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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">      <P align="center"><font size="4">Intereses colombianos en el TLC</font></P>     <P><b>Alejandro Gaviria <Sup><a href="#ag">*</a></Sup></b> </P>     <P>1. Teniendo en cuenta los resultados de las negociaciones del TLC, &iquest;cu&aacute;les cree que son los aspectos m&aacute;s sobresalientes a favor y en contra de los intereses patrios, en el sector de la econom&iacute;a? </P>      <P>Como los resultados de la negociaci&oacute;n todav&iacute;a no se conocen a cabalidad, quisiera, en lugar de incurrir en una contabilidad detallada de ganadores y perdedores, reiterar algunos puntos generales que, en mi opini&oacute;n, son fundamentales para entender qu&eacute; gana y qu&eacute; pierde el pa&iacute;s con la firma del TLC. </P>      <P>Un primer punto tiene que ver con la desconexi&oacute;n factual de la discusi&oacute;n. El debate sobre los efectos sociales del TLC parece ocurrir en un vac&iacute;o emp&iacute;rico. Los m&aacute;s pesimistas predicen la destrucci&oacute;n de miles de empleos. Los m&aacute;s optimistas hablan de la generaci&oacute;n de millones de puestos de trabajo. Pero la evidencia contradice tanto las predicciones sombr&iacute;as de la izquierda como los escenarios radiantes de la derecha. La evidencia sugiere, en particular, que los efectos sociales del TLC ser&aacute;n moderados: el empleo crecer&aacute; marginalmente y la distribuci&oacute;n del ingreso permanecer&aacute; inalterada. Quiz&aacute;s la met&aacute;fora m&aacute;s adecuada para caracterizar el debate sea la de un partido de f&uacute;tbol cuyo marcador se conoce de antemano (cero a cero) y cuya acci&oacute;n no est&aacute; en el campo sino en las grader&iacute;as donde los ide&oacute;logos intercambian improperios. </P>     <P>Quisiera, entonces, se&ntilde;alar que no estoy de acuerdo con quienes pretender presentar el debate sobre el TLC como una disyuntiva entre modernidad y atraso (o bien nos comprometemos con el futuro o bien nos resignamos al pasado). Tampoco estoy de acuerdo con quienes insisten en mostrar el debate como una opci&oacute;n entre autonom&iacute;a y claudicaci&oacute;n (o bien defendemos nuestra econom&iacute;a o bien la entregamos (servida) a la ambici&oacute;n imperialista). Ambas posturas reflejan una exageraci&oacute;n ret&oacute;rica que no guarda coherencia con los estudios disponibles. </P>     <P>Ante estas posturas exageradas convendr&iacute;a llevar la discusi&oacute;n a un plano pragm&aacute;tico. Cabr&iacute;a se&ntilde;alar, de una vez por todas, que la justificaci&oacute;n m&aacute;s evidente del TLC es negativa, no positiva. Esto es, no es tanto lo que ganamos si lo firmamos como lo que perdemos si no lo hacemos. Estar&iacute;a incluso dispuesto a conceder que el TLC es un mal necesario. O, dicho de otra manera, una necesidad, s&oacute;lo en la medida en que otros ya lo han hecho o lo har&aacute;n pronto. Idealmente, la inserci&oacute;n a la econom&iacute;a global deber&iacute;a darse en condiciones m&aacute;s justas que las que ofrece el TLC. Pero ese ideal no existe; al menos por ahora. </P>     <P   >M&aacute;s all&aacute; de los efectos meramente comerciales, existe otro beneficio del TLC que cabr&iacute;a mencionar. Se trata de un beneficio indirecto e incierto, o al menos intangible, en el sentido de que no es f&aacute;cilmente cuantificable y (por tal raz&oacute;n) usualmente no es incluido en la contabilidad de p&eacute;rdidas y ganancias. El TLC puede contribuir a ordenar las prioridades en materia de inversi&oacute;n p&uacute;blica. La mayor competencia (aunada a la necesidad de aprovechar las ventajas que ofrece el Tratado) podr&iacute;a obligar, por ejemplo, a que en lugar de incurrir en inversiones ociosas, como la pavimentaci&oacute;n de v&iacute;as terciarias y secundarias, el Gobierno emprendiera inversiones imprescindibles, como el mejoramiento de las v&iacute;as que conectan los principales centros urbanos con los puertos. </P>     <P   >As&iacute; mismo, la nueva realidad comercial obligar&iacute;a, tarde o temprano, a reemplazar el asistencialismo (tan rentable pol&iacute;ticamente como improductivo socialmente) por la inversi&oacute;n en capacitaci&oacute;n laboral, educaci&oacute;n t&eacute;cnica, y ciencia y tecnolog&iacute;a. En este sentido, el TLC le puede imprimir una disciplina necesaria a las decisiones presupuestales, las cuales han estado caracterizadas por la dispersi&oacute;n y falta de continuidad. De la misma manera, el TLC puede disminuir la inseguridad institucional y jur&iacute;dica. Algo similar ocurri&oacute; en el continente europeo: la integraci&oacute;n comercial llev&oacute; a una convergencia institucional con efectos positivos (e innegables) para los pa&iacute;ses que hist&oacute;ricamente pose&iacute;an las instituciones m&aacute;s d&eacute;biles. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   >En suma, para contestar la pregunta sobre qu&eacute; gana Colombia con el TLC, quisiera reiterar tres puntos: (i) algunos miles de empleos, (ii) la posibilidad de seguir compitiendo en igualdad de circunstancias con otros econom&iacute;as de la regi&oacute;n, y (iii) un factor disciplinante en la toma de decisiones p&uacute;blicas. </P> <hr size="1">       <P><b>C&eacute;sar A. Rodr&iacute;guez <Sup><a href="#cr">**</a></Sup></b> </P>     <P>1. Teniendo en cuenta los resultados de las negociaciones del TLC, &iquest;cu&aacute;les cree que son los aspectos m&aacute;s sobresalientes a favor y en contra de los intereses patrios, en el sector de las relaciones laborales? </P >     <P   >Parto de la base de que los &ldquo;intereses patrios&rdquo; a los que se refiere la pregunta son las normas laborales que, de acuerdo con la ley nacional e internacional, Colombia est&aacute; obligada a aplicar eficazmente. Desde este punto de vista, la evaluaci&oacute;n de las reglas laborales implicadas en tratados de libre comercio&mdash;como son las establecidas en el Cap&iacute;tulo 17 del TLC firmado entre Colombia y Estados Unidos&mdash;debe ser hecha bas&aacute;ndose en dos interrogantes. El primero es: &iquest;qu&eacute; derechos est&aacute;n protegidos por el tratado? Los derechos incluidos en el caso en cuesti&oacute;n son aquellos que la comunidad internacional ha considerado como fundamentales; esto es, las garant&iacute;as laborales b&aacute;sicas que deben ser protegidas independientemente del grado de desarrollo econ&oacute;mico o forma de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica. Los cuatro derechos fundamentales recogidos por la declaraci&oacute;n de la OIT sobre el tema (firmada en 1998) son: 1) el derecho a la asociaci&oacute;n, 2) el derecho de los trabajadores a organizarse y negociar colectivamente, 3) la prohibici&oacute;n al trabajo infantil de explotaci&oacute;n, y 4) la prohibici&oacute;n al trabajo forzado. Acertadamente, el TLC complementa esta lista b&aacute;sica con un quinto derecho: el derecho a las &ldquo;condiciones aceptables de trabajo&rdquo;, relacionado con salarios m&iacute;nimos, horas de trabajo, salud y seguridad social. </P>     <P   >El segundo grupo de preguntas tiene que ver con el procedimiento, los &oacute;rganos y los mecanismos de control y sanci&oacute;n. &iquest;Qui&eacute;n