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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La importancia del contexto de la moral y del lenguaje en la valoración de los actos: lectura del libro - Historia de la ética de Alasdair Mancintyre]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center" ><b> <font size="4"> La importancia del contexto de la moral y del lenguaje en la valoraci&oacute;n de los actos: lectura del libro - Historia de la &eacute;tica de Alasdair Mancintyre</font></b></p>     <p> <b>Catalina Uribe</b>     <p >Egresada del programa de Filosof&iacute;a, Universidad de los  Andes, Bogot&aacute;, Colombia. Actualmente cursa la Maestr&iacute;a en Filosof&iacute;a en la l&iacute;nea  de investigaci&oacute;n de &eacute;tica y filosof&iacute;a pol&iacute;tica y se desempe&ntilde;a como coordinadora  acad&eacute;mica del Departamento de Filosof&iacute;a, Universidad de los Andes, Bogot&aacute;,  Colombia. En 2006 public&oacute; El problema del mal en Agust&iacute;n de Hipona a partir de  sus posiciones antimaniqueas. Bogot&aacute;: Universidad de los Andes. Documento Ceso  No. 120. Correo electr&oacute;nico:<a href="mailto:ca-uribe@uniandes.edu.co"> ca-uribe@uniandes.edu.co</a> <hr size="1"> En su libro titulado <i>Historia  de la &eacute;tica</i> el fil&oacute;sofo Alasdair MacIntyre hace un intento por resolver  preguntas fundamentales de la &eacute;tica relacionadas con los conceptos morales, con  el concepto de lo &quot;bueno&quot; y con las preguntas mismas de car&aacute;cter moral o de  filosof&iacute;a sobre la moral. Para ello, recoge una serie de autores que le  permiten, a trav&eacute;s de un &quot;hilo conductor&quot;, dar una propuesta o gu&iacute;a sobre la  mejor forma de plantearse las preguntas por la moral. De este modo, el libro nos  va guiando a trav&eacute;s de cada uno de los fil&oacute;sofos seleccionados, en donde se  resaltan las tem&aacute;ticas m&aacute;s representativas que cada uno ha abordado en el &aacute;mbito  de la &eacute;tica. Por ello, el autor resalta que su objetivo principal es aclarar los  problemas conceptuales de la &eacute;tica, con el fin de ir determinando los l&iacute;mites de  la posibilidad moral: &quot;Por supuesto, aclarar los problemas conceptuales no  implica por s&iacute; solo determinar conceptual-mente c&oacute;mo debemos actuar o juzgar,  pero determina en parte los l&iacute;mites de la posibilidad moral&quot; (p. 23). De este  modo, mientras se hace un recorrido conceptual e hist&oacute;rico de la &eacute;tica, se van  dando las bases para una propuesta &eacute;tica del autor mismo.</p>     <p > Antes de adentrarme en los puntos  principales de MacIntyre creo que es necesario recalcar lo dif&iacute;cil que puede  llegar a ser escribir un libro sobre la historia de la &eacute;tica. No s&oacute;lo porque  existen diversas opiniones sobre el sentido, objetivo y fin de la filosof&iacute;a  moral sino porque se debe procurar tener un buen criterio que permita  seleccionar de manera objetiva los temas y autores m&aacute;s representativos en dicha  disciplina. En otras palabras, hay que tener en cuenta las dificultades que se  presentan cuando se quiere abordar un tema tan extenso como el de la &eacute;tica, as&iacute;  como las implicaciones que tiene el m&eacute;todo que se debe utilizar para realizar  semejante tarea. En este sentido, son buenas las aclaraciones que hace MacIntyre  cuando recalca de antemano en qu&eacute; va a consistir su tarea con respecto a la  &eacute;tica y cu&aacute;l ser&aacute; el objetivo del libro, con el fin de ir relacionando las  preguntas de car&aacute;cter moral y las preguntas filos&oacute;ficas sobre la moral. El  m&eacute;todo de MacIntyre va a estar encaminado a analizar la &eacute;tica como una de las  categor&iacute;as m&aacute;s importantes en la construcci&oacute;n de la realidad del hombre siempre  en relaci&oacute;n con su vida en comunidad. De este modo, el libro puede ser una buena  herramienta para comprender c&oacute;mo se ha desarrollado el comportamiento del hombre  en los per&iacute;odos seleccionados, con el fin de entender qu&eacute; implicaciones han  tenido dichas filosof&iacute;as en la construcci&oacute;n de unos par&aacute;metros &eacute;ticos que han  tenido una gran influencia en categor&iacute;as tan importantes como el derecho y la  pol&iacute;tica.</p>     <p > De cualquier manera, y sabiendo  las dificultades que implica semejante tarea, puede llegar a existir cierto  recelo con respecto al m&eacute;todo empleado en el libro, sobre todo porque no  existir&aacute; nunca un criterio &uacute;ltimo que permita seleccionar universalmente los  temas b&aacute;sicos que se deben tratar cuando se quiere hacer una introducci&oacute;n a la  historia de la &eacute;tica. El principio del libro es muy significativo en tanto que  va a marcar las pautas bajo las cuales se rigen los escritos sobre &eacute;tica, es  decir, que nos muestra la mejor forma bajo la cual se debe leer este tipo de  escritos; sin embargo, no s&oacute;lo son recomendaciones con respecto a la manera m&aacute;s  adecuada de leer a los fil&oacute;sofos de la &eacute;tica en general, sino que se pueden  tomar como una exhortaci&oacute;n a leer este libro de la misma manera como se deben  leer los otros. Bajo estos mecanismos podremos m&aacute;s o menos descifrar cu&aacute;les  pueden ser no s&oacute;lo las interpretaciones de MacIntyre sobre las propuestas de los  distintos fil&oacute;sofos mencionados en el libro sino cu&aacute;l es el pensamiento de fondo  que nos quiere proponer el fil&oacute;sofo escoc&eacute;s al seleccionar esos autores y no  otros y al reconstruir de una manera espec&iacute;fica cada uno de los pensamientos. De  este modo, lo que pretende la presente rese&ntilde;a es hacer un recorrido por el libro  de MacIntyre, intentando realizar una lectura pertinente de cada uno de los  temas y fil&oacute;sofos escogidos por &eacute;l, siempre teniendo como eje tem&aacute;tico el factor  del lenguaje como determinante en la delimitaci&oacute;n de los conceptos &eacute;ticos.