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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Dormir sobre el corazón: Hipnos y Tánatos en Ojos de perro azul]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p><A href="http://dx.doi.org/10.15446/lthc.v18n1.54684" target="_blank"> http://dx.doi.org/10.15446/lthc.v18n1.54684 </A></p>      <p align="center"><font size="4"><b>Dormir sobre el coraz&oacute;n: Hipnos y T&aacute;natos en <i>Ojos de perro azul </i></b></font></p>      <p align="right"><b>Ivonne A. Alonso Mondrag&oacute;n </b>    <br><i>Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, Colombia</i>    <br> <a href="mailto:ia.alonso@uniandes.edu.co">ia.alonso@uniandes.edu.co</a> </p>   <hr>      <p>En la <i>Eneida</i>, epopeya latina del siglo I a. C., Virgilio habla del mito de Nix, la diosa primordial de la noche, quien, sin ayuda masculina, engendra y da a luz a un par de gemelos: Hipnos, el sue&ntilde;o, y T&aacute;natos, la muerte sin violencia. Juntos viv&iacute;an en una cueva bajo una isla griega a trav&eacute;s de la cual flu&iacute;a el Leteo, m&aacute;s conocido como el r&iacute;o del olvido; y alrededor de su morada crec&iacute;an plantas florales e hipn&oacute;ticas. Estos dos elementos, asociados mitol&oacute;gica y simb&oacute;licamente a la memoria y la inconsciencia, son elegidos por Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez para adornar algunos de sus literarios lechos on&iacute;ricos, de soledad o de muerte, dando cabida en su obra a lo que Michael Palencia-Roth llamar&aacute; el uso y la metamorfosis del mito (44).</p>     <p>En el mito, el sue&ntilde;o y la muerte aparecen unidos en una realidad que se impone, cuyo misterio, desconcertante para el hombre, influy&oacute; tanto como el tema de la vida en el mundo literario de Gabo. La sensaci&oacute;n de la muerte, como una situaci&oacute;n irremediable de fuerza incontenible, &uacute;nica constante de la vida, se repite en cada esquema de sus cuentos y novelas. Y esta sensaci&oacute;n, con contadas variaciones, es el eje de todos los textos de <i>Ojos de perro azul</i>. Este libro contiene la primera colecci&oacute;n de cuentos de Garc&iacute;a M&aacute;rquez, escritos entre 1947 y 1955. Se publicaron bajo ese t&iacute;tulo en 1972 y representan, seg&uacute;n Vargas Llosa, la prehistoria literaria de Gabo. Asimismo, constituyen la esencia discursiva y simb&oacute;lica de unos temas que marcar&iacute;an toda la obra del nobel colombiano.</p>     <p>En su dimensi&oacute;n literaria, Garc&iacute;a M&aacute;rquez nunca escondi&oacute; su pasi&oacute;n por los cl&aacute;sicos griegos y latinos. Del mismo modo, en la dimensi&oacute;n humana no ocult&oacute; sus frustraciones y su &iacute;ntima manera de ver las cosas; por el contrario, las hizo visibles a trav&eacute;s de la capacidad est&eacute;tica de su expresi&oacute;n autoral, es decir, a trav&eacute;s de su estilo propio. Ante esto, su honestidad formal y literaria exige que para acercarnos al sentido latente de su estilo tengamos que ir m&aacute;s all&aacute; del sonido y tengamos que adentrarnos, a trav&eacute;s de las im&aacute;genes, las obsesiones, las met&aacute;foras y los s&iacute;mbolos, en el misterio de los intereses del escritor.</p>      <p>En una tentativa de cambio y abolici&oacute;n de la realidad real, Garc&iacute;a M&aacute;rquez hace aparecer la muerte y el sue&ntilde;o como s&iacute;mbolos de la realidad ficticia, en la cual dichos temas trascienden su significado convencional, para aludir a otra u otras realidades. En el caso de <i>Ojos de perro azul</i>, estos dos t&oacute;picos est&aacute;n acompa&ntilde;ados por el tema de la memoria &mdash;desde el olvido y el recuerdo, como se&ntilde;ala Ernesto Volkening (74)&mdash; y por la alteraci&oacute;n de un &uacute;nico plano de la realidad. Todo con un solo objetivo: exponer diferentes formas aplazadas de la muerte, siendo el hipnos la m&aacute;s recurrente. Esta imagen cl&aacute;sica se retoma como s&iacute;mbolo para referir la ambivalencia entre la consciencia y la inconsciencia, la luz y la oscuridad, en la que un estado indeterminado ronda el ambiente ficticio.