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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4">Los ajiacos colombianos</font> </p>     <p><b>Juliana Duque* y Shawn Van Ausdal</b>**</p>     <p>* Investigadora y editora gastron&oacute;mica.</p>        <p>** Candidato a doctorado en Geograf&iacute;a, Universidad de   California, Berkeley, EE.UU</p> <hr size="1">      <p>Ante una invitaci&oacute;n a un almuerzo de ajiaco, la gran mayor&iacute;a de colombianos   esperar&iacute;a una "sopa espesa hecha con diversas clases de papas, pollo, ma&iacute;z   tierno y aromatizada con hojas de guasca" (Real Academia Espa&ntilde;ola, 2001).   Algunos har&iacute;an hincapi&eacute; en la necesidad de incluir papas criollas, que se   deshacen en la cocci&oacute;n, para dar sabor y color al caldo. Otros arg&uuml;ir&iacute;an que sin   la adici&oacute;n de la crema de leche, que enriquece esta espesa preparaci&oacute;n d&aacute;ndole   una textura m&aacute;s suave, y sin el contraste que ofrece la acidez de las   alcaparras, el plato resultante no merecer&iacute;a el nombre de ajiaco. Sin embargo,   establecer en qu&eacute; consiste el ajiaco no parece generar disputas   apasionadas.</p>            <p>Pero, &iquest;es este plato el ajiaco colombiano o solamente una   variedad que ha eclipsado a las dem&aacute;s? Quisimos utilizar la secci&oacute;n "Documento"   para explorar esta pregunta. Mediante la compilaci&oacute;n de una serie de comentarios   y recetas de diferentes periodos hist&oacute;ricos y regiones, resaltamos el car&aacute;cter   cambiante del ajiaco colombiano en el tiempo y en el espacio. Con esta   compilaci&oacute;n, que hemos organizado en orden cronol&oacute;gico, cambiamos un poco el   formato t&iacute;pico de esta secci&oacute;n, que suele transcribir un solo documento   relacionado con el tema del dossier. Concluimos con un comentario acerca del   ajiaco y sus ingredientes, su lugar en el imaginario nacional, y algunos cambios   sociales representados en el estilo y el contenido de las   recetas.</p>      <p><b>Comentarios</b>:</p>           <p>"Y as&iacute; se echa en ajiacos -la yuca-   que es un guisado que all&aacute; se hace, por ser un caldo gustoso" (Bernardo Vargas   Machuca [s. XVI] citado en Jim&eacute;nez, 1994, p. 257).</p>       <p>  "[Los muiscas] parecen   frailes vitonios precisados a una exacta abstinencia de carnes, aliment&aacute;ndose de   un insubstancial ajiaco (...) o de una ins&iacute;pida mazamorra (...). Los blancos o   cosecheros de comodidad y riqueza acostumbran matar un novillo, toro o vaca, y   cecinada la carne la conservan para mezclar con el ajiaco" (Joaqu&iacute;n de Finestrad   [1783] citado en Pati&ntilde;o, 1984, cap. 14).</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  "Los artesanos, no muy numerosos   y los campesinos [de la sabana de Bogot&aacute;], se alimentaban especialmente de   ajiaco, que es una mezcla de carne de res o de oveja, cortada finamente y cocida   con papas y sazonada con ajo y cebollas; la cocci&oacute;n es r&aacute;pida debido a los   peque&ntilde;os pedazos de carne y en menos de un cuarto de hora el ajiaco est&aacute; listo y   afirmo que es una buena sopa" (Boussingnault, 1985 [d&eacute;cada de 1820], p.   365).</p>       <p>   "Pedir de comer habr&iacute;a sido anticiparse a la &eacute;poca presente, por   cuanto no est&aacute; en uso todav&iacute;a guisar en nuestras ventasposadas, excepto lo que   llaman ajiaco, especie de potaje de papas, del cual regalan una escudilla a los   transe&uacute;ntes de alpargata con tal de que beban y paguen un cuartillo de chicha"   (Ancizar, 1853, cap. 11).</p>       <p>   "El ajiaco es un caldo espeso con pedazos de   pl&aacute;tano o de papa y a veces hasta dos o tres bocados de carne, en caso de que la   cocinera sea generosa; si esta adem&aacute;s es buena guisandera, el plato es   aceptable" (Holton, 1981 [1857], cap.8).