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<journal-title><![CDATA[Estudios Gerenciales]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[HERRAMIENTA PARA EL DIAGNÓSTICO DE LA RESISTENCIA AL CAMBIO DURANTE EL DESARROLLO DE PROYECTOS MAYORES]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Following a thorough review of studies and proposals regarding the notion of «organizational change management », we focus on the importance of dealing with the resistance posed by individuals facing change in an adequate manner. Therefore, we consider useful the design of a diagnostics tool that identifies and measures the different types of resistance offered by individuals facing change as a result of the implementation of large&#45;scale projects (planned change processes). This proposal also inserts the processes involved with change management into the field of project management. Our goal is that its application gives projects a better chance of success. We offeres the instruments and strategies needed for the recollection, processing, analysis and presentation of the information, and one of its strengths may very well be the fact that it blends proposals of different authors into one particular field of study.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="verdana">        <p align="right"><font size="4"><b>HERRAMIENTA PARA EL  DIAGN&Oacute;STICO DE LA  RESISTENCIA AL CAMBIO  DURANTE EL DESARROLLO DE  PROYECTOS MAYORES</b></font></p>      <p align="right">GUSTAVO GARC&Iacute;A CHAC&Oacute;N</p>      <p align="right">Licenciado en Relaciones Industriales de la Universidad Cat&oacute;lica Andr&eacute;s Bello y Mag&iacute;ster en Gerencia de  Proyectos en la misma universidad (Menci&oacute;n Suma Cumlaude). Trabaja como Profesor&shy;Investigador, miembro  del Departamento de Estudios Laborales del Instituto de Investigaciones Econ&oacute;micas y Sociales de la  Universidad Cat&oacute;lica Andr&eacute;s Bello. (<a href="mailto:ggarcia@ucab.edu.ve">ggarcia@ucab.edu.ve</a>)</p>    <p align="right">Fecha de recepci&oacute;n: 11&#45;01&#45;2005 Fecha de aceptaci&oacute;n: 26&#45;05&#45;2005</p>    <hr />        <p><b>RESUMEN</b></p>      <p>A partir de un arqueo exhaustivo de  los estudios y propuestas de diversos  autores en torno al concepto de gerencia  del cambio, nos percatamos de  la importancia de un adecuado manejo  de la resistencia que los individuos  pueden presentar ante iniciativas  de cambio de naturaleza diversa.  Por ello consideramos de utilidad el  dise&ntilde;o de una herramienta de diagn&oacute;stico  de los niveles y causas de resistencia  o flexibilidad de los individuos  frente al desarrollo de proyectos  mayores (procesos de cambio planificados).  Esta propuesta incluye  insertar los procesos de gerencia  del cambio como una de las &aacute;reas del  conocimiento de la gerencia de proyectos.  En l&iacute;neas generales, con propuestas  como la derivada de este estudio  esperamos contribuir con el  desarrollo de herramientas que permitan  que m&aacute;s y m&aacute;s proyectos que  se inician, finalicen en forma exitosa.  Se ofrecen los instrumentos y estrategias  necesarios para la recolecci&oacute;n,  procesamiento, an&aacute;lisis y presentaci&oacute;n  de la informaci&oacute;n; probablemente  el mayor atractivo est&aacute; en  la conjunci&oacute;n de las propuestas de  diversos autores en torno a un enfoque  particular.</p>      <p><b>PALABRAS CLAVE</b></p>      <p>Cambio, cambio organizacional, gerencia  del cambio, resistencia al cambio,  proyectos, proyectos mayores,  gerencia de proyectos, gerencia del  cambio en proyectos.</p>        <p><b>ABSTRACT</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Following a thorough review of studies  and proposals regarding the notion  of «organizational change management  », we focus on the importance  of dealing with the resistance posed  by individuals facing change in an  adequate manner. Therefore, we consider  useful the design of a diagnostics  tool that identifies and measures  the different types of resistance offered  by individuals facing change as  a result of the implementation of  large&shy;scale projects (planned change  processes). This proposal also inserts  the processes involved with change  management into the field of project  management. Our goal is that its  application gives projects a better  chance of success. We offeres the instruments  and strategies needed for  the recollection, processing, analysis  and presentation of the information,  and one of its strengths may very well  be the fact that it blends proposals of  different authors into one particular  field of study.</p>      <p><b>KEY WORDS</b></p>      <p>Change, organizacional change, organizacional  change management, resistence,  projects, mayor projects, projects management, change management  in projects.</p>  <hr />      <p><font size="3"><b> I. INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>      <p>(Panor&aacute;mica global de la problem&aacute;tica  mediante la revisi&oacute;n y an&aacute;lisis  de alguno de los conceptos m&aacute;s importantes).</p>      <p><b>a. Un concepto de cambio  como punto de partida</b></p>      <p>La indetenible revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica,  enmarcada en un complejo proceso  de globalizaci&oacute;n, nos expone a los  cambios, porque si se puede hablar  de alguna constante en el mundo de  hoy es precisamente el cambio permanente.  Los cambios avanzan en  forma tan vertiginosa que en el mismo  instante en que se comienza a realizar  esta investigaci&oacute;n surge la necesidad  de cambiar algo o incluir un  nuevo elemento. Estos cambios afectan  a la sociedad a todo nivel y las  organizaciones no son precisamente  la excepci&oacute;n de la regla, pues dentro  de ellas «el cambio abarca absolutamente  todos los aspectos, disuelve  todas las rutinas, cuestiona todos los  h&aacute;bitos y revoluciona cada uno de los  tradicionales criterios de decisi&oacute;n».<a href="#nota1"><sup>1</sup></a></p>      <p>El cambio puede definirse como «toda  modificaci&oacute;n de un estado a otro, que  es observada en el entorno y posee un  car&aacute;cter relativamente perdurable».<a href="#nota2"><sup>2</sup></a></p>      <p><b>b. La gerencia de proyectos  como motor de los cambios</b></p>      <p>Para dar respuesta a las exigencias  del mundo moderno y lograr el dif&iacute;cil  proceso de adaptaci&oacute;n, crecimiento o  evoluci&oacute;n que reflejan el cambio de  las organizaciones, existen los proyectos,  entendidos como «esfuerzos temporales  emprendidos para crear un  producto o servicio &uacute;nico».<a href="#nota3"><sup>3</sup></a>Probablemente  todo cuanto nos rodea ha sido  el resultado de un proyecto: la autopista  que nos lleva cada d&iacute;a al trabajo,  el edificio en el que vivimos, el carro  en el que nos transportamos e inclusive  el pensum del posgrado que  estudiamos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por ello la gerencia de proyectos se  convierte en una poderosa herramienta  para la transformaci&oacute;n de la  sociedad en general, especialmente  de las organizaciones, pues los proyectos  son los medios aut&eacute;nticos que  les permiten responder a las demandas  que no pueden dirigirse dentro  de los l&iacute;mites operacionales normales.<a href="#nota4"><sup>4</sup></a></p>      <p>El hablar de gerencia de proyectos  nos hace entender la necesidad de  aplicar nuestros conocimientos, habilidades  y las herramientas disponibles  para la consecuci&oacute;n del resultado  que deseamos obtener.</p>      <p>Esta labor no es nada sencilla; los  procesos asociados a la gerencia de  proyectos han sido organizados en  nueve &aacute;reas del conocimiento por el  Project Management Institute (PMI):  gerencia de integraci&oacute;n del proyecto,  gerencia del alcance del proyecto, gerencia  del tiempo, gerencia del costo,  gerencia de la calidad, gerencia de  recursos humanos, gerencia de comunicaciones, gerencia de la procura y  gerencia del riesgo.<a href="#nota5"><sup>5</sup></a> La gerencia del  cambio, tal como pretende demostrarse  en este estudio, aun cuando pueda  ser considerada como un componente  de alguna de estas grandes &aacute;reas,  tambi&eacute;n constituye una parte fundamental  de lo que significa la gerencia  global de un proyecto de cualquier  tipo.<a href="#nota6"><sup>6</sup></a> En todo caso, la gerencia del  cambio (dado que constituye un proceso  gerencial) exige el desarrollo de  actividades asociadas a todas estas  dimensiones.</p>      <p><b>c. La gerencia del cambio (un &aacute;rea de  conocimientos que no debe obviarse)</b></p>      <p>La gerencia del cambio se refiere a la  «aplicaci&oacute;n de la ciencia del comportamiento  a la toma de decisiones, planeaci&oacute;n,  ejecuci&oacute;n y evaluaci&oacute;n de las  fases de un proceso de cambio, todo  enfocado en la gerencia de una desviaci&oacute;n  innecesaria».<a href="#nota7"><sup>7</sup></a> No cabe duda  de que un requisito fundamental para  una Gerencia del Cambio eficiente es  el adecuado desarrollo de las actividades  t&eacute;cnicas asociadas a aquello  que se quiere cambiar. Sin embargo,  «la gerencia del cambio no se enfoca  en qu&eacute; tiene que ser cambiado sino  en c&oacute;mo la soluci&oacute;n es implementada  »,<a href="#nota8"><sup>8</sup></a> de modo que hace &eacute;nfasis en lo  humano.</p>      <p>Es importante destacar que la introducci&oacute;n  del concepto de gerencia del  cambio trae consigo la imperiosa necesidad  de no s&oacute;lo cuidar los aspectos  t&eacute;cnicos de cualquier proyecto,  sino prestar especial atenci&oacute;n a la  dimensi&oacute;n humana.<a href="#nota9"><sup>9</sup></a> Una de las premisas  fundamentales planteadas por  Jeanie Daniel es la siguiente: «para  que una iniciativa de cambio tenga  &eacute;xito, hay que abordar los aspectos  emocionales y de comportamiento con  la misma dedicaci&oacute;n que los operativos  ».<a href="#nota10"><sup>10</sup></a> Lo cierto es que «aqu&eacute;llos viejos  buenos d&iacute;as en los que los problemas  de la organizaci&oacute;n pod&iacute;an ser  resueltos independientemente de  otros quedaron atr&aacute;s. De lo &uacute;nico que  estamos seguros es que de la &uacute;nica  cosa de la que podemos depender es  de las metodolog&iacute;as profesionales».<a href="#nota11"><sup>11</sup></a>  Un aspecto cr&iacute;tico para la efectiva  implantaci&oacute;n de un cambio es la aplicaci&oacute;n  rigurosa y disciplinada de la  metodolog&iacute;a para gerenciar el cambio.  Estamos obligados a cambiar,  pero esos cambios no pueden materializarse  de cualquier manera, es  necesario gerenciarlos, con todo lo  que ello implica.<a href="#nota12"><sup>12</sup></a> Hablar de gerencia del cambio no significa olvidarnos  de todos los aspectos o caracter&iacute;sticas  t&eacute;cnicas de los proyectos para concentrarnos  en la dimensi&oacute;n humana.  Por el contrario, requiere que ambas  dimensiones sean igualmente consideradas,  como &uacute;nica alternativa para  garantizar una implantaci&oacute;n exitosa  (Ver <a href="#figura1">Figura 1</a>).</p>     <p>    <center><a name="figura1"><img src="/img/revistas/eg/v21n96/n96a03f1.jpg"></a></center></p>      <p>No cabe duda de la estrecha relaci&oacute;n  existente entre las estructuras y estrategias  de las organizaciones con el  contexto interno y externo que las  rodea, de modo que pueden se&ntilde;alarse  diversos motivos por los cuales las  organizaciones deciden cambiar, por  ejemplo la b&uacute;squeda de nuevos mercados,  la redefinici&oacute;n de los procesos,  la introducci&oacute;n de una nueva tecnolog&iacute;a,  etc., todas ellas con un objetivo  similar, incrementar los niveles de  eficiencia para la satisfacci&oacute;n de los  clientes.</p>      <p>Los proyectos desarrollados en las  organizaciones para la consecuci&oacute;n de  los objetivos antes mencionados, generalmente  provocan una transformaci&oacute;n  de cierta envergadura, es decir,  no se trata simplemente de una  peque&ntilde;a modificaci&oacute;n (por ejemplo un  cambio de jefe, la instalaci&oacute;n de una  nueva computadora, la incorporaci&oacute;n  de un nuevo trabajador, etc.), sino que  implican modificaciones mayores que  afectan la estructura, los procesos y  lo m&aacute;s importante, el capital humano  que las integra. Por ello al referirnos  a este tipo de proyectos, a los que  denominaremos como proyectos mayores,  <a href="#nota13"><sup>13</sup></a> debemos pensar en el desarrollo de un conjunto de estrategias  destinadas a la asimilaci&oacute;n de los  cambios por parte de la organizaci&oacute;n.  <a href="#nota14"><sup>14</sup></a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ahora bien, estos procesos de transformaci&oacute;n  tienen diferentes formas de  enfocarse y su alcance puede variar  en funci&oacute;n de ello. En este sentido,  existe una variedad de estrategias a  las que puede recurrirse cuando se  piensa en transformar una empresa,  muchas de ellas var&iacute;an de acuerdo  con los elementos en los cuales se  pone &eacute;nfasis y otras simplemente  pueden ser usadas como sin&oacute;nimo.  Podemos hacer referencia a una serie  de proyectos que sin duda generan  transformaciones importantes en  las organizaciones y que encajan perfectamente  dentro de lo que hemos  denominado como «proyectos mayores  »: downsizing, rightsizing, resizing,  turnaround, reconversi&oacute;n, reestructuraci&oacute;n,  reorganizaci&oacute;n, reingenier&iacute;a,  optimizaci&oacute;n, fusiones, alianzas,  introducci&oacute;n de nuevas herramientas  tecnol&oacute;gicas, etc.</p>      <p><b>d. El ciclo de vida de los proyectos  y su relaci&oacute;n con las fases de los  procesos de cambio</b></p>      <p>Todos los proyectos antes mencionados  constituyen esfuerzos temporales  (con un inicio y fin delimitados) y generan  un producto definido. Es necesario  aclarar esto, pues aun cuando  las organizaciones se encuentran en  un permanente proceso de evoluci&oacute;n,  estos esfuerzos tienen objetivos delimitados  y se producen en un momento  dado, de modo que se convierten  en transformaciones m&aacute;s radicales  que lo que conocemos como «evoluci&oacute;n  normal».<a href="#nota15"><sup>15</sup></a></p>      <p>Adem&aacute;s, estos esfuerzos constituyen  cambios, entendidos como «procesos  de desdoblamiento, caracterizados  por tres estadios: estado presente,  transici&oacute;n y estado futuro o deseado  ».<a href="#nota16"><sup>16</sup></a> A continuaci&oacute;n ofrecemos algunos  detalles sobre la definici&oacute;n de  cada una de las fases, seg&uacute;n Kurt  Lewin:</p>  <ul>    <li><i>Descongelamiento o descristalizaci&oacute;n:</i>  constituye una catarsis o  participaci&oacute;n en una serie de sesiones  de sensibilizaci&oacute;n y capacitaci&oacute;n  gerencial. «La descristalizaci&oacute;n  corresponde al per&iacute;odo en  que un sistema, tr&aacute;tese de un individuo,  un grupo o una colectividad  mayor, comienza, voluntariamente  o no, a poner en tela de juicio  sus percepciones, h&aacute;bitos o  comportamientos&hellip; &iacute;, hay descristalizaci&oacute;n  cuando un sistema  comienza a poner en tela de juicio  lo que es, en su totalidad o en parte,  y estudia la posibilidad de explorar otras opciones, o tambi&eacute;n  cuando reconoce que sus procedimientos  habituales deben ser  abandonados y sustituidos por  otros. Se observar&aacute; que la descristalizaci&oacute;n,  por lo com&uacute;n, vendr&aacute;  acompa&ntilde;ada por sentimientos de  inseguridad y ansiedad, porque el  sistema acepta entonces desprenderse  de sus puntos de referencia  habituales que le proporcionaban  cierta seguridad, para adoptar  otros, a&uacute;n mal conocidos, y con los  cuales corre el riesgo de encontrarse  inc&oacute;modo, al menos por un  tiempo&hellip;»<a href="#nota17"><sup>17</sup></a></li>      <li><i>Reemplazo o movimiento</i>: es emprender  la acci&oacute;n que cambiar&aacute; el  sistema social, llev&aacute;ndolo a un  nuevo nivel de comportamiento o  funcionamiento. «Una vez iniciado  el proceso de descristalizaci&oacute;n  de las conductas y actitudes, no  por ello queda asegurado el cambio.  A&uacute;n necesita precisar su direcci&oacute;n  y consolidarse. En efecto,  el cambio no supone &uacute;nicamente  el abandono de conductas o actitudes,  sino, sobre todo, la adquisici&oacute;n  de otras nuevas&hellip; As&iacute;, el  movimiento ser&aacute; aquella fase del  proceso de cambio en la que el sistema  se tornar&aacute; m&aacute;s o menos permeable  a nuevos modos de comportamiento,  a nuevas posibilidades  de actitudes&hellip;»<a href="#nota18"><sup>18</sup></a></li>      <li><i>Recongelamiento o recristalizaci&oacute;n:</i>  es el establecimiento de un  proceso que buscar&aacute; que el nuevo  nivel de comportamiento sea relativamente  seguro contra el cambio.  «Tenemos aqu&iacute; a uno de los  m&aacute;s grandes cementerios de ilusiones  muertas en materia de  cambio. En efecto, muchos se imaginan  que, para producir cambios,  basta con abandonar viejas costumbres  y lanzarse a la experimentaci&oacute;n  de nuevas conductas y  actitudes. Sin embargo, el cambio  s&oacute;lo ser&aacute; perdurable en la medida  en que la tercera fase, es decir,  la recristalizaci&oacute;n, se logre e integre  ».<a href="#nota19"><sup>19</sup></a></li>    </ul>      <p>El ciclo de vida t&iacute;pico de cualquier  proyecto atraviesa fundamentalmente  cuatro fases: conceptual, organizacional,  ejecutiva y de completaci&oacute;n.<a href="#nota20"><sup>20</sup></a>  Cada una se distingue de las otras por  la gente que participa en ellas, las  actividades que se realizan y los productos  que se generan. Adem&aacute;s, este  ciclo de vida se recorre entre una fecha  de inicio y otra de fin, que se encuentran  establecidas.<a href="#nota21"><sup>21</sup></a></p>      <p>En definitiva, los proyectos constituyen  esfuerzos de cambio planificados, de modo que se inician por la necesidad  manifiesta de cambiar algo y  finalizan cuando dicho cambio se  ha producido. Aun cuando resulta  m&aacute;s f&aacute;cil marcar el inicio y fin de  un proyecto que de un cambio, sin  embargo, los esfuerzos por gerenciar  dicho cambio se producen al  mismo tiempo que los esfuerzos por  gerenciar el proyecto.