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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[MULTILOCALIZACIÓN: UNA ESTRATEGIA PARA COMPETIR GLOBALMENTE]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Multilocation: a strategy for global competition This article, through an analytical bibliographical review, aims to show the relevance of the hypothesis that outlines multilocation as one of the best managerial strategies to compete globally, especially when the firms enclose competitive advantages and they are capable to identify and to take advantage of the comparative advantages of the regions. The main implication of this hypothesis is that it claims a bigger attention over the new necessities of managerial abilities with the purpose of tying the rupture of the chain value that the commercial integration generates.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">      <p><font size="4">    <p align=center><b>MULTILOCALIZACI&Oacute;N: UNA ESTRATEGIA PARA COMPETIR GLOBALMENTE*</b></font></p>     <p>M&Oacute;NICA MAR&Iacute;A SINISTERRA RODR&Iacute;GUEZ</p>     <p>Mag&iacute;ster en Administraci&oacute;n con &eacute;nfasis en Negocios Internacionales, Universidad Icesi, Colombia. Profesora asistente, Departamento de Ciencias Econ&oacute;micas, Universidad del Cauca, Colombia. Dirigir correspondencia a M&oacute;nica Sinisterra, Claustro de Santo Domingo, Universidad del Cauca, Calle 5 # 4-70, Popay&aacute;n, Colombia. <a href="mailto:msinisterra@unicauca.edu.co">msinisterra@unicauca.edu.co</a></p>      <p>* Este documento es el resultado del proyecto de investigaci&oacute;n &quot;An&aacute;lisis del Impacto de la Mayor Integraci&oacute;n Comercial en las Decisiones de Localizaci&oacute;n de las Empresas Exportadoras en Colombia: Implicaciones para el Desarrollo Regional&quot;, realizado para optar al t&iacute;tulo de Maestr&iacute;a en Administraci&oacute;n. Agradezco los comentarios a los miembros del Seminario Permanente de Econom&iacute;a de la Universidad del Cauca.</p>      <p>Fecha de recepci&oacute;n: 18-08-2008 Fecha de correcci&oacute;n: 07-11-2008 Fecha de aceptaci&oacute;n: 19-01-2009</p>   <hr />       <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>Este art&iacute;culo busca mostrar, a trav&eacute;s de una revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica anal&iacute;tica, la pertinencia de la hip&oacute;tesis que plantea la multilocalizaci&oacute;n como una de las mejores estrategias empresariales para competir globalmente, espec&iacute;ficamente, cuando las empresas tienen ventajas competitivas y son capaces de identificar y aprovechar las ventajas comparativas de las regiones. La principal implicaci&oacute;n de esta hip&oacute;tesis es que reclama una mayor atenci&oacute;n sobre las nuevas necesidades de habilidades empresariales para ligar la ruptura de la cadena de valor que la integraci&oacute;n comercial produce.</p>     <p><b>PALABRAS CLAVE</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Multilocalizaci&oacute;n, Cadena de Valor, Ventajas Competitivas, Producci&oacute;n en el Exterior.</p>     <p><b>Clasificaci&oacute;n JEL:</b> F23, L23, R30</p>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p><b><i>Multilocation: a strategy for global competition</i></b></p>     <p>This article, through an analytical bibliographical review, aims to show the relevance of the hypothesis that outlines multilocation as one of the best managerial strategies to compete globally, especially when the firms enclose competitive advantages and they are capable to identify and to take advantage of the comparative advantages of the regions. The main implication of this hypothesis is that it claims a bigger attention over the new necessities of managerial abilities with the purpose of tying the rupture of the chain value that the commercial integration generates.</p>     <p><b>KEY WORDS</b></p>     <p>Multilocation, Chain Value, Competitive Advantages, Offshoring.</p> <hr />        <p><i>&quot;La localizaci&oacute;n de las empresas en el espacio moldea la naturaleza de la competencia entre las empresas de una forma espec&iacute;fica. Independientemente del n&uacute;mero de empresas que operan en la industria desde una perspectiva agregada, la competencia est&aacute; localizada: cada empresa compite de forma m&aacute;s intensa con sus vecinos que con empresas localizadas en otros territorios&quot;.</i></p>     <p><b><i>Kaldor (1935)</i></b></p>      <p><b><font size="3">INTRODUCCI&Oacute;N</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La reducci&oacute;n de los costos de transporte y de las barreras al comercio, el mayor acceso a las nuevas tecnolog&iacute;as y la aparici&oacute;n de segmentos de mercado con demandas m&aacute;s sofisticadas, han permitido una mayor integraci&oacute;n de los mercados globales, han aumentado los vol&uacute;menes de comercio internacional y han fortalecido los canales de distribuci&oacute;n internacional de mercanc&iacute;as. Al mismo tiempo, estos factores han aumentado la importancia relativa del comercio internacional en la cadena de valor, lo que ha permitido la aparici&oacute;n de un mayor n&uacute;mero de competidores con ventajas en costos y la consolidaci&oacute;n del papel que juegan las empresas en la din&aacute;mica de los mercados. Por tanto, la mayor integraci&oacute;n comercial ha cambiado el entorno competitivo en que se mueven las empresas actualmente, tanto en la forma de competencia, n&uacute;mero y caracter&iacute;sticas de los rivales, caracter&iacute;sticas de las demandas, &aacute;mbitos espaciales de competencia, grado de actuaci&oacute;n local y global, recursos y capacidades; as&iacute; como sus formas de distribuci&oacute;n log&iacute;stica.</p>     <p>La competencia internacional supone para las empresas la consolidaci&oacute;n de su estructura de costos, ya sean estos financieros, productivos o administrativos; de tal forma que permitan a las empresas cumplir su objetivo estrat&eacute;gico de participar eficazmente en los mercados mundiales. El cambio de entorno hacia uno internacional implica, por tanto, el establecimiento de estrategias adecuadas que posibiliten la eficiencia en las operaciones de producci&oacute;n y administraci&oacute;n, sobre la base que la limitaci&oacute;n de recursos y factores internos desaparece, debido a la mayor integraci&oacute;n comercial.</p>     <p>En este contexto aparece la estrategia de <i>multilocalizaci&oacute;n, deslocalizaci&oacute;n o fragmentaci&oacute;n de la producci&oacute;n</i>, como el proceso mediante el cual se dividen las actividades de producci&oacute;n y administraci&oacute;n<a href="#nota1"><sup>1</sup></a> en el interior de la empresa, y se trasladan hacia distintas regiones dentro o fuera de un pa&iacute;s. En particular, se define multilocalizaci&oacute;n intrarregional como aquella multilocalizaci&oacute;n dom&eacute;stica que se produce dentro de un pa&iacute;s y que permite a la empresa volverse multi-planta.</p>     <p>La relevancia del an&aacute;lisis te&oacute;rico de este fen&oacute;meno consiste en la posibilidad de entender el funcionamiento de los mercados actuales y del comportamiento de las empresas en contextos interdependientes y competitivos.</p>     <p>La globalizaci&oacute;n, extendida durante los a&ntilde;os noventa, dio lugar a distintos an&aacute;lisis, especialmente en el campo de la Nueva Geograf&iacute;a Econ&oacute;mica (NGE), que postulaban la liberalizaci&oacute;n del comercio exterior como la principal causa de la desconcentraci&oacute;n espacial de la industria como un todo; a pesar de ello, &quot;a medida que las localizaciones se especializan tambi&eacute;n pueden producir una aglomeraci&oacute;n espacial de determinadas industrias&quot; (Fujita, Krugman y Venables, 2000, p. 322). Esto implica que las localizaciones deben identificar claramente sus caracter&iacute;sticas relevantes, puesto que la ubicaci&oacute;n afecta la ventaja competitiva de las empresas por sus efectos sobre la productividad tal como lo plante&oacute; Porter (1986), y por sus efectos sobre el grado de competencia, como lo plante&oacute; Duch (2004) desde el punto de vista de la Nueva Organizaci&oacute;n Industrial (NOI).</p>     <p>Las empresas que compiten en entornos internacionales pueden clasificarse en distintas categor&iacute;as seg&uacute;n sus estrategias. Por una parte est&aacute; la empresa exportadora tradicional que emplazada en un lugar vende bienes y servicios al resto del mundo. Por otra parte est&aacute; la empresa internacional que no s&oacute;lo traslada locaciones productivas a otros pa&iacute;ses en cuyo caso es una empresa transnacional, sino que tambi&eacute;n aprovecha las ventajas en recursos de cada pa&iacute;s y asume costos inferiores a los producidos en su lugar de radicaci&oacute;n. As&iacute; mismo est&aacute;n las empresas globales, capaces de reestructurar la producci&oacute;n de tal forma que la fragmentan y la emplazan en distintas locaciones de acuerdo con la dotaci&oacute;n factorial de cada lugar receptor. La diferencia fundamental en la estrategia entre estas dos &uacute;ltimas tipolog&iacute;as de empresas es la capacidad de aprovechar las ventajas comparativas de los pa&iacute;ses y sus propias ventajas competitivas (si las tienen).</p>     <p>La mayor integraci&oacute;n comercial y todos los cambios microecon&oacute;micos que la acompa&ntilde;an, retan a las empresas a internacionalizarse (pertenencia a bloques estrat&eacute;gicos, <i>joint ventures</i> o aventuras conjuntas, <i>offshoring</i> o producci&oacute;n fuera del pa&iacute;s, etc.) o a fragmentar su producci&oacute;n, a trav&eacute;s de estrategias de diferenciaci&oacute;n basadas en la localizaci&oacute;n geogr&aacute;fica estrat&eacute;gica y estrategias de minimizaci&oacute;n de costos y costos por objetivo, como: la creaci&oacute;n conjunta de valor, la gesti&oacute;n compartida, la subcontrataci&oacute;n (<i>outsourcing</i>), la multilocalizaci&oacute;n y la orientaci&oacute;n al cliente con diferenciaci&oacute;n de producto, servicio personalizado y est&aacute;ndares altos de calidad.</p>     <p>A trav&eacute;s de una revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica anal&iacute;tica-interpretativa, este art&iacute;culo busca mostrar la pertinencia de la hip&oacute;tesis que plantea a la multilocalizaci&oacute;n como una de las mejores estrategias empresariales para competir globalmente, espec&iacute;ficamente cuando las empresas tienen ventajas competitivas y son capaces de identificar y aprovechar las ventajas comparativas de las regiones. La principal implicaci&oacute;n de esta hip&oacute;tesis es que reclama una mayor atenci&oacute;n sobre las nuevas necesidades de habilidades empresariales para ligar la ruptura de la cadena de valor que la integraci&oacute;n comercial produce.