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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The argumentative essay is a type of text introduced in the last years of high school education. In the university context, its importance is enormous. This study, which seeks to identify theoretical elements and experiences positively influencing the writing of argumentative essays, is driven by the reiterated complaints of instructors who deal with this type of production on the part of their students, together with one particular teaching experience focussing on the argumentative essay in a private school of high academic standards in Bogotá. Confidence in the fact that it is possible to learn to write is reinforced by proposals emerging both from cognitivist conceptions validating a learning process through varied mechanisms such as strategies or instructions, and from socio-cultural conceptions promoting the immersion in situations demanding analysis, discussion, and the confrontation of different points of view.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[    <font face="verdana" size="2">      <p align=center><font size="4"><b>Una mirada pedag&oacute;gica a la escritura de un  ensayo argumentativo</b></font></p>      <p><b>In&eacute;s Cristina Torres</b><sup><a    name="s*" href="#*">*</a></sup></p>      <p><sup><a href="#s*" name="*">*</a></sup>   Licenciada en espa&ntilde;ol, Universidad  Pedag&oacute;gica Nacional. Estudiante de Maestr&iacute;a en Educaci&oacute;n de la Universidad de  los Andes, Bogot&aacute;. Profesora de c&aacute;tedra de la Especializaci&oacute;n en Educaci&oacute;n de la  Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, Colombia.</p>  <hr size="1">      <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>El ensayo argumentativo es un tipo de texto que se introduce en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la escolaridad. En el medio universitario constituye un texto de enorme importancia. Las constantes quejas de quienes tienen que v&eacute;rselas con este tipo de producciones por parte de sus estudiantes y la experiencia de la ense&ntilde;anza de &eacute;ste en un colegio privado de alto nivel acad&eacute;mico de Bogot&aacute;, impulsa esta revisi&oacute;n que busca identificar elementos te&oacute;ricos y experiencias que incidan favorablemente en su escritura. La confianza en que s&iacute; es posible aprender a escribir se ve reforzada por las propuestas que se hacen desde concepciones cognitivistas que validan el proceso de aprendizaje a trav&eacute;s de diversos mecanismos como estrategias o instrucciones y desde concepciones socioculturales que impulsan la inmersi&oacute;n en situaciones que promuevan el an&aacute;lisis, la discusi&oacute;n y la confrontaci&oacute;n de puntos de vista diferentes.</p>     <p><b>PALABRAS CLAVE</b></p>     <p><i>Ensayo argumentativo, escritura anal&iacute;tica, inmersi&oacute;n, cognici&oacute;n.</i></p>  <hr SIZE="1">      <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>The argumentative essay is a type of text introduced in the last years of high school education. In the university context, its importance is enormous. This study, which seeks to identify theoretical elements and experiences positively influencing the writing of argumentative essays, is driven by the reiterated complaints of instructors who deal with this type of production on the part of their students, together with one particular teaching experience focussing on the argumentative essay in a private school of high academic standards in Bogot&aacute;. Confidence in the fact that it is possible to learn to write is reinforced by proposals emerging both from cognitivist conceptions validating a learning process through varied mechanisms such as strategies or instructions, and from socio-cultural conceptions promoting the immersion in situations demanding analysis, discussion, and the confrontation of different points of view.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>KEY WORDS</b></p>     <p><i>Argumentative essay, analytical writing, immersion, cognition.</i></p>  <hr size="1">      <p align="right"><i>Todos los usos de la palabra para todos. No para que todos seamos artistas sino para que ninguno sea esclavo.</i></p>     <p align="right"><i>Gianni Rodari, Gram&aacute;tica de la fantas&iacute;a</i></p>     <p>El analfabetismo funcional representa un enorme compromiso a&uacute;n para las naciones m&aacute;s desarrolladas &#40;G&oacute;mez Palacio, 2001&#41; y alcanzar todos los usos de la palabra para todos, como lo expresa Rodari &#40;2003&#41;, es un desaf&iacute;o que enfrenta tambi&eacute;n el Gobierno colombiano &#40;Jurado, 2000; P&eacute;rez, 2000; Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional, 2003&#41;. Mi propia experiencia y la queja constante de quienes tienen que enfrentar los textos producidos en empresas, en el mundo acad&eacute;mico, en la vida diaria..., me llevan a preguntarme por las posibilidades reales de una alfabetizaci&oacute;n basada en la revisi&oacute;n de la ense&ntilde;anza misma de la escritura. No dejo de pensar que aunque ense&ntilde;ar a escribir contin&uacute;a siendo un problema pedag&oacute;gico no resuelto, s&iacute; es posible aprender a escribir y alcanzar buenos niveles de satisfacci&oacute;n tanto por parte de escritores como de lectores.</p>     <p>Trabajar con un grupo amplio de alumnos de los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la secundaria en un colegio privado en Bogot&aacute;, caracterizado por su buen nivel acad&eacute;mico, me enfrent&oacute; entre otros temas a la ense&ntilde;anza de la redacci&oacute;n de un ensayo argumentativo. En esta tarea, tremendamente desafiante, me encontr&eacute; con producciones de calidad muy diversa, relacionada con la condici&oacute;n argumentativa de los textos o con la riqueza de sus contenidos. Su complejidad me permiti&oacute; valorar el acierto en el uso de ciertas pr&aacute;cticas pedag&oacute;gicas y revisar la poca utilidad de otras que no contribuyeron en la forma esperada a la redacci&oacute;n. Experiment&eacute; c&oacute;mo la escritura s&iacute; puede enriquecerse ante pr&aacute;cticas muy concretas y ante expectativas que se plantean con claridad. Observ&eacute; tambi&eacute;n que favorecer un ambiente abierto al di&aacute;logo y a la discusi&oacute;n pod&iacute;a llegar a promover el discurso argumentativo. Sin embargo, no puedo decir que se haya tratado de un ejercicio concluyente. De ah&iacute; mi inquietud por precisar las condiciones m&aacute;s favorecedoras para la escritura de un ensayo argumentativo, origen de esta revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica. En ella considero inicialmente algunas precisiones te&oacute;ricas que identifiquen la