era de 70.3 y aument&oacute;  a 73.2 en 1997.</p>        <p><b>&Iacute;ndice de Desarrollo Humano (IDH)</b></p>      <p>Es un indicador adoptado por las  Naciones Unidas desde 1990, gracias  a las propuestas de Amartya Sen y el  economista Desai. El objetivo con el  indicador era disponer de una medida  de desarrollo f&aacute;cil de divulgar, as&iacute;  como lo es &quot;el ingreso per c&aacute;pita&quot; pero  que tuviera m&aacute;s grado de sensibilidad  frente al aspecto social del individuo  y su vida en comunidad. El IDH  busca medir el bienestar de un pa&iacute;s  teniendo en cuenta tres &aacute;reas fundamentales  del desarrollo humano: salud  (esperanza de vida al nacer), educaci&oacute;n  (alfabetismo, tasa de matriculaci&oacute;n  primaria y secundaria) e ingreso  (PIB per per, paridad del poder adquisitivo  etc.). Los valores del &iacute;ndice  van de 0 a 1 y el pa&iacute;s con el indicador  m&aacute;s cercano a 1 es el m&aacute;s pr&oacute;spero  en condiciones de bienestar.</p>      <p>En 1990, el documento de la ONU clasific&oacute;  en un ranking a 130 pa&iacute;ses. En  1992, el n&uacute;mero de pa&iacute;ses subi&oacute; a 173.  En el &uacute;ltimo informe de las Naciones  Unidas (2002) Colombia aparece en  el puesto 68 a 30 puestos de Chile que  es el primero de los pa&iacute;ses latinoamericanos,  permaneciendo en la categor&iacute;a  de los pa&iacute;ses con desarrollo  humano medio. Los primeros tres  pa&iacute;ses en la escala son Noruega, Suecia  y Canad&aacute;.</p>      <p><b>Coeficiente de Gini</b></p>      <p>El Gini mide la inequidad o la desigualdad.  Por desigualdad se entiende  toda dispersi&oacute;n en la distribuci&oacute;n  de cualquiera de los factores de bienestar  como el ingreso, la propiedad, el  acceso a los recursos entre otros. Para  un pa&iacute;s es indispensable analizar y  solucionar el problema de la mala distribuci&oacute;n  de la renta, porque a largo  plazo esto produce una reducci&oacute;n de  los potenciales niveles de bienestar. El  problema de inequidad es el m&aacute;s notorio  de la pobreza. En el mundo, de  los 23 billones de d&oacute;lares que se producen  s&oacute;lo el 20% se queda en los pa&iacute;ses  pobres, a pesar de que estos albergan  el 80% de la poblaci&oacute;n mundial.  El coeficiente de Gini var&iacute;a entre 0 y  1 mostrando mayor desigualdad mientras  m&aacute;s se acerque a 1, y menor cuanto  m&aacute;s cerca est&eacute; de 0; si una sola persona  acumulara toda la riqueza que  se produce el coeficiente ser&iacute;a 1, pero  si cada una de las personas consideradas  obtuviera la misma proporci&oacute;n,  entonces ser&iacute;a 0.</p>      <p>Colombia, desde 1936, con el fracaso  de la Reforma Agraria y el desarrollo  del sector urbano, empez&oacute; a tener  coeficientes de Gini por encima de  0.45. En promedio en los &uacute;ltimos sesenta  a&ntilde;os, Colombia tuvo un indicador  por encima de 0.5 (Ver <a href="#tabla2">Tabla 2</a>).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="tabla2"><img src="/img/revistas/eg/v18n85/n85a04t2.jpg" /></a></center></p>        <p><b>Cr&iacute;tica a los indicadores</b></p>      <p>Los &iacute;ndices m&aacute;s usados en la documentaci&oacute;n  internacional del tema de  la pobreza son la l&iacute;nea de pobreza  definida como dos d&oacute;lares diarios; la  l&iacute;nea de indigencia, un d&oacute;lar, y el &iacute;ndice  de necesidades b&aacute;sicas insatisfechas.  El ICV y el IDH generalmente son usados en t&eacute;rminos de comparaciones  de regiones y pa&iacute;ses. En  este trabajo se har&aacute; un &eacute;nfasis en los  tres primeros indicadores en cuanto  a la pobreza y al coeficiente de Gini  para referirse a la distribuci&oacute;n del  ingreso.</p>      <p>No obstante, es pertinente apuntar  algunas falencias de los indicadores.  Los datos mostrados en t&eacute;rminos de  disminuci&oacute;n porcentual pueden estar  sesgados; por ejemplo, qu&eacute; tan controlable  es la poblaci&oacute;n de los indigentes  que viven bajo los puentes y a  la orilla de los ca&ntilde;os para sacar una  muestra representativa; generalmente,  este problema en la Encuesta Nacional  hace que la investigaci&oacute;n tenga  problemas de significancia y de  exclusi&oacute;n. Otro de los factores que  puede sesgar las cifras est&aacute; en lo que  se refiere a la disminuci&oacute;n de la pobreza  rural, ya que mucha de esa reducci&oacute;n  tiene una importante causa  en la migraci&oacute;n de m&aacute;s de un mill&oacute;n  y medio de personas desde 1988 hasta  la fecha (Colombia Poverty Report,  2002); es obvio que si los pobres del  campo se trasladan a las ciudades, la  pobreza rural mostrar&aacute; en los estudios  tasas de crecimiento menores  que las de las cabeceras y ciudades.  En cuanto a los indicadores como tales,  un problema que se le atribuye  al NBI es que las cuatro necesidades  que mide tienen mayor incidencia  entre los pobres que entre la poblaci&oacute;n  en conjunto por lo que la incidencia  entre las personas de bajos ingresos  no es abrumadora. En los centros  urbanos, por ejemplo, s&oacute;lo una  de tres personas pobres es clasificada  como tal bajo el indicador de las  necesidades b&aacute;sicas; seg&uacute;n el Banco  Mundial el 80% de las personas clasificadas  como pobres tienen ingresos  superiores a aquellas que son pobres  de acuerdo con la <i>L&iacute;nea de Pobreza</i>  (LP), y esto conlleva implicaciones  distributivas porque de esta manera  se les estar&aacute; ayudando menos a aquellos  individuos con menores ingresos;  &quot;cuando se trate de dirigir la acci&oacute;n  gubernamental a las familias de pobreza  absoluta, el uso de este &iacute;ndice  acarrear&iacute;a grandes errores de exclusi&oacute;n  y de inclusi&oacute;n&quot; (May, 1996). La  metodolog&iacute;a tradicional clasifica el  porcentaje de la poblaci&oacute;n cuyo ingreso  est&aacute; por debajo de la LP, pero con  esta modalidad no se tiene en cuenta  un componente importante que no  pasa por el mercado, el autoconsumo  y el consumo provisto por asistencia  p&uacute;blica del Estado. Como dice Juan  Luis Londo&ntilde;o (1998) &quot;tanto los indicadores  por ingreso como por necesidades  satisfechas son parciales al  computar la compleja dimensi&oacute;n del  problema de la pobreza&quot;.</p>      <p><font size="3"><b>POBREZA Y POL&Iacute;TICAS  SOCIALES: 1950 &#45; 2002<a href="#nota3"><sup>3</sup></a></b></font></p>      <p>Despu&eacute;s de describir los indicadores  m&aacute;s usados en la medici&oacute;n de la pobreza,  se har&aacute; una rese&ntilde;a hist&oacute;rica  de las pol&iacute;ticas sociales implementadas  por los Estados en la &uacute;ltima mitad  del siglo XX.</p>      <p><b>De la Iglesia a las manos  del Gobierno</b></p>      <p>La pobreza en Colombia durante el  siglo XIX y principios del XX fue un  problema manejado principalmente  por la Iglesia; esta responsabilidad la  hab&iacute;a tenido oficialmente a su cargo  desde 1830 y fue reafirmada en la  Constituci&oacute;n de 1886 (Carvajal,  1997). Con la modernizaci&oacute;n de la econom&iacute;a  y la nueva ola del intervencionismo  estatal, en 1930 el Estado vuelve  a tomar la direcci&oacute;n de la asistencia  social, ya hab&iacute;a intentado hacerlo  por un per&iacute;odo a mediados del siglo  XIX con las reformas liberales, pero  la dej&oacute; con la Constituci&oacute;n. Para los  a&ntilde;os treinta, Colombia era un pa&iacute;s  todav&iacute;a incipiente en el sector industrial,  por lo que la econom&iacute;a se basaba  en la actividad agr&iacute;cola. La inversi&oacute;n  social gracias a los empr&eacute;stitos  extranjeros se detuvo con la crisis  mundial y la asistencia a las clases  desfavorecidas tuvo un remez&oacute;n. En  el campo social, la reforma agraria de  1936 no tuvo &eacute;xito y los movimientos  campesinos empezaron a crearse  para hacer oposici&oacute;n armada y exigir  sus derechos. La brecha entre los salarios  urbanos y rurales empezaba a  crecer, &quot;&#91;...&#93; algunos indicadores fragmentarios  muestran que los salarios  &#91;agr&iacute;colas&#93; aumentaron entre 1925 y  1935 a un ritmo similar al del ingreso  per c&aacute;pita del pa&iacute;s &#91;3%&#93;, aunque  menor al de los salarios urbanos&quot;  (Ocampo, 1987). Desde 1940 hasta  1970 Colombia vivi&oacute; un fen&oacute;meno de  expansi&oacute;n demogr&aacute;fica, la tasa de  natalidad de 2.76% (Greco, 2002) estuvo  por encima del promedio regional  debido al mejoramiento de la calidad  de vida y al desarrollo y la implementaci&oacute;n  de la medicina moderna.  Entre 1938 y finales de la d&eacute;cada  de los sesenta, empez&oacute; a acentuarse  la desigualdad en Colombia. &quot;&#91;El principal  factor&#93; fue la migraci&oacute;n a las ciudades.  Esta favoreci&oacute; a la mano de  obra en el campo, pero desfavoreci&oacute; la  distribuci&oacute;n del ingreso en los centros  urbanos, ya afectada negativamente  por el patr&oacute;n de industrializaci&oacute;n&quot;  (Thorp, 1998). El producto nacional  por habitante, medido en d&oacute;lares de  1970, ascendi&oacute; de 330 d&oacute;lares en 1944  a 405 d&oacute;lares en 1954 (Bejarano,  1989). Desde mediados de los a&ntilde;os cincuenta,  el pa&iacute;s experiment&oacute; una disminuci&oacute;n  de los niveles de pobreza  medida con el indicador de necesidades  b&aacute;sicas y desarrollo humano, sin  embargo, esto tuvo un costo en la distribuci&oacute;n  del ingreso y el bienestar  favoreciendo a las ciudades por encima  del campo. S&oacute;lo hasta mediados  de los sesenta, los indicadores de pobreza  con respecto de los ingresos  empezaron a mostrar las tendencias  de desarrollo del bienestar del pa&iacute;s.</p>      <p><b>Rojas Pinilla: golpe de estado  y educaci&oacute;n</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Durante los a&ntilde;os cincuenta, se vive  una crisis nacional, d&iacute;as de violencia  y enfrentamientos entre liberales y  conservadores. Esta crisis generalizada  trae como consecuencia el golpe  militar contra el gobierno del presidente  Laureano G&oacute;mez, llevando a la  presidencia al general Gustavo Rojas  Pinilla. El nuevo presidente comienza  su mandato manifestando que la  patria no pod&iacute;a vivir tranquila mientras  tuviera hijos con hambre y desnudez,  dirigiendo as&iacute; su discurso ante  las clases sociales menos favorecidas  y promulgando un gobierno para los  pobres. El presidente Rojas manifest&oacute;  en su programa de gobierno un reformismo  social de estilo militar, con  el cual busc&oacute; consolidar una pol&iacute;tica  eminentemente nacionalista. Se interes&oacute;  por hacer reformas sociales y  por el desarrollo econ&oacute;mico, bajo una  pol&iacute;tica de orden. El Estado adopt&oacute;  una l&iacute;nea pol&iacute;tica reformista, en la  cual, a la vez que manten&iacute;a una estrecha  alianza con el Ej&eacute;rcito y la  Iglesia, estimulaba reformas sociales  en beneficio de los sectores de bajos  recursos. Este programa se plante&oacute;  tambi&eacute;n como un &quot;movimiento cristiano  nacionalista&quot; para el progreso  social y econ&oacute;mico del pueblo colombiano.  