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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The term "mobbing" migrated to European countries from Scandinabia in the early 1990s. It has been recently studied in Colombia as an interpretation of the persistent, offensive, abusive, intimidating, malicious or insulting behavior and the abuse of power which makes the person feel upset, threatened, humiliated or vulnerable. It undermines their self-confidence and causes them anxiety. In order to contribute to the prevention and constructive management of this problem, this article provides information related to it&#39;s causes and consequences and also suggest some ideas about prevention in organizational and individual levels.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">     <p align=center><font size="4"> <b>El acoso laboral - mobbing- perspectiva psicol&oacute;gica</b></font></p>     <p><b>Mana Claudia Peralta<sup><a     name="s*" href=#"*">*</a></sup></b></p>     <p><sup><a href="#s*" name="*">*</a></sup> Psic&oacute;loga, Universidad Javeriana. Especialista en Psicolog&iacute;a Industrial, Universidad Complutense de Madrid,  Madrid, Espa&ntilde;a.</p> <hr size=1>      <p><b>Resumen</b></p>     <p>Proveniente de los pa&iacute;ses escandinavos, el t&eacute;rmino de acoso laboral o mobbing lleg&oacute; a Europa en los a&ntilde;os 90. En Colombia ha sido estudiado recientemente como una interpretaci&oacute;n de la conducta insultante, maliciosa, ofensiva, intimidatoria, abusiva del poder y persistente, que hace sentir a la persona burlada, humillada o vulnerable y que socava su auto estima y le causa ansiedad. Para contribuir a la prevenci&oacute;n y el manejo constructivo del tema, en este art&iacute;culo se pone a disposici&oacute;n de los psic&oacute;logos las causas y consecuencias del fen&oacute;meno, se sugiere ideas para la prevenci&oacute;n a nivel organizacional e individual.</p>     <p><b>Palabras clave:</b></p>     <p><i>Acoso laboral, causas, efectos, conflictos, calidad del trabajo.</i></p> <hr size=1>      <p><b>Abstract</b></p>     <p>The term &quot;mobbing&quot; migrated to European countries from Scandinabia in the early 1990s. It has been recently studied in Colombia as an interpretation of the persistent, offensive, abusive, intimidating, malicious or insulting behavior and the abuse of power which makes the person feel upset, threatened, humiliated or vulnerable. It undermines their self-confidence and causes them anxiety. In order to contribute to the prevention and constructive management of this problem, this article provides information related to it&#39;s causes and consequences and also suggest some ideas about prevention in organizational and individual levels.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Key Words:</b></p>     <p><i>Mobbing, causes, effects, conflicts, quality of work.</i></p> <hr size=1>      <p>El concepto de hostigamiento laboral -tambi&eacute;n conocido como mobbing, bullying, intimidaci&oacute;n, acoso moral en el trabajo y terror psicol&oacute;gico- es un nuevo t&eacute;rmino en la psicolog&iacute;a social de las organizaciones que ha sido estudiado en la &uacute;ltima d&eacute;cada por investigadores europeos. En tanto que &quot;constructo&quot;  nuevo de las ciencias sociales, es interesante notar que su presencia va creando  ciertas realidades en las que el saber cient&iacute;fico se incorpora y transforma lo  social (Ib&aacute;&ntilde;ez e I&ntilde;iguez, 1996). Dado que la ciencia psicosocial en su  desarrollo te&oacute;rico de la praxis afecta la actividad humana y tiene efectos de  orden sociopol&iacute;tico, el estudio te&oacute;rico y la divulgaci&oacute;n -en el p&uacute;blico y la  psicolog&iacute;a- del tema aqu&iacute; tratado destacan por sus posibles capacidades para  generar otras formas de aprehender e intervenir sobre la realidad. En ese  sentido, el presente art&iacute;culo busca permitirle a la psicolog&iacute;a una comprensi&oacute;n  diferente de las relaciones laborales, una comprensi&oacute;n en la que formas de  relaci&oacute;n que est&aacute;n presentes en las empresas y no son &quot;naturales&quot;, se tornen  visibles para ser cuestionadas y modificadas. </p>     <p>Al describir una tem&aacute;tica nueva en el contexto organizacional, pero no por ello poco frecuente en la cotidianidad laboral colombiana, se se&ntilde;ala que las relaciones de trabajo en nuestro pa&iacute;s surgen, en muchas ocasiones, de esperanzas y motivaciones, frustraciones y agresiones, miedos frente al mundo laboral, as&iacute; como angustias y violencias propias de una sociedad dominada por la competencia y el individualismo. Para ser m&aacute;s concretos, se trata ac&aacute; de violencias de tipo psicol&oacute;gico, f&iacute;sico y simb&oacute;lico que permean la subjetividad de las personas y su cotidianidad laboral, e instauran relaciones de desconfianza y exclusi&oacute;n (Sacipa, 1999). En esta medida, las investigaciones que faciliten la comprensi&oacute;n del acoso laboral en el sentido de un mejor entendimiento del contexto laboral, de las interacciones en el trabajo, la cultura organizacional y las acciones para prevenir o enfrentar la situaci&oacute;n, permitir&aacute;n nuevas construcciones te&oacute;ricas y posibilidades de generar cambios en lo social.</p>     <p>El estudio del concepto se ha asumido a partir de diversos enfoques en los que se hace &eacute;nfasis en la pertinencia de una descripci&oacute;n conceptual, en el estudio de los factores que se le asocian, en los aspectos de la organizaci&oacute;n que facilitan su aparici&oacute;n, los efectos en las personas, en sus interacciones, y las formas de acci&oacute;n que posibilitan prevenir el problema desde los niveles individuales y organizacionales.</p>     <p>El t&eacute;rmino de hostigamiento laboral -mobbing o bullying en ingl&eacute;s-, fue empleado inicialmente por el et&oacute;logo Konrad Lorenz para describir el comportamiento grupal de los animales. Llam&oacute; mobbing a los ataques de un grupo de animales menores que amenazan a un animal m&aacute;s grande. </p>     <p>Posteriormente, el t&eacute;rmino fue utilizado por un m&eacute;dico sueco, Leymann, que observ&oacute; el comportamiento destructivo de peque&ntilde;os grupos de ni&ntilde;os dirigidos a un ni&ntilde;o espec&iacute;fico (Boada, Diego y Vigil, 2003).</p>     <p>El origen del tema se remonta a los estudios realizados en escuelas en las que se encontraba presente la discriminaci&oacute;n y el ataque a un ni&ntilde;o por parte de sus compa&ntilde;eros. As&iacute;, los primeros estudios de mobbing en las escuelas se concentraron en la documentaci&oacute;n, evaluaci&oacute;n, intervenci&oacute;n y prevenci&oacute;n del problema (Olweus, 1978; citados por Hunter y Boyle, 2002). </p>     <p>En la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 80 los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos empezaron a investigar el acoso laboral en el &aacute;mbito de las organizaciones, inter&eacute;s que se fue expandiendo a otros pa&iacute;ses europeos hasta alcanzar un fuerte auge en los a&ntilde;os 90. Es as&iacute; como el <i>European Journal of Work and Organizational Psychology </i>publica en 1966 ocho de los trabajos presentados en un simposio sobre mobbing, en el S&eacute;ptimo Congreso Europeo de Psicolog&iacute;a Organizacional y del Trabajo, realizado en el a&ntilde;o de 1995 en la ciudad de Gyor, Hungr&iacute;a. En adelante, sucesivos simposios llevados a cabo en los siguientes congresos europeos de psicolog&iacute;a organizacional -ocurren cada dos a&ntilde;os en diferentes ciudades- lograron promocionar e incentivar la investigaci&oacute;n en el tema. As&iacute; mismo, el <i>European Journal of Work and Organizational Psychology </i>l e dedica nuevamente su contenido en el n&uacute;mero 4 del 2001 (Zapf y Einarsen, 2001). </p>     <p>Ajeno a los psic&oacute;logos organizacionales, en Colombia es poco lo que se ha trabajado el tema. Cabe anotar que el peri&oacute;dico <i>El Tiempo </i>incorpor&oacute; en su edici&oacute;n del 23 de febrero del 2003 un art&iacute;culo de Pati&ntilde;o denominado &quot;Mi jefe me maltrata&quot; en el que si bien se relaciona de manera acertada el concepto, no aparecen referenciados estudios colombianos o latinoamericanos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El t&eacute;rmino de hostigamiento laboral -mobbing-, es sin&oacute;nimo de intimidar, obligar a otro, afectarlo, avalanzarse o atacar en grupo, e igualmente se conoce como terror psicol&oacute;gico, agresi&oacute;n laboral, acoso laboral y psicol&oacute;gico. </p>     <p>Seg&uacute;n Luna (2003), la palabra acoso presenta la misma ra&iacute;z que acuso. El t&eacute;rmino &quot;accusatio&quot;, del lat&iacute;n <i>causam, </i>remite a las &quot;acusaciones&quot; cuyo papel es central en los comportamientos de mobbing. As&iacute;, el hostigamiento o acoso laboral ha sido definido por diferentes autores como el abuso emocional y las conductas agresivas y hostiles que se ejercen de manera constante entre compa&ntilde;eros de trabajo y/o entre superiores y subordinados, acompa&ntilde;adas de comunicaciones negativas y poco &eacute;ticas. El hostigamiento laboral se dirige de manera sistem&aacute;tica desde uno o varios individuos hacia un individuo solitario que debido al ataque se ve empujado a una defensa in&uacute;til de la posici&oacute;n que tiene frente a la continua agresi&oacute;n (Einarsen, 2000; Leymann, 1996; Zapf y Einarsen, 2001; Hirigoyen, 2001; Pi&ntilde;uel, 2001).