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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">      <p align=center><b><font size="4"> El 68: &iquest;revoluci&oacute;n o rebeli&oacute;n?</font></b></p>      <p><b>Ren&aacute;n Vega Cantor<sup><a href="#*" name="s*">*</a></sup></b> <b>Luis Eduardo Bosemberg<sup><a href="#**" name="s**">**</a></sup></b></p>      <p><sup><a href="#s*" name="*">*</a></sup> Economista,  Universidad Nacional de Colombia; Licenciado en Ciencias Sociales, Universidad  Distrital Francisco Jos&eacute;de Caldas; Mag&iacute;ster en Historia, Universidad Nacional de Colombia; Doctor en Estudios Pol&iacute;ticos, Universidad de Par&iacute;s 8. Ganador del Premio Libertador al Pensamiento Cr&iacute;tico, versi&oacute;n 2007 &#40;entregado en 2008&#41;, con la obra <i>Un mundo incierto, un mundo para aprender y ense&ntilde;ar. Las transformaciones mundiales y su incidencia en la ense&ntilde;anza de las ciencias  sociales. </i>Bogot&aacute;: Universidad Pedag&oacute;gica Nacional, 2007. Acaba de publicar <i>Petr&oacute;leo y protesta obrera </i>&#40;dos vol&uacute;menes&#41;, <i>La Uni&oacute;n Sindical Obrera y  los trabajadores petroleros &#40;1923-2008&#41;. </i>Bogot&aacute;: Corporaci&oacute;n Aury Sar&aacute;  Marrugo, 2009. Actualmente se desempe&ntilde;a como profesor de la Universidad  Pedag&oacute;gica Nacional, Bogot&aacute;, Colombia. Correo electr&oacute;nico:  <a href="mailto:colombia_carajo@hotmail.com"> colombia_carajo@hotmail.com</a>.</p>      <p><sup><a href="#s**" name="**">**</a></sup> Historiador,  Universidad de Heidelberg, Alemania, y Universidad de la Amistad de los Pueblos,  Mosc&uacute;; Mag&iacute;ster en Historia, Universidad de Heidelberg, Alemania. Entre sus publicaciones m&aacute;s recientes se encuentra: Alemania y Colombia, 1933-1939. <i> Iberoamericana. Am&eacute;rica Latina-Espa&ntilde;a-Portugal 21: </i>25-44, 2006; Las guerras mundiales: problemas y controversias en torno a los or&iacute;genes. <i>Anuario  Colombiano de Historia Social y de la Cultura </i>33:28 9-30 9, 2006; Asia desde  1990. En <i>Relaciones 11, Ciencias Sociales, Educaci&oacute;n b&aacute;sica secundaria, </i> 85-99. Bogot&aacute;: Libros y Libros, 2008. Trabaja temas como historia moderna de Europa, con &eacute;nfasis en Alemania, problemas del Medio Oriente contempor&aacute;neo &#40;siglos XIX y XX&#41;, con &eacute;nfasis en el conflicto &aacute;rabe-israelita: historia del Mediterr&aacute;neo. Actualmente se desempe&ntilde;a como profesor asociado del Departamento de Historia de la Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, Colombia. Correo  electr&oacute;nico: <a href="mailto:lbosembe@uniandes.edu.co"> lbosembe@uniandes.edu.co</a>.</p>  <hr size="1">      <br>    <p><b>&iquest;Cu&aacute;l es el lugar de los a&ntilde;os sesenta en el siglo XX?</b></p>      <p><b>Ren&aacute;n Vega Cantor: </b> En la d&eacute;cada de 1960 adquieren relieve algunos procesos interrelacionados, inscritos en el  &aacute;mbito de un ciclo revolucionario que se hab&iacute;a iniciado en 1945. En esta  perspectiva, esos procesos no pueden analizarse de manera aislada sino en  relaci&oacute;n directa con dicho ciclo revolucionario, en el cual fue protagonista  central lo que por entonces se llam&oacute; el Tercer Mundo. No por casualidad este  t&eacute;rmino, acu&ntilde;ado en 1952, se generaliz&oacute; en la d&eacute;cada de 1960 para hacer  referencia a la mayor parte del mundo perif&eacute;rico, dependiente y/o colonial,  donde se libr&oacute; la Guerra Fr&iacute;a. Como parte de ese ciclo revolucionario deben  destacarse la Revoluci&oacute;n China &#40;1949&#41;, la guerra de liberaci&oacute;n de Vietnam &#40;que  se extiende hasta 1975&#41;, la Revoluci&oacute;n Cubana &#40;1959&#41; y, sobre todo, el  movimiento anticolonialista, que abarca desde la India &#40;1947&#41; hasta &Aacute;frica, en  donde en 1975 cayeron los &uacute;ltimos reductos del decrepito imperio portugu&eacute;s.</p>     <p> Puede decirse, en este sentido, que a mediados del siglo XX la din&aacute;mica de la historia mundial se  desplaz&oacute; al Tercer Mundo, donde se produjeron los principales acontecimientos de  transformaci&oacute;n social, pol&iacute;tica y cultural, que est&aacute;n asociados a un hecho  central y definitivo, no s&oacute;lo de la d&eacute;cada de 1960 sino de todo el siglo XX: <i> el anticolonialismo. </i>Yo creo que &eacute;ste es el elemento distintivo y m&aacute;s  importante de esa d&eacute;cada y el m&aacute;s perdurable hasta el d&iacute;a de hoy. El  anticolonialismo signific&oacute; el fin de vastos imperios coloniales, hegemonizados  por potencias europeas como Inglaterra, Francia, B&eacute;lgica y Portugal, y esa liberaci&oacute;n nacional  implic&oacute; la aparici&oacute;n en la palestra hist&oacute;rica de pueblos y naciones que hab&iacute;an  sido sojuzgados y esclavizados, en algunos casos, desde el siglo XVI. Ese vasto  movimiento anticolonial moviliz&oacute; a los pueblos de varios continentes que  lucharon para conseguir independencia y/o liberaci&oacute;n nacional, soberan&iacute;a y  reconocimiento como seres humanos. En la d&eacute;cada de 1960 ese movimiento de  liberaci&oacute;n nacional adquiri&oacute; su m&aacute;xima extensi&oacute;n y radicalidad y emergen nuevos  pa&iacute;ses en el panorama pol&iacute;tico del mundo.</p>     <p> Esas luchas de liberaci&oacute;n nacional no fueron f&aacute;ciles, ya que implicaron, en la mayor parte de  los casos, la represi&oacute;n violenta por los diversos pa&iacute;ses colonialistas, como se  evidenci&oacute; en Vietnam, Congo y Argelia, para se&ntilde;alar los hechos m&aacute;s emblem&aacute;ticos.  