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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The author affirms that general understanding has been affected by the separation between both cultures-i.e. social sciences and natural sciences-. In this sense he pleads for their unification stating that, in order to narrate the course of history, sociological and technological points of view are in the same way necessary.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4">Tecnolog&iacute;a y sociedad: un contrapunto arm&oacute;nico</font></p>     <p><b>Jos&eacute; Luis Villaveces</b>*</p>     <p>* Director Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnolog&iacute;a. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:jlvillaveces@ocyt.org.co">jlvillaveces@ocyt.org.co</a></p> <hr size="1">     <p><b>Resumen </b></p>     <p>El autor sostiene que la separaci&oacute;n de las dos culturas, la cultura de las ciencias sociales y la cultura de las ciencias naturales, ha deteriorado la comprensi&oacute;n del todo. En ese sentido, aboga por su integraci&oacute;n y afirma que para narrar el curso de la historia es tan importante la mirada sociol&oacute;gica como la mirada tecnol&oacute;gica. </p>     <p><b>Palabras clave:</b> Cultura, sociedad, tecnolog&iacute;a, individuo, historia. </p> <hr size="1">     <p><b>Abstract </b></p>     <p>The author affirms that general understanding has been affected by the separation between both cultures&mdash;i.e. social sciences and natural sciences&mdash;. In this sense he pleads for their unification stating that, in order to narrate the course of history, sociological and technological points of view are in the same way necessary. </p>     <p><b>Keywords:</b> Culture, society, technology, individual, history. </p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Pre&aacute;mbulo 1: sobre la era de las revoluciones tecnol&oacute;gicas </b></p>     <p>Estamos en una era de revoluciones tecnol&oacute;gicas y eso afecta mucho a la sociedad. Todos los d&iacute;as aprendemos nuevas formas de hacer las cosas o nos enteramos de avances sorprendentes. </p>     <p>Los medios de comunicaci&oacute;n nos inundan con informaci&oacute;n sobre las &ldquo;nuevas tecnolog&iacute;as&rdquo; y los consultores se llenan la boca con listas de nombres. Los m&aacute;s &ldquo;actualizados&rdquo; nos hablan de &ldquo;Nanotecnolog&iacute;a&rdquo; o de &ldquo;Plasm&oacute;nica&rdquo; y los m&aacute;s &ldquo;industrializados&rdquo; de TDMA vs. FDMA u otros paquetes de siglas. Sin embargo, las tres m&aacute;s populares en nuestros d&iacute;as tal vez son los &ldquo;Nuevos materiales&rdquo;, la &ldquo;Biotecnolog&iacute;a&rdquo;, y las &ldquo;Tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y de la comunicaci&oacute;n, TICS&rdquo;. Parecer&iacute;a que estamos frente a tres nuevos gigantes de la historia que van a cambiar por completo nuestra sociedad. La m&aacute;s debatida es la Biotecnolog&iacute;a que es anunciada por unos como panacea para aliviar el hambre y las enfermedades, pero atrae las iras de los ortodoxos religiosos, &ldquo;&iquest;c&oacute;mo se atreve el ser humano a intervenir en los procesos de la vida, que es la obra de Dios?&rdquo;, o de los fundamentalistas del ambiente que expresan su preocupaci&oacute;n por la intervenci&oacute;n sobre los ecosistemas. Pocos caen en cuenta de que llevamos milenios haciendo biotecnolog&iacute;a y que lo que estamos haciendo hoy es un poco m&aacute;s de lo mismo que se ha hecho siempre, tal vez a otra escala. </p>     <p><b>Primer excurso: siglos de biotecnolog&iacute;a </b></p>     <p>A pesar de la gran informaci&oacute;n que hay sobre ella, no hay una idea clara de lo que es la biotecnolog&iacute;a. Monsanto, multinacional de este campo, la define como: &ldquo;toda aplicaci&oacute;n tecnol&oacute;gica que utilice sistemas biol&oacute;gicos y organismos vivos o sus derivados para la creaci&oacute;n o modificaci&oacute;n de productos o procesos en usos espec&iacute;ficos&rdquo;<Sup><a href="#n1">1</a></Sup>. </p>     <p>Por su parte, el Foro Argentino para la Biotecnolog&iacute;a, la define como: &ldquo;Desde el punto de vista cient&iacute;fico, es cualquier t&eacute;cnica que utilice organismos vivos o sustancias de estos organismos para hacer o modificar un producto, mejorar plantas o animales, o desarrollar microorganismos, para usos espec&iacute;ficos&rdquo;<Sup><a href="#n2">2</a></Sup>. Desde este punto de vista no ha habido mayor revoluci&oacute;n biotecnol&oacute;gica en la historia que el desarrollo de la agricultura. La posibilidad de tener en el patio de la casa seres vivos trabajando para producir nuestro alimento o nuestro vestuario surgi&oacute; cuando se aprendi&oacute; a sembrar. Incluso la posibilidad de tener casa y patio donde cultivar naci&oacute; de all&iacute;. Antes, la humanidad vagaba en busca de alimentos; se hizo sedentaria cuando aprendi&oacute; a cultivar el alimento. Entonces fue necesario hacer casas y reglas de juego para vivir en ellas, empezaron a juntarse las casas y a hacerse comunidades, que requirieron m&aacute;s reglas de juego. Empez&oacute; a haber tiempo libre durante el cual imaginar de d&oacute;nde hab&iacute;amos venido y si hab&iacute;a un ser supremo que nos hab&iacute;a dado esas gracias. </p>     <p>La sociedad y la cultura nacieron de ese proceso: son un producto de la biotecnolog&iacute;a, de la primera y m&aacute;s grande revoluci&oacute;n biotecnol&oacute;gica. La semilla plantada en el patio era un ser vivo al que, control&aacute;ndole las condiciones, se le pon&iacute;a a trabajar para generar productos deseados por quien la sembr&oacute;. Siglos despu&eacute;s se hicieron nuevas revoluciones biotecnol&oacute;gicas en las que se puso a los microorganismos a trabajar para generar productos deseados por el hombre: a transformar el mosto en vino, la leche en queso o la masa en pan. Sin ellos no se habr&iacute;a logrado la conservaci&oacute;n de las perecederas materias primas ni la posibilidad de guardar alimentos para tiempos m&aacute;s dif&iacute;ciles. La fabricaci&oacute;n de vacunas en el siglo diecinueve fue otro paso en el mismo proceso y si ahora el camino nos permite intervenir en escala m&aacute;s peque&ntilde;a, ya no con el polen como hace mil a&ntilde;os ni con la c&eacute;lula como hace cien, sino con las mol&eacute;culas del DNA celular, es cierto que se ha achicado la escala, pero conceptualmente estamos en el mismo proceso. </p>     <p>Si la biotecnolog&iacute;a no es tan nueva, y si sus primeros productos fueron las sociedades y la cultura, llevemos entonces la atenci&oacute;n a la segunda de las altas tecnolog&iacute;as de la &uacute;ltima d&eacute;cada, para precisar cu&aacute;l es la revoluci&oacute;n que estamos viviendo hoy, en el siglo XXI: los nuevos materiales. Ellos s&iacute;, evidentemente son nuevos; de eso se trata, precisamente, de que sean nuevos. Pero, &iquest;cu&aacute;nta revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica hay en tener nuevos materiales, si desde los albores de la historia la humanidad ha trabajado por tener nuevos materiales? Al fin y al cabo, entre millones de materiales que en su momento han sido