</p>     <p>Por su parte, Hirigoyen (citado por Boada, Diego y Vigil, 2003) entiende como acoso laboral &quot;cualquier manifestaci&oacute;n de una conducta abusiva y, especialmente, los comportamientos, palabras, actos, gestos y escritos que puedan atentar contra la personalidad, la dignidad o la integridad f&iacute;sica o ps&iacute;quica de un individuo, o que puedan poner en peligro su empleo o degradar el clima de trabajo&quot; (Hirigoyen, 1999, p. 27).</p>     <p>Tambi&eacute;n se equipara el hostigamiento laboral a la humillaci&oacute;n, intimidaci&oacute;n o conducta hostil, dirigida siempre a la persona que frecuenta el mismo lugar por un periodo largo de tiempo y que presenta dificultades para defenderse (Hubert, 1997; citado en Hubert y Van Veldhoven, 2001).</p>     <p>La intimidaci&oacute;n laboral ocurre igualmente en el momento en que alguien es atormentado, ofendido y socialmente excluido, as&iacute; como cuando debe realizar tareas humillantes en una posici&oacute;n de inferioridad (Zapf y Gross, 2001). </p>     <p>Leymann (citado por Zapf y Gross, 2001) describi&oacute; el mobbing como una situaci&oacute;n en la que las victimas no pueden ejercer control para resolver el problema. En ese sentido, es una forma de agresi&oacute;n en donde existe un desequilibrio de poder entre el hostigador y la v&iacute;ctima (Besag, 1989; Olweus, 1991; citados por Mishna, 2003).</p>     <p>La Comisi&oacute;n Europea (1995) produjo en el Informe Randstad (2003) la siguiente definici&oacute;n, en un intento por llegar a un acuerdo sobre el t&eacute;rmino gen&eacute;rico de violencia en el lugar de trabajo: &quot;incidentes de abuso hacia una persona, con amenazas o asalto relacionadas con su trabajo que implican un desaf&iacute;o impl&iacute;cito o expl&iacute;cito a su seguridad, bienestar o salud&quot;. </p>     <p>De esta manera, la comisi&oacute;n concret&oacute; algunos de los t&eacute;rminos claves de la definici&oacute;n: (a) abuso, entendido como aquellos comportamientos de uso inadecuado de la fuerza f&iacute;sica o psicol&oacute;gica; (b) amenazas, explicadas como el anuncio e intenci&oacute;n de causar da&ntilde;o al individuo; y (c) asalto, definido como cualquier intento o acci&oacute;n que busca causar da&ntilde;o f&iacute;sico.</p>     <p>El mobbing forma parte de un fen&oacute;meno de mayor amplitud: la violencia en el lugar de trabajo. El concepto de violencia va m&aacute;s all&aacute; de la agresi&oacute;n f&iacute;sica e incluye otras conductas que pueden intimidar a quien las sufre. As&iacute;, la violencia en el lugar de trabajo le incorpora a las agresiones f&iacute;sicas la existencia de conductas verbales o f&iacute;sicas amenazantes, intimidatorias, abusivas o de acoso (Luna, 2003).</p>     <p>La violencia psicol&oacute;gica en el lugar de trabajo no es f&aacute;cil de identificar pues sus consecuencias pueden negarse o deformarse. Por consiguiente, en el mundo laboral la violencia se manifiesta como un abuso del poder para someter la voluntad de otra persona mediante el uso del maltrato psicol&oacute;gico o de las amenazas de tipo econ&oacute;mico o pol&iacute;tico (Luna, 2003).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En los casos en que existe una relaci&oacute;n de poder entre los que intervienen en el proceso-incluso en los que ocupan categor&iacute;as laborales id&eacute;nticas-, ocurren situaciones en las que se otorga m&aacute;s poder a una parte que a otra por motivos de antig&uuml;edad, v&iacute;nculos con personas cuyo poder es a&uacute;n mayor, o ubicaciones en departamentos con alg&uacute;n peso espec&iacute;fico (Luna, 2003). De esta manera, la persona puede hacer uso de su poder hasta convertirse en agresor de otras a quien considere diferentes o amenazantes. Otras definiciones del mobbing no lo generalizan a lo social y sostienen que es una forma de conflicto organizacional intensificado (Zapf y Gross, 2001). La frecuencia de aparici&oacute;n del acoso depender&aacute; de la intensidad con la que ocurran los conflictos en la organizaci&oacute;n. Visto as&iacute;, el mobbing es un evento y conflicto interpersonal que se apoya en las formas de entender las relaciones de poder dentro de la organizaci&oacute;n (Liefooghe y Mackenzie, 2001). </p>     <p>Es importante hacer referencia a las formas como el hostigamiento laboral se manifiesta en la interacci&oacute;n laboral hasta producir efectos en las personas y en el clima organizacional. Se se&ntilde;ala que las personas sometidas a esta agresi&oacute;n enfrentan insultos persistentes, apodos ofensivos, burlas, aislamiento, cr&iacute;tica constante, abuso f&iacute;sico y personal e incluso, actos menos evidentes como son el aislamiento o la exclusi&oacute;n del grupo de compa&ntilde;eros (Zapf y Einarsen, 2001).</p>     <p>En el mismo sentido, Zarpf, Knorz y Kulla (1996) hacen referencia a siete &aacute;mbitos en los que se configura el hostigamiento laboral: (1) medidas de la organizaci&oacute;n, como asignar tareas que no le corresponden a la persona ultrajada; (2) aislamiento social, como separar del grupo y no invitar a reuniones; (3) ataques a la vida privada de la persona, como hacer cr&iacute;ticas a la familia; (4) violencia f&iacute;sica, como agresiones o insinuaciones de tipo sexual; (5) ataques a las creencias o condiciones de la persona, por ejemplo a su postura religiosa o a sus caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas; (6) agresiones verbales, como insultos y gritos; y (7) rumores que desacreditan a las personas. Seg&uacute;n estos autores, las formas de expresi&oacute;n de mobbing son m&uacute;ltiples y variadas. A continuaci&oacute;n se mencionan algunas conductas concretas de acoso psicol&oacute;gico en el lugar de trabajo.</p>     <p>En los ataques organizacionales el superior le restringe a la persona las posibilidades de hablar, cambia su ubicaci&oacute;n separ&aacute;ndola de los compa&ntilde;eros, les proh&iacute;be a &eacute;stos hablar a un individuo determinado, obliga a alguien a ejecutar tareas en contra de su voluntad, juzga el desempe&ntilde;o de un trabajador de manera ofensiva, cuestiona constantemente las decisiones de una persona y asigna tareas sin sentido, con datos err&oacute;neos o por debajo de las capacidades del afectado.</p>     <p>En los ataques a las relaciones sociales de la victima se restringe a los compa&ntilde;eros la posibilidad de hablar con una persona, se reh&uacute;sa la comunicaci&oacute;n con ella a trav&eacute;s de miradas o gestos y se le ignora. </p>     <p>En las ofensivas a la vida privada del trabajador se critica permanentemente su familia y sus actividades extralaborales, se fomenta el terror psicol&oacute;gico, se hace parecer est&uacute;pida a la persona y se da a entender que tiene problemas psicol&oacute;gicos. Burlas de las supuestas discapacidades, imitaci&oacute;n de gestos y voces pueden ser t&aacute;cticas igualmente empleadas. </p>     <p>La violencia f&iacute;sica irrumpe a partir de amenazas, violencia y oferta sexual, maltrato f&iacute;sico y uso de la violencia menor. Por otro lado las actitudes, creencias pol&iacute;ticas y sexuales de la v&iacute;ctima son atacadas. Se ejercen gritos o insultos, cr&iacute;ticas permanentes a su trabajo, se habla mal de la persona a su espalda y se difunden rumores.</p>     <p>En cuanto al desempe&ntilde;o profesional se asignan trabajos con alto grado de dificultad que requieren de mucha atenci&oacute;n. As&iacute; mismo, se somete a la persona a altas dosis de responsabilidad que no est&aacute; en capacidad de asumir, o se le obliga a desarrollar funciones contradictorias. Se puede encontrar que se le restringen la capacidad y la iniciativa, se le exigen decisiones complejas, se realizan cambios tecnol&oacute;gicos intempestivos y se fomenta la ausencia de plan de vida laboral. </p>     <p>Con relaci&oacute;n a los estilos de direcci&oacute;n, la situaci&oacute;n de acoso psicol&oacute;gico se manifiesta a trav&eacute;s de un liderazgo inadecuado, mala utilizaci&oacute;n de las habilidades del trabajador, deficiente delegaci&oacute;n de responsabilidades, relaciones laborales ambivalentes, manipulaci&oacute;n o coacci&oacute;n del trabajador, motivaci&oacute;n deficiente, falta de capacitaci&oacute;n del personal, carencia de reconocimiento, ausencia de incentivos, remuneraci&oacute;n inequitativa y promociones laborales aleatorias.