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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align=center><font size="4"><b>El legado de Enrique Buenaventura</b></font></p>     <p><b>María Mercedes Jaramillo<sup><a    name="s*" href="#*">*</a></sup>; Betty Osorio<sup><a    name="s**" href="#**">**</a></sup></b></p>     <p><sup><a href="#s*" name="*">*</a></sup> Fitchburg State College.</p>     <p><sup><a href="#s**" name="**">**</a></sup> Departamento de Humanidades y Literatura, Universidad de los Andes.</p>  <hr size="1">      <p>Enrique Buenaventura (1925-2003) es uno de los protagonistas de la cultura colombiana del siglo XX; durante casi cinco d&eacute;cadas desarroll&oacute; una importante labor en el Teatro Experimental de Cali, su rol como dramaturgo, director y maestro tuvo un gran impacto en la creaci&oacute;n y en el desarrollo del teatro nacional. Sus obras se nutrieron del rico patrimonio cultural multi&eacute;tnico del continente, pero tambi&eacute;n reflejan la tradici&oacute;n cl&aacute;sica, los aportes te&oacute;ricos y las pr&aacute;cticas de dramaturgia del teatro occidental. Las diversas fuentes de su teatro van desde el teatro medieval, la cultura popular, las tradiciones ind&iacute;genas y afro-colombianas hasta las propuestas te&oacute;ricas m&aacute;s renovadoras de las ciencias sociales. El autor, consciente del mestizaje &eacute;tnico y cultural que atraviesa la sociedad colombiana en su triple origen, lo hizo objeto de estudio y lo transform&oacute; en material art&iacute;stico. As&iacute;, con las tradiciones precolombinas, las de origen africano y las europeas, Buenaventura teji&oacute; un rico corpus que fue recogiendo en sus obras dram&aacute;ticas, en sus poemas y en sus ensayos. Su labor fue la de un humanista contempor&aacute;neo, pues consider&oacute; la cultura y el arte un bien com&uacute;n; nunca se aisl&oacute; de sus ra&iacute;ces sino que entabl&oacute; un di&aacute;logo din&aacute;mico que enriqueci&oacute; lo propio y lo situ&oacute; en el aqu&iacute; y el ahora; as&iacute;, el maestro ilumin&oacute; los procesos ideol&oacute;gicos y los conflictos sociales que han afectado a los colombianos y al ser humano moderno. </p>     <p>Aunque estudi&oacute; pintura en Bellas Artes de Bogot&aacute;, su b&uacute;squeda intelectual y art&iacute;stica se concentr&oacute; en la actividad teatral. Sin embargo, continu&oacute; esta actividad a lo largo de toda su carrera y le sirvi&oacute; de ayuda para visualizar sus montajes y escenograf&iacute;as: con sus dibujos ilustr&oacute; textos, programas y afiches. Debido a su innegable calidad art&iacute;stica, su labor de pintor y de poeta ha ido ganando reconocimiento. Estas dos labores est&eacute;ticas fueron simult&aacute;neas a su trabajo con el TEC y forman un todo coherente, pues son reflexiones sobre los mismos temas desde la mirada cr&iacute;tica que le es caracter&iacute;stica. Sin embargo, en estas dos pr&aacute;cticas aparecen rasgos autobiogr&aacute;ficos m&aacute;s &iacute;ntimos que no son reconocibles en su teatro. En los poemas y en los dibujos hay un texto personal que nos devela al hombre en sus circunstancias individuales. Las dudas, las incertidumbres y las pasiones que han marcado su vida y su arte afloran en este laborar m&aacute;s solitario. Por lo tanto, teatro, pintura y poes&iacute;a son los medios utilizados para dialogar con su entorno y consigo mismo. Nicol&aacute;s Buenaventura, hermano del autor dice que Enrique: &quot;hab&iacute;a nacido poeta, se llenaba de poes&iacute;a de la ma&ntilde;ana a la noche, le sal&iacute;a poes&iacute;a por los poros, le saltaba entre los dedos y en la casa nuestra no hab&iacute;a rinc&oacute;n donde meter su poes&iacute;a. Escrib&iacute;a poes&iacute;a encima de cualquier otra poes&iacute;a, de Lorca, de Neruda, de Guillen, de Huidobro, o bien la escrib&iacute;a por su cuenta a borbotones. Hasta que un d&iacute;a, aburrido de guardar poes&iacute;a, resolvi&oacute; recordar que muy ni&ntilde;o era teatrero de iglesia, arm&oacute; su cofrad&iacute;a, su grupo y los encarg&oacute; de regar su poes&iacute;a&quot; (Octubre de 2002). En 1945, comenz&oacute; un peregrinaje que lo llev&oacute; al Choc&oacute; y al mundo cultural de origen africano; luego continu&oacute; su viaje por Venezuela, el Caribe, Brasil, Argentina y Chile donde entr&oacute; en contacto con los movimientos del Teatro Independiente, con las manifestaciones de lo popular y con la historia del continente. Estas