</p>     <p>El contenido de este documento es el siguiente. La primera secci&oacute;n es esta introducci&oacute;n. La segunda secci&oacute;n presenta un marco de an&aacute;lisis para la multilocalizaci&oacute;n. La tercera secci&oacute;n muestra su base conceptual y el estado de los avances en el &aacute;rea desde la perspectiva de las teor&iacute;as econ&oacute;micas y administrativas. La cuarta secci&oacute;n identifica las principales ventajas y desventajas de esta estrategia. Y finalmente se presentan algunas conclusiones.</p>     <p><font size="3"><b>1. UNA DIGRESI&Oacute;N EN TORNO AL PROCESO DE INTERNACIONALIZACI&Oacute;N DE LAS EMPRESAS</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El proceso de internacionalizaci&oacute;n puede ser explicado por distintos factores, cada uno de ellos m&aacute;s alineado con la velocidad de los cambios que experimentan las econom&iacute;as en el contexto de la globalizaci&oacute;n y la sociedad de la informaci&oacute;n (Cavusgil, 1980; Olivares, 2005). Entre estos factores est&aacute;n la presencia de redes que evidencian un v&iacute;nculo interorganizacional en la experiencia de internacionalizaci&oacute;n y, por tanto, mecanismos coordinados y cooperativos de acceder a los mercados internacionales que requieren nuevas formas de contrataci&oacute;n (Bermeo y Bermeo, 2005), y las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y telecomunicaci&oacute;n (TIC) que revolucionan la forma de distribuir y adquirir informaci&oacute;n, por tanto las experiencias de comercializaci&oacute;n, distribuci&oacute;n, etc. (Lovely, 2004).</p>     <p>Las redes implican en s&iacute; mismas la adquisici&oacute;n y utilizaci&oacute;n de un conjunto de recursos y capacidades que permiten generar v&iacute;nculos que generan resultados positivos en la red local. Siguiendo esta idea, Wagner (2001) muestra que los resultados de I+D de las pymes est&aacute;n vinculados a la localizaci&oacute;n y a la inversi&oacute;n directa en el exterior. Por tanto, es posible afirmar que, en la actualidad, factores externos a las empresas pero evidentemente sinerg&eacute;ticos, permiten que muchas empresas se internacionalicen porque son capaces de articularse a una red local que potencia sus conocimientos para incursionar en los mercados mundiales, puesto que a medida que intensifican su actividad internacional, las empresas tienden a conocer mejor los requisitos que el mercado demanda a su producto, las pol&iacute;ticas de comunicaci&oacute;n adecuadas en un contexto global, las estrategias de entrada en los mercados &oacute;ptimas para su producto, etc.</p>     <p>Bermeo y Bermeo (2005) plantean que las interrelaciones se generan al compartir o transferir una actividad de valor entre unidades estrat&eacute;gicas de negocios similares o diferentes con el prop&oacute;sito de mejorar su eficiencia, disminuir su costo o aumentar la diferenciaci&oacute;n. Siguiendo esta idea, en el marco de procesos espec&iacute;ficos de internacionalizaci&oacute;n de empresas colombianas, Ram&iacute;rez (2006) formula la renovada importancia de la competencia entre cadenas y no entre empresas independientes en los procesos de comercio global; el robustecimiento de la cadena se hace vital para la supervivencia en los mercados internacionales y, por tanto, en una estrategia clave para abordar la internacionalizaci&oacute;n.</p>     <p>Seg&uacute;n Belso (2005), el desarrollo de las actividades basadas en el conocimiento por las empresas est&aacute; relacionado directamente con la capacidad de las empresas de interactuar con el exterior. Seg&uacute;n este autor &quot;el grado de internacionalizaci&oacute;n, el n&uacute;mero de a&ntilde;os involucrados en la actividad internacional, la importancia de las redes empresariales e institucionales o la localizaci&oacute;n influyen en la intensidad de las actividades basadas en conocimiento&quot; (p. 8). Adem&aacute;s, encuentra evidencia aplicada a empresas manufactureras en Alicante (Espa&ntilde;a), que permite afirmar que el desarrollo de actividades vinculadas con el mercado y con el producto es significativamente explicado por las redes de clientes, el grado de globalizaci&oacute;n de la empresa y el sector, la pertenencia a un distrito industrial y la intensidad de la actividad internacional.</p>     <p>Este mismo desarrollo de capacidades y recursos es reconocido por Franko (1989) como una de las bases para el &eacute;xito en la experiencia internacional. Seg&uacute;n Franko, las actividades en materia de investigaci&oacute;n y desarrollo juegan un papel clave en la consecuci&oacute;n de mayores cuotas de mercado internacional. Adem&aacute;s, seg&uacute;n Comeche, Deb&oacute;n y Puig (2006), la localizaci&oacute;n industrial puede ser entendida como un elemento de cooperaci&oacute;n en los emprendedores internacionales, que utilizan la internacionalizaci&oacute;n como estrategia para la supervivencia y camino hacia el &eacute;xito en entornos globalizados.</p>     <p>Evidentemente, en la actualidad las empresas realizan un esfuerzo importante por adaptarse a la incertidumbre actual de los mercados mundiales,<a href="#nota2"><sup>2</sup></a> pero manifiestan a&uacute;n una limitaci&oacute;n para la producci&oacute;n de productos din&aacute;micos con mayor grado de sofisticaci&oacute;n (Hausmann, Hwang y Rodrik, 2005; Lotero, 2007). Estas caracter&iacute;sticas pueden evidenciar la presencia de mercados locales altamente imperfectos, con empresas que se comportan en forma monopol&iacute;stica en &aacute;reas geogr&aacute;ficas determinadas, y que compiten fuertemente con otras empresas en aquellos mercados donde las econom&iacute;as de aglomeraci&oacute;n concentran un gran n&uacute;mero de ellas.<a href="#nota3"><sup>3</sup></a></p>     <p>Los enfoques gradualistas de la exportaci&oacute;n que siguen la perspectiva de an&aacute;lisis de la teor&iacute;a de crecimiento de la firma de Penrose<a href="#nota4"><sup>4</sup></a> plantean que la decisi&oacute;n de establecer actividades de exportaci&oacute;n, se determina de acuerdo con el grado de incertidumbre y de acceso a la informaci&oacute;n. Esta teor&iacute;a de enfoque, completamente conductista, plantea que las empresas que exportan desarrollan un conocimiento espec&iacute;fico y un conjunto de capacidades que les permiten competir en los mercados globales, conocimiento que surge y se acumula en forma gradual y que aplican a medida que avanzan en las diferentes etapas del proceso de internacionalizaci&oacute;n, en su propio proceso de aprendizaje incremental.</p>     <p>El enfoque gradualista o modelo de Uppsala (Johanson y Valhne, 1975) muestra a la internacionalizaci&oacute;n como un proceso gradual que empieza cuando la empresa se vuelve exportadora, luego se convierte en empresa multinacional, posteriormente en empresa transnacional y finalmente en empresa global.</p>     <p>A&uacute;n sin saber exactamente en qu&eacute; fase del proceso de internacionalizaci&oacute;n se hallan las empresas colombianas, al tomar &uacute;nicamente a las empresas exportadoras, se parte de la base del proceso de internacionalizaci&oacute;n. Esta condici&oacute;n permite revisar el alcance del proceso al realizar el an&aacute;lisis desde este punto de partida.</p>     <p>Otra implicaci&oacute;n del enfoque gradualista con relaci&oacute;n a la localizaci&oacute;n de las empresas exportadoras es que el incremento de la participaci&oacute;n en el mercado dom&eacute;stico es en realidad el primer paso para la internacionalizaci&oacute;n, dado que supone un conjunto de decisiones secuenciales e incrementales que reflejan el proceso de aprendizaje acumulativo de la empresa. No obstante, los trabajos emp&iacute;ricos que desarrollan esta hip&oacute;tesis son limitados y abordan principalmente el tema administrativo centr&aacute;ndose en los recursos y las capacidades gerenciales (Bilkey, 1977; McConnell, 1979).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por tanto, las empresas se expanden o crecen teniendo en cuenta el &aacute;mbito (nacional o internacional), el criterio (expansi&oacute;n geogr&aacute;fica o expansi&oacute;n sectorial) y el grado de integraci&oacute;n de la empresa (vertical u horizontal). La integraci&oacute;n vertical se produce cuando una firma participa en m&aacute;s de una etapa sucesiva de la producci&oacute;n o distribuci&oacute;n de bienes y servicios.</p>     <p>Sin embargo, el modelo de Uppsala ha sido criticado por su limitaci&oacute;n para explicar las realidades de las empresas que se internacionalizan en un contexto de globalizaci&oacute;n, de alta competencia, mayor informaci&oacute;n e interdependencia estrat&eacute;gica. Respondiendo a estas cr&iacute;ticas, Olivares (2005) intenta revisar su validez contextual a partir de la estimaci&oacute;n de un modelo de duraci&oacute;n para tres cortes de tiempo y tres muestras de empresas (2.188, 2.595 y 3.072 empresas, respectivamente). Este autor demuestra que el modelo de internacionalizaci&oacute;n por etapas sigue siendo a&uacute;n v&aacute;lido aunque con una velocidad de paso entre etapas en aumento progresivo. Esto significa que elementos como las redes locales o el mayor acceso a las tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n, est&aacute;n permitiendo que cada vez m&aacute;s empresas (aun peque&ntilde;as) r&aacute;pidamente pasen de la exportaci&oacute;n a trav&eacute;s de distribuidores a exportaci&oacute;n directa y, posteriormente, a localizaci&oacute;n de plantas en el exterior.</p>     <p>La adquisici&oacute;n de tecnolog&iacute;as inform&aacute;ticas y de comunicaci&oacute;n por parte de las empresas evidencia su esfuerzo paralelo de inversi&oacute;n tanto en instalaciones como en recurso humano, aumentando el valor agregado que se aporta a los clientes. Las tecnolog&iacute;as dan respuesta a las necesidades del negocio de integraci&oacute;n entre las sedes y homogenizan procesos y mejoran la comunicaci&oacute;n entre los centros: facilitan mejoras en los procesos de negocios log&iacute;sticos y la integraci&oacute;n (a trav&eacute;s de tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n o TIC), permiten estrategias B2B (<i>business to business</i>) y B2C (<i>business to consumers</i>), vinculan tecnolog&iacute;as a procesos y gesti&oacute;n, agilizan tiempos reales de pedidos, ajustan el <i>timing</i> y permiten planificar la producci&oacute;n, adem&aacute;s del desarrollo de nuevas funcionalidades intra e inter-organizacionales (Lovely, 2004; Olivares, 2005; Rudi, Kapur y Pike, 2001).</p>     <p>En resumen, el ahorro en costos y el incremento en competitividad que se obtienen del mayor acceso a TICs tienen importantes repercusiones para aquellas empresas que desean comprometerse con los mercados internacionales, influyendo en el compromiso que est&aacute;n dispuestas a asumir, as&iacute; como la conciencia de que esos mercados se vuelven m&aacute;s asequibles a medida que disponen de mayores herramientas tecnol&oacute;gicas de bajo costo como lo es Internet. Las TICs permiten a las empresas o grupos de empresas superar problemas como la saturaci&oacute;n del mercado, buscar mercados menos competidos en distintas fases del ciclo de vida del producto, la b&uacute;squeda y acceso a nuevos mercados, o seguir a un importante cliente o socio en su aventura internacional.