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<institution><![CDATA[,Universidad de los Andes Departamento de Biología ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">      <p align=center> <b><font size="4">Jacquin al descubierto</font></b>:<b><font size="4"> transcripci&oacute;n de la <i>Biographia</i></font></b>     <p> <b>Santiago Madri&ntilde;an </b></p>     <p>    Egresado del programa de Biolog&iacute;a, Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, Colombia;    Maestr&iacute;a y PhD. en Biolog&iacute;a, Harvard University, Estados Unidos. Entre sus    publicaciones m&aacute;s recientes se encuentran: <i>Monograph of Rhodostemonodaphne (Lauraceae),   </i>2004, Flora Neotropica Monograph Series, Vol. 92, Bronx, Nueva York: The New    York Botanical Garden Press; <i>Flora ilustrada del p&aacute;ramo de Chingaza: gu&iacute;a de      campo de plantas comunes, </i>2004, Bogot&aacute;: Arte Litogr&aacute;fico,    Ltda., y varios art&iacute;culos sobre sistem&aacute;tica molecular y morfolog&iacute;a de plantas    publicados en revistas internacionales. Actualmente se desempe&ntilde;a como profesor    asociado del Departamento de Biolog&iacute;a y director del Laboratorio de Bot&aacute;nica y  Sistem&aacute;tica, Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, Colombia. Correo electr&oacute;nico:<a href="mailto:samadrin@uniandes.edu.co">samadrin@uniandes.edu.co</a>.</p> <hr size="1">     <p> Se presenta por  primera vez la transcripci&oacute;n de la <i>Biographia </i>(en su idioma original y  traducida al espa&ntilde;ol), documento manuscrito depositado en el Archivo de la  Biblioteca Nacional de Austria que trata de la vida del famoso bot&aacute;nico  austriaco Nicol&aacute;s Jos&eacute; Jacquin. En ella se dan a conocer datos sobre su  educaci&oacute;n temprana, el desarrollo de su vida profesional en Viena, y en  particular encontramos detalles de su viaje a las Indias Occidentales entre 1754  y 1759. Este relato, nunca antes disponible en forma completa, es de suma  importancia para el estudio de la vida de Jacquin y el desarrollo de la historia  de las exploraciones cient&iacute;ficas en Am&eacute;rica durante el siglo XVIII.</p>      <p> No resulta  extra&ntilde;o que la primera impresi&oacute;n que tuvo Crist&oacute;bal Col&oacute;n al desembarcar en las  tierras americanas fue la de haber visto &quot;&aacute;rboles muy verdes, y aguas muchas y  frutas de diversas maneras&quot; (12 de octubre de 1492). Adicionalmente, se entiende  su angustia al no poder reconocer las plantas que iba encontrando, entre &quot;ellas  muchas yervas &#91;sic&#93; y muchos &aacute;rboles que valen mucho en Espa&ntilde;a para tinturas y  para medicinas de especer&iacute;a, mas yo no los conozco, de que llevo grande pena&quot;.  Sin duda alguna, entre las caracter&iacute;sticas m&aacute;s f&aacute;cilmente perceptibles del medio  ambiente est&aacute;n la vegetaci&oacute;n y el poder nombrar las plantas, y conocer sus usos  ha sido tarea de la humanidad desde sus inicios.</p>      <p> Los sucesores de  Col&oacute;n tomaron nota de las plantas que encontraron, en muchos casos asemej&aacute;ndolas  a plantas conocidas en Europa o nombr&aacute;ndolas bajo su vocablo ind&iacute;gena. Durante  m&aacute;s de dos siglos fueron numerosos los exploradores que visitaron Am&eacute;rica y  describieron plantas oriundas de estas tierras, las dibujaron, se&ntilde;alaron sus  virtudes y las transportaron a Europa para su explotaci&oacute;n en ultramar. Sin  embargo, ninguno de estos naturalistas era bot&aacute;nico de escuela y, por falta de  un sistema de nomenclatura estandarizado, es dif&iacute;cil dar cr&eacute;dito del hallazgo de  una u otra planta o tener certeza de su identidad, a excepci&oacute;n de las m&aacute;s  sobresalientes, como el tabaco o el ma&iacute;z, ambas introducidas a Espa&ntilde;a por Col&oacute;n.</p>      <p> A mediados del  siglo XVIII un m&eacute;dico sueco que estudiaba en Holanda concibe un m&eacute;todo para  organizar  las plantas  conocidas y les da nombres de f&aacute;cil uso. No sin generar controversia, el <i> Systema Naturæ </i>(1735) de Carl von Linneo estableci&oacute; una clasificaci&oacute;n  jer&aacute;rquica de la naturaleza en tres reinos y deline&oacute; el <i>methodus plantarum  sexulais, </i>mediante el cual subdividi&oacute; el reino vegetal, haciendo uso  consistente del binomio (ideado 200 a&ntilde;os antes por los hermanos Bauhin),  populariz&aacute;ndolo como forma &aacute;gil e inequ&iacute;voca de nombrar las especies. Con Linneo  nacen las ciencias naturales modernas, y lo hacen merecedor del reconocido  t&iacute;tulo de &quot;padre de la taxonom&iacute;a&quot;, atrevi&eacute;ndose a decir de s&iacute; mismo: &quot;Deus  creavit, Linnaeus disposuit&quot; (Dios cre&oacute;, Linneo organiz&oacute;).</p>      <p> De regreso en  Suecia, Linneo public&oacute; su obra maestra, los dos vol&uacute;menes del <i>Species  Plantarum, </i>en 1753, en la cual compil&oacute; toda la informaci&oacute;n disponible a la  fecha de las plantas conocidas en Europa hasta entonces y las describi&oacute;  sistem&aacute;ticamente, entre ellas, las que tra&iacute;an los exploradores de Asia, &Aacute;frica y  Am&eacute;rica. Entre estas &uacute;ltimas incluy&oacute; las pocas cultivadas en Europa y aquellas  que fueron depositadas en los herbarios europeos o dibujadas con precisi&oacute;n,  donde pod&iacute;an observarse sus partes caracter&iacute;sticas. Es as&iacute; como el tabaco  aparece como <i>Nicotiana Tabacum</i>; el ma&iacute;z, como <i>Zea Maiz</i>, y Linneo,  como su autor. El <i>Species Plantarum </i>de 1753 es el punto de partida de la  nomenclatura bot&aacute;nica moderna.</p>      <p> Si bien fueron  muchos los viajeros con inclinaciones naturalistas, quienes desde la conquista  de Am&eacute;rica describieron plantas oriundas de estas tierras, la extensa  compilaci&oacute;n bibliogr&aacute;fica hecha por Linneo del conocimiento bot&aacute;nico hasta  entonces producido s&oacute;lo inclu&iacute;a plantas americanas descritas por unos pocos  autores. Entre ellos se destacan Francisco Hern&aacute;ndez de Toledo, quien estuvo en  M&eacute;xico unos a&ntilde;os, a partir de 1571; Georg Marcgrave y Willem Piso (Brasil,  1638); John Ray, James Petiver y Leonard Plukenet, quienes, sin haber visitado  Am&eacute;rica, describieron numerosas plantas americanas a partir de muestras enviadas  a ellos; Charles Plumier (Antillas y Cen-troam&eacute;rica, 1689-1697); Anna Maria  Sibylla Merian (Surinam, 1685-1701); Hans Sloane (Antillas, 1687-1689); Louis  &Eacute;conches Feuill&eacute;e (Antillas y Nueva Granada, 1703-1706; Per&uacute; y Chile,  1707-1711); y Mark Catesby (costa sudeste de Norteam&eacute;rica y Ba-hamas,  1712-1719).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Para la nobleza  europea del siglo XVIII, la acumulaci&oacute;n de plantas y animales en jardines y  zool&oacute;gicos reales, al igual que objetos de historia natural en Gabinetes, se  convirti&oacute; en una actividad que generaba prestigio a sus due&ntilde;os. Frutas ex&oacute;ticas  eran servidas en suntuosas cenas y paseos por alamedas bordeadas de jaulas con  aves canoras, y los monos eran el deleite de sus due&ntilde;os y de sus invitados. Es  as&iacute; como en 1752 y 1753 el emperador consorte Francisco I de Austria se ocup&oacute; en  la construcci&oacute;n de un zool&oacute;gico y jard&iacute;n bot&aacute;nico en Sch&ouml;nbrunn, el palacio de  verano de los Habsburgo. Con el fin de dotarlos, encomend&oacute; a un joven estudiante  de medicina, con m&aacute;s inclinaci&oacute;n hacia las plantas que hacia las enfermedades,  Nicolas Jos&eacute; Jacquin, un viaje por las Indias Occidentales, con precisas  instrucciones de colectar plantas y animales vivos y objetos para el Gabinete.  Dada la ascendencia francesa de Jacquin y sus contactos familiares en colonias  francesas americanas, cont&oacute; con inmensos favores durante su viaje (Madri&ntilde;&aacute;n <i> et al. </i>2007).</p>      <p> Aun cuando hab&iacute;a  sido precedido por muchos naturalistas en las tierras que visit&oacute; en Am&eacute;rica,  Jacquin tuvo la fortuna de haber llegado justo cuando se estaba gestando la  revoluci&oacute;n linneana, proviniendo adem&aacute;s de una escuela holandesa donde los  principios linneanos se difundieron r&aacute;pidamente. El mismo Linneo, al saber de su  llegada a Europa (por parte de Sauvages, en carta del 10 de julio de 1759,  cuatro d&iacute;as despu&eacute;s de ver a Jacquin en Montpellier, camino a Viena), le  escribi&oacute; solicit&aacute;ndole informaci&oacute;n de las plantas encontradas por &eacute;l (carta del  1 de agosto de 1759). Inmediatamente, Jacquin le contest&oacute; a Linneo (carta del 28  de agosto de 1759) y mantuvieron una nutrida correspondencia de cerca de 100  cartas de parte y parte, hasta la muerte de Linneo, en 1778.</p>      <p> Jacquin ha sido  extensamente estudiado por historiadores de su pa&iacute;s adoptivo, Austria; sin  embargo, es poco lo que se conoce de su extraordinario viaje por Am&eacute;rica. Mayor  atenci&oacute;n se le ha prestado a su insuperable papel como profesor, director del  Jard&iacute;n Bot&aacute;nico y rector de la Universidad Nacional de Austria y l&iacute;der  intelectual de su &eacute;poca. Entre sus bi&oacute;grafos m&aacute;s destacados se encuentran  Johannes Nepomuk Raimann (1818), Ernst Moriz Kronfeld (1905), Franz Stafleu  (1967, 1971, 1980), Otto Nowotny (1993), Maria Petz-Grabenbauer (1995 y 1997) y  Walter Lack (1998, 2000a, 2000b). La ausencia de sus diarios de viaje, y el  hecho de que el mismo Jacquin no hubiera publicado detalles de &eacute;ste, aparte de  una peque&ntilde;a rese&ntilde;a en lat&iacute;n en el prefacio de su <i>Plantarum Rariorum Hortus  Sc&ouml;nbrunnensis</i>, de 1797, nos han impedido conocer los pormenores de su  expedici&oacute;n.</p>      <p> En el Archivo de  la Biblioteca Nacional de Austria se encuentra un manuscrito titulado <i> Biographia </i>(&Ouml;NB Ser. Nova 9755), en el cual un editor an&oacute;nimo (muy  probablemente Johannes Nepomuk Raimann), quien firma como F. H. (interpretado  como <i>Fu&szlig;note von den Herausgeber</i>), ofrece datos de sus primeros a&ntilde;os, su  educaci&oacute;n y el desarrollo de la vida profesional de Jacquin en Austria; y el  hijo mayor de Jacquin, Jos&eacute; Francisco, nos brinda un recuento maravilloso y muy  detallado de su viaje a las Indias Occidentales. Este &uacute;ltimo no s&oacute;lo da detalles  minuciosos del viaje, como nombres de personas, barcos y sus capitanes, y fechas  (corroboradas por otras fuentes), sino que tambi&eacute;n menciona la existencia de los  diarios de viaje de su padre. Hasta la fecha se desconoce el paradero de &eacute;stos.  La dificultad de la lectura del manuscrito es quiz&aacute;s la raz&oacute;n por la cual &eacute;ste  ha pasado desapercibido. Johan-nes Nepomuk Raimann escribe un extenso obituario  de Jacquin basado en este manuscrito (1818). Ernst Moriz Kronfeld (1905), Otto  Nowotny (1993) y Hel-ga H&uuml;hnel (1992) nos ofrecen versiones parciales de este  manuscrito, pero es muy poco lo que podemos aprender del viaje de Jacquin a  partir de estos apartes. A continuaci&oacute;n se presenta la primera transcripci&oacute;n  completa de la <i>Biographia </i>traducida al espa&ntilde;ol y en su idioma original.</p>      <p> Jacquin fue el  primer bot&aacute;nico en visitar tierras de lo que hoy es Colombia. Estuvo en  Cartagena y sus alrededores, y a &eacute;l le debemos m&aacute;s de 200 plantas nombradas en  su cat&aacute;logo, publicado inmediatamente despu&eacute;s de su regreso de Am&eacute;rica (<i>Enumeratio  sys-tematica plantarum</i>, de 1760), y descritas y dibujadas con gran  meticulosidad en las dos ediciones de su suntuosa obra <i>Selectarum Stirpium  Americanarum Historia </i>(1763 y 1780).</p>     <p>  Del &uacute;ltimo  p&aacute;rrafo de la <i>Biographia </i>podemos extraer un texto que expresa con gran  acierto la singularidad de la obra de Jacquin: &quot;En sus vol&uacute;menes, que poco a  poco ascendieron a 30, hizo lo siguiente: en sus obras les dio un nombre a las  plantas que seleccion&oacute; e hizo una caracterizaci&oacute;n tan exacta y acertada de ellas  que incluso el principiante mismo estaba libre de cualquier equivocaci&oacute;n. Una  exactitud de este tipo nunca se hab&iacute;a visto en aquellos tiempos&quot;.</p>      <p><b> ARCHIVOS Y  CORRESPONDENCIA</b></p>      <!-- ref --><p> 1. De Sauvages  de La Croix, Fran&ccedil;ois Boissier a Carl Lin-naeus. 10 de julio de 1759. <i>The  Linnaean Correspondence,</i>  linnaeus.c18.net, carta L2557 (consultada el 16 de febrero, 2009).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000020&pid=S0123-885X200900010001600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 2. Jacquin,  Nikolaus Joseph a Carl Linnaeus. 28 de agosto de 1759. <i>The Linnaean  Correspondence, </i>linnaeus.c18.net, carta L2562 (consultada el 16 de febrero,  2009).  &#91;Original consultado en: Jacquin, Nikolaus Joseph. 1759-1771. Letters to Carolus  Linnaeus. <i>Linnaean Correspondence Vol. VII, folio 174. </i>Londres: Linnean  Society&#93;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000021&pid=S0123-885X200900010001600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 3. Jacquin,  Nikolaus Joseph. 1817. <i>Nicolaus Jacquins Biogra-phie. </i>&Ouml;sterreichische  Nationalbibliothek, Handschriften-sammlung Cod. Ser. nov. 9755, 90 fols.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000022&pid=S0123-885X200900010001600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 4. Linnaeus,  Carl a Nicolaus Joseph Jacquin. 1 de agosto de 1759. <i>The Linnaean  Correspondence, </i>linnaeus.c18.net, carta L2573 (consultada el 16 de febrero  de 2009).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000023&pid=S0123-885X200900010001600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b> REFERENCIAS</b></p>      <!-- ref --><p> 5. H&uuml;nhel, Helga.  1992. Botanische Sammelreisen nach Amerika im 18. Jahrhundert. En <i>Die Neue  Welt: &Ouml;ste-rreich und die Erforschung Americas, </i>eds. Franz Warwik, Elizabeth  Zeilinger, Jan Mokre y Helga H&uuml;nhel, 61-77<i>. </i>Viena: &Ouml;sterreichische  Nationalbibliothek.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000025&pid=S0123-885X200900010001600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 6. Jacquin,  Nikolaus Joseph. 1760. <i>Enumeratio systematica plantarum, quas in insulis  Caribaeis vicinaque Americes continente detexit novas, aut jam cognitas  emendavit. </i>Leiden: Lugduni Batavorum.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000026&pid=S0123-885X200900010001600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 7. Jacquin,  Nikolaus Joseph. 1763. <i>Selectarum Stirpium americanarum historia in qua ad  Linnaeanum systema de-terminatae descriptaeque sistuntur plantae illae, quas in  in-sula Martinica, Jamaica, Domingo, aliisque, et in vicinae continentis parte,  observavit rariores: adjectis iconibus in solo natali delineatis. </i>Viena:  Officina Krausiana.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000027&pid=S0123-885X200900010001600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 8. Jacquin,  Nikolaus Joseph. 1780. <i>Selectarum Stirpium americanarum historia in qua ad  Linnaeanum systema de-terminatae descriptaeque sistuntur plantae illae, quas in  insula Martinica, Jamaica, Domingo, aliisque et in vicinae continentis parte,  observavit rariores; adjectis iconibus ad auctoris archetypa pictis. </i>Viena:  Officina Krausiana.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000028&pid=S0123-885X200900010001600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 9. Kronfeld, Ernst  Moriz. 1905. Jacquin. <i>Osterreichische Rundschau </i>3: 237-251.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000029&pid=S0123-885X200900010001600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 10. Lack, Walter.  1998. Jacquin&#39;s &#39;Selectarum Stirpium Americanarum Historia&#39;; the Extravagant  Second Edition and Its Title Pages. <i>Curtis Botanical Magazine </i>15, No. 3:  194-214.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000030&pid=S0123-885X200900010001600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 11. Lack, Walter.  2000a. <i>A Garden for Eternity: The Codex Liechtenstein. </i>Bern: Bentley  Publishers.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000031&pid=S0123-885X200900010001600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 12. Lack, Walter.  2000b. Die Berufung von Nikolaus Joseph Jacquin an die Universit&auml;t Wien. <i>Ann.  Naturhist. Mus. Wien </i>102 B: 375-388.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000032&pid=S0123-885X200900010001600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 13. Linnaeus, Carl.  1753. <i>Species Plantarum. </i>Dos vols.  Estocolmo: Lars  Salvius.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000033&pid=S0123-885X200900010001600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 14. Madri&ntilde;&aacute;n,  Santiago, Bernadette Rossignol y Philippe Rossignol. 2007. Le botaniste  hollandails-austrichien Nikolas Joseph Jacquin et sa famille de la Martinique. <i>G&eacute;n&eacute;alogies et Histoire de la Caraïbe, </i>206: 5295-5301.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000034&pid=S0123-885X200900010001600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 15. Nowotny,  Otto. 1993. Die Forschungs- und Sammelreise des Nicolaus J. Jacquin in die  Karibik und zu den K&uuml;sten Venezuelas und Kolombiens 1755-1759. En <i>&Ouml;sterreich  und die Neue Welt, </i>ed. Elizabeth Zeilinger, 89-94<i>. </i>Viena:  &Ouml;sterreichische Nationalbibliothek.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000035&pid=S0123-885X200900010001600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 16. Petz-Grabenbauer,  Maria. 1995. Zu Leben und Werk von Nikolaus Joseph Freiherr von Jacquin. <i> Wiener Geschichts-bl</i><i>&auml;tter </i>50:  121-150.