vivencias, m&aacute;s tarde, ser&aacute;n la fuente de varias obras como su conocida trilog&iacute;a del Caribe o La trampa (1967), donde trabaja el tema del dictador. De los viajes y de sus relaciones con directores y hombres involucrados en la cultura, fue acumulando una serie de conocimientos y de intereses que lo llevaron, poco a poco, a descubrir un mundo plural y variopinto distinto al legado espa&ntilde;ol. En sus poemas reelabora la presencia del paisaje de una forma intimista que capta sus impresiones de viaje y el asombro causado por el Pac&iacute;fico o el Amazonas. </p>     <p>Cuando el autor regres&oacute; a Cali a finales de 1955, empez&oacute; a trabajar como asistente de direcci&oacute;n de la Escuela de Teatro dirigida por el espa&ntilde;ol Cayetano Luca de Tena. En este momento, el medio cultural que encontr&oacute; era provincial y elitista, deslumbrado con la <i>cultura</i>importada de Europa. El escaso p&uacute;blico del teatro consum&iacute;a productos culturales que escamoteaban la realidad propia. El n&uacute;mero limitado de textos teatrales y el desconocimiento en su medio de pr&aacute;cticas y teor&iacute;as sobre dramaturgia, oblig&oacute; a Buenaventura a desarrollar un discurso y una labor que insertara en su trabajo los logros del teatro universal. Esfuerzo que lo llev&oacute; a analizar desde diferentes perspectivas el fen&oacute;meno del teatro. </p>     <p>Queremos se&ntilde;alar las vertientes reconocibles de la obra del autor cale&ntilde;o que ayudan a entender su trabajo como gestor de cultura y su labor de maestro y dramaturgo. El rasgo com&uacute;n que ata estas fuentes, tan ricas y diversas, es su compromiso por crear un proyecto teatral que d&eacute; cuenta de las m&uacute;ltiples formas de la experiencia humana, por esa raz&oacute;n dialog&oacute; constantemente con su p&uacute;blico, lo cuestion&oacute; y se cuestion&oacute; para promover un discurso aut&oacute;nomo que le ayude al espectador a tomar posiciones cr&iacute;ticas y creativas para no convertirlo en un pasivo consumidor de f&oacute;rmulas. </p>     <p>Las primeras investigaciones de Buenaventura se enfocaron en el mundo africano del Pac&iacute;fico colombiano, donde absorbi&oacute;, a trav&eacute;s de leyendas, danzas y rituales, el rico patrimonio del Choc&oacute;. En Brasil continu&oacute; explorando el mundo del Candombe y de los ritos heredados de los esclavos tra&iacute;dos a Am&eacute;rica. Estos elementos ser&aacute;n retomados en obras posteriores como <i>La historia de una bala de plata </i>(1976) o <i>El Guinnaru </i>(1997). Su inter&eacute;s no es solamente folcl&oacute;rico sino tambi&eacute;n hist&oacute;rico y pol&iacute;tico, pues examina el problema de la esclavitud y sus consecuencias funestas: la dependencia y la asimilaci&oacute;n cultural. En <i>La tragedia del rey Chistophe </i>(1961) dramatiz&oacute; la implantaci&oacute;n del estilo franc&eacute;s decadente en La espa&ntilde;ola. Con <i>R&eacute;quiem por el Padre Las Casas</i>(1963) continu&oacute; su indagaci&oacute;n en la historia colonial para desentra&ntilde;ar las ra&iacute;ces de los problemas de hoy. Nos presenta a Bartolom&eacute; de Las Casas prisionero del laberinto ideol&oacute;gico de su tiempo; el defensor de los ind&iacute;genas, para liberarlos de la opresi&oacute;n del conquistador, tiene que sacrificar al esclavo negro. Entre sus obras con tema nativo americano est&aacute; <i>Cr&oacute;nica </i>(1989), que recupera un episodio de la Conquista de Yucat&aacute;n desde el punto de vista del conquistador ya integrado a la cultura del <i>otro</i>.Sus obras tambi&eacute;n examinan el polo opuesto del conflicto: la deformaci&oacute;n del opresor que reduce las relaciones humanas a relaciones mercantiles y aniquila la posibilidad de construir una sociedad m&aacute;s sim&eacute;trica y arm&oacute;nica en nuestro continente, lo que hizo fracasar la utop&iacute;a lascasiana y la revoluci&oacute;n haitiana con su proyecto ilustrado; tema que reelabora en su poes&iacute;a a Las Casas. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otra vertiente que nutri&oacute; su quehacer teatral proviene del teatro espa&ntilde;ol de Lope de Vega y de Ram&oacute;n del Valle Incl&aacute;n. <i>El arte nuevo de hacer comedias en este tiempo </i>(1609), obra seminal de Lope, fue una vena que fortaleci&oacute; la concepci&oacute;n que Buenaventura forj&oacute; del teatro como un arte popular. De Valle Incl&aacute;n tom&oacute; y adapt&oacute; a su teatro la idea del esperpento como un recurso estil&iacute;stico que deforma para develar nuevos &aacute;ngulos del mundo real. De la tradici&oacute;n medieval recobr&oacute; el aspecto popular y participativo del teatro; rasgos que se manifestaban durante ferias, carnavales y d&iacute;as religiosos cuando afloraban las expresiones vivas de la memoria colectiva en corrales, autos, farsas y mojigangas celebradas en las plazas p&uacute;blicas. Buenaventura y el TEC, consecuentes con su vocaci&oacute;n por lo popular, llegaron al p&uacute;blico alejado de los centros culturales con giras principalmente por el territorio nacional y representaron piezas en espacios abiertos como Edipo Rey (1959), que fue un evento multitudinario montado en las escaleras del Capitolio Nacional.</p>     <p>La Commedia dell&#39;arte italiana de los siglos XVI y XVII es otra fuente que enriqueci&oacute; el teatro del autor valluno, pues es un precedente de la autonom&iacute;a y vitalidad del trabajo del actor y de la creaci&oacute;n colectiva. El actor, con la participaci&oacute;n del p&uacute;blico y con el apoyo de sus compa&ntilde;eros, improvisaba escenas y creaba variaciones irrepetibles de los rasgos y actitudes del personaje que ya estaban esbozadas por un gui&oacute;n (cannovacio). Era un teatro popular, desacralizador que recurr&iacute;a al habla y a las costumbres del pueblo para burlarse de los vicios humanos. Buenaventura re-escribi&oacute; textos can&oacute;nicos como <i>La Celestina </i>(1499), de Fernando de Rojas; textos de vanguardia como <i>Ubu Rey </i>(1900), de Alfred Jarry, textos modernistas como <i>Tirano Banderas </i>(1926), de Valle Incl&aacute;n y textos vern&aacute;culos como los de Tom&aacute;s Carrasquilla. </p>     <p>Construy&oacute; un di&aacute;logo vivo con su p&uacute;blico que le permiti&oacute; a &eacute;ste reconocerse en las situaciones, los personajes y en el lenguaje. Hizo versiones de cuentos infantiles de la tradici&oacute;n europea y los adapt&oacute; al medio colombiano para incluir a los ni&ntilde;os en los programas culturales del colectivo. La relaci&oacute;n con la audiencia fue din&aacute;mica, con encuentros y desencuentros, conflictiva pero fruct&iacute;fera, pues involucr&oacute; al p&uacute;blico en el proceso de creaci&oacute;n art&iacute;stica para disolver las dicotom&iacute;as entre autor y espectador, entre productor y consumidor, entre director y actor para evitar la especializaci&oacute;n y la compartimentaci&oacute;n del proceso creativo, que convierte la experiencia art&iacute;stica en un fen&oacute;meno individual y narcisista. </p>     <p>Paralelamente a otros dramaturgos colombianos y latinoamericanos, Buenaventura fue transformando la tradici&oacute;n decimon&oacute;nica del teatro burgu&eacute;s, complaciente con el espectador, y abri&oacute; el espacio teatral a nuevos temas y audiencias. Este esfuerzo obedece al mismo impulso innovador de Oswaldo Drag&uacute;n en Argentina, Augusto Boal en Brasil, Sergio Corrieri en Cuba, Emilio Carballido en M&eacute;xico, Atahualpa del Cioppo en Uruguay y Luis Valdez en California. Para lograr esta meta se hicieron foros, se investig&oacute; la historia nacional, los temas ligados a los intereses de la comunidad que a menudo entraron en conflicto con los de las elites. Lo anterior implic&oacute; para el TEC y su director, un compromiso pol&iacute;tico e ideol&oacute;gico que los llev&oacute; al desbordamiento de los marcos est&eacute;ticos respaldados por la cultura hegem&oacute;nica como el <i>arte verdadero. </i>Cuando sus obras empezaron a cuestionar los actos pol&iacute;ticos del gobierno y a se&ntilde;alar los conflictos sociales, el grupo y Buenaventura perdieron el apoyo oficial en 1967 y se convirtieron en un colectivo independiente, lo que transform&oacute; su estructura, sus m&eacute;todos de trabajo y su relaci&oacute;n con el p&uacute;blico. Con esta ruptura, el TEC se orient&oacute; hacia un teatro did&aacute;ctico en la l&iacute;nea del teatro misionero que fue utilizado por los espa&ntilde;oles como un veh&iacute;culo de evangelizaci&oacute;n para someter a los pueblos conquistados; sin embargo, existe una gran diferencia, porque el autor y el grupo iniciaron un proceso dial&eacute;ctico y cr&iacute;tico que le permiti&oacute; al espectador analizar su historia y su entorno para descubrir que los puede transformar. Esta visi&oacute;n revolucionaria provino tambi&eacute;n del teatro &eacute;pico de Brecht que modific&oacute; la