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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4">El muy serio arte del humor</font></p>     <p align="center"><font size="3">Ronderos, Maria   Teresa  (2007). 5 en humor. Bogot&aacute;:   Aguilar (pp. 411) </font></p>     <p><b>Eduardo Arias</b>*</p>     <p>* Egresado del programa de biolog&iacute;a de la Universidad de   los Andes, Bogot&aacute;, Colombia. Con Karl Troller escribi&oacute; los libros Gu&iacute;a del buen   estudiante vago, Semama, Ciertamente, Bienvenidos a Colombia, Col&amp;Co,   Diccionario de la Ch y Operaci&oacute;n Colombia. Desde fnales de diciembre de 2003   realiza en Semana.com la secci&oacute;n de humor El Irregul&aacute;rico. Su m&aacute;s reciente   publicaci&oacute;n es Nuevo diccionario de la Ch, publicado en abril de 2005.   Actualmente se desempe&ntilde;a como editor de Cultura de la Revista Semana y dirige   junto a Karl Troller la revista de humor y s&aacute;tira pol&iacute;tica Larrivista. Correo   electr&oacute;nico: <a href="mailto:earias@semana.com">earias@semana.com</a></p> <hr size="1">      <p>El libro 5 en humor, de Mar&iacute;a Teresa Ronderos, es uno de los m&aacute;s serios que   se han escrito en Colombia en los &uacute;ltimos meses. Por m&aacute;s que en &eacute;l la autora se   refiera a cinco grandes maestros del g&eacute;nero y est&eacute; ilustrado con abundantes   ejemplos gr&aacute;ficos y transcripciones de textos humor&iacute;sticos y an&eacute;cdotas que hacen   re&iacute;r, el resultado ha sido un libro serio, riguroso y profundo. Aparentemente   resulta parad&oacute;jico que un libro sobre humor y humoristas no sea chistoso ni   fr&iacute;volo, y m&aacute;s en un pa&iacute;s como Colombia, donde el buen humor y la risa suelen   estar a flor de piel (&quot;el colombiano le saca chiste a todo&quot;) y donde suele   confundirse el humor con el arte de contar chistes y mamar gallo.</p>       <p>   5 en   humor, compuesto de cinco perfiles sobre la vida y obra de Ricardo Rend&oacute;n; Lucas   Caballero, Klim; H&eacute;ctor Osuna; Jaime Garz&oacute;n y Vladimir Fl&oacute;rez, Vladdo, y un   excelente pr&oacute;logo de Antonio Caballero, muestra que el humor pol&iacute;tico es uno de   los oficios m&aacute;s serios que existen. Y, adem&aacute;s, la seriedad y el rigor de Mar&iacute;a   Teresa Ronderos durante la investigaci&oacute;n y la escritura del libro lograron que   el resultado final haya sido mucho m&aacute;s que cinco relatos de vida. 5 en humor es   un recuento de la historia del siglo XX en Colombia a trav&eacute;s del prisma de estos   cinco humoristas. Porque el humor pol&iacute;tico, cuando se ejerce con independencia y   no para darle gusto al director del peri&oacute;dico o al presidente de turno, se   convierte en un documento de invaluable importancia no s&oacute;lo para entender el   presente sino tambi&eacute;n para indagar en el pasado. Dice tanto o m&aacute;s una caricatura   de Rend&oacute;n sobre el desplome de la Hegemon&iacute;a Conservadora que una nota de prensa   o un documento oficial.</p>       <p>   Adem&aacute;s, el humor permite que se digan cosas muy   duras y que &eacute;stas est&eacute;n tamizadas por el empaque ingenioso del apunte o del   juego de palabras. Y, en el caso concreto del humor gr&aacute;fico, tiene la   contundencia de poder sintetizar en una frase y una vi&ntilde;eta un hecho que le toma   varios p&aacute;rrafos a un redactor o a un columnista de opini&oacute;n.</p>       <p>   El libro   tambi&eacute;n es un triste reflejo de la intolerancia y los obst&aacute;culos que sufrieron   los tres que ya murieron (Rend&oacute;n, Klim y Garz&oacute;n) y han tenido que soportar Osuna   y Vladdo, los dos que siguen activos en su oficio.