Millones de personas pagaron con su vida el intento de librarse del yugo  colonial y de acceder a la independencia nacional, porque los sectores m&aacute;s  reaccionarios de las clases dominantes de los pa&iacute;ses imperialistas se negaban a  reconocer la autodeterminaci&oacute;n de todos aquellos a los que segu&iacute;an considerando,  en forma racista, como salvajes, b&aacute;rbaros e inferiores. Otra pretensi&oacute;n, en la  guerra que se empez&oacute; a librar contra el antiguo mundo colonial por parte de las  potencias imperialistas, ahora hegemonizadas por Estados Unidos, era asegurarse  el control de esos territorios para seguir apropi&aacute;ndose de sus recursos  naturales, bajo nuevas formas de sujeci&oacute;n neocoloniales, e impedir que en esos  lugares se consolidaran procesos revolucionarios. Al respecto, debe recordarse  lo sucedido en dos pa&iacute;ses, uno en &Aacute;frica &#40;Congo&#41; y otro en Asia &#40;Indonesia&#41;, en  donde en 1961 y 1965, respectivamente, se libraron acciones  contrarrevolucionarias y contrainsurgentes, con la derrota de proyectos  nacionalistas, que dejaron un saldo tr&aacute;gico de miles de muertos. Recu&eacute;rdese que  en 1965, en Indonesia, una antigua colonia holandesa, un golpe de Estado  patrocinado por Estados Unidos instaur&oacute; una dictadura sangrienta, la cual se  mantuvo durante m&aacute;s de 30 a&ntilde;os, y asesin&oacute; a un mill&oacute;n de militantes del Partido  Comunista de ese pa&iacute;s en pocos meses. Otro tanto sucedi&oacute; en Congo, donde, luego  de su independencia de B&eacute;lgica, fue asesinado el l&iacute;der nacionalista Patrice  Lumumba y se desat&oacute; una guerra civil, auspiciada por la antigua metr&oacute;poli en  alianza con la ONU y Estados Unidos, que dej&oacute; miles de muertos, y luego se  entroniz&oacute; una dictadura prooccidental que se prolong&oacute; hasta 1997.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Mientras que esto suced&iacute;a en el Tercer Mundo, en algunos lugares de Europa se hab&iacute;a construido el  Estado de Bienestar, con la intenci&oacute;n de contener el posible &iacute;mpetu  revolucionario de los trabajadores, tras la derrota del fascismo en 1945, y se  estableci&oacute; un pacto t&aacute;cito entre el capital y el trabajo que se constituy&oacute; en la  base de la estabilidad laboral y social de Europa, lo cual en gran medida  explica los Treinta Gloriosos &#40;1945-1973&#41; de crecimiento espectacular del  capitalismo, consolidaci&oacute;n del fordismo y del Estado keynesiano. Fue la &eacute;poca  del &quot;pleno empleo&quot;, cuando la clase obrera mejor&oacute; sus condiciones de vida hasta  el punto que importantes sectores de &eacute;sta empezaron a identificarse con la  &quot;clase media&quot;, y se rompi&oacute; en forma temporal el nexo entre trabajo y pobreza. Al  mismo tiempo, se presentaron avances cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos que fueron  posibles por la existencia de petr&oacute;leo barato y abundante, sin lo cual no se  hubiera consolidado el fordismo. Todo esto fue factible en Europa, Estados  Unidos y Jap&oacute;n, porque en ese mismo momento se presentaba la destrucci&oacute;n  criminal del Tercer Mundo, con el fin de evitar la consolidaci&oacute;n de proyectos  nacionalistas o revolucionarios que pudieran convertirse en modelos que  incentivaran a otros pueblos a seguirlos. Este elemento explic&oacute; el surgimiento  de la Contrainsurgencia y la Doctrina de la Seguridad Nacional, proyectos  hegemonizados por Estados Unidos y sustentados en un feroz anticomunismo, que se  desplegaron por todo el mundo perif&eacute;rico originando golpes de Estado, dictaduras  prolongadas, torturas y desapariciones forzadas, que en muchos casos, como en la  Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo y Colombia, se prolongan hasta el d&iacute;a de hoy.</p>     <p> Desde luego, el anticolonialismo no logr&oacute; erradicar por completo la dominaci&oacute;n colonial en todo  el mundo, porque siguieron existiendo, hasta hoy, enclaves coloniales en  distintos lugares. En ese sentido, pueden mencionarse tres casos dram&aacute;ticos: el  apartheid en Sud&aacute;frica, reforzado en la d&eacute;cada de 1960 con varias matanzas y la  persecuci&oacute;n contra los dirigentes del Congreso Nacional Africano y el  encarcelamiento de su m&aacute;ximo l&iacute;der, Nelson Mandela; Puerto Rico, colonia <i>de  facto </i>de Estados Unidos desde 1898, luego de su independencia de Espa&ntilde;a, y  que, en forma eufem&iacute;stica, ha sido denominada por Estados Unidos como &quot;Estado  Libre Asociado&quot;; y Palestina, sucesivamente ocupada y sus habitantes expulsados  de sus tierras por el Estado sionista de Israel desde 1947 y que en 1967 invadi&oacute;  los territorios de Gaza y Cisjordania, invasi&oacute;n que se mantiene hasta hoy.</p>     <p> Pese a estos hechos, la dominaci&oacute;n colonial fue herida de muerte y es dudoso, aunque algunos  intenten revivirla &#40;como Estados Unidos, en Irak y Afganist&aacute;n&#41;, que pueda  volverse a la situaci&oacute;n existente antes de 1945, aunque un personaje como el  epistem&oacute;logo Karl Popper haya dicho en 1992, en su libro <i>La lecci&oacute;n del siglo  XX, </i>poco antes de morir, que el mundo occidental nunca debi&oacute; aceptar la  descolonizaci&oacute;n, que &eacute;se ha sido un tr&aacute;gico error, porque esos pueblos no  estaban preparados para la libertad y la democracia.