</p>     <p>Por tanto, es claro que el proceso de internacionalizaci&oacute;n producido durante los a&ntilde;os noventa desaf&iacute;a a las empresas a encontrar las mejores estrategias entre las descritas para manejar los mercados en los que act&uacute;an; ellas deben decidir si estar cerca o lejos de los mercados, si centralizar o no sus operaciones, el nivel de especializaci&oacute;n &oacute;ptimo y, finalmente, deben decidir c&oacute;mo coordinar las distintas actividades que realizan.</p>     <p>Pontes y Parr (2005) han mostrado que la mayor parte de las compa&ntilde;&iacute;as distribuidoras y comercializadoras internacionales operan hoy utilizando la multilocalizaci&oacute;n como estrategia principal global, cuando los costos de transporte de los bienes finales son altos.<a href="#nota5"><sup>5</sup></a> Adem&aacute;s, existe un conjunto importante de empresas multinacionales que tienden a ser horizontales, puesto que o bien, les resulta m&aacute;s barato explorar las ventajas comparativas de las regiones –otros pa&iacute;ses–, lo que les permite no asumir altos costos de transporte, o bien, son productoras de los llamados <i>bienes no transables</i>.<a href="#nota6"><sup>6</sup></a></p>     <p>Ya en la subregi&oacute;n, recientemente se ha observado tambi&eacute;n la generaci&oacute;n de alianzas y plataformas de peque&ntilde;os productores exportadores o de importadores para llegar a los mercados mundiales aprovechando a su favor la fragmentaci&oacute;n de las actividades de la cadena de valor en distintas localizaciones.</p>     <p>El estudio de las empresas exportadoras es relevante en cuanto ocupan una posici&oacute;n importante en la estructura industrial de un pa&iacute;s. En general, &eacute;stas son las empresas de mayor tama&ntilde;o, m&aacute;s productivas y las que m&aacute;s aportan a la producci&oacute;n nacional. Adem&aacute;s que son las que permanentemente toman decisiones estrat&eacute;gicas en condiciones no competitivas.</p>     <p>En general la investigaci&oacute;n sobre las empresas exportadoras ha estado centrada en el an&aacute;lisis de los factores que resultan explicativos de la decisi&oacute;n de exportar y del esfuerzo exportador centrados en la exploraci&oacute;n de las caracter&iacute;sticas internas de las empresas (tama&ntilde;os, capacidades tecnol&oacute;gicas), las caracter&iacute;sticas de la administraci&oacute;n (motivaciones, compromiso, liderazgo), y la estrategia del <i>marketing</i> internacional (adaptaci&oacute;n de productos, gama, estrategia de distribuci&oacute;n), con resultados muy fragmentados y en ocasiones contradictorios (Cantwell, 1994). Esta fragmentaci&oacute;n es reconocida desde Bilkey (1977) quien se muestra de acuerdo con la necesidad de una profundizaci&oacute;n de las l&iacute;neas de investigaci&oacute;n en este campo. Posteriormente, autores como Bernard y Jensen (2007) se han propuesto demostrar la superioridad de las empresas exportadoras en comparaci&oacute;n con las no exportadoras en t&eacute;rminos de productividad, calidad, supervivencia, potencial de crecimiento, etc. Recientemente puede mostrarse c&oacute;mo el estudio del sector externo y, en particular de las empresas, ha ido evolucionando especialmente despu&eacute;s de haber entrado en escena Michael Porter (1986, 2003) con su an&aacute;lisis de la competitividad. Es as&iacute; como Hausmann y Rodrick (2003), entre otros economistas, han comenzado a analizar este campo.</p>     <p><b><font size="3">2. LA MULTILOCALIZACI&Oacute;N: UN MARCO DE AN&Aacute;LISIS</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El an&aacute;lisis de la multilocalizaci&oacute;n es un &aacute;rea relativamente novedosa, debido a que es un fen&oacute;meno reciente producido por la profundizaci&oacute;n de la integraci&oacute;n comercial, y la casi total aceptaci&oacute;n del mayor papel de las empresas en el funcionamiento de los mercados mundiales. Las bases para el an&aacute;lisis pueden encontrarse tanto en la teor&iacute;a econ&oacute;mica, desde la perspectiva de la Nueva Organizaci&oacute;n Industrial y la Nueva Teor&iacute;a del Comercio Internacional, como en la teor&iacute;a administrativa, desde la perspectiva de las Teor&iacute;as de la Gerencia Estrat&eacute;gica, la Teor&iacute;a de los Recursos y Capacidades, as&iacute; como de las Teor&iacute;as de la Cadena de Abastecimiento Global.</p>     <p>La relevancia del an&aacute;lisis de la multilocalizaci&oacute;n se debe tanto a los efectos que se producen sobre el empleo –calificado y no calificado–, los costos y la rentabilidad de las empresas, as&iacute; como sobre el desarrollo regional. Debe ser claro que la fragmentaci&oacute;n de la producci&oacute;n y la deslocalizaci&oacute;n industrial puede significar al mismo tiempo una acci&oacute;n que no se justifica social y ambientalmente, si son tenidos en cuenta los efectos negativos sobre el empleo de la poblaci&oacute;n, la congesti&oacute;n y el medio ambiente cuando las empresas deciden llegar o retirarse de un determinado emplazamiento s&oacute;lo siguiendo las consideraciones de un an&aacute;lisis de rentabilidad- costo privado, excluyendo los costos y beneficios sociales de su intervenci&oacute;n en una regi&oacute;n.</p>     <p>Siguiendo la hip&oacute;tesis cl&aacute;sica que las ventajas de una regi&oacute;n para generar exportaciones industriales son, o bien la presencia de abundancia relativa de los factores de uso intensivo en el sector industrial, que determinan la ventaja comparativa de la regi&oacute;n (Teorema Heckscher-Ohlin),<a href="#nota7"><sup>7</sup></a> o la localizaci&oacute;n geogr&aacute;fica que determina la posibilidad de explotaci&oacute;n de econom&iacute;as de escala y minimizaci&oacute;n de los costos de transporte (Krugman, 1995; Hoffman y Markusen, 2006); Moreno (2007) plantea que en Colombia, en el periodo post-apertura, se produjo una alta volatilidad causada por los instrumentos de pol&iacute;tica comercial y las variaciones de la tasa de cambio y una baja concentraci&oacute;n de las exportaciones industriales en regiones con mayor cercan&iacute;a con la demanda externa. Este &uacute;ltimo hallazgo de car&aacute;cter parad&oacute;jico con respecto a las formulaciones de la teor&iacute;a del comercio internacional tambi&eacute;n es mostrado por Lotero (2007), el cual plantea c&oacute;mo la apertura econ&oacute;mica no produjo los niveles de diversificaci&oacute;n de las exportaciones que se esperaban, ni una reconfiguraci&oacute;n del patr&oacute;n de especializaci&oacute;n y localizaci&oacute;n industrial orientada seg&uacute;n el grado de cercan&iacute;a a los mercados externos. Otros elementos sobre las disparidades regionales y los desequilibrios que se pueden generar con la internacionalizaci&oacute;n de las empresas como fen&oacute;menos regionales son formulados en forma extensa por M&eacute;ndez (1997) y Moncayo (2004).</p>     <p>Hay un n&uacute;mero importante de estudios que abordan directamente el tema de la multilocalizaci&oacute;n o fragmentaci&oacute;n de la producci&oacute;n. En primer lugar est&aacute;n aquellos estudios que la tratan desde el punto de vista internacional, y en segundo lugar est&aacute;n aquellos que la abordan desde un punto de vista dom&eacute;stico. Los primeros son an&aacute;lisis que intentan, a partir del andamiaje de la teor&iacute;a del comercio internacional, aportar al entendimiento de la localizaci&oacute;n industrial –y de los servicios–, m&aacute;s all&aacute; del enfoque tradicional que han mantenido los an&aacute;lisis desde el punto de vista dom&eacute;stico. Estos se centran en el papel de los costos en general, y las econom&iacute;as de escala y aglomeraci&oacute;n en las decisiones de localizaci&oacute;n de las empresas.</p>     <p>Baldwin, Beckstead y Caves (2001), Cantwell (1994), Deardorff (2001), Jones (2000) y Venables (1999) examinaron las implicaciones de la fragmentaci&oacute;n de la producci&oacute;n internacional en el an&aacute;lisis de los flujos comerciales y la pol&iacute;tica comercial. Estos autores encuentran que la multilocalizaci&oacute;n es m&aacute;s sensible a las diferencias en los costos de producci&oacute;n entre pa&iacute;ses m&aacute;s que a los diferenciales de costos entre las actividades de producci&oacute;n dentro de un pa&iacute;s dado, comparado con el comercio de bienes finales.</p>     <p>Prema-Chandra (2003), en un estudio para Asia del Este, mostr&oacute; que la fragmentaci&oacute;n de la producci&oacute;n crece m&aacute;s r&aacute;pido que el comercio mundial de manufacturas y que el grado de dependencia de Asia del Este sobre esta nueva forma de especializaci&oacute;n internacional es proporcionalmente mayor, comparada con Estados Unidos y Europa. Adem&aacute;s, el resultado de esa fragmentaci&oacute;n internacional de la producci&oacute;n ha sido volver m&aacute;s dependiente del comercio extra-regional, el mayor dinamismo del crecimiento de Asia del Este; fortaleciendo el caso para un enfoque global m&aacute;s que regional, de la formulaci&oacute;n de la pol&iacute;tica comercial y de inversi&oacute;n.</p>     <p>Tirado, Pons y Paluzie (2005) muestran c&oacute;mo para Espa&ntilde;a el progreso en la integraci&oacute;n econ&oacute;mica regional favorece la profundizaci&oacute;n en la especializaci&oacute;n productiva y que &eacute;sta, sin duda, constituye un elemento central de los procesos de crecimiento econ&oacute;mico en el largo plazo. Adem&aacute;s, encuentra a dicha especializaci&oacute;n como la principal causante de las diferencias importantes en las estructuras productivas regionales y de la localizaci&oacute;n y concentraci&oacute;n geogr&aacute;fica de la industria espa&ntilde;ola a lo largo del periodo 1850-1936.</p>     <p>Jensen y Kletzer (2008) muestran las implicaciones sobre la distribuci&oacute;n de las ganancias del comercio entre trabajo y capital de la fragmentaci&oacute;n de la producci&oacute;n en la forma de subcontrataci&oacute;n internacional –el llamado <i>offshoring</i>.