As&iacute; mismo, para el logro de  estas metas socio&#45;econ&oacute;micas era indispensable  estimular el trabajo y  facilitar, por parte del gobierno, la  asistencia social, la educaci&oacute;n, la  orientaci&oacute;n t&eacute;cnica y los beneficios de  una justa pol&iacute;tica social que defendiera  al trabajador, no s&oacute;lo como productor  de riqueza, sino como elemento  humano. Rojas acudi&oacute; a muchos estudios  hechos por misiones extranjeras.  En 1954, por ejemplo, contrat&oacute; a  un equipo del Centro de Econom&iacute;a y  Humanismo dirigido por el religioso  Louis&#45;Joseph Lebret quien se caracterizaba  por proponer soluciones sociales  de acuerdo con los dogmas cristianos;  las conclusiones del estudio de  Lebret fueron que el desarrollo acelerado  del pa&iacute;s beneficiaba &uacute;nicamente  a los ricos, mientras que la inmensa  mayor&iacute;a de los colombianos permanec&iacute;a  en la pobreza y sin educaci&oacute;n.  La soluci&oacute;n planteada para esta  problem&aacute;tica era un agudo esfuerzo  por la ampliaci&oacute;n generalizada de la  cobertura de la educaci&oacute;n primaria y  para eso hab&iacute;a que invertir gran parte  del gasto p&uacute;blico.</p>      <p>La preocupaci&oacute;n por las clases bajas  llev&oacute; al gobierno a crear un banco especializado  para las clases medias y  bajas: el Banco Popular. Seg&uacute;n Rojas,  para garantizar el trabajo era necesario  proteger el capital; por ello las  relaciones entre capital y trabajo deb&iacute;an  mantenerse y desarrollarse lejos  de toda hostilidad y dentro del verdadero  concepto de Patria. Tambi&eacute;n  era indispensable el fortalecimiento  de la educaci&oacute;n para los colombianos,  en un pueblo en su mayor&iacute;a analfabeta.  Por ello, Rojas fortaleci&oacute; la educaci&oacute;n  popular pr&aacute;ctica y tecnol&oacute;gica  (cre&oacute; el SENA), la educaci&oacute;n rural con  nuevas tecnolog&iacute;as agr&iacute;colas y la cultura  popular. En 1954 cre&oacute; la Secretaria  Nacional de Asistencia Social  (SENDAS) con el objeto de ayudar a  los campesinos damnificados por la  violencia pol&iacute;tica.<a href="#nota4"><sup>4</sup></a> Los logros econ&oacute;micos  del gobierno de Rojas tendientes  a reducir la pobreza, se deben en  parte a que desde 1945 ya se hab&iacute;an  empezado programas de inversi&oacute;n  p&uacute;blica (los gastos p&uacute;blicos por habitante  crecieron al 6.9% anual) y las  condiciones de pago de la deuda externa  se hab&iacute;an mejorado; por eso, el  pa&iacute;s que el general obtuvo por golpe  de estado en 1953 ya ven&iacute;a con un  ingreso por habitante que crec&iacute;a a  una tasa de 5.8% y un consumo de  6.2% (Bejarano, 1989)</p>      <p><b>El Frente Nacional  y &quot;las Cuatro Estrategias&quot;</b></p>      <p>En 1958, y con la creaci&oacute;n del Frente  Nacional, sistema de coalici&oacute;n bipartidista  que distribu&iacute;a paritaria y alternativamente  el ejecutivo, los &oacute;rganos  legislativos, la justicia y la burocracia,  comienza un nuevo gobierno.  Alberto Lleras Camargo asume el  poder como ide&oacute;logo de esta forma de  gobierno. El pilar fundamental de su  programa fue &quot;la erradicaci&oacute;n de la  persistente violencia pol&iacute;tica en las  &aacute;reas rurales&quot; (Silva Luj&aacute;n, 1989) la  cual frenaba el desarrollo de la agricultura  que hab&iacute;a sido hist&oacute;ricamente  el motor econ&oacute;mico nacional Para  llevar a cabo esta iniciativa, Lleras  estableci&oacute; el plan de reinserci&oacute;n de  los guerrilleros que hab&iacute;an firmado  la paz, apoy&oacute; un proyecto de reforma  agraria en 1961 auspiciado por las  iniciativas norteamericanas que, pese  a su timidez, result&oacute; a la postre irrealizable,  continu&oacute; con el impulso a la  educaci&oacute;n que hab&iacute;a alcanzado el  12,3% como participaci&oacute;n del total de  la inversi&oacute;n en gasto p&uacute;blico en 1958  &#45;convencido de que era el &uacute;nico camino  de largo plazo hacia el desarrollo  del pa&iacute;s&#45; y aline&oacute; a Colombia con  la pol&iacute;tica internacional de los Estados  Unidos y de la Alianza para el  Progreso (pol&iacute;tica de la administraci&oacute;n  Kennedy que intentaba impulsar  el desarrollo agr&iacute;cola en Latinoam&eacute;rica,  con el objetivo de disminuir  las posibilidades de una revoluci&oacute;n  social como la que hab&iacute;a triunfado en  Cuba en 1959).</p>      <p>En 1960, el pa&iacute;s se asoma a la d&eacute;cada  siendo netamente rural y el Gobierno  se debate entre un reformismo  agrario y planes como &quot;Operaci&oacute;n  Colombia&quot; del profesor Lauchlin Currie,<a href="#nota5"><sup>5</sup></a> que presentaban la soluci&oacute;n  como un desconocimiento del subdesarrollo  rural, el cual a pesar de ser  doloroso hab&iacute;a que alentarlo para  aunar todos los esfuerzos en una econom&iacute;a  urbana que absorbiera los excesos  de mano de obra campesina. El  Estado jug&oacute; con la reforma, la cual  termin&oacute; siendo m&aacute;s un instrumento  pol&iacute;tico que un cambio social (Silva  Luj&aacute;n, 1989) y dej&oacute; el camino libre a  las propuestas de modernizaci&oacute;n urbana  que eran lideradas por el sector  exportador, pero sobre todo, por la  construcci&oacute;n de vivienda.</p>      <p>Entrando a los a&ntilde;os sesenta, se pueden  encontrar las bases para la evoluci&oacute;n  de las pol&iacute;ticas sociales futuras.  En 1962, el gobierno de Guillermo  Le&oacute;n Valencia increment&oacute; la inversi&oacute;n  en educaci&oacute;n en un 20% del  gasto p&uacute;blico nacional, facilitando as&iacute;  su desarrollo de acuerdo con las exigencias  de la &eacute;poca; cre&oacute; tambi&eacute;n el  Instituto de Cr&eacute;dito Territorial que  construy&oacute; sesenta mil viviendas de  inter&eacute;s social, cantidad que superaba  a la que esa entidad ten&iacute;a registrada  hasta entonces. Las obras p&uacute;blicas  y la red el&eacute;ctrica tambi&eacute;n mejoraron  durante este cuatrienio (el  consumo de energ&iacute;a se increment&oacute; de  65 KWH a 150 KWH). Adem&aacute;s, se  instalaron los primeros tel&eacute;fonos autom&aacute;ticos  de larga distancia y los sitios  m&aacute;s apartados de nuestro pa&iacute;s  quedaron comunicados con la capital.  Para los pobres, sector social por el  que el presidente Valencia sinti&oacute; especial  afecto, ide&oacute; el programa de las  &quot;drogas gen&eacute;ricas&quot;, destinadas a proveer  los medicamentos m&aacute;s comunes,  a precios que muchas veces alcanzaron  hasta el 60% menos que el valor  comercial. Se puso en marcha el plan  de integraci&oacute;n hospitalaria. A mediados  del gobierno de Valencia, las cifras  referentes a la pobreza eran favorables en relaci&oacute;n con la evoluci&oacute;n  de este problema en la d&eacute;cada siguiente:  &quot;en 1964, el 25% del total de  la fuerza de trabajo, el 24.6% de la  fuerza laboral urbana y el 25.4% de  la rural estaba por debajo de la L&iacute;nea  de <i>Indigencia</i>, para 1973 la proporci&oacute;n  era 50.7%, 43.4% y 67.5% respectivamente&quot;.<a href="#nota6"><sup>6</sup></a> Los a&ntilde;os sesenta fueron  de esplendor para la econom&iacute;a  colombiana en cuanto al bienestar de  las personas, sin embargo, el &eacute;nfasis  al desarrollo urbano empez&oacute; a sembrar  la semilla de la desigualdad entre  el campo y la ciudad: el salario de  la industria manufacturera creci&oacute; en  1960 a una tasa real de 5.4%, mientras  que el del sector agr&iacute;cola lo hizo  a 1%.</p>      <p>Hasta entonces el Gobierno dentro de  su estructura pol&iacute;tico&#45;administrativa  no ten&iacute;a la capacidad de intervenir  en la econom&iacute;a y las facultades del  presidente de la rep&uacute;blica limitaban  su autoridad. Es as&iacute; como en los a&ntilde;os  comprendidos en 1966 y 1970 el gobierno  de Carlos Lleras Restrepo pretende  cambiar estas limitaciones del  Estado. Promueve la reforma constitucional  de 1968, creando una nueva  forma de transferir los dineros del  centro del pa&iacute;s hacia los municipios  los que contar&iacute;an con la capacidad de  administrarlos y destinarlos a programas  de educaci&oacute;n y salud. Esta  estrategia ampli&oacute; la cobertura de la  educaci&oacute;n primaria y a su vez mejor&oacute;  la capacitaci&oacute;n laboral. En el tema de  la educaci&oacute;n Colombia mejor&oacute; much&iacute;simo  desde finales de los a&ntilde;os cincuenta;  para el per&iacute;odo entre 1958 y  1970 el n&uacute;mero de estudiantes que  asist&iacute;a a la escuela aument&oacute; exageradamente.  Como producto del Plan  de Desarrollo de Lleras Restrepo, se  cre&oacute; el Servicio Nacional de Empleo  y el Instituto de Bienestar Familiar  (Fresneda, Gonz&aacute;lez, C&aacute;rdenas y Sarmiento,  1996). Lleras tambi&eacute;n reanima  la Reforma Social de 1960 d&aacute;ndole  apoyo y mejorando las condiciones  de los trabajadores campesinos, lo  que provoc&oacute; conflictos entre los &quot;terratenientes  de todos los colores&quot; con  el Estado (Silva Luj&aacute;n, 1989). Al final  de la d&eacute;cada de los sesenta, el pa&iacute;s  hab&iacute;a mejorado considerablemente  en casi todos sus indicadores: la esperanza  de vida pas&oacute; de 48 a&ntilde;os en  1950 a 58 a&ntilde;os, el &iacute;ndice de mortalidad  de ni&ntilde;os menores de un a&ntilde;o se  redujo de 12 a 7% y, el &iacute;ndice de calidad  de vida se elev&oacute; de 64 a 71. La  modernizaci&oacute;n del pa&iacute;s respondi&oacute; de  alguna manera a un Estado m&aacute;s intervencionista  (Gaviria, 1989). Muchos  estudios emp&iacute;ricos han demostrado  que los niveles de pobreza tienen  una relaci&oacute;n inversa con el crecimiento  de la econom&iacute;a, por tal raz&oacute;n,  &quot;la pobreza disminuy&oacute; m&aacute;s r&aacute;pido  entre 1968 y 1977, cuando la econom&iacute;a  estaba creciendo m&aacute;s r&aacute;pidamente&quot;  (Urrutia, 1995).