escena del siglo pasado. El teatro se convirti&oacute; en un interlocutor de la comunidad y en su espacio de encuentro y deliberaci&oacute;n. </p>     <p>Los aportes m&aacute;s importantes de Enrique Buenaventura al teatro colombiano son: la elaboraci&oacute;n de un m&eacute;todo de trabajo colectivo para hacer el montaje y para escribir el texto de las obras, y la sistematizaci&oacute;n del lenguaje teatral. Combin&oacute; formas de actuaci&oacute;n, t&eacute;cnicas de montaje y discursos te&oacute;ricos para desarrollar su conocido m&eacute;todo de Creaci&oacute;n Colectiva. Proceso que tiene varias fases: investigaci&oacute;n del tema, elaboraci&oacute;n del texto, improvisaciones con los actores, puesta en escena y confrontaci&oacute;n con el p&uacute;blico, que puede, con sus opiniones, cambiar la pieza. Para elaborar este sistema se apoy&oacute; en un corpus te&oacute;rico y cr&iacute;tico basado en lecturas y estudios de ciencias pol&iacute;ticas, antropolog&iacute;a, psicoan&aacute;lisis, semiolog&iacute;a y ling&uuml;&iacute;stica . El materialismo hist&oacute;rico fue la br&uacute;jula que orient&oacute; su discurso art&iacute;stico y que lo motiv&oacute; a analizar la historia y los conflictos de Colombia. Los trabajos de Claude L&eacute;vi-Strauss sobre la estructura de los mitos, los planteamientos de Sigmund Freud sobre el inconsciente, las teor&iacute;as sobre los signos de Ferdinand de Saussure, los estudios sobre la comunicaci&oacute;n de Roman Jakobson, los trabajos sobre la cultura de Yuri Lotman y Mijail Bajtin, entre otros, le dieron elementos con los que elabor&oacute; su teor&iacute;a teatral, claro est&aacute; que transformados a las necesidades del nuevo medio. Este panorama le permiti&oacute; profundizar en el conocimiento de la conducta del ser humano, de entender su idiosincrasia y su comportamiento. </p>     <p>Este esquema te&oacute;rico orient&oacute; su quehacer teatral y estableci&oacute; los par&aacute;metros para la organizaci&oacute;n del grupo, la formaci&oacute;n de actores, la creaci&oacute;n de textos y montajes y la relaci&oacute;n con el p&uacute;blico. Todo este material lo fue desarrollando con la pr&aacute;ctica teatral en un constante di&aacute;logo con actores, espectadores y otros teatreros. Una de las ideas fundamentales de su teor&iacute;a es que el texto escrito es uno de los elementos constituyentes del evento teatral, compuesto de varios sistemas de significaci&oacute;n (sonidos, luces, gestos, movimientos, escenograf&iacute;a, etc) que se entretejen para producir un espect&aacute;culo &uacute;nico e irrepetible. Buenaventura, para consolidar este momento de encuentro entre actor y espectador, fue incorporando las propuestas de los dramaturgos y directores m&aacute;s influyentes del siglo XX, entre los que se destacan: Alfred Jarry, Antonin Artaud, Constantin Stanislavski, Bertold Brecht y Peter Weiss. Retom&oacute; elementos de cada uno de ellos para ir armando su metodolog&iacute;a. As&iacute;, la s&aacute;tira mordaz contra las convenciones sociales la trabaj&oacute; con la obra de Jarry, cuyos personajes violentos evocan el teatro de la crueldad de Artaud; su laborioso entrenamiento de actores y la idea de m&eacute;todo de trabajo tiene una filiaci&oacute;n stanislavskiana; el teatro como un foro de discusi&oacute;n ideol&oacute;gica y pol&iacute;tica y como un veh&iacute;culo de transformaci&oacute;n social es una concepci&oacute;n del teatro &eacute;pico brechtiano; y el teatro documento de Weiss le sirvi&oacute; como modelo de investigaci&oacute;n hist&oacute;rica. Tambi&eacute;n es importante destacar que fue un pionero de los estudios sobre Brecht en Colombia y que la apropiaci&oacute;n de esta propuesta dram&aacute;tica constituye uno de los rasgos que identifica su trabajo como dramaturgo.</p>     <p>Es importante aclarar que Buenaventura y el TEC compartieron sus experiencias y sus logros con otros autores y grupos colombianos y latinoamericanos, en un intercambio de m&eacute;todos, teor&iacute;as y pr&aacute;cticas teatrales durante festivales, giras y seminarios. En 1975 el autor fund&oacute; en Cali el Taller de Teatro, y en 1980 cre&oacute; la Escuela de Teatro donde se han entrenado actores, actrices, y directores; de all&iacute; tambi&eacute;n surgieron grupos que han diversificado las propuestas esc&eacute;nicas, como La M&aacute;scara, cuyas obras se centran en el mundo de la mujer. El autor difundi&oacute; su metodolog&iacute;a de trabajo en