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<publisher-name><![CDATA[Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La selva sanadora: plantas medicinales y tóxicas del noroeste del Amazonas]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">     <p align=center><b><font size="4"> La selva  sanadora: plantas  medicinales y t&oacute;xicas del noroeste del Amazonas</font></b></p>     <p>Agradecemos a la Familia Shultes por autorizar la traducci&oacute;n de la introducci&oacute;n  al libro <i>The Healing Forest– Medicinal and Toxic Plants of the Northwest  Amazonia </i>de Richard Evans Shultes y Robert F. Raffauf (Portland, Oregon:  Dioscorides Press, 1990). Traducci&oacute;n de Tiziana Laudato</p> <hr size="1"> Nuestro prop&oacute;sito al recopilar estas notas sobre las plantas medicinales y  t&oacute;xicas usadas por los pueblos del noroeste del Amazonas es doble: primero,  enfatizar la importancia de lo que se ha llegado a conocer como <i>conservaci&oacute;n  etnobot&aacute;nica</i>; y segundo, llamar la atenci&oacute;n sobre la posibilidad de que de  algunas de estas plantas podr&iacute;an sacarse nuevos compuestos qu&iacute;micos para la  industria y la medicina moderna. Sin embargo, tratando de alcanzar nuestros  objetivos, reconocemos desde el comienzo que las 1.516 especies consideradas en  este trabajo representan tan s&oacute;lo una parte de la riqueza etnofarmacol&oacute;gica de  los pueblos abor&iacute;genes de la regi&oacute;n.</p>      <p > Conseguir la materia prima necesaria para una evaluaci&oacute;n qu&iacute;mica y farmacol&oacute;gica  completa de todas las especies de plantas de la Amazon&iacute;a ser&iacute;a imposible. Una  aproximaci&oacute;n l&oacute;gica al tema ser&iacute;a aprovechar el conocimiento de los ind&iacute;genas  sobre la flora nativa, y se concentrar&iacute;a en aquellas especies que, seg&uacute;n la  poblaci&oacute;n local, tienen efectos que indican la presencia de componentes  fisiol&oacute;gicamente activos.</p>      <p > Estas poblaciones, que viven en una &iacute;ntima asociaci&oacute;n con su medio ambiente y  son completamente dependientes de la flora y fauna local para suplir los  remedios y dem&aacute;s necesidades b&aacute;sicas para su supervivencia, han acumulado su  conocimiento de la bioactividad a trav&eacute;s de siglos de experimentaci&oacute;n. Como  resultado, casi todas las sociedades primitivas tienen su propia y rica  farmacopea vegetal. En muchos lugares del mundo –y como resultado de la  construcci&oacute;n de carreteras, de los viajes a&eacute;reos, de las guerras, de la  actividad econ&oacute;mica, de los esfuerzos misioneros e incluso del turismo– la  civilizaci&oacute;n, tal y como la definimos usualmente, se est&aacute; cerrando sobre estas  sociedades. Debido a esta invasi&oacute;n, las poblaciones abor&iacute;genes se est&aacute;n desintegrando r&aacute;pidamente; y una de las primeras cosas que  desaparece es el saber popular, en particular el conocimiento sobre las plantas  biodin&aacute;micas –un tesoro de informaci&oacute;n etnofarmacol&oacute;gica que en algunas &aacute;reas  desaparece m&aacute;s r&aacute;pidamente de lo que la deforestaci&oacute;n rampante extingue las  especies de plantas nativas–.</p>      <p > A&uacute;n hoy no hay certeza del n&uacute;mero total de especies de plantas en el Amazonas,  un &aacute;rea de alrededor de 7.050.000 km<sup>2</sup> (2.722.000 mi<sup>2</sup>) en  la que se encuentra la selva tropical m&aacute;s extensa del mundo. Seg&uacute;n las  aproximaciones m&aacute;s reconocidas, hay entre 35.000 y 50.000 especies de plantas  vasculares. Sin embargo, para muchos bot&aacute;nicos que han llevado a cabo estudios  de campo en la regi&oacute;n, este estimado parece demasiado bajo, calculando cifras  tan altas como 80.000. Si se tiene en cuenta que la vegetaci&oacute;n de la Tierra  tiene alrededor de medio mill&oacute;n de especies, se puede decir que el Amazonas  contiene alrededor del 16% de las especies que existen hoy en d&iacute;a. Esta riqueza  vegetal se incrementa hacia la parte occidental de la regi&oacute;n, situaci&oacute;n que  llev&oacute; a dos destacados bot&aacute;nicos a afirmar en su estudio fitogeogr&aacute;fico del  Amazonas que &quot;esta parte de la <i>hylea </i>es tal vez la menos estudiada pero  tambi&eacute;n la parte m&aacute;s interesante de toda la regi&oacute;n&quot;.</p>      <p > En nuestra delineaci&oacute;n del &aacute;rea incluimos todas las cuencas colombianas y  ecuatorianas, desde aproximadamente 3.350 m (11.000 pies) de la ladera oriental  de los Andes hasta la planada, a 90 m (300 pies) sobre el nivel del mar; todos  los territorios peruanos al norte del r&iacute;o Pastaza y el tercio occidental del  estado de Amazonas brasilero. A pesar de que sus aproximados 1.350.000 km<sup>2</sup>  (520.000 mi<sup>2</sup>) representan apenas una fracci&oacute;n del &aacute;rea total de la  cuenca hidrogr&aacute;fica del Amazonas, esta zona es en muchos aspectos (geogr&aacute;fica,  flor&iacute;stica, demogr&aacute;fica, ling&uuml;&iacute;stica y culturalmente) la parte m&aacute;s compleja y  variada de la <i>hylea</i>. La ladera oriental de los Andes, aunque  flor&iacute;sticamente muy diferente de las tierras bajas, va a ser considerada como parte del noroeste del Amazonas porque sus aguas fluyen a  la cuenca del Amazonas, y tambi&eacute;n porque con frecuencia ha habido contacto  cultural entre los ind&iacute;genas de la regi&oacute;n andina y los de las tierras bajas.</p>      <p > Nuestra &aacute;rea est&aacute; constituida en general por varias formaciones geol&oacute;gicas. La  gran planada llana est&aacute; asentada en el norte y en el oeste sobre una base de  cuarcita metam&oacute;rfica, asociada al llamado Escudo de Guayana; y en la parte este,  en Brasil y la frontera colombo-brasilera, sobre bases de granito &iacute;gneo asociado  al Escudo Brasile&ntilde;o. Durante los per&iacute;odos Cret&aacute;cico y Terciario, cuando lo que  hoy es la Amazon&iacute;a era una gran bah&iacute;a, tanto la formaci&oacute;n gran&iacute;tica como la  cuarc&iacute;tica fueron cubiertas por cieno aluvial de una profundidad de hasta 610 m  (2.000 pies). Estos dep&oacute;sitos son los causantes de la planada o llano forestado  que usualmente relacionamos con el Amazonas.