perspectiva ling&uuml;&iacute;stica desde la cual es posible abordar la escritura de un ensayo. M&aacute;s adelante presento un cuerpo de lecturas que ayudan a encontrar posibles opciones metodol&oacute;gicas. Nuestras pol&iacute;ticas alfabetizadoras se orientan, hoy por hoy, hacia el logro de la competencia comunicativa. Este concepto sit&uacute;a el estudio del lenguaje a nivel del uso y lo aleja de las gram&aacute;ticas prescriptivas, tan enraizadas en un pa&iacute;s gobernado en varias ocasiones por presidentes gram&aacute;ticos como Caro o Marroqu&iacute;n, del estructuralismo que hab&iacute;a significado un avance frente a aqu&eacute;llas al buscar explicaciones m&aacute;s que recomendaciones, y de la teor&iacute;a de Chomsky, que pretende a&uacute;n explicar una competencia generativa ling&uuml;&iacute;stica com&uacute;n a todas las lenguas. El concepto de competencia comunicativa aparece formulado por primera vez por Gumperz y Hymes &#40;1972&#41;, quienes rescatan el contexto de significaci&oacute;n dentro del an&aacute;lisis de cualquier intercambio ling&uuml;&iacute;stico, pues conciben toda producci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica como acci&oacute;n que busca un prop&oacute;sito dentro de una determinada situaci&oacute;n. La incipiente investigaci&oacute;n educativa colombiana en lenguaje est&aacute; relacionada en casi todos los casos con el concepto de competencia comunicativa. As&iacute; lo demuestran los estados del arte de la investigaci&oacute;n en educaci&oacute;n y pedagog&iacute;a en Colombia &#40;Henao y Castro, 2000&#41;, proyectos de aula emprendidos por el programa RED, &#40;Burgos y Moreno, 1999; Consuegra, 1999&#41; algunas investigaciones e innovaciones relacionadas con la escritura y el pensamiento apoyadas por el IDEP y realizadas con poblaciones infantiles &#40;Camacho y Mora, 2001; Murillo, 2001; Porras, 2001; Pulido, 2001&#41; y algunas experiencias relacionadas con la argumentaci&oacute;n &#40;Correa, Dimat&eacute; y Mart&iacute;nez, 1999&#41;. Esta indagaci&oacute;n en b&uacute;squeda de referencias que hablen de posibles did&aacute;cticas de la argumentaci&oacute;n, se acoge tambi&eacute;n al concepto de competencia comunicativa y por eso conviene precisarlo. Se origina en una concepci&oacute;n pragm&aacute;tica y funcional del lenguaje que introduce el t&eacute;rmino de &#39;discurso&#39; para referirse a toda construcci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica que se produce con la intenci&oacute;n de lograr un prop&oacute;sito comunicativo. Como lo plantea Hassan &#40;en Widdowson, 1991&#41;, el discurso se articula alrededor de conexiones l&oacute;gicas internas que garantizan su coherencia, y de elementos ling&uuml;&iacute;sticos expl&iacute;citos que aseguran su cohesi&oacute;n. Atr&aacute;s queda la oraci&oacute;n como unidad m&iacute;nima del lenguaje y se plantea ahora el enunciado como m&iacute;nima unidad discursiva, que adquiere significado pleno en relaci&oacute;n con los otros enunciados del texto. Widdowson &#40;1978&#41; introduce otra propiedad discursiva: la adecuaci&oacute;n. &Eacute;sta es la manera concreta como un hablante real responde a las exigencias de una situaci&oacute;n comunicativa. De tal manera, quien escribe un ensayo argumentativo debe tener en cuenta las circunstancias particulares en la que &eacute;ste se produce. Jolibert &#40;1995&#41;, una didacta francesa que ha tenido una influencia importante en los programas de ense&ntilde;anza de lengua materna en algunos pa&iacute;ses latinoamericanos, incluido Colombia, delimita muy bien estos par&aacute;metros de la situaci&oacute;n comunicativa: -&iquest;qui&eacute;n?, &iquest;a qui&eacute;n?, &iquest;en qu&eacute; contexto?, &iquest;con qu&eacute; prop&oacute;sito?, &iquest;con qu&eacute; recursos?...-. Reconocer con claridad su prop&oacute;sito comunicativo y el desaf&iacute;o al cual se enfrenta, le ayudar&aacute; a todo escritor a identificar posibles variaciones en su condici&oacute;n de emisor, as&iacute; como en las de su audiencia y, a seleccionar los recursos ling&uuml;&iacute;sticos que mejor le sirvan: un determinado grado de formalizaci&oacute;n del lenguaje, un cierto tono, un vocabulario espec&iacute;fico. El car&aacute;cter pragm&aacute;tico y funcional del discurso expuesto por los te&oacute;ricos europeos se enriquece con los planteamientos te&oacute;ricos de Vigotsky y Bajtin. Que la producci&oacute;n de lenguaje fuera el resultado de la interacci&oacute;n social era algo que tambi&eacute;n hab&iacute;an identificado estos dos te&oacute;ricos rusos al comenzar el siglo XX, si bien sus obras alcanzaron una difusi&oacute;n tard&iacute;a fuera de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica de entonces. En <i>Pensamiento y lenguaje </i>&#40;1995&#41;, Vigotsky cuestiona la interdependencia de las ra&iacute;ces gen&eacute;ticas del pensamiento y la palabra, que para &eacute;l surge en la interacci&oacute;n social. Seg&uacute;n &eacute;l, no hay pensamiento sin lenguaje. El pensamiento llega a la existencia a trav&eacute;s de las palabras. Gracias a la interacci&oacute;n con otros, puede darse un movimiento constante entre el habla externa y el habla interior, que es el que permite el conocimiento. El lenguaje tiene un car&aacute;cter social y el significado es el resultado de negociaciones culturales que se producen en el interior de situaciones concretas de comunicaci&oacute;n. Por su parte, Bajtin hace una caracterizaci&oacute;n dial&oacute;gica y polif&oacute;nica del discurso &#40;1999&#41;. El discurso es dial&oacute;gico porque los enunciados que lo componen se emiten para ser comprendidos, respondidos,     replicados; es decir, para entrar en di&aacute;logo e interactuar con otros enunciados. Y es polif&oacute;nico porque en su condici&oacute;n social el discurso es el resultado de la integraci&oacute;n de m&uacute;ltiples intercambios y de voces distintas que han contribuido en su construcci&oacute;n. Lo que cada cual piensa y expresa es una reorganizaci&oacute;n personal de unos enunciados que circulan socialmente. Bajtin &#40;1999&#41; aporta tambi&eacute;n el concepto del g&eacute;nero discursivo. En forma an&aacute;loga a como se han caracterizado los g&eacute;neros literarios, reconoce formas del discurso que corresponden a las diferentes esferas de comunicaci&oacute;n de la actividad humana y que elaboran unos tipos relativamente estables de enunciados. &Eacute;stos son los g&eacute;neros discursivos y a cada uno de ellos corresponden siempre tres elementos: &quot;unos contenidos tem&aacute;ticos, un estilo verbal que se caracteriza por la selecci&oacute;n de los recursos l&eacute;xicos, fraseol&oacute;gicos y gramaticales de la lengua y, ante todo, una composici&oacute;n o estructuraci&oacute;n&quot; &#40;Bajtin, 1999, p. 248&#41;. El ensayo argumentativo puede definirse como un tipo de texto estructurado y unificado alrededor de una tesis que se sustenta de diversas formas como razones o ilustraciones &#40;Ordo&ntilde;ez, 2001&#41;. Se distingue, por ejemplo, del comentario, porque mientras &eacute;ste gira alrededor de alg&uacute;n referente manifiesto -se comenta algo que se ha visto, escuchado, le&iacute;do...