</p>     <p > Antes de entrar en materia, es  importante resaltar que uno de los ejes tem&aacute;ticos bajo los cuales se va a mover  el libro est&aacute; relacionado principalmente con el lenguaje, pues, como ya lo  mencionamos y como lo dice muy bien MacIntyre, los conceptos son los que  permiten determinar los l&iacute;mites de la posibilidad moral y entender a cabalidad  los usos y las formas del lenguaje, ya que comprender un significado implica  entender las reglas que rigen dicho concepto y entender c&oacute;mo se desempe&ntilde;a ello  en el &aacute;mbito social:</p>     <p > Comprender un concepto, captar el  significado de las palabras que lo expresan, siempre consiste, por lo menos, en  aprender cu&aacute;les son las reglas que gobiernan el uso de tales palabras, y captar  as&iacute; el papel del concepto en el lenguaje y en la vida social (p.12).</p>     <p > Teniendo en cuenta esto, el libro  de MacIntyre va a intentar llevarnos a trav&eacute;s de algunos autores por una  variedad de discursos morales y valorativos a trav&eacute;s de la historia, con el fin  de enmarcarse en las circunstancias que dieron las bases para cada concepto y  discurso moral. El punto central bajo el cual se va a desarrollar el libro es el  que afirma que los conceptos morales cambian a medida que cambia la vida social,  sin estar separados de ella; es decir, que los conceptos morales son  constitutivos de las formas de vida social. En &uacute;ltimas, lo que MacIntyre  pretende mostrar es que la moral no est&aacute; constituida por conceptos intemporales  y est&aacute;ticos porque cuando se habla de una distinci&oacute;n en las formas de vida  social lo que se hace es una distinci&oacute;n de los conceptos morales. As&iacute; pues, el  libro se va a dividir en tres grandes per&iacute;odos, cada uno con unos rasgos  caracter&iacute;sticos que ser&aacute;n determinantes en las distintas preguntas por los  conceptos morales. El primer per&iacute;odo comprende la filosof&iacute;a antigua, en donde el  sentido de comunidad era lo m&aacute;s importante y la pregunta fundamental de la &eacute;tica  estaba orientada hacia ¿c&oacute;mo debo vivir?; el segundo per&iacute;odo es el de la  filosof&iacute;a moderna, en donde el sujeto ten&iacute;a un papel fundamental en la &eacute;tica y  las preguntas relacionadas con el actuar &eacute;tico ten&iacute;an que ver con: ¿qu&eacute; debo  hacer? y ¿c&oacute;mo debo actuar?; finalmente, la filosof&iacute;a contempor&aacute;nea seguir&aacute; con  las preguntas anteriores pero agreg&aacute;ndoles cuestiones relacionadas con la manera  en la que cada cual debe decidir o elegir.</p>     <p > Teniendo en cuenta lo anterior,  podemos entrar ya en el primer per&iacute;odo correspondiente a la filosof&iacute;a antigua.  Como ya lo mencionamos, esta etapa relaciona la &eacute;tica con el concepto de  comunidad, puesto que &quot;ser &eacute;tico&quot; consist&iacute;a precisamente en realizar la justicia  en comunidad; de este modo, la separaci&oacute;n que se hace actualmente entre &eacute;tica y  pol&iacute;tica, en la Antigüedad no se llevaba a cabo, debido a que el sujeto que  actuaba &eacute;ticamente lo hac&iacute;a siempre en pro de su comunidad y por ello el actuar  &eacute;tico estaba intr&iacute;nsecamente ligado con el actuar pol&iacute;tico. Igualmente, se ten&iacute;a  una concepci&oacute;n est&eacute;tica del hombre, en donde exist&iacute;a una preocupaci&oacute;n por &quot;vivir  plenamente&quot;, as&iacute; como por la &quot;vida buena&quot;. Sin embargo, todos estos conceptos se  har&aacute;n m&aacute;s claros cuando entremos a analizar a dos de los fil&oacute;sofos m&aacute;s  representativos de la &eacute;poca antigua, ya que son ellos los precursores de la  filosof&iacute;a &eacute;tica. Dichos fil&oacute;sofos son Plat&oacute;n y Arist&oacute;teles. A pesar de ser dos  fil&oacute;sofos con teor&iacute;as y doctrinas distintas existen puntos en com&uacute;n  caracter&iacute;sticos de la filosof&iacute;a antigua que ser&aacute;n cruciales en el estudio de la  &eacute;tica. Empezando con Plat&oacute;n, podemos decir que &eacute;ste es un fil&oacute;sofo cuya  preocupaci&oacute;n se centra en la b&uacute;squeda de un criterio para la inclusi&oacute;n de  acciones en la n&oacute;mina de lo justo. Lo interesante de esta filosof&iacute;a es que nos  muestra la importancia de compartir conceptos, en donde los significados de cada  concepto &eacute;tico hacen que a la vez se comparta una forma de vida. Es