</p>     <p>Es importante distinguir el mobbing de un estilo de trabajo exigente en el que se asumen responsabilidades de manera equitativa y planeada. Leymann (1996, p. 168) sostiene que el acoso se produce cuando un individuo (rara vez m&aacute;s de uno) es atacado por otro (rara vez m&aacute;s de cuatro) por lo menos una vez a la semana y por un tiempo m&iacute;nimo de seis meses, caus&aacute;ndole problemas psicol&oacute;gicos y psicosom&aacute;ticos. Paralelamente, la Uni&oacute;n de Investigadores del Reino Unido ha insistido en que el acoso laboral se puede diferenciar f&aacute;cilmente de situaciones como los desacuerdos aislados o las burlas sociales. Por esta raz&oacute;n es significativo distinguir entre el hostigamiento laboral -conducta inaceptable- y los desacuerdos generales que ocurren en el trabajo. Tales diferencias de opini&oacute;n ocasionales, as&iacute; como los conflictos en las relaciones de trabajo, deben ser tratados como parte del ambiente normal y se espera que se entienda que las actitudes mutuas y las acciones relacionadas con los problemas no pretenden herir deliberadamente ni ofender a ninguna persona. Esencialmente el acoso laboral ocurre cuando los conflictos personales no son rec&iacute;procos o se carece de respeto por la integridad individual, lo que conduce a actuaciones poco &eacute;ticas que fomentan problemas en la salud, el bienestar f&iacute;sico o mental del individuo (BIFU, 1996, p. 3; citado en Lee, 2000).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En una revisi&oacute;n de la literatura basada en el acoso en la escuela, Farrington (1993; citado por Ireland y Snowden, 2002) estima que para que una conducta sea clasificada como mobbing debe ser: (1) repetitiva; (2) basada en un desequilibrio de poder; (3) una intenci&oacute;n de causar miedo o hacer da&ntilde;o; (4) involucrar abuso f&iacute;sico, psicol&oacute;gico o verbal; y (5) no ser provocada por la v&iacute;ctima. Al referirse a la situaci&oacute;n de acoso en una prisi&oacute;n, Ireland (citado por Ireland y Snowden, 2002) argumenta que cualquier definici&oacute;n de mobbing tiene que reconocer diversos elementos importantes:</p>     <p>-&nbsp;El miedo a la agresi&oacute;n repetida.</p>     <p>-&nbsp;El desequilibrio de poder no siempre es obvio y puede estar impl&iacute;cito.</p>     <p>-&nbsp;Se incluyen los dos tipos de agresi&oacute;n -impl&iacute;citos y expl&iacute;citos-.</p>     <p>-&nbsp;La intenci&oacute;n de los agresores no siempre se reconoce.</p>     <p>-&nbsp;Las motivaciones subyacentes pueden ser complejas.</p>     <p>-&nbsp;La provocaci&oacute;n por parte de la v&iacute;ctima puede ser involuntaria.</p>     <p>De otra parte, Leymann (1996) no solamente sugiri&oacute; que debe existir una duraci&oacute;n m&iacute;nima para que se pueda hablar de mobbing, sino que tambi&eacute;n describi&oacute; un proceso t&iacute;pico de acoso laboral, el cual, seg&uacute;n se&ntilde;ala, se da de manera paralela a la intensificaci&oacute;n del conflicto. As&iacute;, la condici&oacute;n de hostigamiento laboral se va modificando a trav&eacute;s del tiempo y con relaci&oacute;n al escenario social. El proceso consta de varias fases:</p>     <p>Incidentes cr&iacute;ticos asociados a una situaci&oacute;n de conflicto que, por no haberse resuelto adecuadamente resulta magnificada, inician el hostigamiento. Sin embargo, esta parte puede abarcar un corto periodo de tiempo y no necesariamente se constituye en el hostigamiento en s&iacute;.</p>     <p>A partir de los comportamientos agresivos del hostigador, la segunda fase que se inicia es la de la estigmatizaci&oacute;n -hecha por colegas o superiores-, en la que la intenci&oacute;n parece ser la de se&ntilde;alar a la persona. Las conductas de mobbing pueden incluir acciones que en la interacci&oacute;n social no son necesariamente un indicativo de agresi&oacute;n o expulsi&oacute;n. Se habla de acoso laboral desde el momento en que las conductas son repetitivas y persistentes en el tiempo. Se empiezan a percibir intenciones perversas que pretenden perjudicar y minar psicol&oacute;gicamente al trabajador, es decir, una situaci&oacute;n de manipulaci&oacute;n agresiva. De esta manera el trabajador agredido y se&ntilde;alado se constituye en amenaza o estorbo para otros miembros del grupo. Cuando la estigmatizaci&oacute;n es evidente, otras instancias de la organizaci&oacute;n intervienen y se da entonces inicio a la tercera fase del desarrollo -etapa de la Gesti&oacute;n o Direcci&oacute;n de personal-. Al intervenir en la soluci&oacute;n del conflicto, las directivas de personal pueden atribuir la situaci&oacute;n a condiciones personales de la victima lo que agrava el ambiente y convierte al individuo en un &quot;caso problema&quot; de determinada &aacute;rea de la organizaci&oacute;n. Factores asociados a una la mala administraci&oacute;n -inadecuada planeaci&oacute;n y asignaci&oacute;n de tareas, pobre liderazgo, sobrecarga laboral- son ignorados por una direcci&oacute;n que se reh&uacute;sa a aceptar sus responsabilidades. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde el punto de vista de la direcci&oacute;n es a menudo m&aacute;s f&aacute;cil librarse de la v&iacute;ctima lo que implica, seg&uacute;n Leymann, violaciones a los derechos de los trabajadores por parte del personal administrativo. En esta fase la persona acosada es se&ntilde;alada y estigmatizada de manera general. </p>     <p>La cuarta fase plantea la expulsi&oacute;n de la vida laboral. La persona se separa de la organizaci&oacute;n. La situaci&oacute;n puede generar en las personas enfermedades que le conducen a una incapacidad y necesidad de ayuda m&eacute;dica y psicol&oacute;gica. Sin embargo, el individuo afectado es f&aacute;cilmente mal diagnosticado por profesionales que no le creen. As&iacute;, diagn&oacute;sticos errados como la paranoia, la depresi&oacute;n maniaca o las perturbaciones del car&aacute;cter, pueden aflorar (Leymann, 1996). </p>     <p>Otro modelo explicativo es el propuesto por Bjorviski (1992) y complementado por Einarsen (2000) en el que se sugieren tres fases relacionadas con la intensidad de la conducta de agresi&oacute;n. En la primera se usan estrategias indirectas de acoso como extender rumores o se&ntilde;alar a las v&iacute;ctimas en busca de su degradaci&oacute;n. En la segunda aparecen actos de agresi&oacute;n m&aacute;s directos. Se a&iacute;sla a la persona, se le humilla en p&uacute;blico y se le hacen todo tipo de burlas. Al degradar a la v&iacute;ctima, los agresores justifican su conducta y estiman que no hay razones para sentirse culpables. La tercera evoca la agresi&oacute;n directa en donde la v&iacute;ctima es acusada de estar psicol&oacute;gicamente enferma, se le chantajea y se le amenaza con revelar aspectos &iacute;ntimos de su vida personal.</p>     <p>Una tercera explicaci&oacute;n del mobbing es tomado del modelo de intensificaci&oacute;n del conflicto propuesto por Glasl (1982, 1994; citado por Zapf y Groos, 2001). Divido en tres fases, el modelo consta de distintas etapas por fase. </p>     <p>La primera, la de racionalidad y mando, describe el inicio de un problema racional en el que se perciben los conflictos como procesos inevitables en la organizaci&oacute;n, y de hecho en ciertas circunstancias, &uacute;tiles a la innovaci&oacute;n y el desarrollo de la empresa. Las partes involucradas en el conflicto se muestran interesadas en las soluciones razonables de los dilemas. Se act&uacute;a de manera rec&iacute;proca y con alg&uacute;n grado de cooperaci&oacute;n y los problemas se enfrentan de manera impersonal. Las partes del conflicto -conscientes de las tensiones- intentan abordar el momento de una manera racional y controlada. Las etapas en esta fase se definen de la siguiente manera: en la primera parte se hacen esfuerzos por cooperar, en compa&ntilde;&iacute;a de tensiones y fricciones; en la segunda etapa se da una polarizaci&oacute;n y se debaten los estilos de soluci&oacute;n; en la tercera surgen interacciones que privilegian los hechos sobre las palabras. </p>     <p>La segunda fase plantea la ruptura de la relaci&oacute;n. El conflicto original desaparece y la relaci&oacute;n entre las partes se torna la fuente principal de tensi&oacute;n y el v&iacute;nculo con la falta de confianza, respeto y abierta hostilidad. En este punto las partes encuentran m&aacute;s dif&iacute;cil resolver de manera conjunta el conflicto y por esto intentan evitarlo. La agresi&oacute;n y la destrucci&oacute;n representan la tercera fase del conflicto. Inician las confrontaciones