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000036&pid=S0123-885X200900010001600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 17. Petz-Grabenbauer,  Maria. 1997. Nikolaus Freiherr von Jacquin (1727-1817).  En <i>Heimat gro</i><i>&szlig;er  S&ouml;hne: Exemplar-ische Leistungen &ouml;sterreichischer Naturforscher, Teknijer und  Mediziner, </i> eds. Helmuth  Gr&ouml;ssing y Gerhard Heindl, 9-26<i>. </i>Viena: Peter Lang.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000037&pid=S0123-885X200900010001600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 18. Raimann,  Johannes Nepomuk von. 1818. <i>Rede zur Ged</i><i>&auml;chtnisfeier  des Herrn Nic. Jos. Freyherrn v .Jacquin. </i> Viena: Anton  Strauss.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000038&pid=S0123-885X200900010001600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 19. Stafleu,  Franz. 1967. <i>Introduction to Jacquin</i><i>&#39;s  Caribbean &#39;Enumeratio,&#39;</i>.  En <i>reprint 1967 of Nikolaus Joseph Jacquin</i>, <i>Enumeratio Systematica  Plantarum </i>&#91;1760&#93;. Zug: Inter Documentation Co. AG.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000039&pid=S0123-885X200900010001600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 20. Stafleu,  Franz. 1971. Jacquin and His American Plants. En <i>Introduction to the  Facsimile Edition of the Selectarum Stirpium Americanarum Historia </i>&#91;1763&#93;,  F5-F32. Nueva York: Hafner Publishing Co.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000040&pid=S0123-885X200900010001600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 21. Stafleu,  Franz. 1980. Nikolaus Freiherr von Jacquin und die Systematische Botanik seiner  Zeit. En <i>Nikolaus Freiherr von Jacquin: 250. Geburstag am 16. Februar 1977.</i>, <i>Anzeiger der phil.-hist. Klasse der </i><i> &Ouml;sterreichishen  Akademie der Wissenschaften 117, So. 21</i>,  ed. Friedrich Ehrendorfer, 287-310. Viena: R. Spies &amp; Co.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000041&pid=S0123-885X200900010001600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b> Transcripci&oacute;n de la <i>Biographia</i><sup><a href="#1">1</a></sup></b></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b> Convenciones</b></p>      <p><b> /<sup>1#</sup> </b>indica  el comienzo y el n&uacute;mero del folio.</p>     <p><b> *), **), #, Nota </b> indican notas al pie que aparecen en el original; estas notas vienen seguidas de  n&uacute;meros (o letras) super&iacute;ndices que hacen referencia a las notas de pie de  p&aacute;gina transcritas.</p>     <p><b><s> </s></b><b><s> palabra</s> </b> tachada en el original.</p>     <p> - palabras/letras  que no se pueden descifrar.</p>     <p><b> </b><b> &#91;texto&#93;  </b>texto o notas  que insert&oacute; Santiago Madri&ntilde;&aacute;n</p>     <p><b> </b><b> _____ </b> espacio largo en  el original</p>     <p> /<sup>1</sup> <u> Biograf</u><u>&iacute;a</u></p>     <p> El bar&oacute;n Nikolaus  Joseph von Jacquin, Doctor en Medicina, Se&ntilde;or Real e Imperial de las Minas,  Caballero de la Orden Real de San Estefan, Rector en el a&ntilde;o de 1809 y Profesor  Em&eacute;rito de Qu&iacute;mica y Bot&aacute;nica de la Universidad de Viena, miembro de la mayor&iacute;a  de las sociedades eruditas, naci&oacute; el 16 de febrero de 1727 /<sup>2</sup> en la  ciudad de Leiden, Holanda.</p>     <p> Su padre, quien  en el pasado fue un rico comerciante, pero que perdi&oacute; la mayor parte de sus  riquezas debido a que ciertos negocios tomaron un rumbo desafortunado, muri&oacute;  cuando &eacute;l estaba a&uacute;n muy peque&ntilde;o. Despu&eacute;s de consagrarse a la lectura de la  literatura griega y romana, cuando estudiaba en el colegio de Amberes, /<sup>3</sup>  y de estudiar filosof&iacute;a durante su estancia en el colegio de Lovaina, Joseph von  Jacquin regres&oacute; a su ciudad paterna, <s>escuch&oacute; las</s> asisti&oacute; a las clases de  f&iacute;sica de Muschenbroek y comenz&oacute; a estudiar farmacolog&iacute;a con <u>Gaubier</u>, <u> Bern-hard Siegfried Albin,</u> as&iacute; como con <u>Adrian van Royen </u>(profesor de  bot&aacute;nica de all&iacute;). /<sup>4</sup> Continu&oacute; este estudio en Ru&aacute;n bajo la tutor&iacute;a  de Le Cat, y luego, en la Escuela Superior de Par&iacute;s.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Por esa &eacute;poca un  viejo amigo de la familia, Van Swieten, lo invit&oacute; a ir a Viena a terminar <s>su</s>  sus estudios en la <s>escuela</s> escuela de medicina que se hab&iacute;a organizado  recientemente all&iacute;. /<sup>5</sup></p>     <p>   Jacquin acept&oacute; la    invitaci&oacute;n <s>a la cual</s> del noble m&eacute;dico, quien quiso formarlo para que    fuera su sucesor en la c&aacute;tedra. Jacquin sinti&oacute; entonces el fuerte deseo de  consagrarse de manera exclusiva a la ciencia de la medicina.</p>     <p> Pero los deseos  de la voluntad, los cuales crearon el lazo de amistad m&aacute;s fuerte entre &eacute;l y  Theodor <u>Gronovius</u>, lo llevaron /<sup>6</sup> en ese entonces a  interesarse tambi&eacute;n por el estudio que su compa&ntilde;ero prefer&iacute;a: <s>en ese entonces</s>  la bot&aacute;nica*)<sup><a href="#2">2</a></sup>; su inter&eacute;s por la bot&aacute;nica fue la  causa de su prestigio posterior. Jacquin le fue tan fiel a la bot&aacute;nica como a su  amigo, hasta el fin de sus d&iacute;as. /<sup>7</sup></p>     <p> Por esa raz&oacute;n,  viaj&oacute; por primera vez <s>que fue</s> de Par&iacute;s a Viena y no sigui&oacute; <s>los caminos</s>  las rutas convencionales sino que recorri&oacute; las monta&ntilde;as a trav&eacute;s de caminos  apartados y lleg&oacute; a Viena en 1752 con la primera recolecci&oacute;n de plantas.</p>     <p> All&iacute; asisti&oacute; con  gran entusiasmo /<sup>8</sup> a los cursos de medicina y busc&oacute; <s>all&iacute;</s>  inferir, a partir de su origen mismo, los principios de esta ciencia tan  difundida. En sus estudios e investigaciones se remont&oacute; al observador de la  madre naturaleza m&aacute;s concienzudo de todos, al observador que, a&uacute;n en el mundo  acad&eacute;mico actual, sigue siendo el <s>verdadero</s> primero.</p>     <p> El griego <u>Hip</u><u>&oacute;crates</u>  le brind&oacute; tantos sentidos a su /<sup>9 </sup>aguda perspicacia, les abri&oacute; campos  tan variados a sus talentos que los extensos comentarios que escribi&oacute; sobre este  griego arrojaron los resultados m&aacute;s dicientes /<sup>10 </sup>de su alma de  investigador. En las clases de medicina, Jacquin le daba a conocer estos  comentarios de utilidad p&uacute;blica al que compartiera m&aacute;s sus intereses (por  ejemplo, a un <u>St&ouml;rck</u>, a un <u>Schreibers</u>, a un <u>Lagusius</u> (Ha-sen&ouml;hrl);  todos ellos eran personas de gran prestigio).</p>     <p> Ya para que &eacute;l  mismo pusiera en marcha sus investigaciones y pudiera seguirles el hilo  libremente, nuestro Jacquin tuvo que estudiar incluso la cr&iacute;tica que otros  hab&iacute;an hecho a los textos de Hip&oacute;crates. Esto requiri&oacute; tambi&eacute;n de conocimientos  filos&oacute;ficos, —<s>&eacute;se era su caso</s> conocimientos que &eacute;l pose&iacute;a, y revel&oacute;, por  primera vez, que &eacute;l era un hombre versado en diversos saberes. /<sup>11</sup></p>     <p> La estad&iacute;a de  Jacquin en Par&iacute;s, as&iacute; como las excursiones bot&aacute;nicas que hizo de Par&iacute;s a Viena, <s>incrementaron sus conocimientos en el</s> contribuyeron de manera  significativa a que adquiriera el conocimiento bot&aacute;nico m&aacute;s ilustrativo y m&aacute;s  preciso posible. Por la misma raz&oacute;n, estando en Viena, le fue posible presentar <s>un racion</s> un inventario racional de la flora que hab&iacute;a en aquella &eacute;poca  en el jard&iacute;n bot&aacute;nico imperial, en el Sch&ouml;n /<sup>12</sup> brunn; por esa misma  &eacute;poca Jacquin tambi&eacute;n visitaba dicho jard&iacute;n asiduamente. El emperador Francisco  I fue su creador (el jardinero <u>Stockhofen</u> le sirvi&oacute; de gu&iacute;a).</p>     <p> All&iacute; vivi&oacute;  plenamente en medio de las creaciones del mundo org&aacute;nico. Sus apacibles y  tiernas inclinaciones se deleitaban mucho con este mundo.</p>     <p> Sin embargo, el  gran m&eacute;rito de haber dise&ntilde;ado el inventario de plantas del jard&iacute;n de Sch&ouml;nbrunn  /<sup>13</sup> fue sin duda el haber dado a conocer, por primera vez en los  Estados austriacos, el sistema sexual de Linneo (muchos se opusieron a este  sistema aun en esa &eacute;poca) y, al mismo tiempo, el haberlo puesto en pr&aacute;ctica en  esa ocasi&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Puesto que <s>el  emperador vio a menudo en el jard</s><s>&iacute;n  bo-t&aacute;nic</s>  Jacquin pasaba <s>se quedaba</s> la mayor parte del /<sup>14 </sup>d&iacute;a en el  jard&iacute;n bot&aacute;nico, con el prop&oacute;sito de elaborar el inventario, no pas&oacute; inadvertido  para el emperador, y cuando posteriormente a &eacute;ste se le ocurri&oacute; ampliarlo, <s>al  jard&iacute;n bot&aacute;nico</s> con especies tra&iacute;das desde las Indias Occidentales, eligi&oacute;  para ello al joven Jacquin, que acogi&oacute; con gran entusiasmo esta oportunidad de  enriquecer sus conocimientos sobre el reino vegetal. /<sup>15</sup></p>     <p> Queremos o&iacute;r  hablar al respetable hijo de nuestro N&eacute;stor bot&aacute;nico sobre aquel viaje durante  el cual Circe no pudo modificar de ninguna manera el objetivo irrevocable,  fijado de antemano, de aquel hombre, <i>qui multo-rum hominum mores vidit et  urbes</i>.</p>     <p> Con ello, el  p&uacute;blico acad&eacute;mico obtiene una muestra de la buena voluntad y lealtad que el hijo  le tuvo al padre, al ser su disc&iacute;pulo cient&iacute;fico. /<sup>16</sup> El p&uacute;blico  acad&eacute;mico tambi&eacute;n sabr&aacute; disculpar las notas y observaciones que el editor se  permite hacer de vez en cuando, con el prop&oacute;sito de que ning&uacute;n hecho de la vida  de este hombre extraordinario, por peque&ntilde;o que sea, quede oculto para los sabios  contempor&aacute;neos o para los contempor&aacute;neos suyos que recibieron una s&oacute;lida  instrucci&oacute;n en ciencias.</p>     <p><u> </u><u> Viaje de mi padre  a las Indias Occidentales</u>  /<sup>17</sup></p>     <p> Mi difunto padre  viaj&oacute; en la diligencia el 9 de diciembre de 1754 de Viena a Trieste. S&oacute;lo lo  acompa&ntilde;&oacute; Richard van der Schot. Lleg&oacute; a Trieste el 16 del mismo mes.</p>     <p> Despu&eacute;s de que en  vano intentara varias veces hacerse a la mar, finalmente parti&oacute; de Trieste el 19  de diciembre con el correo extra que iba para Venecia / <s>imperial</s>. Ese  mismo d&iacute;a lleg&oacute; a dicha ciudad.</p>     <p> El 27 de  diciembre sali&oacute; de Venecia hacia Florencia y pas&oacute; por Bolonia. Lo acompa&ntilde;&oacute;  Brocaccio Antonio Giorgi. /<sup>18</sup></p>     <p> El 1 de enero de  1755 viaj&oacute; a Livorno y pas&oacute; por Pisa. En Livorno dependi&oacute; del gobernador,  Marqu&eacute;s Gino<s>n</s>ri, un amante de los jardines y de las plantas. El  gobernador le prest&oacute; muchos servicios y le hizo muchos favores. Mi difunto padre  se qued&oacute; corto en alabanzas hacia &eacute;l. Mantuvo contacto con &eacute;l a trav&eacute;s de cartas  hasta el d&iacute;a en que regres&oacute;. El gobernador ya hab&iacute;a muerto. Como signo de  gratitud, mi padre llam&oacute; Ginoria a <s>el</s> /<sup>19</sup> una especie.</p>     <p> El 21 de enero se  embarc&oacute; hacia Marsella en una nave comercial con Van der Schot y con los dos  ornit&oacute;logos, Francesco Borculla y Giovanni Buonamici.</p>     <p> Pero a causa de  una tormenta que comenz&oacute; justo despu&eacute;s de que el barco abandonara el puerto,  pero sobre todo a causa de la torpeza del capit&aacute;n, el barco se desarbol&oacute; y no  fue posible volver a tomar el control de la nave; la fuerza de las olas los  empuj&oacute; a trav&eacute;s de las peligrosas islas Hyères al puerto de Tol&oacute;n. Llegaron all&iacute;  la ma&ntilde;ana del 22 de enero, despu&eacute;s de haber viajado durante 48 horas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Entonces sigui&oacute;  su /<sup>20</sup> viaje <s>continu&oacute;</s> en el correo que iba para Marsella *<sup><a href="#3">3</a></sup>**<sup><a href="#4">4</a></sup></p>     <p> Estando en  Marsella, visit&oacute; tanto las famosas Grutas de Roland como las Grutas Beaume de  Laubiere, y tambi&eacute;n otros lugares como la aldea Carry –lugar curioso a causa de  sus particulares f&oacute;siles– y la costa oriental. All&iacute; reuni&oacute; tantos f&oacute;siles que  alcanz&oacute; a llenar <s>traer</s> 17 cajas con zo&oacute;fitos y f&oacute;siles de todas las  clases para el gabinete real e imperial de objetos naturales. Envi&oacute; las cajas  directamente desde all&iacute;.</p>     <p><s> </s><s> El 21 de abril  viaj&oacute; a Martinique en un barco comercial que ten&iacute;a 16 ca&ntilde;ones y que estaba bajo  el mando del capit&aacute;n</s>  /<sup>21</sup> <s>Fonque. El 11 de mayo la quietud de los vientos y los vientos  desfavorables los obligaron a atracar en M&aacute;laga. Se quedaron all&iacute; hasta el 13 de  mayo, para poder beber agua fresca y alimentarse.</s></p>     <p><s> </s><s> El 11 de junio  atravesaron el <u>Ecuador</u>, lugar en el que Neptuno fue bautizado. Sin  embargo, esto le cost&oacute; a mi padre 27 liras, valor que correspond&iacute;a al pasaje  suyo y al de sus acom</s><b><u><sup>2</sup></u></b><s>pa&ntilde;antes.</s> /</p>     <p> El 28 de junio de  1755 lleg&oacute; a St. Pierre, que queda en Martinica; all&iacute; se dirigi&oacute; en seguida <s> se dirigi&oacute;</s> adonde su primo, quien fue el escribano del Almirante Jacquin.</p>     <p> (*Nota)<sup><a href="#5">5</a></sup></p>     <p> Al llegar a St.  Pierre lo confundieron con el hijo de la casa cuyo regreso de Par&iacute;s estaban  esperando. Por esta raz&oacute;n, estall&oacute; s&uacute;bitamente una alegr&iacute;a*)<sup><a href="#6">6</a></sup>  que mi padre no pudo contener y que motiv&oacute; aquel d&iacute;a algunas curiosas  complicaciones. **)<sup><a href="#7">7</a></sup></p>     <p> Estando all&iacute;  viaj&oacute; en diferentes direcciones y visit&oacute; Fort-Royal, Le Lamentin, Simon, la Cul  de Sac Morini, St. Anne, el Riviere Fal&eacute;e, la Grand Caille, el Basse Point, la  costa de Carbot y el Riviere Fal&eacute;e, y envi&oacute; a Van der Schot y a los ornit&oacute;logos.  Tambi&eacute;n envi&oacute; a los ornit&oacute;logos /<sup>23</sup> a Granada.</p>     <p> El 1 de agosto mi  padre envi&oacute; desde St. Pierre, la primera encomienda para la colecci&oacute;n imperial  de especies y objetos naturales, en el barco <i>St. Rochus</i>, cuyo capit&aacute;n era  Le Fabre y que viajaba a Marsella. La encomienda inclu&iacute;a seis cajas, en las  cuales hab&iacute;a cerca de 1.600 piezas de conchas, muchos cangrejos y erizos de mar,  madr&eacute;po-ras, f&oacute;siles, insectos, peces y algunas monedas, adem&aacute;s de algunas  semillas y esquejes de ca&ntilde;as de az&uacute;car. *)<sup><a href="#8">8</a></sup></p>     <p> En ese entonces,  la <i>Maladie de Siam </i>(la fiebre amarilla) predominaba tanto en los  alrededores de St. Pierre, especialmente entre los europeos reci&eacute;n llegados, que  a mi padre le fue indispensable tomar todas las precauciones necesarias para  evitar el contagio. De quince extranjeros que llegaron con &eacute;l en el <i>Felicite</i>,  trece hab&iacute;an muerto en el transcurso de un a&ntilde;o y medio. La enfermedad atac&oacute;  tambi&eacute;n a Van der Schot y a Buonamico, /<sup>24</sup> pero por fortuna la  superaron.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El 28 de febrero  de 1756, Van der Schot se embarc&oacute; con la primera &#91;sic&#93; encomienda de las Indias  Occidentales. El barco en el que zarp&oacute; a Europa se llamaba <i>l&#39; Esperence</i>,  y al mando estaba el capit&aacute;n Chanvet. En dicha encomienda hab&iacute;a aves y plantas  vivas, diez cajas que conten&iacute;an conchas, peces, zo&oacute;fitos, f&oacute;siles, herramientas  e &iacute;dolos del Caribe antiguo, entre otras cosas.</p>     <p> Entre los  animales vivos que iban en la encomienda se encontraban un agouti, una ardilla  voladora <i>(</i><i>&iquest;Sciurus  volitans?) </i> del Misisipi y /<sup>25</sup>  el oso hormiguero de Cuma-n&aacute;, adem&aacute;s de veintis&eacute;is aves ex&oacute;ticas.</p>     <p> Entre <s>las  plantas vivas de partes grandes</s> los &aacute;rboles y arbustos vivos de gran tama&ntilde;o  que hac&iacute;an parte de la encomienda se encontraban 266 ejemplares de 40 especies  diferentes; en su mayor&iacute;a estas especies fueron llevadas por primera vez a  Europa en esta encomienda; muchas de ellas a&uacute;n eran bastante desconocidas y, <s> u</s> por consiguiente, no hab&iacute;an sido descritas.</p>     <p> El 30 de mayo de  1756, mi padre envi&oacute; primero a los ornit&oacute;logos a San Eustaquio y luego los  sigui&oacute; /<sup>26</sup> el 8 de mayo &#91;sic&#93;. Lleg&oacute; a su destino el 10 de mayo. All&iacute;  se  qued&oacute; en la casa  del gobernador, cuya esposa era pariente de mi abuela (era una Von Heyningen;  esta se&ntilde;ora fue un gran apoyo para &eacute;l). *)<sup><a href="#9">9</a></sup></p>     <p> El 27 de mayo  hizo una excursi&oacute;n a la isla de St. Mar-teen. All&iacute;, el gobernador ten&iacute;a como  secretario a un pariente nuestro. Visit&oacute; las salinas de Simonsberg y tuvo la  mala suerte de caerse por un pe&ntilde;asco y de herirse gravemente el pie con un  cactus (<i>Melocactus</i>); sin embargo, pronto lo curaron con compresas /<sup>27</sup>  de hojas de <i>Jatropha</i>. El 9 de junio regres&oacute; a San Eustaquio. All&iacute; le dio  fiebre amarilla, pero por fortuna, poco tiempo despu&eacute;s se recuper&oacute; de nuevo.  