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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA GLOBALIZACIÓN Y LA INTERNACIONALIZACIÓN DE LA EMPRESA : ¿ES NECESARIO UN NUEVO PARADIGMA?]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,UNiversidad de Las Palmas de Gran Canaria Departamento de Economía y Dirección de Empresas ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[La explosión rápida y muy reciente de los negocios internacionales a través de la World Wide Web cuestiona la validez del modelo de internacionalización lento y gradual de la escuela de Uppsala. Es necesario, por tanto, llevar a cabo una nueva estimación del modelo para determinar si debe continuar ocupando un lugar predominante en la enseñanza y en la investigación sobre negocios internacionales. Aplicando los modelos de duración a los datos procedentes de la Encuesta sobre Estrategias Empresariales de los años 1990, 1994 y 1998 hemos obtenido unos resultados que confirman que el modelo de internacionalización por etapas sigue siendo aún válido. Sin embargo, la velocidad de paso de la empresa a través de las etapas que componen el proceso de internacionalización ha ido en aumento paulatinamente.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="verdana">        <p align="right"><font size="4"><b>LA GLOBALIZACI&Oacute;N Y LA  INTERNACIONALIZACI&Oacute;N DE LA  EMPRESA: ¿ES NECESARIO UN  NUEVO PARADIGMA?</b></font></p>      <p align="right">AR&Iacute;STIDES OLIVARES MESA</p>      <p align="right">Departamento de Econom&iacute;a y Direcci&oacute;n de Empresas  de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (Espa&ntilde;a)  e&#45;mail: <a href="mailto:aolivares@dede.ulpgc.es">aolivares@dede.ulpgc.es</a></p>      <p align="right">Fecha de recepci&oacute;n: 06&#45;12&#45;2004 Fecha de aceptaci&oacute;n: 27&#45;04&#45;2005</p>    <hr />      <p><b>ABSTRACT</b></p>      <p>The rapid and extensive proliferation  of international businesses through  the internet raises questions about  the validity of the slow and gradual  globalization model proposed by the  Uppsala School.</p>      <p>Therefore, it is necessary to conduct  a new assessment of this model in  order to determine whether or not it  should continue to hold a prominent  place in the teaching of and research  on international business.</p>      <p>Having used the duration models on  the data from a survey of business  strategies in 1990, 1994, and 1998,  we obtained results that show that  the stepwise globalization model continues  to be valid.</p>      <p>Nevertheless, the speed at which  companies have gone through the  stages that comprise the globalization  process has been gradually increasing.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>KEY WORDS</b></p>      <p>Globalization process, globalization,  duration models.</p>      <p><b>RESUMEN</b></p>      <p>La explosi&oacute;n r&aacute;pida y muy reciente  de los negocios internacionales a trav&eacute;s  de la World Wide Web cuestiona  la validez del modelo de internacionalizaci&oacute;n  lento y gradual de la escuela  de Uppsala. Es necesario, por  tanto, llevar a cabo una nueva estimaci&oacute;n  del modelo para determinar  si debe continuar ocupando un lugar  predominante en la ense&ntilde;anza y en  la investigaci&oacute;n sobre negocios internacionales.  Aplicando los modelos de  duraci&oacute;n a los datos procedentes de la Encuesta sobre Estrategias Empresariales  de los a&ntilde;os 1990, 1994 y  1998 hemos obtenido unos resultados  que confirman que el modelo de internacionalizaci&oacute;n  por etapas sigue  siendo a&uacute;n v&aacute;lido. Sin embargo, la  velocidad de paso de la empresa a trav&eacute;s  de las etapas que componen el  proceso de internacionalizaci&oacute;n ha  ido en aumento paulatinamente.</p>      <p><b>PALABRAS CLAVE</b></p>      <p>Proceso de internacionalizaci&oacute;n, globalizaci&oacute;n,  modelos de duraci&oacute;n.</p>      <p><b>Clasificaci&oacute;n JEL:</b> F13, F23, C41</p>    <hr />        <p><font size="3"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>      <p>En 1975, dos profesores de la Universidad  de Uppsala, Johanson y Wiedersheim&#45;  Paul, bas&aacute;ndose en las experiencias  de cuatro compa&ntilde;&iacute;as suecas,  desarrollaron un modelo para  explicar la internacionalizaci&oacute;n de las  peque&ntilde;as y medianas empresas (pymes).  