-, el ensayo constituye un ejercicio de sustentaci&oacute;n de una tesis o conclusi&oacute;n que se ha elaborado en forma personal, privada, interna. En este proceso sustentador se revela la particularidad de un pensamiento que se organiza y se estructura alrededor de un prop&oacute;sito comunicativo como es el de manifestar una posici&oacute;n propia frente a alg&uacute;n tema en particular. Se diferencia asimismo de otros textos argumentativos en los cuales la unidad frente a una &uacute;nica tesis no es necesaria, como pueden ser un art&iacute;culo period&iacute;stico o una reflexi&oacute;n. Desde la perspectiva de los g&eacute;neros discursivos de Bajtin &#40;1999&#41;, el ensayo se aborda como un tipo de texto argumentativo porque sus enunciados se estructuran alrededor de la necesidad comunicativa de sustentar una tesis con unos argumentos que fijen una posici&oacute;n y entren en di&aacute;logo con otras posiciones. Un tipo de texto como el ensayo argumentativo se cohesiona al articular sus enunciados con recursos ling&uuml;&iacute;sticos, entre los cuales pueden reconocerse, por ejemplo, los conectores &#40;porque, aunque, por lo tanto.&#41; que evidencian relaciones l&oacute;gicas entre ellos. Su coherencia depende de la relaci&oacute;n que establezcan su tesis y sus argumentos con los aspectos de la realidad y de la situaci&oacute;n a los que hacen referencia. En el medio escolar, el ensayo es considerado como un texto elaborado y dif&iacute;cil al que se accede una vez que se han trabajado otras formas de discurso escrito como la narraci&oacute;n, la descripci&oacute;n y la exposici&oacute;n, y de ah&iacute; que se haga &eacute;nfasis en la producci&oacute;n de esta forma textual en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la b&aacute;sica secundaria &#40;9&deg;, 10&deg; y 11&deg;&#41;. Dolz &amp; Pasquier &#40;1996&#41; se&ntilde;alan c&oacute;mo la sicolog&iacute;a analiza de manera pesimista la evoluci&oacute;n del texto argumentativo escrito al opinar que s&oacute;lo hacia los 16 a&ntilde;os los j&oacute;venes alcanzan la madurez necesaria para su construcci&oacute;n. Sostienen que el texto argumentativo no ha hecho presencia en la primaria, ni como texto de lectura ni como tipo de texto posible de ense&ntilde;ar a escribir, porque de alguna manera la escuela ha ejercido un tipo de censura frente a los textos de opini&oacute;n. En el contexto universitario, la comprensi&oacute;n y producci&oacute;n de un tipo de texto como el ensayo s&iacute; constituye una tarea muy frecuente y nadie duda de su importancia. El ensayo es, adem&aacute;s, una forma cultural que le da la oportunidad a quien lo escribe de poner en circulaci&oacute;n sus ideas y dialogar con los dem&aacute;s a partir de ellas, a la vez que le deja conocer su propio pensamiento.</p>     <p>Acercarse a una concepci&oacute;n te&oacute;rica del lenguaje es apenas un primer paso. Surge de inmediato la pregunta de c&oacute;mo ense&ntilde;ar conocimientos ling&uuml;&iacute;sticos con una metodolog&iacute;a que sea consistente con ellos. Mar&iacute;a Cristina Mart&iacute;nez &#40;1998&#41;, directora de la C&aacute;tedra UNESCO para la ense&ntilde;anza de la lectura y la escritura en Am&eacute;rica Latina, manifiesta la necesidad de encontrar una coherencia entre una teor&iacute;a del lenguaje y una teor&iacute;a del aprendizaje de la que puedan derivarse pr&aacute;cticas pedag&oacute;gicas que ajusten las preguntas de c&oacute;mo y qu&eacute; ense&ntilde;ar en materia de lenguaje. Dysthe &#40;2001&#41; en una ponencia dictada en la Primera Conferencia sobre Ense&ntilde;anza de la Escritura Acad&eacute;mica en Europa, establece desde otra perspectiva esta tensi&oacute;n entre las concepciones y las pr&aacute;cticas. De manera introductoria, se&ntilde;ala diferencias culturales muy grandes entre la tradici&oacute;n acad&eacute;mica de la Europa Continental y la corriente norteamericana. Se&ntilde;ala c&oacute;mo la primera parece no promover los cursos de composici&oacute;n escrita, pues supone que se aprende a escribir a trav&eacute;s de las tareas escritas que se asignan en las diferentes disciplinas, mientras que la corriente norteamericana s&iacute; los impulsa insistentemente. Identifica tres diferentes posiciones te&oacute;ricas en la ense&ntilde;anza de la escritura: una visi&oacute;n a la que denomina literaria &#40;rom&aacute;ntica o expresivista&#41;, una concepci&oacute;n cognoscitiva y una perspectiva sociocultural de la composici&oacute;n. La posici&oacute;n literaria hace &eacute;nfasis en el texto mismo, entre otras razones porque reconoce que el proceso de escribir tiene mucho de misterio y de ah&iacute; que sea tan dif&iacute;cil investigarlo. Esta visi&oacute;n supone el desarrollo de estrategias con las que se puedan despertar los procesos creativos poco conscientes de un escritor, como la escritura de diarios y otras actividades que comprometan emocionalmente e impulsen el deseo de escribir. Desde la segunda posici&oacute;n, la visi&oacute;n cognoscitiva, se desplaza el paradigma de la escritura desde el producto terminado, el texto, hacia el proceso mismo de su escritura. Es posible entonces distinguir diferentes etapas y tiempos en la composici&oacute;n de un escrito: planeaci&oacute;n, revisi&oacute;n, lectura, relectura, evaluaci&oacute;n. A diferencia de la visi&oacute;n anterior, la cognitiva parece contemplar la reflexi&oacute;n y la metacognici&oacute;n dentro de sus fortalezas y reconoce que la escritura misma es una habilidad para estudiar y para aprender. La tercera, la perspectiva sociocultural, se basa en figuras como Vigotsky o Bajtin y parte de la idea de que la escritura est&aacute; determinada por las condiciones del contexto en donde se produce. Seg&uacute;n &eacute;sta, se&ntilde;ala la investigadora, la escritura puede verse como un proceso social. Al t&eacute;rmino social le asigna ella el doble significado de que sus textos y pr&aacute;cticas est&eacute;n inmersos en determinadas culturas, pero tambi&eacute;n el de que su sentido se construya en la interacci&oacute;n, el di&aacute;logo, la colaboraci&oacute;n y la negociaci&oacute;n. Pr&aacute;cticas pedag&oacute;gicas poco dirigidas responden probablemente a la primera concepci&oacute;n, llamada literaria por Dysthe. Modelos instruccionales centrados en la funci&oacute;n y el