</p>       <p>   "Oh!, &iexcl;qu&eacute; almuerzo tan cumplido   estaba sobre la mesa! Nunca le he visto mejor, pueda ser por la apetencia (...).   Un plat&oacute;n lleno de ajiaco con habas y con alverjas, con guascas y con cominos,   con cecina y carne fresca" (Groot, 2003 [1866]).</p>       <p>   "(...) con [el banano] y   papas se prepara el ajiaco, plato nacional por excelencia &aacute; que siguen en   importancia el sancocho y el viudo" (Reclus, 1958 [1893], cap. 8, nota   17).</p>       <p>   <b>Recetas</b>:</p>       <p>   "Para hacer la [sopa de ajiaco] siempre   acostumbran guisar la olla primero, lo cual consiste en fre&iacute;r un poco de cebolla   con tomates y manteca, y despu&eacute;s echar el agua, la carne y los huesos, etc.;   tambi&eacute;n echan perejil, cilantro, etc., y al cabo de una hora est&aacute; [lista] (...).   Despu&eacute;s (...) se echa yuca y &aacute; otro rato arracacha y papas, todo cortado (...)"   (Gonz&aacute;lez, 1893, pp. 60 y 63).</p>       <p>   "Sopa de ajiaco de u&ntilde;a: se limpian   pl&aacute;tanos artones [sic] verdes y se lavan con agua y sal; despu&eacute;s se hacen   pedacitos pero con la u&ntilde;a, porque si se cortan con el cuchillo se ponen negros,   y se echan papas (....)" (Gonz&aacute;lez, 1893, p. 64).</p>       <p>   "Ajiaco de pollo con   alcaparras: se divide en pedazos un pollo y se pone a cocer en buen caldo con   sal y un ramillete surtido, a fuego lento; lu&eacute;go se le a&ntilde;aden unas papas picadas   y se deja cocer. Aparte se fr&iacute;en en poca manteca, cebollas, tomates y un diente   de ajo, todo bien picado; se agrega pimienta dulce y picante en polvo, uno o dos   bizcochos calados y molidos y lu&eacute;go se pone en la sopera con unas alcaparras.   Cuando la sopa se vaya a servir se le desprende toda la carne de los huesos del   pollo, todo lo dem&aacute;s se vierte en la sopera y se sirve" (Hern&aacute;ndez, 1923,   p.29).</p>       <p>   "Sopa de Ajiaco: se alista la olla con el caldo o con el agua   guisada, si es vigilia, se echan en ella hirviendo yuca cortada en trozos, lu&eacute;go   arracacha, y por &uacute;ltimo las papas cortadas. Aparte se hace un hogo de cebollas   picaditas, tomates peque&ntilde;os picados, perejil, culantro, un poquito de sal y una   cucharada de manteca. Se le revuelven a la sopa a tiempo de servir" (Jaramillo,   1936, pp. 2728).</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   "Ajiaco con pollo: se hacen cuatro litros de buen caldo   en el cual se cuece el pollo, cuando el caldo est&aacute; hirviendo se le ponen cuatro   libras de papa paramuna cortada en tajadas gruesas (sin lavarlas) y dos libras   de papa criolla, se deja hervir hasta que espese, se le agrega el pollo   desflecado, unas alcaparras y antes de servirlo tres cucharadas de crema"   (Hollman, 1937, p.20).</p>       <p>   "Ajiaco de papa con Pollo (para 12 personas): se   hace un buen caldo con 1 libra de hueso y 1 pollo o una libra de lomo de cerdo   poco gordo. Cuando el pollo y la carne han hervido, se cuela el caldo. Se vuelve   a poner al fuego y cuando est&aacute; hirviendo se le agregan 3 libras de papa de a&ntilde;o y   3 de papa criolla; luego alverjas tiernas y sal; 10 minutos antes de servir el   ajiaco se le a&ntilde;aden rodajas de mazorca tierna y unas guascas. En la sopera se   pone el pollo o la carne de cerdo desflecada, alcaparras y crema" (Lleras de   Ospina, 1948, p. 33).</p>       <p>   "Ajiaco bogotano: 1 pollo, 750 gramos de hueso de   res, 1.500 gramos de papa paramuna, 1.200 gramos de papa criolla, apio, cebolla,   perejil, zanahoria, 1 r&aacute;bano blanco y si se quiere unas huascas.