en este  momento cuando el lenguaje se hace crucial en la determinaci&oacute;n e interpretaci&oacute;n  de la &eacute;tica, m&aacute;s a&uacute;n cuando el marco de referencia est&aacute; centrado en la vida en  comunidad, como lo era en Grecia. De este modo, hablar de &quot;lo malo&quot; significa  una ruptura con esa forma de vida en comunidad: &quot;Esto sugiere que la maldad  consiste en una ruptura con una forma de vida en la que ciertos bienes pueden  ser alcanzados, porque compartir conceptos es siempre compartir hasta cierto  punto una forma de vida&quot; (p. 41). Sin embargo, frente a esta idea tan brillante  en la &eacute;tica plat&oacute;nica se encuentra una que ser&aacute; precursora de algunas ideas  radicales del cristianismo, en donde se plantea que existe un &quot;yo&quot; racional que  se encuentra en una lucha con los apetitos. En este punto comparto la opini&oacute;n de  MacIntyre, quien, al contrario de Plat&oacute;n, afirma que cada quien aprende y razona  mientras desea algo; no est&aacute; de acuerdo con esa distinci&oacute;n entre deseos y raz&oacute;n,  en donde la raz&oacute;n est&aacute; siempre en lo cierto: &quot;Lo que convierte a un deseo en  razonable o no es su relaci&oacute;n con nuestros dem&aacute;s prop&oacute;sitos y decisiones  posibles o reales&quot; (p. 46). Por &uacute;ltimo, vale la pena rescatar de este fil&oacute;sofo  su pretensi&oacute;n de hallar unas normas objetivas para los predicados y criterios  &eacute;ticos. Esto es importante porque introduce esa idea de aludir a criterios  &eacute;ticos pertenecientes a ese mundo no cambiante de las formas. El problema de  Plat&oacute;n es que se ci&ntilde;e tanto a este modelo que termina definiendo conceptos como  &quot;la justicia&quot; y &quot;el bien&quot; en t&eacute;rminos de lo que es y no de lo que deber&iacute;a ser;  el problema es la asociaci&oacute;n de lo particular con ese mundo est&aacute;tico de las  formas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p > Despu&eacute;s de hacer referencia a  Plat&oacute;n es imprescindible aludir a su disc&iacute;pulo Arist&oacute;teles, quien adem&aacute;s de ser  uno de los m&aacute;s grandes fil&oacute;sofos de la historia va a ser un autor preponderante  en el desarrollo del libro de MacIntyre, ya que muchas de sus ideas las va a  compartir el fil&oacute;sofo escoc&eacute;s. Quisiera empezar a desarrollar sus ideas a partir  de la definici&oacute;n de bien que recoge MacIntyre sobre este fil&oacute;sofo, y es que el  bien es aquello hacia lo que tienden todas las cosas. Lo anterior nos muestra  que todas las cosas tienen un fin, un objetivo o una meta que si se realiza en  su integridad hace que aquello sea &quot;bueno&quot;. <sup><a href="#[1]">1</a></sup> En otras  palabras, lo que nos muestra Arist&oacute;teles es que el bien se define en funci&oacute;n de  la meta, fin o prop&oacute;sito: &quot;El bien se define desde el principio en funci&oacute;n de la  meta, el prop&oacute;sito o el fin al que se encamina una persona o cosa&quot; (p. 64).  Teniendo en cuenta esto es cuando surge para el fil&oacute;sofo griego la importancia  que le otorga a &quot;la felicidad&quot;. La felicidad, como bien lo plantea MacIntyre,  tiene ciertos problemas con la traducci&oacute;n del griego, debido a que se relaciona  con el &quot;bien ser&quot; o &quot;bien estar&quot;; sin embargo, lo m&aacute;s importante en Arist&oacute;teles  es la introducci&oacute;n del concepto de felicidad dentro de la &eacute;tica, definida como  una actividad elegida en virtud de s&iacute; misma que no se relaciona con un estado en  particular. As&iacute; pues, esta eudaimon&iacute;a estar&aacute; conectada con la idea de una &eacute;tica  teleol&oacute;gica, puesto que el bien-estar se relaciona principalmente con un total  despliegue de las capacidades del ser humano. Teniendo en cuenta esto, la  diferencia principal con su maestro Plat&oacute;n radica en que se mira un contexto  espec&iacute;fico que va determinando las circunstancias y el fin al que tienden las  cosas, y por ello su &eacute;tica deja de ser una moral est&aacute;tica de las formas.</p>     <p > A partir de esto se genera la  famosa postura &eacute;tica del &quot;justo medio aristot&eacute;lico&quot;. Seg&uacute;n Arist&oacute;teles el ser  humano racional tiene la capacidad de justificar racionalmente sus elecciones y  distinguir entre la virtud y el vicio. Por ello, Arist&oacute;teles logra delimitar los  conceptos de virtud y voluntad, con el fin de ordenar y hacer un examen  exhaustivo de las virtudes determinadas racionalmente. Teniendo en cuenta esto,  se puede llegar a decir que una acci&oacute;n virtuosa est&aacute; relacionada con la  capacidad de determinar un justo medio que no caiga ni en el exceso ni en la  carencia o negligencia en determinado acto: &quot;La elecci&oacute;n virtuosa es una  elecci&oacute;n seg&uacute;n el justo medio entre los extremos&quot; (p. 71). De este modo, la  deliberaci&oacute;n se vuelve muy importante, puesto que se da como un mecanismo  racional en torno a las alternativas (medios) para actuar de determinada manera;  el ejercicio de la racionalidad y su competencia frente a los actos es lo que  determina la excelencia y la bondad en los seres humanos. Cabe resaltar,  