proceso de producci&oacute;n del discurso se fundar&iacute;an en una concepci&oacute;n cognoscitiva, y modelos de inmersi&oacute;n en discursos particulares har&iacute;an eco a una concepci&oacute;n sociocultural. De estas tres posiciones te&oacute;ricas s&oacute;lo las dos &uacute;ltimas representar&iacute;an desaf&iacute;os pedag&oacute;gicos reales frente a la escritura de un ensayo. Una concepci&oacute;n sociocultural, por ejemplo, parecer&iacute;a contemplar la necesidad de que las condiciones ambientales favorezcan la adquisici&oacute;n de estructuras discursivas argumentativas a nivel oral o escrito. En ella se inscribe una propuesta como la de la pedagog&iacute;a radical de Freire &#40;1999&#41; que basa su programa alfabetizador en la posibilidad de generar ambientes emancipadores en aulas que favorezcan el di&aacute;logo y la interacci&oacute;n y que lleven a los estudiantes a llenarse de razones propias y no prestadas o al servicio de otros. Young &#40;1993&#41;, disc&iacute;pulo de Habermas, promueve tambi&eacute;n un tipo de interacci&oacute;n en el aula al que denomina discursivo. &Eacute;ste se caracteriza por preguntas abiertas del profesor a sus alumnos, que no anticipan ni prefiguran las respuestas, en contraposici&oacute;n a preguntas repetitivas que buscan confirmar que el alumno sabe lo que el profesor espera que sepa y a preguntas inductivas que dan respuestas a lo que sabe el maestro y que, de manera socr&aacute;tica, inducen al alumno al saber esperado. S&oacute;lo una comunicaci&oacute;n que se establezca a partir de inquietudes genuinas por parte del profesor y de los estudiantes y que contemple posibilidades inesperadas, genera, seg&uacute;n Young &#40;1993&#41;, ambientes propicios a la verdadera indagaci&oacute;n y a la construcci&oacute;n conjunta de aprendizajes por parte de la comunidad del aula.</p>     <p>Esta preocupaci&oacute;n por considerar el discurso del aula es compartida tambi&eacute;n por Nystrand y Graff, profesores de la Universidad de Albany, quienes realizaron un estudio en el 2001, en el que investigaron sus efectos en el aprendizaje de la escritura anal&iacute;tica. El estudio sugiere que algunas pr&aacute;cticas resultan incluso hostiles para el desarrollo de la argumentaci&oacute;n. El intento fallido de una maestra que buscaba ense&ntilde;arle a un grupo de alumnos de s&eacute;ptimo grado la escritura de un ensayo argumentativo y en el que los textos producidos por los estudiantes perdieron el car&aacute;cter persuasivo a medida que avanzaba la escritura y se volvieron expositivos, demuestra c&oacute;mo algunas pr&aacute;cticas pueden haber inhibido el discurso del aula. &Eacute;stas ser&iacute;an, seg&uacute;n ellos, la presentaci&oacute;n de modelos expl&iacute;citos de composici&oacute;n, programas de ampliaci&oacute;n del vocabulario con respuestas un&iacute;vocas o el af&aacute;n democr&aacute;tico de dar a todos la palabra, que podr&iacute;a haber llevado a interrumpir las cadenas de razonamiento luego de dos o tres intercambios, lo que produjo en los estudiantes una percepci&oacute;n estrecha o r&iacute;gida de lo que es argumentar. El estudio encontr&oacute;, adem&aacute;s, que ninguna de las 189 preguntas realizadas por la profesora ped&iacute;a argumentaci&oacute;n; todas ten&iacute;an una respuesta previamente considerada por ella &#40;Young, 1993&#41;. Los efectos poco exitosos de esta conjunci&oacute;n de pr&aacute;cticas llevaron a Nystrand y a Graff a proponer una ense&ntilde;anza de la escritura desde una concepci&oacute;n a la que han llamado ecol&oacute;gica, que tenga en cuenta la articulaci&oacute;n armoniosa entre las pr&aacute;cticas pedag&oacute;gicas y el discurso del aula. El poder del discurso del aula tambi&eacute;n es considerado por un estudio de caso que explora los efectos que pueden tener las discusiones orales en la complejizaci&oacute;n de las habilidades argumentativas de estudiantes pertenecientes a grupos minoritarios &#40;Nussbaum, 2002&#41;. El estudio, realizado en Oakland, California, buscaba la integraci&oacute;n de ni&ntilde;os poco participativos en discusiones cr&iacute;ticas. En el desarrollo de un programa conocido como &#39;Transformando ciudades&#39;, dos profesores aplicaron un modelo de ense&ntilde;anza rec&iacute;proca que consist&iacute;a en la formaci&oacute;n de peque&ntilde;os grupos a los que se les ense&ntilde;aban algunas estrategias de comprensi&oacute;n con el fin de que analizaran y comentaran art&iacute;culos sobre su ciudad, y adem&aacute;s de otras actividades, construyeran un modelo ideal de ciudad. El discurso oral de cuatro estudiantes de s&eacute;ptimo grado, tres ni&ntilde;as y un muchacho, se estudi&oacute; en forma exhaustiva. El muchacho y una de las ni&ntilde;as, ambos hispanos, mostraban bajos desempe&ntilde;os en lenguaje; las otras dos ni&ntilde;as, afroamericanas, ten&iacute;an en esta &aacute;rea su fortaleza. La participaci&oacute;n de los ni&ntilde;os hispanos se reduc&iacute;a inicialmente a interjecciones, aseveraciones &#40;formas como &#39;aj&aacute;&#39;, &#39;s&iacute;&#39;, &#39;de acuerdo&#39;&#41; o contraejemplos, sobre todo en el caso de la ni&ntilde;a. La intervenci&oacute;n, de modo diferente, produjo efectos positivos en ambos: en el caso de la ni&ntilde;a aumentaron los segmentos de habla y en el muchacho disminuyeron. Como lo sugieren los investigadores, el muchacho tal vez comprendi&oacute; que interrumpir no significaba hacerlo mejor. La participaci&oacute;n de ambos se hizo cada vez m&aacute;s central, si bien en un comienzo se hizo t&iacute;midamente y en voz baja. Aunque los movimientos argumentativos no aumentaron mucho en ninguno de estos dos casos, ambos s&iacute; comenzaron a hacer preguntas que ped&iacute;an m&aacute;s razones o a plantear objeciones que les ayudaron a introducirse en formas activas de argumentaci&oacute;n. Lo que el estudio parece indicar es que ciertos ambientes de aprendizaje s&iacute; favorecen la aparici&oacute;n de preguntas cr&iacute;ticas, de manera que las caracter&iacute;sticas del discurso que manejan los estudiantes en contextos no escolares s&iacute; puede transformarse dentro de las formas culturales que ofrece la escuela. Entre quienes defienden la inmersi&oacute;n y rescatan la influencia del contexto y el papel del discurso del aula en el aprendizaje se inscribe, asimismo, la propuesta de Bruffee &#40;1993&#41;, profesor de la Universidad de Nueva York, de impulsar formas sociales en el aula que construyan conocimiento. La interacci&oacute;n entre pares resulta, seg&uacute;n &eacute;l, una forma privilegiada de relaci&oacute;n social que permite aprender en colaboraci&oacute;n. Bruffee plantea, adem&aacute;s, que la escuela juega un papel &#39;reaculturador&#39; porque logra reorganizar las