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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Based on the death of Albert Camus, occurred on January 4th 1960 because of a car accident, the author writes the following short-text, where he relates the event to others suggesting possible and curious coincidences.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">      <p align=center><b><font size="4">Albert Camus</font></b></p>      <p><b>Daniel Hopenhayn</b></p>      <p>Joven escritor chileno.</p>  <hr size="1">      <p><b>RESUMEN</b>     <p>El autor retoma la muerte del escritor Albert  Camus, ocurrida el 4 de enero de 1960 en un accidente automovil&iacute;stico, y lo  relaciona con otros eventos que sugieren posibles y extra&ntilde;as  coincidencias.</p>      <p><b>PALABRAS CLAVE</b>     <p>Albert Camus, literatura, accidente, filosof&iacute;a, coincidencias.</p>  <hr size="1">      <p align=center><b><font size="3"> Albert Camus</font> </b></p>      <p><b>ABSTRACT</b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Based on the death of Albert Camus, occurred on  January 4th 1960 because of a car accident, the author writes the following  short-text, where he relates the event to others suggesting possible and curious  coincidences.</p>      <p><B>KEYWORDS</B></p> Albert Camus, literature, accident, philosophy, coincidences.</p>  <hr size="1">      <p align=center><img src="img/revistas/res/n25/25a08f1.jpg">      <p>El escritor fil&oacute;sofo. El argelino franc&eacute;s. El existencialista que dijo:  &quot;No conozco nada m&aacute;s idiota que morir en un accidente de autom&oacute;vil&quot;. &Eacute;se fue  Albert Camus, muerto en un accidente de autom&oacute;vil el lunes 4 de enero de 1960.  Pero no es una historia de coincidencias. Como en El penal m&aacute;s largo del mundo,  el cuento de Soriano que reconstruye las suposiciones de un portero frente a un  penal decisivo, Camus sab&iacute;a que la muerte sab&iacute;a. La actriz Mar&iacute;a Casares, que  estuvo enamorada de &eacute;l casi siempre, sostuvo que al partir de vacaciones a  Lourmarin, desde donde regresaba a Par&iacute;s ese 4 de enero, se despidi&oacute; de ella con  estas palabras: &quot;&iquest;Te imaginas que llegar&aacute; un d&iacute;a en que estaremos separados?&quot;  Acto seguido, se puso a llorar. Sumemos a esto a la secretaria de Camus, que en  un testimonio quiz&aacute;s de mal gusto, asegura que el autor de El Extranjero hab&iacute;a  ordenado sus papeles como para no volver.</p>     <p>Muri&oacute; a los 47 a&ntilde;os. Michel  Gallimard, su amigo y editor &#40;sobrino del patriarca Gast&oacute;n Gallimard&#41; , lo hab&iacute;a  convencido de volver a Par&iacute;s por la carretera nacional NÂº5, y no en tren como &eacute;l  pretend&iacute;a. &quot;No tengas miedo, detesto la velocidad y no me gusta el autom&oacute;vil&quot;,  le comentaba Camus dos meses antes al novelista Emmanuel Beri, ante una vaga  advertencia de este &uacute;ltimo. Gallimard al volante de su Facel Vega. Camus en el  asiento del copiloto. Atr&aacute;s, la mujer de Gallimard, la hija de Gallimard y el  perro de los Gallimard. Afuera, la llovizna permanente. El absurdo del invierno.  &quot;Muere Fausto Coppi en un accidente de carretera&quot;, titulaban dos d&iacute;as atr&aacute;s los  diarios de Europa, ante la muerte del campe&oacute;n italiano de ciclismo. Hasta aqu&iacute;,  el viaje de Albert Camus de Lourmarin a Par&iacute;s segu&iacute;a siendo seguro.</p>     <p>En  1930, un joven de 17 a&ntilde;os era internado en el hospital Mustapha, ciudad de  Argel, afectado de tuberculosis. El pron&oacute;stico es adverso, y aunque Camus se  recupera, es forzado a moderar la velocidad de su vida y con ello renunciar a su  gran pasi&oacute;n: el f&uacute;tbol. Al autor de La Peste lo entristec&iacute;a ver a los dem&aacute;s  patear una pelota y correr intensamente por la playa. Antes o despu&eacute;s terminar&iacute;a  afirmando: &quot;No hay m&aacute;s que un problema fil&oacute;sofico verdaderamente serio: el  suicidio. Juzgar si la vida vale o no vale la pena de ser vivida es responder a  la pregunta fundamental de la filosof&iacute;a&quot;. La muerte sab&iacute;a que Camus sab&iacute;a.  