</p>       <p>   Se pone   la olla con el hueso, y las menudencias del pollo: cuando hierve se le agregan   las hierbas, la zanahoria partida en 4 y la papa pelada y partida, debe de   hervir lo menos por 4 horas. El pollo se adoba la v&iacute;spera, al d&iacute;a siguiente se   suda y para servir el ajiaco se le mezcla. Si el ajiaco se manda a la mesa en   sopera, se le pone en la sopera alcaparras y un poco de crema de leche cruda y   encima de esto se sirve el ajiaco. Si es en platos, en cada plato se hace lo   mismo. Si es con huascas, media hora antes de servirlo se le echan las huascas"   (Escobar de Hern&aacute;ndez, 1960, p.12).</p>       <p>   <b>Ajiaco</b>:</p>        <p>"Proporciones: 8 tazas de agua caliente, 1 pollo o gallina, 6 papas guatas   medianas, 10 papas coloradas, grasa, sal, pimienta; crema y alcaparras si se   quiere.</p>       <p>  Utensilios: Olla, tabla de picar, cuchillo.</p>       <p> Preparaci&oacute;n:</p>       <p>   I. Matar el pollo, pelarlo y despresarlo.</p>       <p>   II. Dorar   las presas en manteca caliente. Agregar el agua caliente, sal, pimienta y dejar   hervir.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   III. Echar las papas peladas y partidas en pedazos y dejar hervir   hasta que todo est&eacute; bien cocido (deshechas las papas coloradas). Agregue agua   hirviendo si es necesario. Nota: si se quiere agregar 1 tacita de crema al   momento de servir y poner en cada plato tres alcaparras" (Hijas de la Caridad,   s.f., p.8).</p>       <p>   "Entre las comidas t&iacute;picas del boyacense se&ntilde;alamos la   mazamorra, el cuchuco y el ajiaco (...). El ajiaco es una sopa de papa de diversas   variedades y calidades, cortadas en tajadas muy delgadas, con arvejas, cilantro,   guascas, yucas y habas; en la Navidad se acostumbra con pollo y tiene una   preparaci&oacute;n muy especial en Boyac&aacute; y Cundinamarca" (Ocampo, 1977, cap. 4 sec.   b.).</p>       <p>   <b>Ajiaco santanderano</b>:</p>       <p>"&frac12; libra de   pl&aacute;tanos verdes</p>       <p>&frac12; libra de papas pastusa</p>       <p>1 tajadita de ahuyama</p>     <p>5 hojas de repollo</p>     <p>1 tacita de arroz</p>     <p>&frac12; taza de arveja verde</p>     <p>1 cucharadita de cilantro finamente picada</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>10 tazas de caldo sustancia.</p>       <p>   Ponga a hervir el caldo y agregue los   vegetales picados, menos las arvejas, las que incorporar&aacute; luego junto con el   arroz. Coc&iacute;nelos a fuego medio hasta que los vegetales y los granos aparezcan blandos, no sin revolverlos de vez   en cuando. Verifique la saz&oacute;n y minutos antes de ofrecerlo a&ntilde;&aacute;dale el cilantro   finamente picado" (Moreno, 1998, p. 72).</p>       <p>   <b>Ajiaco cartagenero de carne   salada</b>:</p>       <p>     <p>"1 libra de carne salada gorda</p>     <p>&frac12; libra de carne de cerdo   salada </p>     <p>1 libra de &ntilde;ame</p>     <p>1 libra de yuca</p>     <p>3 pl&aacute;tanos maduros</p>     <p>2 cebollas medianas</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>3 tomates chontos</p>     <p>3 dientes de ajo</p>     <p>&frac12; tacita de manteca o aceite con achiote</p>       <p>   Unos granos de pimienta de   oler y pimienta negra.</p>       <p>   Lave las carnes y c&oacute;rtelas en trozos medianos;   p&oacute;ngalas en una olla con agua que las cubra y adici&oacute;nele una cebolla y un tomate   picados, as&iacute; como las pimientas. Cocine estas carnes hasta que aparezcan casi   blandas y a&ntilde;&aacute;dales la yuca, el &ntilde;ame y los pl&aacute;tanos cortados en trozos tambi&eacute;n   medianos. Prosiga el cocinamiento a fuego suave, no sin revolver de vez en   cuando para que la vitualla se deshaga, aunque no del todo. Este plato debe   quedarse m&aacute;s bien espeso. Verifique la saz&oacute;n. En manteca o aceite achiotado con   la cebolla restante, los tomates picados y el ajo machucado prepare un guiso,   mezcl&aacute;ndolo bien al ajiaco antes de servirlo caliente. Generalmente este plato   lo acompa&ntilde;an en la Costa con arroz blanco o de coco" (Moreno, 1998, p.   76).