La esencia de su modelo es que  la internacionalizaci&oacute;n es un proceso  evolutivo y gradual en donde las pymes  se vuelven cada vez m&aacute;s internacionales,  a medida que pasa el  tiempo; el progresivo aumento del  conocimiento, de la experiencia y de  la confianza internacionales provocan  que la empresa pueda superar las  barreras culturales y reducir los riesgos  asociados con una internacionalizaci&oacute;n  m&aacute;s profunda. Numerosos  estudios posteriores han aplicado este  modelo a diferentes muestras de empresas  (Bilkey y Tesar, 1977; Cavusgil,  1980; Czinkota, 1982; Johanson  y Mattson, 1988; Johanson y Vahlne,  1990; Reid, 1981). Aunque existen  algunas diferencias, los distintos estudios  est&aacute;n de acuerdo en que la internacionalizaci&oacute;n  es un proceso gradual  que evoluciona a trav&eacute;s de varias  etapas. Los autores suecos establecieron  las siguientes:</p>      <p><b>Etapa 1:</b> Exportaciones espor&aacute;dicas  o no regulares.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Etapa 2:</b> Exportaci&oacute;n a trav&eacute;s de representantes  independientes (exportaci&oacute;n  indirecta).</p>      <p><b>Etapa 3:</b> Establecimiento de una sucursal  comercial en el pa&iacute;s extranjero  (exportaci&oacute;n directa).</p>      <p><b>Etapa 4:</b> Establecimiento de unidades  productivas en el pa&iacute;s extranjero.</p>      <p>Como se puede observar, cada etapa  se corresponde con un mayor grado  de implicaci&oacute;n internacional de la  empresa en ese mercado, tanto en lo  referente a recursos comprometidos  como en lo que respecta a la experiencia  e informaci&oacute;n que tiene la empresa  sobre el mercado exterior, y representa  un modo de entrada diferente  en mercados extranjeros (Johanson y  Wiedersheim&#45;Paul,1975).</p>      <p>Aunque este modelo de desarrollo por  etapas ha ocupado una posici&oacute;n relevante  en la investigaci&oacute;n sobre negocios  internacionales durante los &uacute;ltimos  treinta a&ntilde;os, tambi&eacute;n ha sido  duramente criticado por algunos autores  (Turnbull, 1987; Hamill, 1994).  Una de las principales cr&iacute;ticas es que  el modelo falla a la hora de explicar  adecuadamente las realidades de la  internacionalizaci&oacute;n en una era caracterizada  por la creciente globalizaci&oacute;n  de los negocios y de la competencia;  de las fusiones transfronterizas  y las adquisiciones y alianzas estrat&eacute;gicas;  y de la necesidad para las  empresas de globalizarse mucho m&aacute;s  temprano y m&aacute;s r&aacute;pidamente que en  el pasado, un proceso que ahora es  m&aacute;s f&aacute;cil debido a las mejoras que  han tenido lugar en las telecomunicaciones  globales y en la tecnolog&iacute;a  de la informaci&oacute;n.</p>      <p>La explosi&oacute;n r&aacute;pida y muy reciente  de los negocios internacionales a trav&eacute;s  de la World Wide Web cuestiona  la validez del modelo de internacionalizaci&oacute;n  lento y gradual de la escuela  de Uppsala. Es necesario, por  tanto, llevar a cabo una nueva estimaci&oacute;n  del modelo para determinar  si debe continuar ocupando un lugar  predominante en la ense&ntilde;anza y en  la investigaci&oacute;n sobre negocios internacionales.  En la pr&oacute;xima secci&oacute;n se  analizar&aacute; con m&aacute;s profundidad la naturaleza de los cambios en el entorno  que han tenido lugar en los &uacute;ltimos  treinta a&ntilde;os y que han forzado  que las empresas cambien, a su vez,  la forma de aproximarse a los mercados  internacionales. Al final de la secci&oacute;n  se plantean las hip&oacute;tesis a contrastar.  En la secci&oacute;n 3 se explica la  procedencia y las caracter&iacute;sticas de las  muestras que nos servir&aacute;n para contrastar  las hip&oacute;tesis. La secci&oacute;n 4 est&aacute;  dedicada a exponer la metodolog&iacute;a  empleada en el estudio. El art&iacute;culo  termina con una secci&oacute;n dedicada a los  resultados y las conclusiones.</p>      <p><font size="3"><b>2. LA GLOBALIZACI&Oacute;N DE  LA ECONOM&Iacute;A E INTERNET</b></font></p>      <p>Desde luego, el cambio dominante en  la econom&iacute;a mundial en las d&eacute;cadas  recientes es la globalizaci&oacute;n de los  mercados (Levitt, 1984; Yip, 1992;  Bartlett and Ghoshal, 2000). Este fen&oacute;meno  es el resultado de la convergencia  de numerosos cambios que individualmente  no habr&iacute;an sido tan  potentes como lo son colectivamente.  