destructivas y el otro se percibe como poco digno. Se bloquean los esfuerzos por encontrar soluciones y los individuos buscan la manera de ocasionar da&ntilde;o y destrucci&oacute;n. Esta fase ser&iacute;a la fase de mobbing, en la que se arremete contra el otro y se pretende su exclusi&oacute;n de la empresa. </p>     <p>Los factores asociados a la aparici&oacute;n del hostigamiento laboral, seg&uacute;n diversas investigaciones, son las pr&aacute;cticas organizacionales en las que se permite el abuso de poder, la existencia de estructuras de la organizaci&oacute;n poco claras para los empleados, la toma de decisiones organizacionales mal definidas, la insuficiente claridad en los roles, el pobre manejo de los conflictos y las pr&aacute;cticas &eacute;ticamente cuestionables (Boada et al, 2003). </p>     <p>La situaci&oacute;n de hostigamiento est&aacute; enraizada en un ambiente laboral que, en s&iacute; mismo, presenta deficiencias de gesti&oacute;n: organizaci&oacute;n ca&oacute;tica, normatizaci&oacute;n deficiente en la vigilancia de derechos y deberes de los trabajadores y un reparto de tareas mal jerarquizado. De ac&aacute; que el propio ambiente sea el que favorece la aparici&oacute;n de conductas hostigadoras que bien pueden ser catalogadas de enfermedad institucional (Becker, 1995; citado por Luna, 2003). </p>     <p>El ambiente de trabajo puede ser una posible causa de mobbing. Desde una perspectiva organizacional no cabe duda de que la calidad del entorno psicosocial de trabajo parece ser un origen importante de acoso. Una situaci&oacute;n laboral que se caracteriza por el conflicto entre funcionarios, un trabajo poco interesante y estimulante, combinados con un clima negativo entre las personas que forman el grupo de trabajo, suelen ocasionar una situaci&oacute;n que encierra un alto grado de acoso (Luna, 2003). </p>     <p>Desde este punto de vista las condiciones organizacionales y de trabajo se consideran factores ambientales que pueden fomentar conflictos interpersonales, es decir, futuros casos de acoso laboral. Los investigadores Einarsen y Zapf, a partir de entrevistas realizadas con v&iacute;ctimas -evaluadas en aspectos como las deficiencias en la delegaci&oacute;n de funciones y conductas de liderazgo, exposici&oacute;n social de la v&iacute;ctima y baja moral estandarizada en el departamento-, concluyen que estos factores ambientales en la organizaci&oacute;n propician el hostigamiento laboral (Einarsen, 1996; Zapf, 1999; citados por Liefooghe y Mackenzie, 2001).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Luna (2003) manifiesta que las deficiencias m&aacute;s importantes con respecto a la organizaci&oacute;n del trabajo se dan b&aacute;sicamente por el poco inter&eacute;s, apoyo e incluso ausencia total de relaci&oacute;n, lo que ocasiona indefinici&oacute;n, falta de informaci&oacute;n, etc. La existencia de jerarqu&iacute;as que aumentan enormemente las probabilidades de conflictos de competencias se pueden manifestar en procesos de acoso, al igual que la existencia de l&iacute;deres espont&aacute;neos cuya autoridad es cuestionada continuamente y la aplicaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de recursos humanos basadas en criterios autoritarios. </p>     <p>Los profundos cambios registrados en la organizaci&oacute;n del trabajo vienen por lo general asociados a una intensificaci&oacute;n del mismo, con el objetivo de conseguir una mayor productividad mediante el aumento de las exigencias impuestas a los trabajadores. Estas transformaciones les afectan negativamente ya que suponen la aparici&oacute;n de nuevos riesgos que no por intangibles son menos peligrosos. Una mala organizaci&oacute;n del trabajo influye tanto en la salud como en la conducta del trabajador, lo que da lugar a los denominados riesgos psicosociales -entre los que se encuentran los relacionados con la violencia en el lugar de trabajo y, m&aacute;s concretamente, con el acoso psicol&oacute;gico en el trabajo-(Luna, 2003).</p>     <p>De la misma forma, estas condiciones pueden originar un trabajo estresante y competitivo que, sumado a la inseguridad laboral de las pr&aacute;cticas organizacionales actuales, facilitan la competencia y la visi&oacute;n de que los compa&ntilde;eros son enemigos en el momento de conservar un empleo.</p>     <p>Seg&uacute;n Luna (2003), las conductas propias de un contexto de acoso psicol&oacute;gico se pueden analizar desde las caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas del entorno. En ese sentido, el autor resalta: (a) la restricci&oacute;n en la comunicaci&oacute;n; (2) la reestructuraci&oacute;n de la organizaci&oacute;n; (3) los ataques a la vida privada; (4) la discriminaci&oacute;n; y (5) las amenazas verbales.</p>     <p>As&iacute; mismo, Liefooghe y Mackenzie (2001) plantean que las reestructuraciones empresariales son reportadas como estrategias que facilitan las conductas de mobbing. Los cambios en las pol&iacute;ticas de personal generan grandes presiones en la l&iacute;nea de supervisores y gerentes que a la vez tienen que controlar constantemente el personal que les es asignado.</p>     <p>Algunos estudios muestran que tambi&eacute;n las dimensiones culturales de los pa&iacute;ses influyen en la naturaleza de las relaciones interpersonales en la organizaci&oacute;n. As&iacute;, pa&iacute;ses en cuya cultura organizacional existe poca distancia entre los gerentes y los subordinados -en t&eacute;rminos de que no se acepta la distribuci&oacute;n desigual e inequitativa de poder, prestigio, riqueza y jerarqu&iacute;a (Hatch, 1997)-, tienden a utilizar estrategias como la comunicaci&oacute;n abierta y cooperativa para hacer m&aacute;s creativa la manera de abordar el conflicto. Por su parte, los pa&iacute;ses en los que esta distancia es mayor, como Espa&ntilde;a y B&eacute;lgica, poseen una forma de solucionar los conflictos que carece de creatividad. Es m&aacute;s, pa&iacute;ses como Dinamarca -con una cultura de gerencia m&aacute;s femenina, tendencia definida como capaz de fomentar una mejor relaci&oacute;n laboral-, tambi&eacute;n se enfocan en una conducta de soluci&oacute;n de problemas para enfrentar los conflictos con los colegas. Conducta que es opuesta a la empleada en los pa&iacute;ses con una cultura gerencial denominada masculina -m&aacute;s firme y autoritaria-, como es el caso del Reino Unido y B&eacute;lgica (Mikkelsen y Einarsen, 2001).</p>     <p>Cabe aqu&iacute; la pregunta por el tipo de cultura presente en las empresas colombianas, es decir, la pregunta por la forma empleada para resolver los conflictos y su incidencia en los niveles de mobbing experimentados en las organizaciones.</p>     <p>Desde otro punto de vista, se han estudiado algunos factores asociados al hostigamiento laboral a nivel individual. En ellos, se hace &eacute;nfasis en la persona y se toman en consideraci&oacute;n factores de diversa &iacute;ndole: la percepci&oacute;n que tienen los otros, la edad, la clase social, la posible envidia frente a sus condiciones, la inseguridad ante las tareas y la debilidad ante los superiores (Vartia, 1996; citado en Boada et.al, 2003). </p>     <p>Una posible explicaci&oacute;n para el rechazo a las personas nos es ofrecida por Goffmann (1996). Seg&uacute;n su an&aacute;lisis, el proceso de estigmatizaci&oacute;n hace referencia a &quot;un atributo profundamente desacreditador&quot; (Goffmann, 1996, p. 13) que se da m&aacute;s por un conjunto de relaciones que de caracter&iacute;sticas y que va a depender del contexto en el que se produzca. As&iacute;, el estigma se considera como una clase especial de relaci&oacute;n que oscila entre los atributos y los prejuicios. Frente a una persona que no parece concordar con los rasgos esperados por el grupo, que bien pueden hacer referencia a la raza, la religi&oacute;n, la naci&oacute;n, o el estatus de clase, ocurre una situaci&oacute;n en la que se le discrimina y reducen sus posibilidades y frente a la que se construye toda una teor&iacute;a, una ideolog&iacute;a en la que se racionaliza el malestar que produce la persona y se justifica desde su diferencia y desde el peligro que puede resultar de la convivencia. De esta manera se justifican el rechazo a personas discriminadas por su condici&oacute;n socioecon&oacute;mica o por sus diferencias con el grupo (Goffmann, 1996). </p>     <p>Cualquier respuesta defensiva de la persona es interpretada como una reafirmaci&oacute;n de sus caracter&iacute;sticas negativas, lo que justifica el rechazo y lo torna incluso merecido.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El estigma con el que se se&ntilde;ala a un individuo forma parte de los grupos sociales que han establecido ciertas normas y modelos de opini&oacute;n. De esta manera se crean expectativas de comportamiento que al ser desobedecidas ocasionan situaciones de exclusi&oacute;n y estigmatizaci&oacute;n (Goffmann, 1996).