<a href="#nota22"><sup>22</sup></a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Lo importante es que, partiendo de  la comprensi&oacute;n sobre las similitudes  o relaciones entre la gerencia  de proyectos y la gerencia del cambio,  entendamos que a medida que  se efect&uacute;an los procesos de planificaci&oacute;n,  organizaci&oacute;n, ejecuci&oacute;n y  cierre asociados al proyecto (en su  dimensi&oacute;n t&eacute;cnica), tambi&eacute;n deben  planificarse, organizarse, ejecutarse  y cerrarse aquellas actividades  asociadas a la gerencia del cambio.  <a href="#nota23"><sup>23</sup></a></p>      <p>A continuaci&oacute;n se presenta un modelo  que pretende aclarar la relaci&oacute;n  existente entre las fases de un proyecto  y un proceso de cambio planificado  (Ver <a href="#figura2">Figura 2</a>).</p>     <p>    <center><a name="#figura2"><img src="/img/revistas/eg/v21n96/n96a03f2.jpg" /></a></center></p>      <p><b>e. Resistencia o flexibilidad  ante los cambios</b></p>      <p>Dado, entonces, el solapamiento entre  las fases de la gerencia de proyectos  y las fases que transita un cambio  determinado, puede hablarse del  dise&ntilde;o de estrategias para el manejo  de las alteraciones que pueda producir  dicho cambio para ser aplicadas  en cada una de estas fases. Estas alteraciones  a las que se ha hecho referencia  suceden porque los miembros  de la organizaci&oacute;n pueden percibir los  efectos del cambio de diferente manera,  como beneficiosos, perjudiciales  o ambivalentes, de acuerdo con sus  conveniencias personales y con su capacidad  de adaptaci&oacute;n.<a href="#nota24"><sup>24</sup></a></p>       <p>Tan normal como el cambio en las  organizaciones, es el hecho de que las  personas tengan reacciones dis&iacute;miles,  en forma consciente o inconsciente,  acerca de los efectos que cualquier  reforma pueda tener sobre sus conveniencias  personales.<a href="#nota25"><sup>25</sup></a></p>      <p>Esta realidad nos obliga a hablar de  resistencia (resistence) o elasticidad  (resilence) ante los cambios. «La resistencia  se refiere a cualquier pensamiento  o acci&oacute;n dirigida contra un  cambio»<a href="#nota26"><sup>26</sup></a> y «la flexibilidad es la habilidad  para absorber altos niveles de  cambio presentando m&iacute;nimas disfuncionalidades  de comportamiento».<a href="#nota27"><sup>27</sup></a></p>      <p>M&aacute;s all&aacute; del car&aacute;cter desagradable  que tienen las resistencias para el  agente de cambio, &eacute;stas contienen  una informaci&oacute;n que el interventor  podr&iacute;a tener inter&eacute;s en descifrar; algo  semejante a la manera como el dolor  informa al cerebro de que el organismo  est&aacute; sufriendo un agravio f&iacute;sico o  psicol&oacute;gico. En primer lugar, el grado  de resistencia nos informa acerca  de la importancia que el sistema concede  al objetivo del cambio. A mayor  reacci&oacute;n del sistema, mayor riesgo de  haber tocado una zona neur&aacute;lgica&hellip;  Las resistencias tambi&eacute;n nos informar&aacute;n  acerca del grado de permeabilidad  o de apertura del sistema con  respecto al cambio. Trat&aacute;ndose de un  objeto de cambio de importancia secundaria,  si la reacci&oacute;n es fuerte, podemos  suponer que nos encontramos  ante un sistema poco receptivo al  cambio&hellip; Asimismo, las resistencias  podr&aacute;n informarnos acerca de ciertos  efectos sist&eacute;micos presentidos o no, y  esta informaci&oacute;n por s&iacute; sola podr&iacute;a  conducirnos a a&ntilde;adir elementos imprevistos  a nuestro diagn&oacute;stico&hellip; Por  &uacute;ltimo, las resistencias al cambio  pueden revelar al agente errores por  &eacute;l cometidos en la elaboraci&oacute;n de su  proyecto de cambio o en el enfoque  empleado para implantarlo.</p>      <p>En definitiva, la resistencia que pueda  presentarse ante cualquier cambio  debe manejarse en forma inteligente,  pues de hecho es una fuente  de retroalimentaci&oacute;n que puede, inclusive,  generar mejoras en el propio  cambio. En todo caso, existen algunas  premisas asociadas a la resistencia  o flexibilidad ante los cambios que  debemos tener claras:</p>  <ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Es normal que los individuos presenten  una actitud de resistencia  o flexibilidad ante los cambios.</li>      <li>La resistencia o flexibilidad puede  ser en general ante cualquier  cambio o ante procesos de cambio  particulares, de modo que nos podemos  encontrar con individuos  que normalmente se resisten a  todos los cambios y otros que s&oacute;lo  se resisten a algunos, en funci&oacute;n  de algunas de las caracter&iacute;sticas  de dichos cambios.</li>      <li>El diagn&oacute;stico sobre el nivel de  resistencia o flexibilidad ante los  cambios pareciera m&aacute;s &uacute;til para  la definici&oacute;n de los individuos que  tendr&iacute;an la responsabilidad de  transformarse en agentes de cambio,  mientras que el diagn&oacute;stico de  dicha resistencia ante un cambio  particular parece m&aacute;s &uacute;til para  gerenciar las disfunciones con el  objeto de alcanzar los objetivos de  dicho cambio.</li>      <li>Un individuo puede poseer una  actitud de resistencia o flexibilidad  ante los cambios sin que ello  implique una conducta de resistencia  o apoyo a la iniciativa. Resulta  &uacute;til trabajar con base en las  actitudes, pues las conductas tienen  consecuencias que probablemente  ya no puedan ser modificadas.</li>      <li>Lo ideal es incrementar una actitud  favorable ante los cambios  e inclusive lograr que dichas actitudes  se conviertan en conductas  expresas (fuerzas impulsoras)  que contribuyan con la transici&oacute;n  hacia la situaci&oacute;n deseada.  En este mismo orden de  ideas, las actitudes desfavorables  deben ser disminuidas o  controladas e inclusive debe evitarse  que se conviertan en conductas  manifiestas que atenten  contra la iniciativa.</li>      <li>La actitud de los individuos frente  a un determinado cambio (su  resistencia o flexibilidad) puede  variar en el tiempo, de modo que podr&iacute;amos encontrarnos con personas  que en principio se resisten  pero luego son flexibles, o lo contrario<a href="#nota28"><sup>28</sup></a>  (Ver <a href="#figura3">figura 3</a>).</li>     <p>    <center><a name="figura3"><a href="/img/revistas/eg/v21n96/n96a03f3.jpg" target="_blank">Figura 3</a></a></center></p>      <li>La resistencia al cambio puede  deberse a una multiplicidad de  factores (asociadas a los conocimientos,  los sentimientos, su percepci&oacute;n  frente a algunos aspectos  de la organizaci&oacute;n, etc.).<a href="#nota29"><sup>29</sup></a></li>      <li>La resistencia al cambio no es  necesariamente negativa, m&aacute;s  bien es absolutamente normal, de  modo que la idea es aprovechar el  proceso de retroalimentaci&oacute;n generado  tras las iniciativas para  controlarla.<a href="#nota30"><sup>30</sup></a></li>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li>En todo caso, es necesario tener  informaci&oacute;n sobre la naturaleza  de la resistencia al cambio y sobre  su magnitud, para lo cual se  hace necesario contar con una  metodolog&iacute;a que facilite dicho  diagn&oacute;stico.</li>    </ul>      <p><b>f. Actores involucrados en el  proceso de cambio (stakeholders)</b></p>      <p>Cualquier intento de gerenciar el  cambio parte del diagn&oacute;stico de los  niveles de resistencia, para de este  modo generar estrategias verdaderamente  efectivas. Este diagn&oacute;stico  debe incluir al conjunto de stakeholders<a href="#nota31"><sup>31</sup></a> (patrocinadores, agentes de  cambio, blancos del cambio)<a href="#nota32"><sup>32</sup></a> que se  encuentran involucrados al proyecto,  dado que sus intereses y responsabilidades  son distintas.</p>      <p>Las diferencias entre los stakeholders  que aqu&iacute; se se&ntilde;alan se fundamentan  en la existencia de dos tipos de factores  que de alguna manera determinan  la presencia de resistencia al  cambio, aquellos ligados a la personalidad  de los individuos y aquellos  ligados a la organizaci&oacute;n.<a href="#nota33"><sup>33</sup></a> A continuaci&oacute;n  ofrecemos algunos detalles  sobre cada una de estas categor&iacute;as:</p>  <ul>    <li>Factores ligados a la personalidad  de los individuos: son fuentes de  resistencia que residen en las caracter&iacute;sticas  humanas b&aacute;sicas  como percepciones, personalidades  y necesidades de aquellos individuos  que sufren un proceso de  cambio.</li>      <li>Factores ligados a las organizaciones:  son fuentes de resistencia que  provienen de la organizaci&oacute;n donde  se efect&uacute;a el cambio (Ver <a href="#figura4">figura 4</a>).</li>    </ul>     <p>    <center><a name="figura4"><a href="/img/revistas/eg/v21n96/n96a03f4.jpg" target="_blank">Figura 4</a></a></center></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>g. Campos de fuerza</b></p>      <p>Por otro lado, Kurt Lewin introduce  el concepto de los campos de fuerza,  aclarando que toda situaci&oacute;n social o  proceso de cambio se inscribe en un  Herramienta para el diagn&oacute;stico de la resistencia al cambio durante el desarrollo de proyectos mayores  marco de fuerzas en interacci&oacute;n; as&iacute;  pues, pueden identificarse dos tipos  de fuerzas que se contraponen, las  «fuerzas impulsoras» (que apuntan en  la direcci&oacute;n de una situaci&oacute;n deseada)  y las «fuerzas restrictivas o de  contenci&oacute;n» (que poseen una direcci&oacute;n  contraria). Si ambas fuerzas son  iguales se mantiene un equilibrio, de  modo que para lograr cualquier cambio  deben fortalecerse las fuerzas  impulsoras y controlar las restrictivas.<a href="#nota34"><sup>34</sup></a> Es normal que las personas se  resistan al cambio o a que las cambien  (tal como plantean algunos autores),  lo importante es entender las causas que motivan dicha resistencia  y generar una retroalimentaci&oacute;n  adecuada.</p>     <p>    <center><img src="/img/revistas/eg/v21n96/n96a03f5.jpg"> </center></p>      <p>«La identificaci&oacute;n de la situaci&oacute;n deseada  no es objetiva, sino subjetiva,  es decir, refleja la visi&oacute;n de quien desea  modificar la situaci&oacute;n. Otros hubiesen  podido describir la situaci&oacute;n  deseada de una manera enteramente  distinta, y entonces las fuerzas  hubieran tomado un significado tambi&eacute;n  diferente. Dicho en otras palabras,  no hay situaci&oacute;n deseada en s&iacute;;  es deseada por alguien con base en  criterios propios».<a href="#nota35"><sup>35</sup></a></p>      <p>A continuaci&oacute;n se incluyen algunas  de las ideas m&aacute;s importantes planteadas  por Lewin con respecto a la  Teor&iacute;a del campo de fuerzas y que sirven  de premisa para el dise&ntilde;o de la  herramienta presentada como resultado  de este estudio:</p>  <ul>       <li>«A una necesidad corresponde una  fuerza que act&uacute;a sobre la pers                                                                                                           ona  y provoca una tendencia de locomoci&oacute;n  hacia la meta. Una necesidad  lleva no s&oacute;lo a una tendencia  de locomoci&oacute;n real hacia la  zona de la meta sino tambi&eacute;n al  pensamiento sobre este tipo de  actividad; en otras palabras, la  fuerza existe no s&oacute;lo en el nivel  de acci&oacute;n (realidad) sino tambi&eacute;n   en el nivel de pensamiento (irrealidad)».<a href="#nota36"><sup>36</sup></a></li>        <li>«Una fuerza impulsora es una  fuerza hacia algo o alejada de  algo. Tiende a provocar la locomoci&oacute;n  a los cambios. Una fuerza  restrictiva no equivale en s&iacute; misma  a una tendencia al cambio,  simplemente se opone a las fuerzas  impulsoras».<a href="#nota37"><sup>37</sup></a></li>      <li>«Al examinar los medios de provocar  un estado de cosas anhelado  no debe pensarse en funci&oacute;n de  la meta a alcanzar, sino m&aacute;s bien  de un cambio desde un nivel presente  al nivel deseado. Para cambiar  un equilibrio social, se ha de  considerar el campo social total:  los grupos y sub&shy;grupos implicados,  sus relaciones, sus sistemas  de valores, etc. Influir en la poblaci&oacute;n  para producir un cambio,  tal como la sustituci&oacute;n del consumo  de pan negro por pan blanco,  significa tratar de quebrar una  costumbre bien establecida o h&aacute;bito  social».<a href="#nota38"><sup>38</sup></a></li>      <li>«Siempre que exista una fuerza  resultante (distinta de cero), habr&aacute;  locomoci&oacute;n en direcci&oacute;n de esa  fuerza o un cambio en la estructura  cognitiva equivalente a esa  locomoci&oacute;n. El reverso tambi&eacute;n es  v&aacute;lido: toda vez que exista una  locomoci&oacute;n o cambio de estructura,  existir&aacute;n fuerzas resultantes  en esa misma direcci&oacute;n».<a href="#nota39"><sup>39</sup></a></li>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>      <p><b>h. Necesidad de una herramienta  para diagnosticar los niveles y  causas de la resistencia al cambio  durante el desarrollo de proyectos</b></p>      <p>Considerando todos estos elementos  resulta importante el dise&ntilde;o de una  herramienta para el diagn&oacute;stico de la  resistencia al cambio como punto de  partida para la definici&oacute;n de estrategias  para la gerencia del cambio durante  el desarrollo de proyectos mayores.  La idea es que esta metodolog&iacute;a  pueda ser aplicada en diversos  tipos de cambio en las organizaciones.</p>      <p>Hasta la fecha se han desarrollado  algunas investigaciones que versan  sobre la necesidad de gerenciar el  cambio, aun cuando muy pocas de  ellas se han enfocado en la dimensi&oacute;n  humana del mismo.<a href="#nota40"><sup>40</sup></a></p>      <p>Otras tantas, en menor n&uacute;mero, han  establecido relaciones entre la gerencia  del cambio y la gerencia de proyectos,  <a href="#nota41"><sup>41</sup></a> muchas de ellas impulsadas  por el Project Management Institute.   Sin embargo, pocas de estas investigaciones  se han abocado al dise&ntilde;o de  una herramienta que permita o facilite  la elaboraci&oacute;n de un diagn&oacute;stico  de la resistencia al cambio, considerando  todo el conjunto de variables  que se relacionan a ello: stakeholders,  factores que intervienen en el cambio,  fases que se recorren, etc.<a href="#nota42"><sup>42</sup></a></p>      <p>El aporte fundamental de esta investigaci&oacute;n  es incrementar los conocimientos  sobre las estrategias que deben  ser desarrolladas para gerenciar  el cambio, espec&iacute;ficamente durante el  desarrollo de proyectos mayores, dado  que es una realidad a la que muchas  organizaciones se enfrentan hoy d&iacute;a.</p>      <p>La idea es contribuir a que la implantaci&oacute;n  de proyectos de este tipo pueda  concluirse, en la mayor&iacute;a de los  casos, en forma exitosa, tomando conciencia  sobre la necesidad de cuidar  la dimensi&oacute;n t&eacute;cnica y humana de los  proyectos. Adem&aacute;s, este estudio forma  parte de una l&iacute;nea de investigaci&oacute;n  desarrollada por el Departamento  de Estudios Laborales del Instituto  de Investigaciones Econ&oacute;micas y  Sociales de la Universidad Cat&oacute;lica  Andr&eacute;s Bello.</p>      <P>Pretendemos responder espec&iacute;ficamente  a las siguientes preguntas:  ¿Qu&eacute; herramienta debe emplearse  para el diagn&oacute;stico de resistencia  como parte de la gerencia del cambio  durante el desarrollo de proyectos  mayores en las organizaciones? ¿Cu&aacute;les  son los factores que determinan  la resistencia al cambio por parte de  los diversos stakeholders durante el  desarrollo de este tipo de proyectos?  De modo que se trata del dise&ntilde;o de  una herramienta cuya aplicaci&oacute;n ser&aacute;  de utilidad para diferentes tipos de  proyectos.</p>      <p>A continuaci&oacute;n se presenta un modelo  resumen del planteamiento del problema  (Ver <a href="#figura6">Figura 6</a>).</p>    <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="figura6"><img src="/img/revistas/eg/v21n96/n96a03f6.jpg"></a></center></p>      <p><font size="3"><b>II. HERRAMIENTA PARA  EL DIAGN&Oacute;STICO DE LA  RESISTENCIA AL CAMBIO  DURANTE EL DESARROLLO  DE PROYECTOS MAYORES  (MODELO DE LA TELARA&Ntilde;A)</b></font></p>      <p><b>a. El alcance de lo que hemos  denominado «herramienta para  el diagn&oacute;stico»</b></p>      <p>La raz&oacute;n por la cual ofrecemos esta  propuesta como una «herramienta de  diagn&oacute;stico» es que incluye, como  componentes, aquellas estrategias e  instrumentos necesarios para la recolecci&oacute;n,  procesamiento, an&aacute;lisis y presentaci&oacute;n de la informaci&oacute;n. Entendemos,  igualmente, que debe servir  de apoyo a otras herramientas e  indicadores cualitativos y cuantitativos  adicionales, todos aqu&eacute;llos de los  que pueda echar mano cualquier gerente  de proyectos que pretenda culminar  exitosamente cualquier proceso  de cambio planificado. Adem&aacute;s, no  pretendemos que las ideas aqu&iacute; expuestas  se conviertan en una camisa  de fuerza, sino que m&aacute;s all&aacute; de ello  puedan ser utilizadas con flexibilidad  seg&uacute;n las necesidades de quien las  considere &uacute;tiles.</p>      <p><b>b. Una operacionalizaci&oacute;n  de los elementos asociados  a la resistencia al cambio  como punto de partida</b></p>      <p>Cada una de las dimensiones y factores  asociados a la resistencia al cambio  durante el desarrollo de proyectos  han sido seleccionados con un enfoque  particular, partiendo de los  planteamientos te&oacute;ricos formulados  por diversos autores.</p>      <p>A continuaci&oacute;n exponemos algunas de  las caracter&iacute;sticas de la operacionalizaci&oacute;n  que hemos considerado como  base para el dise&ntilde;o de los instrumentos  de diagn&oacute;stico:</p>  <ul>    <li>Hemos partido de una definici&oacute;n  de resistencia al cambio durante  el desarrollo de proyectos mayores,  derivada del an&aacute;lisis de los conceptos  expuestos anteriormente.</li>  <ol><i>Resistencia al cambio durante  el desarrollo de proyectos  mayores:</i>    </ol>  <ol>La resistencia al cambio se refiere  a cualquier pensamiento  o acci&oacute;n dirigida contra un  cambio. El ant&oacute;nimo a esta  resistencia es la flexibilidad,  que constituye la habilidad  para absorber altos niveles de  cambio con m&iacute;nimas disfuncionalidades  de comportamiento.    </ol> <ol>Se entiende que estas posturas  se fijan en torno a un proceso  de cambio particular, entendidos  como procesos de desdoblamiento  caracterizados  por tres estadios (presente,  transici&oacute;n y futuro). Estos  cambios se materializan a trav&eacute;s  de los proyectos, que se  refieren a esfuerzos temporales  emprendidos para crear un  producto o servicio &uacute;nico.  Cuando nos referimos a «proyectos  mayores» entendemos  que se trata de proyectos que  generan cambios de una envergadura  considerable en la  organizaci&oacute;n, modificando las  estructuras, los procesos, los  m&eacute;todos de trabajo y generando  consecuencias en el capital  humano que la integra.    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>      <li>En el enfoque presentado se consideran  las etapas del cambio y del  proyecto (puesto que la percepci&oacute;n  que los individuos tengan sobre el  cambio y sus resultados puede variar  durante estas etapas). Aun  cuando estas dimensiones no se  traducen en la consideraci&oacute;n de  factores particulares para cada  una de ellas, nos aclaran la posibilidad  de efectuar estudios longitudinales  del problema, a medida  que transcurren las diversas  fases del fen&oacute;meno del cambio o  del proyecto de cambio particular.  Tal como hemos presentado anteriormente,  la etapa de descongelamiento  de los cambios (estado  inicial) puede relacionarse con las  fases conceptual y organizacional  del proyecto; la etapa de reemplazo  (estado de transici&oacute;n) con la  fase de ejecuci&oacute;n; y finalmente, la  etapa de recongelamiento (estado  futuro) con la de terminaci&oacute;n.</li>  <ol><b>Etapas del proceso de cambio</b>    </ol>  <ol><i>1. Descongelamiento (Estado  inicial)</i>    </ol>  <ol>Aquella en la que se encuentra  la organizaci&oacute;n antes de  llevar a cabo un plan de acci&oacute;n  para alcanzar las metas futuras.  Constituye una catarsis o  participaci&oacute;n en una serie de  sesiones de sensibilizaci&oacute;n y  capacitaci&oacute;n gerencial.    </ol>  <ol><i>2. Reemplazo (Estado de transici&oacute;n)</i>    </ol>  <ol>Per&iacute;odo que transcurre desde  que se toma la decisi&oacute;n de llevar  a cabo un proceso de cambio  hasta que dicho cambio finaliza.  Es emprender la acci&oacute;n  que cambiar&aacute; el sistema social,  llev&aacute;ndolo a un nuevo nivel  de comportamiento o funcionamiento.    </ol>  <ol><i>3. Recongelamiento (Estado  futuro)</i>    </ol>  <ol>Condici&oacute;n o conjunto de condiciones  que anuncian la finalizaci&oacute;n  de un cambio particular.  Es el establecimiento de  un proceso que buscar&aacute; que el  nuevo nivel de comportamiento  sea relativamente seguro  contra el cambio.    </ol>  <ol><b>Etapas del proyecto</b>    </ol>  <ol><i>1. Fase conceptual</i>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol>Constituye la conceptualizaci&oacute;n  del proyecto. Incluye las  siguientes acciones: se decide  que se requiere un proyecto, se  establecen metas y se estiman  los recursos necesarios, se hacen  los nombramientos claves  y se vende el proyecto a toda  la organizaci&oacute;n.     </ol>  <ol><i>2. Fase organizacional</i>    </ol>  <ol>Se efect&uacute;an las actividades  asociadas a la organizaci&oacute;n del  proyecto; es el equipo del proyecto  el que act&uacute;a y planifica.  Incluye las siguientes acciones:  se constituye el equipo del  proyecto, se define el tipo de  organizaci&oacute;n, se definen los  productos, tareas y recursos  necesarios y se define el plan  del proyecto.    </ol>  <ol><i>3. Fase de ejecuci&oacute;n</i>    </ol>  <ol>Es la fase donde propiamente  se ejecutan las actividades  asociadas al proyecto, atendiendo  a las caracter&iacute;sticas del  mismo.    </ol>  <ol><i>4. Fase de terminaci&oacute;n</i>    </ol>  <ol>Constituye el cierre del proyecto.  Incluye el cierre administrativo  y la discusi&oacute;n sobre  las lecciones aprendidas.    </ol>      <li>Igualmente, el enfoque plantea la  posibilidad y necesidad de efectuar  mediciones en funci&oacute;n de los  stakeholders involucrados al proceso  de cambio y los tipos de factores  o categor&iacute;as asociados a la  resistencia (individuales y organizacionales).  La consideraci&oacute;n de  estas dimensiones nos sirve, respectivamente,  como base para la  definici&oacute;n de estrategias particulares  por grupos de stakeholders  y para la obtenci&oacute;n de un perfil  de resistencia m&aacute;s preciso, abarcando  todo el espectro de factores  que pueden influir en la percepci&oacute;n  de los individuos. Como lo  veremos m&aacute;s adelante, los factores  en los cuales se basa el diagn&oacute;stico  var&iacute;an en funci&oacute;n de estas  dimensiones.</li> <ol><b> Personas claves</b>    </ol>  <ol><i>1. Promotores o patrocinantes</i>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol>Son individuos o grupos con el  poder de sancionar y legitimar  los proyectos asociados al proceso  de cambio. Generalmente  se trata de las m&aacute;ximas  autoridades o l&iacute;deres de la organizaci&oacute;n.    </ol>  <ol><i>2. Agentes de cambio</i>    </ol>  <ol>Son los individuos o grupos  responsables por facilitar la  implantaci&oacute;n del cambio. Generalmente  se trata de los  miembros del equipo responsable  de los proyectos asociados  al cambio.    </ol>  <ol><i>3. Blancos de cambio (targets)</i>    </ol>  <ol>Son individuos o grupos afectados  directa o indirectamente  por el cambio, pero con la  responsabilidad de incorporar  a sus pr&aacute;cticas los nuevos procesos,  m&eacute;todos o herramientas  derivados del proceso de  cambio.    </ol>  <ol><b>Categor&iacute;as de resistencia</b>    </ol>  <ol><i>1. Factores ligados al individuo</i>    </ol>  <ol>Son fuentes de resistencia que  residen en las caracter&iacute;sticas  humanas b&aacute;sicas como percepciones,  personalidades y  necesidades de aquellos individuos  que sufren un proceso  de cambio.    </ol>  <ol><i>2. Factores ligados a la organizaci&oacute;n</i>    </ol>  <ol>Son fuentes de resistencia que  provienen de la organizaci&oacute;n  donde se efect&uacute;a el cambio, relacionadas, por supuesto,  con la percepci&oacute;n que tiene el  individuo sobre las mismas.    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>      <li>Finalmente, a partir de las propuestas  de diversos autores se  han considerado una serie de factores,  cada uno de los cuales guarda  relaci&oacute;n con diversas dimensiones  que pueden influir en la resistencia  al cambio. En resumen,  el conjunto de indicadores que nos  permiten obtener un diagn&oacute;stico  preciso se han agrupado de la siguiente  manera: a)Ligados al individuo:  factores asociados al saber/  conocer, factores asociados a  la responsabilidad (hacer) y factores  asociados al querer/sentir/  desear; y b)Ligados a la organizaci&oacute;n:  factores organizacionales  globales asociados al proceso de  cambio, factores organizacionales  asociados al proyecto y factores  organizacionales asociados a los  otros stakeholders. El listado que  ofrecemos a continuaci&oacute;n puede  servir como gu&iacute;a orientadora sobre  todo el espectro de elementos  que pueden influir en la resistencia  o flexibilidad de los individuos.</li> <br /> <ol><b>Tipos de factores</b>    </ol>  <ol><i>Ligados al individuo</i>    </ol>  <ol>1. Factores asociados al Saber/  Conocer    </ol>  <ol>Rasgos individuales asociados  a la formaci&oacute;n, experiencia y  competencias para soportar y  contribuir con el proceso de  cambio organizacional.    </ol>  <ol>2. Factores asociados a la Responsabilidad  (Hacer)    </ol>  <ol>Comprensi&oacute;n y cumplimiento  o disposici&oacute;n a cumplir con el  conjunto de responsabilidades  b&aacute;sicas del individuo asociadas  al proceso de cambio, en  funci&oacute;n del rol espec&iacute;fico que  &eacute;ste debe cumplir durante el  desarrollo del mismo.    </ol>  <ol>3. Factores asociados al Querer/  Sentir/Desear    </ol>  <ol>Conjunto de rasgos personales  (sentimientos y deseos) asociados  al proceso de cambio organizacional.    </ol>  <ol><i>Ligados a la organizaci&oacute;n</i>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol>1. Factores organizacionales  globales asociados al proceso  de cambio    </ol>  <ol>Conjunto de rasgos o caracter&iacute;sticas  organizacionales que  pueden influir (facilitar o dificultar)  el desarrollo del proceso  de cambio.    </ol>  <ol>2. Factores organizacionales  asociados al proyecto    </ol>  <ol>Conjunto de rasgos o caracter&iacute;sticas  asociadas al desempe&ntilde;o  del proyecto o los proyectos  asociados al proceso de cambio  y que pueden influir (facilitar  o dificultar) en el desarrollo  del mismo.    </ol>  <ol>3. Factores organizacionales  asociados a los otros stakeholders    </ol>  <ol>Rasgos, caracter&iacute;sticas o cualidades  de las personas involucradas,  interesadas o afectadas  por el proyecto de cambio  en la organizaci&oacute;n, en funci&oacute;n  de la percepci&oacute;n de los otros  stakeholders.    </ol> <br /> <ol><b>Indicadores</b>    </ol>  <ol>Factores individuales asociados  al saber/conocer (igual  para todos los stakeholders)    </ol>  <ol><i>1. Conocimientos te&oacute;rico&shy;pr&aacute;cticos  sobre el proceso de cambio</i>    </ol>  <ol>Expresa la competencia que  posee el individuo para la aplicaci&oacute;n  de los conocimientos  te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos asociados  a la din&aacute;mica de los cambios y  a las caracter&iacute;sticas del cambio  particular que se desarrolla  en la organizaci&oacute;n (alcance,  prop&oacute;sito, consecuencias,  etc.) necesarios para la asimilaci&oacute;n  y efectiva implantaci&oacute;n  de los mismos.    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol><i>2. Conocimientos te&oacute;rico&shy;pr&aacute;cticos  exigidos por el cambio</i>    </ol>  <ol>Expresa la competencia que  posee el individuo para la aplicaci&oacute;n  de los conocimientos  te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos necesarios  para el manejo de las herramientas,  nuevos procesos y dem&aacute;s  productos derivados del  proceso de cambio.    </ol>  <ol><i>3. Capacidad de integraci&oacute;n  (relaciones interpersonales/  trabajo en equipo)</i>    </ol>  <ol>Expresa la competencia que  posee el individuo para establecer,  manejar, mantener y  fomentar las relaciones interpersonales  a nivel jer&aacute;rquico  y con los compa&ntilde;eros de trabajo  y/o clientes, para garantizar  los objetivos del cambio.  Igualmente, se refiere a la  competencia del individuo  para involucrarse en el trabajo  con los dem&aacute;s en forma cooperativa  e interdependiente  con el objetivo de buscar resultados  excelentes.    </ol>  <ol><i>4. Capacidad para la resoluci&oacute;n  y manejo de conflictos</i>    </ol>  <ol>Expresa la competencia que  posee el individuo para identificar,  analizar, asimilar y resolver  los problemas y conflictos  asociados al cambio, que  puedan afectarlo a &eacute;l propiamente,  sus compa&ntilde;eros de trabajo  y dem&aacute;s miembros de la  organizaci&oacute;n.    </ol>  <ol><i>5. Capacidad para la comunicaci&oacute;n  (dar y recibir informaci&oacute;n)</i>    </ol>  <ol>Expresa la competencia que  posee el individuo para iniciar  y desarrollar adecuados procesos  de comunicaci&oacute;n (dar y recibir  informaci&oacute;n) generando  un feedback positivo que favorezca  el desarrollo y optimizaci&oacute;n  del proceso de cambio.    </ol>  <ol><i>6. Autocontrol</i>    </ol>  <ol>Expresa la competencia que  posee el individuo para el  mantenimiento del control de  las propias emociones y evitar  reacciones negativas ante est&iacute;mulos  externos, especialmente  cuando se trabaja en  condiciones constantes de estr&eacute;s.    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol><i>7. Capacidad para entender a  los dem&aacute;s</i>    </ol>  <ol>Expresa la competencia que  posee el individuo para escuchar,  comprender y responder  adecuadamente a los pensamientos,  ideas, sentimientos o  intereses de los dem&aacute;s, inclusive  aunque &eacute;stos no los hayan  expresado o lo hayan hecho  s&oacute;lo parcialmente.    </ol>  <ol><i>8. Organizaci&oacute;n (orden y claridad)</i>    </ol>  <ol>Expresa la competencia que  posee el individuo para organizar  y controlar el trabajo y  la informaci&oacute;n, preocup&aacute;ndose  por el desarrollo de adecuados  m&eacute;todos de trabajo para el  cumplimiento de sus responsabilidades  asociadas al proceso  de cambio.    </ol>  <ol><i>9. Capacidad anal&iacute;tica e interpretativa</i>    </ol>  <ol>Expresa la competencia que  posee el individuo para interpretar,  analizar, entender y  plantear soluciones a situaciones  concretas o problemas asociados  al proceso de cambio,  realizando comparaciones, estableciendo  prioridades, identificando  secuencias temporales  y relaciones causales entre  los componentes.    </ol>  <ol><i>10. Orientaci&oacute;n al aprendizaje</i>    </ol>  <ol>Expresa la competencia que  posee el individuo asociada al  tratar de aprender y mejorar  sus conocimientos acerca del  proceso de cambio y sus productos  mediante la investigaci&oacute;n  y consulta, con el objeto  de asimilar el proceso y contribuir  a su logro.    </ol>  <ol>Factores individuales asociados  a la responsabilidad (hacer)  (se refiere a su comprensi&oacute;n  y cumplimiento o disposici&oacute;n  a cumplir).    </ol> <br /> <ol><b>Blancos del cambio/Targets</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol><i>1. Adiestramiento/Preparaci&oacute;n</i>    </ol>  <ol>Adiestrarse y prepararse profundamente  para la adquisici&oacute;n  de los conocimientos necesarios  para el manejo de las  herramientas, nuevos procesos  y dem&aacute;s productos resultantes  del proceso de cambio.    </ol>  <ol><i>2. Incorporaci&oacute;n de cambios</i>    </ol>  <ol>Incorporar los productos de los  cambios desarrollados a los  m&eacute;todos y pr&aacute;cticas actuales  y/o prever nuevas formas de  realizar el trabajo.    </ol>  <ol><i>3. Contribuci&oacute;n</i>    </ol>  <ol>Contribuir con el desarrollo de  las actividades asociadas al  cambio, acatando las normas  y pol&iacute;ticas propuestas y cumpliendo  cabalmente con sus  responsabilidades.    </ol>  <ol><i>4. Propuestas de mejora</i>    </ol>  <ol>Proponer mejoras acerca de los  productos resultantes del cambio  y las actividades desarrolladas  para su consecuci&oacute;n,  con base en su experiencia en  la organizaci&oacute;n adquirida en el  ejercicio de sus obligaciones.    </ol>  <ol><i>5. Provisi&oacute;n de informaci&oacute;n</i>    </ol>  <ol>Proveer a los responsables del  proyecto de cambio toda la informaci&oacute;n  e insumos diversos  que se consideren necesarios  para el logro de los objetivos.    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol> <br /> <ol><b>Agentes de cambio</b>    </ol>  <ol><i>1. Diagn&oacute;stico de situaci&oacute;n actual</i>    </ol>  <ol>Efectuar un diagn&oacute;stico profundo  de la situaci&oacute;n actual,  especialmente de las dificultades  y deficiencias, como base  para la propuesta de cambio.    </ol>  <ol><i>2. Gerencia del proyecto</i>    </ol>  <ol>Planificar, ejecutar, controlar  y evaluar el conjunto de actividades  necesarias para el desarrollo  de los proyectos asociados  al proceso de cambio.    </ol>  <ol><i>3. Gerencia del cambio</i>    </ol>  <ol>Planificar, ejecutar, controlar  y evaluar el conjunto de actividades  asociadas al diagn&oacute;stico  de causas y niveles de resistencia  al cambio y a la formulaci&oacute;n  de estrategias efectivas  para lograr la adaptaci&oacute;n  del capital humano.    </ol>  <ol><i>4. Adiestramiento</i>    </ol>  <ol>Desarrollar los programas de  adiestramiento necesarios  para dotar al capital humano  de la organizaci&oacute;n de los conocimientos  necesarios para el  manejo de las herramientas,  nuevos procesos y dem&aacute;s productos  generados por el proceso  de cambio.    </ol>  <ol><i>5. Conformaci&oacute;n y control de  equipos</i>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol>Conformar los equipos necesarios  para el desarrollo de los  proyectos asociados al proceso  de cambio y mantener sinergia  entre los diferentes stakeholders  del cambio (involucrados).    </ol> <br /> <ol><b>Patrocinador</b>    </ol>  <ol><i>1. Determinaci&oacute;n de alcance y  objetivos</i>    </ol>  <ol>Determinar con exactitud el  alcance, objetivos y causas del  cambio, adquiriendo una visi&oacute;n  global y los conocimientos  suficientes para iniciar, desarrollar  y evaluar el proceso  de cambio.    </ol>  <ol><i>2. Legitimaci&oacute;n, apoyo y monitoreo</i>    </ol>  <ol>Legitimar el cambio, d&aacute;ndole  el apoyo y soporte necesarios  para su adecuado desarrollo y  para el cumplimiento de los  objetivos planteados.    </ol>  <ol><i>3. Asignaci&oacute;n de recursos</i>    </ol>  <ol>Analizar y asignar los recursos  (econ&oacute;micos, humanos,  etc.) necesarios para el desarrollo  del cambio y para el  cumplimiento de los objetivos  planteados.    </ol>  <ol><i>4. Previsi&oacute;n de los efectos del  cambio</i>    </ol>  <ol>Prever los efectos y posibles  consecuencias del proceso de  cambio en la organizaci&oacute;n y su  capital humano, incluyendo el  surgimiento de nuevas necesidades.    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol><i>5. Liderazgo e impulso</i>    </ol>  <oL>Liderar e impulsar el proceso  de cambio en la organizaci&oacute;n,  mediante el ejercicio de su autoridad.    </ol>  <ol>Factores individuales asociados  al Querer/Sentir/Desear  (igual para todos los stakeholders)    </ol>  <ol><i>1. Seguridad/Confianza ante  el cambio</i>    </ol>  <ol>Se refiere al grado o nivel de  seguridad y confianza del individuo  ante el proceso de  cambio, su prop&oacute;sito, resultados  obtenidos y consecuencias  esperadas. Esta cualidad est&aacute; asociada a la cantidad de miedo  y dudas del individuo ante  los riesgos asociados al cambio.    </ol>  <ol><i>2. Optimismo ante el cambio</i>    </ol>  <ol>Se refiere al grado o nivel de  optimismo del individuo ante  el proceso de cambio, su prop&oacute;sito,  resultados obtenidos y  consecuencias esperadas. Esta  cualidad est&aacute; asociada a la  percepci&oacute;n del individuo (m&aacute;s  o menos favorable) sobre el  proceso de cambio.    </ol>  <ol><i>3. Comodidad ante el cambio</i>    </ol>  <ol>Se refiere al grado o nivel de  comodidad del individuo ante  el proceso de cambio, su prop&oacute;sito,  resultados obtenidos y  consecuencias esperadas. Esta  cualidad est&aacute; asociada a la facilidad  para asimilar los cambios  y a los niveles de angustia  ante este proceso.    </ol>  <ol><i>4. Certidumbre ante el cambio</i>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol>Se refiere al grado o nivel de  certidumbre ante el proceso de  cambio, su prop&oacute;sito, resultados  obtenidos y consecuencias  esperadas. Esta cualidad est&aacute;  asociada a las expectativas del  individuo ante el proceso de  cambio (buenas o malas) y su  actitud ante el mismo (positiva  o negativa).    </ol>  <ol><i>5. Motivaci&oacute;n ante el cambio</i>    </ol>  <ol>Se refiere al grado o nivel de  motivaci&oacute;n ante el proceso de  cambio, su prop&oacute;sito, resultados  obtenidos y consecuencias  esperadas. Esta cualidad va  asociada al &aacute;nimo, inter&eacute;s y  entusiasmo del individuo ante  el proceso de cambio.    </ol>  <ol><i>6. Compromiso con el cambio</i>    </ol>  <ol>Se refiere al grado o nivel de  compromiso ante el proceso de  cambio, su prop&oacute;sito, resultados  obtenidos y consecuencias  esperadas. Esta cualidad est&aacute;  asociada a la obligaci&oacute;n que  siente el individuo con el proceso  de cambio.    </ol>  <ol><i>7. Lealtad con el cambio</i>    </ol>  <ol>Se refiere al grado o nivel de  lealtad ante el proceso de cambio,  su prop&oacute;sito, resultados  obtenidos y consecuencias esperadas.  Esta cualidad va asociada  al respaldo y apoyo del  individuo hacia el proceso de  cambio.    </ol>  <ol><i>8. Flexibilidad ante los cambios</i>    </ol>  <ol>Se refiere al grado o nivel de  flexibilidad ante los procesos  de cambio, en general. Esta  cualidad est&aacute; asociada a la capacidad  del individuo para  aceptar y adaptarse a los procesos  de cambio.    </ol>  <ol><i>9. Voluntad para cambiar</i>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol>Se refiere al grado o nivel de  voluntad del individuo para  cambiar y/o contribuir con los  procesos de cambio. Esta cualidad  est&aacute; asociada a la disposici&oacute;n  del individuo para cambiar  y/o contribuir con el proceso  de cambio.    </ol>  <ol><i>10. Aprobaci&oacute;n del cambio</i>    </ol>  <ol>Se refiere al grado o nivel de  aprobaci&oacute;n del proceso de cambio, su prop&oacute;sito, resultados  obtenidos y consecuencias esperadas.  Esta cualidad est&aacute;  asociada a la percepci&oacute;n del individuo  sobre la necesidad y  urgencia del cambio.    </ol>  <ol><i>11. Satisfacci&oacute;n con el cambio</i>    </ol>  <ol>Se refiere al grado o nivel de  satisfacci&oacute;n con respecto al  proceso de cambio, su prop&oacute;sito,  resultados obtenidos y  consecuencias esperadas. Esta  cualidad est&aacute; asociada a la  percepci&oacute;n del individuo sobre  el cumplimiento de sus requisitos,  exigencias o aspiraciones  con respecto al proceso de cambio.    </ol>  <ol><i>12. Paciencia/Prudencia con  el cambio</i>    </ol>  <ol>Se refiere al grado o nivel de  paciencia/prudencia con respecto  al proceso de cambio, su  prop&oacute;sito, resultados obtenidos  y consecuencias esperadas.  Esta cualidad est&aacute; asociada  a la capacidad del individuo  para esperar el desarrollo  del proceso de cambio y su nivel  de angustia durante el proceso.    </ol>  <ol><i>13. Respeto al cambio</i>    </ol>  <ol>Se refiere al grado o nivel de  respeto hacia el proceso de  cambio, su prop&oacute;sito, resultados  obtenidos y consecuencias  esperadas. Esta cualidad est&aacute;  asociada al acatamiento de la  iniciativa de cambio y la actitud  de veneraci&oacute;n o ataque  hacia la misma.    </ol>  <ol><i>14. Autoestima con respecto al  cambio</i>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol>Se refiere al grado o nivel de  autoestima del individuo con  respecto al proceso de cambio,  su prop&oacute;sito, resultados obtenidos  y consecuencias esperadas.  Esta cualidad est&aacute; asociada  a la valoraci&oacute;n que hace el  individuo sobre s&iacute; mismo acerca  de la capacidad para lograr  y contribuir con el proceso de  cambio.    </ol>  <ol><i>15. Sentido de colaboraci&oacute;n  con el cambio</i>    </ol>  <ol>Se refiere al inter&eacute;s del individuo  de colaborar con el proceso  de cambio. Esta cualidad  est&aacute; asociada a la disposici&oacute;n  y participaci&oacute;n del individuo  en el proceso de cambio.    </ol> <br />  <ol><b>Factores organizacionales  globales asociados al proceso  de cambio (igual para  todos los stakeholders)</b>    </ol>  <ol><i>1. Comunicaci&oacute;n organizacional</i>    </ol>  <ol>Se refiere a la percepci&oacute;n del  individuo sobre los procesos de  comunicaci&oacute;n en la organizaci&oacute;n  (estrategias, canales, procesos  de retroalimentaci&oacute;n,  etc.) y su contribuci&oacute;n al cambio.    </ol>  <ol><i>2. Cultura organizacional</i>    </ol>  <ol>Se refiere a la percepci&oacute;n del  individuo sobre la cultura organizativa  (creencias, conocimientos,  costumbres, etc.) y su  contribuci&oacute;n al proceso de  cambio.    </ol>  <ol><i>3. Clima organizacional</i>    </ol>  <ol>Se refiere a la percepci&oacute;n del  individuo sobre el clima organizacional (condiciones o circunstancias  sociales) y su contribuci&oacute;n  al proceso de cambio.    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol><i>4. Flexibilidad de la organizaci&oacute;n  (normas></i>    </ol>  <ol>Se refiere a la percepci&oacute;n del  individuo sobre la estructura  normativa (pol&iacute;ticas, normas,  reglamentos), los h&aacute;bitos asociados  a dicha normativa y la  contribuci&oacute;n de todo ello al  cambio.    </ol>  <ol><i>5. Legitimidad del poder</i>    </ol>  <ol>Se refiere a la percepci&oacute;n del  individuo sobre el ajuste a derecho/  aceptaci&oacute;n/competencia  de las autoridades o l&iacute;deres de  la organizaci&oacute;n y su contribuci&oacute;n  al proceso de cambio.    </ol>  <ol><i>6. Estabilidad de la organizaci&oacute;n</i>    </ol>  <ol>Se refiere a la percepci&oacute;n del  individuo sobre la estabilidad  de la organizaci&oacute;n (equilibrio  asociado al impacto de las diferentes  variables internas y  externas) y su contribuci&oacute;n  con el proceso de cambio.    </ol>  <ol><i>7. Entorno/Contexto</i>    </ol>  <ol>Se refiere a la percepci&oacute;n del  individuo sobre el impacto del  contexto/entorno, sus exigencias  y la capacidad de adaptaci&oacute;n  de la organizaci&oacute;n mediante  el desarrollo de cambios.    </ol>  <ol><i>8. Niveles de participaci&oacute;n  (toma de decisiones)</i>    </ol>  <ol>Se refiere a la percepci&oacute;n del  individuo sobre las caracter&iacute;sticas  de los procesos de participaci&oacute;n  y toma de decisiones  en la organizaci&oacute;n y su contribuci&oacute;n  con el proceso de cambio.    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol><i>9. Sistemas de recompensa</i>    </ol>  <ol>Se refiere a la percepci&oacute;n del  individuo sobre las caracter&iacute;sticas  de los sistemas de recompensa  (dise&ntilde;o, justicia, equidad,  competitividad, etc.) y su  contribuci&oacute;n con el proceso de  cambio.    </ol>  <ol><i>10. Experiencias de cambios  organizacionales</i>    </ol>  <ol>Se refiere a la percepci&oacute;n del  individuo sobre la capacidad  de la organizaci&oacute;n para adaptarse  a los cambios bas&aacute;ndose  en las experiencias previas.    </ol> <br />  <ol><b>Factores organizacionales  asociados al proyecto</b>    </ol>  <ol><i>1. Proceso de toma de decisiones</i>    </ol>  <ol>Se refiere a los avances y/o resultados  del conjunto de actividades  asociadas a la toma de  decisiones relacionadas con el  proyecto y los niveles de participaci&oacute;n  de los involucrados.    </ol>  <ol><i>2. Diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n  actual</i>    </ol>  <ol>Se refiere a los avances y/o resultados  del conjunto de actividades  asociadas a la identificaci&oacute;n  y an&aacute;lisis de los problemas,  dificultades y obst&aacute;culos  que dan origen al cambio.    </ol>  <ol><i>3. Proceso de planificaci&oacute;n (estrategia)</i>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol>Se refiere a los avances y/o resultados  del conjunto de actividades  asociadas al dise&ntilde;o de los planes y estrategia general  del proyecto (alcance, tiempo,  costos, calidad, etc.).    </ol>  <ol><i>4. Conformaci&oacute;n del equipo de  trabajo</i>    </ol>  <ol>Se refiere a los avances y/o resultados  del conjunto de actividades  asociadas a la selecci&oacute;n/  mantenimiento del conjunto  de equipos de trabajo necesarios  para el desarrollo del  proyecto.    </ol>  <ol><i>5. Proceso de ejecuci&oacute;n</i>    </ol>  <ol>Se refiere a los avances y/o resultados  del conjunto de actividades  asociadas al desarrollo  y puesta en marcha de los planes  definidos para la consecuci&oacute;n  de productos de calidad.    </ol>  <ol><i>6. Proceso de seguimiento y  control</i>    </ol>  <ol>Se refiere a los avances y/o resultados  del conjunto de actividades  asociadas al monitoreo  constante de los planes y  el equipo encargado de su desarrollo.    </ol>  <ol><i>7. Proceso de evaluaci&oacute;n y auditor&iacute;a</i>    </ol>  <ol>Se refiere a los avances y/o resultados  del conjunto de actividades  asociadas a la revisi&oacute;n,  calificaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n  de la cantidad y calidad de los  productos obtenidos.    </ol>  <ol><i>8. Proceso de incentivos/recompensas</i>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol>Se refiere a los avances y/o resultados  del conjunto de actividades  asociadas al otorgamiento  de retribuciones y recompensas  acordes a la participaci&oacute;n  y contribuci&oacute;n con el  proyecto.    </ol>  <ol><i>9. Proceso de asesor&iacute;a/consultor&iacute;a</i>    </ol>  <ol>Se refiere a los avances y/o resultados  del conjunto de actividades  asociadas a la permanente  asesor&iacute;a y consultor&iacute;a necesaria,  orientada a clientes internos  y externos del proyecto.    </ol>  <ol><i>10. Proceso de comunicaci&oacute;n y  feedback</i>    </ol>  <ol>Se refiere a los avances y/o resultados  del conjunto de actividades  asociadas a la permanente  informaci&oacute;n, comunicaci&oacute;n  y retroalimentaci&oacute;n necesaria  para el desarrollo del  proyecto.    </ol>  <ol><i>11. Proceso de formaci&oacute;n y  adiestramiento</i>    </ol>  <ol>Se refiere a los avances y/o resultados  del conjunto de actividades  asociadas a la definici&oacute;n  y desarrollo de los planes de  adiestramiento necesarios para  la asimilaci&oacute;n de los cambios  (nuevos productos, herramientas,  m&eacute;todos de trabajo, etc.).    </ol>  <ol><i>12. Proceso de institucionalizaci&oacute;n</i>    </ol>  <ol>Se refiere a los avances y/o resultados  del conjunto de actividades  asociadas a la internalizaci&oacute;n  e incorporaci&oacute;n de  los cambios a la cultura organizativa.    </ol> <br /> <ol><b>Factores organizacionales  asociados a los otros stakeholders  (involucrados)</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol><i>1. Saber/Conocer (conocimientos,  habilidades, competencias)</i>    </ol> <ol>Se refiere a la percepci&oacute;n del  individuo acerca de la formaci&oacute;n,  experiencia y habilidades  o destrezas de los otros stakeholders  (involucrados), todo  ello con referencia al proceso  de cambio y las competencias  necesarias para contribuir con  &eacute;l y lograr los objetivos planteados.  Incluye los conocimientos  te&oacute;rico&shy;pr&aacute;cticos sobre  el proceso de cambio y exigidos  por &eacute;ste, la capacidad de  integraci&oacute;n (relaciones interpersonales/  trabajo en equipo),  la capacidad para la resoluci&oacute;n  y manejo de conflictos, la capacidad  para la comunicaci&oacute;n,  el autocontrol, la capacidad  para entender a los dem&aacute;s, la  organizaci&oacute;n, la capacidad  anal&iacute;tica e interpretativa y la  orientaci&oacute;n al aprendizaje.    </ol>  <ol><i>2. Querer/Sentir/Desear</i>    </ol>  <ol>Se refiere a la percepci&oacute;n del  individuo acerca del nivel de  deseo y dem&aacute;s caracteres o  rasgos personales asociados al  proceso de cambio, de los otros  stakeholders (involucrados).  Incluye la seguridad y confianza,  el optimismo, la comodidad,  la certidumbre, la motivaci&oacute;n,  el compromiso, la lealtad,  la flexibilidad, la voluntad,  la aprobaci&oacute;n, la satisfacci&oacute;n,  la paciencia, el respeto,  la autoestima y el sentido de  colaboraci&oacute;n.    </ol>  <ol><i>3. Responsabilidad (comprensi&oacute;n  y cumplimiento)</i>    </ol>  <ol>Se refiere a la percepci&oacute;n del  individuo acerca de la comprensi&oacute;n  y cumplimiento o disposici&oacute;n  a cumplir con los objetivos  y responsabilidades  fundamentales exigidos a los  stakeholders (involucrados).    </ol>  <ol><i>4. Compromiso con la organizaci&oacute;n</i>    </ol>  <ol>Se refiere a la percepci&oacute;n del  individuo acerca del grado o  nivel de identificaci&oacute;n de los  otros stakeholders (involucrados)  con la misi&oacute;n, los valores,  los principios y la cultura de  la instituci&oacute;n, adem&aacute;s de la  identificaci&oacute;n y compromiso  con el proceso de cambio organizacional.    </ol>    </ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>c. Denominaci&oacute;n de la herramienta  (Modelo de la Telara&ntilde;a)</b></p>      <p>El coraz&oacute;n de la propuesta es sin duda  este listado de elementos que pueden  influir en la resistencia o flexibilidad  que los individuos tengan frente a un  proceso de cambio particular. Sin  embargo, a partir de ello, hemos decidido  bautizar la herramienta como  «Modelo de la Telara&ntilde;a», por las razones  que se exponen a continuaci&oacute;n:</p>  <ol>a) Puesto que los factores asociados  a la resistencia al cambio son  muchos y muy diversos, lo que nos  hace pensar en un conjunto de  nodos que se unen para formar  una telara&ntilde;a: «la telara&ntilde;a del  cambio».    </ol>  <ol>b) Dada la elecci&oacute;n de los gr&aacute;ficos  radiales como el m&eacute;todo m&aacute;s apropiado  para graficar y presentar los  resultados asociados a las causas  y niveles de resistencia y dado su  parecido con las caracter&iacute;sticas de  las telara&ntilde;as, en lo cual profundizaremos  m&aacute;s adelante.    </ol>  <ol>c) Puesto que en funci&oacute;n del nivel de  resistencia al cambio puede formarse  un gr&aacute;fico radial con una  forma y tama&ntilde;o particulares, lo  cual tiene mucha similitud a una  telara&ntilde;a con un mayor o menor  tama&ntilde;o. Siguiendo con esta analog&iacute;a,  en una telara&ntilde;a m&aacute;s grande  habr&aacute; mayor probabilidad de  que alg&uacute;n insecto quede atrapado  y lo contrario en una telara&ntilde;a  de menor tama&ntilde;o. Si nos referimos  espec&iacute;ficamente a la herramienta  dise&ntilde;ada, queda claro que  a medida que el gr&aacute;fico radial que  se forme sea m&aacute;s grande habr&aacute;  mayor probabilidad de que el  stakeholder del que se trate quede  atrapado y sea vencido por la  resistencia, de modo que la clave  ser&aacute; la definici&oacute;n de estrategias  que mantengan «la telara&ntilde;a» peque&ntilde;a,  lo que b&aacute;sicamente se lograr&aacute;  disminuyendo los niveles de  resistencia y atacando las causas  particulares para cada caso.    </ol>     <p>    <center>   <font size="2" face="verdana"><img src="/img/revistas/eg/v21n96/n96a03f7.jpg"></font> </center></p>     <p>    <center><img src="/img/revistas/eg/v21n96/n96a03f8.jpg"></center></p>      <p><b>d. Premisas fundamentales</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Nos parece importante exponer algunas  premisas fundamentales que sirven  de base a la herramienta propuesta:</p>  <ol>    <li>Es completamente normal que los  individuos, cualesquiera sean sus  caracter&iacute;sticas, se resistan al cambio;  de hecho, algunos autores  plantean que para lograr el cambio  es necesario que exista alg&uacute;n  nivel de ansiedad. La clave est&aacute;  en conocer las causas de dicha resistencia  para poder controlarla y  aumentar los niveles de flexibilidad  y apoyo a una iniciativa de  cambio particular.</li>      <li>La resistencia que pueda tener  alg&uacute;n individuo o stakeholder con  respecto a un cambio responder&aacute;  a su percepci&oacute;n frente a una serie  de factores asociados a dicho cambio,  de modo que no importa que  todo marche bien y que los indicadores  que maneje la organizaci&oacute;n  sean positivos, pues en realidad  las cosas no estar&aacute;n realmente  bien si la gente no lo percibe  as&iacute;. En otras palabras, lo que produce  la resistencia en el individuo  no es exactamente que las cosas  vayan bien o mal, sino lo que &eacute;l  perciba sobre ellas. Esto no significa  que en el caso de identificar  problemas o deficiencias podamos  mantenerlas y no corregirlas y  dedicarnos a convencer a las personas  de que est&aacute;n bien aunque  no sea cierto, sino que refleja la  necesidad de hacer las cosas bien  y adem&aacute;s convencer a la gente de  que se trabaja en eso.</li>      <li>Tal como lo hemos aclarado anteriormente,  la resistencia al cambio  obedece a una serie de factores  que pueden agruparse de la siguiente  manera: los factores asociados  al individuo y los factores  asociados a la organizaci&oacute;n. Aun  cuando se hace referencia a dos  tipos de factores, debe quedar claro  que quien se resiste es el individuo,  de modo que todas las causas  estar&aacute;n relacionadas con &eacute;ste  (con su percepci&oacute;n sobre dichos  factores), aun cuando algunas de  las causas no obedezcan propiamente  a su personalidad sino a  factores externos.</li>      <li>El diagn&oacute;stico de las causas y los  niveles de resistencia podr&aacute; efectuarse  para cada tipo de stakeholder  e inclusive podr&iacute;an identificarse  semejanzas por grupos de individuos,  por &aacute;reas de una determinada  organizaci&oacute;n o en funci&oacute;n  de alguna otra variable control  que consideremos importante  (sexo, edad, antigüedad, etc.).  