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estos primeros cuentos son la iniciaci&oacute;n de Garc&iacute;a M&aacute;rquez en las expresiones l&iacute;mite del tr&aacute;nsito de una vida a otra. Por esta raz&oacute;n, se hace evidente la constante y dual presencia de la vida y la muerte, el sue&ntilde;o y la vigilia, la consciencia y la inconsciencia. Su primera literatura aparece en un estado crepuscular, en el que la actividad humana es m&aacute;s libre y su esp&iacute;ritu art&iacute;stico hace recorridos literarios con una fant&aacute;stica capacidad creativa. Se origina entonces un lapso en el que el tiempo y el espacio se diluyen, anulando el sentido estrechamente emp&iacute;rico de la realidad, abriendo paso a perfiles imprecisos y a una asombrosa densidad de profundos acontecimientos. Es en este momento, cuando la mente hace asociaciones inveros&iacute;miles, que surge el mundo garciamarquiano de <i>Ojos de perro azul</i>. Y para aproximarnos a una clave de interpretaci&oacute;n sobre estas ambig&uuml;edades aleg&oacute;ricas, realizaremos una revisi&oacute;n ordenada de los once cuentos que componen el libro.</p>     <p>En "La tercera resignaci&oacute;n", primer relato de esta obra, se expone un estado de tr&aacute;nsito de una muerte a otra o, si se quiere, de una forma de vida a otra, as&iacute; como la preocupaci&oacute;n que tiene un muerto en vida por la muerte real, verdadera y definitiva. En este cuento, Garc&iacute;a M&aacute;rquez presenta su tema obsesivo como una condici&oacute;n de cambio. All&iacute; el t&aacute;natos se fusiona con el hipnos en dos ocasiones: primero, en la muerte de un ni&ntilde;o de 7 a&ntilde;os, y segundo, en la aparici&oacute;n de una nueva muerte del mismo personaje, 18 a&ntilde;os despu&eacute;s. Tras este reconocimiento de tr&aacute;nsito constante, aparece un repentino y convulsivo terror a la muerte. En este punto, el t&aacute;natos se independiza y predomina sobre el personaje, lo dirige hacia una muerte irreversible y produce emociones y pensamientos de tristeza y dolor en &eacute;l. Es, entonces, la tercera muerte una ca&iacute;da por resignaci&oacute;n, tan definitiva "como todos los golpes duros dados contra las cosas firmes de la naturaleza" (Garc&iacute;a M&aacute;rquez 10).</p>     <p>En "La otra costilla de la muerte" un hombre est&aacute; obsesionado con su hermano gemelo muerto. Despu&eacute;s de un sue&ntilde;o, despierta sintiendo que el muerto hace parte de &eacute;l y viceversa. Ese estado de subconsciencia contenido en el hipnos representa una fase sutil de penetraci&oacute;n en el desdoblamiento. De nuevo, los dos temas principales de este an&aacute;lisis se entrecruzan, creando la ilusi&oacute;n de un constante contacto entre muerte y vida; as&iacute;, revelan el reconocimiento del tr&aacute;nsito inevitable entre una etapa y otra, en el que "la sensaci&oacute;n de sentirse muerto estando vivo" genera un espacio de identidad y uni&oacute;n entre todos los seres de la tierra. Desde el punto de vista espacial, el cuento se desarrolla en habitaciones, casas, patios y jardines, que parecen ser una herencia de la narrativa de Edgar Allan Poe: contenidos, l&uacute;gubres y reflectores del interior humano. En el relato, adem&aacute;s, se sugiere que la presencia de la maternidad es un aspecto de iniciaci&oacute;n y a su vez de prolongaci&oacute;n de la muerte. En el sue&ntilde;o el hermano vivo recibe en su interior al hermano muerto, al tiempo que lo pare y lo libera a trav&eacute;s de una costilla, haciendo alusi&oacute;n, por un lado, a la creaci&oacute;n de Eva, y por el otro, al precipicio que representa la vida.