oportunidades que originan la pertenencia a un determinado medio social. En un art&iacute;culo de car&aacute;cter te&oacute;rico que forma parte de un libro dedicado a la influencia de Hannah Arendt en la educaci&oacute;n, Duarte &#40;2001&#41; responde a Bruffee sobre su impulso al aprendizaje en colaboraci&oacute;n validado desde un enfoque sociocultural y sostiene que el planteamiento vigotskiano del desarrollo del lenguaje es m&aacute;s amplio que lo que quieren verlo quienes promueven esta forma social de aprendizaje. Duarte precisa que si bien el lenguaje s&iacute; surge de la interacci&oacute;n, no es posible desconocer que algunos procesos mentales no pueden darse sino en la reflexi&oacute;n, es decir, en el lenguaje interior, que es un espacio de independencia positiva distinto al de la asimismo positiva interacci&oacute;n social. Para &eacute;l el aprendizaje en colaboraci&oacute;n inhibe formas de pensamiento que s&oacute;lo se alcanzan a trav&eacute;s de cierta marginaci&oacute;n social, en el encuentro con uno mismo. Considerar otras opciones que favorezcan la argumentaci&oacute;n, diferentes a la inmersi&oacute;n, es lo que proponen quienes reconocen el proceso de aprendizaje de la escritura desde un enfoque cognoscitivo &#40;Dysthe, 2001&#41;. Es el caso de Ferreti, Mc Arthur y Dowdy, profesores de la Universidad de Delaware, para quienes la escritura es una actividad dirigida a conseguir un prop&oacute;sito siempre espec&iacute;fico que se favorece con una instrucci&oacute;n cuidadosa y con un ejercicio intelectual previo. En un estudio realizado por ellos en el 2000 se propusieron investigar los efectos de dos diversas formas de instrucci&oacute;n en el car&aacute;cter persuasivo de una tarea de escritura argumentativa; la primera forma de instrucci&oacute;n consist&iacute;a en se&ntilde;alarles a los estudiantes la meta general de una tarea as&iacute; como los pasos intermedios para conseguirla. La segunda tarea describ&iacute;a solamente la meta general y precisaba las caracter&iacute;sticas de la audienc    ia a la que se dirig&iacute;a. Los resultados del estudio, realizado con ni&ntilde;os de 4&deg; y 6&deg; grado, los llevan a preguntarse si desde una explicaci&oacute;n basada en el desarrollo cognoscitivo puede suponerse que la argumentaci&oacute;n es un proceso que se adquiere tard&iacute;amente y si la argumentaci&oacute;n escrita constituye una etapa de desarrollo posterior a la de la argumentaci&oacute;n oral. Por el car&aacute;cter poco persuasivo de los textos producidos por los estudiantes que participaron en este estudio, sugieren que no es suficiente se&ntilde;alar las metas generales que deben alcanzarse al desarrollar una argumentaci&oacute;n. Los investigadores asumen la complejidad del proceso al reconocer tambi&eacute;n el cuidado con el que deben presentarse las instrucciones, pues encuentran que combinar diversas instrucciones cuando no se cuenta con herramientas para abordarlas puede resultar abrumador y anular cualquier intento por atender a las exigencias solicitadas. Un estudio de De La Paz y Graham &#40;2002&#41;, sintonizado con estas preocupaciones, confirma la necesidad de desarrollar tambi&eacute;n ciertas estrategias a partir del uso de un modelo instruccional que organice y dirija el proceso de planeaci&oacute;n, revisi&oacute;n y escritura de un ensayo. Seg&uacute;n &eacute;ste, las estrategias deben combinarse con el desarrollo de algunas habilidades como la construcci&oacute;n de una tesis, el manejo de conectores, la selecci&oacute;n de un vocabulario con cierto nivel de complejidad y el manejo de diversos tipos y longitudes de oraciones, y con la ense&ntilde;anza de conocimientos expl&iacute;citos como las caracter&iacute;sticas de una buena escritura, los criterios para evaluarla y la estructura de un tipo de texto como el ensayo. La propuesta de estos dos autores se apoya, entre otros, en el planteamiento de Bereiter y Scardamalia &#40;1987&#41;, seg&uacute;n el cual un aprendiz puede transformar su conocimiento a partir de la observaci&oacute;n del modo de trabajo de los expertos, que se caracteriza por combinar apropiadamente los recursos. El programa integrado de escritura propuesto por la intervenci&oacute;n de De La Paz y Graham ejerci&oacute; un efecto claramente significativo en los desempe&ntilde;os del grupo experimental; formas flexibles, pero coordinadas lograron la escritura de ensayos m&aacute;s largos, con vocabulario m&aacute;s rico y cualitativamente mejores en pruebas post y de mantenimiento. Estos resultados favorables reforzaron la validez en el uso de un modelo que ya hab&iacute;a sido puesto a prueba exitosamente por los investigadores en alumnos con dificultades y acentuaron su preocupaci&oacute;n ante la escasa presencia de modelos como &eacute;ste a nivel escolar. &Eacute;sta los hace suponer que en la escuela subsisten concepciones que, o bien sostienen que las estrategias, habilidades y conocimientos se desarrollan de manera natural, o bien consideran que una instrucci&oacute;n expl&iacute;cita puede incluso llegar a ser contraproducente y hasta peligrosa.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A favor de una propuesta instruccional se manifiesta tambi&eacute;n Wong &#40;2000&#41;, quien a partir de un estudio para impulsar formas argumentativas en estudiantes con dificultades de aprendizaje, describe c&oacute;mo el uso de formatos, listas de chequeo y tarjetas con listados de marcadores textuales que pueden utilizarse en los diferentes segmentos de la estructura de un ensayo, parece contribuir positivamente a la escritura de textos argumentativos. Estas actividades que desmenuzan minuciosamente las etapas del proceso escritor y que buscan autorregularlo se encuentran tambi&eacute;n en las propuestas did&aacute;cticas de Dolz y Pasquier &#40;1996&#41;, Castell&oacute; Bad&iacute;a &#40;1995&#41; y Jolibert &#40;1995&#41;, as&iacute; como en manuales de escritura argumentativa &#40;i.e. Chanteleuve, 1996; L&oacute;pez, Fornaguera y Ordo&ntilde;ez, 1993&#41;. La ense&ntilde;anza de la escritura de un ensayo puede contemplarse desde la selecci&oacute;n de un buen cuerpo de instrucciones y herramientas que lleven a ciertos aprendizajes. Pero tambi&eacute;n cabe interrogarse por los desarrollos intelectuales y ling&uuml;&iacute;sticos que demanda un texto anal&iacute;tico como el ensayo. La investigaci&oacute;n registra una tendencia generalizada a convertir los textos argumentativos en expositivos &#40;Durst, 1987; Nystrand y Graff, 2001; Ferreti, McArthur y Dowdy, 2001&#41;, lo que parecer&iacute;a confirmar una dificultad en la apropiaci&oacute;n del g&eacute;nero discursivo argumentativo. En un estudio con plena vigencia a&uacute;n casi dos d&eacute;cadas despu&eacute;s de realizado, Durst &#40;1987&#41; se propuso examinar los procesos de pensamiento que subyacen a la escritura de dos tipos distintos de textos: un resumen y un ensayo. El investigador esperaba una mayor complejidad de los ensayos frente a los res&uacute;menes. No result&oacute; as&iacute;; se encontr&oacute; m&aacute;s bien con alguna presencia de elementos narrativos cercanos al resumen en los textos argumentativos. El an&aacute;lisis llev&oacute; a concluir que, en efecto, la escritura anal&iacute;tica del ensayo demanda un conjunto de comportamientos escritores diferente a las exigencias cronol&oacute;gicas del resumen. La dificultad para argumentar lleva a los estudiantes a recaer en estructuras narrativas con las cuales tienen una mayor confianza y familiaridad. Durst plantea c&oacute;mo, ante la expresi&oacute;n de pensamiento claramente argumentativo que no se traduce en una escritura asimismo argumentativa, surge una paradoja seg&uacute;n la cual no es suficiente conocer la estructura de tesis -sustentaci&oacute;n, propia del ensayo. Adem&aacute;s de una conciencia sobre las convenciones del argumento, la escritura anal&iacute;tica parece requerir, seg&uacute;n &eacute;l, un conocimiento amplio de la materia que es objeto de la argumentaci&oacute;n, que ayude a relativizarla o mirarla desde diferentes puntos de vista. Durst identifica dos complicaciones inherentes al aprendizaje mismo de la escritura argumentativa: las tareas escolares demandan escritos anal&iacute;ticos basados en textos narrativos o en textos anal&iacute;ticos de autores com&uacute;nmente reconocidos. La primera es que producir un texto anal&iacute;tico a partir de un texto narrativo puede conducir a reproducir la estructura narrativa del primer texto. La segunda es que elaborar un an&aacute;lisis original a partir de un an&aacute;lisis ajeno, basado en marcos de referencia totalmente desconocidos o al menos poco conocidos para quien se enfrenta a la tarea puede resultar extremadamente complejo. De ah&iacute; que proponga promover tareas de escritura anal&iacute;tica que enfrenten a los estudiantes con sus propios marcos de referencia y hagan de la escritura una heur&iacute;stica o herramienta para pensar cr&iacute;ticamente &#40;Perelman, 1998; Crammond,1998&#41;. Tambi&eacute;n Giroux &#40;1991&#41;, quien relaciona al igual que otros las tem&aacute;ticas propias de las ciencias sociales con el ejercicio argumentativo y anal&iacute;tico &#40;Durst,1987; Giroux,1991; Wong, 2000; Nystrand y Graff, 2001; Nussbaum, 2002&#41;, establece una conexi&oacute;n entre la escritura y el universo de referencias de quien escribe. A partir de una experiencia de aula se hace evidente para este pedagogo cr&iacute;tico radical la necesidad de conocer el capital ling&uuml;&iacute;stico y cultural que traen los estudiantes. &Eacute;ste debe ser, seg&uacute;n &eacute;l, el punto de partida para desarrollar en el aula estrategias que ampl&iacute;en sus marcos de referencia y que les permitan identificar problemas a trav&eacute;s de la escritura. En medio de esta consideraci&oacute;n de los saberes de los estudiantes, tambi&eacute;n Paul &#40;1994&#41; propone una pedagog&iacute;a del pensamiento cr&iacute;tico a partir del monitoreo del propio pensamiento y gracias a una revisi&oacute;n permanente de los argumentos que los vincule a cadenas de razonamiento cada vez mayores. Pensar cr&iacute;ticamente es para &eacute;l considerar otros marcos de referencia, otros puntos de vista, diferentes cosmosvisiones. Las corrientes de pensamiento cr&iacute;tico est&aacute;n firmemente comprometidas con el desarrollo de la capacidad argumentativa. Yeh &#40;1998&#41; propone un ejercicio sistem&aacute;tico de construcci&oacute;n de los argumentos que permita revisar si los patrones de argumentaci&oacute;n se aprenden mejor cuando se ense&ntilde;an en forma expl&iacute;cita y directa o cuando se adquieren de manera indirecta, gracias a la inmersi&oacute;n y exposici&oacute;n en actividades con exigencias argumentativas. Su investigaci&oacute;n contrasta los resultados en la escritura argumentativa de dos grupos de j&oacute;venes pertenecientes a minor&iacute;as culturales en dos colegios de zonas deprimidas de San Francisco, el primero sometido a inmersi&oacute;n en situaciones argumentativas y el segundo sometido a esta misma inmersi&oacute;n unida a la heur&iacute;stica. Los resultados benefician el trabajo del segundo grupo. La heur&iacute;stica consiste en el uso de dos modelos de construcci&oacute;n del argumento: un modelo piramidal, que adapta la propuesta de l&oacute;gica informal de Toulmin &#40;Toulmin en Yeh, 1998&#41; y un modelo de puente, basado en una categorizaci&oacute;n de argumentos de acuerdo con el tipo de conclusiones, propia de la ret&oacute;rica cl&aacute;sica &#40;Fulkerson en Yeh, 1998&#41;. En la discusi&oacute;n de los resultados, el profesor Yeh se interroga por la probabilidad de que la propuesta de inmersi&oacute;n no haya sido suficientemente poderosa y se cuestiona igualmente, si la instrucci&oacute;n directa de la heur&iacute;stica en estos estudiantes puede haber encontrado alg&uacute;n eco en rasgos culturales relacionados con un alto reconocimiento a las figuras de autoridad y con una mejor preparaci&oacute;n para atender instrucciones directas que indirectas. Esto podr&iacute;a sugerir que la presencia misma d    el maestro puede incidir en los resultados de una tarea de escritura argumentativa. La discusi&oacute;n de los resultados de esta investigaci&oacute;n concluye que contextos adecuados de aprendizaje s&iacute; generan mejoras significativas en la escritura de argumentos razonados, conectados, l&oacute;gicos y coherentes que impulsan el desempe&ntilde;o acad&eacute;mico general de los estudiantes. &Eacute;sta, si bien es una afirmaci&oacute;n muy general, puede servir para cerrar esta revisi&oacute;n que se ha orientado precisamente por la pregunta de cu&aacute;l puede ser este contexto. Las investigaciones presentadas, a&uacute;n sin ser exhaustivas, ubican el car&aacute;cter problem&aacute;tico de pretender ense&ntilde;ar a argumentar. Encontrar la justa medida entre la inmersi&oacute;n y la instrucci&oacute;n parece ser la tarea de quienes tenemos que vernos con la escritura de un texto que como el ensayo argumentativo, promueve la generaci&oacute;n de ideas y un uso m&aacute;s de la palabra.</p>     <hr size="1">     <p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p>Bajtin, M.M. &#40;1999&#41;. <i>Est&eacute;tica de la creaci&oacute;n verbal. </i>M&eacute;xico D.F.: Siglo XXI Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000027&pid=S0123-885X200400030000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Bereiter, C. &amp; Scardamalia, M. &#40;1987&#41;. <i>The Psychology of Written Composition. </i>New Jersey: Lawrence Erlbaum Associates, Inc.