cursos y conferencias; este sistema fortaleci&oacute; el movimiento colombiano y latinoamericano al dar criterios que guiaron la dramaturgia del Nuevo Teatro. Otros ejemplos son los siguientes: su estrecha colaboraci&oacute;n con Santiago Garc&iacute;a y el grupo La Candelaria con quienes comparti&oacute; espacios, ideas y puestas en escena; con Carlos Jos&eacute; Reyes, con quien tambi&eacute;n trabaj&oacute; en el montaje colectivo de su obra <i>Soldados</i>(1968), considerada un cl&aacute;sico del movimiento conocido como Nuevo Teatro Colombiano. </p>     <p>El teatro de Enrique Buenaventura estuvo atento al acontecer nacional, se pueden cotejar los eventos m&aacute;s relevantes del pa&iacute;s con la producci&oacute;n del autor para ver esta correlaci&oacute;n. Su obra es, entonces, un l&uacute;cido instrumento de an&aacute;lisis de los sucesos inmediatos. Con sus dramas particip&oacute; en los debates pol&iacute;ticos e ideol&oacute;gicos que ocuparon el inter&eacute;s del momento, pues construy&oacute; met&aacute;foras que desenmascararon las intrigas y tejemanejes del establecimiento. As&iacute;, en <i>Los papeles del infierno </i>(1968) analiz&oacute; la irrupci&oacute;n de la violencia que invadi&oacute; la esfera p&uacute;blica y la privada, a la vez que diagnostic&oacute; su devastador efecto en la sociedad colombiana. Con <i>La org&iacute;a</i>anunci&oacute; la ruptura del tejido social que libera los instintos y aniquila las relaciones humanas. Estas piezas cortas se&ntilde;alan que los criterios &eacute;ticos desaparecen en una cultura donde el individuo se encuentra en situaciones l&iacute;mites de miseria. Con <i>Proyecto piloto</i>(1991) hizo una radiograf&iacute;a de la p&eacute;rdida de valores de las elites gobernantes cuya metamorfosis apunta a su degradaci&oacute;n. Sus obras conservan una atm&oacute;sfera de actualidad y de conexi&oacute;n con el p&uacute;blico porque son met&aacute;foras de la conducta humana, hecho que las hace universales. Por ejemplo, dramatiz&oacute; el terrible impacto que la conquista espa&ntilde;ola tuvo sobre la poblaci&oacute;n nativa americana <i>(Un R&eacute;quiem por el padre Las Casas); </i>el terrible drama de la violencia bipartidista que fomenta el sacrificio de los inocentes a manos de un poder irracional, como en el caso de la Maestra y que es v&iacute;ctima de la rapacidad del Sargento <i>(La Maestra); </i>la explotaci&oacute;n del hijo mudo por parte de la madre prostituta, que, para no morir de hambre, no tiene otra opci&oacute;n que la mendicidad <i>(La org&iacute;a). </i></p>     <p>Las diferentes versiones y montajes de algunas de sus obras son un claro indicio de que con ellas el autor respondi&oacute; a los cambios sociales y que estuvo atento a su entorno de forma continua, actitud que le permiti&oacute; reflexionar sobre el devenir hist&oacute;rico. Por ejemplo, <i>A la diestra de Dios Padre </i>(de 1956 a 1984) tiene cinco versiones en las que el protagonista va transform&aacute;ndose de acuerdo a los cambios de la estructura social. En las dos primeras versiones, el Peralta es un campesino que subvierte un orden feudal, basado en una identidad entre la estructura religiosa y la pol&iacute;tica, mientras que en las &uacute;ltimas se trata de un obrero con conciencia de clase. Las obras de Buenaventura ponen en entredicho el proyecto de la modernidad aliado con el capitalismo, con sus ideales de progreso y crecimiento material que generan, m&aacute;s adelante, el modelo neoliberal y sus consecuencias devastadoras en el &aacute;mbito social. Sus personajes marginales, por un lado, muestran el costo social del esquema que ha aumentado la brecha entre ricos y pobres; parad&oacute;jicamente, campesinos y obreros no consumen <i>El men&uacute; </i>que sus manos producen y, poco a poco, se convierten en mendigos. Sus personajes de las elites, por otro lado, revelan la deshumanizaci&oacute;n que produce la concentraci&oacute;n del poder que facilita la explotaci&oacute;n del otro, la corrupci&oacute;n que destruye el contrato social y la descomposici&oacute;n que corroe las bases de la comunidad. </p>     <p>Estas circunstancias deforman su condici&oacute;n hasta reducirlos a ratas que infestan la sociedad como en <i>Proyecto Piloto. </i>La obra po&eacute;tica de Enrique Buenaventura<sup><a     name="s1" href="#1">1</a></sup> es menos conocida, pero no por ello menos importante; acompa&ntilde;a su trabajo como dramaturgo y revela una reflexi&oacute;n continua