</p>     <p>El individuo que se encuentra en esta condici&oacute;n, siente que puede ser igual a los dem&aacute;s pero que los otros no lo aceptan por alguna condici&oacute;n y entonces se mantiene alerta frente a lo que los dem&aacute;s consideran como su defecto, lo que lo conduce a aceptar que est&aacute; lejos de ser como deber&iacute;a. Esto afecta la forma como el individuo se percibe, y le confunde respecto a su propia identidad. </p>     <p>Entonces, el rasgo central y caracter&iacute;stico de la situaci&oacute;n que enfrenta una persona que ha sido se&ntilde;alada por los otros, es el de la aceptaci&oacute;n. Aquellos con los que &eacute;sta persona se relaciona no le brindan ni el respeto ni la consideraci&oacute;n que hab&iacute;a previsto o que esperaba recibir, y resulta resign&aacute;ndose (Goffmann, 1996). Se explican entonces algunas de las situaciones encontradas por Leymann (1996) en las que informa que el hostigamiento puede tener una duraci&oacute;n de 15 meses. En ese sentido, Einarsen y Skogstad (1996) advirtieron de una duraci&oacute;n de 18 meses y Zapf (1999 a) resumi&oacute; varios estudios alemanes que estimaron el promedio de duraci&oacute;n del mobbing entre 29 y 46 meses. En s&iacute;ntesis, en un n&uacute;mero sustancial de casos la duraci&oacute;n del mobbing es de m&aacute;s de dos a&ntilde;os (citados por Zapf y Gross, 2001). </p>     <p>De lo anterior se desprende que el hostigamiento laboral es reconocido como un serio problema en el ambiente de trabajo pues puede traer consecuencias tanto en la satisfacci&oacute;n laboral como en la salud de los trabajadores. El acoso laboral se asocia al ausentismo laboral, los intentos por dejar la organizaci&oacute;n, la alta rotaci&oacute;n de personal y los retiros de las personas en edad temprana (Leymann, 1996; Rayner, 1997; citados en Salin, 2001). </p>     <p>As&iacute; mismo, baja productividad y acoso laboral dan muestras de relaciones emparejadas a un deficiente clima laboral, interferencias en los circuitos de informaci&oacute;n y de comunicaci&oacute;n, descenso de la creatividad e innovaci&oacute;n, despreocupaci&oacute;n por la satisfacci&oacute;n de los clientes, mayor absentismo, aumento de las consultas m&eacute;dicas, elevados riesgos de accidentes por descuido y desatenci&oacute;n (Luna, 2003).</p>     <p>Los efectos sobre la v&iacute;ctima revisten, a su vez, una alta importancia en tanto sus relaciones interpersonales se ven afectadas ante la exclusi&oacute;n, el aislamiento social, el desprestigio laboral, los grandes esfuerzos en el trabajo y la alta desmotivaci&oacute;n. Con el paso del tiempo y la continua fatiga, las opciones del individuo se limitan (Pepler, Craig y O&#39;Connell, 1999; citados por Mishna, 2003), y, como nos lo se&ntilde;ala Leymann (1996), durante un tiempo no comprende lo que le ocurri&oacute;.</p>     <p>En el &aacute;mbito psicosocial la persona experimenta estr&eacute;s laboral, depresi&oacute;n, irritaci&oacute;n, manifestaciones psicosom&aacute;ticas, baja autoestima y ansiedad. Generalmente cuando las personas acuden a consulta m&eacute;dica o psicol&oacute;gica son diagnosticadas con depresi&oacute;n, ansiedad y estr&eacute;s postraum&aacute;tico (Boada et. al, 2003). </p>     <p>Seg&uacute;n Goffmann (1996), la persona que experimenta la estigmatizaci&oacute;n puede corregir su condici&oacute;n a partir de esfuerzos encaminados al control de la situaci&oacute;n. As&iacute; mismo, tiene la opci&oacute;n de aprender actividades consideradas inaccesibles para quien aparentemente posee el defecto y conserva la oportunidad de utilizar el estigma para justificar su falta de &eacute;xito en alg&uacute;n &aacute;rea espec&iacute;fica y lograr as&iacute; un beneficio.</p>     <p>El individuo que por sus atributos es aislado de los dem&aacute;s, carece de la retroalimentaci&oacute;n del intercambio social en su vida diaria lo que lo puede volver desconfiado, depresivo, hostil, ansioso y prevenido. De esta manera, la persona se&ntilde;alada por los dem&aacute;s se siente insegura por la forma en que los otros lo identifican y lo reciben (Goffmann, 1996). Igualmente, el individuo estigmatizado puede establecer contactos con los dem&aacute;s -en lugar de aislarse- a partir de estrategias diferentes como la de intentar acercamientos que resultan agresivos y provocan respuestas impertinentes. Se puede se&ntilde;alar entonces que esta persona puede fluctuar entre retraerse o mostrarse agresiva por lo que la interacci&oacute;n cara a cara es posiblemente violenta (Goffmann, 1996).</p>     <p>As&iacute; mismo, las v&iacute;ctimas pueden responder al mobbing de diferentes maneras: con reacciones emocionales de miedo, enojo, paranoia, ansiedad, depresi&oacute;n, dolor, desesperaci&oacute;n o vulnerabilidad. El miedo puede conducir al individuo a un &quot;juego de roles&quot; y a asumir conductas diferentes a su propio estilo, como actuar agresivamente (Ireland y Snowden, 2003). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otras consecuencias psicol&oacute;gicas hacen referencia a distorsiones cognitivas a nivel de concentraci&oacute;n, atenci&oacute;n, memoria, sentimientos de amenaza, de fracaso, impotencia, apat&iacute;a, frustraci&oacute;n, infravaloraci&oacute;n, susceptibilidad, hipersensibilidad, aislamiento, irritabilidad, depresi&oacute;n grave y en algunos casos hasta el suicidio (Luna, 2003). </p>     <p>Tambi&eacute;n surgen problemas de pareja, con los hijos y dem&aacute;s familiares debido a que los canales de comunicaci&oacute;n se aver&iacute;an, se deterioran las relaciones y ocurren tendencias al aislamiento de los afectados (Boada et.al, 2002). </p>     <p>Las consecuencias f&iacute;sicas son comunes a las de otros fen&oacute;menos psicosociales. Se pueden presentar trastornos gastrointestinales, dolores de cabeza, &oacute;seos, musculares, as&iacute; como problemas coronarios, alteraciones del apetito, del sue&ntilde;o y de tipo sexual.</p>     <p>Desde el punto de vista cl&iacute;nico, fue Leymann (1996) quien se&ntilde;al&oacute; que el estr&eacute;s postraum&aacute;tico es probablemente el diagn&oacute;stico psicol&oacute;gico asumido para el 95% de los sujetos sometidos al mobbing. </p>     <p>As&iacute; mismo, la situaci&oacute;n de acoso laboral en una organizaci&oacute;n determinada afecta a las dem&aacute;s personas que se ven involucradas, as&iacute; no sean actores directos en esta. Einarsen y Matthiesen (1994) encontraron que individuos que observaban a otros ser v&iacute;ctimas de mobbing, aunque no fueran ellos mismos los afectados, reportaban menos satisfacci&oacute;n con el control del trabajo, el clima social y el liderazgo, y presentaban mayores conflictos de roles comparados con los que no hab&iacute;an sido testigos.</p>     <p>Descritos los efectos que le puede ocasionar a la empresa y a la sociedad la presencia de estas situaciones violentas, es importante abordar el tema desde las formas de evaluar su aparici&oacute;n y su incidencia.</p>     <p>El estudio del proceso de hostigamiento laboral en organizaciones europeas ha sido abordado a partir de medidas subjetivas y objetivas. Dentro de las primeras se encuentran la t&eacute;cnica de grupos focales y los auto reportes de los/las trabajadoras, entre los m&aacute;s utilizados. As&iacute;, se les informa a las personas la forma como se ha descrito y definido el concepto y se les pide que describan situaciones parecidas en las que hayan estado involucradas bien sea como v&iacute;ctimas o como observadores. En estas descripciones y narraciones realizadas se encuentran las bases para la elaboraci&oacute;n de medidas objetivas del proceso, como es el caso de escalas de medici&oacute;n como el LIPT -Leymann Inventory of Psichologycal Terror (1990)-. Este inventario fue construido despu&eacute;s de 300 entrevistas e incorpora 5 factores: impedir a la v&iacute;ctima expresarse, aislarla, desacreditarla frente a los compa&ntilde;eros, desacreditarla en el trabajo y comprometer su salud (Salin, 2001). </p>     <p>En Espa&ntilde;a se utiliza el MOBB-90 que ampl&iacute;a las dimensiones del LIPT y relaciona la situaci&oacute;n de hostigamiento con las reacciones que pueda presentar la persona. Para la realizaci&oacute;n de la escala se usaron lecturas personales sobre el tema, experiencias vividas y profesionales, y fundamentalmente entrevistas emp&iacute;ricas realizadas a los empleados que vivieron experiencias de mobbing. El cuestionario abarca siete &aacute;reas tem&aacute;ticas: medidas organizacionales (33 items), aislamiento social (8 items), vida privada (4 items), violencia f&iacute;sica y psicol&oacute;gica (18 items), aspectos personales (4 items), agresi&oacute;n verbal (7 items) y rumores (8 items) (Boada et.al, 2003). </p>     <p>Entre las mediciones realizadas en diversos estudios el acoso laboral se ha revelado como una experiencia ampliamente esparcida. En 1994, a los investigadores de la BBC Staffordshire University se les encarg&oacute; la conducci&oacute;n de una investigaci&oacute;n cuantitativa en la que se encontr&oacute; que de 1.137 empleados encuestados, el 57% report&oacute; haber estado sometido al mobbing y el 78% dijo ser testigo (Rayner, 1997, p. 14; citado por Lee, 2000). </p>     <p>Una serie de encuestas llevadas a cabo en 1994 por la Uni&oacute;n Comercial: Manufacturing, Science and Finance (MSF) descubri&oacute; que cerca del 70% de los que respondieron sufrieron varios grados de mobbing o fueron testigos (Lee, 2000).