</p>     <p>No obstante, el marco de an&aacute;lisis de la multilocalizaci&oacute;n ha estado carente en t&eacute;rminos de las posibilidades de generar estudios emp&iacute;ricos del fen&oacute;meno y sus implicaciones en los patrones de producci&oacute;n y comercio internacional, habi&eacute;ndose limitado al an&aacute;lisis de caso de las multinacionales (Bernard y Jensen, 2007; Caves, 1971; Egger y Pfaffermayr, 2005; Helpman y Krugman, Markusen, Kaempfer y Maskus, 1995; Markusen y Venables, 1995; Pontes y Parr, 2005). Carencia debida en parte a la dificultad para obtener datos estad&iacute;sticos que permitan la cuantificaci&oacute;n de los efectos. Empero, entre estos autores cabe resaltar para los objetivos de este trabajo, el estudio de Pontes y Parr (2005) sobre los patrones de localizaci&oacute;n de las empresas multinacionales multiplanta a partir de tres fuerzas: econom&iacute;as espaciales de escala y alcance, costos de transporte del bien final y costos de la movilidad de factores. Su &eacute;nfasis en la localizaci&oacute;n permite entrever la importancia del espacio para la explicaci&oacute;n de las tendencias actuales de configuraci&oacute;n industrial.</p>     <p>Por su parte, en el an&aacute;lisis dentro de un pa&iacute;s dado, algunos estudios se han limitado al estudio de los patrones de localizaci&oacute;n geogr&aacute;fica de la industria y, en general, de la actividad econ&oacute;mica (Fujita et al., 2000; Helpman y Krugman, 1985). Desde esta perspectiva existe una relaci&oacute;n directa entre el grado de especializaci&oacute;n en una actividad productiva de una regi&oacute;n y su probabilidad de exportar el bien en el que se especializa.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las diferencias y razones de la localizaci&oacute;n industrial han sido expuestas por la teor&iacute;a de la localizaci&oacute;n industrial y la econom&iacute;a urbana tradicional, que explican la organizaci&oacute;n territorial de los mercados competitivos a la luz de las econom&iacute;as de escala y de aglomeraci&oacute;n (Fujita et al., 2000; Krugman, 1995; Krugman y Obstfeld, 1998; ). Estas diferencias tambi&eacute;n han sido explicadas desde la teor&iacute;a coasiana de los costos de transacci&oacute;n, que limita las operaciones de la firma a la cuantificaci&oacute;n de la internalizaci&oacute;n de actividades y la consolidaci&oacute;n de estrategias de minimizaci&oacute;n de costos y organizaci&oacute;n de la producci&oacute;n a expensas del espacio en palabras de Friedland, Palmer y Stenbeck (1990). Estos autores realizan un an&aacute;lisis de los sistemas urbanos, industriales y organizacionales como parte del estudio de la organizaci&oacute;n territorial de la producci&oacute;n corporativa. Adem&aacute;s, en su art&iacute;culo, Friedland <i>et al</i>. (1990) analizan la extensi&oacute;n a la cual las empresas conectan lugares en el sistema de ciudades a trav&eacute;s de las relaciones organizacionales de propiedad y control.</p>     <p>Pese a esto, la necesidad de profundizar en el an&aacute;lisis de la multilocalizaci&oacute;n es evidente, en cuanto evoluciona a medida que se incrementa la integraci&oacute;n econ&oacute;mica mundial y es imperioso evaluar cu&aacute;l es su contribuci&oacute;n al proceso de industrializaci&oacute;n, en qu&eacute; consiste la estrategia, c&oacute;mo contribuye a la generaci&oacute;n de valor y cu&aacute;l es su grado de sostenibilidad en el tiempo. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n es necesario indagar sobre su relaci&oacute;n con variables como los costos de transporte, las econom&iacute;as de escala y aglomeraci&oacute;n y los costos de coordinaci&oacute;n.</p>     <p>La estrategia de multilocalizaci&oacute;n consiste en la desintegraci&oacute;n de actividades y localizaci&oacute;n de las mismas en distintos emplazamientos con mayores ventajas. En general, esta estrategia es complementaria a los procesos –m&aacute;s bien end&oacute;genos– de aglomeraci&oacute;n industrial entendidos como grandes agrupaciones de empresas que comparten ciertas actividades, y que son atra&iacute;dos hacia un lugar debido a la acci&oacute;n de fuerzas centr&iacute;petas, como las econom&iacute;as de escala generadas por factores como el capital f&iacute;sico, el capital humano y la tecnolog&iacute;a, los derrames (<i>spillovers</i>) tecnol&oacute;gicos, los flujos de informaci&oacute;n y las econom&iacute;as de alcance (Krugman, 1980, 1995; Krugman y Obstfeld, 1998; Markusen y Venables, 1995).</p>     <p>Seg&uacute;n Markides (2000, p. 28), &quot;la estrategia consiste en combinar todas las actividades de la empresa en un sistema capaz de crear el necesario ajuste entre lo que el contexto exige y lo que la empresa hace&quot;. Esto implica que el desarrollo de una estrategia es precisamente la toma de decisiones en la empresa pero teniendo en cuenta el entorno en el que se mueve. Una empresa alcanza una posici&oacute;n estrat&eacute;gica importante cuando encuentra la mejor combinaci&oacute;n entre lo que este autor llama el qui&eacute;n, el qu&eacute; y el c&oacute;mo. Esto es, su segmento de clientes (qui&eacute;n), su propuesta de valor (qu&eacute;) y su forma de distribuci&oacute;n o producci&oacute;n (c&oacute;mo).</p>     <p>En este sentido, la multilocalizaci&oacute;n se convierte en una forma con la cual la empresa intenta fortalecer su posici&oacute;n estrat&eacute;gica, o bien, haciendo internacional su estrategia o moviendo sus acciones hacia otras &aacute;reas geogr&aacute;ficas, claramente, con consecuencias sobre la estructura de la industria en la que se maniobra. La re-conceptualizaci&oacute;n de lo que es el negocio conlleva una manera distinta de operar en la industria.</p>     <p>De acuerdo con el Modelo de Kogut (1985) la combinaci&oacute;n entre ventajas competitivas de las empresas y las ventajas comparativas de los pa&iacute;ses permite identificar las mejores estrategias con tales circunstancias (<a href="#grafico1">Gr&aacute;fico 1</a>).</p>     <p>    <center><a name="grafico1"><img src="img/revistas/eg/v25n110/n110a05f1.jpg" /></a></center></p>     <p>Aunque este modelo tiene m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, sirve para identificar dos elementos importantes: 1. El comercio intra-industrial que tiende a realizarse en forma habitual entre pa&iacute;ses similares, surge cuando las empresas tienen ventajas competitivas importantes y los pa&iacute;ses carecen de ventajas comparativas, o viceversa.<a href="#nota8"><sup>8</sup></a> 2. La integraci&oacute;n vertical es una estrategia coherente cuando las empresas carecen de ventajas competitivas pero es posible explotar las ventajas comparativas de los pa&iacute;ses.</p>     <p>Este planteamiento acerca claramente a los hechos corrientes. Tal como se mostrar&aacute; m&aacute;s adelante, antes que mayor integraci&oacute;n vertical, el mundo actual reta a las empresas a ser m&aacute;s competitivas por tanto la mejor estrategia es la desintegraci&oacute;n vertical. Este argumento permite hacer una adaptaci&oacute;n del modelo de Kogut (1985) para tener en cuenta dos aspectos. Por una parte, la fragmentaci&oacute;n de la producci&oacute;n, y por otra, teniendo en cuenta la Teor&iacute;a Ricardiana del Comercio Internacional, la idea que una mayor integraci&oacute;n (intercambio) hace que ning&uacute;n pa&iacute;s sea un desaventajado en t&eacute;rminos comparativos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El <a href="#grafico2">Gr&aacute;fico 2</a> muestra c&oacute;mo la relaci&oacute;n entre regiones din&aacute;micas y ventajas competitivas importantes de las empresas termina haciendo que ellas se especialicen m&aacute;s, a medida que el tama&ntilde;o del mercado se ampl&iacute;a, se fragmenten o desintegren verticalmente, aprovechando las ventajas y recursos de cada emplazamiento que logran con la multilocalizaci&oacute;n.</p>     <p>    <center><a name="grafico2"><img src="img/revistas/eg/v25n110/n110a05f2.jpg" /></a></center></p>      <p>Siguiendo el an&aacute;lisis de la estrategia de multilocalizaci&oacute;n, es importante identificar que esta estrategia depende en buena medida del grado de coordinaci&oacute;n de actividades de las empresas.</p>     <p>La coordinaci&oacute;n general de actividades es entendida como el intento de una empresa de integrar un conjunto de decisiones derivadas de diferentes actividades, tales como: I+D+i (Investigaci&oacute;n, Desarrollo e Innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica), producci&oacute;n y distribuci&oacute;n, con una estructura administrativa, operativa y log&iacute;stica espec&iacute;fica. Com&uacute;nmente, algunas de las principales categor&iacute;as sobre las cuales se requiere coordinaci&oacute;n son:</p> <ul>    <li>Abastecimiento (compras) y planeaci&oacute;n de la producci&oacute;n</li>     <li>Producci&oacute;n y planeaci&oacute;n de la distribuci&oacute;n</li>     <li>Inventarios y planeaci&oacute;n de la distribuci&oacute;n</li>    </ul>     <p>Sin embargo, son muchos los factores que pueden afectar la coordinaci&oacute;n. Entre ellos se encuentran las bajas tasas laborales, los bajos niveles de calificaci&oacute;n de los trabajadores, la inexistencia de puntos de consumo o vinculaci&oacute;n con la demanda, contratos de manufactura que limiten el control sobre la calidad, equipo y entrenamiento a partir de cronogramas fluctuantes, y la localizaci&oacute;n no estrat&eacute;gica de la cadena de abastecimiento.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El <a href="#grafico3">Gr&aacute;fico 3</a>, siguiendo un planteamiento de Porter (1986), muestra la relaci&oacute;n entre esta variable y el espacio en el que se configuran las actividades de la empresa.</p>     <p>    <center><a name="grafico3"><img src="img/revistas/eg/v25n110/n110a05f3.jpg" /></a></center></p>      <p>Seg&uacute;n Porter (1986), cuando la coordinaci&oacute;n de actividades es baja y la configuraci&oacute;n de actividades es geogr&aacute;ficamente dispersa, las empresas tender&aacute;n a competir fuertemente en mercados locales; pero si la configuraci&oacute;n de actividades es geogr&aacute;ficamente concentrada, las empresas tender&aacute;n a volverse exportadoras y a descentralizar la distribuci&oacute;n log&iacute;stica. Por el contrario, una alta coordinaci&oacute;n de actividades tender&aacute; a concentrar la direcci&oacute;n y a impulsar estrategias m&aacute;s globales.</p>     <p>De acuerdo con Porter (2003), la estrategia debe reemplazar la perspectiva de la eficacia operativa. La estrategia desde su perspectiva se basa en actividades &uacute;nicas –ser diferente realizando actividades en forma distinta o ejecutando actividades diferentes de las de los rivales– que permitan generar un posicionamiento estrat&eacute;gico en t&eacute;rminos de sus clientes. En este sentido, las fusiones y la integraci&oacute;n vertical tienen sentido como acciones que buscan mejorar la eficacia operativa. Muy por el contrario, la desintegraci&oacute;n vertical se convierte en la forma estrat&eacute;gica de obtener las mayores ventajas competitivas.</p>     <p>Para finalizar, se debe reconocer que la importancia de entender la multilocalizaci&oacute;n radica no s&oacute;lo en las posibilidades que abre para la comprensi&oacute;n del comportamiento de las firmas en un entorno global, sino tambi&eacute;n para el entendimiento de la superioridad de la estrategia sobre la eficacia operativa como formas de acci&oacute;n de la competencia entre empresas.