</p>     <p> Habiendo se&ntilde;alado todo lo anterior, puede afirmarse que 1968, fecha emblem&aacute;tica de la d&eacute;cada de  1960, fue importante porque se constituy&oacute; en el punto de llegada y de  confluencia de un amplio espectro de luchas sociales y pol&iacute;ticas en el mundo,  pero con la particularidad de que los acontecimientos del a&ntilde;o mencionado se  generaron primordialmente en Europa, con la participaci&oacute;n de los estudiantes y  los trabajadores, en el marco de los Treinta Gloriosos, que se levantaron contra  las nuevas formas de dominaci&oacute;n del capitalismo tard&iacute;o. Esta circunstancia llev&oacute;  en cierta forma a ignorar la magnitud e importancia de los acontecimientos que  se libraban en la periferia capitalista, en donde la guerra no fue tan fr&iacute;a.</p>     <p> En 1968, cuando se produjo lo que Immanuel Wallerstein ha denominado la Segunda Revoluci&oacute;n  Mundial –la primera hab&iacute;a sido la Primavera de los Pueblos, en 1848–,  confluyeron luchas, protestas y rebeliones en todo el mundo, incluido el Este de  Europa, catalizadas por un acontecimiento que ten&iacute;a que ver con el Tercer Mundo  y la dominaci&oacute;n colonial: la guerra de Vietnam. En las barricadas del barrio  latino de Par&iacute;s, en las f&aacute;bricas tomadas en Italia por los obreros, en la Plaza  de Tlatelolco en M&eacute;xico –donde fueron masacrados cientos de estudiantes–, en las  calles de las propias ciudades de Estados Unidos resonaban las consignas de solidaridad con Vietnam y de  oposici&oacute;n a la guerra de agresi&oacute;n por parte del imperialismo estadounidense.  Incluso entonces, en el m&aacute;ximo momento de esplendor y de efervescencia social,  en 1968, el mundo perif&eacute;rico emerg&iacute;a como el epicentro de las reivindicaciones,  lo cual demostraba la importancia que hab&iacute;a adquirido la lucha anticolonial.</p>     <p><b> Luis Eduardo Bosemberg: </b> Son muchas las cosas que all&iacute; sucedieron. En la historia de Occidente, los a&ntilde;os sesenta hacen  parte de todo un despegue socioecon&oacute;mico, de prosperidad y de pleno empleo.  Intelectuales como Bourdieu postulaban que se hab&iacute;an creado nuevas  posibilidades, una nueva libertad para definirse a s&iacute; mismo y para configurar  identidades. La prosperidad hab&iacute;a creado espacios y expectativas. Pero a pesar  de la prosperidad, en aquella &eacute;poca hab&iacute;a cr&iacute;ticas desde la izquierda, como  aquellas de los intelectuales alemanes adheridos a la Escuela de Frankfurt, que  planteaban que del ciudadano pol&iacute;ticamente movilizado, de la &eacute;poca del siglo XIX  y de entreguerras, se hab&iacute;a pasado al consumidor pasivo y conformista que ya no  marchaba con el fin de apoyar un sistema pol&iacute;tico sino que ahora lo hac&iacute;a para  comprar en las tiendas, s&iacute;mbolos de la renovada sociedad capitalista.</p>     <p> Es una d&eacute;cada de grandes intentos de emancipaci&oacute;n, como la primavera de Praga y las revueltas  estudiantiles de Berl&iacute;n, M&eacute;xico, Par&iacute;s y Berkeley; las mujeres luchando, no  solamente por una cuesti&oacute;n econ&oacute;mica, sino por su rol en la sociedad; y  movimientos de minor&iacute;as, como el de los negros en Estados Unidos. Tambi&eacute;n es una  &eacute;poca de b&uacute;squeda del cambio revolucionario, no solamente en Cuba, sino tambi&eacute;n  de revoluciones &aacute;rabes nacionalistas que, si bien dos de las m&aacute;s importantes se  dieron en la d&eacute;cada anterior, mantuvieron su auge en los sesenta con el triunfo  del Frente de Liberaci&oacute;n Nacional &#40;FLN&#41; en Argelia, la fundaci&oacute;n de la  Organizaci&oacute;n para la Liberaci&oacute;n de Palestina &#40;OLP&#41;, el ascenso al poder de  Gadaffi en Libia, la guerra de independencia de Yemen y la llegada al poder del  Baaz en Irak.</p>     <p> La movilizaci&oacute;n de los j&oacute;venes fue un fen&oacute;meno que tuvo lugar en otros lugares, como la  Revoluci&oacute;n Cultural en China, aunque de otra naturaleza. Menos conocido es el  hecho de que los inicios de ciertos fundamentalismos religiosos, que se  autoconsideraban emancipatorios, se situaran a finales de aquella d&eacute;cada. Lo  que hoy llamamos fundamentalismo isl&aacute;mico –con unas juventudes que deseaban  reislamizar su regi&oacute;n– tuvo sus inicios, en parte, cuando Israel, en 1967,  aplast&oacute; en una semana a los ej&eacute;rcitos de Egipto y Siria, dos de los pa&iacute;ses que lideraban las revoluciones  &aacute;rabes nacionalistas. Se cuestion&oacute; as&iacute; a los gobernantes que se manifestaban con  un lenguaje laico y revolucionario occidentalizante y quedaba abierta la  propuesta de la v&iacute;a religiosa. M&aacute;s a&uacute;n, el fundamentalismo jud&iacute;o tiene tambi&eacute;n  sus ra&iacute;ces a finales de la d&eacute;cada, cuando muchos j&oacute;venes buscaron las  especificidades de ser jud&iacute;os y abandonaron el hippismo y las alianzas contra  el <i>establishment </i>anglosaj&oacute;n que se ten&iacute;an con los movimientos por la  igualdad en los derechos civiles y contra la discriminaci&oacute;n racial.</p>     <p> La rebeli&oacute;n juvenil y su contracultura, que tuvieron gran resonancia, sobre todo en pa&iacute;ses  occidentales, merecen especial atenci&oacute;n. La prosperidad caus&oacute; un revuelo en la  poblaci&oacute;n estudiantil y en los profesionales, que eran un sector explosivo,  transnacional, viajero, entusiasta e inquieto. Se trataba de una nueva  generaci&oacute;n de estudiantes que aflu&iacute;an a la universidad y unas instituciones que  no estaban f&iacute;sica ni institucionalmente preparadas para recibirlos. Surgieron  resentimientos contra la guerra en Vietnam o la obligaci&oacute;n del servicio militar.  