En el campo de la tecnolog&iacute;a hemos  obtenido:</p>  <ol>    <li>Avances en telecomunicaciones,  que permiten comunicaciones  m&aacute;s r&aacute;pidas y m&aacute;s efectivas, dentro  de las empresas y entre ellas;</li>      <li>Avances en transportes (contenedores,  servicios a&eacute;reos, s&uacute;per&#45;petroleros)  que facilitan movimientos  m&aacute;s r&aacute;pidos y eficientes de  bienes y personas dentro y entre  los continentes; y</li>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Avances en los procesos de producci&oacute;n  (como los sistemas de producci&oacute;n  flexibles) que facilitan una  rentable adaptaci&oacute;n del producto  (Axinn and Matthyssens, 2001).</li>    </ol>      <p>Simult&aacute;neamente, el contexto econ&oacute;mico  internacional ha experimentado  profundas transformaciones. Se  han eliminado barreras al comercio,  pues la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses se han  dado cuenta que las pol&iacute;ticas comerciales  nacionalistas, como el establecimiento  de elevados aranceles sobre  los productos extranjeros, perjudican  a todos ya que, como exponen G&oacute;mez  Mej&iacute;a y Balkin (2003), cuando la competencia  se restringe, los consumidores  pagan precios m&aacute;s elevados por  bienes de inferior calidad y, adem&aacute;s,  los pa&iacute;ses se ven tentados a incrementar  progresivamente las barreras al  comercio unos contra otros, disminuyendo  la demanda mundial. El objetivo  de la eliminaci&oacute;n de aranceles se  manifiesta en el tratado del GATT  (<i>General Agreement on Tariff and  Trade</i>), firmado por 120 naciones, del  que se han celebrado ocho rondas de  negociaciones que han reducido considerablemente  las barreras al comercio  de productos y servicios. En 1993,  las negociaciones del GATT en Uruguay  permitieron la creaci&oacute;n de la  Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio  (OMC) para asegurar el cumplimiento  de los acuerdos por parte de los  pa&iacute;ses miembros.</p>      <p>Adem&aacute;s, la &eacute;poca referida ha supuesto  un decisivo impulso a la progresiva  integraci&oacute;n econ&oacute;mica de los mercados  mundiales. Hoy en d&iacute;a existen  33 acuerdos de esta naturaleza, frente  a los 11 que hab&iacute;a en los a&ntilde;os  ochenta. El objetivo de esta integraci&oacute;n  econ&oacute;mica es reducir o eliminar  las barreras a la libre circulaci&oacute;n de  bienes, servicios, trabajadores, capitales  y cualquier otro <i>input</i> productivo  entre los pa&iacute;ses miembros. En concreto,  un hecho fundamental para la  econom&iacute;a espa&ntilde;ola en este avance ha sido la integraci&oacute;n en la Comunidad  Europea con la constituci&oacute;n posterior  del Mercado &Uacute;nico. La entrada de  Espa&ntilde;a en la Comunidad Europea en  1986 y la posterior formaci&oacute;n del  Mercado &Uacute;nico en 1993 han supuesto  la desaparici&oacute;n de trabas comerciales  para la exportaci&oacute;n de los productos  espa&ntilde;oles a pa&iacute;ses miembros  de la Comunidad Europea. M&aacute;s a&uacute;n,  la tarifa exterior com&uacute;n y la existencia  de acuerdos comerciales de la Comunidad  Europea han acarreado una  rebaja arancelaria indirecta respecto  a terceros pa&iacute;ses.</p>      <p>Por otro lado, el comercio electr&oacute;nico  (<i>e&#45;business</i>) est&aacute; cambiando la forma  de hacer negocios. <i>Internet</i> permite a  las empresas internacionales alcanzar  ahorros en costes, una penetraci&oacute;n  m&aacute;s r&aacute;pida en los mercados, y  una transformaci&oacute;n y mejora del producto/  servicio (Hamill, 1997; Bishop,  1999). Adem&aacute;s, las empresas pueden  acceder a bases de datos de clientes  potenciales, a informaci&oacute;n sobre investigaci&oacute;n  de mercados y conectarse  con socios comerciales m&aacute;s f&aacute;cilmente.</p>      <p>Con estas herramientas muchas pymes  pueden evitar las barreras tradicionales  a la exportaci&oacute;n, o avanzar  en su participaci&oacute;n en los negocios  internacionales. Chaffey, Mayer,  Johnston and Ellis&#45;Chadwick (2000)  establecen que, en particular, pymes  que no tienen canales de venta en  pa&iacute;ses for&aacute;neos pueden usar <i>Internet</i>  para vender en mercados geogr&aacute;ficos  nuevos.</p>      <P>En el otro lado de la ecuaci&oacute;n, <i>internet</i>  proporciona a los compradores  acceso a una gran variedad de vendedores.  Incluso si la compra actual  no se hace a trav&eacute;s de <i>internet</i>, el contacto  con el proveedor s&iacute; se pudo hacer.  