nuevos, qu&eacute; cambia tener ahora otros cuantos nuevos? </p>     <p><b>Segundo excurso: siglos de nuevos materiales </b></p>     <p>Las verdaderas revoluciones de los nuevos materiales se dieron al principio de la historia o al fin de la prehistoria. De hecho, los grandes momentos de la organizaci&oacute;n humana, hace entre 5000 y 3000 a&ntilde;os, han sido caracterizados por los historiadores con base en los nuevos materiales utilizados en cada momento: la edad del cobre, la edad del bronce, la edad del hierro. El dominio de la metalurgia de cada uno de estos materiales no fue simplemente una cuesti&oacute;n de talleres o de laboratorios. El cobre fue el primer metal que us&oacute; industrialmente el ser humano, pero cuando civilizaciones que dispon&iacute;an de este metal se encontraron con las que hab&iacute;an desarrollado el bronce, las relaciones de poder pol&iacute;tico cambiaron inmediatamente: el dominio del bronce dio el poder a las culturas de oriente medio que lo manejaron y que fueron expandi&eacute;ndose lentamente a lo largo del Asia. Cuando el hierro comienza a desplazarse desde Ir&aacute;n hacia Occidente al ritmo de los movimientos indo-europeos, el poder pol&iacute;tico va alter&aacute;ndose con el hierro. El encuentro de los guerreros armados con espadas y escudos de hierro contra los armados de cobre o de bronce fue definitivo y los grandes imperios pasaron a ser los que dominaban el nuevo material. El resto de la historia ha sido la b&uacute;squeda constante de nuevos materiales para construir herramientas y sobre todo para ganar guerras. En el siglo XIX aparecieron los colorantes sint&eacute;ticos y la primera mitad del siglo XX fue la era de los &ldquo;nuevos materiales&rdquo; pl&aacute;sticos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hacia 1960 pod&iacute;a afirmarse que la mayor&iacute;a de las sustancias usadas por el hombre para su vestuario, para sus casas, para las pinturas con que recubrir los viejos objetos o para protegerse de los insectos no exist&iacute;an cien a&ntilde;os atr&aacute;s y nunca hab&iacute;an existido. Hoy se siguen creando nuevos materiales y aparecen las fibras de carb&oacute;n, las cer&aacute;micas superconductoras o los extra&ntilde;os y promisorios fullerenos, pero en realidad es el mismo proceso. Hoy, como ayer, quienes dominan estos nuevos materiales tienen el poder y ganan en las guerras, tanto en las econ&oacute;micas como en las otras; pero las verdaderas revoluciones de los nuevos materiales fueron las que terminaron la prehistoria, generaron la historia y el poder pol&iacute;tico: la del bronce y la del hierro. </p>     <p>As&iacute;, la afirmaci&oacute;n que vamos construyendo es que cuando hablamos de biotecnolog&iacute;a y de nuevos materiales estamos hablando simplemente de lo mismo que se ha hablado a lo largo de la historia. M&aacute;s fuerte a&uacute;n: estamos diciendo que los productos importantes de la biotecnolog&iacute;a y de las tecnolog&iacute;as de nuevos materiales han sido precisamente productos sociales, la sociedad misma, la cultura, la historia y el poder pol&iacute;tico. </p>     <p>Y, &iquest;de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n, qu&eacute; podemos decir? Esas s&iacute; parecen t&iacute;picas de nuestros d&iacute;as y modeladoras de la sociedad actual. </p>     <p><b>Tercer excurso: siglos de tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n </b></p>     <p>La m&aacute;s grande revoluci&oacute;n en materia de tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n, en realidad fue la creaci&oacute;n del lenguaje. No es claro cu&aacute;ndo fue inventado ni a qu&eacute; se parecieron los primeros lenguajes, pero con seguridad un paso mayor en el largo camino desde los hom&iacute;nidos hasta el homo sapiens fue el desarrollo del lenguaje. La revoluci&oacute;n m&aacute;xima, el cambio total fue el que permiti&oacute; a dos seres humanos comunicarse, intercambiar informaci&oacute;n en un plano simb&oacute;lico, describir lo que no estaba presente, hablar de lo ausente. Despu&eacute;s de ser capaces de semejante proeza, generar mitos, fantas&iacute;as, filosof&iacute;as o religiones es apenas desarrollar la capacidad de hablar de lo no presente, de lo que no se necesita que est&eacute; presente ni nunca lo haya estado. </p>     <p>A las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n hay que a&ntilde;adir las tecnolog&iacute;as de la memoria, las que permiten guardar el recuerdo de algo que se dijo despu&eacute;s de que haya sido dicho y a&uacute;n en ausencia de quien lo dijo. La mayor de todas estas tecnolog&iacute;as fue el desarrollo de la escritura. Cuneiforme o alfab&eacute;tica, soportada en barro, en papiro, en papel o en chips, si hay escritura el problema de encontrar un soporte material adecuado es un progreso apenas incremental. </p>     <p>As&iacute;, las tres nuevas tecnolog&iacute;as que se anuncian llenas de promesas redentoras o de amenazas apocal&iacute;pticas han acompa&ntilde;ado a la humanidad a lo largo de toda su historia y de hecho, los productos m&aacute;s interesantes de ellas han sido la misma sociedad y la propia historia, la cultura y la pol&iacute;tica, el poder y la poes&iacute;a. Como humanidad somos producto de la biotecnolog&iacute;a, y de las tecnolog&iacute;as de los nuevos materiales y de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n, entre otras. </p>     <p><b>Pre&aacute;mbulo 2: hacia una comprensi&oacute;n polif&oacute;nica de la sociedad </b></p>     <p>Las anteriores son afirmaciones fuertes, para introducir el tema que me parece esencial: la tecnolog&iacute;a, esto es, las maneras de hacer las cosas, est&aacute;n indisociablemente ligadas a lo que llamamos la cultura y la sociedad. Contar la historia s&oacute;lo desde el lado del desarrollo de las tecnolog&iacute;as es posible y no es dif&iacute;cil defender la hip&oacute;tesis de que este desarrollo material ha forjado por completo el desarrollo cultural, social y pol&iacute;tico. Tampoco es dif&iacute;cil contradecir la hip&oacute;tesis<Sup><a href="#n3">3</a></Sup>. </p>     <p>Lo que quiero hacer, aprovechando la invitaci&oacute;n de Jes&uacute;s Mart&iacute;n Barbero para escribir en este n&uacute;mero monogr&aacute;fico de la Revista de Estudios Sociales sobre Tecnolog&iacute;a y Sociedad, no es enfrascarme en una discusi&oacute;n sobre esta hip&oacute;tesis, sino decir que la historia de la sociedad se puede escribir en clave tecnol&oacute;gica y eso nos ayuda a entender muchas cosas, tanto como la historia de la tecnolog&iacute;a se puede escribir en clave social y muchos relatos excelentes del tema hay, desde la magistral Historia Social de la Ciencia de John Bernal. Claro est&aacute;, la historia de la sociedad tambi&eacute;n se puede escribir y lo es frecuentemente, en clave social, etc. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>As&iacute;, si se pueden estudiar los mismos acontecimientos en clave tecnol&oacute;gica o en clave social, lo mejor es hacer un esfuerzo por integrar los dos tipos de relatos monof&oacute;nicos en un conjunto polif&oacute;nico y hasta contrapunt&iacute;stico en el que se complementen las dos claves. El problema es que solemos escuchar s&oacute;lo uno de los dos cada vez y perdemos as&iacute; gran cantidad de la riqueza y armon&iacute;a que se puede lograr al combinar las dos maneras de entender la sociedad. Me parece maravillosa la oportunidad que ofrece Jes&uacute;s y habr&iacute;a que aprovecharla para conectar los dos conjuntos de ideas. Sch&ouml;nberg dice que las t&eacute;cnicas de conectar ideas musicales son tan variadas como las de combinar ideas en el lenguaje y dependen de que haya suficiente en com&uacute;n para permitir la adici&oacute;n. Cuando se logra el contrapunto arm&oacute;nico, entonces la combinaci&oacute;n de las diferentes partes debe producir un todo comprensible; de hecho, lo que hay que hacer es trascender el placer que se deriva del desarrollo independiente de las partes de una polifon&iacute;a y combinarlos en el contrapunto que significa &ldquo;un punto que se opone de tal manera que su combinaci&oacute;n con el punto original es necesaria si la idea va a existir&rdquo; (Sch&ouml;nberg, 1924, edici&oacute;n revisada de 1975). Lo que tratar&eacute; de afirmar ac&aacute; es que la separaci&oacute;n de las dos culturas, como llamaba Snow a la cultura de las ciencias naturales y a la de las ciencias sociales, ha deteriorado la comprensi&oacute;n del todo, que se puede recuperar si avanzamos hacia la integraci&oacute;n polif&oacute;nica. </p>     <p>De hecho, ser&aacute; aparente que en los p&aacute;rrafos anteriores he mezclado conscientemente las ideas de &ldquo;tecnolog&iacute;a&rdquo; y de &ldquo;ciencia&rdquo;. La invitaci&oacute;n es para escribir sobre tecnolog&iacute;a y sociedad, no sobre ciencia y sociedad y durante siglos esos fueron t&eacute;rminos diferentes y hasta opuestos: la tecnolog&iacute;a hac&iacute;a &eacute;nfasis en las habilidades, dominar la tecnolog&iacute;a era dominar el oficio y el profesional de la tecnolog&iacute;a era el ingeniero, mientras que la ciencia hac&iacute;a &eacute;nfasis en la comprensi&oacute;n, dominar la ciencia era comprender el fen&oacute;meno y el profesional de la ciencia era el cient&iacute;fico. La una hac&iacute;a &eacute;nfasis en la techn&ecirc; y la otra en la epist&ecirc;m&ecirc;. Incluso hoy, fuera del &aacute;mbito de la ciencia se ve poca relaci&oacute;n entre la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica y se piensa que la primera est&aacute; lejos de la realidad, que puede alcanzarse y modificarse con la sola pr&aacute;ctica. Esta separaci&oacute;n ha ido desapareciendo poco a poco en la edad moderna y la epistemolog&iacute;a del siglo XX fue acerc&aacute;ndolas m&aacute;s y m&aacute;s, hasta acu&ntilde;ar el t&eacute;rmino tecnociencia para hablar de la actividad compleja. Prefiero pensar en las dos como facetas distintas de un mismo proceso, indisolublemente ligadas, incapaces de existir la una sin la otra. </p>     <p>Lo importante es que la manera de hacer las cosas, la techen, constituye la cultura tanto como la manera de explicarnos por qu&eacute; hacemos las cosas como las hacemos, la epist&ecirc;m&ecirc;. La diferencia principal entre cualquier pareja de culturas est&aacute; en ello. La cultura y la sociedad son producto de la tecnolog&iacute;a, y cada cambio importante en la manera de hacer las cosas produce cambios sociales y culturales concomitantes. </p>     <p><b>E pur si muove: del techn&ecirc; al epist&ecirc;m&ecirc; en la modernidad </b></p>     <p>Despu&eacute;s de haber afirmado que existe esta fuerte relaci&oacute;n, dedicar&eacute; los pr&oacute;ximos p&aacute;rrafos a sostener que los verdaderos cambios sociales, los grandes cambios culturales no se deben tanto a los cambios en la forma en que hacemos las cosas, sino en las explicaciones que sobre ellas nos damos y que, al comenzar el siglo XXI, estamos asistiendo a un cambio en la manera de entender el mundo, no a un cambio tecnol&oacute;gico, que, como afirm&eacute; al comenzar, no es muy distinto de los que se dieron al comienzo de la historia, son b&aacute;sicamente los mismos llevados un poco m&aacute;s lejos. Por estar en medio del cambio no somos capaces de verlo con la suficiente claridad; es decir, no es f&aacute;cil a&uacute;n teorizar sobre este cambio y as&iacute;, tal vez es &uacute;til seguir la recomendaci&oacute;n de Umberto Eco, cuando hablando sobre el Nombre de la Rosa dec&iacute;a que aquello sobre lo cual no se puede teorizar, se debe narrar. </p>     <p>El cambio de pensamiento m&aacute;s importante en los tiempos recientes, muy bien narrado y razonablemente teorizado fue el que se dio entre la Edad Media y la Modernidad. Sentimos hoy que estamos dejando atr&aacute;s esa modernidad y hemos entrado en una &eacute;poca nueva, innominada a&uacute;n. Unos la llaman la posmodernidad, para otros es la era posindustrial, o poscapitalista. Algunos hablaron ya del fin de la historia. El consenso parece ser que estamos en la era pos-algo. Estamos despu&eacute;s de lo que hab&iacute;a pero no sabemos en qu&eacute; consiste y por eso s&oacute;lo queda f&aacute;cil nombrarlo con referencia a lo anterior. Podemos hacer una r&aacute;pida narraci&oacute;n de c&oacute;mo comenz&oacute; esa modernidad y qu&eacute; de ella no est&aacute; vigente ya. </p>     <p>Un hecho sobresaliente es que el nacimiento de la modernidad estuvo relacionado con nuevas tecnolog&iacute;as. Tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n, como la imprenta. La posibilidad que ella abri&oacute; a todo el mundo de tener acceso a la informaci&oacute;n estuvo directamente vinculada al nacimiento de la modernidad, como otras dos tecnolog&iacute;as de la comunicaci&oacute;n, en este caso de los medios de comunicaci&oacute;n y transporte: la br&uacute;jula y las carabelas que permitieron separarse de las costas y navegar en alta mar. La p&oacute;lvora, usada como nuevo material para definir disputas de poder fue tambi&eacute;n determinante. Ellas trajeron a Am&eacute;rica a los europeos y condujeron a la constituci&oacute;n de los grandes imperios modernos. </p>     <p>Pero un cambio de pensamiento profundo comenzaba a gestarse en Cracovia en 1492 a&ntilde;o en que Cop&eacute;rnico entr&oacute; a la universidad a estudiar astronom&iacute;a. La astronom&iacute;a de posici&oacute;n se hab&iacute;a vuelto repentinamente importante debido precisamente a las nuevas tecnolog&iacute;as de la navegaci&oacute;n. Solitario, a dos mil kil&oacute;metros de la costa, rodeado de mar, un marino necesita saber d&oacute;nde est&aacute; y sus &uacute;nicos puntos de referencia son las estrellas. La br&uacute;jula ayuda a saber hacia d&oacute;nde est&aacute; el norte, pero para saber d&oacute;nde se est&aacute; hay que mirar con mucho cuidado las estrellas. Lo malo es que ellas se mueven y hay que saber calcular muy bien sus movimientos, as&iacute; como los de los planetas que son mucho m&aacute;s complicados. </p>     <p>Hay, sin embargo, un hecho notorio: aunque todas las estrellas se mueven todas las noches, lo hacen conservando sus posiciones relativas y as&iacute;, cuando uno ve un grupito con forma de toro, de virgen, de cazador o de cangrejo, como los vieron los persas, tal grupito se mantiene mientras el conjunto entero viaja de oriente a occidente. Esto llevaba