entonces, que no hay s&oacute;lo una acci&oacute;n correcta, puesto que siempre se deben tener  en cuenta las circunstancias dentro de las cuales se razona: &quot;[…] el  conocimiento del justo medio no puede ser s&oacute;lo el conocimiento de una f&oacute;rmula,  sino que debe ser el conocimiento de c&oacute;mo aplicar las reglas a las opciones&quot; (p.  73). Lo anterior nos permite seguir en nuestro eje con respecto a la importancia  del lenguaje en la &eacute;tica, ya que Arist&oacute;teles nos est&aacute; mostrando la importancia  del contexto en las virtudes; este contexto se determina a partir de la  existencia del lenguaje como condici&oacute;n necesaria para la creaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n  de reglas compartidas en una determinada situaci&oacute;n. El lenguaje implica un  reconocimiento por parte de una cultura de ciertos l&iacute;mites en los conceptos, y  por ello es importante contar con suposiciones generales de los conceptos para  entendernos los unos a los otros y saber qu&eacute; se espera de cada quien en el  actuar racional. <sup><a href="#[2]">2</a></sup></p>     <p > Como es de esperarse, MacIntyre  en su Historia de la &eacute;tica no pudo prescindir de una de las corrientes m&aacute;s  determinantes en el pensamiento &eacute;tico contempor&aacute;neo como lo es la del  cristianismo. Como muy bien lo recoge Hegel, fue en la corriente cristiana en  donde se empez&oacute; a dar esa escisi&oacute;n entre el individuo y el Estado, debido  precisamente a que, como lo veremos, plantea la salvaci&oacute;n individual del sujeto  en un mundo ulterior al presente. As&iacute; como planteamos preguntas generales para  cada &eacute;poca hist&oacute;rica, es importante resaltar que durante el cristianismo la  pregunta fundamental es por el fundamento de la obligaci&oacute;n moral. Lo anterior es  importante por el papel que desempe&ntilde;&oacute; la idea de la revelaci&oacute;n (texto sagrado)  dentro de las normas que rigen la conducta moral. Esto se explica debido a la  importancia &eacute;tica que tiene el resaltar el poder de dios. Aunque MacIntyre no es  muy benevolente con el cristianismo y a veces parece restar importancia a  algunos puntos filos&oacute;ficos, <sup><a href="#[3]">3</a></sup> son destacables los tres  rasgos caracter&iacute;sticos que le impone a dios, con el fin de resaltar de qu&eacute; forma  eso influye en la manera en la que se obedecen las normas morales. Dichos rasgos  son los de santo, bondadoso y poderoso. Debido a la bondad y santidad  intr&iacute;nsecas en la figura de dios, el ser humano se siente seguro de confiar y  obedecer las normas que dicta la divinidad. Lo importante del planteamiento de  MacIntyre con respecto a la filosof&iacute;a cristiana es precisamente lo que ya  mencionamos con respecto al mundo que vendr&aacute; despu&eacute;s. El cristianismo propone  una igualdad de todos los seres humanos ante dios, en donde no existe nadie  superior a nadie y por tal motivo las acciones se deben dar en aras de un juicio  en el que todos se considerar&aacute;n como iguales (cosa que efectivamente no pasa en  el mundo real). As&iacute; pues, el problema real que se ve cuando se piensa en esta  filosof&iacute;a cristiana es que se idea un c&oacute;digo de sociedad que est&aacute; dirigido a  peque&ntilde;os grupos que se deben separar de la sociedad, pues lo que importa es el  mundo que viene despu&eacute;s. Parece ser entonces una &eacute;tica intermedia en donde lo  m&aacute;s importante es el mundo que vendr&aacute; despu&eacute;s y donde las normas de  comportamiento se desentendieran un poco del contexto mundano para irse a un  &quot;m&aacute;s all&aacute;&quot;.</p>     <p > Despu&eacute;s de introducirnos al  pensamiento cristiano, MacIntyre re&uacute;ne en un cap&iacute;tulo a cuatro de los grandes  fil&oacute;sofos que ser&aacute;n el punto de transici&oacute;n entre la filosof&iacute;a &eacute;tica moderna  presidida por Kant y la Edad Media que acabamos de mencionar; estos fil&oacute;sofos  son Lutero, Maquiavelo, Hobbes y Spinoza. La idea es mencionar cu&aacute;les fueron los  aportes principales determinantes en el desarrollo de la historia de la &eacute;tica.  Seg&uacute;n MacIntyre, fueron Lutero y Maquiavelo quienes generaron una ruptura con la  sociedad &quot;jerarquizada&quot; de la Edad Media. Aunque est&aacute; afirmaci&oacute;n queda un poco  ambigua en el texto, s&iacute; hay que reconocer que fue Lutero quien dio un giro a la  &eacute;tica poniendo por encima de todo la elecci&oacute;n individual del ser humano. El giro  importante en Lutero es que pone el peso en la fe que mueve al agente cuando  act&uacute;a, en vez de ponerlo en la acci&oacute;n misma, como se ven&iacute;a haciendo en el  cristianismo tradicional. De este modo es que la moral se va convirtiendo en una  cosa interna para despu&eacute;s, como veremos m&aacute;s adelante, convertirse en una  subjetivizaci&oacute;n donde muchas veces se va dejando de lado el plano social. Por  otro lado, el aporte m&aacute;s importante de Maquiavelo en la &eacute;tica es que de ahora en  adelante las acciones morales se juzgan por las consecuencias que traen consigo.  