Quelch y Klein (1996) argumentan  que <i>internet</i> revolucionar&aacute; la din&aacute;mica  del comercio internacional y,  en particular, conducir&aacute; hacia una  internacionalizaci&oacute;n m&aacute;s r&aacute;pida de  las pymes. La <i>World Wide Web</i> reducir&aacute;  las ventajas competitivas de las  econom&iacute;as de escala en muchos sectores,  haciendo m&aacute;s f&aacute;cil para las  peque&ntilde;as empresas competir sobre  una base mundial. Los costes globales  de publicidad, como barrera de  entrada, se ir&aacute;n reduciendo significativamente  dado que la Web hace  posible alcanzar una audiencia global  de forma m&aacute;s barata. Las peque&ntilde;as  empresas que ofrecen productos  especializados ser&aacute;n capaces de encontrar  la masa cr&iacute;tica de clientes  necesaria para tener &eacute;xito a trav&eacute;s  de <i>internet</i>. Adem&aacute;s, estos autores  exponen que los bajos costes de las  comunicaciones a trav&eacute;s de la red  permite a las empresas con capital  limitado convertirse en empresas globales  en una etapa temprana de su  desarrollo.</P>      <p>Hamill (1997) resume los hechos anteriores  e indica que <i>internet</i> puede  proporcionar a las pymes una puerta  de entrada de bajo coste a los mercados  globales, ayudando a evitar muchas  de las barreras u obst&aacute;culos a  la internacionalizaci&oacute;n, com&uacute;nmente  experimentadas por las empresas  peque&ntilde;as. Una conexi&oacute;n a <i>internet</i>  puede mejorar sustancialmente las  comunicaciones con clientes, proveedores  y socios extranjeros, tanto actuales  como potenciales; puede generar  una abundante informaci&oacute;n sobre  tendencias y desarrollos del mercado  en el mundo; proporciona una «ventana  al mundo» sobre las &uacute;ltimas tecnolog&iacute;as  e I+D; y puede ser una herramienta muy poderosa de promoci&oacute;n  y de ventas internacionales.</p>      <p>A la luz de las nuevas realidades econ&oacute;micas  descritas en los p&aacute;rrafos precedentes,  nos proponemos contrastar  la validez de las premisas b&aacute;sicas del  modelo de internacionalizaci&oacute;n por  etapas, para lo cual planteamos las  siguientes hip&oacute;tesis en formato de  hip&oacute;tesis nulas:</p>      <p><b>Hip&oacute;tesis 1:</b> La internacionalizaci&oacute;n  de la empresa es un proceso gradual  que comienza con etapas que demandan  escasos compromisos de recursos,  experiencias comerciales e informaci&oacute;n,  y evoluciona hacia etapas que  requieren un mayor compromiso de  recursos, de experiencia y de informaci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Hip&oacute;tesis 2:</b> La velocidad de paso de la  empresa entre las distintas etapas que  componen el proceso de internacionalizaci&oacute;n  es constante en el tiempo.</p>      <p><font size="3"><b>3. LOS DATOS</b></font></p>      <p>La muestra de empresas empleada en  este estudio proviene de la Encuesta  Sobre Estrategias Empresariales (en  adelante, ESEE). &Eacute;sta es una encuesta  realizada anualmente desde 1990  por el Ministerio de Industria y Energ&iacute;a  de Espa&ntilde;a en el marco de su Programa  de Investigaciones Econ&oacute;micas.  La unidad de an&aacute;lisis son las empresas  manufactureras espa&ntilde;olas, y en  ella se indaga sobre aspectos relacionados  con su actividad, productos y  procesos de fabricaci&oacute;n, clientes y proveedores,  costes y precios, mercados,  actividades tecnol&oacute;gicas, comercio exterior,  empleo e incluye, por &uacute;ltimo,  algunos datos contables. Hemos utilizado  las encuestas de 1990, 1994 y  1998, con 2.188, 2.595 y 3.072 observaciones,  respectivamente.</p>      <p>La empresa debe indicar si, bien de  forma directa , o bien a trav&eacute;s de otras  empresas de su mismo grupo, realiz&oacute;  exportaciones en el a&ntilde;o en cuesti&oacute;n.  Esto nos permite clasificar a las empresas  entre exportadoras y no exportadoras.  