</p>       <p>   De esta compilaci&oacute;n de comentarios y recetas, resulta claro que el   ajiaco ha sido mucho m&aacute;s que una sopa de papas con pollo con la adici&oacute;n de   alcaparras, guascas y crema de leche. Tal como observa Mar&iacute;a Clara Quir&oacute;s   (2003), lo que conocemos como ajiaco santafere&ntilde;o no siempre ha sido la &uacute;nica   preparaci&oacute;n del plato. En ciertos casos se trata de una sopa de papas a la que tambi&eacute;n se le echan arvejas,   habas y calabaza. En otros, parece ser m&aacute;s bien una mezcla de papas y otros   almidones como yuca, arracacha y pl&aacute;tano, e incluso hay casos en los que ni   siquiera tiene papas. En t&eacute;rminos hist&oacute;ricos, la palabra ajiaco parece referirse   a un estilo de preparaci&oacute;n, a un modo de elaborar una sopa espesa m&aacute;s bien   gen&eacute;rica (cuya textura se obtiene a partir de la desintegraci&oacute;n casi total de   los principales almidones incluidos en ella), que a un grupo espec&iacute;fico de   ingredientes. De esta forma, el ajiaco se parece al sancocho en que es (o era)   una forma de cocinar en lugar de ser un plato en particular. Sin embargo, se   diferencia de &eacute;ste en que la mayor&iacute;a de sus ingredientes b&aacute;sicos se deshacen   para convertir el caldo en una sopa espesa.</p>       <p>   Al parecer, a mediados del   siglo XIX, los colombianos ya inclu&iacute;an el pollo entre los ingredientes del   ajiaco (Quir&oacute;s, 2003). En Relatos costumbristas sobre Bogot&aacute; en el siglo XIX   (1899), Jos&eacute; Mar&iacute;a Cordovez habla de un ajiaco con pollo como una "obra maestra   del arte culinario". Sin embargo, en esa &eacute;poca tambi&eacute;n se usaba una variedad   importante de otras carnes en esta preparaci&oacute;n: la carne de oveja es mencionada   en el siglo XVIII y en los primeros a&ntilde;os del siglo XIX; la carne de res y de   cerdo salada en los siglos XVIII y XIX, as&iacute; como en la versi&oacute;n cartagenera   citada; la carne de cerdo en una receta antioque&ntilde;a de mediados del siglo XX; e   incluso carne de res para hacer el caldo del "ajiaco bogotano" de 1960. Es de   notar adem&aacute;s que las recetas de principios del siglo XX tienden a especificar   "ajiaco con pollo", implicando que otras variedades de ajiaco todav&iacute;a estaban   vigentes. Muy probablemente, la consolidaci&oacute;n y difusi&oacute;n del ajiaco como lo   conocemos hoy (es decir con pollo) tiene mucho que ver con la expansi&oacute;n de la   industria del pollo y la ca&iacute;da del precio relativo de esta carne en las &uacute;ltimas   cuatro d&eacute;cadas.</p>       <p>   De otra parte, la trilog&iacute;a b&aacute;sica en el ajiaco moderno   -alcaparras, crema de leche y guascas- no siempre hizo parte del plato. La   referencia m&aacute;s temprana hecha a las alcaparras en los pasajes citados es de   1923. Aunque seguramente empezaron a incluirse en el ajiaco en alg&uacute;n momento   previo a esta fecha, es notable que referencias del siglo XIX no las mencionen.   La primera receta en incluir crema de leche es la de Hollman (1937), que es   considerada por Quir&oacute;s como la primera receta "moderna" de esta preparaci&oacute;n. Es   posible que el aumento en el uso de crema de leche est&eacute; ligado al esfuerzo por   expandir el sistema de distribuci&oacute;n de productos l&aacute;cteos que se inici&oacute; en esos   a&ntilde;os. Las guascas, por el contrario, s&iacute; eran parte importante de algunas   versiones de ajiaco de mediados del siglo XIX. El novelista Jos&eacute; David Guar&iacute;n   (1884, cap. 14), por ejemplo, presenta una queja contundente contra el "maldito   olorcillo a guascas" de un plato de ajiaco. Curiosamente, sin embargo, la receta   de Hollman no incluye guascas y en otras es un ingrediente opcional. Para   mediados del siglo XX, esta trilog&iacute;a hab&iacute;a adquirido importancia en el ajiaco   pero todav&iacute;a no era esencial.