a suponer que todas las estrellas estaban fijas sobre una esfera firme -el firmamento- que giraba en torno a la Tierra como se ve en cualquier noche que uno mire con atenci&oacute;n al cielo. Calcular la velocidad de este giro despu&eacute;s de unas cuantas noches de observaci&oacute;n no era tan dif&iacute;cil y as&iacute; se pod&iacute;a predecir d&oacute;nde estar&iacute;an las estrellas en una noche posterior y d&oacute;nde el navegante en relaci&oacute;n con ellas. Lo bonito de este modelo es que mostraba que el cielo es ordenado y muy distinto del caos reinante en la Tierra, donde todas las cosas se mueven sin patr&oacute;n, al azar. </p>     <p>El orden de los cielos permiti&oacute; hacer calendarios y ordenar la vida con relaci&oacute;n a ellos. Con los planetas &ndash;en griego &ldquo;planeta&rdquo; quiere decir &ldquo;errante&rdquo; o &ldquo;vagabundo&rdquo;&ndash;, la cosa era m&aacute;s dif&iacute;cil. No parec&iacute;an estar adheridos al mismo firmamento, pues a veces uno de ellos estaba cerca de la virgen o del Toro y luego cambiaba esa posici&oacute;n. Se supuso que estaban adheridos a otras esferas firmes, transparentes, que estaban m&aacute;s abajo que la de las estrellas fijas y se mov&iacute;an con distinta velocidad. El modelo te&oacute;rico se iba complicando y hubo que postular la existencia de siete cielos sucesivos. Dante nos cont&oacute; c&oacute;mo es la ascensi&oacute;n a trav&eacute;s de ellos y La Divina Comedia incluye un relato completo de la cosmolog&iacute;a medieval. El modelo hasta ese nivel bastaba para explicar el orden de los cielos, pero no para quitar la angustia del marino en medio del mar, porque no le daba precisi&oacute;n suficiente. Las esferas de los planetas, parec&iacute;an acelerar o desacelerar y eso hac&iacute;a mucho m&aacute;s dif&iacute;cil predecir d&oacute;nde estar&iacute;a un planeta en una noche determinada y por lo tanto no perderse en el mar. Empez&oacute; a complicarse el modelo a&ntilde;adiendo otras esferas transparentes m&aacute;s peque&ntilde;as que giraban sobre las esferas transparentes grandes, de manera que a veces iban en la misma direcci&oacute;n y parec&iacute;an acelerar, a veces en direcci&oacute;n contraria. Siglos de observaci&oacute;n hab&iacute;an llevado a modelos de enorme precisi&oacute;n que permit&iacute;an predecir con exactitud d&oacute;nde estar&iacute;a cada cuerpo celestial y c&oacute;mo se comportar&iacute;a en cada noche. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Lo importante del modelo era que el cielo estaba perfectamente ordenado -aunque no fuera simple- y transmit&iacute;a una imagen del mundo que tranquilizaba: hay dos mundos, uno ordenado y hecho de cuerpos puros, el Cielo, y otro desordenado y ca&oacute;tico, lleno de cuerpos impuros de comportamiento impredecible, la Tierra. Existen unas leyes simples para lo celestial y los cuerpos nobles tienden hacia all&aacute;. Los humanos tenemos los dos componentes, un alma cuyo destino es tender al cielo y un cuerpo que nos atrapa en este valle de l&aacute;grimas. Cuando el alma se desapega de lo material logra ascender al cielo, pero cuando lo material predomina, el alma se queda atrapada y pierde la recompensa celestial. La Luna, el m&aacute;s bajo de los cuerpos celestes, con sus mutaciones y eclipses muestra esa cercan&iacute;a con lo material. La &uacute;nica mancha impredecible en la perfecci&oacute;n de los cielos era la aparici&oacute;n de los cometas que, justamente, se interpretaban como avisos que nos escrib&iacute;an en los cielos de que algo no estaba funcionando bien o no funcionar&iacute;a bien en el &uacute;nico lugar donde hay cosas que no funcionen bien: la Tierra. Con las esferas grandes y peque&ntilde;as el modelo de los cielos ordenados se manten&iacute;a, pero se complicaba mucho. En 1543 se imprimi&oacute; De revolutionibus orbium coelestium,el libro de Cop&eacute;rnico. En &eacute;l retomaba una hip&oacute;tesis que ya hab&iacute;a sido usada en la Grecia cl&aacute;sica y abandonada: la que hoy llamar&iacute;amos un cambio en el origen de coordenadas. </p>     <p>Se mostraba que si se colocaba al sol en el origen de coordenadas de los planetas, y no a la Tierra, el modelo se simplificaba. De hecho, lo que buscaba Cop&eacute;rnico era la simplicidad y la est&eacute;tica: &ldquo;En este hermoso templo, &iquest;qui&eacute;n pondr&iacute;a la l&aacute;mpara en otra o mejor posici&oacute;n que aquella desde donde puede iluminarlo todo al tiempo? &hellip; Encontramos as&iacute; una maravillosa conmensurabilidad del universo y un v&iacute;nculo armonioso que no puede ser encontrado de otra forma&hellip; Tan grande es la mano del Todopoderoso&rdquo;. El modelo m&aacute;s sencillo deber&iacute;a permitir hacer los arduos c&aacute;lculos con m&aacute;s facilidad, pero tard&oacute; mucho en reunirse observaciones suficientes para lograrlo y Cop&eacute;rnico muri&oacute; sin verlo. </p>     <p>A comienzos del siglo siguiente, en el norte de Italia, Galileo Galilei ense&ntilde;aba astronom&iacute;a en la universidad de Pisa. Era un excelente docente y, aunque los c&aacute;lculos hechos con el modelo geoc&eacute;ntrico segu&iacute;an siendo mejores, el modelo matem&aacute;tico de planetas girando alrededor del sol requer&iacute;a menos hip&oacute;tesis de esferas imbricadas unas entre otras y Galileo lo ense&ntilde;aba como una hip&oacute;tesis m&aacute;s general y simplificante. Era cuidadoso en decir que era &ldquo;como si&rdquo; la tierra girara en torno al sol aunque evidentemente no era as&iacute;, como lo mostraba la m&aacute;s elemental experiencia de los sentidos. Adem&aacute;s, el modelo geoc&eacute;ntrico era el cosmol&oacute;gicamente correcto, que separaba lo celestial y lo terrenal y colocaba cada cosa en su lugar adecuado. La iglesia cat&oacute;lica a comienzos del siglo XVII ya hab&iacute;a revisado lo que ense&ntilde;aba Galileo y no hab&iacute;a encontrado ninguna objeci&oacute;n a que ense&ntilde;ara el modelo helioc&eacute;ntrico siempre y cuando lo hiciera a manera de hip&oacute;tesis, matem&aacute;ticamente &uacute;til, pero evidentemente falsa. </p>     <p>Pero segu&iacute;a la necesidad de desarrollar mejores observaciones de los astros, fuera cual fuera el modelo y as&iacute;, cuando los holandeses inventaron el telescopio, Galileo se apresur&oacute; a construir uno y mirar con &eacute;l al cielo. Vio lagos y monta&ntilde;as en la Luna. Vio que Venus ten&iacute;a fases, como la Luna, y vio que J&uacute;piter ten&iacute;a cuatro lunas que giran alrededor de &eacute;l. Era un descubrimiento simp&aacute;tico y lo divulg&oacute; pronto.