</p>     <p>Tras varias noches de desvelo, "Eva est&aacute; dentro de su gato". En este cuento, el dualismo bios-t&aacute;natos se representa en la p&eacute;rdida de lo corp&oacute;reo, en un paso por el limbo hasta alcanzar la reencarnaci&oacute;n en el cuerpo de un felino. En el insomnio de una mujer condenada a la belleza, el hipnos como estado incorp&oacute;reo se sobrepone al t&aacute;natos, ya que no hay una sensaci&oacute;n de muerte, sino la dualidad entre el existir y el no existir, o el existir de otra manera. La corporeidad no muere, sino que muta en una vida nueva atemporal e inespacial. Sin atravesar la agon&iacute;a, el personaje se muestra el&aacute;stico, en una zona psicol&oacute;gica donde desaparecen todas las dimensiones. Esto responde a la existencia de lo humano que es arrastrado inexorablemente a lo desconocido.</p>     <p>En "Amargura para tres son&aacute;mbulos", el t&aacute;natos aparece como el acto voluntario de una mujer que ha decidido dejarse morir. La protagonista se entrega deliberadamente al tr&aacute;nsito de la vida a la muerte y su primer paso es la renuncia al uso de los sentidos. Aqu&iacute;, el hipnos est&aacute; ligado a los hermanos son&aacute;mbulos de la mujer, quienes entre una tarde y una noche parecen haber llegado a la adultez, sin tener consciencia del tiempo. Aun as&iacute;, son capaces de reconocer que desde hace a&ntilde;os su hermana, quien ha estado como muerta, "se acostumbr&oacute; a vivir en una sola dimensi&oacute;n" (42). La vida, en todos sus sentidos, se mueve hacia la animalidad y la incomunicaci&oacute;n. Aunque se padece la muerte de manera solitaria, la relaci&oacute;n entre los hermanos acarrea algo del pasado que los hace agonizar de manera colectiva. Esta apreciaci&oacute;n se manifiesta en la conjugaci&oacute;n plural del "pens&aacute;bamos a coro" (42), elegida por Garc&iacute;a M&aacute;rquez para dar voz, y a la vez unidad, a los tres personajes narradores. Tambi&eacute;n debe resaltarse que el estado de los tres hermanos, quienes son los narradores del cuento, hace alusi&oacute;n a la figura de las moiras griegas, recurso que tambi&eacute;n se usa en otro de los cuentos de los que se hablar&aacute; m&aacute;s adelante.</p>     <p>En "Di&aacute;logo con un espejo" un hombre se enfrenta a una doble realidad al ver su reflejo y creer que este representa la existencia de un mundo paralelo al que &eacute;l pertenece, pero que no puede controlar. En este cuento, Garc&iacute;a M&aacute;rquez habla del desdoblamiento, en el que la imitaci&oacute;n se vuelve un juego macabro y el protagonista batalla contra el espacio, dentro y fuera del espejo. La inmaterialidad en este relato est&aacute; en la realidad introspectiva del personaje, en el letargo producido por el hipnos, que se une, en este caso, al olvido como representaci&oacute;n de la muerte. El olvido de la palabra "Pandora" aleja al personaje de su realidad, a la vez que lo sumerge en una sensaci&oacute;n de simplificaci&oacute;n y sue&ntilde;o. El dualismo espejo-realidad marca la conciencia del desdoblamiento all&iacute; en donde estaba la unidad del cuerpo &mdash;unidad que se presentaba en la distancia objetiva que tomaba el personaje en relaci&oacute;n con el sue&ntilde;o&mdash; y marca, a su vez, la fragmentaci&oacute;n de otras partes esenciales, como el alma y la memoria.</p>     <p>En "Ojos de perro azul", texto que da nombre a esta colecci&oacute;n de cuentos, se habla de un romance on&iacute;rico en el que un hombre y una mujer est&aacute;n condenados a amarse solo en sue&ntilde;os. Hipnos aparece acompa&ntilde;ado de un s&iacute;mbolo cl&aacute;sico propio de su creaci&oacute;n: una veladora. El fuego como puente, y a la vez como barrera entre la realidad y los sue&ntilde;os, permite el desdoblamiento de dos sujetos que ven imposible un encuentro real durante la noche. El cambio de narrador y los tiempos del cuento dejan sin revelar la conexi&oacute;n extraon&iacute;rica entre los dos protagonistas: con la muerte de la noche y la llegada del amanecer el hombre ha olvidado todo, mientras que la mujer dice buscarlo a&uacute;n despierta y dormir sobre el coraz&oacute;n, intentando encontrar palpitaciones de vida real que los unan. El hipnos le permite al hombre tener lo que m&aacute;s desea, pero lo pierde todo al recobrar la conciencia. De esta manera, se da cabida a la aparici&oacute;n del t&aacute;natos como el sue&ntilde;o eterno, es decir, el tr&aacute;nsito hacia un encuentro definitivo, que solo ser&iacute;a posible con la llegada de la muerte.