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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[BANCARIZACIÓN: UNA APROXIMACIÓN AL CASO COLOMBIANO A LA LUZ DE AMÉRICA LATINA]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Pontificia Universidad Javeriana de Cali , Departamento de Economía ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Bancarization: an approximation to the Colombian case in the Light of Latin America The concept of bancarization is usually related to the access of economic agents to credit. Nevertheless, it is a wider concept that refers to all the available financial services. The bancarization is also a key tool for developing countries, and plays a significant role in reducing poverty; what has turned a topic of great importance for Latin American economies. This work makes a reflection of the importance of bancarization for Colombia . The analysis initiates in Latin America and then, penetrates into the Colombian case. First, the document studies the advance of Colombia in bancarization and finally, it establishes the challenges for upcoming years. All this without losing of sight the importance of this process for the economic and social development of the country.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">     <p><font size="4"><b><i>BANCARIZACI&Oacute;N: UNA APROXIMACI&Oacute;N AL CASO COLOMBIANO A LA LUZ DE AM&Eacute;RICA LATINA</i></b></font></p>      <p>CLAUDIA TAFUR SAIDEN</p>     <p>Especialista en Administraci&oacute;n de Talento, Penn State University - Universidad del Valle, Estados Unidos – Colombia. Profesora Hora C&aacute;tedra, Departamento de Econom&iacute;a, Pontificia Universidad Javeriana, Colombia. Dirigir correspondencia a Claudia Tafur, Departamento de Econom&iacute;a, Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Calle 18 No. 118-250, Avenida Ca&ntilde;asgordas, Cali, Colombia. <a href="mailto:mariactafur@puj.edu.co">mariactafur@puj.edu.co</a></p>     <p>Fecha de recepci&oacute;n: 27-02-2008 Fecha de correcci&oacute;n: 04-11-2008 Fecha de aceptaci&oacute;n: 19-01-2009</p>   <hr />      <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>El concepto de bancarizaci&oacute;n tiende a relacionarse con el acceso de los agentes econ&oacute;micos al cr&eacute;dito. Sin embargo, se trata de un concepto m&aacute;s amplio que hace referencia al acceso a todos los servicios financieros disponibles. La bancarizaci&oacute;n es a su vez una herramienta clave para los pa&iacute;ses en v&iacute;a de desarrollo, en tanto juega un papel significativo frente a la reducci&oacute;n de la pobreza, raz&oacute;n que la ha convertido en un tema de gran importancia para las econom&iacute;as de Latinoam&eacute;rica.</p>      <p>Este trabajo plantea una reflexi&oacute;n sobre la importancia de la bancarizaci&oacute;n para Colombia. Se enmarca el an&aacute;lisis dentro de la regi&oacute;n y posteriormente se profundiza en el caso colombiano. Se pretende explorar el avance del pa&iacute;s frente al tema y plantear los retos a superar en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Todo ello sin perder de vista la importancia de este proceso para el desarrollo econ&oacute;mico y social del pa&iacute;s.</p>     <p><b>PALABRAS CLAVE</b></p>     <p>Bancarizaci&oacute;n, profundizaci&oacute;n financiera, servicios financieros, microcr&eacute;dito, Corresponsales No Bancarios.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Clasificaci&oacute;n JEL:</b> G21</p>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p><b><i>Bancarization: an approximation to the Colombian case in the Light of Latin America</i></b></p>     <p>The concept of bancarization is usually related to the access of economic agents to credit. Nevertheless, it is a wider concept that refers to all the available financial services. The bancarization is also a key tool for developing countries, and plays a significant role in reducing poverty; what has turned a topic of great importance for Latin American economies. This work makes a reflection of the importance of bancarization for Colombia. The analysis initiates in Latin America and then, penetrates into the Colombian case. First, the document studies the advance of Colombia in bancarization and finally, it establishes the challenges for upcoming years. All this without losing of sight the importance of this process for the economic and social development of the country.</p>     <p><b>KEYWORDS</b></p>     <p>Bancarization, financial deepening, financial services, microcredit, and correspondents not banks.     </p><hr />        <p><font size="3"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>     <p>La literatura econ&oacute;mica explica ampliamente la relaci&oacute;n entre el sistema financiero y el crecimiento econ&oacute;mico. Autores como Arboleda y Manrique (2004), Babczuk (2005), Levine (1997) y Zervos y Levine (1998) han tratado extensamente el tema. El sistema financiero tiene un papel preponderante en las econom&iacute;as modernas y puede influir significativamente en el progreso econ&oacute;mico, especialmente en pa&iacute;ses con mercados de capitales poco desarrollados, convirti&eacute;ndose en piedra angular de la prosperidad econ&oacute;mica. De ah&iacute; la importancia de acelerar la bancarizaci&oacute;n, en especial en los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina donde existe un bajo acceso de los agentes econ&oacute;micos a los servicios financieros.</p>     <p>Este documento empieza abordando la bancarizaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina. Posteriormente se concentra en dos casos destacados en la regi&oacute;n, como son Brasil y Per&uacute;. El estudio de estos casos particulares facilita la creaci&oacute;n del marco para aproximarse al caso colombiano. Se pretende caracterizar el proceso de bancarizaci&oacute;n en Colombia, destacar su importancia social, evidenciar una serie de factores explicativos del bajo nivel de profundidad financiera y establecer las causas del relativo desinter&eacute;s de la banca en el proceso. En Colombia, como se expondr&aacute; m&aacute;s adelante, s&oacute;lo fue hasta 2006, cuando el Gobierno colombiano lanz&oacute; su pol&iacute;tica de Banca de las Oportunidades, cuando se dieron las condiciones necesarias para mejorar la bancarizaci&oacute;n. Estas condiciones, como podr&aacute; observar el lector, exist&iacute;an con anterioridad en los pa&iacute;ses estudiados, los cuales, para la &eacute;poca, hab&iacute;an logrado avances importantes en el tema. Con estas nuevas condiciones y con un proceso que va exigiendo ajustes, se plantean para Colombia una serie de retos a superar, retos que este trabajo tambi&eacute;n pretende abordar.</p>     <p>Como los objetivos de este estudio son de car&aacute;cter descriptivo, la metodolog&iacute;a empleada es del mismo tipo. Este art&iacute;culo se genera a partir del estudio y procesamiento de la informaci&oacute;n secundaria de fuentes oficiales, como el Banco Central de Brasil, la Superintendencia de Banca, Seguros y Administradoras de Fondos de Pensiones de Per&uacute;, la Superintendencia Financiera de Colombia, el Departamento Nacional de Estad&iacute;stica de Colombia (DANE) y el Ministerio de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico de Colombia. Adem&aacute;s, se emplea informaci&oacute;n suministrada por entidades gremiales como la Federaci&oacute;n Latinoam&eacute;rica de Bancos (Felaban), la Asociaci&oacute;n Bancaria de Colombia (Asobancaria) y la Asociaci&oacute;n Nacional de Instituciones Financieras de Colombia (ANIF).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es oportuno precisar que generalmente se entiende por bancarizaci&oacute;n el acceso que tienen los agentes econ&oacute;micos al cr&eacute;dito; sin embargo, se trata de un concepto mucho m&aacute;s complejo.<a href="#nota1"><sup>1</sup></a> Para fines de este estudio, se entender&aacute; por bancarizaci&oacute;n tanto el grado de profundidad financiera como el acceso a los servicios financieros formales: cr&eacute;dito, ahorro, seguros, transferencia de valores y pagos.</p>     <p>Los indicadores utilizados para medir la bancarizaci&oacute;n ser&aacute;n tanto de car&aacute;cter agregado como detallado. Entre los primeros se utilizar&aacute; la relaci&oacute;n cartera/PIB y dep&oacute;sitos a PIB, y entre los segundos se emplear&aacute; la cobertura geogr&aacute;fica, el n&uacute;mero de usuarios de los servicios y el n&uacute;mero de oficinas bancarias. En el tema del microcr&eacute;dito su cubrimiento se analizar&aacute; a trav&eacute;s de su participaci&oacute;n en la cartera del sistema financiero y del n&uacute;mero de usuarios del producto. Para demostrar la baja penetraci&oacute;n financiera existente en las regiones pobres de Colombia, se tomar&aacute;n las cifras de Necesidades B&aacute;sicas Insatisfechas (NBI) por departamento seg&uacute;n el censo de 2005 realizado por el DANE y se confrontar&aacute;n con las cifras de operaciones pasivas y activas de la banca, publicadas por la Superintendencia Financiera. A partir de la selecci&oacute;n de estas variables, el estudio pretende, de forma descriptiva, analizar su comportamiento y evoluci&oacute;n.</p>     <p>Dentro del estudio es fundamental el an&aacute;lisis de los Corresponsales No Bancarios (CNB),<a href="#nota2"><sup>2</sup></a> que constituyen la herramienta m&aacute;s efectiva para lograr la cobertura total del sistema financiero en pa&iacute;ses como Colombia. Los CNB le permiten a la banca asistir a todos los municipios y llegar a las zonas m&aacute;s apartadas de las ciudades con una gran variedad de operaciones que facilitan la incorporaci&oacute;n de nuevos clientes. Todo esto los convierte en pieza clave del proceso de bancarizaci&oacute;n como se evidenciar&aacute; en este trabajo.