</p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f1.jpg"><a name=f1></a></p>      <p > Especialmente en la parte colombiana del noroeste del Amazonas hay muchas  monta&ntilde;as de piedra arenisca, de poca altura, planas y frecuentemente erosionadas  de manera severa. Estas monta&ntilde;as, conocidas en Venezuela como <i>tepu&iacute;s, </i>son  los restos de un arco de altiplanicies que en alg&uacute;n momento se extendieron de  manera continua desde la Guayana y el sur de Venezuela hacia el oeste. Tienen  una flora altamente end&eacute;mica que est&aacute;  adaptada a condiciones xer&oacute;fitas y se asocia estrechamente con la de los restos  de monta&ntilde;a m&aacute;s altos que se encuentran hacia el este.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p > En la parte m&aacute;s oriental del Vaup&eacute;s en Colombia y en la zona adyacente en Brasil  hay monta&ntilde;as aisladas de granito, usualmente de forma redondeada o con forma de  c&uacute;pula, y salpicadas con retazos de vegetaci&oacute;n que tiende a tener pocas especies  end&eacute;micas y muchas comunes, especialmente tipos de maleza que incluyen una  amplia variedad de hierbas, ciper&aacute;ceas, miembros de la familia de las  bromeli&aacute;ceas, numerosos aros y algunas orqu&iacute;deas.</p>      <p > La gran planada est&aacute; cubierta en su mayor parte por una densa selva, pero en  muchos lugares, especialmente en las partes colombiana y brasilera, hay extensos  parches de arena blanca con una flora raqu&iacute;tica de &aacute;rboles bajos y delgados, que  en Colombia son llamados <i>Variales </i>y en Brasil <i>Caatingas</i>. Estos  parches son los restos de monta&ntilde;as de cuarcita o granito que fueron  completamente consumidas por la erosi&oacute;n y mantienen una vegetaci&oacute;n propia  altamente end&eacute;mica. Ocasionalmente estos parches contienen muchas rocas  descubiertas, y son tan est&eacute;riles y abiertos que la vegetaci&oacute;n se vuelve baja,  reduci&eacute;ndose a arbustos. Estas &aacute;reas se conocen en Colombia como <i>Sabanas </i> y en Brasil como <i>Campinas</i>.</p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f2.jpg"><a name=f2></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f2.jpg"><a name=f2></a></p>      <p > Por lo tanto, la Amazon&iacute;a no es el tapete verde de selva tropical homog&eacute;nea que  puede parecer desde lo alto. Se ha dicho que en la <i>hylea </i>todo, &quot;desde el  ser vivo m&aacute;s peque&ntilde;o hasta la actividad y conducta del hombre&quot;, depende del  agua. Esto es especialmente cierto para el noroeste del Amazonas. Su extremo  norte, principalmente en los departamentos colombianos de Guaviare, Vaup&eacute;s y  Guain&iacute;a, est&aacute; cruzado por los &quot;r&iacute;os negros&quot; que corren sobre tierra gran&iacute;tica o  arenosa, arrastran muy poco cieno y usualmente tienen un color &aacute;mbar o el de un  t&eacute; fuerte. Estos r&iacute;os ba&ntilde;an una selva relativamente alta que no es objeto de  prolongadas inundaciones anuales; y no son f&aacute;cilmente navegables porque tienen  muchos r&aacute;pidos y cascadas. En la Amazon&iacute;a colombiana el &uacute;nico r&iacute;o importante  libre de estos impedimentos para la navegaci&oacute;n es el r&iacute;o Putumayo, conocido en  Brasil como r&iacute;o Ica, que se&ntilde;ala la frontera entre Colombia y sus vecinos Per&uacute; y  Ecuador. Los r&iacute;os colombianos Guamuez y Sucumb&iacute;os, que nacen en los Andes y  desembocan en el Putumayo, no tienen r&aacute;pidos. Los grandes afluentes colombianos  del Putumayo, el Karaparan&aacute; y el Igaraparan&aacute;, tienen r&aacute;pidos y cascadas, pero el  Kotu&eacute;, que desemboca en el Putumayo en la frontera colombo-brasilera, est&aacute; libre  de obst&aacute;culos. El r&iacute;o Caque-t&aacute; fluye serenamente por unos 965 km (600 mi), m&aacute;s  que todo a trav&eacute;s de baj&iacute;os, pero encuentra interrupciones rocosas que causan  r&aacute;pidos y cascadas en Araracuara y sobre La Pedrera, cerca de la frontera  colombo-brasilera. Recibe aguas de los r&iacute;os Orteguaza, Cagu&aacute;n, Kueman&iacute;,  Miritiparan&aacute;, Kahuinar&iacute;, Yar&iacute; y Apaporis, los &uacute;ltimos dos interrumpidos por  numerosos r&aacute;pidos y cascadas poderosas; cuando entra al Brasil, el Caquet&aacute; pasa  a llamarse r&iacute;o Japur&aacute;. En 1820 el famoso bot&aacute;nico alem&aacute;n Von Martius  realiz&oacute; unas recolecciones y observaciones importantes sobre los usos  medicinales de algunas de las plantas a lo largo del Japur&aacute; y el Caquet&aacute;. Logr&oacute;  llegar a Araracuara, pero no pudo proseguir r&iacute;o arriba al enfrentarse a una  ind&oacute;mita serie de r&aacute;pidos. Los dos siguientes r&iacute;os mayores hacia el norte son el  Apaporis y el Vaup&eacute;s, ambos similares en su topograf&iacute;a y concentraci&oacute;n de  r&aacute;pidos, cascadas y peque&ntilde;as monta&ntilde;as. Las fuentes del r&iacute;o Vaup&eacute;s son los r&iacute;os  Unilla e Itilla, y del r&iacute;o Apaporis, los r&iacute;os Ajaj&uacute; y Maca-ya. El r&iacute;o Apaporis  tiene varios tributarios importantes: los r&iacute;os Kananar&iacute;, Popeyak&aacute;, Piraparan&aacute; y  Taraira, el &uacute;ltimo de los cuales forma parte de la frontera colombo-brasilera.</p>      <p > En la zona brasilera los principales r&iacute;os son el alto r&iacute;o Negro, Japur&aacute; e Ica.  El r&iacute;o Negro tiene varios afluentes importantes: Uneiux&iacute;, Curicuriar&iacute;, Uaup&eacute;s  (con su tributario el Tiki&eacute;), Xi&eacute; e Icana; los &uacute;ltimos tres nacen en Colombia y  tienen r&aacute;pidos y cascadas.