</p>      <p>Con la llegada de los a&ntilde;os setenta se  percibe en el pa&iacute;s una mayor atenci&oacute;n  sobre los sectores marginales,  abandonados en cierta medida por los  anteriores gobiernos; esto hizo que los  partidos pol&iacute;ticos tradicionales perdieran  popularidad. En 1970, Misael  Pastrana Borrero asume el poder respaldado  por las &quot;Cuatro Estrategias&quot;.  Los objetivos de este plan consist&iacute;an  en estimular aceleradamente la construcci&oacute;n  de vivienda, promover las  exportaciones, incrementar la productividad  agr&iacute;cola y redistribuir los  ingresos, es decir, la puesta en marcha  de las recomendaciones del modelo  del &quot;sector l&iacute;der&quot; propuesto por  Currie. De las cuatro estrategias propuestas  por el gobierno, la m&aacute;s significativa  fue la construcci&oacute;n de viviendas  sociales, acompa&ntilde;ada por el  UPAC que permiti&oacute; aumentar la demanda  de vivienda en los sectores  populares, reactivar la econom&iacute;a,  modernizar la industria de la construcci&oacute;n  y generar empleo (Fresneda,  Gonz&aacute;lez, C&aacute;rdenas y Sarmiento,  1996). El gasto p&uacute;blico tuvo un objetivo  social atendiendo las necesidades  de las poblaciones marginadas de  los sectores urbanos; Misael Pastrana  se centra &quot;ya no en los campesinos,  sino en los proletarios, los marginados,  los destechados y los inmigrantes  empobrecidos ubicados en las  ciudades&quot; lo que provoca nuevos conflictos  sociales en el campo (Silva  Luj&aacute;n, 1989).</p>      <p><b>Alfonso L&oacute;pez Michelsen  y los a&ntilde;os ochenta</b></p>      <p>A mediados de la d&eacute;cada, entre 1974  y 1978, en el gobierno liberal de Alfonso  L&oacute;pez Michelsen se implementan  acciones socio&#45;productivas  como el Plan de Desarrollo Rural Integrado  (DRI) y el Plan de Alimentaci&oacute;n  y Nutrici&oacute;n (PAN). Un aspecto  contraproducente en este Gobierno  fue la reducci&oacute;n del gasto p&uacute;blico,  porque se disminuy&oacute; as&iacute; la cantidad  de recursos dirigidos a erradicar  la pobreza.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La d&eacute;cada de los ochenta estuvo caracterizada  por altibajos en la econom&iacute;a.  En los primeros a&ntilde;os Colombia  tuvo la tendencia de los dem&aacute;s pa&iacute;ses  de Am&eacute;rica Latina: desajustes en  las finanzas p&uacute;blicas y en la balanza  de pagos; lo primero debido a las actuaciones  expansionistas del gobierno  de Turbay, y lo segundo, por la revaluaci&oacute;n  del peso que afect&oacute; las exportaciones.  El crecimiento en los  primeros tres a&ntilde;os de la d&eacute;cada fue  de 1.6%, la primera recesi&oacute;n importante  en la posguerra, esto a causa  de la crisis de la deuda que igual que  a los dem&aacute;s pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina,  a Colombia tambi&eacute;n la afect&oacute;,  aunque pudo soportarla gracias a las  reservas internacionales que ten&iacute;a el  pa&iacute;s al comienzo de la crisis y por la  estructura y los bajos niveles de endeudamiento  que ten&iacute;a a finales de  los setenta. Desde 1983, el gobierno  empez&oacute; a aplicar medidas que ajustaran  los d&eacute;ficit fiscal y comercial a  trav&eacute;s de controles al cambio y a las  importaciones.</p>      <p>El inicio de los a&ntilde;os ochenta estuvo  marcado con el objetivo de mejorar  la infraestructura econ&oacute;mica, social  y vial del pa&iacute;s. Julio C&eacute;sar Turbay  contin&uacute;a la orientaci&oacute;n de los programas  implementados en el gobierno  inmediatamente anterior (PAN,  DRI) y logr&oacute; mejorar la infraestructura  f&iacute;sica del pa&iacute;s y un mejor acceso  a sectores olvidados por la deficiente  red de comunicaci&oacute;n (Fresneda,  Gonz&aacute;lez, C&aacute;rdenas y Sarmiento,  1996).</p>      <p>Los ochenta se vieron marcados tambi&eacute;n  por la intervenci&oacute;n del Fondo  Monetario Internacional y sus pol&iacute;ticas  de ajuste, por eso el Gobierno  acept&oacute; sus propuestas para recortar  el gasto p&uacute;blico. A pesar de la voluntad  del gobierno de Belisario Betancur  abanderado del programa &quot;Cambio  con Equidad&quot; que dio prioridad  a la construcci&oacute;n masiva de vivienda  popular, los ajustes salariales por  debajo del &iacute;ndice de inflaci&oacute;n, la devaluaci&oacute;n  monetaria, la eliminaci&oacute;n  de subsidios y los aumentos en las  tarifas de servicios p&uacute;blicos, no permitieron  un logro significativo en relaci&oacute;n  con la disminuci&oacute;n de las necesidades  b&aacute;sicas insatisfechas,  principalmente la salud, que se vio  seriamente golpeada con la disminuci&oacute;n  del gasto. La coyuntura para  1984 ten&iacute;a como caracter&iacute;sticas que  la econom&iacute;a nacional estaba a punto  de caer en una crisis cambiaria,  pero el problema fue solucionado con  los controles que se ven&iacute;an aplicando  a las importaciones, con pol&iacute;ticas  impositivas, restricci&oacute;n fiscal y revaluaci&oacute;n  (Coyuntura Econ&oacute;mica,  marzo de 1990); esto aceler&oacute; moderadamente  la econom&iacute;a a un ritmo  de crecimiento de 3.2% entre 1983 y  1985 (Ocampo, 1991) mejorando y  equilibrando la econom&iacute;a para 1985.  En 1986, la bonanza del caf&eacute; debido  a las sequ&iacute;as del Brasil produjo una  entrada de capitales importante  para la econom&iacute;a. Con este panorama,  la administraci&oacute;n Betancur comenz&oacute;  una descentralizaci&oacute;n que  luego se acentuar&iacute;a con C&eacute;sar Gaviria.  El gobierno, en 1986, termin&oacute;  con dos problemas muy delicados:  altos niveles de desempleo y poco  gasto p&uacute;blico (Restrepo, 1998).</p>      <p>Entre 1987 y 1989, el crecimiento no  fue tan vertiginoso pero super&oacute; el  desempe&ntilde;o de la econom&iacute;a de los primeros  a&ntilde;os. La pol&iacute;tica devaluacionista  que impuls&oacute; las exportaciones  no tradicionales y el crecimiento de  las exportaciones mineras mantuvieron  ajustadas la cuenta corriente y  la cuenta comercial. En general, la  econom&iacute;a colombiana creci&oacute; en los  a&ntilde;os ochenta a una tasa de 3.3% y el  PIB <i>per c&aacute;pita</i> lo hizo a 1.37%, superior  a la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de la  regi&oacute;n excepto Chile (1.89%). En  1989, la demanda agregada interna  perdi&oacute; dinamismo por la disminuci&oacute;n  de la inversi&oacute;n, y adem&aacute;s, por la creciente  inflaci&oacute;n, elementos que justificaron  las reformas estructurales de  principios de los noventa.</p>      <p>Finalizando la d&eacute;cada y con el nuevo  gobierno, en 1986 se crea el &quot;Plan de  erradicaci&oacute;n de la pobreza absoluta&quot;,  que conten&iacute;a los siete programas sociales  propuestos por Virgilio Barco  (1986 &#45; 1990). Dentro de este programa  se pretend&iacute;a: mejorar las condiciones  de los hogares, disminuir asentamientos  humanos, garantizar salud  y educaci&oacute;n b&aacute;sica para todos, suministro  de bienes b&aacute;sicos, generaci&oacute;n  de empleo y desarrollo integral campesino.  Ciertos factores como el desorden  en los manejos de los recursos  y la poca inyecci&oacute;n de capital, no permitieron  que el Plan de Erradicaci&oacute;n  de la Pobreza tuviera &eacute;xito. El principal  logro en materia social de este  gobierno fue la expansi&oacute;n de los Hogares  de Bienestar Familiar, los cuales  facilitaban a las familias m&aacute;s pobres  el cuidado de los ni&ntilde;os, siendo  los programas de protecci&oacute;n y atenci&oacute;n  al menor los de mayor impacto  social en Colombia durante las d&eacute;cadas  de los a&ntilde;os setenta y ochenta. En  general, hubo una evoluci&oacute;n significativa  de la pobreza en t&eacute;rminos relativos,  pero no se not&oacute; una disminuci&oacute;n  de la pobreza medida por ingresos.  &quot;Es a partir de 1988 cuando se  empieza a presentar una ca&iacute;da en la  pobreza, pues el porcentaje de poblaci&oacute;n  bajo la l&iacute;nea de pobreza descendi&oacute;  de 59% en 1988 a 53.8% en 1991  y a 51.4% en 1997&quot; (Ayala, 2001).</p>      <p><b>Un nuevo modelo: La apertura</b></p>      <p>En 1990, el Banco Mundial public&oacute;  <i>El informe sobre el desarrollo mundial:  1990</i>, en el que se expon&iacute;an dos  estrategias para la disminuci&oacute;n de la  pobreza: 1) promoci&oacute;n de un crecimiento  basado en el uso intensivo  de la mano de obra mediante la apertura  de las econom&iacute;as y la inversi&oacute;n  en infraestructura y 2) mejoramiento  del acceso de los servicios  sociales a la poblaci&oacute;n m&aacute;s pobre  (<a href="http://www.worldbank.org/poverty" target="_blank">www.worldbank.com/poverty</a>); sin  embargo, aunque el auge del liberalismo  econ&oacute;mico ofrec&iacute;a un panorama  favorable, en la praxis todo sucedi&oacute;  al contrario. La apertura de las  econom&iacute;as golpe&oacute; la mano de obra  barata, al poner en la arena competitiva  las maquinarias y la tecnolog&iacute;a  a precios muy bajos desplazando as&iacute;  mucha de esa fuerza laboral de baja  calificaci&oacute;n que se mostraba en el informe  como la favorecida. La globalizaci&oacute;n  en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os noventa  ha producido efectos contrarios  a los que promueve, pues s&oacute;lo ha favorecido  a unos pocos, a los due&ntilde;os  del capital. La inequidad entre los  pa&iacute;ses desarrollados y el Tercer Mundo  ha crecido, la protecci&oacute;n que hacen  las econom&iacute;as industrializadas a  sus productores a trav&eacute;s de subsidios  sigue siendo fuerte, sobre todo en los  sectores en los que se especializan las  econom&iacute;as subdesarrolladas y los precios  internacionales de los <i>commodities</i>  contin&uacute;an decreciendo a ritmos  nunca antes vistos. Por lo tanto, Colombia,  seg&uacute;n este contexto, increment&oacute;  su vulnerabilidad econ&oacute;mica.</p>      <p>En los a&ntilde;os noventa encontramos  pol&iacute;ticas sociales enfocadas a la reforma  institucional del sector social,  trasladando a los municipios y departamentos  la responsabilidad de ejecutar  los principales programas sociales,  proceso conocido como <i>descentralizaci&oacute;n</i>  . El gobierno de C&eacute;sar  Gaviria (1990&#45;1994) se enfoca en estas  propuestas de transformaci&oacute;n,  propone elevar la cobertura de la educaci&oacute;n  primaria al 100% y secundaria  al 70%, pero estos proyectos no  tuvieron &eacute;xito alguno. Se promulg&oacute; la  Ley 10 de 1990 por la cual se establece  que los recursos del Estado destinados  al sector salud no pueden ser  inferiores al 4% de los ingresos de la  naci&oacute;n, ratificada por medio de la Ley  60 de 1990 que aumenta la proporci&oacute;n  a 10% para 1994 y 12.5% para  2001. Durante la administraci&oacute;n Gaviria,  tambi&eacute;n se promulg&oacute; la Ley 100  de 1993 reformando el sistema de seguridad  social y aumentando los costos  de afiliaci&oacute;n de los trabajadores  asalariados de las empresas; por consiguiente,  se crearon nuevos fondos  privados de pensiones y se establecieron  mecanismos para garantizar  una atenci&oacute;n de salud b&aacute;sica para  todos los colombianos.