</p>     <p><b><font size="3">1. BANCARIZACI&Oacute;N EN AM&Eacute;RICA LATINA</font></b></p>     <p>El acceso de la poblaci&oacute;n a los servicios financieros es muy importante para el desarrollo econ&oacute;mico, de ah&iacute; que las econom&iacute;as de Am&eacute;rica Latina vengan intensificando esfuerzos por elevar el grado de acceso a estos servicios, especialmente a sectores que no estaban en la cobertura de las instituciones financieras, como los individuos y hogares de menores ingresos y las peque&ntilde;as empresas.</p>     <p>La bancarizaci&oacute;n, medida como la relaci&oacute;n cartera a PIB, ha sido significativamente m&aacute;s baja en Am&eacute;rica Latina que en los pa&iacute;ses desarrollados (<a href="#tabla1">Tabla 1</a>). En las peque&ntilde;as poblaciones de la regi&oacute;n, los pobres ten&iacute;an que buscar la manera de obtener los servicios financieros que no les ofrec&iacute;an las instituciones bancarias. Con el tiempo, algunas instituciones sin &aacute;nimo de lucro se hicieron expertas en esta actividad y su crecimiento se acentu&oacute; en los a&ntilde;os noventa (Banco Interamericano de Desarrollo - BID, 2001). No obstante, Am&eacute;rica Latina y el Caribe segu&iacute;an presentando niveles de bancarizaci&oacute;n de una tercera parte de los existentes en los pa&iacute;ses desarrollados.</p>     <p>    <center><a name="tabla1"><img src="img/revistas/eg/v25n110/n110a02t1.jpg" /></a></center></p>     <p>En Am&eacute;rica Latina el cr&eacute;dito bancario es la principal fuente de financiaci&oacute;n del aparato productivo. Como los mercados de capitales no presentan un significativo desarrollo, la alternativa de los bonos como fuente alterna de financiaci&oacute;n es de baja utilizaci&oacute;n. Esto explica la relevancia de los establecimientos de cr&eacute;dito frente al financiamiento de las actividades productivas de la peque&ntilde;a y mediana empresa.</p>     <p>Los niveles de intermediaci&oacute;n en la regi&oacute;n han permanecido muy bajos (<a href="#tabla2">Tabla 2</a>) y las crisis econ&oacute;micas de finales de la d&eacute;cada pasada afectaron la profundizaci&oacute;n financiera. Se destaca lo que se&ntilde;ala Rojas (2005):</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="tabla2"><img src="img/revistas/eg/v25n110/n110a02t2.jpg" /></a></center></p>  <ul>Los resultados de bancarizaci&oacute;n son muy preocupantes para muchos de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, no s&oacute;lo porque la intermediaci&oacute;n financiera est&aacute; lejos de maximizar su contribuci&oacute;n al crecimiento econ&oacute;mico, sino porque los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n vienen llevando a cabo importantes esfuerzos de reforma desde los a&ntilde;os noventa que, aunque han fortalecido los sistemas bancarios, no han logrado el dinamismo esperado del sector. (p. 3)    </ul>     <p>Si se analizan los indicadores detallados de bancarizaci&oacute;n (<a href="#tabla3">Tabla 3</a>), queda claro que Am&eacute;rica Latina necesita reorientar sus esfuerzos con el objetivo de alcanzar una mayor profundizaci&oacute;n financiera.</p>     <p>    <center><a name="tabla3"><img src="img/revistas/eg/v25n110/n110a02t3.jpg" /></a></center></p>      <p>La baja bancarizaci&oacute;n tiene efectos negativos para las econom&iacute;as de la regi&oacute;n. No s&oacute;lo obstaculiza el acceso de la poblaci&oacute;n a los servicios financieros, sino que impide la incorporaci&oacute;n de mayor parte de la poblaci&oacute;n a la econom&iacute;a formal, se opone a la mayor generaci&oacute;n de ahorro, al aprovechamiento de la informaci&oacute;n, al mayor flujo de inversiones y limita el acceso de las pymes a la financiaci&oacute;n formal. Este &uacute;ltimo punto se constituye en cuello de botella para estas unidades empresariales, que juegan un papel fundamental en las econom&iacute;as de la regi&oacute;n, no s&oacute;lo como creadoras de empleo sino como semilleros de nuevas empresas (Rojas, 2005).</p>     <p>Adicionalmente, la baja bancarizaci&oacute;n tiene efectos negativos sobre la disminuci&oacute;n de la pobreza. Diversos estudios muestran que el mayor acceso a los servicios financieros permite mayor informaci&oacute;n para los hogares de bajos ingresos y para las peque&ntilde;as empresas. Esta informaci&oacute;n puede traducirse en una forma efectiva de potenciar el acceso al cr&eacute;dito, teniendo en cuenta que su carencia es una de las m&aacute;s grandes barreras que existen para acercar a la poblaci&oacute;n pobre a los establecimientos de cr&eacute;dito. (Consejo Nacional de Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica y Social de Colombia - CONPES, 2006).</p>     <p>Es importante considerar que el aumento de la bancarizaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina y el desarrollo de las microfinanzas puede ayudar a la poblaci&oacute;n de bajos ingresos a mejorar sus condiciones de vida. Existen estudios, como los de Dermiguc- Kunt (2005), que muestran que el desarrollo del sistema financiero es b&aacute;sico para promover el crecimiento anti-pobreza. Las microfinanzas le han dado la oportunidad de cambiar su vida a quienes accedieron a ellas. Incluso, al respecto se&ntilde;ala Dermiguc- Kunt (2005):</p> <ul>El desarrollo del sector financiero es un factor determinante para las perspectivas que tenga un pa&iacute;s de lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que incluyen reducir a la mitad la cantidad de personas que viven con menos de US$ 1 por d&iacute;a para el a&ntilde;o 2015. (p.1)    </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Lo cierto es que todav&iacute;a hay un largo camino por recorrer. Como muestra Alves y Da Silva (2006), la atenci&oacute;n a la demanda potencial de 12,1 millones de familias pobres en Am&eacute;rica Latina y el Caribe contin&uacute;a siendo muy baja. Seg&uacute;n estos autores, s&oacute;lo 0,7 millones ten&iacute;an acceso a servicios microfinancieros, lo que representaba una cobertura de 5,8%. Por encima de todas estas consideraciones, es fundamental tener en cuenta las necesidades de los pobres, para lo cual las ideas enunciadas por el Grupo Consultivo para la Asistencia de los Pobres - CGAP (2004) resultan m&aacute;s que apropiadas cuando precisan que los pobres no requieren &uacute;nicamente cr&eacute;ditos sino una variedad de servicios financieros. Como cualquier persona, los pobres necesitan servicios financieros que sean convenientes, flexibles y accesibles. Los pobres no desean apenas cr&eacute;ditos, tambi&eacute;n desean pagos, seguros y acceso a transferencia de valores, adem&aacute;s de asesor&iacute;a para el uso de estos productos.</p>     <p>No obstante, algunos pa&iacute;ses de la regi&oacute;n como Brasil y Per&uacute;, han demostrado un gran inter&eacute;s en el tema y han sido verdaderos pioneros de la bancarizaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina. Con anterioridad a los desarrollos del tema en Colombia, estos pa&iacute;ses emprendieron acciones innovadoras que fueron transformando su sistema bancario en uno m&aacute;s incluyente.</p>     <p><b>1.1. El caso de Brasil</b></p>     <p>Brasil fue de los primeros pa&iacute;ses del mundo en experimentar el microcr&eacute;dito para un sector informal urbano. En 1973 fue creado en los municipios de Recife y Salvador, con la participaci&oacute;n de entidades empresariales, bancos locales y con asistencia t&eacute;cnica de la ONG Acci&oacute;n Internacional (Aitec), la Uni&oacute;n de Asistencia a Peque&ntilde;as Organizaciones, conocida como programa UNO (Banco Central de Brasil, 2005). Todo ese trabajo rindi&oacute; sus frutos con fomento al asociativismo, creaci&oacute;n de cooperativas, asociaci&oacute;n de artesanos y grupos de compra. UNO financi&oacute; a millares de peque&ntilde;os emprendedores, form&oacute; decenas de especialistas en microcr&eacute;dito y fue referencia principal para los programas de microcr&eacute;dito en Am&eacute;rica Latina.</p>     <p>La experiencia y los esfuerzos de Brasil frente al tema han generado importantes resultados. Brasil registra un n&uacute;mero significativo de ciudadanos con acceso a cuentas bancarias. Incluso el n&uacute;mero de estas ha crecido a un ritmo superior al de la poblaci&oacute;n (<a href="#tabla4">Tabla 4</a>). Seg&uacute;n el Banco Central de Brasil (2005), los CNB son la forma m&aacute;s efectiva de lograr que la poblaci&oacute;n de bajos ingresos tenga acceso a los servicios financieros. Los resultados han sido excelentes para este pa&iacute;s, tanto desde el punto de vista cuantitativo, como cualitativo, ya que incluso en el a&ntilde;o 2002 no exist&iacute;an municipios desasistidos (<a href="#grafico1">Gr&aacute;fico 1</a>).</p>     <p>    <center><a name="tabla4"><img src="img/revistas/eg/v25n110/n110a02t4.jpg" /></a></center></p>     <p>    <center><a name="grafico1"><font face="verdana" size="2"><a name="grafico1"><img src="img/revistas/eg/v25n110/n110a02f1.jpg" /></a></font></a> </center></p>     <p>La figura de CNB existe en Brasil desde 1973 y se empez&oacute; solamente con establecimientos bancarios. Estos corresponsales facilitaban el env&iacute;o y recibo de pagos y cobranzas de cheques (Prieto, 2006). Posteriormente, el Banco Central de Brasil en 1999 permiti&oacute; la expansi&oacute;n de los servicios financieros de CNB y facult&oacute; a la banca para establecer contratos en aquellos municipios donde no exist&iacute;an oficinas bancarias. En el a&ntilde;o 2000 se permiti&oacute; la apertura de estos corresponsales en cualquier parte del pa&iacute;s. En 2003 se autoriz&oacute; a instituciones financieras no bancarias a establecer corresponsal&iacute;as. Meses despu&eacute;s, otras instituciones financieras no cobijadas, como cooperativas de cr&eacute;dito, sociedades de microcr&eacute;dito y corredores de t&iacute;tulos y valores inmobiliarios, pudieron ofrecer servicios por corresponsal&iacute;a.