Este diagn&oacute;stico exhaustivo nos  permitir&aacute; definir estrategias que  se orienten espec&iacute;ficamente a  cada individuo o grupo, atacando  las causas reales.</li>      <li>Si bien hemos identificado tres  tipos de stakeholders claves asociados  a un proceso de cambio (patrocinador,  agente y target o blanco  del cambio), la metodolog&iacute;a nos  permite identificar tres tipos de  posturas posibles frente a un cambio  particular: aquellos que apoyan  al cambio, aquellos que se resisten  al cambio y aquellos que se  muestran indiferentes ante el  cambio; este elemento se encuentra  asociado a la ubicaci&oacute;n del individuo  en las diversas zonas  (apoyo, resistencia, neutra). El apoyo o la resistencia ante un proceso  de cambio particular tambi&eacute;n  puede ser activo (se manifiestan  conductas visibles) o pasivo (no se  manifiestan conductas visibles);  aun cuando esta herramienta se  basa en las percepciones del individuo  sobre ciertos aspectos asociados  a un proceso de cambio,  pueden haberse manifestado o no  conductas relacionadas a esta percepci&oacute;n,  que definitivamente deben  ser tomadas en cuenta (como  complemento) para el an&aacute;lisis de  cada caso particular.</li>      <li>Un aspecto importante asociado  a la aplicaci&oacute;n de la herramienta  y al enfoque de este estudio est&aacute;  relacionado a que «cada cambio es  particular», aunque se trate de  cambios similares pero en organizaciones  distintas. Es decir, puede  que en un momento dado estudiemos  un proceso de cambio similar  y que los factores que causan  la resistencia o sus niveles de  intensidad sean absolutamente  distintos. Esto nos obliga a pensar  que cada caso debe ser estudiado  por separado, aun cuando  en un futuro pudiera utilizarse la  herramienta para el diagn&oacute;stico  de grupos de cambios similares y  emitir algunas conclusiones generales,  por ejemplo, resistencia al  cambio en el caso de fusiones, resistencia  al cambio en el caso de  reorganizaciones, etc. Especialmente  debemos ser cuidadosos  con la relaci&oacute;n que pueda presentarse  entre algunas de las variables  socio&shy;laborales y las causas y  niveles de resistencia, pues tambi&eacute;n  podr&iacute;a haber variaciones en  funci&oacute;n de cada realidad. Es decir,  ser&iacute;a arriesgado concluir que  en los procesos de reorganizaci&oacute;n  suelen ser los j&oacute;venes (aquellos  individuos de menor edad) los que  poseen un mayor nivel de resistencia  al cambio, s&oacute;lo porque identificamos  esta relaci&oacute;n analizando  algunos casos de reorganizaci&oacute;n;  podr&iacute;amos encontrarnos con  una realidad absolutamente diferente  al momento de aproximarnos  al estudio de una organizaci&oacute;n  distinta.</li>      <li>La resistencia al cambio puede  producirse en las diversas fases  del cambio o proyecto, tal como se  ha explicado en la operacionalizaci&oacute;n  de la variable. Esto supone  que la intensidad de resistencia  asociada a los factores que la producen  puede variar a lo largo de  la evoluci&oacute;n del proceso de cambio,  de modo que podr&aacute;n efectuarse  diferentes mediciones en el  tiempo (estudio longitudinal o monitoreo  permanente de la problem&aacute;tica)  que orientar&aacute;n la definici&oacute;n  de las estrategias asociadas  a la gerencia de dicho cambio.  Esto implica, por ejemplo, que alguien  que no se resist&iacute;a al inicio  del proyecto de cambio puede comenzar  a resistirse durante su desarrollo  o inclusive al final; por  otro lado, alguien que se resist&iacute;a  por unas causas espec&iacute;ficas al inicio  podr&iacute;a estarse resistiendo al  final por unas causas distintas a  aqu&eacute;llas.</li>      <li>El dise&ntilde;o de la herramienta de  diagn&oacute;stico se efectu&oacute; de la manera  m&aacute;s flexible posible, de modo  que puede ser sometida a adaptaciones  en funci&oacute;n de las exigencias  particulares de un determinado  proyecto de cambio y de quien lo gerencia. Podemos hacer  referencia a dos ejemplos concretos  en que la herramienta puede  ser adaptada durante su aplicaci&oacute;n:  a) El gerente de un determinado  cambio podr&iacute;a decidir, en el  caso de segundas o terceras mediciones,  no diagnosticar nuevamente  todos los factores, sino aquellos  que en un principio parec&iacute;an ser  las causas fundamentales de dicha  resistencia y en torno a los cuales  dise&ntilde;&oacute; algunas estrategias concretas;  en todo caso, las decisiones  sobre tomar en cuenta o no todo el  grupo de factores incluidos en los  instrumentos o inclusive sobre la  incorporaci&oacute;n de otros distintos  podr&iacute;an ser acordadas en comit&eacute;  por los equipos responsables de la  gerencia del proyecto y el proceso  de cambio. b) El gerente de un determinado  cambio puede decidir no  efectuar el diagn&oacute;stico basado solamente  en la percepci&oacute;n del individuo  sobre s&iacute; mismo (auto&shy;evaluaci&oacute;n)  sino incluir mediciones que  recojan la percepci&oacute;n de otros (evaluaciones  o diagn&oacute;sticos de 90°,  180° o 360°). Tambi&eacute;n es posible  que distintos actores efect&uacute;en la  evaluaci&oacute;n de diversas secciones  del instrumento. Sin embargo, recordemos  que una de las dimensiones  de la variable considera algunos  factores asociados a los otros  stakeholders, lo que permite, en  cierta medida, incorporar una evaluaci&oacute;n  de cada individuo sobre el  resto (otros stakeholders).</li>      <li>Tal como lo veremos al momento de  presentar las diversas opciones  para procesar, presentar y analizar  la informaci&oacute;n asociada a los niveles  y causas de la resistencia al cambio,  se ofrece la posibilidad de obtener  un &iacute;ndice global de resistencia,  adem&aacute;s de mediciones para cada  una de las dimensiones consideradas.  En el caso del &iacute;ndice global,  &eacute;ste nos permitir&aacute; ubicar al individuo  en una zona de resistencia, una  zona neutra o zona de flexibilidad,  lo que resulta de mucha ayuda al  momento de definir estrategias particulares  de acci&oacute;n y poseer un estimado  sobre la magnitud de las  fuerzas impulsoras del cambio y las  fuerzas restrictivas, bas&aacute;ndonos en  las ideas de Kurt Lewin.</li>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Los resultados asociados al diagn&oacute;stico  deben ser complementados  con otros indicadores o medidores  de gesti&oacute;n y desempe&ntilde;o que ayuden  a perfilar las estrategias y en  el an&aacute;lisis en profundidad de las  causas de la resistencia al cambio  frente a determinado tipo de proyectos.</li>      <li>La recomendaci&oacute;n para las organizaciones  es conformar un comit&eacute; o  equipo que se haga responsable de  la gerencia del cambio como un elemento  fundamental de la gerencia  de proyectos, lo que implica diagnosticar  los niveles y causas de la  resistencia (con ayuda de la herramienta),  efectuar un monitoreo  constante y establecer las estrategias  necesarias.</li>    </ol>      <p><b>e. Algunos comentarios sobre los  instrumentos para la recolecci&oacute;n  de informaci&oacute;n</b></p>      <p>Los instrumentos est&aacute;n conformados  por una serie de factores con una escala  cualitativa particular y un baremo  cuantitativo, que nos permite recoger  informaci&oacute;n sobre los «&Iacute;ndices de Resistencia  al Cambio» para cada uno de  los tipos de personas claves y en funci&oacute;n de los diferentes factores asociados  al cambio. Lo importante es que el  instrumento permite recoger informaci&oacute;n  sobre el sentido (resistencia o flexibilidad)  e intensidad de las respuestas  en cada grupo. Se propone un instrumento  con algunas modificaciones  para cada uno de los tres tipos de stakeholders  que hemos identificado (patrocinador,  agente y blanco o target del  cambio). Los detalles sobre las variaciones  en cuanto a los indicadores para  cada una de las dimensiones se ofrecen  en la secci&oacute;n sobre la operacionalizaci&oacute;n  de la variable.</p>      <p>Para el dise&ntilde;o del formato de los instrumentos  se tom&oacute; como referencia el  modelo dise&ntilde;ado por Jos&eacute; Ignacio Urquijo  y Josu&eacute; Bonilla para la «Evaluaci&oacute;n  del desempe&ntilde;o». Aun cuando el  formato de los instrumentos es similar  al citado, los factores considerados y las  herramientas de medici&oacute;n son distintos  y responden al enfoque particular  de la herramienta dise&ntilde;ada.</p>      <p>Dichos instrumentos pueden ser consultados  en detalle en el Departamento  de Estudios Laborales del Instituto  de Investigaciones Econ&oacute;micas  y Sociales de la Universidad Cat&oacute;lica  Andr&eacute;s Bello, Caracas, Venezuela.  Sin embargo, a continuaci&oacute;n  presentamos el instrumento dise&ntilde;ado  para el diagn&oacute;stico dirigido a los  afectados o targets (Ver <a href="#figura9">Figura 9</a>).</p>     <p>    <center><a name="#figura9"><a href="/img/revistas/eg/v21n96/n96a03f9.jpg" target="_blank">Figura 9</a></a></center></p>      <p>Tal como se aprecia en dicha figura,  el baremo cuantitativo va de &shy;12 a 12.  Esta escala de medici&oacute;n parte de una  serie de premisas que la justifican:</p>  <ul>a) La escala continua ofrece mayores  posibilidades de precisi&oacute;n en  la medici&oacute;n. No bastar&iacute;a con  considerar las escalas tradicionales  (excelente, muy bueno, bueno,  regular, malo, muy malo).    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>  <ul>b) El baremo cuantitativo guarda estrecha  relaci&oacute;n con la forma de presentar  la informaci&oacute;n mediante  gr&aacute;ficos radiales. Esta escala dar&aacute;  origen a un gr&aacute;fico radial con caracter&iacute;sticas  similares a la telara&ntilde;a,  tal como se ha explicado anteriormente  y como explicaremos m&aacute;s  adelante, en la secci&oacute;n dedicada a  exponer la informaci&oacute;n asociada a  la presentaci&oacute;n de resultados.    </ul>  <ul>c) Es importante que nos demos cuenta  de que el extremo izquierdo de  la escala (&shy;12) estar&aacute; asociado a un  menor nivel de resistencia al cambio  y el extremo derecho (+12) estar&aacute;  asociado a un mayor nivel de  resistencia al cambio. Es de notar  que el extremo negativo en el baremo  cuantitativo est&aacute; asociado al  extremo «positivo» del baremo cualitativo,  lo que pensamos no debe  confundir al encuestado. De todas  formas esta situaci&oacute;n se aclara al  inicio del instrumento.    </ul>  <ul>d) Pueden identificarse cinco segmentos  diferenciados en la escala cuantitativa  que tambi&eacute;n facilitan el trabajo  de interpretaci&oacute;n, procesamiento  y presentaci&oacute;n de los resultados,  pues pueden ser asociados a  las zonas de resistencia, neutra o  flexibilidad que se han mencionado  anteriormente.    </ul>  <ul>e) Al final de cada una de las secciones  se incluye un espacio para agregar  las sumatorias y promedios resultantes,  lo que nos permitir&aacute; considerar  un &iacute;ndice de resistencia por  dimensi&oacute;n y general, adem&aacute;s del &iacute;ndice  por factor que, tal como se ha  explicado, oscilar&aacute; entre &shy;12 y 12.  De todas formas, profundizaremos  en la explicaci&oacute;n de estos &iacute;ndices  (como uno de los m&eacute;todos para el  procesamiento y presentaci&oacute;n de la  informaci&oacute;n) m&aacute;s adelante.    </ul>  <ul>f) Por otro lado, vale la pena explicar  que el sentido de los baremos  cualitativos y cuantitativos, asociados  al sentido de la respuesta  del individuo en relaci&oacute;n con una  menor o mayor resistencia al cambio,  es igual para todos los factores,  de modo que si analizamos los  diferentes segmentos de cada baremo,  encontraremos correspondencia  en este sentido.    </ul>      <p><b>f. Algunos comentarios sobre  el an&aacute;lisis y presentaci&oacute;n  de la informaci&oacute;n que resulta  del diagn&oacute;stico</b></p>      <p>Los instrumentos dise&ntilde;ados nos permiten  ser creativos en la forma de  presentar la informaci&oacute;n que resulta  del diagn&oacute;stico; a continuaci&oacute;n haremos  referencia a algunas de las posibilidades  de an&aacute;lisis:</p>  <ul>    <li><i>Indices de resistencia al cambio  durante el desarrollo de proyectos  mayores</i></li>    </ul> <ol>La escala cuantitativa utilizada  para recoger informaci&oacute;n sobre  cada uno de los factores nos permite  obtener un &iacute;ndice de resistencia  que puede asociarse a cada  factor, a las dimensiones e inclusive  a la globalidad de factores  considerados (&iacute;ndice general de  resistencia). Estos &iacute;ndices pueden  construirse en funci&oacute;n de los promedios  o las sumatorias de los resultados.    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol>En la primera alternativa (construcci&oacute;n  basada en promedios), tendremos  &iacute;ndices que para todos los  casos (global, por dimensi&oacute;n y por  factor) oscilar&aacute;n entre &shy;12 y +12.    </ol>  <ol>En el segundo caso (construcci&oacute;n  basada en sumatorias), los valores  que podr&aacute;n adquirir estos &iacute;ndices  depender&aacute;n del n&uacute;mero de  factores y el resultado obtenido  para cada uno de ellos, de modo  que el &iacute;ndice se obtendr&aacute; de multiplicar  el n&uacute;mero de factores considerados  por el resultado obtenido  en cada factor.    </ol>  <ul>    <li><i>Gr&aacute;ficos de los niveles de resistencia  (la telara&ntilde;a de resistencia al  cambio)</i></li>  <ul>Tal como se explic&oacute; en la secci&oacute;n  donde se exponen las razones para  denominar la herramienta como  «Modelo de la Telara&ntilde;a», una de  ellas es la representaci&oacute;n gr&aacute;fica  de la informaci&oacute;n mediante la utilizaci&oacute;n  de gr&aacute;ficos radiales. Dichos  gr&aacute;ficos estar&aacute;n elaborados  en funci&oacute;n de la escala cuantitativa  considerada (&shy;12 a +12). M&aacute;s  adelante ofrecemos la gr&aacute;fica que  servir&aacute; de base para presentar los  resultados.    </ul>  <ul>Comentarios sobre algunos detalles  de la representaci&oacute;n gr&aacute;fica:    </ul>   <ul>    <li>Los sesenta factores conforman  la circunferencia de la  gr&aacute;fica radial. La mitad derecha  de la gr&aacute;fica (los primeros  30 factores) tiene relaci&oacute;n con  la parte individual y la mitad  de la izquierda (los siguientes  30 factores) tiene relaci&oacute;n con  la parte organizacional.</li>      <li>Determinado grupo de factores  (las dimensiones) tiene relaci&oacute;n  con determinados segmentos  de la gr&aacute;fica perfectamente  identificables.</li>      <li>La gr&aacute;fica podr&iacute;a elaborarse  para cada individuo, grupo de  stakeholders, grupos atendiendo  a determinadas variables  control e inclusive para  toda la organizaci&oacute;n, siempre  que promediemos los &iacute;ndices  de resistencia asociados a un  grupo o la totalidad de los factores,  seg&uacute;n sea el caso.</li>      <li>Aun cuando en la secci&oacute;n sobre  la presentaci&oacute;n y denominaci&oacute;n  de la herramienta se  explic&oacute; que el nivel de resistencia  al cambio estaba directamente  relacionado con el tama&ntilde;o  de la telara&ntilde;a que se form&oacute;  (una telara&ntilde;a o gr&aacute;fico m&aacute;s  grande est&aacute; asociado a una  mayor resistencia, y una telara&ntilde;a  o gr&aacute;fico de menor tama&ntilde;o  est&aacute; asociado a una menor  resistencia), el lector ya maneja  los elementos suficientes  como para efectuar una aclaratoria  que resulta fundamental.  En realidad, existe una  secci&oacute;n del gr&aacute;fico donde aun  cuando se conforma una telara&ntilde;a,  la misma ya no tiene relaci&oacute;n  con el nivel de resistencia  sino m&aacute;s bien con el nivel  de apoyo o flexibilidad ante un  cambio particular. Para entender  mejor esto debemos hacer  referencia a un nuevo elemento  asociado a otra forma de  presentar la informaci&oacute;n: zona  de apoyo, zona neutra y zona  de resistencia al cambio (Ver  <a href="#figura10">figura 10</a>).</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>    <center><a name="#figura10"><a href="/img/revistas/eg/v21n96/n96a03f10.jpg" target="_blank">Figura 10</a></a></center></p>      <li><i>Zonas de apoyo, neutra o resistencia  al cambio y an&aacute;lisis del campo  de fuerzas</i></li>  <ul>Para entender a profundidad el  an&aacute;lisis de las zonas y del campo  de fuerzas es importante que el lector revise los conceptos asociados  a la Teor&iacute;a del Campo de Fuerzas  dise&ntilde;ada por Kurt Lewin.  Esta forma de an&aacute;lisis de los resultados  del diagn&oacute;stico se basa  en algunas premisas fundamentales:    </ul>  <ul>    <li>Los baremos cuantitativos dise&ntilde;ados  (de &shy;12 a +12) tienen  relaci&oacute;n con el nivel de resistencia  o apoyo del cambio. El  valor m&iacute;nimo (&shy;12) estar&aacute; relacionado  a una menor resistencia  al cambio (mayor flexibilidad  o apoyo) y el valor  m&aacute;ximo (+12) estar&aacute; relacionado  a una mayor resistencia  al cambio (menor flexibilidad  o apoyo).</li>      <li>Los segmentos considerados  en el instrumento, asociados a  la escala o baremo cuantitativo,  pueden asociarse a tres  zonas definidas:</li>  <ul>De +12 a +3 estaremos en la  zona de resistencia ante los  cambios/percepci&oacute;n negativa.    </ul>  <ul>De &shy;2 a +2 estaremos en una  zona neutra (no hay resistencia  ni tampoco apoyo a la iniciativa  de cambio).    </ul>  <ul>De &shy;3 a &shy;12 estaremos en la  zona de flexibilidad o apoyo a  la iniciativa de cambio/percepci&oacute;n  positiva.    </ul>  <ul>Atendiendo igualmente a los  segmentos intermedios podremos dividir las zonas de resistencia  y flexibilidad de la siguiente  manera:    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>  <ul>En el caso de la zona de apoyo:    </ul>  <ul>De &shy;12 a &shy;8 estaremos en la  zona de m&aacute;ximo apoyo/percepci&oacute;n  muy positiva.    </ul>  <ul>De &shy;7 a &shy;3 estaremos en la zona  de moderado apoyo/percepci&oacute;n  positiva.    </ul>  <ul>En el caso de la zona de resistencia:    </ul>  <ul>De 3 a 7 estaremos en la zona  de moderada resistencia/percepci&oacute;n  regular.    </ul>  <ul>De 8 a 12 estaremos en la zona  de m&aacute;xima resistencia/percepci&oacute;n  muy negativa (Ver <a href="#figura11">Figura 11</a>).    </ul>     <p>    <center><a name="#figura11"><a href="/img/revistas/eg/v21n96/n96a03f11.jpg" target="_blank">Figura 11</a></a></center></p>    </ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Cuando se obtienen los &iacute;ndices de  resistencia generales (con base en  promedios) para cada uno de los  individuos de la organizaci&oacute;n, estamos  frente a la posibilidad de  construir un gr&aacute;fico radial donde  ubiquemos a cada uno de dichos  individuos en la malla seg&uacute;n el  &iacute;ndice de resistencia general o global.  En ese caso, el tama&ntilde;o de la  circunferencia (la cantidad de  puntos que la definen) estar&aacute; asociado  al n&uacute;mero de individuos que  conformen nuestra muestra y no  a los factores que conforman el  instrumento de diagn&oacute;stico.</li>      <li>Cualquier individuo podr&iacute;a estar  movi&eacute;ndose entre estas zonas en  funci&oacute;n de la variaci&oacute;n de los niveles  de resistencia. Un individuo  que se mueve hacia afuera (por  fuera de la zona neutra) se convierte  en una fuerza restrictiva y  un individuo que se mueve hacia  adentro (por dentro de la zona  neutra) se convierte en una fuerza  impulsora. La idea principal  del campo de fuerzas, seg&uacute;n  Lewin, es que un cambio podr&aacute;  lograrse en la medida en que las  fuerzas impulsoras sean mayores  a las fuerzas restrictivas.</li>      <li>Para incluir en el gr&aacute;fico a los diferentes  stakeholders considerados  (patrocinadores, agentes y targets  o blancos del cambio) podremos  utilizar cualquier codificaci&oacute;n  o inclusive alguna gr&aacute;fica que refleje  el rol que cumple durante el  proceso de cambio. Es importante  tomar en cuenta esta recomendaci&oacute;n  porque la ubicaci&oacute;n de un  determinado stakeholder dentro  de alguna de las zonas consideradas  tendr&aacute; implicaciones distintas  en funci&oacute;n de sus responsabilidades  frente al cambio.</li>      <li>Podr&iacute;a considerarse la representaci&oacute;n  gr&aacute;fica de las fuerzas restrictivas  e impulsoras (mediante la  utilizaci&oacute;n de gr&aacute;ficos de barras,  por ejemplo), obteniendo un promedio  que refleje finalmente si nos  encontramos en una situaci&oacute;n de  impulso o restricci&oacute;n del cambio  que se pretende lograr. Un ejemplo  de ello se da m&aacute;s adelante.</li>    </ul>     <p>    <center><a href="/img/revistas/eg/v21n96/n96a03f12.jpg" target="_blank">Figura 12</a></center></p>      <p><b>g. Un caso a manera de ejemplo</b></p>      <p>De forma ilustrativa y para facilitar  la comprensi&oacute;n de las diversas herramientas  asociadas al an&aacute;lisis y la presentaci&oacute;n  de los resultados relacionados  con el diagn&oacute;stico de los niveles y  causas de resistencia al cambio durante  el desarrollo de proyectos mayores,  se presenta un ejemplo a continuaci&oacute;n.  La idea no es ser exhaustivos  en el an&aacute;lisis sino facilitar la  comprensi&oacute;n de las herramientas y  m&eacute;todos de an&aacute;lisis mediante la presentaci&oacute;n  de un caso.</p>      <p>Efectuaremos una breve referencia al  an&aacute;lisis asociado a las diversas herramientas  utilizadas:</p>  <ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li><i>&Iacute;ndices de resistencia al cambio  durante el desarrollo de proyectos  mayores</i></li>  <ul>Los &iacute;ndices de resistencia al cambio  resultantes del diagn&oacute;stico efectuado  al individuo son los siguientes  (considerando los promedios):    </ul>  <ol>&Iacute;ndice global: &shy;2,06 (El individuo,  en l&iacute;neas generales, no presenta  resistencia al cambio,  pero tampoco se muestra especialmente  flexible o motivado a  apoyar la iniciativa).    </ol>  <ol>&Iacute;ndices por dimensiones:    </ol>  <ol>&Iacute;ndice asociado a los factores individuales:    </ol>  <ol>&shy;4,86    </ol>  <ol>&Iacute;ndice asociado a los factores organizacionales:    </ol>  <ol>0,73    </ol>  <ol>(La resistencia al cambio del individuo  est&aacute; m&aacute;s relacionada  con los factores organizacionales  que con los individuales)    </ol>  <ol>Factores asociados al individuo:    </ol>  <ol>Saber conocer: &shy;3,5 (Este no es  factor de resistencia. El individuo  percibe contar con los conocimientos  necesarios requeridos  por el proceso de cambio).    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol>Hacer (responsabilidad): &shy;5  (Este no es factor de resistencia,  sino que se convierte en una  fortaleza frente al proceso de  cambio. El individuo parece  comprender sus responsabilidades  y muestra disposici&oacute;n a  cumplirlas).    </ol>  <ol>Querer/Sentir/Desear: &shy;5,73  (Este no es factor de resistencia,  sino que se convierte en  una fortaleza frente al proceso  de cambio. El individuo se  muestra con alg&uacute;n deseo y con  sentimientos positivos hacia la  iniciativa).    </ol>  <ol>Factores asociados a la organizaci&oacute;n:    </ol>  <ol>Factores organizacionales globales:  3,4 (Estos factores son  fuente de resistencia en el caso  del individuo. El individuo no  posee una percepci&oacute;n positiva  sobre los factores organizacionales  globales y cree que estos  podr&iacute;an influir negativamente  en el proceso de cambio).    </ol>  <ol>Factores asociados a los otros  stakeholders: 3,62 (Esta es la  principal fuente de resistencia  en el caso del individuo. El individuo  percibe como principal  traba para lograr el proceso de  cambio los rasgos asociados a  los otros stakeholders).    </ol>  <ol>Factores asociados al proyecto:  &shy;3,4 (Este no es factor de  resistencia).    </ol>  <ul>En el an&aacute;lisis tambi&eacute;n podr&iacute;an  efectuarse comentarios sobre algunos  indicadores/factores particulares  frente a los cuales el individuo  muestre un muy alto o bajo  nivel de resistencia.    </ul>      <li><i>Gr&aacute;ficos de los niveles de resistencia  (la telara&ntilde;a de resistencia al  cambio)</i></li>  <ul>En la forma que toma la telara&ntilde;a  graficada se evidencia un mayor  tama&ntilde;o en el &aacute;rea asociada a los  factores organizacionales, de  modo que esta es la principal fuente  de resistencia. Sin embargo, la  telara&ntilde;a toma mayor tama&ntilde;o en   el caso de algunos factores particulares,  formando unas puntas o  aristas que no deben dejarse fuera  del an&aacute;lisis.    </ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li><i>Zonas de apoyo, neutra o resistencia  al cambio y an&aacute;lisis del campo  de fuerzas</i></li>  <ul>El individuo se encuentra en la  zona de apoyo, pero muy cercano  a la zona neutra, que no resulta  un aspecto muy positivo por tratarse  de un agente. En realidad,  podr&iacute;a decirse que el individuo  posee una percepci&oacute;n neutra (ni  positiva ni negativa) con respecto  al proceso de cambio. En el gr&aacute;fico,  el individuo ha sido representado  con una torre del ajedrez,  dado que se trata de un «agente  de cambio». Debe aclararse que al  momento de incluir el gr&aacute;fico de  las zonas que se han mencionado,  los puntos que conforman la circunferencia  ya no responder&aacute;n a  los factores asociados a la resistencia  sino al n&uacute;mero de individuos  considerados en el estudio.    </ul>      <li><i>Hex&aacute;gono asociado a las dimensiones  consideradas</i></li>  <ul>La figura geom&eacute;trica conformada al  graficar los promedios para cada una  de las dimensiones ser&iacute;a muy parecida  a un hex&aacute;gono, de no ser por los  valores resultantes para dos de las  dimensiones organizacionales: factores  globales y factores asociados a los  otros stakeholders.    </ul>    </ul>      <p><font size="3"><b>III. ALGUNAS CONCLUSIONES  Y COMENTARIOS FINALES</b></font></p>      <p>Una vez que hemos desarrollado un  esfuerzo importante por proponer  una herramienta para el diagn&oacute;stico  de la resistencia al cambio durante  el desarrollo de proyectos mayores en  las organizaciones, que adem&aacute;s hemos  probado mediante su aplicaci&oacute;n  a diversos casos, creemos conveniente  que este cap&iacute;tulo se dedique a ofrecer  algunas de las que pensamos deben  ser lecciones aprendidas.</p>      <p><b>Reflexiones y lecciones generales</b></p>      <p>Al momento de concluir, luego de haber  analizado en profundidad el concepto  de «resistencia al cambio», nos  sentimos tentados a regresar a las  ra&iacute;ces del t&eacute;rmino; en el diccionario  de la Real Academia Espa&ntilde;ola se define  el t&eacute;rmino «cambiar» como «dejar  una cosa o situaci&oacute;n para tomar  otra». Lo cierto es que el cambio no  s&oacute;lo es una elecci&oacute;n, tambi&eacute;n puede  ser una obligaci&oacute;n o inclusive una  imposici&oacute;n. En todo caso, sea cual  fuere el origen, los esfuerzos de cambio  exigen ser gerenciados, lo que  implica desarrollar un conjunto de  actividades conscientes y planificadas  con el fin de cumplir con los objetivos  y lograr la adaptaci&oacute;n necesaria. Luego,  la clave est&aacute; en hacer que el cambio  no sea la excepci&oacute;n sino la regla,  pues en esa medida ser&aacute; menos dif&iacute;cil  y traum&aacute;tico; se trata de anticiparse  y ser proactivos para garantizar  que las cosas cambien de la forma  en que nosotros queremos. Es a  partir de estas inquietudes que surge  la necesidad de dise&ntilde;ar metodolog&iacute;as  que garanticen el &eacute;xito de los  procesos gerenciales en este sentido.  No s&oacute;lo nos referimos a herramientas  orientadas al diagn&oacute;stico de la  resistencia al cambio sino a cualquier  aporte que contribuya con que m&aacute;s  cambios puedan concluir de la forma  esperada o conveniente. De hecho,  &eacute;ste no es el &uacute;nico esfuerzo tangible  en este sentido, son muchos los interesados en la problem&aacute;tica que han  generado aportes importantes. Sin  embargo, este es uno de los pocos estudios  orientados a la investigaci&oacute;n  de la resistencia o flexibilidad de los  seres humanos ante los cambios, que  adem&aacute;s logra establecer v&iacute;nculos claros  entre los esfuerzos por gerenciar  dichos cambios y la gerencia de proyectos.</p>      <p>En este sentido, si hay algo que hemos  comprendido y hasta cierto punto  comprobado es que si bien la gerencia  del cambio pretende influir en  la dimensi&oacute;n humana de los proyectos,  es imposible lograrlo si no pensamos  en la optimizaci&oacute;n de los aspectos  t&eacute;cnicos, sea cual fuere la naturaleza  del proyecto de cambio. En  otras palabras, la clave no est&aacute; en la  comunicaci&oacute;n, sino «en la comunicaci&oacute;n  de los aspectos adecuados del  proyecto»; tampoco se trata de participaci&oacute;n,  sino de «participaci&oacute;n en  relaci&oacute;n con los elementos claves y en  los momentos oportunos»; mucho  menos el problema es de adiestramiento,  sino de «adiestramiento pertinente,  partiendo de un diagn&oacute;stico  de los aspectos t&eacute;cnicos que los afectados  deben dominar»&hellip;</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ahora bien, es imposible que pensemos  siquiera en que un cambio puede  ser gerenciado si no estamos claros  en que la gente puede mostrarse  resistente o flexible frente a determinadas  iniciativas; lejos de afrontar  esto como un problema, debemos procurar  aprovecharlo como el insumo  necesario para el desarrollo de estrategias  pertinentes; la resistencia es  lo que realmente nos ayuda a darle  la direcci&oacute;n adecuada a los proyectos  de cambio que desarrollamos, igual  que los letreros de «alto» contribuyen  a que no nos salgamos de la v&iacute;a correcta.</p>      <p><b>Lecciones aprendidas en relaci&oacute;n  con la herramienta dise&ntilde;ada</b></p>      <p>Probablemente el mayor atractivo  que encontramos en la herramienta  propuesta est&aacute; asociado a un «enfoque  particular» que procura incorporar  las propuestas de diversos autores  en forma organizada, para dar  origen a todo un listado de factores  que guardan relaci&oacute;n con la flexibilidad  o resistencia que los individuos  pueden tener ante procesos de cambio  particulares. Dicha herramienta  no s&oacute;lo sirve como instrumento de  diagn&oacute;stico sino que inclusive puede  ser utilizada como una gu&iacute;a orientadora  sobre los elementos a los que  debemos prestar atenci&oacute;n durante el  desarrollo de un cambio. Si bien es  cierto que los instrumentos dise&ntilde;ados  constituyen una gu&iacute;a sobre aquellos  aspectos que pueden influir en la  resistencia de los individuos durante  el desarrollo de un proyecto de cambio,  nos dimos cuenta adem&aacute;s de que  su propia aplicaci&oacute;n o uso constituye  un esfuerzo por gerenciar dichos cambios,  dado que con ello encontramos  una buena oportunidad para dar y  recibir informaci&oacute;n en relaci&oacute;n con la  iniciativa. De hecho, el proceso de  diagn&oacute;stico se nutre de una serie de  elementos cualitativos que se obtienen  a medida que se aplican dichos  instrumentos.</p>      <p><b>Lecciones aprendidas en relaci&oacute;n  con los v&iacute;nculos entre la gerencia  del cambio y la gerencia de  proyectos</b></p>      <p>Creemos que m&aacute;s all&aacute; de los v&iacute;nculos  espec&iacute;ficos que se han comentado  a lo largo del estudio, especialmente   en la introducci&oacute;n, debe quedar claro  que la gerencia del cambio puede ser  considerada como una de las &aacute;reas de  conocimiento asociadas a la exitosa  direcci&oacute;n de cualquier proyecto; es  probable que sea en la ausencia de  las estrategias orientadas a la gerencia  del cambio que encontremos el  fracaso de muchos proyectos.</p>      <p>Una visi&oacute;n sobre lo que creemos es el  desarrollo de esta l&iacute;nea de investigaci&oacute;n:</p>      <p>Somos de la idea de que el avance en  esta l&iacute;nea de investigaci&oacute;n puede permitirnos,  a largo plazo, el desarrollo  de alguna herramienta tecnol&oacute;gica  que pueda servir de apoyo al gerente  del proyecto para una adecuada gerencia  del cambio, a medida que se  avanza en el desarrollo del proyecto.  Son muchas las ideas, pero ofrecemos  un breve listado de algunas de ellas,  en relaci&oacute;n con las fases generales de  cualquier proyecto:</p>  <ul>    <li>Durante la fase conceptual: ser&iacute;a  conveniente contar con metodolog&iacute;as  &uacute;tiles para analizar los objetivos  en t&eacute;rminos del cambio esperado,  estimar los recursos necesarios  para la gerencia efectiva del proceso de cambio, estudiar el  perfil de los posibles integrantes  del equipo e inclusive de otros  stakeholders del proyecto con el  objeto de conocer su orientaci&oacute;n  hacia los cambios o su capacidad  para cambiar, etc.</li>     <p>    <center><img src="/img/revistas/eg/v21n96/n96a03f13.jpg"></center></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Durante la fase organizacional:  ser&iacute;a conveniente contar con metodolog&iacute;as  &uacute;tiles para definir la estructura  m&aacute;s conveniente para  garantizar el desarrollo de estrategias  asociadas a la gerencia del  cambio, definir los productos que  esperan obtenerse en t&eacute;rminos de  cambio y generar todo un plan en  este sentido.</li>      <li>Durante la fase ejecutiva: ser&iacute;a  conveniente contar con metodolog&iacute;as  &uacute;tiles para la formulaci&oacute;n de  estrategias para la gerencia del  cambio e inclusive indicadores  que nos permitan evaluar la gesti&oacute;n  en este sentido. Es aqu&iacute; donde  podr&iacute;amos incluir la herramienta  de diagn&oacute;stico dise&ntilde;ada  como parte del estudio.</li>      <li>Durante la fase de completaci&oacute;n  o cierre del proyecto: ser&iacute;a conveniente  contar con metodolog&iacute;as  orientadas a garantizar la internalizaci&oacute;n  de los cambios, procurando  que se produzca una verdadera  transici&oacute;n.</li>    </ul>      <p>Muchos estudiosos han efectuado  aportes importantes en este sentido,  planteando propuestas asociadas a  las metodolog&iacute;as que se han mencionado,  sin embargo, lo ideal ser&iacute;a lograr  que todas estas herramientas,  metodolog&iacute;as y estrategias converjan  en torno al concepto de gerencia de  proyectos. Pensamos que este puede  ser un norte interesante&hellip;</p>       <p><b>NOTAS AL PIE DE P&Aacute;GINA</b></p>      <p><a name="#nota1">1. </a>P&eacute;rez, Carlota. «Desaf&iacute;os sociales y pol&iacute;ticos del cambio de paradigma tecnol&oacute;gico». En el libro «Venezuela: Desaf&iacute;os y Propuestas». Universidad Cat&oacute;lica Andr&eacute;s Bello. Caracas, 1998. P&aacute;g. 70.</p>     <p><a name="#nota2">2. </a>Collerette, Pierre y Gilles, Delisle. «La planificaci&oacute;n del cambio». Edit. Trillas, 1998. P&aacute;g. 30.</p>     <p><a name="#nota3">3. </a>Project Management Institute. «A Guide to the Project Management Body of Knowledge». Pennsylvania, 2000. P&aacute;g. 4.</p>     <p><a name="#nota4">4. </a>Ib&iacute;d. P&aacute;g. 6.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="#nota5">5. </a>Ib&iacute;d. P&aacute;g. 7.</p>     <p><a name="#nota6">6. </a>Harrington, James; Daryl Conner y Nicholas Horney. «Project Change Management: Applying Change Management to Improvement Projects». New York, 2000. P&aacute;g. 141. Estos autores incorporan lo que llaman «Managin Organizational Change (MOC), en espa&ntilde;ol: Gerencia del Cambio Organizacional» al conjunto de procesos o &aacute;reas gerenciales de los proyectos, descritas por el Project Management Institute (PMI).</p>     <p><a name="#nota7">7. </a>Ib&iacute;d. P&aacute;g. 2.</p>     <p><a name="#nota8">8. </a>&Iacute;dem.</p>     <p><a name="#nota9">9. </a>&Iacute;dem.</p>     <p><a name="#nota10">10. </a>Daniel, Jeanie. «El monstruo del cambio». Editorial Empresa Activa. Barcelona, 2002. P&aacute;g. 14.</p>     <p><a name="#nota11">11. </a>Harrington. Op Cit. P&aacute;g. 8.</p>     <p><a name="#nota12">12. </a>Frecuentemente se ignoran o pasan por alto los beneficios de emprender acciones orientadas a la gerencia de los cambios que se desarrollan en las organizaciones. Los gerentes muchas veces se limitan a analizar la relaci&oacute;n costo&shy;beneficio y no toman en cuenta el ahorro asociado a una apropiada gerencia del cambio o los costos asociados a una pobre implantaci&oacute;n. Lo que ellos realmente ignoran es que resulta mucho mejor pagar al inicio que pagar luego.