</p>      <p > Todos los principales r&iacute;os del oriente de Ecuador nacen en las laderas de los  Andes o cerca de ellas, y la mayor&iacute;a fluye a territorio peruano, incluidos los  r&iacute;os Aguarico, Coca, Napo, Curaray, Tigre y Pastaza. En Per&uacute; dos r&iacute;os forman  fronteras: el Putumayo, con Colombia, y el Yavar&iacute;, con Brasil, mientras que los  r&iacute;os provenientes de Ecuador llegan al r&iacute;o Amazonas, llamado Mara&ntilde;on en este  pa&iacute;s. Hay dos peque&ntilde;os r&iacute;os que son de importancia para este estudio de las  plantas medicinales, debido a la investigaci&oacute;n entre los ind&iacute;genas: el r&iacute;o  Ampiyacu (con su tributario el Yaguasyacu), donde viven junto a sus orillas los  witotos y los boras, que desemboca directamente en el Amazonas, en Pebas; y el  Yaguas, en cuyas orillas vive la tribu del mismo nombre, que desemboca en el  Putumayo.</p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f4a.jpg"><a name=f4a></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f4b.jpg"><a name=f4b></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f5a.jpg"><a name=f5a></a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f5b.jpg"><a name=f5b></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f6a.jpg"><a name=f6a></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f6b.jpg"><a name=f6b></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f7a.jpg"><a name=f7a></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f7a.jpg"><a name=f7b></a></p>     <p > La parte noroeste de la Amazon&iacute;a es el hogar de un alto n&uacute;mero de tribus  ind&iacute;genas que est&aacute;n en diversos grados de aculturaci&oacute;n. &Eacute;stas hablan un mosaico  de idiomas y dialectos que se clasifican, a menudo sin certeza, en 10 o m&aacute;s  grupos ling&uuml;&iacute;sticos. Aqu&iacute; consideramos, con algunas excepciones, s&oacute;lo las tribus  cuyas plantas medicinales hemos catalogado en este libro.</p>      <p > En Colombia las tribus de los tukanos est&aacute;n divididas entre dos centros: un  grupo oriental, localizado primariamente en el Vaup&eacute;s, que incluye a los tukanos,  gwananos, taiwanos, kubeos, karapanas, desanas, ba-rasanas y makunas; y un grupo  occidental, que se sit&uacute;a principalmente en Putumayo, que incluye a los sionas de  la regi&oacute;n de Mocoa y los koreguajes del r&iacute;o Orte-guaza. En medio de estos dos  centros se encuentran varios grupos witoto, los boras, mira&ntilde;as, muinanes,  andaqu&iacute;es, y los propios witotos. En esta &aacute;rea tambi&eacute;n est&aacute;n representados  varios grupos arawak: los yukunas, tanimukas, matapies, kawayar&iacute;s, kuripakos y  baniwas. Muchos puinaves tambi&eacute;n se han asentado en la regi&oacute;n, provenientes de  una tribu de la cuenca del Orinoco, la zona usualmente llamada Llanos en  Colombia. Se cree que su idioma est&aacute; relacionado con el de los mak&uacute;s del r&iacute;o  Piran&aacute;, una peque&ntilde;a tribu semin&oacute;mada que vive entremezclada con los tukanos  orientales del departamento del Vaup&eacute;s y con algunos localizados cerca de La  Pedrera, en el r&iacute;o Caquet&aacute;. En el sector del extremo sur de la Amazon&iacute;a  colombiana vive la tribu de los tikunas, cuyo lenguaje probablemente es arawako. </p>      <p > En el extremo occidental de la Amazon&iacute;a colombiana residen varios grupos de la  tribu kof&aacute;n, que a&uacute;n no ha  sido clasificada ling&uuml;&iacute;sticamente. En las tierras altas –en el Putumayo– hay  grandes poblaciones de ind&iacute;genas kams&aacute;, que pertenecen a un grupo ling&uuml;&iacute;stico  distintivo que a&uacute;n no ha sido definido. Viven en la parte alta del valle del  Sibundoy, y aunque se han aculturado, preservan su idioma, sus costumbres y,  especialmente, el conocimiento de su etnomedicina y el uso de plantas para curar  enfermedades y dolencias. Los ingas o inga-nos, que hablan una de las lenguas  quechua, tambi&eacute;n se localizan en el valle del Sibundoy, en las cercan&iacute;as de  Mocoa.</p>      <p > Situadas en un ambiente con una flora muy rica, en su mayor&iacute;a las tribus de la  Amazon&iacute;a colombiana han estado expuestas al contacto con personas de afuera.  Algunas, especialmente los boras y los witotos de los r&iacute;os Karaparan&aacute; e  Igaraparan&aacute;, fueron explotadas despiadadamente durante el <i>boom </i>del caucho  a principios del siglo XX, por la Casa Arana, una compa&ntilde;&iacute;a peruana que pose&iacute;a  este territorio que ahora es parte del departamento del Amazonas colombiano. Sin  embargo, los pocos que quedan lograron preservar su idioma, su cultura y su  conocimiento de las propiedades de las plantas locales. Los misioneros, que con  frecuencia han protegido a &eacute;stos y otros ind&iacute;genas de la explotaci&oacute;n,  introdujeron ayuda m&eacute;dica enormemente necesaria para complementar el  conocimiento de los ind&iacute;genas, pero tambi&eacute;n causaron cambios culturales y  lucharon contra la influencia de los chamanes y curanderos, que son los  guardianes de las tradiciones tribales y tienen un amplio conocimiento de las  propiedades y usos de la vegetaci&oacute;n local. Hoy en d&iacute;a, los ind&iacute;genas de la  Amazon&iacute;a colombiana se han adaptado (y han aceptado) a muchas de las costumbres  y creencias extranjeras, en la medida de lo necesario, pero casi sin excepci&oacute;n  esta adaptaci&oacute;n ha sido superficial; en la mayor&iacute;a de los casos su conocimiento  de las plantas medicinales y t&oacute;xicas no parece haber sufrido grandes p&eacute;rdidas.</p>      <p > El oriente de Ecuador tiene, para su peque&ntilde;o tama&ntilde;o, una sorprendente diversidad  de tribus ind&iacute;genas. Los j&iacute;baros, que constituyen el principal grupo, est&aacute;n  divididos en peque&ntilde;as subtribus o incluso en unidades familiares. Su idioma  sigue siendo ampliamente hablado y tiene varios dialectos. Pertenece a una  familia ling&uuml;&iacute;stica que se ha asignado, con algunas reservas, al grupo arawak.  