sobre el ser humano enfrentado consigo mismo, sus instintos, su dimensi&oacute;n hist&oacute;rica y su vocaci&oacute;n art&iacute;stica. <i>Poemas y cantares</i><sup><a     name="s2" href="#2">2</a></sup> recoge la obra po&eacute;tica de Buenaventura y se inicia con &quot;Arte po&eacute;tica&quot; donde defini&oacute; su relaci&oacute;n con el lenguaje, su lucha con la palabra y su concepci&oacute;n del espect&aacute;culo teatral, &uacute;nico e irrepetible. En el poema: &quot;Pr&eacute;stame idioma&quot;, el poeta pide el legado l&iacute;rico que ha sido elaborado con el uso de la lengua, &quot;jard&iacute;n&quot; del que cosecha &quot;orqu&iacute;deas robadoras de savias ajenas&quot;, &quot;maneras, y giros invisibles&quot;; legado y arsenal con el que lucha en una &quot;esgrima de sables y cuchillos&quot;, ya que necesita &quot;decir algunas cosas&quot;. Esta idea fue elaborada en todo su quehacer art&iacute;stico, pues concibi&oacute; el arte como un proceso de &#91;re&#93;creaci&oacute;n colectiva, de recuperaci&oacute;n y actualizaci&oacute;n de temas y de estilos que analizan al ser y sus circunstancias. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En &quot;Retratos con aire de familia&quot; confront&oacute; el presente y el pasado de su propio devenir y dej&oacute; una constancia del paso del tiempo, de &eacute;xitos y fracasos, de la di&aacute;spora familiar. &quot;Historias de la infamia&quot; es un doloroso inventario del despojo y de la miseria humana, de la tragedia cotidiana de los &quot;invisibles&quot; y &quot;desechables&quot; del sistema. &quot;Poemas a los que ya se fueron&quot; son tributos a personajes y amigos entra&ntilde;ables. &quot;Lamentos&quot; son plegarias de un poeta incr&eacute;dulo que expresan su tristeza e impotencia ante el infortunio ajeno. &quot;Gozario de decires y proverbios&quot; es un &#39;tour de force&#39; que de-construye mitos y convenciones que controlan el imaginario popular y recortan la libertad individual. En &quot;Canciones&quot; registra el gozo y el dolor de vivir, aunque como dice en el poema &quot;Cantar&quot;: &quot;El canto no arregla nada/ pero hay que seguir cantando. / A veces una mirada/ permite seguir andando.&quot; &quot;Poemas de amor y muerte&quot; se nutren de su experiencia vital y registran las diferentes facetas del amor, los encuentros y desencuentros que dejan huellas indelebles. As&iacute;, en &quot;Soneto&quot; recupera esas &#39;batallas compartidas&#39;cuando &quot;De espaldas a la vida y a la muerte, / de frente al placer y a la caricia/ hicimos lo de siempre de tal suerte/ que tocamos la in&eacute;dita delicia.&quot; Los poemas de &quot;Una noticia m&aacute;s&quot; profundizan en el aspecto personal de la noticia period&iacute;stica que reduce el contenido humano a estad&iacute;sticas, y a la vez descalifican el sensacionalismo que explota el sufrimiento humano en aras de una mayor sintonizaci&oacute;n. &quot;Personajes&quot; es un recorrido por oficios y actitudes individuales que marcan la existencia. Mafalda es la compa&ntilde;era imprescindible en este viaje, pues sus iron&iacute;as certeras orientan la mirada y desbaratan falaces convenciones. &quot;Paisajes&quot; recrea el deslumbramiento ante la majestuosidad del universo que nos rodea. &quot;Existenciales&quot; y &quot;Preguntas&quot; son poemas de tono filos&oacute;fico que indagan el destino, el significado de la vida, la angustia existencial, los dilemas que nos acechan, el tiempo y la nada. La siguiente selecci&oacute;n de poemas intenta acercar al lector al quehacer po&eacute;tico de Buenaventura; un espacio verbal que explora, con valor y sensibilidad, el horizonte cultural y el mundo privado que lo rode&oacute;.</p>     <p><b>Pr&eacute;stame idioma</b></p>     <p>Pr&eacute;stame idioma, tu herramienta,</p>     <p>tu hacha vertiginosa, tu l&aacute;mina de saliva,</p>     <p>tu dulzura de mieles de la reina,</p>     <p>y tu amargor tambi&eacute;n y tu escritura.</p>     <p>Tu esencia que precede al pensamiento,</p>     <p>que a su materia y su pulso da la forma,</p>     <p>pr&eacute;stame tu vuelo lejos de la rama,</p>     <p>tu profundo navegar con sombra de ballena.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pr&eacute;stame, idioma, tu alta torre</p>     <p>con campanas a rebato arremetiendo,</p>     <p>tus g&oacute;ticos arcos, tus columnas</p>     <p>que sostienen delicadas y fr&aacute;giles el cielo.