En otras palabras, las reglas morales se convierten en t&eacute;cnicas para los fines  de cada acci&oacute;n; as&iacute;, es Maquiavelo quien se da cuenta del car&aacute;cter transitorio  de los &oacute;rdenes pol&iacute;ticos, debido a que en las sociedades siempre hay  discontinuidades. <sup><a href="#[4]">4</a></sup></p>     <p > El tercer fil&oacute;sofo que  mencionamos dentro de este grupo es Hobbes y su aporte se da a partir de la  famosa concepci&oacute;n sobre el estado de naturaleza del hombre. Para Hobbes, cada  individuo busca por encima de todo la conservaci&oacute;n de s&iacute; mismo, y por ello,  cualquier preocupaci&oacute;n por el bienestar de los dem&aacute;s es secundaria o es un medio  para el beneficio propio. Igualmente, para hablar de la &eacute;tica en la filosof&iacute;a de  Hobbes es necesario aludir a la concepci&oacute;n de Estado que ha sido tan estudiada a  lo largo de la filosof&iacute;a. MacIntyre se refiere a una de las cr&iacute;ticas que se le  hace a menudo a este contrato social, y es que se pone dicho contrato como el  fundamento de todas las reglas que se comparten en sociedad pero a la vez le da  el nombre de contrato, con lo cual se estar&iacute;an suponiendo de antemano unas  reglas comunes anteriores al contrato que, seg&uacute;n Hobbes, no podr&iacute;an existir. Lo  anterior deviene de nuevo en el factor lenguaje dentro de la &eacute;tica, que en  Hobbes va a tener tambi&eacute;n mucha importancia, pues all&iacute; se le atribuye un papel  preponderante a la palabra cuando entra a cumplir un papel en el contexto &eacute;tico.  As&iacute;, para Hobbes las palabras adquieren el significado que la &eacute;tica o el poder  les dan, pero a la vez las palabras son las que construyen dichos conceptos. Lo  importante con ello es tener en cuenta que el poder y la &eacute;tica siempre van a  tener una relaci&oacute;n estrecha con el lenguaje. Finalmente, no se podr&iacute;a dejar de  lado la propuesta &eacute;tica de Spinoza, que se muestra como la contraparte de  Hobbes. Para Spinoza, todo est&aacute; determinado (teniendo en cuenta su noci&oacute;n de  sustancia). Por tal motivo, existe una uni&oacute;n entre la &eacute;tica y la naturaleza  propia del universo. De este modo, la importancia de Spinoza es la relaci&oacute;n que  nos presenta entre las pasiones, la raz&oacute;n y la libertad. Teniendo en cuenta  esto, la diferencia m&aacute;s grande con Hobbes es precisamente la concepci&oacute;n que  tiene de Estado, pues para Spinoza el Estado es simplemente un orden civil que  existe para promover los bienes humanos pero en donde los hombres quedan en  &quot;libertad&quot; (libertad spinoziana) para encontrar su conocimiento. La importancia  de Spinoza para la &eacute;tica radica entonces en que introduce dos conceptos  funda-mentales en la &eacute;tica: la libertad y la raz&oacute;n: &quot;Spinoza es el primer  fil&oacute;sofo que otorga una posici&oacute;n fundamental en la &eacute;tica a dos conceptos que se  definen para expresar los valores t&iacute;picamente nuevos de la sociedad moderna: los  de la libertad y la raz&oacute;n&quot; (p. 144).</p>     <p > A partir de lo anterior, se puede  entrar en el an&aacute;lisis de uno de los fil&oacute;sofos m&aacute;s representativos cuando se  quiere hablar de &eacute;tica. Como lo menciona MacIntyre, es en Kant en donde la  moralidad adquiere el esplendor de su significado. Es precisamente en este  fil&oacute;sofo en donde surge la pregunta &eacute;tica que caracterizar&aacute; la filosof&iacute;a moderna  y que est&aacute; relacionada con el ¿qu&eacute; debo hacer? Kant nos introduce a cabalidad en  la idea de la acci&oacute;n individual en la subjetivizaci&oacute;n del pensamiento. De este  modo, la importancia que tiene Kant es que introduce el concepto de deber y  obligaci&oacute;n desde una &eacute;tica del sujeto, ya que es cada individuo quien en el  ejercicio racional de su libertad logra actuar &eacute;ticamente de determinada manera  u otra, siempre teniendo en cuenta que debe ser en aras del deber: &quot;El &uacute;nico  m&oacute;vil de la buena voluntad es el cumplimiento de su deber por amor al  cumplimiento de su deber&quot; (p. 187). En otras palabras, la &eacute;tica kantiana hace  que la obediencia de las normas requiera del deber, pero del deber por el deber  mismo y no por un fin ulterior. De este modo, si no se acepta la dimensi&oacute;n de lo  normativo no se entiende la &eacute;tica; y por ello, el &quot;deber ser&quot; no puede ser  reductible a nada emp&iacute;rico. Es en toda esta importancia que le otorga Kant al  sujeto en donde podemos encontrar una gran diferencia con la idea cristiana de  la &eacute;tica, ya que el fil&oacute;sofo de Königsberg, al darle una autonom&iacute;a al agente  moral, muestra que la divinidad (externa) no puede otorgar un criterio para la  moral: &quot;Lo que Kant llama autonom&iacute;a del agente moral, es comprender tambi&eacute;n que  la autoridad externa, aun si es divina, no puede proporcionar un criterio para  la moralidad&quot; (p. 189). Igualmente, no s&oacute;lo es importante la idea del sujeto y  del agente moral sino que se debe resaltar la idea de una universalizaci&oacute;n de  las normas morales a trav&eacute;s del imperativo categ&oacute;rico que propone Kant.