</p>     <p>Siguiendo una idea de Porter (2003), Bermeo y Bermeo (2005) exploran la posibilidad de lograr ventajas en costo, sin necesidad de perjudicar la estrategia diferenciadora o bien controlando las directrices del costo<a href="#nota9"><sup>9</sup></a> mejor que los competidores o bien reconfigurando la cadena de valor. Esta &uacute;ltima en particular hace referencia a la reestructuraci&oacute;n de las actividades que desarrolla la empresa a pesar de la posible elevaci&oacute;n de los costos de transacci&oacute;n que podr&iacute;a traer consigo (Williamson, 1975).</p>     <p>Las directrices constituyen la base fundamental para examinar el comportamiento de los costos dentro de las actividades de valor y no los costos de la empresa como un todo, y que la ventaja en costos, ya sea por asumir la posici&oacute;n de liderazgo en costos o diferenciaci&oacute;n, se produce cuando la organizaci&oacute;n logra un costo acumulado menor por desempe&ntilde;ar de manera m&aacute;s eficiente las actividades de valor que sus competidores. Adem&aacute;s, el estudio de las causales del costo y causales de valor, tambi&eacute;n constituye la esencia de lo que ha sido denominado por varios autores como el <i>an&aacute;lisis estrat&eacute;gico de costos</i> que es de gran ayuda para la consecuci&oacute;n de ventajas competitivas sostenibles (Bermeo y Bermeo, 2005, p. 101).</p>     <p><b><font size="3">3. MULTILOCALIZACI&Oacute;N, FRAGMENTACI&Oacute;N O DESINTEGRACI&Oacute;N VERTICAL</font></b></p>     <p>La Teor&iacute;a de la Fragmentaci&oacute;n (TF) muestra que una mayor integraci&oacute;n comercial promueve la desintegraci&oacute;n vertical de la industria, entendida como la separaci&oacute;n de distintas actividades del proceso de producci&oacute;n no s&oacute;lo por fuera de la empresa sino tambi&eacute;n en distintos emplazamientos, lo que implica la reterritorializaci&oacute;n de las actividades en diferentes espacios de alcance regional en busca de econom&iacute;as externas y de proximidad a los clientes. Esta fragmentaci&oacute;n puede verse alternativamente como una ruptura de la cadena de valor con el interior de un espacio, que requiere, por tanto, para su cohesi&oacute;n la articulaci&oacute;n de redes interregionales<a href="#nota10"><sup>10</sup></a> a partir de una mejor infraestructura de v&iacute;as y transporte –con un acercamiento al transporte multimodal, y una mejor infraestructura de comunicaciones-.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La Teor&iacute;a de la Fragmentaci&oacute;n plantea que la producci&oacute;n se desintegrar&aacute; si el ahorro de costos es importante y el de los servicios de enlace entre diferentes etapas de la producci&oacute;n es suficientemente bajo. Adem&aacute;s, cada una de esas etapas y los servicios de enlace tienen distinto contenido tecnol&oacute;gico y est&aacute;n sujetas a econom&iacute;as de escala y de aglomeraci&oacute;n. El resultado de todo esto es que en la pr&aacute;ctica se forman complejas redes de producci&oacute;n y distribuci&oacute;n internacionales. Lo que explica en parte tambi&eacute;n que un tercio del comercio mundial tenga lugar dentro de las propias empresas multinacionales (Alberdi, 2005).</p>     <p>Siguiendo a Alberdi (2005), la <a href="#tabla1">Tabla 1</a> muestra los distintos tipos de deslocalizaci&oacute;n dependiendo de si es dentro del pa&iacute;s, en cuyo caso se habla de producci&oacute;n dom&eacute;stica en casa (interna a la empresa) y de outsourcing dom&eacute;stico (externa a la empresa); o dependiendo de si es fuera del pa&iacute;s, caso en el cual se habla de producci&oacute;n offshoring, ya sea esta <i>offshore</i> en casa (dentro de la empresa) y <i>offshore outsourcing </i>(fuera de la empresa). La casilla superior derecha de la tabla ha sido bastante estudiada por la teor&iacute;a de las capacidades utilizando el concepto de econom&iacute;as de alcance y costos de transacci&oacute;n.</p>     <p>    <center><a name="tabla1"><img src="img/revistas/eg/v25n110/n110a05t1.jpg" /></a></center></p>     <p>La casilla sombreada en la <a href="#tabla1">Tabla 1</a> muestra el caso de las multinacionales, estudiadas por mucho tiempo en la literatura econ&oacute;mica por ser un claro ejemplo de fragmentaci&oacute;n de la producci&oacute;n internacional dentro de la firma, de acuerdo con la ley de la ventaja comparativa, ya fueran estas horizontales o verticales (Bernard y Jensen, 2007; Egger y Pfaffermayr, 2005; Helpman y Krugman, 1985; Helpman, Melitz y Yeaple, 2004; Markusen y Venables, 1995); la casilla superior izquierda muestra el caso de la multilocalizaci&oacute;n intrarregional, entendida como un fen&oacute;meno de deslocalizaci&oacute;n dom&eacute;stica en casa.<a href="#nota11"><sup>11</sup></a></p>     <p>Duch (2004) entiende la fragmentaci&oacute;n como la desintegraci&oacute;n del proceso productivo en un n&uacute;mero creciente de fases. Dichas etapas suelen ser realizadas en establecimientos separados y de tama&ntilde;o medio decreciente, bien pertenecientes a la misma empresa multiplanta o a entidades productivas separadas. Para este autor:</p> <ul>La TF involucra un nuevo modelo de organizaci&oacute;n industrial que tiene un claro impacto en la distribuci&oacute;n espacial de las actividades productivas; pero adem&aacute;s, genera ruptura en la cadena de valor, al disociar tareas antes integradas e incrementar la divisi&oacute;n t&eacute;cnica, funcional y espacial, al tiempo que favorece el surgimiento de peque&ntilde;as empresas especializadas tanto industriales como de servicios que act&uacute;an como proveedores y/o clientes, organizando as&iacute; redes de encadenamientos inter e intraempresariales. (p.2)    </ul>     <p>En resumen, la fragmentaci&oacute;n revoluciona el entorno competitivo de las empresas en el mundo globalizado de hoy, las minimiza, especializa y relocaliza de acuerdo con sus habilidades y capacidades, as&iacute; como siguiendo los patrones de los emplazamientos en los que se establecen, los cuales determinan c&oacute;mo &eacute;stas compiten. Por esta raz&oacute;n, autores como Blinder (2006) la llaman la Nueva Revoluci&oacute;n Industrial.<a href="#nota12"><sup>12</sup></a></p>     <p>Factores como los costos de transporte y la movilidad del trabajo han constituido algunos de los principales causales para entender el fen&oacute;meno de la localizaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n se ha mostrado que si las industrias est&aacute;n verticalmente relacionadas mediante una estructura insumo-producto, entonces las empresas finales componen el mercado para las empresas intermedias. En esta situaci&oacute;n, las consideraciones de acceso a los mercados atraer&aacute;n a las empresas intermedias hacia aquellos territorios en donde se encuentren mayoritariamente (econom&iacute;as de aglomeraci&oacute;n).</p>     <p>Desde esta perspectiva se sabe, por una parte, que la formaci&oacute;n y el tama&ntilde;o de las aglomeraciones dependen del balance relativo de tres fuerzas distintas: i) la magnitud de las econom&iacute;as de aglomeraci&oacute;n, primordialmente de las econom&iacute;as de localizaci&oacute;n existentes en una industria verticalmente integrada, ii) la intensidad de la competencia (espacial) y, iii) el nivel de los costos de transporte. Pero por otra, se conoce que la divisi&oacute;n y fragmentaci&oacute;n de la producci&oacute;n que conduce a ser multiplanta depende de por lo menos tres fuerzas: i) la magnitud de las econom&iacute;as de alcance que permitan la explotaci&oacute;n de una misma base tecnol&oacute;gica o de conocimiento, ii) los costos de transporte del bien final y iii) los costos de la movilidad de factores de producci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estas circunstancias parecen explicar el fen&oacute;meno de c&oacute;mo crecen,</p> <ul>Con rapidez el n&uacute;mero de empresas multilocalizadas, con establecimientos distribuidos en lugares diversos para as&iacute; beneficiarse de sus ventajas competitivas para el desarrollo de algunas de sus actividades o abastecer diferentes mercados de consumo. Esas empresas toman sus decisiones de localizaci&oacute;n en funci&oacute;n de una estrategia de conjunto, que en unos casos favorece la reproducci&oacute;n del mismo tipo de establecimiento en lugares diferentes, mientras en otros supone una especializaci&oacute;n de los centros de trabajo en &aacute;reas diferenciadas y complementarias, lo que conlleva efectos muy distintos en cada lugar sobre el volumen y la calidad del empleo generado, la demanda de suelo o servicios auxiliares, los flujos de transporte o el medio ambiente. (M&eacute;ndez, 1997, p. 54)    </ul>     <p>En este sentido, la presencia de empresas que est&aacute;n ubicadas en distintas sub-regiones o la presencia de sucursales, termina respondiendo a una din&aacute;mica de multilocalizaci&oacute;n que crea subdivisiones en las actividades del proceso productivo, reduce los costos de producci&oacute;n y encamina a la empresa hacia la especializaci&oacute;n productiva, al mejoramiento de los procesos administrativos y, por supuesto, a la maximizaci&oacute;n en la utilizaci&oacute;n de los recursos para finalmente vincularse de forma competitiva al mercado mundial.</p>     <p>Dado que distintas actividades (o segmentos) de la empresa tienen tambi&eacute;n distintos requerimientos factoriales, las empresas se localizar&aacute;n en aquellas regiones cuya dotaci&oacute;n factorial relativa sea acorde con la parte del proceso de producci&oacute;n que se realice en ellas. Con empresas integradas verticalmente, los costos de transporte y la dotaci&oacute;n factorial determinar&aacute;n la ubicaci&oacute;n espacial de las actividades (Helpman y Krugman, 1985; Markusen et al., 1995). As&iacute;, si los costos de transporte de los insumos son bajos, las actividades se separar&aacute;n espacialmente, emplaz&aacute;ndose en aquellas regiones abundantemente dotadas del factor que se utiliza en forma intensiva en el desarrollo de tal actividad. Por tanto, las oficinas centrales (<i>Headquarters</i> en ingl&eacute;s) se emplazar&aacute;n en las regiones abundantes en trabajo calificado y la planta de producci&oacute;n se emplazar&aacute; en las regiones abundantes en trabajo no calificado. Por el contrario, si los costos de transporte de los insumos son altos, la empresa se establecer&aacute; en un mismo lugar, en una sola regi&oacute;n, y desde all&iacute; exportar&aacute; al resto del mundo.</p>     <p>Con empresas integradas horizontalmente, la relaci&oacute;n tiene en cuenta tanto los costos de transporte del bien final como las econom&iacute;as de escala de la planta (Helpman <i>et al.