Aunque algunos han sido asimilados por las culturas ind&iacute;genas de las  altiplanicies, el cuerpo principal de los j&iacute;baros es claramente una tribu de la  selva h&uacute;meda, con un fuerte desarrollo cultural alrededor de la guerra. Sus  ideas sobre la enfermedad y la muerte  est&aacute;n estrechamente relacionadas con la creencia de que las enfermedades son  causadas por la influencia de fuerzas m&aacute;gicas, por lo que el uso de plantas  alucin&oacute;genas por parte de los chamanes est&aacute; especialmente desarrollado. Est&aacute;n  divididos en grupos peque&ntilde;os llamados de acuerdo al r&iacute;o en el que viven. Aunque  los j&iacute;baros han sido objeto de m&aacute;s estudios etnogr&aacute;ficos que las dem&aacute;s tribus  ecuatorianas, a&uacute;n queda mucho qu&eacute; aprender acerca de su cultura y conocimientos.  Actualmente cuentan con alrededor de 27.000 individuos, que est&aacute;n bajo la  poderosa influencia aculturadora de los misioneros.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p > Los kof&aacute;n de Ecuador, &iacute;ntimamente relacionados con los de Colombia, se localizan  en la parte alta del r&iacute;o Aguarico y sus afluentes. Fueron cristianizados por  misioneros muy temprano, pero su n&uacute;mero ha declinado progresivamente, y ahora se  cree que s&oacute;lo quedan unos pocos cientos. Sin embargo, su aculturaci&oacute;n parcial no  ha disminuido su detallada familiaridad con la flora de la regi&oacute;n y sus  propiedades. Su lenguaje todav&iacute;a no ha sido categorizado, aunque se cree que  pertenece a la familia chibcha. Los siona y secoya de shushufindi son tukanos  occidentales, y vecinos de los kof&aacute;n, de quienes se cree han tomado muchos  nombres de las plantas, as&iacute; como sus usos medicinales. Su n&uacute;mero, se cree, est&aacute;  alrededor de los 100 y viven en el &aacute;rea del r&iacute;o Aguarico.</p>      <p > Hay muchas peque&ntilde;as tribus de ind&iacute;genas que hablan zaparoano en Ecuador y en la  zona adyacente de Per&uacute;. Estos grupos o subtribus m&aacute;s o menos dispersos viven m&aacute;s  que todo en la regi&oacute;n del r&iacute;o Pastaza.</p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f8.jpg"><a name=f8></a></p>      <p > Los woran&iacute;s son un peque&ntilde;o grupo de unos 600 ind&iacute;genas que viven en el r&iacute;o Napo,  al norte del r&iacute;o Curaray. Com&uacute;nmente se los conoce con el t&eacute;rmino &quot;aucas&quot;, que  significa salvaje. Han estado aislados, incluso de otros grupos ind&iacute;genas,  durante muchas generaciones y s&oacute;lo en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os han tenido  contacto con misioneros. Su lenguaje a&uacute;n no ha podido ser asociado con ninguna  familia ling&uuml;&iacute;stica conocida y son aparentemente &uacute;nicos, por cuanto s&oacute;lo tienen  una farmacopea limitada.</p>      <p > Las pocas tribus peruanas que se mencionan –los kulinas, que hablan arawak, y  los kashinawas, que hablan pano– son peque&ntilde;as, est&aacute;n relativamente aisladas y  situadas a lo largo del r&iacute;o Pur&uacute;s. Los wi-totos y los boras, que actualmente  residen a orillas del r&iacute;o Ampiyacu, fueron transportados all&iacute; desde la Amazon&iacute;a  colombiana tras el colapso de la Casa Arana, productora de caucho. Est&aacute;n  relativamente bien aculturados, pero han conservado sorprendentemente bien sus  conocimientos de los usos y propiedades de las plantas.</p>      <p > Hay muchas otras tribus peque&ntilde;as en la parte de Per&uacute; incluida en este estudio,  pero, desgraciadamente, se ha prestado poca atenci&oacute;n a su etnobot&aacute;nica y s&oacute;lo  ahora se est&aacute;n iniciando investigaciones en esta &aacute;rea rica en flora y  abor&iacute;genes.</p>      <p > En la reducida regi&oacute;n de Brasil incluida en este resumen, las tribus son en su  mayor&iacute;a de tukanos, con algunos grupos n&oacute;madas de mak&uacute;s, cuyo extenso  conocimiento de las plantas &uacute;tiles amerita un pronto estudio. Algunos kuripakos  y baniwas, hoy en d&iacute;a bastante bien aculturados, viven en la parte alta del r&iacute;o  Negro y sus afluentes, pero incluso estos ind&iacute;genas han conservado alg&uacute;n  conocimiento de las plantas medicinales. Hemos incluido algunas notas sobre las  a&uacute;n no aculturadas tribus waika de las &aacute;reas perif&eacute;ricas de nuestra zona de  estudio, en algunos casos porque su uso de las plantas es similar al de las  tribus vecinas, y en otros, por el posible inter&eacute;s quimiotaxon&oacute;mico de las  especies involucradas.</p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f9.jpg"><a name=f9></a></p>      <p > Como ya hemos indicado, la flora de la zona noroeste del Amazonas var&iacute;a con la  topograf&iacute;a de la tierra en la que crece. En la esquina noroccidental –el &aacute;rea de  los r&iacute;os negros y las monta&ntilde;as erosionadas que se asocian con el Escudo de  Guayana y Venezuela– los inusuales vestigios de flora se han adaptado a un alto  grado de xerofitismo de condiciones quers&oacute;fitas y psam&oacute;fitas. No hay &aacute;rboles  altos ni robustos, sino que una vegetaci&oacute;n baja, casi completamente compuesta de  arbustos, domina aquellas partes, en las que un poco de tierra se acumula entre  grandes espacios abiertos (a menudo s&oacute;lo puede verse un arbusto aislado) y donde  el substrato est&aacute; compuesto de roca metam&oacute;rfica pr&aacute;cticamente pura. Estos  espacios abiertos mantienen muchas plantas herb&aacute;ceas, principalmente especies  ciper&aacute;ceas, algunas hierbas, xyrid&aacute;ceas, enredaderas postradas, como la  mandevilla, y una buena representaci&oacute;n de melastomas. La vellozia, que tiene una  forma extra&ntilde;a, es caracter&iacute;stica, lo mismo que muchas bromelias, en particular  especies de aechmea y pitcarnia. El abundante g&eacute;nero Paepalanthus de la familia  Eriocaulacea y numerosas especies de Rapteaceae salpican los lugares donde se  retiene suficiente agua. Son comunes miembros de la familia Araceae,  especialmente especies de Philodendron. Una interesante especie de Cecropia y  una especie end&eacute;mica de Mauritia enana se encuentran con frecuencia. De especial  inter&eacute;s son cuatro arbustos o arbolillos: <i>Bombas coriaceum</i>, de gruesas  hojas correosas; una variedad enana de los &aacute;rboles de caucho, <i>Hevea viridis </i>var. <i>Toxicodendroides</i>; uno de los representantes de la Condositae, <i> Gongylolepis martinianum</i>; y varias especies de las rubi&aacute;ceas Pagamea. Los  bordes de las monta&ntilde;as son adornados por variedades de vistosos arbustos de  flores de la melastomatacea Graffenried y de la ochnacea Rithidanthera.