Asimismo, la empresa tiene  que indicar qu&eacute; mecanismo utiliz&oacute;  como v&iacute;a de acceso a los mercados  internacionales. Los mecanismos especificados  por la ESEE son los siguientes:</p>  <ol>    <li>Dispone de medios propios (red de  agentes, sucursal, delegaci&oacute;n o  empresa filial)</li>      <li>Utiliza una empresa matriz instalada  en el extranjero (empresas  con capital extranjero)</li>      <li>Utiliza un intermediario especializado  establecido en Espa&ntilde;a</li>      <li>Participa en alguna modalidad de  acci&oacute;n colectiva hacia la exportaci&oacute;n  (acuerdo sectorial de exportaci&oacute;n,  asociaci&oacute;n de exportadores  o cooperativas de exportaci&oacute;n)</li>    </ol>      <p>Dado que en este trabajo se estudia  el proceso de internacionalizaci&oacute;n de  las empresas espa&ntilde;olas, hemos eliminado  de la muestra aquellas empresas  que son filiales de matrices instaladas  en el extranjero (punto 2 de  la clasificaci&oacute;n anterior). Una vez eliminadas  estas empresas, las observaciones  &uacute;tiles son 2.015, 1.666 y  1.570 en 1990, 1994 y 1998 respectivamente.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La empresa puede utilizar varios  mecanismos simult&aacute;neamente como  v&iacute;a de acceso a los mercados internacionales.  Si emplea medios propios,  consideramos que realiza exportaci&oacute;n  directa, tanto si usa otro mecanismo  como si no. Si no emplea medios propios,  sino que utiliza un intermediario espa&ntilde;ol o participa en acciones  colectivas o utiliza ambos mecanismos  a la vez, consideramos que realiza  exportaci&oacute;n indirecta. La ESEE  tambi&eacute;n pregunta por la localizaci&oacute;n  geogr&aacute;fica (provincia o pa&iacute;s extranjero)  de cada uno de los establecimientos  industriales (f&aacute;bricas, talleres,  etc.) de la empresa. Sin embargo,  este campo est&aacute; codificado de tal  manera que s&oacute;lo admite valores comprendidos  entre 1 y 17, correspondientes  a cada una de las Comunidades  Aut&oacute;nomas espa&ntilde;olas, por lo que  no es posible saber si la empresa efectivamente  tiene algunos de sus establecimientos  industriales localizados  en el extranjero. Esto nos impide estudiar  la tercera y &uacute;ltima transici&oacute;n  del proceso de internacionalizaci&oacute;n.  Por estos motivos, nuestro an&aacute;lisis  queda restringido al estudio de la  primera transici&oacute;n (entrada al grupo  de exportadores) y de la segunda  transici&oacute;n (entrada al grupo de exportadores  directos).</p>      <p>Debemos hacer notar que, dada la  naturaleza de los datos, conocemos en  qu&eacute; etapa del proceso de internacionalizaci&oacute;n  se encuentra la empresa,  pero no podemos saber la fecha concreta  en la que la empresa ingres&oacute; en  esa etapa. Esta falta de informaci&oacute;n  nos obliga a usar observaciones censuradas  por la izquierda, como veremos  en la pr&oacute;xima secci&oacute;n.</p>      <p><font size="3"><b>4. METODOLOG&Iacute;A</b></font></p>      <p>Los modelos de duraci&oacute;n constituyen  la herramienta econom&eacute;trica que utilizamos  para contrastar las hip&oacute;tesis.  Estos modelos tienen varias ventajas  para analizar sucesos que duran en  el tiempo. La ventaja m&aacute;s importante  en el contexto de la presente investigaci&oacute;n  es que manejan sesgos de  selecci&oacute;n muestral mediante las censuras,  de tal manera que se incluye  informaci&oacute;n sobre empresas que a&uacute;n  no se han internacionalizado como  observaciones censuradas por la derecha.  Esto resuelve el sesgo que se  obtendr&iacute;a al estimar, por ejemplo, el  tiempo que tarda una empresa en  comenzar a exportar mirando solamente  hacia las empresas exportadoras,  como han hecho muchos investigadores;  ver, por ejemplo, Autio, Sapienza  y Almeida (2000), Aspelund y  Moen (2001) y Bell, McNaughton y  Young (2001).</p>      <p>Dado que si la hip&oacute;tesis 1 es cierta,  nos encontramos ante un proceso secuencial  que consta de tres fases o  etapas (que llamaremos etapa previa,  etapa de exportaci&oacute;n indirecta y etapa  de exportaci&oacute;n directa), podemos  estudiar dos transiciones: la primera  transici&oacute;n va desde la etapa previa a  la etapa de exportaci&oacute;n indirecta, y  la segunda transici&oacute;n comienza en la  etapa de exportaci&oacute;n indirecta y termina  en la etapa de exportaci&oacute;n directa.  La variable dependiente en la  primera (segunda) transici&oacute;n ser&aacute;,  por tanto, el tiempo, en a&ntilde;os, que  transcurre desde que la empresa nace  hasta que comienza a exportar por la  v&iacute;a indirecta (directa).