</i>, 2004) y las econom&iacute;as de alcance [en caso de que las actividades complementarias tengan un mercado peque&ntilde;o (Pontes y Parr, 2005)]. Si los costos fijos de la empresa son altos en relaci&oacute;n con las econom&iacute;as de escala de la planta, la empresa se localiza en varias regiones que utilizan el mismo insumo costoso, provisto por las oficinas centrales.<a href="#nota13"><sup>13</sup></a> Si los costos de transporte son altos en relaci&oacute;n con las econom&iacute;as de escala de la planta, es m&aacute;s eficiente para cada regi&oacute;n ser suplida por una planta local diferente que por una misma planta central (Pontes y Parr, 2005).</p>     <p>En otras palabras, cuando las empresas est&aacute;n integradas verticalmente generan las econom&iacute;as de escala de la planta y los costos de producci&oacute;n lo suficientemente bajos como para proveer consumidores geogr&aacute;ficamente dispersos. Un n&uacute;mero mayor de localizaciones hace que sean necesarios los trasbordos de mercanc&iacute;as; por lo tanto, puede ser necesario mantener ciertos vol&uacute;menes de inventarios en cada localizaci&oacute;n. No obstante, el nivel de inventarios &oacute;ptimo en cada localizaci&oacute;n depende de la escala de las operaciones, la distancia al consumidor final, etc. Por tanto, el l&iacute;mite de las econom&iacute;as de escala en la producci&oacute;n pueden ser los costos de transportar materiales y piezas componente (bienes intermedios) desde muchas fuentes de suministro a una sola planta y el de transportar mercanc&iacute;as terminadas de la f&aacute;brica a un extenso mercado.</p>     <p>La configuraci&oacute;n espacial de las empresas en regiones grandes o peque&ntilde;as vendr&aacute; determinada entonces por la dotaci&oacute;n factorial relativa, los costos de transporte y las econom&iacute;as espaciales de escala y alcance.</p>     <p>Markusen y Venables (2007) plantean que varias de las fallas e imperfecciones del mercado que afectan los costos del transporte tienden a concentrar la actividad industrial y econ&oacute;mica en ciertas &aacute;reas que acaparan la infraestructura humana y f&iacute;sica adecuada –las regiones m&aacute;s pr&oacute;speras–, e implican por supuesto un ciclo virtuoso de crecimiento para estas regiones que est&aacute;n abundantemente dotadas de los factores de producci&oacute;n utilizados en la realizaci&oacute;n de las actividades m&aacute;s complejas.</p>     <p>Empero, tambi&eacute;n es necesario identificar el papel de las actividades complementarias en los patrones de localizaci&oacute;n de la actividad econ&oacute;mica. Las actividades principales tienden a estar co-localizadas aprovechando las econom&iacute;as de aglomeraci&oacute;n; sin embargo, &quot;el valor de compartir localmente un insumo fijo est&aacute; inversamente relacionado con el tama&ntilde;o del mercado para las actividades complementarias&quot; (Pontes y Parr, 2005, p. 510), esto es, la explotaci&oacute;n de econom&iacute;as de alcance es posible si el tama&ntilde;o del mercado de las actividades complementarias es peque&ntilde;o.</p>     <p>Sobre competencia espacial Duch (2004) plantea un argumento interesante, seg&uacute;n este autor:</p> <ul>Si la competencia se relaja, por ejemplo cuando los productos son sustitutivos imperfectos mediante la diferenciaci&oacute;n de los mismos, las empresas pueden encontrar estrat&eacute;gicamente rentable la aglomeraci&oacute;n. Si por el contrario la competencia es de tipo Cournot, en la que las interacciones estrat&eacute;gicas conducen a reacciones menos agresivas por parte de las empresas, que en el caso de competencia tipo Bertrand la aglomeraci&oacute;n es un resultado general, como han demostrado en modelos de equilibrio parcial. (p. 7)    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>En general, el enfoque tradicional de la teor&iacute;a de la localizaci&oacute;n industrial plantea que las regiones m&aacute;s pr&oacute;speras tienen la capacidad de convertirse en atractoras de econom&iacute;as de escala, convirti&eacute;ndose en verdaderos monopolios de la producci&oacute;n industrial. Sin embargo, las empresas pueden decidir localizarse en regiones no tan pr&oacute;speras pero que claramente poseen alguna ventaja comparativa como un insumo b&aacute;sico para la producci&oacute;n, mano de obra barata, incentivos fiscales, o donde existe una demanda por satisfacer pero existen dificultades de transporte.<a href="#nota14"><sup>14</sup></a></p>      <p>El comercio interregional ser&aacute; limitado si solo se presenta en regiones grandes, debido a que habr&aacute; menor oportunidad de realizar env&iacute;os entre los emplazamientos, por lo que aumentar&aacute; el comercio intrarregional. El proceso log&iacute;stico que implica la distribuci&oacute;n de mercanc&iacute;as puede significar para una empresa con poder de mercado un cierto grado de exclusividad sobre un espacio determinado.</p>     <p>Las mejoras en el transporte permiten reducir los costos de inventarios, de capital, intereses y los costos vinculados con la obsolescencia y generar econom&iacute;as de escala externas e internas. Adem&aacute;s, tal como lo expresan Bernard, Jensen y Schott (2006), la reducci&oacute;n de los costos comerciales, incluidos los costos de transporte, permite aumentar la productividad a medida que se cierran las empresas menos productivas, con los posteriores beneficios sobre la calidad de vida.</p>     <p>Aquellos espacios o emplazamientos industriales en los cuales operan las econom&iacute;as de aglomeraci&oacute;n pueden verse afectados por la congesti&oacute;n, entendida como la espera de otras personas para ser servidas. La palabra servidas indica que la congesti&oacute;n es caracter&iacute;stica de servicios m&aacute;s que de mercanc&iacute;as, y la raz&oacute;n de eso es que los servicios, al contrario de las mercanc&iacute;as, no pueden almacenarse.<a href="#nota15"><sup>15</sup></a> Por tanto, puede existir alg&uacute;n nivel en el cual los costos de transacci&oacute;n (salarios altos, costos de los contratos, costos de utilizar la infraestructura, mantenimiento de est&aacute;ndares de operaci&oacute;n y administraci&oacute;n, etc.), y la congesti&oacute;n en los grandes emplazamientos sea tan alta, que supere los beneficios de ubicarse all&iacute;, generados por las econom&iacute;as de aglomeraci&oacute;n.</p>     <p>En resumen, la multilocalizaci&oacute;n puede explicarse acudiendo al enfoque tradicional de la teor&iacute;a de la localizaci&oacute;n industrial, a partir del abordaje conceptual de la proximidad a mercados de trabajo y a las demandas de los bienes y servicios; al enfoque m&aacute;s reciente de la NGE, a partir de las econom&iacute;as de escala y aglomeraci&oacute;n; al enfoque de la NOI, a partir del marco anal&iacute;tico de la competencia espacial; o finalmente, desde la perspectiva de las ventajas competitivas de las firmas y comparativas de las regiones, que permite explicar la localizaci&oacute;n en regiones no tan pr&oacute;speras pero que claramente poseen alguna ventaja comparativa como un insumo b&aacute;sico para la producci&oacute;n, mano de obra barata, o incentivos fiscales, o donde existe una demanda por satisfacer pero existen dificultades de transporte.</p>     <p><b><font size="3">4. VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LA MULTILOCALIZACI&Oacute;N</font></b></p>     <p>Es claro hasta ahora que la multilocalizaci&oacute;n es una estrategia para competir en los mercados mundiales, ya sea como una empresa exportadora con distintas plantas y/o sucursales en el pa&iacute;s de origen –integraci&oacute;n vertical dom&eacute;stica– o como empresa multinacional integrada horizontalmente en distintos pa&iacute;ses. Las principales ventajas y desventajas que se identifican tanto en la empresa como en las regiones est&aacute;n esquematizadas en la <a href="#tabla2">Tabla 2</a>.</p>     <p>    <center><a name="tabla2"><img src="img/revistas/eg/v25n110/n110a05t2.jpg" /></a></center></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Claramente hay dos ventajas importantes que trascienden con el fen&oacute;meno de la multilocalizaci&oacute;n, la posibilidad de adaptar la organizaci&oacute;n empresarial a las caracter&iacute;sticas de un entorno globalizado y la posibilidad de inducir a la especializaci&oacute;n productiva. Ambos factores no solo afectan la actuaci&oacute;n empresarial sino tambi&eacute;n la regional. Adem&aacute;s, la mayor parte de las desventajas tanto de la empresa como de la regi&oacute;n pueden enfrentarse a partir de una mayor coordinaci&oacute;n, mejores sistemas de informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n, y una mayor calidad institucional que coordine las acciones del sector p&uacute;blico y el sector privado. No obstante, dado que el desarrollo de estas ideas no es la intenci&oacute;n fundamental de este art&iacute;culo, se dejan para que sean abordadas en futuros an&aacute;lisis.</p>     <p><b><font size="3">5. CONSIDERACIONES FINALES</font></b></p>     <p>El art&iacute;culo muestra claramente c&oacute;mo los procesos de integraci&oacute;n comercial y los nuevos regionalismos han modificado de forma radical el entorno competitivo de la industria. No solo el alcance de la competencia ha cambiado, sino tambi&eacute;n su naturaleza: la b&uacute;squeda de menores costos se ha dificultado mientras que el aumento de la presi&oacute;n para producir y vender bienes de alta calidad a precios competitivos obliga a las empresas a una continua mejora de sus productos y procesos, a un mayor esfuerzo innovador y al establecimiento de acuerdos de cooperaci&oacute;n tanto con proveedores como con clientes, esto es, a un fortalecimiento de la cadena de abastecimiento. En este contexto, las empresas se emplazan cada vez m&aacute;s apelando tanto a su contexto externo como a las econom&iacute;as de escala y aglomeraci&oacute;n y obtienen como resultante la multilocalizaci&oacute;n.</p>     <p>Por tanto, las empresas se multilocalizan buscando minimizar los costos de producci&oacute;n y completar la estrategia de inserci&oacute;n en los mercados internacionales y emplazan determinadas operaciones espec&iacute;ficas de la firma en determinados lugares con mayor acceso a tecnolog&iacute;as, servicios y el exterior. Esta estrategia se constituye en la mejor forma de abordar la internacionalizaci&oacute;n en presencia de econom&iacute;as espaciales de escala y aglomeraci&oacute;n.</p>          <p><b>NOTAS AL PIE DE P&Aacute;GINA</b></p>     <p><a name="nota1">1. </a>Las actividades de administraci&oacute;n est&aacute;n orientadas a la gesti&oacute;n de la operaci&oacute;n de log&iacute;stica de aprovisionamiento y exportaciones, as&iacute; como a la administraci&oacute;n contable y financiera de la empresa.</p>     <p><a name="nota2">2. </a>Se debe reconocer que la importancia de las exportaciones para la estructura industrial de las regiones es cada vez mayor, en cuanto constituyen la base para aumentar la competitividad y el crecimiento regional dado su aporte en sectores de alto valor agregado.