Desde all&aacute; envi&oacute; inmediatamente de regreso a Martinica al ornit&oacute;logo Barculli,  con el prop&oacute;sito de que recogiera algunas plantas y animales que hab&iacute;an dejado  all&iacute;. Barculli regres&oacute; a San Eustaquio el 20 de julio.</p>     <p> El 12 de agosto  envi&oacute; de regreso a Livorno a Giovanni Buonamici /<sup>28</sup> con una  encomienda en donde, adem&aacute;s de muchas aves y plantas, iban dos cajas grandes <s> de otras especies y objetos de la naturaleza</s>. En la misma encomienda hab&iacute;a  conchas, f&oacute;siles de algunos peces, piezas de arte del Caribe, etc&eacute;tera.</p>     <p> Entre los  animales hab&iacute;a 4 (?) ardillas voladoras y 43 (?) aves; entre las plantas hab&iacute;a  muchas variedades de pi&ntilde;a (el emperador las hab&iacute;a solicitado especialmente),  muchos cactus y euphorbias carnudas; mi padre tambi&eacute;n ech&oacute; all&iacute; <s>una gran  cantidad</s> muchas semillas.</p>     <p> El 17 de agosto /<sup>29</sup>  mi padre viaj&oacute; con Barculli a Guadalupe en un barco holand&eacute;s. Pero un barco  ingl&eacute;s los secuestr&oacute; y los llev&oacute; a la isla de San Crist&oacute;bal. El 24 de agosto  regres&oacute; a San Eustaquio.</p>     <p><s> </s><s> El 9 de noviem</s>  El 9 de octubre quiso partir de San Eustaquio a Martinica, pero fue capturado  por los ingleses. &Eacute;stos lo llevaron a Monserrate; de all&iacute; pudo salir para St.  Pierre s&oacute;lo hasta el 4 de noviembre y de ah&iacute; se embarc&oacute; para Martinica en una  galera /<sup>30</sup>. Lleg&oacute; a Martinica el 9 de noviembre. Estando all&iacute;  emprendi&oacute; nuevamente varias excursiones al Fort Royal, a le Lamentin, a Robert y  a otras partes. Se qued&oacute; en Martinica hasta el 4 de febrero de 1757.</p>     <p> El 12 de  noviembre de 1756 envi&oacute; a Marsella una caja grande con madr&eacute;poras, conchas y  semillas frescas desde St. Pierre. El 4 de febrero de 1757 viaj&oacute; a la isla de</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Curazao <s>donde</s>;  desde all&iacute; emprendi&oacute; varias excursiones a la bah&iacute;a de Santa Ana y a otros  lugares, en embarcaciones de indios. /<sup>31</sup></p>     <p> El 15 de mayo del  mismo a&ntilde;o envi&oacute; desde all&aacute; una caja con madr&eacute;poras y f&oacute;siles, en el barco la <i> Demoiselle Jea-ne</i>, que viajaba a &Aacute;msterdam. Le envi&oacute; la caja al alcalde de  ese entonces, Wilhelm Gideon Deutz *)<sup><a href="#10">10</a></sup>, para que  la despachara a Viena.</p>     <p> El 20 de mayo  envi&oacute; una gran encomienda a Viena bajo la custodia de un tal se&ntilde;or Aline (?) de  Besanz&oacute;n.</p>     <p> El env&iacute;o estaba  conformado por diecis&eacute;is cajas que conten&iacute;an f&oacute;siles, ma /<sup>32</sup> dr&eacute;poras,  conchas, un cuerno <s>tallad</s> liso de rinoceronte y otro que hab&iacute;a sido  tallado primorosamente y que le compr&oacute; al dominicano le Valse por 93 piastras;  all&iacute; hab&iacute;a adem&aacute;s varias monedas del oriente y el occidente de las Indias;  tambi&eacute;n iba una rama de una <i>Achras sapota</i>, en donde yac&iacute;a un nido de  colibr&iacute; que hab&iacute;a sido elaborado con flores **)<sup><a href="#11">11</a></sup>;  en el nido se encontraba la madre junto a sus peque&ntilde;os y al distinguido /<sup>233</sup>  macho, que era un poco diferente en su aspecto. Mi padre tambi&eacute;n envi&oacute; nidos del  ave tropical y de otras aves, sierras de peces sierra, colas de rayas, peces  voladores, tortugas, <s>etc.</s>, pieles de serpientes, etc.; envi&oacute; adem&aacute;s  varios animales vivos, por ejemplo, un gato salvaje y una especie de zorro, una  ardilla del r&iacute;o de Lache y 67 p&aacute;jaros. Entre las plantas vivas que se hab&iacute;an  empacado hab&iacute;a varios bulbos de pancracias, ezinas, etc&eacute;tera.</p>     <p> Mi padre viaj&oacute; el  5 de junio a Coro y /<sup>34</sup> a Puerto Real de la Vega y realiz&oacute; varias  expediciones bot&aacute;nicas en esa sierra hasta el 24 de julio, fecha en que regres&oacute;  a Curazao.</p>     <p> El 5 de agosto le  entreg&oacute; una caja al capit&aacute;n Marquart, quien estaba al mando del barco <i>le Jean</i>.  Este barco s&oacute;lo zarp&oacute; hasta el 27 del mismo mes. La caja iba dirigida al alcalde  Deutz, que viv&iacute;a en &Aacute;msterdam, y conten&iacute;a f&oacute;siles, madr&eacute;poras, conchas, as&iacute; como  algunas monedas y piedras magn&eacute;ticas de /<sup>35</sup> Santo Domingo; all&iacute; iban  adem&aacute;s los primeros ejemplares de platina (con el nombre de Juan blanco); &eacute;stos  se quer&iacute;an llevar a Austria y tal vez a Alemania. En la caja tambi&eacute;n hab&iacute;a  amatistas y esmeraldas de la madre de las minas de esmeraldas m&aacute;s antiguas que  hab&iacute;a en Somondoco en la &eacute;poca de la Nueva Granada; hab&iacute;a rub&iacute;es del Amazonas,  mineral de cobre de La Habana, adem&aacute;s de <s>Una</s> una r&eacute;mora de  aproximadamente dos /<sup>36</sup> pies de largo, que hab&iacute;a sido secada  cuidadosamente; en la caja tambi&eacute;n se encontraban muchas flechas y otros  utensilios de los salvajes, monedas, etc., al igual que 43 especies de semillas  ex&oacute;ticas.</p>  Mi padre se  embarc&oacute; el 25 de agosto a Santo Domingo. Lleg&oacute; all&iacute; el 21 de septiembre.  Se qued&oacute; en Santo  Domingo hasta el 4 de enero de 1758; despu&eacute;s viaj&oacute; a Jamaica en un barco de  transbordo. /<sup>37</sup> /<sup>38</sup> /<sup>39</sup>     <p> La ma&ntilde;ana del 5  de enero de 1758, una peque&ntilde;a flotilla inglesa, que estaba conformada por siete  barcos de guerra y bajo el mando del almirante Cotes, los detuvo en el  Marlborough. El 7 de enero, cuando estaban al frente de L&eacute;ogane, un puerto que  queda en Santo Domingo, <s>se toparon con</s> un corsario<s>s</s> ingl&eacute;s de 14  ca&ntilde;ones se top&oacute; con ellos, los llev&oacute; consigo bajo banderas holandesas y orden&oacute;  que una canoa navegara <s>durante </s>todo el d&iacute;a detr&aacute;s de ellos /<sup>40;</sup> <s>cuando</s> secuestr&oacute; el barco ingl&eacute;s de transbordo, que ven&iacute;a de Jamaica. Por  la tarde los llevaron a las peque&ntilde;as islas des&eacute;rticas de Gonove, donde se  toparon con cuatro barcos piratas ingleses que ven&iacute;an de Nueva York.</p>     <p> Una gran cantidad  de personas con cara de pocos amigos subi&oacute; a bordo y sencillamente los dejaron  en cueros, de modo que s&oacute;lo con muchos esfuerzos y gran imaginaci&oacute;n pudieron  salvar /<sup>41</sup> unas pocas cosas.</p>     <p><s> </s><s> Adem&aacute;s de  diversos</s>  Parte de los objetos personales que mi padre perdi&oacute; fueron varios libros y su  diario de viaje. Hab&iacute;a llevado este diario con gran cuidado hasta ese momento.  *)<sup><a href="#12">12</a></sup> S&oacute;lo le fue posible salvar su libro de gastos,  aunque haciendo un gran esfuerzo.</p>     <p> Algunos corsarios  intentaban hacer saqueos <s>en</s> por las noches. Estos intentos fracasaron  gracias a que <s>por orden de</s> las patrullas, que llegaron por petici&oacute;n de mi  padre, hicieron vigilancia. /<sup>42</sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Estuvieron dos  d&iacute;as m&aacute;s con la preocupaci&oacute;n y la esperanza de poder entrar sin <u>al</u> pa&iacute;s  que estaba muy cerca. Estos hechos culminaron de una manera bastante tr&aacute;gica con  un nuevo robo.</p>     <p> El 9 <s>atracaron</s>  de enero, los corsarios llevaron sus barcos de nuevo al puerto y dejaron en  libertad al barco que hab&iacute;an secuestrado. /<sup>43</sup></p>     <p> En la noche del  10 de enero llegaron a Puerto Pr&iacute;ncipe, que queda en Santo Domingo, donde - -;  el barco en donde se encontraba mi padre mand&oacute; <s>fue</s> a recoger prisioneros  de guerra. All&iacute; visit&oacute;, en la medida en que su enfermedad cr&oacute;nica se lo  permiti&oacute;, - -, las peque&ntilde;as islas Bonas Terras, - del puerto, con el prop&oacute;sito  de reunir m&aacute;s especies naturales. Como no encontr&oacute; ninguna posibilidad de  navegar hacia una colonia espa&ntilde;ola, el 17 de enero se embarc&oacute; de nuevo /<sup>44</sup>  en el barco de transbordo y viaj&oacute; a Jamaica.</p>     <p> El 18 de enero  llegaron a la bah&iacute;a de Leogane para proveerse de alimentos. Un <s>cors</s>  corsario les quit&oacute; todos los alimentos y ya no pudieron conseguirlos en Puerto  Pr&iacute;ncipe.</p>     <p> Dado que no  pod&iacute;an detenerse por mucho tiempo y ten&iacute;an que continuar navegando en la tarde,  mi padre no pudo revisar la vegetaci&oacute;n tanto como quer&iacute;a. /<sup>45</sup></p>     <p> La ma&ntilde;ana del 19,  cuando estaban al frente de Petit Goave, una ciudad de Santo Domingo de primera  clase, <s>tuvieron</s> mi padre tuvo la mala fortuna de toparse otra vez con  tres barcos piratas, <s>los cuales</s> de los cuales a&uacute;n ten&iacute;an un recuerdo  fresco, debido a la desagradable manera como los hab&iacute;an tratado recientemente.  Los piratas subieron a bordo, practicaron el viejo arte de quitarles los  alimentos a los se&ntilde;ores y se llevaron al otro lado la /<sup>46 </sup>mayor parte  de los 27 prisioneros de guerra.</p>     <p> Despu&eacute;s de que  los comensales se sintieron relativamente satisfechos con las provisiones que  les hab&iacute;an arrebatado a sus due&ntilde;os de manera violenta, los corsarios tuvieron  que ver el espect&aacute;culo de c&oacute;mo se llevaban estas provisiones a otros barcos que  pasaron muy cerca de ellos. El 20 de enero visitaron la isla Navassa; de all&iacute;  partieron a Jamaica. Llegaron /<sup>47</sup> el 22 al puerto de Port Royal en  Jamaica.</p>     <p><s> </s><s> Apenas hasta</s>  El 23 de enero le correspondi&oacute; al barco de mi padre ir a tierra firme. Desde  all&iacute; se pusieron en camino hacia Kingston.</p>     <p> El 1 y el 2 de  febrero, mi padre hizo una excursi&oacute;n al Spanishtown. Lo hab&iacute;a invitado el  teniente general Moor. Moor estaba al mando debido a que el almirante Knowles  estaba ausente. Mi padre tom&oacute; un cabriol&eacute; de dos ruedas y en el /<sup>48</sup>  viaje de regreso tuvo un accidente grave debido a que el eje del carro se  rompi&oacute;. Por este incidente, el negro que iba de cochero qued&oacute; tullido de una  pierna.</p>     <p> Despu&eacute;s de  explorar los alrededores del Spanishtown, mi padre se embarc&oacute; el 19 de marzo en  un bergant&iacute;n que estaba atestado de esclavos negros. El bergant&iacute;n era propiedad  del comerciante Wead y viajaba a Cartagena. <s>Por</s> Una galera <s>los  acompa&ntilde;&oacute;</s> y /<sup>49</sup> una fragata grande de veinticuatro ca&ntilde;ones los <s> acompa&ntilde;&oacute;, los cuales los </s>escoltaron hasta Boca Chica. Llegaron all&iacute; el 27 de  febrero. Echaron el ancla. Este viaje por mar fue uno de los m&aacute;s penosos y  dif&iacute;ciles de todo el recorrido que hizo mi padre. En las dos embarcaciones  peque&ntilde;as hab&iacute;a alrededor de 600 almas y 60 j&oacute;venes negras que acababan de llegar  del &Aacute;frica, que estaban encadenadas unas con otras en camarotes /<sup>50</sup> y  que permanec&iacute;an encerradas. Por eso, los pasajeros tuvieron que quedarse en la  cubierta de la proa d&iacute;a y noche <s>en</s> soportando las peores condiciones  clim&aacute;ticas y viendo c&oacute;mo el mismo capit&aacute;n trataba salvajemente a las j&oacute;venes. El  capit&aacute;n no sent&iacute;a piedad frente al aspecto <s>de las lindas jovencitas</s> de  aquellas desdichadas v&iacute;ctimas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El casco de ambos  barcos estaba tan agujereado que la vida de mi padre y la de sus acompa&ntilde;antes  estuvo en peligro; en efecto, el bergant&iacute;n se ech&oacute; a pique en su viaje de  regreso. /<sup>51</sup></p>     <p> La ma&ntilde;ana del 28  de marzo levaron anclas y navegaron hacia Cartagena; all&iacute; mi padre fue a ver en  seguida al gobernador mariscal de campo Don Diego Tabores. El 9 de abril envi&oacute; a  los ornit&oacute;logos a San Antonio de Tiro, a orillas del r&iacute;o del mismo nombre. El 16  de abril experiment&oacute; el Quebrento Luenos, que era /<sup>52</sup> se&ntilde;al del  v&oacute;mito prieto o fiebre amarilla. Despu&eacute;s de estar en peligro de muerte durante  cuatro d&iacute;as comenz&oacute; a curarse lentamente gracias a los cuidados de Don Bernardo.  El 25 de mayo pudo ver c&oacute;mo en la Am&eacute;rica hispana se celebraba la fiesta del  Corpus Christi, con todos sus desfiles suntuosos.</p>     <p> Despu&eacute;s de hacer  muchas excursiones tierra adentro, pens&oacute; que pod&iacute;a /<sup>53</sup> regresar a  Europa por el camino m&aacute;s corto de todos, aunque en ese tiempo s&oacute;lo dos barcos  iban a C&aacute;diz; &eacute;sa era la ruta m&aacute;s corta de las Indias a Europa. Pero no pudo  valerse de esa posibilidad, aun cuando ya hab&iacute;a negociado el pasaje de ida por  el alto precio de 500 Luis d&#39;or, pues ning&uacute;n barco se compromet&iacute;a a transportar  su gran cantidad de animales vivos. Por esta raz&oacute;n, ya hab&iacute;a decidido aceptar la  propuesta del mencionado /<sup>54</sup> se&ntilde;or Wead de regresar a Jamaica en el  mismo bergant&iacute;n en que hab&iacute;a llegado, cuando, estando en la casa del gobernador,  le aconsejaron a tiempo que tuviera cuidado con ese capit&aacute;n furioso e  inmisericorde. El capit&aacute;n, en un acto de fanatismo patri&oacute;tico, hab&iacute;a jurado que  iba a echar al mar a los pasajeros, especialmente /<sup>55</sup> a los que  fueran austriacos; a los austriacos los odiaban en ese entonces a causa de las  relaciones pol&iacute;ticas de Austria con Inglaterra. La seriedad de tal amenaza se  hizo patente en lo que ocurri&oacute; despu&eacute;s. Verdaderamente la Providencia proteg&iacute;a a  mi padre, pues cuando el barco estuvo fuera del alcance de los ca&ntilde;ones de Boca  Chica, el capit&aacute;n intent&oacute; hacer realidad su amenaza con dos soldados espa&ntilde;oles  que le hab&iacute;an dado, as&iacute; como con once o doce contramaestres negros de la  realeza. /<sup>56</sup></p>     <p> Los bandos se  enfrentaron y las catorce personas mencionadas se defendieron de manera tan  vehemente de los treinta <s>hombr</s> ingleses que conformaban la tripulaci&oacute;n,  que finalmente los vencieron y mataron al capit&aacute;n para vengarse de los maltratos  que hab&iacute;an sufrido. Ya alud&iacute; al otro destino desafortunado de ese barco; se  rompi&oacute; y regres&oacute; /<sup>57</sup> con muchas dificultades; lo repararon pero le  volvieron a salir fisuras; zarp&oacute; por tercera vez, pero finalmente se rompi&oacute; por  todas partes y naufrag&oacute;.</p>     <p> Finalmente lleg&oacute;  un barco carguero espa&ntilde;ol (el <i>Marte</i>, bajo el mando del capit&aacute;n Joseph  Jansi). Mi padre subi&oacute; al barco que lo llevar&iacute;a a Europa por un precio de 200  Louis d&#39;or, gracias a la mediaci&oacute;n del gobernador. El barco tambi&eacute;n accedi&oacute; <s> un</s> a transportar /<sup>58</sup> los objetos naturales y los animales vivos  que hac&iacute;an parte del equipaje de mi padre.</p>     <p> Sali&oacute; de  Cartagena el 29 de octubre y el 30 de Boca Chica, gracias a los vientos  favorables. Despu&eacute;s de un viaje de diecisiete d&iacute;as, vislumbr&oacute; el cabo de San  Antonio, en la isla de Cuba.</p>     <p> De ah&iacute;, vientos  desfavorables empujaron la embarcaci&oacute;n hacia Florida, a latitud 25, detr&aacute;s de la  isla Tortuga. All&iacute;, a causa de los peligrosos arrecifes, no pudieron soltar la  plomada durante varios d&iacute;as. /<sup>59</sup> Con la ayuda de vientos m&aacute;s  favorables, finalmente llegaron el 29 de noviembre a La Habana, al puerto de la  capital de Cuba; todos los barcos espa&ntilde;oles que regresaban a Europa ten&iacute;an que  atracar en este puerto, con el prop&oacute;sito de complementar su cargamento y  someterse a otras disposiciones. El general gobernador mariscal de campo  Francesco Caripal della Vega le tom&oacute; mucho cari&ntilde;o /<sup>60</sup> a mi padre y le  prest&oacute; un lugar c&oacute;modo para que desempacara e instalara sus animales; esto fue  m&aacute;s que necesario, puesto que la curiosidad de los que viv&iacute;an en el Par&iacute;s  americano &#91;&eacute;ste era el nombre que le daban a Cap Fran&ccedil;ais, hoy Cap Haïtien,  donde Jacquin estuvo en Santo Domingo&#93; le caus&oacute; grandes molestias. Las m&aacute;s  curiosas fueron las mujeres. Estuvieron husmeando incluso hasta altas horas de  la noche, hasta las 10; las mujeres, que pose&iacute;an una  curiosidad innata, le pagaron a mi padre para que les dejara ver sus animales y  plantas; /<sup>61</sup> reuni&oacute; aun muchas m&aacute;s plantas y otros objetos de  historia natural en esa preciosa regi&oacute;n y viaj&oacute; de regreso a Europa en el  amanecer del 4 de enero de 1759.</p>     <p> Pasaron sin  tropiezos el canal de las Bahamas, pero en su trayecto tuvieron que soportar una  terrible tormenta, la cual ocurri&oacute; el segundo d&iacute;a y los llev&oacute; de regreso a la  costa de Florida, en medio de diversas vicisitudes. /<sup>62</sup></p>     <p> Por fortuna  ten&iacute;an un medio de transporte en excelentes condiciones; de lo contrario,  habr&iacute;an estado expuestos a peligros mucho m&aacute;s grandes, a causa de <s>la torm</s>  estas tormentas, en un mar fuertemente salvaje.</p>     <p> Pasaron tan cerca  de la isla Santa Mar&iacute;a de la&#91;s Azores&#93; que pudieron distinguir las casas. El 23  de febrero, al salir el sol, vislumbraron por primera vez la costa de Europa.  