</p>     <p>En la hora que muere el d&iacute;a y nace la noche aparece "La mujer que llegaba a las seis", el cuento en el que la muerte se opone a lo imaginario y aparece por primera vez como un suceso f&aacute;ctico: una prostituta de pueblo asesina a uno de sus clientes. El sue&ntilde;o y la inconsciencia desaparecen, y tambi&eacute;n lo hacen las magnitudes cronol&oacute;gicas, entendidas a partir de una concepci&oacute;n com&uacute;n del tiempo. Si nos remitimos a San Agust&iacute;n, esta desaparici&oacute;n del tiempo lineal permite la presencia de una temporalidad fragmentada, en la que solo existe "un presente de las cosas pasadas, un presente de las cosas presentes y un presente de las cosas futuras" (<i>Las confesiones </i>xi). En este quebrantamiento temporal, dentro de la exposici&oacute;n narrativa de un escenario realista, se revelan unas implicaciones psicol&oacute;gicas que hacen que el simbolismo de T&aacute;natos se reemplace por el de Ker, el esp&iacute;ritu femenino de la muerte violenta.</p>     <p>"Nabo, el negro que hizo esperar a los &aacute;ngeles" revela la agon&iacute;a que padece un criado negro, durante quince a&ntilde;os, a causa de haber perdido la memoria. En su ruptura con la continuidad de la vida, habla con un coro de &aacute;ngeles negros, mientras intenta descifrar y medir el tiempo que ha estado durmiendo. Hipnos hace su aparici&oacute;n en el estado de semiconsciencia del protagonista, quien pierde la noci&oacute;n de la realidad, asemej&aacute;ndose as&iacute; a un muerto en vida, a la vez que es perseguido por T&aacute;natos, representado por el hombre del saxof&oacute;n que lo llama constantemente, para integrarlo al coro angelical. Tanto en la p&eacute;rdida de la memoria, es decir, en su conciencia lastimada, como en la muerte no resuelta aparece lo infinito de ese deambular solitario y continuo como fantasma. En conjunto, es la p&eacute;rdida de los recuerdos lo que hace que el tiempo se vuelva algo indefinido y la muerte se exponga como un estado de vigilia que no se concreta en sue&ntilde;o sino en espera.</p>     <p>En "Alguien desordena estas rosas" se encuentra el relato m&aacute;s conmovedor de <i>Ojos de perro azul</i>. En este cuento, Garc&iacute;a M&aacute;rquez presenta el mon&oacute;logo de un ni&ntilde;o muerto que intenta robar rosas, para llevarlas a su propia tumba. Se entremezclan el sue&ntilde;o y la muerte como dos conceptos que al unirse se concretan en un estado de expectaci&oacute;n del protagonista, pues el ni&ntilde;o ha estado veinte a&ntilde;os esperando a que alguien habite la casa donde &eacute;l ha muerto. El autor busca esclarecer el mundo m&aacute;s all&aacute; de la muerte, permitiendo que el protagonista tenga recuerdos de lo que fue su vida y, a&uacute;n m&aacute;s, de lo que fue el momento de transici&oacute;n hacia la muerte. Aqu&iacute;, el tema de la esperanza se representa en la uni&oacute;n entre el t&aacute;natos y la soledad, de manera que, en la espera, se ampl&iacute;a la realidad tanto del tiempo como de la vida y la muerte.