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con el objetivo de estimular el acceso de la poblaci&oacute;n de bajos ingresos a los servicios financieros, se adopt&oacute; en junio del 2003 la Resoluci&oacute;n 3104 del mismo a&ntilde;o. Este normativo faculta la apertura de cuentas especiales de dep&oacute;sitos a la vista sin costo y con un l&iacute;mite de transacciones destinadas a atender a la poblaci&oacute;n de bajos ingresos. Estas cuentas tambi&eacute;n sirven de instrumento para liberar recursos para personas beneficiarias de programas gubernamentales de inter&eacute;s social. Son ofrecidas a personas que no tengan cuentas en otras entidades financieras, con simplificaci&oacute;n de tr&aacute;mites de apertura, sin l&iacute;mite del saldo en cualquier tiempo y sus recursos s&oacute;lo pueden sacarse por medios electr&oacute;nicos.</p>     <p>En el A&ntilde;o Internacional del Microcr&eacute;dito,<a href="#nota3"><sup>3</sup></a> mediante el decreto presidencial del 25 de abril de 2005, se cre&oacute; el Comit&eacute; Nacional de Coordinaci&oacute;n del A&ntilde;o del Microcr&eacute;dito, que tiene como objetivo la concientizaci&oacute;n de la importancia del microcr&eacute;dito y las microfinanzas con vista a la erradicaci&oacute;n de la pobreza. Brasil ya hab&iacute;a avanzado de forma importante en la cultura de la bancarizaci&oacute;n al publicar la <i>Cartilla Financiera</i> que divulga la situaci&oacute;n del microcr&eacute;dito en el pa&iacute;s, los aspectos que lo caracterizan, las alternativas institucionales de los programas de microcr&eacute;dito, los aspectos legislativos y otros temas relacionados.</p>     <p><b>1.2. El caso de Per&uacute;</b></p>     <p>En Per&uacute;, seg&uacute;n la Superintendencia de Banca, Seguros y Administradoras de Fondos de Pensiones (2005), aunque el grado de bancarizaci&oacute;n estaba por debajo del promedio de Am&eacute;rica Latina para el 2004,<a href="#nota4"><sup>4</sup></a> la penetraci&oacute;n financiera registraba mejoras en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, lo que se evidenciaba al analizar los &iacute;ndices de densidad bancaria (<a href="#tabla5">Tabla 5</a>).</p>     <p>    <center><a name="tabla5"><img src="img/revistas/eg/v25n110/n110a02t5.jpg" /></a></center></p>     <p>No obstante, merece consideraci&oacute;n especial el hecho de que esa mayor bancarizaci&oacute;n viene beneficiando a clientes con cr&eacute;ditos peque&ntilde;os como lo mostr&oacute; la <a href="#tabla5">Tabla 5</a>. De esta manera se estimula la presencia del financiamiento formal y la realizaci&oacute;n de proyectos de empresas peque&ntilde;as y de personas de bajos ingresos.</p>     <p>Per&uacute; logr&oacute; estos resultados a trav&eacute;s de un programa nacional de bancarizaci&oacute;n emprendido desde septiembre de 2002 por la S&uacute;perintendencia de Banca, Seguros y Administradoras de Fondos de Pensiones del Per&uacute; (2005). Por medio de este programa se pretend&iacute;a mejorar la transparencia en el funcionamiento del sector financiero. Se destacan en esta iniciativa los siguientes puntos:</p> <ul>    <li>Amplia difusi&oacute;n de las tasas de inter&eacute;s promedio, no s&oacute;lo por segmento de mercado sino por tipo de empresa y por productor.</li>     <li>Amplia difusi&oacute;n de las caracter&iacute;sticas y costos de las operaciones pasivas y activas de instituciones financieras. Informaci&oacute;n permanentemente actualizada que permit&iacute;a a los agentes econ&oacute;micos establecer comparaciones en todo momento.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>Igualmente, se cre&oacute; el Reglamento de Transparencia de Informaci&oacute;n y Disposiciones Aplicables a la Contrataci&oacute;n con Usuarios del Sistema Financiero, por medio del cual se promueve la transparencia y difusi&oacute;n de informaci&oacute;n veraz al p&uacute;blico, se supervisa y difunde la f&oacute;rmula de c&aacute;lculo de intereses y se determinan y corrigen cl&aacute;usulas abusivas en materia de tasas de inter&eacute;s, comisiones y gastos cobrados por instituciones financieras.</p>     <p>Complementando estas medidas, la Superintendencia de Banca, Seguros y Administradoras de Fondos de Pensiones, expidi&oacute; la circular n&uacute;mero B-2147 de 2005 que permiti&oacute; a los establecimientos financieros realizar convenios con Corresponsales No Bancarios para prestar servicios financieros. El &eacute;xito de esta iniciativa fue tal, que exist&iacute;an 117 CNB a finales de 2005 y las proyecciones del 2006 indicaban el funcionamiento de 2.039 (Prieto, 2006).</p>     <p>Finalmente se desarroll&oacute; una estrategia conjunta con el Ministerio de Educaci&oacute;n peruano, para contribuir a la formaci&oacute;n de cultura financiera. Por medio de este plan se difunde el conocimiento del sistema financiero y se ataca duramente la autoexclusi&oacute;n desde la etapa escolar, con lo cual los alumnos conocen sobre el funcionamiento del sector financiero y se informan sobre temas relacionados.</p>     <p><b><font size="3">2. BANCARIZACI&Oacute;N EN COLOMBIA</font></b></p>     <p>En Colombia, a diferencia de los pa&iacute;ses estudiados, la evoluci&oacute;n de la bancarizaci&oacute;n ha estado principalmente ligada al microcr&eacute;dito como un sistema de financiaci&oacute;n que se destina a la peque&ntilde;a empresa. Esta evoluci&oacute;n no ha sido consistente con la profundizaci&oacute;n de otros servicios financieros dirigidos a satisfacer las necesidades de la poblaci&oacute;n de bajos ingresos y microempresas, como son los servicios de pagos, las transferencias de fondos, el ahorro y los seguros (Paredes, 2006).</p>     <p>En la d&eacute;cada de los a&ntilde;os noventa, Colombia hab&iacute;a registrado un comportamiento similar a los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n en cuanto a profundizaci&oacute;n financiera (Clavijo, 2006). Se trataba de alcances bastante discretos frente al tema. Con la crisis de finales de los a&ntilde;os noventa, la situaci&oacute;n empeor&oacute; y estos indicadores descendieron a niveles significativamente bajos (<a href="#grafico2">Gr&aacute;fico 2</a>). Era de esperarse que, como en los otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, al avanzar el crecimiento econ&oacute;mico esos indicadores invirtieran su tendencia y la profundizaci&oacute;n financiera se recuperara; sin embargo, esto no sucedi&oacute;. A este respecto se&ntilde;ala Clavijo (2006):</p> <ul>Los indicadores de profundizaci&oacute;n financiera (tanto por el lado activo como pasivo) alcanzaban niveles apenas aceptables en el contexto latinoamericano al momento de estallar la crisis. Por ejemplo, la relaci&oacute;n cartera/PIB era de 38,7% y la de ahorro financiero/PIB de 43,2% en 1997; esos mismos indicadores apenas se ubicaron en 23% y 36,8% al cierre de 2005. (p. 133).    </ul>     <p>    <center><a name="grafico2"><img src="img/revistas/eg/v25n110/n110a02f2.jpg" /></a></center></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para superar la crisis financiera de la &eacute;poca, el gobierno nacional adopt&oacute; el Decreto 2331 de 1998 (Presidencia de la Rep&uacute;blica, 1998), con el cual intentaba fortalecer las entidades del sector y aliviar la situaci&oacute;n de los deudores. Para financiar la operaci&oacute;n de salvamento, se introdujo el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF), el cual, como se&ntilde;alan Galindo y Majnoni (2006, p. 34): “Se instaur&oacute; en varios pa&iacute;ses de la regi&oacute;n en medio de episodios de crisis con el fin de recaudar fondos para contribuir a solventarlas”. Esta medida se complement&oacute; con otras bastante fuertes en t&eacute;rminos de represi&oacute;n financiera, entre las cuales se destacan el l&iacute;mite m&aacute;ximo a las tasas de inter&eacute;s de cr&eacute;ditos hipotecarios, la implementaci&oacute;n de nuevas inversiones forzosas, la modificaci&oacute;n del c&aacute;lculo de la tasa de usura y el gravamen a parte de la remuneraci&oacute;n a los encajes (Arbel&aacute;ez y Zuluaga, 2002). Estas medidas ocasionaron gran desinter&eacute;s de las instituciones financieras en el proceso de bancarizaci&oacute;n.</p>     <p>Si a lo expuesto anteriormente se agregan otros factores que afectan la rentabilidad de la operaci&oacute;n bancaria y cuya ponderaci&oacute;n resulta importante en el caso colombiano, el desinter&eacute;s en bancarizar aumenta. Entre estos factores se destacan los topes a las tasas de inter&eacute;s de las diferentes modalidades de cr&eacute;dito, el aumento de los costos de operaci&oacute;n, cuyo peso es muy significativo en Colombia, la inseguridad jur&iacute;dica que afecta profundamente la banca, la informaci&oacute;n altamente asim&eacute;trica que se presenta para las operaciones financieras de este tipo debido a la casi inexistente informaci&oacute;n sobre los clientes de bajos ingresos, y las peque&ntilde;as empresas.