Despu&eacute;s de un viaje de quince d&iacute;as, finalmente llegaron el 25 de febrero, en  horas de la tarde, <s>en</s> al precioso puerto de Ferrol /<sup>63</sup>. El  gobernador general, subteniente Don Francesco Ocono, a quien mi padre fue a ver  inmediatamente, se preocup&oacute; de manera especial por darle un paseo en un carruaje  del gobierno (?) <s>carruaje del gobierno</s> que ten&iacute;a cuatro bueyes. Puesto  que <s>&eacute;l mi padre</s> mi padre no encontr&oacute; ning&uacute;n barco que estuviera listo  para zarpar a Burdeos, tuvo que aceptar que lo llevaran a San Sebasti&aacute;n, para  embarcarse a Bayonne desde  all&iacute;. <s>&Eacute;l ahora con su transporte</s> Viajo en ______ pas&oacute; por  Dax, Langon, /<sup>64</sup> Burdeos, hacia San Macaire; pas&oacute; por Marmande y Pert  Poseaux hasta Toulouse, y de all&iacute; fue a Montpellier. En Montpellier visit&oacute; el 6  de junio a su viejo amigo Sauvages. Luego se puso en camino lentamente por  Nimes, Beaucarie, Lyon y Besanz&oacute;n, hacia Estrasburgo; all&iacute; visit&oacute; a su amigo, el  profesor <u>Spielmann</u>. De all&iacute; parti&oacute; para Ulm y se embarc&oacute; a Viena por el  Danubio /<sup>65</sup>. Finalmente lleg&oacute; a Viena <s>el</s> el 17 de julio de  1759, despu&eacute;s de haber estado ausente durante cinco a&ntilde;os y siete meses. <s>6  d&iacute;as con</s> Apenas hasta el 23 de julio lleg&oacute; la encomienda que hab&iacute;a tra&iacute;do  consigo y que era en parte para el Sch&ouml;nbrunn, en parte para el gabinete de  especies y objetos naturales del emperador, en parte para Su Majestad mismo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La encomienda  estaba conformada por diversas cajas que conten&iacute;an madr&eacute;poras, conchas, f&oacute;siles,  entre ellos, m&aacute;s platina; tambi&eacute;n hab&iacute;a all&iacute; piedras magn&eacute;ticas grandes de Santo  Domingo /<sup>66</sup>, as&iacute; como muchas plantas y animales vivos, por ejemplo,  una rata marsupial y un <i>Puma concolor.</i></p>     <p>&Eacute;sta es la  selecci&oacute;n concisa y precisa que hizo el honorable hijo de Jacquin del diario  personal y del diario de viaje del difunto. Los dos diarios fueron elaborados  con minuciosidad. Agradezco aqu&iacute; p&uacute;blicamente la amable disposici&oacute;n de Franz  Jacquin para conmigo. /<sup>67</sup></p>  Aunque el hijo de  Jacquin consagr&oacute; su vida de manera permanente y diversa al saber, <s>fue ninguno  pudo</s> no pudo evitar dedicar algunas horas de su tiempo a hacer una selecci&oacute;n  minuciosa de los diarios de su padre.     <p> Si se tiene  seriamente en consideraci&oacute;n el nivel sobre el cual se elevaron <s>en ese  entonces</s>*)<sup><a href="#13">13</a></sup> los conocimientos de historia  natural en el sentido amplio de la expresi&oacute;n, <s>y de</s> todas las ideas que  mantuvieron cautivas las mentes m&aacute;s brillantes de la &eacute;poca – /<sup>68</sup> <s> para las cuales s&oacute;lo </s>cuya ilustraci&oacute;n y claridad s&oacute;lo se descubri&oacute; en los  tiempos modernos–, y algo a&uacute;n m&aacute;s especial, si se tienen en consideraci&oacute;n las  &oacute;rdenes administrativas tanto escritas como orales que Jacquin recibi&oacute; para su  viaje y que acat&oacute; obedientemente, no se les puede negar a nuestros veteranos la  admiraci&oacute;n que se merecen por <s>que &eacute;l</s> haber hecho tanto en favor del  progreso de las ciencias naturales en Austria, por haber recolectado tantas  cosas, por haber enviado y tra&iacute;do tantas cosas por s&iacute; mismos, por haberlas clasi  /<sup>69</sup> ficado de manera tan cuidadosa, por haberles sido en general de  tanto provecho a las ciencias naturales y por haber eliminado y superado tantos  obst&aacute;culos. Finalmente, lo que asombra <s>al hombre</s> no s&oacute;lo a los <u> letrados</u> (tal y como lo revela la opini&oacute;n actual) sino a los <u>hombres</u>  en general es que Jacquin le haya tra&iacute;do tantos tesoros a la capital de Austria,  con un desinter&eacute;s y esmero tan grandes, tan particulares, tan extraordinarios,  propios de un tierno coraz&oacute;n *)<sup><a href="#14">14</a></sup> /<sup>70</sup></p>     <p> En primer lugar,  quien dirig&iacute;a el gabinete de especies y objetos naturales del emperador en  aquella &eacute;poca era el Bar&oacute;n de Baillon, la fuente principal de las reglas  administrativas <s>ya</s> que mi padre recibi&oacute;. En estas reglas estaba  condensado el fin &uacute;ltimo de la misi&oacute;n: reunir conchas, madr&eacute;poras y corales,  tambi&eacute;n f&oacute;siles y piedras preciosas de la madre naturaleza para el gabinete real  e imperial de especies y objetos naturales del emperador. Para el zool&oacute;gico de  Sch&ouml;nbrunn, hab&iacute;a que traer predominantemente p&aacute;jaros cantores, &iquest;faisanes?! – y  &iquest;p&aacute;jaros de agua?; no se deb&iacute;a traer ninguna fie /<sup>71</sup> ra ni ning&uacute;n  papagayo.</p>  En cuanto a las  plantas vivas, s&oacute;lo se deb&iacute;an traer aquellas cuyo fruto fuera comestible o cuyas  flores tuvieran fragancia y fueran muy bonitas. Tambi&eacute;n se le recomend&oacute; a mi  padre especialmente no dejarse convencer, ni por su propia afici&oacute;n ni por la de  alg&uacute;n jardinero, de desacatar <s>el punto &#91;asunto&#93;</s> cualquiera de estas  instrucciones. Por lo dem&aacute;s, todos los &aacute;rboles y arbustos que mi padre trajera  ten&iacute;an que sembrarse en la vegetaci&oacute;n, de tal manera que pudieran dar flores y  frutos. /<sup>72</sup>     <p> Finalmente, deb&iacute;a  recolectar las monedas de los pa&iacute;ses que recorriera. Adem&aacute;s de eso, ten&iacute;a que  recolectar aquellos productos naturales que fueran los predilectos de su  mecenas, el emperador.</p>     <p> Estando ya lejos  de Europa, mi padre recibi&oacute; la orden de visitar tanto las colonias inglesas,  francesas, holandesas, como las espa&ntilde;olas, seg&uacute;n lo encontrara necesario para el  cumplimiento apropiado de su misi&oacute;n; recibi&oacute; el pasaporte, que en ese entonces  solicitaba el rey de Espa&ntilde;a para visitar ciertas colonias, apenas cuando lleg&oacute; a  las Indias Occidentales /<sup>73</sup> . No le pusieron ninguna cl&aacute;usula de <u> respaldo</u>.</p>     <p> Pero las veces  que escribi&oacute; desde Marsella, fue de la opini&oacute;n de que, de acuerdo con el mismo  De la Condamine y con otros mensajes acad&eacute;micos que hab&iacute;a recibido, - - - podr&iacute;a  visitar las colonias espa&ntilde;olas con el mayor de los &eacute;xitos; de manera que recibi&oacute;  la inesperada orden de recorrer las bah&iacute;as mexicanas. - - &Eacute;l se – prometi&oacute; que  las ciencias naturales se enriquecer&iacute;an mucho de esta exploraci&oacute;n <s>visitar,  viajar</s>.</p>     <p> Debido a la  descortes&iacute;a y rudeza de los dos ornit&oacute;logos que le asignaron como compa&ntilde;eros de  viaje —<s>cuando s&oacute;lo</s> –s&oacute;lo uno de ellos <s>estuvo con &eacute;l al</s> lo acompa&ntilde;&oacute;  hasta el final; debido a los grandes cuidados que hab&iacute;a que tener con los  animales para mantenerlos vivos, el n&uacute;mero de animales por cuidar era casi  siempre bastante grande y casi siempre se los rechazaban–, mi padre tuvo que  resolver todos los asuntos /<sup>74</sup> ; cont&oacute; &uacute;nicamente con la ayuda de uno  de los ornit&oacute;logos y de un joven que compr&oacute; en Martinica. De modo que, a causa  de estas ocupaciones, le qued&oacute; - a &eacute;ste - - - muy poca tranquilidad para su  estudio preferido, la bot&aacute;nica.</p>     <p> Durante los  primeros a&ntilde;os comenz&oacute; a recolectar un herbario con gran dedicaci&oacute;n, pero debido  a que perdi&oacute; todo varias veces a causa de las hormigas blancas &#91;termitas&#93; –al  dejar en varias partes los tesoros que hab&iacute;a recolectado en <s>sus</s>  excursiones lejanas–, as&iacute;, embargado por el mal humor, se limit&oacute; a dibujar y a  describir de manera exacta las plantas que iba encontrando en cada lugar, que  eran nuevas y raras para &eacute;l, cuando ten&iacute;a algo de tiempo.</p>     <p> Durante su <s>en</s>  estancia inicial en la academia imperial de dibujo de Viena aprendi&oacute; a dibujar  plantas a la perfecci&oacute;n y con toda precisi&oacute;n. Eligi&oacute; para sus dibujos a mano el  mejor m&eacute;todo y el m&aacute;s propicio de todos, el m&eacute;todo de Peter Pluminus (?), cuyos  dibujos hechos con pluma se pasaron a grabados en cobre y despertaron en aquella  &eacute;poca los m&aacute;s grandes elogios. /<sup>75</sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Despu&eacute;s de su  regreso a Viena, en julio de 1759, Jacquin dedic&oacute; el tiempo que le concedieron  para descansar a redactar libros de bot&aacute;nica. Dedic&oacute; uno de sus libros a su  mecenas Francisco I, la <i>Historia Stirpium amricanorum</i>. El a&ntilde;o de 1763 fue <s>tambi&eacute;n</s> el de su nombramiento como Se&ntilde;or de las Minas y profesor de  qu&iacute;mica y mineralog&iacute;a en la Academia de Schemnitz, pero debido a que &eacute;l no se  crey&oacute; lo suficientemente h&aacute;bil /<sup>76</sup> en la lengua alemana, su modestia  innata le caus&oacute; algunas preocupaciones; dej&oacute; que estas preocupaciones tomaran  fuerza porque era un hombre muy noble y sincero; pero la emperatriz Mar&iacute;a  Teresa, quien hab&iacute;a confirmado la elecci&oacute;n de Jacquin como el encargado de  llevar a cabo la misi&oacute;n en las Indias, elimin&oacute; esta incertidumbre con uno de sus  t&iacute;picos comentarios: la dedicaci&oacute;n y la perspicacia innatas de Jacquin lo  habilitar&iacute;an para superar, en el t&eacute;rmino de medio a&ntilde;o, los caminos que a&uacute;n  tuvieran algunas dificultades para &eacute;l, para preparar, sin hacer grandes  esfuerzos, sus clases en alem&aacute;n /<sup>77</sup> ; el &eacute;xito de Jacquin confirm&oacute;  suficientemente las palabras de la emperatriz. La reina tambi&eacute;n le concedi&oacute; de  buen grado ese tiempo para prepararse. <s>En el a&ntilde;o</s></p>     <p> En 1768, Jacquin  ocup&oacute; el puesto de <u>Laugier</u>, quien hab&iacute;a renunciado, y se convirti&oacute; en  profesor de bot&aacute;nica y qu&iacute;mica de la Universidad de Viena. No se limit&oacute; a  compartir su saber con sus /<sup>78</sup> estudiantes y a participar en las  actividades de la universidad sino que tuvo una influencia significativa en el  desarrollo de su disciplina en el exterior, tal y como lo hace un hombre letrado  que fomenta todo lo bueno y &uacute;til.</p>     <p> Adem&aacute;s, su casa  fue el lugar de reuni&oacute;n de los hombres m&aacute;s inteligentes del interior y del  exterior. Es conocido el &#91;debate&#93; que surgi&oacute; entre Blake y Meyer sobre el  car&aacute;cter corrosivo de la cal. Las <s>uno con otro</s> hip&oacute;tesis que uno y otro  plantearon sobre este asunto, y que se refutaban rec&iacute;procamente, animaron a los  /<sup>79</sup> veteranos de la qu&iacute;mica a realizar experimentos. Los resultados  que arrojaron dichos experimentos confirmaron la posici&oacute;n de Blake y s&oacute;lo  sirvieron para reforzarla a&uacute;n m&aacute;s.</p>     <p> El aparato del  cual se sirvi&oacute; Jacquin para probar las hip&oacute;tesis planteadas por Blake y Meyer  era muy ingenioso; se trataba del acondicionamiento neum&aacute;tico m&aacute;s completo de  aquel tiempo. Las verdades /<sup>80</sup> que Jacquin condens&oacute; en uno de sus  tratados *)<sup><a href="#15">15</a></sup> fueron objeto de violentos ataques;  sin embargo, como estos ataques eran tan apasionados, insoportables y en s&iacute;  mismos aniquiladores, el buen hombre guard&oacute; silencio, teniendo su conciencia  tranquila y sentimientos justos en su coraz&oacute;n. Precis&oacute; dejar al criterio de cada  quien el hacer un examen imparcial de los resultados, para as&iacute; salir victorioso  del conflicto, alej&aacute;ndose de las pasiones.</p>     <p> El gran Lavoisier,  el creador de la /<sup>81</sup> qu&iacute;mica moderna, valor&oacute; los trabajos de qu&iacute;mica  de Jacquin de una manera igualmente ilustre para la inteligencia y los  conocimientos de ambos; no s&oacute;lo le hizo homenajes p&uacute;blicos, con la m&aacute;s sincera  ovaci&oacute;n, sino que tambi&eacute;n instaur&oacute; una correspondencia estrecha con &eacute;l.</p>     <p> Pero el que este  qu&iacute;mico franc&eacute;s le enviara todas las veces a nuestro Jacquin las obras suyas que  eran publicadas de vez en cuando es la mayor evidencia de la gran estima que le  tuvo <s>a &eacute;l</s>. /<sup>82</sup></p>     <p> Estas relaciones  tambi&eacute;n hicieron que Jacquin contribuyera a acrecentar la industria austriaca y  los productos de manufactura; as&iacute; ayud&oacute; a que su nueva patria se liberara de  algunas relaciones comerciales opresivas.</p>     <p><s> </s><s> En el a&ntilde;o de 1727  comenz&oacute; la edici&oacute;n de su magn&iacute;fica obra</s></p>     <p> Al ser nombrado  como director cient&iacute;fico del Jard&iacute;n Bot&aacute;nico de Sch&ouml;nbrunn, durante el reinado  del emperador Leopoldo II /<sup>83</sup>, Jacquin pudo editar su magn&iacute;fica obra  en cuatro vol&uacute;menes para el <i>Hortus Sch&ouml;nbrun-nensen</i>. Esto ocurri&oacute; entre  1797 y 1804.</p>     <p><s> </s><s> Continu&oacute; su obra  en 6 cuadernos que llevaban el nombre de <i>Fragmentos bot&aacute;nicos</i>.</s>*)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En el a&ntilde;o ____  &#91;1794&#93; se public&oacute; su obra sobre las oxa-lis. Esta obra mereci&oacute; que se  estableciera como modelo de monograf&iacute;a bot&aacute;nica, junto con su <i>Icones  Plantarum rariorum</i>.</p>     <p> En el a&ntilde;o ____  &#91;1809&#93; present&oacute; /<sup>84</sup> la continuaci&oacute;n del <i>Hortus Sch&ouml;nbrunnenis</i>.  &Eacute;sta se conoce con el t&iacute;tulo de <i>Fragmenta botanica</i>.</p>     <p> Aun durante sus  &uacute;ltimos a&ntilde;os, continu&oacute; su actividad <s>ca-rrer</s> acad&eacute;mica con la pasi&oacute;n de un  adolescente de grandes aspiraciones. Su cuerpo y su alma lo secundaron en su  publicaci&oacute;n. Su alegr&iacute;a permanente y la jovialidad inmutable /<sup>85</sup> de  su esp&iacute;ritu tuvieron ciertamente una influencia evidente sobre el equilibrio de  las funciones de su vida animal.</p>     <p> En 1811, aun  durante sus &uacute;ltimos a&ntilde;os, se public&oacute; su obra sobre los &oacute;rganos de fertilizaci&oacute;n  de las Ascle-piadas. &Eacute;ste fue un trabajo que s&oacute;lo pudo ser hecho y emprendido  por alguien que tuviera agudos ojos f&iacute;sicos y ps&iacute;quicos y que estuviera en la  etapa de florecimiento intenso de una fuerza imaginativa juveni /<sup>86</sup>  (&eacute;l mismo prepar&oacute; su canto de cisne para &eacute;sta *)<sup><a href="#16">16</a></sup>;  este trabajo fue tan bueno que Wildenov, cr&iacute;tico reconocido en todas partes,  aludi&oacute; a &eacute;l en el &uacute;ltimo cuaderno de su <i>Hortus beroliensis </i>diciendo que  era un libro de oro (<i>in aures suo libello</i>).</p>     <p> Del mismo modo,  tambi&eacute;n trabaj&oacute; con toda dedicaci&oacute;n en la continuaci&oacute;n de su obra sobre las  estapelias *) /<sup>87 </sup><s>y por s&iacute; mismo</s></p>     <p> Aun en su  enfermedad dej&oacute; salir al ni&ntilde;o m&aacute;s peque&ntilde;o de su esp&iacute;ritu; despu&eacute;s de permanecer  mudo y ensimismado varios d&iacute;as, la primera pregunta que hizo la ma&ntilde;ana de un  agosto festivo fue: &quot;&iquest;A&uacute;n no florece ninguna esta-pelia?&quot;. No tuvo la alegr&iacute;a de  poder terminar esta obra. Su cuerpo sucumbi&oacute; <s>despu&eacute;s de 18 d&iacute;as</s>  lentamente por la debilidad de la edad (<i>Marasmus senili</i>) /<sup>88</sup>;  esta debilidad empeor&oacute; d&iacute;a tras d&iacute;a en las &uacute;ltimas diez semanas de su vida.  Muri&oacute; teniendo 90 a&ntilde;os y 8 meses.</p>     <p> Las tendencias de  su cabeza anciana se conservaron incluso despu&eacute;s de que su vida se extinguiera;  pero el genio de la muerte, el cual apareci&oacute; ante su estado moribundo, s&oacute;lo  necesit&oacute; girar su antorcha lentamente hasta ver desaparecer la llama de la vida  que se desvanec&iacute;a suavemente.</p>     <p> Incluso al mirar  el f&eacute;retro parec&iacute;a como si el genio del sue&ntilde;o se hubiera apoderado de &eacute;l; in /<sup>89</sup>  corruptible, el honorable N&eacute;stor permaneci&oacute; all&iacute; con sus cabellos plateados, los  cuales hab&iacute;a vuelto blancos la edad; ¡&eacute;l era la muestra m&aacute;s diciente de una era  humana que hab&iacute;a transcurrido hermosamente!-</p>     <p> Como padre fue en  parte el hermoso Loos para su respetable hijo. El hijo fue quien lo sucedi&oacute;  desde 1792 en  su trabajo  docente y, m&aacute;s tarde, tambi&eacute;n quien continu&oacute; *) su obra. - &eacute;l, el tierno anciano  de 90 a&ntilde;os - - se <s>se </s>sinti&oacute; joven otra vez en sus nietas. /<sup>90</sup></p>     <p>   ¡Nosotros, los    oyentes de su saber preferido, llenemos de flores, la pr&oacute;xima primavera, el    lugar de reposo de aquel para cuyo esp&iacute;ritu investigativo permanecieron abiertos    todos los tesoros de la tierra! Su tumba yace en el seno fiel de esta tierra,  una tierra que ya no le puede dar m&aacute;s.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p > El que tanto las  quer&iacute;a se ha ido hacia all&iacute;. /<sup>91</sup></p>     <p > Frutas y flores  de anta&ntilde;o,    <br> ya vosotras os  despedisteis del a&ntilde;o    <br> abandonasteis al  sacerdote    <br> quien os habl&oacute;  del mundo.    <br> ¡Ah! Vosotras  despert&aacute;is en la pr&oacute;xima primavera,    <br> suspir&aacute;is  in&uacute;tilmente    <br> por el amante de  la flora    <br> lo alab&aacute;is por  medio de vosotras.    <br> &iquest;Mor&iacute;s llenas de  venganza? S&iacute;,    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> llenas de  venganza languidec&eacute;is    <br> ¡Ah! Vosotras  comprend&eacute;is, el sacerdote,    <br> su flora nunca  m&aacute;s le sonr&iacute;e    <br> y la pr&oacute;xima  primavera    <br> el sacerdote s&oacute;lo  os abandona    <br> &eacute;l podr&iacute;a  hacernos venir, como vosotras,    <br> ¡siempre j&oacute;venes  con todas las primaveras! /<sup>92    <br> </sup>Siendo joven,  siempre salud&oacute; la primavera como muchacho,    <br> tambi&eacute;n la salud&oacute;  como anciano.    <br> Os consol&aacute;is,  flores y frutas; con    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> el comienzo de  cada verano    <br> le hace una  corona de vosotras, Austrias,    <br> a la diosa Flora  conmovida;    <br> en el pasillo  eterno    <br> corona su imagen  con juventud,    <br> vosotras ofrec&eacute;is    <br> tesoros para esto  cada &eacute;poca de nuestro a&ntilde;o.    <br> A vosotras,  ¡peque&ntilde;as!, a menudo os nombraba todas    <br> las regiones y  las estaciones    <br> por eso su gloria  florece eternamente como vosotras,    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> en el mundo    <br> flores del  esp&iacute;ritu, como para la creaci&oacute;n    <br> ellas se  transforman en juventud eterna    <br> aquel que las  lleva al mundo    <br> tambi&eacute;n vive  eternamente. /<sup>93    <br> </sup>Como un sacerdote  apasionado,    <br> s&oacute;lo nombra  floras y ni&ntilde;os    <br> el nombre de  Jacquin se une a los que resplandecen.    <br> <u>Donde</u>  s&oacute;lo la diosa Flora se teje el cintur&oacute;n,    <br> la Tellus  circundante    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> ¡se escucha  resonar el nombre de Jacquin!/    <br> Hoy llevan luto  por primera vez:*)<sup><a href="#17">17</a></sup>    <br> Todas vosotras,  peque&ntilde;as, las que estuvieron cerca <s>a &eacute;l </s>de &eacute;l*)    <br> ellas aun  murieron ante &eacute;l    <br> el ciclo del a&ntilde;o  termin&oacute; el matrimonio,    <br> murieron    <br> todas las flores  de los campos de los Austrias    <br> se marchitaron y  desaparecieron    <br> el cintur&oacute;n de  Flora desapareci&oacute;.- Ahora Jacquin    <br> inclina la  cabeza.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 16 de agosto de  1817 /<sup>94</sup> /<sup>95</sup></p>     <p> Por los diversos  beneficios que le trajo al Estado y las ciencias lo ascendieron a miembro de la  nobleza. &Eacute;sa fue la voluntad expresa <s>con sus propias manos</s> de Mar&iacute;a  Teresa. - - Enviaron a su hijo a viajar a cuenta de Jos&eacute; II, <s>para</s> para  que siguiera el ejemplo de su padre y tomara dignamente la carrera docente;  durante el gobierno del emperador de esa &eacute;poca, le dieron a Jacquin el estatus  de bar&oacute;n, ya siendo un anciano de 90 a&ntilde;os; y recibi&oacute; la Orden de San Stefan.</p>     <p> Las facultades de  la /<sup>96</sup> Universidad de Viena lo eligieron como <i>rector magnificus </i>en los a&ntilde;os 1808-1809.</p>     <p> Quien conoce el  momento cr&iacute;tico que represent&oacute; el a&ntilde;o 1809 reconocer&aacute; que la Universidad de  Viena fue dichosa porque <s>la custodia de la custodia</s> los tesoros  cient&iacute;ficos que se encontraban all&iacute; se pusieron bajo la tutela de un hombre  cuyas virtudes personales fueron merecedoras incluso de la corona c&iacute;vica, a la  vez que su prestigio acad&eacute;mico le inspir&oacute; respeto al enemigo. /<sup>97</sup></p>     <p> Despu&eacute;s de  regresar de Am&eacute;rica, Jacquin mantuvo contacto, a trav&eacute;s de cartas, con todas las  regiones de Europa.</p>     <p> En relaci&oacute;n con  su gran modestia, que era en general conocida y valorada en la capital, para  nadie puede pasar inadvertido que esta correspondencia frecuente se origina /<sup>98</sup>,  en la mayor&iacute;a de los casos, en las comunicaciones que cient&iacute;ficos de renombre le  escrib&iacute;an a &eacute;l.</p>     <p>&Eacute;ste tambi&eacute;n fue  el caso del reformador de la historia natural, el gran <u>Linneo</u>. Jacquin se  mantuvo en contacto con Linneo por carta hasta su muerte. Las cartas de amistad  que se escribieron rec&iacute;procamente con Haller, con Gronovius, con Pallas, con  Thunberg, con Schreber, con Gledisch, con Murray, con Thonies y con el famoso ex  presidente de la academia londinense /<sup>99</sup> , de Bank, el inolvidable  compa&ntilde;ero de viaje de Cook, son un gran tesoro de producci&oacute;n acad&eacute;mica, son los  resultados de su f&eacute;rrea dedicaci&oacute;n, las flores m&aacute;s bellas de su esp&iacute;ritu  investigativo; estas cartas servir&iacute;an, en efecto, para recorrer psicol&oacute;gicamente  la trayectoria educativa de este hombre <u>desde s&iacute; misma</u>, y mostrar qu&eacute; <u> mensajes</u>, opiniones e ideas proven&iacute;an de su propia genialidad, y cu&aacute;les /<sup>100</sup>  de cartas y comunicaciones de otros. Esta correspondencia ha de mostrar que el  entusiasmo aut&eacute;ntico y tiernamente inocente es un elemento que est&aacute; presente  incluso en la relaci&oacute;n entre los oponentes m&aacute;s radicales; este entusiasmo sabe  cautivar en s&iacute; las naturalezas m&aacute;s heterog&eacute;neas; esto se refleja, por ejemplo,  en la veneraci&oacute;n que Jacquin sinti&oacute; por Haller y por el gran Linneo, aunque en  vi /<sup>101</sup> da mantuvieron, no obstante, posiciones irreconciliables.</p>     <p> Ser&iacute;a sumamente  interesante dar a conocer las cartas que Jacquin intercambi&oacute; con sus amigos  cient&iacute;ficos; &eacute;se es tan s&oacute;lo un deseo, un deseo que tal vez podr&iacute;amos esperar  del respetable hijo del Bar&oacute;n Jacquin.</p>     <p> En su intensa  actividad acad&eacute;mica /<sup>102</sup> , <s>esa aurora de las ciencias naturales</s>  que transcurri&oacute; durante la &eacute;poca dorada de las ciencias naturales, en el sentido  m&aacute;s amplio de la expresi&oacute;n, el difunto Jacquin no dej&oacute; pasar casi ni un d&iacute;a sin  recibir instrucci&oacute;n de los grandes astros del horizonte acad&eacute;mico; asimismo, dio  a conocer cada uno  de los  descubrimientos o producciones acad&eacute;micas, ya fuera de tipo pr&aacute;ctico o  filos&oacute;fico, que iba haciendo en el campo del saber que su alma agradecida  prefiri&oacute;. /<sup>103 </sup>Por todo esto, la posteridad tard&iacute;a tambi&eacute;n le rendir&aacute;  homenaje al pie de su tumba; lo llamar&aacute;: &quot;Bar&oacute;n Niko-laus von Jacquin, uno de  los bot&aacute;nicos m&aacute;s importantes de este siglo&quot;.</p>     <p> Sus obras son  producto de la observaci&oacute;n e intuici&oacute;n m&aacute;s intensas y fieles de su amiga fiel,  la madre natu /<sup>104</sup> raleza: &quot;no se trataba de simples ocurrencias, ni  de erudici&oacute;n inerte proveniente de libros, sino de la b&uacute;squeda de los rastros de  la naturaleza, la cual gu&iacute;a con la se&ntilde;al de lo eternamente verdadero, con  sagrado respeto, tierno reconocimiento y homenaje. Cuando su hijo m&aacute;s fiel la  sigui&oacute; a lo largo de una hermosa vida, inspir&oacute; en &eacute;l la investigaci&oacute;n m&aacute;s  elaborada. Jacquin produjo los mejores resultados que se pod&iacute;an deducir de ello  y, as&iacute;, mostr&oacute; total respeto por su mundo acad&eacute;mico contempor&aacute;neo&quot;.</p>  En sus vol&uacute;menes,  que poco a poco ascendieron a treinta, hizo lo siguiente: en sus obras les dio  un nombre a las plantas que seleccion&oacute;, e hizo una caracterizaci&oacute;n tan exacta y  acertada de ellas que incluso el principiante mismo estaba libre de cualquier  equivocaci&oacute;n. Una exactitud <u>de este tipo</u> nunca se hab&iacute;a visto en aquellos  tiempos.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><u>    </u><u> Biographia<a href="#18"><sup>18</sup> <sup>1</sup></a></u></p>     <p> </p>     <p> Nikolaus Joseph  Freyherr von Jacquin Med. Doct. kaisl. k&ouml;nigl. Bergwirth, Ritter des k&ouml;niglichen  St. Stephans-ordens, im Jahre 1809 Rektor und emeritierter Professor der Chemie  und Botanik an der Universit&auml;t in Wien, Mitglied der meisten gelehrten  Gesellschaften, wurde am 16 Febr. 1727. /<sup>2</sup> zu Leyden in Holland  geboren.</p>     <p> Sein Vater ein  ehemals reicher Kaufmann der aber durch ungl&uuml;cklich sich ver&auml;nderte  Handelsverh&auml;ltni&szlig;e den gr&ouml;&szlig;ten Theil seines Verm&ouml;gens verloren hatte, wurde ihm  sehr fr&uuml;h entrissen. Nachdem er auf dem Gymnasi-um zu Antwerpen sich der  r&ouml;mischen und griechischen Litteratur /<sup>3</sup> widmete und die Philosophie  auf dem Gym-nasio zu L&ouml;wen geh&ouml;rt hatte, kehrte er in seine Vaterstadt zur&uuml;ck, <s>h&ouml;rte den</s> wohnte den physikalischen Vorlesungen Muschenbroeks bei und  fing unter <u>Gaubier</u>, <u>Bernhard</u> und <u>Siegfried Albin</u>, <u>Adrian  von Royen</u> (dortigem Professor der Botanik) die Arzneikunde zu studieren an.  /<sup>4</sup></p>     <p> Dieses Studium  sezte er in Rouen unter le Cat und dann auf der hohen Schule zu Paris fort.</p>     <p> W&auml;hrend dieser Zeit  erhielt er von Van Swieten, einen alten Freund seiner Familie, die Einladung  nach Wien zu kommen, um an der neu organisierten <s>Schule sein </s> medizinischen Schule seine Studien zu vollenden. /<sup>5</sup></p>     <p> Er folgte dem Rufe   <s>welchen er von</s> dieses edlen Arztes welcher ihn zu seinem Nachfolger an  der Lehrkanzel bilden wollte, und im dringend anlag sich ausschlies-send der  Heilkunde zu widmen.</p>     <p> Allein die  harmonischen Gem&uuml;thsneigungen welche zwi-schen ihm und Theodor <u>Gronovius</u>  das unaufl&ouml;slichste Band der Freundschaft kn&uuml;pften, f&uuml;hrten /<sup>6</sup> schon  damals seine Wahl auf das <s>damalige</s> Lieblingsstudium dieses sei-nes  akademischen Mitgenossen – die Pflanzenkunde*)<sup><a href="#19">19</a> </sup> welche der Grund seines nachmaligen Ruhmes werden, und der er bis zum Ziele  seiner irdischen Laufbahne so treu als seinem Freunde bleiben sollte. /<sup>7</sup></p>     <p> Daher machte er  diese seine erste Reise <s>die</s> von Paris nach Wien <s>verlief</s>, nicht auf <s>den</s> gew&ouml;hnlichen <s>Wegen </s>Strassen sondern er durchstrich auf  Nebenwegen die Gebirge, und kam mit einer ersten Ausbeute von Pflan-zen im Jahre  1752 in Wien an.</p>     <p> Hier h&ouml;rte er mit  dem /<sup>8</sup> gr&ouml;&szlig;ten Eifer den Lehrkurs der Medizin und suchte <s>dort</s>  die Grunds&auml;tze dieser ausgebreiteten Wissenschaft aus der Quelle selbst zu  sch&ouml;pfen. Er ging in seinem Studium und seinen Forschungen bis auf den  gr&uuml;ndlichsten lautersten und noch f&uuml;r die heutige gebildete Welt ersten <s> richtigen</s> Beobachter der Mutter Natur zur&uuml;ck.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Der Grieche <u> Hippokrates</u> both seinem /<sup>9</sup> geistvollen Scharfblicke so viele  Seiten dar, &ouml;ffnete seinen Talenten so vielfache Felder, da&szlig; ausf&uuml;hrliche  Kommentare &uuml;ber diesen Hellenen, die er in medizinischen Vorle-sungen dem  n&auml;chsten Verwandten seines Geistes (ei-nem allgefeyerten <u>St&ouml;rck,</u> einem <u> Schreibers</u>, einem <u>La-gusius</u> (Hasen&ouml;hrl ) auf&#39;s gemeinn&uuml;tzigste  mittheilte, die sprechend/<sup>10</sup>sten Resultate seines Forschergeistes  gaben.</p>  Ja, diese  Forschungen selbst anzustellen, und ungehin-dert den Faden derselben verfolgen  zu k&ouml;nnen mu&szlig;te unser Jacquin sogar auf die Kritik des Textes dieses Alten  zur&uuml;ckgehen, welches auch philosophische Kennt-ni&szlig;e voraussezte, <s>was bei ih  und</s> was bei ihm der Fall war und zuerst seinen mehrseitig gebildeten Geist  be-urkundete. /<sup>11</sup>     <p> Sein Aufenthalt in  Paris sowohl als seine ersterw&auml;hnten botanischen Streifz&uuml;ge von dort nach Wien <s>vermehrten seine Kenntnisse in dem</s> trugen vorz&uuml;glich bei, ihm die  anschaulichste und genaueste Kenntni&szlig; der Pflanzen-kunde zu gew&auml;hren, und so war  es ihm auch m&ouml;glich <s>ein raison</s> in Wien ein raisonierendes Verzeichni&szlig; der  damali-gen Flora des kaisl. botanischen Gartens in Sch&ouml;n/<sup>12</sup>brunn zu  liefern; er brachte auch zu selber Zeit seine meisten Stunden in dieser von  Kaiser Franz I (unter Leitung des G&auml;rtners <u>Stockhofen</u>) erst geschaffenen  Garten zu.</p>     <p> Dort lebte er ganz  unter den Erzeugni&szlig;en der organi-schen Welt, die seinen stillen sanften  Neigungen so sehr zusagte.</p>     <p> Das vorz&uuml;glichste  Verdienst bei Entwerfung dieses Pflan/<sup>13</sup>zenverzeichni&szlig;es bestand aber  unstreitig in dem grossen Ruhme, zum ersten male in den &ouml;sterreichi-schen  Staaten das linneische Sexualsystem (welches damals noch so viele Gegner fand)  bekannt gemacht, und bei dieser Gelegenheit auch zugleich schon in praktische  Anwendung gebracht zu haben.</p>     <p> Da <s>der Kaiser  oft den botanis</s> sich Jacquin zu diesem Behufe den gr&ouml;&szlig;ten Theil des /<sup>14</sup>  Tages im botanischen Garten <s>zubrachte</s> aufhielt, so konnte er nicht fehlen  vom Kaiser bemerkt zu werden, und als dieser sp&auml;ter auf die Idee gerieth von  Westindien aus den <s>botani-schen</s> Garten in Sch&ouml;nbrunn zu bereichern so  fiel seine gl&uuml;ckliche Wahl auf den jungen Jacquin, welcher diese Gelegenheit  seine Kenntni&szlig;e im Pflanzenreiche zu er-weitern mit leidenschaftlicher Liebe  ergriff. /<sup>15</sup></p>     <p> Wir wollen dem  w&uuml;rdigen Sohn unseres botanischen Nestors &uuml;ber diese Reise w&auml;hrend welcher die  Circe keiner Art das unab&auml;nderlich vorgesteckte Ziel dieses Mannes, qui multorum  hominum mores vidit et urbes, <s>—</s>verr&uuml;cken konnte, sprechen h&ouml;ren.<s>—</s></p>     <p> Das litterarische  Publikum erh&auml;lt hierdurch einen Be-weis der loyalen Bereitwilligkeit dieses  wissenschaftli-chen Z&ouml;glings seines grossen Vaters, und die liebens-w&uuml;rdige  anspruchslose Bescheidenheit dieses, /<sup>16</sup> edlen Nachfolgers in dessen  Lehramte, die aus jeder Stelle hervorleuchtet, wird einzelne Noten und  Bemerkungen die sich Herausgeber hin und wieder erlaubt mit der Neigung zu  entschuldigen wissen, den unbedeutend-sten Umstand in dem Leben des merkw&uuml;rdigen  Mannes weder den gebildeten nach dem streng wissenschaftlich gelehrten  Zeitgenossen vorzuenthalten.</p>     <p><u>    </u><u> Reise meines Vaters  nach Westindien</u>  /<sup>17</sup></p>     <p> Mein verstorbener  Vater rei&szlig;te blo&szlig; von Richard von der Schot begleitet mit der Diligener von Wien  am 9ten Dezember 1754 bis Triest, wo er den 16ten ankam.</p>     <p> Von da fuhr er den  19ten, nachdem er vergeblich ver-sucht hatte, die Reise zur See zu machen, mit  der Extra-post nach Venedig / <s>kaisl.</s> und langte den 19ten an.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Von Venedig ging er  am 27ten mit dem Brocaccio Antonio Giorgi &uuml;ber Bologna nach Florenz. /<sup>18</sup></p>     <p> Den 1ten Jenner  1755 reisete er &uuml;ber Pisa nach Livorno, wo er an den Gouverneur Marchese Gino<s>n</s>ri,  einem Garten und Pflanzenliebhaber angewiesen war der ihm viele Dienste und  Gef&auml;lligkeiten leistete, dessen Humani-t&auml;t mein verstorbener Vater nicht genug  anzur&uuml;hmen wus-ste, und mit dem <u>er</u> bis zu seiner R&uuml;ckkunft wo derselbe  gestorben war, im Briefwechsel stand. Er benannte nach ihm aus Dankbarkeit <s> das</s> die Gattung Ginonia. /<sup>19</sup></p>     <p> Den 21ten Jenner  schifte er sich mit van der Schot und den zwei Vogelstellern Francesco Borculla  und Giovanni Buonamici auf einem Kauffahrtheyschiffe nach Marseille ein.</p>     <p> Durch einen gleich  nach ihrem Auslaufen entstande-nen Sturm mehr aber noch durch die  Ungeschicklich-keit des Kapitains wurde das Schiff ganz entmastet, und aller  weiteren Leitung unf&auml;hig, durch die gef&auml;hrlichen hierischen Inseln vor den Hafen  von Toulon getrieben wo sie nach einer Fahrt von 48. Stunden am 22ten des  Morgens dann einbugsiert wurden.</p>     <p> Er sezte dann <s> sezte</s> seine /<sup>20</sup> Reise mit der Post nach Marseille fort *)<sup><a href="#20">20</a></sup>**)<sup><a href="#21">21</a></sup></p>     <p> Von Marseille aus  besuchte er sowohl die ber&uuml;hmten Rolandsgrotten und die Grotten Beaume de  Laubiere nebst noch anderen als den seiner Versteinerungen we-gen merkw&uuml;rdigen  Ort Carry und der &ouml;stlichen K&uuml;ste. Daselbst sammelte er so viele Fossilien, da&szlig;  er im Stan-de war 17 Kisten mit Zoophyten und Fossilien aller Art an das Kkl.  Naturalienkabinett zusammen<s>bringen</s> zu bringen, die er von dortaus gleich  abschickte.</p>     <p><s>    </s><s> Am 21. April  schifte er sich auf einem Kauffartheyschiff von 16. Kanonen unter Kapit&auml;n</s>  /<sup>21</sup> <s>Fonque nach Martinica ein. Am 11ten May zwingen sie Windstille  und widrige Winde in Malaga einzulaufen und sie blieben daselbst bis 13ten  frisches Wasser und Lebensmittel einzunehmen.</s></p>     <p><s>    </s><s> Den 11ten Juni  passirten sie den <u>Aequator</u> woselbst die Relnition von der Taufe des  Neptuns, meinem Va-ter f&uuml;r sich und seine Leute doch bei 27. Livres zu stehen  kam.</s> /<sup>22</sup></p>     <p> Am 28. Juni 1755  kam er zu St. Pie in Martinica an, wo er sogleich zu seinem Vetter den Greffier  en Chef d&#39; Amirante Jacquin <s>zog</s> sich zog. (*Note)<sup><a href="#22">22</a></sup></p>     <p> Hier ereignete sich  bei seiner Ankunft die Verwechs-lung, da&szlig; man ihn f&uuml;r den <s>zur&uuml;ck</s> von  Paris zur&uuml;ck er-warteten Sohn des Hauses hielt, wo dann die pl&ouml;tzli-chen  Freudenausbr&uuml;che*)<sup><a href="#23">23</a></sup>, die mein Vater gar nichtauf der Stelle zu hemmen im Stande war, manche son-derbaren  Verwicklungen zu Tage f&ouml;rderten.  **)<sup><a href="#24">24</a></sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Von hieraus  besuchte er in verschiedenen Richtungen Fort-Royal Le Lamentin, Simon den Cul de  Sac Morini, St. Anna, die Riviere fal&eacute;e, la grand Caille, Basse point, die Ufer  des Carbot und den Riviere fal&eacute;e, und sand-te Van der Schot und die Vogelsteller  ebenso uns. Letztere wurden auch /<sup>23</sup> noch vorl&auml;ufig nach Granada  geschickt.