est&aacute; facultado para presentar quejas por violaciones a los derechos incluidos en el tratado? &iquest;Qui&eacute;n investiga y decide los casos? &iquest;Qu&eacute; tipo de consultas o sanciones est&aacute;n establecidas en caso de infracci&oacute;n a la cl&aacute;usula? Si el TLC pasa la prueba en materia de derechos, el balance de sus mecanismos de aplicaci&oacute;n es mucho menos halag&uuml;e&ntilde;o. En efecto, dos detalles del mecanismo de aplicaci&oacute;n de las normas laborales&mdash; tra&iacute;dos directamente de tratados similares firmados por Estados Unidos (p.ej., con Chile y los pa&iacute;ses del CAFTA)&mdash; pueden implicar que el compromiso adquirido por Colombia en virtud del TLC no tenga efectos en la pr&aacute;ctica. </P>     <P   >De un lado, a diferencia del NAFTA, las quejas por violaci&oacute;n repetida a los derechos laborales en uno de los estados parte, s&oacute;lo pueden ser presentadas por el otro Estado. De esta forma se cierra la puerta a la participaci&oacute;n de organizaciones de la sociedad civil, lo que ha demostrado ser el &uacute;nico mecanismo eficaz para la aplicaci&oacute;n de este tipo de normas. </P>     <P   >De otro lado, el procedimiento para la aplicaci&oacute;n de los derechos es muy vago y carece de mecanismos de sanci&oacute;n eficaces. Si una de las partes (p.ej., Estados Unidos) tiene alguna queja sobre violaciones repetidas a derechos laborales en el otro pa&iacute;s (p.ej., Colombia, por desprotecci&oacute;n de la vida de l&iacute;deres sindicales), lo &uacute;nico que puede hacer es una &ldquo;consulta cooperativa&rdquo; con &eacute;ste para tratar de resolver el asunto. Aunque est&aacute; previsto que, en los casos en los que las consultas no lleven a un acuerdo, exista la posibilidad de resolver las controversias del TLC e, incluso, de imponer eventuales sanciones, en la pr&aacute;ctica, como lo ha mostrado ampliamente la experiencia de tratados similares, los estados no acuden a estos mecanismos para evitar retaliaciones por parte de sus contrapartes en los TLC. </P>     <P   >En conclusi&oacute;n, es muy probable que las normas del TLC no contribuyan de manera significativa a elevar el nivel de cumplimiento de los compromisos nacionales e internacionales de Colombia en relaci&oacute;n con los derechos laborales. </P> <hr size="1">      <P><b>Jorge Pulecio <Sup><a href="#jp">***</a></Sup></b> </P >     <P   >1. Teniendo en cuenta los resultados de las negociaciones del TLC, &iquest;cu&aacute;les cree que son los aspectos m&aacute;s sobresalientes a favor y en contra de los intereses patrios, en Bogot&aacute;? </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   >Dado que la oferta productiva de Bogot&aacute; se orienta hacia el mercado interior, y en muy poca proporci&oacute;n al mercado exterior, la ciudad resulta altamente vulnerable a las nuevas reglas de juego que establece el TLC. En efecto, Bogot&aacute; represent&oacute; el 23.2% de la producci&oacute;n nacional, 23.6% de la industria, 22.8% de los servicios y el 57% de la Inversi&oacute;n Extranjera Directa del pa&iacute;s (2004). Mientras que las exportaciones totales de ese a&ntilde;o fueron de 958.7 millones de d&oacute;lares (de las cuales 507.7 millones se destinaron a los pa&iacute;ses andinos y 201.3 millones a EE UU, en este caso b&aacute;sicamente flores), entre 1990 y 2001 las exportaciones globales de Bogot&aacute; representaron apenas el 2.05% del total nacional<sup><a href="#n1">1</a></sup>. En consecuencia, la liberaci&oacute;n comercial acordada en el TLC con Estados Unidos someter&aacute; el parque industrial bogotano a una dura competencia. Algunos