</p>       <p>   Al examinar la historia de este plato   tambi&eacute;n surge la duda de cu&aacute;ndo perdi&oacute; el ingrediente que al parecer le dio su   nombre: el aj&iacute;. La Real Academia define el ajiaco en t&eacute;rminos generales como una   "especie de olla podrida usada en Am&eacute;rica, que se hace de legumbres y carne en   pedazos peque&ntilde;os, y se sazona con aj&iacute;". Pero en Colombia este &uacute;ltimo ingrediente   es poco com&uacute;n. De las recetas que hemos visto, solo la de Hern&aacute;ndez (1923) lo   incluye. Ya para mediados del siglo XIX, Rufino Jos&eacute; Cuervo afirma que, aunque   el "ajiaco es un plato caracterizado por el aj&iacute;, y as&iacute; sucede en Cuba, el Per&uacute; y   Chile[,] entre nosotros lo que se llama as&iacute;, no lleva tal picante" (1939, p.   508). Boussingault (1985, cap. 4), en la d&eacute;cada de 1820, nota que se   condimentaba el ajiaco (de papas y cordero) con ajo y pimienta, pero no menciona   aj&iacute;. Si el ajiaco fuera, en su forma b&aacute;sica, un plato ind&iacute;gena, como suele   decirse, ser&iacute;a interesante saber si el aj&iacute; fue un componente importante. Y si lo   fue, &iquest;ser&aacute; posible que la costumbre de usar el aj&iacute; en el ajiaco -y en la cocina   colombiana en general- se fuera perdiendo con el proceso temprano de   mestizaje?</p>       <p>   De otro lado, dado el lugar que el ajiaco ocupa en el   imaginario nacional, muchos colombianos se sorprender&iacute;an al saber que tiene una   presencia amplia en Am&eacute;rica Latina, como indica Cuervo. El distinguido   intelectual cubano, Fernando Ortiz (1996, p. 9), por ejemplo, declara no   solamente que el ajiaco es un plato t&iacute;pico cubano sino que "Cuba es un ajiaco".   Para Ortiz, el ajiaco representa la "cubanidad": es un "mestizaje de cocinas" en   el que una gran variedad de ingredientes de diferentes or&iacute;genes (como la gente y   las culturas que conforman Cuba) se desintegran -aunque a veces no del todo-   para formar una sopa espesa (p. 12). Los ingredientes que pueden componer el   ajiaco cubano incluyen: carne de cerdo, tasajo, batata, yuca, malanga, calabaza,   pl&aacute;tano verde y maduro, mazorca, tomate, cebolla, ajo, aj&iacute; y lim&oacute;n (S&aacute;nchez   Botero, 2001, p. 90).</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Incluso dentro de Colombia, el ajiaco ha sido un   plato importante fuera del altiplano cundiboyacense. Hacia finales del siglo   XIX, no s&oacute;lo Reclus sino tambi&eacute;n Eugenio D&iacute;az (1967, cap. 24) lo llama un plato   nacional. As&iacute;, el ajiaco tuvo que haber estado basado en otros ingredientes   fuera de la papa, como la yuca y el pl&aacute;tano, tan importantes en tierras m&aacute;s   c&aacute;lidas. No es claro por qu&eacute; las variaciones regionales del ajiaco en Colombia,   o incluso otras formas de prepararlo en la sabana de Bogot&aacute;, han tendido a   desaparecer con la creciente popularidad y apogeo de la versi&oacute;n moderna bogotana   de este plato. Que la versi&oacute;n bogotana se haya consolidado como la m&aacute;s conocida   y la m&aacute;s popular, no debe sorprender dado el poder y el estatus de esta ciudad.   &iquest;Pero por qu&eacute; las otras variedades regionales no resistieron con m&aacute;s fuerza?   Despu&eacute;s de todo, ninguna regi&oacute;n ha sido capaz de imponer del mismo modo una   versi&oacute;n predominante del sancocho.