</p>     <p>Todo lo que hemos recordado hasta ahora, desde la br&uacute;jula hasta las lunas de J&uacute;piter fueron nuevas tecnolog&iacute;as que cambiaron la manera de hacer las cosas. De pronto comenz&oacute; a entenderse el esc&aacute;ndalo: lo grave no es que haya detallitos en el cielo. Lo grave es que si la Luna tiene monta&ntilde;as se parece demasiado a la Tierra y no puede ser as&iacute; con un cuerpo celestial. Si Venus tiene fases se parece demasiado a la Luna y el desorden va aumentando, pero si J&uacute;piter tiene Lunas, entonces J&uacute;piter resultar&iacute;a similar a la Tierra. Los nuevos inventos estaban resultando inaceptables porque atacaban la base misma de la sociedad y la cultura: los cielos estaban pareci&eacute;ndose a la Tierra, lo celestial se volv&iacute;a demasiado parecido a lo terrenal y Roma tuvo que llamar a Galileo y prohibirle que propagara esas ideas que se sal&iacute;an del &aacute;mbito de la ciencia y vulneraban todo el orden social, cultural y religioso. </p>     <p>Sin embargo, el da&ntilde;o estaba hecho. Despu&eacute;s del telescopio, se invent&oacute; el C&aacute;lculo Diferencial por Newton y Leibniz, a mediados del siglo XVII. Con &eacute;l hizo Newton algo m&aacute;s grave y fue preguntarse c&oacute;mo caen las manzanas y por qu&eacute; no cae la Luna. Lo peor fue que encontr&oacute; que la Luna no ha cesado de caer sobre la Tierra desde su formaci&oacute;n, y lo hace con la misma Ley con la que caen las manzanas en el oto&ntilde;o ingl&eacute;s: </p>      <p>    <center><img src="/img/revistas/res/n22/22a04f1.jpg"></center></p>      <p>Esta es la profanaci&oacute;n fundante de la edad moderna. La inocente f&oacute;rmula que repiten aburridamente los escolares culmin&oacute; el trabajo de Galileo: las leyes del cielo son iguales a las leyes de la tierra. No hay tal separaci&oacute;n entre lo celestial y lo terrenal. </p>     <p>&iquest;C&oacute;mo se lleg&oacute; a creer en algo tan contraevidente y que vulneraba todo el orden cultural establecido? Ya Galileo se hab&iacute;a preguntado c&oacute;mo llegaban algunos a creer que la Tierra se mueve en torno al Sol, cuando toda la evidencia nos muestra lo contrario. Pero creer que la Luna cae continuamente sobre la Tierra y que todos los cuerpos que caen sobre la Tierra, manzanas, balas, piedras, &ldquo;masas puntuales&rdquo; o cualquier otra cosa lo hacen con la misma ley es ya el colmo de la fantas&iacute;a y de lo contrario al sentido com&uacute;n. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El enunciado de la Ley de Gravitaci&oacute;n Universal fue muy importante, pero m&aacute;s lo fue la definici&oacute;n de una fuerza como &ldquo;aquello que produce un cambio en la manera de moverse un cuerpo&rdquo;, es decir, una aceleraci&oacute;n. Con esta definici&oacute;n nueva y el c&aacute;lculo diferencial a mano, se pod&iacute;a expresar la aceleraci&oacute;n como el cambio en la manera de moverse, es decir como la derivada de la velocidad o la segunda derivada de la posici&oacute;n con respecto al tiempo: </p>     <p>    <center><img src="/img/revistas/res/n22/22a04f2.jpg"></center></p>     <p>El poder inmenso de estas ideas resulta cuando se sustituye en el miembro izquierdo la expresi&oacute;n para la Fuerza Universal de Gravitaci&oacute;n y se integra la ecuaci&oacute;n diferencial, pues entonces se obtiene una ecuaci&oacute;n para x en funci&oacute;n de t: </p>     <p align="center">x = x (t) </p>     <p>Esta expresi&oacute;n fue m&aacute;s all&aacute; de la profanaci&oacute;n y dio a la humanidad el poder de los dioses: clarividencia total sobre pasado y futuro. </p>     <p>    <center><img src="/img/revistas/res/n22/22a04g1.jpg"></center></p>     <p>Con ella se puede calcular la posici&oacute;n del cuerpo: manzana, luna o cualquier otro, en todo momento, pasado o futuro: su trayectoria. Basta con conocer la posici&oacute;n y la velocidad en un momento dado, para que, por el simple uso de la ecuaci&oacute;n que describe la trayectoria, puedan calcularse todas las posiciones pasadas y futuras del objeto que nos interesa. La predicci&oacute;n se hizo posible y fue la piedra de toque de la f&iacute;sica cl&aacute;sica desde los d&iacute;as de Newton<Sup><a href="#n4">4</a></Sup>. Con ella en la mano, calcular d&oacute;nde va a estar una aguja movida muy r&aacute;pidamente por el vapor que se escapa de una caldera se vuelve elemental. El siguiente paso es cambiar la manera de hacer camisas a mano por una forma mecanizada de industria textil, o cambiar el coche de caballos por una m&aacute;quina guiada por la misma ecuaci&oacute;n que predice c&oacute;mo se mueven las manzanas, la Luna y las locomotoras. La revoluci&oacute;n industrial surgi&oacute; de ese poder. Los economistas la han analizado exhaustivamente. Las dos ecuaciones que acabamos de mencionar se propagaron r&aacute;pidamente. </p>     <p>Voltaire comenz&oacute; el esfuerzo por difundir estas ideas inglesas en el continente y a finales del siglo XVIII los fil&oacute;sofos franceses ya sab&iacute;an, gracias a ellas, que las leyes del cielo son iguales a las de la Tierra. M&aacute;s a&uacute;n, que estudiando fen&oacute;menos sobre la Tierra pueden entenderse las cosas del cielo, que est&aacute;n contenidas en la Tierra. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cuando Edmond Halley, contempor&aacute;neo y amigo de Newton, us&oacute; las ecuaciones de la manzana de Newton para predecir que cierta mancha inadecuada en el cielo volver&iacute;a a verse setenta y cinco a&ntilde;os despu&eacute;s y cada setenta y cinco a&ntilde;os una vez m&aacute;s, no s&oacute;lo estaba d&aacute;ndole el nombre a &ldquo;su&rdquo; cometa. Estaba recuperando el orden de los cielos a&uacute;n para eventos tan ca&oacute;ticos como los cometas, que se explicaban ahora con las mismas leyes de las manzanas y las m&aacute;quinas de tejer. La aparici&oacute;n repetida con absoluta precisi&oacute;n del cometa de Halley &ndash;la &uacute;ltima vez en 1985&ndash; nos confirma sin cesar que el cielo est&aacute; contenido en la tierra. </p>     <p>El camino estaba abierto para decir que la unci&oacute;n divina de los reyes no envuelve misterio y que el poder pol&iacute;tico no tiene por qu&eacute; venir de los altos e inescrutables cielos sino de fuentes terrenales bien concretas y cotidianas. Despu&eacute;s de esto es muy f&aacute;cil cortar la cabeza del rey que no gobierna para su pueblo y por su pueblo y declarar que el poder pol&iacute;tico viene del pueblo y no de Dios<Sup><a href="#n5">5</a></Sup>. </p>     <p>Iniciadas la revoluci&oacute;n industrial y la revoluci&oacute;n pol&iacute;tica, pudo exclamar Laplace, el matem&aacute;tico de Napole&oacute;n, al comenzar el siglo XIX, &ldquo;si conocemos las posiciones y velocidades de todas las part&iacute;culas del universo en un momento dado, as&iacute; como las fuerzas a las que est&aacute;n sometidas, podemos conocer la evoluci&oacute;n futura de todo el universo&rdquo;, por lo cual podemos acceder al conocimiento total y al dominio total. El ser humano es amo y se&ntilde;or de la naturaleza y Dios pasa a ser una hip&oacute;tesis innecesaria. </p>     <p>El cient&iacute;fico en el laboratorio, el t&eacute;cnico en el taller y el pueblo en las urnas o representado en los parlamentos son todo lo que se necesita para hacer marchar al mundo. Lo que estoy afirmando, para dejarlo suficientemente claro, es que la democracia moderna, pero no la mec&aacute;nica o la ret&oacute;rica, sino la posibilidad misma de pensar democr&aacute;ticamente, naci&oacute; de la revoluci&oacute;n cient&iacute;fica que tiene como actores descollantes a Cop&eacute;rnico, a Galileo, a Newton y a Laplace, adem&aacute;s de los constructores de m&aacute;quinas de la Escocia del siglo XVIII y