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En noviembre de 1996, el Institute of Personnel and Development (IPD) -la mayor agrupaci&oacute;n profesional para personal directivo- entrevist&oacute; a 1.000 trabajadores y encontr&oacute; que uno de cada 8 hab&iacute;a sido acosado laboralmente en los &uacute;ltimos 5 a&ntilde;os (IPD, 1997; citado por Lee, 2000). </p>     <p>Un estudio llevado a cabo en Alemania en el a&ntilde;o de 1995 estableci&oacute; en 195.000 millones de euros el costo anual del acoso en las empresas alemanas, mientras que una investigaci&oacute;n del profesor Cari Cooper del Instituto de Ciencia y Tecnolog&iacute;a de la Universidad de Manchester, calcul&oacute; en 18.9 millones de euros las jornadas laborales perdidas en el a&ntilde;o en la industria brit&aacute;nica como consecuencia del acoso psicol&oacute;gico (Nu&ntilde;ez, 2001; citado por Luna, 2003).</p>     <p>Estas investigaciones de tipo cuantitativo demuestran la prevalencia del mobbing en el lugar de trabajo y han sido importantes para reconocer al acoso laboral como un tipo legitimado de violencia en el trabajo. Los estudios ofrecen evidencia de que el problema realmente existe, m&aacute;s all&aacute; de una serie de experiencias aisladas (Lee, 2000). </p>     <p>En Colombia se realiz&oacute; una investigaci&oacute;n piloto para comprender los significados que construyen dos mujeres trabajadoras de una empresa comercial y de una ONG con relaci&oacute;n a su situaci&oacute;n de hostigamiento laboral. Las dos reportaron haber experimentado mobbing por un tiempo mayor a seis meses continuos. El abordaje del estudio se hizo desde una perspectiva social-interpretativa, con una metodolog&iacute;a cualitativa en la que se utiliz&oacute; el estudio de caso como dise&ntilde;o de investigaci&oacute;n. La informaci&oacute;n fue recolectada a trav&eacute;s de entrevistas individuales en profundidad. La interpretaci&oacute;n de los resultados se&ntilde;al&oacute; que las trabajadoras recibieron acciones hostiles diariamente, referentes a aspectos de comunicaci&oacute;n, control, tareas, aislamiento, interrelaci&oacute;n y vigilancia continua. En cuanto a consecuencias psicosociales, las dos manifestaron sufrir alteraciones f&iacute;sicas acompa&ntilde;adas de angustia, desmotivaci&oacute;n e impacto en aspectos familiares y sociales. </p>     <p>Expresaron que la situaci&oacute;n comenz&oacute; desde el momento en que les fueron cambiadas sus condiciones laborales y que este hostigamiento no involucr&oacute; ni ocasion&oacute; la intervenci&oacute;n activa de otras instancias organizacionales (Pati&ntilde;o, 2003). La perspectiva presentada hasta ahora describe al hostigamiento laboral como un conflicto que surge en las relaciones individuales, enfoque en el que se centran la mayor&iacute;a de los estudios y definiciones hechos sobre el tema. Sin embargo, el concepto puede variar dependiendo del abordaje y de las diferentes metodolog&iacute;as utilizadas. </p>     <p>Liefooghe y Mackenzie (2001) enfatizan por ejemplo un punto de vista que cambia la perspectiva individual y se enfoca en el mobbing organizacional. Se&ntilde;alan los investigadores los diferentes modos de ejercer poder en la organizaci&oacute;n como modos de agresi&oacute;n laboral y hostigamiento en donde las relaciones empleadores/empleados est&aacute;n atravesadas por la desigualdad y por formas de dominaci&oacute;n imperantes en las empresas.</p>     <p>Liefooghe y Mackenzie (2001) llevaron a cabo su estudio en TELCO, compa&ntilde;&iacute;a de telecomunicaciones ubicada en el norte de Inglaterra, en la cual se construye, a partir de las narrativas de los empleados, un concepto de mobbing causado por la organizaci&oacute;n.</p>     <p>Estos autores, desde una aproximaci&oacute;n cr&iacute;tica y mediante la t&eacute;cnica de grupos focales y el an&aacute;lisis del discurso, concluyen que los individuos cambian su visi&oacute;n del hostigamiento de una visi&oacute;n individual a una visi&oacute;n de la organizaci&oacute;n. Es decir, teniendo en cuenta el punto de vista de los empleados los diferentes sistemas y pr&aacute;cticas de la organizaci&oacute;n son considerados intimidatorios, de acoso laboral y relacionados con la inseguridad que se experimenta frente a las pol&iacute;ticas de la organizaci&oacute;n. </p>     <p>Los participantes en estos grupos focales describieron, dentro de sus aportes, lo que consideran efectos de su situaci&oacute;n en el contexto laboral, es decir, baja autoestima, sentimientos de minusval&iacute;a y resentimiento creciente hacia el trabajo. Sin embargo, el punto de vista diferente radica en que ellos lo perciben como el resultado de un sistema organizacional m&aacute;s que un producto de las relaciones interpersonales. Cuando surgen problemas, el ambiente de trabajo excesivamente controlado y excesivamente mecanizado deshumaniza y despersonaliza la experiencia laboral y limita la intervenci&oacute;n humana. </p>     <p>Esta investigaci&oacute;n demuestra la manera en que los empleados van m&aacute;s all&aacute; del uso del t&eacute;rmino mobbing, como un aspecto de agresi&oacute;n interpersonal, y lo relacionan con una situaci&oacute;n facilitada desde la organizaci&oacute;n. Los aspectos contemplados por los aportes descritos incluyen la noci&oacute;n de abuso institucional. En este punto, el mobbing se relaciona m&aacute;s con la responsabilidad de la organizaci&oacute;n y sus pr&aacute;cticas que con los individuos al interior de la misma.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el estudio citado, el significado que se le da al hostigamiento laboral se&ntilde;ala un marco despersonalizado en la organizaci&oacute;n. La subordinaci&oacute;n no se relaciona con la personalidad de los individuos, sino que obedece a una aproximaci&oacute;n basada en las leyes interpersonales aplicadas a los supervisores y subordinados, desde la direcci&oacute;n. As&iacute;, se considera que los superiores son igualmente oprimidos por los mecanismos de control organizacional; de tal manera, en la empresa se muestra la presencia de los controles como inter&eacute;s de todos los empleados y no como forma de presi&oacute;n y de sumisi&oacute;n. Esta despersonalizaci&oacute;n se refleja en la medici&oacute;n estad&iacute;stica y en el monitoreo del control del tiempo, normas que son establecidas por alguna instancia interpersonal dentro de la jerarqu&iacute;a de la organizaci&oacute;n. Las reglas que se establecen son r&iacute;gidas, insensibles e inflexibles a las circunstancias personales. Se le da mayor importancia a la funci&oacute;n estad&iacute;stica y a los resultados, de tal forma que, generalmente, los intereses de la organizaci&oacute;n entran en conflicto con los intereses individuales.</p>     <p>Por lo anterior, cambiar el nivel del an&aacute;lisis permite el cambio de perspectiva de lo individual a lo organizacional, entendiendo que los discursos presentes en la cultura organizacional reflejan el t&eacute;rmino en uso m&aacute;s que la definici&oacute;n de los expertos.</p>     <p>Las personas encargadas de elaborar las pol&iacute;ticas en la organizaci&oacute;n deben evitar centrarse exclusivamente en la prevenci&oacute;n del mobbing, desde las relaciones individuales e interpersonales. Esto es importante debido a que en la medida en que el abuso laboral constituye un aspecto organizacional y de poder importante, la presentaci&oacute;n del mismo como un aspecto relacionado con las relaciones interpersonales, exclusivamente, podr&iacute;a hacer que las organizaciones dejaran de examinar y reflejar sus principios en la pr&aacute;ctica, lo que tendr&iacute;a impactos en el bienestar del empleado.