</p>     <p>S&oacute;lo hasta cuando otras instituciones allanaron el camino del cr&eacute;dito a los pobres y se consolid&oacute; el efecto demostraci&oacute;n, como lo llama Paredes (2006), fue cuando se despert&oacute; en la banca colombiana un nuevo inter&eacute;s por atender a este tipo de clientes que hasta el momento le resultaban poco atractivos. Este efecto, muy importante en el nuevo rumbo de la bancarizaci&oacute;n en Colombia, se refiere al hecho mediante el cual las ONG, que otorgaban cr&eacute;ditos a la poblaci&oacute;n de bajos ingresos, demostraron que estos clientes eran deudores verdaderamente comprometidos con sus obligaciones. Como se&ntilde;alan L&oacute;pez y Villarreal (1998), el est&iacute;mulo de cupos de cr&eacute;dito mayores que hab&iacute;an sido ofrecidos a la poblaci&oacute;n pobre, gracias al cumplimiento de sus anteriores obligaciones, hab&iacute;a rendido frutos y de esta forma el efecto demostraci&oacute;n se hab&iacute;a consolidado.</p>     <p>Este nuevo inter&eacute;s es avalado por el Gobierno, que ya era consciente de la necesidad de flexibilizar la estructura del sistema financiero de manera que resultara m&aacute;s incluyente. Es as&iacute; como el gobierno nacional, mediante la pol&iacute;tica de la Banca de las Oportunidades, promueve oficialmente la bancarizaci&oacute;n. Por medio de esta pol&iacute;tica se crearon las condiciones para favorecer el acceso al sistema financiero de la poblaci&oacute;n excluida.<a href="#nota5"><sup>5</sup></a> Como lo se&ntilde;ala el documento del Consejo Nacional de Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica y Social (Conpes) 3424 del 2006, en esta iniciativa se destacan la reforma del marco regulatorio para estimular el acceso a servicios financieros, apareciendo la figura de CNB como elemento principal. Se establece tambi&eacute;n la exenci&oacute;n del Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) y de inversiones forzosas para cuentas de ahorro de bajo monto, para las cuales adem&aacute;s se simplifican los tr&aacute;mites de apertura. Adicionalmente se reforma el r&eacute;gimen de garant&iacute;as y se fortalecen las centrales de riesgo, para las cuales se adelantan actividades que permitan incluir informaci&oacute;n de pagos de servicios p&uacute;blicos, arriendos y otros, con el fin de contar con alguna historia de pago de la poblaci&oacute;n tradicionalmente excluida del sistema financiero.</p>     <p>Seg&uacute;n las cifras que las entidades financieras reportaron a la Central de Informaci&oacute;n Financiera (Cifin), con corte a julio de 2006 y que se publicaron con el Reporte de Bancarizaci&oacute;n de esa fecha (Asobancaria, 2006), se registra en Colombia un nivel de bancarizaci&oacute;n de 29,2%; el cual resulta bajo comparado con econom&iacute;as m&aacute;s desarrolladas. La mayor parte de la poblaci&oacute;n se encuentra bancarizada a trav&eacute;s de cuentas de ahorro con un total de 11.257.480 usuarios. Si se mide el nivel de bancarizaci&oacute;n por la penetraci&oacute;n de la cuenta de ahorros, se destacan las principales ciudades, entre ellas Bucaramanga con un registro de 65,09%, Bogot&aacute; con 54.30% y Pereira con 51,13%. A nivel departamental se encuentra que la mayor penetraci&oacute;n de este producto aparece en San Andr&eacute;s y Providencia que alcanza 47%, Arauca con 41,7% y Casanare 36,2%. Ubic&aacute;ndose en un nivel medio-alto se encuentra Caldas con 34%, Antioquia con 29,8% y Valle con 29,3%. Finalmente se encuentra que los &uacute;ltimos lugares en bancarizaci&oacute;n lo ocupan departamentos que exhiben altos &iacute;ndices de pobreza, entre los que figuran C&oacute;rdoba con 13,5%, Guajira con 13,3% y Choc&oacute; con solo 10% (<a href="#tabla6">Tabla 6</a>).</p>     <p>    <center><a name="tabla6"><img src="img/revistas/eg/v25n110/n110a02t6.jpg" /></a></center></p>      <p>Para complementar el an&aacute;lisis, se toman las cifras de Necesidades B&aacute;sicas Insatisfechas (NBI) por departamento seg&uacute;n el censo de 2005 realizado por el DANE (2006) y las cifras de operaciones activas y pasivas por municipios y departamentos publicadas por la Superintendencia Financiera de Colombia (2006). El an&aacute;lisis de estas cifras permite ratificar que los departamentos con menores &iacute;ndices de pobreza concentran la mayor parte del negocio bancario. Como se observa en la <a href="#tabla7">Tabla 7</a>, 80,96% de las captaciones y 79,98% de la cartera est&aacute;n en los departamentos con menores &iacute;ndices de pobreza.</p>     <p>    <center><a name="tabla7"><img src="img/revistas/eg/v25n110/n110a02t7.jpg" /></a></center></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>2.1. Microcr&eacute;dito</b></p>     <p>La Ley 590 de 2000 define el microcr&eacute;dito como el cr&eacute;dito dirigido a las micro, peque&ntilde;as y medianas empresas<a href="#nota6"><sup>6</sup></a> cuyo monto no podr&aacute; exceder los 25 SMLV.<a href="#nota7"><sup>7</sup></a> Posteriormente se redefini&oacute; el monto m&aacute;ximo hasta 120 SMLV. Como se&ntilde;ala Barona (2006, p. 6): “Esta definici&oacute;n suele considerarse incompleta para quienes est&aacute;n interesados en los servicios financieros para los pobres”. Sin embargo, ya que no existe una sola definici&oacute;n aceptada y que son los registros de las operaciones de microcr&eacute;dito definidas de esta forma las que se encuentran disponibles, ser&aacute; &eacute;sta la definici&oacute;n que se asumir&aacute; para fines del estudio.</p>     <p>Tiene especial relevancia en t&eacute;rminos del an&aacute;lisis profundizar en el comportamiento del microcr&eacute;dito. Basta observar los resultados esgrimidos por la <i>Encuesta Social </i>de Fedesarrollo (2001), aplicada en las cuatro principales ciudades del pa&iacute;s para dar cuenta de la importancia del microcr&eacute;dito como instrumento para llegar a los hogares pobres y a la peque&ntilde;a empresa. Sus resultados evidenciaron que un 18% de los hogares de estrato<a href="#nota8"><sup>8</sup></a> bajo y un 20% de los hogares de estrato medio, registraban que alg&uacute;n miembro del hogar ten&iacute;a negocio y, para el total de la muestra, el total de hogares que solicit&oacute; alg&uacute;n cr&eacute;dito no s&oacute;lo disminuy&oacute; en el periodo de estudio, sino que result&oacute; considerablemente bajo al ubicarse en 7% en los hogares de estrato bajo y en 14% en los de estrato medio.</p>     <p>Como se&ntilde;ala Barona (2004):</p> <ul>Por su misma naturaleza, el tama&ntilde;o del mercado del microcr&eacute;dito en Colombia es muy dif&iacute;cil de estimar, se han hecho pocos estudios al respecto, pero se&ntilde;alan que un bajo porcentaje de microempresas se han beneficiado de un cr&eacute;dito formal, poniendo de manifiesto la importancia de aumentar la oferta de recursos crediticios a tasas razonables. (p. 79)    </ul>     <p>La informaci&oacute;n obtenida en el Reporte de Bancarizaci&oacute;n de la Asociaci&oacute;n Bancaria (2006) corrobora el bajo cubrimiento de este producto. De este reporte se extrae que en los departamentos de mayor participaci&oacute;n como Huila, Boyac&aacute; y Nari&ntilde;o, el cubrimiento del microcr&eacute;dito no supera el 4% de la poblaci&oacute;n y en los de menor participaci&oacute;n, como Guajira y Choc&oacute;, es inferior a 1%. Aun en las principales ciudades resulta inferior a 2% (<a href="#tabla6">Tabla 6</a>).</p>      <p>Si se analiza la participaci&oacute;n del microcr&eacute;dito en la cartera bancaria, la situaci&oacute;n resulta similar. Tomando la cartera por tipo de cr&eacute;dito de los establecimientos bancarios desde 2002 hasta 2006 (<a href="#tabla8">Tabla 8</a>) y calculando la participaci&oacute;n de las diferentes modalidades de cr&eacute;dito en el total de la cartera, se encuentra que la participaci&oacute;n del microcr&eacute;dito en la cartera total de los establecimientos bancarios es significativamente baja, manteni&eacute;ndose por debajo de 2% en el per&iacute;odo de estudio. Se observa, adem&aacute;s, que el comportamiento crediticio para el microcr&eacute;dito resulta estable, teniendo en cuenta que el &iacute;ndice de cartera vencida para esta modalidad no ha registrado variaciones importantes en el per&iacute;odo y permanece en un nivel aceptable.</p>     <p>    <center><a name="tabla8"><img src="img/revistas/eg/v25n110/n110a02t8.jpg" /></a></center></p>      <p>Resulta entonces inevitable sugerir que el cr&eacute;dito extrabancario contin&uacute;a siendo una opci&oacute;n de alta viabilidad.<a href="#nota9"><sup>9</sup></a> Basta con estudiar la Encuesta Trimestral de Comportamiento y Opini&oacute;n de la Peque&ntilde;a y Mediana Industria (Acopi), realizada en el cuarto trimestre del 2006 la cual se&ntilde;ala que el nivel de utilizaci&oacute;n del cr&eacute;dito extrabancario es de 23% de las pymes (Asociaci&oacute;n Colombiana de Peque&ntilde;os Industriales - Acopi, 2007). Los costos que esta opci&oacute;n implica s&oacute;lo pueden contribuir a la desaparici&oacute;n de las peque&ntilde;as y medianas empresas y a la exacerbaci&oacute;n de la pobreza en el pa&iacute;s.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como se&ntilde;ala Marulanda (2005), si se considera un inter&eacute;s de 5% mensual, frecuente para algunos prestamistas, la tasa efectiva anual alcanza 80%, sin considerar que en compraventas y plazas de mercado alcanza hasta 10% mensual y 1% diario respectivamente, con tasas efectivas de 214% y de 3.500% (Avenda&ntilde;o, 2006). Estos costos s&oacute;lo pueden calificarse de extravagantes. De otra parte, el cr&eacute;dito local no ofrece un apoyo formativo ni hay un seguimiento que permita influir en el &eacute;xito empresarial, lo que s&iacute; puede favorecerse a trav&eacute;s del microcr&eacute;dito (Berezo, 2007).