as&iacute;, ya llevo bastantes afirmaciones en este contrapunto: la sociedad naci&oacute; de la biotecnolog&iacute;a, la pol&iacute;tica de los nuevos materiales, la cultura y la poes&iacute;a nacieron de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n y la democracia es hija de la mec&aacute;nica newtoniana. </p>     <p><b>Medida, objetividad y conectividad: del epist&ecirc;m&ecirc; al techn&ecirc; en la posmodernidad </b></p>     <p>Pero, como ya recordamos, ese triunfante pensamiento moderno est&aacute; quedando atr&aacute;s y hay consenso sobre el hecho de que estamos despu&eacute;s de &eacute;l, en la posmodernidad, la posguerra fr&iacute;a, la era posindustrial o en todo caso el posalgo. &iquest;Por qu&eacute;, si todo funcionaba tan bien? </p>     <p>Una parte muy importante &ndash;y poco trabajada por los cient&iacute;ficos sociales &ndash; del declive de la modernidad se debe a que la presuntuosa actitud de Laplace encontr&oacute; una dificultad muy precisa: su premisa mayor es muy dif&iacute;cil de cumplir y si se cometen peque&ntilde;os errores en la medida inicial, repercuten mucho en el resultado final, como lo ilustra la figura, en la cual peque&ntilde;as desviaciones en la medida inicial pueden hacer que no sepamos cu&aacute;l de varias trayectorias muy cercanas es la que se sigue, generando una incertidumbre grande, <font face="Symbol" size=2>D</font>x, en la posici&oacute;n al cabo de un cierto tiempo. El dominio y el conocimiento total no son tan ciertos, a menos que logremos medidas de precisi&oacute;n total en el momento inicial. El triunfalismo cl&aacute;sico depende de una teor&iacute;a de la medida, que s&oacute;lo en el siglo XX comenz&oacute; a desarrollarse con alg&uacute;n rigor<Sup><a href="#n6">6</a></Sup>.</p>     <p>    <center><img src="/img/revistas/res/n22/22a04g2.jpg"></center></p>     <p>La medida en ciencias experimentales, aquella sobre la cual se funda todo el ideal de objetividad moderno, depende de la existencia de un aparato que interact&uacute;a con el objeto observado. El objeto debe modificar al aparato, hacerle mover una aguja o indicador, de manera general, para que pueda haber medida, pero el aparato no debe modificar al objeto, pues si lo modificara no estar&iacute;a midiendo las propiedades del objeto, sino las resultantes de la interacci&oacute;n. La medida cl&aacute;sica supone as&iacute; una asimetr&iacute;a entre aparato y objeto. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">O &#151;&gt; A </p>     <p>Pero esa es una falla principal de la epistemolog&iacute;a moderna. Cuando el aparato y el objeto interact&uacute;an, los dos son objetos f&iacute;sicos similares y la interacci&oacute;n es necesariamente rec&iacute;proca. No es posible modificar al aparato sin modificar al objeto que se observa. </p>     <p align="center">O &lt;&#151;&gt; A </p>     <p>Pero, si el objeto es modificado por la observaci&oacute;n, no es posible el conocimiento sin que el sujeto observe, es decir, no es posible el conocimiento &ldquo;objetivo&rdquo; como lo so&ntilde;&oacute; Bacon y como lo necesitaba Laplace. Si un sistema se conoce por varias de sus propiedades, p1, p2, p3,&hellip;, cuando midamos p1, todas las dem&aacute;s cambiar&aacute;n, cuando midamos p2, ya no ser&aacute; el mismo sistema para el cual medimos p1, etc. El ideal de la medida inicial de precisi&oacute;n absoluta, indispensable para la predicci&oacute;n de la trayectoria no es sostenible. Pues si no conocemos las condiciones iniciales, no podemos conocer con certitud el decurso y as&iacute;, el mismo principio cl&aacute;sico de causalidad, que seg&uacute;n entrevi&oacute; Hume no proven&iacute;a sino de la costumbre que tenemos de ver siempre el mismo orden temporal de los fen&oacute;menos: despu&eacute;s de A ocurre B, se ve en entredicho, cuando no podemos ver con precisi&oacute;n ni a A, ni a B. </p>     <p>Al comenzar el segundo cuarto del siglo XX qued&oacute; claro que esta limitaci&oacute;n era absoluta y Heisenberg le dio una forma cuantitativa con su Principio de Incertidumbre, cuando concluy&oacute; que para cualquier objeto existen variables complementarias que no pueden medirse simult&aacute;neamente con toda precisi&oacute;n. En la versi&oacute;n m&aacute;s conocida, dos de las variables complementarias son la posici&oacute;n y la velocidad, (o la cantidad de movimiento, p=mv), y el l&iacute;mite de la precisi&oacute;n con la que se pueden medir simult&aacute;neamente est&aacute; dado por: </p>     <p>    <center><img src="/img/revistas/res/n22/22a04f3.jpg"></center></p>     <p>Estas son precisamente las dos variables que necesitaba Laplace para conocer sus trayectorias. Heisenberg nos demuestra que no se pueden conocer simult&aacute;neamente y as&iacute;, el ideal de la modernidad est&aacute; construido sobre pies de barro: Luis XVI y Dios Padre fueron decapitados sobre premisas falsas. </p>     <p>Desde el enunciado del principio de incertidumbre estamos en la posmodernidad, en la necesidad de modificar nuestra manera de pensar sobre el mundo, sin que esto haya sido suficientemente reflexionado. Los libros de texto elementales o divulgativos de f&iacute;sica, dicen que para los niveles de aproximaci&oacute;n usuales en la vida corriente no hay que preocuparse demasiado por estas imprecisiones que s&oacute;lo son importantes en la escala at&oacute;mica. Sin embargo, no se decapita al rey ni se cambian constituciones &ldquo;s&oacute;lo hasta cierto nivel de aproximaci&oacute;n&rdquo;. Los grandes relatos de la democracia se construyeron creyendo que la idea del pueblo por el pueblo y para el pueblo era buena siempre y, aunque en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas los soci&oacute;logos y fil&oacute;sofos pol&iacute;ticos han comenzado a sospechar de ellos y a sentir que tambi&eacute;n hay razones pol&iacute;ticas para creer que la modernidad se agot&oacute;, hace falta m&aacute;s reflexi&oacute;n sobre las razones profundas de esta quiebra. </p>     <p>Retomo el tema, siguiendo la idea de que una polifon&iacute;a repite un mismo tema presentado en muchas variaciones. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La modernidad, el pensamiento democr&aacute;tico contempor&aacute;neo y la misma teor&iacute;a pol&iacute;tica de nuestros d&iacute;as son hijas de la f&iacute;sica cl&aacute;sica: no hay &ldquo;leyes del cielo&rdquo; distintas de las leyes terrenales. Estas &uacute;ltimas las podemos descubrir y construir lentamente por la observaci&oacute;n y la experimentaci&oacute;n y gracias a ellas podemos enunciar leyes generales v&aacute;lidas en todas las circunstancias, como las leyes de Newton, o las de Maxwell para el electromagnetismo y una vez tengamos estas leyes generales las aplicamos adecuadamente a las diferentes circunstancias de tiempo y lugar, seg&uacute;n que lo que deseemos sea fabricar m&aacute;quinas de tejer, locomotoras, aviones, o explicar la astronom&iacute;a. Esto es lo que hace la Teor&iacute;a Constitucional en los estados nacionales: se da una ley general cuya fuente es el pueblo, la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica, y despu&eacute;s se la aplica adecuadamente a las diferentes circunstancias