</p>      <p>La apertura, que comienza a finales  del per&iacute;odo presidencial de Virgilio  Barco en 1990, ocurre cuando la econom&iacute;a  colombiana se encuentra libre  de los desequilibrios de corto plazo  que caracterizaron los a&ntilde;os ochenta,  con un crecimiento real del PIB de  3.4%, con la tasa real de cambio m&aacute;s  alta desde la Segunda Guerra Mundial,  con una inflaci&oacute;n de 26.1% y sin  ninguna concesi&oacute;n por parte de los  acreedores externos, al contrario bajo  una presi&oacute;n del Banco Mundial que  exig&iacute;a como garant&iacute;a para pr&oacute;ximos  cr&eacute;ditos que la econom&iacute;a colombiana  liberara las importaciones. La estrategia  de apertura se justific&oacute; de acuerdo  con tres argumentos, seg&uacute;n Lora  y Crane (1991):</p>  <ul>&quot;En primer lugar, la desaceleraci&oacute;n  del crecimiento econ&oacute;mico, de  tasas del 5% en los sesenta y setenta  a cerca del 3% en los ochenta,  es el resultado de un reducido  crecimiento de la productividad de  los factores en el &uacute;ltimo per&iacute;odo,  por efecto del agotamiento de la estrategia  de crecimiento basada en  el mercado interno. En segundo  lugar, se afirma que el sistema de  licencias de importaci&oacute;n, manejadas  con el criterio de defender la  producci&oacute;n nacional, es origen de  rentas extraordinarias y corrupci&oacute;n  administrativa. &#91;Y&#93; se reconoce  por &uacute;ltimo, que la combinaci&oacute;n  de aranceles y controles por razones  proteccionistas es una limitante  al desarrollo exportador&quot;.    </ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La forma como la econom&iacute;a afront&oacute;  la disminuci&oacute;n de las licencias de  importaci&oacute;n (a menor nivel de aranceles,  mayor tasa de cambio real) fue  nefasta, teniendo en cuenta que la  administraci&oacute;n Gaviria no repar&oacute; en  continuar con el proceso lentamente  sino que aceler&oacute; la liberaci&oacute;n arancelaria  exponiendo de un momento para  otro a la industria nacional ante las  multinacionales extranjeras. El cambio  estructural implementado en  1990&#45;1991 estuvo determinado por  los siguientes aspectos: eliminaci&oacute;n  de los controles directos a la importaci&oacute;n,  reducci&oacute;n arancelaria y negociaci&oacute;n  de un arancel externo com&uacute;n  con Venezuela. El arancel promedio  se redujo de 44% a principios de 1990  a 11.8% en marzo de 1992. Las reformas  cambiarias de 1991 y 1993 liberaron  la inversi&oacute;n externa en Colombia  y parcialmente, las transacciones  financieras de divisas.</p>      <p>La apertura comenz&oacute; como un modelo  alternativo de crecimiento y modernizaci&oacute;n  de la econom&iacute;a, pero al poco  tiempo se vio que la avalancha de  importaciones desplaz&oacute; las actividades  industriales y agr&iacute;colas nacionales.  El d&eacute;ficit de cuenta comercial creci&oacute;  a ritmos acelerados en los primeros  a&ntilde;os; de un super&aacute;vit de 6.2% del  PIB, pas&oacute; a un d&eacute;ficit de 3.1% en 1995  y a uno de 2.8% en 1998 (<a href="http://www.lanota.com.co/secreal" target="_blank">http://www.lanota.com.co/secreal</a>). El d&eacute;ficit  de cuenta corriente tambi&eacute;n aument&oacute;  considerablemente, alcanzando  el 5.7% en 1997. El modelo de apertura  en Colombia tuvo las mismas  consecuencias de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n  que se adelantaron a liberar los  aranceles: altos d&eacute;ficit de cuenta corriente,  disminuci&oacute;n de ahorro y deterioro  de la industria nacional y agr&iacute;cola  con valor agregado, aunque en  los primeros a&ntilde;os hubo una tendencia  positiva del crecimiento econ&oacute;mico  y los niveles de reducci&oacute;n de la  pobreza fueron favorables. En esta  &uacute;ltima parte hay que tener en cuenta  el impacto del narcotr&aacute;fico en el  crecimiento del sector de la construcci&oacute;n,  principalmente en las ciudades  m&aacute;s grandes. La apertura tambi&eacute;n  tuvo funestos efectos en el mercado  laboral y por ende en el ingreso. &quot;El  desmonte de los aranceles deja el sistema  expuesto a todo tipo de fuerzas  en contra del salario real. En t&eacute;rminos  m&aacute;s concretos, la sustituci&oacute;n de  las tarifas por una elevaci&oacute;n del tipo  real de cambio, con el fin de mantener  la misma situaci&oacute;n en la balanza  de pagos, implica un salario real m&aacute;s  bajo&quot; ( Sarmiento, 1996). El problema  de la disminuci&oacute;n de la tasa de  cambio afect&oacute; el valor agregado nacional  y sac&oacute; del mercado a muchas  peque&ntilde;as y medianas empresas, increment&aacute;ndose  el desempleo en general.  La apertura comercial y financiera  en un comienzo provoc&oacute; un aumento del salario real urbano, pero  luego se vio compensado con el aumento  del desempleo y la reducci&oacute;n  del salario de la agricultura, lo que  significa un golpe a la equidad, la distribuci&oacute;n  del ingreso y a los estratos  m&aacute;s bajos.</p>      <p><b>El descenso y la recesi&oacute;n</b></p>      <p>A mediados de la d&eacute;cada, y bajo el  mandato del presidente Ernesto Samper,  se crea la Red de Solidaridad  Social que hacia finales de 1996 beneficiaba  a 2.8 millones de personas  (Ram&iacute;rez y Lehman, 1998) y siete  estrategias m&aacute;s en el &aacute;mbito social:  desarrollo humano, seguridad social,  mejoramiento del h&aacute;bitat, equidad y  participaci&oacute;n de la mujer, atenci&oacute;n a  minor&iacute;as &eacute;tnicas, justicia y desarrollo  de la econom&iacute;a solidaria. El gobierno  de Samper adopt&oacute; un modelo h&iacute;brido  entre el neoliberalismo y el intervencionismo  a ultranza con el objetivo  de reducir la pobreza. &quot;En cumplimiento  con el Plan Nacional de  Desarrollo del Salto Social, entre  1994 y 1996 el gasto social como proporci&oacute;n  del PIB pas&oacute; del 12% al 15%  con un impacto positivo &#91; en la calidad  de vida de los colombianos&#93;&quot;<a href="#nota7"><sup>7</sup></a> Es  importante decir que casi la totalidad  de los indicadores se mostraron favorables  hasta 1995. Por ejemplo, la  tasa de analfabetismo adulto disminuy&oacute;  de 15% en 1964 a 6.6% en 1993,<a href="#nota8"><sup>8</sup></a>  la tasa de pobreza baj&oacute; del 80% en  1978 a 60% en 1995; el &iacute;ndice de personas  con ingresos menores a US$2 /  d&iacute;a, de 33% a 13%<a href="#nota9"><sup>9</sup></a> y el cubrimiento  de electricidad en los cascos urbanos  pas&oacute; de 63% en 1974 al 100% en 1995.</p>      <p>Terminando este siglo, el programa  de la Red de Solidaridad Social, implementado  en el gobierno Samper  continu&oacute; con la administraci&oacute;n de  Andr&eacute;s Pastrana Arango, aunque  con algunos cambios como la inclusi&oacute;n  de ayudas para aquellos afectados  directamente por el conflicto armado  y la participaci&oacute;n de la sociedad  en programas de reflexi&oacute;n. Este  esfuerzo gubernamental se ve opacado  por la intensificaci&oacute;n del conflicto  y la violencia; y la poca tendencia  a disminuir hace que las expectativas  de los ciudadanos no mejoren,  siendo un factor determinante  en el estancamiento de la econom&iacute;a  y haciendo cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil disminuir  los &iacute;ndices de pobreza. Colombia  tuvo su avance m&aacute;s significativo  en cuanto a pobreza entre  1978 y 1995, cuando disminuy&oacute; alrededor  de 20 puntos porcentuales,  pero en 1999, el efecto conjunto de  la ca&iacute;da de la producci&oacute;n nacional,  el alto nivel de precios de los alimentos  y el creciente desempleo produjo  un retroceso que dej&oacute; a la pobreza  en el mismo nivel de 1988. &quot;&#91;La pobreza&#93;  aumenta m&aacute;s en las crisis de  lo que disminuye en los per&iacute;odos de  bonanza econ&oacute;mica&quot; (Lustig y Deutsch,  2001). La pobreza urbana en las  &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas mantuvo la misma  tendencia de la pobreza nacional,  disminuy&oacute; 1.5 puntos porcentuales  por a&ntilde;o desde finales de los setenta  hasta mediados de los noventa, pero  la recesi&oacute;n de 1999 detuvo el logro  econ&oacute;mico ya que en t&eacute;rminos generales,  la recesi&oacute;n fue un fen&oacute;meno  urbano y aument&oacute; a 3% la tasa de crecimiento de la pobreza. La pobreza  rural mantuvo, pese al deterioro  de la econom&iacute;a, sus niveles de antes  de 1999. ¿Pero qu&eacute; sucedi&oacute; realmente  a finales de los noventa que detuvo  el avance econ&oacute;mico de dos d&eacute;cadas?  El deterioro macroecon&oacute;mico de  estos a&ntilde;os echa ra&iacute;ces en la baja tasa  de crecimiento y el alto desempleo.  &quot;El impacto recesivo de la econom&iacute;a  sobre el desempleo y la generaci&oacute;n  de ingresos, que afecta en particular  a los grupos poblacionales para  quienes su &uacute;nica fuente de recursos  es el trabajo, ha generado la aparici&oacute;n  de enormes contingentes de  nuevos pobres&quot; (Bolet&iacute;n No. 26 DNP)  En 1999 el n&uacute;mero total de pobres  lleg&oacute; a 22.5 millones de personas, dos  millones novecientas mil m&aacute;s que en  1997. El desmedido gasto p&uacute;blico, el  deterioro de los indicadores de riesgo&#45;  pa&iacute;s a causa de un incremento en  la volatilidad de la econom&iacute;a que aument&oacute;  el costo de los pr&eacute;stamos internacionales,  la inestabilidad del  sector financiero y la creciente ola  de ataques de los grupos insurgentes  son otras de las causas que produjeron  el colapso econ&oacute;mico del final  del siglo XX.</p>      <p><b>Summa</b></p>      <p>A pesar de que los gobiernos anteriores  a 1966 tambi&eacute;n aunaron esfuerzos  para lograr una soluci&oacute;n,  s&oacute;lo ser&iacute;a a partir de la d&eacute;cada de  los sesenta cuando el pa&iacute;s empez&oacute; a  mostrar cambios y los resultados comenzaron  a verse. &quot;Durante las cuatro  &uacute;ltimas d&eacute;cadas &#91;hasta antes de  la recesi&oacute;n de 1998&#45;1999&#93;, Colombia  ha progresado de modo continuo y  significativo en el campo social. Han  mejorado las condiciones de vida de  sus habitantes y se ha ampliado el  acceso de la poblaci&oacute;n a los servicios  b&aacute;sicos de educaci&oacute;n, salud y vivienda.  