</p>     <p>En este punto se considera importante anotar que al estudiar al mobbing y su prevalencia en las organizaciones, no se est&aacute; buscando la desaparici&oacute;n de las capacidades organizacionales de los empleadores, las cuales son esenciales a la situaci&oacute;n y relaciones laborales. No toda exigencia laboral constituye mobbing siempre y cuando existan par&aacute;metros que contemplen la igualdad y el trato equitativo para todos. Asumir la direcci&oacute;n de las empresas y sus pol&iacute;ticas implica considerar la responsabilidad social con las personas, dentro de un marco de productividad que no abuse ni restrinja las posibilidades de los empleados. Es por ello necesario entrar a plantear estrategias que permitan la prevenci&oacute;n de situaciones de mobbing a nivel organizacional e individual. </p>     <p>En principio, es importante aclarar que en las organizaciones es un hecho habitual y cotidiano que se produzcan conflictos. Pero no resulta positivo pensar siempre en el conflicto como una forma negativa o como elemento que perjudique la estabilidad de la organizaci&oacute;n y de sus integrantes, ya que del conflicto tambi&eacute;n se pueden aprovechar sus elementos positivos, obligando a las partes a buscar soluciones favorables, generando espacios de encuentro, aumentando la motivaci&oacute;n y mejorando los sistemas de normas y de funcionamiento (Luna, 2003). Seg&uacute;n Navarro y Le&oacute;n (2001), la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo, ha propuesto una serie de recomendaciones generales para prevenir el acoso laboral y as&iacute; mejorar el ambiente de trabajo y evitar la exclusi&oacute;n social. Es conveniente entonces dise&ntilde;ar un plan de acci&oacute;n preventiva que tenga en cuenta las condiciones de trabajo potencialmente estresoras y de caracter&iacute;sticas psicol&oacute;gicas de vulnerabilidad en las que resulta importante establecer un clima adecuado para la gesti&oacute;n de los conflictos. </p>     <p>Las actividades preventivas deben encaminarse a la soluci&oacute;n de los conflictos y a evitar su estigmatizaci&oacute;n. Esto se consigue a trav&eacute;s de una adecuada organizaci&oacute;n del trabajo, que debe ser complementada con la puesta en pr&aacute;ctica de los instrumentos necesarios para prevenir, regular y, en su caso, sancionar problemas interpersonales (Luna, 2003).</p>     <p>Se deben establecer estrategias correctoras, mediadoras y sancionadoras adecuadas, involucrando a todo el personal que labora en la empresa. Hay que valorar la situaci&oacute;n y la necesidad de poner en pr&aacute;ctica instrumentos de protecci&oacute;n al trabajador acosado, teniendo en cuenta cada caso (Luna, 2003).</p>     <p>La abundancia de informes acerca del mobbing en pa&iacute;ses europeos ha generado la aparici&oacute;n de fuentes de apoyo a las personas implicadas. Surgen as&iacute; ayudas como l&iacute;neas de atenci&oacute;n telef&oacute;nica, sitios en la red, grupos de apoyo, publicaciones y manuales de acompa&ntilde;amiento (Lee, 2000). De otra parte, generar un programa de prevenci&oacute;n eficaz contra el mobbing, implica formular y aplicar programas formativos que promuevan cambios en la cultura empresarial tradicional y que supongan modificar determinadas pr&aacute;cticas organizacionales basadas en el autoritarismo, el paternalismo o simplemente en la dejadez de todo cuanto acontece en la empresa y que no genera beneficios econ&oacute;micos. Es indispensable que las empresas elaboren estrategias propias de lucha contra el mobbing, adaptadas a su propia realidad y en relaci&oacute;n con las personas que pertenecen a ella (Chong, Seigne y Coyne, 2003).</p>     <p>Pi&ntilde;uel y Zabala (2002) se&ntilde;alan estrategias de intervenci&oacute;n empresarial como formas de soluci&oacute;n al acoso laboral en el &aacute;rea de trabajo ofreciendo a cada empleado la posibilidad de hacer uso de la autonom&iacute;a para realizar el trabajo, brindar la oportunidad de reducir el volumen de los trabajos mon&oacute;tonos y repetitivos, aumentar la informaci&oacute;n sobre objetivos, desarrollar el estilo de direcci&oacute;n y asignar tareas y funciones de manera espec&iacute;fica y clara. </p>     <p>As&iacute;, la gesti&oacute;n de prevenci&oacute;n debe dirigirse a la mejora en la calidad de vida laboral, a la vez que se garantiza y defiende la dignidad de las personas en el entorno laboral. A nivel individual, es necesario generar una mayor conciencia de la necesidad de tomar medidas preventivas frente al acoso psicol&oacute;gico, conocer instrumentos que permitan intervenir y resolver acciones y evitar sus graves consecuencias. Se resalta la necesidad de establecer medidas de car&aacute;cter terciario, cuando se est&aacute; observando afectada a la v&iacute;ctima y el lugar de trabajo. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este tipo de prevenci&oacute;n busca brindar la oportunidad de rehabilitar a las v&iacute;ctimas de mobbing para que puedan recuperar las mayores habilidades de ejecuci&oacute;n en sus trabajos. Se deben promover conductas saludables en donde se instauren sistemas de rehabilitaci&oacute;n de los trabajadores afectados, como tambi&eacute;n informar sobre los sistemas de mediaci&oacute;n para ayudar al reintegro de la persona (Navarro y Le&oacute;n, 2001). </p>     <p>Las estrategias para afrontar el acoso moral en el trabajo ser&aacute;n diferentes en cada caso y depender&aacute;n de las caracter&iacute;sticas que combinen factores relacionados con las personas, con los grupos y con el entorno organizacional en donde se presenta la situaci&oacute;n. Para tomar las medidas preventivas adecuadas, se requiere contar con recursos legales, de apoyo psicosocial, familiar, terap&eacute;utico y econ&oacute;micos que ayuden al hostigado una vez se movilice para defenderse de la situaci&oacute;n a la que est&aacute; sometido (Informe Radstand, 2003).</p>     <p>El afrontamiento en la situaci&oacute;n laboral, seg&uacute;n el mismo informe, se basa en la toma de conciencia de la situaci&oacute;n, en localizar al acosado, investigar y analizar los recursos disponibles y decidir el origen de la denuncia como &uacute;nica posibilidad para neutralizar la situaci&oacute;n de acoso psicol&oacute;gico.</p>     <p>En el momento de implementar procesos de intervenci&oacute;n en donde exista apoyo profesional a las v&iacute;ctimas de acoso laboral, es fundamental tener en cuenta que en las estrategias de afrontamiento se deben considerar las percepciones e interpretaciones del ambiente as&iacute; como los esfuerzos de las v&iacute;ctimas para manejar los eventos estresantes. Es en este sentido que cada empleado que sea v&iacute;ctima de acoso psicol&oacute;gico debe realizar sus mayores esfuerzos a nivel cognitivo para manejar y tolerar las situaciones que contribuyan al desarrollo del mobbing (Hogh y Dofradottir, 2001).</p>     <p>Como conclusi&oacute;n, podemos se&ntilde;alar que el inter&eacute;s reciente en nuestro pa&iacute;s por el acoso laboral podr&iacute;a sugerir que es una situaci&oacute;n nueva en las empresas, sin embargo aqu&iacute; se ha pretendido se&ntilde;alar que el t&eacute;rmino de mobbing, aunque anteriormente no era conocido para se&ntilde;alar la violencia que se puede generar en el trabajo, puede jugar un importante papel en el proceso que permite identificar al acoso laboral como un serio problema de discriminaci&oacute;n. A las personas que opinan que el trabajo es a menudo desagradable e injusto, se les puede demostrar que existen ciertas experiencias que sobrepasan las fricciones comunes en el trabajo y que por lo tanto, merecen una fuerte etiqueta que los haga f&aacute;cilmente reconocibles e interpretables.</p>     <p>As&iacute; pues, es claro que las conductas que hoy se denominan mobbing o acoso laboral en el trabajo, son previas a la definici&oacute;n y el estudio del concepto. Se puede argumentar que estas conductas est&aacute;n relacionadas con la naturaleza cambiante del trabajo y con las nuevas relaciones laborales surgidas a partir de la denominada globalizaci&oacute;n. En este sentido puede ser conceptualizado como un nuevo problema, m&aacute;s que como una nueva interpretaci&oacute;n. </p>     <p>Por &uacute;ltimo, el objetivo de conducir investigaciones relacionadas con este problema es el de contribuir a la percepci&oacute;n y prevenci&oacute;n del mismo. De igual forma, se pretende lograr que las organizaciones formulen pol&iacute;ticas gerenciales constructivas y ayudar a las personas y a los grupos que los enfrentan. Por esta raz&oacute;n, y para alcanzar el objetivo, se ha descrito e informado sobre este nuevo concepto, se han planteado las posibles situaciones relacionadas y sus consecuencias tanto en las organizaciones como en las personas. La aplicaci&oacute;n de estrategias de intervenci&oacute;n efectivas tendr&aacute; que contar con descripciones precisas del fen&oacute;meno, as&iacute; como con modelos te&oacute;ricos y emp&iacute;ricos que permitan explicar e interpretar la situaci&oacute;n. Tambi&eacute;n es importante tener en cuenta las acciones necesarias para afrontar y prevenir el problema, tanto a nivel individual como organizacional. Y por &uacute;ltimo, es importante desarrollar estrategias de afrontamiento y empoderamiento para las personas que se han visto sometidas a este tipo de violencia organizacional. </p>     <p>Como recomendaci&oacute;n final, es elemental complementar el estudio del hostigamiento laboral desde la perspectiva cultural: como narrativa y como discurso, en la que se facilite la expresi&oacute;n de los empleados y de las implicaciones de este t&eacute;rmino en su vida laboral y dentro del contexto general del trabajo en el mundo actual.