</p>       <p>   En cualquier caso, parece ser que el   ajiaco ha perdido su car&aacute;cter m&aacute;s general a medida que se ha ido convirtiendo en   el plato m&aacute;s representativo de Bogot&aacute; dentro de una cocina nacional compuesta   por platos regionales. Esta transici&oacute;n tambi&eacute;n ha implicado que un plato   corriente y popular se convierta en uno m&aacute;s especial y complejo.</p>       <p>   Para   terminar, las recetas de ajiaco que incluimos tambi&eacute;n indican una serie de   cambios sociales, dos de ellos especialmente llamativos para nosotros: el   desarrollo de una mentalidad m&aacute;s cient&iacute;fica, y una modernizaci&oacute;n tard&iacute;a visible   en la literatura culinaria.</p>       <p>   En primer lugar, los cambios en el estilo   para escribir recetas reflejan la transici&oacute;n de un mundo oral a uno escrito y la   difusi&oacute;n de una mentalidad m&aacute;s cient&iacute;fica. Las recetas m&aacute;s antiguas no s&oacute;lo son   m&aacute;s breves y escuetas, sino que en la mayor&iacute;a de los casos son bastante   inexactas. La &uacute;nica indicaci&oacute;n relativamente precisa del libro m&aacute;s antiguo   (Gonz&aacute;lez, 1893), consiste en decir "un poco de cebolla". A&uacute;n en 1936, recetas   como la de Jaramillo no ofrecen cantidades exactas de los ingredientes que se   incluyen sino que dan indicaciones muy generales acerca de qu&eacute; contiene y c&oacute;mo   se hace (como por ejemplo la indicaci&oacute;n sucinta de usar "agua guisada"). El   resto de la informaci&oacute;n parece dejarse a la imaginaci&oacute;n del lector o m&aacute;s   probablemente a su conocimiento previo sobre este arte. Todav&iacute;a se percibe en el   "tono" y el lenguaje de la escritura una vieja concepci&oacute;n -con ra&iacute;ces en la   alquimia incluso- para transmitir el conocimiento a un grupo de iniciados y de   personas ya familiarizadas con la preparaci&oacute;n. Sin embargo, para mediados de   siglo las recetas se vuelven un poco m&aacute;s exactas, aunque algunas conserven   elementos del estilo narrativo antiguo. Se empieza a emplear un lenguaje m&aacute;s   t&eacute;cnico y de tono m&aacute;s neutro, mucho m&aacute;s especializado y detallado. Esto se ve   con claridad en las recetas m&aacute;s recientes, en donde m&aacute;s bien poco es dejado a la   intuici&oacute;n o a un presumible conocimiento compartido. Ya no tienen la apariencia   de notas tomadas r&aacute;pidamente por una persona asistiendo a la preparaci&oacute;n de un   plato. Estas recetas cuentan con una lista de ingredientes seguida de unas   instrucciones de preparaci&oacute;n muy precisas en lo relacionado con t&eacute;cnicas,   utensilios, cantidades, tiempos de cocci&oacute;n y modos de servir. En general, puede   notarse la influencia que la ciencia ha empezado a ejercer en el mundo de la   cocina, en la codificaci&oacute;n y sistematizaci&oacute;n de las preparaciones, y las   t&eacute;cnicas culinarias, y la manera en que las recetas simulan un ejercicio de   laboratorio que puede ser recreado por cualquier persona.</p>       <p>   De otro lado,   la expansi&oacute;n de la industria de los libros de cocina en Colombia es consecuente   con el lento desarrollo del pa&iacute;s y con un proceso tard&iacute;o de urbanizaci&oacute;n. En la   segunda mitad del siglo XIX, al parecer s&oacute;lo se publicaron dos colecciones   importantes de recetas. A ra&iacute;z de la importante expansi&oacute;n econ&oacute;mica de la d&eacute;cada   de 1920, y del lento crecimiento de un p&uacute;blico que hab&iacute;a aprendido a leer, hubo   un aumento en el n&uacute;mero de libros publicados. Tambi&eacute;n ha cambiado el perfil de   los autores, de hombres letrados, posiblemente con experiencia profesional, a   mujeres con un conocimiento pr&aacute;ctico de la materia, con frecuencia de posici&oacute;n   acomodada y con la capacidad de dar consejos de c&oacute;mo servir bien, y de etiqueta   en general. Sin embargo, el