Se ha incrementado el ingreso  per c&aacute;pita y ha disminuido pausadamente  la a&uacute;n elevada proporci&oacute;n de  personas bajo la l&iacute;nea de pobreza&quot;<a href="#nota10"><sup>10</sup></a>  En t&eacute;rminos absolutos, entre 1973 y  1993, la pobreza medida con NBI  disminuy&oacute; en cinco millones de personas.  &quot;En efecto, en 1985, para el  total nacional, el 45.6% de las personas  eran pobres, es decir, ten&iacute;an  una necesidad b&aacute;sica insatisfecha y  ya en 1996 este porcentaje hab&iacute;a  descendido hasta 26%. El porcentaje  de personas en condiciones de miseria,  con m&aacute;s de una necesidad b&aacute;sica  insatisfecha, pas&oacute; de 22.8% de  la poblaci&oacute;n en 1985 a 8.9% en 1996.  El descenso m&aacute;s fuerte en los &iacute;ndices  de pobreza y miseria ocurri&oacute; entre  1993 y 1996&quot; (Ayala, 2001). La  evoluci&oacute;n de la pobreza entre 1978 y  1999 seg&uacute;n el Colombia Poverty Report  del Banco Mundial se muestra  en la <a href="#tabla3">Tabla 3</a>.</p>      <p>    <center><a name="tabla3"><img src="/img/revistas/eg/v18n85/n85a04t3.jpg" /></a></center></p>        <p>Los planes de desarrollo y las pol&iacute;ticas  sociales de los gobiernos a trav&eacute;s  de los a&ntilde;os han tratado de reducir la  miseria, sin embargo, este esfuerzo  no ha sido suficiente porque ni la inversi&oacute;n  social ha reducido la desigualdad,  ni las medidas redistributivas  han sido muy eficientes. Podr&iacute;a afirmarse  que los &uacute;nicos factores igualitarios  a lo largo del siglo han sido factores  socioculturales: la inserci&oacute;n de  la mujer en el campo laboral, la mayor atenci&oacute;n brindada a los ind&iacute;genas  y a las minor&iacute;as &eacute;tnicas y la extensi&oacute;n  de la educaci&oacute;n b&aacute;sica, que como  se mencion&oacute; anteriormente, fue la  columna vertebral de la pol&iacute;tica social  de la mayor&iacute;a de los gobiernos:  la tasa de analfabetismo adulto disminuy&oacute;  de 37.7% en 1951 a 11.1% en  1993 y los a&ntilde;os de asistencia escolar  para personas con m&aacute;s de quince a&ntilde;os  aumentaron de 2.2 en 1951 a 6.2 en  1993 (Fresneda, Gonz&aacute;lez, C&aacute;rdenas  y Sarmiento, 1996). Sin embargo,  pese a que se lee en los manuales de  historia econ&oacute;mica de nuestro pa&iacute;s el  esfuerzo de los gobiernos por mejorar  la situaci&oacute;n de los menos favorecidos,  habr&iacute;a que preguntarse por qu&eacute;  no funcion&oacute; o por qu&eacute; si funcion&oacute; no  se mantuvo en el tiempo. Las causas  de la pobreza en Colombia son una  compleja red de factores, por lo tanto,  las acciones del Estado deben ir  encaminadas a impedir la reacci&oacute;n en  cadena que producen algunos de esos  factores. Lo importante es saber que  las pol&iacute;ticas de largo plazo deben imperar  como salidas &uacute;nicas, sin descuidar  la atenci&oacute;n inmediata de los necesitados.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>POBREZA RURAL Y  DISTRIBUCI&Oacute;N DEL INGRESO</b></font></p>      <p><b>El atraso del campo</b></p>      <p>La pobreza rural en Colombia es una  pobreza cr&iacute;tica, los niveles de miseria,  individuos bajo la l&iacute;nea de &quot;un  d&oacute;lar al d&iacute;a&quot;, son casi tres veces mayores  que en los sectores urbanos,  aunque ha sido la que m&aacute;s ha disminuido  proporcionalmente comparada  con la urbana. En Colombia el caso  de miseria rural es muy complicado,  los principales problemas que afrontan  los campesinos y los trabajadores  agr&iacute;colas sin tierra son: el acceso  a servicios b&aacute;sicos de educaci&oacute;n, salud  y extensi&oacute;n de cr&eacute;dito los cuales  est&aacute;n por debajo del promedio mundial  para pa&iacute;ses en iguales condiciones  (L&oacute;pez y Valdez, 1996). No obstante  lo anterior, hasta 1995 la pobreza  en el campo disminuy&oacute; m&aacute;s r&aacute;pidamente  que en los cascos urbanos,  adem&aacute;s, la recesi&oacute;n no golpe&oacute; a este  sector como a las ciudades (el ingreso  per c&aacute;pita continu&oacute; creciendo al  mismo ritmo de antes y la pobreza a  0.2%). Sin embargo, la brecha entre  el campo y la ciudad sigue siendo  amplia, entre 1988 y 1995 el ingreso  promedio en las ciudades creci&oacute; a una  tasa de 2.9% mientras que en el campo,  las personas enfrentaban un ingreso  que crec&iacute;a s&oacute;lo a un ritmo de  0.7%.</p>      <p>En el campo, la propiedad de la tierra  es un factor importante para considerar  en el an&aacute;lisis de la pobreza,  por un lado &quot; el acceso a la tierra tiene  un efecto importante en el ingreso  de los campesinos, &#91;pero por otro,&#93; los  trabajadores de actividades no agr&iacute;colas  &#91;y sin tierra&#93; son mucho m&aacute;s  m&oacute;viles que los campesinos, e incluso  que los asalariados del campo, de  lo que se infiere que es recomendable  estimular las actividades no agr&iacute;colas  para combatir la pobreza rural&quot;.<a href="#nota11"><sup>11</sup></a> Los indicadores de desarrollo  muestran que durante las &uacute;ltimas  d&eacute;cadas ha habido altibajos en el proceso  de disminuci&oacute;n de la pobreza en  ambos sectores. Por ejemplo, de 1978  a 1999 el porcentaje de ni&ntilde;os en el  campo matriculados en las escuelas  pas&oacute; de 66.2% a 90.5%, mientras que  en los centros urbanos pas&oacute; de 91% a  95%. El porcentaje de ni&ntilde;os trabajando  en el mismo intervalo disminuy&oacute;  en el sector rural de 25.5% a 19.3%, y  en las ciudades pas&oacute; de 12% a 9.5%;  podr&iacute;a decirse que existe un crecimiento  marginal mayor en las zonas  rurales que en las urbanas. Es bien  sabido que la pobreza rural alimenta  a la pobreza urbana, el desplazamiento  de los campesinos por la gama de  problemas que los afecta est&aacute; cada d&iacute;a  nutriendo los cinturones de miseria  de las ciudades.</p>      <p>Las personas en el campo siguen siendo  muy vulnerables, vivir en la ciudad  reduce la probabilidad de ser pobre  en un 20%, adem&aacute;s, los efectos  de la violencia y el conflicto armado  merman cada vez m&aacute;s las alternativas  de desarrollo.</p>      <p>El conflicto armado y la violencia en  Colombia tambi&eacute;n participan en el  abanico de problemas que sumergen  al pa&iacute;s en el subdesarrollo. M&aacute;s all&aacute;  de hacer de Colombia un lugar de  riesgo para los inversionistas extranjeros,  convierten a la poblaci&oacute;n civil  en el principal afectado. Los atentados  terroristas, los enfrentamientos  militares en las zonas rurales, la voladura  de torres y oleoductos y dem&aacute;s  han generado alt&iacute;simas tasas de desempleo  y el desplazamiento de miles  de personas, sobre todo en los &uacute;ltimos  quince a&ntilde;os cuando el conflicto  se ha recrudecido. Todos los desplazados  que se ven a diario en las calles  de las ciudades, en su mayor&iacute;a  provienen del campo; las ciudades no  tienen la estructura suficiente para  absorber el aumento del mercado laboral  no calificado y &eacute;stos deben recurrir  a empleos informales, la mendicidad  y el crimen. La violencia dom&eacute;stica,  los problemas de pandillas  y milicias urbanas se incrementan en  las clases m&aacute;s humildes; son los hombres  y los j&oacute;venes m&aacute;s pobres los que  ponen sus vidas en medio del fuego;  y sus mujeres las que quedan viudas  y con hijos, sum&aacute;ndose al numeroso  grupo de v&iacute;ctimas vulnerables al desamparo  y la miseria. El problema de  violencia y guerrillas ha desviado la  inversi&oacute;n p&uacute;blica social en la &uacute;ltima  d&eacute;cada. Para finales de los noventa,  el gasto p&uacute;blico en <i>justicia y seguridad</i>  fue de 5% doblando su participaci&oacute;n  en el PIB en relaci&oacute;n con 1990  cuando apenas sumaba el 2%. A Colombia,  la violencia le cuesta anualmente  24.7% del producto nacional  (Londo&ntilde;o y Guerrero, 1999). El problema  de la violencia, el crimen y la  inestabilidad pol&iacute;tica son temas de  largo an&aacute;lisis y superan las intenciones  de este ensayo.</p>      <p><b>Desigualdad en Colombia</b></p>      <p>Los datos del DNP del 2000 muestran  que el 10% de la poblaci&oacute;n m&aacute;s rica  del pa&iacute;s tiene un ingreso 60 veces  superior al 10% de los m&aacute;s pobres, la  diferencia ha aumentado en 50% desde  principios de los a&ntilde;os ochenta  cuando la misma proporci&oacute;n de ricos  superaba 40 veces el ingreso de los  pobres. Para 1978, el decil m&aacute;s rico  de la poblaci&oacute;n recib&iacute;a el 47.9% de los  ingresos totales, mientras que la mitad  m&aacute;s pobre tan s&oacute;lo obten&iacute;a el  12.4%; en 1995, la primera porci&oacute;n  hab&iacute;a alcanzado el 51% y la segunda  se manten&iacute;a en 12.4%. Es importante  se&ntilde;alar que las tendencias redistributivas  han estado afectadas por  variaciones opuestas en los sectores  urbano y rural, por lo que los efectos  sobre los indicadores nacionales en la  distribuci&oacute;n del ingreso fueron moderados  para casi las dos d&eacute;cadas  (Ocampo, 1997).</p>      <p>Seg&uacute;n el &quot;Colombia Poverty Report&quot;  del Banco Mundial, &quot;para finales de  los a&ntilde;os setenta, la econom&iacute;a colombiana  hab&iacute;a completado dos d&eacute;cadas  de una reducci&oacute;n consistente de la  desigualdad y hab&iacute;a mejorado su nivel  con respecto a los otros pa&iacute;ses de  Am&eacute;rica Latina&quot;, pero en los a&ntilde;os  ochenta se mantuvo constante y decay&oacute;  en los a&ntilde;os noventa. Actualmente,  la desigualdad en los ingresos en  Colombia es muy alta en relaci&oacute;n con  el contexto internacional, pero es  moderada compar&aacute;ndose con los dem&aacute;s  pa&iacute;ses de la regi&oacute;n; de los 17 pa&iacute;ses  listados por el Banco Mundial en  Am&eacute;rica Latina, Colombia ocupa el  puesto s&eacute;ptimo.</p>      <p>Desde 1984 hubo una desconcentraci&oacute;n  de la tierra pues disminuy&oacute; el  Gini de 0.61 a 0.59. En 1996, la concentraci&oacute;n  de la tierra en Colombia  era menor que en Brasil, Argentina,  Paraguay y Panam&aacute;(Ver <a href="#tabla4">Tabla 4</a>).