</p>      <p>Sin embargo, al estudiar cualquiera  de las dos transiciones, nos encontramos  con empresas que a&uacute;n no han  entrado en la etapa final, permaneciendo  en el momento de ser encuestadas  en la etapa inicial. Tales empresas  constituyen las observaciones  censuradas por la derecha. Por ejemplo,  supongamos en la <a href="#figura1">Figura 1</a> que  la l&iacute;nea continua representa la duraci&oacute;n  de la etapa preexportadora y la  l&iacute;nea discontinua representa la duraci&oacute;n  de la etapa de exportaci&oacute;n indirecta; E es el a&ntilde;o de comienzo de esta  &uacute;ltima etapa. La empresa #1 naci&oacute; en  1992 y tiene seis a&ntilde;os en el momento  de ser encuestada. En 1998, la empresa  est&aacute; a&uacute;n en la fase preexportadora,  y el a&ntilde;o E es desconocido porque  la transici&oacute;n hacia la fase exportadora  ocurrir&aacute; en el futuro. Lo &uacute;nico  que sabemos es que la duraci&oacute;n de  la fase preexportadora ser&aacute; mayor de  seis a&ntilde;os. Dado que la fecha exacta  de entrada en cada una de las fases  de la exportaci&oacute;n no es recogida por  el cuestionario, nos encontramos tambi&eacute;n  con observaciones censuradas  por la izquierda (Ver <a href="#figura1">Figura 1</a>).</p>      <p>    <center><a name="figura1"><img src="/img/revistas/eg/v21n96/n96a05f1.jpg"></a></center></p>      <p>En la <a href="#figura1">Figura 1</a>, la empresa #2 est&aacute;  en la etapa de exportaci&oacute;n indirecta  cuando es encuestada. Esta empresa  naci&oacute; en 1982, por lo que tiene 16 a&ntilde;os  en 1998. Como el a&ntilde;o E es desconocido  por falta de informaci&oacute;n, lo &uacute;nico  que podemos decir es que la duraci&oacute;n  de la etapa preexportadora es <i>menor</i>  de 16 a&ntilde;os. Los modelos de duraci&oacute;n  pueden manejar observaciones censuradas  tanto por la derecha como por  la izquierda. En ambos casos, la variable  censurada es la edad de la  empresa. La diferencia estriba en  c&oacute;mo se incorpora esa informaci&oacute;n a  la funci&oacute;n de verosimilitud. Para los  casos censurados por la derecha, la  informaci&oacute;n se incorpora usando la  funci&oacute;n de supervivencia, mientras  que para los censurados por la izquierda  se incorpora mediante la funci&oacute;n  de distribuci&oacute;n acumulada. Por  tanto, el logaritmo neperiano de la  funci&oacute;n de verosimilitud es </p>      <p><a name="ecua1"><img src="/img/revistas/eg/v21n96/n96a05e1.jpg"></a></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>donde t<sub>i</sub> es la edad de la empresa i.  S(t) puede adoptar una amplia variedad  de formas. Entre las distintas  distribuciones de supervivencia (exponencial, Weibull, gamma, log&#45;logistic,  log&#45;normal, etc.), hemos elegido  la funci&oacute;n Weibull debido a que es  ampliamente usada y proporciona la  suficiente flexibilidad dado que depende  de dos par&aacute;metros: &lambda; (par&aacute;metro  de escala) y &delta; (par&aacute;metro de forma).  La expresi&oacute;n de la funci&oacute;n de  supervivencia Weibull es:</p>      <p><img src="/img/revistas/eg/v21n96/n96a05e2.jpg"></p>        <p>Una vez que se ha especificado la funci&oacute;n  de supervivencia, todo lo que tenemos  que hacer a continuaci&oacute;n es  encontrar el valor de los par&aacute;metros  que maximiza el logaritmo de la funci&oacute;n  de verosimilitud <a href="#ecua1">(1)</a>. Una vez  estimados los par&aacute;metros, la edad  mediana de transici&oacute;n se obtiene resolviendo  la ecuaci&oacute;n S(Mediana) =  0,5. En el caso de la Weibull tenemos</p>      <p><a name="ecua3"><img src="/img/revistas/eg/v21n96/n96a05e3.jpg"></a></p>        <p>En general, las estimaciones m&aacute;ximo  veros&iacute;miles de los par&aacute;metros tienden  asint&oacute;maticamente a la normal, lo  que significa que para muestras grangrandes  la distribuci&oacute;n de las estimaciones  de los par&aacute;metros de una misma  poblaci&oacute;n estar&iacute;a muy cerca de la distribuci&oacute;n  normal. El intervalo de confianza  para el valor de la mediana se  calcula determinando los l&iacute;mites de  confianza para &lambda;&circ; y &delta;&circ; sustituyendo  estos valores en la <a href="#ecua3">ecuaci&oacute;n (3)</a>. Para  nuestros an&aacute;lisis, usamos el procedimiento  LIFEREG del paquete SAS versi&oacute;n  8.0.