Tambi&eacute;n en 1930, internado en un sanatorio de la Costa Azul, rodeado de su  esposa y de Aldous Huxley, muere de tuberculosis el escritor y poeta D. H.  Lawrence. A las 13 horas 55 minutos, el reloj del Facel Vega se detiene para  siempre. Segundo antes, Michel Gallimard perd&iacute;a el control de su veh&iacute;culo, se  sal&iacute;a del camino y se estrellaba contra dos &aacute;rboles consecutivamente. Anne  Gallimard, con 18 a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos, sale ilesa. Su madre corre la misma  suerte. Michel Gallimard, cuya cuota de responsabilidad en el accidente nunca se  pudo determinar, resulta gravemente herido. Albert Camus, que pocos d&iacute;as atr&aacute;s  hab&iacute;a declarado a un peri&oacute;dico &quot;Mi obra a&uacute;n no ha comenzado&quot;, muere en el acto.  Entre otras pertenencias, son encontrados junto a Camus los manuscritos de la  novela inconclusa El primer hombre, sobre la cual hab&iacute;a dicho: &quot;En resumen, voy  a hablar de aquellos a los que quise. Y s&oacute;lo de eso. Alegr&iacute;a profunda&quot;. El perro  de los Gallimard nunca fue encontrado. Su due&ntilde;o muri&oacute; tras agonizar algunos  d&iacute;as. Camus, que no conceb&iacute;a nada m&aacute;s idiota que morir en autom&oacute;vil, sintetizaba  as&iacute; su experiencia como portero de f&uacute;tbol: &quot;Aprend&iacute; que la pelota nunca viene  hacia uno por donde uno espera que venga&quot;. El a&ntilde;o de su muerte, nacen el piloto  Ayrton Senna y el futbolista Diego Maradona.</p>     <p>Para el escritor Italo  Svevo, el camino de las repeticiones es inevitable, puesto que los moldes de la  existencia son limitados, y con ello las posibilidades de lo imprevisible. No es  para asustarse entonces que el autor de La conciencia de Zeno haya muerto en  1928 al estrellarse contra un &aacute;rbol el auto que conduc&iacute;a, 32 a&ntilde;os antes que  Albert Camus, y 32 a&ntilde;os despu&eacute;s de que Bridget Driscoll, la primera v&iacute;ctima  mortal en la historia de los accidentes de tr&aacute;fico, fuera atropellada en Londres  cuando se dirig&iacute;a a un espect&aacute;culo de baile. El conductor era un muchacho que  ofrec&iacute;a paseos en coche, y estaba tratando de impresionar a una joven pasajera.  &quot;Esto nunca m&aacute;s debe ocurrir&quot;, dijo entonces el encargado de la investigaci&oacute;n.  &quot;Es imposible que no vuelva a ocurrir&quot;, le habr&iacute;a contestado Svevo. As&iacute; se  explica que medio siglo despu&eacute;s, Margaret Mitchell, autora de la novela Lo que  el viento se llev&oacute;, haya muerto atropellada en Atlanta cuando se dirig&iacute;a al  cine. El conductor era un taxista fuera de servicio, y conduc&iacute;a en estado de  ebriedad. El primer hombre, la obra p&oacute;stuma de Camus, permaneci&oacute; in&eacute;dita hasta  1994. El a&ntilde;o en que se publica, Maradona juega su &uacute;ltimo mundial y  Ayrton Senna muere en un accidente automovil&iacute;stico. El personaje de la novela,  Jaques Conmery, se sumerge en un trance de recuerdos para recrear sus or&iacute;genes,  buscando fundamentalmente a su padre. Adem&aacute;s de esos manuscritos y de algunas  fotos, la polic&iacute;a encontr&oacute; entre las ropas de Camus el boleto del tren a Par&iacute;s  que el escritor desisti&oacute; finalmente de utilizar. &iquest;Sab&iacute;a que se iba a morir? No,  sab&iacute;a que la muerte sab&iacute;a: &quot;El &uacute;nico dato de que dispongo es que todo es  absurdo&quot;.</p>      <p align=center><img src="img/revistas/res/n25/25a08f2.jpg"></p>   </font>      ]]></body>
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