Se resaltaba la juventud como un fin en s&iacute; mismo. Despu&eacute;s de todo, los que  gobernaban eran los viejos y la propuesta proven&iacute;a de unos j&oacute;venes divorciados  del pasado que conocieron sus padres. Hab&iacute;a una brecha generacional entre los  que vivieron la pobreza y las guerras y los que s&oacute;lo vivieron la prosperidad.  Pusieron sobre el tapete que hab&iacute;a un vac&iacute;o en las creencias, en la  subjetividad, que el consumo no lo era todo. Criticaron los centros de poder  militar, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico y mitificaron a otros, como las luchas populares  en Am&eacute;rica Latina y Vietnam. Recordemos la famosa figura del Che. Criticaron los  fundamentos morales de la sociedad mayoritaria y quisieron trastocar todos los  valores; se propuso, por ejemplo, la vida en comunidades –junto con la droga– o  la militancia pol&iacute;tica en organizaciones revolucionarias que quer&iacute;an acabar con  el orden establecido. Se abog&oacute; porque no hubiera leyes ni jerarqu&iacute;as, todo un  programa anarquista que ya se hab&iacute;a visto, por ejemplo, en la Inglaterra de  siglo XVII. Se trat&oacute; de un movimiento independiente, liderado por j&oacute;venes, que  enriquec&iacute;a a la industria del disco y del entretenimiento y que tuvo h&eacute;roes  rom&aacute;nticos, individuos que simbolizaron una juventud cuya vida y juventud  acababan al mismo tiempo: cantantes y m&uacute;sicos como Janis Joplin, Jimmi Hendrix,  Brian Jones y Jim Morrison murieron j&oacute;venes y se convirtieron en &iacute;conos. Se  propuso un estilo informal con los <i>blue jeans</i>, la m&uacute;sica y sus conciertos  masivos y un lenguaje donde se utilizaban las groser&iacute;as &#40;que eran acervo de  sectores populares&#41; como reacci&oacute;n a lo que representaban sus padres. Se  reivindicaban nuevas formas de relacionarse que inclu&iacute;an el sexo y las drogas,  se hablaba de liberaci&oacute;n personal, de &quot;prohibido prohibir&quot;. Recuerdo que en  Alemania, hasta la d&eacute;cada de los sesenta los estudiantes no se tuteaban entre  s&iacute;, y mucho menos se tuteaba a un profesor joven. Eso cambi&oacute; en ese momento. Se  trataba del abandono de ciertas formas de relaci&oacute;n personal.</p>     <p> No podemos, como hacen algunos, condenar al movimiento juvenil como &eacute;poca de drogas y de vanas  ilusiones; tambi&eacute;n debemos tener en cuenta su energ&iacute;a, sus sue&ntilde;os, que, como en  tantas otras oportunidades, han hecho parte del ser joven. En Europa, por  ejemplo, hubo protestas estudiantiles ya en el siglo XII.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <p><b>&iquest;Considera usted que los problemas de finales de los a&ntilde;os sesenta mantienen alguna vigencia?</b></p>      <p><b>Ren&aacute;n Vega Cantor</b>:  Hace muy pocos meses, cuando se cumpl&iacute;an 40 a&ntilde;os de los acontecimientos de 1968,  Daniel Cohn-Bendit &#40;El Rojo&#41;, principal l&iacute;der estudiantil en esa &eacute;poca, public&oacute;  un libro con el revelador t&iacute;tulo de <i>Forget 68, </i>en el que invitaba a  olvidarse de ese hecho, renegando de su propia historia. Hasta el nuevo  presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, se fue lanza en ristre contra Mayo del  68, responsabiliz&aacute;ndolo de todos los males que hab&iacute;an asolado a Francia en las  &uacute;ltimas d&eacute;cadas, llegando a sostener que &quot;los herederos de Mayo del 68 nos  impusieron la idea seg&uacute;n la cual ya no hay diferencia entre el bien y el mal, la  verdad y la falsedad, la belleza y la fealdad. La herencia de Mayo del 68  introdujo el cinismo en la sociedad y la pol&iacute;tica&quot;. Seg&uacute;n el derechista  presidente franc&eacute;s, que en la primavera de 1968 se hubieran atacado los valores  &eacute;ticos contribuy&oacute; a &quot;debilitar la moral del capitalismo, a preparar las bases  del capitalismo sin escr&uacute;pulos de paraca&iacute;das de oro para jefes p&iacute;caros&quot;. Estas  interpretaciones no son excepcionales, ya que se han convertido en la pauta  dominante entre antiguos participantes en los acontecimientos de 1968, como  sucedi&oacute; con aquellos que en 1978 se llamar&iacute;an a s&iacute; mismos los &quot;Nuevos Fil&oacute;sofos&quot;  &#40;nunca fueron nuevos y mucho menos fil&oacute;sofos&#41;, y que desde entonces, y hasta la  fecha, se han convertido en los principales defensores del imperialismo  estadounidense y del Estado sionista de Israel. Los dos m&aacute;s conocidos entre esos  seudofil&oacute;sofos son dos personajes mao&iacute;stas del 68, Andr&eacute;Glucksmann y Bernard-Henri L&eacute;vy.</p>      <p>Este cambio de postura de la intelectualidad francesa la ha situado en la vanguardia de la reacci&oacute;n mundial, habiendo abandonado el tercermundismo, el antiimperialismo y el anticapitalismo, para convertirse en los portavoces del Consenso de Washington, de las guerras &quot;preventivas&quot; y &quot;humanitarias&quot; &#40;ˇcomo en Irak!&#41; y en  los adalides de condenar como anacr&oacute;nica toda lucha librada en el mundo  perif&eacute;rico y neocolonial.