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="tabla4"><img src="/img/revistas/eg/v18n85/n85a04t4.jpg" /></a></center></p>        <p>A diferencia de las medidas con respecto  de la evoluci&oacute;n de la pobreza,  el coeficiente de desigualdad s&iacute; se ha  incrementado desde 1978. En t&eacute;rminos  generales, la distribuci&oacute;n del ingreso  entre 1978 y 1991 estuvo caracterizada  por un deterioro en las zonas  rurales y una mejor&iacute;a en las urbanas,  pero prevaleci&oacute; lo sucedido en  el campo de lo cual se present&oacute; un  aumento en el coeficiente de Gini  nacional (<a href="#tabla2">Tabla 2</a>). Para el intervalo  posterior (1991&#45;1995) los choques en  redistribuci&oacute;n del ingreso fueron superiores  debido al cambio estructural  de la econom&iacute;a colombiana; en  estos a&ntilde;os la desigualdad aument&oacute;  considerablemente en las ciudades  (cuatro puntos porcentuales) y disminuy&oacute;  en el campo (trece puntos porcentuales),  pero los cambios tendieron  a compensarse mutuamente, dejando  en general a 1995 con cifras similares  a las de 1991.<a href="#nota12"><sup>12</sup></a> El principal  problema de la inequidad a principios  de los a&ntilde;os noventa fue la creciente  tasa de desempleo que pas&oacute; de 9.8%  en 1991 al 20.1% en el 2000 (Dane,  2000). Este fen&oacute;meno se explica por  el descenso de los salarios relativos  de los trabajadores no calificados y  por la crisis del fin de la d&eacute;cada. En  los a&ntilde;os noventa, la dispersi&oacute;n en los  salarios entre los trabajadores calificados  y no calificados fue producto de  varios acontecimientos entre ellos &quot;la  reducci&oacute;n del precio del capital &#91;a  partir del proceso de apertura&#93; que  permiti&oacute; incrementos considerables  en inversi&oacute;n y requiri&oacute; la sustituci&oacute;n  de empleados no calificados por empleados  calificados &#91;esto redund&oacute; en  mejoras salariales para los individuos  calificados&#93;&quot; (Coyuntura Social,  1997); la revaluaci&oacute;n de la tasa de  cambio gracias a las enormes entradas  de capital por las inversiones petroleras,  los grandes pr&eacute;stamos de las  empresas privadas con el extranjero  y la repatriaci&oacute;n de dineros del narcotr&aacute;fico;  las reformas laborales que  produjeron un aumento de la mano  de obra en relaci&oacute;n con el capital; y  las reformas tributarias (1990, 1992  y 1995) que afectaron la estructura  de costos de las empresas. Todos estos  factores hicieron que las empresas  tendieran a hacer inversiones intensivas  en capital (la revaluaci&oacute;n  favorece las importaciones) adem&aacute;s,  esta era una alternativa para afrontar  la creciente competencia internacional.  La demanda de mano de obra  no calificada s&oacute;lo tuvo un aumento en  los primeros a&ntilde;os de los a&ntilde;os noventa  con el crecimiento del sector de la  construcci&oacute;n gracias al dinero del narcotr&aacute;fico.</p>      <p>En los primeros siete a&ntilde;os de los a&ntilde;os  noventa, los ingresos de los hogares  crecieron a un ritmo del 3.4% de  acuerdo con Cuentas Nacionales, la  causa principal fue el aumento del  PIB per c&aacute;pita en el sector urbano (en  las ciudades creci&oacute; a una tasa de 7.2%  y en el campo disminuy&oacute; a 5.7%). Esta  enorme brecha se debi&oacute; al despegue  urbano de principios de los a&ntilde;os noventa,  frente al deterioro del sector  agr&iacute;cola, producto de alguna manera  de la apertura de la econom&iacute;a.</p>      <p>En un estudio realizado para la Cepal  y el BID,<a href="#nota13"><sup>13</sup></a> se muestran que las  variables que m&aacute;s inciden positivamente  en la distribuci&oacute;n del ingreso  son el crecimiento del salario m&iacute;nimo  y el proteccionismo, y negativamente  el crecimiento del PIB, la inversi&oacute;n  en capital fijo y el consumo  p&uacute;blico. En cuanto a la variable &quot;protecci&oacute;n&quot;,  el proceso de apertura tuvo  resultados negativos en la distribuci&oacute;n  del ingreso; aunque el impacto  de esta variable es relativamente peque&ntilde;o,  en Colombia, dada la magnitud  de la reducci&oacute;n (de 46.7% en 1988  a 8% en 1992), el efecto no fue despreciable  (Ocampo, P&eacute;rez, Tovar y  Lasso, 1996).</p>      <p>La creciente participaci&oacute;n del sector  de servicios por encima de la disminuci&oacute;n  de la industria manufacturera  nacional, el sector agropecuario e  incluso la construcci&oacute;n, es una prueba  m&aacute;s de que el modelo de apertura  beneficia a unos y va en detrimento  del bienestar de otros. El modelo de  apertura nunca producir&aacute; una redistribuci&oacute;n  equitativa del ingreso si no  es controlado y regulado por el Estado,  &quot;Colombia es un pa&iacute;s en el que la  brecha existente entre ricos y pobres  es cada vez mayor y las razones del  nefasto insuceso son las reformas estructurales  y la liberaci&oacute;n econ&oacute;mica&quot;  (Franco y G&oacute;mez, 1998).Uno de  los factores m&aacute;s relevantes en la dispersi&oacute;n  del ingreso es la educaci&oacute;n.  &quot;A trav&eacute;s del aumento de la educaci&oacute;n  se genera un proceso de autocorrecci&oacute;n  frente a un efecto de un impacto  de la apertura econ&oacute;mica&quot; (Coyuntura  Social, 1997). En el estudio  de la pobreza hecho por el Banco  Mundial, la educaci&oacute;n es un elemento  recurrente para explicar la disminuci&oacute;n  de la brecha entre trabajadores  calificados y no calificados. La caracter&iacute;stica  de los hogares que han  mejorado su situaci&oacute;n de pobreza en  los &uacute;ltimos a&ntilde;os es la inversi&oacute;n en  educaci&oacute;n, sobre todo para las mujeres.  La educaci&oacute;n femenina disminuye  la tasa de fertilidad, pues la educaci&oacute;n  les da oportunidades de empleo  y permite percibir el alto costo  de tener y mantener hijos, lo que ha  producido una disminuci&oacute;n en el tama&ntilde;o  de las familias y en el riesgo de  caer en estado de pobreza.</p>      <p>La desigualdad es un problema de  grandes proporciones, es el costo del  capitalismo no controlado; para los  marxistas, la desigualdad es el fantasma  que recorre el mundo capitalista,  para los liberales, el resultado  del esp&iacute;ritu empresarial, pero aunque  se explique como una resultante, lo  que no se puede desconocer es el problema  social que acarrea: la exclusi&oacute;n.  A pesar de que durante los &uacute;ltimos  a&ntilde;os, los gobiernos hayan presentado  sus preocupaciones sobre el  tema, hoy en d&iacute;a todav&iacute;a las tres personas  m&aacute;s ricas del mundo en conjunto  suman en activos el PIB de los  48 pa&iacute;ses m&aacute;s pobres, y lo m&aacute;s preocupante  es que las tendencias son a  que el mundo contin&uacute;e recorriendo  este camino.</p>      <p><font size="3"><b>CONCLUSIONES  Y RECOMENDACIONES</b></font></p>      <p>Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, los individuos  bajo la l&iacute;nea de pobreza conservaron  las mismas caracter&iacute;sticas: en  los a&ntilde;os noventa mantuvieron una  estrecha relaci&oacute;n con alguno de estos  factores: bajas destrezas, menores  tasas de ocupaci&oacute;n, mayores tasas de  dependencia (n&uacute;mero de ni&ntilde;os por  adulto) y menores salarios (Colombia  Poverty Report, 2002). Los grupos  m&aacute;s vulnerables a la pobreza, en general,  son: las mujeres, los ni&ntilde;os, los  discapacitados, los inmigrantes, quienes  no tienen vivienda propia y los  ancianos; y los hogares m&aacute;s vulnerables  son aquellos con mayor cantidad  de hijos, mayor cantidad de miembros  sin educaci&oacute;n, jefe del hogar con baja  escolaridad y poca experiencia laboral.  Los tres principales factores que  afectan la distribuci&oacute;n del ingreso en  Colombia son 1) la tasa de dependencia  en los sectores rurales, 2) el tama&ntilde;o  de los hogares y 3) los niveles  promedio de escolaridad (Ocampo,  P&eacute;rez, Tovar y Lasso, 1997). Las pol&iacute;ticas  p&uacute;blicas deben centrarse en  disminuir la vulnerabilidad de hogares  y personas que presentan un alto  riesgo de caer en la pobreza. Intentar disminuir las estad&iacute;sticas a trav&eacute;s  de maquillajes pasajeros no es la  soluci&oacute;n, es decir, darle pan y vestido  a un grupo de personas que no los tienen  es una ayuda altruista u obligatoria,  pero no es la forma correcta de  erradicar el problema. El Gobierno  debe enfocar todos su esfuerzos para  que las personas se mantengan en  condiciones normales de acceder a los  recursos, es decir, evitar que caminen  por la cuerda floja. El papel de un m&eacute;dico,  haciendo un s&iacute;mil con el Estado,  no es que el enfermo se mantenga  dopado y no sienta el dolor, sino  que se recupere y se pueda levantar  de la cama e ir a trabajar. Una de las  salidas es apoyar el acceso a cr&eacute;dito  en el sistema formal y no como lo hacen  actualmente por medio de agiotistas  (Leivobich y N&uacute;&ntilde;ez, 1999.</p>      <p>De acuerdo con la medici&oacute;n a trav&eacute;s  de las Necesidades B&aacute;sicas Insatisfechas,  la soluci&oacute;n ser&iacute;a incrementar  el gasto social y aumentar el cubrimiento  de los servicios p&uacute;blicos y la  educaci&oacute;n, pero esto podr&iacute;a ser una  falacia, pues una vez se terminen los  programas de asistencia pasar&aacute; muy  poco tiempo para que los individuos  vuelvan al estado de pobreza, medido  por la l&iacute;nea de pobreza, por lo cual,  la mejor forma de erradicar la pobreza  es a trav&eacute;s de una pol&iacute;tica que no  s&oacute;lo incremente el cubrimiento de los  servicios sociales sino que tambi&eacute;n incentive  a las personas a mejorarse a  s&iacute; mismas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otras dos formas como se puede actuar  es a trav&eacute;s de mejorar las capacidades  de generaci&oacute;n de ingresos y  el acceso de los individuos a los programas  de asistencia social. El perfil  general de vulnerabilidad tiene como  factor com&uacute;n la falta de educaci&oacute;n,  por lo cual, una de las alternativas  es aumentar el porcentaje de gasto  p&uacute;blico en inversi&oacute;n en capital humano;  para que haya m&aacute;s cubrimiento y  m&aacute;s calidad educativa. El Estado  debe preocuparse no s&oacute;lo por cu&aacute;ntos  ni&ntilde;os hay matriculados, cu&aacute;ntas  personas se suman al n&uacute;mero de alfabetos,  cu&aacute;ntas escuelas se construyen,  sino por mejorar la calidad de  los profesores y la estructura educativa  en general. La educaci&oacute;n en  Colombia debe ser el foco de la lucha  contra la pobreza, no s&oacute;lo por su aporte  como capital humano, sino porque  es la mejor herramienta para hacer  frente a los problemas de tipo socioecon&oacute;mico:  reduce las probabilidades  de violencia intrafamiliar, genera  autoestima, promueve la b&uacute;squeda  de nuevas formas de comunicaci&oacute;n,  etc. Este tema de la calidad de  la educaci&oacute;n es clave, y no s&oacute;lo la calidad  sino la forma en que el sistema  aprecia los resultados: el mundo laboral  colombiano es esnobista, las  carreras t&eacute;cnicas e intermedias son  vistas como mediocres y minusvaloradas  en relaci&oacute;n con las carreras profesionales;  sin embargo, las primeras  son necesarias para impulsar la modernizaci&oacute;n  de las pymes y las empresas  familiares que son las mayores  empleadoras. El pa&iacute;s necesita  tambi&eacute;n de tecn&oacute;logos bien remunerados,  no de profesionales desempleados  y en abundancia.