sectores se beneficiar&aacute;n de la reducci&oacute;n de aranceles en materias primas y bienes de capital, y buscar&aacute;n nichos de mercado en EE.UU. en competencia incierta con los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos. Se trata de los sectores antes beneficiados con las preferencias ATPDEA. No obstante, la gran industria regional no tiene perspectivas s&oacute;lidas con el TLC; esa es la conclusi&oacute;n del estudio preparado por el CID para Bogot&aacute; (citado arriba). </P>     <P   >Los acuerdos en agricultura tienen dos caras: por un lado, las condiciones vigentes del ATPDEA que favorecen las exportaciones de flores se mantendr&aacute;n, as&iacute; como aumentar&aacute;n las oportunidades para las manufacturas de tabaco y las exportaciones de algunos derivados de la leche; por el otro, el compromiso de desmonte total de aranceles y del Sistema Andino de Franjas de Precios desplazar&aacute; del campo a los productores de algod&oacute;n, arroz, ma&iacute;z, pollo, trigo, cebada, sorgo, soya, arveja y fr&iacute;jol, entre otros, en un lapso de entre 0 y 19 a&ntilde;os y sin que EE.UU. reduzca los subsidios. Esto significa que 257.370 hect&aacute;reas hoy cultivadas en la Regi&oacute;n Central (Tolima, Meta, Boyac&aacute; y Cundinamarca) quedar&aacute;n cesantes, sin contar el caso del algod&oacute;n. La poblaci&oacute;n afectada migrar&aacute; especialmente a Bogot&aacute;, ciudad que ya concentra el mayor n&uacute;mero de desplazados del pa&iacute;s. </P>     <P   >Es claro que la seguridad alimentaria no se reduce &uacute;nicamente a la disponibilidad de alimentos importados, sino que implica una capacidad de acceso permanente a alimentos de calidad. La ca&iacute;da de los ingresos rurales y las migraciones har&aacute;n m&aacute;s vulnerable la seguridad alimentaria y social de los bogotanos. </P>     <P   >Los compromisos de EE.UU. en Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (MSF) son muy et&eacute;reos. En todo caso, tendremos que hacer todos los esfuerzos por mejorar los est&aacute;ndares de MSF, no s&oacute;lo para intentar aprovechar oportunidades en arom&aacute;ticas, plantas medicinales y hortalizas, sino para atender a las demandas de salud y nutrici&oacute;n de nuestros ciudadanos. </P>     <P   >En el sector de servicios el TLC pudo representar mayores oportunidades para Bogot&aacute;, en especial en servicios empresariales y profesionales. Sin embargo, como lo demostr&oacute; el estudio de la Universidad Externado para el Distrito Capital, todo depend&iacute;a de negociar visas temporales para nuestros empresarios, profesionales y trabajadores, como lo hicieron M&eacute;xico y Chile, as&iacute; como de que los diferentes estados de EE.UU. se comprometieran a desmontar las barreras a la venta de servicios. En nuestro caso EE.UU. no acept&oacute; compromisos ligados al propio Tratado<Sup><a href="#n2">2</a></Sup>. </P>     <P   >Como era de esperarse, en cuanto al tema de la propiedad intelectual EE.UU. fue un claro ganador. El CID de la Universidad Nacional estim&oacute; para el Distrito Capital, que los sobrecostos en los medicamentos asociados a convertir el Decreto 2085 en parte de un Tratado, m&aacute;s los nuevos compromisos en linkage y compensaci&oacute;n por demoras, implicar&aacute;n 166 millones de d&oacute;lares adicionales en el 2030<Sup><a href="#n3">3</a></Sup>. </P>     <P   >A pesar de los riesgos y costos sociales que significa el TLC, el Consejo Regional de Competitividad Bogot&aacute;-Cundinamarca ha establecido 71 proyectos enfocados a aprovechar las oportunidades y reducir los costos. De igual forma ha logrado un