</p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f10.jpg"><a name=f10></a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f11a.jpg"><a name=f11a></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f11b.jpg"><a name=f11b></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f12a.jpg"><a name=f12a></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f12b.jpg"><a name=f12b></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f13a.jpg"><a name=f13a></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f13b.jpg"><a name=f13b></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f14.jpg"><a name=f14></a></p>      <p > Hacia el este, en el departamento del Vaup&eacute;s y la regi&oacute;n adyacente de Brasil,  donde las monta&ntilde;as de granito est&aacute;n asociadas con el Escudo Brasile&ntilde;o, la flora  es un poco menos interesante, con muchas menos especies y compuesta en su gran  mayor&iacute;a por tipos de hierbas comunes y unas pocas especies end&eacute;micas. La  vegetaci&oacute;n es usualmente una mara&ntilde;a compuesta de pastos, ciper&aacute;ceas, bamb&uacute;es y  bromelias, particularmente grandes Pitcairnias, y algunas orqu&iacute;deas; resaltan  especialmente grupos de Epistephium, algunas de cuyas especies m&aacute;s vistosas  alcanzan el metro ochenta de alto. En las caatingas es usual encontrar densos  grupos de Cladonia. La <i>Hevea pauciflora var. coriacea </i>y la rara especie  end&eacute;mica <i>H. rigidifolia </i>son abundantes, al igual que la <i>Micrandra  sprucei </i>y, ocasionalmente, <i>M. lopezii. </i></p>      <p > Los g&eacute;neros de las rubi&aacute;ceas, particularmente Pagamea, Psychotria, Palicourea, y  varias especies de Retiniphyllum, est&aacute;n frecuentemente representados. Hay muchas  especies de Clusia y son comunes los aros terrestres y epifitos, especialmente  las especies de hojas anchas de Philodendron. Las enredaderas de la familia  Apocynaceae son llamativas, y ocasionalmente hay arbustos melastomatacea.</p>      <p > La flora de la selva del norte de la regi&oacute;n no es tan alta como la de la  planada, pero indudablemente es mucho m&aacute;s rica en especies. T&iacute;picas de esta  vegetaci&oacute;n son numerosas especies de Hevea y el g&eacute;nero relacionado Micrandra. La  familia de las palmas est&aacute; representada por &aacute;rboles altos, como Jessenia,  Astrocaryum, Mauritiella, Iriartea y Socratea; y por arbustos bajos, como  Chamaedorea, Geonoma y Leopoldinia. La vegetaci&oacute;n de las orillas de los r&iacute;os  est&aacute; cubierta de trepadoras Strychnos y lianas bignoni&aacute;ceas, y el interior de la  selva tiene lianas robustas de Malpighiaceae, Loranthaceae y Sapindaceae.  Representantes de los g&eacute;neros Eperua, Elizabetha, Swartzia, Monopteryx y  Macrolobium de las leguminosas son caracter&iacute;sticos, al igual que la Licanea de  la Chrysobalanceae. El g&eacute;nero Vochysia es extremadamente abundante y se han  descrito unas 25 especies en la regi&oacute;n. Los &aacute;rboles gigantes del g&eacute;nero Tabebuia  son llamativos cuando florecen, pues son uno de los elementos m&aacute;s altos de la  flora de la jungla. Los Sapotaceae son especialmente dignos de menci&oacute;n, en  especial los &aacute;rboles productores de l&aacute;tex del g&eacute;nero Manilkara; y numerosas  especies de los g&eacute;neros Oxythece y Pouteria; una especie de estos &uacute;ltimos, <i>P.  Ucuqui, </i>produce una fruta comestible muy apetecida por los ind&iacute;genas.  Especies llamativas de la tili&aacute;cea Lueheopsis y una hermosa lecythid&aacute;cea, <i> Asteranthos brasiliensis, </i>conforman elementos conspicuos en algunos lugares  de la regi&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p > Las Euphorbiaceae est&aacute;n bien representadas: <i>Hevea microphylla </i>es com&uacute;n en  las &aacute;reas inundables del r&iacute;o Negro, y <i>H. guianensis, H. pauciflora var.  coriacea </i>y <i>H. Nitidia </i>son muy abundantes en las &aacute;reas arboladas bien  drenadas. El g&eacute;nero Micandra es un elemento caracter&iacute;stico, con dos especies  t&iacute;picas: <i>M. spruceana </i>y <i>M. rossiana</i>. La <i>Vaupesia cataractarum, </i>rara especie end&eacute;mica, se encuentra a lo largo de las m&aacute;rgenes rocosas de  los r&aacute;pidos. La Guttiferae representa una familia importante, con muchas  especies e individuos del g&eacute;nero Clusia y del g&eacute;nero end&eacute;mico Lorostemon. La  vegetaci&oacute;n de las m&aacute;rgenes de los r&iacute;os usualmente est&aacute; adornada con lianas  colgantes de la gimnosperma propia de la regi&oacute;n, <i>Gnetum nodiflorum</i>. La  flora de este sector del extremo norte es, sin lugar a dudas, la menos conocida  de todo el Amazonas y merece una recopilaci&oacute;n bot&aacute;nica m&aacute;s intensiva.</p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f15.jpg"><a name=f15></a></p>      <p > La planada del noroeste del Amazonas tiene una vegetaci&oacute;n t&iacute;pica de la selva.  