</p>     <p><b>2.2. Corresponsales No Bancarios en Colombia</b></p>     <p>Algunas caracter&iacute;sticas de los pa&iacute;ses previamente estudiados, que son compartidas por Colombia, hacen de la figura de CNB una pieza clave en el proceso de bancarizaci&oacute;n. Pa&iacute;ses con cobertura incompleta del sistema financiero, con la existencia de gran cantidad de municipios con pocos habitantes, donde no resulta rentable establecer una oficina bancaria, en zonas alejadas del pa&iacute;s y donde adem&aacute;s las sucursales bancarias est&aacute;n concentradas en las grandes ciudades, hacen que el esquema de CNB resulte una pieza muy importante en el proceso de bancarizaci&oacute;n.</p>     <p>La situaci&oacute;n expuesta anteriormente la describe detalladamente el documento 3424 del Consejo Nacional de Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica y Social (Conpes), en el cual se pone de manifiesto que en 2006, excluyendo las oficinas del Banco Agrario, la banca privada s&oacute;lo atend&iacute;a 25% de los municipios del pa&iacute;s. En 530 municipios la &uacute;nica instituci&oacute;n bancaria era el Banco Agrario y en 292 municipios no exist&iacute;a presencia bancaria alguna. Consciente de la necesidad de bancarizar, el gobierno nacional otorg&oacute; un espaldarazo a la Pol&iacute;tica de Banca de Oportunidades con el Decreto 2233 de 2006. Por medio de este Decreto se reglamentan los servicios prestados por entidades bancarias a trav&eacute;s de CNB, se autoriza la prestaci&oacute;n de los servicios de recaudo y transferencia de fondos, env&iacute;o y recepci&oacute;n de giros en moneda local, dep&oacute;sitos y retiros de cuentas, aperturas de CDT, consultas y transferencias de fondos, adem&aacute;s de entrega y recepci&oacute;n de documentos para apertura de cuentas y cr&eacute;ditos a trav&eacute;s de &eacute;stos (Ministerio de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico, 2006).</p>     <p>La autorizaci&oacute;n de la atenci&oacute;n por medio de CNB constituy&oacute; un gran avance frente a las r&iacute;gidas estructuras de la banca tradicional en Colombia. Como se&ntilde;ala Prado (2005):</p> <ul>Se trata de un verdadero cambio de paradigma tanto para los intermediarios financieros como para las mismas autoridades econ&oacute;micas. En efecto, el r&eacute;gimen de oficinas y horarios de los bancos era concebido como un elemento de enorme trascendencia porque se entend&iacute;a que el establecimiento de unos est&aacute;ndares f&iacute;sicos y de seguridad determinados, as&iacute; como la fijaci&oacute;n obligatoria de unos horarios de atenci&oacute;n al p&uacute;blico, resultaban necesarios para asegurar un adecuado servicio al cliente. (p. 14)    </ul>     <p>Se reconoce entonces que el instrumento efectivo en la lucha contra la exclusi&oacute;n es la oficina bancaria agradable y cercana, la cual podr&aacute; dar la confianza necesaria a la poblaci&oacute;n tradicionalmente excluida del sistema financiero para acercarse a &eacute;l.</p>     <p>El 11 de agosto de 2006 se instal&oacute; el primer Corresponsales No Bancarios del pa&iacute;s, operando para Bancolombia en Chipat&aacute;, uno de los municipios m&aacute;s peque&ntilde;os del pa&iacute;s ubicado a 247 kil&oacute;metros de la capital del departamento de Santander y que cuenta con unos 4.500 habitantes. Este CNB realiza en promedio 17 transacciones diarias por valor de $4.000.000, de las cuales el 79% est&aacute; representada por dep&oacute;sitos y el 21% por retiros. Como demuestra un estudio del BBVA (Gamba, 2007), 80% de las personas que utilizan CNB se convierten en clientes fijos de los establecimientos, lo que significa una retribuci&oacute;n importante, adem&aacute;s de los $150 o hasta $600 que les genera cada transacci&oacute;n. Los requerimientos para convertirse en CNB son bastante sencillos, una plataforma tecnol&oacute;gica b&aacute;sica consistente en un computador con acceso a Internet, solidez comercial y personal suficiente. Para abril de 2007 exist&iacute;an ya 3.497 CNB en el pa&iacute;s, de los cuales 105 ofrec&iacute;an adem&aacute;s de servicios de pagos otros productos como dep&oacute;sitos y cr&eacute;ditos (Presidencia de la Rep&uacute;blica de Colombia, 2007).</p>     <p>Es importante precisar que el factor determinante para que la banca alcance mayor cobertura es la rentabilidad del negocio, lo que a su vez est&aacute; influido por la reducci&oacute;n de los costos operativos. El negocio de los Corresponsales No Bancarios parece garantizar su atractivo en t&eacute;rminos financieros ya que, seg&uacute;n datos de las entidades financieras, crear una sucursal bancaria tiene un costo aproximado entre 600 y 700 millones de pesos, mientras que el costo de instalar un corresponsal est&aacute; entre 10 y 20 millones de pesos (Portafolio, 2007). Para el Banco Agrario, montar una oficina requiere 300 millones de pesos mientras que el costo de instalar un CNB asciende a 30 millones de pesos y el mantenimiento se reduce de 25 millones de pesos mensuales a s&oacute;lo un mill&oacute;n (La Rep&uacute;blica, 2007).</p>     <p>Mientras el negocio sea rentable, se garantiza la competencia de las entidades financieras y su mayor presencia a trav&eacute;s de Corresponsales No Bancarios. Esto puede considerarse un hecho si se tiene en cuenta que entidades privadas de diferentes perfiles, entre las cuales est&aacute;n BCSC,<a href="#nota10"><sup>10</sup></a> Bancolombia, BBVA, Banco de Bogot&aacute;, AvVillas, Banco Popular y Citybank, no s&oacute;lo est&aacute;n operando con estos corresponsales sino que adem&aacute;s est&aacute;n aumentando su n&uacute;mero r&aacute;pidamente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>2.3. Los retos</b></p>     <p>A pesar de los avances realizados, tanto en t&eacute;rminos de pol&iacute;tica gubernamental como en el compromiso de las entidades financieras, en el proceso subsisten obst&aacute;culos que requieren esfuerzos para ser removidos. Problemas que persisten, como la desconfianza y la autoexclusi&oacute;n de la demanda, s&oacute;lo pueden ser combatidos a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n,<a href="#nota11"><sup>11</sup></a> lo cual requiere el desarrollo de una cultura financiera mediante planes de alfabetizaci&oacute;n financiera, como se han desarrollado en Brasil y Per&uacute;.</p>     <p>El punto anterior merece consideraci&oacute;n especial. La <i>Encuesta Social </i>de Fedesarrollo (2001) revela que las razones para la autoexclusi&oacute;n del cr&eacute;dito formal son bastante diversas. Como muestra la <a href="#tabla9">Tabla 9</a>, aunque la principal raz&oacute;n para no solicitar un cr&eacute;dito es no tener la necesidad del mismo; 6,9% de los encuestados se abstiene de solicitar cr&eacute;dito porque cree que no se lo dar&aacute;n; 17,40% reporta miedo a los pr&eacute;stamos; 25,80% se abstiene por no tener certeza de ingresos futuros y 9,1% esgrime que las tasas de inter&eacute;s son muy altas, evidenciando que un importante porcentaje de potenciales receptores de cr&eacute;dito no se acercan a solicitarlo basados en razones que dan por sentadas.</p>     <p>    <center><a name="tabla9"><img src="img/revistas/eg/v25n110/n110a02t9.jpg" /></a></center></p>      <p>La banca deber&aacute; conceder mayor importancia a su participaci&oacute;n en el asesoramiento y capacitaci&oacute;n del sector de peque&ntilde;as y medianas empresas. Resulta parad&oacute;jico observar que a pesar de que la mayor&iacute;a de los bancos de la regi&oacute;n consideran a las Pyme como parte estrat&eacute;gica de su negocio, el asesoramiento que les ofrece resulte tan limitado (<a href="#tabla10">Tabla 10</a>). Los resultados de la Encuesta de la Federaci&oacute;n Latinoamericana de Bancos (Felaban, 2004) se&ntilde;alan al respecto que, en su estudio sobre 111 instituciones financieras de la regi&oacute;n, 42% de las entidades consideran como barrera de las pymes para acceder al cr&eacute;dito bancario el incumplimiento de los requerimientos, 21% la informalidad de los ingresos y 11% el dif&iacute;cil acceso. En la misma encuesta 84% de los bancos consideran a las pymes como un parte estrat&eacute;gica de su negocio, resultando entonces parad&oacute;jico que 62% no les brinde ning&uacute;n tipo de capacitaci&oacute;n, 61% no les ofrecen asesor&iacute;a en materia impositiva, 56% no las apoyan en comercio exterior y s&oacute;lo 39% de las entidades tiene un sector pymes en sus sucursales.</p>     <p>    <center><a name="tabla10"><img src="img/revistas/eg/v25n110/n110a02t10.jpg" /></a></center></p>     <p>En cuanto al microcr&eacute;dito surgen varios puntos a tener en cuenta. En primer lugar, es necesario estudiar los altos costos del microcr&eacute;dito en Colombia. Resulta contradictorio que aunque este instrumento pretende promover un mejor nivel de vida para los m&aacute;s pobres, exhiba los costos m&aacute;s altos del portafolio de cr&eacute;ditos. Como a la tasa de inter&eacute;s del microcr&eacute;dito se suman comisiones y honorarios autorizados, su costo se eleva ostensiblemente. Si adem&aacute;s el microcr&eacute;dito se otorga con garant&iacute;a autom&aacute;tica del Fondo Nacional de Garant&iacute;as (FNG), se adiciona el valor de la garant&iacute;a m&aacute;s el IVA por ambos conceptos (Avenda&ntilde;o, 2006; FNG, 2007).