florecimiento de los libros recetarios se da en las   d&eacute;cadas de los 50 y 60 con el dram&aacute;tico proceso de urbanizaci&oacute;n propio de estos   a&ntilde;os. Mientras que el libro de Hern&aacute;ndez (1923) se llama Manual pr&aacute;ctico de   cocina para la ciudad y el campo, ya para 1957 la Compa&ntilde;&iacute;a Colombiana de Gas   estaba publicando su propia Libro de cocina para el creciente mercado conformado   por amas de casa citadinas con estufas de gas. En cualquier caso, es divertido   observar los fuertes v&iacute;nculos existentes todav&iacute;a entre la ciudad y el campo, que   se ilustran en recetas como la de las Hijas de la Caridad cuyo primer paso en la   preparaci&oacute;n del ajiaco es "matar el pollo". Este v&iacute;nculo se ha hecho cada vez   m&aacute;s tenue en la literatura culinaria, hasta llegar en la actualidad a cierta   nostalgia por tiempos pasados y, con ella, a la inquietud de lectores y autores   por retomar las pr&aacute;cticas artesanales que caracterizaban las preparaciones   rurales de otras &eacute;pocas. Sin embargo, con el reciente boom gastron&oacute;mico en   Bogot&aacute;, es muy probable que existan esfuerzos por reinventar el tradicional   ajiaco y que dentro de otros 50 a&ntilde;os el plato "t&iacute;pico" de la capital haya   adquirido un nuevo car&aacute;cter.</p> <hr size="1">     <p><b>Referencias</b></p>     <p>1. Ancizar, M. (1853). La peregrinaci&oacute;n de Alpha:   por las provincias del norte de la Nueva Granada en 1850 i 51. Bogot&aacute;:   Echeverr&iacute;a. Recuperado el 22 de enero de 2008, de <A href="http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/perealpha/perealpha10.htm" target="_blank">http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/perealpha/perealpha10.htm</A></p>     <p>2. Boussingault, J. B. (1985). Memorias 18231832. Bogot&aacute;: Biblioteca V   Centenario Colcultura.</p>     <p>3. Compa&ntilde;&iacute;a Colombiana de Gas (1957). Libro de cocina. Bogot&aacute;: Librer&iacute;a   Voluntad.</p>     <p>4. Cordovez Moure, J. M. (1899). Reminiscencias de Santaf&eacute; y Bogot&aacute;. Bogot&aacute;:   Librer&iacute;a Americana. Recuperado el 22 de enero de 2008, de <A href="http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/remi/remi8.htm" target="_blank">http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/remi/remi8.htm </A></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>5. Cuervo, R. J. (1939 [1867]). Apuntaciones cr&iacute;ticas sobre el lenguaje   bogotano, con frecuente referencia al de los pa&iacute;ses de HispanoAm&eacute;rica. Bogot&aacute;:   Editorial El Gr&aacute;fico.</p>     <p>6. D&iacute;az Castro, E. (1967 [1889]). Manuela. Cali: Carvajal. Recuperado el 22   de enero de 2008, de <A href="http://www.lablaa.org/blaavirtual/literatura/manuela/manue23.htm" target="_blank">http://www.lablaa.org/blaavirtual/literatura/manuela/manue23.htm </A></p>     <p>7. Escobar de Hern&aacute;ndez, G. (1960). Mi mejor cocina. Bogot&aacute;: Imprenta   Salesiana.</p>     <p>8. Gonz&aacute;lez, T. (1893). El industrial del coadjutor: tesoro de recetas sobre   cocina espa&ntilde;ola, cocina bogotana, confiter&iacute;a y reposter&iacute;a al uso espa&ntilde;ol y   americano; licorer&iacute;a, medicina, higiene y econom&iacute;a dom&eacute;stica. Bogot&aacute;: Librer&iacute;a   Colombiana.</p>     <p>9. Groot,J. M. (2003 [1866]). Una compra de novillos. En: Museo de cuadros de   costumbres IV. Biblioteca Virtual del Banco de la Rep&uacute;blica. Recuperado el 22 de   enero de 2008, de <A href="http://www.lablaa.org/blaavirtual/literatura/cosiv/cosiv4.htm" target="_blank">http://www.lablaa.org/blaavirtual/literatura/cosiv/cosiv4.htm </A></p>     <p>10. Guar&iacute;n, J. D. (1884). Las tres semanas. Bogot&aacute;: M. Rivas. Recuperado el   22 de enero de 2008, de <A href="http://www.lablaa.org/blaavirtual/literatura/trese/trese15.htm" target="_blank">http://www.lablaa.org/blaavirtual/literatura/trese/trese15.htm</A></p>     <p>11. Hern&aacute;ndez S., E. (1923). Manual pr&aacute;ctico de cocina para la ciudad y el   campo. Medell&iacute;n: F&eacute;lix de Bedout e hijos.