Las plantas bajas del soto-bosque son tan desconcertantemente complejas que una  enumeraci&oacute;n de sus componentes, incluso si se nombran s&oacute;lo los g&eacute;neros, ser&iacute;a  casi imposible, por la descripci&oacute;n limitada que nos permite este espacio. T&iacute;pica  del propio r&iacute;o Amazonas es la <i>Hevea brasiliensis</i>. En las tierras altas de  sus afluentes, el g&eacute;nero est&aacute;  representado por la <i>H. guianensis </i>y su variedad <i>lutea, </i>mientras  que la <i>H. paucifora var. coriacea </i>ocurre espor&aacute;dicamente. La <i>Hevea  guianensis </i>es usualmente uno de los &aacute;rboles m&aacute;s altos del dosel del bosque.  La apocin&aacute;cea <i>Couma macrocarpa</i>, explotada como una fuente de l&aacute;tex  valiosa en la fabricaci&oacute;n de chicles, es abundante en algunas &aacute;reas. Son comunes  los familiares del &aacute;rbol de cacao; el sector m&aacute;s occidental del Amazonas  colombo-ecuatoriano es el lugar de origen del <i>Theobroma cacao</i>. Los  g&eacute;neros de mor&aacute;ceas Cecropia y Ficus son especialmente ricos en especies e  individuos. Hay muchos representantes del g&eacute;nero de mirt&aacute;cea Eugenia, y especies  de las mirt&aacute;ceas Virola, Iryanthera y Osteopholoeum son muy comunes, y los  nativos les han encontrado numerosos usos interesantes. Los &aacute;rboles lecitid&aacute;ceos  de los g&eacute;neros Escheweilera, Chytroma y Gustavia son elementos importantes del  dosel de la selva en algunas &aacute;reas, y en la parte brasilera de la regi&oacute;n, la  nuez de Brasil, y su familiar, la nuez del para&iacute;so o &aacute;rbol sapucaia (<i>Bertholetia  excelsa </i>y <i>Lecythis zabucajo</i>, respectivamente), son elementos  comercialmente valiosos de la selva. El g&eacute;nero Piper es com&uacute;n en todas partes.  Las ramas de los &aacute;rboles de la selva est&aacute;n cubiertas de epifitas: helechos,  aros, bromelias, orqu&iacute;deas, Gesneriaceae, especies de Cyclan-thaceae y familias  menos abundantes. Las enredaderas y las lianas son cuantiosas, especialmente  miembros de la Sapindaceae, Bignoniaceae, Malpighiaceae, Me-nispermaceae de los  g&eacute;neros Chondrodendron, Abuta, Anomospermum, Curarea, Orthomene y Telitoxicum; y  Loganiaceae del g&eacute;nero Strychnos. Las dos &uacute;ltimas familias son fuentes de veneno  para flechas. Muy frecuente en los bancos del r&iacute;o es el <i>Triplaris  surinamensis, </i>el &aacute;rbol hueco en donde viven hormigas. Las hierbas y las  compuestas son notablemente raras, con la excepci&oacute;n de ciertas hierbas que  crecen exuberantemente en algunas de las islas de los r&iacute;os m&aacute;s grandes. Dichas  islas en el r&iacute;o Amazonas, especialmente en las cercan&iacute;as al Trapecio Amaz&oacute;nico  colombiano, tienen densos grupos de <i>Sphenocle zeylanica</i>, una planta  t&oacute;xica, que fue introducida del Viejo Continente. No hay duda de que las palmas  dominan el paisaje como el rasgo m&aacute;s caracter&iacute;stico de la selva, habiendo unas  135 especies de 35 g&eacute;neros en la regi&oacute;n. Particularmente notables son las  grandes agrupaciones de <i>Mauritia flexua </i>y <i>M. minor, Jessenia bataua,  Astrocaryum tucuma, A. vulgare </i>y <i>Euterpe precatoria</i>, al igual que la  gran abundancia en las partes bajas del bosque de Bactris, Geonoma, Iriartella,  y la inevitable <i>Guilielma speciosa, </i>con sus frutas comestibles, en los  asentamientos ind&iacute;genas. Hay pocas dudas de que las familias dominantes en  g&eacute;neros y especies son, primero, la Leguminosae, con  g&eacute;neros como Lonchocarpus, Inga, Eritrina, Ormosia, Cassia, Dialium, Diplotropis,  Macrolobium, Parkia, Pithecellobium, Pterocarpus, Sclerolobium y Bauhi-nia,  entre otros; segundo, la Rubiaceae, con g&eacute;neros como Psychotria, Palicourea,  Duroia, Faramea; tercero, la Melastomataceae, con g&eacute;neros como Abdelbotrys,  Bellucia, Miconia, Mouriri, Clidemia y Tococa; y en cuarto lugar, la Guttiferae,  con g&eacute;neros como Vis-mia, Calophylum, Clusia, Caraipa, Oedematopus, Tovomita y  otros, algunos de los cuales contienen especies estranguladoras.</p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f16.jpg"><a name="f16"></a></p>      <p > La vegetaci&oacute;n de las altiplanicies y las laderas orientales de los Andes, cuyas  aguas fluyen al sistema amaz&oacute;nico, es t&iacute;picamente andina, por lo que tiene poca  relaci&oacute;n con la flora de las regiones m&aacute;s bajas, pero los usos de las plantas en  esta regi&oacute;n deben ser considerados en cualquier discusi&oacute;n etnobot&aacute;nica, en parte  por las migraciones, interrelaciones y contactos culturales que hay entre las  numerosas tribus ind&iacute;genas de ambas &aacute;reas.</p>      <p > Con tal pl&eacute;tora de familias, g&eacute;neros y especies, la flora de la planada sobre  tal extensi&oacute;n no puede ser resumida en una corta rese&ntilde;a. Es suficiente decir que  hay muchos g&eacute;neros y familias que no se mencionan aqu&iacute;, pero figuran como  elementos importantes de la etnobot&aacute;nica de los ind&iacute;genas de la regi&oacute;n.</p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f17.jpg"><a name=f17></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f18a.jpg"><a name=f18a></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f18b.jpg"><a name=f18b></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f19a.jpg"><a name=f19a></a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f19b.jpg"><a name=f19b></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f19c.jpg"><a name=f19c></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f20.jpg"><a name=f20></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f21a.jpg"><a name=f21a></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f21b.jpg"><a name=f21b></a></p>      <p > En nuestra discusi&oacute;n de las plantas medicinales y t&oacute;xicas, las familias de  plantas est&aacute;n organizadas alfab&eacute;ticamente, sin tener en cuenta las relaciones  filogen&eacute;ticas. Esta organizaci&oacute;n puede parecer extra&ntilde;a e incluso molesta al  bot&aacute;nico taxon&oacute;mico, pero la adoptamos sabiendo que esta organizaci&oacute;n de las  familias, g&eacute;neros y especies har&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil la consulta a los lectores de  campos diferentes a la bot&aacute;nica, a los que se les presente la ocasi&oacute;n de  utilizar este libro, como pueden ser los antrop&oacute;logos, fitoqu&iacute;micos,  farmac&oacute;logos, bioqu&iacute;micos, especialistas orientados a la medicina, entre otros.