</p>     <p>Es prestado, no m&aacute;s, para lavarlo</p>     <p>de impurezas y p&uacute;stulas y heridas,</p>     <p>pr&eacute;stame tu enredadera verde y rosa,</p>     <p>pr&eacute;stame tus orqu&iacute;deas robadoras</p>     <p>de savias ajenas, pr&eacute;stame idioma</p>     <p>tus maneras, tus giros invisibles,</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>tu esgrima de sables y cuchillos</p>     <p>y tambi&eacute;n tu pu&ntilde;al y tu pistola.</p>     <p>Pr&eacute;stame idioma, m&aacute;s de tu nutrido</p>     <p>arsenal y del jard&iacute;n de rosas,</p>     <p>pr&eacute;stame, idioma, tu palabra</p>     <p>porque quiero decir algunas cosas.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Olvido</b></p>     <p>Esta mujer que desconozco y a mi lado, </p>     <p>como tierra callada est&aacute; tendida, </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>me desconoce y yace a mi costado</p>     <p>despu&eacute;s de la batalla compartida. </p>     <p>Fundidos dos en uno entrelazado </p>     <p>acostados tomamos la medida </p>     <p>de lo desconocido y encontrado </p>     <p>y unimos a la muerte con la vida. </p>     <p>De espaldas a la vida y a la muerte, </p>     <p>de frente al placer y a la caricia </p>     <p>hicimos lo de siempre de tal suerte </p>     <p>que tocamos la in&eacute;dita delicia. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Despu&eacute;s a lado y lado yaci&oacute; inerte </p>     <p>el olvido sin m&aacute;s y sin malicia.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>In&eacute;dito</b></p>     <p>Me contiene la placenta.</p>     <p>Nonato nado</p>     <p>en el l&iacute;quido primordial</p>     <p>y me emborracho</p>     <p>y me son&aacute;mbulo</p>     <p>sin distinguir</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>el d&iacute;a de la noche.</p>     <p>Respiro con todas mis agallas</p>     <p>en una burbuja,</p>     <p>transparente luna</p>     <p>sumergida sin sol</p>     <p>y sin tierra</p>     <p>y sin planetas</p>     <p>en una mudez</p>     <p>desgarrada por gritos</p>     <p>en silencio.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No me dejo dar a luz,</p>     <p>me alumbro</p>     <p>con una agonizante</p>     <p>l&aacute;mpara votiva</p>     <p>o una menguante</p>     <p>navegando en las tinieblas,</p>     <p>Me muero sin nacer</p>     <p>y mi sepultura</p>     <p>es la flor de unas entra&ntilde;as</p>     <p>y cuando mi voz</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>no oye su eco</p>     <p>se revuelve ciega</p>     <p>hiriendo las delicadas entretelas,</p>     <p>desangrando los verticales r&iacute;os azules</p>     <p>de la parturienta.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>D&uacute;o</b></p>     <p>&iquest;D&oacute;nde vas paloma m&iacute;a </p>     <p>que no te alcanza mi voz? </p>     <p>Vuelo muy alto muy alto </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>quiero llegar hasta el sol. </p>     <p>El sol est&aacute; aqu&iacute; paloma, </p>     <p>no olvides que soy tu sol. </p>     <p>Te iluminas a ti mismo, </p>     <p>No me alcanza tu esplendor. </p>     <p>Regresa paloma m&iacute;a, </p>     <p>vuelve a tu nido de amor. </p>     <p>Ya mis alas me sostienen, </p>     <p>ya puedo decirte adi&oacute;s. </p>     <p>Adi&oacute;s mi blanca paloma, </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>tu ausencia se har&aacute; canci&oacute;n </p>     <p>que llevar&aacute; por el aire </p>     <p>lo que muri&oacute; entre los dos.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Bajo este &aacute;rbol</b></p>     <p>Bajo este &aacute;rbol me enterraron.</p>     <p>Bajo este &aacute;rbol que llega</p>     <p>hasta los cielos y se rodea del aire</p>     <p>con p&aacute;jaros cantores y hojas sueltas.</p>     <p>Sus ra&iacute;ces, con mi sangre se nutrieron.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No sube savia por sus gruesas venas,</p>     <p>sube mi sangre por el tronco</p>     <p>y por las ramas y se abre en rojas flores.</p>     <p>Fui asesinado de noche por sicarios.</p>     <p>Mi vida fue cortada de un tajo.</p>     <p>Puedo ver la que iba a vivir.</p>     <p>Lo que iba a vivir es lo que sue&ntilde;o.</p>     <p>Un muerto sue&ntilde;a siempre su vida</p>     <p>desde el d&iacute;a en que sali&oacute;</p>     <p>de su caverna, desde que vio la luz</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>con ojos ciegos, desde su grito</p>     <p>inicial, hasta que le llenaron</p>     <p>la boca de tierra. Desde que lo metieron</p>     <p>en una oscuridad sin tregua,</p>     <p>desde que le anunciaron ceniza,</p>     <p>desde que le dijeron nada.