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000029&pid=S0123-885X200400030000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Bruffee, K.A. &#40;1993&#41;. <i>Collaborative Learning: Higher education, interdependence, and the authority of knowledge. </i>Baltimore: Johns Hopkins University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000031&pid=S0123-885X200400030000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Burgos, L.F. &amp; Moreno, G. &#40;1999&#41;. Los procesos argumentativos en la producci&oacute;n de textos orales y escritos en noveno &#40;9&deg;&#41; grado &#40;PDA&#41;. En F. Jurado &#40;Ed.&#41;. <i>Investigaci&oacute;n escritura y educaci&oacute;n. El lenguaje y la literatura en la transformaci&oacute;n de la escuela. </i>Bogot&aacute;: Programa Universitario de Investigaci&oacute;n PUI en Educaci&oacute;n, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de Colombia, Plaza y Jan&eacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000033&pid=S0123-885X200400030000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Camacho, V. &amp; Mora, A. &#40;2001&#41;. Desarrollo de estrategias argumentativas escritas, en ni&ntilde;os de tercero a quinto grado b&aacute;sica primaria. En IDEP &#40;Eds.&#41;. <i>Educaci&oacute;n en lectura y escritura. Investigaciones e innovaciones del IDEP. </i>Bogot&aacute;: Cooperativa Editorial Magisterio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000035&pid=S0123-885X200400030000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Castell&oacute; Badia, M. &#40;1995&#41;. Estrategias para escribir pensando. <i>Cuadernos de Pedagog&iacute;a, 237, </i>22-29.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000037&pid=S0123-885X200400030000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Chanteleuve, O. &#40;1996&#41;. <i>&Eacute;crire pour convaincre. </i>Paris: Hachette.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000039&pid=S0123-885X200400030000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Consuegra, E. &#40;1999&#41;. Cualificaci&oacute;n de la capacidad lecto-escritora en alumnos de sexto grado: aproximaciones desde el discurso argumentativo &#40;PDA&#41;. En F. Jurado &#40;Ed.&#41;. <i>Investigaci&oacute;n escritura y educaci&oacute;n. El lenguaje y la literatura en la transformaci&oacute;n de la escuela. </i>Bogot&aacute;: Programa Universitario de Investigaci&oacute;n PUI en Educaci&oacute;n, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de Colombia, Plaza y Jan&eacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000041&pid=S0123-885X200400030000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Correa, J.I.; Dimat&eacute;, C. &amp; Mart&iacute;nez, N. &#40;1999&#41;. <i>Saber y saberlo demostrar -Hacia una did&aacute;ctica de la argumentaci&oacute;n-. </i>Bogot&aacute;: Universidad Externado de Colombia Facultad de Ciencias de la Educaci&oacute;n - COLCIENCIAS.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000043&pid=S0123-885X200400030000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Crammond, J. &#40;1998&#41;. The uses and complexity of arguments structures in expert and student persuasive writing. <i>Written Communication, 15, </i>230-267.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000045&pid=S0123-885X200400030000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>De La Paz, S. &amp; Graham, S. &#40;2002&#41;. Explicitly teaching strategies, skills, and knowledge: writing instruction in middle school classrooms. <i>Journal of Educational Psychology, 94, </i>687-698.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000047&pid=S0123-885X200400030000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Dolz, J. &amp; Pasquier, A. &#40;1996&#41;. <i>Argumentar para convencer. Una secuencia did&aacute;ctica de iniciaci&oacute;n al texto argumentativo para el primer ciclo de la Educaci&oacute;n Secundaria Obligatoria. </i>Navarra: Gobierno de Navarra. Departamento de Educaci&oacute;n y Cultura. Recuperado el 10 de junio de 2004, de <a href="http://quadernsdigitals.net" target=_blank>http://quadernsdigitals.net</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000049&pid=S0123-885X200400030000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Duarte, E.M. &#40;2001&#41;. The eclipse of thinking: an Arendtian critique of cooperative learning. En M. Gordon &#40;Ed.&#41;. <i>Hannah Arendt and Education: Renewing our common world. </i>Boulder: Westview Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000050&pid=S0123-885X200400030000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Durst, R.K. &#40;1987&#41;. Cognitive and linguistic demands of analytic writing. <i>Research in the Teaching of English, 21, </i>347-376.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000052&pid=S0123-885X200400030000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Dysthe, O. &#40;2001&#41;. The mutual challenge of writing research and the teaching of writing. Investigaci&oacute;n presentada en la primera conferencia de la European Writing Centre Association. University of Groeningen, Nederland. Recuperado de <a href="http://www.uib.no/plf/ansatte/olga/keynote%25" target=_blank>http://www.uib.no/plf/ansatte/olga/keynote%</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000054&pid=S0123-885X200400030000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ferreti, R.P.; MacArthur, CH. &amp; Dowdy, N. &#40;2000&#41;. The effects of an elaborated goal on the persuasive writing of students with learning disabilities and their normally achieving peers. <i>Journal of Educational Psychology, 92, </i>694 -702.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000055&pid=S0123-885X200400030000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Freire, P. &#40;1999&#41;. <i>Pedagog&iacute;a de la esperanza. </i>Madrid: Siglo XXI Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000057&pid=S0123-885X200400030000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Giroux, H. &#40;1997&#41;. <i>Los profesores como intelectuales. Hacia una pedagog&iacute;a cr&iacute;tica del aprendizaje. </i>Barcelona: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S0123-885X200400030000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>G&oacute;mez Palacio, M. &#40;2001&#41;. Una nueva concepci&oacute;n de la ense&ntilde;anza y el aprendizaje de la lecto-escritura. Ponencia presentada en el V Congreso Internacional de Educaci&oacute;n para el Talento, Mazatl&aacute;n, M&eacute;xico. 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O. &#40;2000&#41;. <i>Estados del arte de la Investigaci&oacute;n en Educaci&oacute;n y Pedagog&iacute;a en Colombia. </i>Bogot&aacute;: Colciencias- Socolpe.