</p>      <p > Para cada binomio, se ofrece una cita completa del lugar y fecha de publicaci&oacute;n.  No se da una lista de sin&oacute;nimos, excepto en algunos casos en los que pueden ser  encontrados con frecuencia en la literatura qu&iacute;mica o farmacol&oacute;gica. En algunas  instancias se han preferido binomios antiguos y m&aacute;s reconocidos, frente a  nombres recientemente cambiados y desconocidos, aun cuando estos cambios sean  correctos seg&uacute;n el C&oacute;digo Internacional de Nomenclatura Bot&aacute;nica.</p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f22.jpg"><a name=f22></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f23.jpg"><a name=f23></a></p>      <p align=center ><img src="img/revistas/res/n32/n32a10f24.jpg"><a name=f24></a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p > Asumimos que en su mayor&iacute;a nuestros lectores no son bot&aacute;nicos, y el constante  cambio de binomios es confuso para los especialistas externos al campo de las  ciencias de las plantas.</p>     <p > Los nombres ind&iacute;genas de las plantas se proporcionan con una identificaci&oacute;n en  par&eacute;ntesis de la tribu a la que pertenecen. Los nombres espa&ntilde;oles y portugueses  que se usan en Brasil, Colombia, Ecuador y Per&uacute; tambi&eacute;n se incluyen con una  identificaci&oacute;n similar. Algunos nombres se han incluido en funci&oacute;n de archivo,  aunque ning&uacute;n uso por parte de los nativos fuera identificado en el momento de  la recolecci&oacute;n.</p>      <p > Desgraciadamente, no existe una ortograf&iacute;a est&aacute;ndar para la escritura de los  nombres nativos, ya que han sido escritos de muchas maneras distintas. Aquellos  recolectados por los autores se han escrito con una ortograf&iacute;a simple y  aproximada, para la cual damos una gu&iacute;a de pronunciaci&oacute;n a continuaci&oacute;n de esta  introducci&oacute;n.</p>     <p > Para casi todas las plantas y los usos mencionados en nuestra compilaci&oacute;n se  citan espec&iacute;menes de referencia. Aunque ser&iacute;a ideal tener espec&iacute;menes de  referencia preservados en un herbario para cada una de las entradas en un  trabajo etnobot&aacute;nico, hay muchas referencias de usos de plantas amaz&oacute;nicas que  pueden no ser aut&eacute;nticas. Siempre que aceptamos las fuentes como confiables,  pensamos que era aconsejable citarlas en esta enumeraci&oacute;n, con vistas a la  rigurosidad del estudio. Para esta informaci&oacute;n, el binomio usado es el que se  encuentra en la fuente original, aun en aquellos casos en que &eacute;ste haya sido  reemplazado por otro clasificativo en monograf&iacute;as m&aacute;s recientes, o cuando se ha  demostrado que era un sin&oacute;nimo. En estos casos, se proporciona una anotaci&oacute;n del  binomio m&aacute;s reciente.</p>      <p > Siempre que ha sido posible, la identificaci&oacute;n de los espec&iacute;menes de referencia  ha sido realizada por especialistas. Muchas de las entradas est&aacute;n identificadas  s&oacute;lo por el g&eacute;nero y no se ha determinado la especie, b&aacute;sicamente porque las  muestras son est&eacute;riles. No obstante, son citados espec&iacute;menes de referencia, para  una posible identificaci&oacute;n m&aacute;s completa en el futuro. Los nombres de los  recolectores y el n&uacute;mero de sus espec&iacute;menes de referencia se enumeran en su  forma abreviada en la secci&oacute;n &quot;Abreviaturas y convenciones&quot; que sigue a esta  introducci&oacute;n.</p>     <p > Los herbarios donde se han depositado estos espec&iacute;menes no se han nombrado,  debido a que la mayor parte del material est&aacute; representado en el Herbario  Nacional de Colombia, en Bogot&aacute;, y en el Economic Botany Herbarium, de Oak Ames,  o en el Gray Herbarium de la Universidad de Harvard. Algunas de las colecciones  se han depositado en el Jard&iacute;n Bot&aacute;nico de Missouri o en el Real Jard&iacute;n Bot&aacute;nico  de Kew, Inglaterra, o en otros herbarios.</p>      <p > Se han realizado pocos estudios qu&iacute;micos y farmacol&oacute;gicos de las propiedades  medicinales y t&oacute;xicas de las plantas. De hecho, de las 1.516 especies (145  familias, 594 g&eacute;neros) comentadas en este libro, al menos el 50% ha sido poco  investigado o no lo ha sido en lo absoluto, y en el mejor de los casos han sido  examinadas para determinar su idoneidad como fuente de madera, pulpa de papel,  forraje para animales o comida humana, u otras funciones industriales, tales  como el aceite de semillas.</p>      <p > Al citar an&aacute;lisis qu&iacute;micos disponibles, no se ha intentado dar una bibliograf&iacute;a  completa, sino que se ha hecho una selecci&oacute;n, hasta cierto punto arbitraria, de  los art&iacute;culos y rese&ntilde;as m&aacute;s importantes sobre la qu&iacute;mica de los g&eacute;neros y  especies listados o de sus familiares pr&oacute;ximos bot&aacute;nicamente, buscando alertar a  los farmac&oacute;logos y fitoqu&iacute;micos de los componentes de las plantas que  probablemente est&aacute;n en necesidad urgente de investigaci&oacute;n. Por lo tanto, las  ocasionales referencias en la literatura a los elementos nutricionales  (az&uacute;cares, almidones, prote&iacute;nas, amino&aacute;cidos, grasas comestibles y minerales),  as&iacute; como a la cera de las hojas o los pigmentos florales, han sido omitidas  deliberadamente, pero se han incluido referencias a la actividad biodin&aacute;-mica de  los extractos o de componentes aislados.