</p>     <p>Tambi&eacute;n persisten factores como la incertidumbre por la falta de documentaci&oacute;n sobre la moralidad comercial de los sujetos de cr&eacute;dito, lo cual dificulta el proceso del microcr&eacute;dito. Esto exige una promoci&oacute;n permanente para que las empresas informales generen una historia crediticia mediante registros en las centrales de riesgo. Se observa adem&aacute;s que los altos costos fijos y los bajos montos de los cr&eacute;ditos, unidos a las tasas de inter&eacute;s controladas, pueden afectar la rentabilidad y el crecimiento de este producto. Esto exige a las entidades la necesidad de desarrollar econom&iacute;as operativas que les permitan obtener mayores ganancias.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En cuanto al papel del Gobierno en el microfinanciamiento, debe quedar claro que su intervenci&oacute;n fundamental es propiciar la competencia del sector financiero. Frente a esto, los bancos no tendr&aacute;n otra salida que extenderse en direcciones no tradicionales. Las autoridades econ&oacute;micas deber&aacute;n cuidarse de actuaciones que conviertan al microcr&eacute;dito en una bandera social pasajera. La sostenibilidad del microcr&eacute;dito a trav&eacute;s del tiempo s&oacute;lo podr&aacute; darse en t&eacute;rminos de que sea un negocio rentable. En este punto tan importante coinciden autores como Alvira (2005), Giraldo (2005), Rajan (2006) y Saza (2005), quienes tambi&eacute;n expresan que el movimiento del microfinanciamiento tiene que lograr una meta clara y prosaica: agregar valor. Ah&iacute; radica la posibilidad de dejar atr&aacute;s la pobreza. El desaf&iacute;o radica en operar con criterios de mercado y a la vez mantener el objetivo social.</p>     <p>En cuanto a los Corresponsales No Bancarios, es de esperarse que las entidades financieras contin&uacute;en esforz&aacute;ndose en su desarrollo, ya que el mayor nivel de competencia que se vaya generando conducir&aacute; a remover los obst&aacute;culos y con ello a impulsar la bancarizaci&oacute;n. De ser as&iacute;, se podr&aacute; alcanzar la meta establecida por la Banca de las Oportunidades, consistente en que para 2010 todos los municipios de pa&iacute;s tengan atenci&oacute;n bancaria.</p>     <p>Resulta importante destacar el inter&eacute;s que en los &uacute;ltimos tiempos ha exhibido la banca nacional en demostrar su responsabilidad social. Sobre esta conciencia, se&ntilde;ala la Asociaci&oacute;n Bancaria (2005):</p> <ul>En el tema de la ampliaci&oacute;n de la cobertura bancaria, especialmente para la poblaci&oacute;n marginada de los servicios financieros tanto activos como pasivos, las entidades del sistema financiero han sido conscientes de la importancia que juega el proceso de bancarizaci&oacute;n para el desarrollo econ&oacute;mico y social de los pa&iacute;ses. (p. 2)    </ul>     <p>Se debe hacer expl&iacute;cito que la responsabilidad social de la banca implica, por una parte, seguir desarrollando productos acordes con los requerimientos de las peque&ntilde;as empresas y de la poblaci&oacute;n pobre, considerando sus circunstancias particulares, y por otra, seguir trabajando en pro de mejorar las tecnolog&iacute;as microcrediticias y las econom&iacute;as operativas para hacer de la bancarizaci&oacute;n una actividad rentable en t&eacute;rminos sociales y econ&oacute;micos.</p>     <p><b><font size="3">3. CONCLUSIONES</font></b></p>     <p>Bancarizar es generar oportunidades, lo cual es especialmente cierto para Am&eacute;rica Latina. Dado que la bancarizaci&oacute;n est&aacute; directamente relacionada con el crecimiento econ&oacute;mico y ofrece la posibilidad a las personas de bajos ingresos de mejorar sus condiciones de vida y a las peque&ntilde;as empresas de apalancarse para desarrollar sus negocios, es claro que se constituye en una herramienta fundamental en la lucha contra la pobreza. De ah&iacute; que se concluya la importancia del tema para nuestros pa&iacute;ses y se resalten las experiencias positivas de Brasil y Per&uacute; frente al tema.</p>     <p>Brasil registra una amplia experiencia como pionero en operaciones de microcr&eacute;dito para sectores informales de la econom&iacute;a desde 1973. Su bancarizaci&oacute;n ha crecido a un ritmo superior al ritmo de crecimiento de la poblaci&oacute;n, a tal punto que para 2002 todos sus municipios estaban asistidos por el sistema financiero. Per&uacute; se empe&ntilde;&oacute; desde 2002 en obtener una mayor bancarizacion estimulando principalmente el financiamiento formal a los m&aacute;s pobres a trav&eacute;s de cr&eacute;ditos peque&ntilde;os e impulsando el mayor cubrimiento de la banca. Complement&oacute; este proceso con medidas que garantizaran la transparencia de la operaci&oacute;n de la banca y con un programa de cultura financiera, lo que le ha permitido mejorar sus resultados significativamente.</p>     <p>Colombia ha mostrado una historia de bancarizaci&oacute;n ligada al microcr&eacute;dito y deficiente en otros servicios. El nivel de bancarizaci&oacute;n general del pa&iacute;s resulta muy bajo. La mayor penetraci&oacute;n financiera se presenta en las principales ciudades y es muy baja en el resto del territorio. Los departamentos con mayor pobreza registran muy baja penetraci&oacute;n bancaria.</p>     <p>Sobre el microcr&eacute;dito, es preciso concluir que no es s&oacute;lo el instrumento para llegar a los hogares m&aacute;s pobres y a la peque&ntilde;a empresa, es la &uacute;nica herramienta eficaz ante el cr&eacute;dito extrabancario, que con sus extravagantes costos, conduce a la exacerbaci&oacute;n de la pobreza en el pa&iacute;s. Sin embargo, si se analizan las cifras de microcr&eacute;dito, se observa su bajo cubrimiento que no supera 4% de la poblaci&oacute;n y su participaci&oacute;n en la cartera de establecimientos bancarios es inferior a 2%.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el caso colombiano, es cierto que factores como los bajos montos de las operaciones de microcr&eacute;dito, la informaci&oacute;n asim&eacute;trica, el techo a las tasas de inter&eacute;s, el gravamen a los movimientos financieros y diversos factores de represi&oacute;n financiera, menoscabaron el atractivo de bancarizar. No obstante, el efecto demostraci&oacute;n y el espaldarazo del Gobierno mediante acciones concretas, consignadas en la pol&iacute;tica de Banca de Oportunidades, han permitido revivir el inter&eacute;s en el proceso.</p>     <p>En la documentaci&oacute;n que sustenta la pol&iacute;tica de la Banca de las Oportunidades, el Gobierno expone su preocupaci&oacute;n por el bajo cubrimiento de la banca privada y reconoce que los esfuerzos de la banca oficial no han sido suficientes, en tanto para 2006, 232 municipios no contaban con asistencia financiera. Pero lo m&aacute;s importante es que demuestra su inter&eacute;s en promover una pol&iacute;tica de acceso a servicios financieros para las personas de menores ingresos en aras de unos fines sociales, reconociendo la importancia econ&oacute;mica y social del tema.</p>     <p>Los Corresponsales No Bancarios han demostrado ser pieza clave en la bancarizaci&oacute;n, como se observa en los casos de Brasil y Per&uacute;. En Colombia su n&uacute;mero viene creciendo. La competencia entre las entidades garantiza que su cobertura se ir&aacute; extendiendo por los municipios inasistidos actualmente. Ser&aacute;n muy &uacute;tiles para actuar sobre la exclusi&oacute;n de la demanda, especialmente si a la par se desarrolla un plan estrat&eacute;gico de cultura financiera para los m&aacute;s pobres, como se realiz&oacute; en Brasil y Per&uacute;.</p>     <p>Los diferentes participantes en el proceso de bancarizaci&oacute;n colombiano deber&aacute;n afrontar una serie de compromisos. La banca deber&aacute; aumentar su participaci&oacute;n en el asesoramiento y capacitaci&oacute;n de las peque&ntilde;as y medianas empresas. Por ser el sector de las pyme clave para el crecimiento del sector financiero, &eacute;ste debe comprometerse con su desarrollo, m&aacute;s all&aacute; del s&oacute;lo financiamiento. Tiene los recursos para brindarles asesor&iacute;a, el cubrimiento, el personal y la experiencia que se requiere para desarrollar esta labor.</p>     <p>El papel del Gobierno en todo esto queda claro. Hasta ahora ha apoyado el proceso de bancarizaci&oacute;n mediante las iniciativas aprobadas, lo cual es verdaderamente importante en la medida en que ha flexibilizado la r&iacute;gida estructura de la banca colombiana que la hac&iacute;a bastante excluyente. Deber&aacute; seguir estimulando la competencia entre las entidades del sector con miras a lograr la universalizaci&oacute;n de los servicios financieros, tener continuidad en las pol&iacute;ticas de generaci&oacute;n de oportunidades para los m&aacute;s pobres, hacer evaluaciones de los resultados de las mismas para realizar las correcciones del caso y no caer de ninguna manera en el asistencialismo, lo cual ser&iacute;a perjudicial para la sostenibilidad de este proceso.</p>          <p><b>NOTAS AL PIE DE P&Aacute;GINA</b></p>       <p><a name="nota1">1. </a>La Real Academia Espa&ntilde;ola (2007) en su vig&eacute;sima segunda edici&oacute;n lo define como el desarrollo de las actividades sociales y econ&oacute;micas de manera creciente a trav&eacute;s de la banca.</p>     <p><a name="nota2">2. </a>Se entiende por CNB a cajeros corresponsales que operan en establecimientos comerciales y que no pertenecen al sistema financiero, como tiendas, droguer&iacute;as y ferreter&iacute;as, que permiten la intermediaci&oacute;n de recursos a bajo costo, ofreciendo servicios en lugares donde una oficina de un banco no resulta rentable</p>     <p><a name="nota3">3. </a>El 2005 fue declarado A&ntilde;o Internacional del Microcr&eacute;dito por la ONU (2005).