</p>     <p > Con esta universalizaci&oacute;n es con  la que MacIntyre no va a estar muy de acuerdo, debido a sus pretensiones (las de  MacIntyre) de reunir cada pr&aacute;ctica social con el contexto espec&iacute;fico de la  moral. De este modo, la cr&iacute;tica m&aacute;s directa que le hace MacIntyre a Kant es que,  en &uacute;ltimas, el imperativo categ&oacute;rico se queda corto en cuanto a los fines que se  deben perseguir y se centra en una moral de lo que no se debe hacer: &quot;La  moralidad limita las formas en que conducimos nuestras vidas y los medios con  que lo hacemos, pero no les da una direcci&oacute;n&quot; (p. 191). Sin embargo, esta  cr&iacute;tica parece estar relacionada de nuevo con un problema en la forma del  lenguaje, pues precisamente hablar de lo que &quot;no es&quot; es en &uacute;ltimas el mayor  determinante de lo &quot;que es&quot;, y por ello la m&aacute;ximas que se plantean se deben  obtener de la misma prueba para rechazar las m&aacute;ximas propuestas. En &uacute;ltimas,  todo recae en un problema de t&eacute;rminos y conceptos. Igualmente, la segunda  cr&iacute;tica con respecto a la caracterizaci&oacute;n de las m&aacute;ximas, en donde MacIntyre  propone que es posible caracterizar de cualquier manera la m&aacute;xima y as&iacute; lograr  adaptarla a cualquier situaci&oacute;n frente a lo que el individuo cree, es un  problema tambi&eacute;n en la interpretaci&oacute;n de los conceptos. Si yo planteo una m&aacute;xima  en donde yo haga algo que proh&iacute;ba a los otros realizar aquello con el fin de  lograr un beneficio propio, lo que estoy haciendo es desbaratar el concepto de  universalizaci&oacute;n, pues no lo estoy aplicando a todos. Aqu&iacute; pareciera que  MacIntyre cae en un relativismo del lenguaje sin tener en cuenta que existen  usos del lenguaje de los que hay que prescindir para no caer en un caos absoluto  en donde no se pueda hablar de nada.</p>     <p > A continuaci&oacute;n viene la propuesta  &eacute;tica de Hegel, fil&oacute;sofo con el cual la filosof&iacute;a de MacIntyre va a tener su  mayor afinidad junto con Arist&oacute;teles. La importancia de la propuesta &eacute;tica de  Hegel radica principalmente en volver a retomar esa idea griega de que el  individuo hace parte de una comunidad. De este modo, la &eacute;tica se debe entender  desde una concepci&oacute;n en donde el hombre se relaciona siempre con su tiempo y con  el otro. En otras palabras, se puede decir que la &eacute;tica es una disciplina  hist&oacute;rica en donde lo &eacute;tico se debe determinar a partir del contexto social. Es  en este punto en donde surge la importancia hist&oacute;rica del reconocimiento en  He-gel en donde cada quien se reconoce en el otro y a partir de ello genera las  principales nociones &eacute;ticas. De aqu&iacute; se desprende la idea de libertad en Hegel,  que se define por el contexto y por las caracter&iacute;sticas de cada tiempo y lugar:  &quot;Lo que la libertad es en cada tiempo y lugar se define por las limitaciones  espec&iacute;ficas y las metas caracter&iacute;sticas de ese tiempo y lugar&quot; (p. 198).  MacIntyre comienza deslumbr&aacute;ndose por la filosof&iacute;a de Arist&oacute;teles pero cuando  llega a Hegel encuentra el complemento perfecto, ya que el fil&oacute;sofo alem&aacute;n, a  diferencia de Arist&oacute;teles, no da una lista de virtudes sino que incluso las  virtudes pueden ser alteradas por las circunstancias que las prescriben. De aqu&iacute;  surge la importancia de la historia como algo evolutivo, que manifiesta una  necesidad l&oacute;gica en donde cada etapa es necesaria para que exista la siguiente:  &quot;[…] toda la historia humana ejemplificaba el autodesarrollo de la Idea absoluta  en un progreso a trav&eacute;s de su autoenajenaci&oacute;n hasta la reconciliaci&oacute;n final  consigo misma&quot; (p. 203).</p>     <p > Por lo general, cuando se habla  de la &eacute;tica de Hegel se alude a Marx, debido a sus propuestas con respecto a la  libertad. Marx, al igual que Hegel, concibe la libertad como la superaci&oacute;n de  las limitaciones de un orden social, en aras de lograr construir un orden social  menos limitado. Por esta raz&oacute;n se puede considerar la propuesta de Marx como una  de las m&aacute;s consecuentes con respecto a la libertad, ya que &eacute;l realiza una  propuesta &eacute;tica de libertad para &quot;todos&quot; y no s&oacute;lo para unos pocos. En Marx el  lenguaje y los conceptos van a tener un papel preponderante para la &eacute;tica ya que  para dicho fil&oacute;sofo los esquemas conceptuales bajo los cuales todos los  individuos captan su propia sociedad son los que revelan y ocultan la propia  sociedad; dichos conceptos se entienden cuando se los interpreta en &quot;el contexto  de la sociedad burguesa&quot;. Para Marx la base de la sociedad burguesa est&aacute;  inspirada en t&eacute;cnicas que logren una acumulaci&oacute;n del capital; por ello, la  libertad, se lograr&iacute;a cuando las t&eacute;cnicas de producci&oacute;n est&eacute;n sistematizadas.  As&iacute; pues, la moralidad de Marx estar&aacute; ligada igualmente al uso compartido que se  tiene del lenguaje o del vocabulario moral, cuando se propone ir en contra de  una forma social existente.