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En "La noche de los alcaravanes" se cuenta la historia de tres hombres a los que los p&aacute;jaros les arrancan los ojos por imitar su canto. Su continuo movimiento por el espacio narrativo est&aacute; unido, como en "Amargura para tres son&aacute;mbulos", a la imagen de las tres moiras o parcas cl&aacute;sicas. Los protagonistas divagan por el pueblo tomados de las manos, sin ninguna noci&oacute;n de la distancia que recorren, enfrent&aacute;ndose as&iacute; a un eterno camino. La penumbra indisoluble condena a los protagonistas a un constante sue&ntilde;o a oscuras, pero sus sentidos y la memoria que a&uacute;n conservan los mantienen unidos a la vida. En ese dualismo luz-oscuridad est&aacute;n presentes las nociones universales de vida y muerte:</p>      <blockquote>El sol sigui&oacute; calentando sobre nuestra cabeza. Entonces alguien dijo:    <br> &mdash;Vamos otra vez hacia la pared.    <br> Y los otros, inm&oacute;viles, con la cabeza levantada hacia la claridad     <br> invisible:    <br> &mdash;Todav&iacute;a no. Esperemos siquiera a que el sol empiece a ardernos     <br>  en la cara. (Garc&iacute;a M&aacute;rquez 98) </blockquote>      <p>En el &uacute;ltimo cuento de esta colecci&oacute;n, "Mon&oacute;logo de Isabel viendo llover en Macondo", Garc&iacute;a M&aacute;rquez hace una narraci&oacute;n sobre unos d&iacute;as de lluvia en el m&iacute;tico pueblo de <i>Cien a&ntilde;os de soledad</i>. Tanta lluvia produce inundaciones y acaba con todo, incluso con la noci&oacute;n de tiempo de la protagonista. La lluvia puede interpretarse como un esperma divino que fecunda la tierra. Por eso, los d&iacute;as pluviosos en Macondo parecen aludir a una Semana Santa, rodeada por la imagen de la muerte y la resurrecci&oacute;n, imagen que se refuerza con el hecho de que Isabel est&aacute; embarazada. En esto reside el gran poder simb&oacute;lico del cuento, pues en la duraci&oacute;n de ese temporal y en la acumulaci&oacute;n de las p&eacute;rdidas materiales del pueblo se deshumaniza a sus habitantes, quienes ya no piensan, ni tienen claridad de sus recuerdos, pues solo sobreviven. Debe resaltarse que por el uso narrativo del mon&oacute;logo presente en el relato, el t&aacute;natos es evidente en la naturaleza fragmentaria de un todo omitido, el cual se vuelve intangible para el tiempo y el lenguaje, pues en este primer Macondo todo agoniza, como lo hace para el autor Am&eacute;rica Latina. Aun as&iacute;, cada cosa se recupera y renace tras la desaparici&oacute;n de la lluvia. Es all&iacute; cuando se presenta el axioma de la comunicaci&oacute;n entre el mundo del ensue&ntilde;o y el de la muerte, con el mundo real de por medio: "El agua rompi&oacute; las sepulturas y los muertos est&aacute;n flotando" (104); lo podrido fue fecundado por la lluvia y as&iacute; como se ensanchan las formas de vivir, tambi&eacute;n aparecen nuevas formas de morir.</p>     <p>Garc&iacute;a M&aacute;rquez centr&oacute; todos los cuentos de <i>Ojos de perro azul</i> en la existencia individual, esa que est&aacute; potencialmente expuesta a lo que sucede en soledad, despu&eacute;s de culminada la etapa de la vida, en ese momento solitario que conlleva naturalmente la muerte. Cabe, pues, considerar el t&oacute;pico de la muerte como obsesi&oacute;n personal del autor, de la que se desprenden unas preguntas: &iquest;cu&aacute;l es la sensaci&oacute;n en el peligro de ser enterrado vivo?, &iquest;c&oacute;mo son los olores, el miedo, el p&aacute;nico, los sentimientos que se experimentan en otra dimensi&oacute;n que no sea la vida normal consciente? Lo m&aacute;s notable en estos primeros cuentos es el tema de la muerte, tanto on&iacute;rica como real, que exhibe el supuesto de que hay otra vida despu&eacute;s de ella. En este lapsus entre consciencia e inconsciencia, entre sue&ntilde;o y vigilia, se muestra la fuerza del autor por unir lo humano con lo metaf&iacute;sico, para as&iacute; cuestionar las fronteras de la vida del hombre.