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0123-885X200400030000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Jolibert, J. &#40;1995&#41;. <i>Formar ni&ntilde;os productores de textos. </i>Santiago de Chile: Hachette, Ediciones chilenas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0123-885X200400030000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Jurado, F. &#40;2000&#41;. Lenguaje, competencias comunicativas y did&aacute;ctica: Un estado de la cuesti&oacute;n. En M. Henao &amp; J. O. Castro &#40;Comps.&#41; <i>Estados del arte de la Investigaci&oacute;n en Educaci&oacute;n y Pedagog&iacute;a en Colombia. </i>Bogot&aacute;: Colciencias- Socolpe.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0123-885X200400030000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>L&oacute;pez, M.F., Fornaguera, M., Ord&oacute;&ntilde;ez, C.L. &#40;1993&#41;. <i>Lectura y composici&oacute;n en espa&ntilde;ol, s&eacute;ptimo grado y octavo grado. </i>En C.L. Ord&oacute;&ntilde;ez &#40;Ed.&#41;. Manuscrito no publicado. Bogot&aacute;: Colegio Los Nogales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0123-885X200400030000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Mart&iacute;nez, M.C. &#40;1998&#41;. Pensar la educaci&oacute;n desde el discurso. Una perspectiva discursiva e interactiva de la significaci&oacute;n &#40;1998&#41;. En M.C. Mart&iacute;nez &#40;Comp.&#41;. <i>Comprensi&oacute;n y producci&oacute;n de textos acad&eacute;micos: expositivos y argumentativos </i>&#40;31-55&#41;. Cali: Universidad del Valle.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0123-885X200400030000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional. &#40;2003&#41;. <i>Est&aacute;ndares B&aacute;sicos de Calidad en Lenguaje. </i>Bogot&aacute;: Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0123-885X200400030000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Murillo, F. &#40;2001&#41;. La lectoescritura, un espacio para el desarrollo del pensamiento Piensa Plus, un programa para enamorarnos de la lectoescritura. En IDEP &#40;Eds.&#41;. <i>Educaci&oacute;n en lectura y escritura. Investigaciones e innovaciones del IDEP. </i>Bogot&aacute;: Cooperativa Editorial Magisterio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0123-885X200400030000800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Nussbaum, E.M. &#40;2002&#41;. The process of becoming a participant in small group critical discussion: a case study. <i>Journal of Adolescent &amp; Adult Literacy, 45, </i>488-497.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0123-885X200400030000800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Nystrand, M. &amp; Graff, N. &#40;2001&#41;. Report in argument&#39;s clothing: an ecological perspective on writing instruction in a seventh grade classroom. <i>The Elementary School Journal, </i>101, 479- 493.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0123-885X200400030000800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Ordo&ntilde;ez, C. &#40;2001&#41;. <i>Instrucciones de redacci&oacute;n de un ensayo argumentativo. </i>Manuscrito no publicado, Maestr&iacute;a en Educaci&oacute;n, Universidad de los Andes, Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0123-885X200400030000800030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Paul, R. &#40;1994&#41;. Teaching critical thinking in the strong sense: a focus on self- deception, world views, and a dialectical mode of analysis. En K. Walters &#40;Ed.&#41;. <i>Rethinking Reason. New Perspectives in Critical Thinking. </i>Albany, NY: State University of New York Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0123-885X200400030000800031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Perelman, C. &#40;1998&#41;. <i>El imperio ret&oacute;rico. Ret&oacute;rica y argumentaci&oacute;n. </i>Bogot&aacute;: Grupo Editorial Norma.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0123-885X200400030000800032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Porras, E. &#40;2001&#41;. Leyendo y escribiendo juntos: maestros y ni&ntilde;os aprendemos a pensar. En IDEP &#40;Eds.&#41;. <i>Educaci&oacute;n en lectura y escritura. Investigaciones e innovaciones del IDEP. </i>Bogot&aacute;: Cooperativa Editorial Magisterio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0123-885X200400030000800033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Pulido, A. &#40;2001&#41;. Lectoescritura y autonom&iacute;a: Proyecto institucional para escuelas en convenio. En IDEP &#40;Eds.&#41;. <i>Educaci&oacute;n en lectura y escritura. Investigaciones e innovaciones del IDEP. </i>Bogot&aacute;: Cooperativa Editorial Magisterio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0123-885X200400030000800034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Rodari, G. &#40;2003&#41; <i>Gram&aacute;tica de la fantas&iacute;a. </i>Bogot&aacute;: Editorial Panamericana.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0123-885X200400030000800035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Vygotsky, L. &#40;1995&#41;. <i>Pensamiento y Lenguaje. </i>Barcelona: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0123-885X200400030000800036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Widdowson, H.G. &#40;1978&#41;. <i>Teaching Language as Communication. </i>Oxford: Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0123-885X200400030000800037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Widdowson, H.G. &#40;1991&#41;. Directions in the teaching of discourse. En C.J. Brumfit &amp; K. Johnson &#40;Eds.&#41;. <i>The Communicative Approach to Language Teaching </i>&#40;49 - 60&#41;. Oxford: Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0123-885X200400030000800038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Wong, B.Y.L. &#40;2000&#41;. Writing strategies instruction for expository essays for adolescents with and without learning disabilities. <i>Topics in Language Disorders, 20, </i>29-44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0123-885X200400030000800039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Yeh, S. &#40;1998&#41;. Empowering education: teaching argumentative writing to cultural minority middle - school students. <i>Research in the Teaching of English, 33, </i>49-83.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0123-885X200400030000800040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Young, R. &#40;1993&#41;. <i>Teor&iacute;a cr&iacute;tica de la educaci&oacute;n y discurso en el aula. </i>Barcelona: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0123-885X200400030000800041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>    </font>      ]]></body><back>
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