</p>      <p > La literatura qu&iacute;mica de 1967 a 1984 fue revisada y algunas referencias m&aacute;s  nuevas se a&ntilde;adieron durante la preparaci&oacute;n del manuscrito. Reportes precedentes  que no se citen espec&iacute;ficamente en el texto se han tomado de referencias  generales, trabajos est&aacute;ndar familiares para los investigadores actuales en  fitoqu&iacute;mica, las cuales aparecen en una bibliograf&iacute;a general, al final de este  volumen. La bibliograf&iacute;a espec&iacute;fica sobre los temas discutidos en cada familia  se presenta al final del texto que trata sobre cada una de ellas. Para las  referencias a revistas especializadas que podr&iacute;an ser consideradas de dif&iacute;cil  acceso, se han suministrado citas de <i>Chemical Abstracts</i>.</p>      <p > Durante el curso de varios trabajos de campo realizados en el Amazonas  colombiano tuvimos la oportunidad de analizar un gran n&uacute;mero de especies, en  busca de alcaloides. Estos an&aacute;lisis se condujeron mediante la simple aplicaci&oacute;n  de una gota de savia de las plantas a papel de filtro y usando el color naranja  a naranja-rojizo producido por unas gotas de reactivo de Dragendorff, para  indicar la probable presencia de este tipo de componentes. Aunque somos  conscientes de las limitaciones de este estilo de pruebas de campo, los  resultados han sido registrados como una contribuci&oacute;n al conocimiento de la  flora; aunque en algunos casos ning&uacute;n uso medicinal o t&oacute;xico de estas plantas  era conocido por nuestros informantes.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p > Se asume en general que relativamente pocas especies del Amazonas han sido  utilizadas como medicinas. En el noroeste hay una gran disparidad en este  aspecto entre las muchas tribus ind&iacute;genas. Los tukanos y los witotos del Vaup&eacute;s  colombiano y los kof&aacute;n de Colombia y Ecuador, por ejemplo, tienen unas  farmacopeas extremadamente incluyentes, mientras que los waoranis de Ecuador  usan s&oacute;lo unas pocas plantas como remedios o paliativos. Tambi&eacute;n est&aacute;n las  tribus que emplean un  gran n&uacute;mero de plantas como componentes para flechas venenosas, con prop&oacute;sitos  ictiot&oacute;xicos o para otros usos t&oacute;xicos. Algunas de las que est&aacute;n concentradas en  estos usos tienen un conocimiento muy limitado de las propiedades curativas de  su flora, y lo mismo es cierto, pero en un nivel mucho m&aacute;s limitado, para las  plantas narc&oacute;ticas o alucin&oacute;genas.</p>      <p > En toda la regi&oacute;n, las plantas bioactivas –con la excepci&oacute;n de algunos venenos  para flechas– se emplean en su mayor&iacute;a como sustancias simples, y las mezclas o  las prescripciones complejas son raras. La ingesti&oacute;n de t&eacute;s, ya sea una  decocci&oacute;n o una infusi&oacute;n, fr&iacute;a o caliente, es la manera m&aacute;s com&uacute;n de suministrar  las medicinas; las g&aacute;rgaras tambi&eacute;n son frecuentes, especialmente si las plantas  son arom&aacute;ticas. Las cataplasmas de hojas o cortezas machacadas, que se aplican,  frescas o despu&eacute;s de hervidas, representan un n&uacute;mero apreciable de remedios.  Muchos dolores, tensiones y otros problemas musculares se tratan con la  frotaci&oacute;n de una decocci&oacute;n, una infusi&oacute;n u hojas frescas en la zona afectada, o  empapando el miembro afectado. Las inhalaciones son comunes, y, en algunos  casos, las cortezas o las hojas se fuman. Los enemas, que se dice son frecuentes  en algunas partes de Suram&eacute;rica, son poco comunes en el noroeste del Amazonas.</p>      <p > Mientras que unas pocas tribus preparan venenos para flechas de un solo  ingrediente vegetal, o de unos pocos, el curandero –encargado de preparar estos  venenos en la mayor&iacute;a de las tribus– tiene generalmente f&oacute;rmulas elaboradas que  muchas veces necesitan hasta 15 o m&aacute;s plantas. Cada tribu y cada curandero de  dicha tribu pueden tener una receta &uacute;nica o nueva, o pueden preparar diferentes  venenos dependiendo del animal que se va a cazar o del tiempo elegido para la  cacer&iacute;a.</p>      <p > Los principales venenos para flechas en Suram&eacute;rica, particularmente aquellos de  origen menisperm&aacute;ceo o logani&aacute;ceo, son llamados com&uacute;nmente <i>curares, </i> incluso cuando se usan plantas de otras familias como base. En su preparaci&oacute;n,  el extracto acuoso obtenido de la mezcla de ingredientes es hervido, en algunos  casos durante muchas horas, hasta que s&oacute;lo queda un jarabe. Usualmente, se cree  necesario usar unos ensalmos apropiados u otros elementos rituales; se aplica la  mezcla a los dardos o las puntas de flecha y se deja secar al sol o al aire, o  se calienta con cuidado sobre el fuego para que se endurezca. Los venenos para  peces provienen por lo general de una &uacute;nica especie, y las plantas usadas con  este prop&oacute;sito son las mismas en grandes &aacute;reas.</p>     <p > Hasta hace poco tiempo, se hab&iacute;a publicado muy poco sobre las plantas  medicinales, t&oacute;xicas y narc&oacute;ticas del noroeste del Amazonas. Los pocos datos  disponibles estaban diseminados en una literatura diversa, la mayor parte de la  cual era dif&iacute;cil de conseguir. Durante el &uacute;ltimo medio siglo un cuerpo limitado  de informaci&oacute;n etnofarmacol&oacute;gica ha empezado a aparecer en revistas  especializadas o trabajos bot&aacute;nicos o antropol&oacute;gicos, que se citan en la  bibliograf&iacute;a general al final de este volumen.</p>      <p > Es nuestro deseo que esta compilaci&oacute;n no s&oacute;lo alerte a las futuras generaciones  de fitoqu&iacute;micos sobre el potencial del Amazonas como fuente de nuevos compuestos  medicinales, t&oacute;xicos o en general &uacute;tiles, sino que al hacerlo ayude a la  conservaci&oacute;n del registro de la tradici&oacute;n de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena de una regi&oacute;n  ricamente dotada y de vital importancia en muchos aspectos para el bienestar de  la humanidad. </p>    </font>      ]]></body>
</article>