</p>      <p><font size="3"><b>5. RESULTADOS</b></font></p>      <p>En la <a href="#tabla1">Tabla 1</a> tenemos el calendario  para los modos de entrada en los  mercados extranjeros. Se puede ver  que, en 1998, la transici&oacute;n 1 (entrada  al grupo de exportadores) ocurre  a una edad mediana de 4.90 a&ntilde;os y  la transici&oacute;n 2 (entrada al grupo de  exportadores directos) ocurre a una  edad posterior, 20.56 a&ntilde;os. Se obtienen  resultados similares para las  muestras de 1990 y 1994: en 1990  (1994), la entrada al grupo de exportadores  indirectos ocurre a los 16,95  (12,36) a&ntilde;os, mientras que la entrada  al grupo de exportadores directos  tiene lugar a los 34,59 (32,54) a&ntilde;os.  Por tanto, podemos concluir que en general, la empresa comienza su expansi&oacute;n  internacional usando modos  de entrada que implican un bajo compromiso  de recursos, para los que se  requiere poca experiencia de mercado  e informaci&oacute;n y, a medida que aumentan  la experiencia y la informaci&oacute;n  disponibles, la empresa se involucra  en modos de entrada que implican  un mayor compromiso de recursos,  con lo que aceptamos la hip&oacute;tesis  1.</p>      <p>    <center><a name="tabla1"><img src="/img/revistas/eg/v21n96/n96a05t1.jpg"></a></center></p>        <p>Finalmente, con respecto a la velocidad  del proceso de internacionalizaci&oacute;n  a lo largo del tiempo, si comparamos  las edades de transici&oacute;n de las  tres muestras, podemos observar que  las edades medianas de entrada al  grupo de exportadores indirectos han  ido disminuyendo paulatinamente:  16,95 a&ntilde;os en 1990, 12,36 a&ntilde;os en  1994 y tan solo 4,90 a&ntilde;os en 1998. Lo  mismo sucede con las edades medianas  de entrada al grupo de exportadores  directos: 34,59 a&ntilde;os en 1990,  32,54 a&ntilde;os en 1994 y 20,56 a&ntilde;os en  1998. Este resultado demuestra que  la duraci&oacute;n de las etapas ha ido disminuyendo  progresivamente en el  per&iacute;odo de estudio. Por consiguiente,  rechazamos la hip&oacute;tesis 2.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>6. CONCLUSIONES</b></font></p>      <p>Los resultados obtenidos confirman  que el modelo de internacionalizaci&oacute;n  por etapas sigue siendo v&aacute;lido.  En general, se demuestra que las  empresas se mueven progresivamente  desde modos de entrada con un  nivel de riesgo bajo y con escasos  compromisos de recursos, hacia modos  de entrada m&aacute;s arriesgados y  que implican un mayor compromiso  de recursos. Sin embargo, desde  1975, el entorno en el que se ha desenvuelto  la empresa ha evolucionado  considerablemente: las barreras  al comercio se han eliminado progresivamente,  los mercados se han ido  integrando y los transportes y las  comunicaciones han avanzado espectacularmente.  Estos factores han  provocado, como muestran nuestros  resultados, que la velocidad de paso  de la empresa a trav&eacute;s de las etapas  que componen el proceso de internacionalizaci&oacute;n  haya ido en aumento  paulatinamente. Algunos ejemplos  pueden sustentar este hallazgo: en  la WWW se pueden encontrar listados  de agentes y distribuidores de  diferentes productos y en distintos  pa&iacute;ses, lo que convierte el proceso de  su b&uacute;squeda y evaluaci&oacute;n en una  tarea mucho m&aacute;s sencilla y r&aacute;pida;  <i>internet</i> proporciona una abundante  informaci&oacute;n sobre pa&iacute;ses/mercados,  en su mayor parte de forma gratuita,  lo que permite a la pyme ahorrar  recursos humanos y financieros  en la investigaci&oacute;n de mercados extranjeros.</p>      <p>Por &uacute;ltimo, hay que hacer notar que  la importancia de los intermediarios  tradicionales en el comercio internacional  (esto es, los agentes y los  distribuidores) ha podido verse reducida,  debido a que <i>internet</i> pone  en contacto de forma directa al  usuario final con el fabricante. Para  sobrevivir, tales intermediarios necesitar&aacute;n  comenzar a ofrecer diferentes  tipos de servicios. Su valor  a&ntilde;adido no se sustentar&aacute; ya en la  distribuci&oacute;n f&iacute;sica de los bienes, sino  en la recolecci&oacute;n, filtraci&oacute;n, interpretaci&oacute;n  y difusi&oacute;n de grandes cantidades  de informaci&oacute;n. El recurso  valioso que debe poseer esta nueva  casta de «cibermediarios» ser&aacute; la  informaci&oacute;n en lugar de la capacidad  de inventario.</p>      <hr />        <p><font size="3"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>      <p>Aspelund, A. &amp; Moen, O. (2001). A Generation  Perspective on Small Firms&acute;   Internalization. from <i>Traditional  Exporters and Flexible Specialist  to Born Globals</i>. En Axinn, C.N.  y Matthyssens, P. (eds.)</p>      <!