</p>     <p>12. Hijas de la Caridad (s.f.). Arte culinaria: las sopas. Cali: Imprenta   Salesiana.</p>     <p>13. Hollmann, F. de (1937). Minuta del buen comer. Bogot&aacute;: Cromos.</p>     <p>14. Holton, I. F. (1981 [1857]). La Nueva Granada: veinte meses en los Andes.   Bogot&aacute;: Ediciones del Banco de la Rep&uacute;blica. Recuperado el 22 de enero de 2008,   de <A href="http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/nueveint/nueve9a.htm" target="_blank">http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/nueveint/nueve9a.htm</A> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>15. Jaramillo A. de Isaza, A. (1936). La Cocina al Alcance de Todos.   Medell&iacute;n: Tipograf&iacute;a Industrial.</p>     <p>16. Jim&eacute;nez, R. (Ed.) (1994). &iexcl;Colombia qu&eacute; linda eres!, volumen I. Bogot&aacute;:   Educar.</p>     <p>17. Lleras de Ospina, I. (1948). Secretos de cocina: 740 recetas in&eacute;ditas.   Bogot&aacute;: Editorial ABC.</p>     <p>18. Moreno Blanco, L. (Ed.) (1999). Sabores del pasado: recetas de el   estuche. Bogot&aacute;: Panamericana Editorial. Bogot&aacute;:</p>     <p>19. Moreno Blanco, L. (1998). Recetas de Planeta.</p>     <p>20. Ocampo L&oacute;pez, J. (1977). El pueblo boyacense y su folclor. Tunja:   Corporaci&oacute;n de Promoci&oacute;n Cultural de Boyac&aacute;. Recuperado el 22 de enero de 2008,   de <A href="http://www.lablaa.org/blaavirtual/folclor/pueboy/pueboy4b.htm" target="_blank">http://www.lablaa.org/blaavirtual/folclor/pueboy/pueboy4b.htm</A> </p>     <p>21. Ortiz, F. (1996 [1940]). Los factores humanos de la cubanidad. En: N.   Su&aacute;rez Su&aacute;rez (Ed.), Fernando Ortiz y la Cubanidad. La Habana: Fundaci&oacute;n   Fernando Ortiz, Ediciones Uni&oacute;n.</p>     <p>22. Pati&ntilde;o, V. M. (1984). Historia de la cultura material en la Am&eacute;rica   Equinoccial, Tomo I: la alimentaci&oacute;n en Colombia y en los pasies vecinos.   Bogot&aacute;: Biblioteca Cient&iacute;fica de la Presidencia de la Rep&uacute;blica. Recuperado el   22 de enero de 2008, de <A href="http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/equinoccial_1_alimentos/partter4.htm" target="_blank">http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/equinoccial_1_alimentos/partter4.htm</A> </p>     <p>23. Real Academia Espa&ntilde;ola (2001). Diccionario de la lengua espa&ntilde;ola (versi&oacute;n   del internet). Recuperado el 22 de enero de 2008, de <A href="http://buscon.rae.es/draeI/" target="_blank">http://buscon.rae.es/draeI/</A> </p>     <p>24. Quir&oacute;s, M. C. (2003). El Ajiaco &iquest;Santafere&ntilde;o? Biblioteca Virtual del   Banco de la Rep&uacute;blica. Recuperado el 22 de enero de 2008, de <A href="http://www.lablaa.org/blaavirtual/modosycostumbres/cocinacolombiana/ajiaco.htm" target="_blank">http://www.lablaa.org/blaavirtual/modosycostumbres/cocinacolombiana/ajiaco.htm</A> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>25.Reclus, &Eacute;. 1958 [1893]. Colombia. Bogot&aacute;: Editorial ABC. Recuperado el 22   de enero de 2008, de <A href="http://www.lablaa.org/blaavirtual/geografia/colomb/colom21.htm" target="_blank">http://www.lablaa.org/blaavirtual/geografia/colomb/colom21.htm</A> </p>     <p>26. S&aacute;nchez Botero, E. (2001). Recetas de la abundancia: patrimonio   gastron&oacute;mico de los pa&iacute;ses del Convenio Andr&eacute;s Bello Bolivia, Chile, Colombia,   Cuba, Ecuador, Espa&ntilde;a, Panam&aacute;, Per&uacute;, Venezuela. Bogot&aacute;: Convenio Andr&eacute;s   Bello.</p>   </font>      ]]></body>
</article>