</p>       <p>   Un oficio duro. Porque   ejercer el humor pol&iacute;tico en Colombia de manera independiente no es f&aacute;cil. A   todos ellos los censuraron de una u otra forma y a tres de ellos nada menos que   en El Tiempo, un peri&oacute;dico que al menos en el papel dice defender los principios   liberales. A Rend&oacute;n, por asumir un papel cr&iacute;tico frente al gobierno de Enrique   Olaya Herrera, el primer presidente liberal luego de la Hegemon&iacute;a Conservadora.   A Klim, por se&ntilde;alar las irregularidades del presidente Alfonso L&oacute;pez Michelsen.   Vladdo sencillamente se fue de El Tiempo porque le cambiaron el texto a una   caricatura.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Un oficio tr&aacute;gico, puesto que dos de ellos murieron de manera   violenta. Rend&oacute;n se suicid&oacute; en 1931 y a Jaime Garz&oacute;n lo asesinaron fuerzas   oscuras en 1999.</p>       <p>   Para llegar a estos cinco nombres, Mar&iacute;a Teresa Ronderos   tuvo en cuenta varios aspectos. El primero de ellos, que hubieran o hayan   ejercido su trabajo con una independencia a toda prueba. Que no hayan dado su   brazo a torcer cuando directores y editores les sugirieran cambios o que dejaran   de meterse con fulanito o zutanito. Que a pesar de estar matriculados en un   partido pol&iacute;tico, hubieran tenido una actitud firme frente al poder, sin   importar la filiaci&oacute;n de la v&iacute;ctima de sus dardos.</p>       <p>   De hecho, Rend&oacute;n y   Klim, dos de los tres censurados de El Tiempo, eran liberales declarados y, como   se se&ntilde;al&oacute; arriba, los censuraron por atacar a presidentes de su propio partido.   Osuna es laureanista y Vladdo se cataloga a s&iacute; mismo como alvarista-leninista.   De todos ellos el &uacute;nico sin un partido pol&iacute;tico definido era Jaime Garz&oacute;n, pero   estaba lejos de ser un apol&iacute;tico. &Eacute;l utiliz&oacute; el humor y la fama que adquiri&oacute; en   los a&ntilde;os 90 como herramienta para desarrollar un proyecto pol&iacute;tico.</p>       <p>   Otro   elemento que tuvo en cuenta Mar&iacute;a Teresa Ronderos fue que estos humoristas   se&ntilde;alaran a personas con su nombre y apellido. Que pusieran en evidencia a   personajes concretos y no a simples abstracciones o alegor&iacute;as de la clase   pol&iacute;tica. Y, por razones pr&aacute;cticas (se trataba de elaborar perfiles   individuales), dej&oacute; de lado a equipos humor&iacute;sticos muy reconocidos como los   integrantes de La Luci&eacute;rnaga o Tola y Maruja.</p>       <p>   Uno de los grandes aciertos   del libro es la diversidad de estilos con los que Mar&iacute;a Teresa Ronderos escribi&oacute;   cada perfil. El de Rend&oacute;n es una pieza literaria, en el que intercala los   detalles de una minuciosa reconstrucci&oacute;n de su muerte con su vida y las   dificultades que soport&oacute; en la pacata y retr&oacute;grada Medell&iacute;n y luego en Bogot&aacute;.   El texto de Klim se apoya mucho en sus escritos. El retrato de Osuna est&aacute; muy   centrado en su vida casi que de ermita&ntilde;o en una casa campestre en cercan&iacute;as de   Bogot&aacute;. El perfil de Garz&oacute;n lo centra en las premoniciones de Jaime sobre su   muerte y las distintas maneras como &eacute;l parodi&oacute; su propio entierro. A Vladdo, en   cambio, le dedica una larga entrevista presentada en el formato de pregunta y   respuesta. Y como Klim y Garz&oacute;n que no fueron dibujantes de oficio, libro   aparecen en la pluma de Osuna y Vladdo.</p>     <p>Los cinco textos tienen en com&uacute;n son un ajuste de cuentas con la clase   pol&iacute;tica colombiana y con el poder en general. Ponen en su contexto a estos   grandes retratistas de la realidad nacional, que eran mucho m&aacute;s que bufones de   la Corte, t&eacute;rmino con en el que suelen descalificar a los humoristas para   minimizar la importancia de su trabajo.</p>   </font>      ]]></body>
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