</p> <hr size=1>      <p><b>Bibliograf&iacute;a</b></p>     <!-- ref --><p>Boada, J.; De Diego, R. y Vigil, A. (2003). Mobbing: an&aacute;lisis de las propiedades psicom&eacute;tricas y estructura factorial de cuatro escalas (MOBB-90; MOBBCF-21; MOBBCG-15 y MOBBCS-28). <i>Revista Encuentros en Psicolog&iacute;a Social, 1, 5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0123-885X200400020001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></p>     <!-- ref --><p>Chong, L., Seigne, E.; Coyne, I. y Randall, P. (2003). Self and peer nominations of bullying : An analisis of incident trates, individual differences and perceptions of the working environment. <i>European Journal of Work and Organizational Psychology.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0123-885X200400020001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></p>     <!-- ref --><p>Einarsen, S. (2000). Harassment and bullying at work: A review of Scandinavian approach. <i>Agression and Violent Behaviour: A review Journal, 4, </i>371-401.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0123-885X200400020001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Goffmann, G. (1996) <i>Estigma: la identidad deteriorada. </i>M&eacute;xico: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0123-885X200400020001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Hatch, M. J. (1997). <i>Organization Theory. Modern, Symbolyc and Postmodern Perspectives. </i>London: Oxford.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0123-885X200400020001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Hirigoyen, M. F. (2001). <i>El acoso moral. </i>Barcelona: Paidos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0123-885X200400020001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Hogh, A. y Dofradottir, A. (2001). Coping with bullying in the workplace. <i>European Journal of Work and Organizational Psychology, 10, </i>4, 393- 408.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0123-885X200400020001200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Hubert, A. B. y Van Veldhoven, M. (2001). <i>Risk sectors for undesiderable behavior and mobbing. European Journal of Work and Organizational Psychology, 10, </i>4, 375- 392.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0123-885X200400020001200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Hunter, S. C. y Boyle, J. (2002).Perceptions of control in the victims of school bullying: the importance of early intervention. <i>Educational Research, 44, </i>3, 323-336.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0123-885X200400020001200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Ib&aacute;&ntilde;ez, T. y I&ntilde;iguez, L. (1996). Aspectos metodol&oacute;gicos de la psicolog&iacute;a social aplicada. En A. Garrido y J. Torregrosa, <i>La psicolog&iacute;a social aplicada. </i>Madrid: Mc Graw hill.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0123-885X200400020001200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Informe Randstad. (2003). <i>Calidad del trabajo en la Europa de los quince. </i>Madrid: ESADE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0123-885X200400020001200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Ireland, J.L. y Snowdem, P. (2002). Bullying in secure hospitals. <i>The Journal of Forense Psychiatry, 13, </i>3, 538-554.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0123-885X200400020001200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Lee, D. (2000). An analysis of workplace bullying in the UK. <i>Personnel Review: Farnborough, 29, </i>5, 593-610.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0123-885X200400020001200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Leymann, H. (1996). <i>Mobbing. </i>Paris: Seuil.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0123-885X200400020001200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Liefooghe, A. y Mackenzie, D. (2001). Accounts of workplace bullying: The role of the organization. <i>European Journal of Work and Organizational psychology, 10, </i>4, 375- 392.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0123-885X200400020001200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Luna, A. (2003). <i>Acoso psicol&oacute;gico en el trabajo (mobbing). </i>Secretaria de Salud Laboral: Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0123-885X200400020001200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Mikkelsen, E. G. y Einarsen, S. (2001). Bullying in Danish work -life: Prevalence and Health Correlatos. <i>European Journal of Work and Organizational Psychology, 10, </i>4, 393-413.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0123-885X200400020001200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Mishna, F. (2003). Learning Disabilities and Bullying: Double Jeopardy. <i>Journal of Learning Disabilities, 4, </i>336-347.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0123-885X200400020001200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Navarro, M. y Le&oacute;n, M. (2001). <i>Prevenci&oacute;n </i>del mobbing: una estrategia de intervenci&oacute;n psicosocial. <i>Revista de psicolog&iacute;a organizacional.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0123-885X200400020001200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></p>     <!-- ref --><p>Pati&ntilde;o, E. (2003). Mi jefe me maltrata. Peri&oacute;dico <i>El Tiempo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0123-885X200400020001200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></p>     <!-- ref --><p>Pati&ntilde;o, M. (2003). <i>Significados construidos acerca del hostigamiento laboral de dos trabajadoras que expresan haberlo experimentado. </i>Trabajo de grado, Mar&iacute;a Claudia Peralta G&oacute;mez, Directora. Facultad de Psicolog&iacute;a, Universidad de La Sabana.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0123-885X200400020001200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Pi&ntilde;uel, I. (2001). <i>Mobbing: c&oacute;mo sobrevivir al acoso laboral. </i>Barcelona: Sal terra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0123-885X200400020001200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Pi&ntilde;uel, I. y Zabala, M. (2002). <i>La incidencia del mobbing o acoso psicol&oacute;gico en el trabajo en Espa&ntilde;a. </i>Madrid: Bar&oacute;metro Cisneros II.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0123-885X200400020001200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Sacipa, S. (1999). <i>&iquest;Anclados en las din&aacute;micas de las violencias? </i>Proyecto opini&oacute;n p&uacute;blica. &Aacute;rea de psicolog&iacute;a social. Facultad de psicolog&iacute;a: Universidad Javeriana.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0123-885X200400020001200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Salin, D. (2001). Prevalence and forms of bullying among business professionals: A comparison of two different strategies for measuring bullying. <i>European Journal of Work and Organizational Psychology, 10, </i>4, 425-441.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0123-885X200400020001200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Zapf, D. y Einarsen, S. (2001). Bullying in the workplace: Recent trends in research and practice- an introduction. <i>European Journal of Work and Organizational Psychology, 10, </i>4, 369-373.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0123-885X200400020001200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Zapf, D. y Gross, C. (2001). Conflict escalation and coping with workplace bullying: a replication and extension. <i>European Journal of Work and Organizational Psychology, 10</i>, 4, 369-373.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0123-885X200400020001200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Zarpf, D.; Knorz, C. y Kulla, M. (1996). On the relationships between mobbing factors and job content, social work environment and health outcomes. <i>European Journal of Work and Organizational Psychology, 5, </i>2, 215-237.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0123-885X200400020001200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>     ]]></body><back>
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<surname><![CDATA[Boada]]></surname>
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