</p>     <p> Am 1. August sandte  mein Vater von St. Pieron aus den ersten Transport f&uuml;r die kaisl:  Naturaliensamlung auf dem Schiffe St Rochus Kapitain le Fabre nach Marseil-le.  Er bestand aus 6 Kisten, worinn &uuml;ber 1600 St&uuml;ck Konchylien, viele Krebse und  Seeigel Madreporen, Fos-silien, Insekten Fische u einige M&uuml;nzen, dann einige</p>     <p>   Samen und  Zuckerrohrstecklinge.*)<sup><a href="#25">25</a></sup></p>     <p> Die Maladie de  Siam, (das gelbe Fieber) herrschte da-mals so stark in der Umgebung von St.  Pierre beson-ders unter den neuangekommenen Europ&auml;ern da&szlig; er alle Vorsicht  gebrauchen mu&szlig;te um die Ansteckung zu vermeiden. Von 15 mit ihm auf der Felicite  angekom-menen Fremden, waren in 1 ½ Jahren 13. gestorben und auch van der Schot  u Buonamico wurden ergriffen /<sup>24</sup> aber &uuml;berstanden die Krankheit  gl&uuml;cklich</p>     <p> Am 28ten Februar  1756 schiffte sich van der Schot mit dem ersten Transport aus Westindien, auf  dem Schiffe l&#39; Esperence Kapitain Chanvet nach Europa ein, welcher aus lebenden  V&ouml;geln und Pflanzen, 10. Kisten mit Kon-chylien, Fischen, Zoophyten, Fossilien,  Werkzeugen und Idolen der alten Karaiben u.s.w. bestand.</p>     <p> Unter den lebenden  Thieren befand sich ein Agouti ein fliegendes Eichh&ouml;rnchen (Sciurus volitans?)  von Missi-sipi und /<sup>25</sup> der Orho hornigers von Cumana, dann 26.  seltene V&ouml;gel.</p>     <p> An lebenden <s> Pflanzen gro</s><s>&szlig;tentheils</s>  B&auml;umen und Str&auml;ucher von bedeutender Gr&ouml;&szlig;e befanden sich in diesem Transport  266. Exemplare von 40 ver-schiedenen Arten, die meisten derselben wurden zum  ersten Mahle nach Europa gef&uuml;hrt, und sehr viele davon waren noch ganz unbekannt  und <s>unb </s>daher unbeschrieben.</p>     <p> Am 30ten May 1756.  sandte mein Vater die Vogelsteller nach St. Eustache voraus, und folgte ihnen am  8. May /<sup>26</sup> selbst nach, wo er am 10ten anlangte. Daselbst fand er bei  dem Gouveneur, dessen Gemahlin eine Verwand-te meiner Grosmutter war (eine von  Heyningen, gro&szlig;e</p>     <p> Unterst&uuml;tzung.*)<sup><a href="#26">26</a></sup></p>     <p> Am 27 May machte er  eine Exkursion nach der Insel St. Martin, deren Gouverneur einen Verwandten  un-serer Familie zum Sekretair hatte. Hier besuchte er die Salinen von  Simhonsberg und hatte das Ungl&uuml;ck durch einen Fall von einem Felsen auf Cactus  Melo-cactus am Fu&szlig;e bedeutend verlezt zu werden, wur-de aber bald durch  Umschl&auml;ge /<sup>27</sup> von den Bl&auml;ttern der Jatropha geheilt. Am 9ten Juni  kehrte er wieder nach St. Eustachius zur&uuml;ck, wo er vom gelben Fie-ber ergriffen,  aber nach kurzer Zeit gl&uuml;cklich wieder hergestellt wurde. Er sandte von dort  sogleich den Vogelf&auml;nger Barculli nach Martinica zur&uuml;ck um mehrere dort  zur&uuml;ckgelassenen Pflanzen und Thie-re abzuhohlen, welcher von da am 20. Juli  nach Eustachius zur&uuml;ckkehrte.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Am 12. August  schickte er den Giovanni Buonamici /<sup>28</sup> mit einem Transport nach  Livorno zur&uuml;ck wo aus-ser vielen V&ouml;geln und Pflanzen 2. grosse Kisten <s>mit an-deren  Naturalien</s> zum Transporte vereinet wurden, in dem selben befanden sich  Konchylien, Fossilien einige Fische, Kunstfabrikate der Karaiber u.s.w.</p>     <p> Unter den Thieren  waren 4 (?) flieg Eichh&ouml;rnchen und 43.(?) V&ouml;gel, unter den Pflanzen sehr viele  Ananas Va-riet&auml;ten (welche der Kaiser besonders verlangt hatte) viele Cacti und  fleischige Euphorbien, auch <s>eine Men-ge</s> viele Samen waren beigepackt.</p>     <p> Am 17 August /<sup>29</sup>  schifte mein Vater mit Barculla nach Guadueloupe mit einem holl&auml;ndischen Schiffe  ein, wurde aber von einem englischen genommen und nach der Insel St. Christoph  gef&uuml;hrt, von wo er am 24. Au-gust wieder nach St. Eustache zur&uuml;ckkehrte.</p>     <p><s>    </s><s> Am 9ten No</s>  Am 31ten Oktober wollte er von St. Eu-stach wieder nach Martinica zur&uuml;ckkehren  wurde aber von den Engl&auml;ndern gekapert und nach Montserrat zugesteuert, von wo  er erst am 4. November nach St. Pierre und von da in einer Galetta auf /<sup>30 </sup>Martinica fuhr, wo er am 9ten November ankam, von wo er wieder mehrere  Excursionen bis Fort Royal, le Lamentin au Robert. u.s.w. machte und bis 4ten  Fe-bruar 1757 verblieb.</p>     <p> Er sandte w&auml;hrend  dieser Zeit am 12ten November 1756. eine grosse Kiste mit Madreporen Conchylien  und frischen Samen von St. Pierre nach Marseille ab.</p>     <p> Den 4. Februar 1757  schiffte er nach der Insel Curacao <s>wo</s> von wo aus er in Indianerboten  mehrere Exkursio-nen nach der Bay St. Anna u.s.w. machte. /<sup>31</sup></p>     <p> Von da aus schickte  er am 15 May desselben Jahres eine Kiste mit Madreporen und Fossilien auf dem  Schiffe la Demoiselle Jeane nach Amsterdam an den damaligen B&uuml;rgermeister  Wilhelm Gideon Deutz *)<sup><a href="#27">27</a></sup> zur weiteren Besorgung  nach Wien, ab.</p>     <p> Am 20. May wurde  von ihm ein grosser Transport un-ter Aufsicht eines gewissen Hr. Aline(?) aus  Besancon nach Wien abgesandt.</p>     <p> Diese Sendung  bestand aus 16 Kisten mit Fossilien, Ma/<sup>32</sup>dreporen, Conchylien einem  glatten und einem als <s>gearbei</s> sehr zierlich gearbeiteten Rhinozeroshorn,  wel-ches er von dem Dominikaner le Vahse, f&uuml;r 93. Piaster gekauft hatte, ferner  aus mehrer westindisch und ost-indischen M&uuml;nzen, einen Ast einer Achras Sapota  mit einem ganz aus Bl&uuml;then verfertigten Colibrineste**,)<sup><a href="#28">28</a> </sup>worinn die  Mutter samt ihren Jungen und dem etwas in der Gestalt abweichenden /<sup>33</sup>  Mannchen befindlich waren, Nester vom Tropikvogel und mehreren anderen V&ouml;geln,  S&auml;gen vom S&auml;gefische, Schw&auml;nze von Rochen, fliegende Fische, Schildkr&ouml;ten, <s> usw.</s> Schlangenh&auml;ute u.s.w. dann mehrere lebendige Thiere als eine wilde  Katze und eine Fuchsart, ein Eichh&ouml;rnchen von Rio de Lache; und 67. V&ouml;gel; an  lebendigen Pflanzen mehrere Zwiebelgew&auml;chse Pancracia, Ezina u.s.w.</p>     <p> Am 5 Juni ging mein  Vater nach Coro und /<sup>34</sup> Puerto real de la Vega und botanisirte im  dasigen Gebirge bis 24. Juli wo er wieder nach Curacao zur&uuml;ckkehrte.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Am 5. August  &uuml;bergab er eine Kiste dem Kapitain Mar-quart auf dem Schiffe le Jean welches  erst am 27. des-selben Monats absegelte. Die Kiste war nach Amster-dam an  B&uuml;rgermeister Deutz addressirt und enthielt Fossilien Madregoren, Conchylien  einige M&uuml;nzen und Magnetsteine von /<sup>35</sup> St. Domingo, dann die ersten  Ex-emplare von Platina (unter dem Namen Juan blanco) die nach &Ouml;streich  vielleicht nach Deutschland gekommen sein m&ouml;gen, ausserdem rohe Amethyste und  Smaragde auf der Mutter aus den &auml;ltesten verlassenen Smaragd-gruben von  Somondoco in Neugranada, Amazonen-stein, Kupfererz von Havana, ferner <s>Eine</s>  eine sorgf&auml;ltig getroknete &uuml;ber 2. /<sup>36</sup> Schuhe lange Remora viele  Pfeile und andere Ger&auml;tschaften der Wilden, M&uuml;nzen u.s.w. dann 43. Arten sehr  seltenen Samen.</p>     <p>   Den 25ten August  schifte er sich nach San Domingo ein woselbst er am 21. September anlangte.</p>     <p> Er blieb dort bis  zum 4. Jenner 1758 worauf er mit einem Parlementair nach Jamaica sich einschifte.  /<sup>37</sup> /<sup>38</sup> /<sup>39</sup></p>     <p> Den 5ten Jenner 758  des Morgens wurden sie von ei-ner kleiner englischen Flottile bestehend aus 7.  Kriegs-schiffen unter Kommando des Admiral Cotes auf dem Marlborough angehalten.  Am 7ten Jenner aber im Gesicht von Leogane einem Hafen auf Skt. Domingo, <s> begegneten sie</s> stie&szlig; ihnen ein<s>em</s> englischen Korsar<s>en </s>von 14  Kanonen, auf der sie unter holl&auml;ndischer Flagge mit sich nahm, und <s>f&uuml;r</s>  den ganzen Tag hinter einem ihnen nachsegelnden Kanot fahren /<sup>40</sup> lie&szlig;, <s>als d</s> auf da&szlig; er auch als seine Prise Beschlag sezte obgleich es eben-falls  ein englischer Parlementair war, der aus Jamaika kam. Abends wurden sie zwischen  die kleinen w&uuml;sten Inseln von Gonove zugesteuert, wo sie auf 4 englische  Korsarenschiffe aus Neu York stie&szlig;en.</p>     <p> Es kam eine gro&szlig;e  Menge feindlicher Mannschaft an Bord und pl&uuml;nderte sie rein aus, so da&szlig; sie kaum  mit vieler M&uuml;he und bittlichen Vorstellungen etwas retten /<sup>41</sup> konnten.</p>     <p><s>    </s><s> Nebst mehreren</s>  Unter mehreren Habseligkeiten b&uuml;&szlig;-te mein Vater auch mehrere B&uuml;cher und sein  bishirher sehr genau gef&uuml;hrtes Reisejournal ein,*)<sup><a href="#29">29</a></sup> nur seine  Rechnungen gelang es ihm mit vieler M&uuml;he zu retten.</p>     <p><s>    </s><s> Den</s>  N&auml;chtlicher Weile wurde jedesmal ein Versuch zur Pl&uuml;nderung von  einigen Korsaren gemacht, der <s>auf Ver-anlassung</s> durch die /<sup>42</sup>  Wachsamkeit der <s>ausgesandten </s>auf Veranlassung meines Vaters ausgesandten  Patrouil-len vereitelt wurde.</p>     <p> Noch 2. Tage wurden  sie unter Angst und Hoffnung aufgehalten ohne <u>an</u> das Land welches nur  einen B&uuml;ch-senschu&szlig; entfernt war, betretten zu d&uuml;rfen, und diese Ereigni&szlig;e  endigten sich tragisch genug mit einer wie-derholten Pl&uuml;nderung.</p>     <p> Am 9ten <s>lief</s>  Jenner liefen die Korsaren wieder ein und erlaubten auch den Prisen weiter zu  gehen. /<sup>43</sup></p>     <p> Am 10ten Abends  landeten sie in Port de Prince auf Skt Domingo, wo - - das Schiff worauf mein  Vater sich be-fand, bestimmt <s>war</s> Kriegsgefangene aufzunehmen. Er besuchte  daselbst soviel es seine fortdauernde Krank-heit die Beuterie zulie&szlig;, die  kleinen Inseln Bones ter-res - des Hafens um Naturalien zu sameln, und da sich  keine Gelegenheit fand, nach einer spanischen Besitzung zu segeln, schiffte er  sich am 17ten wieder /<sup>44</sup> auf dem nemlichen Parlementair ein, um nach  Jamaika zuzusegeln.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Am 18ten landeten  sie auf der Rhede von Leogane, um sich mit Lebensmitteln zu versehen, welche  ihnen durch <s>See</s> die Seer&auml;uber g&auml;nzlich genommen wurden und die sie in  Porto Prince nicht erhalten konnten.</p>     <p> Da sie sich nicht  lange aufhalten konnten und Abends schon wieder weiter segeln mu&szlig;ten, so konnte  mein Vater die Kisten nicht so genau als es sein Wille /<sup>45</sup> war,  untersuchen.</p>     <p> Am 19ten des  Morgens im Angesicht von Petit Goave, einer Stadt von Domingo erster Klasse  hatte<s>n</s> er das Ungl&uuml;ck wieder 3 Seer&auml;uberschiffen zu begegnen, <s>von  denen sie</s> die ihnen aus unl&auml;ngst erfahrener &uuml;bler Be-handlung noch im  frischen Andenken waren. Sie kamen wieder an Bord und &uuml;bten ihre alte Kunst sich  zu Herren der Lebensmittel zu machen und lokten daher den /<sup>46 </sup>gr&ouml;&szlig;ten  Theil der 27. Kriegsgefangenen zu sich hin&uuml;ber;</p>     <p> Nachdem diese  herbeigerufenen G&auml;ste sich gen&uuml;g-sam von dem gewaltsam zugeeigneten Proviante  ge-s&auml;ttiget haben mochten, mu&szlig;ten die Korsaren das Schauspiel des &Uuml;berganges  desselben auf andern an ihnen vorbeikreuzende Schiffe sehen, und kamen dann am  20ten bei der kleinen Insel Navaye vor-bei, von wo aus /<sup>47</sup> sie am  22ten in dem Hafen von Port Royal auf Jamaika einliefen.</p>     <p> Am 23ten war es  ihnen <s>erst</s>, dem Schife meines Vaters, zugestanden auf festes Land  zuzusteuern, von wo aus er sich auf Kingston begab.</p>     <p> Den 1ten und 2ten  Februar machte mein Vater eine Ex-cursion nach Spanishtown wohin ihn der in  Abwesen-heit des Admirals Knowles komandirende Generallieu-tenant Moor einlud.  Er bediente sich eines zweir&auml;drigen Cabrioletts und machte bei der /<sup>48</sup>  R&uuml;ckreise durch das L&ouml;sen einer Wagenachse einen lebensgef&auml;hrlichen Fall, und  der das Amt eines Kutschers versehende Neger trug ein gel&auml;hmtes Bein davon.</p>     <p> Nachdem mein Vater  die Umgegend untersucht hat-te, schiffte er sich am 19. Merz auf einer mit  Neger-sklaven vollgepfroften Brigantine des Handelsman-nes Wead nach Karthagena  ein, sie wurden <s>vor</s> von einer Galette <s>begleitet,</s> und /<sup>49</sup>  von einer 24 Kanonen starken Fregatte <s>begleitet, welche sie</s> bis Boca  chica eskortirt wo sie am 27ten einliefen und die Nacht vor Anker lagen. Diese  Seereise war eine der m&uuml;hselig-sten und beschwerlichsten im ganzen Laufe seiner  Fahrt, da sich auf den beiden kleinen Schiffen &uuml;ber 600. Seelen befanden, die  auf der Brigantine frisch aus Afrika angekommenen 60. jungen Negerinnen die in  der Kaj&uuml;te aneinand /<sup>50</sup> ergepre&szlig;t lagen, mit eingeschlo&szlig;en, so mu&szlig;ten  die Passagiere Tag und Nacht <s>in</s> w&auml;hrend der schlechtesten Witterung auf  dem Vordecke bleiben, und die roheste Behandlung des selbst durch den Anblick <s> der holden M&auml;dchen -</s>dieser ungl&uuml;cklichen Schlachtopfer nicht erweichten  Kapitains ertragen.</p>     <p>&Uuml;ber dieses waren  beide Schiffe so lek, da&szlig; sie in der augenscheinlichsten Lebensgefahr schwebten,  wie denn wirklich die Brigantine auf ihrer /<sup>51</sup> R&uuml;ckfahrt zu Grunde  ging.</p>     <p> Am 28ten Merz des  Morgens lichteten sie die An-ker und segelten nach Karthagena wo mein Vater  sogleich den Gouverneur Feldmarschall Don Diego Tabores seine Aufwartung machte.  Am 9ten April sendete mein Vater die Vogelf&auml;nger nach St Anto-ine de Tire am  Flu&szlig;e gleichen Namens. Am 16ten April empfand er die von den Spaniern so  genannte Quebrento Luenos als /<sup>52</sup> Vorbothe des Vomito prieto oder  gelben Fiebers, von dem er nach 4t&auml;giger Le-bensgefahr durch die Bem&uuml;hung des  Don Bernardo, wieder langsam zu genesen anfing. Am 25ten May geno&szlig; er das  Schauspiel des im spanischen Amerika mit sovielen sonderbaren Prunkaufz&uuml;gen  gefeyerten Frohnleichnamfestes;</p>     <p> Nachdem er viele  Exkursionen tiefer ins Land gemacht hatte, dachte er auf /<sup>53</sup> eine  Gelegenheit, um auf dem k&uuml;rzesten Wege nach Europa zur&uuml;ckzugelangen, allein  obgleich um diese Zeit ein paar Schiffe nach Cadix ab-gingen, so konnte er, wenn  er sich auch &uuml;ber den hohen Preis von 500. Louisd&#39;or f&uuml;r die &Uuml;berfahrt hinweg  ge-setzt hatte, diese Gelegenheit nicht benutzen, da keines dieser Schiffe seine  vielen lebenden Thiere mitnehmen wollte. Er war daher schon entschlossen den  Antrag des erst /<sup>54</sup> erw&auml;hnten Hr Wead anzunehmen, und auf dessen  Brigantine, auf der er angekommen war, wieder zur&uuml;ck nach Jamaica zu kehren, als  er im Hause des Gouverneurs noch bei Zeiten den Fingerzeig erhielt, sich vor dem  emp-findungslosen tollen Kapitain zu h&uuml;then, und wirklich hatte lezterer in  seinem patriotischen Fanatismus geschworen neuerdings zu &uuml;bernehmende Passagiere,  besonders /<sup>55 </sup>die damahls, der politischen Verh&auml;ltni&szlig;e mit England  we-gen verha&szlig;ten &Ouml;sterreicher &uuml;ber Bord zu werfen. Da&szlig; es ihm <s>Da&szlig;</s> mit  dieser Drohung Ernst war, bewies die Folge zur Gen&uuml;ge, und &uuml;ber meinen Vater  waltete die Vorsehung ganz eigentlich, denn als sich das Schiff ausser den Kano-nen  von Boca chica befand, versuchte der Kapit&auml;n in der That seinen barbarischen  Vorsatz an den ihm mitgegebe-nen zweien spanischen Soldaten 11 und 12.  k&ouml;niglichen /<sup>56</sup> schwarzen Bootsm&auml;nnern auszuf&uuml;hren.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Es kam zum  Handgemenge, und die 14. ersterw&auml;hn-ten Leute wehrten sich gegen die englischen  30 <s>Mann </s>Kopfe starke Mannschaft so hartneckig, da&szlig; sie end-lich &uuml;ber  selbe den Sieg davon trugen und ihre Mi&szlig;-handlungen durch die T&ouml;dtung des  Kapitains r&auml;chten. Des weiteren ungl&uuml;cklichen Schicksals dieses Schiffes ist  schon oben Erw&auml;hnung geschehen, es barst, und kam /<sup>57</sup> nur mit Noth  zur&uuml;ck wurde ausgebessert, und erlitt neue Spalten, lief zum drittenmale aus,  brach endlich auf allen Seiten an und ging solchergestalt g&auml;nzlich zu Grunde.</p>     <p> Endlich kam ein  spanisches Paketboot (der Mars Kapi-tain Joseph Jansi )an ) welches durch  Vermittlung des Gouverneurs, meinen Vater f&uuml;r 200 spanische Loui-dors nach  Europa zu bringen, &uuml;bernahm. Auch <s>ein</s> zur Transportirung der /<sup>58</sup>  Naturalien und lebenden Thiere machte sich derselbe anheischig.</p>     <p> Am 29. Oktober  segelte er von Karthagena und am 30ten von Boca chica mit g&uuml;nstigem Winde ab und  entdekte nach einer 17t&auml;gigen Fahrt das Cap St. Antonio auf der Insel Cuba.</p>     <p> Von hier aus  trieben widrige Winde, das Schiff gegen Florida zu bis auf 25 Breite hinter die  Insel Tortuga wo sie der gef&auml;hrlichen Klippen wegen, mehrere Tage /<sup>59 </sup> das Senkbley nicht aus der Hand lassen durften. End-lich liefen sie mit  g&uuml;nstigerem Winde am 29ten No-vember in Havana dem Hafen der Hauptstadt Cuba ein,  wo damahls alle spanische nach Europa zur&uuml;ckkehrenden Schiffe einlaufen mu&szlig;ten,  um ihre Fracht zu erg&auml;nzen, und weitere Befehle zu empfangen. Der General  Gouver-neur Feldmarschall Francesco Caripal della Vega nahm meinen Vater auf das  lieb /<sup>60</sup> reichste auf, und verschaffte ihm einen bequemen Ort zur  Auspackung und Aufstel-lung seiner Thiere, welches um so notwendiger war, da die  Neugierde der Bewohner dieses damals sogenannten amerikanischen Paris ihn den  gr&ouml;&szlig;ten Zudringlichkeiten aussezte, besonders war der weibliche Theil desselben  bis in die sp&auml;teren Abendstunden ja selbst bis 10 Uhr Nachts gesch&auml;ftig, der ihm  angebohrenen Neugierde seinen Tri-but zu entrichten, /<sup>61</sup> mein Vater  sammelte noch mehrere Pflanzen und andere naturhistorische Gegenst&auml;nde in  die-ser reitzenden Gegend und segelte am 4ten Jenner 1759 bei Tagesanbruch nach  Europa zur&uuml;ck.