-- ref --><p>Aspelund, A. & Moen, O. (2001). <i>Reassessing the Internationalization of the Firm. Advances in International Marketing,</i> 11. Amsterdam: JAI/Elsevier Inc.: 197-225.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0123-5923200500030000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Autio, E., Sapienza, H., y Almeida, J.  (2000). Effects of Age at Entry,  Knowledge Intensity and Imitability  on International Growth. <i>Academy  of Management Journal</i>, 43(5),  909&#45;924.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0123-5923200500030000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Axinn, C.N. y Matthyssens P. (2001).  Limits of internationalisation  theories in an unlimited world. <i>International  Marketing Review</i>, 19(5), 436&#45;449&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0123-5923200500030000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bartlett, C.A. y Ghoshal, S. (2000).  <i>Transnational Management</i>, Irwin  McGraw&#45;Hill, Boston, MA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0123-5923200500030000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bell, J., McNaughton, R. y Young, S.  (2001). &quot;Born&#45;again global&quot; firms. An  extension to the &quot;born global&quot; phenomenon.  <i>Journal of International  Management</i> ,7, 173&#45;189.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0123-5923200500030000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bilkey, W. J. y Tesar, G. (1977). The export  behavior of smaller Wisconsin  manufacturing firms. <i>Journal of Internationa  Business Studies.</i> 8(1), 93&#45;98.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0123-5923200500030000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bishop, B. (1999). <i>Global Marketing for  the Digital Age</i>, NTC Business Books,  Chicago, IL.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0123-5923200500030000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cavusgil, S.T. (1980). On the international  process of the firm, <i>European  Research,</i> 8(6), 273&#45;281.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0123-5923200500030000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Chaffey, D., Mayer, R., Johnston, K. y  Ellis&#45;Chadwick, F. (2000). <i>Internet  Marketing</i>, Prentice&#45;Hall, Harlow.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0123-5923200500030000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Czinkota, M. R. (1982). <i>Export development  strategies:</i> U.S. promotion policy.  Nueva York: Praeger.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0123-5923200500030000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>G&oacute;mez Mej&iacute;a, L.R. y Balkin, D.B.  (2003). <i>Administraci&oacute;n</i>. McGraw&#45;  Hill. Espa&ntilde;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0123-5923200500030000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Hamill, J. (1997). The Internet and international  marketing, <i>International  Marketing Review</i>, 14(5), 300&#45;  323.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0123-5923200500030000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Johanson, J. y Mattsson, L. (1986). Internationalization  in industrial systems&#45;  A network approach. En Paliwoda,  S.J. y Turnbull. 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The  Internet and international marketing,  <i>Sloan Management Review,</i>  Primavera: 60&#45;75.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0123-5923200500030000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Reid, S. D. (1981). The decision&#45;maker  and export entry and expansion.  <i>Journal of International Business  Studies.</i> 12(2), 101&#45;112.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0123-5923200500030000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Turnbull, P. W. (1987). A challenge to  the stages theory of the internationalisation  process. En Rosson, P. J.  y Reid, S. D., editores, <i>Managing export  entry and expansion.</i> 21&#45;40.  Nueva York: Praeger.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0123-5923200500030000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Yip, G.S. (1992). <i>Total Global Strategies,</i>  Prentice Hall, Englewood Cliffs, NJ&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0123-5923200500030000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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