</p>      <p>La tendencia que mantuvo la econom&iacute;a  colombiana hasta 1995 estuvo  caracterizada por una disminuci&oacute;n de  los niveles de pobreza, sin embargo,  el gran remez&oacute;n de finales de la d&eacute;cada  produjo una ca&iacute;da de los logros econ&oacute;micos  que dej&oacute; al pa&iacute;s con un retroceso  de once a&ntilde;os. El cambio estructural  que sufri&oacute; el pa&iacute;s con el modelo  aperturista de 1990 tuvo sus efectos  en los sectores agr&iacute;cola e industrial  que no pudieron sostener los elevados  costos de una revaluaci&oacute;n real del  peso, de un aumento del salario real y  de un aumento de la tasa impositiva  frente a una competencia internacional  que entraba con paso firme. El creciente  desempleo que dej&oacute; la disminuci&oacute;n  de la protecci&oacute;n a la industria  nacional ayud&oacute; a aumentar las dimensiones  del problema de la pobreza. La  generaci&oacute;n de ingresos es el principal  motor de los hogares para evitar caer  en estado de miseria. Seg&uacute;n el estudio  preparado para la Cepal y el BID  (Ocampo, P&eacute;rez, Tovar y Lasso, 1997),  las dos &uacute;nicas variables que contribuyen  a mejorar la distribuci&oacute;n del ingreso  y a disminuir los niveles de pobreza  son el aumento del salario m&iacute;nimo  y la disminuci&oacute;n de la tasa de  desempleo; lo primero puede traer resultados  contrarios, la segunda es el  objetivo de toda econom&iacute;a. No obstante,  el primer factor que incide en la  reducci&oacute;n de la pobreza es el crecimiento  econ&oacute;mico. Seg&uacute;n Leivobich y  N&uacute;&ntilde;ez (1999): &quot;La incidencia est&aacute; correlacionada  negativamente con el  crecimiento del PIB y positivamente  con la tasa de inflaci&oacute;n y el desempleo,  siendo estad&iacute;sticamente significativos  &#91;...&#93; Por cada punto porcentual de mayor  crecimiento, la incidencia se reduce  1.6 puntos y por cada punto de desempleo,  la pobreza aumenta 1.6 puntos&quot;.</p>      <p>La literatura econ&oacute;mica en general  habla de reforma agraria y gasto p&uacute;blico  en inversi&oacute;n social como alternativas  para mejorar el problema de  la mala distribuci&oacute;n del ingreso y la  concentraci&oacute;n de la riqueza, pero la  historia nos demuestra que las muchas  reformas que el Estado ha hecho desde 1930 no han tenido el efecto  esperado y que a pesar de que los  gobiernos siempre han invertido en  gasto social, la redistribuci&oacute;n de esta  inversi&oacute;n no ha logrado mitigar en  gran medida el problema; &quot;esta estrategia  de redistribuci&oacute;n tiene muy  poco impacto en la concentraci&oacute;n del  ingreso, a pesar del hecho de que los  programas (tales como educaci&oacute;n,  salud, y programas especiales en el  sector rural) son considerablemente  progresivos. Esto tambi&eacute;n parece que  no altera el problema de la pobreza  definida con la l&iacute;nea de pobreza&quot;  (Gonz&aacute;lez, 1996). La inversi&oacute;n social  para ampliar el cubrimiento de los  servicios y la asistencia no mejora el  problema de la l&iacute;nea de pobreza, pues  &eacute;sta se mide en t&eacute;rminos del ingreso  y &eacute;ste no se ve impulsado si la tasa  de ocupaci&oacute;n sigue tan baja. El desaf&iacute;o  de la administraci&oacute;n Uribe (2002&#45;  2006) es mejorar el problema del desempleo;  en el <i>trade&#45;off</i> entre el nivel  de precios y la ocupaci&oacute;n siempre deber&aacute;  ganar el empleo porque de qu&eacute;  sirve una inflaci&oacute;n del 6% si no se tiene  un trabajo generador de ingresos.  Adem&aacute;s, no hay que olvidar que el  empleo no s&oacute;lo es un factor econ&oacute;mico,  sino social; la autoestima que produce  el empleo disminuye los riesgos  de violencia y criminalidad.</p>      <p>Si bien todas las pol&iacute;ticas sociales que  se han aplicado en Colombia en los  &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os han apuntado  a mejorar la situaci&oacute;n de las clases  m&aacute;s desfavorecidas, no pasa lo mismo  con las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas. La  pr&aacute;ctica de pol&iacute;ticas ef&iacute;meras no ha  dado resultado, la implementaci&oacute;n de  planes de aplicaci&oacute;n coyuntural se  queda con cada gobierno, por tal raz&oacute;n  hay que pensar en la aplicaci&oacute;n  de todo un sistema de pol&iacute;ticas de largo  plazo que tenga como n&uacute;cleo el incremento  de la calidad de la educaci&oacute;n.</p>      <p>Dice David Landes (1998): &quot;a grandes  rasgos, este mundo est&aacute; dividido  en tres tipos de pa&iacute;ses: aquellos que  gastan mucho dinero para que su poblaci&oacute;n  no aumente de peso; aquellos  cuyos habitantes comen para vivir y  aquellos cuyos habitantes no saben  c&oacute;mo obtendr&aacute;n su pr&oacute;xima comida&quot;.  Colombia tiene un gran reto para este  siglo: buscar las mejores estrategias  para que la mayor&iacute;a de su poblaci&oacute;n,  los m&aacute;s de 27 millones que se encuentran  en condiciones paup&eacute;rrimas, logren  superar el drama de saber c&oacute;mo  obtendr&aacute;n su pr&oacute;xima comida.</p>        <p><b>NOTAS AL PIE DE P&Aacute;GINA</b></p>      <p><a name="nota1">1. </a><a href="http://www.worldbank.org/poverty" target="_blank">www.worldbank.org/poverty</a></p>      <p><a name="nota2">2. </a>&quot;&#91;...&#93; poverty must be seen as deprivation of the basic capabilities rather than merely as lowness of incomes,  which is the standard criterion of identification of poverty&quot; (Sen, 1999).</p>      <p><a name="nota3">3. </a>Esta secci&oacute;n fue hecha en colaboraci&oacute;n con Myrian Gonz&aacute;lez, estudiante de octavo semestre de Econom&iacute;a  y Negocios Internacionales de la Universidad Icesi.</p>      <p><a name="nota4">4. </a>Tirado Mej&iacute;a, &Aacute;lvaro. <i>Rojas Pinilla: del golpe de opini&oacute;n al exilio</i>. Enciclopedia Nueva Historia de Colombia,  Vol. II, Planeta, P&aacute;gs. 105&#45;125. 1989.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="nota5">5. </a>Currie era un investigador canadiense que hab&iacute;a llegado a Colombia en 1949, con la primera misi&oacute;n del  Banco Mundial. Colabor&oacute; con la creaci&oacute;n del primer Departamento de Planeaci&oacute;n Nacional.</p>      <p><a name="nota6">6. </a>Tirado Mej&iacute;a, &Aacute;lvaro. <i>Del Frente Nacional al momento actual, diagn&oacute;stico de una crisis</i>. Enciclopedia  Nueva Historia de Colombia. Vol. II, Planeta, P&aacute;gs. 397&#45;407. 1989.</p>      <p><a name="nota7">7. </a>Ram&iacute;rez, David y Frederick Lehman. <i>La Administraci&oacute;n Samper</i>. Enciclopedia Nueva Historia de Colombia,  Vol. VII, Planeta, P&aacute;g.102. 1998.</p>      <p><a name="nota8">8. </a>Ib&iacute;dem. Cuadro 1B, P&aacute;g. 6.</p>      <p><a name="nota9">9. </a>Colombia Poverty Report (Marzo de 2002), en <a href="http://www.worldbank.com/" target="_blank">www.worldbank.com</a>.</p>      <p><a name="nota10">10. </a>Fresneda, Oscar, Gonz&aacute;lez, Jorge Iv&aacute;n, C&aacute;rdenas, Miguel Eduardo y Sarmiento Libardo. <i>Reducci&oacute;n de la  Pobreza en Colombia: El Impacto de las Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas</i>. Estrategias para reducir la pobreza en Am&eacute;rica  Latina y el Caribe, en <a href="http://www.undp.org/rblac/documents/poverty/rla_92009/" target="_blank">www.undp.org/rblac/documents/poverty/rla_92009/</a> P&aacute;g. 1.</p>      <p><a name="nota11">11. </a>Leibovich, Jos&eacute; y Jairo N&uacute;&ntilde;ez. <i>Activos y recursos de la poblaci&oacute;n pobre en Colombia</i>. Revista El Trimestre  Econ&oacute;mico Vol. 66, No. 263, M&eacute;xico, Julio&#45;Septiembre, P&aacute;g. 510. 1999.</p>      <p><a name="nota12">12. </a>Las cifras y los datos sobre las tendencias son extra&iacute;dos del art&iacute;culo <i>Macroeconom&iacute;a, ajuste estructural y  equidad en Colombia 1978&#45;1996</i>, de Jos&eacute; Antonio Ocampo, Mar&iacute;a Jos&eacute; P&eacute;rez, Camilo Tovar y Francisco  Lasso que a su vez los toman de estudios recientes: Reyes et al, (1996), Berry y Tenjo (1997), Leivobich y  Rodr&iacute;guez (1997) y Nina (1997).</p>      <p><a name="nota13">13. </a>Ocampo, Jos&eacute; Antonio, P&eacute;rez, Mar&iacute;a Jos&eacute;, Tovar Camilo y Lasso Francisco. <i>Macroeconom&iacute;a, ajuste estructural  y equidad en Colombia, 1978&#45;1996</i>. Documento preparado para el Proyecto PNUD&#45;Cepal&#45;BID sobre  Pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica y pobreza en Am&eacute;rica Latina. En <a href="http://www.iadb.org/" target="_blank">www.iadb.org</a></p>      <hr />        <p><font size="3"><b>BIBLIOGRAFIA</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Ayala, Ulpiano. <i>Hacia una red de protecci&oacute;n  social para Colombia</i>. Informe  presentado por Fedesarrollo al Banco  Mundial y al Banco Interamericano de  Desarrollo. 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0123-5923200200040000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Banco Mundial. 2002. <i>Colombia Poverty  Report</i>, en <a href="http://www.worldbank.org/" target="_blank">www.worldbank.com</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0123-5923200200040000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Banco Mundial. (2002) <i>Informe sobre la pobreza  2000&#45;2001</i>, en <a href="http://www.worldbank.org/poverty" target="_blank">www.worldbank.org/poverty</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0123-5923200200040000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bejarano, Jes&uacute;s Antonio. <i>La econom&iacute;a  colombiana entre 1946&#45;1958</i>, en  Jaime Jaramillo Uribe, Alvaro Tirado Mej&iacute;a, Jorge Orlando Melo y Jes&uacute;s Antonio Bejarano. Caf&eacute;, Econom&iacute;a e Industria, Enciclopedia  Nueva Historia de Colombia. Colombia: Planeta Colombiana Editorial S.A.  Vol. V. P&aacute;gs. 150&#45;160. 1989.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0123-5923200200040000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bejarano, Jes&uacute;s Antonio. <i>Informe sobre el desarrollo  mundial 2000&#45;2001; lucha contra  la pobreza, panorama general</i>.  <a href="http://www.worldbank.org/poverty" target="_blank">www.worldbank.org/poverty</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0123-5923200200040000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Carvajal, Beatriz.<i> La pobreza en Colombia  1886&#45;1930</i>. Estado, Iglesia y  ciudadanos en <a href="http://136.142.158.105/Lasa97/castro.pdf" target="_blank">http://136.142.158.105/Lasa97/castro.pdf</a>. 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0123-5923200200040000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Coyuntura Social. <i>¿Al fin qu&eacute; ha pasado  con la distribuci&oacute;n del ingreso en  Colombia?</i> Coyuntura Social. No 17. Noviembre, 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0123-5923200200040000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Coyuntura Social.<i> Informe de pobreza y evaluaci&oacute;n  de la red de asistencia social</i>. Coyuntura Social. No.  26, Mayo, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0123-5923200200040000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cu&eacute;llar, Carlos Enrique y Uribe Jos&eacute;.    <i>Pobreza y calidad de vida en el sector  campesino colombiano: un modelo  econom&eacute;trico</i>. 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0123-5923200200040000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n  Bolet&iacute;n No. 26. 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0123-5923200200040000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Franco, Humberto y G&oacute;mez Alfonso.  <i>La concepci&oacute;n aprior&iacute;stica del desarrollo  Econ&oacute;mico: Lecciones para Colombia</i>.  Revista Universidad EAFIT,  Oct&#45;Dic. 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0123-5923200200040000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Fresneda, Oscar, Gonz&aacute;lez Jorge Iv&aacute;n,  C&aacute;rdenas Miguel Eduardo y Sarmiento  Libardo. Reducci&oacute;n de la pobreza en  Colombia: el impacto de las pol&iacute;ticas  p&uacute;blicas, Estrategias para reducir la  pobreza en Am&eacute;rica Latina y el Caribe,  en <a href="http://www.undp.org/rblac/documents/poverty/rla_92009/" target="_blank">www.undp.org/rblac/documents/poverty/rla_92009/</a>. 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0123-5923200200040000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gaviria, Juan Felipe, <i>La econom&iacute;a  colombiana entre 1958&#45;1970</i>, en Jaime Jaramillo Uribe, Alvaro Tirado Mej&iacute;a, Jorge Orlando Melo y Jes&uacute;s Antonio Bejarano. Caf&eacute;,  Econom&iacute;a e Industria, Enciclopedia  Nueva Historia de Colombia, Colombia: Planeta Colombiana Editorial S.A. Vol. V  P&aacute;g.161e. 1989.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0123-5923200200040000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>GRECO. <i>Crecimiento econ&oacute;mico colombiano  en el siglo XX</i>, Bogot&aacute;: Banco de la Rep&uacute;blica,  Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.  2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0123-5923200200040000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gonz&aacute;lez, Juan Manuel. <i>The Elusiveness  of Poverty in Colombia</i>, en  <a href="http://www.136.142.158.105/LASA98/Gonz&aacute;lez.PDF" target="_blank">www.136.142.158.105/LASA98/Gonz&aacute;lez.PDF</a>. 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0123-5923200200040000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Landes, David. <i>La riqueza y la pobreza  de las naciones</i>. Barcelona: Ed. Vergara. 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0123-5923200200040000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Leibovich, Jos&eacute; y N&uacute;&ntilde;ez Jairo. <i>Activos  y recursos de la poblaci&oacute;n pobre  en Colombia</i>, el Trimestre Econ&oacute;mico  Vol. 66, No. 263, M&eacute;xico, Jul&#45;Sep.  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Bogot&aacute;: Tercer  Mundo. 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0123-5923200200040000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>May, Ernest. <i>La pobreza en Colombia</i>:  un estudio del Banco Mundial, Bogot&aacute;: Tercer  Mundo Editores. 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0123-5923200200040000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Meade, J.E. <i>La econom&iacute;a justa</i>. Barcelona: Ediciones  Orbis. 1974.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0123-5923200200040000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Myrdal, Gunnar. <i>La pobreza de las  naciones</i>. Barcelona: Editorial Ariel. 1974.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0123-5923200200040000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ocampo, Jos&eacute; Antonio. <i>Crisis mundial  y cambio estructural</i>. Jos&eacute; Antonio Ocampo. Historia Econ&oacute;mica  Colombiana, Bogot&aacute;: Tercer Mundo Editores.  1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0123-5923200200040000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ocampo, Jos&eacute; Antonio. Mar&iacute;a Jos&eacute; P&eacute;rez, Camilo  Tovar y Francisco Lasso. <i>MacroeconoColombia 1978&#45; 1996</i>. Documento preparado  para el Proyecto PNUD&#45;Cepal&#45;  BID sobre Pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica y  pobreza en Am&eacute;rica Latina. En  <a href="http://www.iadb.org/" target="_blank">www.iadb.org</a>. 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0123-5923200200040000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ram&iacute;rez, David y Lehman Frederick.    <i>La administraci&oacute;n Samper</i>. Enciclopedia  Nueva Historia de Colombia, Bogot&aacute;: Planeta. Vol.  VII, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0123-5923200200040000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Restrepo, Juan Camilo. <i>El gobierno de  Belisario Betancur (1982&#45;1986)</i>. Enciclopedia  Nueva Historia de Colombia, Bogot&aacute;: Ed. Planeta,  Vol. VII,  P&aacute;g. 43&#45;60. 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0123-5923200200040000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>S&aacute;nchez, Fabio y N&uacute;&ntilde;ez Jairo. <i>Medici&oacute;n  de la Pobreza en Colombia</i>. 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0123-5923200200040000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sarmiento Palacio, Eduardo. <i>Apertura  y crecimiento econ&oacute;mico</i>. Santa Fe de Bogot&aacute;: Tercer  Mundo Editores,   1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0123-5923200200040000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sen, Amartya. <i>Development as Freedom</i>.  New York: Ed. Alfred A. Knopf,   1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0123-5923200200040000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Silva Luj&aacute;n, Gabriel. <i>Carlos Lleras y  Misael Pastrana: reforma del Estado  y crisis del Frente Nacional</i>. Enciclopedia  Nueva Historia de Colombia,  Bogot&aacute;: Planeta. Vol. II,  P&aacute;g.237&#45;262. 1989.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0123-5923200200040000400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Silva Luj&aacute;n, Gabriel. <i>Lleras Camargo y Valencia: entre  el reformismo y la opresi&oacute;n</i>. Enciclopedia  Nueva Historia de Colombia, Bogot&aacute;: Planeta.   Vol. II, 1989, P&aacute;g. 211&#45;236.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0123-5923200200040000400033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Tirado Mej&iacute;a, &Aacute;lvaro. <i>Del Frente Nacional  al momento actual, diagn&oacute;stico  de una crisis</i>. Enciclopedia Nueva  Historia de Colombia. Bogot&aacute;: Planeta. Vol. II.  P&aacute;g. 397&#45;407. 1989.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0123-5923200200040000400034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Tirado Mej&iacute;a, &Aacute;lvaro. <i>Rojas Pinilla:  del golpe de opini&oacute;n al exilio</i>. Enciclopedia  Nueva Historia de Colombia, Bogot&aacute;: Planeta.   Vol. II, P&aacute;g. 105&#45;125. 1989.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0123-5923200200040000400035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Thorp, Rosemary. <i>Progreso, pobreza y  exclusi&oacute;n: Una historia econ&oacute;mica de  Am&eacute;rica Latina en el siglo XX</i>.  Nueva York: BID, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0123-5923200200040000400036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b>Internet:</b></p>        <!-- ref --><p><a href="http://www.worldbank.org/poverty" target="_blank">www.worldbank.org/poverty</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0123-5923200200040000400037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a href="http://www.monografias.com/" target="_blank">www.monografias.com</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0123-5923200200040000400038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a href="http://www.dane.gov.co/" target="_blank">www.dane.gov.co</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0123-5923200200040000400039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a href="http://www.dnp.gov.co/" target="_blank">www.dnp.gov.co</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0123-5923200200040000400040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a href="http://www.cepal.orgwww.bid.org/" target="_blank">www.cepal.orgwww.bid.org</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0123-5923200200040000400041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a href="http://www.bancomundial.org/" target="_blank">www.bancomundial.org</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0123-5923200200040000400042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a href="http://www.banrep.gov.co/" target="_blank">www.banrep.gov.co</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0123-5923200200040000400043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a href="http://www.lanota.com.co/" target="_blank">www.lanota.com.co</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0123-5923200200040000400044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a href="http://www.fedesarrollo.org.co/" target="_blank">www.fedesarrollo.org.co</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0123-5923200200040000400045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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