</p>     <p> Sie passirten  gl&uuml;cklich den Kanal von Bahana <s>aber</s> auf welcher Farth sie am 2ten Tag  einen f&uuml;rchterlichen Sturm <s>zu er</s> auszuhalten hatten, der sie wieder unter  verschiede-nen Fahrlichkeiten an die K&uuml;ste von Florida trieb. /<sup>62</sup></p>     <p> Zum Gl&uuml;ck hatten  sie ein vollkommen gutes Fahr-zeug sonst w&uuml;rden sie durch <s>den Stur</s> diese  St&uuml;rme auf hoher freyer See weit gr&ouml;&szlig;eren Gefahren ausge-sezt gewesen sein.</p>     <p> Sie steuerten von  der Insel St. Maria eine der so nahe vorbei da&szlig; sie die H&auml;user unterscheiden  konnten, und entdekten am 23ten Februar bei Sonnenaufgang zu-erst die  europ&auml;ische K&uuml;ste, wo sie <s>am</s> Abends vor dem pr&auml;chtigen Hafen vor Ferole  ankamen, in welchen /<sup>63</sup> sie erst am 25ten nach einer Fahrt von 15  Tagen einliefen. Der Gouverneur General Leutenant Don Francesco Ocono, dem mein  Vater sogleich seine Aufwartung machte, pflegte sonderbar genug in einem <s> Staatswagen </s>mit 4 Ochsen bespannten Staatswagen (?) herumzufah-ren. Da <s>er  ke mein Vat</s> er kein nach Bordeaux segelferti-ges Schiff fand, so mu&szlig;te er  sich es gefallen lassen nach St. Sebastian zuzusteuern, und von dort nach  Bajonne zu schiffen, von wo <s>er nun</s> aus er <s>mit seinem Transport </s>auf  der &uuml;ber Dax, Langon /<sup>64</sup> Bordeaux nach St Ma-caire, Marmonde, Pert  Poseaux bis Toulouse und von da nach Montpellier zusegelte, von wo <s>aus</s> er  am 6ten Junius seinen alten Freund Sauvage wieder besuchte. Er sezte dann seinen  Weg langsam &uuml;ber Nimes Beaucaire Lion Besancon nach Strassburg wo er seinen  Freund Professor <u>Spielmann</u> besuchte fort. Von daging er nach Ulm und schifte sich auf der /<sup>65</sup>  Donau nach Wien ein, wo er <s>am</s> endlich am 17 Juli 1759 nach einer  Abwesenheit von 5 Jahren 7. Monaten an-langte, und <s>6 Tage mit</s> noch bis  23. Juli zubrachte, den von ihm mitgebrachten Transport theils <s>nach</s> nach  Sch&ouml;nbrunn  theils in das kaisl. Naturalienkabinett zu &uuml;berreichen, theils <s>in die H&auml;nde</s>  S. Maj&auml;st&auml;t selbst zu &uuml;berreichen.</p>     <p> Dieser Transport  bestand aus mehreren Kisten mit Ma-dreporen, Konchylien, Fossilien, worunter  wieder Platina, dann grosse Magnetsteine von St. Domingo /<sup>66</sup>. viele  lebende Pflanzen und Thiere worunter sich Beutelrat-zen und ein Felis concolor  befand.</p>     <p>    ___________________________</p>     <p> Dieses ist der  kurzgefa&szlig;te und b&uuml;ndige Auszug aus den genau gef&uuml;hrten Tageb&uuml;chern und Journalen  des Ver-storbenen, wie er aus der Feder seines w&uuml;rdigen Sohnes flo&szlig;, dessen  gef&auml;llige Bereitwilligkeit ich hier offentlich dankbar anerkenne. /<sup>67</sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Das in stetter und    vielf&auml;ltiger litterarischer Besch&auml;f-tigung dahinfliessende Leben des letzteren   <s>war kein konnte</s> war nicht im Stande denselben abzuhalten, manche Stunde  der emsigen Auswahl aus ersterw&auml;hn-ten Tageb&uuml;chern zu widmen.</p>     <p>  ___________________________</p>     <p> Wenn man die Stufe  bedenkt auf welcher <s>damals</s>*)<sup><a href="#30">30</a> </sup>naturhistorische Kenntni&szlig;e im  weitesten Sinne des Wortes standen, <s>und von</s> die vielen irrigen Meynungen  beherzt, die damals die aufgekl&auml;rtesten K&ouml;pfe gefangen hielten, und /<sup>68</sup> <s>welche nur</s> deren Aufkl&auml;rung und Erhel-lung nur den neuesten Zeiten  aufbehalten blieb, und noch besonderes die schriftlichen sowohl als m&uuml;ndli-chen  Verhaltungsbefehle, welche Jacquin zu seiner Rei-se erhielt geh&ouml;rig ins Auge  gefa&szlig;t hat, so kann man un-seren Veteranen die gerechte huldigende Bewunderung  nicht versagen, <s>da&szlig; er</s> so viel f&uuml;r die Erweiterung der Naturkunde in  Osterreich gethan, soviel gesammelt, verschickt und selbst mitgebracht, so  richtig klas /<sup>69</sup> sif-izirt, und &uuml;berhaupt soviel f&uuml;r Naturkunde  geleistet, so viele Hinderni&szlig;e beseitiget und &uuml;berwunden zu haben, und endlich,  was <s>dem Manne</s> nicht allein den <u>Gelehr-ten</u> (wie aus gegenw&auml;rtiger  Ansicht erhellet) sondern auch den <u>Menschen</u> Jacquin die Krone aufsezt,  mit so gro&szlig;er, seinem kindlichen Gem&uuml;the ganz eigenth&uuml;mlicher, seltener  Uneigenn&uuml;tzigkeit und Gewissenhaf-tigkeit so gro&szlig;e Sch&auml;tze bis in die Hptstadt  &Ouml;streichsgef&ouml;rdert  zu haben.*)<sup><a href="#31">31</a></sup> /<sup>70</sup></p>     <p> F&uuml;rs erste war <s> der</s> damaliger Direktor des kais. Natu-ralienkabinettes Freyhr v. Baillon, er  war die Hauptquelle der <s>Ja</s> erw&auml;hnten Verhaltungsregeln. In denselben war  als Hauptzweck der Mission eingesch&auml;rft: f&uuml;r das k.k. Naa-lienkabinett,  Konchilien Madreporen und Korallen dann Versteinerungen und Edelsteine auf der  Mutter zu sam-meln, f&uuml;r die Sch&ouml;nbrunner Menagerie lebende Thiere vorz&uuml;glich  Singv&ouml;gel, Fasanen ?! – und Wasserv&ouml;gel? aber ja keine Raub /<sup>71</sup>  thiere und Papageyen mitbringen.</p>     <p> An lebenden  Pflanzen sollte er nur solche bringen de-ren Frucht genie&szlig;bar oder deren Bl&uuml;then  wohlriechend sind und sehr sch&ouml;n ins Auge fallen. Auch wurde ihm besonders  eingebunden sich nicht etwa durch eigene oder eines G&auml;rtners Privatliebhabery  verleiten zu las-sen <s>den Punkt</s> irgendeinen Punkt dieser Instrukzion zu  &uuml;bertretten. &Uuml;brigens sollten alle mitgebrachten B&auml;ume und Str&auml;uche in der  Vegetation so fortger&uuml;kt sein, da&szlig; sie Bl&uuml;then und Fr&uuml;chte zu tragen f&auml;hig w&auml;ren.  /<sup>72</sup></p>     <p> Endlich mu&szlig;te er  vorz&uuml;glich suchen die M&uuml;nzen der durchgereisten L&auml;nder zu sammeln.</p>     <p><s>   Nebstdem hatte er  auch noch den besonderen Liebha-berneigun (?)S. Ma</s></p>     <p> Nebstdem hatte er  auch diejenigen Naturprodukte zu sammeln, welche den Lieblingsneigungen seines  G&ouml;nners des Kaisers entsprachen.</p>     <p>   Es war im ferner    der Befehl ertheilt sowohl die englisch franz&ouml;sisch holl&auml;ndisch als spanischen    Besitzungen zu be-suchen, nachdem er es zur tauglichsten Vollbringung seiner    Auftr&auml;ge n&ouml;tig f&auml;nde, auch war der damals von dem K&ouml;nig von Spanien angesuchte    Pa&szlig; den er da /<sup>73</sup> erst in Westindi-en erhielt, ohne <u>R&uuml;ckhalt</u>  Klausel darauf eingerichtet.</p>     <p> Als er aber  gelegentlich von Marseille aus schrieb er sey der Meinung nachdem daselbst von  la Condamine und anderen gelehrten eingegangenen Nachrichten, - - - da&szlig; er wohl  noch mit dem gr&ouml;&szlig;ten</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Erfolge das feste  Land der spanisch Besitzungen besu-chen k&ouml;nnte, so erhielt er ein unverhofftes  Verboth denmexikanischen Meerbusen zu bereisen - - und er sich  davon - die meiste Bereicherung f&uuml;r  die Naturkunde versprach, zu bes<s>uchen reisen</s>.</p>     <p> Da ausserdem die  g&auml;nzliche Unbeh&uuml;lflichkeit und Roh-heit der beiden ihm mitgegebenen Vogelf&auml;nger, <s>wenn nur</s> von welchen nur einer <s>bei</s> ihm <s>aus -</s> zu Ende seiner  Reise begleitete, die gro&szlig;e Sorge f&uuml;r die best&auml;ndig in grosser Menge zu  erhaltenden lebenden Thiere gro&szlig;-tentheils auf ihn selbst zur&uuml;ckwarf und er alle  /<sup>74</sup> Ge-sch&auml;fte blos mit diesem Gehilfen und einem in Martinica  erstandenen <s>Jungen</s> jungen vollbringen mu&szlig;te, so er&uuml;brigte ihn - diesem -  - -Besch&auml;ftigungen eine sehr sp&auml;rlich zugemessene Mu&szlig;e f&uuml;r sein Lieblingsstudium  die Botanik.</p>     <p> Er fing in den  ersten Jahren mit vielem Flei&szlig;e an ein Herbarium zu sammeln, allein da er  mehrentheils bei Zur&uuml;cklassung der schon gesammelten Sch&auml;tze, w&auml;h-rend <s>se</s>  entlegenen Exkursionen, durch die – wei&szlig;en Ameisen alles wieder verlor, so  beschr&auml;nkte er sich vom Mismuthe &uuml;berw&auml;ltigt, auf die ihn neuen und  merk-w&uuml;rdigen Pflanzen, soviel es ihm die Zeit erlaubte an Ort und Stelle nach  dem Leben abzuzeichnen und zu beschreiben.</p>     <p> Sein <s>Auf</s>  fr&uuml;herer Aufenthalt in der kl. Zeichenakademie in Wien machte ihn f&auml;hig,  Pflanzen richtig und genau ab-zeichnen zu k&ouml;nnen. Er w&auml;hlte zu seinen  Handzeichnungen die beste und f&ouml;rdersamste Methode des Peter Plumi-nus(?)  dessen Federzeichnungen in Kupferstichen damals mit geb&uuml;hrendem Lob aufgenommen  wurden. /<sup>75</sup></p>     <p> Nach seiner  R&uuml;ckkehr nach Wien welche im Juli des Jahres 1759. erfolgte, benuzte Jacquin die  ihm geg&ouml;nn-te Mu&szlig;e zur Verfa&szlig;ung botanischer Werke von welchen er die Historia  stirpiur amricanorum die der seinem G&ouml;nner Franz I widmete. Das Jahr 1763 war <s> auch</s> das seiner Ernennung zum k.k. Bergwirth und Professor der Chemie,  Mineralogie an der Akademie zu Schemnitz, allein da er sich der deutschen  Sprache nicht m&auml;ch-tig /<sup>76</sup> genug w&auml;hnte, so fl&ouml;&szlig;te ihm seine  angeborene Bescheidenheit mehrere Bedenklichkeiten ein die er laut werden zu  lassen edel <s>und</s> freym&uuml;thig genug ge-nug war, allein die gro&szlig;e Theresia,  durch welche die auf ihn gefallene Wahl best&auml;ttiget wurde, hob diese Zweifel  durch die h&ouml;chst eigene &Auml;u&szlig;erung: da&szlig; Jacquins angeborener Flei&szlig; und Scharfsinn  die ihm etwa noch ihm Wege stehenden geringen Schwierig-keiten des fertigen  Vortrages in dieser /<sup>77</sup> Sprache mit unerheblicher Anstrengung, in der  Frist eines halben Jahres leicht zu &uuml;berw&auml;ltigen im Stande seyn w&uuml;rde, was auch  der Erfolg zur Gen&uuml;ge best&auml;ttigte; diese Zeit g&ouml;nnte ihm die Monarchin auch  gerne zu seiner Vorbereitung. <s>Im Jah</s></p>     <p> Im Jahre 1768 wurde  er in die Stelle des abgetrettenen <u>Laugier</u> zum Professor der Botanik und  Chemie an der Wiener Universit&auml;t, und erstrekte seinen Wirkungskreis nicht  allein &uuml;ber die /<sup>78</sup> Zahl seiner Zuh&ouml;rer sondern so-gar auf den  Zustand dieser Wissenschaft im Ausland, als ein alles Gute und N&uuml;tzliche  f&ouml;rdernder Gelehrter:</p>     <p> Uberdie&szlig; war sein  Haus ein Sammelplatz der geist-reichsten M&auml;nner des Inn und Auslandes. Bekannt  ist der zwischen Blacke und Meyer &uuml;ber die Atzbarkeit des Kalkes. Die<s>se  einander</s> hier&uuml;ber aufgestellten einander aufhebenden Behauptungen spornten  den /<sup>79</sup> Veteranen der Chemie zu Versuchen an, und die sich ergebenen  Resultate derselben best&auml;ttigten <u>Blake&#39;s</u> Behauptung und waren nur  geeignet, selbe in ein noch gr&ouml;&szlig;eres Licht zu setzen:</p>     <p> Der Apparat dessen  sich Jacquin bei der <s>zur</s> Pr&uuml;fung dieser aufgeworfenen Meynungen bediente  war sehr sinnreich, und bestand in der vollkommensten pneu-matischen Zurichtung  der damaligen Zeit. Dieser in ei-ner eigenen Abhandlung*)<sup><a href="#32">32</a></sup>  ge&auml;u&szlig;erten Wahrheiten /<sup>80 </sup>erregten st&uuml;rmische Angriffe, zu denen aber  da sie aber so leidenschaftlich und unhaltbar und in sich selbst zer-st&auml;ubend  waren, der edle Mann im stillen Bewu&szlig;tsein und gerechten Gef&uuml;hle seiner  Pers&ouml;nlichkeit schwieg, und das nur der naheliegenden Pr&uuml;fung eines jeden  unbefangenen anheim zu stellen brauchte, um siegreich aus einem Konflikte fern  der Leidenschaften hervorzugehen.</p>     <p> Der gro&szlig;e Lavoisier  dieser Sch&ouml;pfer der /<sup>81</sup> neuen Che-mie w&uuml;rdigte die chemischen  Arbeiten Jacquin&#39;s auf eine, dem Geiste und den Kenntni&szlig;en beider Gelehr-ten  gleich r&uuml;hmliche Art, nicht nur durch &ouml;ffentliche Huldigungen des aufrichtigsten  Beifalles sondern auch durch Eroffnung eines vertrauten Briefwechsels.</p>     <p> Den auffallensten  Beweis der gro&szlig;en Achtung <s>f&uuml;r ihn </s>gew&auml;hrt aber die jedesmalige  &Uuml;bersendung der von Zeit zu Zeit erschienenen Werke des franz&ouml;sischen Chemi-kers  an unseren Jacquin. /<sup>82</sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Durch diese  Verh&auml;ltni&szlig;e wurde er auch in den Stand gesezt, zur Emporhebung des  &ouml;sterreichischen Fabrik und Mausfakturwesens beizutragen, wodurch er seinneues Vaterland von manchen dr&uuml;ckenden  Handelsverh&auml;ltni&szlig;en befreien half.</p>     <p><s>   Im Jahr 1797 begann  er die Herausgabe seines vortre-flichen Werkes</s></p>     <p> Durch die <s> Ernennung</s> Ubertragung der wissenschaft-lichen Oberaufsicht &uuml;ber den  botanischen Garten in Sch&ouml;nbrunn unter Kaiser Leopold II /<sup>83</sup> war  Jacquin in den Stand gesezt, zwischen den Jahren 1797 u 1804 sein vortreffliches  Werk dem Hortum Sch&ouml;nbrunnen-sem in 4. B&auml;nden herauszugeben.</p>     <p><s>    </s><s> Er sezte dasselbe  in 6. Heften fort die den Namen bota-nische Fragmente f&uuml;hren.</s>*)</p>     <p>   Im Jahre erschien    sein Werk &uuml;ber die Oxalien das jederzeit als Muster einer botanischen  Monographie aufgestellt zu werden verdient, und seine Icones Plantarum rariorum.</p>     <p> Im Jahre lieferte /<sup>84</sup>  er die Fortsetzung des Hortus Sch&ouml;nbrunensis, sie ist unter dem Titel botanische  Fragmente in 6 Heften bekannt.</p>     <p> Noch in seinem  lezten Lebensjahren sezte er seine litte-rarische <s>Lauf</s> Thatigkeit mit dem  Feuer eines emporstre-benden J&uuml;nglinges fort, Geist und K&ouml;rper unterst&uuml;zten sich  in der Erscheinung dieses Gelehrten gegenseitig, und seine stette Heiterkeit,  die sich /<sup>85</sup> immer gleiche Jovialit&auml;t seines Geistes hatten gewi&szlig;  einen unbestreit-baren Einflu&szlig; auf die gleichm&auml;&szlig;igen Funkzionen seines  animalischen Lebens.</p>     <p> Im Jahr 811 noch in  seinen lezten Lebensjahren, er-schien von ihm ein Werk &uuml;ber die  Befruchtungstheile der Asklepiadeen, eine Arbeit die nur mit gesch&auml;rften  physischen und geistigen Augen, und mit der lebhaften Bl&uuml;the einer jugendlichen  Einbildungskraft unternom-men /<sup>86</sup> und durchgef&uuml;hrt worden, (bei der  er sich sei-nen Schwanengesang *)<sup><a href="#33">33</a></sup></p>     <p> selbst voraussezte)  und auf eine solche Art ausgef&uuml;hrt werden konnte, da&szlig; Wildenow dieser  vollg&uuml;ltige Rich-ter im lezten Heft seines Hortus berolinensis es als ein  goldenes Buch (in aures suo libello) anf&uuml;hrt.</p>     <p> Eben so arbeitete  er auch mit allem Flei&szlig;e an der Fortset-zung seines Werkes &uuml;ber die Stapelien *)  /<sup>87</sup> <s>und Selbst</s></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Noch auf seinem  Krankenlager besch&auml;ftigte er sich mit diesem j&uuml;ngsten Kinde seines Geistes,  nachdem er vie-le Tage stumm und in sich gekehrt verharrte, war seine erste  Frage an einem heiteren August Morgen. &quot;Bl&uuml;-het noch keine Stapelie?&quot; Er erlebte  nicht die Freude dieses Werk vollenden zu k&ouml;nnen. Sein K&ouml;rper erlag <s>nach  einem 18t&auml;g</s> allm&auml;hlig einer in den lezten zehn Wochen seines Lebens – immer  mehr zunehmenden Altersschw&auml;che (Marasmus senili) /<sup>88</sup> welches sich  auf 90 Jahre und 8 Monate erstrekte.</p>     <p> Die Z&uuml;ge seines  &auml;cht antiken Hauptes erhielten sich auch nach entschwundenen Lebensfunken; aber  der Genius des Todes welcher – vor sein Sterbelager tratt brauchte dessen Fackel  nur langsam zu wenden um die leicht verhauchte Lebensflamme schwinden zu sehen.-</p>     <p> Ja selbst auf der  Bahre schien blos der Genius des Schlafes sich seiner bem&auml;chtiget zu haben, den  un /<sup>89 </sup>entstellt lag der ehrw&uuml;rdige Nestor mit seinem durchs Alter  gebleichten Silberhaare da, der sprechendste Be-weis einer sch&ouml;n durchlebten  Menschen&auml;ra!-</p>     <p> Als Vater war ihm  das sch&ouml;ne Loos zu Theil, an seinem w&uuml;rdigen Sohne, welcher seit 1792 der  Nachfolger in seinem Lehramte und sp&auml;terhin auch der Fortsetzer *) seiner Werke  war, und – er der kindliche Greis mit 90 Jahren- - in seinen Enkelinnen <s>sich</s>  sich verj&uuml;ngt zu se-hen. /<sup>90</sup></p>     <p> Ihm dessen  Forschungsgeist alle Sch&auml;tze der Erde offen standen, lasset uns, Ihr H&ouml;rer  seiner Lieblingswissen-schaft! seine kleine Ruhest&auml;tte in dem treuen Scho&szlig;e  dieser Erde, die ihm nun nichts anderes geben kann, ihm kommenden Fr&uuml;hjahre mit  Blumen kr&ouml;nen!</p>     <p> Der Liebling  derselben ist dahin gegangen. /<sup>91    <br> </sup>Fr&uuml;chte wie Blumen  vordem, ihr nahmet    <br> schon Abschied vom  Jahre    <br> Lie&szlig;et den Priester  allein, welcher    <br> euch nannte der  Welt.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Ach! ihr erwachet  im n&auml;chsten Fr&uuml;hlinge,    <br> sehnt euch  vergebens    <br> Nach dem Lieblinge  der Floren ver    <br> herrlicht durch  euch.    <br> Scheidet ihr  ahndungsvoll? ja! ahndungs    <br> voll welktet ihr  hin    <br> Ach! ihr verstehet,  der Priester, nie    <br> l&auml;chelt ihm mehr  seine Flora    <br> Und im kommenden  Lenz` geht euch    <br> der Priester nur ab  K&ouml;nnt er uns kommen, wie ihr, stets    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> jung mit jeglichen  Fr&uuml;hling! /<sup>92 </sup>Jung als Knab` wie als Greis gr&uuml;&szlig;t` er    <br> den Fr&uuml;hling ja  st&auml;ts. Tr&ouml;stet euch Blumen und Fr&uuml;chte; mit    <br> jedem beginnenden  Sommer    <br> Flicht mit euch ihm  den Kranz, Austrias    <br> Flora ger&uuml;hrt,    <br> In der  Unsterblichen Halle kr&ouml;nt    <br> sie sein Bildni&szlig;  mit Jugend,    <br> Jede Zeit unseres  Jahres, biethet ihr    <br> Sch&auml;tze dazu.    <br> Euch, ihr Kinder!  nannte er oft allen    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Zonen und Zeiten    <br> Darum bl&uuml;he sein  Ruhm ewig wie    <br> ihr, in der Welt    <br> Bl&uuml;then des  Geistes, wie der Sch&ouml;pfung    <br> sie wandeln in  ewiger Jugend    <br> Ewig lebet auch  der, der sie f&uuml;hrt in die    <br> Welt. /<sup>93    <br> </sup>Wie ein begeisteter  Priester, Floras    <br> Kinder nur nennet  Reiht sich der Name Jacquin gleich    <br> an die Prangenden  an. <u>Wo</u> nur Flora den G&uuml;rtel sich webet,    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> umkreisend die  Tellus    <br> H&ouml;rt man erschallen  Jacquin!