acuerdo con el Gobierno Nacional para desarrollar en la Agenda Interna los megaproyectos del Aeropuerto El Dorado, las autopistas ALOA al Llano, Norte, el puerto multimodal de Puerto Salgar y la navegabilidad del R&iacute;o Magdalena. M&aacute;s importante a&uacute;n, el pasado 10 de mayo el Concejo Distrital aprob&oacute; la creaci&oacute;n de la Corporaci&oacute;n para el Desarrollo y la Productividad de Bogot&aacute;-Regi&oacute;n. El Distrito Capital y la C&aacute;mara de Comercio de Bogot&aacute; aportar&aacute;n 3 millones de d&oacute;lares con los cuales se espera emprender una gran estrategia de atracci&oacute;n de inversiones productivas y promoci&oacute;n de la ciudad. </P>     <P   >El TLC implica grandes costos y pocas oportunidades. Con todo lo anterior, si finalmente el Congreso estadounidense aprueba el TLC, la ciudad se apresta a reforzar todos sus recursos humanos e institucionales para superar el reto. </P> <hr size="1">     <P   ><b>Jos&eacute; Luis Villaveces <Sup><a href="#jv">****</a></Sup></b> </P >     <P   >1. Teniendo en cuenta los resultados de las negociaciones del TLC, &iquest;cu&aacute;les cree que son los aspectos m&aacute;s sobresalientes a favor y en contra de los intereses patrios, en el sector de la ciencia y la tecnolog&iacute;a? </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   >En primer lugar, me parece desafortunada la manera en que se formula la pregunta. La noci&oacute;n de intereses patrios es totalmente subjetiva y, sin duda, desde el punto de vista de quienes participaron con entusiasmo y promovieron la negociaci&oacute;n, los intereses patrios se ver&aacute;n ampliamente favorecidos con el TLC, mientras que quienes se oponen sostendr&aacute;n que tales intereses se ven muy perjudicados. Evidentemente, est&aacute;n hablando de &ldquo;intereses patrios&rdquo; distintos y para contestar esta pregunta habr&iacute;a que saber en cu&aacute;les se est&aacute; pensando ac&aacute;. Tampoco es afortunada la pregunta por &ldquo;el sector de la ciencia y la tecnolog&iacute;a&rdquo;, que no es un sector, ya que todos los que se preocupan por el tema sostienen que las actividades de ciencia y tecnolog&iacute;a son transversales a todos los sectores y, claramente, no sectoriales. </P >     <P   >Hechas estas dos aclaraciones, creo que se puede contestar c&oacute;mo se ven afectadas las actividades de ciencia y tecnolog&iacute;a en Colombia debido a las negociaciones del TLC. La respuesta es que se afectan muy poco, y s&oacute;lo indirectamente, pues las negociaciones no han cobijado este tipo de actividades directamente. </P >     <P   >Con esp&iacute;ritu optimista se podr&iacute;a pensar que deber&iacute;an verse afectadas en forma positiva, especialmente porque los empresarios m&aacute;s ilustrados entender&aacute;n que la ciencia y la tecnolog&iacute;a son motores fundamentales para la competitividad -que ahora se vuelve crucial para ellos- y se decidir&aacute;n a invertir directamente en estas actividades, a asociarse con universidades, a crear y apoyar centros de investigaci&oacute;n, desarrollo tecnol&oacute;gico e innovaci&oacute;n, a patentar sus innovaciones, etc. Uno puede citar los ejemplos de Espa&ntilde;a, Irlanda y Portugal, como pa&iacute;ses en los que ocurri&oacute; algo de este tipo dando pie al optimismo; no obstante, tambi&eacute;n est&aacute; el contraejemplo -m&aacute;s cercano- de M&eacute;xico, en el que esto no ha sucedido. El empresariado colombiano es bastante menos ilustrado que el europeo, y los est&iacute;mulos fiscales y legislativos que encuentra no auguran el escenario optimista, como tampoco se ve que el empresariado