</p>     <p > As&iacute; como MacIntyre deja de lado a  muchos autores importantes de la &eacute;tica, yo dejo de lado alguno autores que  seguramente inconscientemente generan una arbitrariedad proveniente de mis  afectos. Sin embargo, el final del libro es muy interesante, debido a la  importancia que tiene la filosof&iacute;a contempor&aacute;nea como conclusi&oacute;n en la historia  de la &eacute;tica. De este modo, se debe destacar que en fil&oacute;sofos como Nietzsche la  raz&oacute;n es el elemento m&aacute;s evolucionado con respecto a la pasi&oacute;n; as&iacute; pues, la  raz&oacute;n termina convirti&eacute;ndose en el destello de las pasiones. Por otro lado, cabe  resaltar el concepto de voluntad en Schopenhauer. Para dicho fil&oacute;sofo la  voluntad hace parte de todo lo natural, y por ello es importante tener en cuenta  que hay cosas irracionales que si se lograra educar ser&iacute;a mejor que el exceso de  racionalismo. Adem&aacute;s de esto, no se puede dejar de lado la corriente  utilitarista, que ser&aacute; una de las precursoras de la &eacute;tica, al igual que Kant y  que la &eacute;tica antigua. Para los utilitaristas lo correcto y lo bueno se da en  t&eacute;rminos de placer y dolor debido a que se puede decir que existe una  gradualidad en la &eacute;tica en donde se pueden cuantificar el dolor y el placer. As&iacute;  pues, no se debe tener en cuenta s&oacute;lo la conducta individual sino que hay que  poner el &eacute;nfasis en las consecuencias. En otras palabras, podemos decir que para  los utilitaristas todo se da en funci&oacute;n de los criterios sociales, esto es, lo  que la gente o la mayor&iacute;a piensa.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p > El final del libro es muy  significativo en tanto que recoge a numerosos fil&oacute;sofos contempor&aacute;neos que  buscan fusionar muchas de las corrientes &eacute;ticas estudiadas con anterioridad. De  este modo, cabe resaltar que para Bentham el principio de igualdad es  significativo; en otras palabras, puesto que para dicho fil&oacute;sofo un hombre vale  igual que los otros y por ello se dar&aacute;n las bases de la democracia en donde un  hombre vale un voto. Es por lo anterior que se podr&iacute;a decir que dicho fil&oacute;sofo  se toma en serio las voluntades individuales. Por otro lado, cabe resaltar que  Moore, fil&oacute;sofo anal&iacute;tico por excelencia, es quien da un &eacute;nfasis nuevo a la  &eacute;tica. As&iacute;, la &eacute;tica se convierte en una expresi&oacute;n de valores que no se  identifica con algo aut&oacute;nomo. Moore identifica lo &quot;bueno&quot; con una propiedad  simple que est&aacute; en el mundo y que es irreductible a otro concepto; en otras  palabras, decir que algo es bueno equivaldr&iacute;a a hablar de una tautolog&iacute;a. Por  esto es que nos presenta el ejemplo ya conocido en donde se equipara la idea de  &quot;bueno&quot; con la idea del color &quot;amarillo&quot;; as&iacute;, podemos afirmar que existe una  intuici&oacute;n de re-conocer lo que es bueno de lo que no es bueno. En este punto el  lenguaje es tambi&eacute;n significativo, debido a que se puede afirmar que el lenguaje  prescriptivo consiste precisamente en que un individuo le comunica a otro sus  anhelos; en otras palabras, el lenguaje se utiliza para exhortar a los otros a  que se comporten como uno. Igualmente, es importante mencionar a dos fil&oacute;sofos  como Hare y Foot; el primero realiza una conjunci&oacute;n entre Kant y el  utilitarismo. As&iacute; pues, este fil&oacute;sofo salva el principio de universalizaci&oacute;n  como criterio fundamental de la &eacute;tica bajo otra perspectiva diferente a la de  Kant. En &uacute;ltimas, lo importante de este fil&oacute;sofo es que distingue entre una  parte emp&iacute;rica del lenguaje y otra de las formulaciones prescriptivas. De este  modo, se resalta que lo emp&iacute;rico es lo que se puede constatar, mientras que lo  otro no. Finalmente, la fil&oacute;sofa Foot va a ser esencial para entender la  filosof&iacute;a de MacIntyre, debido a que afirma que muchos de los conceptos &eacute;ticos  son determinados a partir de cada cultura. As&iacute; pues, expresiones &eacute;ticas como  &quot;valiente&quot; o &quot;grosero&quot; son una mezcla de elementos prescriptivos y descriptivos  que no tienen nada que ver con valores subjetivos. Es importante, entonces,  tener en cuenta la cultura para verificar qui&eacute;n emplea dichos conceptos correcta  o incorrectamente.</p>     <p > Con lo anterior se puede concluir  que el &quot;hilo conductor&quot; por el cual se gu&iacute;a el libro est&aacute; relacionado siempre  con el lenguaje y la idea de &quot;concepto&quot; como un significado que cubre dentro de  ciertos l&iacute;mites a algunas conductas determinadas. Ya lo hab&iacute;a mencionado  MacIntyre en su cap&iacute;tulo sobre Plat&oacute;n: &quot;He tratado de poner en claro que s&oacute;lo  estamos expuestos a aquellas exigencias y decisiones que pueden ser expresadas  en conceptos disponibles, y que, por lo tanto, la investigaci&oacute;n de los conceptos  que debemos o podemos usar tiene una importancia decisiva&quot; (p. 43). Lo anterior  nos muestra que cada afirmaci&oacute;n que se realiza sobre una situaci&oacute;n o cada juicio  valorativo que hacemos sobre los actos est&aacute; siempre limitada a los conceptos  comunes y a la interpretaci&oacute;n com&uacute;n que se les da en un determinado grupo. Esto  deviene en lo que ser&aacute; el punto central de la &eacute;tica de MacIntyre, y es que los  ideales &eacute;ticos no se pueden separar de su medio social. Seg&uacute;n MacIntyre, si los  t&eacute;rminos morales son t&eacute;rminos, debe haber un criterio para usarlos. El lenguaje  tiene unas reglas para su uso.