/ Trau    <br> ern das erstemal  heut:*)<sup><a href="#34">34</a></sup>    <br> All&#39; ihr Kinder die  nahe <s>in ih</s> ihm    <br> waren*) sie  schieden vor ihm noch    <br> Ehe der Kreislauf  des Jahres endete,    <br> schieden sie hin    <br> Alle Bl&uuml;then auf  Austrias Fluren    <br> welkten und  schwanden    <br> Floras G&uuml;rtel  verschwand.- Jezt senke    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Jacquin auch das  Haupt.</p>     <p>   am 16. 8ten 817 /<sup>94</sup>  /<sup>95</sup></p>     <p> Seine vielf&auml;ltigen  Verdienste um den Staat und die Wis-senschaften erhoben ihn durch den <s> eigenh&auml;ndigen</s> aus-dr&uuml;cklichen Willen Marien Theresiens in den Adels-stand.  Auf Kosten Joseph II - - wurde sein<s>em</s> Sohn auf Reisen ausgesendet, <s>um</s>  um <s>w&uuml;rdig</s> bei Ubernahme ei-nes k&uuml;nftigen Lehramtes w&uuml;rdig in die  Fu&szlig;stapfen sei-nes Vaters zu tretten, unter dem jetzigen Kaiser wurde er als  90j&auml;hriger Greis in den Freiherrenstand erhoben und erhielt den Skt.  Stephansorden.</p>     <p> Die Fakult&auml;ten der  /<sup>96</sup> Wiener Universit&auml;t w&auml;hlten ihn im Jahr 1808/9 zu ihrem Rector  magnificus.</p>     <p> Wer den kritischen  Zeitpunkt des Jahres 809 kennt, der wird erstbesagter Universit&auml;t Gl&uuml;ck w&uuml;nschen  da&szlig; die <s>Obhut der Obhut der</s> dort befindlichen wissenschaftli-chen Sch&auml;tze  unter die Obhut eines Mannes gestellt wur-den, dessen <s>B&uuml;r</s> Privattugenden  sowohl der B&uuml;rgerkrone w&uuml;rdig waren, als sein litterarischer Ruf schon l&auml;ngst  auch dem Feinde hohe Achtung eingefl&ouml;&szlig;t hat. /<sup>97</sup></p>     <p> Seine Korresondenz  erstrekte sich seit seiner R&uuml;ckreise von Amerika nach allen Gegenden Europas.</p>     <p> Bei dessen grosser  in dieser Hauptstadt allgemein be-kannter und gesch&auml;zter Bescheidenheit kann es  nie-mand auffallen, da&szlig; dieser zahlreiche Briefwechsel meistens den  schriftstellerischen &Auml;usserungen gefeyerter Gelehrter an ihn seinen Ur /<sup>98</sup>  sprung zu verdanken hat.</p>     <p> Dies war auch der  Fall bei dem Reformator der Natur-geschichte dem grossen <u>Linn</u><u>&eacute;e.</u></p>     <p> Die Korrispondenz  mit demselben sezte er bis an den Tod dieses ber&uuml;hmten Schweden fort. Die  freund-schaftlichen Briefe die er mit Haller Gronovius, Pallas, Thunberg,  Schreber Gleditsch, Murray Thonies und den ber&uuml;hmten ehemaligen Pr&auml;sidenten der  Londoner /<sup>99</sup></p>     <p> Akademie Banks,  diesen unverge&szlig;lichen Reisegef&auml;hr-ten Cooks wechselte, gew&auml;hren einen gro&szlig;en  Schatzlitterarischer Ausbeute, sind die Resultate seines  eiser-nen Flei&szlig;es,  die sch&ouml;nsten Bl&uuml;then seines Forschungs-geistes, w&auml;ren wohl am besten im Stande  die Bildungs-geschichte dieses Mannes <u>aus sich selbst</u> psychologisch  durchzuf&uuml;hren, und zu zeigen, welche <u>Mittheilungen </u>Ansichten und Ideen er  dem eigenen Genius, wel /<sup>100 </sup>che er fremden Mittheilungen zu  verdanken hatte: Ja dieser Briefwechsel mu&szlig; beweisen da&szlig; achter und kind-lich  naiver wissenschaftlicher Enthusiasmus sogar ein vermittelndes Bindungsglied  zwischen den entschie-densten Gegnern ist, der die verschiedenartigsten Na-turen  in sich zu fesseln versteht, wie Jacquin&#39;s gleiche Verehrung f&uuml;r Hallern wie f&uuml;r  den gro&szlig;en Linn&eacute;e die im Le/<sup>101</sup>ben doch gegenseitig immerw&auml;hrende  Antipoden waren, an den Tag legte.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Die Bekanntmachung  dieser litterarischen Mittheilun-gen so vollst&auml;ndig als m&ouml;glich, w&auml;re &auml;u&szlig;erst  interres-sant, vielleicht kein eitler Wunsch und am vollst&auml;ndig-sten etwa von  dessen w&uuml;rdigen Sohne Jos. Freyherrn von Jacquin zu erwarten.</p>     <p> Der stets regen  Th&auml;tigkeit unseres verstorbenen Jac-quins /<sup>102</sup> ging in <s>dieser  Morgenr&ouml;the der Naturwis-senschaft</s> dem erst erw&auml;hnten goldenen Zeitalter der  Naturwissenschaft im ausgebreitesten Sinne des Wor-tes fast kein Tag <s>vor&uuml;ber</s>  ohne Belehrung durch die</p>     <p> Sterne erster Gr&ouml;&szlig;e  am litterarischen Horizont vor-&uuml;ber, so wie er jede neue selbst gemachte  praktische oder philosophische Ausbeute im Gebiethe seiner Lieblingswissenschaft  dankbaren Gem&uuml;thes bekannt machte, /<sup>103</sup> und daher auch die Huldigung  der sp&auml;te-sten Nachwelt ihm &uuml;ber das Grab nachrufen wird &quot;Ni-kolaus Freyh: von  Jacquin einer der gr&ouml;&szlig;ten Botaniker seines Jahrhunderts.</p>     <p> Seine Werke  entspringen aus der lebhaftesten treusten Beobachtung und Anschauung seiner  treuen Freundin Mutter Na/<sup>104</sup>tur:&quot; nicht blo&szlig;e Einf&auml;lle, nicht todte  B&uuml;-chergelehrsamkeit sondern die Spuren der Natur, die er durch die Fingerzeige  der Ewigwahren geleitet, mit heiliger Ehrfurcht und kindlicher Anerkennung und  Huldigung, als ihr treuester Sohn durch eine sch&ouml;ne Lebensdauer verfolgte  erwekte in ihm das reifste Nach-forschen, und die hieraus sich ergebenden  gediegen-sten Resultate legte er mit aller Achtung seiner gelehr-ten Mitwelt vor.</p>     <p> In seinem allm&auml;hlig  bis auf 30 B&auml;nde angewachsenen botan: Werken bezeichnete er die angef&uuml;hrten  Pflan-zen mit solcher genauer und treffender Charakteristik, da&szlig; selbst Anf&auml;nger  vor jedem Irrthume gesichert seyn mu&szlig;ten. Eine <u>solche</u> Genauigkeit war bis  dazumal noch nie beobachtet worden.</p>  <hr size="1">     <p><b>Comentarios </b></p>     <p><sup> <a name="1">1</a></sup> <sup>1</sup> Transcripci&oacute;n de Santiago Madri&ntilde;&aacute;n y R&uuml;diger y Ulla van den Boom,  Instituto Goethe Chicago, German Cultural Center, 150 N. Michigan Ave, Suite  2000, Chicago II. 60601, Estados Unidos. Traducida al espa&ntilde;ol por Johanna  C&oacute;rdoba.</p>      <p><sup> <a name="2">2</a></sup>  /<sup>6</sup> *) Nota: el hijo del bar&oacute;n y doctor Joseph von Jacquin cont&oacute; que  en una clase en donde <u>van Royen</u> explicaba la planta <i>Costus arabicus</i>/<i>Costus  speciosus</i>, que en ese entonces se usaba como medicina, a Jacquin le  maravill&oacute; y le deleit&oacute; tanto su hermoso aspecto, <s>de la pla</s> /<sup>7</sup>  que ese instante determin&oacute; su posterior amor inagotable a la bot&aacute;nica. Jacquin  tambi&eacute;n estaba destinado a amar la bot&aacute;nica por su amistad con Gronovius. F. H.</p>      <p><sup> <a name="3">3</a></sup>  *) Nota: estando en Marsella se dirigi&oacute; a la casa comercial Audi-bert. Mantuvo  nexos con la misma hasta su regreso. F&#91;rancisco&#93; Jacquin</p>      <p><sup> <a name="4">4</a></sup>  /<sup>20a</sup> **) <u>ad. 20</u> Aqu&iacute; recogi&oacute; para el conocido de la Condami-ne*)ª  los argumentos m&aacute;s dicientes de un juicio acad&eacute;mico de los que se entusiasman  por todo tipo de investigaciones y descubrimientos de historia natural.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> ª *) Nota: no es  inoportuno aludir aqu&iacute; al recuerdo de ese h&eacute;roe de las ciencias experimentales  quien no puede estar aqu&iacute; en el lugar equivocado.</p>     <p> Este hombre que  fue tan solicitado en toda la Europa ilustrada destin&oacute; casi toda su fortuna a  experimentos en qu&iacute;mica, f&iacute;sica y ciencias afines, para el fomento de la  literatura de viaje; se dedic&oacute; durante toda su vida a las ciencias, con el m&aacute;s  noble desinter&eacute;s; se sinti&oacute; siempre maravillado por los m&eacute;ritos de otros y lo  demostraba con el entusiasmo m&aacute;s puro y sincero; con hero&iacute;smo estoico, se dej&oacute; /<sup>20b</sup>  amputar un pie enfermo pocos a&ntilde;os antes de su muerte, y s&oacute;lo por la alegr&iacute;a que  sinti&oacute; de pensar que su amputaci&oacute;n enriquecer&iacute;a el conocimiento cient&iacute;fico, les  lleg&oacute; nueva vida a sus gestos inm&oacute;viles y r&iacute;gidos. <s><u>H</u></s><u>. F. H.</u></p>     <p> (&iquest;Atte?) Venuti  le recomend&oacute; mi padre a este hombre en <s>Florencia</s> Livorno. Mi padre  contrajo algunos compromisos con &eacute;l. Pronto entablaron un fuerte lazo de  Amistad. #<sup>b b</sup> /<sup>21</sup> # Desde ah&iacute; hizo una excursi&oacute;n a  Montpellier para - -entablar all&iacute; mismo amistad personal con Sauvages. En  aquella ocasi&oacute;n tambi&eacute;n conoci&oacute; personalmente al famoso Helvetier*)<sup>c</sup>.</p>     <p> Encontr&oacute; una  nueva <i>Bignoia americana (&iquest;Bignoia radicans?) </i>en ese jard&iacute;n. Tambi&eacute;n la  envi&oacute; a Viena; se la envi&oacute; a Ginori. All&iacute; encontr&oacute; adem&aacute;s una <i>Arachis  hypogaea</i>. Esta planta le caus&oacute; gran asombro.</p>     <p><sup> c</sup>*)  cuyo libro tristemente c&eacute;lebre, Mendelsohn llam&oacute; rel&aacute;mpagos del entendimiento. <u>F.H.</u></p>      <p><sup> <a name="5">5</a></sup>  *) <u>Nota:</u> El gobernador de la isla francesa era el General Bor-pos. &Eacute;ste  le fue &uacute;til en muchos respectos. <u>J. Jacquin.</u></p>      <p><sup> <a name="6">6</a></sup>  *) estallido de alegr&iacute;a, que el esp&iacute;ritu noble del hombre gentil tampoco tuvo la  calma de extinguir en el germen. <u>F.H.</u></p>      <p><sup> <a name="7">7</a></sup>  /<sup>22a</sup> **) <u>ad 22.</u> por ejemplo, la nana del pariente al que  aguardaban, una negra que ya estaba arrugada <u>por los a</u><u>&ntilde;os</u>,  detuvo a nuestro Jacquin <s>cuando entr&oacute; de manera sorpresiva</s> (lo mismo  hicieron todos los otros de la casa) cuando lleg&oacute; s&uacute;bitamente al cuarto —que era  algo oscuro debido a que no ten&iacute;a ventanas—, que ten&iacute;a para su beb&eacute;, quien hab&iacute;a  regresado <s>para su beb&eacute; que hab&iacute;a llegado feliz</s> de Par&iacute;s; la nana corri&oacute;  afanosamente a abrazar a su tierno reci&eacute;n llegado, pero &eacute;ste rechaz&oacute; el primer  arrebato de su impulso b&aacute;quico y la ataj&oacute; con los brazos /<sup>22b</sup> ; con  sus explicaciones s&oacute;lo hizo que se congelara la profunda alegr&iacute;a de la vieja. <u> F.H.</u></p>      <p><sup> <a name="8">8</a></sup>  *) Probablemente los primeros que fueron llevados a Alemania.</p>      <p><sup> <a name="9">9</a></sup>  *) Nota: ¡Los grandes favores recibidos adornan la vida tanto del padre como del  hijo! <u>F.H.</u></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <sup><a name="10">10</a></sup>  *) La especie Deutzia hace honor al nombre de este alcalde.</p>      <p><sup> <a name="11">11</a></sup>  **) un s&iacute;mbolo del artificio humano m&aacute;s refinado. <u>F.H.</u></p>      <p><sup> <a name="12">12</a></sup>  *)Nota: Mi padre ten&iacute;a la esperanza de que cuando regresara a Europa encontrar&iacute;a  la copia de su diario de viaje, la cual hab&iacute;a enviado a Viena. <u>F. Jq</u>.</p>      <p><sup> <a name="13">13</a></sup>  *) en aquel tiempo, cuando el difunto emprendi&oacute; el viaje.</p>      <p><sup> <a name="14">14</a></sup>  *) Los expertos se habr&aacute;n convencido <s>de todas maneras</s> de que <u>lo que</u>  fue tra&iacute;do <s>y todo esto no cost&oacute; m&aacute;s que</s> y se calculan las dificultades  del transporte, y todo esto no cost&oacute; m&aacute;s que</p>      <p><sup> <a name="15">15</a></sup>  No hay ninguna nota de pie de p&aacute;gina o comentario para ninguno de los dos *  (comentario de Santiago Madri&ntilde;&aacute;n).</p>      <p><sup> <a name="16">16</a></sup>  No hay ninguna nota de pie de p&aacute;gina o comentario para ninguno de los tres *  (nota de Santiago Madri&ntilde;&aacute;n).</p>      <p><sup> <a name="17">17</a></sup>  *) la flora de Austria.</p>      <p><sup> <a name="18">18</a></sup> <sup>1</sup> Umschrift bei Santiago Madri&ntilde;&aacute;n und R&uuml;diger und Ulla van den Boom,  Goethe Institute Chicago, German Cultural Center, 150 N. Michigan Ave, Suite  2000, Chicago II. 60601, U.S.A.</p>      <p><sup> <a name="19">19</a></sup>  /<sup>6</sup> Note: Aus dem Munde seines Sohnes des Hr Prof. Joseph Freyh. v.  Jacquin ist es, da&szlig; ihn bei einer akademischen Vorlesung, wo <u>von Royen</u>  den damals offizinellen Costus arabicus / Costus speciosus erkl&auml;rte, der Anblick  dieser <s>Pfl</s> sch&ouml;nen /<sup>7 </sup>Pflanze so sehr &uuml;berraschte als erg&ouml;tzte  da&szlig; dieser Augenblick auch schon an sich f&uuml;r dessen unvertilgbare Liebe zur  Pflan-zenkunde entschieden haben w&uuml;rde, wenn er auch nicht durch Gronovius  Neigung dazu bestimmt worden w&auml;re.  D. H. &#91;oder F.H.,  oder J.H.&#93;</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup> <a name="20">20</a></sup>  *) Note: In Marseille war er an das Handelshaus Audilert addressirt mit welchem  er dann bis zu seiner R&uuml;ckkunft im Verkehr blieb. <u>F. Jq</u></p>      <p><sup> <a name="21">21</a></sup>  /<sup>20a</sup> **) <u>ad. 20.</u> Hier erhielt von den Enthusiasten f&uuml;r alle  Art naturhistorischer Forschungen und Entdeckungen dem ber&uuml;h-mten da la  Condamine*)<sup>a</sup> die sprechendsten Beweise litter-arischer Sch&auml;tzung<s>*)</s></p>     <p><sup> a</sup>  *)Note Die Erinnerung an diesen praktischen Heros der Experimentalwissenschaften  kann hier nicht am unrechten Orte seyn.</p>     <p> Dieser im ganzen  kultivierten Europa gefragte Mann, wendete fast sein ganzes Verm&ouml;gen auf  Versuche in Chemie, Physik, und verwandte Wissenschaften, f&uuml;r Unterst&uuml;tzung  reisender Litteratur, mit der edelsten Uneigenn&uuml;tzigkeit lag er sein ganzes  Leben den Wissenschaften ob, wurde stets von fremden Verdiensten zur lautersten  und aufrichtigsten Begeisterung hingerissen, und lie&szlig; /<sup>20b</sup> sich  wenige Jahre vor seinem Lebensende mit stois He-roismus ein besch&auml;digtes Bein am  Fu&szlig;e abl&ouml;sen, und nur durch die pl&ouml;tzlich in ihm aufgl&uuml;hende Freude &uuml;ber die  Abnahme sich ergebende Bereicherung der Wissenschaft kam in seine unbewe-glichen  starren Mienen erneuertes Leben. <s><u>H.</u></s><u> F.H. </u>Diesem Manne war  mein Vater von (Atte?) Venuti in <s>Florenz </s>Livorno empfohlen und manche  Verbindlichkeiten schuldig, sie schlossen alsobald ein unaufl&ouml;sliches  Freundschaftsband. #<sup>b b</sup> /<sup>21</sup> # Von da machte er einen  Abstecher nach Montpellier um daselbst die pers&ouml;nliche Bekanntschaft mit  Sauvager - - an-zukn&uuml;pfen, bei welcher Gelegenheit er auch den ber&uuml;hmten  Helvetier*)<sup>c</sup> pers&ouml;nlich kennen lernte.</p>     <p> Er fand im dasigen  Garten eine neue amerikanische Bignoia (Bignoia radicano ?) die er ebenfalls  nach Wien und an Gireri sendete. Auch fand er daselbst Arachio hypogaea die ihn  sehr in Verwunderung sezte.</p>     <p><sup> c</sup>  *) dessen ber&uuml;chtigt ber&uuml;hmtes Buch Mendelsohn ein Wet-terleuchten des  Verstandes nannte. <u>F.H.</u></p>      <p><sup> <a name="22">22</a></sup>  *) <u>Note.</u> Der Gouverneur der franz&ouml;sischen Inseln war General Borpos der  ihn in vielen R&uuml;cksichten n&uuml;tzlich sein konnte. <u>J. Jq</u>.</p>      <p><sup> <a name="23">23</a></sup>  *) welche die edle Seele des liebensw&uuml;rdigen Mannes wahrscheinlich auch nicht  alsogleich die Fassung hatte, im Keime zu ersticken. <u>F.H</u>.</p>      <p><sup> <a name="24">24</a></sup>  /<sup>22a</sup> **) <u>ad 22.</u> z. B. die Amme des erstbesagten erwarteten  Verwandten, eine <u>durch Jahre schon</u> eingerunzelte Negerin hielt unseren  Jacquin <s>bei seinem pl</s><s>&ouml;tzlichen  Eintretten</s>  (so wie alle anderen vom Hause) bei seinem pl&ouml;tzlichen ein-tretten in den wegen  Mangel an Fenstern etwas finsteren Zimmer f&uuml;r ihren <s>S&auml;ugling gl&uuml;cklich  angekommenen</s> von Paris zur&uuml;ckgekehrten S&auml;ugling, und eilte mit ungehemten  Sturmschritten auf den harmlosen Ank&ouml;mmling zu, der den ersten Anfall ihrer  bacchantischen Begeisterung mit schnell hemmenden Armen abwehrte /<sup>22b</sup>  und nur zu bald durch seine Erkl&auml;rung die heftige Freude der Alten zu Eis  gerin-nen machte. <u>F. H</u> .</p>      <p><sup> <a name="25">25</a></sup> <b>*</b>)Wahrscheinlich die ersten welche nach Deutschland gebracht wurden.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup> <a name="26">26</a></sup> <b>*</b>)Note Wie zieret nicht dieses oftmalige Bekenntni&szlig; erhaltener grosser  Gef&auml;lligkeiten sowohl Vater als Sohn! <u>F.H</u>.</p>      <p><sup> <a name="27">27</a></sup>  *) Nach &iacute;hm &iacute;st  d&iacute;e  Gattung Deutz&iacute;a  benannt.</p>      <p><sup> <a name="28">28</a></sup>  **) e&iacute;n  Symbol der zartesten  &iacute;rd&iacute;schen  D&iacute;chtung. <u>F.H</u>.</p>      <p><sup> <a name="29">29</a></sup> <b>*</b>)<b> </b>Note Mein Vater fand sich bei seiner R&uuml;ckkunft nach Europa in  der Hoffnung die nach Wien eingesendete Kopie dieses erstbesagten Reisejournals  zu finden.  F. Jq</p>      <p><sup> <a name="30">30</a></sup>  *)zu jener Ze&iacute;t  ais  der Verstorbene d&iacute;e  Re&iacute;se  unternahm</p>      <p><sup> <a name="31">31</a></sup>  *)Kenner werden sich <s>ohnedie</s><s>&szlig;</s>  &uuml;berzeugt haben <u>was</u> herge-bracht wurde <s>und das alles kostete nicht  mehr als</s> und man bedenke die Beschwerden des Transportes, und das alles  kostete nicht mehr als</p>      <p><sup> <a name="32">32</a></sup>  *) Zu beiden * gibt es keine Fu&szlig;noten oder Anmerkungen (Anmerkung der  Herausgeber).</p>      <p><sup> <a name="33">33</a></sup>  *) Zu den drei * gibt es keine Fu&szlig;noten oder Anmerkungen (Anmerkung der  Herausgeber)</p>      <p><sup> <a name="34">34</a></sup>  *) die Flora &Ouml;streichs</p>  </font>      ]]></body><back>
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