de tiempo y lugar, seg&uacute;n que lo que se desee sea fabricar m&aacute;quinas de tejer o c&oacute;digos penales bajo la mirada cuidadosa de una Corte que vigila el respeto permanente a la Ley General. </p>     <p>Lo que nos dicen sigilosamente en voz baja (como dicen que hizo Galileo al salir del tribunal de la inquisici&oacute;n) los f&iacute;sicos desde 1926 es que el modelo est&aacute; mal, que la presuntuosa forma de ver el mundo de la modernidad no estaba bien, que hab&iacute;a un error desde el principio. </p>     <p>La modernidad estuvo construida tambi&eacute;n sobre la noci&oacute;n del individuo y de la individualidad. In-dividuo o &aacute;-tomo, seg&uacute;n se escoja la etimolog&iacute;a latina o griega, son dos palabras clave del mundo moderno. La idea de que los &aacute;tomos forman la materia, uni&eacute;ndose gracias al enlace qu&iacute;mico para formar mol&eacute;culas y cuerpos m&aacute;s complejos se desarroll&oacute; paralelamente a la idea de que los individuos forman la sociedad uni&eacute;ndose gracias al contrato social. </p>     <p>Una de las consecuencias m&aacute;s impresionantes y menos difundidas del principio de incertidumbre es que tal desacoplamiento entre los objetos f&iacute;sicos para dar origen a los individuos no tiene sentido. Que la idea de un individuo aislado, &aacute;tomo, electr&oacute;n o fot&oacute;n no es sostenible. De hecho, Bell en 1964 enunci&oacute; un teorema que permit&iacute;a poner a prueba esa posibilidad y un grupo de f&iacute;sicos franceses, Aspect, Grangier y Roger (1981) en los a&ntilde;os ochenta la pusieron a prueba de manera definitiva: no existe tal cosa como un objeto aislado en el universo<Sup><a href="#n7">7</a></Sup>. </p>     <p>Como ya mencionamos, suele decirse que los efectos cu&aacute;nticos son s&oacute;lo visibles e importantes a escalas muy reducidas y no tienen por qu&eacute; afectar nuestra visi&oacute;n del mundo. En este punto, una buena parte de mi argumento anterior se invierte y, si antes dije que los grandes cambios culturales no se deben tanto a los cambios en la forma en que hacemos las cosas, sino en las explicaciones que sobre ellas nos damos, ahora dir&eacute; que al comenzar el siglo XXI estamos asistiendo a un cambio en la manera de actuar en el mundo que est&aacute; basado en uno en la forma de entenderlo, pero que el gran cambio se est&aacute; dando por el desarrollo tecnol&oacute;gico. La realidad es que los objetos cu&aacute;nticos s&iacute; invadieron la vida corriente. Aunque los ingenieros no suelen pensar en ello, objetos cu&aacute;nticos por excelencia son el transistor y el l&aacute;ser<Sup><a href="#n8">8</a></Sup>. Las propiedades de semiconducci&oacute;n de un transistor, llevadas a una tecnolog&iacute;a que permite manipularlas al nivel molecular para encerrar muchos millones de transistores en un chip de un mil&iacute;metro son enteramente cu&aacute;nticas, como lo son las de un fot&oacute;n encerrado en una cavidad resonante que le permite generar una radiaci&oacute;n l&aacute;ser. Computadores y tel&eacute;fonos celulares, reproductores de discos compactos y televisi&oacute;n satelital son objetos completamente cu&aacute;nticos de nuestra vida corriente. </p>     <p>Lo interesante es que son estos objetos los que est&aacute;n llevando a la construcci&oacute;n social del objeto encontrado por Aspect, Grangier y Roger con sus experimentos sobre fotones: el individuo aislado, &aacute;tomo conceptual de la democracia moderna no existe. Todos estamos interrelacionados y correlacionados. Cuando vemos derrumbarse las torres gemelas o las bombas en Londres al mismo tiempo que se produce el hecho, la manera de pensar la pol&iacute;tica cambia, como cambian los gustos gastron&oacute;micos cuando todos comemos McDonald&rsquo;s hechos de la misma manera. La cultura est&aacute; cambiando por la interconexi&oacute;n. M&aacute;s que un problema de &ldquo;Tecnolog&iacute;as de la Informaci&oacute;n y de la Comunicaci&oacute;n&rdquo;, lo que est&aacute; produciendo el desarrollo tecnol&oacute;gico contempor&aacute;neo es una desaparici&oacute;n de la idea de individuo aislado. Esto es un paso evolutivo comparable al que dieron los seres vivos unicelulares cuando conformaron organismos pluricelulares. </p>     <p>Un conjunto extremadamente complejo de se&ntilde;ales entre las c&eacute;lulas permite la especializaci&oacute;n a partir de la m&oacute;rula que todav&iacute;a se&ntilde;ala el comienzo de la vida, para que puedan asumirse funciones extremadamente complejas y claramente emergentes en el proceso de la vida. Un organismo es mucho m&aacute;s que la suma de sus c&eacute;lulas, pero para que se mantenga se necesita que todas est&eacute;n conectadas &ldquo;en tiempo real&rdquo; por el intricado sistema de se&ntilde;ales. Esto trasciende de lejos el simple problema de una tecnolog&iacute;a de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n expresada, en el caso de las c&eacute;lulas por la comunicaci&oacute;n qu&iacute;mica entre c&eacute;lulas vecinas o por la comunicaci&oacute;n mediada por la transmisi&oacute;n nerviosa entre c&eacute;lulas lejanas. Lo importante en la evoluci&oacute;n no fue que se desarrollaran estas tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n entre c&eacute;lulas. Lo importante fue el fen&oacute;meno emergente que surgi&oacute; cuando las c&eacute;lulas se encontraron permanentemente intercomunicadas y surgi&oacute; el organismo, que a su vez se lanz&oacute; en una violenta carrera evolutiva, desde las primeras algas hasta la humanidad contempor&aacute;nea. </p>     <p>Parecer&iacute;a haber se&ntilde;ales de que est&aacute; sucediendo lo mismo en nuestros d&iacute;as. Sin duda los fil&oacute;sofos y los soci&oacute;logos lo est&aacute;n sintiendo, como Habermas cuando afirma que el 11 de septiembre fue el &ldquo;primer acontecimiento hist&oacute;rico mundial&rdquo; (citado en Borradori, 2003). &ldquo;Un acontecimiento hist&oacute;rico mayor deber&iacute;a ser tan impredecible e irruptivo como para perturbar hasta el horizonte del concepto o de la esencia desde donde se cree reconocer a un acontecimiento en cuanto tal. De ah&iacute; que las preguntas &ldquo;filos&oacute;ficas&rdquo; sigan estando abiertas, y quiz&aacute;s m&aacute;s all&aacute; de la filosof&iacute;a en cuanto se trata de pensar el acontecimiento&rdquo; (citado en Borradori, 2003). </p>     <p><b>A manera de coda </b></p>     <p>La nueva techn&ecirc; abre paso a la nueva epist&ecirc;m&ecirc; y esto es lo verdaderamente importante hoy. El tema es, y lo retomo por &uacute;ltima vez, que para narrarnos el curso de la historia es tan importante la mirada sociol&oacute;gica como la mirada tecnol&oacute;gica. Que estamos sin duda ante una mutaci&oacute;n en la historia de la humanidad por lo menos tan profunda como la que se dio al pasar de la Edad Media a la Edad Moderna, de la cual son signos el 11 de septiembre y el l&aacute;ser, el tel&eacute;fono celular y la interconexi&oacute;n cu&aacute;ntica demostrada por Aspect (1981) y sus colaboradores, la multinacional sustituyendo a los estados nacionales y el desarrollo del transistor. Esta mutaci&oacute;n proviene del fracaso de los grandes relatos pol&iacute;ticos del siglo XIX tanto como del de los grandes relatos de la epistemolog&iacute;a y el final del principio cl&aacute;sico de causalidad. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Lo &uacute;nico que podemos es estar alerta. En una &eacute;poca ca&oacute;tica se hace indispensable la filosof&iacute;a para alumbrar el camino, pero hay que recoger las se&ntilde;ales de todas las partes donde se est&aacute;n produciendo: de los cambios sociales y de los cambios t&eacute;cnicos, de la crisis de las teor&iacute;as pol&iacute;ticas y de las nuevas epistemolog&iacute;as. Sociolog&iacute;a y tecnolog&iacute;a o tecnociencia cuentan la misma historia, pero cada uno de los relatos monof&oacute;nicos nos da apenas parte del total y podemos no ver el bosque por quedarnos en uno solo de los &aacute;rboles. Hoy es m&aacute;s necesario que nunca el pensar polif&oacute;nico y arm&oacute;nico usando todas las disciplinas del conocimiento humano. </p> <hr size="1">     <p><b>Comentarios</b></p>     <p><a name="n1">1</a> Recuperado de: <a href="http://www.monsanto.es/biotecnologia/glosario.html#b" target="_blank">http://www.monsanto.es/biotecnologia/glosario.html#b</a> </p>     <p><a name="n2">2</a> Recuperado de: <a href="http://www.foarbi.org.ar/ppal/glosario.php" target="_blank">http://www.foarbi.org.ar/ppal/glosario.php</a> </p>     <p><a name="n3">3</a> Muchos autores lo han hecho. Puede recordarse al Habermas de La t&eacute;cnica y la ciencia como ideolog&iacute;as o, m&aacute;s recientemente, al brillante ensayo de Lucien Stez, Tecnique et id&eacute;ologie, un enjeu de pouvoir. Un argumento fuerte es que la t&eacute;cnica y la ciencia est&aacute;n siempre ideologizadas y por lo tanto producen aquello que ya ten&iacute;an en sus causas y as&iacute;, s&oacute;lo reproducen cierta visi&oacute;n particular de sociedad, la de la clase dominante en el momento de la producci&oacute;n. Stez va m&aacute;s all&aacute; y afirma que toda la tecnociencia es un enorme juego de ficci&oacute;n, uno de los &uacute;ltimos grandes relatos sociales. </p>     <p><a name="n4">4</a> Dif&iacute;cilmente puede exagerarse en este sentido. De hecho la epistemolog&iacute;a se someti&oacute; a la voluntad de predicci&oacute;n. Por cerca de tres siglos los fil&oacute;sofos manejaron la idea de que el conocimiento surge de la capacidad de enunciar frases que predigan ciertos resultados. Luego se trata de hacer los experimentos indicados. Si se cumplen las predicciones, el conocimiento que los produjo es cierto y, si no, es falso. </p>     <p><a name="n5">5</a> Como dec&iacute;a todav&iacute;a, anacr&oacute;nicamente, la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica que rigi&oacute; a Colombia hasta 1991. </p>     <p><a name="n6">6</a> Para un recuento reciente bastante claro puede leerse Greenstein, G. &amp; Zajonc, A.G. (1997). Para un an&aacute;lisis del efecto del problema de la medida en la qu&iacute;mica contempor&aacute;nea puede verse Primas H. (1983). Tambi&eacute;n puede consultarse Villaveces J.L. (2003), donde fueron presentadas algunas de las ideas que se desarrollan en este apartado. </p>     <p><a name="n7">7</a> Puede verse un an&aacute;lisis interesante en: <a href="http://www.brera.unimi.it/old/Atti-Como-97/Bergia.pdf" target="_blank">http://www.brera.unimi.it/old/Atti-Como-97/Bergia.pdf</a> , consultado en agosto de 2005. </p>     <p><a name="n8">8</a> Es impresionante la esquizofrenia epistemol&oacute;gica de la mayor&iacute;a de los f&iacute;sicos e ingenieros contempor&aacute;neos que, teniendo una buena formaci&oacute;n en los principios de la mec&aacute;nica cu&aacute;ntica y en algunas de sus consecuencias epistemol&oacute;gicas, recurren sin embargo a afirmaciones peregrinas como la de que &ldquo;los electrones son cu&aacute;nticos, pero los n&uacute;cleos son cl&aacute;sicos&rdquo;, afirmaci&oacute;n que surge de la aproximaci&oacute;n de Born-Oppenheimer, que era un ensayo algebraico de poder obtener una soluci&oacute;n aproximada a una ecuaci&oacute;n diferencial. As&iacute;, siguen dando explicaciones de los objetos macrosc&oacute;picos que corresponder&iacute;an a epistemolog&iacute;as decimon&oacute;nicas. Sobre la influencia de esto en la qu&iacute;mica puede verse el libro de Primas citado m&aacute;s atr&aacute;s o los trabajos de Sutcliffe (1994) o de Moyano G. (1998). </p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Referencias </b></p> </font>    <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">Aspect, A., Grangier, P., Roger, G. (1981). Experimental test of realistic local theories via Bell's theorem. <i>Physical Review Letters</i>, Vol. 47. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0123-885X200500030000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bell, J. (1964). On the Einstein-Podolsky-Rosen paradox. <i>Physics</i>, Vol. 11. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0123-885X200500030000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Borradori, G. (2003). <i>La filosof&iacute;a en una &eacute;poca de terror</i>. Bogot&aacute;: Taurus. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0123-885X200500030000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Calais, J.L., Kluwer, O., de Moyano, G. (1998). <i>Estudio de los fundamentos matem&aacute;ticos para un modelo de las reacciones qu&iacute;micas</i>. Tesis de doctorado no publicada. Universidad Nacional de G. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0123-885X200500030000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Greenstein, G. &amp; Zajonc, A.G. (1997). <i>The Quantum Challenge. Modern research on the foundations of Quantum Mechanics</i>. Massachussets: Jones and Bartlett Publishers. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0123-885X200500030000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Primas, H. (1983). <i>Chemistry, Quantum Mechanics and Reductionism</i>. Berlin, New York: Springer-Verlag. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0123-885X200500030000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sch&ouml;nberg, A. (1975). Theory of form. En L. Stein (Ed.) &amp; L. Black (Trad.), <i>Style and Idea, selected writings of A. Schoenberg</i>. California: University of California Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0123-885X200500030000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sutcliffe, B. (1994). The decoupling of nuclear from electronic motions in molecules. En E.S. Kryachko &amp; J.L. Calais (Eds.), <i>Conceptual Trends in Quantum Chemistry</i>. Netherlands: Kluwer Academic Publishers Group. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0123-885X200500030000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Villaveces, J.L. (2003). Epistemolog&iacute;a con perspectiva de g&eacute;nero. <i>Colombia, ciencia y tecnolog&iacute;a</i>, Vol. 21. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0123-885X200500030000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="center">Fecha de recepci&oacute;n: Agosto de 2005 &bull; Fecha de aceptaci&oacute;n: Septiembre de 2005 </p>   </font>      ]]></body><back>
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