</p>     <p > En conclusi&oacute;n, podemos decir que  el libro de MacIntyre es un intento no fallido de presentar distintas tem&aacute;ticas  sobre filosof&iacute;a &eacute;tica que le permiten al lector ir elaborando un sistema para  entender la moral de una manera m&aacute;s adecuada. Igualmente, vemos que a lo largo  del libro se hace un intento de presentar lo que es la esencia de lo &eacute;tico para  cada uno de los autores en cuesti&oacute;n, con el fin de encaminar la historia de la  filosof&iacute;a moral hacia un proceso evolutivo que hace posible ir develando cu&aacute;les  son los puntos esenciales que permiten a una sociedad convivir de una manera m&aacute;s  adecuada. Sin embargo, y como lo mencionamos al principio, el libro no se debe  tomar s&oacute;lo como una recopilaci&oacute;n de autores con una filosof&iacute;a determinada, sino  que hay que destacar que entre dichas l&iacute;neas se muestra un pensamiento de fondo  que parte desde la misma selecci&oacute;n de los autores. MacIntyre nos presenta unos  autores espec&iacute;ficos, que, sin entrar a discutir si son los m&aacute;s representativos  del pensamiento &eacute;tico o no, o si son de un pensamiento liberal o conservador, de  cierta manera se van encaminando hacia unos par&aacute;metros comunes que hemos ido  resaltando con anterioridad.</p>     <p > El libro es una herramienta para  adentrarnos en el mundo de la &eacute;tica y entender las ventajas que puede tener  saber los distintos puntos de vista de los fil&oacute;sofos, con el fin de unificar un  criterio que pueda llegar a ser lo m&aacute;s objetivo posible para la construcci&oacute;n de  una moral o &eacute;tica ideal. Sin embargo, el libro nos recalca que no hay que  olvidar que si la comunidad tiene unos intereses, es necesario emplear las  medidas que sean necesarias para dicho objetivo; y dichas medidas se determinan  a partir de las circunstancias y de los l&iacute;mites que el ser humano les ponga a  los conceptos &eacute;ticos. El libro, en &uacute;ltimas, es una buena introducci&oacute;n para lo  que podr&iacute;a ser denominada la filosof&iacute;a &eacute;tica, ya que hace una selecci&oacute;n de  autores y a trav&eacute;s de ellos y de otros que menciona nos va conduciendo por  muchas de las corrientes que han sido protagonistas en el pensamiento de la  filosof&iacute;a &eacute;tica a lo largo de la historia. Lo anterior hace que el lector tenga  much&iacute;simos recursos y bibliograf&iacute;a disponible para comenzar a entrar en el mundo  de lo &eacute;tico por el camino que desee. De cualquier manera, nunca se puede  pretender encontrar objetividad en un libro de &eacute;tica, y el enfoque que le da  MacIntyre al libro permite estudiar de una forma mucho m&aacute;s cr&iacute;tica el  pensamiento de cada uno de los fil&oacute;sofos pol&iacute;ticos. La mejor manera de adquirir  un pensamiento cr&iacute;tico tanto en &eacute;tica como en filosof&iacute;a es adentr&aacute;ndose en un  enfoque que pueda contradecir los &quot;prejuicios&quot; que cada quien tiene, con el fin  de ver y de entender cu&aacute;l es nuestra esencia como seres humanos y hacia d&oacute;nde  seremos conducidos sino ejercemos nuestro pensamiento cr&iacute;tico con el poder que  tengamos a la mano.  <hr sise="1"> <b> Comentarios </b>    <p>  <sup><a name="[1]">1</a></sup> Por medio de la observaci&oacute;n es como se logra saber hacia  d&oacute;nde tienden las cosas.</p>     <p > <sup><a name="[2]">2</a></sup> &quot;[…] el  reconocimiento de una norma de expresar la verdad y de una virtud de la  honestidad est&aacute; inscripta en el concepto de una sociedad&quot; (p. 83).</p>     <p > <sup><a name="[3]">3</a></sup> Lo  anterior lo menciono debido a que en muchas ocasiones durante el cap&iacute;tulo del  cristianismo MacIntyre parece salirse del lenguaje empleado en la Edad Media y  hace cr&iacute;ticas que resultan un tanto anacr&oacute;nicas. Ejemplo de lo anterior es la  referencia al ate&iacute;smo, en donde afirma que es justificable si se tiene en cuenta  que el criterio de lo bueno viene antes de la idea de dios. Pero dentro del  lenguaje medieval es muy dif&iacute;cil separar la idea de dios de la idea de bondad,  puesto que ser&iacute;a como separar el predicado del sujeto en un juicio anal&iacute;tico.  Igualmente, creo que los puntos m&aacute;s significativos de la Edad Media, como la  idea del mal, la libertad y el deber en fil&oacute;sofos como Anselmo de Canterbury y  Agust&iacute;n de Hipona, se dejaron de lado, en aras de resaltar el car&aacute;cter dogm&aacute;tico  del cristianismo.    <br>     <br> <sup><a name="[4]">4</a></sup> &quot;La &eacute;tica de Maquiavelo es la primera, por lo menos desde  algunos sofstas, en que las acciones se juzgan no como acciones, sino solamente  en virtud de sus consecuencias&quot; (p. 128).</p>  </font>      ]]></body>
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