norteamericano est&eacute; tan dispuesto a cooperar como sucedi&oacute; en los otros pa&iacute;ses europeos. Por tanto es mejor desechar este optimismo. </P >     <P   >Desafortunadamente las negociaciones no incluyeron un tipo de acuerdo para la cooperaci&oacute;n m&aacute;s eficaz entre entidades puramente acad&eacute;micas de USA y Colombia, y las fundaciones norteamericanas no tendr&iacute;an, a causa del TLC, motivos particulares para aumentar su presencia en Colombia. Cabr&iacute;a pensar que el complejo campo de la propiedad intelectual afectar&iacute;a notoriamente los resultados de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, pero este ser&iacute;a un efecto cuantitativamente peque&ntilde;o, debido a que la cultura de organizar la propiedad de los resultados de la investigaci&oacute;n est&aacute; muy poco extendida en Colombia y es apenas algo marginal. </P >     <P   >Ni siquiera se negoci&oacute; algo que habr&iacute;a sido importante, como es la facilidad para que los investigadores de uno y otro lado puedan obtener visas y permisos de trabajo para pasant&iacute;as de investigaci&oacute;n. El mayor efecto ser&aacute;, tal vez, que se puedan importar m&aacute;s f&aacute;cilmente algunos equipos e insumos para la investigaci&oacute;n. </P >     <P   >Por estas y similares razones habr&iacute;a que concluir que las negociaciones del TLC afectan muy poco las actividades de ciencia y tecnolog&iacute;a, pero no porque las hayan protegido sino, porque forman tan poca parte de la cultura nacional que los negociadores no las tuvieron en cuenta; incluso cuando todos declaran que estamos entrando en la &ldquo;Sociedad del conocimiento&rdquo;. </P > <hr size="1">     <P><b>Comentarios</b></P > </font>    <P   ><font size="2" face="Verdana"><a name="ag">*</a>  Ingeniero Civil, Escuela de Ingenier&iacute;a de Antioquia. Ph.D. en Econom&iacute;a, Universidad de California. Decano de la Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad de los Andes. </font></P> <font face="Verdana" size="2">    <P   ><a name="cr">**</a> 	Director, Centro de Investigaciones Sociojur&iacute;dicas, Universidad de Los Andes. </P>     <P   ><a name="jp">***</a> 	Asesor del Alcalde Mayor de Bogot&aacute; y profesor del IEPRI de la Universidad Nacional de Colombia. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   ><a name="jv">****</a> 	Doctorado en Ciencias, Universite Catholique de Louvain, U.C.L., B&eacute;lgica. Director de la Oficina de Investigaciones de la Universidad de los Andes.</P>    <br>     <P><a name="n1">1</a> Al respecto ver el estudio del CID de la Universidad Nacional de Colombia (2005), Estudio de las barreras al comercio de bienes y servicios de Bogot&aacute; en el contexto de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Bogot&aacute;: Alcald&iacute;a Mayor de Bogot&aacute;, mimeo. Consultado en: <a href="http://www.bogota.gov.co" target="_blank">www.bogota.gov.co</a>. </P>     <P><a name="n2">2</a> Ver Universidad Externado de Colombia (2004). Estudio sobre Bogot&aacute; como plataforma de exportaci&oacute;n de servicios y las negociaciones del TLC con EE UU. Bogot&aacute;: mimeo, Alcald&iacute;a Mayor de Bogot&aacute;. Consultado en: <a href="http://www.bogota.gov.co" target="_blank">www.bogota.gov.co</a>.</P>     <P><a name="n3">3</a> CID (2005). Tratado de Libre Comercio Colombia-Estados unidos. Impactos en el sector salud del Distrito Capital. Bogot&aacute;: SDS-Alcald&iacute;a Mayor de Bogot&aacute;. Consultado en: <a href="http://www.bogota.gov.co" target="_blank">www.bogota.gov.co</a>. </P > </font>      ]]></body>
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