</p>      <p>Hemos hecho referencia a este cambio de mentalidad para resaltar c&oacute;mo esa transformaci&oacute;n se ha ido ajustando a los cambios geopol&iacute;ticos posteriores a 1968, entre los cuales los m&aacute;s espectaculares han sido la desaparici&oacute;n de la URSS y el socialismo burocr&aacute;tico en Europa Oriental, la destrucci&oacute;n criminal del Tercer Mundo y el fin del proyecto socialdem&oacute;crata en Europa Occidental. Estos procesos est&aacute;n inscritos en el marco de la reestructuraci&oacute;n del capitalismo y de la recuperaci&oacute;n de la hegemon&iacute;a imperialista de Estados Unidos en los &uacute;ltimos 20  a&ntilde;os. Pero esto no significa, ni mucho menos, que los problemas de la d&eacute;cada de 1960 hayan desaparecido, sino m&aacute;s bien que, como nos encontramos en un <i>ciclo contrarrevolucionario </i>–a diferencia de la d&eacute;cada de 1960, cuando nos  hall&aacute;bamos en la cresta de un ciclo revolucionario–, las ideas de derecha y  conservadoras se han impuesto, aunque los problemas de hace medio siglo no hayan  desaparecido ni se hayan solucionado, sino que antes, por el contrario, se hayan  agravado en un nuevo contexto dominado por la l&oacute;gica neoliberal, de tipo  individualista y hedonista. En forma breve, examinemos algunos de ellos.</p>      <p>Para comenzar, las guerras de agresi&oacute;n contra el antiguo Tercer Mundo &#40;hoy convertido en cuarto, quinto o sexto mundo...&#41; no han desaparecido, como se demuestra en Afganist&aacute;n e Irak, siendo notable que el agresor sea el mismo de hace medio siglo, Estados Unidos, que no ha dudado en utilizar, como lo hizo en Vietnam, la tecnolog&iacute;a de guerra m&aacute;s sofisticada, con la participaci&oacute;n consciente de cient&iacute;ficos e investigadores en el arte de refinar los instrumentos de muerte y sufrimiento. La diferencia ahora radica en que no se ha podido constituir un poderoso movimiento antib&eacute;lico similar al que se construy&oacute;, en los propios Estados Unidos, en la d&eacute;cada de 1960, lo cual facilita esas agresiones  militares.</p>      <p>Un segundo aspecto es que, a pesar del eclipse de la dominaci&oacute;n colonial, &eacute;sta se mantiene y refuerza en aquellos lugares donde se preserv&oacute;, como en Palestina, cuyo pueblo sufre la m&aacute;s vergonzosa y criminal ocupaci&oacute;n, como se evidenci&oacute; a comienzos de  este a&ntilde;o con el bombardeo a escuelas, hospitales y mezquitas, con la operaci&oacute;n &quot;Plomo fundido&quot;, en la que fueron asesinados centenas de ni&ntilde;os, mujeres y ancianos. De paso, valga recordar que entre algunos de los defensores de ese crimen se encuentran antiguos revolucionarios de la d&eacute;cada de 1960, como los  mencionados Glucksmann y Henri L&eacute;vy. Este &uacute;ltimo escribi&oacute; hace poco tiempo una vergonzosa justificaci&oacute;n de tales cr&iacute;menes, viajando al &quot;campo de batalla&quot; en uno de los tanques del ej&eacute;rcito de Israel.</p>      <p>En tercer lugar, las protestas que se dieron en Francia en 1968 atacaban las nuevas formas de alienaci&oacute;n y sometimiento generadas por el capitalismo tard&iacute;o, relacionadas con el culto al consumo, la posesi&oacute;n de bienes materiales como norma de vida &#40;es decir, la cr&iacute;tica al fetichismo mercantil&#41;, el autoritarismo y la explotaci&oacute;n de los seres humanos, y ya se esbozaba en forma t&iacute;mida una referencia a la destrucci&oacute;n de la naturaleza. Hoy todos esos elementos tienen m&aacute;s vigencia que nunca, porque la universalizaci&oacute;n del capitalismo no los ha atenuado sino que los ha exacerbado, como nadie se lo imaginaba en 1968. En efecto, hoy la mercanc&iacute;a se ha generalizado hasta abarcar todo lo existente, desde lo m&aacute;s peque&ntilde;o –como los genes– hasta lo m&aacute;s grande –como selvas, p&aacute;ramos, r&iacute;os, playas e islas–, como resultado del &quot;triunfo&quot; del capitalismo en 1989 y la imposici&oacute;n de todo su proyecto deshumanizador. El consumo se ha ampliado de tal manera que ni siquiera los te&oacute;ricos m&aacute;s l&uacute;cidos de la d&eacute;cada de 1960, como los de la Escuela de Frankfurt, lo hab&iacute;an conjeturado. Ese consumo voraz y depredador est&aacute;  destruyendo los ecosistemas, arrasando las especies vivas, contaminando campos y  ciudades, para beneficio de unas minor&iacute;as opulentas en todos los continentes que  reproducen el insensato <i>American Way of Life</i>.</p>      <p>En estas circunstancias, hoy, como en la d&eacute;cada de 1960, se requiere con urgencia un proyecto de sociedad diferente al del capitalismo realmente existente, porque  &eacute;ste ha puesto en riesgo la misma supervivencia de la vida en el planeta; un  proyecto que replantee las relaciones del hombre con la naturaleza, para que  &eacute;sta no desaparezca, que ponga l&iacute;mites al dominio mercantil, reconstruya un proyecto humano socialista y democr&aacute;tico, como el que se buscaba en la d&eacute;cada de 1960, y reconozca la categor&iacute;a de <i>l&iacute;mites </i>&#40;a la t&eacute;cnica, al consumo, al derroche&#41; como una condici&oacute;n humana para sobrevivir. Todo esto, si se mira entre l&iacute;neas, no s&oacute;lo era el mensaje pr&aacute;ctico de las acciones revolucionarias de la  d&eacute;cada de 1960, sino que constitu&iacute;a el centro de las reflexiones de algunos de los m&aacute;s importantes te&oacute;ricos de ese entonces –tales como Franz Fanon, Aim&eacute;C&eacute;saire, Herbert Marcuse, Jean-Paul Sartre–. Esto significa que, aunque se les cambie el nombre a las cosas, se requiere mantener la misma lucha de la d&eacute;cada de 1960, por supuesto que teniendo en cuenta las nuevas condiciones de nuestro presente hist&oacute;rico, o como lo dijo William Morris a finales del siglo XIX: &quot;los hombres luchan y pierden la batalla, y aquello por lo cual hab&iacute;an luchado se logra a pesar de su derrota, y cuando esto llega resulta ser diferente de  aquello que se propon&iacute;an y otros hombres han de luchar por aquello que ellos se  propon&iacute;an alcanzar bajo otro nombre&quot;.