</p>     <p><a name="#nota13">13. </a>No existe una &uacute;nica definici&oacute;n de proyectos mayores, pues los criterios que se utilizan para otorgar dicha denominaci&oacute;n son diversos, como por ejemplo la inversi&oacute;n requerida, el alcance, la metodolog&iacute;a de contrataci&oacute;n, etc. Para esta investigaci&oacute;n tomaremos como referencia el criterio del alcance, pues consideraremos «proyectos mayores» a aquellos que generen cambios de una envergadura considerable en la organizaci&oacute;n, modificando las estructuras, los procesos, los m&eacute;todos de trabajo y generando consecuencias en el capital humano que la integra. Por supuesto, en este caso hablamos de proyectos que generen cambios que tengan alg&uacute;n impacto en el capital humano de una determinada organizaci&oacute;n. En el caso de proyectos que no ejercen ninguna influencia en el capital humano de la organizaci&oacute;n, como por ejemplo el reemplazo de una turbina en una planta generadora de energ&iacute;a, no ser&iacute;a necesario efectuar esfuerzos asociados a la gerencia del cambio, tal como la entendemos en este estudio.</p>     <p><a name="#nota14">14. </a>Durante el desarrollo de la l&iacute;nea de investigaci&oacute;n asociada a la gerencia del cambio, se comenz&oacute; por estudiar la «resistencia al cambio» frente a un tipo de proyecto particular, el desarrollo de sistemas de informaci&oacute;n gerencial. Inclusive, al comenzar esta investigaci&oacute;n, se pens&oacute; en la posibilidad de enfocarla exclusivamente hacia los proyectos de reorganizaci&oacute;n o reestructuraci&oacute;n, conocidos tambi&eacute;n con otros nombres, pues abarcan toda una serie de modalidades. Sin embargo, al comenzar a adentrarnos en el dise&ntilde;o de la metodolog&iacute;a se pens&oacute; en la posibilidad de dise&ntilde;ar una estrategia m&aacute;s «universal» o «generalizable», que pudiera aplicarse a diferentes tipos de proyectos que ocasionaran una transformaci&oacute;n importante en las organizaciones (proyectos mayores).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="#nota15">15. </a>Collerette y Delisle definen el cambio planificado como «un esfuerzo deliberado para cambiar una situaci&oacute;n que resulta insatisfactoria, mediante una serie de acciones cuya elecci&oacute;n y coordinaci&oacute;n son producto de un an&aacute;lisis sist&eacute;mico de la situaci&oacute;n en cuesti&oacute;n».</p>     <p><a name="#nota16">16. </a>Harrington. Op Cit. P&aacute;g. 51.</p>     <p><a name="#nota17">17. </a>Collerette. Op Cit. P&aacute;g. 32.</p>     <p><a name="#nota18">18. </a>Ib&iacute;d. P&aacute;g. 38.</p>     <p><a name="#nota19">19. </a>Ib&iacute;d. P&aacute;g. 43.</p>     <p><a name="#nota20">20. </a>Durante la fase conceptual se efect&uacute;a precisamente la conceptualizaci&oacute;n del proyecto: la alta gerencia decide que se requiere un proyecto, la alta gerencia establece metas y estima los recursos necesarios, la alta gerencia hace los nombramientos clave y vende a la organizaci&oacute;n el proyecto. Durante la fase organizacional act&uacute;a el Gerente de Proyectos, quien debe efectuar la planificaci&oacute;n, estar claro en lo que el cliente quiere, constituir el equipo y tener como producto el plan que desarrollar&aacute; durante la fase ejecutiva. Durante la fase ejecutiva el equipo ejecuta el plan para obtener los productos definidos. En la fase de completaci&oacute;n se cierra el proyecto, incluyendo todo el conjunto de actividades administrativas necesarias para ello.</p>     <p><a name="#nota21">21. </a>Ib&iacute;d. P&aacute;g. 11.</p>     <p><a name="#nota22">22. </a>La ubicaci&oacute;n del inicio o fin de los cambios resulta muy dif&iacute;cil. Por ejemplo, si una persona alcoh&oacute;lica decide dejar de beber, resultar&iacute;a muy dif&iacute;cil marcar el inicio de dicho cambio (de alcoh&oacute;lico a no alcoh&oacute;lico), pues podr&iacute;a ubicarse al momento en que dicho individuo tom&oacute; la decisi&oacute;n, desde el momento en que tom&oacute; la &uacute;ltima copa o un tiempo despu&eacute;s de encontrarse sobrio. Sin embargo, los esfuerzos formales para manejar ese cambio tienen un inicio y fin determinados, aun cuando luego prosigan fases de mantenimiento de la nueva condici&oacute;n. Ya se efectuaron, anteriormente, algunos comentarios en este sentido.</p>     <p><a name="#nota23">23. </a>Muchos autores hacen referencia al conjunto de actividades que deben desarrollarse en las diversas etapas asociadas a la gerencia del cambio. Por ejemplo, Heller hace referencia a las siguientes: Durante la fase de planificaci&oacute;n, plantea la necesidad de fijar conceptos, definir objetivos, evaluar la cultura, desarrollar procesos de consulta con los clientes y empleados, justificar los cambios, seleccionar las &aacute;reas clave, etc. Durante la fase de organizaci&oacute;n, este autor, al igual que la mayor&iacute;a, hace referencia a la necesidad de constituir un equipo que se encargue de la gerencia del cambio, que por supuesto, desde nuestro punto de vista, deber&iacute;a formar parte del equipo del proyecto. Durante la ejecuci&oacute;n, se menciona reiteradamente la necesidad de evaluar los avances y medir el cumplimiento de metas, algunas de ellas asociadas al manejo del cambio propiamente.</p>     <p><a name="#nota24">24. </a>Salinas, Alberto. «La Reforma Administrativa». Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. M&eacute;xico, 1975. P&aacute;g. 120. En conversaciones con Jos&eacute; Ignacio Urquijo, s.j. (Profesor.Investigador de la UCAB), quiz&aacute;s no relacionadas directamente con la investigaci&oacute;n, muchas veces ha hecho referencia a la necesidad de concebir al ser humano en su globalidad, con todo su «episteme». Esta realidad ocasiona muchas dificultades al tratar de relacionarnos y comunicarnos con otras personas. Por ejemplo, no es lo mismo hablar sobre la problem&aacute;tica de la econom&iacute;a informal con un acad&eacute;mico que ha estudiado el tema, que con alguien que se ha visto obligado a trabajar como «buhonero» o «comerciante informal». Sin duda, existen all&iacute; algunas diferencias y obst&aacute;culos que deben vencerse. Es necesario que estas diferencias se consideren al momento de analizar cualquier problem&aacute;tica, en este caso, la asociada a procesos de cambio en las organizaciones. En todo caso, debemos partir de la premisa de que «la gente no es el recurso para lograr los cambios&hellip; los cambios son el recurso de la gente para lograr una situaci&oacute;n deseada». Sin embargo, es la propia gente quien debe transitar ese camino de la situaci&oacute;n actual a la deseada, de modo que el diagn&oacute;stico sobre su percepci&oacute;n ante los procesos de cambio puede ayudar a que la propia gente se ayude a facilitar dicho proceso.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="#nota25">25. </a>El modelo utilizado en este estudio se basa en las actitudes de individuos que no necesariamente hayan manifestado una conducta a favor o en contra de la iniciativa, pues ser&iacute;a il&oacute;gico basarnos en las conductas (una vez que la resistencia se ha hecho manifiesta). Es mucho m&aacute;s &uacute;til adelantarnos a dichas manifestaciones, considerando los aspectos cognoscitivos, afectivos y conductuales asociados a sus actitudes frente a un cambio particular. Aun cuando este tema reviste una complejidad alta, la idea no es ser exhaustivos sino aclarar algunos conceptos b&aacute;sicos:</p>     <p>La actitud puede definirse como una predisposici&oacute;n a reaccionar de manera positiva o negativa ante diferentes aspectos del entorno. En cierta forma, la actitud corresponde a la reacci&oacute;n espont&aacute;nea que tiene un individuo frente a un objeto o una situaci&oacute;n dada: me agrada&shy;me desagrada; me atrae&shy;me repele; me gusta&shy;me disgusta; lo admiro&shy;lo repudio. Se dice que la actitud es una predisposici&oacute;n a reaccionar, en el sentido de que no refleja necesariamente la conducta que habr&aacute; de exhibir el individuo, sino que expresa la reacci&oacute;n interna casi autom&aacute;tica que ser&aacute; desencadenada en el individuo, de all&iacute; su relativa constancia. Se dice igualmente que es una predisposici&oacute;n a reaccionar de manera positiva o negativa ante diferentes aspectos del entorno, porque la reacci&oacute;n que ella expresa atestigua la apreciaci&oacute;n que de ellos tiene el individuo&hellip; Se considera por lo general, que las actitudes constan de tres componentes interdependientes: un componente cognoscitivo, otro afectivo y un tercero, conductual&hellip; El componente cognoscitivo de una actitud se refiere a las ideas y creencias que sustentamos con respecto al objeto de la actitud&hellip; El componente emotivo se refiere a las emociones y sentimientos expresados en torno al objeto de la actitud y que se expresan en t&eacute;rminos de me gusta&shy;no me gusta, agradable&shy;desagradable, etc&hellip; El componente conductual de la actitud corresponde a la predisposici&oacute;n a actuar de una manera determinada frente al objeto de la actitud&hellip;». (Collerette. Op Cit. P&aacute;g. 66). Estas ideas expuestas por el autor, seg&uacute;n &eacute;l mismo afirma, se inspiraron en las propuestas de Kretch D., Crutchfield R. S. y Ballachey, E. L. «Individual in society». McGraw Hill, Nueva York, 1962.</p>     <p><a name="#nota26">26. </a>Harrington. Op Cit. P&aacute;g. 12.</p>     <p><a name="#nota27">27. </a>Ib&iacute;d. P&aacute;g. 30.</p>     <p><a name="#nota28">28. </a>En este orden de ideas, Collerette y Delisle plantean lo siguiente: «Las actitudes no se cristalizan ni se fijan para siempre. De la misma manera que se desarrollan, pueden cambiar en respuesta o como reacci&oacute;n a diversas influencias, incitaciones y circunstancias. Dentro de una iniciativa de cambio, el agente de cambio har&aacute; bien en interesarse en las actitudes presentes dentro del sistema social, ya sea para actuar directamente sobre ellas si le es necesario para alcanzar el objetivo de cambio, o para tener mayor claridad acerca de la cuota de influencia que ellas habr&aacute;n de ejercer en la din&aacute;mica del cambio. Entonces, estar&aacute; en mejor posici&oacute;n para determinar las probabilidades de &eacute;xito de su empresa, al mismo tiempo que ser&aacute; m&aacute;s atinado en la elecci&oacute;n y el manejo de los medios de intervenci&oacute;n» (Collerette. Op Cit. P&aacute;g. 74). Otro aspecto interesante est&aacute; relacionado a la necesidad de analizar la magnitud del cambio en relaci&oacute;n con la etapa del cambio que se transita y en la cual se hace el diagn&oacute;stico sobre los niveles de resistencia. Algunos autores hacen referencia a la necesidad de que exista alg&uacute;n nivel de ansiedad durante las primeras etapas de la iniciativa, como lubricante necesario para producir el descongelamiento o descristalizaci&oacute;n. Estos altos niveles de resistencia ser&iacute;an muy perjudiciales durante la fase de recongelamiento, pues atentar&iacute;a con la implantaci&oacute;n definitiva y con la adquisici&oacute;n de los nuevos h&aacute;bitos de trabajo. Al respecto, aportamos las siguientes ideas: «Se han realizado estudios con el prop&oacute;sito de identificar el grado &oacute;ptimo de ansiedad que es necesario inducir para provocar un cambio de actitud. Al parecer, un bajo grado de ansiedad produce poca descristalizaci&oacute;n, en tanto que un alto grado de la misma genera resistencias que llevan a los individuos a asumir actitudes defensivas y a rechazar o despreciar la fuente de ansiedad» (Collerette. Op Cit. P&aacute;g. 79).</p>     <p><a name="#nota29">29. </a>Tal como se explicar&aacute; m&aacute;s adelante, en el dise&ntilde;o de la herramienta para el diagn&oacute;stico de la resistencia al cambio durante el desarrollo de proyectos mayores (modelo de la telara&ntilde;a) se consideran dos grupos de factores relacionados con dicha resistencia: los factores asociados al individuo y los factores asociados a la organizaci&oacute;n. Por supuesto, en definitiva el que se resiste es el individuo, pero las causas pueden ser internas o externas a &eacute;ste. En este sentido, Collerette y Delisle explican lo siguiente: «&hellip;De hecho, podr&aacute; tomar en cuenta cierto n&uacute;mero de factores que tendr&aacute;n mayor o menor valor de predicci&oacute;n en cuanto a las posibilidades y dificultades del cambio. Para ello, deber&aacute; examinar esos factores en dos niveles; en el de la din&aacute;mica interna del sistema de actitudes y en el de su din&aacute;mica externa, o sea, del entorno» (Collerette. Op Cit. P&aacute;g. 79).</p>     <p><a name="#nota30">30. </a>Hay algunos elementos que nos hacen pensar sobre la necesidad de considerar la resistencia como un elemento a explotar, m&aacute;s que algo contra lo que hay que luchar. Ronco y Llad&oacute;, citando a Bernard Shaw, plantean que «las personas que son razonables acatan las normas sociales y las que no son razonables las combaten. Por lo cual, deduc&iacute;a, el progreso se deb&iacute;a a las personas que no eran razonables». Esto nos hace pensar que posiblemente la resistencia presentada por algunos individuos trae como consecuencia, en la din&aacute;mica de la gerencia del cambio, que se produzcan reorientaciones o que el alcance de los cambios sea reevaluado, de modo que los objetivos se replantean e inclusive cambia la situaci&oacute;n deseada, con caracter&iacute;sticas que no se hab&iacute;an previsto antes de producirse dicha resistencia.</p>     <p><a name="#nota31">31. </a>La traducci&oacute;n del t&eacute;rmino «stakeholders» resulta compleja, pero definitivamente abarca al conjunto de interesados e involucrados en un proyecto. «Son individuos y organizaciones que est&aacute;n activamente involucrados en el proyecto o cuyos intereses pueden ser afectados positiva o negativamente como resultado de la ejecuci&oacute;n o conclusi&oacute;n del proyecto. Ellos pueden tambi&eacute;n ejercer influencia sobre el proyecto y sus resultados». Project Management Institute. Op Cit. P&aacute;g. 16.</p>     <p><a name="#nota32">32. </a>Los patrocinadores son individuos o grupos con el poder de sancionar o legitimar el proyecto. Los agentes de cambio son individuos o grupos responsables por la facilitaci&oacute;n de la implementaci&oacute;n del cambio. Los blancos u objetivos del cambio son individuos o grupos afectados por el cambio. El autor tambi&eacute;n incluye la figura de «los defensores o partidarios del cambio» conformada por los individuos o grupos que desean lograr el cambio pero no tienen el poder para sancionarlo. Como se aclarar&aacute; m&aacute;s adelante en el estudio, nosotros no hemos considerado este &uacute;ltimo grupo, dado que no se refiere realmente a un actor distinto sino a cualquiera de los anteriores que, como sabemos, pueden tener una actitud positiva o negativa frente a determinados procesos de cambio. Harrington. Op Cit. P&aacute;g. 54. Este grupo de stakeholders abarca, seg&uacute;n estos autores, a aquellos que directamente est&aacute;n relacionados a un proceso de cambio y cuya participaci&oacute;n resulta crucial durante dicho proceso. Los autores hacen referencia a diferentes tipos de personas claves asociadas a un proceso de cambio. Algunos son m&aacute;s amplios e incluyen una caracterizaci&oacute;n m&aacute;s profunda (haciendo diferencias dentro de cada uno de los grandes grupos) y otros hacen referencia a los grupos generales. Algunas clasificaciones est&aacute;n en funci&oacute;n de la participaci&oacute;n de los stakeholders en el proceso, mientras otras giran en torno a los patrones de conducta de cada grupo, dada la forma en que el cambio los afecta. En este estudio tomaremos una clasificaci&oacute;n particular.</p>     <p><a name="#nota33">33. </a>Robbins, Stephen. «La administraci&oacute;n en el mundo de hoy». Editorial Prentice Hall. M&eacute;xico, 1998. P&aacute;g. 521.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="#nota34">34. </a>Lewin, Kurt. «La teor&iacute;a del campo en la ciencia social». Ediciones Paid&oacute;s. Barcelona, 1988.</p>     <p><a name="#nota35">35. </a>Collerette. Op Cit. P&aacute;g. 85.</p>     <p><a name="#nota36">36. </a>Lewin. Op. Cit. P&aacute;g. 22.</p>     <p><a name="#nota37">37. </a>Ib&iacute;d. P&aacute;g. 205.</p>     <p><a name="#nota38">38. </a>Ib&iacute;d. P&aacute;g. 209.</p>     <p><a name="#nota39">39. </a>Ib&iacute;d. P&aacute;g. 236.</p>     <p><a name="#nota40">40. </a>Algunos de los antecedentes de esta investigaci&oacute;n en materia de gerencia del cambio que se han preocupado por el impacto de estos en el factor humano son: Baz&aacute;n, Osmary, «Dise&ntilde;o y validaci&oacute;n de un instrumento para determinar el grado y naturaleza de la resistencia al cambio», Memoria de Grado, UCAB, 1996; GARC&Iacute;A, Fernando. «Resistencia al cambio organizacional», Memoria de Grado, UCV, 1983 y Garc&iacute;a, Gustavo y Johana Rangel, «Resistencia al cambio tecnol&oacute;gico por el desarrollo de un sistema de informaci&oacute;n gerencial en el &aacute;rea de recursos humanos», Memoria de Grado, Ucab, 2000.</p>     <p><a name="#nota41">41. </a>Entre estas investigaciones podemos nombrar: Boddy, David y Douglas Macbeth, «Prescriptions for managing change: a survey of their effects in projects to implement collaborative working between organisations», International Journal of Project Management 18 (2000) 297&shy;306; Brown, Karen, «Analyzing the role of the Project Consultant: Cultural Change Implementation», International Journal of Project Management 31 (2000) 52&shy;55; Bucero, Alfonso, «Seamless Transitions: Managing Change on Difficult Projects»; Project Managment Network, 2002.