</p>     <p><a name="nota3">3. </a>Una descripci&oacute;n muy cercana al modelo de competencia monopol&iacute;stica Dixit-Stiglitz.</p>     <p><a name="nota4">4. </a>La teor&iacute;a de crecimiento de Penrose muestra que la firma crece a medida que comienza a tomar decisiones estrat&eacute;gicas en ambientes de incertidumbre e informaci&oacute;n incompleta.</p>     <p><a name="nota5">5. </a>Seg&uacute;n Pontes y Parr (2005), en ausencia de econom&iacute;as espaciales de escala y alcance, las empresas con una sola planta son la regla. Sin embargo, en presencia de este tipo de econom&iacute;as es posible encontrar empresas multinacionales con integraci&oacute;n vertical (cuando los costos de transporte del bien final son bajos) u horizontal (cuando los costos de transporte del bien final son altos).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="nota6">6. </a>Un bien no transable es aqu&eacute;l no sujeto al comercio internacional por tener altos costos de transporte o dificultades para salir de su pa&iacute;s de origen, o simplemente porque se ofrecen en forma personal. En general, son bienes no transables los servicios y la construcci&oacute;n. Sin embargo, cada vez m&aacute;s los servicios se convierten en bienes transables y sobre todo importables.</p>     <p><a name="nota7">7. </a>Este es el postulado cl&aacute;sico de la ventaja comparativa del modelo Heckscher-Ohlin: Un pa&iacute;s se especializar&aacute; en la producci&oacute;n del bien que utilice en forma intensiva el factor de producci&oacute;n abundante, y exportar&aacute; dicho bien.</p>     <p><a name="nota8">8. </a>Es precisamente la similitud entre pa&iacute;ses lo que hace que no sea la ventaja comparativa la que explique el comercio internacional (Krugman y Obstfeld, 1998). Tanto el comercio norte-norte como el sur-sur son explicados por las econom&iacute;as de escala desde el criterio econ&oacute;mico, o por la necesidad de ser notado, reducir la probabilidad de conflictos, o ampliar el poder de negociaci&oacute;n, desde el enfoque pol&iacute;tico.</p>     <p><a name="nota9">9. </a>Las directrices de costo planteadas inicialmente por Porter (2003) son: las econom&iacute;as de escala, el aprendizaje acumulado al ejecutar una actividad, los eslabonamientos entre actividades, la habilidad para interrelacionarse o compartir una actividad con otras unidades estrat&eacute;gicas de negocios, el grado de integraci&oacute;n vertical en la ejecuci&oacute;n de una actividad, los factores institucionales que afectan el modo de ejecuci&oacute;n de una actividad, las pol&iacute;ticas discrecionales que afectan la elecci&oacute;n de estrategias empresariales sobre la forma de configurar una actividad independientemente de otras directrices, la actuaci&oacute;n a tiempo o timing que se requiere para tomar decisiones de inversi&oacute;n en una actividad, el patr&oacute;n de utilizaci&oacute;n de la capacidad instalada en la actividad durante el ciclo y la ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica de la actividad que afecta el costo de los factores.</p>     <p><a name="nota10">10. </a>En Colombia, regiones como Bogot&aacute;-Cundinamarca o el Valle del Cauca son algunos de esos espacios que operan como plataforma de coordinaci&oacute;n de unidades empresariales que se encuentran esparcidas por otras regiones del pa&iacute;s, la idea de ciudad-regi&oacute;n.</p>     <p><a name="nota11">11. </a>La multilocalizaci&oacute;n as&iacute; entendida muestra la fragmentaci&oacute;n del proceso productivo en el interior de una empresa que se separa en m&uacute;ltiples plantas localizadas en distintos emplazamientos dentro de un pa&iacute;s.</p>     <p><a name="nota12">12. </a>En particular, haciendo referencia al <i>offshoring</i>.</p>     <p><a name="nota13">13. </a>Esto es, la empresa explotar&aacute; econom&iacute;as de alcance que se originan al utilizar un mismo insumo o base tecnol&oacute;gica para la producci&oacute;n de varios productos.</p>     <p><a name="nota14">14. </a>La localizaci&oacute;n en estas regiones menos pr&oacute;speras puede significar un proceso de adaptaci&oacute;n a la cultura local y de niveles m&iacute;nimos de productividad.</p>     <p><a name="nota15">15. </a>En general ning&uacute;n servicio es capaz de cubrir las puntas de demanda y por tanto sufre de congesti&oacute;n.</p>   <hr />      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font size="3">BIBLIOGRAF&Iacute;A</font></b></p>     <!-- ref --><p>1. Alberdi, A. (2005, noviembre).   <i>Innovaci&oacute;n y Multilocalizaci&oacute;n Claves de la Estrategia Vasca frente a la Competencia Global</i>. Documento presentado en Foro sobre la Deslocalizaci&oacute;n de Empresas y sus Consecuencias Econ&oacute;micas, Bilbao, Espa&ntilde;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0123-5923200900010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Baldwin, J., Beckstead, D. y Caves, R. (2001). <i>Change in the Diversification of Canadian Manufacturing Firms (1973-1997): A Move to Specialization</i> (SSRB Working paper 316841). Recuperado en marzo 22, 2008 de: <a href="http://papers.ssrn.com/sol3/Delivery.cfm/SSRN_ID316841_code020807670.pdf?abstractid=316841&mirid=5" target="_blank">http://papers.ssrn.com/sol3/Delivery.cfm/SSRN_ID316841_code020807670.pdf?abstractid=316841&amp;mirid=5.</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0123-5923200900010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Belso, J.A. (2005). <i>Internacionalizaci&oacute;n de Pymes y Desarrollo de Actividades Basadas en Conocimiento en los Sectores Manufactureros Tradicionales Valencianos</i>. Recuperado en marzo 07, 2008 de: <a href="http://www.asepelt.org/ficheros/File/Anales/2005%20-%20Badajoz/comunicaciones/internacionalizaci%F3n%20de%20PYMEs%20y....pdf" target="_blank">http://www.asepelt.org/ficheros/File/Anales/2005%20-%20Badajoz/comunicaciones/internacionalizaci%F3n%20de%20PYMEs%20y....pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0123-5923200900010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Bermeo, J.R. y Bermeo, E.A. (2005). Las Directrices del Costo como Fuentes de Ventajas Competitivas.   <i>Estudios Gerenciales,</i> 94, 81–103.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0123-5923200900010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Bernard, A.B. y Jensen, J. B. (2007). Firm Structure, Multinationals, and Manufacturing Plant Deaths. <i>The Review of Economics and Statistics</i>, 89(2), 193 – 204.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0123-5923200900010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Bernard, A.B., Jensen, J. B. y Schott, P. (2006). Trade Costs, Firms, and Productivity. <i>Journal of Monetary Economics</i>, 53(2), 917–937.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0123-5923200900010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Bilkey, W.J. (1977). The Export Behavior of Smaller-Sized Wisconsin Manufacturing Firms. <i>Journal of International Business Studies</i>, 8(1), 92-109.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0123-5923200900010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Blinder, A.S. (2006). Offshoring: The Next Industrial Revolution? <i>Foreign Affairs</i>, 2(85), 113–128.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0123-5923200900010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Cantwell, J. (1994). The Relationship between International Trade and International Production. En D. Greenway y L. A. Winters (Eds.), <i>Survey in International Trade</i> (pp. 303-3128). Oxford, UK: Basil Blackwell.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0123-5923200900010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Caves, R.E. (1971). International Corporations: The Industrial Economics of Foreign Investment.   <i>Economica, New Series,</i> 149(38), 1-27.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0123-5923200900010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Cavusgil, S.T. (1980). On The International Process of the Firm.   <i>European Research</i>, 8(6), 273– 281.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0123-5923200900010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Comeche, J., Deb&oacute;n, A. y Puig, F. (2006). <i>La Localizaci&oacute;n Industrial como Elemento de Cooperaci&oacute;n en los Emprendedores: El Caso Particular del Emprendedor Internacional</i>. Valencia, Espa&ntilde;a: Universidad de Valencia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0123-5923200900010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Deardorff, A.V. (2001). Financial Crisis, Trade, and Fragmentation, En L. K. Cheng y H. Kierzkowski (Eds.), <i>Global Production and Trade in East Asia</i> (pp. 9-31). Boston, MA: Kluwer Academic Publishers.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0123-5923200900010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Duch, N. (2004). <i>Competencia Espacial y Aglomeraci&oacute;n: Evidencia de las Regiones Europeas</i>. Barcelona, Espa&ntilde;a: Universidad de Barcelona.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0123-5923200900010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Egger, P. y Pfaffermayr, M. (2005). The Determinants of Intra-firm Trade: in Search for Export-Import Magnification Effects. <i>Review of World Economics</i>, 141(4), 648-669.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0123-5923200900010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Franko, L. (1989). Global corporate competition: Who’s winning, who’s losing. <i>Strategic Management Journal,</i> 10, 449-474.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0123-5923200900010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Friedland, R., Palmer, D. y Stenbeck, M. (1990). The Geography of Corporate production: Urban, Industrial, and Organizational Systems. <i>Sociological Forum,</i> 3(5), 335 – 359.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0123-5923200900010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Fujita, M., Krugman, P. y Venables A.J. (2000). <i>Econom&iacute;a Espacial: Las Ciudades, las Regiones y el Comercio Internacional </i>(Alvarez, A, Trad.). Espa&ntilde;a: Editorial Ariel Econom&iacute;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0123-5923200900010000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Hausmann, R., Hwang, J. y Rodrik, D. (2005). <i>What You Export Matters</i>. (Harvard University, CID, Working Paper No. 123).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0123-5923200900010000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Hausmann, R., y Rodrik, D. (2003). Economic Development as Self- Discovery. <i>Journal of Development Economics,</i> 72, 603–33.