</p>      <p>Un &uacute;ltimo punto sobre la permanencia de las reivindicaciones de 1968 est&aacute; relacionado con la educaci&oacute;n, aspecto que debe subrayarse, porque al fin y al cabo la movilizaci&oacute;n  de ese a&ntilde;o se relaciona en el imaginario social con luchas estudiantiles. En el  fondo, los movimientos de j&oacute;venes universitarios de ese trascendental a&ntilde;o  quer&iacute;an democratizar la educaci&oacute;n, garantizar una formaci&oacute;n integral de los  seres humanos, eliminar las discriminaciones sociales en el terreno de la  instrucci&oacute;n y evitar que la educaci&oacute;n se convirtiera en una mercanc&iacute;a. Hoy este  programa tiene m&aacute;s vigencia que nunca, puesto que en nuestros d&iacute;as la educaci&oacute;n  es un vulgar negocio, como vender salchichas, con el que se lucran todo tipo de  mercachifles de la ignorancia ilustrada en cada pa&iacute;s y mundialmente; el Estado  se ha retirado o se est&aacute; retirando para darle paso al sector privado, y ahora se  reivindica como normal que la educaci&oacute;n sea un servicio privado y costoso.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En concordancia con este &uacute;ltimo aspecto, hoy tiene sentido luchar por la educaci&oacute;n como derecho  colectivo y no como servicio mercantil, reivindicar el importante rol del Estado  como financiador de la misma, para que sea laica, gratuita, popular y  democr&aacute;tica. Tal es el esp&iacute;ritu de 1968, como el de C&oacute;rdoba &#40;Argentina&#41; en 1918,  que emerge como una necesidad para la educaci&oacute;n latinoamericana y mundial en  estos momentos de aut&eacute;ntico darwinismo pedag&oacute;gico, en el que sobreviven no los  m&aacute;s aptos sino los que m&aacute;s tienen, porque la educaci&oacute;n ahora presenta un m&aacute;s  acentuado sello de clase que antes.</p>      <p><b>Luis Eduardo Bosemberg: </b>Creo que si no hubieran tenido lugar los a&ntilde;os sesenta, no hubi&eacute;ramos vivido que entre los  candidatos finalistas a la Presidencia de Estados Unidos se encontraran un negro  y una mujer y, finalmente, un presidente de color con una ministra de Relaciones  Exteriores a bordo. Porque las luchas de los afroamericanos y por la igualdad en  los sexos tuvieron all&iacute; momentos important&iacute;simos. Si bien no todos vieron sus  esperanzas realizadas, por lo menos fueron influenciados, por ejemplo, por Mayo  de 1968, de tal manera que ese esp&iacute;ritu libertario, esas ganas de transformar  las cosas, siguieron acompa&ntilde;&aacute;ndolos el resto de su vida en su oficio profesional o en su vida familiar. Se convirtieron en pol&iacute;ticos que  presentaban alternativas, en artistas con propuestas novedosas, en profesores  que ense&ntilde;aban formas cr&iacute;ticas de pensar y no s&oacute;lo una sola forma de reflexionar.</p>     <p> Si la d&eacute;cada tuvo un fuerte car&aacute;cter emancipatorio, eso no ha desaparecido. No quiero decir, ni  mucho menos, que la emancipaci&oacute;n haya nacido en ese momento, pero s&iacute; que all&iacute;  hubo puntos culminantes que continuar&iacute;an en las d&eacute;cadas posteriores. En Estados  Unidos se inici&oacute; el movimiento por las libertades civiles, en donde las  negritudes exig&iacute;an justas reivindicaciones que complementaban lo que la guerra  civil del siglo XIX hab&iacute;a iniciado. Sin embargo los prejuicios no han  desaparecido del todo, a pesar de la victoria de Obama.</p>     <p> No olvidemos la m&uacute;sica: naci&oacute; el rock, del cual hoy en d&iacute;a tenemos varios de sus derivados. As&iacute;  como tampoco debemos olvidar el surgimiento de los estudios sobre la mujer que  hoy en d&iacute;a conocemos como estudios del g&eacute;nero –adem&aacute;s de la utilizaci&oacute;n de esta  &uacute;ltima palabra–.</p>      <br>    <p><b>&iquest;Cu&aacute;les cree usted que fueron las implicaciones de esta d&eacute;cada para Latinoam&eacute;rica o  especialmente para Colombia?</b></p>     <p><b> Ren&aacute;n Vega Cantor: </b> El hecho m&aacute;s importante de la d&eacute;cada de 1960 para Am&eacute;rica Latina fue, sin duda, la Revoluci&oacute;n  Cubana, aunque &eacute;sta se haya iniciado en la d&eacute;cada anterior, pero el perfil de  este acontecimiento, as&iacute; como sus repercusiones, se dieron desde comienzos de  1960; cuando Estados Unidos consolid&oacute; su campa&ntilde;a contrarrevolucionaria, que  condujo al bloqueo econ&oacute;mico de la Isla, a&uacute;n vigente, y financi&oacute; y prepar&oacute; la  invasi&oacute;n a bah&iacute;a de Cochinos, en abril de 1961, que termin&oacute; siendo un terrible  fiasco para el imperialismo estadounidense. Aunque Am&eacute;rica Latina en general no  padec&iacute;a el problema colonial, salvo Puerto Rico y las colonias europeas en las  Antillas y el Caribe, el caso de Cuba actualizaba a su modo la lucha contra la  dominaci&oacute;n semicolonial y neocolonial ejercida por Estados Unidos desde las  primeras d&eacute;cadas del siglo XX en lo que consideraba su &quot;patio trasero&quot;. En este  sentido, la lucha adelantada por Cuba ten&iacute;a un fuerte sabor anticolonial,  inscrita en el contexto de destrucci&oacute;n de los sistemas coloniales del cual hemos  hablado al principio.