</p>     <p><a name="#nota42">42. </a>Quiz&aacute;s, los esfuerzos m&aacute;s concretos en este sentido se ubiquen en el trabajo desarrollado por Harrington, Conner y Horner, los cuales, en una publicaci&oacute;n que ya ha sido citada anteriormente, hacen referencia a una serie de instrumentos que pueden emplearse para gerenciar el cambio en las organizaciones. Tambi&eacute;n en la Universidad de Michigan se han desarrollado algunos trabajos interesantes en este sentido, creando lo que llaman «Matriz de Cambio». (V&eacute;ase: <a href="http://www.google.com/u umich?q=Change+Management" target="_blank">http://www.google.com/u umich?q=Change+Management</a>). Igualmente, W. Christopher Musselwhite y Robyn Ingram crearon el «Change Style Indicator», una metodolog&iacute;a que permite identificar los estilos de las personas para enfrentar los cambios, ubic&aacute;ndolos en alguna de tres categor&iacute;as definidas: conservadores, pragm&aacute;ticos y originadores. Ver: W. Christopher Musselwhite y Robyn Ingram, «Change Style Indicator», Greensboro, NC: The Discovery Learning Press, 1999. La diferencia entre esta herramienta y la que se obtiene como producto de esta investigaci&oacute;n, es que el «Change Syle Indicator» se basa en las caracter&iacute;sticas personales o individuales asociadas al cambio en general, pero no toma en cuenta la resistencia asociada a alg&uacute;n proyecto particular. El «Change Style Indicator» puede ser &uacute;til al momento de asignar las responsabilidades asociadas a un proceso de cambio particular, mientras que la herramienta que se propone como producto de esta investigaci&oacute;n se convierte en una herramienta &uacute;til para definir estrategias asociadas al control o manejo durante el desarrollo de proyectos de cambios particulares.</p>  <hr />      <p><font size="3"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> Basil, Douglas Constantine. «Administraci&oacute;n  del Cambio». Editorial  Diana. M&eacute;xico, 1974.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000463&pid=S0123-5923200500030000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Baz&aacute;n, Osmary. «Dise&ntilde;o y Validaci&oacute;n  de un Instrumento para determinar  el grado y naturaleza de  la Resistencia al Cambio». Memoria  de Grado. UCAB, 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000464&pid=S0123-5923200500030000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Beckhard, Richard y Reuben Harris.  «Transiciones organizacionales:  Administraci&oacute;n del cambio».  Editorial Addison&shy;Wesley Iberoamericana.  Wilmington, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000465&pid=S0123-5923200500030000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Biasca, Rodolfo. «Resizing: Reestructurando,  replanteando y recreando  la empresa para lograr  competitividad». Ediciones Macchi.  C&oacute;rdoba, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000466&pid=S0123-5923200500030000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Bridges, William. «Managing  Transitions». Editorial Da Capo.  Cambridge, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000467&pid=S0123-5923200500030000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Brown, Karen. «Analysing the  Role of the Project Consultant:  Cultural Change Implementation  ». Project Management Journal.  Volumen 31, No. 3, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000468&pid=S0123-5923200500030000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Brynjolfsson, Erik; Amy Austin  Renshaw y Marshall van Alstyne.  «The Matrix of Change: A Tool for  Business Process Reengineering».  MIT Sloan School of Management.  University of Michigan.  Cambridge, 1996. En: http://wwwpersonal.  si.umich.edu/~mvanalst/  apers/moc.pdf. Fecha de  consulta: julio de 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000469&pid=S0123-5923200500030000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Carnall, Colin. «The Change Management  Toolkit». Editorial  Thompson. United States, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000470&pid=S0123-5923200500030000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Carr, David; Kelvin Hard y  William Trahant. «Managing the Change Process». Editorial Mc  Graw Hill. New York, 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000471&pid=S0123-5923200500030000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Change Management Learning  Center. (2001).   julio de 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000472&pid=S0123-5923200500030000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Cleland, Davis y Lewis Ireland.  «Manual port&aacute;til del administrador  de proyectos». Editorial Mc  Graw Hill. M&eacute;xico, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000473&pid=S0123-5923200500030000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Collerette, Pierre y Delisle Gilles.  «La planificaci&oacute;n del cambio».  Editorial Trillas. M&eacute;xico D.F.,  1988.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000474&pid=S0123-5923200500030000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Daniel, Jeanie. «El monstruo del  cambio». Editorial Empresa Activa/  Nuevos Paradigmas. Barcelona,  2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000475&pid=S0123-5923200500030000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p> Davis, Margaret y otros. «A practical  guide to Organizational Design  ». Editorial Crisp Learning.  California, 1996.</p>      <!-- ref --><p> Davison, Jeff. «The Complete  Idiot´s Guide to Change Management  ». Editorial Alpha. United  States, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000477&pid=S0123-5923200500030000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Firth, David. «Lo fundamental y  lo m&aacute;s efectivo acerca del cambio».  Editorial Mc. Graw Hill. Santaf&eacute;  de Bogot&aacute;, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000478&pid=S0123-5923200500030000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Fischer, G. N. «Campos de Intervenci&oacute;n  en Psicolog&iacute;a Social». Editorial  Narcea. Madrid, 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000479&pid=S0123-5923200500030000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p> Garc&iacute;a, Fernando. «Resistencia al  cambio organizacional». Memoria  de Grado. Universidad Central de  Venezuela, 1983.</p>      <!-- ref --><p> Garc&iacute;a, Gelmar. «La resistencia al  cambio: c&oacute;mo administrarla».  julio de 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000481&pid=S0123-5923200500030000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Garc&iacute;a, Gustavo. «An&aacute;lisis cr&iacute;tico  y metodol&oacute;gico del proceso para la  definici&oacute;n de la misi&oacute;n organizacional  ». Revista sobre Relaciones  Industriales y Laborales No. 38.  Universidad Cat&oacute;lica Andr&eacute;s Bello.  Caracas, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000482&pid=S0123-5923200500030000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Garc&iacute;a, Gustavo y Josu&eacute; Bonilla.  «Bibliograf&iacute;a Web». Revista sobre  Relaciones Industriales y Laborales  No. 39. Universidad Cat&oacute;lica  Andr&eacute;s Bello. Caracas, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000483&pid=S0123-5923200500030000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Garc&iacute;a, Gustavo; Josu&eacute; Bonilla y  Gerardo Rup&eacute;rez. «El proceso de  reorganizaci&oacute;n en la administraci&oacute;n  p&uacute;blica venezolana. Caso:  Procuradur&iacute;a General de la Rep&uacute;blica  ». Revista sobre Relaciones  Industriales y Laborales N° 38.  Universidad Cat&oacute;lica Andr&eacute;s Bello.  Caracas, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000484&pid=S0123-5923200500030000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Garc&iacute;a, Gustavo y Johana Rangel.  «Resistencia al cambio tecnol&oacute;gico  por el desarrollo de un sistema  de informaci&oacute;n gerencial en el  &aacute;rea de recursos humanos». Revista  sobre Relaciones Industriales  y Laborales No. 37. Universidad  Cat&oacute;lica Andr&eacute;s Bello. Caracas,  2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000485&pid=S0123-5923200500030000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Harrington, James y otros. «Project  Change Management:  Applying Change Management to  Improvement Projects». Editorial  Mc. Graw Hill. New York, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000486&pid=S0123-5923200500030000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Harvard Bussiness Essentials.  «Gestionar el Cambio y la Transici&oacute;n  ». Barcelona: Ediciones Deusto, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000487&pid=S0123-5923200500030000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Harvard Business School Press. «Harvard Business Review on  Change». Boston: Autor. 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000488&pid=S0123-5923200500030000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Holman, Peggy y Tom Devane.  «The Change Handbook: Group  Methods for Shaping the Future».  Editorial Berrett&shy;Koehler. San  Francisco, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000489&pid=S0123-5923200500030000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> King, Nigel y Neil Anderson.  «C&oacute;mo administrar la innovaci&oacute;n  y el cambio». Editorial Thomson.  Madrid, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000490&pid=S0123-5923200500030000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Kotter, John. «El l&iacute;der del cambio  ». M&eacute;xico: Editorial Mc. Graw Hill.  1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000491&pid=S0123-5923200500030000300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Kotter, John. «The Heart of  Change: Real&shy;Life Stories of How  People Change Their Organizations  ». Harvard Business School  Press. Massachusetts, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000492&pid=S0123-5923200500030000300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Lagrange, Juan. «Resistencia al  cambio tecnol&oacute;gico». Universidad  Cat&oacute;lica Andr&eacute;s Bello. Caracas,  1983.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000493&pid=S0123-5923200500030000300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Leizaola, Paul. «La gesti&oacute;n del  cambio». Ediciones IESA. Caracas,  1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000494&pid=S0123-5923200500030000300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Lewin, Kurt. «La teor&iacute;a del campo  en la ciencia social». Barcelona: Paidos,  1988.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000495&pid=S0123-5923200500030000300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Llad&oacute;, Eduard y Emilio Ronco.  «Aprender a gestionar el cambio».  Editorial Paid&oacute;s. Barcelona, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000496&pid=S0123-5923200500030000300033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Maristany, Jaime. «La acci&oacute;n para  el cambio». Editorial Granica.  Buenos Aires, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000497&pid=S0123-5923200500030000300034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Nadler, David y Michael Tushman.  «El dise&ntilde;o de la organizaci&oacute;n  como arma competitiva». Editorial  Oxford. M&eacute;xico, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000498&pid=S0123-5923200500030000300035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Naim, Mois&eacute;s. «Las empresas venezolanas:  Su gerencia». Ediciones  IESA. Caracas, 1988.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000499&pid=S0123-5923200500030000300036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p> Navarro, Thomas. «Restructuring  your Organization: A Reorganization  Guide», TGN and Associates. 2000.</p>      <!-- ref --><p> Nilson, Carolyn. «Games that Drive  Change». Editorial McGraw  Hill. New York, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000501&pid=S0123-5923200500030000300038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Nisbet, Robert. «Cambio social e  historia». Editorial Hispano Europea.  Barcelona, 1876.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000502&pid=S0123-5923200500030000300039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Palacios, Luis Enrique. «Benchmarking  de proyectos en Venezuela  ». Universidad Cat&oacute;lica Andr&eacute;s  Bello. Caracas, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000503&pid=S0123-5923200500030000300040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Peters, Thomas y Robert Waterman  Jr. «En busca de la Excelencia  ». Editorial Norma. Colombia,  1984.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000504&pid=S0123-5923200500030000300041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Ponce, Ramiro. «Manejo de la Resistencia  al Cambio (Un enfoque  desde la perspectiva de la psicolog&iacute;a  organizacional)». julio de 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000505&pid=S0123-5923200500030000300042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Ponte, Jorge. «El management en  el siglo XXI (Arthur Andersen)».  Editorial Granica. Buenos Aires,  1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000506&pid=S0123-5923200500030000300043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Project Management Institute.  «Project Management Body of  Knowledge». Pennsylvania, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000507&pid=S0123-5923200500030000300044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p> Lawrence, Paul R. «Resistencia al  Cambio».   julio de 2004.</p>      <!-- ref --><p> Robbins, Stephen. «La administraci&oacute;n  en el mundo de hoy». Editorial  Prentice Hall. M&eacute;xico, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000509&pid=S0123-5923200500030000300046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Salinas, Alberto. «La reforma administrativa  ». Fondo de Cultura  Econ&oacute;mica. M&eacute;xico, 1975.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000510&pid=S0123-5923200500030000300047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Senge, Peter. «La danza del cambio  ». Editorial Gesti&oacute;n 2000. Barcelona,  2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000511&pid=S0123-5923200500030000300048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Stewart, Wendy. «Balanced Scorecard  for Projects». Project Management  Journal. Volumen 32, No.  1, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000512&pid=S0123-5923200500030000300049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Stoner, James y Edward Freeman.  «Administraci&oacute;n». Editorial  Prentice Hall Hispanoamericana,  Quinta Edici&oacute;n. M&eacute;xico, 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000513&pid=S0123-5923200500030000300050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Urquijo, Jos&eacute; I. «Teor&iacute;a de las relaciones  industriales: De cara al  siglo XXI». Universidad Cat&oacute;lica  Andr&eacute;s Bello. Caracas, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000514&pid=S0123-5923200500030000300051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Tapscott, Don y Art Caston. «Cambio  de paradigmas empresariales  ». Editorial Mc. Graw Hill. Santa  Fe de Bogot&aacute;, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000515&pid=S0123-5923200500030000300052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> The Price Waterhouse Change  Integration Team. «El cambio &oacute;ptimo:  Las mejores pr&aacute;cticas para  transformar su empresa», Madrid: Times Mirror de Espa&ntilde;a. 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000516&pid=S0123-5923200500030000300053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b>Otras referencias electr&oacute;nicas</b></p>      <!-- ref --><p><a href="http://www.degerencia.com/area.php?areaid=1001" target="_blank">http://www.degerencia.com/area.php?areaid=1001</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000518&pid=S0123-5923200500030000300054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a href="http://www.pmbn.org" target="_blank">http://www.pmbn.org</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000519&pid=S0123-5923200500030000300055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a href="http://www.ipma.ch" target="_blank">http://www.ipma.ch</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000520&pid=S0123-5923200500030000300056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a href="http://www.ifma.org" target="_blank">http://www.ifma.org</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000521&pid=S0123-5923200500030000300057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a href="http://www.apm.org.uk" target="_blank">http://www.apm.org.uk</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000522&pid=S0123-5923200500030000300058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a href="http://www.gantthead.com" target="_blank">http://www.gantthead.com</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000523&pid=S0123-5923200500030000300059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a href="http://www.aipm.com.au/html/" target="_blank">http://www.aipm.com.au/html/</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000524&pid=S0123-5923200500030000300060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a href="http://www.pmi.org/info/default.asp" target="_blank">http://www.pmi.org/info/default.asp</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000525&pid=S0123-5923200500030000300061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a href="http://www.brint.com" target="_blank">http://www.brint.com</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000526&pid=S0123-5923200500030000300062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a href="http://www.spoce.com" target="_blank">http://www.spoce.com</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000527&pid=S0123-5923200500030000300063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a href="http://www.4pm.com" target="_blank">http://www.4pm.com</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000528&pid=S0123-5923200500030000300064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a href="http://www.newgrange.org" target="_blank">http://www.newgrange.org</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000529&pid=S0123-5923200500030000300065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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