</p>     <p><i>Ojos de perro azul</i> acerca al autor a los misterios que lo angustian: la vida y su l&iacute;mite, y le hace preguntarse si se puede ser feliz con una situaci&oacute;n tan irremediable como la muerte. Esta b&uacute;squeda revela una visi&oacute;n sombr&iacute;a de aquello material que realiza su tr&aacute;nsito, de lo humano que se deforma y hace su traslaci&oacute;n hacia otras realidades misteriosas, que suponen un cambio en los signos vitales, en el sue&ntilde;o, la soledad, el amor y la muerte. Si bien en estos cuentos tanto en lo psicol&oacute;gico como en lo social est&aacute; presente esa dimensi&oacute;n de tr&aacute;nsito hacia mundos f&uacute;nebres, es el individuo y su mortalidad el elemento generador de esta primera etapa art&iacute;stica de Gabo. Es as&iacute; como en los personajes garciamarquianos de <i>Ojos de perro azul </i>aparece la visi&oacute;n prof&eacute;tica que a&ntilde;os despu&eacute;s se trasladar&aacute; a la angustia de la colectividad, al dolor de Am&eacute;rica Latina, a una hojarasca y a la violencia de Macondo, que ser&aacute;n para siempre una met&aacute;fora acertada de la literatura como posibilidad materializadora del mundo en su totalidad.</p>  <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Obras citadas </b></p>      <!-- ref --><p>Agust&iacute;n, San. <i>Las confesiones</i>. 8.&ordf; ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1991. Impreso. Vol. 2 de <i>Obras Completas</i>. 41 vols.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000034&pid=S0123-5931201600010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Garc&iacute;a M&aacute;rquez, Gabriel. <i>Ojos de perro azul. </i>Bogot&aacute;: Editorial Normal, 2012. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000036&pid=S0123-5931201600010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Palencia-Roth, Michael. <i>Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez: la l&iacute;nea, el c&iacute;rculo y la metamorfosis del mito.</i> Madrid: Gredos, 1983. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000038&pid=S0123-5931201600010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Virgilio. <i>La Eneida</i>. Trad. Eugenio de Ochoa. Madrid: Editorial EDAF s. l, 1981. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000040&pid=S0123-5931201600010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Volkening, Ernesto. <i>Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez: un triunfo sobre el olvido</i>. Bogot&aacute;: Arango Editores, 1998. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000042&pid=S0123-5931201600010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <p><b>Sobre la autora </b></p>      <p>Profesional en Estudios Literarios de la Universidad Nacional de Colombia y diplomada en Dramaturgia del Centro Cultural Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires. Actualmente, cursa la maestr&iacute;a en Literatura de la Universidad de los Andes. Entre el 2009 y el 2012 realiz&oacute; trabajos de investigaci&oacute;n cultural en distintas &aacute;reas (teatro, literatura, estudios de g&eacute;nero, afrodescendencia y ciudad). Tambi&eacute;n ha realizado labores de investigaci&oacute;n en el Archivo Nacional de Buenos Aires, bajo la coordinaci&oacute;n del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Berl&iacute;n. Desde el 2010, ha sido correctora de estilo y columnista del peri&oacute;dico cultural <i>Echando L&aacute;piz</i> y es miembro fundador de la empresa Casa Nab&ucirc; Servicios Editoriales. Entre el 2014 y el 2015, particip&oacute; en la coordinaci&oacute;n del I Encuentro de programas de Creaci&oacute;n Literaria y Escritura Creativa de las Am&eacute;ricas, Bogot&aacute; 2015, organizado por las universidades Nacional y Central.</p>      <p><b>Sobre la nota </b></p>      <p>Este texto fue presentado en la mesa de ponencias sobre Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, en el XXVIII Congreso Nacional de Ling&uuml;&iacute;stica, Semi&oacute;tica y Literatura y el II Congreso Internacional de Ling&uuml;&iacute;stica, organizado por el Departamento de Ling&uuml;&iacute;stica de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogot&aacute;.</p>  </font>      ]]></body><back>
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