</p>     <p> La Revoluci&oacute;n Cubana impact&oacute; a todo el continente de muy diversas formas, en lo ideol&oacute;gico,  pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y social, por la sencilla raz&oacute;n de que se produjo en las  propias barbas de la primera potencia del mundo. Por ello, Estados Unidos y las  clases dominantes de la regi&oacute;n no s&oacute;lo sintieron temor ante el influjo  contagioso de esa revoluci&oacute;n sino que procedieron a erigir una doctrina y una  pr&aacute;ctica contrainsurgentes que condujeron a las dictaduras anticomunistas que se  sucedieron en Am&eacute;rica del Sur despu&eacute;s de 1964, cuando se dio el golpe militar en  Brasil para derrocar el gobierno populista de Joăo Goulart. En adelante, la  Doctrina de la Seguridad Nacional, junto a la contrainsurgencia, ambas de clara  estirpe estadounidense, van a estar presentes en los m&aacute;s importantes procesos  sociales y pol&iacute;ticos desarrollados en el continente, los cuales van a terminar  en forma sangrienta, porque Estados Unidos no estaba dispuesto a tolerar un  proceso nacionalista como el adelantado en Cuba, incluso cuando ese proceso se  hiciera en nombre de la democracia liberal y de la Alianza para el Progreso,  como se demostr&oacute; en 1963 en Rep&uacute;blica Dominicana, cuando fue derrocado el  gobierno constitucional y leg&iacute;timo de Juan Bosch, crisis que condujo finalmente  a la intervenci&oacute;n militar de Estados Unidos en 1965 en territorio dominicano, en  nombre de la defensa del &quot;mundo libre&quot; y para evitar la formaci&oacute;n de otra Cuba.  Algo similar sucedi&oacute; en Chile en 1973, cuando fue derrocado el gobierno de  Salvador Allende.</p>     <p> Al mismo tiempo, y como consecuencia de los sucesos de Cuba, en diversos lugares del continente  se organizaron guerrillas castristas, las cuales fueron sucesivamente derrotadas  en pa&iacute;ses como Venezuela, Per&uacute; y Bolivia, donde en 1967 fue asesinado Ernesto  &quot;Che&quot; Guevara, que se convirti&oacute; en el s&iacute;mbolo de rebeld&iacute;a social m&aacute;s importante  de la segunda mitad del siglo XX no s&oacute;lo en Am&eacute;rica Latina sino en el mundo. Con  la muerte del Che entr&oacute; en crisis el foquismo y se reforzaron los reg&iacute;menes  dictatoriales en buena parte del continente. Esto no quiere decir que todas las  guerrillas hubieran sido derrotadas, pues siguieron existiendo en pa&iacute;ses como  Nicaragua, donde en 1979 el Frente Sandinista de Liberaci&oacute;n Nacional, fundado en  1961, derroc&oacute; la dictadura de los Somoza, sostenida y apoyada por Estados Unidos  desde 1934. Tambi&eacute;n se mantuvo el movimiento guerrillero en Guatemala,  organizado, entre otros, por unos antiguos militares de ese pa&iacute;s que hab&iacute;an ido  a estudiar t&aacute;cticas y m&eacute;todos de lucha contrainsurgente en Estados Unidos pero  que, sensibilizados por el terrorismo de Estado imperante desde 1954,  organizaron la resistencia armada, que nunca fue derrotada militarmente. Otro  tanto ocurre en Colombia, donde en la d&eacute;cada de 1960 surgieron diversas  guerrillas, algunas de las cuales persisten hasta el d&iacute;a de hoy.</p>     <p> Pese a la demagogia de la Alianza para el Progreso, cuyo car&aacute;cter reformista fue puramente  nominal, Estados Unidos, en connivencia con las clases dominantes de cada pa&iacute;s  de Am&eacute;rica Latina, recurri&oacute; a la violencia abierta para evitar que se repitiera  algo similar a la Revoluci&oacute;n Cubana, llenando de sangre y terror al continente,  en un ciclo represivo que se prolongar&iacute;a hasta comienzos de la d&eacute;cada de 1990 y  que en Colombia a&uacute;n se mantiene.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En la d&eacute;cada de 1960 en Colombia no se necesit&oacute; una dictadura militar abierta porque en su lugar  se erigi&oacute; un sistema antidemocr&aacute;tico y excluyente de tipo civil –una de las  fuentes de la violencia actual en nuestro pa&iacute;s–, como fue el Frente Nacional  &#40;1958-1974&#41;, un pacto bipartidista concebido para borrar las huellas de la  primera Violencia &#40;1945-1965&#41; de tipo partidista, reconciliar a los bandos  enemigos de los partidos Liberal y Conservador para repartirse milim&eacute;tricamente  el poder mediante procedimientos clientelitas y reprimir cualquier obst&aacute;culo de  tipo social o pol&iacute;tico que se pudiera interponer en sus prop&oacute;sitos. Ese Frente  Nacional no s&oacute;lo fue profundamente antidemocr&aacute;tico, rubricado con un abierto  anticomunismo, sino que reforz&oacute; y ampli&oacute; las bases de la desigualdad que  hist&oacute;ricamente ha caracterizado a la sociedad colombiana, tanto en el campo como  en la ciudad.</p>     <p> Pese a ello, o en raz&oacute;n de ello, en Colombia, desde el punto de vista de la lucha social y  popular, la d&eacute;cada de 1960 fue muy importante porque cubri&oacute; los m&aacute;s diversos  espectros de la sociedad, ya que participaron trabajadores, campesinos,  ind&iacute;genas, estudiantes, mujeres y pobladores pobres de las ciudades. Estas  luchas, que en el fondo buscaban la ampliaci&oacute;n de la democracia, siempre fueron  vistas por las clases dominantes de este pa&iacute;s, empotradas en el Frente Nacional,  como expresi&oacute;n de las fuerzas disolventes del &quot;comunismo internacional&quot; y, en  lugar de asumirlas como una parte consustancial de cualquier sistema  democr&aacute;tico, fueron violentamente reprimidas por las Fuerzas Armadas,  recurriendo al estado de sitio y a las normas de excepci&oacute;n. No era de extra&ntilde;ar,  en consecuencia, que cualquier protesta, por legal y ordenada que fuera,  ocasionara la represi&oacute;n y persecuci&oacute;n violenta por parte del Estado colombiano,  como lo experimentaron en carne propia trabajadores, campesinos, ind&iacute;genas y  estudiantes.