</p>     <p><a name="nota4">4. </a>Teniendo en cuenta que el porcentaje de cr&eacute;ditos a PIB promedio en Am&eacute;rica Latina fue de 24% y en Per&uacute; de 19%.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="nota5">5. </a>Como se&ntilde;ala Alvira (2006), la Banca de las Oportunidades es una estrategia, no una entidad. En ese sentido, es una pol&iacute;tica que coordina y potencia los esfuerzos de intermediarios financieros existentes, como los establecimientos de cr&eacute;dito, las cooperativas, las ONG y las compa&ntilde;&iacute;as de financiamiento. Adem&aacute;s, esta pol&iacute;tica busca ofrecer incentivos a trav&eacute;s del Fondo de las Oportunidades para ampliar la oferta de servicios financieros a la poblaci&oacute;n objetivo. No es una estrategia que cree un banco de primer ni de segundo piso, tampoco presta, garantiza ni redescuenta.</p>     <p><a name="nota6">6. </a>Seg&uacute;n la Ley 590 de 2000 (Congreso Nacional de Colombia, 2000) se entiende por microempresa aquella que no tenga m&aacute;s de 10 trabajadores y activos inferiores a 501 SMLV. Por peque&ntilde;a empresa a aquellas que tengan entre 11 y 50 trabajadores y activos entre 501 y 5.001 SMLV y por mediana empresa se entiende a la que tenga una planta de personal entre 51 y 200 empleados y activos entre 5.001 y 15.000 SMLV.</p>     <p><a name="nota7">7. </a>SMLV corresponde a la sigla: Salarios M&iacute;nimos Legales Vigentes para el caso de la legislaci&oacute;n colombiana.</p>     <p><a name="nota8">8. </a>El estrato es una clasificaci&oacute;n socioecon&oacute;mica que captura condiciones econ&oacute;micas y de bienestar de los hogares. En Colombia una de las clasificaciones utilizadas es la estratificaci&oacute;n socioecon&oacute;mica de la vivienda, que tiene en cuenta el nivel de ingreso de los propietarios, la dotaci&oacute;n de servicios p&uacute;blicos domiciliarios y la ubicaci&oacute;n de la vivienda, entre otros. Existen seis estratos de acuerdo con esta clasificaci&oacute;n, el m&aacute;s bajo es el uno y el m&aacute;s alto es el seis.</p>     <p><a name="nota9">9. </a>En la Encuesta para Evaluaci&oacute;n de Impacto de los Servicios de Apoyo a los Microempresarios en Colombia, realizada por la Fundaci&oacute;n Corona en 1998, 50,2% de los empresarios respondi&oacute; no tener acceso a productos financieros, 28% se&ntilde;al&oacute; que se financiaba con amigos y familiares, 7,6% con prestamistas, 1,4% con ONG, 41,5% con proveedores y s&oacute;lo 7,3% con bancos privados (Palacios, 2005).</p>     <p><a name="nota10">10. </a>BCSC ha sido una entidad dirigida a la banca masiva popular con bastante &eacute;xito. Con claro sentido social, desde hace m&aacute;s de noventa a&ntilde;os apoya el programa de cr&eacute;dito para personas de bajos ingresos y peque&ntilde;os empresarios (Dur&aacute;n, 2005).</p>     <p><a name="nota11">11. </a>Tal vez la frase que mejor explique esta situaci&oacute;n sea la de Ord&oacute;&ntilde;ez (2005, p. 21), cuando afirma que “bancarizar, adem&aacute;s de inclusi&oacute;n, es formaci&oacute;n”.</p>   <hr />      <p><b><font size="3">BIBLIOGRAF&Iacute;A</font></b></p>     <!-- ref --><p>1. Alves, S. y Da Silva, D. (2006). <i>Democratizaci&oacute;n del cr&eacute;dito en Brasil, actuaci&oacute;n del Banco Central</i>. Brasilia, Brasil: Banco Central de Brasil.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0123-5923200900010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Alvira, F. (2005). El Microcr&eacute;dito: una herramienta para generar bienestar. <i>Debates de Coyuntura Social</i>, 7, 19-24.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0123-5923200900010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Alvira, F. (2006). La Banca de las Oportunidades: Una pol&iacute;tica para promover el acceso a servicios financieros.<i> Debates de Coyuntura Social</i>, 2, 7-13.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0123-5923200900010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Arbel&aacute;ez, M. y Zuluaga, S. (2002).   <i>El sistema financiero colombiano de cara al siglo XXI</i>. Bogot&aacute;, Colombia: ANIF.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0123-5923200900010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Arboleda, E. y Manrique, E. (2004). Motor para el desarrollo. <i>Revista Javeriana</i>, 705, 53-57.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0123-5923200900010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Asociaci&oacute;n Bancaria de Colombia - Asobancaria (2005). <i>Semana Econ&oacute;mica</i>, 523, 1- 5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0123-5923200900010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Asobancaria (2006). <i>Reporte de bancarizaci&oacute;n a julio del 2006.</i> Direcci&oacute;n de Estudios y Regulaci&oacute;n Financiera. CIFIN. Noviembre de 2006. [En L&iacute;nea] Recuperado en abril 8 de 2007, de: <a href="http://www.asobancaria.com/categorias.jsp?id=227&sup=1" target="_blank">http://www.asobancaria.com/categorias.jsp?id=227&amp;sup=1</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0123-5923200900010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Asociaci&oacute;n Colombiana de Peque&ntilde;os Industriales - ACOPI (2007).   <i>Encuesta trimestral de comportamiento y opini&oacute;n de la peque&ntilde;a y mediana industria en Colombia</i>, Cuarto trimestre del 2006. [En L&iacute;nea] Recuperado en marzo 10 de 2007, de: <a href="http://www.acopi.org.co/index.php?option=com_content&task=view&id=23&Itemid=24" target="_blank">http://www.acopi.org.co/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=23&amp;Itemid=24</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0123-5923200900010000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Asociaci&oacute;n Nacional de Instituciones Financieras – ANIF. (2001). <i>El sector financiero colombiano de cara al siglo XXI</i> (Tomo 1). Bogot&aacute;, Colombia: ANIF.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0123-5923200900010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Avenda&ntilde;o, H. (2006). ¿Es demasiado costoso el microcr&eacute;dito en Colombia? <i>Carta Financiera</i>, 133, 57-64.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0123-5923200900010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Babczuk, R. (2001).<i> Financiamiento empresarial, desarrollo financiero y crecimiento</i>. M&eacute;xico D.F: Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0123-5923200900010000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Banco Central de Brasil. (2005).   <i>Cartilla de Microcr&eacute;dito</i>. [En L&iacute;nea] Recuperado en marzo 10 de 2006, de: <a href="http://www.bcb.gov.br//htms/public/microcredito/microcredito.pdf" target="_blank">www.bcb.gov.br//htms/public/microcredito/microcredito.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0123-5923200900010000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Banco Interamericano de Desarrollo – BID (2001). Microcr&eacute;dito y microfinanzas: de la aldea a Wall Street. <i>Progreso Econ&oacute;mico y Social en Am&eacute;rica Latina</i>. Informe 2001, 99-109.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0123-5923200900010000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Banco Interamericano de Desarrollo – BID (2005). C&oacute;mo desencadenar el cr&eacute;dito. C&oacute;mo ampliar y estabilizar la banca. <i>Progreso Econ&oacute;mico y Social en Am&eacute;rica Latina. </i>Informe 2005, 211-216.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0123-5923200900010000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15 . Barona, B. (2004). Microcr&eacute;dito en Colombia. <i>Estudios Gerenciales</i>, 90, 79-102.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0123-5923200900010000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Barona, B. (2006). Las Microfinanzas y la superaci&oacute;n de la pobreza. <i>Universitas Xaveriana</i>, 36, 6-7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0123-5923200900010000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Berezo, J. (2007).<i> Las microfinanzas en los pa&iacute;ses en desarrollo.</i> [En L&iacute;nea]. Recuperado en junio 20 de 2007, de: <a href="http://www.fiare.org/privado/gestorarchivos/biblioteca/microcr&eacute;ditos/CharlaMICROCREDITOS-Salamanca18-09-2004%20Versi&oacute;n%20Definitiva..pdf" target="_blank">http://www.fiare.org/privado/gestorarchivos/biblioteca/microcr&eacute;ditos/CharlaMICROCREDITOS-Salamanca18-09-2004%20Versi&oacute;n%20Definitiva..pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0123-5923200900010000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Clavijo, S. (2006). Grandes tendencias del sector financiero colombiano: 1990-2005. <i>Carta Financiera</i>, 133, 7-14.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0123-5923200900010000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Congreso Nacional de Colombia (2000). Ley 590. Julio 10.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0123-5923200900010000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Consejo Nacional de Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica y Social – Conpes. (2006). Documento Conpes 3424. Consejo Nacional de Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica y Social. Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n. [En L&iacute;nea]. Recuperado en junio 5 de 2007, de: <a href="http://www.dnp.gov.co/PortalWeb/Portals/0/archivos/documentos/Subdireccion/Conpes/3424.pdf" target="_blank">http://www.dnp.gov.co/PortalWeb/Portals/0/archivos/documentos/Subdireccion/Conpes/3424.