</p>     <p>Desde que le detuvieron el deseo,</p>     <p>desde que le contaron al rev&eacute;s</p>     <p>su historia: De la muerte al nacimiento.</p>     <p>Bajo este &aacute;rbol me enterraron.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Crece de m&iacute; y en lugar m&iacute;o.</p>     <p>Canta por m&iacute; en el viento,</p>     <p>llora por m&iacute; en los aguaceros,</p>     <p>gime por m&iacute; en los vendavales,</p>     <p>se llena de mis p&aacute;jaros viajeros</p>     <p>que son mis pensamientos y perfuma</p>     <p>el aire con mi aliento.</p>     <p>No necesito cruz ni cementerio,</p>     <p>tengo mi &aacute;rbol de m&aacute;stil.</p>     <p>Viajo cuando quiero, voy</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>lejos y jam&aacute;s me muevo.</p>     <p>&iquest;Qui&eacute;n vive como yo la vida</p>     <p>naciendo de la muerte</p>     <p>y teniendo los huesos</p>     <p>por semillas? Quiz&aacute; todos.</p>     <p>Quiz&aacute; todos los que nacen,</p>     <p>quiz&aacute; todos los que viven,</p>     <p>quiz&aacute; toda la vida</p>     <p>brota, vive y se renueva</p>     <p>de todo lo enterrado en las ra&iacute;ces.</p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Comentarios</b></p>     <p><sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup> Gracias al apoyo del Comit&eacute; para la investigaci&oacute;n y la creaci&oacute;n de la Facultad de Artes y Humanidades de la Universidad de los Andes, y a los aportes de la Universidad de Antioquia y de Fitchburg State College, se logr&oacute; llevar a cabo la primera parte de un proyecto que pretende reunir la obra completa de Enrique Buenaventura y que constar&aacute; de nueve vol&uacute;menes.</p>     <p><sup><a href="#s2" name="2">2</a></sup> Volumen que inici&oacute; la obra completa de Enrique Buenaventura que ser&aacute; publicada por La Universidad de Antioquia. Este proyecto editorial que recoge poes&iacute;a, teatro y ensayos te&oacute;ricos, est&aacute; a cargo de Mar&iacute;a Mercedes Jaramillo, Betty Osorio y Mario Yepes.</p> <hr size="1">     <p><b>Bibliograf&iacute;a</b></p>     <!-- ref --><p>Arcila, G. (1983). <i>Nuevo Teatro en Colombia: actividad creadora y pol&iacute;tica cultural. </i>Bogot&aacute;: Ediciones CEIS.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0123-885X200400010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Gonz&aacute;lez Cajiao, F. (1986). <i>Historia del teatro en Colombia. </i>Bogot&aacute;: Instituto Colombiano de Cultura.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0123-885X200400010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Jaramillo, M. (1992). <i>El nuevo teatro colombiano: arte y pol&iacute;tica. </i>Medell&iacute;n: Editorial de la Universidad de Antioquia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0123-885X200400010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>P&eacute;rez, M. (1989). <i>Escenario de dos mundos: Inventario teatral de Iberoam&eacute;rica. </i>Madrid: Centro de documentaci&oacute;n teatral.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0123-885X200400010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Piedrahita, G. (1996). <i>La producci&oacute;n teatral en el movimiento del nuevo teatro colombiano. </i>Cali: Corporaci&oacute;n colombiana de teatro.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0123-885X200400010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Rizk, B. (1991). <i>La dramaturgia de la creaci&oacute;n colectiva. </i>M&eacute;xico: Grupo Editorial Gaceta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0123-885X200400010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Ulchur, I. (1989). <i>Los papeles del infierno de Enrique Buenaventura: im&aacute;genes de la violencia. </i>Quito: Corporaci&oacute;n de promoci&oacute;n universitaria.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0123-885X200400010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Yepez, M. (1999). <i>La Historia y la Pol&iacute;tica en el Teatro: una especulaci&oacute;n sobre lenguajes. El caso de dos obras de Enrique Buenaventura. </i>Tesis de Maestr&iacute;a en Ciencias Pol&iacute;ticas: Universidad de Antioquia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0123-885X200400010001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font></font>    ]]></body>
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