</p>     <p> En Colombia no se realiz&oacute; una verdadera Reforma Agraria en la d&eacute;cada de 1960, antes por el  contrario, se reforz&oacute; el poder de los grandes terratenientes y ganaderos, lo  cual pesa hoy sobre nuestra existencia, porque en gran medida el problema  estructural de violencia est&aacute; relacionado con el despojo de tierras a que han  sido sometidos los pobres del campo. Este solo hecho muestra que los problemas  no solucionados hace medio siglo en este pa&iacute;s gravitan decisivamente sobre  nuestra cotidianidad actual y todav&iacute;a tenemos que soportar, como si estuvi&eacute;ramos  en el siglo XIX, a los grandes terratenientes, hacendados y ganaderos no s&oacute;lo  controlando el Estado, sino manejando a su antojo la vida material y espiritual  de los colombianos, como si fu&eacute;ramos peones y estuvi&eacute;ramos en una gran hacienda  rodeada de alambradas y limitando con otros pa&iacute;ses. Con esto se demuestra que en  Colombia, en contrav&iacute;a de lo que sucede en otros lugares de Am&eacute;rica Latina, se  mantiene y se conserva la misma estructura social, desigual e injusta, ya no  s&oacute;lo de la d&eacute;cada de 1960 sino del siglo XIX, en raz&oacute;n de lo cual no es extra&ntilde;o  que perdure la violencia que se generaliz&oacute; con el asesinato de Gait&aacute;n en 1948 y  que durante la d&eacute;cada de 1960 se reforz&oacute; por la constante persecuci&oacute;n y despojo  de que fueron v&iacute;ctimas colonos y campesinos, algo que hoy ha adquirido ribetes  demenciales, porque en Colombia en los &uacute;ltimos a&ntilde;os les han sido arrebatadas  casi seis millones de hect&aacute;reas a cuatro millones de campesinos, que la  literatura social denomina en forma benigna como &quot;desplazados&quot;, cuando son en  realidad <i>desterrados </i>a sangre, fuego y motosierra.</p>     <p><b> Luis Eduardo Bosemberg: </b> Se ha llegado tambi&eacute;n en Colombia a defender los derechos de minor&iacute;as o de g&eacute;nero que, en  ocasiones, son cuestionables y van en contrav&iacute;a de la igualdad que muchos  pregonamos. Por ejemplo, si se proclama que en una determinada instituci&oacute;n deba  existir un porcentaje o n&uacute;mero determinado de mujeres, entonces ellas se  convierten en un grupo privilegiado, en detrimento de los hombres. Lo que se  debe tener en cuenta es el reconocimiento de los talentos de los implicados e  implicadas. En alguna ocasi&oacute;n le comentaba a una amiga que si exist&iacute;a el d&iacute;a de  la mujer, por qu&eacute;no, entonces, festejar el del hombre. A mi interlocutora no  le agrad&oacute; mi comentario. Me qued&eacute;pensando en que del machismo del hombre que  reivindicaba su puesto se estaba pasando al de las mujeres.</p>     <p> Las relaciones interpersonales trastocadas por los sesenta tienen gran vigencia porque, si bien  se impusieron novedades en Occidente, en Colombia falta mucho por recorrer. Por  ejemplo, en cuanto a la igualdad entre los sexos, todav&iacute;a nos queda un largo,  muy largo camino. No solamente existe un machismo expl&iacute;cito sino muchas mujeres  que f&aacute;cilmente lo aceptan; el problema es de los dos g&eacute;neros. Fuimos  influenciados por la liberalizaci&oacute;n sexual pero en Colombia todav&iacute;a existen  ciertas reticencias, aunque s&iacute; vivimos un aumento de las mujeres en la poblaci&oacute;n  universitaria. Otro legado consiste en que desde entonces se comenz&oacute; a fumar  marihuana, que hoy en d&iacute;a hace parte de la cultura de diversos grupos sociales,  entre otros, del estudiantil.</p>     <p> Las representaciones estudiantiles que existen en determinadas universidades  colombianas son producto de aquella &eacute;poca, aunque no surgieron de forma  inmediata, pues en ocasiones han tardado d&eacute;cadas en convertirse en realidad.  Pero se despolitizaron las juventudes, por lo menos en el mundo occidental, y en  este caso habr&iacute;a que incluir a Am&eacute;rica Latina; tan s&oacute;lo quedan unos cuantos  movimientos universitarios en ciertas universidades p&uacute;blicas que todav&iacute;a sue&ntilde;an  de forma ingenua con la revoluci&oacute;n.</p>     <p> Pocos tienen en cuenta la cotidianizaci&oacute;n de las llamadas groser&iacute;as o las tales malas palabras.  Basta con que, por ejemplo, te pasees por esta universidad y pongas atenci&oacute;n a  la gran cantidad de palabras que escuchas. &quot;Marica&quot; ya no significa, en muchas  ocasiones, homosexual, es simplemente una forma de saludo o de dirigirse al  otro. Que una mujer se lo diga a otra, o que a un profesor le digan &quot;profe&quot;, o  por su nombre, eso s&iacute; es novedoso. Es un tratamiento m&aacute;s informal.</p>     <p> Por all&iacute; rondan todav&iacute;a esa imagen del Che que se ve en ciertas camisetas o los carteles de Jim  Morrison.</p>     <p> Como fruto de esto, en ciertos espacios, obviamente no en todos, se cre&oacute; una pluralidad o  aceptaci&oacute;n del otro, aunque no de forma inmediata. No estoy diciendo que  Colombia sea un pa&iacute;s tolerante pero s&iacute; lo es en ciertos espacios. Por  poner un ejemplo muy personal: que en algunos lugares la corbata ya no se use, o que el pelo largo no sea motivo para que no te den empleo es una peque&ntilde;a pero significativa contribuci&oacute;n. &iquest;Usted se imagina  hace cuarenta a&ntilde;os en Colombia, una candidata a la Presidencia,  parlamentarios ind&iacute;genas y un profesor de pelo largo, arete y <i>blue jeans? </i></p>      <p> Fecha de recepci&oacute;n: 29 de noviembre de 2007 Fecha de aceptaci&oacute;n: 2 de febrero de 2009  Fecha de modificaci&oacute;n: 9 de abril de 2009</p>   </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