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0123-5923200900010000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Corresponsales no bancarios (2007, Abril 12). <i>La Rep&uacute;blica</i>, p.2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0123-5923200900010000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Corresponsales no bancarios luchan por ganar la confianza de la clientela. (2007, abril 3). <i>Portafolio</i>, p. 1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0123-5923200900010000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Departamento Administrativo Nacional de Estad&iacute;sticas – DANE (2006). Estad&iacute;sticas de NBI. [En L&iacute;nea]. Recuperado en Junio 8, 2007, de: <a href="http://www.dane.gov.co/index.php?option=com_content&task=category&sectinid=35&id=391&itemid=887" target="_blank">www.dane.gov.co/index.php?option=com_content&amp;task=category&amp;sectinid=35&amp;id=391&amp;itemid=887</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0123-5923200900010000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Dermiguc-Kunt, A. (2005). <i>Microfinance Matters</i>. [En L&iacute;nea]. Recuperado en abril 5 de 2007, de: <a href="http://www.uncdf.org/english/microfinance/pubs/newsletter/pages/2005_09_sp/news_sec_dev.php" target="_blank">http://www.uncdf.org/english/microfinance/pubs/newsletter/pages/2005_09_sp/news_sec_dev.php</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0123-5923200900010000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Dur&aacute;n, J. (2005). La experiencia del BCSC en bancarizaci&oacute;n. <i>Debates de Coyuntura Social</i>, 17, 19-24.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0123-5923200900010000200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Federaci&oacute;n Latinoamericana de Bancos – Felaban. (2004). <i>Predisposici&oacute;n de las entidades financieras en Latinoam&eacute;rica y el Caribe para financiar las peque&ntilde;as y medianas empresas. Fomin/ BID y Felaban</i>. [En L&iacute;nea]. Recuperado en junio 20 de 2007, de <a href="http://www.felaban.com/encuesta_felaban.php" target="_blank">http://www.felaban.com/encuesta_felaban.php</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0123-5923200900010000200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. Fedesarrollo. (2001). <i>Encuesta Social Etapas III, IV, V.</i> [En L&iacute;nea]. Recuperado en enero 31, 2007, de: <a href="http://www.fedesarrollo.org/contenido/capitulo.asp?chapter=162" target="_blank">http://www.fedesarrollo.org/contenido/capitulo.asp?chapter=162</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0123-5923200900010000200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Fondo Nacional de Garant&iacute;as - FNG. (2007). <i>Garant&iacute;as Empresariales</i> [En L&iacute;nea]. Recuperado en Julio 1 de 2007, de: <a href="http://www.fng.gov.co/fng/portal/apps/php/index.kwe" target="_blank">http://www.fng.gov.co/fng/portal/apps/php/index.kwe</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0123-5923200900010000200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Galindo, A. y Majnoni, G. (2006). Otra mirada al 4x1000 una Propuesta.   <i>Carta Financiera</i>, 133, 31-36.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0123-5923200900010000200029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Gamba, D. (2007). Corresponsales no bancarios. <i>Gerente</i>, 113, 32-33.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0123-5923200900010000200030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. Giraldo, B. (2005). Las microfinanzas como instrumento de pol&iacute;tica p&uacute;blica. <i>Debates de Coyuntura Social</i>, 17, 7-16.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0123-5923200900010000200031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. Grupo Consultivo para la Asistencia de los Pobres – CGAP (2004). <i>Sobre las microfinanzas</i>. [En L&iacute;nea]. Recuperado en enero 31 de 2007, de: <a href="http://www.cgap.org/p/site/c/donors33" target="_blank">http://www.cgap.org/p/site/c/donors</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0123-5923200900010000200032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. IMD World Competitiveness (2006). <i>Institute for Management Development. Informe 2006.</i> Suiza: Autor.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0123-5923200900010000200033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. Levine, R. (1997). Financial development and economic growth: views and agenda. <i>Journal of Economic Literature</i>, 35(2), 688-726.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0123-5923200900010000200034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35. L&oacute;pez, L.F. y Villarreal, C.E. (1998) Sostenibilidad de instituciones especializadas en microcr&eacute;dito.<i> Revista Superintendencia Bancaria de Colombia</i>, 34, 35-39.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0123-5923200900010000200035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36. Marulanda, B. (2005). Las microfinanzas en Colombia. <i>Debates de Coyuntura Social</i>, 16, 7-13.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0123-5923200900010000200036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37. Marulanda, B. y Paredes, M. (2006). <i>The Services Group. Acceso a servicios financieros en Colombia y pol&iacute;ticas para promoverlo a trav&eacute;s de instituciones formales</i>. [En L&iacute;nea]. Recuperado en junio 20 de 2007, de: <a href="http://www.minhacienda.gov.co/portal/page/portal/MinHacienda/haciendapublica/normativa/regulacionfinanciera/estudiosreformafinanciera/6_ACCESO+A+SERVICIOS+FINANCIEROS+-+DIAGNOSTICO+FINAL+DEF.pdf" target="_blank">http://www.minhacienda.gov.co/portal/page/portal/MinHacienda/haciendapublica/normativa/regulacionfinanciera/estudiosreformafinanciera/6_ACCESO+A+SERVICIOS+FINANCIEROS+-+DIAGNOSTICO+FINAL+DEF.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0123-5923200900010000200037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>38. Ministerio de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico. (2006). <i>Banca de Oportunidades</i>. [En l&iacute;nea]. Recuperado en marzo 7 de 2007, de: <a href="http://www.minhacienda.gov.co/portal/page/portal/MinHacienda/elministerio/prensa/materialdeapoyo/CORRESPONSALES-JULIO10.pdf" target="_blank">http://www.minhacienda.gov.co/portal/page/portal/MinHacienda/elministerio/prensa/materialdeapoyo/CORRESPONSALES-JULIO10.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0123-5923200900010000200038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39. Ministerio de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico (2007, Febrero 26). <i>Decreto 519 del 2007</i>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0123-5923200900010000200039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40. Ord&oacute;&ntilde;ez, E. (2005). Bancarizar, adem&aacute;s de inclusi&oacute;n es formaci&oacute;n. <i>Debates de Coyuntura Social</i>, 17, 21-23.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0123-5923200900010000200040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>41. Organizaci&oacute;n de Naciones Unidas – ONU (2005). <i>A&ntilde;o Internacional del microcr&eacute;dito</i> [En L&iacute;nea]. Recuperado en Junio 20 de 2007, de: <a href="http://www.un.org/depts/dhl/spanish/events/microcredit/" target="_blank">www.un.org/depts/dhl/spanish/events/microcredit</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0123-5923200900010000200041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>42. Palacios, A. (2005). Microfinanzas para el desarrollo. <i>Zero</i>, 14, 100- 105.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0123-5923200900010000200042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>43. Paredes, M. (2006). Microfinanzas y bancarizaci&oacute;n. <i>Revista Javeriana</i>, 709, 66-71.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0123-5923200900010000200043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>44. Prado, C. (2005). Componente regulatorio de la banca de oportunidades.   <i>Debates de Coyuntura Social</i>, 17, 14-18.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0123-5923200900010000200044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>45. Presidencia de la Rep&uacute;blica de Colombia (1998, noviembre 16). <i>Decreto 2331 de 1998</i>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0123-5923200900010000200045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>46. Presidencia de la Rep&uacute;blica de Colombia. (2007). <i>$250 mil millones ha desembolsado banca de oportunidades en Bogot&aacute;</i> [En L&iacute;nea]. Recuperado en julio 7 de 2007, de: <a href="http://www.presidencia.gov.co/prensa_new/sne/2007/abril/21/06212007.htm" target="_blank">www.presidencia.gov.co/prensa_new/sne/2007/abril/21/06212007.htm</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0123-5923200900010000200046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>47. Prieto, A. (2006). Ampliaci&oacute;n del acceso a los servicios financieros mediante corresponsales no bancarios: la experiencia de Brasil y Per&uacute;. <i>Documentos Asobancaria</i>, 3, 12-24.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0123-5923200900010000200047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>48. Rajan, R. (2006). Separados y desiguales. <i>Finanzas y Desarrollo</i>, 43(1), 56-57.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0123-5923200900010000200048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>49. Real Academia Espa&ntilde;ola. (2007). [En L&iacute;nea]. 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