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0123-5923200900010000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Helpman, E. y Krugman, P. (1985).   <i>Market Structure and Foreign Trade</i>. Cambridge, MA: MIT Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0123-5923200900010000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Helpman, E., Melitz, M.J. y Yeaple, S.R. (2004). Export versus FDI with Heterogeneous Firms.   <i>American Economic Review</i>, 94, 300–316.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0123-5923200900010000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Hoffman, A. N. y Markusen, J. (2006). <i>Investment Liberalization and the Geography of Firm Location</i>. (NBER, CEPR y CEBR Working paper). Recuperado en marzo 25, 2008, de: <a href="http://spot.colorado.edu/~markusen/hoffmann-markusen.pdf" target="_blank">http://spot.colorado.edu/~markusen/hoffmanmarkusen.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0123-5923200900010000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Jensen, B. y Kletzer, L. G . (2008).   <i>&quot;Fear&quot; and Offshoring: The Scope and Potential Impact of Imports and Exports of Services</i>. Recuperado en julio 08, 2008, de la p&aacute;gina Web de Peterson Institute for International Economics: <a href="http://www.petersoninstitute.org/publications/pb/pb08-1.pdf" target="_blank">http://www.petersoninstitute.org/publications/pb/pb08-1.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0123-5923200900010000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Johanson, J. y Vahlne, J., (1975).   <i>A Model of the Internationalization Process of the Firm</i>. Uppsala, Suiza: University of Uppsala, Center for International Business Research.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0123-5923200900010000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Jones, R.W. (2000). <i>Globalization and the Theory of Input Trade</i>. Cambridge, MA: MIT Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0123-5923200900010000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. Kaldor, N. (1935). Market Imperfection and Excess Capacity. <i>Economica</i>, 2, 33-50.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0123-5923200900010000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Kogut, B. (1985). A study of the life cycle of joint ventures. In: Contractor, F.J. y P. Lorange (Eds.), <i>Cooperative strategies in International Business </i>(pp. 169-186). Lexington, MA: Lexington.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0123-5923200900010000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Krugman, P. (1980). Scale Economies, Product Differentiation and the Pattern of Trade. <i>American Economic Review</i>, 5(70), 950-959.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0123-5923200900010000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Krugman, P. (1995). The Hub Effect or Threeness in International Trade. En: W.J. Ethier, E. Helpman y J.P. Neary (Eds.),   <i>Theory, Policy and Dynamics in International Trade</i> (pp. 29–35). Cambridge, MA: Cambridge University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0123-5923200900010000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. Krugman, P. y Obstfeld, M. (1998).   <i>Econom&iacute;a Internacional: Teor&iacute;as y Pol&iacute;ticas</i> (4ta edici&oacute;n). Colombia: McGraw-Hill.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0123-5923200900010000500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. Lotero, J. (2007). Desarrollo y Organizaci&oacute;n especial de la industria manufacturera colombiana: Algunas Implicaciones para la Competitividad Regional. En Centro de Investigaciones Econ&oacute;micas – CIE (Eds.), <i>Industria y Regi&oacute;n en Colombia </i>(pp. 19-101). Medell&iacute;n, Colombia: Universidad de Antioquia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0123-5923200900010000500032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. Lovely, M.E. (2004). <i>Information, Agglomeration, and the Headquarters of U.S. Exporters </i>(Documento de trabajo disponible en Syracuse University).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0123-5923200900010000500033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. Markides, C. (2000). <i>En la Estrategia Est&aacute; el &eacute;xito: Gu&iacute;a para formular estrategias revolucionarias</i>. Colombia: Editorial Norma.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0123-5923200900010000500034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35. Markusen, J., Kaempfer, W. y Maskus, K. E. (1995). <i>International Trade: Theory and Applications. Handbook of Regional and Urban Economics</i>. Irwin, GA: McGraw-Hill.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0123-5923200900010000500035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36. Markusen, J. y Venables, A. (1995).   <i>Multinational Firms and the New Trade Theory </i>(NBER Working paper Series # 5036). Recuperado en marzo 25, 2008, de: <a href="http://ideas.repec.org/p/nbr/nberwo/5036.html" target="_blank">http://ideas.repec.org/p/nbr/nberwo/5036.html</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0123-5923200900010000500036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37. Markusen, J. y Venables, A.J. (2007). <i>Interacting factor endowments and trade costs: a multicountry, multi-good approach to trade theory.</i> Documento de trabajo. University of Colorado y University of Oxford. 27 p. Recuperado en mayo 15, 2008, de: <a href="http://spot.colorado.edu/~markusen/markusen-venables.pdf" target="_blank">http://spot.colorado.edu/~markusen/markusen-venables.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0123-5923200900010000500037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>38. McConnell, J.E. (1979). The Export Decision: An Empirical Study of Firm Behavior.<i> Economic Geography,</i> 55(3), 171-183.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0123-5923200900010000500038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39. M&eacute;ndez, R. (1997). <i>Geograf&iacute;a Econ&oacute;mica: La L&oacute;gica Espacial del Capitalismo Global</i>. Barcelona, Espa&ntilde;a: Ariel.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0123-5923200900010000500039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40. Moncayo, E. (2004). <i>Nuevos Enfoques del desarrollo Territorial: Colombia en una perspectiva latinoamericana.</i> Bogot&aacute;, Colombia: Universidad Nacional de Colombia y Naciones Unidas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0123-5923200900010000500040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>41. Moreno, A. I. (2007). Comportamiento de las Exportaciones Industriales de los Principales Departamentos Colombianos: Aplicaci&oacute;n de un Modelo Gravitacional. En: Centro de Investigaciones econ&oacute;micas –CIE (Eds.), <i>Industria y Regi&oacute;n en Colombia</i> (pp. 147-200). Medell&iacute;n, Colombia: Universidad de Antioquia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0123-5923200900010000500041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>42. Olivares, A. (2005). La Globalizaci&oacute;n y la Internacionalizaci&oacute;n de la Empresa: ¿Es Necesario un Nuevo Paradigma? <i>Estudios Gerenciales</i>, 96, 127 – 137.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0123-5923200900010000500042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>43. Pontes, J.P. y Parr, J.B. (2005). A Note on Agglomeration and the Location of Multinational Firms.   <i>Papers in Regional Science</i>, 84(3), 509-518.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0123-5923200900010000500043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>44. Porter, M. (1986). <i>Competition in global industries</i>. Boston, MA: Harvard Business School Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0123-5923200900010000500044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>45. Porter, M. (2003). <i>Ventaja Competitiva: Creaci&oacute;n y sostenimiento de un desempe&ntilde;o Superior. </i>(2da reimpresi&oacute;n). M&eacute;xico: Compa&ntilde;&iacute;a Editorial Continental. (T&iacute;tulo original: Competitive Advantage: Creating and Sustaining Superior Performance. (1985). New York, NY: The Free Press).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0123-5923200900010000500045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>46. Prema-Chandra, A. (2003). <i>Product Fragmentation and Trade Patterns in East Asia</i> (Documento de trabajo # 2003/ 21). Recuperado en marzo 22, 2008, en <a href="http://ideas.repec.org/p/pas/papers/2003-21.html" target="_blank">http://ideas.repec.org/p/pas/papers/2003-21.html</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0123-5923200900010000500046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>47. Ram&iacute;rez, C.E. (2006). Internacionalizaci&oacute;n de Leonisa: Una Empresa Colombiana de Ropa Interior. <i>Estudios Gerenciales</i>, 98, 25 – 55.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0123-5923200900010000500047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>48. Rudi, N., Kapur, S. y Pike, D. (2001). Transshipment and Local Decision Making. <i>Management Science</i>, 47(12), 1668–1680.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0123-5923200900010000500048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>49. Tirado, D.A., Pons, J. y Paluzie, E. (2005). <i>Los cambios en la localizaci&oacute;n de la actividad industrial en Espa&ntilde;a, 1850-1936. Un an&aacute;lisis desde la Nueva Geograf&iacute;a Econ&oacute;mica</i> (Documento de trabajo). Recuperado en marzo 07, 2008, de: <a href="http://www.ub.edu/rhi/articulos/bajar/383" target="_blank">www.ub.edu/rhi/articulos/bajar/383</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0123-5923200900010000500049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>50. Venables, A. J. (1999). Fragmentation and Multinational Production.   <i>European Economic Review</i>, 43(3), 935-945.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0123-5923200900010000500050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>51. Wagner, H. (2001): <i>Towards a contingency theory on the internationalization- performance relationship: four complementary essays</i> (Working Papers of the Research Institute for International Management, University of Saint Gallen)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0123-5923200900010000500051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>52. Williamson, O. (1975). <i>Markets and hierarchies and antitrust implications. Edici&oacute;n en espa&ntilde;ol: Mercados y jerarqu&iacute;as: su an&aacute;lisis y sus implicaciones antitrust</i>. M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0123-5923200900010000500052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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